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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Las ciudades y regiones, la realidad territorial del desarrollo]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,CIDEU - Centro Iberoamericano de Desarrollo Estratégico Urbano  ]]></institution>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[The city is the real place in society where people live and perform their activities. Since its creation linked to the field, which makes it sustainable and productive: providing water, environmental services, food, employment and sources of inputs for processing and exchange, forming a diverse structure and supported by endogenous factors of production and consumption, conditions for strategic urban economic growth. But sprawl at the expense of rural areas limits the viability of human life under proper conditions in a given territory. Given the environmental risks and costs, social and economic future generations would pay to continue this trend, it seems appropriate to rectify. The model of territorial occupation of the Sabana del río Bogotá, urban network in a rural area, would restore the ecological balance, economic productivity and social equity and promote good governance and integration into the Capital Region.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font face="Verdana" size="3">    <p align="center"><b>Las ciudades y regiones, la realidad territorial del desarrollo</b></p></font> <font face="Verdana" size="2">    <p align="center"><b>Cities and Regions, Territorial Reality of Development</b></p>     <p><b>Carmenza Sald&iacute;as Barreneche</b>    <br> Magister en Planificaci&oacute;n y Administraci&oacute;n del desarrollo regional. Asesora de la Gobernaci&oacute;n de Cundinamarca y Experta del CIDEU - Centro Iberoamericano de Desarrollo Estrat&eacute;gico Urbano. Bogot&aacute; D.C., Colombia. <a href="mailto:carmenzasaldiasbarreneche@gmail.com">carmenzasaldiasbarreneche@gmail.com</a></p>      <p>Recibido 23 de abril de 2009, modificado 18 de junio 2009, aprobado 20 de junio de 2009.</p>  <hr size="1">      <p><b>PALABRAS CLAVES</b>    <br>   Desarrollo urbano, movilidad, ordenamiento territorial, planificaci&oacute;n regional, sostenibilidad ambiental, urbanismo.</p>        <p><b>RESUMEN</b>    <br> La ciudad es el lugar real de la sociedad, donde la poblaci&oacute;n vive y realiza sus actividades. Desde su creaci&oacute;n, est&aacute; ligada al campo, que la hace sostenible y productiva, que le aporta agua, servicios ambientales, alimentos, fuentes de empleo e insumos para transformaci&oacute;n e intercambio, conformando una estructura diversificada y soportada en factores end&oacute;genos de producci&oacute;n y consumo, condiciones estrat&eacute;gicas para la din&aacute;mica econ&oacute;mica urbana. Pero, la expansi&oacute;n incontrolada a costa de las &aacute;reas rurales tiene l&iacute;mite: la viabilidad de la vida humana en condiciones adecuadas en un territorio dado. Ante los riesgos y costos ambientales, econ&oacute;micos y sociales que pagar&iacute;an las generaciones futuras de seguir esta tendencia, parece oportuno rectificar. El modelo de ocupaci&oacute;n territorial de la Sabana del r&iacute;o Bogot&aacute;, de ciudades en red en un &aacute;mbito urbano rural, permitir&iacute;a recuperar el equilibrio ecol&oacute;gico, la productividad econ&oacute;mica y la equidad social, as&iacute; mismo favorecer la gobernanza y la integraci&oacute;n en la Regi&oacute;n Capital.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>KEY WORDS</b>    <br> Environmental sustainability, mobility, regional planning, territorial ordering, urban development, urbanism.</p>     <p><b>ABSTRACT</b>    <br>  The city is the real place in society where people live and perform their activities. Since its creation linked to the field, which makes it sustainable and productive: providing water, environmental services, food, employment and sources of inputs for processing and exchange, forming a diverse structure and supported by endogenous factors of production and consumption, conditions for strategic urban economic growth. But sprawl at the expense of rural areas limits the viability of human life under proper conditions in a given territory. Given the environmental risks and costs, social and economic future generations would pay to continue this trend, it seems appropriate to rectify. The model of territorial occupation of the Sabana del r&iacute;o Bogot&aacute;, urban network in a rural area, would restore the ecological balance, economic productivity and social equity and promote good governance and integration into the Capital Region.</p> <hr size="1">     <p>Este art&iacute;culo habla de la ciudad, en particular de Bogot&aacute;, como &aacute;mbito en el que se deben solucionar problemas como la movilidad. En el siglo XXI, la movilidad ya no es s&oacute;lo f&iacute;sica sino de muy diversos flujos: algunos f&iacute;sicos, otros intangibles, algunos reales y otros virtuales, lo cual obliga a redefinir la forma de la ciudad.</p>     <p>El texto desarrolla cuatro partes: la primera acerca del por qu&eacute; y el para qu&eacute; de la creaci&oacute;n de las ciudades. La segunda, para cuestionar si seguir creciendo y extendiendo ciudades hasta el "infinito" realmente es un indicador de inteligencia o una acci&oacute;n de estupidez. La tercera, para analizar cr&iacute;ticamente la situaci&oacute;n de algunas grandes ciudades y plantear cu&aacute;les ser&iacute;an nuevas formas de organizar e incorporar el &aacute;mbito territorial en Colombia y en Am&eacute;rica Latina. Y la &uacute;ltima, para mostrar con im&aacute;genes c&oacute;mo est&aacute; ocurriendo hoy la apropiaci&oacute;n de la naturaleza por las formas urbana en la Sabana del R&iacute;o Bogot&aacute;, en Cundinamarca, y el camino que nos marca. La necesidad de repensar esta realidad y de tomar decisiones que corrijan los problemas que estamos enfrentando les corresponde, en buena medida, a las nuevas generaciones; por esto, los aspectos conceptuales y te&oacute;ricos sobre la ciudad no ser&aacute;n en este art&iacute;culo tan importantes como las im&aacute;genes de la ciudad y el entorno que estamos construyendo, pues &eacute;ste ser&aacute; el territorio que se deber&aacute; analizar para comprender sus problemas y proponer las soluciones.</p>     <p><b>LA CIUDAD-CAMPO</b></p>     <p>La ciudad, desde el origen, es ciudad-campo y todo lo que ocurre en las zonas urbanas est&aacute; &iacute;ntimamente ligado a la capacidad portante, de carga, del campo; las respuestas a preguntas como cu&aacute;nta agua, cu&aacute;nto aire, cu&aacute;nta comida, cu&aacute;ntas fuentes energ&eacute;ticas hay en el entorno, determinan cu&aacute;nta gente puede vivir razonablemente en las zonas urbanas. Desde el origen, la ciudad es una invenci&oacute;n humana ligada al conocimiento de la agricultura y a la capacidad de obtener alimentos sin tener que desplazarse en su b&uacute;squeda. De esta forma, cuando la ciudad se crea, hace miles de a&ntilde;os, lo hace ligada a la actividad agr&iacute;cola y es en esta relaci&oacute;n simbi&oacute;tica donde radica en buena medida la fuerza de las ciudades.</p>     <p>La ciudad se define como un lugar grande, complejo, donde vive gente distinta &#91;<a href="#r1">1</a>&#93;. Este &uacute;ltimo atributo es importante porque da cuenta de la condici&oacute;n de heterogeneidad: de la diversidad de la poblaci&oacute;n que la habita, lo que es fundamental para imaginar la diversidad de soluciones que se requieren para atender la amplia gama de necesidades y condiciones que plantea. Esta definici&oacute;n nos dice que la ciudad, m&aacute;s que el espacio f&iacute;sico, es sus habitantes; es decir, que lo m&aacute;s relevante no es el escenario sino los "actores" que la ocupan y viven en ella. As&iacute; como es tan importante tener una obra de Shakespeare y, a la vez, una buena escenograf&iacute;a para hacer buen teatro: la representaci&oacute;n ocurre porque ya est&aacute; escrita la obra. Por tanto, la ciudad debe tener su propia historia, su propio proyecto, antes de decidir que toda soluci&oacute;n implica la construcci&oacute;n f&iacute;sica.</p>     <p>La ciudad se puede establecer en un lugar determinado en funci&oacute;n del agua y de la comida que le ofrece el entorno. De este modo, es preciso revisar y superar el mito de que la zona urbana no necesita de las actividades rurales, ya que mientras m&aacute;s gente viva en lo urbano, m&aacute;s actividades rurales se necesitan, m&aacute;s certeza sobre la sostenibilidad ambiental y sobre el manejo de las aguas; porque sin agua, sin aire, sin comida, sin fuentes energ&eacute;ticas cercanas, no hay posibilidad de vivir en la ciudad. Si una ciudad se queda sin agua, los miles o millones de personas la habitan tendr&aacute;n serios problemas; ese es el riesgo hoy en Ciudad de M&eacute;xico: no hay c&oacute;mo garantizar agua a futuro y, m&aacute;s tarde o m&aacute;s temprano, esta ciudad con 22 millones de habitantes podr&iacute;a colapsar. Es necesario entender que se debe cuidar del entorno, que manejarlo y administrarlo en funci&oacute;n de las demandas de la ciudad es tambi&eacute;n responsabilidad de &eacute;sta.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La seguridad f&iacute;sica que la ciudad ofreci&oacute; y ofrece desde su origen tambi&eacute;n ten&iacute;a que ver con la protecci&oacute;n de los ataques de los animales y de las fuerzas de la naturaleza, pero sobre todo se refer&iacute;a a la certeza de que se iba a disponer de agua y de alimentos. &Eacute;sa es la oferta que hace la ciudad, &eacute;sa fue su propuesta cultural: compartir y desarrollar colectivamente esa clase de seguridad primera, la de la polic&iacute;a y el ej&eacute;rcito lleg&oacute; mucho despu&eacute;s. Es as&iacute; como la importancia de la ciudad radicaba en la construcci&oacute;n de la seguridad en torno a las condiciones b&aacute;sicas y fundamentales de vida, y, adicionalmente, la construcci&oacute;n de un proyecto social. Estos dos son los aportes de la ciudad: la seguridad f&iacute;sica y una propuesta para que el colectivo act&uacute;e. Sin &eacute;stos la ciudad no habr&iacute;a tenido raz&oacute;n de ser.</p>     <p>No obstante, en los &uacute;ltimos a&ntilde;os se tendi&oacute; a olvidar la relaci&oacute;n con las zonas rurales y a creer que lo urbano es autosuficiente: mientras haya gente con dinero para comprar los alimentos no importa de d&oacute;nde hay que traerlos. El mito de que el dinero lo compra todo puso en riesgo la propia sostenibilidad de las ciudades; si esto era grave antes, ahora y a futuro ser&aacute; peor: el precio del combustible ser&aacute; de 100 &oacute; 200 d&oacute;lares por barril de petr&oacute;leo, adem&aacute;s de que a&uacute;n no se han desarrollado las nuevas fuentes energ&eacute;ticas. Entre m&aacute;s alejadas est&eacute;n las ciudades de las zonas de producci&oacute;n de alimentos, menos seguridad alimentaria va a haber, porque con zonas de producci&oacute;n m&aacute;s lejanas y con combustibles m&aacute;s caros los alimentos ser&aacute;n m&aacute;s costosos; as&iacute; mismo, a mayor poblaci&oacute;n con pocos ingresos, habr&aacute; menor poblaci&oacute;n que pueda alimentarse. Aunque es cierto que actualmente en Colombia se producen alimentos en grandes cantidades, la mala infraestructura hace que entre los sitios de producci&oacute;n y los sitios de acopio se pierda el 20% de la comida que se produce. Esto ocurre por no tener las condiciones b&aacute;sicas para el transporte de alimentos, hecho que en el futuro podr&iacute;a empeorar.</p>     <p>La creaci&oacute;n de la ciudad –hay quienes dicen que es el m&aacute;s grande invento de la humanidad– y la supremac&iacute;a urbana se fundamentaron en el desarrollo de las actividades agr&iacute;colas. Fue a partir del conocimiento y el control sobre la producci&oacute;n de alimentos, las mejoras en su producci&oacute;n y la conservaci&oacute;n de los mismos, que apareci&oacute; la divisi&oacute;n social del trabajo acorde con la diversificaci&oacute;n de las actividades, los inventos de variada &iacute;ndole, el comercio, el desarrollo artesanal, industrial, etc. Sin embargo, esta gran invenci&oacute;n humana se esta destruyendo con la estupidez del hombre, la cual al parecer se expresa en el tipo de ciudades que se est&aacute; construyendo. Lo que se hace hoy –al ignorar lo rural, la relaci&oacute;n entre grandes, peque&ntilde;as y medianas ciudades, y las condiciones b&aacute;sicas de seguridad– no tiene que ver con la supremac&iacute;a urbana ni con la enorme capacidad e inteligencia que demostr&oacute; el ser humano cuando hizo las ciudades. Est&aacute; justamente en la v&iacute;a contraria.</p>     <p>Es momento de probar si la inteligencia humana va a ser capaz, otra vez, de entender que para vivir en la ciudad se depende cr&iacute;ticamente de las condiciones de la naturaleza y que la sobrevivencia depender&aacute; de la manera como se manejen esos recursos; porque la sostenibilidad y la seguridad de las ciudades hoy est&aacute; seriamente cuestionada, al menos, la de las grandes aglomeraciones urbanas.</p>     <p>Para corregir el rumbo, hay que avanzar en lo menos tres aspectos. El primero, en la autonom&iacute;a –no soberan&iacute;a– que las ciudades necesitan para tomar las decisiones que les permitan entenderse con el entorno: hablar con las autoridades de otros niveles. Autonom&iacute;a y descentralizaci&oacute;n significan capacidad de tomar decisiones y recursos con los cuales soportar las decisiones. &Eacute;ste es un proceso que viene ocurriendo hace varias d&eacute;cadas aunque, desafortunadamente, en algunos pa&iacute;ses de Am&eacute;rica Latina, como Colombia, van en reversa: mientras m&aacute;s cobra imagen la figura del presidente y el presidencialismo, menos interesan los 1.100 alcaldes, los 32 gobernadores y los dem&aacute;s actores de la sociedad territorial.</p>     <p>El segundo aspecto es desarrollar relaciones de cooperaci&oacute;n, aplicar el principio de cooperar conviviendo en vez de una competencia a muerte entre entidades territoriales. Si cada ciudad desarrolla lo que puede hacer dadas sus condiciones particulares, se generar&aacute; otro tipo de relaciones entre actores territoriales y de competencias complementarias. La comunicaci&oacute;n entre ciudades es crucial para buscar sostenibilidad y seguridad, por medio de principios de cooperaci&oacute;n y solidaridad territorial, y no por reivindicaciones de soberan&iacute;as e independencia.</p>     <p>El &uacute;ltimo aspecto es la continuidad f&iacute;sica con renovaci&oacute;n consiente, es decir, las entidades territoriales tienen que hacer planeaci&oacute;n en rigor: la comida no va a llegar milagrosamente, los combustibles no van a aparecer y a mantenerse, el agua no se va a preservar, si no se hacen evaluaciones serias y realistas sobre la disponibilidad de los recursos, la manera c&oacute;mo se est&aacute;n manejando, sus implicaciones y la forma de contrarrestar los impactos. De la evaluaci&oacute;n de las decisiones del pasado se debe aprender para mejorar la capacidad de tomar decisiones en el presente.</p>     <p>Estos aspectos deben tenerse en cuenta para manejar las ciudades, recordando que es tan exitosa la forma urbana que ha sido predominante durante la historia de la humanidad; excepto en los &uacute;ltimos 300 &oacute; 400 a&ntilde;os, cuando aparecieron las naciones, que s&oacute;lo han existido como acompa&ntilde;antes del modelo de capitalismo industrial, el cual necesitaba mercados nacionales. Hoy se dice que las ciudades vuelven a aparecer como actores en el escenario mundial, entre otras, porque la globalizaci&oacute;n, m&aacute;s que naciones, necesita territorios y autoridades territoriales concretas para poder hacer las interacciones suficientes. No es tan clara la relaci&oacute;n de lo global con las naciones, como s&iacute; lo es la relaci&oacute;n de lo global con lo local, entendiendo el territorio —esa realidad material y concreta— como el espacio donde las oportunidades de diversa &iacute;ndole van a tener lugar.</p>     <p><b>LA GRAN CIUDAD</b></p>     <p>En el mundo hay aproximadamente 2.700.000 lugares poblados y en el directorio de ciudades aparecen aproximadamente 190.000 ciudades registradas, 15.000 municipios se encuentran en Am&eacute;rica Latina y hay 400 ciudades de m&aacute;s de un mill&oacute;n de habitantes. A principios del siglo XIX apenas dos o tres ciudades superaban este tama&ntilde;o, a principios del XX segu&iacute;an siendo muy pocas, hoy hay 400 ciudades con m&aacute;s de un mill&oacute;n de habitantes y hay 50 ciudades con m&aacute;s de ocho millones de personas. Las megal&oacute;polis de 14 &oacute; 22 millones de personas son formas nuevas en la historia de la humanidad y plantean, por lo tanto, problemas bastante novedosos.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El debate del tama&ntilde;o de las ciudades se da desde hace tiempo, inclusive Arist&oacute;teles dec&iacute;a: "La experiencia demuestra que una ciudad muy populosa, pocas veces, si es que alguna, puede ser bien gobernada; despu&eacute;s de todo, las ciudades que tienen fama de buen gobierno poseen un l&iacute;mite de poblaci&oacute;n" &#91;<a href="#r2">2</a>&#93;. El Coordinador del Doctorado en Urbanismo de la Facultad de Arquitectura de la UNAM, Jes&uacute;s Tamayo S&aacute;nchez, afirmaba en noviembre de 2008, en Puebla: "Hoy nadie pone en duda que las grandes ciudades, por serlo, enfrentan serios problemas, como la circulaci&oacute;n de autom&oacute;viles y los problemas sociales; en el mundo en desarrollo se distingue como su problema central el econ&oacute;mico, la ausencia (<i>o insuficiencia</i>) de una base econ&oacute;mica urbana que, en cierto modo, explica el desempleo y la pobreza de sus habitantes" &#91;<a href="#r3">3</a>&#93;.</p>     <p>Al respecto, la pol&iacute;tica econ&oacute;mica que acompa&ntilde;a la de desarrollo urbano a cualquier costo, plantea que el campo ya no se necesita, que la actividad agr&iacute;cola ya no importa y que s&oacute;lo es relevante tener dinero para comprar insumos en donde sea que se produzcan. Esto pone de presente una profunda irresponsabilidad al desconocer la importancia estrat&eacute;gica de una relativa seguridad alimentaria, al menos en lo que concierne a una canasta b&aacute;sica. Sin embargo, tanto la teor&iacute;a como la pr&aacute;ctica indican que el campo sigue representando diversas posibilidades: una de &eacute;stas, como generador de empleo para un 15 &oacute; 20% de la poblaci&oacute;n. Con tasas de desempleo como las que se registran en el pa&iacute;s y en las ciudades mayores, &iquest;no interesar&iacute;a contar con parte de esos puestos de trabajo para ocupar a miles de personas que, a su vez, estar&iacute;an desempe&ntilde;ando una labor crucial en la producci&oacute;n agr&iacute;cola o pecuaria?, &iquest;acaso no se est&aacute; aumentado el problema del desempleo, desconociendo las oportunidades en las zonas rurales vecinas, ligadas a la existencia de enormes mercados? En el caso de una ciudad como Bogot&aacute;, que diariamente consume 4 &oacute; 5 millones de huevos, &iquest;qu&eacute; pasa con la producci&oacute;n de huevos en el entorno?, &iquest;c&oacute;mo se van a quebrar los productores de huevos, las empresas o la actividad av&iacute;cola? La raz&oacute;n es atribuible a la falta de organizaci&oacute;n y regulaci&oacute;n de los mercados, porque el potencial de la actividad primaria es tanto cuanto se requiere para abastecer un mercado tan grande como el de las ciudades grandes y sus regiones metropolitanas.</p>     <p>Sin embargo, la ciudad grande no llega a serlo de un d&iacute;a para otro: es el resultado del crecimiento expansivo de una ciudad sobre otra, de ciudades que empiezan a acercarse y despu&eacute;s se conurban: dos o m&aacute;s n&uacute;cleos urbanos se juntan, despu&eacute;s lo hacen con otros dos y el resultado es una sola ciudad con muchas autoridades distintas, que tienen proyectos de ciudad distintos. Entonces, la aglomeraci&oacute;n surge de juntar una ciudad con otra, de pegar conglomerados urbanos, para crear un nuevo espacio en el que se resuelven problemas urbanos a costa de las a&eacute;reas en donde se deber&iacute;an atender asuntos estrat&eacute;gicos, como la sostenibilidad ambiental y la seguridad alimentaria. En estos t&eacute;rminos, el &aacute;rea metropolitana es apenas una soluci&oacute;n administrativa para las consecuencias de la expansi&oacute;n en mancha de aceite de la ciudad, que no ofrece una soluci&oacute;n a los problemas que &eacute;sta genera, porque s&oacute;lo busca suelo urbano para facilitar la localizaci&oacute;n de casas o industrias. &Eacute;se es el l&iacute;mite del &aacute;rea metropolitana.</p>     <p>En tales ciudades, dice Jes&uacute;s Tamayo S&aacute;nchez, se presenta un problema de <i>balcanizaci&oacute;n</i> &#91;<a href="#r3">3</a>&#93;. Esto significa, en el caso de Bogot&aacute; y los municipios de la Sabana, que hay un conjunto de varias entidades territoriales –son 25 autoridades locales m&aacute;s las corporaciones regionales y aun autoridades nacionales–, todas tomando decisiones para alguna parte de ese todo, pero ninguna entendiendo y tomando decisiones para esa totalidad. Cada quien tiene su proyecto de ciudad, su forma de prestar los servicios domiciliarios, sus niveles de cobertura de los servicios sociales, etc., lo que en la pr&aacute;ctica ha generado profundos desequilibrios en el espacio subregional de la Sabana del r&iacute;o Bogot&aacute;. En tal situaci&oacute;n, aparecen una serie de problemas funcionales, operativos, administrativos en torno a m&uacute;ltiples temas: usos del suelo, planeaci&oacute;n, movilidad, servicios p&uacute;blicos, entre otros. Problemas que pueden ser menores cuando se trata de asuntos de poca monta, pero que pueden ser muy graves cuando lo que est&aacute; en juego es la sostenibilidad de las fuentes de agua o la seguridad en el abastecimiento de los alimentos. Porque mientras est&aacute; ocurriendo el proceso de ocupaci&oacute;n de la Sabana y se sacrifican zonas de protecci&oacute;n para el agua, para el aire, para la comida, ninguna entidad est&aacute; encargada de tales asuntos ni de coordinar las distintas intervenciones que realizan las autoridades de los distintos niveles de gobierno. Tampoco los problemas de seguridad o de movilidad p&uacute;blica entre las ciudades de la subregi&oacute;n se est&aacute;n abordando de manera coherente y convergente entre los distintos niveles de gobiernos que coexisten en este territorio.</p>     <p>La <i>balcanizaci&oacute;n</i> conduce a niveles muy altos de ineficiencia desde todo punto de vista. Y su soluci&oacute;n todav&iacute;a se est&aacute; buscando, no s&oacute;lo en Colombia, sino en el mundo entero. A la pregunta &iquest;c&oacute;mo se gobiernan ciudades tan grandes?, la respuesta tendencial es el gobierno unitario: crear un &aacute;rea metropolitana o una autoridad de mayor nivel que se encargue de tomar decisiones por todos, de un momento en adelante. La otra alternativa resulta m&aacute;s dif&iacute;cil y es empezar a buscar coordinaci&oacute;n con mecanismos de confianza, mucho m&aacute;s livianos que no exijan leyes y cambios constitucionales, pero que permitan llegar a soluciones ya acuerdos entre autoridades de diversos niveles.</p>     <p>El tema de los organismos de las &aacute;reas metropolitanas es conflictivo. Primero, porque sus autoridades no suelen ser elegidas popularmente mientras que los alcaldes de todos los municipios s&iacute; lo son y porque imponer una autoridad superior no suele ser bien recibido. Eso es lo que pasaba en Caracas: &aacute;rea metropolitana ten&iacute;a un alcalde –al que acaban de quitarle las pocas competencias que ten&iacute;a– que no gobernaba porque, adem&aacute;s, hab&iacute;a seis alcaldes elegidos popularmente para cada pedazo de ciudad. El alcalde mayor, en la pr&aacute;ctica, era un gobernante sin territorio. Segundo, porque hay dificultades para definir el &aacute;mbito metropolitano: &iquest;hasta d&oacute;nde manda una autoridad metropolitana?, &iquest;cu&aacute;les son los l&iacute;mites? Tercero, hay problemas para definir modelos de financiamiento. Por &uacute;ltimo, existe un problema estructural: mientras m&aacute;s crece la ciudad y m&aacute;s alto est&aacute; el gobernante, m&aacute;s se aleja &eacute;ste del para qu&eacute; del gobierno de la ciudad, que es estar cerca de la ciudadan&iacute;a para la prestaci&oacute;n de cualquier servicio. Cuando hay un alcalde metropolitano de una ciudad de 22 millones de habitantes, el alcalde es tan lejano como el presidente y el que presta el servicio est&aacute; en un nivel tan macro que tendr&aacute; dificultades para entender las reales necesidades de los usuarios.</p>     <p><b>LA REGI&Oacute;N, RED DE CIUDADES</b></p>     <p>Actualmente, m&aacute;s que pensar en crear un &aacute;rea metropolitana o un &uacute;nico gobierno, lo que se debe hacer es facilitar las condiciones para que los gobernantes de los niveles territoriales aprendan a dialogar y lleguen a acuerdos entre ellos. Venimos de una historia de individualismos en la que llegar a acuerdos con el vecino no est&aacute; contemplado; llevamos 50 &oacute; 60 a&ntilde;os construyendo un acuerdo para resolver un conflicto que, por tal demora, se tradujo en guerra. Entonces, pedir que los gobernantes se pongan de acuerdo parece dif&iacute;cil, pero seguramente es m&aacute;s viable que pensar en tener un &uacute;nico gobernante.</p>     <p>De esta manera, se debe dejar en pensar en &aacute;reas metropolitanas y pasar a trabajar con regiones de ciudades &iquest;Qu&eacute; es esto? En primer lugar, una apuesta consciente en la que se decide "no extender m&aacute;s la ciudad en mancha de aceite ni seguir creando por la puerta de atr&aacute;s o la de adelante un &aacute;rea metropolitana", sino trabajar con una ciudad compacta y contener la conurbaci&oacute;n. Esas decisiones tienen que tomarse tanto para la gran ciudad como tambi&eacute;n para la mediana y la peque&ntilde;a. Para que la conurbaci&oacute;n de Bogot&aacute; y los municipios de la Sabana no ocurra no ser&aacute; suficiente con que Bogot&aacute; tome la decisi&oacute;n de contener el per&iacute;metro, tambi&eacute;n lo tienen que hacer Ch&iacute;a, Cota, Tenjo… Todos deben decidir y actuar de manera coordinada.</p>     <p>Segundo, es una decisi&oacute;n en la que se deja de pensar que las ciudades son islas o, aun, puntos en los corredores de paso. En Colombia, parte de la precariedad de nuestro sistema urbano-regional se debe a que las carreteras fueron hechas por donde pasaban los caminos de herradura y las ciudades se han hecho por donde pasaron las carreteras. Pero ya es hora de hacer ciudades que superen la noci&oacute;n de que la carretera define la ciudad; la ciudad debe definir por d&oacute;nde van las carreteras, no al contrario. Se debe dejar de pensar que "todos los caminos conducen a Roma", porque lo importante es que entre los nodos, a lo largo y ancho de los caminos, tambi&eacute;n se comuniquen. Todas estas son decisiones expl&iacute;citas que deben tomarse: en vez de una ciudad aislada, redes de ciudades; no una &uacute;nica ciudad que se extienda hasta el infinito, sino una que permita interacciones muy fuertes con los municipios del entorno. En Madrid este cambio de enfoque se defin&iacute;a como pasar "del juego del dardo al del ajedrez": en este cada municipio es parte del tablero y su oportunidad deriva de la manera como se mueve y conecta en este tablero.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Dice Jos&eacute; Antonio Acebillo &#91;<a href="#r4">4</a>&#93;, que es necesario revisar el tema metropolitano y reenfocarlo hacia un <i>neo 88 metropolitanismo,</i> que implica pensar que las relaciones urbano-regionales no son relaciones de una gran ciudad que se come a la peque&ntilde;a, ni de islas, sino de muchos centros que act&uacute;an como un archipi&eacute;lago, que se gobierna con mecanismos de gobernanza, donde cada uno, el sector p&uacute;blico, el privado y los actores sociales, asume su responsabilidad. Un sistema polic&eacute;ntrico implica que puede haber un centro grande pero tambi&eacute;n puede haber otros centros que juegan roles distintos en funci&oacute;n de tama&ntilde;os y oportunidades distintas: para el turismo, la prestaci&oacute;n de servicios de salud, las actividades rurales, entre otros. En este archipi&eacute;lago existe un mosaico de suelos, no s&oacute;lo urbano o rural, sino de los diferentes usos que, m&aacute;s all&aacute; de las categor&iacute;as convencionales, se corresponden con las mezclas y mixturas que ya se presentan en el territorio.</p>     <p>Este enfoque del nuevo urbanismo se refiere, adem&aacute;s, a "transformar, no extender". Antes que seguir extendiendo las ciudades hay que revisar las que ya tenemos, donde seguro se encontrar&aacute;n suelos que admiten renovaci&oacute;n y transformaci&oacute;n, antes que "comerse" los entornos rurales y las dem&aacute;s peque&ntilde;as ciudades. Tambi&eacute;n es preciso entender que las ciudades se deben manejar con proyecto y plan, no en el dilema de proyecto o plan. Deben que tener proyectos en el marco de un plan y din&aacute;micas de planeaci&oacute;n, que permitan evaluar lo que se ejecuta, lo que se produce y c&oacute;mo se transforma, y si los proyectos se ejecutan y eval&uacute;an, luego se procede ajustar o revisar el plan. Adem&aacute;s, se deben tomar decisiones sobre el sistema antes que sobre la arquitectura o la ingenier&iacute;a: en el mundo nos han hecho creer que el desarrollo tiene que ver con las obras que construimos y eso es cierto s&oacute;lo si las obras son pertinentes.</p>     <p>En Am&eacute;rica Latina hemos gastado 200 a&ntilde;os haciendo obras y, al final del siglo XX y comienzos del XXI, seguimos igual: sin infraestructura y sin que llegara el desarrollo. Es decir, el desarrollo es distinto a la obra: sin duda se requieren obras, pero no todos los problemas de la sociedad pueden resolverse con una obra, dicho esto en un Foro de Movilidad, donde se ha hablado –como una gran tentaci&oacute;n– de que la soluci&oacute;n al problema de movilidad en Bogot&aacute; es hacer un metro: un sistema metro que vale 50.000 millones de d&oacute;lares. Ser&iacute;a maravilloso tenerlo pero, antes de resolver el metro, deber&iacute;a resolverse mejor los empates entre los barrios, el pavimento de las calles, los problemas del alcantarillado que destruyen el pavimento. &iquest;Por qu&eacute; no resolvemos cosas que valen mucho menos que hacer la gran obra? Si la soluci&oacute;n al problema de movilidad de ocho millones de personas es una l&iacute;nea metrom y eso va a mover el 3 &oacute; el 5% del transporte, &iquest;qu&eacute; va a pasar con todo el resto de la sociedad? Las soluciones de ingenier&iacute;a y arquitectura son muy buenas pero antes hay muchas soluciones m&aacute;s livianas (organizaci&oacute;n empresarial, cultura ciudadana, etc.) que tambi&eacute;n suelen contribuir significativamente al desarrollo y a costos m&aacute;s bajos.</p>     <p>Es necesario tambi&eacute;n dejar de pensar que la ciudad es centro y periferia. Todo el mundo debe vivir en una buena ciudad y una buena ciudad no tiene periferia o, si existe, es de excelente calidad; calidad no s&oacute;lo para ella sino tambi&eacute;n para las vecinas. Porque si la ciudad central es mejor que las ciudades del entorno, la gente de dichas ciudades vendr&aacute; a la gran ciudad; si se quiere que &eacute;sta sea buena, las ciudades de la red tambi&eacute;n tienen que serlo.</p>     <p><b>LA REALIDAD TERRITORIAL DE LA SABANA DEL</b> <b>R&Iacute;O BOGOT&Aacute;</b></p>     <p>Bogot&aacute; y la Sabana en 1900 (<a href="#f1">Figura 1</a>), 100 a&ntilde;os atr&aacute;s, eran apenas peque&ntilde;os conglomerados urbanos, relativamente similares en tama&ntilde;o; aunque Bogot&aacute; ya era la mayor ciudad de este sistema urbano regional en ciernes. Sorprende que el sistema vial de entonces, conformado por dos carreteras, una en sentido nortesur y otra centro-occidente, sean las mismas que tiene hoy Bogot&aacute;; 100 a&ntilde;os y ocho millones de habitantes despu&eacute;s seguimos con los mismos ejes viales de principios del siglo XX. Para 1950 la situaci&oacute;n hab&iacute;a cambiado (<a href="#f2">Figura 2</a>), aunque todav&iacute;a Bogot&aacute; ten&iacute;a acotado su tama&ntilde;o y las cabeceras de los dem&aacute;s municipios se reconoc&iacute;an claramente. Pero, en 2007, la ocupaci&oacute;n de la Sabana era tal que el tama&ntilde;o del &aacute;rea urbana hab&iacute;a crecido 30 veces —no solo se anex&oacute; el entorno de la ciudad hasta generar la gran mancha urbana sino que adem&aacute;s los municipios perdieron la definici&oacute;n de sus cabeceras y el crecimiento urbano se disper&oacute;o de manera informal sobre el campo, ahora ocupado por actividades urbanas sin el consiguiente soporte de infraestructura ni equipamientos (<a href="#f3">Figura 3</a>).</p>     <p align="center"><img src="img/revistas/ring/n29/n29a11f1.jpg"><a name="f1"></a></p>     <p align="center">Figura 1. La ocupaci&oacute;n de la Sabana, 1900.</p>     <p align="center"><img src="img/revistas/ring/n29/n29a11f2.jpg"><a name="f2"></a></p>     <p align="center">Figura 2. Ocupaci&oacute;n de la Sabana, 1952. El suelo urbano se increment&oacute; 30 veces en 50 a&ntilde;os.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><img src="img/revistas/ring/n29/n29a11f3.jpg"><a name="f4"></a></p>     <p align="center">Figura 3. Ocupaci&oacute;n de la Sabana, ocupaci&oacute;n de la subregi&oacute;n, 2008.</p>     <p>No obstante, los Planes de ordenamiento territorial POT de los municipios de la Sabana dicen que el 94% del suelo es verde, es decir, rural; y de expansi&oacute;n solamente el 0.43% (<a href="#f4">Figura 4</a>). Estos son los mapas de los Planes de Ordenamiento Territorial vigentes hoy y, con mapas como estos, Colombia queda en el sexto lugar de conservaci&oacute;n de recursos naturales. Pero, &iquest;en qu&eacute; lugar quedar&iacute;a con los mapas reales? &iquest;Qu&eacute; informaci&oacute;n es la que se da al mundo de lo que ocurre en el pa&iacute;s? Lo m&aacute;s preocupante es que sobre estos Planes toman decisiones las autoridades, sobre una realidad que est&aacute; muy distante de la que se expresa en la cartograf&iacute;a oficial.</p>     <p align="center"><img src="img/revistas/ring/n29/n29a11f4.jpg"><a name="f4"></a></p>     <p align="center">Figura 4. La Sabana seg&uacute;n los POT. Formulaci&oacute;n de un modelo de ocupaci&oacute;n territorial para los municipios de La Sabana.</p>     <p>Incluso, se tiende a creer que la Sabana apenas est&aacute; ocupada por Bogot&aacute; y las cabeceras de los municipios, cada uno contenido en su propio per&iacute;metro. Pero, en realidad, la imagen es la de un territorio ocupado de manera dispersa, por la v&iacute;a de la urbanizaci&oacute;n informal de las &aacute;reas rurales, que est&aacute; implicando la perdida acelerada de sus valores ambientales, paisaj&iacute;sticos y productivos, en particular alimentarios, y aun de las propias cabeceras urbanas, al tiempo que se construyen las condiciones para futuros conflictos ambientales y de usos del suelo por la mezcla equivocadamente tolerada de actividades incompatibles. Este proceso irregular ha ocurrido en los &uacute;ltimos a&ntilde;os en frente de las autoridades ambientales, de 25 municipios, de gobernadores, de alcaldes de Bogot&aacute;, de ministros. &iquest;Y sobre qu&eacute; se est&aacute;n poniendo casas, bodegas, industrias, Zonas Francas? Sobre una riqueza h&iacute;drica ponderada internacionalmente y presentada por el Ministerio correspondiente como tal, conformada por el r&iacute;o Bogot&aacute;, 20 afluentes, 400 quebradas, 1.000 microcuencas, 27 humedales (<a href="#f5">Figura 5</a>).</p>     <p align="center"><img src="img/revistas/ring/n29/n29a11f5.jpg"><a name="f5"></a></p>     <p align="center">Figura 5. El sistema h&iacute;drico de la Sabana.</p>     <p>Es decir, las viviendas y dem&aacute;s construcciones sobre la Sabana pueden estar en riesgo de inundaci&oacute;n y es necesario estimar desde ya cu&aacute;nto costar&iacute;a atender una emergencia que afectara a la poblaci&oacute;n de altos estratos que predomina en los alrededores de Bogot&aacute;. Tambi&eacute;n es preciso analizar qui&eacute;n y c&oacute;mo responder&aacute; por la construcci&oacute;n de los sistemas generales de una zona que ahora est&aacute; siendo ocupada de manera m&aacute;s informal y precaria que la urbanizaci&oacute;n de los &uacute;ltimos 50 a&ntilde;os en Bogot&aacute;. Por ejemplo, el problema de movilidad de la Sabana es tal que la malla vial de Bogot&aacute;, que fue mal dise&ntilde;ada y construida, se ve ordenada al lado de la que no se est&aacute; construyendo en la Sabana (<a href="#f6">Figura 6</a>). Porque all&iacute; todos se preocupa por pavimentar su pedacito de carretera para poder salir de la finca a la carretera principal, para poder venderla y construir 200 casas, pero nadie piensa en las grandes redes viales que requiere la zona.</p>     <p align="center"><img src="img/revistas/ring/n29/n29a11f6.jpg"><a name="f6"></a></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center">Figura 6. El sistema vial de la Sabana.</p>     <p>Es igualmente importante pensar en los escenarios futuros. Si continuaran las tendencias actuales, en el a&ntilde;o 2020 toda la Sabana estar&aacute; ocupada (<a href="#f7">Figura 7</a>), con el agravante de que el Aeropuerto, que es el centro de la movilidad regional, estar&aacute; bloqueado; en el humedal que queda en el costado occidental del aeropuerto hay avisos que dicen "se reciben escombros" y hoy ya lo est&aacute;n pavimentando. Tambi&eacute;n puede ocurrir que el crecimiento urbano se concentre en torno a la carretera Fusagasug&aacute; - Duitama, que se est&aacute; desarrollando con una calidad urbano-urban&iacute;stica p&eacute;sima. Y es probable que si contin&uacute;a la forma de hacer desarrollo urbano-regional siguiendo las redes viales, va a terminar una gran concentraci&oacute;n de gente viviendo en torno a esa carretera.</p>     <p align="center"><img src="img/revistas/ring/n29/n29a11f7.jpg"><a name="f7"></a></p>     <p align="center">Figura 7. Escenario de Ocupaci&oacute;n 2020.</p>     <p><b>LA REGI&Oacute;N DE CIUDADES</b></p>     <p>Frente a tales escenarios tendenciales, la propuesta es cambiar de estrategia: una estrategia de desconcentraci&oacute;n regional de poblaci&oacute;n y actividades a partir de identificar un sistema jerarquizado de centralidades subregionales compactas, con sostenibilidad ambiental, distribuci&oacute;n equilibrada de infraestructura y equipamientos, y una movilidad articulada a partir del aeropuerto.</p>     <p>Esta propuesta (<a href="#f8">Figura 8</a>) implica, en primer lugar, reconocer que es crucial recuperar el r&iacute;o Bogot&aacute;, porque sin &eacute;ste no habr&aacute; ciudad ni regi&oacute;n sostenibles. Si la movilidad de las aguas se obstaculiza por la carga org&aacute;nica que llevan, es como si todo el sistema urbano-regional estuviera sufriendo de estre&ntilde;imiento. Una sociedad a la que no le molesta ni indigna que las aguas de su principal r&iacute;o apenas transporten esti&eacute;rcol, no tiene claro el orden de prioridades; pero deber&iacute;a preocuparle que los alimentos producidos en esta &aacute;rea y que llegan a su mesa y el aire que se respira en la Sabana est&eacute;n cargados de part&iacute;culas org&aacute;nicas descompuestas, con riesgos reales para la vida humana. Una sociedad a la que no lo preocupa el r&iacute;o y s&oacute;lo lo tiene como un ca&ntilde;o de aguas negras est&aacute; muy atr&aacute;s de la civilidad. La escasa preocupaci&oacute;n por el agua, en general, y el r&iacute;o Bogot&aacute;, en particular, es la mejor muestra de que &eacute;sta es una sociedad inmensamente precaria en t&eacute;rminos de apropiaci&oacute;n de los principios de seguridad para la vida.</p>     <p align="center"><img src="img/revistas/ring/n29/n29a11f8.jpg"><a name="f8"></a></p>     <p align="center">Figura 8. Escenario Deseable 2020.</p>     <p>En segundo lugar, dicha propuesta llama la atenci&oacute;n sobre la importancia de conservar el conjunto de humedales que est&aacute;n en el costado occidental del Aeropuerto, pues sin ellos no s&oacute;lo se habr&iacute;a perdido un elemento fundamental de la estructura ecol&oacute;gica regional sino que adem&aacute;s se habr&iacute;a llevado al l&iacute;mite la viabilidad del aeropuerto en su actual localizaci&oacute;n. Y el problema es que sin aeropuerto no va a haber conexi&oacute;n de una capital mediterr&aacute;nea con el resto del pa&iacute;s y el mundo, es decir, se habr&aacute; perdido uno de los factores estrat&eacute;gicos de la competitividad urbana y regional.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En tercer lugar, se plantea la conveniencia de atenuar la presi&oacute;n de la urbanizaci&oacute;n y en consecuencia de la movilidad sobre los centros urbanos en el corredor Funza - Madrid y Mosquera - Cota para trasladarla hacia el borde exterior del segundo anillo en el corredor perif&eacute;rico Fusagasuga - Facatativ&aacute; - Zipaquir&aacute;, quedando pendientes algunos an&aacute;lisis adicionales para determinar los polos y las conexiones en el oriente y sur oriente de Bogot&aacute;, de modo que los flujos de pasajeros y carga que se aproximen a la regi&oacute;n puedan canalizarse y reorientarse en funci&oacute;n de sus destinos espec&iacute;ficos. En estos t&eacute;rminos, no se deber&iacute;a impulsar un crecimiento excesivo de Ch&iacute;a que conllevar&iacute;a que su zona urbana termine pegada a Bogot&aacute;, si no m&aacute;s bien hacer que Facatativ&aacute; y Zipaquir&aacute; sean ciudades compactas, aut&oacute;nomas, de enorme calidad, que representen localizaciones alternas a Bogot&aacute; en t&eacute;rminos de vivienda, actividad econ&oacute;mica, etc.</p>     <p>En cuarto lugar, que el rol de estos nuevos polos de desarrollo permita recoger las otras cuencas departamentales que han estado hist&oacute;ricamente desintegradas, porque superar el enfoque centro-periferia no se refiere s&oacute;lo a la segregaci&oacute;n que existe al interior de Bogot&aacute; si no tambi&eacute;n a la que existe entre &eacute;sta y los municipios de la Sabana del r&iacute;o Bogot&aacute;; entre estos y entre todos los anteriores y el resto del departamento. Entonces, mientras los municipios donde est&aacute;n las oportunidades de producci&oacute;n –bien de zonas altas o de tierra caliente– est&eacute;n retirados sist&eacute;mica y funcionalmente de Bogot&aacute;, se est&aacute; desaprovechando la diversidad de pisos t&eacute;rmicos y de la oferta de diversa &iacute;ndole que representan.</p>     <p>En quinto lugar, se propone tomar decisiones sobre una estructura ecol&oacute;gica principal que se constituya en la directriz general ambiental para fundamentar la revisi&oacute;n de los planes de ordenamiento de los municipios que actualmente est&aacute;n en este proceso (<a href="#f9">Figura 9</a>). Esta estructura ecol&oacute;gica principal, EEP, implica determinar cu&aacute;l es el suelo que no se toca, bien porque se requiere para producci&oacute;n de agua, aire, alimentos, zonas de protecci&oacute;n, o bien porque tienen riesgos de inundaci&oacute;n, etc., y equivale al 43% del suelo de la Sabana. A&uacute;n cabe imaginar que si se lograra establecer esta EEP probablemente la sostenibilidad del resto ser&iacute;a m&aacute;s f&aacute;cil, al igual que el tr&aacute;mite de los planes de ordenamiento en curso. Tambi&eacute;n estar&iacute;a suficientemente clara la dimensi&oacute;n probable de los suelos urbanizables, lo que contribuir&iacute;a a tomar las decisiones sobre el tama&ntilde;o deseable de los centros urbanos.</p>     <p align="center"><img src="img/revistas/ring/n29/n29a11f9.jpg"><a name="f9"></a></p>     <p align="center">Figura 9. Estructura Ecol&oacute;gica Principal.</p>     <p>En sexto lugar, se proponen cambios en el sistema de movilidad y un dise&ntilde;o m&aacute;s complejo de las conexiones en el entorno regional. Esto significa considerar los diferentes modos no de manera excluyente sino complementaria: tren de cercan&iacute;as, aeropuerto, metro y redes viales, y dise&ntilde;ar estas &uacute;ltimas no s&oacute;lo para comunicar un origen y un destino sino para integrar los municipios entre s&iacute;, promover los flujos en red y el acercamiento virtual de los municipios con la Aer&oacute;polis, como condici&oacute;n b&aacute;sica para favorecer la localizaci&oacute;n de actividades y poblaci&oacute;n en los mismos (<a href="#f10">Figura 10</a>).</p>      <p align="center"><img src="img/revistas/ring/n29/n29a11f10.jpg"><a name="f10"></a></p>      <p align="center">Figura 10. Sistema de movilidad. Subsistema de transporte.</p>      <p>En s&eacute;ptimo lugar, se reitera la importancia del aeropuerto para la conformaci&oacute;n regional y el ordenamiento de la Sabana del r&iacute;o Bogot&aacute;. Pero no el aeropuerto visto apenas como el edificio del Terminal sino el &aacute;rea de la Aer&oacute;polis, que es una centralidad de primer orden para el desarrollo urbano y regional. El llamado es a entender adecuadamente las relaciones entre el lote y el entorno en la ciudad y los municipios vecinos, la articulaci&oacute;n entre este equipamiento de gran impacto y los servicios que en el se prestan con los municipios y con la econom&iacute;a de la regi&oacute;n, eso es lo importante para aprovechar las oportunidades que ofrece el aeropuerto. Al respecto, se plantea que, por lo menos, ese conjunto de Mosquera, Madrid, Funza, Tejo, Cota (<a href="#f11">Figura 11</a>) se ordene y oriente con par&aacute;metros y lineamientos de ordenamiento territorial y urbanismo de calidad, que sean m&aacute;s o menos coherentes y convergentes. En &uacute;ltimas, que se reconceptualice y redise&ntilde;e el rol del aeropuerto en la movilidad urbana y regional.</p>      <p align="center"><img src="img/revistas/ring/n29/n29a11f11.jpg"><a name="f11"></a></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center">Figura 11. Aer&oacute;polis. Para conformar la centralidad se requiere de realizar una propuesta de reordenaci&oacute;n y redesarrrollo urbano en los cascos urbanos de Funza, Mosquera y Madrid.</p>      <p>Todo esto con el fin de que las ciudades de Fusagasug&aacute;, Facatativa, El Rosal, Zipaquir&aacute;, Caquez&aacute; o Villavicencio tengan posibilidad de actuar como centros alternos a Bogot&aacute;, como polos de desarrollo, y de que se conserve el aeropuerto como una de las piezas centrales en torno a la cual se deben tomar las mayores decisiones. As&iacute;, esta regi&oacute;n ser&iacute;a sostenible: con la gran ciudad que ya se tiene y los municipios que podr&iacute;an ser centros de equilibrio en el sistema urbano-regional, articulados en torno a la centralidad de la Aer&oacute;polis, a partir de la cual la conexi&oacute;n de la regi&oacute;n con el pa&iacute;s y el mundo tiene su mayor potencial (<a href="#f12">Figura 12</a>).</p>      <p align="center"><img src="img/revistas/ring/n29/n29a11f12.jpg"><a name="f12"></a></p>      <p align="center">Figura 12. El Modelo de Ocupaci&oacute;n en la Regi&oacute;n Capital.</p>      <p>Todav&iacute;a es tiempo de tomar decisiones: en lo que queda de este a&ntilde;o, se aprobar&aacute;n las revisiones de los POTs; la discusi&oacute;n sobre qu&eacute; modelo de ciudad o de regi&oacute;n se debe promover es crucial ahora porque seguramente de lo que se decida en este a&ntilde;o, saldr&aacute; la regi&oacute;n en donde muchos de ustedes van a vivir. Muchos de nosotros ya seremos, seguramente, abono para la tierra, para nuevos alimentos, cuando esta regi&oacute;n llegue a la mejor o la peor opci&oacute;n. Creo que much@s de quienes est&aacute;n aqu&iacute; tienen mucho que decir sobre esa &uacute;ltima decisi&oacute;n. Muchas gracias.</p>  <hr size="1">      <p><b>REFERENCIAS BIBLIOGR&Aacute;FICAS</b></p>      <!-- ref --><p><b><a name="r1"></a>&#91;1&#93; L. Wirth, (1928).</b> Citado por Jos&eacute; Antonio Acebillo. <i>Flujos en la ciudad neoterciaria</i>. Bogot&aacute;, mayo 10 de 2006&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000089&pid=S0121-4993200900010001100001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b><a name="r2"></a>&#91;2&#93; Arist&oacute;teles (citado por M. Jones, 1970).</b> Citado por Jes&uacute;s Tamayo S&aacute;nchez. <i>Hacia la gesti&oacute;n metropolitana</i>. Puebla, diciembre 2008.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000090&pid=S0121-4993200900010001100002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b><a name="r3"></a>&#91;3&#93; Jes&uacute;s Tamayo S&aacute;nchez.</b> <i>Hacia la gesti&oacute;n metropolitana</i>. Puebla, diciembre 2008.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000091&pid=S0121-4993200900010001100003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b><a name="r4"></a>&#91;4&#93; Jos&eacute; Antonio Acebillo.</b> <i>Flujos en la ciudad neo-terciaria</i>. Bogot&aacute;, mayo 10 de 2006.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000092&pid=S0121-4993200900010001100004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p><b>BIBLIOGRAF&Iacute;A</b></p>      <!-- ref --><p><b><a name="r5"></a>&#91;5&#93; Lewis Munford.</b> <i>Historia natural de la urbanizaci&oacute;n</i>. Chicago (EEUU), 1956.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000094&pid=S0121-4993200900010001100005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b><a name="r6"></a>&#91;6&#93; Julio G&oacute;mez et al.</b> <i>Modelo de ocupaci&oacute;n territorial de la Sabana centro, Sabana norte y Soacha</i>. Bogot&aacute;, marzo de 2009.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000095&pid=S0121-4993200900010001100006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b><a name="r7"></a>&#91;7&#93; Rodrigo Jiliberto et al.</b> <i>Macroproyecto Urbano Regional del &aacute;rea de influencia del Aeropuerto El Dorado</i>. Bogot&aacute;, mayo de 2009.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000096&pid=S0121-4993200900010001100007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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