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</front><body><![CDATA[  <font face="Verdana" size="3">    <p align="center"><b>Ingenieria y medio ambiente</b></p></font>      <p><b>Manuel Rodr&iacute;guez Becerra    <br> Editor invitado</b></p>      <p>La intervenci&oacute;n humana en la naturaleza ha generado impactos que afectan negativamente la integridad de los ecosistemas, de los cuales depende en gran parte el bienestar de la humanidad, y que, en algunos casos, han llegado a amenazar la integridad de la vida misma en nuestro planeta, tal como se evidencia en forma dram&aacute;tica con el calentamiento global.</p>     <p>La situaci&oacute;n es alarmante, como lo han subrayado diferentes estudios. As&iacute; se concluye en la “Evaluaci&oacute;n de los Ecosistemas del Milenio”, publicado en 2005 y en el cual participaron cerca de 1300 cient&iacute;ficos del mundo, que tuvo como objetivo “evaluar las consecuencias de los cambios en los ecosistemas sobre el bienestar humano, y las bases cient&iacute;ficas para las acciones que se necesita emprender a fin de reforzar la conservaci&oacute;n y el uso sostenible de esos sistemas y su contribuci&oacute;n al bienestar humano” <a href="#1">[1]</a>.</p>     <p>El informe nos se&ntilde;ala que, de las veintitr&eacute;s subcategor&iacute;as de servicios prestados por los ecosistemas a la humanidad, quince est&aacute;n en declive. En otras palabras, desde una perspectiva global, la destrucci&oacute;n y degradaci&oacute;n de los ecosistemas ha tenido como consecuencia que ellos, cada vez m&aacute;s, est&eacute;n en menor capacidad de prestar parte de los servicios de aprovisionamiento (agua dulce, pesquer&iacute;as de captura, alimentos silvestres, combustible, medicinas y productos bioqu&iacute;micos, recursos gen&eacute;ticos), de regulaci&oacute;n (del clima, el agua, la erosi&oacute;n, las pestes, los desastres naturales, purificaci&oacute;n del aire, purificaci&oacute;n de las aguas, polinizaci&oacute;n), y culturales (espirituales, est&eacute;ticos). Si bien producci&oacute;n global de alimentos correspondiente a la agricultura y la ganader&iacute;a se encuentra en ascenso, el estudio muestra que parte de los agroecosistemas que proveen estos servicios se encuentra en procesos de degradaci&oacute;n.</p>     <p>Estamos, entonces, frente a una paradoja, tal como se subraya en la mencionada Evaluaci&oacute;n:</p>     <blockquote>       <p>“Los cambios en la naturaleza han ayudado a mejorar la vida de miles de millones de personas, pero al mismo tiempo han debilitado su capacidad para brindar otros servicios clave, tales como la purificaci&oacute;n del aire y del agua, la protecci&oacute;n contra los desastres y la provisi&oacute;n de medicinas.” <a href="#1">[1]</a>.</p> </blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>EL PAPEL DE LA INGENIER&Iacute;A</b></p>     <p>Precisamente, la ingenier&iacute;a ha contribuido a generar muchos de esos cambios en la naturaleza, entre los cuales se encuentran aquellos de gran beneficio para la poblaci&oacute;n, pero tambi&eacute;n aquellos que se consideran insostenibles desde la perspectiva ambiental y social.</p>     <p>La insostenibilidad ambiental, entendida como el desbordamiento de los l&iacute;mites impuestos por la naturaleza, en muchos casos tiene su origen en los patrones de producci&oacute;n y de consumo en s&iacute; mismos. Pero, como sabemos, ni los profesionales de la ingenier&iacute;a que participaron en la creaci&oacute;n e implementaci&oacute;n de tecnolog&iacute;as que han sido cr&iacute;ticas para resolver diversas necesidades humanas, ni los beneficiarios de las mismas, se imaginaron en su momento que muchas de ellas pudieran traer consigo las negativas consecuencias que hoy conocemos.</p>     <p>Tales son los casos, por ejemplo, del transporte –a partir de los motores de combusti&oacute;n– y de la termoel&eacute;ctrica que, basados en la combusti&oacute;n del petr&oacute;leo y el carb&oacute;n, son dos desarrollos extraordinarios del ingenio humano con positivos impactos para la sociedad. Pero, despu&eacute;s de utilizar estos combustibles en forma intensa durante cerca de doscientos a&ntilde;os, s&oacute;lo recientemente se identific&oacute; –hace escasas tres d&eacute;cadas– que sus emisiones son causantes mayores del calentamiento global –la principal amenaza hoy existente sobre el planeta–, as&iacute; como de diversas contaminaciones del aire que respiramos –con graves consecuencias para la salud humana. Una historia similar a la de los dos casos mencionados se ha repetido con cientos de tecnolog&iacute;as que han sido objeto de desarrollo por parte de las ciencias de la ingenier&iacute;a y de aplicaci&oacute;n por parte de los contingentes de profesionaleseducados en sus centros de formaci&oacute;n.</p>     <p>Adem&aacute;s, los patrones de consumo del transporte, basado &eacute;ste en los motores de combusti&oacute;n, y de la energ&iacute;a el&eacute;ctrica procedente de las termoel&eacute;ctricas, y otras fuentes, han agravado en forma sustantiva el problema del calentamiento global. As&iacute;, el predominio del autom&oacute;vil privado sobre el transporte p&uacute;blico y el uso irrefrenado de la energ&iacute;a el&eacute;ctrica son causa de una acumulaci&oacute;n adicional de gases de efecto invernadero, en comparaci&oacute;n con un escenario hipot&eacute;tico caracterizado por uno patrones de consumo de estos bienes y servicios que privilegiaran el transporte colectivo, en el primer caso, y el ahorro de la electricidad, en el segundo caso. En otras palabras, con estos ejemplos estamos recordando aqu&iacute; que las tecnolog&iacute;as no son neutras en su aplicaci&oacute;n y que sus beneficios e impactos est&aacute;n profundamente vinculados con la organizaci&oacute;n social de su uso; lo cual, en &uacute;ltima instancia, es un asunto de naturaleza pol&iacute;tica.</p>     <p>Con frecuencia, las intervenciones humanas en el medio natural, incluyendo las efectuadas mediante la ingenier&iacute;a, se han hecho a partir de la visi&oacute;n predominante de que los bosques, la fauna, las aguas y los suelos, son recursos renovables. En esta perspectiva, cada uno de estos recursos se concibe como un bien para ser modelado en un producto material o como un recipiente para la disposici&oacute;n de desperdicios. Se trata, entonces, de “administrar racionalmente los recursos naturales renovables” como un medio para asegurar un flujo continuo de los productos de la naturaleza. Pero, esa “administraci&oacute;n racional” ha acentuado, en muchos casos, la optimizaci&oacute;n del uso de los recursos mismos sin entrar a establecer las consecuencias de ese prop&oacute;sito para los ecosistemas que los producen.</p>     <p>Es una visi&oacute;n que se expresa, por ejemplo, en el ejercicio profesional de muchas generaciones de ingenieros forestales que han estado concentrados en la extracci&oacute;n de la madera, sin un adecuado miramiento por la salud del bosque, lo que ha ocasionado la degradaci&oacute;n o destrucci&oacute;n de valiosos ecosistemas boscosos. En forma similar, son bien conocidas las evaluaciones efectuadas a posteriori de muchas de las grandes represas construidas en el siglo pasado, verdaderos monumentos de la creatividad de la ingenier&iacute;a civil, que a la postre mostraron un balance negativo desde la perspectiva del funcionamiento e integridad de los ecosistemas, como se tipifica en la represa de Assuan, en Egipto. Justamente a partir de experiencias como &eacute;sta, la ingenier&iacute;a ha replanteado el dise&ntilde;o y construcci&oacute;n de esas necesarias obras con el fin de establecer medidas de prevenci&oacute;n y mitigaci&oacute;n del da&ntilde;o ambiental.</p>     <p>En el caso de los pa&iacute;ses de la Am&eacute;rica Tropical, una regi&oacute;n prodigiosamente rica en diversidad biol&oacute;gica y recursos h&iacute;dricos, esta visi&oacute;n de la renovabilidad infinita de los recursos naturales ha estado muy arraigada y a&uacute;n parecemos resistirnos a cambiarla. As&iacute; nos la ense&ntilde;aron a los miembros de mi generaci&oacute;n –justamente la nacida despu&eacute;s de la segunda guerra mundial– quienes aprendimos, tambi&eacute;n, que Colombia era un pa&iacute;s pr&oacute;digo en recursos naturales y que &eacute;stos ten&iacute;an un potencial inimaginable para su desarrollo.</p>     <p>Ni en los colegios de los a&ntilde;os cincuenta ni en la Universidad de los a&ntilde;os sesenta –incluyendo los Andes donde me eduqu&eacute; como ingeniero industrial–, nos se&ntilde;alaron nunca que estuviera ocurriendo algo an&oacute;malo en nuestra relaci&oacute;n con el medio ambiente, como consecuencia de las presiones propias del crecimiento poblacional y del desarrollo econ&oacute;mico y social que el pa&iacute;s buscaba. Y no nos lo se&ntilde;alaron simplemente porque se conoc&iacute;a muy poco, no obstante que en nuestro pa&iacute;s, ya en los sesenta, se comenzaban a o&iacute;r las voces de instituciones, cient&iacute;ficos y l&iacute;deres de la sociedad civil que mostraban acciones pioneras en pro de la conservaci&oacute;n de la naturaleza, las cuales se constituir&iacute;an en antecedentes del ambientalismo, como hoy lo conocemos. Adem&aacute;s, ya a finales de esa d&eacute;cada, alcanzamos a escuchar los ecos del nacimiento del ambientalismo en el fragor de la Revoluci&oacute;n de Mayo –Paris, 1968–, y de los impetuosos movimientos estudiantiles que estallaron en los pa&iacute;ses del mundo desarrollado para cuestionar los fundamentos y consecuencias de la sociedad afluente.</p>     <p>Lo cierto es que en Colombia, a similitud de otros pa&iacute;ses y s&oacute;lo recientemente, las intervenciones en el medio natural –que est&aacute;n expresadas en la apertura de nueva frontera agr&iacute;cola, la construcci&oacute;n de las diversas obras de infraestructura y la conformaci&oacute;n de los asentamientos humanos y del aparato industrial, entre otras– se hicieron sin que se contara en su momento con el conocimiento cient&iacute;fico y t&eacute;cnico que permitiera evaluar sus consecuencias. Pero era un asunto que, de todas formas, no parec&iacute;a importar mucho puesto que, como se subray&oacute;, se part&iacute;a del supuesto de que cont&aacute;bamos con un pa&iacute;s rico e inagotable en “recursos naturales renovables”; una idea que en los a&ntilde;os cincuenta y sesenta del siglo pasado parec&iacute;a estar respaldada por la existencia de vastas zonas de frontera, representadas por la costa Pac&iacute;fica, los llanos orientales y la Amazonia, entre otras.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>EL SURGIMIENTO DEL AMBIENTALISMO</b></p>     <p>La aproximaci&oacute;n de la ingenier&iacute;a frente a la naturaleza, del siglo XIX y primera mitad del siglo XX, comenz&oacute; a transformarse con el surgimiento del ambientalismo como un movimiento global que sea aliment&oacute; de la creaci&oacute;n de una conciencia p&uacute;blica sobre el imperativo de proteger el medio ambiente, frente a la constataci&oacute;n de la existencia de graves problemas ambientales y la necesidad de actuar para enfrentarlos.</p>     <p>Fue una conciencia que se deton&oacute; con fuerza en los pa&iacute;ses desarrollados a mediados de los a&ntilde;os sesenta y que comenz&oacute; a gestarse muy lentamente desde principios de los setenta en los pa&iacute;ses en desarrollo. Para esa &eacute;poca, la lluvia &aacute;cida, la contaminaci&oacute;n de los r&iacute;os y lagos, la contaminaci&oacute;n del aire en las grandes ciudades, la amenaza de extinci&oacute;n de diversas especies de flora y fauna, los m&uacute;ltiples accidentes industriales con indecibles impactos ambientales y sociales, as&iacute; como la destrucci&oacute;n de los bosques tropicales del sudeste asi&aacute;tico y de las cuencas del Congo y del Amazonas, se encontraron entre los principales factores que contribuyeron a que el tema ambiental surgiera como asunto que requer&iacute;a no s&oacute;lo de la atenci&oacute;n estatal, sino tambi&eacute;n de los m&aacute;s diversos grupos de la sociedad.</p>     <p>Al nivel gubernamental, este &iacute;mpetu se concret&oacute; en la Conferencia de Estocolmo sobre Medio Ambiente Humano, realizada en 1972, en la cual los pa&iacute;ses del mundo acordaron adelantar acciones colectivas para resolver problemas de naturaleza transnacional –como la lluvia &aacute;cida y la contaminaci&oacute;n de los mares– y establecer capacidades nacionales para enfrentar los diversos problemas ambientales en el &aacute;mbito dom&eacute;stico, lo cual permiti&oacute; que se incorporara as&iacute; el tema en la agenda de los gobiernos.</p>     <p>El ambientalismo se convirti&oacute; gradualmente en una forma de identidad entre diversos grupos de la humanidad ubicados en los m&aacute;s apartados confines, aunque en un sentido estricto no se puede hablar de un solo ambientalismo. En efecto, existen muchos ambientalismos cuyo nacimiento parte de las m&aacute;s diversas fuentes ideol&oacute;gicas, pol&iacute;ticas, sociales y cient&iacute;ficas. Pero el com&uacute;n denominador que une a todos ellos es una &eacute;tica que postula nuestro deber de corregir las formas destructivas de relaci&oacute;n entre la acci&oacute;n humana y su ambiente natural.</p>     <p>La conciencia ambiental se fue haciendo tanto mayor y, por ende, el ambientalismo se fue fortaleciendo en la medida en que se identificaron con certidumbre nuevas amenazas ambientales globales –como el declive de la capa de ozono y el calentamiento global a finales de los a&ntilde;os setenta, o los contaminantes org&aacute;nicos persistentes a finales de los ochenta–, o en la medida en que los problemas ya conocidos se fueron agravando -por ejemplo, la contaminaci&oacute;n en los centros urbanos, el transporte de desechos t&oacute;xicos y peligrosos, el declive de la biodiversidad, la disminuci&oacute;n de la disponibilidad de agua dulce para uso humano y diversas actividades agropecuarias, el deterioro del medio marino y la deforestaci&oacute;n.</p>     <p>No obstante el incremento del deterioro ambiental –un fen&oacute;meno del cual no se except&uacute;a ninguno de los pa&iacute;ses–, el tema ambiental ha presentado altibajos en estos &uacute;ltimos cuarenta a&ntilde;os en la prioridad de los gobiernos y en la agenda internacional. As&iacute;, el tema mereci&oacute; de nuevo una gran atenci&oacute;n, una vez terminada la guerra fr&iacute;a y ante el claro agravamiento de los problemas ambientales, como se expres&oacute; en la Cumbre de la Tierra de R&iacute;o de Janeiro en 1992, en la cual se firmaron acuerdos globales de la mayor trascendencia, entre los cuales sobresalen las convenciones de biodiversidad y cambio clim&aacute;tico.</p>     <p>Pero a finales de la d&eacute;cada de los noventa y durante el primer quinquenio del presente milenio, perdi&oacute; prioridad, como se manifest&oacute; en la resistencia de los Estados Unidos a firmar el Protocolo de Kyoto y en el declive de las pol&iacute;ticas ambientales en los pa&iacute;ses desarrollados y en desarrollo.</p>     <p>En medio de esos altibajos, y mirado en el largo plazo, el ambientalismo se ha concretado en el establecimiento por parte de los gobiernos de instituciones y pol&iacute;ticas para la protecci&oacute;n ambiental en el &aacute;mbito dom&eacute;stico y en la generaci&oacute;n de unos tratados globales para enfrentar aquellos problemas que –como el cambio clim&aacute;tico, el declive de la biodiversidad o el deterioro del medio marino– s&oacute;lo pueden ser resueltos mediante una acci&oacute;n colectiva. As&iacute; mismo, se ha expresado en la fundaci&oacute;n de partidos verdes y organizaciones no gubernamentales, en acciones por parte de numerosas empresas privadas que van m&aacute;s all&aacute; de lo que la ley les exige en materia de la protecci&oacute;n del medio ambiente y en un gran desarrollo de la ciencia y la tecnolog&iacute;a ambiental.</p>     <p>Recientemente, hace escasos dos a&ntilde;os, la confirmaci&oacute;n cient&iacute;fica de la gravedad del problema del cambio clim&aacute;tico as&iacute; como los efectos de este fen&oacute;meno que comienzan a sentirse con rigor en diversas regiones del mundo han detonado una nueva ola de preocupaci&oacute;n y acci&oacute;n en aras del tema ambiental. Se tratar&iacute;a del comienzo de lo que muchos hemos denominado el nuevo ambientalismo, un movimiento que se cimienta sobre el ineludible imperativo de actuar en forma decidida y continua, a partir de hoy y durante las pr&oacute;ximas d&eacute;cadas, mediante una acci&oacute;n colectiva sin precedentes en la historia de la humanidad, si se quiere evitar que el aumento de la temperatura a nivel global traspase el l&iacute;mite que, seg&uacute;n los cient&iacute;ficos, podr&iacute;a generar unos costos sociales, ambientales y econ&oacute;micos del todo inaceptables.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>LA INGENIER&Iacute;A EN</b><b> B&Uacute;SQUEDA DE SOLUCIONES</b></p>     <p>En este contexto, la ciencia y la tecnolog&iacute;a se han visto en el imperativo de buscar soluciones a los diversos problemas ambientales, muchos de los cuales fueron generados por las tecnolog&iacute;as de su propio cu&ntilde;o. As&iacute; que la ingenier&iacute;a de hoy, desde sus m&uacute;ltiples ramas, busca contribuir a enfrentar los diversos problemas ambientales, entre los cuales se mencionan: el calentamiento global, la contaminaci&oacute;n del aire, el declive de la capa de ozono, el deterioro de los recursos de agua dulce, el deterioro del medio ambiente marino, el declive de la biodiversidad, el empobrecimiento y la p&eacute;rdida de suelos y los contaminantes org&aacute;nicos persistentes.</p>     <p>En &uacute;ltimas, la ingenier&iacute;a m&aacute;s avanzada busca producir tecnolog&iacute;as, no solamente para prever y mitigar los impactos ambientales, sino tambi&eacute;n para ofrecer orientaci&oacute;n al gobierno, al sector privado y al tercer sector, sobre las diferentes alternativas que permitir&iacute;an crear un futuro que sea m&aacute;s sostenible desde la perspectiva ambiental.</p>     <p>En el caso de Colombia, el cumplimiento de ese prop&oacute;sito debe realizarse en un contexto que le genera retos suigeneris a la ingenier&iacute;a nacional. En efecto, hoy sabemos, gracias a los avances de la ciencia, que Colombia es uno de los pa&iacute;ses m&aacute;s complejos del globo desde el punto de vista biol&oacute;gico y geogr&aacute;fico, un hecho que exige que desarrollemos el conocimiento requerido para intervenir los ecosistemas en forma ambiental y socialmente sostenible.</p>     <p><b>DOSSIER: “INGENIER&Iacute;A Y MEDIO AMBIENTE”</b></p>     <p>Este dossier tiene como objetivo examinar algunos de los problemas ambientales globales y dom&eacute;sticos, y sus perspectivas. En su orden: la evoluci&oacute;n de la tem&aacute;tica ambiental en la pr&aacute;ctica de la ingenier&iacute;a nacional, la adaptaci&oacute;n al cambio clim&aacute;tico en nuestro territorio, la contaminaci&oacute;n del aire en Bogot&aacute;, la valoraci&oacute;n econ&oacute;mica de los servicios ambientales de nuestros p&aacute;ramos y la evaluaci&oacute;n y perspectivas de la pol&iacute;tica de producci&oacute;n m&aacute;s limpia. Adem&aacute;s, en la secci&oacute;n de <i>Memoria</i> se incluye un art&iacute;culo sobre el nacimiento y evoluci&oacute;n de la Ingenier&iacute;a Ambiental en la Facultad de Ingenier&iacute;a de la Universidad de los Andes.</p>     <p>Como se observa, no se ha intentado de ninguna manera ofrecer una visi&oacute;n comprehensiva sino que se intenta, simplemente, efectuar una primera aproximaci&oacute;n al tema, con la seguridad de que en el futuro la Revista de Ingenier&iacute;a tratar&aacute; otros asuntos no incorporados en este n&uacute;mero, tal como lo ha hecho en ediciones pasadas con el tema del Agua (edici&oacute;n 22) y la Energ&iacute;a (edici&oacute;n 25).</p>     <p>El dossier se inicia con una acercamiento al complejo tema de la evoluci&oacute;n del ejercicio de la ingenier&iacute;a en Colombia en relaci&oacute;n con las consideraciones medio ambientales. Se trata de un art&iacute;culo, “Reflexiones sobre el papel de la Ingenier&iacute;a Civil en la evoluci&oacute;n del medio ambiente en Colombia”, que el ingeniero Juan Jos&eacute; Mari&ntilde;o elabor&oacute; en gran parte a partir de las lecciones recibidas durante su ejercicio profesional y, muy en particular, de su experiencia y participaci&oacute;n en el desarrollo de una de las firmas de ingenier&iacute;a civil m&aacute;s significativas de nuestro pa&iacute;s en los &uacute;ltimos cincuenta a&ntilde;os. Precisamente J.J. Mari&ntilde;o se refiere a proyectos concretos, como la represa de Chingaza, para reflexionar sobre el pasado y el futuro de la ingenier&iacute;a frente a la tem&aacute;tica ambiental.</p>     <p>Tambi&eacute;n se incluye la problem&aacute;tica del cambio clim&aacute;tico, una amenaza para las actuales y futuras generaciones, cuya soluci&oacute;n conllevar&aacute; cambios en nuestro modo de vida que apenas intuimos. Carlos Costa, director del IDEAM y quien ha participado en las recientes negociaciones globales sobre cambio clim&aacute;tico, contribuye con el art&iacute;culo “La adaptaci&oacute;n al cambio clim&aacute;tico en Colombia”. Despu&eacute;s de examinar las recientes conclusiones del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre la materia, examina las evidencias cient&iacute;ficas sobre los impactos que se est&aacute;n dando en Colombia como consecuencia del calentamiento global. Finalmente, presenta un programa de medidas de adaptaci&oacute;n que se est&aacute; realizando en diferentes regiones del pa&iacute;s a partir de las tendencias que en ellas se presentan en relaci&oacute;n con los efectos del calentamiento global; se trata de uno de primeros proyectos de esta naturaleza que se realiza en un pa&iacute;s en desarrollo y el primero que sobre la materia financia el Fondo Mundial para el Medio Ambiente (GEF).</p>     <p>En el reciente estudio del Banco Mundial, 2006, <a href="#2">[2]</a> sobre el estado del medio ambiente y la gesti&oacute;n ambiental en Colombia, se ha recomendado al pa&iacute;s dar mayor prioridad a combatir la contaminaci&oacute;n del aire en los grandes centros urbanos, en virtud de las consecuencias que est&aacute; teniendo para la salud de su poblaci&oacute;n. Eduardo Behrentz, Profesor de Ingenier&iacute;a Ambiental de la Facultad de Ingenier&iacute;a los Andes, en colaboraci&oacute;n con Juliana Cancino, Ingeniera Ambiental, reci&eacute;n egresada de esta facultad, y el estudiante Mauricio Gait&aacute;n hacen un “An&aacute;lisis del estado de la calidad del aire en Bogot&aacute;” a partir de la evaluaci&oacute;n de la situaci&oacute;n de la contaminaci&oacute;n en relaci&oacute;n con los &oacute;xidos de azufre y de nitr&oacute;geno, y el mon&oacute;xido de carbono. Mediante esta evaluaci&oacute;n, los autores nos permiten profundizar sobre la naturaleza del problema en Bogot&aacute;, como necesario paso para contar con un diagn&oacute;stico preciso que permita a la ciudad concentrar sus esfuerzos de prevenci&oacute;n y mitigaci&oacute;n en aquellos problemas que sean cr&iacute;ticos.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Colombia es un pa&iacute;s rico en aguas. Sin embargo, hoy sabemos que se podr&iacute;a presentar escasez de este recurso en algunas regiones del pa&iacute;s en los pr&oacute;ximos veinte a&ntilde;os si no se toman medidas para resolver los problemas atinentes al deterioro de los ecosistemas fuente del agua, que tienen que ver entre otras con la contaminaci&oacute;n de las aguas y la deforestaci&oacute;n. As&iacute;, es prioritario, por ejemplo, que se ofrezca una protecci&oacute;n efectiva al P&aacute;ramo de Chingaza, en la actualidad fuente principal del agua potable de Bogot&aacute;, y al P&aacute;ramo de Sumapaz, la fuente del futuro; toda vez que ambos ecosistemas se encuentran hoy amenazados por presiones antr&oacute;picas, incluyendo el calentamiento global. Precisamente, J.J. Mari&ntilde;o, en su art&iacute;culo se refiri&oacute; al proceso de desarrollo de la represa de Chingaza, una gran obra de la ingenier&iacute;a ubicada en un Parque Natural Nacional. Pero es evidente que si las mencionadas presiones sobre Chingaza no se vencen, el futuro de esa fuente prodigiosa de agua –y con ella la utilidad de las obras de ingenier&iacute;a que la captan, almacenan, y conducen– est&aacute;n en grave riesgo. El economista Juan Pablo Ruiz, especialista en recursos naturales del Banco Mundial, en su art&iacute;culo “Servicios ambientales, agua y econom&iacute;a”, examina las potencialidades de la valoraci&oacute;n de los servicios ambientales y del instrumento econ&oacute;mico denominado como pago por servicios ambientales, como medios para coadyuvar en la protecci&oacute;n de los p&aacute;ramos. El establecimiento de un sistema de pagos por los servicios de los p&aacute;ramos (vgr: el agua para el consumo humano y labores agropecuarias), a partir de su valoraci&oacute;n econ&oacute;mica, deber&iacute;a propiciar su mejor uso, as&iacute; como la obtenci&oacute;n de los recursos econ&oacute;micos suficientes para adelantar la compleja trama de programas que se requieren para la protecci&oacute;n del p&aacute;ramo propiamente dicho y de los bosques que lo rodean, cuyo conjunto es cr&iacute;tico para asegurar el ciclo del agua.</p>     <p>La producci&oacute;n m&aacute;s limpia constituye uno de los enfoques m&aacute;s promisorios para la gesti&oacute;n ambiental, pues se trata de desarrollar y poner en pr&aacute;ctica tecnolog&iacute;as para la producci&oacute;n de bienes y servicios basadas en el principio de prever el da&ntilde;o ambiental, en contraste con las tecnolog&iacute;as de final de tubo que intentan mitigarlo al final del proceso. Todas las ramas de la ingenier&iacute;a tienen enormes potenciales para desarrollar las tecnolog&iacute;as asociadas a esta aproximaci&oacute;n, pero para el efecto se requiere que las empresas demanden ese tipo de tecnolog&iacute;a, as&iacute; como el trabajo de profesionales que las dise&ntilde;en y las pongan en pr&aacute;ctica. El profesor Bart van Hoof, de la Facultad de Administraci&oacute;n de la Universidad de los Andes, y Carlos Herrera, Director Ambiental de la Andi, en su art&iacute;culo “ La Evoluci&oacute;n y el Futuro de la Producci&oacute;n m&aacute;s Limpia en Colombia”, eval&uacute;an las experiencias obtenidas con la pol&iacute;tica nacional dirigida a impulsar el compromiso con este enfoque por parte del sector privado, la cual fue expedida hace diez a&ntilde;os y, a partir de ellas, hacen unas recomendaciones para fortalecerla en el futuro.</p>     <p>Finalmente, en la secci&oacute;n <i>Memoria</i>, el Ingeniero Germ&aacute;n Garc&iacute;a, primer profesor de Ingenier&iacute;a Ambiental en vincularse a la Universidad de los Andes, escribe un art&iacute;culo de naturaleza testimonial sobre el surgimiento y evoluci&oacute;n de esta disciplina en el marco de la Facultad de Ingenier&iacute;a de la Universidad. Volvemos entonces al origen y desarrollo del ambientalismo, expresado en este caso en el nacimiento en Colombia de un &aacute;rea de investigaci&oacute;n y una profesi&oacute;n de gran relevancia para la protecci&oacute;n ambiental.</p>     <p>Las diferentes miradas del tema ambiental que presenta el <i>Dossier</i> y la secci&oacute;n <i>Memoria</i> nos recuerda que la ingenier&iacute;a, como todas las profesiones, debe comprometerse en el intento de nuestra sociedad de <i>garantizar un medio ambiente sano para las presentes y futuras generaciones</i>. En &uacute;ltimas, este prop&oacute;sito, consagrado tanto en la Constituci&oacute;n de Colombia como en la mayor parte de constituciones de Am&eacute;rica Latina y el Caribe, deber&iacute;a trasformarse en uno de los principios &eacute;ticos que ilumine las actividades formativas e investigativas que est&aacute;n en el coraz&oacute;n de la Universidad.</p> <hr size="1">     <p><b>REFERENCIAS</b></p>     <p><a name="1"></a>[1] Consejo de Evaluaci&oacute;n de los Ecosistemas del Milenio. <i>Estamos Gastando m&aacute;s de lo que poseemos</i>. New York: United Nations. 2005.</p>     <p><a name="2"></a>[2] <i>Republic of Colombia. Mitigating Environmental Degradation to foster Growth and Reduce Inequality</i>. Report No. 36345 – CO, Environmentally and Socially Sustainable Development Department, Latin America and the Caribbean Region, The World Bank, 2006.</p> </font>     ]]></body>
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