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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[El Peaje a la congestión en Londres: su aporte a la movilidad sostenible]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[How sustainable is a transport scheme is not easy to define. There are certain aspects in which schemes as the London congestion charge can or can´t contribute to the improvement of the quality of life and the rational use of resources. Through 3 criteria: economic, social and environmental, the following paper reviews the characteristics of this transport scheme based on the concept of sustainable mobility to conclude that socially speaking it has been successful while economically it can be improved while its environmental effects are still to be established.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font face="Verdana" size="3">    <p align="center"><b>El Peaje a la congesti&oacute;n en Londres: su aporte a la movilidad sostenible</b></p></font> <font face="Verdana" size="2">    <p align="center"><b>The London Congestion Charge: its Contribution to Sustainable Mobility</b></p>     <p><b>Isabel Granada Garc&eacute;s</b>    <br> MSc. Consultor. Banco Interamericano de Desarrollo, Bogot&aacute; D.C., Colombia. <a href="mailto:ig07@ic.ac.uk">ig07@ic.ac.uk</a></p>     <p>Recibido 14 de abril de 2009, modificado 13 de junio de 2009, aprobado 20 de junio de 2009.</p> <hr size="1">     <p><b>PALABRAS CLAVES</b>    <br> Externalidad, peaje a la congesti&oacute;n, sostenibilidad.</p>     <p><b>RESUMEN</b>    <br> No resulta f&aacute;cil de definir qu&eacute; tan sostenible es un esquema de transporte. Por el contrario, existen ciertos aspectos sobre los que un esquema, como el peaje a la congesti&oacute;n en Londres, puede o no contribuir al mejoramiento de la calidad de vida y al uso racional de recursos. De acuerdo con los criterios econ&oacute;mico, social y medio ambiental, el siguiente documento revisa las cualidades de este esquema de transporte a la luz de la movilidad sostenible y concluye con base en otras investigaciones que la contribuci&oacute;n social del esquema es evidente y positiva, pero que econ&oacute;micamente tiene a&uacute;n un amplio campo de mejora, mientras que su aporte al medio ambiente se mantiene incierto.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>KEY WORDS</b>    <br> Congestion charge, externality, sustainability.</p>     <p><b>ABSTRACT</b>    <br>  How sustainable is a transport scheme is not easy to define. There are certain aspects in which schemes as the London congestion charge can or can&acute;t contribute to the improvement of the quality of life and the rational use of resources. Through 3 criteria: economic, social and environmental, the following paper reviews the characteristics of this transport scheme based on the concept of sustainable mobility to conclude that socially speaking it has been successful while economically it can be improved while its environmental effects are still to be established.</p> <hr size="1">     <p><b>INTRODUCCI&Oacute;N</b></p>     <p>Son varias las ciudades que han decidido implementar sistemas de cargo a la congesti&oacute;n como medida para la racionalizaci&oacute;n del uso del carro particular. Motivadas por un aumento acelerado en la utilizaci&oacute;n de este medio, el desarrollo de peajes se ha convertido en una alternativa para el mejoramiento de movilidad en las urbes (<a href="#f1">Figura 1</a>).</p>     <p align="center"><img src="img/revistas/ring/n29/n29a17f1.jpg"><a name="f1"></a></p>     <p align="center">Figura 1. Evoluci&oacute;n de la propiedad de veh&iacute;culos particulares en Londres 1972-2001. Fuente: NS Regional Trends</p>     <p>El caso de Londres es sin duda uno de los m&aacute;s interesantes, no s&oacute;lo por ser la ciudad m&aacute;s grande que hasta ahora haya aplicado el esquema, sino por sus antecedentes, efectos y evoluci&oacute;n durante los 6 a&ntilde;os que ha estado en funcionamiento.</p>     <p>Es pertinente mencionar que no existe una &uacute;nica caracter&iacute;stica que otorgue el car&aacute;cter absoluto de sostenible a una pol&iacute;tica de movilidad. En realidad, la sostenibilidad puede estar presente o no en uno o varios aspectos de un esquema de transporte; por lo tanto, escapa no s&oacute;lo a las posibilidades sino tambi&eacute;n a las intenciones de este documento, el establecer el car&aacute;cter sostenible del peaje urbano a la congesti&oacute;n en Londres.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>No obstante lo anterior, es posible analizar la iniciativa desde diferentes campos sobre los cuales tiene injerencia. As&iacute;, entonces, este documento partir&aacute; por describir el principio econ&oacute;mico sobre el que se sustenta la medida, para posteriormente revisar con base en 3 campos de an&aacute;lisis (econ&oacute;mico, social y medio ambiental) algunos de los resultados del esquema, de manera que se puedan establecer una serie de criterios que permitan evaluar su aporte a la movilidad sostenible.</p>     <p><b>EL PEAJE A LA CONGESTI&Oacute;N EN LONDRES</b></p>     <p>Entender el principio econ&oacute;mico sobre el cu&aacute;l se sustenta el peaje a la congesti&oacute;n en Londres es quiz&aacute;s la tarea m&aacute;s importante para justificar su implementaci&oacute;n. Como idea, tiene sus antecedentes en el desarrollo del concepto de <i>externalidad,</i> desarrollado por el economista Arthur Pigou en 1920.</p>     <p>Diferentes autores conciben este concepto como el puente entre lo privado y lo p&uacute;blico &#91;<a href="#r1">1</a>&#93;, e incluso como una imperfecci&oacute;n del mercado &#91;<a href="#r2">2</a>&#93;. Aplicado al campo del transporte, las externalidades son el resultado de que un bien p&uacute;blico de capacidad limitada alcance niveles de saturaci&oacute;n, lo cual tiene como resultado la aparici&oacute;n de efectos secundarios como la congesti&oacute;n, la poluci&oacute;n, el ruido y mayores niveles de inseguridad.</p>     <p>Si se concibe la infraestructura vial como ese bien p&uacute;blico &#91;<a href="#r2">2</a>&#93;, se entender&aacute; que del resultado de la interacci&oacute;n entre los usuarios de la v&iacute;a se generan costos adicionales (ej. tiempo adicional) a los netamente privados (ej. combustible), sobre otros usuarios y tambi&eacute;n sobre los que no usan la infraestructura, quienes poco contribuyen a la generaci&oacute;n de las externalidades pero terminan siendo afectados por ellas.</p>     <p>Fue gracias al reconocimiento de este concepto y a los principios de la racionalidad econ&oacute;mica, disponibles desde 1920 &#91;<a href="#r3">3</a>&#93; que la ciudad de Londres consider&oacute; estudiar en el a&ntilde;o de 1962 &#91;<a href="#r4">4</a>, <a href="#r5">5</a>, <a href="#r6">6</a>&#93; la posibilidad de aplicar un cobro a la congesti&oacute;n como mecanismo para la internalizaci&oacute;n de las externalidades, generadas por el incremento en la propiedad de veh&iacute;culos y el aumento en los niveles de congesti&oacute;n.</p>     <p>Es importante mencionar c&oacute;mo antes de que el esquema fuese siquiera una realidad, diversos estudios dedicados al tema de la congesti&oacute;n, sus efectos econ&oacute;micos y los mecanismos para controlarla fueron publicados y enriquecieron el posible contexto en el que el peaje ser&iacute;a puesto en marcha. Autores como W. Vickery (1955) &#91;<a href="#r7">7</a>&#93; definieron c&oacute;mo algunos viajeros, especialmente los usuarios de las v&iacute;as, tienen una pobre percepci&oacute;n de sus propios costos (privados), aun cuando en condiciones de tr&aacute;fico excesivo &eacute;stos son menores a los asociados a modos p&uacute;blicos, raz&oacute;n por la que persuadirlos a realizar un cambio modal es todo un reto. Por su parte, Glaister (1981) &#91;<a href="#r8">8</a>&#93; y Newbery (1990) &#91;<a href="#r9">9</a>&#93; analizaron si el mecanismo m&aacute;s adecuado para internalizar los costos sobre la sociedad era a partir de un cargo equivalente al costo marginal &#91;<a href="#r10">10</a>&#93;; AW. Evans (1992) &#91;<a href="#r11">11</a>&#93; reflexion&oacute; a cerca de la aplicabilidad de un sistema de cobro por uso de v&iacute;a, mientras Kenneth Button (1993) &#91;<a href="#r12">12</a>&#93; y m&aacute;s tarde Peter Jones (2000) &#91;<a href="#r13">13</a>&#93; discutieron sobre la importancia de la aceptaci&oacute;n p&uacute;blica de un posible esquema o modelo de peaje.</p>     <p>Fue s&oacute;lo despu&eacute;s de intentar varios esquemas, "blandos y/o flexibles", de control a la congesti&oacute;n, que la ciudad de Londres implement&oacute; en Febrero de 2003 el peaje a la congesti&oacute;n; el cual, como medida, buscaba influir en la decisi&oacute;n de viajes en veh&iacute;culo privado a trav&eacute;s del costo (en dinero y en tiempo) y la conveniencia del mismo &#91;<a href="#r14">14</a>&#93;.</p>     <p><b>CARACTER&Iacute;STICAS OPERACIONALES</b></p>     <p>Al haber descrito a grandes rasgos los antecedentes del esquema, resulta pertinente exponer sus caracter&iacute;sticas operacionales. En sus inicios, el peaje funcionaba sobre un &aacute;rea de 22 km2 (<a href="#f2">Figura 2</a>) y cubria el centro de la ciudad, &aacute;rea cuya poblaci&oacute;n en 2003 era de 370.000 habitantes y albergaba tambi&eacute;n 1.2 millones de trabajos (1.5% del &aacute;rea total de Londres y 5.2% de su poblaci&oacute;n total afectada) &#91;<a href="#r16">16</a>&#93;.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><img src="img/revistas/ring/n29/n29a17f2.jpg"><a name="f2"></a></p>     <p align="center">Figura 2. &Aacute;rea original y ampliada del peaje a la congesti&oacute;n en Londres. Fuente: BBC UK</p>     <p>El cobro es aplicable a veh&iacute;culos estacionados y/o conducidos dentro de la zona, en un horario de 07:00 a 18:00, en d&iacute;as h&aacute;biles &#91;<a href="#r17">17</a>&#93;. Con un pago diario de &pound;5 libras esterlinas en el 2003 ($20.000 COP), el cual fue posteriormente incrementado a &pound;8 libras esterlinas en el 2005, los conductores garantizan su derecho a entrar y salir del &aacute;rea cuantas veces sea necesario a lo largo de un d&iacute;a. Su pago puede hacerse electr&oacute;nicamente, por tel&eacute;fono y en tiendas o supermercados. El peaje exime de pago a veh&iacute;culos como ambulancias, veh&iacute;culos de transporte p&uacute;blico, veh&iacute;culos de personas discapacitadas, motocicletas, bicicletas y algunos veh&iacute;culos particulares ecoeficientes &#91;<a href="#r10">10</a>&#93;.</p>     <p>La tecnolog&iacute;a implantada utiliza c&aacute;maras de reconocimiento autom&aacute;tico de las placas vehiculares (<a href="#f3">Figura 3</a>), las cuales, ubicadas en las entradas a la zona sobre la que aplica el peaje, captan la informaci&oacute;n a una velocidad de una placa por segundo en autos cuya velocidad alcanza los 160 km/h, lo que ha garantizado, hasta ahora, los bajos niveles de evasi&oacute;n. Los datos de aquellos veh&iacute;culos que no realizaron su pago son enviados a la autoridad de tr&aacute;nsito quien es responsable de la emisi&oacute;n de los comparendos.</p>     <p align="center"><img src="img/revistas/ring/n29/n29a17f3.jpg"><a name="f3"></a></p>     <p align="center">Figura 3. Sistema de reconocimiento por c&aacute;mara. Fuente: Elaboraci&oacute;n propia</p>     <p>Tales han sido los beneficios identificados despu&eacute;s de la implantaci&oacute;n del peaje que en el a&ntilde;o 2007 el &aacute;rea de cobro fue ampliada como se aprecia en la <a href="#f2">Figura 2</a>.</p>     <p><b>MOVILIDAD SOSTENIBLE Y EL PEAJE A LA</b> <b>CONGESTI&Oacute;N</b></p>     <p>La sostenibilidad es sin duda un concepto amplio y con muchas definiciones, no obstante, para el inter&eacute;s de este documento ser&aacute; entendida como la habilidad de los seres humanos para tomar medidas e implantar modelos en los que se mejora la calidad de vida y no se comprometen los recursos disponibles para las generaciones futuras.</p>     <p><b>SOSTENIBILIDAD ECON&Oacute;MICA</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Motivados por los resultados preliminares del peaje, publicados por la autoridad de Transporte en Londres (TfL)  &#91;<a href="#r18">18</a>&#93;, los investigadores R&eacute;my Prud'homme y Juan Pablo Bocarejo &#91;<a href="#r16">16</a>&#93; presentaron en 2005 los resultados de su evaluaci&oacute;n econ&oacute;mica al esquema de cobro a la congesti&oacute;n en Londres, investigaci&oacute;n en la que a partir de un modelo econom&eacute;trico se sugiri&oacute; que la medida no demostraba ser exitosa econ&oacute;micamente, sin que ello implicara desconocer su eficiencia al reducir los elevados niveles de congesti&oacute;n.</p>     <p>Con datos reales y algunos proyectados, el "descalabro" econ&oacute;mico estaba sustentado en que los costos de operaci&oacute;n de la medida superaban los beneficios monetarios generados, aspecto que no hab&iacute;a sido tenido en cuenta por la autoridad en transporte (TfL). A partir de datos oficiales, los investigadores encontraron que los costos asociados al sistema de recaudo superaban en un 65% los beneficios estimados. Claramente, los autores no consideraron en este c&aacute;lculo los ingresos generados por el pago del peaje, pues &eacute;stos, al ser reinvertidos en transporte y infraestructura, son m&aacute;s una provisi&oacute;n o un impuesto dedicado y no un beneficio del sistema. "Invertir los ingresos del peaje en gastos de transporte puede generar utilidad, aunque invertirlos en salud o educaci&oacute;n puede se igualmente &uacute;til" &#91;<a href="#r16">16</a>&#93;.</p>     <p>Dada la relevancia y controversia del documento, la aproximaci&oacute;n econom&eacute;trica de los investigadores fue posteriormente analizada por P. Mackie en 2004  &#91;<a href="#r18">18</a>&#93;, Raux en 2005 &#91;<a href="#r20">20</a>&#93; y Evans (TfL) en 2007 &#91;<a href="#r21">21</a>&#93;, quienes a pesar de encontrar limitaciones al an&aacute;lisis econ&oacute;mico no demostraron un escenario diferente que soportado con cifras fuese capaz de demostrar una relaci&oacute;n beneficio costo positiva.</p>     <p>Teniendo en cuenta la sensibilidad y el car&aacute;cter pol&iacute;tico del nuevo sistema de cobro por congesti&oacute;n, el documento &#91;<a href="#r19">19</a>&#93; consider&oacute; inadecuado determinar que el peaje era un "descalabro econ&oacute;mico", rescatando del estudio la necesidad de que el gestor del sistema (TfL) reconociese todos los costos asociados al proyecto incluyendo los costos de inicio, tambi&eacute;n llamados ocultos o no recurrentes (sunk costs).</p>     <p>Mackie consider&oacute; la posibilidad de que se estuviesen sobrestimando algunos beneficios aunque catalog&oacute; como primarios algunos aspectos del modelo econom&eacute;trico de Prud'homme y Bocarejo &#91;<a href="#r16">16</a>&#93;. Otra de las limitaciones encontradas por el autor, es el no haber reconocido que un esquema como el implementado en Londres podr&iacute;a demostrar desempe&ntilde;os econ&oacute;micos variables en el tiempo.</p>     <p>Posterior a Mackie, Charles Raux (2005) &#91;<a href="#r20">20</a>&#93; intervino el modelo econom&eacute;trico de &#91;<a href="#r16">16</a>&#93; y demostr&oacute; cu&aacute;n sensible era frente al valor de tiempo que se asumiese como real, a partir del cual se calculan los beneficios sociales; por esta raz&oacute;n, la relaci&oacute;n beneficio costo podr&iacute;a pasar de ser positiva a negativa con tan solo modificar esta variable.</p>     <p>Tres a&ntilde;os despu&eacute;s del la publicaci&oacute;n de &#91;<a href="#r16">16</a>&#93;, el tema fue retomado como parte de una tesis de maestr&iacute;a &#91;<a href="#r22">22</a>&#93; en la que, aplicando el mismo modelo de Prud'homme y Bocarejo y utilizando informaci&oacute;n real del esquema, se concluy&oacute; que los costos de operaci&oacute;n eran en realidad tan altos que afirmar que los beneficios generados por el peaje eran superiores no era posible, as&iacute; como tampoco era adecuado establecer la relaci&oacute;n beneficio costo a partir del dinero recaudado. Por los resultados obtenidos, es posible afirmar que la existencia del peaje ha generado beneficios gracias a la reducci&oacute;n en la congesti&oacute;n vehicular, sin embargo, si estos se comparan con los costos de recolecci&oacute;n del cobro, los ingresos se convierten en p&eacute;rdidas.</p>     <p>Vale la pena resaltar que la intenci&oacute;n de aplicar nuevamente el modelo de &#91;<a href="#r16">16</a>&#93; a unos datos reales no busc&oacute; desacreditar la medida sino resaltar a&uacute;n m&aacute;s la importancia de evaluaciones costo-beneficio objetivas.</p>     <p>Desde el punto de vista de la sostenibilidad, es claro que a pesar de que el peaje a la congesti&oacute;n mejora la calidad de vida de los ciudadanos al reducir sus tiempos de desplazamiento, en el largo plazo, garantizar indefinidamente los recursos invertidos por el gobierno para el correcto funcionamiento de la medida no est&aacute; tan claro.</p>     <p align="center"><img src="img/revistas/ring/n29/n29a17t1.jpg"><a name="t1"></a></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center">Tabla 1. Costos y beneficios del peaje a la congesti&oacute;n. Fuente: Elaboraci&oacute;n propia.</p>     <p><b>SOSTENIBILIDAD SOCIAL</b></p>     <p>A&uacute;n cuando desde la perspectiva econ&oacute;mica la relaci&oacute;n costo-beneficio del peaje a la congesti&oacute;n no es positiva, la inversi&oacute;n adicional que el gobierno ha hecho en materia de transporte p&uacute;blico como complemento al peaje ha contribuido a la aceptaci&oacute;n social y a una opini&oacute;n positiva respecto a la medida de cobro a la congesti&oacute;n, en tanto se proveen alternativas de movilidad al tiempo que se regula el uso del veh&iacute;culo particular. Sin duda, los londinenses han experimentado los beneficios de la reducci&oacute;n en la congesti&oacute;n y ha sido &eacute;ste el mejor catalizador de cambio en la cultura ciudadana, respecto a una medida que busca lograr el uso racional de los recursos en pro de un lugar m&aacute;s sano y agradable.</p>     <p align="center"><img src="img/revistas/ring/n29/n29a17f4.jpg"><a name="f4"></a></p>     <p align="center">Figura 4. Modos utilizados para ingresar al &aacute;rea del peaje antes y despu&eacute;s de su introducci&oacute;n, y puntuaci&oacute;n dada a algunos atributos dentro de la zona del peaje, antes y despu&eacute;s de la introducci&oacute;n del esquema  &#91;<a href="#r18">18</a>&#93;.</p>     <p>Desde el punto de vista social, el sistema de cargo a la congesti&oacute;n marc&oacute; un punto de inflexi&oacute;n en la forma de pensar de los ciudadanos, quienes ahora son capaces de dimensionar el efecto de los actos individuales sobre la sociedad. Es un fen&oacute;meno que responde a una nueva forma de pensar el medio ambiente y un paso m&aacute;s hacia la internalizaci&oacute;n de las externalidades asociadas a la conducci&oacute;n de veh&iacute;culos &#91;<a href="#r10">10</a>&#93;.</p>     <p>Gracias al seguimiento del esquema que TfL ha realizado, el impacto social del esquema puede dimensionarse a partir de los cambios en los patrones de viaje, ya sea de frecuencia o de modo.</p>     <p>Es as&iacute; como los viajes en veh&iacute;culo privado han disminuido junto a la congesti&oacute;n, mientras los viajes a pie o en transporte p&uacute;blico colectivo han aumentado (<a href="#t2">Tabla 2</a>).</p>     <p>Los cambios en los patrones de viaje logrados tras la medida se complementan con el grado de aceptaci&oacute;n del esquema; es de esta manera como las encuestas publicadas por la autoridad en materia de transporte de Londres  &#91;<a href="#r18">18</a>&#93; demuestran el aumento en los niveles de aceptaci&oacute;n de la pol&iacute;tica. De acuerdo con el &uacute;ltimo informe de monitoreo de TfL del a&ntilde;o 2008, un 60% de los encuestados apoyaron la extensi&oacute;n del &aacute;rea sobre la que aplica el cargo, lo que resulta coherente con las siguientes gr&aacute;ficas.</p>     <p>Los cambios en los patrones de viaje as&iacute;, como en aumento en la aceptaci&oacute;n del cargo a la congesti&oacute;n, han contribuido a que esta medida perdure en el tiempo y sea asumida no como un impuesto sino como el pago de las externalidades generadas mediante actos individuales. De esta misma manera, aceptar y respetar la medida garantizan que la tasa de deterioro de la infraestructura es menor y, por ende, su perdurabilidad para las generaciones venideras es m&aacute;s factible.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>SOSTENIBILIDAD MEDIO AMBIENTAL</b></p>     <p>Parte de las evaluaciones econ&oacute;micas a los esquemas de movilidad, que contribuyen a disminuir niveles de congesti&oacute;n, incluyen un aval&uacute;o de los beneficios generados por la reducci&oacute;n en las emisiones de ciertos contaminantes al aire.</p>     <p align="center"><img src="img/revistas/ring/n29/n29a17t2.jpg"><a name="t2"></a></p>     <p align="center">Tabla 2. Actividades en autom&oacute;vil durante el horario del peaje  &#91;<a href="#r18">18</a>&#93;.</p>     <p align="center"><img src="img/revistas/ring/n29/n29a17f5.jpg"><a name="f5"></a></p>     <p align="center">Figura 5. Resultado Encuestas. Peaje a la congesti&oacute;n 2005  &#91;<a href="#r18">18</a>&#93;.</p>     <p>Un estudio posterior &#91;<a href="#r22">22</a>&#93; analiz&oacute; el comportamiento de contaminantes en el aire dentro del &aacute;rea del peaje, a lo largo de sus a&ntilde;os de implementaci&oacute;n, y estableci&oacute; la gran dificultad que existe al tratar de traducir a unidades monetarias los descensos en los niveles de ciertas sustancias contaminantes, dado su comportamiento altamente aleatorio.</p>     <p>Despu&eacute;s de analizar las tendencias de los niveles de sustancias como PM10, Ozono, CO y NOx, y su comportamiento frente a las condiciones clim&aacute;ticas predominantes en Londres, fue imposible demostrar que la reducci&oacute;n en las emisiones fuera efecto del Peaje. En cambio, las variaciones en los niveles de las sustancias estudiadas fueron atribuidas a la existencia de un microclima generalmente formado en el centro de las grandes ciudades en donde la densidad de la construcci&oacute;n y el tipo de materiales utilizados dificultan la circulaci&oacute;n del aire, lo que incluso logra contribuir con el aumento de la temperatura.</p>     <p>De los resultados obtenidos surgen, entonces, varias preguntas que merecen ser formuladas: &iquest;c&oacute;mo se puede garantizar que la calidad del aire ha mejorando, cuando el an&aacute;lisis de ciertos contaminantes no tienen una tendencia unificada y notoria de descenso desde la implantaci&oacute;n del peaje?, &iquest;cu&aacute;les son los contaminantes y en qu&eacute; concentraciones causan un mayor da&ntilde;o sobre la salud humana?, &iquest;acaso las personas expuestas a bajos niveles de PM10 y altos niveles de ozono son menos propensas al da&ntilde;o respiratorio?, &iquest;se benefician monetariamente los gobiernos por que los niveles de di&oacute;xido de nitr&oacute;geno bajen de un mes a otro?</p>     <p>Desde la perspectiva de la sostenibilidad, el tema medio ambiental resulta ser una inc&oacute;gnita, no porque el uso racional del veh&iacute;culo no contribuya a un mejor h&aacute;bitat, sino porque la interacci&oacute;n del clima con las emisiones dificulta cuantificar cu&aacute;l es el beneficio real.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Las condiciones impuestas por la infraestructura en una ciudad pueden crean un domo de poluci&oacute;n que dificulta garantizar el mejoramiento en la calidad del aire, por lo menos en el corto plazo &#91;<a href="#r23">23</a>&#93;. Tal y como lo defini&oacute; Berkowicz en 2005, "las emisiones vehiculares son dif&iacute;ciles de medir en las condiciones del mundo real" &#91;<a href="#r24">24</a>&#93;.</p>     <p>M&aacute;s all&aacute; de poder concluir si en t&eacute;rminos medio ambientales el peaje a la congesti&oacute;n es sostenible, es pertinente cuestionarse sobre la inclusi&oacute;n de los llamados beneficios medio ambientales traducidos en dinero, a los estudios econ&oacute;micos de costo-beneficio, a partir de los cuales se sustentan las decisiones de aplicar o no pol&iacute;ticas p&uacute;blicas determinantes para el futuro de una ciudad. Beneficios marginales de los niveles de emisiones pueden cambiar en el tiempo y en ubicaci&oacute;n, por lo que no habr&aacute; un n&uacute;mero constante que confirme a qu&eacute; equivalente en dinero la calidad del aire es mejor &#91;<a href="#r25">25</a>&#93;.</p>     <p align="center"><img src="img/revistas/ring/n29/n29a17f6.jpg"><a name="f6"></a></p>     <p align="center">Figura 6. Evoluci&oacute;n de sustancias contaminantes al aire 2003-2007 en el &aacute;rea del peaje &#91;<a href="#r22">22</a>&#93;.</p>     <p>La sostenibilidad del medio ambiente es funci&oacute;n de variables cada vez menos predecibles, como el clima, por lo cual lo &uacute;nico que puede asegurarse con esquemas como el peaje a la congesti&oacute;n es un mayor nivel de conciencia sobre nuestro aporte al deterioro del aire.</p>     <p><b>CONCLUSIONES</b></p>     <p>Los puntos evaluados muestran c&oacute;mo una medida, en este caso de movilidad, puede ser en algunos aspectos altamente sostenible —garantizando un mejoramiento a la calidad de vida y un uso racional de recursos en pro de las generaciones futuras— mientras en otros tener un amplio espectro de mejora.</p>     <p>El esquema ha sido efectivo reduciendo los niveles de congesti&oacute;n (<a href="#t2">Tabla 2</a>), sin embargo, debe buscar su sostenibilidad econ&oacute;mica a partir del an&aacute;lisis de alternativas de reducci&oacute;n a sus costos operacionales. Este aspecto en particular debe ser asumido como una lecci&oacute;n aprendida para futuras aplicaciones de un cargo a la congesti&oacute;n.</p>     <p>Varios autores atra&iacute;dos con el tema, han intentado descalificar el esquema londinense por no considerarlo democr&aacute;tico &#91;<a href="#r26">26</a>&#93;, otros han argumentado que puede volverse regresivo &#91;<a href="#r27">27</a>&#93;; no obstante, los peajes a la congesti&oacute;n pueden llegar a ser socialmente aceptados si los ingresos que genera son reinvertidos de una manera visible sobretodo cuando hipotecarlos es el mecanismo a partir del cual son utilizados &#91;<a href="#r13">13</a>&#93;.</p>     <p>Esta revisi&oacute;n al peaje a la congesti&oacute;n en Londres soporta las conclusiones del Profesor R&eacute;my Prud'homme en su estudio al peaje de Estocolmo &#91;<a href="#r28">28</a>&#93;, en el que se listan tres puntos fundamentales para garantizar el &eacute;xito econ&oacute;mico de un esquema de cargo la congesti&oacute;n:</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<li>Que exista un nivel apreciable de congesti&oacute;n y la aparici&oacute;n de sus externalidades sea evidente.</li>     <li>Bajos costos de implementaci&oacute;n que no amenacen su eficiencia.</li>     <li>Accesibilidad a otros modos de transporte.</li>     <p>As&iacute; mismo y en t&eacute;rminos medio ambientales, deben buscarse mecanismos m&aacute;s acertados que demuestren cualitativamente el efecto del peaje en la calidad del aire.</p>     <p>A pesar de la serie de debates alrededor del sistema en Londres y de lo enmarcado por &#91;<a href="#r16">16</a>&#93;, no existe a&uacute;n un documento que justifique si el esquema deber&iacute;a continuar, ser abolido o flexibilizado, quiz&aacute; porque ya hay un nivel de cultura al respecto que valora lo invaluable de este esquema.</p>     <p align="center"><img src="img/revistas/ring/n29/n29a17t3.jpg"><a name="t3"></a></p>     <p align="center">Tabla 3. Evoluci&oacute;n del Tr&aacute;fico Quinto Reporte Anual Transport for London (TfL)</p>     <p>Aun cuando los precios de los combustibles son cada vez m&aacute;s altos y el temor por la recesi&oacute;n es evidente, el tr&aacute;fico continuar&aacute; creciendo, generando demoras e incrementando las emisiones &#91;<a href="#r29">29</a>&#93;, raz&oacute;n por las que los sistemas como el de Londres merecen ser considerados por ciudades lo suficientemente consientes del detrimento a la calidad de vida a expensas de los veh&iacute;culos, cuando &eacute;stos son utilizados irracionalmente.</p>     <p>Finalmente, es claro que garantizar la sostenibilidad de esquemas de movilidad no es tan sencillo, sin embargo, no hay duda de que gracias al peaje en Londres el centro de la ciudad es un mejor lugar para vivir &#91;<a href="#r19">19</a>&#93;.</p>     <p>Ser&aacute; a partir de desarrollos tecnol&oacute;gicos apropiados (operativa y econ&oacute;micamente) que los sistemas de peaje lograr&aacute;n ajustarse a variaciones en la demanda, lo que contribuir&aacute; a un mejor manejo de la capacidad limitada en las v&iacute;as &#91;<a href="#r29">29</a>&#93;.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>No cabe duda de que el esquema de congesti&oacute;n en Londres debe transformarse en un modelo de econom&iacute;a de escala donde los costos operativos y de amortizaci&oacute;n no son el principal problema &#91;<a href="#r19">19</a>&#93;.</p> <hr size="1">     <p><b>REFERENCIAS BILIOGR&Aacute;FICAS</b></p>     <!-- ref --><p><b><a name="r1"></a>&#91;1&#93; J. Staaf.</b> <i>Externalities: theoretical dimensions of political economy</i>. London: Dunellen, 1973.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000095&pid=S0121-4993200900010001700001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b><a name="r2"></a>&#91;2&#93; J. Stiglitz.</b> <i>Economic of the public sector</i>. Third Edition. New York and London, W.W. Norton &amp; Company, 2000.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000096&pid=S0121-4993200900010001700002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b><a name="r3"></a>&#91;3&#93; K. Button.</b> "The rationale for road pricing: standard theory and latest advances". <i>Transportation Economics,</i> Vol. 9, 2004, pp. 3-25.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000097&pid=S0121-4993200900010001700003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b><a name="r4"></a>&#91;4&#93; R.J. Smeed.</b> <i>Road Pricing: the economical and technical possibilities</i>. Her majesty's Stationary Service, London (report of a commission), 1964.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000098&pid=S0121-4993200900010001700004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b><a name="r5"></a>&#91;5&#93; C. Buchanan.</b> "The Buchanan Report". <i>The Geographical Journal,</i> Vol. 30, 1963, pp. 125-128.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000099&pid=S0121-4993200900010001700005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b><a name="r6"></a>&#91;6&#93; J. Peirson and R. Vickerman.</b> "The London congestion charging Scheme: The evidence". C.J. Butler, et al Eds. <i>Road Pricing, the economy and the environment</i>. Springer, Berlin: 2008.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000100&pid=S0121-4993200900010001700006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b><a name="r7"></a>&#91;7&#93; W. Vickery.</b> "Some Implications of Marginal Cost Pricing for Public Utilities". <i>American Economic Review</i> 45, 1955, pp. 605-620.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000101&pid=S0121-4993200900010001700007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b><a name="r8"></a>&#91;8&#93; S. Glaister.</b> <i>Fundamentals of Transport Economics</i>. New York: St. Martin's Press, 1981.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000102&pid=S0121-4993200900010001700008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b><a name="r9"></a>&#91;9&#93; D. Newbery.</b> "Pricing and congestion: economic principles relevant to pricing roads". <i>Oxford Review of Economic Policy,</i> Vol. 6, No. 2, 1990, pp. 22-38.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000103&pid=S0121-4993200900010001700009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b><a name="r10"></a>&#91;10&#93; G. Santos, B. Shaffer,</b> "Preliminary result of the London congestion charging scheme". <i>Public Works Management and Policy,</i> Vol. 9, No. 2, 2004, pp. 164-18.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000104&pid=S0121-4993200900010001700010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b><a name="r11"></a>&#91;11&#93; A.W. Evans.</b> "Road Congestion Pricing: when is a good policy?" <i>Journal of Transport Economics and Policy</i>. September 1992.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000105&pid=S0121-4993200900010001700011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b><a name="r12"></a>&#91;12&#93; K. Button.</b> <i>Transport Economics</i>. 2nd Edition. Cambridge: University Press, 1993.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000106&pid=S0121-4993200900010001700012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b><a name="r13"></a>&#91;13&#93; P. Jones.</b> "Acceptability of transport pricing strategies: meeting the challenge". University of Westminster (ppt. presentation), 2000. Fecha de consulta: Marzo 2009. Disponible en: <a href="http://vplno1.vkw.tu-dresden.de/psycho/download/mcicam_conference/peter_jones.pdf" target="_blank">http://vplno1.vkw.tu-dresden.de/psycho/download/mcicam_conference/peter_jones.pdf</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000107&pid=S0121-4993200900010001700013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b><a name="r14"></a>&#91;14&#93; Organization for Economic Cooperation and Development.</b> <i>Congestion control and demand management</i>. OECD, 1994.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000108&pid=S0121-4993200900010001700014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b><a name="r15"></a>&#91;15&#93; R. Prud'homme and J.P. Bocarejo.</b> "The London congestion charge: a tentative economic Appraisal". <i>Transport Policy,</i> Vol. 12, No.3, April 2005, pp. 279 - 287.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000109&pid=S0121-4993200900010001700015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b><a name="r16"></a>&#91;16&#93; D.A. Hensher and S.M. Puckett.</b> "Congestion and variable user charging as an effective travel demand management instrument". <i>Transportation Research Elsevier,</i> Vol. 41, No. 7, Part A, March 2007, pp. 615-626.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000110&pid=S0121-4993200900010001700016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b><a name="r17"></a>&#91;17&#93; L. Blow, A. Leicester, Z. Smith.</b> <i>London's Congestion Charge</i>. Institute for Fiscal Studies, Note 31, 2003, pp. 1-18.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000111&pid=S0121-4993200900010001700017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b><a name="r18"></a>&#91;18&#93; Transport for London (TfL).</b> "Impacts Monitoring: Third Annual Report, April 2005". Fecha de consulta: Marzo de 2009. Disponible en: <a href="http://www.tfl.gov.uk/r" target="_blank">http://www.tfl.gov.uk/r</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000112&pid=S0121-4993200900010001700018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b><a name="r19"></a>&#91;19&#93; P. Mackie.</b> "The London congestion charge: A tentative economic appraisal. A comment on the paper by Prud'homme and Bocarejo". <i>Transport Policy,</i> Vol. 12, May 2005, pp. 288-290.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000113&pid=S0121-4993200900010001700019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b><a name="r20"></a>&#91;20&#93; C. Raux.</b> "Comments on &laquo;The London congestion charge: a tentative economic appraisal&raquo; (Prud'homme and Bocajero, 2005)". <i>Transport Policy,</i> Vol. 12, No. 4, July 2005, pp. 368- 371.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000114&pid=S0121-4993200900010001700020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b><a name="r21"></a>&#91;21&#93; R. Evans.</b> "Central London Congestion Charging Scheme: ex-post evaluation of the quantified impacts of the original scheme". <i>Transport for London,</i> 2007.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000115&pid=S0121-4993200900010001700021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b><a name="r22"></a>&#91;22&#93; I. Granada.</b> <i>Economic evaluation: The London Congestion Charge 5th Anniversary</i>. MSc. Dissertation. 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