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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[DOLARIZACIÓN EN AMÉRICA LATINA: UNA MIRADA NO CONVENCIONAL]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[This paper presents a critical reflection on the process of dollarization in developing countries. It is sustained that the axioms on which this policy is based lack of solid theoretical and empirical foundation. On the contrary, it is required to introduce regulations that limit the actions of the operators of the financial markets, with the purpose of reducingg the risk that the enterprise becomes a bubble amid a speculative vortex.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font face="Verdana" size="3">    <p align="center"><b>DOLARIZACI&Oacute;N EN AM&Eacute;RICA LATINA: UNA MIRADA NO CONVENCIONAL </b></p></font> <font face="Verdana" size="2">    <p align="right"><b>&Aacute;lvaro Moreno Rivas </b></p>     <p>Profesor Asistente. Universidad Nacional de Colombia. Este art&iacute;culo se recibi&oacute; el 14 de marzo de 2002 y fue aprobado en el Comit&eacute; Editorial del 16 de abril de 2002. </p><hr>     <p><b>Resumen </b></p>     <p><i>Este art&iacute;culo presenta una reflexi&oacute;n cr&iacute;tica sobre el proceso  de dolarizaci&oacute;n en los pa&iacute;ses en desarrollo. Se sostiene que de  los axiomas en que se basa esta pol&iacute;tica carecen de s&oacute;lidos fundamentos te&oacute;ricos y emp&iacute;ricos. Por el contrar&iacute;o, se requiere introducir regulaciones que limiten las acciones de los operadores de los mercados financieros, con el prop&oacute;sito de reducir el riesgo que convierte a las empresas en una burbuja en medio de un v&oacute;rtice especulativo. </i></p>     <p><b>Palabras clave</b>: dolarizaci&oacute;n. ergodicidad, mercados eficientes </p>     <p><b>Abstract </b></p>     <p><i>This paper presents a critical reflection on the process of dollarization in developing countries. It is sustained that the axioms on which this policy is based lack of solid theoretical and empirical foundation. On the contrary, it is required to introduce regulations that limit the actions of the operators of the financial markets, with the purpose of reducingg the risk that the enterprise becomes a bubble amid a speculative vortex. </i></p>     <p><b>Key words</b>: dollarization, ergodicity. efficient markets. </p><hr>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Entre 1994 y 1998 los mercados financieros y los sistemas monetarios nacionales sucumbieron ante el torbellino de las apuestas especulativas y el p&aacute;nico de los inversionistas. Los precios de los activos se desplomaron y las tasas de cambio siguieron trayectorias ca&oacute;ticas destruyendo a su paso la solvencia de las empresas y los bancos. Las autoridades monetarias trataron de reponer la liquidez de los mercados, sin embargo, las reservas internacionales fueron insuficientes para garantizar la salida r&aacute;pida de todos los apostadores. </p>     <p>El FMI y los pa&iacute;ses desarrollados improvisaron una especie de prestamista de &uacute;ltima instancia internacional. Los recursos aliviaron algunas crisis de  moneda como las de M&eacute;xico y Asia. A pesar de ello, el derrumbe reciente de Argentina y su declaraci&oacute;n de repudiaci&oacute;n de la deuda externa muestra con claridad que la <i>pax finandera</i> aun no se restablece, se necesita algo m&aacute;s que una tregua en los mercados. En el mundo de la post-crisis &quot;se requerir&aacute; una mayor voluntad para aceptar arreglos supranacionales. Si se pueden delinear los acuerdos propuestos como una medida de <i>desarme financiero </i>, no son nada en comparaci&oacute;n con las medidas que se le pueden pedir al mundo para que acepte el desarme militar&quot; &#91;Keynes 1943&#93;. </p>     <p>De hecho, la desregulaci&oacute;n de los mercados financieros y la apertura de la cuenta de capitales, min&oacute; la capacidad de la pol&iacute;tica monetaria nacional para limitar las rentas excesivas del capital financiero. &quot;Desde los inicios de los a&ntilde;os ochenta, la posesi&oacute;n dc activos financieros y monetarios se hizo muy fruct&iacute;fera, contrariamente a lo que ocurr&iacute;a anteriormente&quot; &#91;Dum&eacute;nil, G. y L&eacute;vy, D. 1999&#93;. Por supuesto, la &uacute;nica manera de minimizar los costos de las transaccioncs es tener la opci&oacute;n abierta de cancelar cualquier compromiso adquirido, una vez se manifiesten las primeras se&ntilde;ales de que el panorama se ensombrece. La consecuencia de la salida r&aacute;pida es que el capital productivo y el empleo tienen que asumir los costos de las recomposiciones abruptas (nunca suaves) de los portafolios financieros. </p>     <p>La dolarizaci&oacute;n es la principal propuesta de quienes creen clue los mercados financieros son eficientes, por tanto, el ruido que las autoridades econ&oacute;micas introducen en el conjunto de informaci&oacute;n de los agentes destruye la capacidad del mercado para asignar los escasos recursos de la sociedad hacia los usos m&aacute;s rentables, es decir, reduce la eficiencia econ&oacute;mica, La defensa de adoptar el d&oacute;lar como reserva de valor, unidad de cuenta y medio de pago se sustenta desde dos principios o axiomas, El primer axioma lo denominamos &quot;axioma d&eacute;bil de preferencia por la dolarizaci&oacute;n&quot;, El segundo axioma es el &quot;axioma fuerte de preferencia por la dolarizaci&oacute;n&quot;, Veremos como a pesar de lo que se dice y se sostiene en los c&iacute;rculos pol&iacute;ticos y acad&eacute;micos de la sabana, no existen criterios s&oacute;lidos para aceptar con certeza y sin temor a equivocarse ninguno de los axiomas enunciados.</p>     <p><b>COSTOS Y BENEFICIOS DE LA DOLARIZACI&Oacute;N </b></p>     <p>Mientras que en los centros acad&eacute;micos del norte desarrollado, los economistas se re&uacute;nen en interminables conferencias para discutir las diversas propuestas para reformar el sistema monetario internacional<sup><a name="nr1"></a><a href="#1">1</a></sup>, los economistas de los pa&iacute;ses en desarrollo, perplejos y decepcionados por el fracaso de las pol&iacute;tica cambiaria y monetaria, no s&oacute;lo se arrepienten de haber promovido la independencia (discrecionalidad) de los banqueros centrales sino que proponen cerrar las puertas de la emisi&oacute;n y ceder la soberan&iacute;a monetaria a los banqueros responsables que han demostrado su destreza en el manejo de la tasa de inter&eacute;s y la oferta de dinero (El Banco de la Reserva Federal de los Estados Unidos)</p>     <p>La dolarizaci&oacute;n de las econom&iacute;as en desarrollo no es una invenci&oacute;n reciente, Si bien fue un tema que se puso de moda con la declaraci&oacute;n del presidente Menen, lo cierto es que la evidencia de procesos de dolarizaci&oacute;n informal (no oficial) es abundante, Entre 1970 y 1993 se pueden enumerar los casos de Argentina, Bolivia, M&eacute;xico, Per&uacute; y Uruguay, En dichos pa&iacute;ses, la dolarizaci&oacute;n fue un proceso end&oacute;geno que se desarroll&oacute; como consecuencia de graves desequilibrios macroecon&oacute;micos y arreglos institucionales que permitieron que los nacionales mantuvieran dep&oacute;sitos en moneda extranjera,<sup><a name="nr2"></a><a href="#2">2</a></sup>. M&aacute;s aun, como recientemente, lo ha recalcado Guillermo Calvo, no s&oacute;lo existe una dolarizaci&oacute;n de activos, sino lo m&aacute;s preocupante, una acelerada dolarizaci&oacute;n de los pasivos, Es decir, que en Am&eacute;rica Latina ya existe de facto una dolarizaci&oacute;n de los stock, lo que falta es dolarizar los flujos, lo cual s&oacute;lo es posible si se renuncia a la moneda nacional como medio de pago.</p>     <p>Seg&uacute;n los defensores de la dolarizaci&oacute;n existen m&aacute;s beneficios que costos, En efecto, la decisi&oacute;n unilateral de un pa&iacute;s en desarrollo de adoptar el d&oacute;lar como unidad monetaria arroja buenas se&ntilde;ales al mercado, Los inversionistas necesitaran menos informaci&oacute;n para tomar sus decisiones y no requerir&aacute;n de expertos en econometr&iacute;a para modelar y proyectar el tipo de cambio nacional respecto al d&oacute;lar y a otras monedas fuertes, El riesgo cambiario desaparece y la credibilidad de la pol&iacute;tica econ&oacute;mica aumenta, pues el gobierno tendr&aacute; que asumir una mayor disciplina fiscal y un mejor manejo de su deuda, lo cual revertir&aacute; en una reducci&oacute;n del riesgo soberano, del costo del cr&eacute;dito y por ende en mayor inversi&oacute;n y crecimiento.</p>     <p>En el mundo de hoy lo mejor es revelar un buen comportamiento, de lo contrario los mercados, los inversionistas y los poseedores de riqueza penalizan a las econom&iacute;as sin contemplaciones, La reputaci&oacute;n es fundamental. De all&iacute; que cualquier rumor puede cobrar validez incluso aunque no existan razones para dade cr&eacute;dito, &quot;Esto sucede porque los que mueven el mercado no son los cuatro o cinco centros que conocen bien los pa&iacute;ses, Somos todos nosotros, el inversor an&oacute;nimo que a veces responde a un rumor porque la base de su informaci&oacute;n es muy limitada&quot; &#91;Calvo, G, 1999&#93;. </p>     <p>Sin embargo, la dolarizaci&oacute;n no es la &uacute;nica propuesta que logra dichos objetivos, Rudiger Dornbusch y Steven Hanke han recomendado un consejo  monetario para los pa&iacute;ses de Am&eacute;rica Latina y Asia. La misi&oacute;n del consejo es fijar las tasas de cambio acorde con el principio de que cada peso en circulaci&oacute;n este respaldado por reservas internacionales en el barril del banco central o del tesoro de la naci&oacute;n. As&iacute; los inversionistas podr&aacute;n estar tranquilos. En caso de p&aacute;nico el consejo vender&aacute; todas las reservas hasta que la oferta monetaria sea igual a un d&oacute;lar y la velocidad del dinero infinita.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Como dice Paul Davidson: &quot;La soluci&oacute;n de un consejo monetario, en consecuencia, es el equivalente a la sangr&iacute;a recomendada por los m&eacute;dicos del siglo <font size="-1">XVII</font> para curar la fiebre. La p&eacute;rdida de sangre siempre puede, por supuesto, reducir la fiebre pero con frecuencia con un costo elevado para el paciente. De manera similar, un consejo monetario puede sofocar las llamas de una crisis monetaria, pero el resultado ser&aacute; una econom&iacute;a moribunda&quot; &#91;Davidson, P. 2001&#93;, algo similar se puede decir de la dolarizaci&oacute;n y su mecanismo autom&aacute;tico de ajuste. </p>     <p>Ahora estamos en condici&oacute;n de enunciar el axioma d&eacute;bil de preferencia por la dolarizaci&oacute;n. La globalizaci&oacute;n financiera y la fr&aacute;gil reputaci&oacute;n de los gobiernos de las naciones en desarrollo, hace que la dolarizaci&oacute;n domine -en t&eacute;rminos de preferencia-a los sistemas de tipo de cambio flexible, tipo de cambio fijo e intermedios. De hecho, la dolarizaci&oacute;n elimina el s&iacute;ndrome de la mano temblorosa y la inconsistencia temporal de la pol&iacute;tica monetaria. </p>     <p>A pesar del relativo consenso que se viene generando en algunos c&iacute;rculos profesionales y burocr&aacute;ticos internacionales, el axioma d&eacute;bil en defensa de la dolarizaci&oacute;n no parece tan evidente. Los costos son altos, mientras que los beneficios son inciertos y de dif&iacute;cil cuantificaci&oacute;n. </p>     <p>En el gr&aacute;fico <a href="#a6e1">1</a> se muestran los c&aacute;lculos de la p&eacute;rdida del flujo de se&ntilde;oraje para el per&iacute;odo 1995-2000 en varios pa&iacute;ses de Am&eacute;rica Latina. </p>     <p><a name="a6e1"></a></p>   <img src="img/revistas/ceco/v21n36/v21n36a06e1.jpg">     <p>Se observa c&oacute;mo las p&eacute;rdidas para Argentina son modestas, pues los ingresos por se&ntilde;oraje representaron menos del 0.4% del PIB; para Brasil representaron m&aacute;s del 1.3% del PIB y para M&eacute;xico 1.9% del PIB. En pa&iacute;ses como Colombia y Chile los costos son relativamente altos. Entre 1995 y 2000, el se&ntilde;oraje en Chile represent&oacute; el 5% del PIB y en Colombia el 2.3% del PIB. </p>     <p>Existe otro costo de una sola vez que debe asumir el pa&iacute;s. Este tiene que ver con recoger la moneda nacional en circulaci&oacute;n y reemplazarla con el d&oacute;lar. En la Gr&aacute;fica <a href="#a6e2">2</a> se muestran los estimativos para un grupo de pa&iacute;ses de la regi&oacute;n. </p>     <p><a name="a6e2"></a></p>   <img src="img/revistas/ceco/v21n36/v21n36a06e2.jpg">     <p>Para Argentina el costo de reemplazar la moneda nacional por la divisa extranjera asciende a US$20 billones, para Brasil a cerca de US$15 billones, para M&eacute;xico US$19 billones y para Colombia US$5 billones. </p>     <p>Ahora bien, la dolarizaci&oacute;n elimina el prestamista de &uacute;ltima instancia cuya funci&oacute;n se le ha asignado por tradici&oacute;n a los bancos centrales. Sin embargo, la cuantificaci&oacute;n de dicho costo depende del arreglo cambiario existente antes de la dolarizaci&oacute;n. Es obvio que ser&aacute; m&iacute;nimo o inexistente cuando se tiene un tipo de cambio fijo o una caja de conversi&oacute;n, aunque puede ser importante si el sistema es de tipo de cambio flexible. No obstante, el pa&iacute;s puede acudir a l&iacute;neas de cr&eacute;dito internacional para resolver los problemas de liquidez que enfrente el sistema bancario en el corto plazo. De hecho as&iacute; lo hizo Argentina despu&eacute;s de la crisis del tequila. El costo que calcula Chang de mantener abiertas l&iacute;neas de cr&eacute;dito de &uacute;ltimo recurso asciende a US$150 millones al a&ntilde;o &#91;Cahng, R. 2000&#93;. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Finalmente, se analizan los beneficios de la dolarizaci&oacute;n en la reducci&oacute;n del riesgo soberano y del costo de la deuda externa. La verdad, la evidencia  emp&iacute;rica no confirma la predicci&oacute;n de los defensores de la dolarizaci&oacute;n. El riesgo soberano medido como la diferencia entre el rendimiento de los bonos Brady de Brasil, Argentina, Per&uacute; y M&eacute;xico -entre julio de 1998 y diciembre de 1999-con el rendimiento de los bonos de un a&ntilde;o del tesoro de los USA, muestra que no existe una relaci&oacute;n clara entre el r&eacute;gimen cambiario (fijo o flexible) y la mejor evaluaci&oacute;n que hacen los mercados financieros: Argentina pag&oacute; una prima m&aacute;s alta que M&eacute;xico y Per&uacute; pa&iacute;ses que mantuvleron slstemas de tipo de cambio flexibles. Ahora bien, el comportamiento en el tiempo de&ntilde; indicador para todos los pa&iacute;ses muestra tendencias y cambios slmilares, indicando que la respuesta de los mercados a los choques comunes no discrimina por las caracter&iacute;sticas idiosincr&aacute;sicas o particulares del r&eacute;gimen cambiario de cada pa&iacute;s &#91;Cahng, R. 2000&#93;. </p>     <p>Son de sumo inter&eacute;s los resultados que se rese&ntilde;an para Panam&aacute;, pues es una econom&iacute;a dolarizada desde 1904. En efecto, se encuentra que el riesgo pa&iacute;s de Panam&aacute; fue superior entre 1998 y 1999 al de Costa Rica, cuyo sistema es de tipo de cambio flexible, tambi&eacute;n se muestra que el d&eacute;ficit fiscal de Panam&aacute; entre 1970 y 1998 fue considerablemente mayor que los de Chile, Costa Rica y Per&uacute; &#91;Cahng, R. 2000&#93;. </p>     <p>As&iacute; las cosas, se puede decir que existe poca evidencia para mantener una fe de hierro en las virtudes de la dolarizaci&oacute;n, mientras que los costos no s&oacute;lo son visibles y cuantificables sino que pueden ser muy altos para algunos pa&iacute;ses de la regi&oacute;n. El axioma d&eacute;bil de preferencia por la dolarizaci&oacute;n se sostiene sobre telara&ntilde;as, el menor soplo puede derrumbado sin contemplaci&oacute;n. </p>     <p><b>DOLARIZACI&Oacute;N y  MERCADOS FINANCIEROS </b></p>     <p>Al parecer si no se adopta la dolarizaci&oacute;n, el futuro de las econom&iacute;as latinoamericanas se parecer&aacute; a esa escalofriante sociedad descrita tan magistralmente por George Orwell en su novela de 1984: El gran hermano, el Estado invadir&aacute; cada espacio, cada rinc&oacute;n de la vida privada y de los intereses pecuniarios de los inversionistas. &Eacute;sta es la angustia de Guillermo Calvo quien concluye su defensa de la dolarizaci&oacute;n de la siguiente manera: </p>     <p>    <blockquote>Por todas estas razones, por toda esta inestabilidad que estamos viviendo, creo que nos vamos a enfrentar con dos alternativas en Am&eacute;rica Latina. Por un lado, est&aacute; la idea de la dolarizaci&oacute;n. Si no se escoge este camino, vamos a terminar imponiendo todo tipo de controles. De un momento a otro, nos vamos a dar cuenta que nuestros pa&iacute;ses est&aacute;n muy endeudados, y se van a aplicar restricciones al endeudamiento del sector privado, porque se sabe que, en &uacute;ltima instancia, la deuda privada es del gobierno. As&iacute; podemos terminar en LID sistema altamente centralizado, el cual queremos evitar &#91;Calvo, G. 1999&#93;. </blockquote></p>      <p>Est&aacute; claro lo que en el fondo quiere decir Calvo con su anuncio apocal&iacute;ptico. Los mercados financieros y de capitales son eficientes. Funcionan bien la mayor parte del tiempo, la inestabilidad surge de factores ex&oacute;genos como el nacimiento de un Ch&aacute;vez, la corrupci&oacute;n de los l&iacute;deres de alg&uacute;n pa&iacute;s asi&aacute;tico, la incertidumbre del proceso de paz en un pa&iacute;s como Colombia o los rumores sin fundamento de una devaluaci&oacute;n en Argentina. Si minimizamos el efecto de estos desdichados acontecimientos sobre variables fundamentales como el tipo de cambio, se eliminar&aacute; una parte, aunque importante, de la inestabilidad y la volatilidad. En este sentido, el axioma fuerte de preferencia en pro de la dolarizaci&oacute;n se fundamenta en la hip&oacute;tesis de los mercados financieros eficientes.<sup><a name="nr3"></a><a href="#3">3</a></sup> </p>     <p>Antes de evaluar dicho axioma, es necesario contraponer la hip&oacute;tesis de Keynes a la de Calvo, pues independientemente del sistema de tipo de cambio (fijo, flexible, dolarizaci&oacute;n, otros) si no existe un mecanismo que obligue a los pa&iacute;ses superavitarios a asumir parte del costo del ajuste de los desequilibrios de la balanza de pagos, no se podr&aacute; eliminar las crisis de liquidez y la depresi&oacute;n econ&oacute;mica. Ello fue as&iacute; en la posguerra y se mantiene con mayor vigor en el per&iacute;odo post-crisis, cuando el poder de las finanzas marca el ritmo del crecimiento econ&oacute;mico de las naciones &#91;Davidson 1993&#93;. </p>     <p>Keynes afirm&oacute; en aquella &eacute;poca: &quot;No existe ning&uacute;n pa&iacute;s que en el futuro pueda permitir sin riesgos la fuga de fondos por razones pol&iacute;ticas o para evasi&oacute;n de impuestos o como previsi&oacute;n de que el due&ntilde;o se vuelva refugiado. Del mismo modo, no existe ning&uacute;n pa&iacute;s que pueda recibir fondos fugitivos sin riesgos, los cuales constituyen una importaci&oacute;n no deseada de capital, que no puede utilizarse como inversi&oacute;n fija de manera segura. Es por estas razones que en general hay consenso en cuanto a que el control de movimientos de capital, tanto los que fluyen al interior como al exterior de un pa&iacute;s, deber&iacute;a ser una caracter&iacute;stica permanente del sistema en la posguerra&quot; &#91;Keynes 1943&#93;. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Infortunadamente, despu&eacute;s de la contrarrevoluci&oacute;n keynesiana, el consenso acad&eacute;mico y pol&iacute;tico se construy&oacute; sobre el manifiesto de Washington, A pesar de ello, en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, las crisis de liquidez no s&oacute;lo han sido m&aacute;s recurrentes, sino m&aacute;s costosas y duraderas para los pa&iacute;ses. El mundo so&ntilde;ado por Keynes no era el que atormenta con raz&oacute;n a Calvo. La verdad es que con la muerte del rentista y la gu&iacute;a reflexiva de la inversi&oacute;n, las economias de mercado garantizar&iacute;an el pleno empleo y las libertades individuales, ni m&aacute;s ni menos una sociedad civilizada. </p>     <p>Sin embargo, el acuerdo actual se fundamenta en la hip&oacute;tesis fuerte de los mercados financieros eficientes. De hecho, el argumento central para promover la liberalizaci&oacute;n y la desregulaci&oacute;n de los mercados de capitales y de valores es la creencia generalizada de que los mercados determinan los precios de equilibrio de los activos. Es decir, que los agentes que participan en el mercado &quot;si son racionales&quot; utilizaran toda la informaci&oacute;n disponible para  determinar los prospectos de rendimientos futuros de los proyectos de inversi&oacute;n y as&iacute; asignar su riqueza a los que garanticen la mayor tasa de ganancia. &quot;Es decir, los mercados producen precios de los bienes que tienden a gravitar hacia la media de las distribuciones de la probabilidad normal del valor de las corrientes de ganancias netas esperadas de los bienes&quot; &#91;Felix, D. 1996&#93;. Los mercados no s&oacute;lo conocen, en promedio, la trayectoria de los determinantes fundamentales de los precios de los activos, sino que adem&aacute;s proveen dicha informaci&oacute;n a los inversionistas para que ellos determinen el mejor uso de los recursos de la sociedad. Si bien pueden surgir errores en el corto plazo, estos son consecuencia de cambios ex&oacute;genos al mercado, originados, en general, por las acciones de pol&iacute;tica econ&oacute;mica. </p>     <p>Como anotan Lawrence Summer y esposa: &quot;En &uacute;ltima instancia, las funciones sociales &#91;de los mercados financieros son&#93; repartir riesgos, guiar la inversi&oacute;n del capital escaso y procesar y diseminar la informaci&oacute;n que tengan los distintos agentes ... Los precios siempre reflejar&aacute;n los valores fundamentales... La l&oacute;gica de los mercados eficientes es contundente&quot;<sup><a name="nr4"></a><a href="#4">4</a></sup>. Esta idea se fundamenta en el axioma erg&oacute;dico seg&uacute;n el cual el futuro es una mera sombra del pasado. Es decir, los promedios temporales son iguales a los promedios espaciales, ello permite que los agentes utilicen las series de tiempo o los datos pasados para estimar los promedios de los precios y las tasas de rendimiento futuras de los activos y de los proyectos de inversi&oacute;n con confianza, pues dichos c&aacute;lculos son buenas representaciones de los promedios que se obtendr&iacute;an de las estad&iacute;sticas tomadas del futuro si se pudieran obtener &#91;Davidson, P. 1998; 2001&#93;. </p>     <p>Sin embargo, las pruebas emp&iacute;ricas muestran que los mercados financieros no se comportan como lo sostiene la teor&iacute;a. Diversas encuestas aplicadas a los mercados de activos y de divisas develan que &quot;los corredores interrogados fallaron rotundamente las dos pruebas est&aacute;ndar sobre la hip&oacute;tesis del mercado eficiente. El valor medio de sus pron&oacute;sticos sucesivos sobre los tipos spot futuros no se aproxima ni remotamente al valor medio de los verdaderos tipos spot. Adem&aacute;s, los errores no han sido ortogonales con el conjunto de datos, lo que significa que los pron&oacute;sticos no han incluido con eficiencia la informaci&oacute;n disponible&quot; &#91;Felix, D. 1996&#93;. Si los mercados no funcionan tan bien como lo espera la teor&iacute;a, puede ser que existan una serie de individuos tontos que se niegan a aceptar que el mercado sabe m&aacute;s que ellos y que sl perslsten en sus errores,la implacable l&oacute;gica del mercado caer&aacute; sobre su riqueza como una espada de Damocles. Por tanto, en el largo plazo, el mercado eliminar&aacute; a los tontos irracionales. Esta explicaci&oacute;n no es coherente con la persistencia de la volatilidad y el disfucionamiento de los mercados financieros a lo largo del tiempo. </p>     <p>Existe, por supuesto, una teor&iacute;a alternativa de los mercados financieros cuya implicaci&oacute;n de pol&iacute;tica es el reverso de la teor&iacute;a convencional. El modelo es la teor&iacute;a de la preferencia de liquidez de Keynes. Si la funci&oacute;n de los mercados financieros es la de proveer liquidez a los inversionistas es decir garantizarles que pueden en cualquier momento cancelar su compromiso en el mercado y vender sus activos con el minimo costo posible. Entonces la condici&oacute;n necesaria para que las personas se desprendan de sus recursos y el ahorro se pueda dirigir hacla los proyectos de inversi&oacute;n productivos -que carecen de la liquidez tan valorada por los inversionistas- es que dichos mercados funcionen de manera ordenada y estable. Este objetivo no se alcanza por si mismo, los mercados de capital y de activos son fr&aacute;giles e lnestables, de all&iacute; que se requiera de un hacedor de mercado que regule las entradas y salidas netas de flujos del mercado e imponga restricciones sobre las acciones de los agentes.</p>      <p>Como sostiene Davidson: &quot;En el mundo real, los mercados financieros eficientes no producen liquidez y los mercados con liquidez no son eficientes&quot;. En efecto, los precios que se fijan en los mercados financieros no son el resultado de fr&iacute;os c&aacute;lculos actuariales basados en fundamentales inmutables, como lo presupone el axioma erg&oacute;dico. Los precios de los activos son el resuitado de meras convenciones de los participantes en el mercado. Si por alguna raz&oacute;n sobreviene el optimismo, los crecientes precios del mercado y la convicci&oacute;n de que todo seguir&aacute; igual en el futuro inunda el mercado de recursos con los cuales se pueden financiar proyectos de inversi&oacute;n bajo la creencia que generar&aacute;n grandes ganancias, pero si se presenta una sorpresa, el estado de &aacute;nimo se invierte abruptamente, los inversionistas presos del pesimismo y el p&aacute;nico irracional buscar&aacute;n cancelar su posici&oacute;n lo m&aacute;s r&aacute;pidamente posible para minimizar sus p&eacute;rdidas y recuperar la santa liquidez que los proteja del futuro incierto. El efecto manada se apodera del mercado y sobreviene la recesi&oacute;n y el desempleo involuntario de recursos. </p>     <p>En este sentido, s&oacute;lo los mercados completamente iliquidos garantizar&iacute;an la eficiencia econ&oacute;mica, pues no existir&iacute;an incentivos para la separaci&oacute;n entre la propiedad y la gesti&oacute;n, lo cual obligar&iacute;a a cada inversionista a llevar su proyecto hasta sus &uacute;ltimas consecuencias. Un experto de las finanzas lo ha dicho con mayor contundencia: &quot;un mercado eficiente es un mercado sin liquidez&quot; (Bernstein 1998)<sup><a name="nr5"></a><a href="#5">5</a></sup>. </p>     <p>Es por ello que se puede decir: &quot;Los controles de capital cumplen la misma funci&oacute;n que las leyes que tipifican como un crimen gritar &quot;fuego&quot; en un teatro lleno. En ausencia de restricciones similares a la libre expresi&oacute;n, la desbandada resultante hacia la salida puede causar m&aacute;s da&ntilde;o que el fuego potencial. En ausencia de leyes que permitan a los gobiernos invocar controles de capital para evitar una crisis debida a la r&aacute;pida salida (o entrada) de inversionistas, el comportamiento desordenado de los mercados financieros puede causar da&ntilde;os severos a terceras personas. En ausencia de un regulador del mercado con fiable con suficientes recursos l&iacute;quidos o controles regulatorios para contener el arrastre, la empresa se convierte en una burbuja en el remolino de especulaci&oacute;n&quot; &#91;Davidson, P. 2001&#93;. </p>     <p>Esta no es la moraleja inevitable de la f&aacute;bula que cuentan los economistas que creen en la eflciencia de los mercados. Es la consecuencia l&oacute;gica de una comprensi&oacute;n real y compleja de como funciona la econom&iacute;a de todos los d&iacute;as. Vivimos en un mundo que como dijo Keynes no s&oacute;lo es incapaz de garantizar el pleno empleo sino que adem&aacute;s genera una arbitraria y desigual distnbuci&oacute;n del ingreso y la riqueza: Es este sistema centralizador el que  siempre hemos querido evitar. </p>     <p>NOTAS AL PIE</P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a href="#nr1">1</a><a name="1"></a> Soros ha propuesto una corporaci&oacute;n de seguro de dep&oacute;sito internacional; Sachs defiende la creaci&oacute;n de una corte de bancarrota internacional; Krugman incita a los controles de capitales; Eichengreen sostiene que un impuesto tipo Tobin es la soluci&oacute;n a la volatilidad internacional; Kaufman recomienda crear un superregulador de mercados e institucioncs financieras; Carten propone la creaci&oacute;n de un banco central mundial y Fisher un prestamista mundial de &uacute;ltimo recurso, sin la funci&oacute;n de emitir dinero internacionaL Una discusi&oacute;n de todas estas propucstas se encucntra en &#91;Kenneth, R. 1999&#93;.</p>     <p><a href="#nr2">2</a><a name="2"></a> Un an&aacute;lisis detallado se encuentra en Savastano, M. &#91;1996&#93;. </p>     <p><a href="#nr3">3</a><a name="3"></a> Es importante anotar que se puede defender dicha tesis y promover impuestos tipo Tobin. </p>     <p><a href="#nr4">4</a><a name="4"></a> Citado por Davidson, P. &#91;1998&#93;. </p>     <p><a href="#nr5">5</a><a name="5"></a> Citado por Panl Davidson &#91;1998; 200&#93; </p><hr>     <p><b>REFERENCIAS BIBLIOGR&Aacute;FICAS </b></p>     <!-- ref --><p>&#91;1&#93;. Change, R. (2000). &quot;Dollarization: A Scorecard&quot;, <i>Economic Review of Federal Reserve Bank of Atlanta</i>, third quarter, 1-11. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000059&pid=S0121-4772200200010000600001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;2&#93;. Calvo, Guillermo. (1999). &quot;Globalizaci&oacute;n y r&eacute;gimen cambiario: Tiene sentido dolarizar?&quot;, <i>Desarrollo y Sociedad</i>, septiembre. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000060&pid=S0121-4772200200010000600002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;3&#93;. Davidson, Paul. (1993), &quot;Reforming the world's money&quot;, <i>Journal of Post Keynesian Economics</i>, winter, vol. 15, n. 2, 153-179. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000061&pid=S0121-4772200200010000600003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;4&#93;. Davidson, Paul. (1998). &quot;<i>Volatile financial market and the speculator</i>, <a href="http://csf.colorado.edu/pkt/seminars/davidson.html"target="_blank">http://csf.colorado.edu/pkt/seminars/davidson.html</a>.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000062&pid=S0121-4772200200010000600004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;5&#93;. Davidson, Paul. (2001). &quot;John Maynard Keynes y la econom&iacute;a del siglo XXI&quot;, <i>Comercio Exterior</i>, vol. 51, n.1, enero, 3-14. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000063&pid=S0121-4772200200010000600005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;6&#93;. Dum&eacute;nil, G&eacute;rard y L&eacute;vy, Dominique. (1999). &quot;<i>Costs and benefits of Neoliberalism. A class Analysis</i>,  <a href="http://www.cepremap.cnrs.fr/~levy/"target="_blank">http://www.cepremap.cnrs.fr/~levy/</a>. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000064&pid=S0121-4772200200010000600006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;7&#93;. Felix, David. (1996). &quot;La globalizaci&oacute;n financiera contra el libre comercio: defensa del impuesto de Tobin&quot;, <i>Investigaci&oacute;n Econ&oacute;mica</i>, 217, julio-septiembre, 151-230. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000065&pid=S0121-4772200200010000600007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;8&#93;. Kenneth, Rogoff. (1999). &quot;International Institutions for Reducing global Financial Instability&quot;, <i>Journal of Economics  Pmpectives</i>, vol. 13, n. 4, Fall, 21-42 &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000066&pid=S0121-4772200200010000600008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;9&#93;. Keynes, John Maynard. (1943). &quot;Propuesta para un Fondo de Compensaci&oacute;n Internacional&quot;, <i>Investigaci&oacute;n Econ&oacute;mica</i> 172, abril-junio, 1985,21-45. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000067&pid=S0121-4772200200010000600009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;10&#93;. Savastano, Miguel A (1996). &quot;Dollarization in Latin America: Recent Evidence and Some Policy Issues&quot;, <i>IMF Working Paper</i>,enero. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000068&pid=S0121-4772200200010000600010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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