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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Colombia años 50. Industriales, política y diplomacia]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Banco de la República  ]]></institution>
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</front><body><![CDATA[  <font face="Verdana" size="2">    <p align="center"><b><i>Colombia a&ntilde;os 50. Industriales, pol&iacute;tica y diplomacia</i></b></p></font> <font face="Verdana" size="3">    <p align="center"><b>RESE&Ntilde;A DE S. KALMANOVITZ</b></p></font> <font face="Verdana" size="2">    <p>Eduardo S&aacute;enz Rovner, <i>Colombia a&ntilde;os 50. Industriales, pol&iacute;tica y diplomacia</i>, Universidad Nacional de Colombia, Bogot&aacute;, 2002.</p><hr>     <p>Este nuevo libro de Eduardo S&aacute;enz contin&uacute;a su estudio <i>La ofensiva empresarial. Industriales, pol&iacute;ticos y violencia en los a&ntilde;os 40 en Colombia</i> pero a&ntilde;adiendo el tema de la diplomacia a lo que era el cuidadoso examen de los intereses corporativos y de la pol&iacute;tica con lo cual le presta un gran peso a ese indiscutible actor que son los Estados Unidos en lo que concierne a la pol&iacute;tica del hemisferio. Fortalecidos despu&eacute;s de la segunda guerra mundial, los Estados Unidos se comprometieron a apoyar gobiernos que defendieran sus intereses anti-comunistas y abrieran sus econom&iacute;as a sus capitales y a sus exportaciones, sin importar su car&aacute;cter autoritario. Â¿Qu&eacute; tanto influy&oacute; este viraje para legitimar al gobierno de Laureano G&oacute;mez y cu&aacute;nto hizo para &quot;liberalizar&quot; sus pol&iacute;ticas que segu&iacute;an de cerca el modelo corporativo franquista, en materia de intervenci&oacute;n estatal en la industria, la banca y el comercio exterior?</p>     <p>S&aacute;enz argumenta que las pol&iacute;ticas intervencionistas del laureanismo fueron neutralizadas por la presi&oacute;n norteamericana que lo forz&oacute; a liberalizar el r&eacute;gimen de capital extranjero. Aceptando que el pa&iacute;s se abri&oacute; al capital extranjero, aun as&iacute; <font size="-1">ECOPETROL</font> fue nacionalizada y la siderurgia Paz del R&iacute;o avanz&oacute; como proyecto nacional para conquistar la industria pesada, bajo los c&aacute;nones de un capitalismo cristiano, en oposici&oacute;n al rudo capitalismo protestante, como lo llamara el ide&oacute;logo del gobierno Rafael Delgado Barreneche &#91;1952&#93;. Este observaba lo siguiente:</p>     <blockquote>    <p>Como conservador y cat&oacute;lico no soy partidario del capitalismo liberal, basado en una falsa noci&oacute;n de la libertad econ&oacute;mica y de una idea de beneficio exclusivista &#91;...&#93; este capitalismo deshumanizado de tipo cl&aacute;sico es s&oacute;lo una versi&oacute;n protestante del capitalismo, despejado de todos los elementos que pueden defenderle hist&oacute;ricamente: el concepto del bien com&uacute;n, la aplicaci&oacute;n de una &eacute;tica fundamentada en la caridad &#91;y remataba&#93; La Iglesia de Dios &#91;...&#93; no puede ser aliada de Mamm&oacute;n.</p></blockquote>     <p>Sobre Paz del R&iacute;o, Delgado expuso la pol&iacute;tica que seguir&iacute;a el gobierno, siguiendo las recomendaciones de la <font size="-1">CEPAL</font> en contra del criterio de Lauchlin Currie, en ese momento del Banco Mundial:</p>     <blockquote>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La reuni&oacute;n demostr&oacute; &#91;...&#93; que Colombia es uno de los pa&iacute;ses americanos que puede producir hierro y acero a m&aacute;s bajos costos. Esto demuestra que no puede avanzarse mucho en la vieja concepci&oacute;n &ndash;tan ortodoxa entre algunos economistas norteamericanos&ndash; de que la industria pesada no tiene perspectivas ni posibilidades en los pa&iacute;ses subdesarrolladas. La Misi&oacute;n Currie, al condenar los proyectos de la Sider&uacute;rgica Paz del R&iacute;o, y recomendar s&oacute;lo una peque&ntilde;a industria transformadora de chatarra, estaba doctrinariamente dominada por ese prejuicio &#91;...&#93; hay industrias que deben montarse aun cuando no sean costeables ni econ&oacute;micas.</p></blockquote>     <p>La historia le dar&iacute;a toda la raz&oacute;n a Currie: despu&eacute;s de 50 a&ntilde;os de cambios frecuentes en la naturaleza de la empresa, su parte sider&uacute;rgica nunca fue verdaderamente rentable, y a la fecha las inversiones en su planta de cemento fueron las &uacute;nicas que probaron ser sostenibles en el tiempo. Sin embargo, S&aacute;enz retrata a Currie como estableciendo los nexos de subordinaci&oacute;n del pa&iacute;s a las instituciones multilaterales -en este caso al Banco Mundial- borrando este incidente que, en mi modo de ver, es frecuente entre los pa&iacute;ses y este tipo de agencias que les corresponde admitir decisiones soberanas de los pa&iacute;ses miembros.</p>     <p>Con relaci&oacute;n a la ideolog&iacute;a de Laureano G&oacute;mez, S&aacute;enz hace una excelente exposici&oacute;n sobre sus virulentas posiciones en contra del protestantismo, como iniciador de la anarqu&iacute;a que acab&oacute; con la seguridad del catolicismo verdadero, contra las ideas liberales y la revoluci&oacute;n francesa, y sobre su pretensi&oacute;n de reimponer el hispanismo como fuente de las virtudes de la naci&oacute;n colombiana &#91;p. 127&#93;. Fue notable la persecuci&oacute;n contra los protestantes durante La Violencia, lo mismo que las duras cr&iacute;ticas del gobierno norteamericano frente a la carencia de garant&iacute;as de libre ejercicio religioso de las que responsabilizaba al gobierno, algo que la historiograf&iacute;a local no se ha interesado en destacar. No obstante, S&aacute;enz agrega que a G&oacute;mez le correspondi&oacute; tragarse su ideolog&iacute;a y someterse a la pol&iacute;tica norteamericana de varias maneras.</p>     <p>La misma conformaci&oacute;n de <font size="-1">ECOPETROL</font>, como la relata S&aacute;enz, no es producto de la presi&oacute;n sindical, y la asume el Estado despu&eacute;s de haber fracasado la posibilidad de que los empresarios antioque&ntilde;os participaran en su capital accionario. Aunque S&aacute;enz no lo explicita, es claro que el fervor del nacionalismo conservador es una explicaci&oacute;n de la actuaci&oacute;n del gobierno para no prolongar la concesi&oacute;n y para asumir plenamente la propiedad de la empresa. Las prebendas econ&oacute;micas ofrecidas a sus trabajadores estaban incorporadas en la filosof&iacute;a corporativa cat&oacute;lica, combinaci&oacute;n de la caridad y la despreocupaci&oacute;n por la incosteabilidad de las empresas p&uacute;blicas. </p>     <p>Otros elementos fuertemente intervencionistas que S&aacute;enz no reconoce tienen que ver con la reasignaci&oacute;n de funciones al Banco de la Republica, que pas&oacute; a ser definido como de fomento, minimizando su funci&oacute;n de estabilizar los precios. En un ensayo de Mauricio Avella y mi persona afirmamos lo siguiente sobre ese proceso:</p>     <blockquote>    <p>&quot;El principal instrumento con que contaba el Banco de la Rep&uacute;blica era la tasa de redescuento, pero &eacute;sta &#91;...&#93; se hab&iacute;a fosilizado, pues desde 1933 no se variaba su nivel&quot; &#91;Meisel 1990, 423&#93;. La tasa de redescuento ser&iacute;a abandonada como instrumento de pol&iacute;tica con la reforma de 1951, y se entrar&iacute;a a un sistema de control en el que se afectaban los agregados monetarios por medio de variaciones del encaje, el cual se encargaba de reprimir a los prestamistas de los bancos no favorecidos con cr&eacute;ditos de fomento. El mercado interbancario de corto plazo qued&oacute; entonces condenado a la atrofia y el Emisor impedido de actuar en &eacute;l por m&eacute;todos indirectos. &#91;...&#93; El aumento del cr&eacute;dito de fomento se esterilizaba con encajes altos que reprim&iacute;an el desarrollo de los mercados monetarios y de capital y aumentaba las tasas de inter&eacute;s no reguladas. Por lo tanto, se constitu&iacute;a en un factor que frenaba el crecimiento econ&oacute;mico. La ausencia de mercados profundos privaba a todos los agentes de informaci&oacute;n fundamental sobre las condiciones de ahorro e inversi&oacute;n de la econom&iacute;a y no se pod&iacute;a medir la rentabilidad de los proyectos individuales contra una tasa de inter&eacute;s de cero riesgo o con distintos grados de riesgo. &#91;De esta manera&#93; las instituciones colombianas tienden a establecer reglas de juego distintas para cada jugador, reflejando una desigualdad estamental que impide el surgimiento de reglas objetivas compartidas por igual entre los ciudadanos, que sirvan de gu&iacute;a para tomar buenas decisiones productivas y financieras &#91;Kalmanovitz y Avella 1998&#93;.</p></blockquote>     <p>Uno podr&iacute;a inferir entonces que a partir de los gobiernos conservadores de Ospina y de G&oacute;mez, el pa&iacute;s ha sido (es) orientado por un modelo econ&oacute;mico que es corporativo, interventor en lo monetario y productivo, pero hay que agregar que es un estado muy peque&ntilde;o porque se limita a muy bajos y evadibles impuestos. Esto me permite controvertir una de las tesis centrales del libro de S&aacute;enz, a saber:</p>     <blockquote>    <p>A pesar de la ideolog&iacute;a antinorteamericana y antiliberal de G&oacute;mez, las realidades de la Guerra Fr&iacute;a llevaron a un reacomodamiento por el cual el gobierno norteamericano termin&oacute; trabajando con G&oacute;mez, sirvi&eacute;ndose de su anticomunismo a toda prueba y de sus concesiones para liberalizar la econom&iacute;a colombiana y facilitar la inversi&oacute;n de capitales privados, tal y como quer&iacute;an los Estados Unidos &#91;pp. 18 y 19&#93;.</p></blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>S&aacute;enz incluso se apoya en mi libro <i>Econom&iacute;a y naci&oacute;n</i>, donde le resto peso a los elementos corporativos y muy antiliberales del Partido Conservador de la &eacute;poca.</p>     <p>Esta es una posici&oacute;n que he revisado en un art&iacute;culo llamado &quot;El modelo anti-liberal colombiano&quot;<sup><a name="nr1"></a><a href="#1">1</a></sup> donde reviso el intervencionismo econ&oacute;mico y monetario como rasgos poco liberales, y en especial la estructura pol&iacute;tica del pa&iacute;s, para concluir que se trata de un sistema lejano a la democracia liberal: predominio del ejecutivo y debilidad tanto del legislativo como del judicial, por lo tanto ausencia de frenos y balances, tributaci&oacute;n sin representaci&oacute;n y desequilibrio cr&oacute;nico de las finanzas p&uacute;blicas por la escasa tributaci&oacute;n y d&eacute;bil resurgencia de los poderes locales despu&eacute;s de 105 a&ntilde;os de su sistem&aacute;tica supresi&oacute;n.</p>     <p>Un &uacute;ltimo punto que deseo resaltar es una concepci&oacute;n funcionalista en S&aacute;enz que resulta persistente. Por funcionalismo entiendo -siguiendo a Elster- la forma como algunos investigadores tienden a otorgarle significado a un patr&oacute;n de eventos que genera un resultado bueno o malo para un agente, y de contera le hallan una explicaci&oacute;n. Â¿Es aceptable explicar unos eventos mediante sus aparentes consecuencias? Esta forma de pensar est&aacute; asociada al funcionalismo en ciencias sociales y a la idea de que existen fuerzas obscuras (o resplandecientes) detr&aacute;s de todos los eventos fen&oacute;menos que siniestra (o milagrosamente) regulan la existencia. No hay una aceptaci&oacute;n de la posibilidad de que los eventos est&eacute;n desconectados entre s&iacute;, de que sean expresi&oacute;n desordenada de intereses contrapuestos y carentes de significado, de que no exista una finalidad sino una &quot;contra-finalidad&quot; en la historia, concebida como perpetua y aleatoria contradicci&oacute;n de cientos de intereses. Sobre todo, los analistas que encuentran la siniestralidad en las estructuras sociales no se preocupan por establecer los mecanismos de transmisi&oacute;n entre los eventos y sus consecuencias. Existen fines pero sin sujetos que los lleven a cabo. &quot;Se trata de predicados que solamente tienen objetos, nunca sujetos.&quot; &#91;Elster 1981&#93;.</p>     <p>Esta actitud est&aacute; presente tambi&eacute;n en el libro anterior de S&aacute;enz que en su momento rese&ntilde;&eacute;,<sup><a name="nr2"></a><a href="#2">2</a></sup> defendiendo su radicalismo como profundidad en el an&aacute;lisis, su seriedad y exhaustividad con las fuentes. No hay casi ninguna afirmaci&oacute;n que no est&eacute; s&oacute;lidamente sustentada. Defend&iacute; tambi&eacute;n su correcta apreciaci&oacute;n de que el proteccionismo era una pol&iacute;tica que aparentemente beneficiaba a los productores industriales y agr&iacute;colas pero era nociva para el pa&iacute;s.<sup><a name="nr3"></a><a href="#3">3</a></sup> Ahora se me hace evidente que S&aacute;enz tiene una concepci&oacute;n conspiratoria de la historia que no comparto: ni la <font size="-1">ANDI</font> actu&oacute; en ning&uacute;n momento como una fuerza &uacute;nica, operando en un vac&iacute;o de poder, que lograra alcanzar todos sus objetivos; ni tampoco el gobierno norteamericano pudo imponer sus estrategias e intereses al pa&iacute;s, y mucho m&aacute;s lejano de la realidad es que lograra establecer un modelo liberal en lo econ&oacute;mico y menos aun en lo pol&iacute;tico.</p>     <p align="right"><i>Salom&oacute;n Kalmanovitz</i></p>     <p align="right">Codirector del Banco de la Rep&uacute;blica</p>     <p>NOTAS AL PIE</p>     <p><a href="#nr1">1</a><a name="1"></a> Kalmanovitz &#91;2001&#93;</p>     <p><a href="#nr2">2</a><a name="2"></a> S&aacute;enz Rovner &#91;1992&#93;</p>     <p><a href="#nr3">3</a><a name="3"></a> Rese&ntilde;a que empieza as&iacute;: &quot;Eduardo S&aacute;enz ha escrito un libro que se inscribe en una tradici&oacute;n radical. Esta tradici&oacute;n hoy se encuentra un tanto desubicada por la crisis del socialismo que no tiene que ser necesariamente crisis del pensamiento radical que, como su nombre lo indica, va a la ra&iacute;z de las cosas y esto es un precepto necesario en toda aventura investigativa. Ir al fondo de los problemas es incluso una condici&oacute;n necesaria de aproximarse a la posible verdad que hay detr&aacute;s de ellos y creo que esa condici&oacute;n la cumple el libro de S&aacute;enz&quot; &#91;Kalmanovitz 1995&#93;.</p><hr>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>REFERENCIAS BIBLIOGR&Aacute;FICAS</b></p>     <p>1. Delgado Barreneche, Rafael. 1952. <i>Revista del Banco de la Rep&uacute;blica</i>, diciembre, 1291-1297.</p>     <p>2. Elster, Jon. 1981. &quot;Snobs&quot;, rese&ntilde;a del libro de Pierre Bordieu,<i> La disticntion: Critique Sociales du Judgement, London Review of Books</i>, noviembre 5.</p>     <p>3. Kalmanovitz, Salom&oacute;n. 1995. <i>Anuario colombiano de historia social y de la cultura</i>, n. 22. Bogot&aacute;, 196-198.</p>     <p>4. Kalmanovitz, Salom&oacute;n y Avella, Mauricio. 1998. &quot;Barreras al desarrollo financiero: las instituciones monetarias colombianas&quot;, <i>Revista del Banco de la Rep&uacute;blica</i>, septiembre.</p>     <p>5. Kalmanovitz, Salom&oacute;n. 2001. <i>Las instituciones y el desarrollo econ&oacute;mico en Colombia</i>, Editorial Norma, Bogot&aacute;.</p>     <p>6. Meisel, Adolfo. 1990. &quot;El Banco de la Rep&uacute;blica 1946-1954 y la reforma de 1951&quot;, <i>El Banco de la Rep&uacute;blica. Antecedentes, evoluci&oacute;n y estructura</i>. Santa Fe de Bogot&aacute;, 1990, 423.</p>     <p>7. S&aacute;enz Rovner, Eduardo. 1992. <i>La ofensiva empresarial. Industriales, pol&iacute;ticos y violencia en los a&ntilde;os 40 Colombia</i>, <font size="-1">TM</font> Editores-Ediciones Uniandes, Bogot&aacute;.</p><hr></font>     ]]></body>
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