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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[EL IMPUESTO A LAS OPERACIONES FINANCIERAS Y LA EQUIDAD TRIBUTARIA]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA["The subjects of every state -Adam Smith wrote- ought to contribute towards the support of the government, as nearly as possible, in proportion to their respective abilities". This article explores some features of the Colombian financial transactions tax, adopted in 1998, regarding the distribution of the tax burden. The assessment of the tax is based on the ability to pay principle, whose origin can be traced back to the famous Smith maxim. It should be noted, however, that a full evaluation of the tax would require the consideration of additional criteria, including both efficiency and the uses given to the revenue.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font face="Verdana" size="3">    <p align="center"><b>EL IMPUESTO A LAS OPERACIONES FINANCIERAS Y LA EQUIDAD TRIBUTARIA</b></p></font> <font face="Verdana" size="2">    <p align="right"><b>Jorge Armando Rodr&iacute;guez</b></p>     <p>Profesor Facultad de Ciencias Econ&oacute;micas, Universidad Nacional de Colombia. El autor agradece los comentarios de Jorge Iv&aacute;n Gonz&aacute;lez, Fabio S&aacute;nchez y Mario Garc&iacute;a. Art&iacute;culo recibido el 1 de agosto de 2002 y aprobado por el Consejo Editorial el 27 de septiembre de 2002.</p><hr>     <p><b>Resumen</b></p>     <p><i>&quot;Los s&uacute;bditos de todo Estado –escribi&oacute; Adam Smith– deber&iacute;an contribuir al sostenimiento del gobierno en proporci&oacute;n a sus respectivas capacidades, de la manera m&aacute;s aproximada posible&quot;. Este art&iacute;culo explora algunas caracter&iacute;sticas del impuesto a las operaciones financieras, introducido en Colombia en 1998, desde el punto de vista de la distribuci&oacute;n de la carga tributaria entre los contribuyentes. Se trata, en cierto modo, de ver en qu&eacute; medida el gravamen satisface la famosa m&aacute;xima de Smith. Hay que tener en cuenta, sin embargo, que este es apenas uno de los criterios para juzgar la pertinencia del tributo.</i></p>     <p><b>Palabras clave</b>: tributaci&oacute;n, transacciones financieras, equidad. <b>JEL</b>: H23, H31</p>     <p><b>Abstract</b></p>     <p><i>&quot;The subjects of every state –Adam Smith wrote- ought to contribute towards the support of the government, as nearly as possible, in proportion to their respective abilities&quot;. This article explores some features of the Colombian financial transactions tax, adopted in 1998, regarding the distribution of the tax burden. The assessment of the tax is based on the ability to pay principle, whose origin can be traced back to the famous Smith maxim. It should be noted, however, that a full evaluation of the tax would require the consideration of additional criteria, including both efficiency and the uses given to the revenue.</i></p>     <p><b>Key words</b>: taxation, financial transactions, equity. <b>JEL</b>: H23, H31</p><hr>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>1. INTRODUCCI&Oacute;N</b></p>     <p>No basta con que un impuesto arroje recaudos para convertirlo en un buen impuesto. Tambi&eacute;n son importantes sus caracter&iacute;sticas y consecuencias en t&eacute;rminos de equidad, eficiencia y administraci&oacute;n, as&iacute; como el uso dado a los recaudos y la contribuci&oacute;n del gravamen al logro de los objetivos de la pol&iacute;tica econ&oacute;mica. A la hora de evaluar un impuesto es preciso, por tanto, determinar los pros y los contras en cada uno de estos &aacute;mbitos y sopesarlos de manera conjunta. Quiz&aacute;s por ser nuevo en nuestro medio, inicialmente el impuesto a las operaciones financieras tendi&oacute; a ser evaluado m&aacute;s con base en la intuici&oacute;n que en an&aacute;lisis detallados de sus caracter&iacute;sticas y de sus efectos econ&oacute;micos. Aunque esta situaci&oacute;n ha ido cambiando con el tiempo, ser&iacute;a apresurado afirmar que se trata de un caso juzgado.</p>     <p>El presente art&iacute;culo explora algunas caracter&iacute;sticas del impuesto a las operaciones financieras, conocido primero como dos por mil y luego -tras su adopci&oacute;n con car&aacute;cter permanente por la Ley 633 de 2000- como tres por mil, desde el punto de vista de la equidad tributaria. Conviene precisar el alcance del m&eacute;todo empleado aqu&iacute;. Aunque se suelen englobar bajo el mismo encabezado, en la literatura sobre el tema se utilizan dos enfoques para evaluar la equidad tributaria cuyos prop&oacute;sitos difieren en forma ostensible. El primer enfoque busca establecer qui&eacute;n paga los impuestos y evaluar el criterio -si lo hay- con base en el cual se lleva a cabo la <i>distribuci&oacute;n de la carga tributaria</i> entre los contribuyentes. En este contexto la palabra &acute; contribuyentes&acute;  se refiere a los agentes obligados por la ley a pagar el impuesto o a los agentes sobre los que recae en &uacute;ltima instancia la carga tributaria. La distinci&oacute;n surge del hecho de que los agentes obligados por la ley a pagar el impuesto en determinadas circunstancias pueden traslad&aacute;rselo a terceros. Por eso la cuesti&oacute;n de qu&eacute; tan equitativa es la distribuci&oacute;n de la carga tributaria se aborda desde el punto de vista tanto de la incidencia legal como de la incidencia econ&oacute;mica. A este enfoque se refiere el trabajo de Pechman &#91;1985&#93;, por ejemplo.</p>     <p>El segundo enfoque busca responder a la pregunta: ¿Es equitativa la <i>redistribuci&oacute;n del ingreso</i> provocada por un impuesto o, si se quiere, por el r&eacute;gimen tributario considerado como un todo? Este enfoque es utilizado, entre otros, por Kakwani &#91;1977&#93;. Para responder este interrogante, los indicadores de equidad tributaria que se empleen deber&iacute;an, idealmente, ser capaces no s&oacute;lo de reflejar los efectos de un impuesto -o del r&eacute;gimen tributario- <i>sobre</i> la distribuci&oacute;n del ingreso sino tambi&eacute;n de aislar o identificar los cambios en la distribuci&oacute;n del ingreso derivados de factores <i>diferentes o ajenos</i> al impuesto. Una cuesti&oacute;n fundamental en los ejercicios emp&iacute;ricos que se basan en este enfoque tiene que ver con el grado en que los indicadores espec&iacute;ficos utilizados re&uacute;nen estos requisitos.</p>     <p>Los dos enfoques en cuesti&oacute;n iluminan aspectos diferentes de la equidad tributaria, ya que responden a preguntas diferentes &#91;Atkinson 1990; Kiefer 1984&#93;. Puede ocurrir, por ejemplo, que la carga tributaria se distribuye entre los contribuyentes de forma muy arbitraria, al mismo tiempo que, como consecuencia del gravamen, se reduce la desigualdad en la distribuci&oacute;n del ingreso. No se trata, sin embargo, de enfoques del todo independientes. Siguiendo a Kiefer &#91;1984&#93;, su relaci&oacute;n puede ilustrarse de manera formal, para un per&iacute;odo dado, as&iacute;:</p>     <p><a name="a8e1"></a></p>   <table width=580 border=0> 	<tbody> 		<tr> 			<td><img src="img/revistas/ceco/v21n37/v21n37a08e1.jpg"></td> 			<td width="16">&#91;1&#93; </p></td> 	  </tr>   </tbody> </table>     <p><a name="a8e2"></a></p>   <table width=580 border=0> 	<tbody> 		<tr> 			<td><img src="img/revistas/ceco/v21n37/v21n37a08e2.jpg"></td> 			<td width="16">&#91;2&#93; </p></td> 	  </tr>   </tbody> </table>     <p><a name="a8e3"></a></p>   <table width=580 border=0> 	<tbody> 		<tr> 			<td><img src="img/revistas/ceco/v21n37/v21n37a08e3.jpg"></td> 			<td width="16">&#91;3&#93; </p></td> 	  </tr>   </tbody> </table>     <p>La ecuaci&oacute;n &#91;<a href="#a8e1">1</a>&#93; representa la estructura tributaria, en donde T<sub>i</sub> es el impuesto pagado por el contribuyente i, el s&iacute;mbolo Y<sub>i</sub> es el ingreso del contribuyente i, y el s&iacute;mbolo t<sup>e</sup> es la tarifa <i>efectiva</i> -relaci&oacute;n entre el impuesto pagado y el ingreso del contribuyente-. La ecuaci&oacute;n &#91;<a href="#a8e2">2</a>&#93; representa el &iacute;ndice de equidad tributaria (E<sub>t</sub>) seg&uacute;n el enfoque de la distribuci&oacute;n de la carga tributaria. En este caso el &iacute;ndice de equidad es una funci&oacute;n de la relaci&oacute;n entre el impuesto pagado y el ingreso. En otras palabras, es una funci&oacute;n de la estructura tributaria. La ecuaci&oacute;n &#91;<a href="#a8e3">3</a>&#93; representa el &iacute;ndice de equidad tributaria (E<sub>d</sub>) seg&uacute;n el enfoque de la distribuci&oacute;n del ingreso. En este caso el &iacute;ndice de equidad es una funci&oacute;n de la estructura tributaria y de la distribuci&oacute;n del ingreso, representada por la funci&oacute;n f(Y<sup>d</sup>). El enfoque de la distribuci&oacute;n de la carga tributaria hace las veces, t&aacute;cita o expresamente, de requisito o de insumo del enfoque de la distribuci&oacute;n del ingreso.</p>     <p>El presente art&iacute;culo examina la equidad del impuesto a las operaciones financieras desde el punto de vista de la distribuci&oacute;n de la carga tributaria. Adoptar este prop&oacute;sito limitado no implica, ni mucho menos, desconocer la relevancia del enfoque de la distribuci&oacute;n del ingreso. Para empezar, se analiza la forma c&oacute;mo opera el impuesto a partir de la ecuaci&oacute;n cuantitativa del dinero, en la versi&oacute;n de las transacciones de Irvin Fisher. De ah&iacute; se obtiene la mencionada ecuaci&oacute;n &#91;<a href="#a8e1">1</a>&#93;, que representa la estructura tributaria para el caso que nos ocupa. Luego se efect&uacute;an algunas consideraciones sobre la incidencia legal y econ&oacute;mica del tributo.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Hay que tener en cuenta que las transacciones gravadas y el ingreso del contribuyente no son, necesariamente, lo mismo. La equidad tributaria se eval&uacute;a con base en el principio de la capacidad de pago, empleado con frecuencia para este fin &#91;Musgrave 1968&#93;. Tomando el ingreso como medida de la capacidad de pago, seg&uacute;n dicho principio los contribuyentes con el mismo ingreso deber&iacute;an pagar lo mismo -equidad horizontal- en tanto que los contribuyentes con ingresos m&aacute;s altos deber&iacute;an pagan m&aacute;s -equidad vertical-.<sup><a name="nr1"></a><a href="#1">1</a></sup> Desde el punto de vista de la equidad vertical, el gravamen ser&iacute;a progresivo si el impuesto pagado aumenta con el ingreso del contribuyente, pero en forma m&aacute;s que proporcional.</p>     <p>El impuesto a las operaciones financieras ha sido descrito como un impuesto progresivo &#91;<font size="-1"><font size="-1">DIAN</font></font> 2000&#93;. El presente art&iacute;culo encuentra que el gravamen puede satisfacer las condiciones de equidad horizontal y vertical -progresividad- de manera m&aacute;s bien eventual. Dicho de otro modo, el impuesto distribuir&iacute;a la carga tributaria entre contribuyentes con iguales o diferentes niveles de ingreso de manera torpe y en cierto modo caprichosa -a modo de conjetura, es probable que el mismo fen&oacute;meno se manifieste, aunque de forma atenuada, si en vez del ingreso se utilizara la riqueza como medida de la capacidad de pago-. Aunque no se aborda aqu&iacute;, esto lleva a plantearse la cuesti&oacute;n de cu&aacute;les grav&aacute;menes son m&aacute;s eficaces o apropiados para lograr una distribuci&oacute;n m&aacute;s equitativa de la carga tributaria, desde luego sopesando este objetivo con los dem&aacute;s objetivos de la tributaci&oacute;n &#91;Vickrey 1994a&#93;. Y deja abierta la inc&oacute;gnita de si los defectos que pueda tener el impuesto a las operaciones financieras en t&eacute;rminos de la distribuci&oacute;n de la carga tributaria se ven o no m&aacute;s que compensados por sus virtudes en otras &aacute;reas.</p>     <p>Refiri&eacute;ndose a las reformas del impuesto sobre la renta en Colombia, McLure &#91;1992&#93; distingue dos etapas:</p>     <blockquote>    <p>&#91;Entre mediados de los sesenta y mediados de los setenta&#93;, el &eacute;nfasis principal se puso sobre la equidad distributiva, con bastante menos atenci&oacute;n a las cuestiones relacionadas con la eficiencia econ&oacute;mica y la simplicidad administrativa. Las reformas de los ochenta, en contraste, fueron motivadas por preocupaciones asociadas a la neutralidad econ&oacute;mica y a los aspectos administrativos del r&eacute;gimen tributario, relegando a un segundo plano la equidad distributiva &#91;McLure 1992, 352&#93;.</p></blockquote>     <p>Las reformas de 1974 y 1986 constituyen los hitos de una y otra etapa. Cabe preguntase si no es hora de que, evitando caer en los mismos errores del pasado -por ejemplo, tarifas marginales excesivas y altos costos de administraci&oacute;n y de cumplimiento para el contribuyente-, la equidad tenga mayor protagonismo en la pol&iacute;tica tributaria colombiana.</p>     <p><b>2. EL TRES POR MIL Y LA ECUACI&Oacute;N CUANTITATIVA</b></p>     <p>El impuesto colombiano a las operaciones financieras tiene caracter&iacute;sticas singulares que vale la pena resaltar. El tres por mil, a semejanza de su antecesor el dos por mil, grava <i>cierto tipo</i> de transacciones financieras dom&eacute;sticas e internacionales, en particular aquellas que conllevan el retiro de fondos de las cuentas de ahorro y corrientes. No obstante, hay que anotar que algunas operaciones de retiro quedaron exentas del impuesto. As&iacute; sucede, por ejemplo, con las operaciones de compra y venta de divisas realizadas entre entidades financieras y con las operaciones de liquidaci&oacute;n y compensaci&oacute;n de t&iacute;tulos valores realizadas por las bolsas de valores. Tambi&eacute;n quedaron exentos, con un tope expresado en salarios m&iacute;nimos, los retiros efectuados de las cuentas de ahorro destinadas con exclusividad a la financiaci&oacute;n de vivienda, exenci&oacute;n que no estaba prevista en el proyecto de ley presentado por el gobierno y que, seguramente, hace m&aacute;s equitativo -o menos inequitativo-) el gravamen. Sin embargo, no se trata, en sentido estricto, de un impuesto Tobin. Tanto en la propuesta original como en sus variantes principales, el impuesto Tobin grava <i>exclusivamente</i> las transacciones en <i>divisas</i>, es decir, transacciones de naturaleza internacional. En el &aacute;mbito dom&eacute;stico, los impuestos a las transacciones financieras t&iacute;picamente gravan las transacciones de t&iacute;tulos valores, tales como bonos, acciones, futuros, opciones e instrumentos derivados.<sup><a name="nr2"></a><a href="#2">2</a></sup> De los 35 pa&iacute;ses desarrollados y en desarrollo citados en el trabajo de Shome y Stotsky &#91;1995&#93;, ninguno ten&iacute;a en 1995 un impuesto con las caracter&iacute;sticas del adoptado en Colombia tiempo despu&eacute;s.</p>     <p>La ecuaci&oacute;n cuantitativa del dinero, en la versi&oacute;n de las transacciones de Irvin Fisher, constituye un buen punto de partida para examinar las caracter&iacute;sticas del impuesto a las operaciones financieras, desde una perspectiva agregada. En lo que sigue me apoyo en la presentaci&oacute;n que hace Friedman &#91;1974&#93; de la ecuaci&oacute;n cuantitativa. Resulta crucial aqu&iacute; el significado de la ecuaci&oacute;n:</p>     <p><a name="a8e4"></a></p>   <table width=580 border=0> 	<tbody> 		<tr> 			<td><img src="img/revistas/ceco/v21n37/v21n37a08e4.jpg"></td> 			<td width="16">&#91;4&#93; </p></td> 	  </tr>   </tbody> </table>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El segundo miembro de la ecuaci&oacute;n &#91;<a href="#a8e4">4</a>&#93; corresponde a la transferencia de bienes y servicios <i>finales e intermedios</i> y de t&iacute;tulos valores en un per&iacute;odo dado, y el primer miembro expresa la transferencia correspondiente de dinero. PT es el valor nominal total de los pagos efectuados durante el per&iacute;odo en cuesti&oacute;n por concepto de <i>todas</i> las transacciones, no solamente de las asociadas a la realizaci&oacute;n del ingreso o del valor agregado. As&iacute;, el valor del acero empleado en la producci&oacute;n de veh&iacute;culos automotores se incluye una vez cuando la sider&uacute;rgica lo vende al fabricante de motores, una segunda vez cuando &eacute;ste le vende motores a la ensambladora de veh&iacute;culos, una tercera vez cuando el ensamblador le vende autom&oacute;viles al concesionario, y una cuarta vez cuando el &uacute;ltimo vende el autom&oacute;vil al consumidor. Algo similar sucede con los chips y las computadoras, por ejemplo. El valor total de todas las transacciones (PT) es, por consiguiente, un m&uacute;ltiplo del valor de las transacciones del ingreso o del valor agregado (Y). Por su parte, M es la cantidad de dinero y V es el n&uacute;mero de veces promedio por per&iacute;odo de tiempo que se utiliza el medio circulante para efectuar todas las transacciones, no s&oacute;lo las relacionadas con el ingreso.</p>     <p>Para fines del impuesto es necesario dividir los pagos en dos categor&iacute;as: los efectuados mediante el retiro de fondos de las cuentas de ahorro y corrientes <i>gravadas</i> (MV&acute; = PT&acute;), y los efectuados mediante la transferencia personal del medio circulante o mediante otros instrumentos financieros no gravados (MV&quot; = PT&quot;), como las ya mencionadas operaciones exentas en divisas y con t&iacute;tulos valores. Por razones de consistencia, en esta instancia ambas categor&iacute;as est&aacute;n definidas <i>antes de impuestos indirectos</i>. Teniendo en cuenta que en la ecuaci&oacute;n de las transacciones de Fisher el acto elemental es un intercambio de un bien, servicio o t&iacute;tulo valor por dinero, y que esta transacci&oacute;n da lugar al impuesto siempre que conlleve el retiro de fondos gravados del sistema financiero, podemos escribir la expresi&oacute;n del recaudo total (R) del impuesto a las operaciones financieras en un per&iacute;odo dado como:</p>     <p><a name="a8e5"></a></p>   <table width=580 border=0> 	<tbody> 		<tr> 			<td><img src="img/revistas/ceco/v21n37/v21n37a08e5.jpg"></td> 			<td width="16">&#91;5&#93; </p></td> 	  </tr>   </tbody> </table>     <p>La tarifa nominal del impuesto (<i>t</i>), dada por la ley -tres por mil- es proporcional con respecto a la base gravable agregada (BG), es decir, con respecto al valor total de las transacciones de bienes, servicios y t&iacute;tulos valores que implican retiros de fondos gravados del sistema financiero (PT&acute;).</p>     <p>Puesto que la noci&oacute;n de equidad tributaria trae aparejada la comparaci&oacute;n entre unidades de an&aacute;lisis, es preciso pasar del nivel agregado a una unidad m&aacute;s pequeña, en este caso el agente econ&oacute;mico <i>i</i>, que puede ser una persona o un hogar.</p>     <p><b>3. LAS TRANSACCIONES DE BIENES Y SERVICIOS COMO BASE GRAVABLE</b></p>     <p>El agente econ&oacute;mico i vende sus bienes y servicios, por un monto equivalente a PT<sub>i</sub>, monto que constituye el <i>valor bruto de las transacciones econ&oacute;micas</i>. El agente econ&oacute;mico <i>i</i> bien puede ser el dueño de una gran cadena de almacenes o un tendero de barrio. En la medida en que deposite los recursos en cuentas gravadas del sistema financiero, &eacute;l puede retirar parte o la totalidad de los fondos para distintos prop&oacute;sitos (como compra de bienes, servicios o t&iacute;tulos valores). En virtud del retiro de fondos, el agente econ&oacute;mico <i>i</i> se convierte en contribuyente. Para un determinado per&iacute;odo, el impuesto a cargo del agente econ&oacute;mico <i>i</i> (T<sub>i</sub>) ser&iacute;a:</p>     <p><a name="a8e6"></a></p>   <table width=580 border=0> 	<tbody> 		<tr> 			<td><img src="img/revistas/ceco/v21n37/v21n37a08e6.jpg"></td> 			<td width="16">&#91;6&#93; </p></td> 	  </tr>   </tbody> </table>     <p>En donde la base gravable (BG<sub>i</sub>) estar&iacute;a dada por:</p>     <p><a name="a8e7"></a></p>   <table width=580 border=0> 	<tbody> 		<tr> 			<td><img src="img/revistas/ceco/v21n37/v21n37a08e7.jpg"></td> 			<td width="16">&#91;7&#93; </p></td> 	  </tr>   </tbody> </table>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Como puede observarse, la base gravable es una proporci&oacute;n &delta;<sub>i</sub> del valor bruto de las transacciones correspondientes a la venta de bienes y servicios, en donde 0 &le; &delta;<sub>i</sub> &le; 1. El paso del nivel agregado de la secci&oacute;n anterior al nivel individual de esta y las siguientes secciones exige cierto cuidado en la definici&oacute;n de las variables. En esta instancia, por razones de coherencia, tanto PT<sub>i</sub> como PT&acute;<sub>i</sub> est&aacute;n definidos antes de impuestos indirectos generados en la transacci&oacute;n espec&iacute;fica de que se trate, pero <i>despu&eacute;s</i> de los impuestos indirectos generados en fases previas de la cadena de producci&oacute;n-distribuci&oacute;n-consumo.</p>     <p>En esta secci&oacute;n suponemos que el responsable legal del impuesto, es decir, el contribuyente <i>i</i>, no puede trasladar la carga tributaria a otros agentes. En la jerga t&eacute;cnica, la incidencia legal y la econ&oacute;mica del impuesto coinciden.<sup><a name="nr3"></a><a href="#3">3</a></sup></p>     <p>La equidad del impuesto se eval&uacute;a con respecto a la capacidad de pago del agente econ&oacute;mico <i>i</i>, medida en este caso por su <i>ingreso</i> antes de impuestos indirectos (Y<sub>i</sub>), no con respecto al valor bruto de las transacciones econ&oacute;micas que se constituye en base gravable. Es necesario, por tanto, expresar el impuesto pagado (T<sub>i</sub>) en t&eacute;rminos del ingreso, as&iacute;:</p>     <p><a name="a8e8"></a></p>   <table width=580 border=0> 	<tbody> 		<tr> 			<td><img src="img/revistas/ceco/v21n37/v21n37a08e8.jpg"></td> 			<td width="16">&#91;8&#93; </p></td> 	  </tr>   </tbody> </table>     <p>En donde t<sup>e</sup><sub>i</sub> es la <i>tarifa efectiva</i> del impuesto correspondiente al agente <i>i</i>. </p>     <p>El ingreso puede, a su vez, definirse como una fracci&oacute;n &beta;<sub>i</sub> del valor bruto de las transacciones (PT<sub>i</sub>),<sup><a name="nr4"></a><a href="#4">4</a></sup> as&iacute;:</p>     <p><a name="a8e9"></a></p>   <table width=580 border=0> 	<tbody> 		<tr> 			<td><img src="img/revistas/ceco/v21n37/v21n37a08e9.jpg"></td> 			<td width="16">&#91;9&#93; </p></td> 	  </tr>   </tbody> </table>     <p>En donde -1 &le; &beta;<sub>i</sub> &le; 1. Deber&iacute;a tenerse en cuenta que el ingreso de algunos agentes econ&oacute;micos puede ser negativo, especialmente durante una recesi&oacute;n, y aun as&iacute; resultar gravado por el tres por mil.</p>     <p>Las caracter&iacute;sticas de la tarifa efectiva, junto con las de la incidencia econ&oacute;mica, definen la forma probable c&oacute;mo un gravamen distribuye la carga tributaria entre los contribuyentes y, por tanto, su grado de adherencia al principio de la capacidad de pago. La tarifa efectiva (t<sup>e</sup><sub>i</sub>) del impuesto a las operaciones financieras, equivalente a la relaci&oacute;n entre el impuesto pagado y el ingreso del contribuyente, que puede expresarse, a partir de &#91;<a href="#a8e6">6</a>&#93;, &#91;<a href="#a8e7">7</a>&#93; y &#91;<a href="#a8e9">9</a>&#93;, como sigue:</p>     <p><a name="a8e10"></a></p>   <table width=580 border=0> 	<tbody> 		<tr> 			<td><img src="img/revistas/ceco/v21n37/v21n37a08e10.jpg"></td> 			<td width="16">&#91;10&#93; </p></td> 	  </tr>   </tbody> </table>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Para el contribuyente <i>i</i>, la tarifa efectiva depende de la tarifa nominal (t), dada por la ley -tres por mil-, y de la relaci&oacute;n entre la proporci&oacute;n &delta;<sub>i</sub> del valor bruto de las transacciones econ&oacute;micas del contribuyente -monto de las ventas de bienes y servicios- que se convierte en base gravable, esto es, la proporci&oacute;n del valor de dichas transacciones que en efecto se deposita en cuentas gravadas y que luego se retira del sistema financiero, de una parte, y la proporci&oacute;n &beta;<sub>i</sub> del valor bruto de las transacciones econ&oacute;micas que constituye ingreso del contribuyente, de otra.</p>     <p>La variable &delta;<sub>i</sub> refleja el comportamiento de los agentes econ&oacute;micos con capacidad de pago, los cuales pueden decidir, en alguna medida, qu&eacute; tanto del valor bruto de sus transacciones econ&oacute;micas depositan en cuentas corrientes y de ahorro gravadas, y qu&eacute; tanto retiran. Y la variable &beta;<sub>i</sub> refleja al mismo tiempo caracter&iacute;sticas econ&oacute;micas del contribuyente -propietario de negocio, asalariado- y caracter&iacute;sticas cuasi-tecnol&oacute;gicas del proceso econ&oacute;mico -valor de las materias primas utilizadas en la actividad de que se trate como proporci&oacute;n del valor las transacciones econ&oacute;micas-.</p>     <p>En t&eacute;rminos de la incidencia legal del impuesto, la tarifa efectiva puede interpretarse como rotaci&oacute;n del ingreso del contribuyente a trav&eacute;s del sistema financiero. Esta rotaci&oacute;n del ingreso no es, sin embargo, conceptualmente equivalente al n&uacute;mero de veces que el contribuyente va a la instituci&oacute;n financiera a efectuar transacciones gravadas, una confusi&oacute;n en la que a menudo se incurre. As&iacute;, una persona u hogar que deriva todo su ingreso del salario puede retirar muchas veces de los cajeros, pero su ingreso s&oacute;lo rota una vez por el sistema financiero. Otra cosa sucede con las empresas, por ejemplo, para las cuales el ingreso es por lo general una fracci&oacute;n de las transacciones.</p>     <p>Para que el tres por mil se adhiriera de manera sistem&aacute;tica al criterio de equidad horizontal se necesitar&iacute;a que la tarifa efectiva o la rotaci&oacute;n del ingreso del contribuyente a trav&eacute;s del sistema financiero fuera una constante para un nivel de ingreso dado.<sup><a name="nr5"></a><a href="#5">5</a></sup> Siempre que la rotaci&oacute;n del ingreso difiera entre contribuyentes, se viola el criterio de equidad horizontal. Como se puede apreciar en el Cuadro <a href="#a8e11">1</a>, para un ingreso (Y<sub>i</sub>) dado de un mill&oacute;n de pesos, asociado impl&iacute;citamente a diferentes valores brutos de las transacciones econ&oacute;micas, el impuesto pagado puede fluctuar entre $3,000 y $30,000. Se destaca que la tarifa efectiva disminuye a medida que aumenta la relaci&oacute;n entre &delta;<sub>i</sub> y &beta;<i>i</i>, y tambi&eacute;n que se cumple con la condici&oacute;n estipulada por la ley: el impuesto pagado es equivalente al tres por mil de la base gravable (PT&acute;<sub>i</sub>). Para efectos de la distribuci&oacute;n de la carga tributaria, los contribuyentes son tratados como iguales ante la ley, pero para un nivel dado de transacciones financieras gravadas, no necesariamente para un nivel dado de ingreso. </p>     <p><a name="a8e11"></a></p>   <table width=580 border=0> 	<tbody> 		<tr> 			<td><img src="img/revistas/ceco/v21n37/v21n37a08e11.jpg"></td>   </tbody> </table>     <p>Se ha sugerido que una virtud del impuesto colombiano a las operaciones financieras es que grava las transacciones derivadas de las herencias o sucesiones. Esta ser&iacute;a una virtud s&oacute;lo porque no existe en nuestro r&eacute;gimen tributario un impuesto a las herencias o sucesiones propiamente dicho. As&iacute;, el tres por mil grava de forma muy defectuosa el traspaso de riqueza entre generaciones, ya que el impuesto est&aacute; ligado al modo c&oacute;mo se efect&uacute;a el traspaso -s&oacute;lo en la medida en que la herencia se transforma en dep&oacute;sitos en cuentas de ahorros y corrientes, y &eacute;stos en retiros-. Vickrey &#91;1994b&#93; critic&oacute; en forma convincente, refiri&eacute;ndose al r&eacute;gimen tributario estadounidense, este tipo de defecto de los impuestos a la transmisi&oacute;n de riqueza:</p>     <blockquote>    <p>Uno de los defectos m&aacute;s importantes de la estructura actual del impuesto a las herencias y sucesiones es que cambios menores en el modo de transmisi&oacute;n de la propiedad, y especialmente los relativos a los canales de transmisi&oacute;n, producen diferencias sustanciales en la carga tributaria, aun cuando los beneficiarios &uacute;ltimos sean los mismos &#91;...&#93; Estas diferencias son, con frecuencia, <u>caprichosas e inequitativas</u> &#91;...&#93; &#91;Vickrey 1994b, 135. Subrayado fuera de texto&#93;.</p></blockquote>     <p>La importancia de la equidad horizontal no puede desconocerse. Como ha escrito Musgrave &#91;1968&#93;:</p>     <blockquote>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Quiz&aacute; el principio de equidad m&aacute;s ampliamente aceptado en la imposici&oacute;n es el de que las personas en situaciones iguales deben ser tratadas de modo igual. &#91;La equidad horizontal&#93; es fundamental para el m&eacute;todo de la capacidad de pago. &#91;Despu&eacute;s de todo, las&#93; exigencias de la equidad horizontal y vertical no son sino dos caras de la misma moneda &#91;Musgrave 1968, 166&#93;.</p></blockquote>     <p>Sin considerar todav&iacute;a en forma expl&iacute;cita el fen&oacute;meno de traslaci&oacute;n del impuesto, ¿qu&eacute; cabe esperar del impuesto a las operaciones financieras desde el punto de vista de la equidad vertical? El tres por mil ser&iacute;a sistem&aacute;ticamente progresivo si y solo si la relaci&oacute;n entre &delta;<sub>iz</sub> y &beta;<sub>iz</sub> disminuye a medida que aumenta el ingreso de los contribuyentes, comportamiento que parece improbable. En los dem&aacute;s casos ser&iacute;a proporcional o regresivo. La distribuci&oacute;n de la carga tributaria no obedecer&iacute;a, entonces, a un patr&oacute;n sistem&aacute;tico, de suerte que puede terminar siendo progresivo, proporcional o regresivo en este o aquel caso, en este o aquel per&iacute;odo o en este o aquel tramo de ingreso. El impuesto puede ser progresivo, pero de manera m&aacute;s bien eventual.</p>     <p>Para ilustrar lo anterior se realiz&oacute; un ejercicio con la matriz insumo-producto de 1994 y 1995, con las transacciones de bienes correspondientes a la etapa del productor. Los resultados se presentan en los Cuadros <a href="#a8e12">2</a> y <a href="#a8e13">3</a>. En ambos casos se asumi&oacute; que &delta;<sub>iz</sub> es igual a 1, esto es, que todos los agentes econ&oacute;micos involucrados deciden depositar en, y retirar de, sus cuentas gravadas la totalidad del valor bruto de sus respectivas transacciones, lo cual ya es una restricci&oacute;n bastante severa. Los productos est&aacute;n ordenados seg&uacute;n el ingreso asociado a los mismos, en forma ascendente. Obs&eacute;rvese que el tabaco elaborado, un producto que gener&oacute; ingresos negativos en los dos años considerados, resultar&iacute;a gravado con el tres por mil. Llama la atenci&oacute;n tambi&eacute;n que el producto que arroj&oacute; los ingresos positivos m&aacute;s bajos en los dos años -material de transporte- ser&iacute;a gravado con la tarifa efectiva m&aacute;s alta.</p>     <p><a name="a8e12"></a></p>   <table width=580 border=0> 	<tbody> 		<tr> 			<td><img src="img/revistas/ceco/v21n37/v21n37a08e12.jpg"></td>   </tbody> </table>     <p><a name="a8e13"></a></p>   <table width=580 border=0> 	<tbody> 		<tr> 			<td><img src="img/revistas/ceco/v21n37/v21n37a08e13.jpg"></td>   </tbody> </table>     <p>Las Gr&aacute;ficas adjuntas permiten apreciar mejor el comportamiento de la tarifa efectiva (para facilitar la apreciaci&oacute;n se excluyeron el tabaco elaborado y el material de transporte). En la medida en que pueda decirse que hay una tendencia, la tarifa efectiva tiende a ser regresiva. En la pr&aacute;ctica, como sucede en nuestro ejercicio, lo m&aacute;s probable es que existan tramos de ingreso -capacidad de pago- para los cuales el gravamen se comporta en forma regresiva, otros en forma proporcional y otros m&aacute;s en forma progresiva. M&aacute;s a&uacute;n, dichos tramos de ingreso neto no necesariamente son los mismos entre un per&iacute;odo y otro. A este prop&oacute;sito Kaldor &#91;1955, 21&#93; hab&iacute;a observado que &quot;los impuestos a las transacciones solamente pueden distribuir la carga tributaria entre las personas de una manera muy torpe e incierta, de acuerdo con alguna noci&oacute;n de equidad.&quot;</p>     <p><a name="a8e14"></a></p>   <table width=580 border=0> 	<tbody> 		<tr> 			<td><img src="img/revistas/ceco/v21n37/v21n37a08e14.jpg"></td>   </tbody> </table>     <p><b>4. EL EFECTO CASCADA</b></p>     <p>El impuesto a las operaciones financieras adoptado en Colombia exhibe las caracter&iacute;sticas de un impuesto en cascada. El efecto cascada implica que el ingreso de los contribuyentes -no necesariamente de todos y cada uno de los contribuyentes- termina siendo gravado m&aacute;s de una vez con el mismo impuesto, como resultado de la naturaleza del impuesto y del proceso econ&oacute;mico, no como resultado de contravenciones a la ley. Desde el punto de vista de la incidencia <i>legal</i>, el efecto cascada no implica que un <u>agente econ&oacute;mico determinado</u> sea gravado dos o m&aacute;s veces con el tres por mil a ra&iacute;z del retiro de fondos asociados a una transacci&oacute;n econ&oacute;mica determinada. Este resultado es independiente del n&uacute;mero de veces que el agente econ&oacute;mico efect&uacute;e retiros gravados del sistema financiero. Al fin y al cabo, la tarifa nominal es tres por mil tanto para la primera como para la n-&eacute;sima vez que retire fondos. El ingreso o el valor agregado -equivalente a beneficios y salarios- es gravado m&aacute;s de una vez con el mismo impuesto a medida que los bienes y servicios (finales e intermedios) se transan o pasan por las diferentes etapas de la cadena de producci&oacute;n-distribuci&oacute;n-consumo. El efecto cascada es el que en lo fundamental explica por qu&eacute; un impuesto con una tarifa nominal del 0,3% -equivalente a 3 por mil- sobre determinadas transacciones financieras arroja un recaudo anual cercano a 0,7% del ingreso nacional, medido por el <font size="-1">PIB</font>.</p>     <p>En el caso de las transacciones de los bienes y servicios, que no son precisamente transacciones excepcionales en una econom&iacute;a como la colombiana, el impuesto a las operaciones financieras funciona de manera similar -no igual- a un impuesto sobre las ventas.<sup><a name="nr6"></a><a href="#6">6</a></sup> M&aacute;s precisamente, el tres por mil se asemeja a un impuesto sobre las ventas <i>multif&aacute;sico</i>, es decir, que recae en diferentes fases de la cadena producci&oacute;n-distribuci&oacute;n-consumo. Una diferencia fundamental con un impuesto sobre las ventas convencional tiene que ver con el momento en el cual se causa el impuesto. Mientras que en un impuesto convencional sobre las ventas, la obligaci&oacute;n se causa cuando se produce la operaci&oacute;n de compra-venta de los bienes y servicios, en el tres por mil la obligaci&oacute;n se causa cuando el cuenta-habiente retira del sistema financiero los dineros asociados a la operaci&oacute;n de compra-venta. Sin embargo, esta diferencia tiene sus implicaciones tributarias, como veremos m&aacute;s adelante.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Como consecuencia del efecto cascada, la carga tributaria depende en parte del eslab&oacute;n de la cadena producci&oacute;n-distribuci&oacute;n-consumo en que se inserten los agentes econ&oacute;micos. Dos agentes econ&oacute;micos con <i>id&eacute;ntica</i> capacidad de pago, en un per&iacute;odo dado, pero que realizan transacciones con un determinado producto (terminado o en proceso) en distintas fases de la cadena de producci&oacute;n-distribuci&oacute;n-consumo probablemente pagar&iacute;an al fisco cuant&iacute;as diferentes por concepto del tres por mil. El agente econ&oacute;mico que vende el producto para el consumo final quiz&aacute;s terminar&iacute;a pagando m&aacute;s que el que lo vende en f&aacute;brica.<sup><a name="nr7"></a><a href="#7">7</a></sup>. Sin olvidar que la tarifa efectiva del impuesto depende de la relaci&oacute;n entre &delta;<sub>i</sub> y &beta;<sub>i</sub>. Cabe suponer que la proporci&oacute;n &beta;<sub>iz</sub> del valor bruto de la transacci&oacute;n que constituye ingreso es menor entre m&aacute;s cerca se est&eacute; de la fase de consumo final, asumiendo que ambos agentes retiran del sistema financiero la misma proporci&oacute;n &delta;<sub>i</sub> del valor bruto de la transacci&oacute;n. Puesto que, bajo estos supuestos, la tarifa efectiva aumenta a medida que disminuye &beta;<sub>i</sub>, el agente econ&oacute;mico ubicado en la fase de consumo final en verdad terminar&iacute;a pagando m&aacute;s que aquel situado en la fase de producci&oacute;n.</p>     <p>En el caso de los agentes econ&oacute;micos con distintos niveles de ingreso, no habr&iacute;a, al parecer, un patr&oacute;n sistem&aacute;tico de determinaci&oacute;n de la obligaci&oacute;n impositiva con respecto a la capacidad de pago (regresivo o proporcional o progresivo). Es posible, sin embargo, que los agentes econ&oacute;micos vinculados a la etapa de la producci&oacute;n, pero con ingresos m&aacute;s altos que los percibidos por agentes econ&oacute;micos vinculados a la etapa de la distribuci&oacute;n o el consumo, terminen pagando relativamente menos a t&iacute;tulo del impuesto.</p>     <p>El hecho de que el tres por mil se genere por el retiro de los fondos de las cuentas corrientes y de ahorro tiene consecuencias tributarias de importancia no despreciable. Puesto que la tarifa efectiva depende en parte de la proporci&oacute;n &delta;<sub>iz</sub> del valor bruto de la transacci&oacute;n que se convierte en base gravable, habr&aacute; un incentivo a reducir el volumen de transacciones que impliquen el uso de instrumentos financieros gravados, de hecho, Lozano y Ramos &#91;2000&#93; encuentran evidencia en esta direcci&oacute;n. A ra&iacute;z de ello, habr&aacute; un premio o est&iacute;mulo tributario a la integraci&oacute;n vertical, con respecto a otras formas de organizaci&oacute;n de la actividad econ&oacute;mica. La integraci&oacute;n vertical reduce, en relaci&oacute;n con las alternativas, el n&uacute;mero de transacciones entre diferentes agentes de que consta la cadena de producci&oacute;n-distribuci&oacute;n-consumo de un determinado bien o servicio y, por tanto, permite eludir la obligaci&oacute;n tributaria.</p>     <p><b>5. EL FEN&Oacute;MENO DE TRASLACI&Oacute;N DEL IMPUESTO</b></p>     <p>No necesariamente la carga tributaria recae en &uacute;ltima instancia sobre el responsable legal de un impuesto. La raz&oacute;n es que el responsable legal del pago en determinadas circunstancias puede trasladarles la carga tributaria a otros agentes &#91;Atkinson 1990&#93;. La traslaci&oacute;n de la carga puede tener lugar a trav&eacute;s de diversos mecanismos, tales como la variaci&oacute;n de precios de los productos o la fijaci&oacute;n de salarios.</p>     <p>Aunque todos los impuestos son en principio susceptibles de trasladarse a otros en alguna medida, por lo general se considera -con raz&oacute;n, creo yo- que los impuestos directos est&aacute;n menos expuestos al fen&oacute;meno de traslaci&oacute;n que los indirectos. Por ejemplo, Pechman &#91;1985&#93; en su estudio cl&aacute;sico Who Paid the Taxes supone, en uno de los escenarios de referencia, que el impuesto sobre la renta personal lo soporta el contribuyente o responsable legal, y que el impuesto sobre la renta de las sociedades lo soportan por mitad los receptores de las rentas de capital y los consumidores. A juicio del citado autor, el impuesto sobre las ventas, un gravamen indirecto que como hemos visto en varios sentidos se asemeja al tres por mil, por lo general se traslada en su totalidad al consumidor.</p>     <p>Como vimos, la tarifa efectiva puede interpretarse como rotaci&oacute;n del ingreso por el sistema financiero si se alude a la incidencia legal del impuesto. Es probable que el ingreso que m&aacute;s rota sea el ingreso de los negocios, cualquiera sea la organizaci&oacute;n formal que adopten (empresas, cuenta-propia, etc). La raz&oacute;n principal para esperar que ello sea as&iacute; es que los negocios emplean bienes intermedios o materias primas, de manera que el ingreso no es equivalente a sus transacciones econ&oacute;micas sino a una fracci&oacute;n de las mismas. Desde el punto de vista de la distribuci&oacute;n de la carga tributaria, el problema es que en principio el ingreso de los negocios contiene beneficios/rentas, salarios y dem&aacute;s ingresos laborales. Puesto que la carga tributaria recae en &uacute;ltimas sobre los hogares -o sobre las personas-, la dificultad estriba en determinar c&oacute;mo se distribuye la carga tributaria que en primera instancia soportan los negocios, esto es, qu&eacute; tanto recae en &uacute;ltimas sobre los hogares propietarios de los negocios -sobre los beneficios/rentas de los propietarios-, qu&eacute; tanto sobre los hogares asalariados y similares -sobre los salarios y dem&aacute;s ingresos laborales- y, finalmente, qu&eacute; tanto sobre los hogares en su condici&oacute;n de consumidores, que de nuevo incluye propietarios, asalariados y similares.</p>     <p>En estas condiciones, el efecto cascada, inherente al impuesto a las operaciones financieras, hace necesario plantearse en forma expl&iacute;cita el problema de la traslaci&oacute;n del impuesto. En el caso de las transacciones gravadas realizadas por los negocios es razonable suponer que la carga tributaria no s&oacute;lo recae sobre los hogares propietarios sino que la misma se traslada, en todo o en parte, a los hogares asalariados o, desde otra perspectiva, a los consumidores. Y, en raz&oacute;n al fen&oacute;meno de traslaci&oacute;n, el tres por mil asociado a un determinado bien o servicio bien puede ser terminar siendo pagado, en todo o en parte, por personas u hogares que ni siquiera son usuarios del sistema financiero. De ah&iacute; que, como escribe Zee &#91;1995&#93; refiri&eacute;ndose a un impuesto en cascada:</p>     <blockquote>    <p>&#91;...&#93; aun si una mercanc&iacute;a o servicio est&aacute; excluida del impuesto en la etapa del detallista, bien puede ocurrir que su precio incluya un componente tributario derivado de impuestos asociados a los insumos empleados en etapas previas. La verdadera carga de un impuesto en cascada con frecuencia est&aacute; escondida de la vista del consumidor &#91;Zee 1995, 75&#93;.</p></blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Los estudios sobre el tema sugieren que el fen&oacute;meno de traslaci&oacute;n es m&aacute;s severo en los impuestos en cascada que en los impuestos no sujetos -o menos sujetos- a este efecto, como los impuestos sobre la renta, la propiedad y las herencias.</p>     <p>NOTAS AL PIE</p>     <p><a href="#nr1">1</a><a name="1"></a> Es preciso advertir, como lo hace Vickrey, que &quot;...el ingreso es en muchas circunstancias una medida imperfecta e incluso engañosa de la capacidad de pago&quot; &#91;Vickrey 1994a, 171&#93;. No obstante sus limitaciones, el ingreso contin&uacute;a siendo la forma m&aacute;s com&uacute;n de medir la capacidad de pago.</p>     <p><a href="#nr2">2</a><a name="2"></a> Sobre estos aspectos ver Shome y Stotsky &#91;1995&#93;.</p>     <p><a href="#nr3">3</a><a name="3"></a> Tal vez no sobre advertir que el an&aacute;lisis adelantado en el presente escrito no pasa de ser, impl&iacute;citamente, un ejercicio de est&aacute;tica comparativa para un per&iacute;odo de tiempo dado, no un an&aacute;lisis intergeneracional o de tiempo de vida. No tiene, por tanto, ni m&aacute;s ni menos pretensiones. Como señalan Atkinson y Stiglitz &#91;1980, 283&#93;, este tipo de limitaciones es t&iacute;pico de los estudios emp&iacute;ricos sobre equidad tributaria, especialmente los atinentes al principio de la capacidad de pago. Adem&aacute;s, el an&aacute;lisis es <i>ex post</i>, no <i>ex ante</i>.</p>     <p><a href="#nr4">4</a><a name="4"></a> La fracci&oacute;n <i>restante</i> del ingreso bruto incluye, entre otras cosas, los gastos por concepto de adquisici&oacute;n de insumos en que haya incurrido el agente econ&oacute;mico <i>i</i> para efectos de la producci&oacute;n de los bienes y servicios, <i>despu&eacute;s</i> de los impuestos indirectos pagados en etapas previas de la cadena de producci&oacute;n-distribuci&oacute;n-consumo.</p>     <p><a href="#nr5">5</a><a name="5"></a> Esta exigencia puede, por supuesto, relajarse un tanto si se reemplaza el nivel por el rango relevante de ingreso neto como medida de la capacidad de pago (los rangos de ingresos podr&iacute;an definirse en la misma forma en que se define para efectos del impuesto sobre la renta).</p>     <p><a href="#nr6">6</a><a name="6"></a> Hay que tener en cuenta que un impuesto sobre las ventas difiere considerablemente de un <font size="-1">IVA</font>.</p>     <p><a href="#nr7">7</a><a name="7"></a> Hay que destacar que a lo sumo se podr&iacute;a decir que pagar&iacute;a m&aacute;s, pero no se podr&iacute;a decir con certeza <i>cu&aacute;nto m&aacute;s</i>.</p><hr>     <p><b>REFERENCIAS BIBLIOGR&Aacute;FICAS</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>1. Arnott, R., Arrow, K., Atkinson, B. y Drèze, J. Editores. 1994. <i>Public Economics</i>, Cambridge University Press, Cambridge, UK.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000093&pid=S0121-4772200200020000800001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>2. Atkinson, A. 1990. &quot;The Distribution of the Tax Burden: 30 Years After the Theory of Public Finance&quot;, Discussion Paper, LSE.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000094&pid=S0121-4772200200020000800002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>3. Atkinson, A. y Stiglitz, J. 1980. <i>Lectures on Public Economics</i>, McGrawHill, Londres.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000095&pid=S0121-4772200200020000800003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>4. Contralor&iacute;a General de la Rep&uacute;blica. 2000. <i>Reforma Tributaria: Modernizaci&oacute;n o reforma estructural</i>, mimeo, mayo, Bogot&aacute;.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000096&pid=S0121-4772200200020000800004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>5. <font size="-1">DIAN</font>. 2000. <i>Impuesto sobre las transacciones financieras</i>, mimeo, Bogot&aacute;.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000097&pid=S0121-4772200200020000800005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>6. Friedman, M. 1974. &quot;A Theoretical Framework for Monetary Analysis&quot;, en Gordon &#91;1974&#93;.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000098&pid=S0121-4772200200020000800006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>7. Gordon, R.J. Editor. 1974. <i>Milton Friedman&acute;s Monetary Framework</i>, The University of Chicago Press.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000099&pid=S0121-4772200200020000800007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>8. Kakwani, N. 1977. &quot;Measurement of Tax Progressivity: An International Comparison&quot;, <i>The Economic Journal</i>, marzo.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000100&pid=S0121-4772200200020000800008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>9. Kaldor, N. 1955. <i>An Expenditure Tax</i>, Allen and Unwin, Londres.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000101&pid=S0121-4772200200020000800009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>10. Kiefer, D. 1984. &quot;Distributional Tax Progressivity Indexes&quot;, <i>National Tax Journal</i>, v. <font size="-1">XXXVII</font>, n. 4.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000102&pid=S0121-4772200200020000800010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>11. Lozano, I. y Ramos, J. 2000. &quot;An&aacute;lisis sobre la incidencia del impuesto del 2x1000 a las transacciones financieras&quot;, <i>Borradores Semanales de Econom&iacute;a</i>, n. 143, Banco de la Rep&uacute;blica.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000103&pid=S0121-4772200200020000800011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>12. McLure, C.E. 1992. &quot;Income Tax Reform in Colombia and Venezuela: A Comparative History&quot;, <i>World Development</i>, v. 20, n. 3.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000104&pid=S0121-4772200200020000800012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>13. Musgrave, R. 1968. <i>Teor&iacute;a de la hacienda p&uacute;blica</i>, Aguilar, España.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000105&pid=S0121-4772200200020000800013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>14. Pechman, J.A. 1985. <i>Who Paid the Taxes, 1966-1985</i>, Brookings, Washington D.C.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000106&pid=S0121-4772200200020000800014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>15. Shome, P. Editor. 1995. <i>Tax Policy Handbook</i>, FMI, Washington D.C.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000107&pid=S0121-4772200200020000800015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>16. Shome, P. y Stotsky, J. 1995. <i>Financial Transactions Taxes</i>, Working Paper, n.. 95/77, agosto, FMI.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000108&pid=S0121-4772200200020000800016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>17. Vickrey, W. 1994a. &quot;The Problem of Progression&quot;, en Arnott R. <i>et al</i> &#91;1994&#93;.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000109&pid=S0121-4772200200020000800017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>18. Vickrey, W. 1994b. &quot;An Integreted Successions Tax&quot;, en Arnott R. <i>et al</i> &#91;1994&#93;.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000110&pid=S0121-4772200200020000800018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>19. Zee, H. 1995. &quot;General Sales/Turnover Tax. Tax Cascading&quot;, Shome &#91;1995&#93;.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000111&pid=S0121-4772200200020000800019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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