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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[LA INFLACIÓN Y EL BANCO CENTRAL: ECONOMÍA DE UN EMISOR INDEPENDIENTE]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[In this paper I propose a microeconomic based theoretical relation between a private monopolist bank and the optimal intlation rateo The proposed relation is the basis to establish a sutficient condition for the central bank independence. The core of this paper is a model showing the conditions required to equalize the optimal social and private rates of inflation. Notwithstanding the very simple nature of the argument, we can deduce from it some propositions of "Constitutional Economics".]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font face="Verdana" size="3">    <p align="center"><b>LA INFLACI&Oacute;N Y EL BANCO CENTRAL: ECONOM&Iacute;A DE UN EMISOR INDEPENDIENTE </b></p></font> <font face="Verdana" size="2">    <p align="right"><b>Carlos Esteban Posada P. </b></p>     <p>Investigador de la Subgerencia de estudios econ&oacute;micos del Banco de la Rep&uacute;blica. Se agradecen las sugerencias y ayudas de Luis Eduardo Arango, Oscar Mart&iacute;nez y Wilman G&oacute;mez. Las opiniones y dem&aacute;s contenidos de este documento son responsabilidad exclusiva del autor y no comprometen a otros miembros ni a las directivas de la instituci&oacute;n. Este articulo se recibi&oacute; el 11 de febrero de 2002 y fue aprobado en el Comit&eacute; Editorial del 16 de abril de 2002. </p><hr>     <p><b>Resumen</b></p>     <p><i>En este art&iacute;culo formulo una relaci&oacute;n te&oacute;rica de fundamento microecon&oacute;mico entre un Banco privado monop&oacute;lico y la tasa &oacute;ptima de inflaci&oacute;n. La relaci&oacute;n propuesta es la base para establecer una condici&oacute;n suficiente para la independencia de la Banca Central. La parte central del art&iacute;culo lo consti tuye un modelo que expone las condiciones que se requieren para igualar las tasas &oacute;ptimas, social y privada, de la inflaci&oacute;n. A pesar de la sencillez del argumento, se pueden deducir algunas proposiciones de &quot;Econom&iacute;a Constitucional&quot;. </i></p>     <p><b>palabras clave</b>: Banco Central Independiente, emisor monopolista; maximizaci&oacute;n de ganancias, inflaci&oacute;n &oacute;ptima, costo social de la inflaci&oacute;n. </p>     <p><b>Abstract </b></p>     <p><i>In this paper I propose a microeconomic based theoretical relation between a private monopolist bank and the optimal intlation rateo The proposed relation is the basis to establish a sutficient condition for the central bank independence. The core of this paper is a model showing the conditions required  to equalize the optimal social and private rates of inflation. Notwithstanding the very simple nature of the argument, we can deduce from it some propositions of &quot;Constitutional Economics&quot;.</i>      <p><b>Key words</b>: Independency of the Central Bank, monopolistic issuer, profit maximization, optimal inflation, social cost of inflation. </p><hr>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>1. INTRODUCCI&Oacute;N </b></p>     <p>Ya es usual afirmar que existe un nexo entre el grado de independencia de un banco central y la tasa de inflaci&oacute;n. De acuerdo con varios an&aacute;lisis  citados por Obstfeld y Rogoff &#91;1996, 646&#93; Alesina <i>et al</i> &#91;2000&#93;- las cifras  lnternacionales parecen soportar la hip&oacute;tesis del nexo as&iacute;: cuanto mayor es el grado de lndependencla tanto menor es la tasa de inflaci&oacute;n. </p>     <p>Aunque, se puede discutir la solidez de tal evidencia emp&iacute;rica, sobretodo para palscs en desarrollo,<sup><a name="nr1"></a><a href="#1">1</a></sup> no deja de ser atractiva la interpretaci&oacute;n usual: banqueros centrales que .no dependen del gobierno tienen, en general, la  voluntad y el poder para lmponer tasas de inf1aci&oacute;n muy bajas o nulas. Con respecto al caso colombiano, esta interpretaci&oacute;n justific&oacute; una de las recomendaciones de la &quot;Misi&oacute;n Alesina&quot;: excluir al Ministro de Hacienda de la  junta directiva del Banco de la Rep&uacute;blica &#91;Alesina <i>et al</i>. 2000, 17&#93;.<sup><a name="nr2"></a><a href="#2">2</a></sup></p>     <p>El objetivo de estas p&aacute;ginas es establecer una relaci&oacute;n te&oacute;rica entre la independencia de un banco central y la tasa de inflaci&oacute;n, y generar, entonces, una condlci&oacute;n de independencia de un banco central. El argumento utilizado es bastante slmple pero de alguna utilidad (as&iacute; se espcra) para extraer conclusliones de &quot;econom&iacute;a constitucional&quot;. </p>     <p>Este documento tiene siete secciones. En la siguiente secci&oacute;n (II) se expresa  el punto central del documento: la independencia absoluta de un banco  central tiene que ver con la elecci&oacute;n de una funci&oacute;n-objetivo propia a  maximizar y con la posibilidad de lograr esto &uacute;ltimo a tasas de inflaci&oacute;n  bajas o nulas. La secci&oacute;n III presenta la tesis central y las hip&oacute;tesis generales  requeridas por aquella; la secci&oacute;n IV la expone bajo la forma de un modelo; la secci&oacute;n V reinterpreta el modelo al tener en cuenta el costo social de la inflaci&oacute;n. La secci&oacute;n VI discute las posibles extensiones del modelo requeridas para transformarlo en un paradigma. La &uacute;ltima secci&oacute;n (VII) ofrece algunas conclusiones e implicaciones. </p>     <p><b>11. EL CASO DE LA INDEPENDENCIA ABSOLUTA </b></p>     <p>Vale la pena aclarar el asunto referido a la independencia de un banco central examinando un caso extremo, sin duda inusual pero de utilidad conceptual: el caso en el cual un banco central emisor de dinero fiduciario tiene y ejerce la m&aacute;xima independencia posible, que, desde el punto de vista de la teor&iacute;a econ&oacute;mica, consiste en maximizar (o minimizar) una funci&oacute;n-objetivo  propia o establecida de una manera aut&oacute;noma. Y dentro de tal extremo lo  m&aacute;s simple es suponer que el banco central intenta maximizar, per&iacute;odo a per&iacute;odo, su beneficio real o ganancia.<sup><a name="nr3"></a><a href="#3">3</a></sup></p>     <p>Pero surge inmediatamente la pregunta: &iquest;podr&iacute;a un banco central emisor de dinero fiduciario maximizar su ganancia y, a la vez, generar un resultado que  pueda satisfacer alg&uacute;n criterio de bienestar social? </p>     <p>La respuesta que se ofrece mediante el modelo de la siguiente secci&oacute;n es afirmativa, pero si se restringe el an&aacute;lisis a una situaci&oacute;n de estado estable y se compara la situaci&oacute;n generada por el banco central con el &uacute;nico criterio de bienestar social que cabe contemplar desde la &oacute;ptica del modelo: la estabilidad del nivel de precios. </p>     <p><b>III. TESIS E HIP&Oacute;TESIS </b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La tesis central de este documento es la siguiente: es &uacute;til examinar la inflaci&oacute;n y el <i>rol</i> que juega el banco central en su determinaci&oacute;n a partir del modelo microecon&oacute;mico del monopolista maximizador de beneficios. </p>     <p>En efecto, de la maximizaci&oacute;n de la ganancia del monopolista <i>independiente</i> emisor de dinero fiduciario, de alg&uacute;n supuesto de costo de producci&oacute;n del dinero (nulo &oacute; inferior a su valor nominal) y de la funci&oacute;n de demanda del dinero se puede deducir cual ser&iacute;a el nivel de inflaci&oacute;n compatible con tal maximizaci&oacute;n, como se ver&aacute; en la siguiente secci&oacute;n.<sup><a name="nr4"></a><a href="#4">4</a></sup></p>     <p>El modelo convencional b&aacute;sico de inflaci&oacute;n tiene, en cambio, otros elementos y, para los prop&oacute;sitos del presente documento, se puede llamar &quot;el modelo fiscalista&quot;, aunque tambi&eacute;n est&aacute; enmarcado en la teor&iacute;a cuantitativa del dinero. Este modelo explica la inflaci&oacute;n a partir de la maximizaci&oacute;n del &quot;impuesto inflacionario&quot; (el producto de los saldos reales de dinero por la tasa de inflaci&oacute;n) realizada por un gobierno que ejerce su dominio sobre el emisor del dinero fiduciario &#91;Ag&eacute;nor y Montiel 1996, 112 y ss&#93;. En t&eacute;rminos m&aacute;s precisos, puesto que el monto del impuesto inflacionario es <i><b>&pi; <font size="-1">X</font> (M /P)</b></i> (la tasa de intlaci&oacute;n por el saldo monetario real), y suponiendo que la demanda de saldos reales de dinero depende inversamente de la inflaci&oacute;n, entonces se puede deducir aquella tasa de inflaci&oacute;n que hace m&aacute;ximo el impuesto inflacionario, como se precisar&aacute; m&aacute;s adelante. Esta tasa es, seg&uacute;n el modelo fiscalista, la tasa a la cual converge la inflaci&oacute;n observada.<sup><a name="nr5"></a><a href="#5">5</a></sup> </p>     <p>Los elementos b&aacute;sicos a utilizar para intentar demostrar la tesis enunciada son las siguientes hip&oacute;tesis, que son bien conocidas, en general, en el campo de la teor&iacute;a monetaria: </p> <ul>    <p>1. Existe un oferente &uacute;nico (un monopolista) del medio fiduciario de cambio. <sup><a name="nr6"></a><a href="#6">6</a></sup>, <sup><a name="nr7"></a><a href="#7">7</a></sup>, <sup><a name="nr8"></a><a href="#8">8</a></sup>. A menos que se aclare lo contrario, se supondr&aacute; que el oferente es aut&oacute;nomo. El medio de cambio tiene aceptaci&oacute;n general. Para entender lo b&aacute;sico del asunto podemos hacer abstracci&oacute;n de los bancos comerciales, y del dinero creado por estos, aun si en una etapa subsiguiente la incorporaci&oacute;n de los bancos comerciales al an&aacute;lisis lo pudiera enriquecer. </p>     <p>2. El nivel de precios de una econom&iacute;a en estado estable (la situaci&oacute;n correspondiente a optimizaciones individuales con previsi&oacute;n perfecta y sin incertidumbre) depende positivamente de la cantidad existente de dinero. </p>     <p>3. Se puede entender m&aacute;s f&aacute;cil lo esencial del dinero fiduciario y del nivel de precios si se supone que el costo de producci&oacute;n de aquel es cero.<sup><a name="nr9"></a><a href="#9">9</a></sup></p>     <p>4. La inflaci&oacute;n, aun si es prevista, tiene costos sociales (el principal es la p&eacute;rdida de bienestar de los consumidores por causa de la menor demanda de saldos reales de dinero que induce) &#91;Kessel y Alchian 1962&#93;. </p>    </ul>     <p><b>IV. EL MODELO DEL EMISOR MONOPOLISTA </b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El siguiente modelo es alternativo al fiscalista, y se sujeta a las anteriores hip&oacute;tesis. El punto de partida es la expresi&oacute;n m&aacute;s elemental de la ganancia del monopolista oferente de los medios de pago (el banco central).<sup><a name="nr10"></a><a href="#10">10</a></sup> </p>     <p><a name="a4e1"></a></p>   <img src="img/revistas/ceco/v21n36/v21n36a04e1.jpg"> &#91;1&#93;     <p></p>     <p>Siendo: <b>&Pi;<i>N</i> t+1</b> la ganancia nominal del banco central (el monopolista) en el per&iacute;odo t+1, <b><i><font size="3">i</font></i> <sub> t+l</sub> </b> la tasa de inter&eacute;s nominal en tal per&iacute;odo y <i><b>M<sub>t</sub></b></i> la cantidad nominal de dinero ya emitida y en poder del p&uacute;blico en el per&iacute;odo inmediatamente anterior. </p>     <p>En otros t&eacute;rminos, se afirma que la expresi&oacute;n m&aacute;s sencilla posible de la ganancia del emisor monopolista es el &quot;beneficio de oportunidad&quot; asociado al hecho de que goza de un privilegio: que su pasivo (el pasivo monetario o dinero en circulaci&oacute;n) no tiene, para &eacute;l, un costo pero s&iacute; le permite obtener un rendimiento sobre sus activos. </p>     <p>Podemos suponer que al monopolista s&oacute;lo le interesa la ganancia en t&eacute;rminos reales (<b>&Pi;</b>). Por tanto se puede reexpresar la ecuaci&oacute;n <a href="#a4e1">1</a> as&iacute;: </p>     <p><a name="a4e2"></a></p>   <img src="img/revistas/ceco/v21n36/v21n36a04e2.jpg"> &#91;2&#93;     <p></p>     <p>Siendo: <i><b>P</b></i> el nivel general de precios y <i>&pi;</i> la tasa de inflaci&oacute;n.<sup><a name="nr11"></a><a href="#11">11</a></sup> </p>     <p>Por conveniencia anal&iacute;tica reexpresaremos la ecuaci&oacute;n <a href="#a4e2">2</a> en tiempo continuo, as&iacute;: </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a name="a4e3"></a></p>   <img src="img/revistas/ceco/v21n36/v21n36a04e3.jpg"> &#91;2a&#93;     <p></p>     <p>De otra parte, supondremos que la demanda de saldos reales de dinero se deriva de un proceso de optimizaci&oacute;n de los consumidores, los usuarios finales del dinero, y que depende de la tasa de inflaci&oacute;n prevista (<i>&pi;<sup>E</sup></i>). Esta es la hip&oacute;tesis m&aacute;s sencilla y b&aacute;sica en el actual contexto. Se supondr&aacute; que la demanda de saldos reales de dinero (<i>m</i>) adopta la siguiente forma &#91;Ag&eacute;nor y Montiel 1996, 114&#93;: </p>     <p><a name="a4e4"></a></p>   <img src="img/revistas/ceco/v21n36/v21n36a04e4.jpg"> &#91;3&#93;     <p></p>     <p>Siendo <i>&alpha;</i> la elasticidad de la demanda de saldos reales de dinero a la tasa de inflaci&oacute;n prevista. </p>     <p>En el estado estable: </p>     <p><a name="a4e5"></a></p>   <img src="img/revistas/ceco/v21n36/v21n36a04e5.jpg"> &#91;4&#93;     <p></p>     <p>Adem&aacute;s, podemos suponer que en el estado estable se cumple la hip&oacute;tesis de Fisher: </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a name="a4e6"></a></p>   <img src="img/revistas/ceco/v21n36/v21n36a04e6.jpg"> &#91;5&#93;     <p></p>     <p>Siendo <i>r <sup>E</sup></i> la tasa de inter&eacute;s real de estado estable (que podemos suponer independiente de la tasa de inflaci&oacute;n <sup><a name="nr12"></a><a href="#12">12</a></sup>). </p>     <p>Reemplazando <a href="#a4e4">3</a>, <a href="#a4e5">4</a> y <a href="#a4e6">5</a> en <a href="#a4e3">2a</a> resulta que: </p>     <p><a name="a4e7"></a></p>   <img src="img/revistas/ceco/v21n36/v21n36a04e7.jpg"> &#91;6&#93;     <p></p>     <p>La variable de control del monopolista es la tasa de inflaci&oacute;n, gracias a su poder de emisi&oacute;n de la cantidad nominal de dinero. Las condiciones necesaria y suficiente de la maximizaci&oacute;n de su ganancia real son:<sup><a name="nr13"></a><a href="#13">13</a></sup> </p>     <p><a name="a4e8"></a></p>   <img src="img/revistas/ceco/v21n36/v21n36a04e8.jpg"> &#91;7a&#93;     <p></p>     <p>Siendo &pi;* la tasa de inflaci&oacute;n de estado estable que hace m&aacute;xima la ganancia del emisor. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>De la condici&oacute;n <a href="#a4e8">7a</a> se deduce que: </p>     <p><a name="a4e9"></a></p>   <img src="img/revistas/ceco/v21n36/v21n36a04e9.jpg"> &#91;8&#93;     <p></p> Por tanto:      <p><a name="a4e10"></a></p>   <img src="img/revistas/ceco/v21n36/v21n36a04e10.jpg"> &#91;9&#93;     <p></p>     <p>De las dos ra&iacute;ces de la ecuaci&oacute;n <a href="#a4e9">8</a> hay una positiva y otra negativa. Podemos descartar la negativa pues implicar&iacute;a tasa de inflaci&oacute;n menores a -100% (deflaciones de m&aacute;s de 100% por per&iacute;odo).<sup><a name="nr14"></a><a href="#14">14</a></sup> Por tanto, la tasa de inflaci&oacute;n &oacute;ptima, esto es, la que maximiza la ganancia real del monopolista oferente del dinero fiduciario es: </p>     <p><a name="a4e11"></a></p>   <img src="img/revistas/ceco/v21n36/v21n36a04e11.jpg"> &#91;10&#93;     <p></p>     <p>Podemos estar seguros de que esa es la tasa que maximiza la ganancia, pues se cumple la condici&oacute;n 7b. En efecto: </p>     <p><a name="a4e12"></a></p>   <img src="img/revistas/ceco/v21n36/v21n36a04e12.jpg">     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El gr&aacute;fico <a href="#a4e13">1</a> presenta las tasas de inflaci&oacute;n derivadas de la ecuaci&oacute;n <a href="#a4e11">10</a> para valores alternativos de la elasticidad de la demanda de saldos reales de dinero a la inflaci&oacute;n (<i>&alpha;</i>), suponiendo que la tasa de inter&eacute;s real de estado estable es 6% por per&iacute;odo. <sup><a name="nr15"></a><a href="#15">15</a></sup> </p>     <p><a name="a4e13"></a></p>   <img src="img/revistas/ceco/v21n36/v21n36a04e13.jpg">     <p>Si, por ejemplo, suponemos que la elasticidad de los saldos reales (<i>&alpha;</i>) es 1, la tasa &oacute;ptima de inflaci&oacute;n es 55.1'Yo por per&iacute;odo. </p>     <p>Estas tasas de inflaci&oacute;n son altas. No obstante, son casi la mitad de la tasa de inflaci&oacute;n &oacute;ptima que arroja el modelo fiscalista: 100%. </p>     <p>En efecto, con una funci&oacute;n de demanda de saldos reales de dinero igual a la del presente modelo y con <i>&alpha;</i>  igual tambi&eacute;n a 1 &#91;Ag&eacute;nor y Montiel 1996, 115&#93; el impuesto inflacionario es: </p>     <p><a name="a4e14"></a></p>   <img src="img/revistas/ceco/v21n36/v21n36a04e14.jpg">     <p>Por tanto, el impuesto inflacionario alcanzar&aacute; su nivel m&aacute;ximo cuando <i>&pi;</i> = 1 / <i>&alpha;</i>.<sup><a name="nr16"></a><a href="#16">16</a></sup> As&iacute;, para <i>&alpha;</i> = 1, la tasa &oacute;ptima de inflaci&oacute;n ser&iacute;a 100% por per&iacute;odo, . </p>     <p>En general, para cada valor alternativo de <i>&alpha;</i> el modelo fiscalista genera tasas que son m&aacute;s altas (m&aacute;s o menos veces dependiendo de la tasa de inter&eacute;s real) que las del modelo de un banco central que es un monopolista independiente y maximizador de ganancia. </p>     <p>Desde la segunda mitad de los a&ntilde;os 60 el modelo fiscalista se empez&oacute; a modificar para incluir el efecto negativo de la inflaci&oacute;n sobre los recaudas de ingresos fiscales provenientes de impuestos formales (diferentes al de inflaci&oacute;n), esto es, para tener en cuenta el &quot;efecto Olivera-Tanzi&quot;. </p>     <p>De acuerdo con este efecto, cuanto mayor es el rezago entre la causaci&oacute;n de los impuestos formales y su recaudo menor ser&aacute; su valor real, dada una tasa de inflaci&oacute;n, Por tanto, al ascender la tasa de inflaci&oacute;n el ingreso p&uacute;blico real total (la suma del impuesto inflacionario y del recaudo de los impuestos formales) crece pero, precisamente por el efecto Olivera-Tanzi, alcanza su nivel m&aacute;ximo con una tasa de inflaci&oacute;n menor a la del modelo fiscalista b&aacute;sico, As&iacute;, Tanzi estim&oacute; que la tasa de inflaci&oacute;n que hace m&aacute;ximo el ingreso p&uacute;blico total, dada una elasticidad unitaria de la demanda de saldos reales a la inflaci&oacute;n, no es 100% anual sino 50% &#91;Citado por Ag&eacute;nor y Montiel 1996,118, Tabla 4,2&#93;.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Pero considerar que la inflaci&oacute;n reduce el valor real de los impuestos formales que se recaudan con retraso tambi&eacute;n invita a tener en cuenta, en el modelo del emisor independiente, que la inflaci&oacute;n incrementa los costos reales de emitir papel moneda o moneda met&aacute;lica: cuanto mayor sea la tasa de inflaci&oacute;n mayor ser&aacute; el ritmo de obsolescencia y destrucci&oacute;n de las especies monetarias ya emitidas: estas sufren un deterioro que se acelera con la inflaci&oacute;n; adem&aacute;s, esta obliga a crear nuevas especies con nuevas denominaciones. </p>     <p>Se puede suponer, entonces, que el costo real de emisi&oacute;n (y acu&ntilde;aci&oacute;n) depende, <i>ceteris pariblls</i>, positivamente de la tasa de inflaci&oacute;n. La siguiente es una forma espec&iacute;fica sencilla de la funci&oacute;n del costo total de emisi&oacute;n: </p>     <p><a name="a4e15"></a></p>   <img src="img/revistas/ceco/v21n36/v21n36a04e15.jpg">     <p>Siendo <i>&beta;</i> la elasticidad del costo a la tasa de inflaci&oacute;n. </p>     <p>Por tanto, en estado estable, la funci&oacute;n de ganancia real del banco central ser&aacute; la ecuaci&oacute;n <a href="#a4e7">6</a> adicionada por la funci&oacute;n anterior, as&iacute;: </p>     <p><a name="a4e16"></a></p>   <img src="img/revistas/ceco/v21n36/v21n36a04e16.jpg"> &#91;11&#93;     <p></p>     <p>La maximizaci&oacute;n de <a href="#a4e16">11</a> no es tan sencilla como en el caso anterior. Con todo, procedimientos num&eacute;ricos permiten conocer la tasa de inflaci&oacute;n que hace m&aacute;xima la ganancia real (&Pi;<sup>E</sup> ), dados unos valores de los par&aacute;metros <i>r<sup>E</sup>, &alpha;, <img src="img/revistas/ceco/v21n36/v21n36a04e17.jpg"></i><sup><a name="nr17"></a><a href="#17">17</a></sup>. </p>     <p>As&iacute;, por ejemplo, para <i>r<sup>E</sup></i> = 0,06; <i>&alpha; = &beta; =</i> 1, y <img src="img/revistas/ceco/v21n36/v21n36a04e17.jpg">= 0,07 ,<sup><a name="nr18"></a><a href="#18">18</a></sup> la tasa de inflaci&oacute;n que hace m&aacute;xima (y positiva) la ganancia del banco central es 41% anual, cifra menor que la correspondiente a la versi&oacute;n del modelo fiscalista que tiene en cuenta el efecto negativo de la inflaci&oacute;n sobre los recaudas de  impuestos formales, que, como ya se vio, fue estimada en 50% anual. </p>     <p><b>V. EL COSTO SOCIAL DE LA INFLACI&Oacute;N </b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Si al modelo del emisor monopolista independiente se le introducen elementos de conveniencia social, generar&aacute; una tasa de inflaci&oacute;n sustancialmente m&aacute;s baja y podr&aacute; ser utilizado, ahora s&iacute;, para la defensa de su independencia. . </p>     <p>La forma m&aacute;s sencilla de hacer esto es reinterpretar el componente de costo incluido en la funci&oacute;n de ganancia. </p>     <p>Supongamos el siguiente arreglo institucional: que la ley obliga a que tal componente (<img src="img/revistas/ceco/v21n36/v21n36a04e17.jpg"><i>e<sup> &beta; &pi; E</sup></i>) incluya no s&oacute;lo el de emisi&oacute;n del papel moneda (y de la moneda met&aacute;lica) sino el costo monetario, pero en t&eacute;rminos reales, de compensar (as&iacute; sea parcialmente) a los consumidores de la p&eacute;rdida de bienestar que significa, para estos, una cierta tasa positiva de inflaci&oacute;n en vez de la estabilidad de precios,<sup><a name="nr19"></a><a href="#19">19</a></sup> y que la obligaci&oacute;n legal se satisfaga mediante el pago de una suma anual que debe entregar el banco central al representante de los consumidores, el Estado, y que depende positivamente de la tasa de inflaci&oacute;n. </p>     <p>La reinterpretaci&oacute;n anterior significa que podemos considerar que la elasticidad <i>&beta;</i> puede tomar valores mucho mayores que 1, pues <i>&beta;</i>  podr&iacute;a considerarse, ahora, como un par&aacute;metro de pol&iacute;tica econ&oacute;mica (caso en el cual el legislador delega en el gobierno la fijaci&oacute;n de la cifra para el par&aacute;metro {<i>&beta;</i> ). </p>     <p>Por ejemplo, para valores de <img src="img/revistas/ceco/v21n36/v21n36a04e17.jpg"> y <i>&beta;</i> iguales a 0,07 y 7, respectivamente, permaneciendo los valores de los otros dos par&aacute;metros iguales a los del ejemplo anterior (&alpha; = 1, <i>r<sup> E</sup></i> = 6% anual) la tasa &oacute;ptima de inflaci&oacute;n (la que hace m&aacute;xima -y positiva-la ganancia real del banco central) ser&aacute; 5,8% anual. </p>     <p>El gr&aacute;fico <a href="#a4e19">2</a> muestra distintas tasas de inflaci&oacute;n correspondientes a valores alternativos de <i>&beta;</i>. </p>     <p><a name="a4e19"></a></p>   <img src="img/revistas/ceco/v21n36/v21n36a04e19.jpg">     <p><b>VI. &iquest;ES EL MODELO UN PARADIGMA? </b></p>     <p>Las limitaciones del modelo anterior son tan fuertes que no podr&iacute;a ser defendido en el campo normativo, esto es, elevado a la categor&iacute;a de paradigma. Pero podr&iacute;a llegar a serlo si se modifica mediante la introducci&oacute;n de tres rasgos: i) bancos comerciales, ii) choques estoc&aacute;sticos que puedan incidir, en primera instancia, en la magnitud de los dep&oacute;sitos y retiros bancarios y en la calidad de la cartera, y iii) una funci&oacute;n adicional para el banco central, adem&aacute;s de la de emisor, en consonancia con los dos rasgos anteriores: la de prestamista de &uacute;ltima instancia. </p>     <p>Con estos rasgos adicionales el banco central podr&iacute;a maximizar su ganancia (o, quiz&aacute;s, el valor presente de su corriente futura de ganancias) y, al hacerla, generar la tasa &oacute;ptima de inflaci&oacute;n. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En tal caso, la tasa &oacute;ptima de inflaci&oacute;n ser&aacute;, en la situaci&oacute;n de estado estable, mayor que la generada por el modelo previamente expuesto. La funci&oacute;n de prestamista de &uacute;ltima instancia crea un sesgo inflacionario. El arreglo constitucional entre el banco central privado y la sociedad implicar&iacute;a definir el esquema de incentivos de &eacute;ste de tal manera que pudiese quedar salvaguardado el criterio de un &oacute;ptimo social: que el beneficio social marginal derivado de la funci&oacute;n de prestamista de &uacute;ltima instancia fuese mayor o igual al del costo social adicional derivado de la mayor tasa de inflaci&oacute;n. </p>     <p>Aunque, como ya se dijo, el modelo presentado en estas p&aacute;ginas no es realista en el sentido de describir al banco central t&iacute;pico de la segunda mitad del siglo <font size="-1">XX</font>. Una versi&oacute;n modificada de este modelo con los rasgos ya mencionados, podr&iacute;a simular los aspectos esenciales de lo que fue el principal banco central de los siglos <font size="-1">XVII, XVIII  y XIX</font>, el Banco de Inglaterra, <sup><a name="nr20"></a><a href="#20">20</a></sup> y quiz&aacute;s, de lo que podr&iacute;an llegar a ser algunos bancos centrales en el futuro. </p>     <p><b>VII. RESUMEN, CONCLUSIONES E IMPLICACIONES DE POL&Iacute;TICA </b></p>     <p>El contenido central de este documento es la presentaci&oacute;n de las caracter&iacute;sticas y propiedades de un modelo de un monopolista maximizador de ganancia que es oferente del medio fiduciario de cambio (modelo de &quot;emisor monopolista maximizador&quot;: <i>EM</i>). </p>     <p>El modelo es simplificado al extremo y se concentra exclusivamente en el tema de la determinaci&oacute;n de la tasa de inflaci&oacute;n en una situaci&oacute;n de estado estable de una econom&iacute;a cerrada, con previsi&oacute;n perfecta y en ausencia de choques estoc&aacute;sticos. Con tales limitaciones es natural que el modelo haga abstracci&oacute;n de otras funciones de un banco central, entre estas la segunda m&aacute;s importante: ser prestamista de &uacute;ltima instancia de bancos comerciales. En particular, esta &uacute;ltima funci&oacute;n s&oacute;lo la podr&iacute;a contemplar un modelo de banco central cuando hay informaci&oacute;n imperfecta, incertidumbre y choques estoc&aacute;sticos que generan alteraciones imprevistas de dep&oacute;sitos, del valor real de los cr&eacute;ditos y garant&iacute;as hipotecarias y de los pagos asociados al servicio de la cartera. </p>     <p>Dados sus supuestos, el modelo permite demostrar que: i) la maximizaci&oacute;n de la ganancia del <i>EM</i> es compatible con la determinaci&oacute;n de una &uacute;nica tasa de inflaci&oacute;n (cuando los valores dc los par&aacute;metros se ubican en rangos razonables), y que esta tasa puede ser suficientemente cercana a cero, y ii) que un banco central que tenga la propiedad del <i>EM</i> tendr&iacute;a el mayor grado posible de independencia que se pueda imaginar. </p>     <p>Otras conclusiones e implicaciones, menos generales o mas espec&iacute;ficas, y derivadas tambi&eacute;n de lo anterior, son las siguientes: </p> <ul>    <p>1. Un gobierno que tenga como objetivo maximizar los ingresos p&uacute;blicos y mantenga bajo su dominio al emisor de dinero (fiduciario) ser&aacute; proclive a generar una tasa de inflaci&oacute;n m&aacute;s alta que el <i>EM</i>.</p>     <p>2. Aun as&iacute;, el <i>EM</i> puede generar una tasa de inflaci&oacute;n excesiva desde el punto de vista del bienestar social. </p>     <p>3. El sesgo inflacionario del <i>EM</i> puede reducirse si aumenta la elasticidad de la demanda de saldos reales de dinero a la inflaci&oacute;n. Esto se logra permitiendo la m&aacute;xima sustituibilidad posible entre monedas y, por ende, que haya la m&aacute;xima libertad cambiaria posible (sin impuestos a las transacciones o encajes a los ingresos derivados del cr&eacute;dito externo)<sup><a name="nr21"></a><a href="#21">21</a></sup> </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>4. Pero, y esto es lo m&aacute;s importante, tal sesgo puede se puede disminuir a&uacute;n m&aacute;s, y mucho, si el <i>EM</i> se ve obligado a internalizar el costo social de la inflaci&oacute;n. </p>     <p>5. Un pago obligatorio realizado por el <i>EM</i> al tesoro p&uacute;blico en funci&oacute;n de la inflaci&oacute;n, como compensaci&oacute;n, as&iacute; sea parcial, a los consumidores por la p&eacute;rdida de bienestar causada por esta, y que <i>sea un costo en ei margen (lo mal se garantiza si ei pago var&iacute;a de manera positiva con la inflaci&oacute;n</i>), es una manera pr&aacute;ctica de que el <i>EM</i> internalice el costo social de la inflaci&oacute;n. </p>     <p>6. La condici&oacute;n de maximizaci&oacute;n de ganancia cuando el <i>EM</i> internaliza el costo social de la inflaci&oacute;n es condici&oacute;n suficiente para definir la existencia de independencia absoluta de un banco central con aversi&oacute;n a la inflaci&oacute;n. </p>     <p>7. La maximizaci&oacute;n de la ganancia del <i>EM</i> cuando &eacute;ste internaliza el costo social de la inflaci&oacute;n es compatible con fijar una meta de inflaci&oacute;n y con los procedimientos alternativos para alcanzada (&quot;inflation targeting&quot; o estrategia monetaria) y con cualquier r&eacute;gimen cambiario. </p>    </ul>     <p>Aunque varias de las conclusiones enumeradas son espec&iacute;ficas al modelo, se puede decir que todas ellas y sus implicaciones son ilustraciones espec&iacute;ficas de la siguiente hip&oacute;tesis general que trasciende los l&iacute;mites del modelo: hay un conjunto de factores econ&oacute;micos, unos espec&iacute;ficos a un banco central (que el modelo satisface con creces), y otros a su entorno, que se pueden considerar elementos importantes para la existencia de un alto grado de independencia econ&oacute;mica, as&iacute; no sea absoluta,<sup><a name="nr22"></a><a href="#22">22</a></sup> y que, en su conjunto, pueden explicar que la instituci&oacute;n tenga (o no) un grado relativamente alto de independencia, a&uacute;n si, como en el caso colombiano, las reglas jur&iacute;dicas que definen la conformaci&oacute;n y elecci&oacute;n de los miembros de su junta directiva parecen otorgar una influencia significativa al gobierno central.<sup><a name="nr23"></a><a href="#23">23</a></sup> </p>     <p><a name="A1"><a  name="AA1" href="#A1"><b>ANEXO 1</b></a></p>     <p><b>SE&Ntilde;OREAJE Y UTILIDADES BRUTAS DEL EMISOR</B></p>     <p>En t&eacute;rminos simplificados, el balance del emisor es: </p>     <p><a name="a4e20"></a></p>   <img src="img/revistas/ceco/v21n36/v21n36a04e20.jpg"> &#91;1&#93;     ]]></body>
<body><![CDATA[<p></p>     <p>Siendo: </p>     <p>R<sub><i>t</i></sub>: saldo al final del per&iacute;odo t de las reservas internacionales netas valoradas en pesos; </p>     <p><i>C<sub>t</sub></i>: saldo final del cr&eacute;dito dom&eacute;stico neto (cr&eacute;dito dom&eacute;stico m&aacute;s otros activos menos otros pasivos);</p>     <p><i>OMA<sub>t</sub></i>: saldo final de los pasivos no monetarios derivado de operaciones de pol&iacute;tica monetaria;</p>     <p><i>M<sub>t</sub></i>: saldo final de base monetaria.</p>     <p>A su vez, podemos descomponer las reservas internacionales netas, as&iacute;:</p>     <p><a name="a4e21"></a></p>   <img src="img/revistas/ceco/v21n36/v21n36a04e21.jpg">     <p>Siendo:</p>     <p>R<sub><i>i*</i></sub>: Saldo al final de <i>t</i> de las reservas internacionales medido en moneda extranjera;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><i>Tc<sub>t</sub></i>: tasa de cambio promedio del per&iacute;odo <i>t</i> (promedio ponderado impl&iacute;cito de las diversas tasas de cambio):</p>     <p>&Delta;: variaci&oacute;n absoluta durante el per&iacute;odo <i>t</i>.</p>     <p>Por tanto, el balance es: </p>     <p><a name="a4e22"></a></p>   <img src="img/revistas/ceco/v21n36/v21n36a04e22.jpg"> &#91;2&#93;     <p></p>     <p>Siendo <img src="img/revistas/ceco/v21n36/v21n36a04e23.jpg"></p>     <p>Es decir, <i>&delta;<sub>t</sub></i> es el promedio ponderado impl&iacute;cito de las tasas de devaluaci&oacute;n del peso frente a las monedas extranjeras. </p>     <p>De otra parte, la utilidad bruta nominal del emisor en un per&iacute;odo <i>t</i> + 1 es: </p>     <p><a name="a4e24"></a></p>   <img src="img/revistas/ceco/v21n36/v21n36a04e24.jpg"> &#91;3&#93;     <p></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La ecuaci&oacute;n <a href="#a4e24">3</a> tiene varias simplificaciones. En primer lugar, considera que el rendit:niento de un acervo es el producto de una tasa contempor&aacute;nea de rendimiento por el saldo del acervo al final del per&iacute;odo anterior; por ejemplo, <i>r</i><sub><i>t</i> + 1</sub> es la tasa de rendimiento en pesos de las reservas. En segundo lugar, se supone que la tasa media (impl&iacute;cita ponderada) de rendimiento del cr&eacute;dito neto ( <i>i</i><sub><i>t</i> + 1</sub> ) es igual a la de OMA. Y en tercer lugar, se omiten los costos de emisi&oacute;n y acu&iacute;i.aci&oacute;n de moneda de papel y met&aacute;lica y los derivados de la remuneraci&oacute;n de reservas de encaje. </p>     <p>Pero la tasa de rendimiento de las reservas se descompone en dos factores: la tasa de rendimiento medida en moneda extranjera y la tasa de devaluaci&oacute;n del peso: </p>     <p><a name="a4e25"></a></p>   <img src="img/revistas/ceco/v21n36/v21n36a04e25.jpg">     <p>Por tanto: </p>     <p><a name="a4e26"></a></p>   <img src="img/revistas/ceco/v21n36/v21n36a04e26.jpg"> &#91;4&#93;     <p></p>     <p>Pero seg&uacute;n <a href="#a4e22">2</a>: </p>     <p><a name="a4e27"></a></p>   <img src="img/revistas/ceco/v21n36/v21n36a04e27.jpg"> &#91;2a&#93;     <p></p>     <p>Reemplazando <a href="#a4e27">2a</a> en <a href="#a4e26">4</a> resulta que: </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a name="a4e28"></a></p>   <img src="img/revistas/ceco/v21n36/v21n36a04e28.jpg"> &#91;5&#93;     <p></p>     <p>La ecuaci&oacute;n <a href="#a4e28">5</a> hace evidente las dos fuentes b&aacute;sicas de las utilidades brutas del Emisor: i) una diferencia positiva entre la tasa de rendimiento de las reservas (en pesos) y la tasa de inter&eacute;s dom&eacute;stica, y ii) el &quot;ingreso de oportunidad&quot; del emisor o producto de la tasa de inter&eacute;s por el dinero creado. </p>     <p>Esta &uacute;ltima fuente, dada la cantidad de base monetaria previamente creada, depende directamente de su tasa de crecimiento. </p>     <p>Supongamos ahora que la primera fuente es nula, es decir, que la tasa de rendimiento de las reservas en pesos es igual a la tasa de inter&eacute;s; en tal caso: </p>     <p><a name="a4e29"></a></p>   <img src="img/revistas/ceco/v21n36/v21n36a04e29.jpg">     <p>Esta es la ecuaci&oacute;n <a href="#a4e1">1</a> del texto principal. </p>     <p><a name="A2"><a  name="AA2" href="#A2"><b>ANEXO 2</b></a></p>     <p><b>FACTORES DE INDEPENDENCIA DEL BANCO CENTRAL </b></p>     <p>Los siguientes son algunos de los factores que contribuyen a un alto grado de independencia de un banco central. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a name="a4e30"></a></p>   <img src="img/revistas/ceco/v21n36/v21n36a04e30.jpg">     <p><sup><a name="nr24"></a><a href="#24">24</a></sup>, <sup><a name="nr25"></a><a href="#25">25</a></sup></p>     <p>NOTAS AL PIE</P>     <p><a href="#nr1">1</a><a name="1"></a> Ver Alesina <i>et al</i>. &#91;2000,6&#93; y tambi&eacute;n Freytag &#91;2001&#93;.</p>     <p><a href="#nr2">2</a><a name="2"></a> Sobre esta propuesta y su cr&iacute;tica ver los art&iacute;culos de Clavijo &#91;2000&#93; y Alesina <i>et al</i>. &#91;2001&#93;.</p>     <p><a href="#nr3">3</a><a name="3"></a> La (supuesla) inexistencia de <i>trade-offs</i> intertemporales implica que maximizar el beneficio de cada per&iacute;odo equivale a maximizar el valor presente de la empresa.</p>     <p><a href="#nr4">4</a><a name="4"></a> Se est&aacute; aplicando aqu&iacute; la tesis de la conveniencia de la teor&iacute;a microecon&oacute;mica del  monopolio para entender la inflaci&oacute;n, pero no en su aplicaci&oacute;n usual, la del modelo &quot;fiscalista&quot; (que se explica a continuaci&oacute;n), sino en una aplicaci&oacute;n relativa al monopolista privado. En su aplicaci&oacute;n usual, la tesis se ha expresado as&iacute;: &quot;The  principies of optimal pricing for monopolists are relevant for determining the rate of anticipated inflation that maximizes the proceeds of an inflation tax for a government&quot; &#91; Kessel y Alchian 1962&#93;. </p>     <p><a href="#nr5">5</a><a name="5"></a> Existen otros modelos de inflaci&oacute;n que la explican con base en la existencia de sorpresas inflacionarias, problemas de credibilidad, etc., pero que no pertenccen al an&aacute;lisis de lo que sucede bajo situaciones de estado estable. </p>     <p><a href="#nr6">6</a><a name="6"></a> La existencia de costos de informaci&oacute;n sobre los productos a intercambiar genera el uso b&aacute;sico del dinero: ser medio de cambio &#91;Alchian 1977&#93;. </p>     <p><a href="#nr7">7</a><a name="7"></a> &iquest;Por qu&eacute; hay un &uacute;nico oferente de medios de pago? En este documento no se discuten las razones de esto; simplemente se supone que s&oacute;lo hay uno y que, incluso en el largo plazo, se mantiene la barrera de entrada a posibles competidores. En Freixas y Rochet &#91;1997, 317-319&#93; se resumen los argumentos a favor y en contra de la existencia de un monopolio de emisi&oacute;n. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a href="#nr8">8</a><a name="8"></a> El argumento descansa en la hip&oacute;tesis de que ofrecer medios de pago es la funci&oacute;n b&aacute;sica del monopolista, lo cual es plenamente consistente con la hip&oacute;tesis de estado estable. </p>     <p><a href="#nr9">9</a><a name="9"></a> En todo caso, una de las caracter&iacute;sticas del dinero fiduciario es que su costo de producci&oacute;n es sustancialmente inferior a su valor nominal &#91;van Mises 1981, 125 y ss&#93;. </p>     <p><a href="#nr10">10</a><a name="10"></a> 10 En el <a name="A1"></a><a href="#AA1">ANEXO 1</a> se encuentra la justificaci&oacute;n de esta ecuaci&oacute;n; fue tomado de Posada &#91;2000, <a name="A2"></a><a href="#AA2">ANEXO 2</a>&#93;. </p>     <p><a href="#nr11">11</a><a name="11"></a> Una expresi&oacute;n casi equivalente a &eacute;sta es una de las medidas alternativas del &quot;se&ntilde;oreaje&quot; &#91;Anzola 2000&#93;. </p>     <p><a href="#nr12">12</a><a name="12"></a> Se supone, entonces, algo que ha sido tradicional: que el dinero (y las dem&aacute;s variables nominales) son neutrales, en el estado estable, para las variables reales. </p>     <p><a href="#nr13">13</a><a name="13"></a> La funci&oacute;n <a href="#a4e7">6</a> no es continua (ni diferenciable) en el rango de todos los valores reales de <i><b> &pi; </b></i> <sup>E</sup> : para <i><b> &pi; </b></i> <sup>E</sup> = -100% se presenta una discontinuidad; pero para valores mayores a -100% la funci&oacute;n es continua (y diferenciable) y presenta la propiedad convencional de concavidad (segunda derivada negativa con respecto a <i>&pi;</i>). </p>     <p><a href="#nr14">14</a><a name="14"></a> Adem&aacute;s, como ya se dijo, la funci&oacute;n <a href="#a4e7">6</a> presenta una discontinuidad para <b> &pi; </b> <sup>E</sup> = 100%. </p>     <p><a href="#nr15">15</a><a name="15"></a> La mediana de la tasa de inter&eacute;s real en Colombia entre 1905 y 1997 fue 4,4% anual &#91;Posada 1998&#93; pero los resultados no cambian sustancialmente si repetimos el ejercicio con esta &uacute;ltima tasa. </p>     <p><a href="#nr16">16</a><a name="16"></a> Este es lo que resulta de hacer igual a cero la primera derivada del impuesto inflacionario con respecto a la tasa de inflaci&oacute;n &#91;Ag&eacute;nor y Montiel 1996, 115116&#93;. </p>     <p><a href="#nr17">17</a><a name="17"></a> La funci&oacute;n <a href="#a4e16">11</a> es positiva, c&oacute;ncava y tiene un m&aacute;ximo local para valores de la tasa de inflaci&oacute;n entre 0 y 0.7 y para valores razonables de la tasa de inter&eacute;s real, de las elasticidades <i>&alpha;, &beta;</i> y del componente ex&oacute;geno del costo real. Pero para todos los valores te&oacute;ricamente posibles de &pi; en el conjunto de los reales la funci&oacute;n presenta una discontinuidad para &pi; = -1. Por lo dem&aacute;s,el l&iacute;mite de la funci&oacute;n cuando &pi; tiende a menos infinito cs mas infinito, y el l&iacute;mite cuando &pi; tiende a infinito es menos infinito. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a href="#nr18">18</a><a name="18"></a> &iquest;Por qu&eacute; <img src="img/revistas/ceco/v21n36/v21n36a04e17.jpg"> = 0,07 ? El valor exacto es arbitrario, pero recu&eacute;rdese que al suponer <img src="img/revistas/ceco/v21n36/v21n36a04e18.jpg"> = 1; parece l&oacute;gico suponer tambi&eacute;n que el componente ex&oacute;geno de los costos reales de emisi&oacute;n sea un valor significativamente inferior al del componente ex&oacute;geno de los saldos reales de dinero demandados. Si se supone que <img src="img/revistas/ceco/v21n36/v21n36a04e17.jpg"> es sustancialmente mayor, por ejemplo 1, entonces la ganancia real se hace negativa.</p>     <p><a href="#nr19">19</a><a name="19"></a> Sobre los costos de la inflaci&oacute;n prevista para el caso colombiano (y los diferentes an&iacute;lisis de &eacute;ste) ver, por ejemplo, L&oacute;pez &#91;2000&#93;. La compensaci&oacute;n ser&iacute;a parcial, no total, cuando la tasa de inflaci&oacute;n genere un costo social tan grande que la plena compensaci&oacute;n impondr&iacute;a p&eacute;rdidas al banco central.</p>      <p><a href="#nr20">20</a><a name="20"></a> Kalmanovitz &#91;2000&#93;; la fuente citada por &eacute;ste, al respecto, es Walter Bagehot (<i>Lomuard Street, A Description  of the Money Market</i>, 1873). </p>     <p><a href="#nr21">21</a><a name="21"></a> &quot;Khan and Ram&iacute;rez-Rojas (1986), for instance, show that the revenuemaximizing rate of inflation is lower in the presence of currency substitution, because the elasticity of the demand for domestic real money balances is higher in this case -since the foreign currency also provides liquidity services. &#91;...&#93; Brock (1984), in particular, has shown that when a reserve requirement is imposed on capital inflows -in addition to domestic deposits-inflation tax revenue may in fact increase.&quot; &#91;Ag&eacute;nor y Montiel 1996, 115&#93;. &quot;No existe punto m&aacute;s importante en la emisi&oacute;n de papel moneda que el de captar plenamente los efectos que causa el principio de la limitaci&oacute;n de la cantidad. Dentro de cincuenta a&ntilde;os apenas ae creer&aacute; que los ministros y directores de Bancos sostuvieron en nuestra &eacute;poca, en el Parlamento y ante las Comisiones de esa instituci&oacute;n, que las emisiones de billetes por el Banco de Inglaterra, al efectuarse sin control alguno por parte de los tenedores, que no pod&iacute;an exigir su conversi&oacute;n en especie o met&aacute;lico, no ten&iacute;an, ni pod&iacute;an tener, ning&uacute;n efecto sobre los precios de las mercanc&iacute;as, del oro o de las monedas extranjeras.&quot; &#91;Ricardo 1950, 264&#93;. </p>     <p><a href="#nr22">22</a><a name="22"></a> En e1 <a name="A2"></a><a href="#AA2">ANEXO 2</a> se presenta una lista de estos. </p>     <p><a href="#nr23">23</a><a name="23"></a> Adem&aacute;s, los conceptos de independencia relativa (esto es, la correspondiente a bancos centrales p&uacute;blicos) y de &quot;grado de compromiso&quot; (<i>commitment</i> con los objetivos de estabilidad de precios) son complejos y, desde los &aacute;ngulos jur&iacute;dico y administrativo, s&oacute;lo son medibles a trav&eacute;s de m&uacute;ltiples indicadores qne no siempre arrojan resultados similares &#91;Freytag 2001&#93;. </p>     <p><a href="#nr24">24</a><a name="24"></a> Ver Peston &#91;1974, cap. 4: &quot;Targets and instrumellts&quot;&#93; y Freytag &#91;2001&#93;. </p>     <p><a href="#nr25">25</a><a name="25"></a> Ver Walsh &#91;1998, 381&#93;. </p><hr>     <p><b>REFERENCIAS BIBLIOGR&Aacute;FICAS </b></p>     <!-- ref --><p>&#91;1&#93;. Ag&eacute;nor, Pierre-Richard, y Montiel, Peter. (1996). <i>Development Macroeconomics</i>, Princeton University Press, &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000192&pid=S0121-4772200200010000400001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;2&#93;. Alchian, Armen. (1977). &quot;Why Money?&quot;, <i>Journal of Money Credit and Banking</i>, vol. 9, n. 1, parte I1, febrero. Reproducido en Alchian, A., <i>Economic Forces at Work</i>, Liberty Press, cap. 4, 1977. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000193&pid=S0121-4772200200010000400002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;3&#93;. Alesina, Alberto; Carrasquilla, Alberto y Steiner, Roberto, (2000). &quot;The Central Bank in Colombia&quot;, <i>Documentos de trabajo</i>, <font size="-1"> FEDESARROLLO </font>, agosto. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000194&pid=S0121-4772200200010000400003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;4&#93;. Alesina, Alberto; Carrasquilla, Alberto y Steiner, Roberto. (2001). &quot;Coordinating Macroeconomic Policies: A Response to Sergio Clavijo&quot;, <i>Central Banking</i>, vol. <font size="-1">Xl</font>, n. 4, mayo. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000195&pid=S0121-4772200200010000400004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;5&#93;. Anzola, Oscar Enrique. (2000). &quot;C&aacute;lculo y distribuci&oacute;n de los ingresos por se&ntilde;oreaje en Colombia (1989-1998)&quot;, <i>Revista del Banco de la Rep&uacute;blica</i>, n. 871, mayo. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000196&pid=S0121-4772200200010000400005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;6&#93;. Clavijo, Sergio. (2000). &quot;Coordinating Macroeconomic Policies: The Case of Colombia&quot;, <i>Central Banking</i>, vol. <font size="-1">XI</font>, n. 2, noviembre. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000197&pid=S0121-4772200200010000400006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;7&#93;. Freixas, Xavier y Rochet, Jean-Charles. (1997). <i>Econom&iacute;a bancaria</i>, Antoni Bosch-B<font size="-1">BV</font>. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000198&pid=S0121-4772200200010000400007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;8&#93;. Freytag, Andreas. (2001). &quot;Does central bank independence reflect monetary commitment properly? Methodical considerations&quot;, <i>Banca Nazionale del Lavoro Quarterly Review</i>, vol. <font size="-1">LIV</font>, n.217, junio. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000199&pid=S0121-4772200200010000400008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;9&#93;. Kalmanovitz, Salom&oacute;n. (2000). &quot;La independencia del banco central y la democracia en Am&eacute;rica Latina&quot;, <i>Revista del Banco de la Rep&uacute;blica</i>, vol. <font size="-1">LXXIII</font>, n. 875, septiembre. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000200&pid=S0121-4772200200010000400009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;10&#93;. Kessel, Reuben y Alchian, Armen. (1962). &quot;Effects of Inflation&quot;, <i>The Journal of Political Economy</i>, vol. 70, n. 6, diciembre. Reproducido en Alchian, A., <i>Economic Forces at Work</i>, Liberty Press, cap. 14, 1977. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000201&pid=S0121-4772200200010000400010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;11&#93;. L&oacute;pez, Martha. (2000). &quot;Seiniorage and the welfare cost of inflation in Colombia&quot;, <i>Borradores de Econom&iacute;a</i>, n. 151, Banco de la Rep&uacute;blica. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000202&pid=S0121-4772200200010000400011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;12&#93;. Mises, Ludwig van. (1981).<i>The Theory of Money and Credit</i>, Liberty Classics. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000203&pid=S0121-4772200200010000400012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;13&#93;. Obstfeld, Maurice y Rogoff, Kenneth. (1996). <i>Foundations of Internalional Macroeconomics</i>, MIT Press. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000204&pid=S0121-4772200200010000400013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;14&#93;. Peston, Maurice. (1974). <i>Theory of Macroeconomic Policy</i>, John Wiley & Sons. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000205&pid=S0121-4772200200010000400014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;15&#93;. Posada, Carlos Esteban. (1998). &quot;La tasa de inter&eacute;s: el caso colombiano del siglo <font size="1">XX</font> (1905-1997)&quot;, <i>Ensayos sobre Pol&iacute;tica Econ&oacute;mica</i>, n. 33, junio. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000206&pid=S0121-4772200200010000400015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;16&#93;. Posada, Carlos Esteban. (2000). &quot;Se&ntilde;oreaje, impuesto inflacionario y utilidades brutas del emisor: definiciones y medidas del caso colombiano reciente&quot;, <i>Revista del Banco de la Rep&uacute;blica</i>, n. 871, mayo. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000207&pid=S0121-4772200200010000400016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;17&#93;. Ricardo, David. (1950). <i>Principios de Econom&iacute;a Pol&iacute;tica  y Tributaci&oacute;n</i> (primera edici&oacute;n en espa&ntilde;ol, 1959, basada en la edici&oacute;n inglesa de P. Sraffa de 1950), FCE. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000208&pid=S0121-4772200200010000400017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;18&#93;. Walsh, Carl. (1998). <i>Monetary Theory and Policy</i>, MIT Press. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000209&pid=S0121-4772200200010000400018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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