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<publisher-name><![CDATA[Universidad Nacional de Colombia]]></publisher-name>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[EL MODELO DE CICLO Y CRECIMIENTO DE RICHARD GOODWIN: UNA EVALUACIÓN EMPÍRICA PARA COLOMBIA]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Universidad Nacional de Colombia Escuela de Economía ]]></institution>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[The purpose of the present work is to expose and evaluate the hypothesis of cyclical growth of Richard Goodwin. Colombian data are used to contrast the ideas of the model. It was found that at a qualitative level, the dynamic of the state variables in the space of phases shows certain correspondence with the theoretical predictions, at least for two periods: 1957-1966 and 1968-1974. The quantitative results reject the suppositions of the pattern and the empiric models do not describe the true generator process of the data.]]></p></abstract>
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<kwd lng="es"><![CDATA[dinámica no lineal]]></kwd>
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</front><body><![CDATA[  <font face="Verdana" size="3">    <p align="center"><b>EL MODELO DE CICLO Y CRECIMIENTO DE RICHARD GOODWIN. UNA EVALUACI&Oacute;N EMP&Iacute;RICA PARA COLOMBIA</b></p></font> <font face="Verdana" size="2">    <p align="right"><b>&Aacute;lvaro Mart&iacute;n Moreno R. *</b></p>     <p>* A. Moreno es profesor asistente de la Escuela de Econom&iacute;a, Universidad Nacional. El autor agradece el inter&eacute;s y las discusiones informales con el profesor Homero Cuevas y con Juli&aacute;n Libreros, as&iacute; como tambi&eacute;n los comentarios de un &aacute;rbitro an&oacute;nimo. Los errores que a&uacute;n persistan en el documento son responsabilidad del autor. Art&iacute;culo recibido el 15 de marzo de 2002 y aprobado por el Consejo Editorial el 27 de septiembre de 2002.</p><hr>     <p><b>Resumen</b></p>     <p><i>El objetivo del presente trabajo es exponer y evaluar la hip&oacute;tesis del crecimiento c&iacute;clico de Richard Goodwin. Se utilizan datos colombianos para contrastar los supuestos del modelo. Se encontr&oacute; que a nivel cualitativo, la din&aacute;mica de las variables de estado en el espacio de fases muestra cierta correspondencia con las predicciones te&oacute;ricas, al menos para dos per&iacute;odos: 1957-1966 y 1968-1974. Los resultados cuantitativos rechazan los supuestos del modelo y los modelos emp&iacute;ricos no describen el verdadero proceso generador de los datos.</i></p>     <p><b>Palabras clave</b>: din&aacute;mica no lineal, ciclo l&iacute;mite, ciclo end&oacute;geno, crecimiento, curva de Phillips. <b>JEL</b>: B5, E30, O54</p>     <p><b>Abstract</b></p>     <p><i>The purpose of the present work is to expose and evaluate the hypothesis of cyclical growth of Richard Goodwin. Colombian data are used to contrast the ideas of the model. It was found that at a qualitative level, the dynamic of the state variables in the space of phases shows certain correspondence with the theoretical predictions, at least for two periods: 1957-1966 and 1968-1974. The quantitative results reject the suppositions of the pattern and the empiric models do not describe the true generator process of the data.</i></p>     <p><b>Key words</b>: Nonlinear dynamic, limit cycle, endogenous cycle, growth, curves of Phillips. <b>JEL</b>: B5, E30, O54</p><hr>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="right"><i>Solamente las ecuaciones diferenciales no lineales son interesantes para la din&aacute;mica</i></p>     <p align="right"><i>Morris Hirsch</i></p>     <p align="right"><i>Es m&aacute;s f&aacute;cil ser un conservador, que un rebelde competente</i></p>     <p align="right"><i>G. Myrdal</i></p>     <p>La din&aacute;mica de las econom&iacute;as capitalistas se caracteriza por una superposici&oacute;n de ciclos irregulares acotados sobre una tendencia de crecimiento del producto a largo plazo. Si bien los economistas carecen a&uacute;n de una descripci&oacute;n completa de los dos fen&oacute;menos, existe una gran variedad de teor&iacute;as y modelos parciales que buscan explicarlos. Al parecer la estrategia seguida por la mayor parte de los estudiosos del tema ha sido &acute;dividir para vencer&acute;. En efecto, los economistas que han alcanzado cierto reconocimiento mundial tienen, entre su lista de creaciones te&oacute;ricas, un modelo can&oacute;nico de crecimiento o de fluctuaciones de la actividad econ&oacute;mica. Sin embargo, muy pocos han tomado el riesgo de embarcarse en un programa de investigaci&oacute;n que integre de manera rigurosa y sencilla los dos hechos estilizados.<sup><a name="nr1"></a><a href="#1">1</a></sup></p>     <p>De hecho, como lo reconoce Robert Solow &#91; 1987&#93;, la teor&iacute;a neocl&aacute;sica no s&oacute;lo carece de un tratamiento adecuado de las desviaciones de la actividad productiva de su ruta de equilibrio, sino que adem&aacute;s los m&aacute;s recientes modelos de ciclos reales fallan al pretender hacernos creer, sin mucho fundamento, que &quot;lo que sol&iacute;amos llamar ciclos econ&oacute;micos –o por lo menos auges y recesiones- deber&aacute;n interpretarse ahora como parpadeos &oacute;ptimos en rutas &oacute;ptimas, en respuesta a fluctuaciones aleatorias de la productividad y el deseo de ocio&quot;. Es decir, la teor&iacute;a actual niega la posibilidad de la existencia de problemas de demanda efectiva, asumiendo que los mercados siempre se vac&iacute;an y que el sistema se mueve sobre una senda de equilibrio que garantiza el pleno empleo de los recursos.</p>     <p>Mientras la enseñanza de la nueva econom&iacute;a neocl&aacute;sica se repliega sobre sus viejos dogmas, sin mayores cambios sustanciales para describir la din&aacute;mica econ&oacute;mica de las econom&iacute;as capitalistas, se olvida que en la historia del an&aacute;lisis econ&oacute;mico se conserva a manera de stock, añejas tradiciones que con el paso de los años demuestran su vigor y riqueza anal&iacute;tica. Sin lugar a dudas, el trabajo de Richard Goodwin, un pensador marxista que se mantuvo firme hasta el final de su vida, es uno de los mejores ejemplos de rigurosidad y tenacidad del pensamiento no convencional en este campo. Pasinetti &#91;1996&#93; uno de sus disc&iacute;pulos en la Universidad de Cambridge record&oacute; que con su muerte, acaecida el 6 de agosto de 1996, la profesi&oacute;n perdi&oacute; a uno de los m&aacute;s &quot;notables, originales, enigm&aacute;ticos y no conformista de los economistas&quot;.</p>      <p>No es para menos, pues estaba convencido de que la evoluci&oacute;n de la econom&iacute;a capitalista s&oacute;lo podr&iacute;a entenderse en el contexto de las ecuaciones y los sistemas no lineales. Como &eacute;l mismo dec&iacute;a:</p>     <p>    <blockquote>El capitalismo se encuentra casi siempre en estados inestables, la explicaci&oacute;n de ello es que es un juego jugado simult&aacute;neamente por millones de jugadores quienes no pueden tener la informaci&oacute;n necesaria para jugarlo bien, es decir, &oacute;ptimamente. El resultado es un sistema que se bifurca entre estados estables e inestables: un estado de crecimiento inestable es de puro inter&eacute;s te&oacute;rico, puesto que es una trayectoria del sistema que nunca permanecer&aacute;. (Citado por M. Desai y Ormenod &#91;1998&#93;).</blockquote></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Esta visi&oacute;n compleja y no lineal del mundo se forj&oacute; y se consolid&oacute; a lo largo de los años. Por supuesto, las influencias fueron muchas. Entre ellas, cabe mencionar, sin lugar a dudas, las siguientes: la de sus grandes profesores en Harvard (Haberger, Currie y Schumpeter); la crisis de los años treinta y la bancarrota de su padre que lo llevaron hacia la teor&iacute;a de Marx cuando apenas era estudiante de ciencias pol&iacute;ticas en la Universidad de Harvard; el ambiente y las discusiones del Cambridge de Inglaterra, donde tuvo la oportunidad de conocer a Joan Robinson, Piero Sraffa y Roy Harrod; sus estudios en Oxford donde asisti&oacute; al seminario de Jacob Marschak. En Cambridge Mass tuvieron una enorme influencia el matem&aacute;tico Phillippe Le Corbellier -el gran matem&aacute;tico de las oscilaciones-, Wassily Leontief sobre todo con su esquema de insumo-producto -tan olvidado en la enseñanza ortodoxa actual- y de Norbet Wiener del Mit &#91;Pasinetti 1996&#93;.</p>     <p>En sus &uacute;ltimos años, como profesor de la Universidad de Siena, ley&oacute; con entusiasmo los trabajos del matem&aacute;tico franc&eacute;s Ren&eacute; Thom sobre teor&iacute;a de cat&aacute;strofes y las nacientes teor&iacute;as de la din&aacute;mica ca&oacute;tica. Esta &eacute;poca fue de gran producci&oacute;n intelectual y de s&iacute;ntesis te&oacute;ricas. Como lo anota G.C. Harcourt:</p>     <p>    <blockquote>Sus ideas de toda la vida se unieron en una espl&eacute;ndida s&iacute;ntesis. Previamente, sus pensamientos hab&iacute;an evolucionado en dos l&iacute;neas separadas, de un lado, la naturaleza del proceso c&iacute;clico en modelos agregados, y del otro, la naturaleza interdependiente de la producci&oacute;n en modelos multisectoriales. Ahora los dos hab&iacute;an sido integrados dentro de un todo impresionante &#91;Harcourt 1985&#93;.</blockquote></p>     <p>Dicho resultado fue la consecuencia de una vida no lineal, irregular y en muchos sentidos plural.<sup><a name="nr2"></a><a href="#2">2</a></sup></p>      <p>Al respecto, no puedo dejar de citar esta bella e implacable frase del viejo y entrañable Stevenson: &quot;Nuestra misi&oacute;n en este mundo no consiste en triunfar sino continuar fracasando, de buen &aacute;nimo&quot;. Dick Goodwin no fue un economista exitoso socialmente hablando, tampoco recibi&oacute; medallas y se le neg&oacute; el nombramiento como profesor titular en Harvard. Durante el per&iacute;odo mccarthyista en los Estados Unidos se le persigui&oacute; por sus simpat&iacute;as con el partido comunista y su orientaci&oacute;n de izquierda. En Cambrigde Inglaterra se gan&oacute; la enemistad de los miembros m&aacute;s conservadores de la universidad, sin embargo, continu&oacute;... de buen &aacute;nimo.</p>     <p>El objetivo del presente trabajo es modesto. En primer lugar, se presentar&aacute; el desarrollo del modelo de R. Goodwin de crecimiento y ciclo de 1967 en el cual hace uso del conocido sistema de Lotka y Volterra que describe la din&aacute;mica biol&oacute;gica de la presa y el rapaz. En segundo lugar, se eval&uacute;a la pertinencia del modelo con datos de la econom&iacute;a colombiana. Se realizan dos tipos de pruebas: una cualitativa y otra econom&eacute;trica &#91;Harvie 2000&#93;. Finalmente se presentan las conclusiones.</p>     <p><b>UN MODELO DE CRECIMIENTO Y CICLO END&Oacute;GENO NO MONETARIO</b></p>     <p>Aunque Richard Goodwin hab&iacute;a trabajado en econom&iacute;a aplicada y monetaria en su monograf&iacute;a de Oxford y en su tesis doctoral en Harvard, estaba convencido de que se pod&iacute;a desarrollar un modelo que integrara el crecimiento y las fluctuaciones del producto (empleo) de su equilibrio, sin necesidad de introducir choques aleatorios o monetarios. En efecto, hacia finales de los sesenta se sab&iacute;a que era posible derivar oscilaciones regulares e irregulares a partir de sistemas y ecuaciones diferenciales (o en diferencia) lineales de manera ex&oacute;gena. Por el contrario, Goodwin consideraba que era imprescindible incorporar relaciones no lineales en los modelos para captar la idea genial de Marx sobre la naturaleza end&oacute;gena y contradictoria de la din&aacute;mica de las econom&iacute;as capitalistas. Sin embargo, como anota Michele Boldrin:</p>     <p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote>Su esfuerzo de investigaci&oacute;n hacia una explicaci&oacute;n end&oacute;gena de las fluctuaciones econ&oacute;micas motiv&oacute; a unos pocos economistas dentro de la tradici&oacute;n keynesiana y del Cambridge de Inglaterra, pero nunca fue capaz de extenderse a toda la profesi&oacute;n. En realidad, entre finales de los sesenta y los setenta se atestigua una casi completa unanimidad sobre el uso de modelos lineales estoc&aacute;sticos para comprender los ciclos de los negocios &#91;Boldrin 1988&#93;.</blockquote></p>     <p>Las cosas parecen haber cambiado desde mediados de los ochenta. El inter&eacute;s de los economistas por la din&aacute;mica no lineal, la teor&iacute;a de cat&aacute;strofes, la emergencia del caos y la complejidad no s&oacute;lo se ha incrementado durante los &uacute;ltimos años sino que adem&aacute;s ha dado origen a una abundante literatura en las &aacute;reas de la macroeconom&iacute;a y las finanzas. En realidad, gran parte de los modelos no lineales recientes que se inscriben en la literatura de los sistemas din&aacute;micos complejos y ca&oacute;ticos son una reescritura discreta de los primeros modelos de ciclos y crecimiento en tiempo continuo &#91;Sordi 1996&#93;.</p>     <p>Lo curioso de esta literatura es que restablece cierto inter&eacute;s por m&eacute;todos olvidados, desprestigiados y catalogados como metaf&iacute;sicos. Un ejemplo interesante es el de la dial&eacute;ctica hegeliana. Como lo muestra Rosser &#91;2000&#93; los tres principios del m&eacute;todo dial&eacute;ctico, adoptados por los hegelianos de izquierda, como la transformaci&oacute;n de la cantidad en cualidad y viceversa, la interpenetraci&oacute;n de los contrarios y la negaci&oacute;n de la negaci&oacute;n encuentran su expresi&oacute;n formal en la teor&iacute;a de cat&aacute;strofes, la teor&iacute;a del caos, la din&aacute;mica compleja y la termodin&aacute;mica del no equilibrio de la escuela de Bruselas.</p>     <p>De otra parte, la llamada din&aacute;mica compleja que implica la existencia de trayectorias err&aacute;ticas cuya g&eacute;nesis end&oacute;gena -causas inherentes al sistema- llevan necesariamente a la imposibilidad de la predicci&oacute;n y por ende la negaci&oacute;n de la formaci&oacute;n de expectativas racionales, ha permitido encontrar un v&iacute;nculo entre la literatura postkeynesiana, que asume el axioma de no ergodicidad e incertidumbre radical y los modelos postwalrasianos o del llamado neokeynesiano duro, mientras revela el car&aacute;cter blando y convencional de toda la literatura neokeynesiana de Harvard y Stanford &#91;Rosser 1999&#93;.</p>     <p>En este orden de ideas, la lectura de un autor que se anticip&oacute; a los m&aacute;s importantes desarrollos de la ciencia moderna y que en medio del aislamiento y el desinter&eacute;s de sus colegas, logr&oacute; desarrollar una visi&oacute;n heterodoxa de la din&aacute;mica econ&oacute;mica haciendo uso del an&aacute;lisis matem&aacute;tico y de los m&eacute;todos topol&oacute;gicos m&aacute;s sofisticados, nos permite inclinar un poco la balanza a favor de un pequeño gueto de acad&eacute;micos que, aunque cuentan con recursos escasos, mantienen una resistencia rigurosa en busca de una nueva y diferente interpretaci&oacute;n de la vida econ&oacute;mica.</p>     <p>Como dice Richard Rorty:</p>     <p>    <blockquote>Perder esa diferencia es, supongo, lo que todo poeta –todo hacedor, cualquiera que se propone crear algo nuevo- teme. Cualquiera que pasa su vida intentando formular una respuesta a la pregunta acerca de lo que es posible e importante, teme la extinci&oacute;n de esa respuesta. Pero eso no quiere decir meramente que uno tema que sus obras se pierdan o sean ignoradas. Porque ese temor se combina con el temor de que, aun cuando se conserven y se les preste atenci&oacute;n, nadie encuentre all&iacute; nada distintivo. Las palabras (o las formas, los teoremas, los modelos de la naturaleza f&iacute;sica) sometidas al gobierno de uno pueden parecer meramente art&iacute;culos de stock, ordenados del modo acostumbrado. Uno no habr&aacute; dejado impresa su huella en el lenguaje sino que, en lugar de ello, habr&aacute; pasado la vida arrojando monedas ya acuñadas &#91;Rorty 1991&#93;.</blockquote></p>     <p>En el tributo que le hizo Pasinetti a su maestro, escribe: &quot;¿Una vida finalmente plena? Quiz&aacute;s&quot;. El modelo cl&aacute;sico de crecimiento y ciclo que se presenta a continuaci&oacute;n es, sin lugar a dudas, una prueba de que sus ideas no s&oacute;lo dejaron huella en el lenguaje de los economistas sino que pueden convertirse en el punto de partida para desarrollar un proyecto disidente de la din&aacute;mica econ&oacute;mica.</p>     <p>Las fluctuaciones econ&oacute;micas en el modelo de Goodwin se derivan del conflicto distributivo entre los trabajadores y los capitalistas. Las contradicciones entre las dos clases sociales, &quot;en parte complementarias, en parte hostiles&quot;, se resuelven a espaldas de los actores. Cuando las variables distributivas (participaciones de salarios y ganancias en el producto) no corresponden a su nivel de equilibrio, la fuerza de negociaci&oacute;n de los trabajadores durante el boom (alto nivel de empleo) o la implacable disciplina del mercado durante la recesi&oacute;n (desempleo rampante) determina el ritmo de crecimiento de los salarios, la tasa de ganancia y de crecimiento econ&oacute;mico. Sin embargo, en el largo plazo, las participaciones de los ingresos de los asalariados y capitalistas permanecen constantes.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>    <blockquote>Esto sugiere una explicaci&oacute;n de la paradoja de cada sindicalista que piensa que puede aumentar los salarios a expensas de las ganancias y est&aacute; seguro que as&iacute; ha sucedido en la realidad, mientras las escasas pruebas disponibles sugieren que esta distribuci&oacute;n no ha cambiado significativamente durante un per&iacute;odo de aumento del poder sindical &#91;Goodwin 1967&#93;.<sup><a name="nr3"></a><a href="#3">3</a></sup></p></blockquote></p>     <p>Se asume que los trabajadores &quot;gastan todo lo que ganan&quot; y los capitalistas invierten todos sus beneficios. Todas las variables del modelo est&aacute;n expresadas en t&eacute;rminos reales y en unidades netas. El dinero no juega ning&uacute;n papel en la din&aacute;mica de corto y largo plazo de la econom&iacute;a, es un simple velo. No existen problemas de demanda efectiva, de hecho, Joan Robinson, reprendi&oacute; a Goodwin cuando en una comunicaci&oacute;n informal le dijo: &quot;t&uacute; has cometido el mismo error de Marx, no pudiste escapar de la ley de Say&quot;. Efectivamente, el modelo asume impl&iacute;citamente el postulado de que la oferta siempre crea su propia demanda, sin embargo, el mercado de trabajo no se vac&iacute;a.</p>     <p>Mucho despu&eacute;s, Goodwin &#91;1983&#93; retom&oacute; la cr&iacute;tica de su vieja amiga de Cambridge. En esta oportunidad encontr&oacute; que cuando el nivel de producto est&aacute; determinado por la demanda efectiva, las ganancias de los capitalistas son independientes de los salarios, m&aacute;s a&uacute;n, la relaci&oacute;n inversa entre los ingresos laborales y del capital desaparece en el corto plazo. Curiosamente, al final de esta breve nota aclaratoria, Goodwin reconoci&oacute; que los resultados de su modelo s&oacute;lo eran validos cuando la econom&iacute;a se encontraba cerca del pleno empleo.</p>     <p>    <blockquote>&#91;…&#93; es en la regi&oacute;n de pleno empleo donde surge el problema de la relaci&oacute;n inversa entre salarios y beneficios, puesto que con escasez de trabajo, el salario real tiende a incrementarse abruptamente. Este es el concepto marxista de fluctuaci&oacute;n del ej&eacute;rcito industrial de reserva &#91;Goodwin 1983&#93;.</blockquote></p>     <p>Es decir que la idea de Marx de la existencia de un ej&eacute;rcito industrial de reserva de trabajadores presenta cierto isomorfismo con el concepto de tasa natural de desempleo -m&aacute;s conocido como <font size="-2">NAIRU</font>- presente en todos los modelos de la escuela de la nueva macroeconom&iacute;a cl&aacute;sica. Goodwin nunca neg&oacute; ser un keynesiano en el corto plazo, pero adopt&oacute; una posici&oacute;n cl&aacute;sica en el largo plazo. Sobre este mismo tema, Solow &#91;1990&#93; señal&oacute; las grandes dificultades anal&iacute;ticas de integrar el ciclo, el crecimiento y la demanda efectiva en el modelo de R. Goodwin, por ejemplo, afirmaba que &quot;cualquier abandono de la Ley de Say tiene que iniciar con la provisi&oacute;n de un objeto de deseo no producible que sea un veh&iacute;culo para el ahorro de las personas, diferente del capital real. El dinero fiat es una elecci&oacute;n tradicional, pero quiz&aacute;s no sea la mejor&quot;. Una econom&iacute;a monetaria de producci&oacute;n es, por supuesto, la otra alternativa &#91;Keynes 1936&#93;.</p>     <p>El modelo de Goodwin consiste en un sistema de ecuaciones diferenciales no lineales las cuales determinan, simult&aacute;neamente, la evoluci&oacute;n de la tasa de empleo y de la participaci&oacute;n de los salarios en el producto. El sistema de ecuaciones es el siguiente:</p>     <p>Se supone que la productividad del trabajo crece a una tasa constante. Siendon &alpha; la tasa de crecimiento de la productividad, la expresi&oacute;n se define como:</p>     <p><a name="a2e1"></a></p>   <table width=580 border=0> 	<tbody> 		<tr> 			<td><img src="img/revistas/ceco/v21n37/v21n37a02e1.jpg"></td>   </tbody> </table>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La tasa de crecimiento de la poblaci&oacute;n se considera ex&oacute;gena y constante a lo largo del tiempo. Siendo &beta; la tasa de crecimiento de la fuerza de trabajo, la ecuaci&oacute;n es la siguiente:</p>     <p><a name="a2e2"></a></p>   <table width=580 border=0> 	<tbody> 		<tr> 			<td><img src="img/revistas/ceco/v21n37/v21n37a02e2.jpg"></td>   </tbody> </table>     <p>Se supone una raz&oacute;n capital-producto constante (&sigma;). Siendo <i>k</i> el stock de capital y <i>q</i> el nivel de producto, la ecuaci&oacute;n es la siguiente:</p>     <p><a name="a2e3"></a></p>   <table width=580 border=0> 	<tbody> 		<tr> 			<td><img src="img/revistas/ceco/v21n37/v21n37a02e3.jpg"></td>   </tbody> </table>     <p>Sea <i>l</i> el nivel de empleo de la econom&iacute;a, es decir, la demanda de trabajo, y <i>a</i> la productividad media del trabajo, la relaci&oacute;n se expresa como:</p>     <p><a name="a2e4"></a></p>   <table width=580 border=0> 	<tbody> 		<tr> 			<td><img src="img/revistas/ceco/v21n37/v21n37a02e4.jpg"></td>   </tbody> </table>     <p>La participaci&oacute;n de los ingresos de los trabajadores en el producto se puede definir como <i>u</i>, donde <i>w</i> es la tasa de salarios:</p>     <p><a name="a2e5"></a></p>   <table width=580 border=0> 	<tbody> 		<tr> 			<td><img src="img/revistas/ceco/v21n37/v21n37a02e5.jpg"></td>   </tbody> </table>     <p>Utilizando la expresi&oacute;n para el nivel de empleo, se obtiene que:</p>     <p><a name="a2e6"></a></p>   <table width=580 border=0> 	<tbody> 		<tr> 			<td><img src="img/revistas/ceco/v21n37/v21n37a02e6.jpg"></td>   </tbody> </table>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La tasa de empleo se define como <i>v</i>, donde <i>l</i> es la poblaci&oacute;n ocupada y <i>n</i> la oferta laboral:</p>     <p><a name="a2e7"></a></p>   <table width=580 border=0> 	<tbody> 		<tr> 			<td><img src="img/revistas/ceco/v21n37/v21n37a02e7.jpg"></td>   </tbody> </table>     <p>Se supone la existencia de una versi&oacute;n lineal de la curva de Phillips,<sup><a name="nr4"></a><a href="#4">4</a></sup> que relaciona la tasa de crecimiento de los salarios reales y la tasa de empleo, tenemos entonces:</p>     <p><a name="a2e8"></a></p>   <table width=580 border=0> 	<tbody> 		<tr> 			<td><img src="img/revistas/ceco/v21n37/v21n37a02e8.jpg"></td>   </tbody> </table>     <p>A partir del supuesto de que los beneficios se invierten en su totalidad, podemos escribir la expresi&oacute;n para la tasa de acumulaci&oacute;n: <img src="img/revistas/ceco/v21n37/v21n37a02e9.jpg"> = ( 1 - <i>u</i>) <i>q</i>, si dividimos esta expresi&oacute;n por el stock de capital (<i>k</i>) tendremos la expresi&oacute;n para la tasa de ganancia, esto es:</p>     <p><a name="a2e10"></a></p>   <table width=580 border=0> 	<tbody> 		<tr> 			<td><img src="img/revistas/ceco/v21n37/v21n37a02e10.jpg"></td>   </tbody> </table>     <p>Como la raz&oacute;n capital-producto es constante, entonces es f&aacute;cil mostrar que la tasa de crecimiento del producto es igual a la tasa de ganancia, as&iacute;:</p>     <p><a name="a2e11"></a></p>   <table width=580 border=0> 	<tbody> 		<tr> 			<td><img src="img/revistas/ceco/v21n37/v21n37a02e11.jpg"></td>   </tbody> </table>     <p>Las ecuaciones del sistema din&aacute;mico se derivan de la diferenciaci&oacute;n con respecto al tiempo de las expresiones de la participaci&oacute;n de los salarios en el ingreso (<i>u</i>) y de la tasa de empleo (<i>v</i>). Tomando logaritmos a ambos lados de las ecuaciones y derivando con respecto al tiempo tenemos:</p>     <p><a name="a2e12"></a></p>   <table width=580 border=0> 	<tbody> 		<tr> 			<td><img src="img/revistas/ceco/v21n37/v21n37a02e12.jpg"></td> 			<td width="16">&#91;1&#93; </p></td> 	  </tr>   </tbody> </table>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Este sistema est&aacute; escrito en t&eacute;rminos de las tasas de crecimiento de las variables de inter&eacute;s. Utilizando las definiciones anteriores, se puede llegar finalmente a nuestro modelo can&oacute;nico de crecimiento y ciclo:</p>     <p><a name="a2e13"></a></p>   <table width=580 border=0> 	<tbody> 		<tr> 			<td><img src="img/revistas/ceco/v21n37/v21n37a02e13.jpg"></td> 			<td width="16">&#91;2&#93; </p></td> 	  </tr>   </tbody> </table>     <p>La soluci&oacute;n de este sistema de ecuaciones no lineales es tediosa y complicada, de hecho, la mejor manera de resolverlo es por medio de m&eacute;todos de linealizaci&oacute;n que se aplican a las expresiones anteriores. Sin embargo, Goodwin sigui&oacute; la elegante soluci&oacute;n cualitativa del modelo de Lotka y Volterra, que consiste en integrar el sistema por medio de la eliminaci&oacute;n del factor <i>dt</i>, lo que permite igualar <i>du</i> y <i>dv</i>. Siguiendo el m&eacute;todo presentado en Simmons &#91;1972&#93;, tenemos:</p>     <p><a name="a2e14"></a></p>   <table width=580 border=0> 	<tbody> 		<tr> 			<td><img src="img/revistas/ceco/v21n37/v21n37a02e14.jpg"></td> 			<td width="16">&#91;3&#93; </p></td> 	  </tr>   </tbody> </table>     <p>Integrando a ambos lados y agregando la constate de integraci&oacute;n a la derecha se puede llegar a la siguiente igualdad en t&eacute;rminos de funciones exponenciales:</p>     <p><a name="a2e15"></a></p>   <table width=580 border=0> 	<tbody> 		<tr> 			<td><img src="img/revistas/ceco/v21n37/v21n37a02e15.jpg"></td> 			<td width="16">&#91;4&#93; </p></td> 	  </tr>   </tbody> </table>     <p>Donde, <i>H</i> es la constante de integraci&oacute;n y depende de las condiciones iniciales del sistema. Esta &uacute;ltima expresi&oacute;n se puede representar de una manera m&aacute;s sint&eacute;tica as&iacute;:</p>     <p><a name="a2e16"></a></p>   <table width=580 border=0> 	<tbody> 		<tr> 			<td><img src="img/revistas/ceco/v21n37/v21n37a02e16.jpg"></td> 			<td width="16">&#91;5&#93; </p></td> 	  </tr>   </tbody> </table>     <p>Las funciones &psi;(<i>u</i>) y &Phi;(<i>v</i>) son no lineales respecto a sus argumentos (<i>u</i> y <i>v</i> respectivamente), tomado la primera y la segunda derivada de las funciones mencionadas, se puede mostrar que &psi;(<i>u</i>) tiene un m&aacute;ximo y &Phi;(<i>v</i>) tiene un m&iacute;nimo. Utilizando estas propiedades de las funciones y construyendo un sencillo diagrama de cuatro cuadrantes, podemos mostrar que la soluci&oacute;n del sistema es una curva cerrada o ciclo l&iacute;mite. Ahora bien, el sistema posee un equilibrio de estado estacionario, el cual se encuentra igualando a cero las derivadas con respecto al tiempo del sistema &#91;<a href="#a2e13">2</a>&#93;, el cual adem&aacute;s es el centro de todas las curvas cerradas que se pueden constituir como soluciones del sistema dadas las condiciones iniciales. En efecto, haciendo <img src="img/revistas/ceco/v21n37/v21n37a02e17.jpg"> = 0 y <img src="img/revistas/ceco/v21n37/v21n37a02e18.jpg"> = 0, obtenemos los niveles de equilibrio para la participaci&oacute;n de los ingresos de los trabajadores en el producto, para la tasa de empleo en el estado estacionario y el per&iacute;odo del ciclo. Las expresiones son las siguientes:</p>     <p><a name="a2e19"></a></p>   <table width=580 border=0> 	<tbody> 		<tr> 			<td><img src="img/revistas/ceco/v21n37/v21n37a02e19.jpg"></td> 			<td width="16">&#91;6&#93; </p></td> 	  </tr>   </tbody> </table>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El diagrama se presenta a continuaci&oacute;n. En el primer cuadrante se muestra una curva cerrada cuyos puntos (<i>u,v</i>) son una soluci&oacute;n al sistema de ecuaciones. En el segundo cuadrante se dibuja la funci&oacute;n &Phi;(<i>v</i>), en el tercer cuadrante se presenta una funci&oacute;n lineal con pendiente <i>H</i>, y finalmente en el cuarto cuadrante la funci&oacute;n &psi;(<i>u</i>).</p>     <p><a name="a2e20"></a></p>   <table width=580 border=0> 	<tbody> 		<tr> 			<td><img src="img/revistas/ceco/v21n37/v21n37a02e20.jpg"></td>   </tbody> </table>     <p>La familia completa de curvas cerradas que son la soluci&oacute;n del modelo se pueden obtener mediante cambios en el valor de <i>H</i>, es decir, variando las condiciones iniciales. La direcci&oacute;n del movimiento sigue la trayectoria señalada por las flechas exteriores a la curva del primer cuadrante.</p>     <p>As&iacute; las cosas, una vez se defina una condici&oacute;n inicial, esta determina la curva cerrada sobre la cual el sistema se mover&aacute; eternamente. De otro lado, para valores iniciales definidos de <i>u</i> y <i>v</i> el sistema determina el punto de partida. Es claro que la tasa de empleo oscilar&aacute; entre <i>v</i>1 y <i>v</i>2, mientras que la participaci&oacute;n del ingreso de los trabajadores vibrar&aacute; entre <i>u</i>1 y <i>u</i>2. &quot;As&iacute; pues, podemos clasificar nuestro modelo como un oscilador conservador no lineal, afortunadamente de tipo soluble&quot; &#91;Goodwin 1967&#93;. Si bien el modelo no presenta choques ex&oacute;genos, cualquier evento que logre sacar a la econom&iacute;a de su ciclo l&iacute;mite original, lo har&aacute; de manera indefinida, es decir, la econom&iacute;a oscilar&aacute; sobre otra curva cerrada, dejando para siempre su equilibrio inicial &#91;Harvie 2000&#93;. </p>     <p>Supongamos que partimos de un punto en el cual la tasa de ganancia est&aacute; por encima de su nivel de largo plazo (puntos a la izquierda de <i>u*</i>), en ese caso los capitalistas consideraran que la situaci&oacute;n amerita aumentar el ritmo de inversi&oacute;n, por supuesto, esta percepci&oacute;n es consistente con el programa &oacute;ptimo del empresario individual. Sin embargo, no contempla el efecto del aumento de la inversi&oacute;n sobre la tasa de ganancia de la econom&iacute;a, &quot;esto significa que puede surgir una divergencia entre la optimizaci&oacute;n individual y colectiva, y que el resultado de la conducta colectiva de los capitalistas puede ser algo diferente de lo que buscaba el capitalista individual&quot; &#91;Medio 1975&#93;.</p>     <p>Ahora bien, dada la relaci&oacute;n capital-producto constante, el mayor ritmo de acumulaci&oacute;n incrementa la demanda de trabajo, lo que se refleja en incrementos de la tasa de empleo y en aumentos de los salarios reales por encima de la tasa de crecimiento de la productividad media del trabajo. Los mayores salarios reducen paulatinamente la tasa de ganancia, lo que reduce el ritmo de acumulaci&oacute;n de capital y la tasa de crecimiento econ&oacute;mico. Despu&eacute;s de cierto punto, la tasa de empleo empieza a reducirse, el ej&eacute;rcito industrial de reserva se expande nuevamente y los salarios disminuyen, creciendo a tasas menores que la productividad, ello permite que los beneficios se recuperen, que la tasa de ganancia aumente, inici&aacute;ndose un nuevo ciclo, con mayores ritmos de acumulaci&oacute;n, de empleo y de crecimiento econ&oacute;mico. En palabras de Goodwin:</p>     <p>    <blockquote>El progreso se traduce primero en ganancias, pero las ganancias conducen a la expansi&oacute;n, y la expansi&oacute;n impone el ascenso de los salarios y el descenso de las ganancias. Tenemos as&iacute; una ley de hierro de las ganancias malthusiana. Esto se debe a la tendencia del capital, aunque no de los capitalistas, a crecer excesivamente &#91;Goodwin 1967&#93;.</blockquote></p>     <p><b>EVALUACI&Oacute;N EMP&Iacute;RICA DEL MODELO: UNA APROXIMACI&Oacute;N</b></p>     <p>La evaluaci&oacute;n de los modelos te&oacute;ricos requiere, entre otras cosas, informaci&oacute;n consistente de las principales variables econ&oacute;micas, criterios metodol&oacute;gicos rigurosos que permitan estimar los par&aacute;metros de inter&eacute;s con base en las relaciones causales que establece la teor&iacute;a y las propiedades estad&iacute;sticas del verdadero proceso generador de los datos. Si bien en la actualidad se cuenta con un acervo de datos confiable sobre un conjunto importante de magnitudes econ&oacute;micas, lo cierto es que a&uacute;n se carece de series de tiempo lo suficientemente largas -infinitas- que permitan determinar las propiedades del proceso generador de los datos y especificar el modelo econom&eacute;trico m&aacute;s adecuado.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>De otro lado, el quehacer de los macro-econometristas se ha reducido a una mera aplicaci&oacute;n mec&aacute;nica y ate&oacute;rica de pruebas econom&eacute;tricas que eval&uacute;an la presencia o no de ra&iacute;ces unitarias en las series de tiempo. Sin embargo, es muy bien conocido que las pruebas estad&iacute;sticas son poco potentes ante cambios leves en la especificaci&oacute;n de los test. De hecho, para poder saber si una serie es estacionaria en diferencia (ra&iacute;z unitaria) o estacionaria en tendencia (no tiene ra&iacute;z unitaria) se requiere de un n&uacute;mero infinito de datos. Recientemente, Chumacero &#91;2001&#93; ha logrado diseñar una interesante metodolog&iacute;a para construir test de ra&iacute;z unitaria indirectos a partir de la teor&iacute;a econ&oacute;mica. Aplicando estos procedimientos para variables como el <FONT size="-1">PIB</FONT> y el consumo en Chile -que tradicionalmente se consideraban como series no estacionarias aplicando los procedimientos convencionales-, encuentra que realmente son estacionarias en tendencia.</p>     <p>La lecci&oacute;n que surge de este apasionante debate es sencilla: la econometr&iacute;a sin teor&iacute;a es poco &uacute;til, en muchos casos engañosa, y casi siempre intrascendente. Solow manifiesta lo siguiente:</p>     <p>    <blockquote>El verdadero test de un simple modelo es el que nos ayuda a darle sentido al mundo. Una correspondencia razonable con los hechos es, sin duda, una condici&oacute;n para que el modelo sea &uacute;til para interpretar el mundo. Pero la clase usual de sistemas de ecuaciones sobre identificados o vectores autoregresivos, acompañados por una inapropiada bater&iacute;a de test de significancia, no parece ofrecer alguna gu&iacute;a &#91;Solow 1990&#93;.</blockquote></p> 	    <p>En este orden de ideas, se presentan las especificaciones econom&eacute;tricas que se utilizaron para evaluar la pertinencia del modelo de R. Goodwin para Colombia. Por supuesto, las ecuaciones econom&eacute;tricas respetan el supuesto de estacionariedad expl&iacute;cito en las ecuaciones del modelo. El procedimiento sigue el trabajo de Harvie &#91;2000&#93; en el cual se realiza el mismo ejercicio para diez pa&iacute;ses de la <font size="-1">OCDE</font>. En dicha investigaci&oacute;n se ofrecen dos tipos de pruebas. En primer lugar, se presenta una prueba cualitativa en el espacio de fase (<i>u,v</i>) la cual muestra que la hip&oacute;tesis de los ciclos l&iacute;mite tiene cierto respaldo en los datos, de all&iacute; la importancia de mejorar el modelo, mediante un proceso de refinamiento y flexibilizaci&oacute;n de los supuestos.</p>     <p>Al respecto, vale la pena comentar que el modelo de Goodwin no es muy interesante cuando se cambia marginalmente su especificaci&oacute;n, pues al carecer de estabilidad estructural, las propiedades de su simple y bella soluci&oacute;n pueden desaparecer &#91;Medio 1980&#93;. En segundo lugar, las pruebas econom&eacute;tricas rechazan la hip&oacute;tesis central del modelo. En efecto, los par&aacute;metros estimados predicen pobremente los valores del centro del ciclo l&iacute;mite, mientras que los datos invalidan los principales supuestos restrictivos del modelo. Una explicaci&oacute;n del pobre ajuste econom&eacute;trico del modelo para las variables estado de econom&iacute;as como la de Estados Unidos puede ser la supuesta existencia de una curva de Phillips nominal y no real &#91;Solow 1990&#93;.</p>     <p>En la Gr&aacute;fica <a href="#a2e21">1</a> se presenta el espacio de fases para las variables (<i>u,v</i>) con datos de la econom&iacute;a colombiana entre 1951 y 1995. Aunque la din&aacute;mica de las variables no muestra una correspondencia n&iacute;tida con el modelo de Goodwin, es decir, no describen una curva cerrada cuya direcci&oacute;n sigue las manecillas del reloj, se pueden observar, por lo menos, dos ciclos que constatan, d&eacute;bilmente, la teor&iacute;a del crecimiento c&iacute;clico. En efecto, entre 1957 y 1966, la evoluci&oacute;n de la tasa de empleo y de la participaci&oacute;n de los salarios en el ingreso sigui&oacute; la trayectoria que predice el modelo. El otro per&iacute;odo en el cual se encuentra una din&aacute;mica favorable con la teor&iacute;a de Goodwin es 1968-1974, sin embargo, en este per&iacute;odo la relaci&oacute;n es m&aacute;s d&eacute;bil.</p>     <p><a name="a2e21"></a></p>   <table width=580 border=0> 	<tbody> 		<tr> 			<td><img src="img/revistas/ceco/v21n37/v21n37a02e21.jpg"></td>   </tbody> </table>     <p>Si bien esta evidencia cualitativa es fr&aacute;gil, sugiere que el conflicto distributivo puede ser una de las causas que originan el movimiento oscilante e irregular de la actividad econ&oacute;mica No obstante, se debe aceptar que no necesariamente es la &uacute;nica fuente que genera el crecimiento c&iacute;clico. Ahora bien, este resultado era de esperarse, pues el modelo –como Goodwin reconoci&oacute;– es una dr&aacute;stica simplificaci&oacute;n de la realidad, cuyo objetivo central era evaluar las consecuencias de la lucha distributiva sobre la din&aacute;mica de las econom&iacute;as capitalistas contempor&aacute;neas.</p>     <p>Los valores de equilibrio de <i>u*</i> y <i>v*</i> se determinaron a partir de los promedios de las series colombianas entre 1951 y 1995. En efecto, <i>u*</i> = 0.40 y <i>v*</i> = 0.91. Los par&aacute;metros (&alpha;, &beta;, &gamma;, &rho;, &sigma;) se estimaron por m&eacute;todos econom&eacute;tricos. Posteriormente, se utilizaron las expresiones en &#91;<a href="#a2e19">6</a>&#93; para obtener las estimaciones de las variables de inter&eacute;s:</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a name="a2e22"></a></p>   <table width=580 border=0> 	<tbody> 		<tr> 			<td><img src="img/revistas/ceco/v21n37/v21n37a02e22.jpg"></td> 			<td width="16">&#91;7&#93; </p></td> 	  </tr>   </tbody> </table>     <p>Los resultados de las estimaciones econom&eacute;tricas y las pruebas estad&iacute;sticas se comentan a continuaci&oacute;n. En el cuadro <a href="#a2e23">1</a> se presentan las regresiones realizadas para determinar los par&aacute;metros del sistema de Goodwin.</p>     <p><a name="a2e23"></a></p>   <table width=580 border=0> 	<tbody> 		<tr> 			<td><img src="img/revistas/ceco/v21n37/v21n37a02e23.jpg"></td> 			  </tbody> </table>     <p>Como se puede constatar, los resultados cuantitativos rechazan la hip&oacute;tesis central del modelo de crecimiento c&iacute;clico. Los par&aacute;metros de la curva de Phillips lineal no son los esperados y ninguno es significativo a los niveles convencionales de significancia estad&iacute;stica. La constante tiene signo positivo y el valor del coeficiente de largo plazo de la tasa de empleo es pr&aacute;cticamente cero. De all&iacute; que el valor predicho de <i>v*</i> sea absurdo (-4.1). De otra parte, la predicci&oacute;n sobre la participaci&oacute;n de los ingresos de los trabajadores en el Pib pr&aacute;cticamente duplica el promedio que se obtiene de los datos.</p>     <p>Finalmente, no se puede asumir que la relaci&oacute;n capital-producto se mantuvo constante durante el per&iacute;odo de estimaci&oacute;n. Los coeficientes sobre LV y la tendencia son significativamente diferentes de cero a los niveles convencionales del 95% de confianza estad&iacute;stica. Se realiz&oacute; adicionalmente una prueba econom&eacute;trica para evaluar si la curva de Phillips es real o nominal, se rechaz&oacute; la hip&oacute;tesis de trabajo de Goodwin de la existencia de una relaci&oacute;n entre la tasa de crecimiento del salario real y la tasa de empleo &uacute;nicamente.<sup><a name="nr5"></a><a href="#5">5</a></sup></p>     <p>Al respecto, vale la pena comentar que en el pa&iacute;s se han estimado versiones no lineales de la curva de Phillips. Los trabajos m&aacute;s interesantes al respecto son Birchenall &#91;1999&#93; y G&oacute;mez y Julio &#91;2000&#93;. Por supuesto, al incorporar estos resultados en el modelo junto con algunas caracter&iacute;sticas espec&iacute;ficas del caso colombiano, como la estabilidad de la inflaci&oacute;n y la indexaci&oacute;n de los salarios,<sup><a name="nr6"></a><a href="#6">6</a></sup> podr&iacute;an mejorar las estimaciones de los par&aacute;metros del modelo. </p>     <p><b>CONCLUSIONES</b></p>     <p>El objetivo del presente trabajo fue exponer y evaluar la hip&oacute;tesis del crecimiento c&iacute;clico de R. Goodwin. Se utilizaron datos colombianos para contrastar las ideas del modelo. Se encontr&oacute; que a nivel cualitativo, la din&aacute;mica de las variables de estado en el espacio de fases muestra cierta correspondencia con las predicciones te&oacute;ricas, al menos para dos per&iacute;odos: 1957-1966 y 1968-1974. Los resultados cuantitativos rechazan los supuestos del modelo y los modelos emp&iacute;ricos no describen el verdadero proceso generador de los datos. En efecto, la relaci&oacute;n capital-producto no se mantuvo constante a lo largo del per&iacute;odo de estimaci&oacute;n y la curva de Phillips real no encuentra soporte en los datos. Aqu&iacute; podemos traer a colaci&oacute;n el comentario de Solow:</p>     <p>    <blockquote>En una econom&iacute;a con curva de Phillips nominal, la participaci&oacute;n de los salarios ser&aacute; afectada por fuerzas tales como la rapidez y el vigor con que los precios nominales responden a los desequilibrios de la oferta y la demanda (la conducta de los mark-up sobre costos) y la conducta c&iacute;clica de la productividad en s&iacute; misma (ignorada en el modelo formal) &#91;Solow 1990&#93;.</blockquote></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Este trabajo es s&oacute;lo un ensayo preliminar, y por tanto, un fracaso parcial. Como dice Koyre un hecho para ser cient&iacute;fico requiere ser verificado te&oacute;ricamente. En este sentido, el trabajo futuro reside en ampliar y refinar el modelo de crecimiento c&iacute;clico, integrar hip&oacute;tesis y relajar condiciones. Por supuesto, inventar nuevos m&eacute;todos. Al fin y al cabo, &quot;el riesgo de la raz&oacute;n debe, por otra parte, ser total. Todo o nada. Si la experiencia triunfa, s&eacute; que cambiar&aacute; completamente mi mente. Hago una experiencia f&iacute;sica para cambiar mi mente. Qu&eacute; har&iacute;a yo, en efecto, con una experiencia que s&oacute;lo confirmara lo que s&eacute; y, por consiguiente, lo que soy&quot; &#91;Bachelard 1972&#93;.</p>     <p><b>NOTAS AL PIE</b></p>     <p><a href="#nr1">1</a><a name="1"></a> Kalecki es una notable excepci&oacute;n.</p>     <p><a href="#nr2">2</a><a name="2"></a> Goodwin fue un gran pintor moderno y gran maestro. Durante  su estad&iacute;a en Inglaterra aprovech&oacute; para estudiar y mejorar sus t&eacute;cnicas de  pintura. Algunos de sus disc&iacute;pulos cuentan que les otorgaba, sin reparo y con  generosidad, una gran cantidad de su tiempo para discutir sus ideas y trabajos.  Fue un hombre modesto, afirmaba de s&iacute; mismo: &ldquo;siempre sufr&iacute; de una inhabilidad  para comprender y desarrollar la matem&aacute;tica pura. Mi esfuerzo inicial, bajo la  gu&iacute;a del eminente matem&aacute;tico Marston Morse fue penoso.&rdquo; (citado por Velupillai &#91; 1990a&#93;)</p>     <p><a href="#nr3">3</a><a name="3"></a> Sordi &#91;1999&#93; extiende el modelo de Goodwin asumiendo que los trabajadores ahorran,  ello permite comprender mejor los determinantes de la distribuci&oacute;n del ingreso  siguiendo los trabajos cl&aacute;sicos de Kaldor y Pasinetti</p>     <p><a href="#nr4">4</a><a name="4"></a> Una especificaci&oacute;n m&aacute;s general y no lineal para la tasa de crecimiento de los salarios fue propuesta recientemente por Anwar Shaikh &#91;2002&#93;.</p>     <p><a href="#nr5">5</a><a name="5"></a> La prueba no se reporta. Se sigui&oacute; el trabajo de Harvei &#91;2000&#93;. El test F(3.40) = 3.2 es mayor que el nivel cr&iacute;tico al 95% de confianza 2.84.</p>     <p><a href="#nr6">6</a><a name="6"></a> Agradezco esta sugerencia del profesor Mario Garc&iacute;a.</p> <hr>    <p><b>REFERENCIAS BIBLIOGR&Aacute;FICAS</b></p>     <!-- ref --><p>1. Bachelard, Gaston. 1972. <i>El Compromiso Racionalista</i>, Siglo <font size="-1">XXI</font> ed., M&eacute;xico.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000122&pid=S0121-4772200200020000200001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>2. Birchenall, Javier A. 1999. &quot;La Curva de Phillips, la Cr&iacute;tica de Lucas y la persistencia de la inflaci&oacute;n en Colombia&quot;, <i>Archivos de Macroeconom&iacute;a</i>, n. 102. <font size="-1">DNP</font>.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000123&pid=S0121-4772200200020000200002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>3. Boldrin, Michele. 1988. &quot;Persistent oscillations and Chaos in Dynamic Economic models: Notes for a Survey&quot;, en Philip W. <i>et al</i>. &#91;1998&#93;.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000124&pid=S0121-4772200200020000200003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>4. Chumacero, R&oacute;mulo. 2001. &quot;Testing for Unit Roots Using Economics&quot;, Universidad de Chile, julio, mimeo.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000125&pid=S0121-4772200200020000200004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>5. Desai, Meghnad y Ormenod, Paul. 1998. &quot;Richard Goodwin: a short appreciation&quot;, <i>The Economic Journal</i>, 108, septiembre, 1431-1435.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000126&pid=S0121-4772200200020000200005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>6. G&oacute;mez, J. y Julio, J. M. 2000. &quot;An Estimation of the Non Linear Phillips Curve in Colombia&quot;, <i>Borradores Semanales de Econom&iacute;a</i>, n. 160.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000127&pid=S0121-4772200200020000200006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>7. Goodwin, Richard. 1967. &quot;Un ciclo de crecimiento&quot;, en Hunt y Schwartz &#91;1967&#93;.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000128&pid=S0121-4772200200020000200007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>8. Goodwin, Richard. 1983. &quot;A note on wages, profits and fluctuating growth rates&quot;, <i>Cambridge Journal of Economics</i>, 7, 305-309.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000129&pid=S0121-4772200200020000200008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>9. Harcourt, G. C. 1985. &quot;A twentieth-century eclectic: Richard Goodwin&quot;, <i>Journal of Post Keynesian Economics</i>, v. 7, n. 3, 410-421.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000130&pid=S0121-4772200200020000200009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>10. Harvie, David. 2000. &quot;Testing Goodwin: growth cycles in ten <font size="-1">OECD</font> countries&quot;, <i>Cambridge Journal of Economics</i>, 24, 349-376.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000131&pid=S0121-4772200200020000200010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>11. Hunt y Schwartz, editores. 1967. <i>Cr&iacute;tica de la teor&iacute;a econ&oacute;mica</i>. Lecturas del Trimestre Econ&oacute;mico, Fondo de Cultura Econ&oacute;mica (<font size="-1"><font size="-1">FCE</font></font>), 1977, M&eacute;xico.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000132&pid=S0121-4772200200020000200011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>12. Keynes, J. M. 1936. <i>Teor&iacute;a general de la ocupaci&oacute;n, el inter&eacute;s y el dinero</i>, <font size="-1">FCE</font>, 1986.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000133&pid=S0121-4772200200020000200012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>13. Medio, Alfredo. 1980. &quot;A classical model of business cycles&quot;, en Nell &#91;1980&#93;. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000134&pid=S0121-4772200200020000200013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>14. Nell. Editor. 1980. <i>Growth, Profits and property</i>, Cambridge University Press.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000135&pid=S0121-4772200200020000200014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>15. Pasinetti, Luigi. 1996. &quot;Richard Murphey Goodwin (1913-1996): a pupil&acute;s tribute to a great teacher&quot;, <i>Cambridge Journal of Economic</i>, 20, 645-649.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000136&pid=S0121-4772200200020000200015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>16. Philip, Anderson, Arrow, Kenneth, y Pines, David (editores). 1998. <i>The Economy as an Evolving complex system</i>, Santa Fe Institute, Addison-Wesley.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000137&pid=S0121-4772200200020000200016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>17. Rorty, Richard. 1991. <i>Contingencia, iron&iacute;a y solidaridad</i>, Piados. Barcelona.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000138&pid=S0121-4772200200020000200017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>18. Rosser, J. Barkley Jr. 1999. &quot;Complex Dynamics in New Keynesian and Post Keynesian economics&quot;, <a href="http://csf.colorado.edu/pkt/seminars/rosser/rosser.htm"target="_blank">http://csf.colorado.edu/pkt/seminars/rosser/rosser.htm</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000139&pid=S0121-4772200200020000200018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>19. Rosser, J. Barkley Jr. 2000. &quot;Aspects of Dialectics and Non-linear Dynamics&quot;, <i>Cambridge Journal of Economics</i>, 24, 311-324.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000140&pid=S0121-4772200200020000200019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>20. Shaikh, Anwar. 2002. &quot;Nonlinear Dynamics and Pseudo-Productions Functions&quot;, <a href="http://homepage.newschool.edu/AShaikh/"target="_blank">http://homepage.newschool.edu/AShaikh/</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000141&pid=S0121-4772200200020000200020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>21. Simmons, F. 1972. <i>Ecuaciones diferenciales con aplicaciones y notas hist&oacute;ricas</i>, McGrawHill, 1977.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000142&pid=S0121-4772200200020000200021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>22. Solow, Robert. 1987. <i>La Teor&iacute;a del Crecimiento</i>. Editorial <font size="-1">FCE</font>, M&eacute;xico.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000143&pid=S0121-4772200200020000200022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>23. Solow, Robert. 1990.Goodwin&acute;s Growth Cycle: Reminiscence and Rumination&quot;, en Velupillai &#91;1990&#93;.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000144&pid=S0121-4772200200020000200023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>24. Sordi, Serena. 1996. &quot;Chaos in Macrodynamics: an Excursi&oacute;n through the Literature&quot;, Universidad de Siena, mimeo.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000145&pid=S0121-4772200200020000200024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>25. Sordi, Serena. 1999. &quot;Persistent and irregular growth cycles when workers save: A reformulation of Goodwin&acute;s model along Kaldorian-Pasinettian lines&quot;, <i>Quaderni</i>, Università degli Studi di Siena, n. 263.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000146&pid=S0121-4772200200020000200025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>26. Velupillai K Vela. Editor. 1990. <i>Nonlinear and Multisectorial Macrodinamics: Essays in Honour of Richard Goodwin</i>, New York University Press, Washington Square.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000147&pid=S0121-4772200200020000200026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>27. Velupillai K Vela. 1990a. &quot;The (Nonlinear) life and (Economic) Times of Richard Goodwin&quot;, en Velupillai &#91;1990&#93;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000148&pid=S0121-4772200200020000200027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>28. Velupillai K. Vela 1998. &quot;Richard Goodwin 1913-1996&quot;, <i>The Economic Journal</i>, 108, septiembre,. 1436-1449.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000149&pid=S0121-4772200200020000200028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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