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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[LIBERALIZACIÓN, CAMBIO ESTRUCTURAL Y CRECIMIENTO ECONÓMICO EN COLOMBIA]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[This article presents an approximation to the study of the structural changes resulting from the institutional reform of the globalization in the Colombian economy. From the analysis one concludes that the trend followed by structural dynamics is contrary to the purposes of internationalization and trengthening of the production capacity advanced by the modelo While non-tradable and intermediation sectors are strengthened in the local market, material production sectors are declining. A growing difficulty is thus evidenced in the production structure to reconstruct a solid economic-growth base in the long term.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font face="Verdana" size="3">    <p align="center"><b>LIBERALIZACI&Oacute;N, CAMBIO ESTRUCTURAL Y CRECIMIENTO ECON&Oacute;MICO EN COLOMBIA </b></p> <font face="Verdana" size="2">    <p align="right"><b>Jos&eacute; Guillermo Garc&iacute;a I *</b></p>     <p>* Profesor de la.Escuela de Econom&iacute;a Universidad Nacional de Colombia.EI autor es Investigador y Director del Grupo de Investigaci&oacute;n en Econom&iacute;a Internacional (GREI). E-mail: <a href="maito: jggarcia@bacata.usc.unal.edu.co">jggacia@bacata.usc.unal.edu.co</a> Agradezco los comentarios y sugerencias de Philippe De Lombaerde y Beethoven Herrera. Dos versiones preliminares de este trabajo fueron presentadas en el marco de la conceptualizaci&oacute;n de la l&iacute;nea de investigaci&oacute;n sobre &quot;Globalizaci&oacute;n y su proceso en Colombia&quot; en la Universidad Aut&oacute;noma de Colombia, Bogot&aacute;, y en el IV Encuentro internacional de economistas sobre globalizaci&oacute;n y problemas del desarrollo, La Habana, Cuba. Este art&iacute;culo se recibi&oacute; el 4 de marzo de 2002 y fue aprobado en el Comit&eacute; Editorial el16 de abril de 2002. </p> <hr>     <p><b>Resumen</b></p>       <p><i>Este trabajo presenta una aproximaci&oacute;n al estudio de los cambios estructurales producidos por la reforma insti tucional de la mundializaci&oacute;n en la econom&iacute;a colombiana. Del an&aacute;lisis se concluye que la direcci&oacute;n seguida por la din&aacute;mica estructural es contraria a los prop&oacute;sitos de internacionalizaci&oacute;n y fortalecimiento de la capacidad productiva que postula el modelo. Al tiempo que se fortalecen los sectores no transables y de intermediaci&oacute;n en el mercado nacional, decaen los sectores de producci&oacute;n material. Se evidencia as&iacute;, una creciente dificultad de la estructura productiva para reconstruir una base s&oacute; lida de crecimiento econ&oacute;mico de largo plazo.</i></p>      <p><b>Palabras clave:</b> liberalizaci&oacute;n, cambio estructural, crecimiento econ&oacute;mico.</p>      <p><b>Abstract</b></p>      <p><i>This article presents an approximation to the study of the structural changes resulting from the institutional reform of the globalization in the Colombian economy. From the analysis  one concludes that the trend followed by structural dynamics is contrary to the purposes of internationalization and trengthening of the production capacity advanced by the modelo While non-tradable and intermediation sectors are  strengthened in the local market, material production sectors  are declining. A growing difficulty is thus evidenced in the production structure to reconstruct a solid economic-growth base in the long term.</i></p>      <p><b>Key words:</b> Liberalization, structural change, economic growth. </p><hr>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>INTRODUCCI&Oacute;N</b></p>      <p>El objeto de este documento es examinar algunas de las transformaciones  estructurales que ha sufrido la econom&iacute;a colombiana, en respuesta al cambio institucional que ha tenido lugar en el pa&iacute;s, como consecuencia de la aplicaci&oacute;n del <i>Consenso de Washington</i> y el modelo neoliberal que promueve. Luego  de se&ntilde;alar los fundamentos l&oacute;gicos de las ideas que gu&iacute;an la reforma econ&oacute;mica, se muestran los l&iacute;mites de los an&aacute;lisis convencionales y se ofrece una alternativa considerando los mecanismos de transformaci&oacute;n estructural como factores explicativos de la crisis actual de la econom&iacute;a.</p>      <p>Este enfoque se desarrolla, examinando, por un lado, las experiencias de apertura que ha vivido la econom&iacute;a colombiana a comienzos de los a&ntilde;os 1980 y en el decenio de 1990, y por otro, los procesos de cambio estructural asociados al modelo de apertura econ&oacute;mica vigente. Los resultados de la transformaci&oacute;n alcanzada, dejan planteados serios interrogantes sobre la capacidad del modelo neoliberal para abrir una nueva senda de crecimiento de largo plazo.</p>      <p><b>1. LA REFORMA ECON&Oacute;MICA: RETORNO AL PARADIGMA DEL MERCADO AUTO REGULADO</b></p>      <p>La econom&iacute;a colombiana entr&oacute; en el proceso de globaliza&aacute;&oacute;l1 en tres fases marcadas por la bonanza cafetera de los a&ntilde;os 1970, por la crisis de la deuda de los a&ntilde;os 1980, y finalmente, por el cambio institucional de las reformas econ&oacute;micas de mercado y de apertura en los a&ntilde;os 1990. En la &uacute;ltima fase se abre el camino al nuevo modelo de econom&iacute;a privada. Este modelo se basa en la disminuci&oacute;n de las barreras que limitan la coordinaci&oacute;n mercantil en la esfera interna y que separan el mercado nacional de las din&aacute;micas de acumulaci&oacute;n internacional. As&iacute; se regresa, en cierta forma, al modelo del capitalis mo cl&aacute;sico en el que la din&aacute;mica depende considerablemente de la internacionalizaci&oacute;n &#91;Furtado 1998&#93;, pero esta vez en un mundo capitalista internacional e interregional claramente diferenciado y jerarquizado.</p>      <p>En el nuevo enfoque institucional el poder del Estado se debilita en favor de las empresas que se internacionalizan &#91;Furtado 1998&#93;. Los gobiernos abandonan las funciones de fomento directo del desarrollo productivo y de industrializaci&oacute;n &#91;Katz 1998&#93;, y fortalecen las funciones b&aacute;sicas de auspiciar la protecci&oacute;n de los derechos de propiedad, de establecer reglas monetarias y salariales para que los precios reflejen las condiciones de productividad y de competencia en el mercado. Bajo esta racionalidad y dependiendo de su capacidad tinanciera, el Estado debe intervenir para crear externalidades de crecimiento con el objeto de moderar los factores de exclusi&oacute;n y asimetr&iacute;a para el funcionamiento del mercado. </p>     <p>Quienes sostienen este tipo de interpretaci&oacute;n, aducen que los ajustes de la liberalizaci&oacute;n y estabilizaci&oacute;n del mercado constituyen condiciones previas necesarias para el retorno a una senda de crecimiento acelerado y estable &#91;Echavarr&iacute;a 2000&#93;. El efecto del ajuste estructural sobre el crecimiento, se presume, debe alcanzarse por v&iacute;as complementarias, mejorando las condiciones de acumulaci&oacute;n y crecimiento del mercado interno en el largo plazo, y fortaleciendo los patrones de inserci&oacute;n internacional de la economia, con base en los principios de las ventajas comparativas y las econom&iacute;as de escala.</p>      <p><b>2. REFORMA, ESTABILIZACI&Oacute;N Y FLUCTUACIONES: ALGUNOS HECHOS ESTILIZADOS</b></p>     <p>El proceso de adecuaci&oacute;n detinitiva de la econom&iacute;a colombiana a la din&aacute;mica contempor&aacute;nea de la mundializaci&oacute;n econ&oacute;mica se produce con la reforma econ&oacute;mica de los a&ntilde;os 1990, conocida como la <i>apertura econ&oacute;mica</i>. Esta reforma es m&aacute;s profunda frente a la liberalizaci&oacute;n comercial temporal que vivi&oacute; la econoll&uacute;a colombiana en los primeros a&ntilde;os de la d&eacute;cada de 1980. En contraste con la experiencia anterior, la reforma econ&oacute;mica de los noventa no alude solamente al comercio exterior, y no responde a la necesidad  de contrarrestar un crecimiento excesivo de reservas internacionales. Lo que se busca es cambiar el modelo de desarrollo. Por esto, adem&aacute;s de la liberalizaci&oacute;n comercial, se orienta a la liberalizaci&oacute;n de los mercados macroecon&oacute;micos de dinero, cambios, capital y trabajo.</p>      <p>La justicaci&oacute;n conceptual se basa en los postulados del paradigma de la econom&iacute;a de mercado auto regulado como determinante principal del crecimiento y el bienestar &#91;Echavarr&iacute;a 2000; Fl&oacute;rez 2001&#93;. La promesa del cambio institucional es fundamentalista: desconoce las fallas e imperfecciones del lado del capital y supone que el mercado es, por si mismo, m&aacute;s eficaz como asignador de recursos y como conductor de la productividad econ&oacute;mica.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En el marco de la apertura, las pol&iacute;ticas econ&oacute;micas se orientan a crear las instituciones de la econon&uacute;a de mercado <i>autorregulado</i> y a fortalecer la interdependencia del mercado nacional con los mercados extranjeros &#91;Garc&iacute;a 1995 ; 1999&#93;. Al levantar los mecanismos institucionales que restringen la movilidad y la competencia en los mercados macroecon&oacute;micos y microecon&oacute;micos se induce la transformaci&oacute;n dr&aacute;stica de los mercados laboral monetario, cambiario, de importaciones, de servicios p&uacute;blicos, de seguridad social y telecomunicaciones. De esta forma se acrecientan los espacios de negocio para la inversi&oacute;n privada nacional y extranjera en mercados no transables y en las especulaciones asociadas al proceso de mundializaci&oacute;n de la econom&iacute;a &#91;Echavarr&iacute;a 2000; Ocampo <i>et al.</i> 2000&#93;. Otros temas que completan la agenda de reforma han sido: la pol&iacute;tica de desinflaci&oacute;n del Banco de la Rep&uacute;blica, la estabilizaci&oacute;n macroecon&oacute;mica, el manejo ortodoxo del desequilibrio de las tinanzas p&uacute;blicas y la privatizaci&oacute;n de empresas estatales.</p>      <p>La forma como se introducen los cambios institucionales se ha traducido en una transici&oacute;n gradual de una fase expansiva de la econon&uacute;a, basada en la din&aacute;mica creada por los sectores transables, a otra de aton&iacute;a, con predominiio de las actividades de intermediaci&oacute;n, de servicios sociales y gobierno. El deterioro de la actividad en los sectores transables se transmite por los canales de la mesoeconom&iacute;a a otros sectores hasta reflejarse en el aumento inquietante del desempleo. En tales condiciones, el dinamismo de los sectores que crecen en el proceso es insuficiente para compensar el efecto de destrucci&oacute;n de demanda, ventas y empleo de los sectores en ajuste.</p>      <p><b>2.1 La estabilizaci&oacute;n recesiva: Un enfoque alternativo</b></p>      <p>Los aspectos m&aacute;s problem&aacute;ticos de la reforma son aquellos que sacritican la estructura productiva para dade preeminencia al mercado. El reforzamiento  de los mecanismos de tinanciarizaci&oacute;n, como se muestra adelante, sella el deterioro del mercado interno y de las condiciones de crecimiento del sistema productivo nacional. El proceso de reacomodo a las nuevas reglas de juego, ha conducido la econom&iacute;a a una fase de debilitamiento que se extiende desde 1996 hasta el a&ntilde;o 2001,<sup><a name="nr1"></a><a href="#1">1</a></sup> Yse proyecta en una degradaci&oacute;n mayor de las condiciones sociales del pa&iacute;s.</p>     <p>La reforma estructural confluye en la creaci&oacute;n de un escenario que hace recaer el ajuste de la apertura principalmente en el estancamiento de los  sectores de producci&oacute;n material, transables y no transables, Los efectos adversos se acumulan internamente mediante el crecimiento sin control de los flujos de capital hacia el pa&iacute;s, produciendo un efecto comparable al de  <i>enfermedad holandesa,</i> esta vez inducido por una din&aacute;mica financiera de transformaci&oacute;n de activos en gasto y no en inversi&oacute;n.</p>      <P>Esta situaci&oacute;n resulta de la combinaci&oacute;n del aumento de las reservas, determinado por los altos flujos de capital, con la supremac&iacute;a de la pol&iacute;tica antiinflacionaria para la determinaci&oacute;n del tipo de cambio, As&iacute;, el expediente para neutralizar el efecto monetario del incremento de las reservas es la apreciaci&oacute;n de la moneda nacional. En el corto plazo, este resultado no es coherente con la estrategia de internacionalizaci&oacute;n y crecimiento basado en las exportaciones, por cuanto deteriora la competitividad de precios de la  producci&oacute;n nacional &#91;Garc&iacute;a 1999&#93;</P>      <p>El proceso de revaluaci&oacute;n se alimenta principalmente por los efectos producidos por la liberalizaci&oacute;n financiera de la balanza de pagos, que atrae flujos de capital por inversi&oacute;n extranjera directa, de cartera, endeudamiento privado y p&uacute;blico. Las variables que han impedido que la revaluaci&oacute;n resulte m&aacute;s gravosa para el aparato productivo han sido el d&eacute;ficit comercial y por servicios factoriales en cuenta corriente (Gr&aacute;fica <a href="#a9e1">1</a>)</p>     <p><a name="a9e1"></a></p>     <p align="center"><img src="img/revistas/ceco/v21n36/v21n36a9e1.jpg">     <p>El encadenamiento de los efectos de la apertura en cuanto a los flujos de capital, puede apreciarse en varias din&aacute;micas que confluyen en una presi&oacute;n al aumento de las reservas y a la expansi&oacute;n monetaria: </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&bull; Privatizaciones + apertura cambiaria &larr;Inversi&oacute;n Extranjera Directa &larr;Flujos de capital </p>     <p>&bull; Nuevos sectores de inversi&oacute;n privada + apertura cambiaria &larr;Endeudamiento externo &larr;Flujos de capital</p>      <p>&bull; Apertura al capital extranjero + apertura cambiaria &larr;Inversi&oacute;n extranjera directa &larr;Flujos de capital </p>     <p>&bull; Apertura financiera y cambiaria &larr;Diferencial de tasas de paridad &larr; Inversiones de cartera &larr;Flujos de capital</p>      <p>&bull; D&eacute;ficit fiscal &larr;Endeudamiento externo &larr;flujos de capital</p>      <p>El efecto neto de los ingresos de capital en la balanza de pagos, al aumentar las reservas produce efectos monetarios sin contrapartidas en la balanza comercial y en la utilizaci&oacute;n de la capacidad productiva, Al contrario, se registran d&eacute;ficits comerciales sucesivos entre 1993 y 1998, financiados con ahorro externo,<sup><a name="nr2"></a><a href="#2">2</a></sup> Lo anterior resulta en un aumento continuo de las reservas a un ritmo que supera el crecimiento de la producci&oacute;n y la infla- clan en el mercado interno (Gr&aacute;fica <a href="#a9e2">2</a>). La respuesta de las autoridades monetarias para contener los efectos inflacionarios de esta din&aacute;mica de la balanza de pagos es finalmente la revaluaci&oacute;n del tipo de cambio &#91;Sarmlento 1996&#93;.</p>      <p><a name="a9e2"></a></p>     <p align="center"><img src="img/revistas/ceco/v21n36/v21n36a9e2.jpg">     <p>No hay que olvidar que el lenguaje b&aacute;sico que determina el comportamiento del mercado es el que define los precios. Considerando este postulado, cuando se producen cambios en el tipo de cambio real, ellos se manitlestan como un efecto masivo que altera los precios relativos y la relaci&oacute;n de intercambio de los bienes y servicios de producci&oacute;n nacional frente al resto del mundo. De este modo, cuando el tipo de cambio se reval&uacute;a, no como respuesta al crecimiento de la producci&oacute;n y las exportaciones netas, sino como consecuencia de los flujos tlnancieros y de capital, el resultado es una distorsi&oacute;n monetaria de los precios y los t&eacute;rminos de intercambio exteriores.<sup><a name="nr3"></a><a href="#3">3</a></sup> Esta distorsi&oacute;n eleva el precio relativo de las exportaciones frente a los mercados externos y disminuye el precio relativo de las importaciones en el mercado dom&eacute;stico, tal como ha ocurrido en el mercado colombiano durante el per&iacute;odo de la apertura hasta 1998.</p>      <p>Los an&aacute;lisis que le atribuyen el deterioro del crecimiento a los problemas de ajuste macroecon&oacute;mico asociados con los desequilibrios fiscal y de gasto privado &#91;Echavarr&iacute;a 2000; Echeverry 1999&#93; presentan un an&aacute;lisis <i>ex-post,</i> de equilibrio, centrado en los factores del balance presupuestal: ingresos, gastos y financiaci&oacute;n. Estos an&aacute;lisis dejan de lado el influjo que tiene el cambio en los precios relativos sobre el comportamiento de la demanda interna, sobre la din&aacute;mica conjunta de la producci&oacute;n y el ingreso. Tal sesgo del an&aacute;lisis sobre los balances presupuestales <i>ex-post,</i> descuida las interacciones del flujo de la producci&oacute;n y de la demanda, terreno en el que se determina finalmente el proceso real de crecimiento &#91;Kalecki 1954&#93;.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Si se toman en cuenta los procesos de formaci&oacute;n de la demanda puede en contrarse otra explicaci&oacute;n del camino hacia la depresi&oacute;n de 1999 y del actual proceso de estabilizaci&oacute;n recesiva. Este enfoque se basa en los efectos que la orientaci&oacute;n del nuevo r&eacute;gimen de mercado ha producido en la estructura productiva, en los sectores transables &#91;Sarmiento 1996&#93;, en las condiciones de inserci&oacute;n internacional y en la transformaci&oacute;n estructural del mercado interno.</p>      <p>Esta lectura ofrece una visi&oacute;n alternativa para el an&aacute;lisis de la reforma y sus efectos en la econom&iacute;a colombiana. La investigaci&oacute;n incorpora de manera expl&iacute;cita la incidencia de los choques externos en la creaci&oacute;n y cambios de orientaci&oacute;n de la demanda interna, contemplando su determinaci&oacute;n por la productividad, por la distribuci&oacute;n de la capacidad adquisitiva y por los mecanismos financieros internos y externos. En este enfoque, la producci&oacute;n no puede examinarse bajo una hip&oacute;tesis <i>ad boc</i> de equilibrio, como lo hacen los enfoques macroecon&oacute;micos convencionales, sino que es necesario poner abiertamente en evidencia la determinaci&oacute;n de la demanda como un proceso de interacciones macroecon&oacute;micas, mesoecon&oacute;micas y microecon&oacute;micas que configuran la estructura de la producci&oacute;n y de la demanda efectiva.</p>      <p><b>2.2 Reforma econ&oacute;mica, autonomizaci&oacute;n financiera y crisis</b></p>      <p>Siguiendo la l&iacute;nea de abandonar las pol&iacute;ticas activas de desarrollo, en el frente interno las reformas de mercado buscan aumentar la movilidad mercantil del dinero y de la fuerza de trabajo, reducir el campo econ&oacute;mico de la intervenci&oacute;n estatal y desarrollar un modelo de crecimiento centrado principalmente en la econom&iacute;a privada.</p>      <p>En el nuevo arreglo, el Estado tiende a abandonar las tareas de fomento directo del desarrollo econ&oacute;mico y de la industrializaci&oacute;n y conserva las funciones b&aacute;sicas de auspiciar la defensa del mercado y sus instituciones de protecci&oacute;n, a la propiedad (r&eacute;gimen de exclusi&oacute;n del capital), al intercambio (r&eacute;gimen de contractualizaci&oacute;n) y a la movilidad (r&eacute;gimen de extensi&oacute;n del capital). Esto implica que las reformas comprenden la totalidad de los mercados, de bienes, de activos, de dinero y de trabajo, como complemento de la liberaci&oacute;n de la balanza de pagos.</p>      <p>Esta perspectiva se aprecia en las reformas de mercado, que buscan ante todo dade mayor movilidad al capital y reducir los factores institucionales de diferenciaci&oacute;n y segmentaci&oacute;n de los mercados en menci&oacute;n, mediante un r&eacute;gimen de precios poco regulado, un r&eacute;gimen monetario y de cr&eacute;dito unificado y regido por el mercado, y un r&eacute;gimen salarial sin restricciones a la movilidad laboral y a los ajustes de mercado de los salarios. Se presume que en la medida que avanza la estabilizaci&oacute;n por el mercado, los precios se ajustan de acuerdo con las din&aacute;micas de productividad y cambio t&eacute;cnico. </p>     <p>Con la reforma se delimita la funci&oacute;n estatal del banco central b&aacute;sicamente a la protecci&oacute;n de la moneda para garantizar la estabilidad monetaria y de precios, altiempo clueavanza ladesregulaci&oacute;n delme~cado financiero. Para la liberalizaci&oacute;n del mercado monetano se argumento la necesldad de aumentar la competencia y de eliminar las rigideces en el mercado, mediante la reducci&oacute;n de los factores de dispersi&oacute;n de fuentes de financiaci&oacute;n y de tasas de inter&eacute;s. Al eliminar la segmentaci&oacute;n en el mercado financiero se buscaba que el sistema tuviera una mayor movilidad y competencia entre los agentes intermediarios. Esta l&oacute;gica de la reforma financiera, condujo a la crisis financiera y acab&oacute; con el sistema UPAC, cuando, en el entorno recesivo de 1998, con la ayuda de la pol&iacute;tica monetaria, se desbordaron las tasas de mter&eacute;s, Este fue uno de los factores que exacerb&oacute; la crisis en el sector de la construcci&oacute;n, junto con los dem&aacute;s sectores en dificultad, y que termin&oacute; hundiendo a toda la econom&iacute;a en la crisis general de 1999.</p>      <p>Los flujos de capital externo, en el marco de las nuevas pol&iacute;ticas de mercado, fueron, junto con la pol&iacute;tica de reducci&oacute;n de la inflaci&oacute;n, factores declslvos en la revaluaci&oacute;n del tipo de cambio entre 1993 y 1998 &#91;Sarrnlento 1996; Garc&iacute;a 1999; Gonz&aacute;lez 1999&#93; y en los procesos internos de financiarizaci&oacute;n del gasto interno p&uacute;blico y privado, Se cre&oacute; as&iacute; una nueva situaci&oacute;n de &quot;prosperidad a debe&quot; &#91;Fl&oacute;rez 2001, 47&#93; con la particularidad ,que, esta. vez,  no fue tan importante la incidencia del gasto en la acumulaci&oacute;n de capital y en la ampliaci&oacute;n de la capacidad productiva como en los a&ntilde;os 1920. La .din&aacute;mica de financiarizaci&oacute;n del gasto se reflej&oacute; tambi&eacute;n en una expansi&oacute;n signiticativa del sector bancario del pa&iacute;s,</p>      <p>Las dos din&aacute;micas, de exceso de gasto sin financiaci&oacute;n real y de revaluaci&oacute;n confluyen en el crecimiento de la demanda de bienes importados y en la retracci&oacute;n de la demanda por la producci&oacute;n dom&eacute;stica, Esta din&aacute;mica de la demanda repercute en la contracci&oacute;n de las ventas, de la producci&oacute;n, de las utilidades empresariales y de la inversi&oacute;n privada, La evoluci&oacute;n contraccionista se hace ostensible tambi&eacute;n en la moderaci&oacute;n de los ingresos fiscales, lo que conduce a la creaci&oacute;n de nuevos tributos y a la reestructuraci&oacute;n ,del  aparato estatal para financiar el gasto creciente creado por la nueva constituci&oacute;n y el pago de la deuda. Estas diversas l&oacute;gicas forman una red institucional  y mesoecon&oacute;mica que refuerza los factores recesivos,aumentando .los niveles de desempleo, el debilitamiento de la demanda .Y de la producci&oacute;n interna llevando, en &uacute;ltimas, las dificultades de pagos al sistema financiero.</p>      <p>En el campo laboral la reforma econ&oacute;mica no avanz&oacute; en forma tan eviden:e en raz&oacute;n de la oposici&oacute;n del mundo sindical. Si bien, los cambios en el r&eacute;gimen laboral han aumentado el grado de movilidad laboral en el p&iacute;s, todav&iacute;a prevalecen aspectos que diferencian el mercado, por los mecamsmos de contractualizaci&oacute;n laboral, de protecci&oacute;n del empleo y del r&eacute;gimen sindical. La incidencia de las reformas en el aparato productivo y la tendencia recesiva que ellas provocan despu&eacute;s de 1995 deterioran considerablemente la capacidad de generaci&oacute;n de empleo de la econom&iacute;a &#91;Ocampo <i>et al.</i> 2000, Ram&iacute;rez y Farf&aacute;n 1999&#93;.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La crisis de generaci&oacute;n de empleo responde a tres factores asociados al aumento de la competencia en los diferentes mercados. Primero, la competencia obliga a las empresas a realizar procesos de reconversi&oacute;n hacia tecnolog&iacute;as m&aacute;s intensivas en capital y a realizar procesos de reingenier&iacute;a de las organizaciones y del empleo, La reforma laboral permite por lo tanto que las empresas puedan ajustar las plantas laborales a las nuevas pr&aacute;cticas industriales y organizativas. Segundo, el empleo que se destruye por los  procesos de racionalizaci&oacute;n y por el cierre de las empresas que son desplazadas del mercado, no logra ser reemplazado en las actividades productivas y de servicios de los nuevos sectores de inversi&oacute;n, Tercero, el empleo en el sector p&uacute;blico tambi&eacute;n se tiende a reducir ante las presiones por el aumento de la eticiencia en el gasto y los servicios que presta el Estado, a lo que se suman las exigencias de control al d&eacute;ticit presupuestal. De esta forma, la insuticiencia de creaci&oacute;n de nuevos puestos de trabajo se ampl&iacute;a, tanto del lado p&uacute;blico como privado, obligando al aumento de la informalidad y de otras formas precarias de inserci&oacute;n laboral.</p>      <p>La crisis puede as&iacute; interpretarse como el resultado de un ciclo depresivo en el cual las pol&iacute;ticas se vuelven proc&iacute;clicas y alientan los elementos de la crisis. De tal suerte, la desaceleraci&oacute;n y el desempleo se retroalimentan, mientras las exportaciones no alcanzan la fuerza expansiva necesaria para contrarrestar el ciclo recesivo que afecta a la demanda interna.</p>      <p><b>2.3 Revaluaci&oacute;n financiera, enfermedad holandesa y crisis </b></p>     <p>La reforma econ&oacute;mica en Colombia comienza con los intentos por liberalizar el comercio exterior en la segunda mitad de los a&ntilde;os 1970 &#91;Ocampo y Villar1992&#93;,Se pueden distinguir dos etapas de apertura en el pa&iacute;s,La primera, entre 1976 Y1983, fue esencialmente una apertura del comercio exterior y revaluaci&oacute;n cambiaria (Gr&aacute;tica<a href="#a9e3"> 3</a>), tuvo como base el crecimiento de las reservas internacionales (Gr&aacute;fica <a href="#a9e4"> 4</a>),por la confluencia de los altos ingresos de las exportaciones de caf&eacute; y dc la econom&iacute;a de la droga con el super&aacute;vit continuo que registr&oacute; la cuenta de capital hasta 1980 (Gr&aacute;fica <a href="#a9e1">1</a>). Este proceso se devuelve a partir de la recesi&oacute;n que vive el pa&iacute;s en 1981-1983 que, ante la crisis de la deuda, impone el retorno a las pol&iacute;ticas de devaluaci&oacute;n y de protecci&oacute;n del mercado interno. La econom&iacute;a entra as&iacute;, en la segunda mitad de los a&ntilde;os 1980, en una din&aacute;mica de expansi&oacute;n sustentada en el crecimiento del mercado interno y de las exportaciones. </p>     <p><a name="a9e3"></a></p>     <p align="center"><img src="img/revistas/ceco/v21n36/v21n36a9e3.jpg">     <p> <a name="a9e3"></a></p>     <p> <a name="a9e4"></a></p>     <p align="center"><img src="img/revistas/ceco/v21n36/v21n36a9e4.jpg">     <p> <a name="ape4"></a></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La segunda etapa de apertura externa de! pa&iacute;s comienza con un proceso pausado de desgravaci&oacute;n arancelaria y de levantamiento de las barreras de la pol&iacute;tica comercial entre 1987 y 1989 &#91;Ocampo y Villar 1992&#93;. Un factor que  facilita el proceso de apertura esta vez es, nuevamente, el aumento de las reservas explicado por el aumento de las exportaciones netas y por los ingresos de nuevos cr&eacute;ditos externos. En 1991, a&ntilde;o en que el tipo de cambio comienza a apreciarse, las reservas internacionales alcanzan la cifra de  US$6,5OO millones.</p>      <p>En esta ocasi&oacute;n, la apertura no s&oacute;lo se aplic&oacute; en el campo del comercio exterior, sino de manera m&aacute;s general en la totalidad de los flujos comerciales, financieros y de servicios de la balanza de pagos, abriendo el cam&iacute;no a la autonomizaci&oacute;n financiera de la econon&uacute;a, mediante la integraci&oacute;n del pa&iacute;s a  las din&aacute;micas financieras internacionales.</p>      <p>De esta forma las reformas de los a&ntilde;os 1991 y 1992, que liberaron la balanza de pagos en aspectos como el mercado de cambios y los flujos de capital o por inversi&oacute;n extranjera de corto y largo plazo y por endeudamiento privado, permiten que los ingresos de capital alcancen una incidencia determinante en la actividad econ&oacute;mica general. Esta influencia se produce por dos efectos de secuencia que van: </p>      <p>i) de los flujos financieros externos, al incremento de las reservas, a la revaluaci&oacute;n de la moneda, a la p&eacute;rdida de competitividad interna y externa, hasta deteriorar las producciones transables, y</p>      <p>ii) de los flujos financieros externos, a la ampliaci&oacute;n de recursos en el sector financiero, a la financiaci&oacute;n creciente de gastos consumo  privado y funcionamiento en e p&uacute;blico con base demanda bienes importados que compiten con la producci&oacute;n interna.</p>     <p> contrariamente los diagn&oacute;sticos t&eacute;cnicos centros oficiales privados investigaci&oacute;n econ&oacute;mica, el petr&oacute;leo no fue factor causante distorsi&oacute;n cambiaria competitividad externa. sin embargo, sirvi&oacute; pretexto para justificar las nuevas pol&iacute;ticas apertura, ante perspectiva enfrentar nuevamente una situaci&oacute;n <i>enfermedad holandesa.</i></p>     <p>La forma como inciden las  reformas se manifiesta,en primer lugar,en el crecimiento desmedido de nuevos flujos de capital por los conceptos de deuda privada y p&uacute;blica,de inversi&oacute;n extranjera directa y de  cartera, dando resultado un fuerte aumento y un nivel elevado de las reservas internacionales desde 1993 hasta 1998 (Gr&aacute;fica <a href="#a9e4">4</a>).Para contrarrestar el posible efecto de expansi&oacute;n monetaria,el Banco rep&uacute;blica,nuevamentwe detiene ritmo de devaluaci&oacute;n nominal del peso, haciendo que se reval&uacute;e tipo cambio. (Gr&aacute;fica <a href="#a9e5">5</a>).</p>      <p> <a name="a9e5"></a></p>     <p align="center"> <img src="img/revistas/ceco/v21n36/v21n36a9e5.jpg">     <p> <a name="a9e5"></a></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> El efecto prolongado producido por la revaluaci&oacute;n del tipo de cambio entre 1992 1998, constituye un  est&iacute;mulo permanente en favor de las importaciones. Este de la relaci&oacute;n de precios sumado a la apertura comercial, m&aacute;s que la de los a&ntilde;os 1980, induce un crecimiento desproporcionado de las importaciones del 22.1% en promedio entre 1992 y 1997, frente a las exportaciones que apenas logran crecer a una tasa promedio anual del 8.4%.De esta forma,la competencia interna de las importaciones resulta favorecida por la distorci&oacute;n que producen los flujos de capital en lafijaci&oacute;n del tipo de cambio. En estas circunstancias,se tiende a desplazar una porci&oacute;n de la producci&oacute;n nacional, ocasionando el detrimento progresivo de los sectores transables menos competitivos.</p>     <p> En el fondo, se produjo una situaci&oacute;n que puede ser asimilada como de <i>enfermedad holandesa,</i> pero esta vez causada por la autonomizaci&oacute;n financiera y no por el choque externo de un sector de exportaci&oacute;n.Los flujos de capital  alcanzan tal magnitud que logran financiar  un d&eacute;ficit comercial promedio de US$ -2,516.6 millones entre 1993 y 1998 ( Gr&aacute;fica <a href="#a9e6">6</a>),y aun as&iacute; sostener una tendencia al aumento de las reservas.En sentido estricto, la resultante de la distorci&oacute;n del tipo de cambi por los flujos financieros, ha actuado de manera similar a una competencia oligop&oacute;lica desleal (o dumping cambiario a favor de las  importaciones) frente a los swctores que han tenido que desaparecer del mercado por la caompetencia reflejada en el desplazamiento de la demanda hacia los bienes y servicios importaci&oacute;n. (Gr&aacute;fica <a href="#a9e5">5</a> .)</p>     <p> <a name="a9e6"></a></p>     <p align="center"><img src="img/revistas/ceco/v21n36/v21n36a9e6.jpg">     <p> <a name="a9e6"></a></p>      <p> En contraste con la primera mitad de losa;os 80 en el ciclo de los  noventa,entre 1993 y 1998, el d&eacute;ficit en promedio en cuenta corriente asciende US$-4,395.3 millones  mientras que la cuenta de capital  registra un super&aacute;vit us$4,838.8 millones par el mismo per&iacute;odo, es decir,un exceso que presiona al aumento de las reservas en promedio por valor US$443.5 millones anuales. En este caso con el efecto de <i>enfermedad holandesa</i> no  tiene nada ver con los altos ingresos de un sector de exportaci&oacute;n, sino que debe explicarse  fundamentalmente por los flujos de capital, permitidos en particular por las pol&iacute;ticas de  liberalizaci&oacute;n de la  balanza pagos en un contexto  de endurecimiento de las pol&iacute;ticas anti-inflacionarias. </p>      <p> En este caso se produce una variante <i>nominal</i> del fen&oacute;meno de la <i>enfermedad holandesa</i>.ante la afluencia recursos externos que ampl&iacute;an la capacidad de demanda, la pol&iacute;tica de estabilizaci&oacute;n de precios intern reduce la disorci&oacute;n de los precios relativos externos. Puesto que el efecto es continuado por un per&iacute;odo de seis a&ntilde;os,elimpacto en el desplazamiento de la producci&oacute;n no es coyuntural sino que se acumula debilitando la capacidad de generaci&oacute;n de ingreso, de empleo y de  demanda. A estos factores se suman los efectos desencadenados por las reformas macroecon&oacute;micas internas.En contraste con la  desaceleraci&oacute;n de los ochenta,la crisis de los  noventa se  manifiesta en la ca&iacute;da generalizada de la  producci&oacute;n, inclu&uacute;dos tambi&eacute;n todos los sectores no transables.</p>      <p>Al modificarse la orientaci&oacute;n de la demanda y de la rentabilidad sectorial,por los cambios en los precios relativos, el aparato productivo sufre cambios que deterioran las condiciones de crecimiento en el mediano plazo. Los efectos recesivos se extienden por los canales de la mesoeconoit&uacute;a,debilitando la demanda interna,hata alcanzar finalmente toda la econom&iacute;a.</p>      <p>La crisi se origina por la combinaci&oacute;n de factores externos como los altos flujos de capital y de importaciones con factores internos como elaumento del gasto con base en mecanismos financiarizaci&oacute;n de la demanda,junto debilitamiento relativo de la capacidad de creaci&oacute;n del ingreso de demanda en sectores transables con la  agricultura y la industria, o no transables,como la agriculturay la industria,o no transables,como la construcci&oacute;n. Cabe recordar que,en estos sectores se concentraron en el pasado las estrategias de crecimiento econ&oacute;mico y transfonnaci&oacute;n productiva.<sup><a name="nr4"></a><a href="#4">4</a></sup></p>      <p>si le compara con la experiencia de  comienzos de los a&ntilde;os 80 el deterioro ocasionado en la estructura productiva del pa&iacute;s es mayor en los a&ntilde;os 1990. Esto se aprecia,en la amplitud alcanzada por la recesi&oacute;n,hata llevar la econom&iacute;a a la depresi&oacute;n general de 1999,  y en la enorme dificultad para la estabilizaci&oacute;n del crecimiento,ante el descalabro causado por los efectos estructurales de las pol&iacute;ticas preconizadas.La crisis no es del modelo ens&iacute;,sino de la forma de instrumentalizar el modelo de apertura, en elcontexto asim&eacute;trico y en las condiciones de vulnerabilidad espec&iacute;ficas de vulnerabilidad especifica de la econom&iacute;a colombiana. El proceso de desaceleraci&oacute;n general que comienza 1996, completa ya seis a&ntilde;os  y no existen indicios para pensar en una reactivaci&oacute;n definitiva de la producci&oacute;n conperspectivas de   largo plazo</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b> 3. REFORMA, REESTRUCTURACI&Oacute;N DEL COMERCIO EXTERIOR Y DE LAPRODUCCI&Oacute;N </b></p>     <p> En la &uacute;ltima d&eacute;cada, elentorno macroecon&oacute;mico y la pol&iacute;tica de estabilizaci&oacute;n ha captado la mayor parte de los esfuerzos en el campo econ&oacute;mico.sin embargo, el periodo de ajuste a la mundializaci&oacute;n,en elpa&iacute;s, ha estado acompa&ntilde;ado de un entorno macroen&oacute;mico que no tiene consistencia con los objetivos de crecimiento dela econom&Iacute;a en el corto plazo &#91;Garay 1998&#93;,en raz&oacute;n de la dostorsi&oacute;n monetaria de la relaci&oacute; de precios externos e internos &#91;Sarmiento 1996&#93; y del gasto interno p&uacute;blico y privado &#91;echeverry 1999&#93;. Mientrasel incremento de la dmeanda de la econom&iacute;a se canaliza principalmente a las importaciones y al gasto en servicios no comercializables, se deterioran las oportunidades de crecimiento agr&iacute;cola e industrial,y el crecimiento de las exportaciones resulta insuficiente para compensar la parte del mercado interno que est&aacute; siendo copada  por las importaciones en estos dos sectores. </p>     <p> En la l&oacute;gica intersectorial negativos en el comportamiento agregado de los reales, determinando en gran medidael ciclo de inestabilidad en que se entra el mercado nacional, hasta desencadenar en crisis de demanda, que debilita la producci&oacute; y refuerza el desempleo. Tal situaci&oacute;, situaci&oacute;n, aunque que manifiesta desde 1996. Se hace evidente con toda claridad desde el segundo semestre de 1998. De  hecho, la orientaci&oacute;n que sigui&oacute; la recstructuraci&oacute;n productiva fortaleci&oacute; el ceccimiento de los sectores no transables en detrimento de los sectores transables  &#91; Sarmiento  1996&#93;, implicando un  menoscabo en la capacidad de creaci&oacute;n de empleo  delsistema productivo &#91;Ram&iacute;rez y farf&aacute;n 1999&#93; Esta  evoluci&oacute;n, dificil en el campo laboral, refuerza porlos factores de desaceleraci&oacute;n, de contracci&oacute;n  de demanda y de restricci&oacute;n de los presupuestos p&uacute;blicos y privados &#91; 1999; Echavarr&iacute;a 2000&#93;.</p>     <p>A estos factores de deterioro hay que a&ntilde;adir otros relacionados  con los esfuerzo de reconversi&oacute;n tecnol&oacute;gica y laboral en las empresas y con la quiebra  de empresas, causados por el escenario de apertura a la competencia inter e intrasectorial, inter e intrarregional e internacional. Esto respondonde a estrategias mayormente agresivas y competitivasde las empresas en los diferentes sectores de la econom&iacute;a nacional.A consecuencia de lo anterior,se aprecia una relativa desindustrializaci&oacute;n en favor de una terciarizaci&oacute;n creciente de la econom&iacute;a.Esto implica el abandono,de los esfuerzos por ampliar los eslabonamientos productivos internos, y su sustituci&oacute;n por encadenamientos de importaci&oacute;n con sectores de intermediaci&oacute;n comercial, financiera y de servicios.Esta din&aacute;micas, en el contexto de la econom&iacute;a colombiana,antes de ampliar, contraen las oportunidades de expanci&oacute;n y acumulaci&oacute;n de la producci&oacute;n f&iacute;sica.</p>      <p>En la estructura  sectorial y regional de la econom&iacute;a este proceso se aprecia de manera colateral en el porceso desigual de crecimiento entre sectores y regiones,<sup><a name="nr5"></a><a href="#5">5</a></sup> a medida que cambian los patrones de producci&oacute;n hab&iacute;an estructurado bajo la pol&iacute;tica de protecci&oacute;n del mercado interno.En cuanto se refierea los sectores comercializables,esto me manifiesta principalmente en el debilitamiento de las actividades productivas agr&iacute;colas e industriales,las cuales desde antes de la apertura ya presentaban una situaci&oacute;n de atraso tecnol&oacute;gico y productivo frente a los patrones dominantes en el mercado internancional. </p>      <p><b>3.1 Las importaciones: aumentan r&aacute;pidamente y reducen su articulaci&oacute;n al creciemiento de la producci&oacute;n</b></p>     <p> En el caso de comercio exterior,el proceso de aperta en favor de las importaciones se refuerza con la revaluaci&oacute;n persistente del tipo de cambio. aunque los efectos son diversos esto refleja particularmente  en el aumneto de la capacidad  de demanda externa y de gasto de la econom&iacute;a sin un fundamentoen la  producci&oacute;n. El mayor impacto, por la amplitud del efecto,se observa del lado de las importaciones, las cuales de multiplican por 3 entre 1991 y 1998 (Gr&aacute;fica <a href="#a9e7">7</a> )</p>     <p> <a name="a9e7"></a></p>     <p align="center"><img src="img/revistas/ceco/v21n36/v21n36a9e7.jpg">     <p><a name="a9e7"></a></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> Esta vez, la demanda de importaciones es potenciada porla permanencia de los efectos de aperturacomercial y revaluaci&oacute;n. el alza de los precios relativos  internos frente al exterior es captada ampliamente por las importaciones, las cuales  aumentan con ritmos desiguales, dependiendo del tipo de productos y su incidencia en la reproducci&oacute;n del sistema y en la estructura del gasto.</p>     <p>El desempe&ntilde;o de importaciones registra un cambio sustancial entre los a&ntilde;os 1980 y 1990. En los a&ntilde;os 1980, luego de los aumentos alcanzados hasta 1982, ,permanecen frenadas porla pol&iacute;ticas restrictivas.En 1990 presentan el mismo nivel de 1982. Si bien el comportamiento de estancamiento se registra entodos los renglones, la simportaciones con mayor restricci&oacute;n son los bienes consumo.</p>     <p> En 1991 cuando acelera la reforma econ&oacute;mica&iacute;los &iacute;ndices medidos US d&oacute;lares corrientesde las importaciones  respecto a losniveles de 1980 son: 100 para los bienes de consumo, 111 para los bienes intermedios y 99 para los  bienes de capital. Esto indica que las importaciones eran casi mismas que en 1980 (Gr&aacute;fica <a href="#a9e8">8</a>).</p>     <p><a name="a9e8"></a></p>     <p align="center"><img src="img/revistas/ceco/v21n36/v21n36a9e8.jpg">     <p><a name="a9e8"></a></p>      <p>El patr&oacute;n de crecimiento de las importaciones se modifica temporalmente en el contexto de la apertura. Despu&eacute;s de la crisis de los ochenta, las importaciones crec&iacute;an principalmente dirigidas al abastecimiento del sistema productivo.En los a&ntilde;s 1990,con la nueva pol&iacute;tica comercial y cambiaria,y con el aumento de la capacidad adquisitiva externa, creada artificialmente por los flujos de capital, la simportaciones pudieron crecer en forma desbalanceada,hacia el consumo, sin afectar las  necesidades del abastecimiento del aparato productivo. </p>     <p>Entre 1992 Y 1997 se produce un crecimiento fuerte de las importaciones totales que pasan de un &iacute;ndice de 106 en 1991 a 333 en 1997. Los efectos de la apertura y la revaluaci&oacute;n son mucho m&aacute;s fuertes en el caso de los bienes de consumo que registran un crecimiento desmesurado al pasar de 100 a 479 respectivamente, mientras que los bienes de capital aumentan a 378 y los bienes intermedios a 268. No obstante, es bueno observar que este dinamismo no est&aacute; sustentado productivamente en un &iacute;ndice de crecimiento proporcional de las exportaciones. </p>     <p>Al encausarse una parte importante de la capacidad de demanda adicional al consumo improductivo, la financiaci&oacute;n no encuentra una contrapartida adecuada en la generaci&oacute;n interna del ingreso. Adem&aacute;s como se mencion&oacute;  antes, el aumento de las importaciones conlleva una cierta desviaci&oacute;n de la demanda hacia bienes importados, debilitando una parte de la producci&oacute;n y generaci&oacute;n de ingreso en el pa&iacute;s. El agravante que esto tiene consiste en que finalmente, como no opera la ley de Say, la econom&iacute;a cae en un nivel durable de utilizaci&oacute;n de capacidades productivas por debajo de la frontera de posibilidades de producci&oacute;n. Esto puede explicarse en parte, por la desviaci&oacute;n de la demanda efectiva, y en parte, por los procesos de destrucci&oacute;n y recomposici&oacute;n de la frontera de producci&oacute;n. </p>     <p><b>3.2 Las exportaciones: crecen pausadamente, diversifican la producci&oacute;n y las &aacute;reas de comercio</b></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>No obstante que los precios relativos no son favorables a la producci&oacute;n nacional, las exportaciones totales mantienen una tendencia ascendente a lo largo de los a&ntilde;os 1990, conservando el desempe&ntilde;o que tra&iacute;an desde la segunda mitad de los a&ntilde;os 1980 (Gr&aacute;fica <a href="#a9e9">9</a> ). La continuidad del crecimiento de las exportaciones se debe, tanto al desempe&ntilde;o de las exportaciones tradicionales, principalmente de la miner&iacute;a y el petr&oacute;leo, como al crecimiento y diversificaci&oacute;n del patr&oacute;n comercial y de mercado en las exportaciones no tradicionales.</p>     <p><a name="a9e9"></a></p>     <p align="center"><img src="img/revistas/ceco/v21n36/v21n36a9e9.jpg">     <p><a name="a9e9"></a></p>      <p>Una especificidad de la apertura de los a&ntilde;os noventa, consiste primero, en que las exportaciones no tradicionales, ante la apreciaci&oacute;n del tipo de cambio, en vez de contraerse siguen creciendo, y segundo, en que ellas encuentran una zona estrat&eacute;gica de expansi&oacute;n en las regiones de integraci&oacute;n, logrando mantener una trayectoria ascendente en un largo plazo. A continuaci&oacute;n proponemos una breve explicaci&oacute;n provisional de esta evoluci&oacute;n coyuntural.</p>     <p>El dinamismo de las exportaciones y del creciente comercio con los pa&iacute;ses de America Latina y el Caribe, es resultado tanto del nuevo marco de pol&iacute;ticas comerciales y preferencias para el intercambio intrarregional, como de la ampliaci&oacute;n de los espacios a la movilidad del capital en la regi&oacute;n. Lo anterior se ha visto reflejado en un cambio de la percepci&oacute;n de los empresarios sobre las ventajas de consolidar la interdependencia de las econom&iacute;as regionales. A este cambio de actitud en las empresas nacionales, se suma el cambio en las estrategias de mercado y producci&oacute;n de las empresas multinacionales en los mercados regionales, dirigidas a racionalizar y especializar las plantas de producci&oacute;n existentes en los diferentes pa&iacute;ses en funci&oacute;n de la creaci&oacute;n de los espacios de integraci&oacute;n y comercio regional.</p>      <p>En los &uacute;ltimos a&ntilde;os se observa, sin embargo, un debilitamiento del crecimiento de las exportaciones al caer respectivamente, de un promedio de 8.9% a 5.2%, de la primera a la segunda mitad de los a&ntilde;os 1990. Esta disminuci&oacute;n en el ritmo de crecimiento de las exportaciones se debe en parte al deterioro de los precios de los productos primarios en el mercado internacional, <sup><a name="nr6"></a><a href="#6">6</a></sup> al escaso dinamismo de las exportaciones no tradicionales a los mercados del centro &#91;Garc&iacute;a 1999&#93; y a las dificultades para mantener los niveles de comercio no tradicional con los pa&iacute;ses andinos y latinoamericanos como consecuencia de las crisis en las econom&iacute;as regionales en la segunda mitad de los a&ntilde;os 1990.</p>      <p>En cuanto se refiere a la evoluci&oacute;n del patr&oacute;n comercial, la experiencia de los a&ntilde;os 1990 hacia la diversificaci&oacute;n de las exportaciones registra varios resultados concretos con adelantos y retrocesos. En cuanto se refiere a los renglones, se apuntala la disminuci&oacute;n de la importancia del caf&eacute;, mientras crecen las exportaciones tradicionales de la miner&iacute;a compensando la p&eacute;rdida relativa del caf&eacute;. En los renglones no tradicionales crecen r&aacute;pidamente las exportaciones de la agroindustria, de la industria b&aacute;sica, de maquinaria y del sector automotor, se frenan las exportaciones de la industria liviana (textiles, cuero, editorial) y caen las exportaciones agr&iacute;colas &#91;Garc&iacute;a 1999&#93;.</p>      <p>Este desempe&ntilde;o es consistente con la forma como se estructuran las exportaciones por &aacute;reas de comercio y renglones de exportaci&oacute;n. Mientras los pa&iacute;ses industrializados son los principales mercados de las exportaciones tradicionales, agr&iacute;colas y de la industria liviana, los principales mercados de los dem&aacute;s renglones no tradicionales son los de Am&eacute;rica Latina. Por esta raz&oacute;n el contexto general de apertura en la regi&oacute;n resulta determinante para el dinamismo que se aprecia en las exportaciones no tradicionales.</p>      <p>Los mayores logros observados en relaci&oacute;n con la diversificaci&oacute;n de mercados y con el crecimiento de las exportaciones no tradicionales, industriales principalmente, se alcanzan en el marco de los procesos de integraci&oacute;n intrarregional y en la apertura de los mercados regionales.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Al lado de la apertura unilateral, el aspecto que m&aacute;s se destaca de la reforma comercial en la regi&oacute;n, y en Colombia, es el avance logrado en la reducci&oacute;n de las barreras comerciales en el marco de los procesos de integraci&oacute;n y de negociaci&oacute;n comercial bilateral y plurilateral. Esta pol&iacute;tica ha producido resultados significativos, especialmente en el comercio con el Grupo Andino, Chile y M&eacute;xico, elevando la competencia, los flujos comerciales, financieros y la interdependencia subregional &#91;Garc&iacute;a 1999; Rajapatirana 2000&#93;. De hecho, como parte de este proceso, los pa&iacute;ses andinos, pasaron a ocupar un lugar aun m&aacute;s preponderante en el comercio exterior del pa&iacute;s. De forma similar a lo que ocurre en el resto de la regi&oacute;n, para Colombia, el comercio en los esquemas de integraci&oacute;n regional se vuelve m&aacute;s din&aacute;mico que el comercio con los pa&iacute;ses del norte o con otras regiones del comercio mundial &#91;CEPAL 1999; Garc&iacute;a 1999; 2001&#93;.</p>      <p>El fen&oacute;meno de la afluencia de capitales en los a&ntilde;os 1990 es un elemento com&uacute;n de las econom&iacute;as latinoamericanas &#91;Ffrench-Davis 1996&#93;, dando como resultado en todos los casos una presi&oacute;n a la revaluaci&oacute;n del tipo de cambio. Al mismo tiempo, la menor importancia relativa del comercio regional para la mayor&iacute;a de pa&iacute;ses, vuelve secundario el peso de este comercio en la determinaci&oacute;n del tipo dc cambio. Por lo tanto, la revaluaci&oacute;n se hace m&aacute;s notoria en el comercio con otras &aacute;reas de intercambio, frenando las exportaciones de los bienes sensibles al tipo de cambio y aumentando las importaciones de bienes industriales desde estos mercados. Al contrario, la revaluaci&oacute;n como tendencia de las econom&iacute;as latinoamericanas, en t&eacute;rminos generales se compensa una con otra por los flujos de capital que ingresan a  la regi&oacute;n &#91;Garc&iacute;a 1999&#93;.</p>      <p>pa&iacute;ses industrializados son los principales mercados de las exportaciones tradicionales, agr&iacute;colas y de la industria liviana, los principales mercados de los dem&aacute;s renglones no tradicionales son los de Am&eacute;rica Latina. Por esta raz&oacute;n el contexto general de apertura en la regi&oacute;n resulta determinante para el dinamismo que se aprecia en las exportaciones no tradicionales.</p>      <p>Los mayores logros observados en relaci&oacute;n con la diversificaci&oacute;n de mercados y con el crecimiento de las exportaciones no tradicionales, industriales principalmente, se alcanzan en el marco de los procesos de integraci&oacute;n intrarregional y en la apertura de los mercados regionales.</p>      <p>Al lado de la apertura unilateral, el aspecto que m&aacute;s se destaca de la reforma comercial en la regi&oacute;n, y en Colombia, es el avance logrado en la reducci&oacute;n de las barreras comerciales en el marco de los procesos de integraci&oacute;n y de negociaci&oacute;n comercial bilateral y plurilateral. Esta pol&iacute;tica ha producido resultados significativos, especialmente en el comercio con el Grupo Andino, Chile y M&eacute;xico, elevando la competencia, los flujos comerciales, financieros y la interdependencia subregional &#91;Garc&iacute;a 1999; Rajapatirana 2000&#93;. De hecho, como parte de este proceso, los pa&iacute;ses andinos, pasaron a ocupar un lugar aun m&aacute;s preponderante en el comercio exterior del pa&iacute;s. De forma similar a lo que ocurre en el resto de la regi&oacute;n, para Colombia, el comercio en los esquemas de integraci&oacute;n regional se vuelve m&aacute;s din&aacute;mico que el comercio con los pa&iacute;ses del norte o con otras regiones del comercio mundial &#91;CEPAL 1999; Garc&iacute;a 1999; 2001&#93;.</p>      <p>El fen&oacute;meno de la afluencia de capitales en los a&ntilde;os 1990 es un elemento com&uacute;n de las econom&iacute;as latinoamericanas &#91;Ffrench-Davis 1996&#93;, dando como resultado en todos los casos una presi&oacute;n a la revaluaci&oacute;n del tipo de cambio. Al mismo tiempo, la menor importancia relativa del comercio regional para la mayor&iacute;a de pa&iacute;ses, vuelve secundario el peso de este comercio en la determinaci&oacute;n del tipo de cambio. Por lo tanto, la revaluaci&oacute;n se hace m&aacute;s notoria en el comercio con otras &aacute;reas de intercambio, frenando las exportaciones de los bienes sensibles al tipo de cambio y aumentando las importaciones de bienes industriales desde estos mercados. Al contrario, la revaluaci&aacute;.n como tendencia de las econom&iacute;as latinoamericanas, en t&eacute;rminos generales se compensa una con otra por los flujos de capital que ingresan a la regi&oacute;n &#91;Garc&iacute;a 1999&#93;.</p>      <p>Esto significa, que las exportaciones no tradicionales que tienen como destino principal los mercados latinoamericanos, aumentan principalmente como respuesta a la apertura de los mercados regionales y al cambio de las estrategias empresariales, de ampliaci&oacute;n de los mercados y de racionalizaci&oacute;n de la producci&oacute;n aprovechando la combinaci&oacute;n de ventajas comparativas y econorn&iacute;as de escala. A esto se debe, que las exportaciones no tradicionales no resulten tan afectadas, por las evoluciones paralelas de revaluaci&oacute;n con los socios comerciales de la regi&oacute;n. Esto es as&iacute;, mientras no existan factores recesivos o choques externos en el tipo de cambio que alteren los precios relativos del comercio rec&iacute;proco.<sup><a name="nr7"></a><a href="#7">7</a></sup></p>     <p>Sin desconocer las caracter&iacute;sticas estructurales de cada econom&iacute;a, los problemas de vulnerabilidad exterior que afectan la integraci&oacute;n &#91;Fern&aacute;ndez y Gonz&aacute;lez 2000; CEPAL 2001&#93;, y los factores de asimetr&iacute;a existentes entre los pa&iacute;ses, cabe pensar en la profundizaci&oacute;n de la liberalizaci&oacute;n comercial &#91; Rajapatirana 2000&#93;, mediante la coordinaci&oacute;n de pol&iacute;ticas macroecon&oacute;micas y sectoriales para afianzar la integraci&oacute;n en la CAN, y en la ampliaci&oacute;n de los esfuerzos de integraci&oacute;n a otras &aacute;reas del comercio latinoamericano.</p>      <p><b>3.3 En la industria: el crecimiento se debilita y se estanca la diversificaci&oacute;n</b></p>      <p>Como se ha observado, en el contexto institucional creado por la apertura, la din&aacute;mica monetaria fue un factor determinante del desequilibrio comercial y de cuenta corriente hasta 1998 &#91;Garc&iacute;a 1999J. La revaluaci&oacute;n, al igual que en la experiencia de los a&ntilde;os 1980 &#91; Cuevas 1986 &#93;, marca el ciclo de debilitamiento del aparato productivo nacional. Esta din&aacute;mica encuentra una manifestaci&oacute;n particular en la desaceleraci&oacute;n y crisis de los principales sectores de producci&oacute;n material, a saber: la agricultura, la industria manufacturera y la construcci&oacute;n.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En el sector industrial, el prop&oacute;sito de impulsar el crecimiento mediante esfuerzos de modernizaci&oacute;n de la producci&oacute;n, reconversi&oacute;n tecnol&oacute;gica, adopci&oacute;n de nuevas pr&aacute;cticas productivas y de gesti&oacute;n industrial para mejorar la competitividad, se ha llevado a cabo principalmente en las grandes empresas nacionales y extranjeras del sector &#91; Bonilla 1998; Fatat 1998 &#93;. Las empresas que logran consolidar estos procesos son en general empresas que gozan de una posici&oacute;n fuerte en el mercado y cuentan con amplia disponibilidad de fuentes de financiaci&oacute;n interna y externa. Al contrario, las peque&ntilde;as  y medianas industrias son las que enfrentan las mayores dificultades para adaptarse a las nuevas condiciones del mercado. En estas &uacute;ltimas es donde la apertura ha cobrado la mayor parte de las p&eacute;rdidas en cuanto a destrucci&oacute;n de capital, empleo, ingreso y demanda.</p>      <p>Los efectos de la apertura en la industria se han reflejado, por una parte, en una desaceleraci&oacute;n del ritmo de crecimiento en el sector despu&eacute;s de 1995. Este debilitamiento ha sido causado por el doble efecto de la apertura y la distorsi&oacute;n monetaria de los precios relativos externos. En este escenario se ha deteriorado la competitividad de las principales ramas industriales que sustentaban la diversificaci&oacute;n de exportaciones hasta inicios de los a&ntilde;os 1990, tales como cuero, textil-confecci&oacute;n e industria editorial &#91; Garc&iacute;a 1993 &#93;, y aumenta la cumpetitividad precio de las importaciones frente a todas las ramas del mercado dom&eacute;stico. La suma de estos dos efectos se amplifican sucesivamente por la compresi&oacute;n de los planes de producci&oacute;n, inversi&oacute;n y empleo de las empresas. De tal suerte, entre 1993 y 1998 se debilita progresivamente la demanda de la producci&oacute;n nacional, ocasionando la desaceleraci&oacute;n y crisis en el sector manufacturero por constricci&oacute;n de los mercados de salida internos principalmente.</p>      <p>Al proceso descrito anteriormente se a&ntilde;aden los cambios ocurridos en la  estructura del empleo por las estrategias de modernizaci&oacute;n y recomposici&oacute;n tecnol&oacute;gica de las empresas en los diferentes sectores de la econom&iacute;a, incluido el sector p&uacute;blico. Estos cambios comprimen el empleo de baja calificaci&oacute;n y aumentan el empleo calificado. El empleo que cae en tales circunstancias es proporcionalmente mayor al componente que aumenta. El resultado neto de dicho cambio es la recomposici&oacute;n de los puestos de trabajo y el aumento del desempleo general, sin compensaci&oacute;n para sostener la disminuci&oacute;n de la demanda ocasionada por los cambios en la estructura y en los patrones de inserci&oacute;n laboral.</p>      <p>En la Gr&aacute;fica <a href="#a9e10">10</a> que presenta el &iacute;ndice mensual de producci&oacute;n industrial, se observa el ciclo de debilitamiento del crecimiento en este sector en los a&ntilde;os noventa. Entre 1990 y 1995 siguiendo el ciclo de la periodicidad anual del mercado, el &iacute;ndice fluct&uacute;a con tendencia de crecimiento. La ruptura del ciclo ascendente se presenta en 1996, cuando contrariamente a los a&ntilde;os precedentes el &iacute;ndice no logra levantar en el segundo semes tre. En 1997, el gobierno aplica pol&iacute;ticas antic&iacute;clicas permitiendo la reactivaci&oacute;n temporal de dicho a&ntilde;o, para finalmente entrar en franco deterioro en los dos a&ntilde;os siguientes.</p>      <p><a name="a9e10"></a></p>     <p align="center"><img src="img/revistas/ceco/v21n36/v21n36a9e10.jpg">     <p><a name="a9e10"></a></p>     <p>Cabe preguntar &iquest;por qu&eacute; raz&oacute;n no logra tener continuidad la reactivaci&oacute;n de 1997? Al respecto, parece que la pol&iacute;tica antic&iacute;clica crea el efecto temporal de estimular la reactivaci&oacute;n sin estabilizar las condiciones para el retorno a una nueva fase de expansi&oacute;n. La pol&iacute;tica consiste en generar una demanda compensatoria y no ataca los factores que inducen al deterioro productivo, de ah&iacute; que la persistencia de los efectos de apertura y revaluaci&oacute;n siga minando la estructura de la demanda. Finalmente, el deterioro estructural se refuerza con las pol&iacute;ticas proc&iacute;clicas, de austeridad en el gasto, aplicadas por el gobierno que inicia en 1998, acentuando los mecanismos de la crisis. </p>     <p>A consecuencia de los efectos diversos de la apertura en la industria manufacturera, la estructura de la producci&oacute;n industrial presenta una evoluci&oacute;n  que confirma el estancamiento del proceso de diversificaci&oacute;n industrial.  Entre 1979 y 1996, en la composici&oacute;n del producto industrial (Cuadro <a href="#a9e11">1</a>), las industrias de bienes de consumo aumentan su participaci&oacute;n del 47% al 51%; mientras tanto, las industrias de bienes intermedios, de capital y de transporte redujeron su participaci&oacute;n, en dos puntos porcentuales las primeras, y en un punto las dos &uacute;ltimas respectivamente &#91;Garay 1998&#93;.</p>      <p> <a name="a9e11"></a></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><img src="img/revistas/ceco/v21n36/v21n36a9e11.jpg">     <p><a name="a9e11"></a></p>     <p>En esta evoluci&oacute;n se destaca el crecimiento relativo de las industrias de bienes de consumo, cuyo crecimiento .est&aacute; estrechamente relacionado con el comportamiento de la demanda dom&eacute;stica y con las exportaciones. En estas ramas las importaciones han incidido en el mercado introduciendo una mayor economia de variedad y compitiendo parcialmente con la producci&oacute;n nacional. En contraste, la importancia de las ramas de bienes intermedios y de capital, en los &uacute;ltimos a&ntilde;os se contrae &#91;Villamil 1998&#93;, principalmente a causa de la competencia de las importaciones, que parece haber inducido una reversi&oacute;n parcial de la industrializaci&oacute;n por sustituci&oacute;n de importaciones en dichas ramas. Esta situaci&oacute;n evidencia la renuncia de los prop&oacute;sitos  nacionales de diversificaci&oacute;n y profundizaci&oacute;n industrial. </p>     <p>De esta tendencia se desprende la prolongaci&oacute;n del predominio de las ramas de industria liviana, donde la producci&oacute;n se basa en el aprovechamiento de recursos naturales y en una mayor proporci&oacute;n de trabajo con baja calificaci&oacute;n. Estructura que est&aacute; en proceso de cambio hacia un patr&oacute;n industrial de acumulaci&oacute;n y de recomposici&oacute;n del empleo en favor del trabajo calificado en el conjunto de la industria.</p>      <p>Desde el punto de vista de la demanda, e! crecimiento industrial sigue determinado b&aacute;sicamente por la demanda dom&eacute;stica y por el comportamiento del PIB total, y en menor medida por el aumento de las exportaciones o por la sustituci&oacute;n de importaciones &#91;Garay 1998J. A largo plazo, las fluctuaclOnes de la demanda interna contin&uacute;an condicionando el dinamismo industrial y no existen evidencias de una soluci&oacute;n consistente al problema de los mercados de este sector por medio de las exportaciones.</p>      <p><b>3.4 En la agricultura: la competencia acelera la modernizaci&oacute;n capitalista</b></p>      <p>En el contexto colombiano, la agricultura sigue siendo un sector fundamental por varias razones: el patr&oacute;n de inserci&oacute;n internacional que el pa&iacute;s mantiene es en gran medida agr&iacute;cola, el estancamiento de la industrializaci&oacute;n desde los a&ntilde;os 1970 permite que la agricultura conserve una gran importancia en la configuraci&oacute;n estructural del sistema productivo nacional, el sector agr&iacute;cola es b&aacute;sico para el desarrollo de la agroindustria determinando en gran medida la competitividad en estas ramas de producci&oacute;n.</p>      <p>La reforma econ&oacute;mica ha tenido una fuerte incidencia en el desempe&ntilde;o del sector agropecuario. En este sector, se presenta tambi&eacute;n una transformaci&oacute;n productiva en la que se observa, por un lado, la consolidaci&oacute;n de cultivos con patrones de producci&oacute;n m&aacute;s intensivos y con mayores aumentos de productividad y, por otro, la disminuci&oacute;n de las &aacute;reas en cultivos menos competitivos frente al exterior &#91;<i>Balcazar el at.</i> 1998&#93;. </p>     <p>En la transformaci&oacute;n productiva del sector agropecuario en el per&iacute;odo de apertura, el comercio exterior parece jugar un papel central.<sup><a name="nr8"></a><a href="#8">8</a></sup> En el caso de las exportaciones, en el mercado de caf&eacute; se aprecia inestabilidad con tendencia a la baja de los ingresos generados, con lo cual disminuye notablemente la importancia del grano en las exportaciones. Situaci&oacute;n similar se presenta en el caso del banano, donde los ingresos externos fluct&uacute;an a causa de los precios y de la oferta exportable. El caso de las flores es el &uacute;nico que presenta una tendencia neta de crecimiento promedio anual del valor de las exportaciones.</p>      <p>Del lado de las importaciones, el valor en d&oacute;lares se multiplica 5.3 veces entre 1991 y 1996 y se concentran principalmente en productos de cultivos transitorios como ma&iacute;z, trigo, arroz y soya. Los productos como cereales y oleaginosas son los que concentran la mayor competencia externa. Los productos de cultivos transitorios pasan de representar, en volumen, 86.7% de las importaciones agr&iacute;colas en 1991 a 92.2% en 1996. Las importaciones f&iacute;sicas de cereales crecieron 4 veces mientras que las oleaginosas lo hicieron 5.5 veces. Esta situaci&oacute;n explica el declive que registran este tipo de cultivos durante la d&eacute;cada anterior.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Para examinar los cambios estructurales que se presentan en este sector es necesario contemplar las condiciones diversas que ha tenido el desarrollo del sector agropecuario en el pa&iacute;s, dependiendo de aspectos como la tenencia de tierras, la localizaci&oacute;n y las caracter&iacute;sticas econ&oacute;micas de los cultivos. Esta diferenciaci&oacute;n es necesaria en raz&oacute;n de los efectos diversos que produce la apertura seg&uacute;n el tipo de productos.</p>      <p>Se pueden distinguir a grandes rasgos cuatro formas de producci&oacute;n<sup><a name="nr9"></a><a href="#9">9</a></sup> con caracter&iacute;sticas econ&oacute;micas diferentes en el sector agropecuario colombiano:</p>      <p>i) Los cultivos permanentes orientados a la exportaci&oacute;n y/o al abastecimiento de la agroindustria interna con aparentes ventajas comparativas internas y/o externas.</p>      <p>ii) Los cultivos transitorios orientados al mercado interno, dependientes en cierta medida de la aplicaci&oacute;n de pol&iacute;ticas sectoriales de protecci&oacute;n y apoyo a la producci&oacute;n para su sostenimiento en raz&oacute;n de la ausencia de ventajas comparativas. Este grupo incluir&iacute;a tambi&eacute;n las industrias pecuarias tecnificadas av&iacute;colas y porcinas.</p>      <p>iii) Un tercer grupo est&aacute; conformado por el segmento de productos con mercados poco desarrollados hasta los a&ntilde;os 1980. Estos mercados, donde predominan las relaciones informales, son principalmente de alcance regional y en ellos sobresale la econom&iacute;a campesina. En estas condiciones de producci&oacute;n y de demanda, el dinamismo y modernizaci&oacute;n de estos cultivos depende de su articulaci&oacute;n a la demanda por las cadenas de distribuci&oacute;n organizadas, con escalas y mercados m&aacute;s exigentes que los tradicionales.</p>      <p>iv) El &uacute;ltimo tipo de producci&oacute;n corresponde principalmente al patr&oacute;n de latifundio pasivo predominante en muchas regiones del pa&iacute;s, en el que se asienta la explotaci&oacute;n de la ganader&iacute;a bovina principalmente. Esta forma de producci&oacute;n concentra la mayor proporci&oacute;n de las tierras de la frontera agr&iacute;cola.</p>      <p>En el sector agr&iacute;cola es notorio el proceso de recomposici&oacute;n de la producci&oacute;n y de la utilizaci&oacute;n de recursos en respuesta al nuevo r&eacute;gimen de mercado (Cuadro <a href="#a9e12">2</a>). Hasta 1990 el &aacute;rea cultivada mantuvo una tendencia al aumento para los diferentes tipos de productos con la excepci&oacute;n de las tierras en la producci&oacute;n de caf&eacute;, que en ese a&ntilde;o cubr&iacute;an casi la misma superficie que en 1970. Despu&eacute;s de 1990, la agricultura es sometida a un r&eacute;gimen de competencia exterior m&aacute;s abierto, lo que sin duda sube las exigencias de productividad e inversi&oacute;n para fortalecer la competitividad en el sector. Esta situaci&oacute;n se hace evidente de varias formas: en primer t&eacute;rmino el &aacute;rea utilizada en la agricultura entre 1990 y 1998 se reduce en 986 mil hect&aacute;reas, es  decir, una disminuci&oacute;n de 23.8% en la superficie total cultivada. Por tipos de cultivo s.eobserva quemientras el&aacute;reaentransitorios sereduce en 1,072 mil hect&aacute;reas, lo cual equivale a una contracci&oacute;n de 43%, los cultivos permanentes, sin caf&eacute;, registran un aumento de 176 mil hect&aacute;reas que corresponde a una ampliaci&oacute;n de superficies cultivadas de 14'%.</p>      <p><a name="a9e12"></a></p>     <p align="center"><img src="img/revistas/ceco/v21n36/v21n36a9e12.jpg">     <p><a name="a9e12"></a></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La reducci&oacute;n de las &aacute;reas de cultivo es consecuencia, principalmente, de los efectos de la apertura comercial en los cultivos transables donde han debido enfrentar la competencia de las importaciones agr&iacute;colas, como en los casos de cereales, algod&oacute;n y plantas oleaginosas. La situaci&uacute;n en estos casos, al igual que en la industria, se agrava por la distorsi&oacute;n de precios generada por la revaluaci&oacute;n del peso, con lo cual la competitividad de precios se deteriora aun m&aacute;s frente a las importaciones. Otro caso en que la superf&iacute;cie y la producci&oacute;n tienden a disminuir es el caf&eacute;, pero en este porla agravaci&oacute;n de la competencia en los mercados de exportaci&oacute;n y por el deterioro de los precios internacionales del grano en la mayor parte del per&iacute;odo.</p>      <p>Cabe anotar que en el tiempo que lleva la apertura, a pesar de la situaci&oacute;n poco favorable del tipo de cambio, los cultivos exportables diferentes al caf&eacute; logran aumentar la superficie cultivada y los vol&uacute;menes de producci&oacute;n, Esta evoluci&oacute;n parece indicar un cierto proceso de consolidaci&oacute;n de ventajas comparativas en estos renglones agr&iacute;colas.</p>      <p>El cambio estructural que se ha dado en el sector agr&iacute;cola tambi&eacute;n ha determinado cambios en el empleo sectorial (Cuadro <a href="#a9e13">3</a>). La creaci&oacute;n de nuevos empleos en los cultivos permanentes no alcanza a compensar la ca&iacute;da de los niveles de ocupaci&oacute;n en los cultivos transitorios y en el caf&eacute;, especialmente en los dos &uacute;ltimos a&ntilde;os. De esta forma, el nivel de desempleo rural aumenta de 4.2% en 1991 a 10.9% en 1999 &#91;CGR 2000&#93;. Esta situaci&oacute;n refleja una p&eacute;rdida neta de empleos en la producci&oacute;n agro pecuaria por la contracci&oacute;n de la caficultura y de los cultivos transitorios.</p>      <p><a name="a9e13"></a></p>     <p align="center"><img src="img/revistas/ceco/v21n36/v21n36a9e13.jpg">     <p><a name="a9e13"></a></p>      <p>De otra parte, en cuanto se refiere a los mercados agr&iacute;colas tradicionales, ellos han evolucionado bendici&aacute;ndose por los t&eacute;rminos de intercambio favorables que han  registrado frente a otros productos agr&iacute;colas debido a que no est&aacute;n sometidos claramente a la competencia del exterior. Esta situaci&oacute;n los ha vuelto m&aacute;s remunerativos frente a los cultivos transables, estimulando el aumento de las superficies y los vol&uacute;menes de producci&oacute;n. Un  aspecto que ha favorecido esta evoluci&oacute;n es la progresiva integraci&oacute;n de estos productos a cadenas organizadas de comercializaci&oacute;n ci&oacute;n de mercado m&aacute;s amplia que el tradicional &aacute;mbito regional de estos cultivos &#91;Balcazar el al. 1998&#93;.</p>      <p>de la superficie cultivada en cultivos semestrales no logra ser compensada por la ampliaci&oacute;n del &aacute;rea en cultivos permanentes. Esta situaci&oacute;n ha estado produciendo un traslado de la utilizaci&oacute;n de tierras, cambiando la funci&oacute;n de cultivo por la de ganader&iacute;a extensiva &#91;CGR 2000&#93;, lo cual puede estar reforzando el patr&oacute;n de tenencia de la gran propiedad.</p>      <p><b>3.5 En el sector financiero: se privilegia el mercado con base en l&oacute;gicas de corto plazo </b></p>      <p>Encontraste con la disminu~i&oacute;n de la importancia relativa de la agricultura y la industria, el sector financiero es uno de los sectores donde la liberalizaci&oacute;n del mercado nacional tiene mayor incidencia. En el per&iacute;odo de apertura se afirma el movimiento conducente a reforzar el sector financiero en la  econom&iacute;a, enfatizando el desarrollo de la banca comercial y la redefinici&oacute;n de la banca de desarrollo mediante la organizaci&oacute;n de la banca de segundo piso.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Las reformas en el sector de comienzos de los a&ntilde;os noventa estuvieron  dirigidas a uniflcar y reducir la dispersi&oacute;n existente en las formas de funcionamiento del mercado financiero. Tal dispersi&oacute;n hab&iacute;a sido creada adaptando el sistema financiero a las caracter&iacute;sticas de los sectores productivos, con  lo cual se subordinaba una parte importante de la estructura financiera a las prioridades de las pol&iacute;ticas de desarrollo. En esta l&iacute;nea de acci&oacute;n exist&iacute;an  alternativas de financiaci&oacute;n diferentes para la agricultura, la industria, la vivienda, y el comercio exterior. </p>     <p>Lo que en el fondo busc&oacute; la reforma fue eliminar los mercados cautivos asociados al cr&eacute;dito de fomento, por cuanto restring&iacute;an la movilidad y el  campo de competenCIa en el sector financiero. Siguiendo esta idea inicial se emrende la reforma, impulsando la sustituci&oacute;n del sistema de banca especializada por otro de banca multiple, abnendo completamente el sector al capital extranjero y estableciendo nuevos mecanismos de definici&oacute;n de la tasa de inter&eacute;s de acuerdo con el comportamiento del mercado financiero. En este marco se redefinen los roles del Banco de la Rep&uacute;blica, separando la pol&iacute;tica monetaria del cr&eacute;dito de fomento, y del Ministerio de Hacienda (Superintendencia Bancaria), en cuanto a la supervisi&oacute;n del mercado y de la competencia en el sector financiero.</p>      <p>Como consecuencia de la apertura financiera, este sector se convierte en uno de los destinos privilegiados de los flujos de capital externo. Despu&eacute;s del petr&oacute;leo, el sector financiero es el que recibe los mayores flujos de inversi&oacute;n extranjera en los a&ntilde;os noventa &#91;Corral y Anzola 1998&#93;. La intermediaci&oacute;n financiera se ha visto as&iacute; favorecida con los flujos de capital por concepto de inversi&oacute;n directa, de cartera y de deuda privada, a lo que se suma la  pol&iacute;tica monetaria contraccionista de la banca central.</p>      <p>Todos estos cambios han significado la eliminaci&oacute;n progresiva de las diferencias en los instrumentos de financiaci&oacute;n, reduciendo sustancialmente las opciones financieras del cr&eacute;dito de fomento. Con las pol&iacute;ticas de mercado, las tasas de fomento desaparecen y se ajustan a las tasas de mercado. En este contexto, se reducen ostensiblemente los recursos y las posibilidades de operaci&oacute;n del cr&eacute;dito de largo plazo,al quedar supeditado a las pautas prevalecientes para la fijaci&oacute;n de las tasas de corto plazo. Adicionalmente, el marco de competencia en el sector financiero se completa con la reforma cambiaria, que permite ampliar y diversificar la gama de servicios en moneda extranjera.</p>      <p>En la perspectiva de mejorar y hacer m&aacute;seficiente la actividad bancanria y la utilizaci&oacute;n de los recursos financieros, la reforma econ&oacute;mica le da prioridad a la estabilidad monetaria y a la liberalizaci&oacute;n financiera. En este proceso se  privilegia la actividad de intermediaci&oacute;n y manejo del riesgo por parte de los bancos comerciales. Esta visi&oacute;n, en un contexto en el que la capacidad financiera se ampl&iacute;a por la posibilidad de acceder ampliamente a fuentes de financiaci&oacute;n internacionales, conduce tambi&eacute;n a una mayor competencia por la colocaci&oacute;n de fondos y al relajamiento en la evaluaci&oacute;n del riesgo.</p>      <p>La reforma econ&oacute;mica y la prioridad dada a la autonomizaci&oacute;n financiera, fortalecen la capacidad de negociaci&oacute;n del sector financiero frente al reto del sistema productivo, incluido el sector p&uacute;blico. Esto ha permitido mejorar la participaci&oacute;n de dicho sector en la contabilidad del valor agregado y en la apropiaci&oacute;n del excedente de la econom&iacute;a. Tal mejoria se refleja en el aumento del producto del sector frente al PIB (Gr&aacute;fica <a href="#a9e14">11</a>), que pasa de un promedio de 13.8% en la segunda mitad de los a&ntilde;os 1970 a 16.6% en la segunda parte de la d&eacute;cada de 1990.</p><a name="a9e14"></a></p>     <p align="center"><img src="img/revistas/ceco/v21n36/v21n36a9e14.jpg">     <p><a name="a9e14"></a></p>     <p>En la Gr&aacute;fica se aprecia tambi&eacute;n la relaci&oacute;n que se establece entre el aumento relativo del sector financiero en la economia y los episodlOS de Crisis de 1981-1984 y 1996-1999. En ambos casos la importancia del sector financiero aumenta frente a los sectores de producci&oacute;n real, hasta que la econom&iacute;a  cae en recesi&oacute;n. Como la crisis se transmite por los conductos de la mesoeconomia al sector financiero con alg&uacute;n rezago, siempre est&aacute; precedida por la crisis en los sectores reales. A ello obedece que,en los dos episodios de crisis, el ascenso financiero se acompa&ntilde;a de la ca&iacute;d relativa en los sectores agr&iacute;cola e industrial, y que en la &uacute;ltima experiencia, el impacto de la financiarizaci&oacute;n, resulte mucho mayor por cuanto la crisis golpea tambi&eacute;n duramente al sector de la construcci&oacute;n. </p>     <p>La crisis en la construcci&oacute;n es resultado de dos aspectos que, con la reforma financiera, se articulan de manera negativa. Por un lado, el cambio institucional del mercado financiero, deteriora las condiciones de financiaci&oacute;n de largo plazo, tan indispensables para las transacciones en el mercado de vivienda y para la formaci&oacute;n de capital fijo. Por otro, el aumento del desempleo y el deterioro de la actividad en sectores con altos niveles de inmovilizaci&oacute;n de capital, que a la postre debilita la capacidad de pago al sector financiero. Todos estos factores articulados en los canales mesoecon&oacute;micos de transmisi&oacute;n de la demanda y el ingreso, hacen caer la capacidad de pago y la demanda en el sector de la construcci&oacute;n y en los sectores transables principalmente. Tales dificultades, reflejadas en la contracci&oacute;n de la actividad, explican el fuerte incremento de la cartera de dificil recuperaci&oacute;n y la crisis bancaria de los a&ntilde;os 1999 y 2000.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Como consecuencia del proceso de reforma estructural, la proporci&oacute;n del sector financiero pas&oacute; de representar el 62.4% del valor agregado de la industria manufacturera en 1980  al 92.2% en 1996.<sup><a name="nr10"></a><a href="#10">10</a></sup> En este mismo per&iacute;odo, la proporci&oacute;n del valor agregado bancario respecto al industrial se elev&oacute; del 32.2% al 55.7% respectivamente. </p>     <p>De otra parte, la din&aacute;mica financiera se aprecia tanto en el comportamiento de las tasas de inter&eacute;s como en los m&aacute;rgenes de intermediaci&oacute;n (Gr&aacute;ficas <a href="#a9e15">12</a> y  <a href="#a9e16">13</a>). Desde la segunda mitad de los a&ntilde;os 1980 hasta 1992, las tasas mantuvieron una cierta tendencia descendente, lo cual es consistente con el crecimiento econ&oacute;mico de dicho per&iacute;odo. Esta tendencia cambia desde mediados de 1992, cuando las tasas siguen una tendencia ascendente. Esta &uacute;ltima trayectoria no s&oacute;lo evidencia la pol&iacute;tica en favor del sector financiero, sino que tambi&eacute;n resulta consistente con el debilitamiento de las condiciones de crecimiento. Luego de la ca&iacute;da de las tasas en la depresi&oacute;n de 1999, en el 2000 y 2001 retornan de nuevo a los altos niveles que hab&iacute;an registrado cuando la econom&iacute;a estaba entrando en la fase de desaceleraci&oacute;n.</p>      <p><a name="a9e15"></a></p>     <p align="center"><img src="img/revistas/ceco/v21n36/v21n36a9e15.jpg">     <p><a name="a9e15"></a></p>     <p><a name="a9e16"></a></p>     <p align="center"><img src="img/revistas/ceco/v21n36/v21n36a9e16.jpg">     <p><a name="a9e16"></a></p>     <p>Los altos niveles de las tasas, responden m&aacute;s a una inclinaci&oacute;n al rentismo, favorecido por las pol&iacute;ticas restrictivas del banco central, que a una actividad econ&oacute;mica muy activa. Lo anterior se confirma al observar los altos niveles reales de las tasas de captaci&oacute;n y los m&aacute;rgenes de intermediaci&oacute;n financiera  que presenta el sistema, 10.4%  promedio entre 1991 y 1997. Luego de la  volatilidad que registra el margen de intermediaci&oacute;n, en los a&ntilde;os 1998 y 1999, &eacute;ste se incrementa nuevamente y alcanza niveles superiores al 18% en el primer semestre de 2001. Aunque puede pensarse que esta &uacute;ltima evoluci&oacute;n busca rescatar el patrimonio de los bancos, esta soluci&oacute;n no proporciona una respuesta adecuada a la necesidad de recuperaci&oacute;n de la econom&iacute;a  por cuanto sacrifica aun m&aacute;s las condiciones de crecimiento de los sectores reales en t&eacute;rminos de los costos financieros.</p>     <p><b>4. INTERNACIONALIZACI&Oacute;N Y TRANSFORMACI&Oacute;N PASIVA DE LA PRODUCCI&Oacute;N</b></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Lo examinado hasta ahora muestra que, contrariamente a los argumentos para sustentar las pol&iacute;ticas de apertura, los resultados de la apertura no reflejan efectos importantes de crecimiento en la producci&oacute;n de los sectores  transables. Los sectores que m&aacute;s crecen durante los a&ntilde;os 1990 son justamente los no transables, de servicios productivos (energ&iacute;a, comunicaciones,transporte), de servicios financieros y de servicios sociales. Sin embargo,esta evoluci&oacute;n no es un indicativo de mejoramiento general de la capacidad  productiva del pa&iacute;s a largo plazo.</p>      <p>La importancia de los efectos netos de la internacionalizaci&oacute;n y la apertura se aprecia en la incidencia del sector externo en el crecimiento y transformaci&oacute;n de la estructura econ&oacute;mica. Se puede observar, en primer lugar, la forma como las variaciones en el tipo de cambio afectan la competitividad ex terna e interna modificando a su vez la relaci&oacute;n de precios entre bienes transables y bienes no transables &#91;Sarmiento 1996&#93;, Al mejorar la relaci&oacute;n de intercambio de los bienes no transables, es natural que la inversi&oacute;n tienda a  desplazarse a estas &aacute;reas de producci&oacute;n, buscando su mayor rentabilidad. Lo contrario ocurre en el caso de los bienes transables, donde la disminuci&oacute;n relativa de los precios contrae los ingresos y las remuneraciones factoriales.</p>     <p>la incidencia que tienen los flujos de capital en el tipo cambio real, induce efectos desfavorables sobre precios relativos internos frente a la demanda y las exportaciones. Este funcionamiento del mecanismo cambiario deteriora competitividad interna y externa del aparato productivo nacional,y su din&aacute;mica de crecimiento a largo plazo. Esta causalidad resulta del efecto duradero una relaci&oacute;n de precios desfavorable al exterior, determinada por bajo nivel en el que se mantiene el tipo de cambio. Tal situaci&oacute;n responde a una din&aacute;mica en la que  predominan factores determinaci&oacute;n financiera y no real, po cuanto la revaluaci&oacute;n no se produce como respuesta a la evoluci&oacute;n de la productividad.</p>     <p>Al examinar el efecto de la revaluaci&oacute;n en los precios de los bienes intermedios de capital, la  producci&oacute;n interna de  estos pierde  competitividad y tiende a ser desplazada por importaciones. Se produce entonces un efecto de reversa frente al desarrollo alcanzado por la  sustituci&oacute;n de importaciones hasta antes de la apertura. Se aduce que en este caso, los capitales buscan desplazarse aquellas &aacute;reas de la producci&oacute;n en que sean m&aacute;s competitivos y m&aacute;s rentables. Sin embargo, lo ha ocurrido, es que los capitales reasignados, han ido refugiarse al abrigo de la competencia  de las importaciones, principalmente en los sectores no transables, de intermediaci&oacute;n y servicios sociales, justamente los sectores favorecidos con las  pol&iacute;ticas de financiarizaci&oacute;n y privatizaci&oacute;n del mercado nacional. </p>     <p> El problema que plantea esta situaci&oacute;n, consiste en que los sectores favorecidos son sectores no transables que mantienen relaciones mesoecon&oacute;micas d&eacute;biles,de producci&oacute;n  y demanda,con los sectores de producci&oacute;n material (Cuadro <a href="#a9e17">4</a>). Todos estos factores se ajustan en funci&oacute;n de una estructura de demanda asim&eacute;trica, que se inclina del lado de las importaionesy de los bienes y servicios  no transables, frenando de esta manera la demanda interna y  reduciendo la fracci&oacute;n del mercado en los sectores que producen bienes transables.</p>     <p><a name="a9e17"></a></p>     <p align="center"><img src="img/revistas/ceco/v21n36/v21n36a9e17.jpg">     <p> Con la apertura se inducecondiciones instituciones y de coyuntura  que tienden a debilirtar los principales sectores de producci&oacute;n material. entrela segundamitad  delos a&ntilde;os 1980  respectivamente, estos sectores reducen su participaci&oacute;n,el sector agropecuario en 2,76 puntos porcentuales,  la industria 3.68 y la  construcci&oacute;n 0.95.Estos sectores, junto con el sector comercio que reduce su importancia en 0.65 puntos, son los que registran los m&aacute;s bajos niveles de expansi&oacute;n respecto al nivel de 1975.</p>      <p>Mientras la mayor parte delos sectores de producci&oacute;n material pierden importancia en el mercado interno, la contraparte es sobretodo el aumento de las actividades terciarias y de intermediaci&oacute;n que,en general, contribuyen muy poco a la gneraci&oacute;n  de ingresos externos. en el  mismo  per&iacute;odo los sectores que aumentan la participaci&oacute;n en el PIB son el sector financiero en 2.32 puntos porcentuales, los servicios sociales  y de gobierno en 2,59, y el sector de transporte y comunicaciones lo hace en 0,52.Estos tres sectores presentan al lado de l;aminer&iacute;a y del sector de la electricidad, gas y agua los niveles de expanci&oacute;n  sectorial m&aacute;s  grandes entre 1975 y 2000.</p>      <p> A la postre, en la coyontura de los a&ntilde;os 1990, la pol&iacute;tica neoliberal oper&oacute; como instrumento de econom&iacute;a pol&iacute;tica,la redistribuci&oacute;n de la demanda y de la capacidad adquisitiva entre sectores. Contrariamente  a la hip&oacute;tesis  convenclonales, en el agregado por grandes sectores de actividad, el resultado de este cambio  estructural, debilita la participaci&oacute;n frente al PIB de los sectores de producci&oacute;n material y aumentala de los sectores de intermediaci&oacute;n (Gr&aacute;fica <a href="#a9e18">14</a>). Esto no significa que los sectores no transables ean m&aacute;s eficientes, sino que son los sectores en donde le mercado interno permanece cautivo y dependiendo dela demanda puede servir como generador renta.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a name="a9e18"></a></p>      <p align="center"><img src="img/revistas/ceco/v21n36/v21n36a9e18.jpg">      <p> <a name="a9e18"></a></p>     <p> Dado que la econom&iacute;a tiende a sustentar principalmente el crecimiento en sectores no transables y de  intermediaci&oacute;n, al mismo tiempo, cautivos de la demanda interna y de las importaciones  para funcionamiento, surge la cuesti&oacute;n la sostenilibilidad del modelo neoliberal, en  raz&oacute;n de la falta coherencia entre el debilitamiento temporal de los sectores de producci&oacute;n material principalmente fuentes de inserci&oacute;n internacional y de generaci&oacute;n estructural de capacidad de demanda externa, y la necesidad que tiene el sistema de mantener un nivel de inserci&oacute;n  internancional acorde con las necesidades de financiaci&oacute;n de importaciones y de pagos  externos. Con esta din&aacute;mica estructural caracterizada por el predominio de la internacionalizaci&oacute;n  pasiva o hacia dentro,la sostenibilidad del modelo enfrenta la limitaci&oacute;n de su financiamiento real a largo plazo.</p>     <p>La soluci&oacute;n mediante la privatizaciones o mediante flujos de capital de inversi&oacute;n, puede,por alg&uacute;n tiempo sostener, el gasto externo. Pero se vuelve insostenible a medida a que lospagos a capital externo y las importaciones presionan cada vez la gneraci&oacute;n de d&eacute;ficits mayores en cuenta corriente. Esta financiaci&oacute;n, de cualquier forma se tendr&aacute; que pagar con producci&oacute;n material o con la presentaci&oacute;n de servicios al exterior. el problema que se pantea consiste en que a medida que el sistema productivo se debilita estructuralmente esm&aacute; dificil, potenciarla salida mediante una din&aacute;mica aceleradade internacionalizaci&oacute;n, &uacute;nica altermantiva viable para garantizar una soluci&oacute;n estructural, mediante el crecimiento real, al finaciamiento interno de gasto de importaciones  y a los pagos de la deuda externa.</p>     <p><b>  5.  LA DECLINACION DEL CRECIMIENTO: TRNASICI&Oacute;N O CRISIS DEL MODELO</b></p>     <p> Al examinar lo ocurrido en el pa&iacute;s con el nuevo modelo institucional, se puede afirmar que los objetivos de la transformaci&oacute;n institucional hacia la econom&iacute;a del mercado,la estabilizaci&oacute;n monetaria y el control de la inflaci&oacute;n ha sido logrado en gran medida.Sin embargo, las  evidencias no muestran un mejoramiento de las condiciones estructurales del sistema productivo para el crecimiento del plazo,tal como se desprende de laevoluci&oacute;n de la inversi&oacute;n &#91; Chica y  Ram&iacute;rez 1999&#93 y de los niveles de desempleo en el pa&iacute;s &#91;Ram&iacute;rez y farf&aacute;n 1991&#93;. Prueba de esto es que despu&eacute;s  del intento de reactivaci&oacute;n en los a&ntilde;os 1997 y 2000, la  desaceleraci&oacute;n se  presenta nuevamente en los a&ntilde;os 1998 y 2001 respectivamente. finalmente, el gobierno tiene que ceder ante la realidad de los hechos y aplicar las pol&iacute;ticas antic&iacute;clicas en 2001.</p>      <p>En el &aacute;mbito sectorial en nuevo modelo instituciuonal  a inducido desempe&ntilde;os desiguales que reflejan los efectos asim&eacute;tricos producidos por la liberazaci&oacute;n generalizada de los mercados antes subordinados a las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas ( Cuadro <a href="#a9e19">5</a>).en el  mundo de la producci&oacute;n material, la moner&iacute;a es el &uacute;nico  sector que no registra deterioro en la segunda mitad  de los a&ntilde;os 1990, perosu desempe&ntilde;o no depende como otros del entorno macroecon&oacute;mico  e institucional. Los dem&aacute;s sectores evidencian una tendencia desacelerante a lo largo de la d&eacute;cada y una dr&aacute;stica ca&iacute;da en la segunda mitad. </p>      <p><a name="a9e19"></a></p>      <p align="center"><img src="img/revistas/ceco/v21n36/v21n36a9e19.jpg">      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a name="a9e19"></a></p>     <p>De acuerdo con lo observado, los sectores m&aacute;s afectados  por los efectos durables de la reforma con la agricultura,la industria y la construcci&oacute;n. Mientraslos  dos primeros se ven afectados por la p&eacute;rdida cambiaria de competitividad relativa, tanto interna como externa, el &uacute;ltimo se enfrenta a la din&aacute;mica recesiva de la econom&iacute;a  y al cambio en las pautas de  financiamiento de los negocios en el sector,con lo cual,se hace m&aacute;s dificil el apalancamiento financiero,en la medida en que se debilitan los instrumentos del cr&eacute;dito de largo plazo tan esenciales para el mercado de vivienda.</p>      <p>La dinamica recesiva se retroalimenta internamente entre estos sectores  y se encadena conlas actividades de intermediaci&oacute;n y servicios, los cuales, los cuales no obstante haber crecido en la  primera parte de la d&eacute;cada a tasas en promedio superiores al 4%,no pueden evitar caer en la din&aacute;mica recisiva (Gr&aacute;fica <a href="#a9e20">15</a> ). No pueden sortear tal situaci&oacute;n  por cuanto no tendr&iacute;an  como hacerlo en el contexto de crisis de los sectores de producci&oacute;n material. El sistema econ&oacute;mico actua como una estructura interdependiente de producci&oacute;n y de demanda , tal como lo muestra Canequ&iacute; &#91;1954&#93; Hirschman &#91;1958&#93;. Por lo tanto, resulta normal que los sectores de servicios e intermediaci&oacute;n , en raz&oacute;n de su encadenamiento con los sectores de producci&oacute;n material, caigan arrastrados por el ciclo de estos &uacute;ltimos.</p>     <p><a name="a9e20"></a></p>     <p align="center"><img src="img/revistas/ceco/v21n36/v21n36a9e20.jpg">     <p><a name="a9e20"></a></p>     <p>En este punto cabe apuntar, que fallas y la permanente revisi&oacute;n a la baja de las previsiones, tanto p&uacute;blicas como privadas,sobre el crecimiento de la econom&iacute; en los &uacute;ltimos cinco  a&ntilde;os es indicativo de una ausencia de realismo del grupo m&aacute;s influyente de los economistas del pa&iacute;s. Esto se puuede explicar por varias razones: por exceso de optimismo, por exceso de simplificaci&oacute;n de los supuestos que, utilizan, por deficiencia de los modelos que manipulan, o simplemente por torpeza e ingenuidad epistemol&oacute;gica. En dichos an&aacute;lisis  &#91; Echavarr&iacute;a 2000; Echeverry 1999&#93; predominan los enfoques macroecon&oacute;micos de equilibrio general y en ellos no hay espacio para el estudio de los problemas desde la mesoeconom&iacute;a asimetr&iacute;as y las asimetr&iacute;as estructurales en el mercado.</p>      <p>Hasta ahora el modelo de apertura no ha producido los resultados esperados en t&eacute;rminos de reactivaci&oacute;n y estabilizaci&oacute;n  del crecimiento econ&oacute;mico de la largoplazo. Al contrario los cambios en la estructura sectorial de la producci&oacute;n son contrarios  a una  de crecimiento basada  en la internacionalizaci&oacute;n de la producci&oacute;n. Sin embargo algunos  autores consideran que esto obedece a que el programa de reformas todav&iacute;a  no ha terminado &#91; Echavarria 200, Echeverry 1999&#93; ,raz&oacute;n por lo cual el modelo mantiene imperfecciones en el mercado laboral y en la estabilizaci&oacute;n fiscal.</p>     <p> No obstante, el desempe&ntilde;o que se aprecia durante la primera d&eacute;cada de apertura de la econom&iacute;a colombiana, no conduce a la aparici&oacute;n de una nueva fase de crecimiento estable. Al contrario, la entrada de una etapa de fluctuaciones en el crecimineto a un comportamiento err&aacute;tico y de desaceleraci&oacute; en el aparato productivo. ante esta inestabilidad en el ritmo de crecimiento,no es razonable plantear que los factores de incertidumbre est&eacute;n disminuyendo en beneficio de la creaci&oacute;n  de un escenario de expectativas confiables de inversi&oacute;n y crecimiento. <sup><a name="nr11"></a><a href="#11">11</a></sup></p>      <p>Al contrario, el desempe&ntilde;o observado en el mercado nacional, desp&uacute;s de los eventos de la crisis de 1998-1999 y de la persistente desaceleraci&oacute;n, sigue dando indicios de una gran precauci&oacute;n por parte de los agentes  tanto en el mercado inmobiliario, como en el mercado financiero y en la adopci&oacute;n de nuevos programas de inversi&oacute;n productiva. Luego de la brusca ca&iacute;da de la producci&oacute;n en 1999, la recuperaci&oacute;n econ&oacute;mica ha sido pausada y ha estado ayudada por la coyuntura favorable, de recuperaci&oacute;n del tipo de cambio y por el crecimiento de las exportaciones no tradicionales en 2000 y 2001. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Por otra parte, la permanencia en niveles altos de la tasa de desempleo en el mercado laboral, ha sido una consecuencia de los factores de inestabilidad acumulados en la &uacute;ltima d&eacute;cada. Este punto refuerza la percepci&oacute;n de incertidumbre sobre el futuro de los sectores transables y sobre la deficiente correlaci&oacute;n de la inversi&oacute;n, con el empleo, la productividad y la demanda en el mercado nacional &#91; Ocampo <i>el at.</i> 2000&#93;.</p>      <p>El proceso de estabilizaci&oacute;n del tipo de cambio real se ha llevado a cabo desde 1999 siguiendo la onda depresiva del ciclo econ&oacute;mico y la contracci&oacute;n de los flujos de capital. El retorno a un tipo de cambio competitivo no es suficiente para compensar la desestabilizaci&oacute;n producida por el descalabro del mercado interno. Tres &uacute;&iacute;os despu&eacute;s del inicio de la crisis la econom&iacute;a colombiana todav&iacute;a no ha podido entrar definitivamente en la fase de reactivaci&oacute;n. </p>     <p>Esto indica que, no obstante, que la devaluaci&oacute;n del tipo de cambio recupera parcialmente la competitividad externa y el dinamismo de las exportaciones no tradicionales, sigue siendo insuficiente para estabilizar el crecimiento  del mercado interno. El mercado nacional no reacciona s&oacute;lidamente porque en &eacute;l predominan factores de desconfianza e incertidumbre asociados a la percepci&oacute;n de la crisis. La realidad de los esp&iacute;ritus racionales que aprenden  de las experiencias parece as&iacute; m&aacute;s fuerte que el voluntarismo de la tecnocracia oficial y no oficial.</p>      <p>En cuanto a los efectos estructurales en el crecimiento de largo plazo, no existen razones que indiquen el mejoramiento de las condiciones de crecimiento de largo plazo, frente a las registradas en los a&ntilde;os 1970 y 1980, Tampoco hay evidencia de una relaci&oacute;n positiva entre la apertura, la transformaci&oacute;n del aparato productivo y el crecimiento econ&oacute;mico basado en la internacionalizaci&oacute;n y dinamismo de las exportaciones como se postula en los planes de desarrollo de los tres &uacute;ltimos gobiernos. En estos aspectos, los efectos estructurales de transformaci&oacute;n productiva y acumulaci&oacute;n de capital, en el largo plazo, siguen pendientes y dejan una gran interrogaci&oacute;n al modelo econ&oacute;mico. </p>     <p>Despu&eacute;s de diez a&ntilde;os de apertura econ&oacute;mica, los cambios en el arreglo macroecon&oacute;mico y los alcances de la reforma en la modernizaci&oacute;n del Estado,  en la transformaci&oacute;n de la estructura productiva del pa&iacute;s, en el cambio del patr&oacute;n de inserci&oacute;n exterior, en el crecimiento y el bienestar, siguen siendo promesas pendientes. Esta situaci&oacute;n sugiere dos explicaciones posibles: un per&iacute;odo largo de transici&oacute;n y ajuste en el modelo o una incapacidad del modelo para producir los efectos esperados de acumulaci&oacute;n, inserci&oacute;n laboral, productividad y crecimiento. En el primer caso, cabe entonces preguntar &iquest;Cu&aacute;nto tiempo hay que esperar para que la nueva econon&uacute;a produzca el  efecto de reactivaci&oacute;n y crecimiento prometido? En el segundo, habr&iacute;a que reconocer que existen problemas de estructura de mayor complejidad, que el modelo por si mismo es incapaz de resolver. El modelo estar&iacute;a en crisis ante la imposibilidad para producir las transformaciones institucionales que requieren su funcionamiento.</p>       <p><b>NOTAS AL PIE</b></p>     <p><a href="#nr1">1</a><a name="1"></a>  Para comprender el fondo de este proceso, es necesario enfocar el an&aacute;lisis de la  pol&iacute;tica macroecon&oacute;mica examinando la incidencia que tienen ciertas pol&iacute;ticas claves como la liberalizaci&oacute;n financiera y la estabilizaci&oacute;n de precios internos en el ajuste de los precios y la demanda de los otros mercados, modificando la estructura sectorial de la producci&oacute;n y la demanda en la econom&iacute;a.</p>      <p><a href="#nr2">2</a><a name="2"></a> Como se ver&aacute; mas tarde, el d&eacute;ficit comercial tiene sus mayores consecuencias del lado de las importaciones, por cuanto afectan una parte considerable del aparato productivo, en las ramas de producci&oacute;n de bienes transables. Este es uno de los problemas que requiere profundizaci&oacute;n para evaluar la forma como la globalizaci&oacute;n transforma la estructura productiva, modificando las condiciones de funcionamiento y la din&aacute;mica de los mercados en estas ramas,ante la competencia externa.</p>     <p><a href="#nr3">3</a><a name="3"></a> Esta distorsi&oacute;n es similar a la presi&oacute;n inflacionaria que se produce cuando la expansi&oacute;n monetaria no encuentra contrapartida en el crecimiento de la producci&oacute;n y en la demanda de dinero para transacciones asociadas con el crecimiento del mercado. La distorsi&oacute;n cambiaria producida por los flujos de capital, sin  fundamento en la productividad, opera como una presi&oacute;n inflacionaria, que ele&quot;a la totalidad de los precios internos, frente al resto del mundo, por la sobrevaloraci&oacute;n irreal del peso. Este comportamiento se refuerza por los artificios del manejo cambiario y monetario de la pol&iacute;tica anti-inflacionaria</p>      <p><a href="#nr4">4</a><a name="4"></a> Raz&oacute;n  por la cual las pol&iacute;ticas de crecimiento se han  enfocado en el pasado hacia estos sectores se encuentra en la propia estructura del sistema productivo,y en la  dificultad en que se encuentra la industria colombiana para ampliar los procesos de producci&oacute;n masiva,y para integrar procesos productivos con mayor complejidad material y tecnol&oacute;gica, con las  industrias sider&uacute;rgica, de construcci&oacute;n mec&aacute;nica, el&eacute;ctrica y electr&oacute;nica.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a href="#nr5">5</a><a name="5"></a> El estudio de las transformaciones estucturales no se refiere solamente a la dimensi&oacute;n sectorial, compete tambi&eacute;n a la dimensi&oacute;n regional en cuanto a los cambios sectoriales conllevan modificaciones que tienen incidencia desigual en las regiones determinando cambios en las estructuras productivas y en los patrones de desarrollo regional.</p>     <p><a href="#nr6">6</a><a name="6"></a> Despu&eacute;s del auge del caf&eacute; en 1997,cuando el precio sube a US$2.47 la libra,los precios caen a niveles por debajo de un d&oacute;lar la libra. En el caso del petr&oacute;leo. con excepci&oacute;n de 1996, los precios internacionales se situaron entre 1991 y 1998 por debajo de US$18 el barril. El n&iacute;quel, luego de alcanzar un precio m&iacute;ximo de US$6.24 por libra en 1988, presenta un precio promedio de US$3.05 entre 1992 y 1997. Observaciones seg&uacute;n &#91;DNP 1998&#93;.</p>      <p><a href="#nr7">7</a><a name="7"></a> Este tipo de situaci&oacute;n se aprecia en los dos &uacute;ltimos ailos en el comercio con Venezuela. Con el alza del precio del petroleo desde la segunda mitad de 1999, este pa&iacute;s enfrenta, una vez m&uacute;s, una situaci&oacute;n de <i>enfermedad holandesa</i>. Los precios del petroleo han presionado la revaluaci&oacute;n del bol&iacute;var frente al peso, favoreciendo el crecimiento de las exportaciones colombianas hacia Venezuela y afectando negativamente las importaciones desde Venezuela. Este comercio ha ayudado la reactivaci&oacute;n industrial en Colombia principalmente.</p>      <p><a href="#nr8">8</a><a name="8"></a>La informaci&oacute;n estad&iacute;stica utilizada en el presentc trabajo, tiene como fuentes originales el lvI&iacute;nisterio de Agricultura y Desarrollo Rural, el CEGA y el DNP, Y es tomada de dos trabajos: uno prcparado para la Misi&oacute;n Rural &#91;<i>Balcazar el at.</i> 1998&#93; y otro de la Contralar&iacute;a General de la Rep&uacute;blica &#91;CGR 2000&#93;. Los c&aacute;lculos  han sido realizados par el autor. </p>     <p><a href="#nr9">9</a><a name="9"></a>La clasificaci&oacute;n que retornamos en el presente documento es planteada por Balcazar, A. <i>el at.</i> &#91;1998&#93;. </p>     <p><a href="#nr10">10</a><a name="10"></a> C&aacute;lculos con base en Cuentas Nacionales, DANE (varios a&ntilde;os).</p>      <p><a href="#nr11">11</a><a name="11"></a>Esto es particularmente cierto, en el gobierno 1998-2002. Todas las pol&iacute;ticas aplicadas hasta mediados de 2001 se justificaron con el argumento del control y de reducci&oacute;n del d&eacute;ficit fiscal. La pol&iacute;tica de austeridad tiene efectos negativosen el mercado en varios aspectos: aumento de desempleo, contracci&oacute;n  de la demanda del sector asalariado, aplicaci&oacute;n de pol&iacute;ticas  proc&iacute;clicas en el contexto de la recesi&oacute;n y p&eacute;rdidas de credibilidad de inversionistas y de  consumidores en la estabilidad del mercado y en la autoridad econ&oacute;mica y monetaria. </p>     <p><b>REFERENCIAS BIBLIOGR&Aacute;FICAS</b></p>     <!-- ref --><p> &#91;1&#93; Balcazar, Alvaro, Vargas, Andr&eacute;s y Orozco, Martha. &#91;1998&#93; &quot;Del proteccionismo  a la apertura &iquest;El camino a la modernizaci&oacute;n agropecuaria?&quot;, <i>Coyuntura Colombiana,</i> voL 15, n. 3.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000231&pid=S0121-4772200200010000900001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> &#91;2&#93; Bonilla, Manuel G. &#91;1998&#93; &quot;Apertura econ&oacute;mica y transformaci&oacute;n productiva  en la industria manufacturera colombiana, 1987-1995&quot;, <i>Planeaci&oacute;n &amp; Desarrollo,</i> vol XXIX, n.1,enero -marzo.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000232&pid=S0121-4772200200010000900002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> &#91;3&#93; CEPAL &#91;1999&#93; <i>El desafio  de las nuevas negocianes comeniales multilaterales para Am&eacute;rica Latina y el Caribe,</i> Divisi&oacute;n de comercio internacional y financiamiento para el desarrollo, Santiago de Chile, noviembre.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000233&pid=S0121-4772200200010000900003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;4&#93; CEPAL &#91;2001&#93; <i>Panorama de la inserci&oacute;n  internacional de Am&eacute;rica Latina y el Caribe,</i> Divisi&oacute;n de comercio internacional y financiamiento para el desarrollo, Santiago de Chile, marzo.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000234&pid=S0121-4772200200010000900004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;5&#93; CGR &#91;2000&#93; &quot;Abramos campo al sector rural&quot;, <i>Gesti&oacute;n Fiscal,</i> n. 12, diciembre.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000235&pid=S0121-4772200200010000900005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;6&#93; Chica, Ricardo y Ramirez, Juan M. &#91;1999&#93; &quot;Inversi&oacute;n agregada en Colombia en los Noventa&quot;, <i>Coyuntura Colombiana,</i> n. 61.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000236&pid=S0121-4772200200010000900006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;7&#93; Corral Luis y Anzola, Marcela. &#91;1998&#93; &quot;Inversi&oacute;n extranjera directa en Colombia, 1990-1998&quot;, <i>Planeaci&oacute;n y Desarrollo,</i> vol XXIX, n.1,enero -marzo.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000237&pid=S0121-4772200200010000900007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;8&#93; Cuevas, Homero. &#91;1986&#93; &quot;Din&aacute;mica del proceso de industrializaci&oacute;n en Colombia&quot;, <i>Revista Econom&iacute;a Colombiana,</i> Bogot&aacute;, noviembre -diciembre.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000238&pid=S0121-4772200200010000900008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;9&#93; DANE (varios a&ntilde;os), <i>Cuestas Naciones de Colombia,</i> Bogot&aacute;.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000239&pid=S0121-4772200200010000900009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> &#91;10&#93; DNP &#91;1998&#93; <i>Estad&iacute;sticas  hist&oacute;ricas de Colombia,</i> TM Editores-DNP, Bogot&aacute;.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000240&pid=S0121-4772200200010000900010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;11&#93; Echavarr&iacute;a, Juan Jos&eacute;. &#91;2000&#93; &quot;Colombia en la d&eacute;cada de los noventa: Neoliberalismo y reformas estructurales en el tr&oacute;pico&quot;, <i>Coyuntura Econ&oacute;mica,</i> voL 30, n. 3. Reproducido en <i>Cuadernos de Econom&iacute;a,</i> n. 34, Universidad Nacional, 2001, 57-102. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000241&pid=S0121-4772200200010000900011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;12&#93; Echeverry, Juan Carlos. &#91;1999&#93; &quot;La recesi&oacute;n de fin de siglo en Colombia: flujos, balances y pol&iacute;tica antic&iacute;clica&quot;, <i>Planeaci&oacute;n y  desarrollo,</i> voL XXX, n. 2, abril -Junio. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000242&pid=S0121-4772200200010000900012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;13&#93; Fatat, Abdul &#91;1998&#93; &quot;Inversi&oacute;n extranjera, exportaciones e innovaci&oacute;n tecnol&oacute;gica en la industria colombiana, 1992-1997&quot;, <i>Planeaci&oacute;n y Desarrollo,</i> vol XXIX, n. 1, enero -marzo.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000243&pid=S0121-4772200200010000900013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;14&#93; Fern&aacute;ndez, Cristina y Gonz&aacute;lez, Andr&eacute;s. &#91;2000&#93; &quot;Integraci&oacute;n y vulnerabilidad externa en Colombia&quot;, <i>Coyuntura Econ&oacute;mica,</i> voL 30, n. 4.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000244&pid=S0121-4772200200010000900014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;15&#93; Ffrench-Davis, Ricardo. &#91;1996&#93; &quot;Pol&iacute;ticas macroecon&oacute;micas para el crecimiento&quot;, <i>Revista de la CEPAL,</i> n. 60, diciembre, Santiago de Chile. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000245&pid=S0121-4772200200010000900015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;16&#93; Florez E. Luis B. &#91;2001&#93; &quot;Colombia tras diez a&ntilde;os de reformas pol&iacute;ticas y econ&oacute;micas&quot;, <i>Cuadernos de Econom&iacute;a,</i> n. 34. Universidad Nacional, 31-55.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000246&pid=S0121-4772200200010000900016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;17&#93; Furtado, Celso. &#91;1998&#93; &quot;El nuevo capitalismo&quot;, <i>Revista de la CEPAL,</i> n&uacute;mero extraordinario, octubre.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000247&pid=S0121-4772200200010000900017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;18&#93; Garay, Luis J. (director) &#91;1998&#93; <i>Colombia: estructura industrial e internacionalizaci&oacute;n, 1967-1996, </i>  Bogot&aacute;,  DNP, COLCIENCIAS, CEC, MINCOMEX, MINHACIENDA, PROEXPORT. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000248&pid=S0121-4772200200010000900018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P>&#91;19&#93; Garc&iacute;a, L Jos&eacute; G. &#91;1993&#93; &quot;Patron de internacionalizaci&oacute;n de la econom&iacute;a colombiana: Evoluci&oacute;n y perspectivas recientes&quot;, con la colaboraci&oacute;n de  Marcela Corredor, documento de trabajo, Facultad de Ciencias Econ&oacute;micas, Universidad Nacional de Colombia.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000249&pid=S0121-4772200200010000900019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;20&#93; Garcia I. Jos&eacute; G. &#91;1995&#93; &quot;Fundamentos te&oacute;ricos de la estrateg&iacute;a de  internacionalizaci&oacute;n en el Plan de Desarrollo 1994-1998&quot;, <i>Cuadernos de Econom&iacute;a,</i> n. 22, Universidad Nacional, 203-220. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000250&pid=S0121-4772200200010000900020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;21&#93; Garcia, I. Jos&eacute;G. &#91;1999&#93;&quot; El cambio del patr&oacute;n de especializaci&oacute;n en el plan de  desarrollo&quot;, <i>Cuadernos de Econom&iacute;a,</i> n. 30, Universidad Nacional, 85-102.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000251&pid=S0121-4772200200010000900021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;22&#93; Garcia, I. Jos&eacute; G. &#91;2001&#93; &quot;Evoluci&oacute;n de los patrones de especializaci&oacute;n en Am&eacute;rica Latina&quot;, documento de trabajo, CEIT, Universidad Nacional de Colombia, julio. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000252&pid=S0121-4772200200010000900022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;23&#93; Gonzalez, Jorge I. &#91;1999&#93; &quot;Macroeconom&iacute;a, volatilidad financiera y tasa de sacrificio en Colombia&quot;, <i>Cuadernos de Econom&iacute;a,</i> n. 30, Universidad Nacional, 7-24.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000253&pid=S0121-4772200200010000900023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;24&#93; Hirschman, Albert. &#91;1958&#93; <i>la estrategia del desarrollo econ&oacute;mico,</i> M&eacute;xico, FCE, 1981.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000254&pid=S0121-4772200200010000900024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;25&#93; Kalecki, Michal. &#91;1954&#93; <i>Teor&iacute;a de la din&aacute;mica econ&oacute;mica: Ensayo sobre los movimientos  c&iacute;clicos y a largo plazo de la econom&iacute;a capitalista</i>, M&eacute;xico, FCE, 1977. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000255&pid=S0121-4772200200010000900025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;26&#93; Katz, Jorge. &#91;1998&#93; &quot;Aprendizaje tecnol&oacute;gico ayer y hoy&quot;, <i>Revista de la CEPAL</i>- n&uacute;mero extraordinario, octubre.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000256&pid=S0121-4772200200010000900026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;27&#93; Ocampo, Jos&eacute; A. y Villar ,Leonardo. &#91;1992&#93;&quot; Trayectoria y  vicisitudes de la apertura  econ&oacute;mica en Colombia&quot;, <i>Pensamiento Iberoamericano,</i> n. 21, enero -junio.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000257&pid=S0121-4772200200010000900027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P>&#91;28&#93; Ocampo, Jos&eacute; A., S&aacute;nchez, Fabio y Tovar,Camilo. &#91;2000&#93; &quot;Cambio estructural y deterioro laboral: Colombia en la d&eacute;cada de los noventa&quot;, <i>Coyuntura Econ&oacute;mica,</i> vol. 30, n. 4.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000258&pid=S0121-4772200200010000900028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;29&#93; Rajapatirana, Sarath. &#91;2000&#93; &quot;Colombia y el Grupo Andino: Alternativas y desaf&iacute;os&quot;, <i>Coyuntura Econ&oacute;mica,</i> vol. 30, n. 1.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000259&pid=S0121-4772200200010000900029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;30&#93; Ram&iacute;rez, Juan M. y Farf&aacute;n, Maria Isabel. &#91;1999&#93; &quot;Empleo y reestructuraci&oacute;n productiva en la econom&iacute;a colombiana en los noventa&quot;, <i>Coyuntura Colombiana,</i> n. 61.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000260&pid=S0121-4772200200010000900030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;31&#93; Sarmiento P., Eduardo. &#91;1996&#93;  <i>Apertura y crecimineto econ&oacute;mico: De la ilusi&oacute;n al nuevo Estado,</i> Bogot&aacute;, TM Editores. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000261&pid=S0121-4772200200010000900031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;32&#93; Villamil, Jes&uacute;s A. &#91;1998&#93; &quot;Colombia: estructura industrial e internacionalizaci&oacute;n, 1967-1996&quot;, Planeaci&oacute;n &amp; Desarrollo, vol. XXIX, n. 1, enero -marzo. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000262&pid=S0121-4772200200010000900032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Del proteccionismo a la apertura ¿El camino a la modernización agropecuaria?]]></article-title>
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