<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>0121-4772</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Cuadernos de Economía]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Cuad. Econ.]]></abbrev-journal-title>
<issn>0121-4772</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Universidad Nacional de Colombia]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S0121-47722005000100009</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[LA CONEXIÓN CUBANA]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[THE CUBAN CONNECTION]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[McGreevey]]></surname>
<given-names><![CDATA[William]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,Futures Group  ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[ ]]></addr-line>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>01</day>
<month>06</month>
<year>2005</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>01</day>
<month>06</month>
<year>2005</year>
</pub-date>
<volume>24</volume>
<numero>42</numero>
<fpage>205</fpage>
<lpage>208</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0121-47722005000100009&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S0121-47722005000100009&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S0121-47722005000100009&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri></article-meta>
</front><body><![CDATA[ <FONT face=Georgia size=3>     <P align=center><B>    <BR>       LA CONEXI&Oacute;N CUBANA </B></P></font> 	 <font face="Georgia" size="2"> 	      <p>    <br></p>       <p align="center"><b>THE CUBAN CONNECTION</b></p>       <p>    <br></p> <table width="575" border="0">   <tr>     <td width="190"><img src="/img/revistas/ceco/v24n42/n42a9g1.jpg" width="176" height="254"></td>     <td width="377">    <p align="justify"><font size="2">Eduardo Sa&eacute;nz Rovner, <i>La conexi&oacute;n cubana: narcotr&aacute;fico, contrabando y juego en Cuba entre los a&ntilde;os 20 y comienzos de la Revoluci&oacute;n</i>. Bogot&aacute;: Universidad Nacional de Colombia, Facultad de Ciencias Humanas, Colecci&oacute;n CES, 2005, 278 pp., ISBN 958-701-472-3.</font></p></td>   </tr> </table>     <P align="right"><B>    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>William McGreevey*</B></P>      <P align="justify">* William McGreevey, Director, Development Economics, Futures Group, a Constella Company,  Washington, D.C. (<a href="mailto:wmcgreevey@futuresgroup.com">wmcgreevey@futuresgroup.com</a>). Rese&ntilde;a traducida por Alberto Supelano.</P> <hr>     <P align="justify">El profesor Eduardo Sáenz Rovner presentó los resultados principales de este      libro fascinante en un seminario de tres días sobre la investigación actual en      historia económica latinoamericana que se realizó en la Universidad Nacional de      Colombia en Bogotá, en mayo de 2005. Tuve el privilegio de escuchar su resumen,      que me animó a mirar su trabajo con más detalle. Él dedicó la mayor parte del      año sabático 2002-2003 a investigar en archivos en Estados Unidos y Cuba en      busca de documentación oculta acerca de delincuentes muy satisfechos de estar      fuera del alcance de las agencias públicas. Cabe imaginar que Steven Levitt  –coautor de <I>Freakonomics, a rogue economist explores the hidden side of      everything</I>,<SUP><A name=n1></A><A  href="#1">1</A></SUP> y quien recibió el Premio John Bates Clark– habría querido unirse a la      expedición que Sáenz Rovner hizo a través de archivos y testigos      presenciales.    <BR>       <BR>   En mi propio <I>tour d’horizon</I> a través del libro, me      sorprendió la manera en que el autor inyecta cierto ritmo a sus doce capítulos,      además del prólogo y el epílogo. El prólogo comienza con uno de los actos del      final del período estudiado. Se centra, como un <I>film noir</I> francés, en un      futuro relacionado con Colombia, la base desde la que trabaja y escribe. Es el      año 1956, y Rafael y Tomás Herrán, vástagos de la elite de Bogotá y Medellín,      son arrestados en La Habana por importar heroína. “El narcotráfico a través de      las fronteras internacionales no era un negocio de pobres. Requería cierto <I>know-how</I>, capital y conexiones internacionales”, dice el autor (pp.  18-19).</P>     <P align="justify">En el capítulo 1, el autor retrocede al vínculo entre la prohibición del      licor que se promulgó en Estados Unidos en 1919 y la invitación implícita al      comercio de contrabando desde la cercana Cuba. El capítulo 2 muestra que los      requerimientos para procesar morfina, heroína y cocaína hicieron de Cuba un <I>entrepôt</I> ideal para transformar drogas legales en substancias recreativas      ilegales. El capítulo 3 pone como telón de fondo a los 125.000 chinos que      entraron a Cuba entre 1847 y 1874, y a otros 20.000, principalmente varones, que      llegaron entre 1903 y 1929. Una pequeña minoría de los cuales abastecía el  mercado doméstico chino-cubano del opio.</P>     <P align="justify">Hacia 1942, las drogas desbordaron los cauces legales para ser descubiertas      en Kansas City por el Federal Bureau of Narcotics como empieza el capítulo 4. De      los dos colombianos de clase alta, el autor lleva a sus lectores a los temas      generales de la Prohibición del consumo de alcohol en Estados Unidos, el      comercio internacional de drogas prohibidas, el papel de la minoría asiática      dentro de Cuba, la creación de la conexión cubana para el tráfico de drogas y el      intento de suprimirla cuando empezaba la Segunda Guerra Mundial. Así se monta el      escenario para que los actores claves representen su papel en los capítulos  siguientes.</P>     <P align="justify">El capítulo 5 presenta a Salvatore Lucania, alias Luciano Luciano, y recuerda      al lector que Thomas Dewey, el republicano que después perdió la competencia      electoral de 1948 con Harry Truman, había ayudado al convicto Luciano y lo había      deportado de Estados Unidos. Cuba, los narcóticos y la mafia se enredan entonces  en una batalla que se mantiene sin cesar en el siglo actual.</P>     <P align="justify">El capítulo 6 nos presenta a Carlos Prío Socarrás, presidente de Cuba entre      1948 y 1952, sospechoso de ayudar al tráfico de narcóticos. El capítulo 7      empieza con el nombre de Estes Kefauver, Senador por el Estado de Tennessee, y      principal investigador del crimen organizado en Estados Unidos. La atención pasa      de las drogas a los juegos de azar, quizás una mayor fuente de ganancias      criminales. Los casinos cubanos eran parte de una red de operaciones ilegales      pero toleradas de juegos de azar en Estados Unidos. (Recuerdo que cuando era      niño mis padres viajaban de vez en cuando a un casino ilegal al norte de      Kentucky, fuera del alcance de la justicia, en Cincinnati, Ohio. Los casinos      habían sido cerrados a comienzos de los años cincuenta.) La supresión de los      juegos de azar, la supresión de las drogas ilegales, el retorno a los principios      protestantes de comportamiento, una variante del Tercer Gran Despertar tan      admirado por Robert W. Fogel en su libro, <I>El cuarto gran despertar y el  futuro de igualitarismo</I>,<A name=n2></A><SUP><A  href="#2">2</A></SUP> estaban en el orden del día en la América del Norte de la posguerra.</P>     <P align="justify">El capítulo 8 pasa a una conexión andina revitalizada, centrada esta vez en      la cocaína de Perú y Bolivia, que viajaba hacia el norte a través de Cuba en los      años cincuenta. El capítulo 9 aborda el tema en una película norteamericana de      1971, <I>La conexión francesa</I>.<SUP><A name=n3></A><A  href="#3">3</A></SUP> Los corsos y los trabajadores de los muelles de Marsella representaban su papel,      el viaje a través de Cuba, especialmente de Camagüey, siguió siendo una vía      importante para trasladar la heroína desde el Triángulo Dorado a las plantas      procesadoras francesas y de allí al mercado de Estados Unidos.    ]]></body>
<body><![CDATA[<BR>       <BR>   El    capítulo 10 nos recuerda que Harry Anslinger fue durante largo tiempo el      director del Federal Bureau of Narcotics de Estados Unidos. Él se quejó de que      el gobierno de Fulgencio Batista, 1952-1958, se negaba totalmente a apoyar el      esfuerzo para suprimir el comercio de drogas y, a cambio, recibía millones de      dólares de sobornos de los traficantes. Sáenz Rovner examinó 30 casos de      narcotraficantes a los que se declaró culpables en Cuba en los años cincuenta:      la mayoría eran jóvenes, solteros, negros y pobres (pág. 196). Vendían marihuana      y no cocaína, y no representaban un riesgo real para la salud y la seguridad de      Estados Unidos o de Cuba. El acoso a los sospechosos usuales no era más que una      hoja de parra con que se cubría el régimen de Batista para demostrar su  cooperación con el esfuerzo de supresión de las drogas.</P>     <P align="justify">El capítulo 11 lleva al derrocamiento de Batista el 31 de diciembre de 1958 y      a la llegada de Fidel Castro a La Habana a comienzos de 1959. El gobierno      revolucionario estaba satisfecho de librarse de los traficantes, jugadores y      mafiosos que se decía manejaban estas actividades. Cuando Estados Unidos y Cuba      rompieron relaciones diplomáticas en abril de 1961, ningún gobierno confiaba en      el otro en asuntos de importancia. En el capítulo 12, el autor muestra que el      gobierno de Castro estaba, no obstante, resuelto a acabar con la mafia y otras      operaciones ilegales, y arrestó o deportó a personajes importantes de Estados      Unidos y varios países latinoamericanos. Cuba ratificó la convención de las      Naciones Unidas sobre narcóticos en 1962 (pág. 221). A pesar de las acusaciones      periódicas de Estados Unidos de tráfico cubano, la Revolución Cubana, igual que      la de China Roja, no era amiga de que los jugadores y narcotraficantes      obtuvieran ganancias de monopolio. La moralidad socialista mostró que podía      igualar la ira de la moralidad evangélica que inspiraba a Anslinger y  Kefauver.</P>     <P align="justify">En el epílogo, Sáenz Rovner observa que los narcotraficantes, expulsados de      Cuba, encontraron otros caminos para alimentar la inagotable demanda de drogas      recreativas en América del Norte. Señala que los hermanos Herrán Olózaga, con      quienes empezó su historia, no aparecieron de nuevo en los registros de archivo,      aunque un agente de la agencia de drogas de Estados Unidos expresó su certeza de      que habían proseguido su tarea, fuera de la pantalla del radar (pág. 240). Es      muy malo que ningún gobierno de Estados Unidos haya agradecido alguna vez a      Fidel Castro por haber suprimido al menos uno de los canales del comercio de  drogas.</P>     <P align="justify">Este libro de Sáenz Rovner es a la vez una obra académica y un gran tributo a      la integridad y la determinación de un analista que aborda un tema difícil. A      diferencia de los políticos o artistas, sus testigos prefieren mantenerse      anónimos. Gracias a Francis Coppola y a la serie de películas de <I>El      Padrino</I>,<A name=n4></A><SUP><A  href="#4">4</A></SUP> tenemos algunas imágenes visuales para asociarlas con los pintorescos personajes      que se presentan en las páginas de este libro. Ahora estamos en una situación      mucho mejor, pues contamos con una imagen factual exacta basada en un sólido  trabajo en archivos y fuentes secundarias.</P>     <P align="justify"><B>NOTAS AL PIE</B></P>       <p><A  href="#n1">1</A><A  name=1></A>. Steven D. Levitt y Stephen J. Dubner, <I>Freakonomics</I>, William Morrow, HarperCollins Publishers, 2005.</p>     <P align="justify"><A  href="#n2">2</A><A  name=2></A>. University of Chicago Press, 2000.</P>       <P align="justify"><A  href="#n3">3</A><A  name=3></A>. William Friedkin, Director.</P>       <P align="justify"><A  href="#n4">4</A><A  name=4></A>. Francis Coppola, director, <I>El Padrino</I> (partes 1, 2 y 3),            1971, 1974, 1990. Basada en el libro del mismo título de Mario        Puzo.</P> </font>     ]]></body>
<body><![CDATA[ ]]></body>
</article>
