<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>0121-4772</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Cuadernos de Economía]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Cuad. Econ.]]></abbrev-journal-title>
<issn>0121-4772</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Universidad Nacional de Colombia]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S0121-47722002000100007</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[¿ES LA DOLARIZACIÓN LA MEDICINA QUE NECESITAMOS?]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[García M]]></surname>
<given-names><![CDATA[Mario]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,Universidad Nacional de Colombia. Escuela de Economía ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[ ]]></addr-line>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>30</day>
<month>06</month>
<year>2002</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>30</day>
<month>06</month>
<year>2002</year>
</pub-date>
<volume>21</volume>
<numero>36</numero>
<fpage>167</fpage>
<lpage>188</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0121-47722002000100007&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S0121-47722002000100007&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S0121-47722002000100007&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><abstract abstract-type="short" xml:lang="es"><p><![CDATA[El artículo señala algunos de los problemas de dolarizar en colombia, concentrándose en el clima para la inversión y los efectos sobre el lavado de dólares. Se plantea que, al igual que en Argentina, la dolarización puede crear un clima socialmente explosivo que no favorece la inversion. El artículo concluye con consideraciones acerca de los efectos de largo plazo.]]></p></abstract>
<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[The article points out some of the problems of dollarizing colombia, focusing on the environment for investment and the effect on money laundry. It is stated that, like in Argentina, dollarization may create a socially explosive environment that does not favor investment. The article concludes with some considerations about the long run effects.]]></p></abstract>
<kwd-group>
<kwd lng="es"><![CDATA[dolarización]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[áreas monetarias]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[inversión]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[lavado de activos]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[dollarization]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[currency areas]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[investment]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[money laundry]]></kwd>
</kwd-group>
</article-meta>
</front><body><![CDATA[  <font face="Verdana" size="3">    <p align="center"><b>&iquest;ES LA DOLARIZACI&Oacute;N LA MEDICINA QUE NECESITAMOS? </b></p></font> <font face="Verdana" size="2">    <p align="right"><b>Mario Garc&iacute;a M. </b></p>     <p>Profesor Asistente, Escuela de Econom&iacute;a. Universidad Nacional de Colombia. Este art&iacute;culo se recibi&oacute; el 4 de marzo de 2002 y fue aprobado en el Comit&eacute; Editorial del 16 de abril de 2002. </p><hr>     <p><b>Resumen </b></p>     <p><i>El art&iacute;culo se&ntilde;ala algunos de los problemas de dolarizar en colombia, concentr&aacute;ndose en el clima para la inversi&oacute;n y los efectos sobre el lavado de d&oacute;lares. Se plantea que, al igual que en Argentina, la dolarizaci&oacute;n puede crear un clima socialmente explosivo que no favorece la inversion. El art&iacute;culo concluye con consideraciones acerca de los efectos de largo plazo. </i></p>     <p><b>Palabras clave</b>: dolarizaci&oacute;n, &aacute;reas monetarias, inversi&oacute;n, lavado de activos. </p>     <p><b>Abstract </b></p>     <p><i>The article points out some of the problems of dollarizing colombia, focusing on the environment for investment and the effect on money laundry. It is stated that, like in Argentina, dollarization may create a socially explosive environment that does not favor investment. The article concludes with some considerations about the long run effects.</i></p>      <p><b>Key words</b>: dollarization, currency areas, investment, money laundry. </p><hr>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>1. INTRODUCCI&Oacute;N </b></p>     <p>La dolarizaci&oacute;n ha venido siendo esgrimida &uacute;ltimamente en Am&eacute;rica Latina como la soluci&oacute;n a los problemas monetarios (y fiscales) y como la continuaci&oacute;n l&oacute;gica de las reformas de los noventas. A pesar de que la primera oleada de reformas dio al traste con el crecimiento econ&oacute;mico de la regi&oacute;n, los apologistas de la profundizaci&oacute;n de las reformas parecen creer que ello ocurri&oacute; porque no se profundiz&oacute; lo suficiente en ellas. Este art&iacute;culo discute la posici&oacute;n de uno de los defensores recientes de la dolarizaci&oacute;n en Colombia. </p>     <p>El argumento esgrimido por Carlos Esteban Posada &#91;2001&#93; en favor de la dolarizaci&oacute;n descansa sobre tres pilares; 1) la dolarizaci&oacute;n estimula la inversi&oacute;n y por ende el crecimiento a largo plazo; 2) la reducci&oacute;n de monedas en el comercio exterior aumenta la eficiencia microecon&oacute;mica; y 3) hay varios pa&iacute;ses que en este momento tienen moneda com&uacute;n. No vale la pena repetir aqu&iacute; los problemas de la dolarizaci&oacute;n que han sido presentados innumerables veces desde que Keynes &#91;1992&#93; se&ntilde;alara sus argumentos en contra del retorno al patr&oacute;n oro. Tales argumentos se&ntilde;alan b&aacute;sicamente que en una econom&iacute;a dolarizada el peso de los ajustes recae sobre los asalariados y, por lo tanto, requiere para su funcionamiento de flexibilidad laboral, que conlleva un clima de mayor inestabilidad social. Nos concentraremos aqu&iacute; m&aacute;s bien en algunas razones particulares por las cuales la medida no tiene sentido en nuestro pa&iacute;s. </p>     <p>La primera secci&oacute;n es esta introducci&oacute;n; la segunda secci&oacute;n discute los aspectos relacionados con el efecto sobre la inversi&oacute;n y el crecimiento; la tercera secci&oacute;n discute la conveniencia de imitar a otros pa&iacute;ses; en la cuarta se presentan algunas consideraciones relacionadas con el narcotr&aacute;fico y el lavado de d&oacute;lares; en la quinta se considera el papel del prestamista de &uacute;ltima instancia en una econom&iacute;a dolarizada; y en la sexta se concluye con una discusi&oacute;n acerca del largo y el corto plazo para el problema. </p>     <p><b>2. EFECTOS SOBRE INVERSI&Oacute;N Y CRECIMIENTO </b></p>     <p>Posada asume que la dolarizaci&oacute;n provocar&iacute;a un aumento en la inversi&oacute;n v&iacute;a menores tasas de inflaci&oacute;n, llue deber&iacute;an caer a niveles similares a los de los Estados Unidos. </p>     <p>    <blockquote>Si &#91;...&#93; se supone que la inversi&oacute;n se puede reducir a causa de la disminuci&oacute;n de la dcmancla por dinero real inducida por la inflaci&oacute;n, el costo de una inflaci&oacute;n incluir&aacute; tambi&eacute;n una p&eacute;rdida de producto &#91;Posada 2001&#93;. </blockquote></p>     <p>El mecanismo es en realidad una versi&oacute;n din&aacute;mica del llamado efecto Pigou y es tan dudoso como &eacute;ste. Obs&eacute;rvese que se trata de hacer descansar el ajuste del ingreso y la inversi&oacute;n que son variables flujo (y por lo tanto m&aacute;s r&aacute;pidas) sobre la riqueza real que es una variable stock (y por lo tanto mas lenta). Franco Modigliani &#91;Modigliani y Brumberg 1980&#93;, por ejemplo, mostr&oacute; que el efecto es transitorio cuando se habla de una reducci&oacute;n de la inflaci&oacute;n, porque para que el efecto sea permanente se requerir&iacute;a una baja continua de los precios, es decir una deflaci&oacute;n. Por otra parte, Joseph Stlglitz<sup><a name="nr1"></a><a href="#1">1</a></sup> calcul&oacute; que para que el efecto Pigou pudiera operar de manera apreclable se requerir&iacute;an unos 400 a&ntilde;os, que es ciertamente un plazo lo suficientemente largo como para que el efecto pierda relevancia de pol&iacute;tica, ya que entre tanto, otros choques y cambios pueden adquirir mayor importancia. </p>     <p>La hip&oacute;tesis de partida presenta tambi&eacute;n otras dificultades te&oacute;ricas. En efecto, si se supone que la baja en la inflaci&oacute;n opera v&iacute;a los precios de los bienes estimulando la demanda, &iquest;qu&eacute; efecto predomina, la reacci&oacute;n inmediata a tal baja o la espera a que se presenten nuevas bajas? </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Por otra parte, si lo que se espera es que el efecto sobre la inversi&oacute;n opere v&iacute;a cambios en la tasa de inter&eacute;s, el argumento queda descansando sobre una base emp&iacute;rica a&uacute;n m&aacute;s fr&aacute;gil. Si bien en la gran mayor&iacute;a de modelos la inversi&oacute;n depende de la tasa de inter&eacute;s, la evidencia emp&iacute;rica en este sentido es d&eacute;bil en extremo, por cuanto la inversi&oacute;n depende de otros factores bastante vol&aacute;tiles que a su vez dependen de las expectativas acerca de la demanda. </p>     <p>&iquest;Es posible que la dolarizaci&oacute;n siente las bases para una mayor inversi&oacute;n en el largo plazo v&iacute;a mayor estabilidad? No deja de ser sorprendente la ocurrencia de llamar m&aacute;s estable a un sistema que har&iacute;a que el empleo, los salarios y el producto sean m&aacute;s sensibles a los choques externos, incluidos aquellos transitorios. Especialmente en un pa&iacute;s con serios problemas en la distribuci&oacute;n del ingreso, con altas tasas de desempleo y con violencia end&eacute;mica y generalizada, en donde una mayor inestabilidad en el empleo, los salarios y el producto formar&iacute;an una mezcla social explosiva que no es precisamente el mejor im&aacute;n para la inversi&oacute;n extranjera y s&iacute; causa fuga de capitales nacionales. </p>     <p>Por &uacute;ltimo, los efectos perversos de la inflaci&oacute;n sobre el crecimiento se refieren a inflaciones desbocadas que Colombia no ha presentado en el &uacute;ltimo siglo; y la ausencia de hiperinflaciones se logr&oacute; sin que el pa&iacute;s perdiera la soberan&iacute;a o la posibilidad de efectuar pol&iacute;tica monetaria. Nuestra inflaci&oacute;n fue bastante estable incluso con un banco central dependiente en gran medida del :Ministerio de Hacienda. Fue una inflaci&oacute;n estable lo que permiti&oacute; tener un sistema de cr&eacute;dito hipotecario indexado (el UPAC) que funcion&oacute; sin problemas hasta su desmonte a comienzos de los noventas (los problemas posteriores se debieron a tal desmonte, al desligar el UPAC de la inflaci&oacute;n). </p>     <p><b>3. SEGUIR A LA MANADA </b></p>     <p>Desde los noventas se escucha a menudo el argumento de que hay necesidad de implementar alguna reforma porque otros pa&iacute;ses lo est&aacute;n haciendo. Esto es en parte el resultado de la necesidad de una mayor coordinaci&oacute;n entre las pol&iacute;ticas y las instituciones de los pa&iacute;ses en un mundo globalizado; pero tambi&eacute;n refleja un efecto manada que puede ser peligroso o da&ntilde;ino por cuanto olvida las especificidades de cada pa&iacute;s. El ejemplo de los dem&aacute;s no constituye una excusa para no pensar el problema en el contexto apropiado, tal como se hizo en el caso de la independencia del banco central: a pesar de que la evidencia emp&iacute;rica descansa &uacute;nicamente en los datos de pa&iacute;ses desarrollados y a&uacute;n as&iacute; no es robusta ante cambios en la muestra o el per&iacute;odo &#91;Cargill 1996&#93;, la independencia fue promovida activamente como ben&eacute;fica para pa&iacute;ses en v&iacute;as de desarrollo y adoptada por muchos, incluida Colombia. Ejemplos como este son el resultado de procesos convencionales que, aunque extendidos, no brindan necesariamente soluciones &oacute;ptimas y que presentan dilemas importantes para pa&iacute;ses como el nuestro &#91;Garc&iacute;a 2001&#93;. </p>     <p>Posada comienza su art&iacute;culo se&ntilde;alando que 37 de 182 pa&iacute;ses tomados en cuenta tienen moneda com&uacute;n, De esos 37 pa&iacute;ses m&aacute;s de la tercera parte corresponden a la Uni&oacute;n Europea y son el resultado de un largo y cuidadoso proceso de varias d&eacute;cadas que comprende una gran movilidad de factores, en particular trabajo, Los dem&aacute;s ejemplos corresponden en su mayor&iacute;a a excolonias o estados t&iacute;tere, lo cual deja en claro parte de los aspectos pol&iacute;ticos del proyecto. Colombia puede adoptar la decisi&oacute;n de ser una buena rep&uacute;blica bananera y hacer entrega de lo poco que tenga de soberan&iacute;a a quienes realmente mandan. Si en cambio quisi&eacute;ramos aprender de la lecci&oacute;n europea, la dolarizaci&oacute;n deber&iacute;a ser un proceso entre iguales que resulta de la integraci&oacute;n. La se&ntilde;al para saber que es tiempo de empezar a pensar en la dolarizaci&oacute;n, ser&aacute; que exista libre movilidad de los trabajadores. Tiene mucho m&aacute;s sentido pensar en una moneda com&uacute;n para el &aacute;rea andina, por ejemplo, si bien all&iacute; es perfectamente claro que primero habr&iacute;a que haber avanzado bastante en la integraci&oacute;n comercial, lo cual puede tomar mucho tiempo, En esto tiene raz&oacute;n Posada, un &aacute;rea monetaria com&uacute;n tiene que ver con el largo plazo y las decisiones no pueden tomarse a la carrera. </p>     <p>Si se trata de dolarizar porque otros lo han hecho, sorprende que se nos invite a seguir el ejemplo de naciones como Ecuador, Per&uacute; o Bolivia, ninguna de las cuales ostenta la marca de crecimiento colombiana en los cincuenta a&ntilde;os previos a la liberalizaci&oacute;n de los noventa. </p>     <p>La p&eacute;rdida de la soberan&iacute;a monetaria es el efecto de una situaci&oacute;n extrema en la que la inflaci&oacute;n galopante hace perder cualquier credibilidad sobre la moneda local. En ese caso los habitantes del pa&iacute;s en cuesti&oacute;n tender&aacute;n a realizar sus operaciones en otra moneda que tenga mayor estabilidad, Tal dolarizaci&oacute;n espont&aacute;nea no es la soluci&oacute;n al problema sino su m&aacute;xima manifestaci&oacute;n. Extirpar el ri&ntilde;&oacute;n monetario afectado por el c&aacute;ncer de la hiperinflaci&oacute;n es la demostraci&oacute;n por excelencia de la incapacidad del organismo para manejar la situaci&oacute;n, Y si bien es cierto que un organismo saludable puede soportar mejor la operaci&oacute;n que otro organismo ya debilitado por la enfermedad, no se sigue de ah&iacute; que si mis vecinos han debido someterse a la extirpaci&oacute;n del ri&ntilde;&oacute;n yo deba hacer lo mismo cuando no tengo c&aacute;ncer, Y eso es precisamente lo que se nos propone con la dolarizaci&oacute;n: extirpar una herramienta de pol&iacute;tica &uacute;til y necesaria porque, si lleg&aacute;ramos a tener problemas de hiperinflaci&oacute;n hoy inexistentes tal vez terminar&iacute;amos haci&eacute;ndolo. El argumento es falaz porque, a diferencia de Argentina, Brasil, Bolivia y otros pa&iacute;ses latinoamericanos, Colombia no ha tenido per&iacute;odos de hiperinflaci&oacute;n. </p>     <p><b>4. DOLARIZACI&Oacute;N y NARCOTR&Aacute;FICO </b></p>     <p>No hay que olvidar que el remedio para la enfermedad que no tenemos puede ser un veneno para los males que s&iacute; nos aquejan, Buena parte de los problemas actuales del pa&iacute;s est&aacute;n relacionados con el narcotr&aacute;fico. La dolarizaci&oacute;n permitir&iacute;a estimular la industria del lavado de d&oacute;lares al eliminar registros por operaciones cambiarias y financieras que son precisamente los rastros que permiten seguir ycombatir estos negocios. Es cierto l&#93;Ueladolarizaci&oacute;n aumentar&iacute;a la eficiencia microecon&oacute;mica de esta industria, al tener que realizar menos transacciones para poder lavar cada d&oacute;lar, pero ello se lograr&iacute;a a costa de mayores dificultades para los empresarios legales. La asimetr&iacute;a de informaci&oacute;n entre las autoridades estadounidenses y los empresarios colombianos redundar&iacute;a en mayores trabas para los empresarios honestos y. una menor integraci&oacute;n econ&oacute;mica entre los dos pa&iacute;ses. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&iquest;Es este contexto favorable para una menor inflaci&oacute;n? Posiblemente el efecto sobre Colombia ser&iacute;a similar al de las poblaciones que en nuestro pa&iacute;s han basado su econom&iacute;a en la coca y que en ocasiones est&aacute;n efectivamente dolarizadas. La disminuci&oacute;n de la producci&oacute;n diferente a la droga se reduce y el flujo continuo de dinero permite que la inflaci&oacute;n sea mayor que en el resto del pa&iacute;s &#91;Jaramillo y Mora 1986&#93;, As&iacute; pues, aunque estemos en la misma zona monetaria que los Estados Unidos, nuestra inflaci&oacute;n no tiene porqu&eacute; ser la misma y puede ser mucho m&aacute;s alta, de la misma manera que al interior de un pa&iacute;s la inflaci&oacute;n var&iacute;a entre ciudades. La dolarizaci&oacute;n, por lo tanto, no es garant&iacute;a de menor inflaci&oacute;n. </p>     <p>De otro lado, el que Colombia sea, al parecer, una fuente importante de d&oacute;lares falsos ser&iacute;a un factor que cobrar&iacute;a importancia en caso de dolarizaci&oacute;n y que ser&iacute;a entonces m&aacute;s dificil de erradicar. A no ser que se piense en la dudosa ventaja de ser una fuente ilegal de se&ntilde;oriaje. </p>     <p><b>5. PRESTAMISTA DE &Uacute;LTIMA INSTANCIA </b></p>     <p>Si el banco central desaparece, &iquest;puede la banca internacional actuar como prestamista de &uacute;ltima instancia? En el reciente caso argentino es claro que la respuesta fue negativa. Es posible arg&uuml;ir que el sistema financiero internacional no apoy&oacute; a la Argentina porque no hab&iacute;a llevado a cabo el paquete completo de reformas y no hab&iacute;a flexibilizado completamente el mercado laboral. No obstante, una mayor liberalizaci&oacute;n hubiera conducido igualmente al descalabro social al poner el peso de los ajustes a los choques externos en los hombros de los trabajadores. En efecto, en la d&eacute;cada posterior a la  dolarizaci&oacute;n los salarios bajaron continuamente, mientras que la tasa de desempleo aumentaba y las tasas de subempleo permanec&iacute;an altas &#91;Kosacoff, B., <i>et al</i>. 1999&#93;. No es dif&iacute;cil imaginar lo que hubiera pasado si la flexibilizaci&oacute;n laboral hubiera sido m&aacute;s profunda. </p>     <p>Otra raz&oacute;n para descontiar de la efectividad de la banca internacional como prestamista en &uacute;ltima instancia es la facilidad con la que se propagan las  crisis financieras a nivel internacional. Una de las lecciones de las crisis asi&aacute;tica y rusa fue que la banca internacional est&aacute; sujeta a efectos de manada.<sup><a name="nr2"></a><a href="#2">2</a></sup> Las crisis en lugares no relacionados del globo afectaron a Colombia y a otros pa&iacute;ses latinoamericanos. No se puede confiar entonces en que el prestamista de &uacute;ltima instancia vaya a actuar con la objetividad que necesita para distinguir los problemas de un banco aislado y los problemas del sistema bancario de un pa&iacute;s. Es posible pensar en acordar cr&eacute;ditos de contingencia cuyos t&eacute;rminos eliminen los problemas mencionados, pero ello ignorar&iacute;a una de las caracter&iacute;sticas del prestamista de &uacute;ltima instancia. En palabras de Charles Kindleberger, como la seguridad de que el prestamista va a actuar para salvar a la banca genera laxitud entre los banqueros, debe parecer que el prestamista en &uacute;ltima instancia no actuar&aacute; y s&oacute;lo hacerla en el &uacute;ltimo momento &#91;Kiindleberger 1985b&#93;. Esto supone discrecionalidad por parte del prestamista en &uacute;ltima instancia pero tambi&eacute;n supone que tiene como objetivo velar por el fun~ionamiento del sistema bancario nacional. </p>     <p>As&iacute;, es preocupante que la propuesta asuma impl&iacute;citamente la inexistencia de una banca nacional y que, por supuesto, no existen bancos de propiedad  del estado, ya que ninguno de ellos podr&iacute;a acudir en las mismas condiciones al prestamista de &uacute;ltima instancia. Claro est&aacute; que la propuesta es aqu&iacute; consistente con el paquete de medidas que suelen estar asociadas con el Consenso de Washington. Porque las liberalizaciones cambiaria y financiera suelen  introducir suficiente inestabilidad como para causar crisis financieras que eliminen la competencia nacional. La supervivencia del m&aacute;s fuerte garantiza aqu&iacute; que quienes sobrevivan sean &uacute;nicamente las transnacionales, incluso aquellas de origen nacional pero que est&aacute;n en capacidad de dar el salto a la  internacionalizaci&oacute;n. La medida en discusi&oacute;n parece entonces ser un paso m&aacute;s hacia la eliminaci&oacute;n de los estados y la instauraci&oacute;n de la soberan&iacute;a de las multinacionales. Aunque el pretexto es la defensa del consumidor, la medida en realidad no beneficia sino al peque&ntilde;o grupo de consumidores que ya internacionalizaron su consumo y pueden ir el fin de semana a Miami; los dem&aacute;s .sufrir&aacute;n tal inestabilidad en sus ingresos que a duras penas podr&aacute;n sobrevivir en Colombia. Claro est&aacute;, sin movilidad del trabajo, los salarios colombianos no alcanzar&aacute;n a los de los pa&iacute;ses desarrollados. </p>     <p><b>6. CORTO Y LARGO PLAZO </b></p>     <p>Se mencion&oacute; anteriormente que el ajuste del efecto Pigou podr&iacute;a tardar cuatro siglos; de la misma forma, Posada nos incita a no pensar en nosotros, ni  en nuestros hijos, sino en los nietos de nuestros nietos. Si estuvi&eacute;ramos en 1600 y trat&aacute;ramos de pensar cual ser&iacute;a la mejor pol&iacute;tica para dentro de cuatro siglos, &iquest;deber&iacute;amos concluir que fue la exterminaci&oacute;n de los ind&iacute;genas en las zonas anglosajonas porque esos pa&iacute;ses son hoy en d&iacute;a m&aacute;s desarrollados?, &iquest;o m&aacute;s bien el proteccionismo que aplicaron los imperios de entonces para con sus colonias y que aplicaron consecuentemente los Estados Unidos a lo largo del siglo <font size="-1">XIX</font>?</p>      <p>Claro est&aacute; que en 1600 tambi&eacute;n exist&iacute;a una alternativa equivalente a la dolarizaci&oacute;n, que consistir&iacute;a en adoptar la moneda de la potencia de entonces Espa&ntilde;a, en lo que fue una inmensa &aacute;rea com&uacute;n. No es claro, sin embargo: que tal medida haya conducido a un mayor crecimiento en regiones como Nueva Granada, hoy Colombia. Parte del problema radica en que unirse a la potencia que se encontraba en apogeo en ese entonces, implicaba atarse a su ca&iacute;da. Ser&iacute;a m&aacute;s sensato unirse a la moneda, no de los pa&iacute;ses en mejor posici&oacute;n hoy en dla, si no con mas perspectivas hacia el futuro. Pero en ese caso hoy deber&iacute;amos pensar en las promesas actuales, a saber, Brasil y los pa&iacute;ses latinoamericanos, no los Estados Unidos. </p>     <p>Aunque es importante pensar en el largo plazo, hacerlo requiere de un an&aacute;lisis cuidadoso porque variables tales como el medio ambiente cobran mucha  mayor importancia que los aspectos monetarios. Es posible incluso que en un honzonte de cuatro Siglos (para el a&ntilde;o 2400), el costo del crecimiento en t&eacute;rminos de agotamiento de los recursos naturales cobrar&iacute;a tal importancia que tal vez ser&iacute;a mejor adoptar pol&iacute;ticas que lo reduzcan &#91;Georgescu-Roegen 1992&#93;. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Algunos.de los argumentos aqu&iacute; esgrimidos han sido de corto plazo. Ello no los invalida por que tendr&iacute;an un impacto claro sobre la trayectoria que seguir&iacute;a la econom&iacute;a. Pero adem&aacute;s, si hay hist&eacute;resis, los efectos causados por impactos de corto plazo pueden permanecer incluso despu&eacute;s de que la causa haya desaparecido. Colombia lleva una d&eacute;cada de haber implementado una pol&iacute;tica que tambi&eacute;n promet&iacute;a el crecimiento a largo plazo, s&oacute;lo que en el corto de hecho lo ha disminuido; imaginemos que ahora realizamos la dolarizaci&oacute;n que tambi&eacute;n pretende mejorar el crecimiento en el largo plazo, aunque puede tener costos en el corto. De seguir as&iacute;, con reformas decenales que prometen aumentos peque&ntilde;os en la tasa de crecimiento de los pr&oacute;ximos siglos pero con disminuciones actuales de uno o dos puntos porcentuales del PIB, podremos llegar en 30 a&ntilde;os a los niveles de Haiti  y con un poco m&aacute;s de tiempo y reformas liberalizadoras, podremos incluso llegar a los niveles de las naciones m&aacute;s pobres de Africa. Y tal vez no tengamos que esperar al largo plazo para que el paciente muera. </p>     <p>NOTAS AL PIE</p>     <p><a href="#nr1">1</a><a name="1"></a> Citado en Snowdon, B. &#91;1999&#93; </p>     <p><a href="#nr2">2</a><a name="2"></a> En realidad &eacute;sta deber&iacute;a ser una de las lecciones de la historia financiera mundial pero estas lecciones suelen olvidarse. Ver Kindleberger &#91;1985a&#93;. </p><hr>     <p><b>REFERENCIAS BIBLIOGR&Aacute;FICAS </b></p>     <!-- ref --><p>&#91;1&#93;. Cargill, Thomas. (1996). &quot;La asociaci&oacute;n estad&iacute;stica entre inflaci&oacute;n e independencia del Banco Central&quot;, <i>Cuadernos de Econom&iacute;a</i>, n. 24, Universidad Nacional, 89-105. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000048&pid=S0121-4772200200010000700001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;2&#93;. Garc&iacute;a, Mario. (2001). &quot;Globalizaci&oacute;n y difusi&oacute;n. Comentarios a la ponencia del Profesor Berry&quot;, <i>Cuadernos de Econom&iacute;a</i>. n. 34, Universidad Nacional, 255-265. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000049&pid=S0121-4772200200010000700002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;3&#93;.Georgescu-Roegen, Nicholas. (1992). &quot;Nicholas Georgescu-Roegen sobre s&iacute; mismo&quot;, en <i>Grandes economias de hoy</i>, Szenberg, Michael (ed). Debate, Madrid, 149-186. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000050&pid=S0121-4772200200010000700003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;4&#93;. Jaramillo, Jaime E. y Mora, Leonidas. (1986). <i>Colonizaci&oacute;n, coca y guerrilla</i>, Universidad Nacional, Bogot&aacute;. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000051&pid=S0121-4772200200010000700004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;5&#93;. Keynes, John Maynard <i>Breve tratado sobre la reforma monetaria</i>, FCE, M&eacute;xico. 1992. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000052&pid=S0121-4772200200010000700005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;6&#93;. Kindleberger, Charles (1985). <i>Keynesianism vs monetarism and other essays in financial history</i> , Allen & Unwin, Londres. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000053&pid=S0121-4772200200010000700006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;7&#93;. Kindleberger, Charles (1985a). &quot;International propagation of financial crlses: the experience of 1888-93&quot;, en Kindleberger, C. (1985,226-239). &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000054&pid=S0121-4772200200010000700007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;8&#93;. Kindleberger, Charles (1985b). &quot;1929: Ten lessons for today&quot;, en Kindleberger, C. (1985, 314-319).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000055&pid=S0121-4772200200010000700008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;9&#93;.  Kosacoff, Bernardo; Bonvecchi Carlos y Yoguel, Gabriel. (1998). &quot;Argentina: la econom&iacute;a en los a&ntilde;os noventa. Contexto macroecon&oacute;mico, desempeüo e inserci&oacute;n externa&quot;, en <i>Argentina, Brasil, M&eacute;xico, Venezuela: Apertura y reestructuraci&oacute;n produdiva</i>. Garay, Luis Jorge (ed.), DNP, Bogot&aacute;. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000056&pid=S0121-4772200200010000700009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;10&#93;. Lindenboim, Javier. &quot;El empleo en la Argentina de los '90&quot;, en <i>Ponencia del III encuentro internacional de econom&iacute;a</i>. Universidad Nacional de C&oacute;rdoba, C&oacute;rdoba, 88-90.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000057&pid=S0121-4772200200010000700010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;11&#93;. Modigliani, Franco y Brumberg, R. (1980). &quot;Utility analysis and aggregate consumption functio: an attempt at integration&quot; en <i>The Collected Papers of Franco Modigliani, V. 2, The life cycle hypothesis of saving</i>. Abel, A. (ed.), MIT Press, Cambridge, MA. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000058&pid=S0121-4772200200010000700011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;12&#93;. Posada, Carlos Esteban. (2001). &quot;Dolarizaci&oacute;n oficial y políticas monetaria y fiscal: en <i>Ensayos sobre integraci&oacute;n economíca</i>, Vivas, Alejandro (ed.), Instituto de Políticas de Desarrollo-Konrad Adenauer Stiftung, Bogot&aacute;,49-67. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000059&pid=S0121-4772200200010000700012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;13&#93;. Snowdon, Brian. (1999). Competing schools of macroeconomic thought. Edward Elgar, Cheltenham. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000060&pid=S0121-4772200200010000700013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
<ref-list>
<ref id="B1">
<label>1</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Cargill]]></surname>
<given-names><![CDATA[Thomas]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La asociación estadística entre inflación e independencia del Banco Central]]></article-title>
<source><![CDATA[Cuadernos de Economía]]></source>
<year>1996</year>
<numero>24</numero>
<issue>24</issue>
<page-range>89-105</page-range><publisher-name><![CDATA[Universidad Nacional]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B2">
<label>2</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[García]]></surname>
<given-names><![CDATA[Mario]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Globalización y difusión. Comentarios a la ponencia del Profesor Berry]]></article-title>
<source><![CDATA[Cuadernos de Economía]]></source>
<year>2001</year>
<numero>34</numero>
<issue>34</issue>
<page-range>255-265</page-range><publisher-name><![CDATA[Universidad Nacional]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B3">
<label>3</label><nlm-citation citation-type="">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Georgescu-Roegen]]></surname>
<given-names><![CDATA[Nicholas]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Nicholas Georgescu-Roegen sobre sí mismo]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Szenberg]]></surname>
<given-names><![CDATA[Michael]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Grandes economias de hoy,]]></source>
<year>1992</year>
<page-range>149-186</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B4">
<label>4</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Jaramillo]]></surname>
<given-names><![CDATA[Jaime E]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Mora]]></surname>
<given-names><![CDATA[Leonidas]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Colonización, coca y guerrilla]]></source>
<year>1986</year>
<publisher-loc><![CDATA[Bogotá ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Universidad Nacional]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B5">
<label>5</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Keynes]]></surname>
<given-names><![CDATA[John Ma]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Breve tratado sobre la reforma monetaria]]></source>
<year>1992</year>
<publisher-name><![CDATA[FCE]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B6">
<label>6</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Kindleberger]]></surname>
<given-names><![CDATA[Charles]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Keynesianism vs monetarism and other essays in financial history]]></source>
<year>1985</year>
<publisher-loc><![CDATA[Londres ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Allen & Unwin]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B7">
<label>7</label><nlm-citation citation-type="">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Kindleberger]]></surname>
<given-names><![CDATA[Charles]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[International propagation of financial crlses: the experience of 1888-93]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Kindleberger]]></surname>
<given-names><![CDATA[C]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[]]></source>
<year>1985</year>
<month>19</month>
<day>85</day>
<page-range>226-239</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B8">
<label>8</label><nlm-citation citation-type="">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Kindleberger]]></surname>
<given-names><![CDATA[Charles]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[1929: Ten lessons for today]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Kindleberger]]></surname>
<given-names><![CDATA[C]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[]]></source>
<year>1985</year>
<month>19</month>
<day>85</day>
<page-range>314-319</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B9">
<label>9</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Kosacoff]]></surname>
<given-names><![CDATA[Bernardo]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Bonvecchi]]></surname>
<given-names><![CDATA[Carlos]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Yoguel]]></surname>
<given-names><![CDATA[Gabriel]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Argentina: la economía en los años noventa. Contexto macroeconómico, desempeüo e inserción externa]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Garay]]></surname>
<given-names><![CDATA[Luis Jorge]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Argentina, Brasil, México, Venezuela: Apertura y reestructuración produdiva]]></source>
<year>1998</year>
<publisher-loc><![CDATA[Bogotá ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[DNP]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B10">
<label>10</label><nlm-citation citation-type="confpro">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Lindenboim]]></surname>
<given-names><![CDATA[Javier]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[El empleo en la Argentina de los '90"]]></source>
<year></year>
<conf-name><![CDATA[ Ponencia del III encuentro internacional de economía]]></conf-name>
<conf-loc>Córdoba </conf-loc>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B11">
<label>11</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Modigliani]]></surname>
<given-names><![CDATA[Franco]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Brumberg]]></surname>
<given-names><![CDATA[R]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Utility analysis and aggregate consumption functio: an attempt at integration]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Abel]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[The Collected Papers of Franco Modigliani, V. 2, The life cycle hypothesis of saving.]]></source>
<year>1980</year>
<publisher-loc><![CDATA[Cambridge^eMA MA]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[MIT Press]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B12">
<label>12</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Posada]]></surname>
<given-names><![CDATA[Carlos Esteban]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Dolarización oficial y políticas monetaria y fiscal]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Vivas]]></surname>
<given-names><![CDATA[Alejandro]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Ensayos sobre integración economíca]]></source>
<year>2001</year>
<page-range>49-67</page-range><publisher-loc><![CDATA[Bogotá ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Instituto de Políticas de Desarrollo-Konrad Adenauer Stiftung]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B13">
<label>13</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Snowdon]]></surname>
<given-names><![CDATA[Brian]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Competing schools of macroeconomic thought]]></source>
<year>1999</year>
<publisher-loc><![CDATA[Cheltenham ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Edward Elgar]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
</ref-list>
</back>
</article>
