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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[ESTÁNDARES LABORALES Y COMERCIO UNA APROXIMACIÓN A LA PROBLEMÁTICA]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Banco Interamericano de Desarrollo (BID) División Integración, Comercio y Asuntos Hemisféricos ]]></institution>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[In this article an analytic synthesis of the problem of the presence of standards labor differential between jurisdictions and the international trade is presented, specifically regarding its impacts on the conditions of competitiveness and the work markets -wages and employment- among participant countries in the mutual exchange of goods and services.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font face="Verdana" size="3">    <p align="center"><b>EST&Aacute;NDARES LABORALES Y COMERCIO UNA APROXIMACI&Oacute;N A LA PROBLEM&Aacute;TICA</b></p></font> <font face="Verdana" size="2">    <p align="right"><b>Luis Jorge Garay S.</b></p>     <p>Este art&iacute;culo hace parte de un estudio realizado para la Divisi&oacute;n Integraci&oacute;n, Comercio y Asuntos Hemisf&eacute;ricos del Banco Interamericano de Desarrollo (<font size="-1">BID</font>), Washington DC. Art&iacute;culo recibido el 20 de agosto de 2002 y aprobado por el Consejo Editorial el 27 de septiembre de 2002.</p><hr>     <p><b>Resumen</b></p>     <p><i>En este art&iacute;culo se presenta una s&iacute;ntesis anal&iacute;tica de la problem&aacute;tica de la presencia de est&aacute;ndares laborales diferenciales entre jurisdicciones y el comercio internacional, espec&iacute;ficamente en lo referente a sus impactos sobre las condiciones de competitividad y los mercados de trabajo -salarios y ocupaci&oacute;n- entre pa&iacute;ses part&iacute;cipes en el intercambio mutuo de bienes y servicios.</i></p>     <p><b>Palabras clave</b>: mercado de trabajo, est&aacute;ndares laborales, comercio internacional. <b>JEL</b>: J21, J31</p>     <p><b>Abstract</b></p>     <p><i>In this article an analytic synthesis of the problem of the presence of standards labor differential between jurisdictions and the international trade is presented, specifically regarding its impacts on the conditions of competitiveness and the work markets -wages and employment- among participant countries in the mutual exchange of goods and services.</i></p>     <p><b>Keywords</b>: work market, standards labor, international trade. <b>JEL</b>: J21, J31</p><hr>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>INTRODUCCI&Oacute;N</b></p>     <p>El prop&oacute;sito b&aacute;sico de este ensayo es presentar una s&iacute;ntesis anal&iacute;tica de la problem&aacute;tica de la presencia de est&aacute;ndares laborales diferenciales entre jurisdicciones y el comercio internacional, espec&iacute;ficamente en lo referente a sus impactos sobre las condiciones de competitividad y los mercados de trabajo -salarios y ocupaci&oacute;n- entre pa&iacute;ses part&iacute;cipes en el intercambio mutuo de bienes y servicios.</p>     <p>Esta problem&aacute;tica ha venido adquiriendo creciente relevancia pol&iacute;tica y econ&oacute;mica con el avance del proceso de globalizaci&oacute;n imperante en la actualidad -consecuentemente con la liberaci&oacute;n de la competencia y la apertura de mercados a nivel cada vez m&aacute;s global-, en medio de la agudizaci&oacute;n de diferencias sustanciales en niveles de desarrollo econ&oacute;mico y social y en condiciones de competencia entre tipos de pa&iacute;ses. Por ello, no gratuitamente se ha convertido en uno de los temas m&aacute;s delicados y de confrontaci&oacute;n no s&oacute;lo en las negociaciones comerciales en el seno de la Organizaci&oacute;n Mundial del Comercio (<font size="-1"><font size="-1">OMC</font></font>) sino tambi&eacute;n para la celebraci&oacute;n de acuerdos regionales de integraci&oacute;n econ&oacute;mica.</p>     <p>El ensayo est&aacute; compuesto por las siguientes secciones: en la primera se hace una breve introducci&oacute;n al debate sobre el tema de est&aacute;ndares laborales. En la segunda, se resumen los principales argumentos esgrimidos en favor de la armonizaci&oacute;n internacional de los est&aacute;ndares laborales. En la tercera, se sintetizan los resultados de investigaciones sobre los cambios observados en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas en los mercados de trabajo y el comercio internacional de los pa&iacute;ses desarrollados, con &eacute;nfasis en el caso de los Estados Unidos. Se muestran las limitaciones te&oacute;ricas y emp&iacute;ricas para poder interpretar con debido rigor tales cambios a la luz de ciertos teoremas neocl&aacute;sicos del comercio internacional. En la cuarta, se introducen algunos modelos desarrollados recientemente para analizar el impacto tanto de est&aacute;ndares laborales diferenciales entre pa&iacute;ses que comercian mutuamente como de su armonizaci&oacute;n internacional, y en la quinta, se plantean algunas conclusiones generales.</p>     <p><b>ANTECEDENTES SOBRE LOS EST&Aacute;NDARES LABORALES</b></p>     <p><b>Clasificaci&oacute;n de los est&aacute;ndares laborales</b></p>     <p>Los est&aacute;ndares laborales pueden ser clasificados en las siguientes categor&iacute;as b&aacute;sicas:<sup><a name="nr1"></a><a href="#1">1</a></sup></p> <ul>    <p>i) La libertad de asociaci&oacute;n, que incluye el derecho de los trabajadores a conformar sindicatos y negociar libremente los t&eacute;rminos y condiciones de empleo, con independencia del gobierno, con plenas libertades civiles protegidas por la ley y con derecho de amparo al trato discriminatorio.</p>     <p>ii) La prohibici&oacute;n y supresi&oacute;n de toda forma de trabajo forzado, entendido como la esclavitud y todo trabajo o servicio impuesto a una persona bajo la amenaza de castigo, sanci&oacute;n o penalidad. Esta pr&aacute;ctica no puede ser utilizada para prop&oacute;sitos como: la discriminaci&oacute;n social, racial, &eacute;tnica o religiosa, el desarrollo econ&oacute;mico, la coerci&oacute;n pol&iacute;tica y el castigo por haber participado en huelgas.</p>     <p>iii) La edad m&iacute;nima para el empleo, con miras a abolir toda forma de explotaci&oacute;n del trabajo infantil, cubriendo cualquier actividad econ&oacute;mica y condici&oacute;n de trabajo.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>iv) Las condiciones aceptables de trabajo, que abarcan los t&eacute;rminos salariales para favorecer unas condiciones de vida para los trabajadores y sus familias, las horas de trabajo diarias y el n&uacute;mero de d&iacute;as laborables a la semana, y las condiciones de seguridad y sanidad laborales.</p>     <p>v) La supresi&oacute;n de la discriminaci&oacute;n en el empleo por cualquier concepto como g&eacute;nero, raza, credo, nacionalidad, etc., en t&eacute;rminos de remuneraci&oacute;n, condiciones de trabajo, actividad y posici&oacute;n laborales.</p>    </ul>     <p><b>Evoluci&oacute;n del debate sobre los est&aacute;ndares laborales</b></p>     <p>El tema de los est&aacute;ndares laborales ha sido objeto tradicional de debate en el campo internacional, desde el punto de vista tanto &eacute;tico -bajo la &oacute;ptica de la preservaci&oacute;n de ciertos derechos de car&aacute;cter universal- como econ&oacute;mico, desde la perspectiva de las condiciones de costos y ventajas relativas en la competencia comercial entre pa&iacute;ses.</p>     <p>La argumentaci&oacute;n de &iacute;ndole &eacute;tica se desarroll&oacute; en Europa desde la primera parte del siglo xix, con miras a mejorar condiciones de trabajo tales como el n&uacute;mero de horas de trabajo, el trabajo infantil y de la mujer y las condiciones materiales de trabajo &#91;Hanson 1983&#93;. Sin embargo, no se lograron avances destacables hasta entrado el siglo xx, quiz&aacute;s con la fundaci&oacute;n de la Organizaci&oacute;n Internacional del Trabajo (<font size="-1">OIT</font>) en 1919 y la especificaci&oacute;n de su prop&oacute;sito b&aacute;sico de promover y resguardar los derechos humanos, particularmente en lo referente al mejoramiento de las condiciones de trabajo. Otra motivaci&oacute;n consist&iacute;a en evitar la agudizaci&oacute;n de la insatisfacci&oacute;n laboral que pudiera llevar a poner en peligro la paz y la armon&iacute;a en el mundo, especialmente en la &eacute;poca cuando apenas hab&iacute;an ocurrido la Primera Guerra Mundial y la Revoluci&oacute;n Bolchevique &#91;Lee 1997&#93;.</p>     <p>M&aacute;s tarde, en 1948, se introdujeron por primera vez en la naciente Organizaci&oacute;n Internacional de Comercio algunos aspectos relacionados con la supuesta competencia desleal reproducida por est&aacute;ndares laborales diferenciales entre pa&iacute;ses. Sin embargo, con la creaci&oacute;n del Acuerdo General de Aranceles y Comercio (<font size="-1">GATT</font>) no se abordaron temas sobre est&aacute;ndares laborales, excepto la prohibici&oacute;n de ventajas comerciales a bienes elaborados en prisiones.</p>     <p>Ello tiene que ver con el cambio de motivaci&oacute;n y de percepci&oacute;n sobre la conveniencia de los est&aacute;ndares laborales ocurrida desde los años setenta. En efecto, en palabras de Lee: </p>     <blockquote>    <p>&#91;…&#93; desde finales de los años setenta ha habido un cambio hacia la visi&oacute;n neoliberal de la pol&iacute;tica econ&oacute;mica y social, que lleva al cuestionamiento del valor de los est&aacute;ndares laborales. &#91;Se&#93; ha enfatizado en un menor papel del Estado, incluido lo relacionado con la regulaci&oacute;n del mercado. La regulaci&oacute;n es percibida como distorsionante, impidiendo el funcionamiento eficiente de los mercados y el logro de mejores resultados en t&eacute;rminos de crecimiento econ&oacute;mico, empleo e incluso distribuci&oacute;n del ingreso. La regulaci&oacute;n del mercado de trabajo no ha escapado a este escrutinio neoliberal. &#91;…&#93; Con este cambio ideol&oacute;gico, otros dos desarrollos han contribuido a cuestionar los est&aacute;ndares laborales. Uno es la profundizaci&oacute;n de la globalizaci&oacute;n de la econom&iacute;a. Ello ha hecho m&aacute;s prioritaria la promoci&oacute;n de la competitividad internacional en la ret&oacute;rica de la pol&iacute;tica p&uacute;blica. &#91;…&#93; El otro desarrollo que ha debilitado el apoyo a los est&aacute;ndares laborales es &#91;…&#93; la ca&iacute;da del comunismo y la desaparici&oacute;n de los peligros de la guerra fr&iacute;a &#91;Lee 1997, 174-175&#93;.</p></blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En este contexto, como lo señalan Brown, Deardorff y Stern:</p>     <blockquote>    <p>&#91;El argumento econ&oacute;mico&#93; presume que los est&aacute;ndares laborales han de ser definidos como absolutos y universales, antes que como asuntos que han de ser decididos por las naciones soberanas. Por supuesto, el tema se torna inmediatamente ambiguo si se reconoce y garantiza que la escogencia de los est&aacute;ndares laborales puede depender del estado de desarrollo y del ingreso per c&aacute;pita del pa&iacute;s y que, por lo tanto, pueden variar las valoraciones que se les asignen a los est&aacute;ndares en la funci&oacute;n de bienestar social de la naci&oacute;n. Claramente, muchos de los pa&iacute;ses en desarrollo se han visto hist&oacute;ricamente en la situaci&oacute;n de poder optar por est&aacute;ndares menores que los prevalecientes en naciones vecinas m&aacute;s ricas &#91;Brown <i>et al</i>. 1996, 230&#93;.</p></blockquote>     <p>Alrededor de la argumentaci&oacute;n de &iacute;ndole econ&oacute;mica ha surgido, no hace muchos años, una nueva concepci&oacute;n del nacionalismo en amplios espectros de la opini&oacute;n del mundo desarrollado, aduci&eacute;ndose la deslealtad en el intercambio cuando no se aplica con rigor una &uacute;nica norma social del trabajo a escala internacional. Deslealtad en favor de los pa&iacute;ses con salarios nominales m&aacute;s bajos y condiciones de trabajo menos exigentes y en detrimento de los pa&iacute;ses con las mejores remuneraciones y prestaciones sociales. Este es el argumento denominado del dumping social &#91;Garay 1994, 12-13&#93;.</p>     <p>Bajo esta &oacute;ptica se propone la imposici&oacute;n de una cl&aacute;usula social para garantizar condiciones equitativas en el intercambio y para propugnar el &quot;civilizar y humanizar las relaciones de fuerza internacionales que por una competencia sin ley, ponen en serio riesgo los derechos sociales del trabajo tan costosamente conquistados por las sociedades democr&aacute;ticas&quot; &#91;Julien 1993, 8&#93;. As&iacute; se llega a pregonar como deseable acudir, entre las f&oacute;rmulas disponibles, a la protecci&oacute;n de las econom&iacute;as desarrolladas con mayores est&aacute;ndares laborales frente a la competencia de los pa&iacute;ses en desarrollo con menores est&aacute;ndares.</p>     <p>Una tesis como la del <i>dumping social</i> es objeto de severas cr&iacute;ticas desde diversas perspectivas te&oacute;ricas, especialmente desde la cl&aacute;sica ricardiana, por la necesidad de ponderar el salario nominal en t&eacute;rminos de la productividad del trabajo antes de poder llegar a una conclusi&oacute;n definitiva sobre las supuestas desigualdad e inequidad en el intercambio, dado que es la existencia de salarios bajos, en los pa&iacute;ses menos eficientes, lo que les posibilita adquirir una ventaja comparativa en la producci&oacute;n de ciertos bienes con respecto a otros pa&iacute;ses.</p>     <p>Otra raz&oacute;n cr&iacute;tica reside en el hecho de que, a medida que avanza el proceso de internacionalizaci&oacute;n de la producci&oacute;n -en las m&aacute;s variadas etapas de los procesos productivos y a trav&eacute;s de firmas multinacionales, por ejemplo-, se alteran esencialmente las condiciones situacionales del an&aacute;lisis de las ventajas comparativas y de la dicotom&iacute;a antag&oacute;nica entre libre comercio y autarqu&iacute;a &#91;Garay 1994, 11 y ss&#93;.</p>     <p>Las visiones contrapuestas de pa&iacute;ses industrializados y en desarrollo alrededor de los derechos laborales giran en torno a la soberan&iacute;a de los Estados nacionales para observar determinadas condiciones sociales en el mercado de trabajo y sobre las bases objetivas en la creaci&oacute;n de ventajas competitivas entre pa&iacute;ses. A la luz de los intereses de los pa&iacute;ses en desarrollo, la imposici&oacute;n de est&aacute;ndares laborales promovidos por los pa&iacute;ses desarrollados constituye una violaci&oacute;n de la soberan&iacute;a nacional y un bloqueo de las ventajas en el intercambio en detrimento de los pa&iacute;ses con menores est&aacute;ndares.</p>     <p>Esta aprehensi&oacute;n y esta desconfianza mutua se han reproducido en las discusiones en el seno de la <font size="-1">OIT</font> sobre el r&eacute;gimen m&aacute;s apropiado para velar por la aplicaci&oacute;n de los derechos laborales aprobados en las diferentes Convenciones. Pa&iacute;ses desarrollados han argumentado la conveniencia de optar por sanciones -especialmente de &iacute;ndole comercial- contra Estados que no apliquen los est&aacute;ndares laborales convenidos, ante la insuficiencia manifiesta de la persuasi&oacute;n moral utilizada hasta ahora. La posici&oacute;n contraria ha sido defendida por pa&iacute;ses en desarrollo.</p>     <p>Dadas estas circunstancias, puede afirmarse, como lo hacen Morici y Schulz, que al menos en teor&iacute;a,</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote>    <p>&#91;…&#93; virtualmente todos los gobiernos soberanos han ratificado los derechos b&aacute;sicos de los trabajadores a trav&eacute;s de la Carta de Naciones Unidas de 1945, la Declaraci&oacute;n de Derechos Humanos de 1948, la Convenci&oacute;n de Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño de 1989. &#91;…&#93; En 1998, estos derechos fueron reafirmados un&aacute;nimemente por los miembros de la <font size="-1">OIT</font> en su Declaraci&oacute;n de Principios Fundamentales y Derechos de Trabajo. En 1996, el informe de la <font size="-1"><font size="-1">OECD</font></font> <i>Trade, employment and labor standards</i>, respalda estos derechos laborales aduciendo que tienen &quot;las caracter&iacute;sticas de derechos humanos&quot;. As&iacute;, la obligaci&oacute;n de todos los Estados soberanos de respetar y proteger estos derechos ha venido a constituirse en parte de la ley internacional &#91;Morici y Schulz 2000, 4-5&#93;.</p></blockquote>     <p>Sin embargo, ante las diferentes posturas en torno a la conveniencia de ciertos est&aacute;ndares, y dada la ausencia de mecanismos de sanci&oacute;n, la ratificaci&oacute;n y el cumplimiento de los derechos laborales var&iacute;an significativamente entre pa&iacute;ses, al punto que, por ejemplo: s&oacute;lo 73 de 175 pa&iacute;ses han ratificado la Convenci&oacute;n sobre edad m&iacute;nima -llegando a 120 millones de niños entre 5 y 14 años de edad con trabajo de tiempo completo y a cerca de 250 millones de niños cuando se incluyen los niños para quienes el trabajo es su actividad secundaria, con una incidencia de m&aacute;s del 40 por ciento de los niños en &Aacute;frica &#91;<font size="-1">OIT</font> 1996&#93;-; el trabajo forzado es pr&aacute;cticamente inexistente en los pa&iacute;ses de la <font size="-1">OECD</font>, en tanto que alcanza cierta importancia en algunos pa&iacute;ses como China, India, Pakistan, Brasil &#91;<font size="-1">OECD</font> 1996&#93;; la discriminaci&oacute;n contra la mujer es un problema bastante generalizado al punto que, en promedio, &quot;la relaci&oacute;n de pago entre la mujer y el hombre es cercana a un 75-80 por ciento, referida al pago por hora, y relativamente similar en t&eacute;rminos promedio entre los pa&iacute;ses de la <font size="-1">OECD</font> y los pa&iacute;ses en desarrollo&quot; &#91;<font size="-1">OIT</font> 1996&#93;; un 30 por ciento de los pa&iacute;ses miembros de la <font size="-1">OIT</font> no han ratificado la Convenci&oacute;n sobre libertad de asociaci&oacute;n, y un 20 por ciento, la de Negociaci&oacute;n Colectiva &#91;<font size="-1">OIT</font> 1999&#93;.</p>     <p>En años recientes se ha vuelto a retomar el debate sobre los reg&iacute;menes existentes a trav&eacute;s de la <font size="-1">OIT</font> y de la <font size="-1">OMC</font> para velar por el cumplimiento y la aplicaci&oacute;n de los convenios internacionales sobre derechos laborales. De una parte, pa&iacute;ses industrializados argumentan que los m&eacute;todos p&uacute;blicos de persuasi&oacute;n en las discusiones tripartitas (gobiernos, trabajadores y empleadores) en el marco institucional de la <font size="-1">OIT</font> son insuficientes por el limitado poder de coacci&oacute;n de la organizaci&oacute;n, la variedad de intereses entre gobiernos miembros, aun sobre derechos laborales b&aacute;sicos, y las contradicciones entre los tres actores part&iacute;cipes en las discusiones. Es as&iacute; como, por ejemplo:</p>     <blockquote>    <p>Las convenciones de la <font size="-1">OIT</font> y otros acuerdos sobre derechos humanos &#91;…&#93; se refieren al tratamiento y los derechos legales provistos por los gobiernos a los trabajadores dom&eacute;sticos. &#91;As&iacute;&#93; no hay intercambio de beneficios entre &#91;Estados&#93; soberanos y no se establecen derechos contractuales entre ellos. M&aacute;s bien, de lo que se trata es de una reafirmaci&oacute;n de lo que constituye un comportamiento correcto por parte de los soberanos con respecto a los individuos privados en sus propias jurisdicciones &#91;Morici y Schulz 2000, 12&#93;.</p></blockquote>     <p>A diferencia, en los acuerdos en el marco de la <font size="-1">OMC</font> se dispone el trato que los gobiernos les han de brindar tanto a bienes como a servicios de otros pa&iacute;ses miembros, seg&uacute;n el cumplimiento por parte de estos &uacute;ltimos de compromisos acordados conjuntamente. Se refiere al intercambio de beneficios entre Estados soberanos sobre el acceso mutuo a sus respectivos mercados de bienes y servicios y al trato de inversiones y la movilidad de capitales nacionales entre sus pa&iacute;ses.</p>     <blockquote>    <p>Consecuentemente, no es sorprendente que el <font size="-1">GATT</font> y la <font size="-1">OMC</font> hayan evolucionado a un elaborado mecanismo de soluci&oacute;n de controversias, el cual se asemeja cada vez m&aacute;s a un sistema de ley comercial que regula las acciones de soberanos, como la ley dom&eacute;stica de contrataci&oacute;n restringe las acciones de los individuos privados &#91;Morici y Schulz 2000, 12&#93;.</p></blockquote>     <p>De cualquier forma, el grado de incumplimiento de convenios sobre est&aacute;ndares laborales delata una diversidad de concepciones y de situaciones sociales entre pa&iacute;ses. Como lo señala Bhagwati:</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote>    <p>&#91;l&#93;a realidad es que la diversidad de pr&aacute;cticas y est&aacute;ndares laborales es amplia y refleja no necesariamente venalidad e inmoralidad, sino m&aacute;s bien diversidad de valores culturales, condiciones econ&oacute;micas y creencias anal&iacute;ticas y teor&iacute;as sobre las consecuencias econ&oacute;micas (y, por lo tanto, morales) de est&aacute;ndares laborales espec&iacute;ficos. La noci&oacute;n de que los est&aacute;ndares laborales pueden ser universalizados, como los derechos humanos, como, la libertad y el <i>habeas corpus</i>, simplemente por denominarlos &quot;derechos laborales&quot;, ignora el hecho de que esta f&aacute;cil ecuaci&oacute;n entre est&aacute;ndares laborales culturalmente espec&iacute;ficos y los derechos humanos universales tendr&aacute; dificultades para sobrevivir ante un escrutinio m&aacute;s profundo &#91;Bhagwati 1995, 754&#93;.</p></blockquote>     <p>Ahora bien: aun si se llegara a un entendimiento sobre la &quot;raz&oacute;n de ser&quot;, su &iacute;ndole (&eacute;tica, econ&oacute;mica, pol&iacute;tica) y la bondad de la adopci&oacute;n y aplicaci&oacute;n de est&aacute;ndares laborales, surgen cuestionamientos de diverso tipo, como la conveniencia (o no) y para qui&eacute;n de avanzar en la armonizaci&oacute;n de estos est&aacute;ndares entre pa&iacute;ses como condici&oacute;n para &quot;nivelar el campo de acci&oacute;n&quot; en las relaciones internacionales, cu&aacute;l ser&iacute;a el foro, la instancia y el mecanismo para regular la observancia y el cumplimiento de los compromisos internacionales y el patr&oacute;n de transici&oacute;n intertemporal para la armonizaci&oacute;n o coordinaci&oacute;n en la implantaci&oacute;n de est&aacute;ndares entre tipos de pa&iacute;ses.</p>     <p><b>LA ARMONIZACI&Oacute;N DE EST&Aacute;NDARES ENTRE PA&Iacute;SES</b></p>     <p><b>Argumentos sobre la armonizaci&oacute;n internacional</b></p>     <p>En general, en la literatura especializada se aducen diversas razones gen&eacute;ricas en favor de la armonizaci&oacute;n de normas, procedimientos, principios o instituciones. Entre ellas vale la pena mencionar algunas ilustrativas:<sup><a name="nr2"></a><a href="#2">2</a></sup></p> <ul>    <p>i) facilitar la interacci&oacute;n y la comunicaci&oacute;n entre agentes de diferentes jurisdicciones, con la consecuente reducci&oacute;n de incertidumbre y costos de transacci&oacute;n;</p>     <p>ii) prevenir que una jurisdicci&oacute;n saque provecho de ciertas reglas, acciones y pol&iacute;ticas que no s&oacute;lo le beneficien sino que adem&aacute;s les impongan sobrecostos a otras jurisdicciones;</p>     <p>iii) garantizar unas condiciones equilibradas para la competencia, tanto por consideraciones de car&aacute;cter econ&oacute;mico -al poder alterarse las condiciones naturales de ventaja comparativa y reproducirse distorsiones e ineficiencias en la localizaci&oacute;n de recursos productivos por la presencia de diferencias regulatorias, por ejemplo- como por razones relacionadas con la justicia al nivel de la distribuci&oacute;n entre pa&iacute;ses;</p>     <p>iv) favorecer el aprovechamiento de econom&iacute;as de escala cuando la escala m&iacute;nima de producci&oacute;n supera el tamaño del mercado de una jurisdicci&oacute;n y requiere abarcar total o parcialmente el de otra;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>v) mejorar la transparencia y la certidumbre en el ambiente competitivo entre jurisdicciones con la celebraci&oacute;n de convenios internacionales y la aplicaci&oacute;n de normas o regulaciones comunes.</p>    </ul>     <p>No obstante, como lo muestra Leebron:</p>     <blockquote>    <p>Las ventajas de la armonizaci&oacute;n no pueden ser evaluadas solamente con respecto a los objetivos asignados a ella, tales como econom&iacute;as de escala o equidad. Las diferencias entre naciones tambi&eacute;n pueden tener valor, y la armonizaci&oacute;n puede ser obtenida s&oacute;lo al costo de eliminar las diferencias o de reducirlas. &#91;...&#93; En &uacute;ltimas, la cuesti&oacute;n de la armonizaci&oacute;n est&aacute; relacionada con la legitimidad de las diferencias. Si las diferencias son leg&iacute;timas &#91;…&#93; aun las ventajas de la armonizaci&oacute;n basadas en otros argumentos deben tomar en consideraci&oacute;n el valor de la diferencia para determinar si conviene avanzar en tal armonizaci&oacute;n. &#91;A lo que agrega que el objetivo de la armonizaci&oacute;n y las fuentes de las diferencias&#93; proveen las bases para una evaluaci&oacute;n te&oacute;rica de la armonizaci&oacute;n. &#91;…&#93; Las bases en favor de una armonizaci&oacute;n no guardan una relaci&oacute;n particular con la fuente de la diferencia, aunque algunas fuentes erosionan las razones para una armonizaci&oacute;n. &#91;…&#93; Los costos de la armonizaci&oacute;n, y por ende si resulta justificable y c&oacute;mo debe ser alcanzada, pueden depender de la fuente de diferencia &#91;Leebron 1996, 66-67 y 75&#93;.</p></blockquote>     <p>Ahora bien: existen argumentos gen&eacute;ricos de diversas &iacute;ndoles en torno a la justificaci&oacute;n de la armonizaci&oacute;n de est&aacute;ndares para reducir la diversidad entre pa&iacute;ses relacionados comercial y econ&oacute;micamente, a saber: &eacute;tica-filos&oacute;fica, econ&oacute;mica (estructural y bienestar) y pol&iacute;tica. Obviamente, hay una estrecha interrelaci&oacute;n y entrecruzamientos entre estos tipos de argumentos; por ejemplo, las cuestiones de equidad y de distribuci&oacute;n son objeto de argumentaciones de &iacute;ndole tanto &eacute;tico-moral como econ&oacute;mica y pol&iacute;tica.</p> <ul>    <p>i) La argumentaci&oacute;n &eacute;tica se sustenta en la noci&oacute;n de &quot;condici&oacute;n humana&quot; y en el sentido de obligaci&oacute;n entre humanos. En otras palabras, el aspecto &eacute;tico de los est&aacute;ndares se relaciona b&aacute;sicamente con el sentido de &quot;universalidad&quot;.</p>     <blockquote>    <p>El tema fundamental es si los est&aacute;ndares laborales constituyen, como los est&aacute;ndares b&aacute;sicos de derechos humanos, un principio universal que deban ser aplicados igualmente por todos los pa&iacute;ses y en todo momento. La visi&oacute;n alternativa es considerar que los est&aacute;ndares laborales son &acute;dependientes del desarrollo&acute; y por eso pueden variar entre pa&iacute;ses y a trav&eacute;s del tiempo &#91;Sapir 1995, 791&#93;.</p></blockquote>    </ul>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En su versi&oacute;n radical, la argumentaci&oacute;n &eacute;tica lleva a legitimar la obligaci&oacute;n del uso del poder y la capacidad de influencia de unos pa&iacute;ses sobre otros para la implantaci&oacute;n de pol&iacute;ticas y acciones en cumplimiento de unas obligaciones consideradas internacionales -m&aacute;s all&aacute; de las propias fronteras-. En este sentido se acepta y legitima la interferencia de unos Estados sobre otros, abrog&aacute;ndose el principio de la soberan&iacute;a tradicional de los Estados-naci&oacute;n para la conducci&oacute;n de los asuntos de sus ciudadanos, con respeto al pluralismo moral entre naciones, como fue instituido en el Tratado de Westfalia. Ahora bien: la intervenci&oacute;n entre fronteras para velar por obligaciones con otros (ciudadanos de otros pa&iacute;ses) presupone que &eacute;stos poseen derechos que deben ser respetados no s&oacute;lo por sus conciudadanos y por el Estado-naci&oacute;n del que forman parte constitutiva, sino, con mayor raz&oacute;n, por parte de los Estados-naci&oacute;n for&aacute;neos. El problema de garantizar los derechos positivos y negativos de los ciudadanos se torna no menos complejo y dif&iacute;cil cuando se trata de una intervenci&oacute;n internacional en comparaci&oacute;n con el caso de una intervenci&oacute;n dom&eacute;stica &#91;Bhagwati 1996, 9 y ss&#93;.</p>     <p>Se aducen diversas motivaciones para la argumentaci&oacute;n &eacute;tico-filos&oacute;fica, como son las relacionadas con la observancia de derechos humanos b&aacute;sicos -como una obligaci&oacute;n de car&aacute;cter estrictamente moral-, la b&uacute;squeda de una justicia distributiva y de una equidad tanto entre pa&iacute;ses como entre grupos sociales en el interior de los pa&iacute;ses.</p> <ul>    <p>ii) La argumentaci&oacute;n de &iacute;ndole pol&iacute;tica est&aacute; sustentada fundamentalmente en el temor de que la competencia entre jurisdicciones con diferentes est&aacute;ndares tiende a favorecer a aquellas con los est&aacute;ndares menos exigentes y con menores exigencias para su observancia. &Eacute;sta es la denominada &quot;carrera hacia el fondo&quot; o &quot;hacia las jurisdicciones con los est&aacute;ndares menos exigentes&quot;. <i><i>ceteris paribus</i></i>, las firmas y los capitales tienden a movilizarse hacia las jurisdicciones con menores est&aacute;ndares, por lo que el libre comercio y la libre movilidad de capitales habr&iacute;an de llevar a una armonizaci&oacute;n &quot; desde abajo&quot; y no &quot; por arriba&quot; . As&iacute;, se argumenta que, para poder proceder a liberalizar sus mercados de bienes y servicios y el de capitales en favor de los pa&iacute;ses en desarrollo, los pa&iacute;ses desarrollados -con mayores est&aacute;ndares laborales y medioambientales- deber&aacute;n buscar una armonizaci&oacute;n de est&aacute;ndares &quot; desde arriba&quot; y no &quot; por abajo&quot; .</p>     <p>Sin embargo, no hay consenso en la literatura sobre la inevitabilidad de la armonizaci&oacute;n &quot; desde abajo&quot; , ya que la evidencia emp&iacute;rica no muestra que mayores est&aacute;ndares laborales impliquen necesariamente la existencia de mayores costos laborales &#91;Freeman 1994&#93;. A pesar de ello,</p>     <blockquote>    <p>&#91;…&#93; se argumenta que no es posible aislar los est&aacute;ndares laborales por consideraciones pol&iacute;ticas y distributivas. Por ejemplo, la opci&oacute;n de financiar mayores est&aacute;ndares laborales de protecci&oacute;n social a trav&eacute;s de impuestos generales puede no ser factible en el actual contexto pol&iacute;tico en el que el poder pol&iacute;tico de la clase trabajadora organizada se ha venido erosionando progresivamente. Al mismo tiempo la creciente movilidad del capital y de &acute;skills&acute; en el contexto de la globalizaci&oacute;n impone nuevas restricciones a la capacidad del gobierno para imponer impuestos. Est&aacute; tambi&eacute;n el riesgo que la globalizaci&oacute;n disminuya la solidaridad social &#91;y que como resultado&#93; la clase trabajadora tiene que asumir el costo de mantener est&aacute;ndares laborales elevados &#91;Lee 1997, 182&#93;.</p></blockquote>     <p>Bajo esta perspectiva se asimila a los est&aacute;ndares laborales con los bienes p&uacute;blicos en el sentido de que son compartidos por una comunidad, y establecidos por convenci&oacute;n y evoluci&oacute;n hist&oacute;rica, cuyo car&aacute;cter es end&oacute;geno -antes que ex&oacute;geno- al variar con las circunstancias y condiciones sociales y diferenciarse entre pa&iacute;ses en un momento dado. Adem&aacute;s, como lo aclara con raz&oacute;n Casella:</p>     <blockquote>    <p>El t&eacute;rmino &quot;bien p&uacute;blico&quot; se refiere a un consumo conjunto y no a la imposibilidad de una apropiaci&oacute;n privada del excedente generado por el est&aacute;ndar. En otras palabras, los derechos de propiedad sobre los est&aacute;ndares pueden ser definidos, y, por eso, el retorno del establecimiento del est&aacute;ndar puede ser apropiado y el mismo est&aacute;ndar puede ser provisto privadamente. De otra parte, el valor del est&aacute;ndar depende de si es compartido por un grupo que no sea muy pequeño para que as&iacute; pueda constituirse como un est&aacute;ndar. En la terminolog&iacute;a de la teor&iacute;a de las finanzas p&uacute;blicas, un est&aacute;ndar es excluible pero no rival; es, en sentido estricto, un &acute;club good&acute; &#91;Casella 1996, 123-124&#93;.</p></blockquote>    </ul>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>Instrumentaci&oacute;n<sup><a name="nr3"></a><a href="#3">3</a></sup></b></p>     <p>La armonizaci&oacute;n es un proceso con dos aspectos claramente diferenciados: uno es el procedimiento y el arreglo institucional para convenir y avanzar hacia la adopci&oacute;n de los acuerdos de armonizaci&oacute;n pactados entre jurisdicciones, y otro es el esquema legal y organizativo en las jurisdicciones para la aplicaci&oacute;n y la evaluaci&oacute;n de las normas y los est&aacute;ndares de armonizaci&oacute;n acordados conjuntamente.</p>     <p>Con relaci&oacute;n al primer aspecto, es de mencionar que la armonizaci&oacute;n puede avanzarse mediante un proceso espont&aacute;neo y unilateral, sin la mediaci&oacute;n de un compromiso interjurisdiccional y sin estar estrictamente supeditado a un r&eacute;gimen legal internacional. El punto est&aacute; en si, debido a las fuerzas del proceso de internacionalizaci&oacute;n, se pueden reproducir condiciones favorables para que las medidas y normas, en un inicio unilaterales, tiendan a orientarse en una direcci&oacute;n relativamente similar. Es decir, para que los esfuerzos unilaterales tiendan a converger en un mismo sentido, lleg&aacute;ndose a generar, de facto, un proceso hacia una armonizaci&oacute;n de normas, est&aacute;ndares y acciones entre jurisdicciones.</p>     <p>No obstante, es claro que el proceso -espont&aacute;neo por su naturaleza- es incierto y relativamente ineficiente para avanzar sin sobresaltos hacia una verdadera armonizaci&oacute;n de normas y est&aacute;ndares entre jurisdicciones -tanto m&aacute;s cuanto mayores sean la complejidad y el &aacute;mbito del campo objeto de armonizaci&oacute;n y el n&uacute;mero y la diversidad de jurisdicciones, para no mencionar sino unos factores-. De ah&iacute; la conveniencia de optar por otro procedimiento, como es el de la armonizaci&oacute;n multilateral concertada mediante convenios formales y bajo una adecuada institucionalidad para la administraci&oacute;n, la verificaci&oacute;n y la evaluaci&oacute;n de los compromisos interjurisdiccionales. A diferencia del procedimiento espont&aacute;neo y voluntario, el multilateral formal puede ser de cumplimiento obligatorio o voluntario, seg&uacute;n disposici&oacute;n de la propia jurisprudencia.</p>     <p>En este caso se requiere una institucionalidad que disponga de la autoridad suficiente para persuadir y estimular o coaccionar y sancionar a las jurisdicciones para adoptar y aplicar los est&aacute;ndares acordados multilateralmente, seg&uacute;n el grado de obligatoriedad de la armonizaci&oacute;n. Dado que la mayor&iacute;a de los acuerdos multilaterales de armonizaci&oacute;n han sido acordados sin una estricta obligaci&oacute;n legal, se ha tenido que ir acudiendo a mecanismos de persuasi&oacute;n para incentivar la aplicaci&oacute;n de los est&aacute;ndares y normas convenidos. &Eacute;ste es el caso t&iacute;pico de los acuerdos en el seno de la <font size="-1">OIT</font>.</p>     <p>Por &uacute;ltimo, uno de los aspectos m&aacute;s delicados de la armonizaci&oacute;n es la especificaci&oacute;n de la unidad espacial y pol&iacute;tico-legal de las jurisdicciones part&iacute;cipes en acuerdos internacionales de armonizaci&oacute;n, no s&oacute;lo para garantizar la preservaci&oacute;n de la soberan&iacute;a -as&iacute; sea perforada ante los avances del proceso de globalizaci&oacute;n &#91;Garay 1999&#93;- sino adem&aacute;s para garantizar mayor representatividad, sustento y compromiso en el proceso de definici&oacute;n y aplicaci&oacute;n de normas y est&aacute;ndares objeto de armonizaci&oacute;n multilateral. Adem&aacute;s, dado que uno de los problemas con la armonizaci&oacute;n multilateral de apenas unas ciertas normas es que pueden reproducirse distorsiones y divergencias en los reg&iacute;menes legales y en la pol&iacute;tica regulatoria en los niveles dom&eacute;stico e internacional, resulta conveniente brindar la debida atenci&oacute;n a las diferencias de los ordenamientos legales locales, regionales y nacionales, y a los impactos discriminatorios susceptibles de generarse con la implantaci&oacute;n de ciertos est&aacute;ndares en algunos campos y no en otros.</p>     <p>A manera de reflexi&oacute;n, es de resaltar la gran complejidad de la tarea de evaluar las ventajas e inconveniencias de una armonizaci&oacute;n pol&iacute;tica multilateral de normas y procedimientos. En palabras de Leebron:</p>     <blockquote>    <p>Se requiere primero que comprendamos la naturaleza del prop&oacute;sito &#91;de la armonizaci&oacute;n&#93; y de su sustento normativo. &#91;…&#93; Luego debemos identificar las bases de la armonizaci&oacute;n: ¿qu&eacute; es lo que resulta criticable o costoso por la existencia de diferentes reg&iacute;menes legales? Antes de avanzar en la armonizaci&oacute;n, necesitamos entender las fuentes y el valor de las diferencias que son el prop&oacute;sito de la armonizaci&oacute;n. Con todo ello en mente, debemos determinar cu&aacute;les procesos de armonizaci&oacute;n son los m&aacute;s aconsejables, y cu&aacute;ndo alguna alternativa a la armonizaci&oacute;n es m&aacute;s aconsejable para el logro de nuestros objetivos. Muchas de estas cuestiones no pueden ser resueltas en el contexto actual de b&uacute;squeda de la armonizaci&oacute;n de leyes y pol&iacute;ticas nacionales. &#91;…&#93; De cualquier manera, el que los part&iacute;cipes en el debate sobre armonizaci&oacute;n hagan expl&iacute;citos sus argumentos y supuestos debe beneficiar el proceso &#91;Leebron 1996, 94-95&#93;.</p></blockquote>     <p><b>CAMBIOS DEL MERCADO DE TRABAJO Y EL COMERCIO INTERNACIONAL</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>Antecedentes b&aacute;sicos</b></p>     <p>Uno de los debates m&aacute;s agudos en el escenario internacional en los &uacute;ltimos años se refiere a la relaci&oacute;n existente entre los cambios ocurridos en los mercados laborales de los pa&iacute;ses desarrollados y la competencia comercial de los pa&iacute;ses en desarrollo, asociada con el proceso de globalizaci&oacute;n econ&oacute;mica de las d&eacute;cadas recientes. Con el agravante de que, desde ciertos c&iacute;rculos de pa&iacute;ses industrializados, se ha argumentado que la mayor competencia de bienes y servicios de pa&iacute;ses con salarios bajos ha conducido a un deterioro de los salarios de los trabajadores menos calificados y a una agudizaci&oacute;n de la desigualdad de ingresos -entre el trabajo calificado y el no calificado-, por lo que ha llegado a esgrimirse la conveniencia de la imposici&oacute;n de una cl&aacute;usula social que nivele las condiciones sociales de trabajo entre pa&iacute;ses -en particular, de est&aacute;ndares laborales entre los pa&iacute;ses con salarios elevados y los pa&iacute;ses en desarrollo-.</p>     <p>Es claro que solamente en la medida en que se logre avanzar con suficiente rigor te&oacute;rico y emp&iacute;rico en el diagn&oacute;stico de los diferentes factores determinantes -y su importancia relativa- de los cambios de los mercados de trabajo ser&aacute; posible ilustrar las eventuales razones, conveniencias e impactos distributivos -intra e interpa&iacute;ses- de una pol&iacute;tica multilateral de armonizaci&oacute;n en el campo de los est&aacute;ndares laborales. Ah&iacute; reside la utilidad de hacer un breve esbozo del debate realizado en este tema durante los &uacute;ltimos años.</p>     <p>Unas de las primeras investigaciones, y de las m&aacute;s comprensivas, fueron las realizadas por Kosters, con unos resultados ilustrativos al mostrar cambios decisivos del mercado de trabajo de pa&iacute;ses desarrollados, con referencia especial al caso de los Estados Unidos y en menor medida, a los de otros pa&iacute;ses industriales. Entre sus hallazgos sobresalen los siguientes &#91;Kosters 1994&#93;:</p> <ul>    <p>i) una ca&iacute;da en el crecimiento de la productividad de la econom&iacute;a estadounidense desde los años setenta;</p>     <p>ii) un incremento sustancial de la dispersi&oacute;n salarial entre finales de los setenta y de los ochenta, con el ingrediente particular de haber estado acompañado de un significativo crecimiento de los premios salariales asociados con mayores años de educaci&oacute;n y con la experiencia laboral;</p>     <p>iii) un marcado deterioro de los salarios relativos de los trabajadores con poca escolaridad y experiencia en el trabajo;</p>     <p>iv) una reducci&oacute;n significativa de las diferencias salariales entre g&eacute;neros, que declinaron de manera sustancial.</p>    </ul>     <p>Con base en cifras y estudios de la <font size="-1">OECD</font> se observa que, en general, para los pa&iacute;ses m&aacute;s avanzados, tambi&eacute;n se produjo una tendencia a aumentar la dispersi&oacute;n entre salarios seg&uacute;n escolaridad y experiencia laboral durante las d&eacute;cadas del setenta y del ochenta, aunque con diferencias no despreciables en t&eacute;rminos de la magnitud, el inicio y la duraci&oacute;n de los cambios &#91;<font size="-1">OECD</font> 1993; Kosters 1994&#93;. En principio, Europa evit&oacute; el nivel de desigualdad salarial o el cambio en inequidad experimentado en los Estados Unidos, aparte de que los salarios m&aacute;s bajos en la distribuci&oacute;n lograron aumentar y no caer como en este &uacute;ltimo pa&iacute;s. Aunque es de resaltar el incremento sustancial del desempleo en Europa, en claro contraste con el comportamiento seguido en los Estados Unidos.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>De cualquier forma, el aumento del desempleo en Europa y el de la dispersi&oacute;n salarial en los Estados Unidos &quot;reflejan el mismo fen&oacute;meno: una ca&iacute;da relativa en la demanda en contra de los menos capacitados que ha superado la tendencia de largo plazo de una reducci&oacute;n relativa de la oferta de trabajadores menos calificados&quot; &#91;Freeman 1995, 19&#93;.</p>     <p>Ahora bien: dado que durante ese per&iacute;odo se produjo simult&aacute;neamente un crecimiento significativo del comercio de los Estados Unidos y Europa con los pa&iacute;ses del Tercer Mundo, surgi&oacute; un primer interrogante sobre la influencia de dicho comercio en la reducci&oacute;n de la demanda por trabajo menos calificado y en el descenso relativo de sus salarios en los pa&iacute;ses industrializados.</p>     <p>Ante la insuficiente evidencia emp&iacute;rica para asignarle al comercio con pa&iacute;ses en desarrollo el papel de factor explicatorio -por si s&oacute;lo- del comportamiento del mercado de trabajo en los pa&iacute;ses industrializados, se hizo necesario ampliar el cuestionamiento para indagar la posible influencia de otros factores como la tecnolog&iacute;a y el tipo de cambio t&eacute;cnico aplicado en los pa&iacute;ses desarrollados.</p>     <p><b>Consideraciones te&oacute;ricas tradicionales</b></p>     <p>El problema de la identificaci&oacute;n de factores determinantes en procesos como la evoluci&oacute;n de la dispersi&oacute;n salarial y del desempleo es de &iacute;ndole conceptual, te&oacute;rica y emp&iacute;rica. Para comenzar, la idea de que el comercio entre pa&iacute;ses con diferentes disponibilidades relativas de mano de obra calificada y no calificada y con diferentes niveles salariales -acorde con la disponibilidad de factores productivos- llevar&iacute;a a una igualaci&oacute;n de remuneraciones por tipo de trabajo entre pa&iacute;ses, pretende sustentarse en el teorema neocl&aacute;sico de igualaci&oacute;n de remuneraci&oacute;n de factores (<font size="-1"><font size="-1">FPE</font></font>) desarrollado en el marco del modelo Heckscher-Ohlin-Samuelson (<font size="-1">HOS</font>).</p>     <p>Sin embargo, como lo han señalado diversos autores, las prescripciones del teorema no aplican en la realidad, debido a que una o m&aacute;s condiciones suficientes son demasiado exigentes, al punto de que no son observadas en la pr&aacute;ctica; ellas son, entre otras: id&eacute;nticas tecnolog&iacute;as e id&eacute;nticos gustos entre pa&iacute;ses, un ordenamiento similar de sectores seg&uacute;n las intensidades de trabajo calificado a no calificado y de capital a trabajo a cualquier precio, ausencia de efectos de escala y, quiz&aacute; la m&aacute;s importante, especializaci&oacute;n incompleta -cada pa&iacute;s produce todos los bienes comerciados-. As&iacute;, por ejemplo, en palabras de Bhagwati:</p>     <blockquote>    <p>&#91;...&#93; el teorema requiere que las tecnolog&iacute;as (como tambi&eacute;n los gustos) sean id&eacute;nticas entre pa&iacute;ses. Pero, entonces, a pesar de un <i>know-how</i> id&eacute;ntico, el Norte y el Sur pueden estar operando en diferentes mundos tecnol&oacute;gicos si las funciones de producci&oacute;n se caracterizan por la posibilidad de sufrir alteraciones dr&aacute;sticas en la intensidad de factores &#91;con el cambio de la intensidad factorial de un factor a otro (<i>factor reversal</i>): por ejemplo, de mano de obra intensivo a capital intensivo&#93; (como el hecho de que un bien, a los mismos precios de bienes, es intensivo en el uso de diferentes factores productivos entre el Norte y el Sur); y si las disponibilidades relativas de factores son tales que el Norte y el Sur est&aacute;n actualmente caracterizados por tales alteraciones. &#91;…&#93; Cuando estas alteraciones son dr&aacute;sticas &#91;en el sentido mencionado&#93;, evidentemente ambos, el Norte y el Sur, pueden aumentar los salarios reales de la mano de obra no calificada gracias al libre comercio&quot; &#91;Bhagwati 1994, 42-43&#93;. </p></blockquote>     <p>Precisamente, &eacute;ste es un resultado diferente al postulado por el teorema <font size="-1"><font size="-1">FPE</font></font>. De otra parte, como lo han afirmado Deardorff y Hakura, el teorema <font size="-1"><font size="-1">FPE</font></font> postula que el libre comercio puro iguala las remuneraciones factoriales en una situaci&oacute;n en la que se han eliminado todas las barreras al comercio.</p>     <blockquote>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En este caso especial de libre comercio, si se cumplen otros supuestos, incluido el que los factores son perfectamente m&oacute;viles entre industrias y que las disponibilidades de factores de los pa&iacute;ses son lo suficientemente similares para permitir especializaci&oacute;n incompleta, entonces estos pa&iacute;ses compartir&aacute;n las mismas remuneraciones para todos los factores. &#91;…&#93; Este teorema no pregona que un movimiento hacia el libre comercio vaya a aproximar los precios de los factores (entre pa&iacute;ses). Es un teorema de equilibrio est&aacute;tico con perfecto libre comercio; no es una proposici&oacute;n de est&aacute;tica comparativa &#91;Deardorff y Hakura 1994, 78&#93;.</p></blockquote>     <p>Adem&aacute;s, el teorema <font size="-1">FPE</font> se concentra en los impactos sobre la remuneraci&oacute;n del trabajo, causados por cambios en la oferta de factores productivos -por ejemplo, de mano de obra-, y no por una mayor competencia externa, ya que se basa en el supuesto de que se trata de un pa&iacute;s pequeño con precios internacionales fijos, aun ante variaciones de la oferta dom&eacute;stica de los bienes &#91;Leamer 1994&#93;. Para analizar los impactos de la globalizaci&oacute;n -de una mayor competencia internacional- conviene tomar como referencia el teorema Stolper-Samuelson (<font size="-1">TSS</font>) que indica c&oacute;mo los salarios cambian en respuesta a variaciones en los precios internacionales de los bienes.</p>     <p>Espec&iacute;ficamente, la versi&oacute;n general del <font size="-1">TSS</font> postula que un aumento de aranceles en el contexto de dos pa&iacute;ses, dos bienes, dos factores productivos del modelo hos, y bajo supuestos como los de perfecta movilidad de factores, especializaci&oacute;n incompleta y ausencia de econom&iacute;as de escala, tender&aacute; a incrementar la remuneraci&oacute;n real del factor de producci&oacute;n escaso en el pa&iacute;s y a disminuir la remuneraci&oacute;n real del factor abundante.</p>     <p>Pero, como lo argumentan Deardorff y Stern, Bhagwati propuso una versi&oacute;n, denominada &quot;esencial&quot;, en tanto recoge la esencia del planteamiento de Stolper y Samuelson y que es la que m&aacute;s atenci&oacute;n ha venido a recibir en la literatura. Tal versi&oacute;n pregona que un aumento en el precio relativo de un bien aumenta la remuneraci&oacute;n real del factor usado intensivamente en la producci&oacute;n de dicho bien, y reduce la remuneraci&oacute;n real del otro factor &#91;Deardorff y Stern 1994, 12-13&#93;.</p>     <p>Es de aclarar que la versi&oacute;n esencial de <font size="-1">TSS</font> no pregona nada sobre los impactos del comercio, sino m&aacute;s bien sobre los efectos de los cambios de aranceles o de precios relativos de bienes. Claro est&aacute; que si la versi&oacute;n &quot;esencial&quot; del <font size="-1">TSS</font> y el teorema hos aplican simult&aacute;neamente, se puede deducir que un movimiento de autarqu&iacute;a a libre comercio producir&aacute; un incremento de la remuneraci&oacute;n real del factor abundante y una rebaja de la remuneraci&oacute;n real del factor escaso.</p>     <p>Es de mencionar que los postulados del <font size="-1">TSS</font> se alteran cuando no se cumplen todos los supuestos, como es el caso de la inmovilidad de uno de los factores de producci&oacute;n, tal como se ha mostrado con el modelo de factores espec&iacute;ficos &#91;Deardorff y Hakura 1994&#93;. Adem&aacute;s, cuando hay especializaci&oacute;n completa deja de observarse la unicidad de la relaci&oacute;n entre los precios de los bienes y las remuneraciones de los factores, por lo que un aumento adicional del precio del bien producido (objeto de especializaci&oacute;n) puede conducir a que ambos factores de producci&oacute;n ganen y a que est&eacute;n en mejores condiciones bajo libre comercio que en autarqu&iacute;a &#91;Bhagwati y Dehejia 1994&#93;.</p>     <blockquote>    <p>&#91;Este impacto&#93; tambi&eacute;n puede ocurrir si el comercio implica mayor competencia y disciplina, reproduciendo efectos de eficiencia tipo x, asimilables anal&iacute;ticamente a un cambio t&eacute;cnico neutral a la Hicks. Si asumimos que el efecto opera en toda la econom&iacute;a, entonces ambos factores productivos ver&aacute;n mejoradas sus remuneraciones reales, compensando y posiblemente revirtiendo la ca&iacute;da de la remuneraci&oacute;n real del factor afectado (seg&uacute;n el <font size="-1">TSS</font>) &#91;Bhagwati y Dehejia 1994, 45&#93;. </p></blockquote>     <p><b>An&aacute;lisis emp&iacute;ricos</b></p>     <p>No obstante estas precisiones, el <font size="-1">TSS</font> ha sido utilizado como marco de referencia en la literatura emp&iacute;rica reciente sobre los impactos del comercio internacional en los salarios de los pa&iacute;ses desarrollados.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Los estudios emp&iacute;ricos pueden agruparse as&iacute;:</p> <ul>    <p>i) Estimaci&oacute;n del impacto sobre los salarios en los pa&iacute;ses desarrollados, como consecuencia del contenido factorial de los cambios de su comercio con pa&iacute;ses en desarrollo (con salarios bajos) y, por lo tanto, del cambio de la disponibilidad &quot;efectiva&quot; de factores involucrados -tanto los nacionales como los for&aacute;neos incorporados en las importaciones de bienes intensivos en mano de obra no calificada, provenientes de pa&iacute;ses en desarrollo- para satisfacer la canasta de consumo de sus sociedades (en los pa&iacute;ses desarrollados). El efecto sobre los salarios es deducido, en segunda instancia, con base en los cambios de las cantidades requeridas de factores y en elasticidades. As&iacute;, a mayor disponibilidad &quot;efectiva&quot; de mano de obra no calificada en los pa&iacute;ses desarrollados, <i>ceteris paribus</i>, tender&aacute;n a reducirse relativamente los salarios reales de dicha mano de obra con respecto a otros factores de producci&oacute;n.</p>     <p>ii) Estimaci&oacute;n del impacto sobre los salarios en los pa&iacute;ses desarrollados con base en la evoluci&oacute;n de los precios de bienes intensivos en mano de obra no calificada producidos por pa&iacute;ses en desarrollo (con salarios m&aacute;s bajos), debida al incremento de las importaciones de tales bienes por parte de los primeros (pa&iacute;ses industrializados). La ca&iacute;da de los precios de tales bienes reducir&aacute; la demanda de mano de obra no calificada en los pa&iacute;ses desarrollados, manifest&aacute;ndose en menores salarios reales o en mayor desempleo de ese factor de producci&oacute;n.</p>    </ul>     <p><i>Estudios de contenido factorial</i></p>     <p>Los estudios pioneros del primer tipo mostraron que, para el caso de los Estados Unidos, los mayores flujos de comercio internacional no desplazaron de manera significativa mano de obra no calificada de la industria manufacturera, por el hecho de que una gran proporci&oacute;n de este tipo de mano de obra est&aacute; empleada en sectores diferentes como el de no comerciables.<sup><a name="nr4"></a><a href="#4">4</a></sup> En este sentido, argumentar que el comercio internacional ha tenido una modesta influencia en los mercados laborales de los pa&iacute;ses desarrollados conduce a aceptar que existen otros factores, m&aacute;s determinantes, destac&aacute;ndose especialmente la nueva tecnolog&iacute;a y el cambio t&eacute;cnico.</p>     <p>Sin embargo, en otros trabajos, especialmente los liderados por Wood se ha criticado la manera convencional de calcular el contenido de factores, en particular la manera como se mide el contenido laboral de las importaciones. En sus t&eacute;rminos:</p>     <blockquote>    <p>El n&uacute;mero de trabajadores calificados y no calificados desplazados por un d&oacute;lar de importaciones en cada sector es asumido como id&eacute;ntico al n&uacute;mero de trabajadores requerido para producir un d&oacute;lar de exportaciones, y ambos son tomados del n&uacute;mero utilizado para producir un d&oacute;lar de producto dom&eacute;stico. El supuesto impl&iacute;cito es que las importaciones en cada categor&iacute;a estad&iacute;stica &#91;de bienes&#93; son bienes del mismo tipo, y en particular con la misma intensidad de calificaci&oacute;n, al igual que los bienes producidos en el respectivo sector dom&eacute;stico. &#91;A lo que agrega&#93; Este supuesto es irrealista para importaciones manufacturadas de pa&iacute;ses en desarrollo, que consisten en &iacute;tems de baja intensidad de capacitaci&oacute;n y que ya no son producidos en escala apreciable en los pa&iacute;ses desarrollados. &#91;…&#93; &#91;As&iacute;&#93; los c&aacute;lculos convencionales de contenido de factores subestiman el n&uacute;mero de trabajadores, particularmente de los no calificados, que se requerir&iacute;an, en la ausencia de comercio, para satisfacer la demanda de esos bienes que ahora son importados. Para obtener resultados m&aacute;s acertados, es necesario medir la cantidad de trabajo utilizado para producir estas importaciones en los pa&iacute;ses en desarrollo abastecedores &#91;de los pa&iacute;ses desarrollados&#93;. Estas cantidades deben ser ajustadas para permitir el impacto de niveles salariales mucho mayores en los pa&iacute;ses desarrollados, que conducir&iacute;an a la utilizaci&oacute;n de tecnolog&iacute;as m&aacute;s intensivas en calificaci&oacute;n y capital si tales bienes fueran producidos dom&eacute;sticamente &#91;en vez de ser importados de pa&iacute;ses en desarrollo&#93;. Tambi&eacute;n debe ajustarse el c&aacute;lculo por el hecho de que los precios de los bienes ser&iacute;an mayores al ser producidos localmente y, por tanto, su demanda se ver&iacute;a reducida. Con estos dos ajustes, el desplazamiento estimado de trabajo no calificado es muy inferior a las cantidades de trabajo involucrado en los bienes, pero mucho mayor que lo sugerido por los c&aacute;lculos convencionales de contenido factorial &#91;Wood 1995, 65&#93;.</p></blockquote>     <p>Si bien los ajustes de Wood van dirigidos en la direcci&oacute;n correcta, varios autores han argumentado que exageran el impacto del comercio con los pa&iacute;ses en desarrollo, en t&eacute;rminos de la reducci&oacute;n tanto del trabajo en los sectores comerciables como de la demanda de trabajo no calificado, como es el caso de Sachs y Shatz &#91;1994&#93;.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>De otra parte, como lo señala Freeman &#91;1995&#93;, los estudios con base en el contenido factorial han sido criticados por diferentes razones, entre ellas las siguientes:</p> <ul>    <p>i) Los c&aacute;lculos de contenido de factores tratan los cambios de la producci&oacute;n de bienes como choques de oferta que afectan el empleo a las tasas de salarios existentes. Pero si los ajustes de los salarios se suceden r&aacute;pidamente, el incremento observado de las importaciones subestima las presiones comerciales porque no toma en cuenta el efecto retroalimentador de los salarios dom&eacute;sticos a las importaciones. El caso extremo consiste en que el solo temor a la competencia for&aacute;nea presione los salarios a la baja sin que siquiera se aumenten las importaciones.</p>     <p>ii) Los c&aacute;lculos ignoran c&oacute;mo la demanda de bienes responde a cambios de precios, lo que lleva a sobrevaluar la producci&oacute;n dom&eacute;stica realizada con trabajo no calificado que resulta desplazada por las importaciones. Para hacerlo adecuadamente se requiere el conocimiento de elasticidades y elasticidades cruzadas de demanda por varios bienes, que no est&aacute;n disponibles en la pr&aacute;ctica.</p>     <p>iii) Los c&aacute;lculos convencionales toman el crecimiento de las importaciones como ex&oacute;geno. Pero si el aumento de las importaciones es causado por incrementos de salarios o por cambio tecnol&oacute;gico en el pa&iacute;s importador debido a fuerzas en el mercado laboral dom&eacute;stico o a la expansi&oacute;n macroecon&oacute;mica, el cambio del comercio no puede tratarse como un evento ex&oacute;geno.</p>    </ul>     <p>As&iacute;, es posible argumentar que los estudios emp&iacute;ricos de contenido factorial no pueden ser considerados suficientes ni definitivos para inferir los impactos del comercio internacional en la evoluci&oacute;n de los salarios relativos.</p>     <p><i>Estudios de efectos en precio</i></p>     <p>De acuerdo con la teor&iacute;a de equilibrio general del comercio internacional, los salarios son explicados en t&eacute;rminos de los precios y no de los vol&uacute;menes de comercio. Uno de los estudios m&aacute;s conocidos es el de Lawrence y Slaughter &#91;1993&#93;, en el que se brindan diversos argumentos para explicar por qu&eacute; los cambios de los precios de bienes no dan cuenta de los cambios de precios de los factores. As&iacute;, por ejemplo, argumentan que los cambios observados en los salarios han sido consistentes con las mejoras tecnol&oacute;gicas que han favorecido a los sectores intensivos en trabajo calificado y que adem&aacute;s han beneficiado el empleo del trabajo calificado. Ello se manifiesta en el hecho de que, cuando los precios de los bienes son ajustados por cambios en la productividad total de los factores, los precios de los bienes menos intensivos en capacitaci&oacute;n se reducen apenas ligeramente -lo que no resulta consistente con el <font size="-1">TSS</font> debido, seg&uacute;n los autores, a la invalidez del supuesto sobre tecnolog&iacute;a constante-.<sup><a name="nr5"></a><a href="#5">5</a></sup></p>     <p>No obstante, Leamer &#91;1994&#93; ha hecho un severo cuestionamiento sobre el insuficiente sustento te&oacute;rico del an&aacute;lisis de la relaci&oacute;n entre tecnolog&iacute;a y salarios y sobre la falta de robustez de la categorizaci&oacute;n de trabajadores utilizada -entre los trabajadores de producci&oacute;n y los de no-producci&oacute;n- como aproximaci&oacute;n a los diferentes tipos de trabajo seg&uacute;n calificaci&oacute;n.</p>     <p>En un sentido similar, Sachs y Shatz &#91;1994&#93; concluyen que los precios relativos de los bienes ejercen alguna presi&oacute;n en la remuneraci&oacute;n del trabajo menos calificado, pero no la suficiente como para dar cuenta de la agudizaci&oacute;n de la desigualdad salarial. Asimismo argumentan que el mayor comercio de los Estados Unidos con pa&iacute;ses en desarrollo ha contribuido a la reducci&oacute;n de los precios relativos de los bienes menos intensivos en capacitaci&oacute;n y al aumento de la desigualdad de remuneraciones entre trabajadores calificados y no calificados, aunque la importancia del impacto atribuible al comercio es incierta.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Este tipo de estudios emp&iacute;ricos adolece de graves problemas, entre los que sobresalen: desconocer los posibles cambios de la demanda que afecten la evoluci&oacute;n de los precios, como, por ejemplo, el incremento del pib per c&aacute;pita, ignorar que los precios en sectores intensivos en mano de obra no calificada puedan caer por razones diferentes al comercio, como una ca&iacute;da del salario m&iacute;nimo en t&eacute;rminos reales, para no mencionar las dificultades consabidas relacionadas con la disponibilidad de precios a un adecuado nivel de desagregaci&oacute;n.</p>     <p><b>Conclusiones</b></p>     <p>Uno de los problemas enfrentados en varios de los estudios emp&iacute;ricos realizados para indagar el posible impacto de la mayor competencia for&aacute;nea, a trav&eacute;s del comercio con pa&iacute;ses en desarrollo (con est&aacute;ndares laborales menos estrictos), sobre la reducci&oacute;n de la demanda y de la remuneraci&oacute;n real del trabajo menos calificado en los pa&iacute;ses industrializados, ha residido en fallas y vac&iacute;os tanto en la especificaci&oacute;n del marco te&oacute;rico utilizado para el an&aacute;lisis como en la definici&oacute;n emp&iacute;rica de algunas variables usadas como <i>proxy</i> y en la informaci&oacute;n procesada (ante su no disponibilidad a un nivel apropiado de desagregaci&oacute;n).</p>     <p>Sin embargo, es de mencionar que a partir de la evidencia emp&iacute;rica disponible no es posible llegar a conclusiones definitivas y con el debido sustento sobre el papel explicatorio-determinante del comercio internacional (en particular, con los pa&iacute;ses en desarrollo) en la evoluci&oacute;n del mercado de trabajo (en especial, no calificado) en los pa&iacute;ses desarrollados. Se desprende, en consecuencia, la existencia de otros factores explicativos, de mayor importancia determinante, como pueden ser la tecnolog&iacute;a y el cambio t&eacute;cnico (reproducidos por razones diferentes al comercio internacional -es decir, de tipo ex&oacute;geno- cuya separaci&oacute;n es, de por s&iacute;, altamente cuestionable en t&eacute;rminos emp&iacute;ricos). Sin descartar la relevancia de otros, como las pol&iacute;ticas educativas y de capacitaci&oacute;n de los trabajadores, el Estado de bienestar y las pol&iacute;ticas sociales.</p>     <p>De cualquier forma, se requieren mayor trabajo anal&iacute;tico para indagar las consecuencias pr&aacute;cticas del incumplimiento de los supuestos b&aacute;sicos de los teoremas convencionales y la profundizaci&oacute;n de los estudios emp&iacute;ricos sobre los posibles impactos de diversos factores y su eventual evoluci&oacute;n a medida que avance el proceso de globalizaci&oacute;n, dentro del prop&oacute;sito de enriquecer la comprensi&oacute;n y la evidencia de procesos econ&oacute;micos y sociales de crucial importancia como el tema aqu&iacute; en referencia. Y, consecuentemente, con miras a adquirir el sustento debido para el diseño y la aplicaci&oacute;n de pol&iacute;ticas sociales y econ&oacute;micas efectivas a diversos niveles de acci&oacute;n determinante: nacional e internacional.</p>     <p><b>MODELOS RECIENTES SOBRE LA COORDINACI&Oacute;N DE EST&Aacute;NDARES</b></p>     <p>A pesar de que subsiste un amplio desacuerdo sobre la justificaci&oacute;n y la conveniencia de avanzar en una armonizaci&oacute;n de pol&iacute;ticas para &quot;nivelar condiciones&quot; entre pa&iacute;ses en el contexto de acuerdos comerciales internacionales y de que la evidencia disponible, al menos hasta ahora, sobre los impactos del comercio entre pa&iacute;ses con diferentes est&aacute;ndares laborales no ha sido tan definitiva y certera, el debate sobre la armonizaci&oacute;n de est&aacute;ndares laborales sigue vigente bajo argumentos especialmente relacionados con cuestiones de equidad y justicia (en t&eacute;rminos morales) y de econom&iacute;a pol&iacute;tica.</p>     <p>El primero se refiere a la problem&aacute;tica de la inequidad en la distribuci&oacute;n de ganancias y p&eacute;rdidas entre grupos sociales de diferentes pa&iacute;ses cuando en algunos de los pa&iacute;ses se saca provecho de la utilizaci&oacute;n de pr&aacute;cticas de explotaci&oacute;n laboral -trabajo forzado- en claro detrimento de los otros pa&iacute;ses con los que comercia &#91;Rodrik 1997&#93;. El segundo concierne a los impactos distributivos diferenciales entre pa&iacute;ses y grupos sociales de la liberalizaci&oacute;n del comercio internacional, seg&uacute;n se hayan o no armonizado est&aacute;ndares laborales &#91;Krugman 1997&#93;.</p>     <p>En estas circunstancias es importante avanzar en el an&aacute;lisis te&oacute;rico de los impactos econ&oacute;micos, entre pa&iacute;ses y grupos sociales, de la armonizaci&oacute;n de est&aacute;ndares internacionales en un contexto de internacionalizaci&oacute;n de la competencia, trascendiendo incluso los mismos teoremas convencionales del comercio internacional.</p>     <p><b>Los modelos de Brown, Deardorff y Stern</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Uno de los avances recientes ha sido aportado por Brown, Deardorff y Stern &#91;1996&#93;, mediante sus modelos de equilibrio parcial y de equilibrio general de est&aacute;ndares en el comercio internacional.</p>     <p><i>Equilibrio parcial</i></p>     <p>El modelo busca ilustrar el problema general de la coordinaci&oacute;n de la pol&iacute;tica internacional tratando de evitar las complejidades te&oacute;ricas y anal&iacute;ticas de algunos efectos, como el de cambios en los t&eacute;rminos de intercambio. As&iacute;, se considera un mundo compuesto por varios pa&iacute;ses suficientemente pequeños como para no poder influir en los precios mundiales ni tener que tomar en consideraci&oacute;n las pol&iacute;ticas adoptadas individualmente por los otros pa&iacute;ses, aunque s&iacute; en el caso de la existencia de acuerdos internacionales que dispongan la adopci&oacute;n colectiva de pol&iacute;ticas.</p>     <p>Es un modelo de equilibrio parcial, perfectamente competitivo con varios pa&iacute;ses pequeños, cada uno de los cuales ofrece y demanda un bien que es libremente comerciado por todos. La oferta y la demanda mundiales son la suma de la oferta y demanda individuales de los pa&iacute;ses. La imposici&oacute;n de un est&aacute;ndar es concebida como una diseconom&iacute;a externa corriente (externalidad), que genera un costo adicional a la sociedad no capturado en la curva de oferta y que es asumido por la firma individual.</p>     <p>Las reflexiones de pol&iacute;tica derivadas del modelo son resumidas por los autores en los siguientes t&eacute;rminos:</p>     <blockquote>    <p>&#91;S&#93;i los pa&iacute;ses son suficientemente pequeños para afectar sus t&eacute;rminos de intercambio y si el costo social de la externalidad es asumido por el pa&iacute;s en el que est&aacute; localizada la firma, entonces las pol&iacute;ticas dom&eacute;sticas que internalizan la externalidad mejoran el bienestar desde el punto de vista tanto del pa&iacute;s como del mundo en su conjunto. Esto, independientemente de que el pa&iacute;s socio adopte o no un est&aacute;ndar. &#91;…&#93; Dado que el bienestar nacional aumenta con el alza del precio mundial de exportaci&oacute;n y disminuye con la ca&iacute;da del precio mundial de importaci&oacute;n, y dado que los est&aacute;ndares tienden a elevar los precios mundiales, los exportadores presionar&aacute;n para imponer est&aacute;ndares m&aacute;s estrictos que los &oacute;ptimos a nivel internacional, mientras que los importadores presionar&aacute;n por unos inferiores a los &oacute;ptimos. &#91;Ello&#93; aun si los pa&iacute;ses impusieran para s&iacute; mismos unos est&aacute;ndares que les sean &oacute;ptimos &#91;1996, 244&#93;.</p></blockquote>     <p>Ahora bien, Sapir &#91;1995&#93; ha elaborado una argumentaci&oacute;n ilustrativa sobre algunas implicaciones en pol&iacute;tica de un modelo como el referido. En efecto, argumenta que si la imposici&oacute;n del est&aacute;ndar laboral mejora las condiciones de trabajo -p. ej., con medidas sobre seguridad sanitaria y sobre una duraci&oacute;n no exagerada de la jornada de trabajo-, puede llevar a elevar el bienestar social, a pesar de infringir costos adicionales a las firmas. As&iacute;, independientemente de las acciones desarrolladas por los otros pa&iacute;ses, un pa&iacute;s tender&aacute; a optar por est&aacute;ndares que eliminen externalidades y maximicen el bienestar social dom&eacute;stico. Los est&aacute;ndares depender&aacute;n de la evaluaci&oacute;n social de sus costos y beneficios, y el bienestar mundial se alcanzar&iacute;a con la implantaci&oacute;n, por parte de cada pa&iacute;s, de un est&aacute;ndar nacional propio que le resulte socialmente &oacute;ptimo, sin necesidad de una armonizaci&oacute;n de est&aacute;ndares nacionales.</p>     <p><i>Equilibrio general</i></p>     <p>A diferencia del modelo anterior, con el modelo de equilibrio general se busca analizar los impactos de la aplicaci&oacute;n de un est&aacute;ndar en los t&eacute;rminos de intercambio y en el comercio, en el marco del esquema Heckscher-Ohlin de dos bienes, dos factores y dos pa&iacute;ses (2 x 2 x 2). Se considera que la imposici&oacute;n de un est&aacute;ndar utiliza recursos productivos que de otra forma se dedicar&iacute;an a la producci&oacute;n -esto es, la introducci&oacute;n de un est&aacute;ndar laboral equivale a una alteraci&oacute;n en la disponibilidad de factores de producci&oacute;n- &#91;Brown <i>et al</i>. 1996, 244-266&#93;.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En un primer tipo de modelos se considera que los est&aacute;ndares son ex&oacute;genos, sin tomar en cuenta distorsiones existentes en la econom&iacute;a, y se encuentra que la mayor&iacute;a de los est&aacute;ndares laborales absorben mano de obra, haci&eacute;ndolo un recurso m&aacute;s escaso en los pa&iacute;ses en los que se implanten, lo que llevar&iacute;a a incrementar el precio mundial de los bienes intensivos en mano de obra, a mejorar los t&eacute;rminos de intercambio de los pa&iacute;ses exportadores de tales bienes y a desmejorar los t&eacute;rminos de intercambio de los dem&aacute;s pa&iacute;ses. En este caso, y contrariamente, a lo que se supondr&iacute;a en un principio, a los pa&iacute;ses con menor disponibilidad relativa de mano de obra no les convendr&iacute;a la implantaci&oacute;n de est&aacute;ndares laborales en los otros pa&iacute;ses del sistema.</p>     <p>En un segundo tipo de modelos se asume que los est&aacute;ndares son end&oacute;genos y que el mercado mismo es capaz de proveer el nivel &oacute;ptimo de seguridad laboral en t&eacute;rminos sociales, por lo que la intervenci&oacute;n gubernamental para implantar est&aacute;ndares de seguridad laboral reducir&iacute;a el bienestar social, tanto dom&eacute;stico como del mundo en su conjunto.</p>     <p>Cuando se supone que el mercado falla por la heterogeneidad de las preferencias de los trabajadores en torno a condiciones laborales y salarios, resulta &uacute;til la intervenci&oacute;n del gobierno, aunque no se logra alcanzar un &oacute;ptimo de Pareto. Sin embargo, la aplicaci&oacute;n de un est&aacute;ndar m&iacute;nimo en el sector intensivo en mano de obra reducir&iacute;a los salarios monetarios para los trabajadores de todos los sectores de la econom&iacute;a, y la seguridad declinar&iacute;a en los sectores no regulados. </p>     <p>Con base en estos modelos, los autores llegan a concluir:</p>     <blockquote>    <p>Debemos esperar que la diversidad de condiciones de trabajo sea la norma. &#91;…&#93; Es inapropiado denominar &quot;injusto&quot; el comercio &#91;entre pa&iacute;ses&#93; con est&aacute;ndares laborales diferentes en la medida en que &eacute;stos sean consistentes con el uso eficiente de los recursos. Hay una importante excepci&oacute;n &#91;…&#93; cuando los est&aacute;ndares son fijados con prop&oacute;sitos distributivos en lugar de para corregir fallas de mercado. El trabajo forzado y el trabajo infantil son dos ejemplos. &#91;…&#93; Pareciera casi cierto que el uso eficiente de los recursos del mundo requiriera diferentes est&aacute;ndares laborales entre pa&iacute;ses. As&iacute; se podr&iacute;an incrementar algunos flujos comerciales. Sin embargo, parece inapropiado penalizar a los pa&iacute;ses cuyas exportaciones son estimuladas por est&aacute;ndares bajos en la medida en que el comercio de estos pa&iacute;ses es consistente con el uso eficiente de recursos productivos. Las medidas retaliatorias son justificadas si no se implantan los est&aacute;ndares adecuados para el uso eficaz de los recursos. En este caso, la ausencia de est&aacute;ndares laborales podr&iacute;a deprimir los salarios de los trabajadores menos calificados en el mundo. Sin embargo, la pena retaliatoria podr&iacute;a rebajar los salarios del pa&iacute;s infractor, deterior&aacute;ndose todav&iacute;a m&aacute;s las condiciones laborales en el pa&iacute;s de bajos ingresos. &#91;A lo que agregan, para concluir&#93; Tenemos que decir que el argumento en favor de la armonizaci&oacute;n internacional de est&aacute;ndares laborales es m&aacute;s bien d&eacute;bil. Por m&aacute;s bienintencionados que sean los llamados a la armonizaci&oacute;n, no se ha desarrollado suficientemente un s&oacute;lido argumento te&oacute;rico. Todav&iacute;a m&aacute;s: es probable que la armonizaci&oacute;n de est&aacute;ndares laborales tenga consecuencias adversas no deseadas para la propia gente a la que se quiere proteger &#91;Brown <i>et al</i>. 1996, 270-272&#93;.</p></blockquote>     <p><b>El modelo de Casella</b></p>     <p>El modelo de Cassella utiliza un modelo 2 x 2 x 2 en el contexto Heckscher-Ohlin, en el que no se trata a los est&aacute;ndares laborales como externalidades sino como bienes p&uacute;blicos. As&iacute;, los est&aacute;ndares son end&oacute;genos y est&aacute;n relacionados con preferencias, h&aacute;bitos, capacidades tecnol&oacute;gicas y disponibilidades de recursos productivos. Estos bienes p&uacute;blicos son financiados por impuestos recolectados de las firmas que utilizan mano de obra. Se supone que la provisi&oacute;n de bienes p&uacute;blicos no distorsiona la localizaci&oacute;n de recursos productivos entre los otros dos sectores que proveen bienes privados.</p>     <p>Estos supuestos llevan a conclusiones diferentes a las derivadas de los modelos de Brown <i>et al</i>. &#91;1996&#93;, en el sentido de que los est&aacute;ndares en los dos pa&iacute;ses no influencian el comercio. Por el contrario, el comercio afecta los est&aacute;ndares a trav&eacute;s de su influencia en los cambios en el ingreso. En la medida en que el comercio conduzca a una convergencia de ingresos entre pa&iacute;ses, entonces se producir&aacute; una convergencia de est&aacute;ndares laborales &#91;Sapir 1995&#93;. Adem&aacute;s, la existencia de competencia imperfecta y retornos crecientes estimula la convergencia de est&aacute;ndares.</p>     <p><b>CONCLUSIONES GENERALES</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En la medida en que pa&iacute;ses desarrollados y pa&iacute;ses en desarrollo asignen diferentes valoraciones sociales y econ&oacute;micas al uso de recursos como el medio ambiente y el trabajo, el libre comercio puede llevar a la agudizaci&oacute;n de la confrontaci&oacute;n de valoraciones por una creciente &quot;sensibilidad&quot; a la presencia de externalidades sociales asociadas con un mayor intercambio entre pa&iacute;ses con diversos est&aacute;ndares.</p>     <p>Si bien en un principio podr&iacute;a argumentarse que teoremas convencionales de la teor&iacute;a neocl&aacute;sica del comercio internacional como el <font size="-1">FPE</font> y el <font size="-1">TSS</font> brindar&iacute;an cierta sustentaci&oacute;n a la imposici&oacute;n de medidas de &iacute;ndole comercial para &quot;corregir&quot; diferencias de est&aacute;ndares entre pa&iacute;ses como requisito para profundizar en la liberaci&oacute;n de su intercambio mutuo, toda prescripci&oacute;n en dicho sentido no llega a tener a&uacute;n mayor solidez te&oacute;rica una vez se abandonan supuestos tan exigentes -lo que ocurre normalmente en la pr&aacute;ctica real- como los requeridos por tales teoremas.</p>     <p>La aplicaci&oacute;n de medidas comerciales no s&oacute;lo no es una pol&iacute;tica de &quot; primer orden&quot;  sino que puede, bajo ciertas circunstancias, agudizar perversamente el problema antes que contribuir a resolverlo (ver Brown <i>et al</i>. &#91;1996&#93;, citado previamente). Los aspectos econ&oacute;micos de los est&aacute;ndares laborales est&aacute;n &iacute;ntimamente relacionados con el nivel de desarrollo social y de bienestar econ&oacute;mico, que deben ser tratados m&aacute;s bien mediante pol&iacute;ticas de desarrollo, como pol&iacute;ticas de educaci&oacute;n, de capacitaci&oacute;n, de distribuci&oacute;n y de inclusi&oacute;n social.</p>     <p>No obstante lo anterior, es claro que, en aquellos casos en los que existan suficientes razones de &iacute;ndole &eacute;tico-moral para promover la imposici&oacute;n de ciertos est&aacute;ndares m&iacute;nimos, convendr&aacute; cierta intervenci&oacute;n interjurisdiccional para la adopci&oacute;n y la aplicaci&oacute;n de cl&aacute;usulas &quot;sociales-&eacute;ticas&quot; en todos los pa&iacute;ses miembros del sistema. Espec&iacute;ficamente, ello ocurre en el caso de ciertos derechos laborales que revisten, ante todo, un riguroso car&aacute;cter de derechos humanos universales. Un ejemplo cl&aacute;sico es el de la esclavitud y el trabajo forzado, que, de ser utilizados por unos pa&iacute;ses para mejorar sus ventajas comparativas -en detrimento de los pa&iacute;ses que no recurran a dichas pr&aacute;cticas depredadoras de la condici&oacute;n humana-, configurar&iacute;an una situaci&oacute;n de competencia moralmente ileg&iacute;tima e injusta. Pr&aacute;ctica rechazable desde el punto de vista &eacute;tico-moral y con perversos efectos distributivos entre pa&iacute;ses y entre grupos en el interior de los pa&iacute;ses, por lo que, a fin de evitarla internacionalmente, se justifica la implantaci&oacute;n interjurisdiccional de unas determinadas cl&aacute;usulas &quot;correctivas&quot; por parte de todos y cada una de los pa&iacute;ses.</p>     <p>Pero, aun para estos casos, no s&oacute;lo la implantaci&oacute;n de medidas comerciales (en lugar de otras) no es necesariamente la opci&oacute;n m&aacute;s recomendable, sino que tampoco se cuenta con una prescripci&oacute;n &uacute;nica sobre la institucionalidad m&aacute;s adecuada para la armonizaci&oacute;n-estandarizaci&oacute;n de cl&aacute;usulas y medidas a nivel internacional -en t&eacute;rminos de su instrumentaci&oacute;n interjurisdiccional (a trav&eacute;s de mecanismos de persuasi&oacute;n, coacci&oacute;n, promoci&oacute;n y/o colaboraci&oacute;n) y su organizaci&oacute;n operativa-.</p>     <p>Ahora bien: la gran mayor&iacute;a de las diferencias en est&aacute;ndares laborales tienen como fundamentos b&aacute;sicos unos de &iacute;ndole econ&oacute;mica y pol&iacute;tica, y no estrictamente &eacute;tico-moral. La existencia pr&aacute;ctica de tal tipo de diferencias (no &eacute;ticas) delata la ausencia de un criterio universalmente aceptado y legitimado por las diferentes sociedades, por lo que resulta cuestionable cualquier argumentaci&oacute;n en favor de la implantaci&oacute;n universal de unos &uacute;nicos est&aacute;ndares y cl&aacute;usulas por parte de todos y cada unos de los pa&iacute;ses miembros del sistema.</p>     <p>Sin embargo, ello no obsta para debatir con sustento te&oacute;rico y anal&iacute;tico sobre las bondades e inconveniencias de avanzar hacia cierta armonizaci&oacute;n o coordinaci&oacute;n de determinados est&aacute;ndares entre pa&iacute;ses, a la luz de prop&oacute;sitos y valoraciones sociales sobre derechos, niveles de desarrollo y efectos distributivos intra e interjurisdiccionales, as&iacute; como sobre: i) el &aacute;mbito de los est&aacute;ndares objeto de tratamiento internacional, ii) las pol&iacute;ticas, las medidas y su naturaleza -comercial: arancelaria, paraarancelaria; de desarrollo econ&oacute;mico y social-, iii) la secuencialidad, el cronograma, la instancia espacial -regional, mundial- y la organizaci&oacute;n operativa para la aplicaci&oacute;n, la verificaci&oacute;n y el seguimiento de las acciones a ser implantadas a nivel de cada uno de los est&aacute;ndares seleccionados conjuntamente.</p>     <p>A manera de ilustraci&oacute;n, conviene resaltar que el problema de la evaluaci&oacute;n de pol&iacute;ticas y medidas no &oacute;ptimas -como es el caso normal en la pr&aacute;ctica al no cumplirse las condiciones b&aacute;sicas de teoremas neocl&aacute;sicos de comercio internacional y de la teor&iacute;a del bienestar- se vuelve todav&iacute;a m&aacute;s complejo, incierto y menos robusto en la medida en que se busque distribuir eficiente y equitativamente las responsabilidades y los costos de la producci&oacute;n de externalidades en una perspectiva intertemporal &#91;Bhagwati y Srinivassan 1996&#93;. Si bien la cuesti&oacute;n de est&aacute;ndares diferenciales entre pa&iacute;ses como una forma de externalidad y deseconom&iacute;a externa -como el caso quiz&aacute;s m&aacute;s simple- se aplica con rigor al campo del medio ambiente antes que al laboral, no deja de ser ilustrativo de la complejidad de la problem&aacute;tica de la armonizaci&oacute;n de est&aacute;ndares laborales.</p>     <p>De cualquier forma, la problem&aacute;tica de los est&aacute;ndares laborales es uno de los temas &eacute;tico-econ&oacute;mico-pol&iacute;ticos de mayor relevancia para el debate sobre las consecuencias del proceso de la globalizaci&oacute;n capitalista, y requiere una aproximaci&oacute;n te&oacute;rica, conceptual y anal&iacute;tica m&aacute;s integral desde diversas disciplinas para poder avanzar con mayor rigor y sustento para la prescripci&oacute;n de pol&iacute;ticas y acciones tendientes a minimizar los riesgos, costos e inequidades y a maximizar los beneficios y oportunidades de la competencia internacional para los diferentes pa&iacute;ses del sistema mundial.</p>     <p>NOTAS AL PIE</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a href="#nr1">1</a><a name="1"></a> Ver Brown, Deardorff y Stern &#91;1996&#93; y Morici y Schulz &#91;2000&#93;.</p>     <p><a href="#nr2">2</a><a name="2"></a> Para mayor detalle, ver Leebron &#91;1996&#93;.</p>     <p><a href="#nr3">3</a><a name="3"></a> Esta secci&oacute;n se basa esencialmente en Leebron &#91;1996&#93;.</p>     <p><a href="#nr4">4</a><a name="4"></a> Ver Borjas, Freeman y Katz &#91;1992&#93; y Sachs y Shatz &#91;1994&#93;.</p>     <p><a href="#nr5">5</a><a name="5"></a> Ver Freeman &#91;1995&#93; y Deardorff y Hakura &#91;1994&#93;.</p><hr>     <p><b>REFERENCIAS BIBLIOGR&Aacute;FICAS</b></p>     <!-- ref --><p>1. Bhagwati, J. 1995. &quot;Tarde liberalisation and &acute;fair trade&acute; demands: addressing the environmental and labour standards issues&quot;, <i>The World Economy</i>, v. 18, n. 6, noviembre.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000189&pid=S0121-4772200200020000600001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>2. Bhagwati J. y R. Hudec (editores). 1996. <i>Fair Trade and Harmonization. Prerequisites for free trade?</i> The <font size="-1">MIT</font> Press, Cambridge, MA.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000190&pid=S0121-4772200200020000600002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>3. Bhagwati, J. 1996. &quot;The demands to reduce domestic diversity among trading nations&quot;, en Bhagwati y Hudec &#91;1996, v. 1&#93;.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000191&pid=S0121-4772200200020000600003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>4. Bhagwati, J. y T.N. Srinivassan. 1996. &quot;Trade and the environment: Does environmental diversity detract from the case for free trade?&quot;, Bhagwati y Hudec &#91;1996, v. 1&#93;.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000192&pid=S0121-4772200200020000600004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>5. Bhagwati, J. y M.H. Kosters (editores). 1994. <i>Trade and wages. Leveling wages down?</i>, The <font size="-1">AEI</font> Press, Washington D.C.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000193&pid=S0121-4772200200020000600005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>6. Borjas, G., R. Freeman y L. Katz. 1992. &quot;On the labor market effects of immigration and trade&quot;, en <i>Immigration and the work force</i>, Borjas, G. y R. Freeman (editores.), University of Chicago and Nber, Chicago.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000194&pid=S0121-4772200200020000600006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>7. Brown, D.K., A.V. Deardorff y R.M. Stern. 1996. &quot;International labor Standards and trade: a theoretical analysis&quot;, en Bhagwati y Hudec &#91;1996, v. 1&#93;. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000195&pid=S0121-4772200200020000600007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>8. Casella, A. 1996. &quot;Free trade and evolving standards&quot;, en Bhagwati y Hudec &#91;1996, v. 1&#93;.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000196&pid=S0121-4772200200020000600008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>9. Deardorff, A.V. y D.S. Hakura. 1994. &quot;Trade and wages: What are the questions?&quot;, en Bhagwati y Kosters &#91;1994&#93;.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000197&pid=S0121-4772200200020000600009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>10. Deardorff, A.V. y R.M Stern. 1994. &quot;Introduction&quot;, en <i>The Stolper-Samuelson theorem: a golden jubilee</i>, Deardorff, A.V y Stern, R.M. (eds.), The University of Michigan Press, Ann Arbor.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000198&pid=S0121-4772200200020000600010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>11. Freeman, R.B. 1994. &quot;Comments&quot;, en <i>Labor markets and integrating national economies</i>, R.G. Ehrenberg (ed.), The Brookings Institution, Washington D.C.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000199&pid=S0121-4772200200020000600011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>12. Freeman, R.B. 1995. &quot;Are your wages set in Beijing?&quot;, <i>Journal of Economic Perspectives</i>, v. 9, n. 3, verano.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000200&pid=S0121-4772200200020000600012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>13. Garay, L.J. 1994. <i>Am&eacute;rica Latina ante el reordenamiento econ&oacute;mico internacional</i>, Editorial Universidad Nacional, Bogot&aacute;.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000201&pid=S0121-4772200200020000600013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>14. Garay, L.J. 1997. &quot;Regionalismo abierto e integraci&oacute;n en las Am&eacute;ricas:. A prop&oacute;sito del caso del Grupo Andino&quot;, en <i>Agenda de largo plazo de la relaci&oacute;n colombo-venezolana en el marco de los procesos de integraci&oacute;n latinoamericanos y hemisf&eacute;ricos</i>, M. Lanzetta (coord.), <font size="-1">TM</font> editores-<font size="-1">CAF</font>-Confec&aacute;maras, Bogot&aacute;.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000202&pid=S0121-4772200200020000600014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>15. Garay, L.J. 1999. <i>Globalizaci&oacute;n y crisis. ¿Hegemon&iacute;a o corresponsabilidad?</i>, <font size="-1">TM</font> Editores, Bogot&aacute;.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000203&pid=S0121-4772200200020000600015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>16. Hanson, G. 1983. <i>Social clauses and international trade: An economic analysis of labour standards in trade policy</i>. St. Martin Press, Nueva York.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000204&pid=S0121-4772200200020000600016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>17. Julien, C. 1993. &quot;Ces lites qui regnent sur des masses de chômeurs&quot;, <i>Le Monde Diplomatique</i>, n. 467, abril.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000205&pid=S0121-4772200200020000600017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>18. Kosters, M. 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Lawrence, R.Z. y Slaughter, M.J. 1993. &quot;Trade and the US wages: great sucking sound or small hiccup?&quot;, J.F. Kennedy school of Government, Harvard University.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000208&pid=S0121-4772200200020000600020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>21. Leamer, E.E. 1994. &quot;Trade, wages and revolving door ideas&quot;, <i>Working Paper</i> n. 4716, <font size="-1">NBER</font>, Cambridge, MA, abril.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000209&pid=S0121-4772200200020000600021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>22. Lee, E. 1997. &quot;Globalization and labour standards: A review of issues&quot;, <i>International Labour Review</i>, v. 136, n. 2.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000210&pid=S0121-4772200200020000600022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>23. Leebron, D.W. 1996, &quot;Lying down with procrusters: an analysis of harmonization claims&quot;, en Bhagwati y Hudec &#91;1996, v. 1&#93;.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000211&pid=S0121-4772200200020000600023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>24. Morici, P. y Schulz, E. 2000. &quot;Labor standards in the world trading system&quot;, <i>Economic Strategy Institute</i>, Washington D.C.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000212&pid=S0121-4772200200020000600024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>25. <font size="-1">OECD</font>. 1993. <i>Employment outlook</i>, Paris, julio.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000213&pid=S0121-4772200200020000600025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>26. <font size="-1">OECD</font>. 1996. <i>Trade, employment and labour standards: a review of issues</i>, Paris.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000214&pid=S0121-4772200200020000600026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>27. <font size="-1">OIT</font>. 1996. <i>Child labour: targeting the intolerable</i>, Ginebra.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000215&pid=S0121-4772200200020000600027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>28. <font size="-1">OIT</font>. 1999. &quot;General report of the Committee on the application of standards part two: observations and information concerning particular countries&quot;, Conferencia Internacional del Trabajo, 87a. Sesi&oacute;n, Ginebra, junio.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000216&pid=S0121-4772200200020000600028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>29. Richardson, J.D. 1995. &quot;Income inequality and trade: how to think, what to conclude&quot;, <i>Journal of Economic Perspectives</i>, v. 9, n. 3, verano.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000217&pid=S0121-4772200200020000600029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>30. Rodrik, D. 1997. <i>Has globalization gone too far?</i>, Institute for International Economics, Washington D.C.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000218&pid=S0121-4772200200020000600030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>31. Sachs, J. y H. Shatz. 1994. &quot;Trade and jobs in U. S. manufacturing&quot;, <i>Brookings Papers on Economic Activity</i>, v. 1, Washington D.C.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000219&pid=S0121-4772200200020000600031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>32. Sapir, A. 1995. &quot;The interaction between labour standards an international trade policy&quot;, <i>The World Economy</i>, v. 18, n. 6, noviembre.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000220&pid=S0121-4772200200020000600032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>33. Wood, A. 1994. <i>North-South trade, employment and inequality. Changing fortunes in a skill-driven world</i>. Clarendon Press, Oxford.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000221&pid=S0121-4772200200020000600033&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>34. Wood, A. 1995. &quot;How trade hurt unskilled workers&quot;, <i>Journal of Economic Perspectives</i>, v. 9, n. 3, verano.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000222&pid=S0121-4772200200020000600034&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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