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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Ciudades nuevas sostenibles en las regiones del Caribe y Orinoquía]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[A regional policy of new towns development is proposed in order to obtain a better quality of life, a more rational use of energy, water and soil resources and alleviation of population pressure in the large cities, lower costs of contamination management and mitigation of impacts of urban population on ecosystems. Geographic, historic, social and economic obstacles in contamination management are noted and the case of the capital is analyzed. Engineering roles in obtaining sustainable cities are outlined. Priority in the development of new towns in the Caribe and Orinoquía is recommended.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font face="Verdana" size="3">    <p align="center"><b>Ciudades nuevas sostenibles en las regiones del Caribe y Orinoqu&iacute;a</b></p></font> <font face="Verdana" size="2">    <p align="center"><b>Sustainable new towns at the Caribe and Orinoqu&iacute;a regions</b></p>     <p><b>Julio Carrizosa Uma&ntilde;a</b>    <br> M.Sc. Profesor Titular pensionado, Universidad Nacional de Colombia. Miembro de N&uacute;mero de la Academia Colombiana de Ciencias Exactas, F&iacute;sicas y Naturales. Bogot&aacute; D.C., Colombia.    <br> <a href="mailto:julio.carrizosa@gmail.com">julio.carrizosa@gmail.com</a></p>     <p>Recibido 29 de septiembre de 2009, modificado 12 de enero de 2010, aprobado 12 de enero de 2010.</p> <hr size="1">      <p><b>PALABRAS CLAVES</b>    <br> Colombia, contaminaci&oacute;n urbana, ecosistemas, nuevas ciudades, regi&oacute;n Caribe, regi&oacute;n Orinoquia, sostenibilidad,</p>     <p><b>RESUMEN</b>    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> Se propone una pol&iacute;tica regional de construcci&oacute;n de nuevas ciudades para lograr un uso m&aacute;s racional de la energ&iacute;a, el agua y los suelos, disminuir la presi&oacute;n poblacional sobre las ciudades grandes, disminuir los costos de la descontaminaci&oacute;n de los ambientes urbanos y mitigar los impactos de la poblaci&oacute;n urbana sobre los ecosistemas. Se anotan los obst&aacute;culos geogr&aacute;ficos, hist&oacute;ricos, sociales y econ&oacute;micos en el proceso de manejo de la contaminaci&oacute;n urbana, se detalla la situaci&oacute;n actual ambiental de la capital de Colombia. Se explica cu&aacute;l es el papel de la ingenier&iacute;a en la sostenibilidad de las ciudades y se recomienda una pol&iacute;tica de planificaci&oacute;n y construcci&oacute;n de nuevas ciudades en las regiones del Caribe y de la Orinoqu&iacute;a.</p>     <p><b>KEY WORDS</b>    <br> Caribe region, ecosystems, new towns, Orinoco region, sustainability, urban contamination</p>     <p><b>ABSTRACT</b>    <br> A regional policy of new towns development is proposed in order to obtain a better quality of life, a more rational use of energy, water and soil resources and alleviation of population pressure in the large cities, lower costs of contamination management and mitigation of impacts of urban population on ecosystems. Geographic, historic, social and economic obstacles in contamination management are noted and the case of the capital is analyzed. Engineering roles in obtaining sustainable cities are outlined. Priority in the development of new towns in the Caribe and Orinoqu&iacute;a is recommended.</p> <hr size="1">      <p><b>INTRODUCCI&Oacute;N: OBST&Aacute;CULOS Y FACILIDADES GEOGR&Aacute;FICAS, HIST&Oacute;RICAS, SOCIALES Y ECON&Oacute;MICAS</b></p>     <p>No hay muchos &eacute;xitos en la tarea de descontaminar el aire y las aguas de nuestras ciudades principales, a pesar de que el tama&ntilde;o de nuestras actividades econ&oacute;micas e industriales dista mucho de la magnitud que tienen &eacute;stas en las ciudades de Europa y de Estados Unidos. El problema no es solamente tecnol&oacute;gico, las tecnolog&iacute;as se introducen y se adoptan de acuerdo a la realidad de cada pa&iacute;s y esa realidad, la totalidad en la que tratamos de introducir cambios, se compone de variables geogr&aacute;ficas, hist&oacute;ricas, cognitivas, sociales, pol&iacute;ticas y econ&oacute;micas. Los problemas t&eacute;cnicos pueden resolverse con m&aacute;s facilidad que los generados por esa multiplicidad de factores; esto lo saben todos los ingenieros que han visto frustradas la introducci&oacute;n de tecnolog&iacute;as descontaminadoras en las empresas ya establecidas, la modificaci&oacute;n de los sistemas de transito de veh&iacute;culos, la construcci&oacute;n de plantas de tratamiento de aguas usadas, etc.</p>     <p>Nos hemos acostumbrado a simplificar estas frustraciones en una sola palabra. Es com&uacute;n decir que los proyectos no se realizan debido a la “pol&iacute;tica”. Esa simplificaci&oacute;n dificulta la comprensi&oacute;n de la diversidad de causas que est&aacute; detr&aacute;s de los fracasos en la gesti&oacute;n ambiental. Las ciudades colombianas son el resultado fortuito de interrelaciones entre grupos de factores<a href="#1" name="n1"><sup>1</sup></a>. En el proceso de la conquista europea del territorio, los pueblos se fundaban en donde eran m&aacute;s abundantes los ind&iacute;genas o en aquellos lugares semejantes, por su paisaje, su clima y sus recursos, a los sitios europeos. Los primeros ocuparon aquellos lugares, como el golfo de Urab&aacute;, las bah&iacute;as de Cartagena o Santa Marta, en donde las caracter&iacute;sticas de las costas hac&iacute;an posible el anclaje tranquilo de los nav&iacute;os. En las d&eacute;cadas siguientes la b&uacute;squeda del oro condujo a los conquistadores a seguir rutas semejantes a las que hab&iacute;an caminado y abierto los grupos ind&iacute;genas que ocuparon por primera vez el territorio hace m&aacute;s de 10.000 a&ntilde;os; cerca de las corrientes de agua, trepando las pendientes menos agudas y asent&aacute;ndose en los sitios m&aacute;s planos y en donde eran menos abundantes insectos, serpientes y felinos. Durante la colonia, el Consejo de Indias estableci&oacute; normas estrictas de dise&ntilde;o de los pueblos que deber&iacute;an ser fundados y, en el siglo XVIII, los borbones auspiciaron la fundaci&oacute;n sistem&aacute;tica de pueblos en sitios en donde se concentraran los ind&iacute;genas y a donde pudieran llegar familias espa&ntilde;olas. En los &uacute;ltimos a&ntilde;os de la colonia y en los primeros de la rep&uacute;blica, se otorgaron grandes concesiones de tierras que en algunos casos dieron lugar a la fundaci&oacute;n de pueblos que hoy son ciudades importantes. Durante los &uacute;ltimos cincuenta a&ntilde;os, la violencia y el narcotr&aacute;fico han ocasionado la fundaci&oacute;n de pueblos que crecieron r&aacute;pidamente como San Vicente del Cagu&aacute;n, Puerto Boyac&aacute; y Vistahermosa, y las regal&iacute;as provenientes de la extracci&oacute;n de petr&oacute;leo han acelerado el crecimiento de capitales como Yopal y Arauca. Los desplazamientos forzados y las migraciones ocasionadas por modificaciones en el mercado han intensificado y redirigido los flujos de poblaci&oacute;n hacia las ciudades capitales, cuya imagen auspicia mayor seguridad y posibilidad de encontrar empleo y servicios p&uacute;blicos.</p>     <p>Todos esos procesos y la tendencia a la concentraci&oacute;n del poder y de las actividades financieras dieron lugar a que Bogot&aacute;, Medell&iacute;n, Cali y Barranquilla crecieran extraordinariamente a partir de la d&eacute;cada de 1950. Seg&uacute;n el Censo del 2005, un 69% de la poblaci&oacute;n viv&iacute;a en ese a&ntilde;o en 29 capitales y en 30 municipios de m&aacute;s de 100.000 habitantes<a href="#2" name="n2"><sup>2</sup></a>; un 77% de la poblaci&oacute;n viv&iacute;a en la regi&oacute;n andina, la cual cubre s&oacute;lo el 30% del territorio; un 18% en la regi&oacute;n Caribe, aproximadamente un 12 % del territorio; y el resto, un 5%, estaba muy disperso en las regiones del Pac&iacute;fico, la Amazon&iacute;a y la Orinoqu&iacute;a &#91;<a href="#r1">1</a>&#93;.</p>     <p>En el Distrito Capital de Bogot&aacute;, y los departamentos de Antioquia, Valle y Atl&aacute;ntico, todos situados en la cuenca Magdalena-Cauca, residen un poco m&aacute;s del 39% de los colombianos; el Sistema de Informaci&oacute;n Ambiental estim&oacute; en el a&ntilde;o 2002 que un 57% de la poblaci&oacute;n est&aacute; concentrada en el 2.6% del territorio, aproximadamente 290.000 hect&aacute;reas que fueron identificadas en 1997 como “&aacute;reas urbanizadas” formadas, con algunas excepciones<a href="#3" name="n3"><sup>3</sup></a>, alrededor de Bogot&aacute; y de las capitales de los departamentos &#91;<a href="#r2">2</a>&#93;. Un 63% de los cascos urbanos est&aacute;n localizados en ecosistemas secos y de &eacute;stos un 48% en zonas de desertificaci&oacute;n &#91;<a href="#r3">3</a>&#93;. En lo econ&oacute;mico, la concentraci&oacute;n de la poblaci&oacute;n, adem&aacute;s de otros factores, produce grandes diferencias en el ingreso per c&aacute;pita; diferencias que para el caso de la regi&oacute;n Caribe han aumentado en los &uacute;ltimos 56 a&ntilde;os hasta el punto que en Departamentos como C&oacute;rdoba el ingreso per c&aacute;pita en el a&ntilde;o 2006 era s&oacute;lo el 60% del promedio nacional &#91;<a href="#r4">4</a>&#93;. El llamado “Trapecio andino”, Bogot&aacute;, Medell&iacute;n y Cali, con el 53% de la poblaci&oacute;n, tiene el 83% de los dep&oacute;sitos bancarios per c&aacute;pita y genera el 83% de los impuestos locales &#91;<a href="#r5">5</a>&#93;. En ese trapecio, Bogot&aacute; ten&iacute;a hace 20 a&ntilde;os el 48% de los dep&oacute;sitos bancarios, el 62% de los ingresos comerciales, el 70% del valor de las transacciones burs&aacute;tiles. &Eacute;stos y otros datos llevaron en 1998 a que un analista extranjero indicara la posibilidad de que el llamado pa&iacute;s de ciudades se estuviera transformando en uno con s&oacute;lo una gran cabeza &#91;<a href="#r6">6</a>&#93;.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Esa concentraci&oacute;n permite enfocar la gesti&oacute;n ambiental pero, al mismo tiempo, agrava problemas como los ocasionados por el manejo de basuras, la contaminaci&oacute;n de las fuentes de agua<a href="#4" name="n4"><sup>4</sup></a> &#91;<a href="#r7">7</a>&#93;, la contaminaci&oacute;n de los suelos agropecuarios y la contaminaci&oacute;n del aire ocasionada por los veh&iacute;culos. Si se soluciona el problema en las cuatro ciudades principales, podr&iacute;amos mejorar la situaci&oacute;n a casi 17 millones de personas y podr&iacute;amos disminuir la contaminaci&oacute;n de la cuenca Magdalena-Cauca, con efectos positivos sobre una parte muy importante de la poblaci&oacute;n del pa&iacute;s. &Eacute;sa ha sido la estrategia impl&iacute;cita durante los &uacute;ltimos veinte a&ntilde;os, pero poco se ha avanzado. Buena parte de las demoras y altos costos se debe al deterioro de las estructuras ecol&oacute;gicas ocasionado por el aumento acelerado de la poblaci&oacute;n de algunas ciudades. En este art&iacute;culo, se analizan algunas de las posibles causas estructurales y funcionales de esta lentitud y se proponen modificaciones a las pol&iacute;ticas actuales.</p>     <p>LOS PROCESOS DE CONTROL DE LA CONTAMINACI&Oacute;N EN EL CASO DE BOGOT&Aacute;</p>     <p>Los avances m&aacute;s importantes en la descontaminaci&oacute;n de la capital los encontramos en el manejo de basuras, el cual mejor&oacute; notablemente con la concesi&oacute;n a compa&ntilde;&iacute;as privadas y la construcci&oacute;n del relleno de Do&ntilde;a Juana. Sin embargo, la vida &uacute;til de este relleno ya est&aacute; llegando a su l&iacute;mite final y su reemplazo no se ha definido. En la regi&oacute;n tampoco ha sido posible resolver el problema de localizaci&oacute;n de los rellenos que podr&iacute;an ayudar a resolver la situaci&oacute;n. La alternativa que podr&iacute;a ser el reciclaje de la mayor&iacute;a de las basuras de la capital y de sus alrededores no ha avanzado con suficiente rapidez y encuentra ahora un serio conflicto entre los recicladores tradicionales y la posibilidad de efectuar esta tarea en forma empresarial.</p>     <p>En el proceso de descontaminaci&oacute;n del r&iacute;o, se han efectuado tambi&eacute;n avances significativos; la primera planta de tratamiento primario lleva ya varios a&ntilde;os en operaci&oacute;n, se ha formalizado un acuerdo de modificaci&oacute;n del plan original que limitan a dos las plantas proyectadas, construyen un interceptor y agregan un tratamiento secundario en la planta inicial. No obstante, la construcci&oacute;n de la planta de Canoas todav&iacute;a no tiene un claro futuro financiero. Todo este plan y el esfuerzo ya realizado, que ha costado millones de d&oacute;lares, apenas se acercan a la disminuci&oacute;n de materiales en suspensi&oacute;n sin llegar a solucionar problemas de mayor gravedad, como la presencia de metales pesados o la contaminaci&oacute;n biol&oacute;gica. El nuevo plan tiene un costo aproximado de 487 millones de d&oacute;lares y los especialistas calculan que pasar&aacute;n m&aacute;s de cien a&ntilde;os antes de lograr la descontaminaci&oacute;n del r&iacute;o.</p>     <p>La contaminaci&oacute;n del aire se localiza en los barrios m&aacute;s pobres, en donde la lluvia es poca y no alcanza a limpiar tan bien la atm&oacute;sfera como lo logra en los barrios ricos, y poco puede hacerse ante la necesidad de transporte industrial y la existencia de peque&ntilde;as industrias sin capacidad de manejo ambiental. En el resto de la ciudad, la contaminaci&oacute;n causada por la concentraci&oacute;n de veh&iacute;culos ya ocasiona serios problemas sin que haya sido posible exigir la existencia de filtros en los veh&iacute;culos que son comunes ya en las grandes ciudades.</p>     <p>El deterioro y la destrucci&oacute;n de suelos de alto potencial agr&iacute;cola al sur, al occidente y al norte de la capital contin&uacute;an a pesar de evidentes esfuerzos legales para detenerlo. Las normas impuestas por el POT y las pol&iacute;ticas de aumento de la densidad urbana establecidas por el gobierno nacional han variado un poco las tendencias, pero todav&iacute;a propietarios y urbanizadores tratan de obtener permisos de construcci&oacute;n en la zona rural.</p>     <p>Los obst&aacute;culos que se encuentran son de varias &iacute;ndoles: caracter&iacute;sticas geogr&aacute;ficas que fueron fundamentales para que la ciudad se fundara en la altiplanicie, su r&iacute;o, su clima, sus suelos planos, son ahora raz&oacute;n de sus impactos negativos en la cuenca Magdalena-Cauca y obst&aacute;culos para la gesti&oacute;n ambiental. El alto potencial agropecuario de los suelos que la rodean y la belleza del paisaje son obst&aacute;culos para la disposici&oacute;n de basuras y l&iacute;mite para el proceso de urbanizaci&oacute;n. La baja precipitaci&oacute;n de lluvia en el sur y la localizaci&oacute;n en esa parte de la ciudad de miles de industrias casi artesanales aumenta all&iacute; la contaminaci&oacute;n del aire. Su trazado rectil&iacute;neo y alargado que racionaliz&oacute; el proceso de urbanizaci&oacute;n, tambi&eacute;n aumenta las posibilidades de contaminaci&oacute;n originada en el transito automotor.</p>     <p>Clima, paisaje, cultura pol&iacute;tica, seguridad, riqueza son m&aacute;s atractivos en Bogot&aacute; que en el resto del pa&iacute;s y esa realidad atrae anualmente cientos de miles de inmigrantes deseosos de contar con sus servicios p&uacute;blicos y seguros de encontrar empleo o, por lo menos, de sobrevivir, educarse y tener asistencia social. La ciudad entonces tiene que reaccionar invirtiendo para crear mayores capacidades de servicios p&uacute;blicos, lo que genera una imagen positiva persistente que atrae m&aacute;s inmigrantes y origina un c&iacute;rculo vicioso que limita sus recursos, que la mantiene siempre en un relativo umbral de pobreza en el cual no es posible invertir o exigir al sector privado inversiones en objetivos, como la descontaminaci&oacute;n, que son menos prioritarios que la nutrici&oacute;n, la vivienda, la salud, la educaci&oacute;n o la movilidad adicional que se debe proporcionar a todos los inmigrantes y a sus hijos. Las econom&iacute;as logradas en los costos unitarios por la magnitud del problema tienen un l&iacute;mite cuando es necesario reponer equipos o adicionar nuevas unidades, como sucede en las plantas de tratamiento. La disponibilidad de agua y de espacio construible tambi&eacute;n tienen l&iacute;mites en la altiplanicie.</p>     <p>Es posible que el cambio clim&aacute;tico genere situaciones que alterar&aacute;n las tendencias que sintetizamos en los p&aacute;rrafos anteriores. El aumento entre 2 y 4 grados cent&iacute;grados en la temperatura media har&aacute; m&aacute;s atractivo para muchos el clima en la ciudad, lo cual puede originar un aumento en el tama&ntilde;o de las inmigraciones provenientes del resto del pa&iacute;s. Al mismo tiempo, ese cambio en la temperatura aumentar&aacute; la posibilidad de la presencia de insectos y serpientes, modificar&aacute; el patr&oacute;n de precipitaciones de lluvia y es probable que aumente la productividad agropecuaria al disminuir las posibilidades de heladas y al facilitar el cultivo y la cr&iacute;a de especies menos tolerantes a las temperaturas actuales.</p>     <p>Modificaciones semejantes en la estructura ecol&oacute;gica y socioecon&oacute;mica ocurrir&aacute;n en todo el pa&iacute;s y alterar&aacute;n los patrones de poblamiento en formas que deber&iacute;an tenerse en cuenta en cualquier pol&iacute;tica tendiente al ordenamiento territorial y, en especial, a lo concerniente al ordenamiento de las altiplanicies, como la sabana de Bogot&aacute;. &Eacute;stas probablemente ser&aacute;n objeto de una mayor presi&oacute;n poblacional y, al mismo tiempo, adquirir&aacute;n un mayor potencial para la producci&oacute;n de alimentos.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En realidad, la capital, aunque m&aacute;s rica que el resto del pa&iacute;s, es pobre si se considera lo que gastan las ciudades europeas y norteamericanas en aumentar la calidad de vida de sus ciudadanos y en evitar el deterioro ambiental de su entorno. En el mediano plazo, no parece posible obtener los recursos necesarios para solucionar estas situaciones dadas las caracter&iacute;sticas b&aacute;sicas de la ciudad y, especialmente, su capacidad de atracci&oacute;n de los pobres de todo el pa&iacute;s y su baja competitividad internacional en la producci&oacute;n industrial debida a su posici&oacute;n geogr&aacute;fica. Las empresas y las personas que contaminan tampoco tienen la disponibilidad de recursos necesaria para modificar sus equipos, debido a la baja capacidad econ&oacute;mica de los consumidores y a las grandes diferencias entre sus ingresos y los de los habitantes de lo pa&iacute;ses ricos. En nuestras viejas ciudades existen lastres, inercias de toda &iacute;ndole, deformaciones que dificultan su modernizaci&oacute;n y que las hacen poco competitivas. El peso de los a&ntilde;os le proporciona a estas deformaciones un car&aacute;cter estructural; son de dif&iacute;cil modificaci&oacute;n debido al poder adquirido y a sus conexiones con otras estructuras socioecon&oacute;micas y pol&iacute;ticas. En esas circunstancias, no debemos esperar avances muy grandes ni muy r&aacute;pidos en problemas tan graves como la contaminaci&oacute;n del sistema Magdalena-Cauca y la urbanizaci&oacute;n de la Sabana de Bogot&aacute;. Los cambios globales esperados en el clima le proporcionaran, dentro de algunos a&ntilde;os, una mayor complejidad a la situaci&oacute;n.</p>     <p>Problemas semejantes son de esperar en Medell&iacute;n, Barranquilla y Cali, ciudades todas ligadas por pertenecer al mismo &aacute;mbito geogr&aacute;fico, la cuenca Magdalena-Cauca, y por no poder aislarse de la realidad socioecon&oacute;mica y pol&iacute;tica del pa&iacute;s. Las tendencias hacia la globalizaci&oacute;n y hacia la apertura de los mercados han modificado el entorno econ&oacute;mico en el que funcionaban las actividades econ&oacute;micas de estas ciudades, las cuales apenas tratan de adaptarse a la nueva situaci&oacute;n. Los dineros provenientes del narcotr&aacute;fico han incidido en las formas que toman estas adaptaciones funcionales y causan deformaciones en las mismas estructuras socioculturales que facilitaron su prosperidad. Por todo lo escrito conviene reflexionar acerca de posibilidad de planificar y construir ciudades que constituyan ejemplo de democracia, de equidad social, de competitividad econ&oacute;mica y de sostenibilidad ecol&oacute;gica.</p>     <p>LA INSOSTENIBILIDAD DE LAS CIUDADES</p>     <p>En esta coyuntura de la historia colombiana, las ciudades tienen un papel fundamental: el de mantener la integridad y el car&aacute;cter de la naci&oacute;n, y unas funciones principales que son pol&iacute;ticas, sociales, econ&oacute;micas y ecol&oacute;gicas. Su funci&oacute;n pol&iacute;tica principal es la de asegurar la participaci&oacute;n democr&aacute;tica; su funci&oacute;n social, la de constituirse en instrumento para aumentar la equidad y la integraci&oacute;n; su funci&oacute;n econ&oacute;mica, la de obtener suficientes ingresos y distribuirlos con justicia. En lo ecol&oacute;gico, las ciudades tienen dos funciones principales: la de reemplazar la calidad de vida rural y la de no deteriorar el entorno natural. Cuando alguna de estas funciones no se cumple, las ciudades se enrumban por caminos inciertos: rutas que pueden conducir a su insostenibilidad<a href="#5" name="n5"><sup>5</sup></a>.</p>     <p>La insostenibilidad de las ciudades se manifiesta en ocasiones con mucho dramatismo: motines, incendios, quiebre de los servicios p&uacute;blicos, aumento de homicidios y robos; en otras, los s&iacute;ntomas son cr&oacute;nicos; pobreza sin remedio, corrupci&oacute;n creciente. A veces simplemente sus habitantes empiezan a emigrar y su crecimiento se interrumpe, la ciudad se adapta a sus posibilidades. Cuando las ciudades son muy poderosas en el &aacute;mbito pol&iacute;tico es com&uacute;n que obtengan fondos p&uacute;blicos nacionales para sobrevivir y as&iacute; su insostenibilidad se trasmite al resto del pa&iacute;s.</p>     <p>La complejidad de estos procesos hacia la insostenibilidad exige que sea analizada por grupos multidisciplinarios, en los cuales los ingenieros tienen funciones fundamentales: las de asegurar que en el entorno existen fuentes de agua suficientes, la de proveer energ&iacute;a, la de impedir que se deterioren los suelos y las corrientes de agua, la de evitar que la contaminaci&oacute;n de aguas y aire afecten la salud y la calidad de vida, y de manejar los residuos s&oacute;lidos y l&iacute;quidos. Otras disciplinas deben participar en estos an&aacute;lisis: cient&iacute;ficos, pol&iacute;ticos, soci&oacute;logos, antrop&oacute;logos, psic&oacute;logos, pero corresponde a los ingenieros indicar el lugar en donde las ciudades nuevas pueden sostenerse</p>     <p>En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, se han realizado estudios b&aacute;sicos territoriales que proporcionan informaci&oacute;n adecuada para que los ingenieros determinen cu&aacute;les de las ciudades deber&iacute;an acelerar su crecimiento, qu&eacute; cascos urbanos municipales podr&iacute;an convertirse en ciudades de varios cientos de miles de habitantes y en qu&eacute; municipios podr&aacute;n planificarse y construirse nuevas ciudades.</p>     <p>El reto para los ingenieros es aprovechar estudios como el de ecosistemas realizado por el IGAC, el IDEAM, el Humboldt, el SINCHI, el INVEMAR y el Instituto del Pac&iacute;fico &#91;<a href="#r8">8</a>&#93;, el modelo del sistema hidrol&oacute;gico ejecutado por la Universidad Nacional y los diferentes an&aacute;lisis de competitividad regional promovidos por el DNP &#91;<a href="#r9">9</a>&#93; para realizar estudios m&aacute;s detallados en los que se indiquen la oferta de agua para uso urbano masivo, las facilidades locales para obtener la energ&iacute;a suficiente para el desarrollo industrial de una metr&oacute;poli, las condiciones de clima adecuadas para ofrecer ambiente confortable a sus habitantes. Estos estudios territoriales tambi&eacute;n pueden proporcionar informaci&oacute;n para establecer qu&eacute; tecnolog&iacute;as pueden ser las m&aacute;s adecuadas en esos sitios, con el fin de disminuir las fuentes de contaminaci&oacute;n de aire y agua, y cu&aacute;les deben ser las especificaciones para dise&ntilde;ar los sistemas de tratamiento de los efluentes l&iacute;quidos y gaseosos o para manejar los residuos s&oacute;lidos. Los estudios de competitividad local pueden tambi&eacute;n indicar que tecnolog&iacute;as de producci&oacute;n limpia van a ser necesarias. Lo que se conoce sobre el cambio clim&aacute;tico global y los an&aacute;lisis adelantados por el IDEAM y otras entidades colombianas acerca de sus consecuencias en el territorio de nuestro pa&iacute;s, se deben tener en cuenta para revisar la sostenibilidad de las ciudades de Colombia</p>     <p>LA POSIBILIDAD DE CONSTRUIR CIUDADES NO CONTAMINABLES Y NO CONTAMINADORAS: LOS CASOS DE LA COSTA CARIBE Y DE LA ORINOQU&Iacute;A</p>     <p>La historia de la construcci&oacute;n de la red de ciudades de Colombia y la situaci&oacute;n actual de esa red permite establecer prioridades regionales para estudiar detalladamente las posibilidades de sostenibilidad de las ciudades. Las dificultades que tienen las industrias manufactureras para colocar sus productos en los mercados internacionales indican la necesidad de disminuir los costos de transporte hacia los puertos. La posibilidad de cambio global en las temperaturas del planeta, con todas sus consecuencias en el nivel del mar, en el suministro de agua, en las condiciones de salud p&uacute;blica y en la producci&oacute;n de alimentos, indica que es necesario revisar cuidadosamente el futuro de algunas de nuestras ciudades.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La concentraci&oacute;n de la poblaci&oacute;n urbana en las altiplanicies, valles y mesetas de la regi&oacute;n andina podr&iacute;a ser la m&aacute;s adecuada para disminuir los riesgos de inundaciones, pero no para competir en los mercados internacionales. La disminuci&oacute;n de espacios aprovechables y el aumento de la temperatura en ciudades como Cartagena, Barranquilla, Santa Marta y San Andr&eacute;s podr&iacute;an ocasionar un aumento de migraciones hacia el interior con el consiguiente aumento de la presi&oacute;n en sus ecosistemas y recursos ambientales, y con aumentos significativos en la demanda de empleo y de servicios p&uacute;blicos. Estas consideraciones parecen indicar la necesidad de estudiar minuciosamente la posibilidad de modificar y reforzar las redes de ciudades en la costa del Caribe<a href="#6" name="n6"><sup>6</sup></a> y en la regi&oacute;n de la Orinoqu&iacute;a.</p>     <p>Las ciudades capitales de departamento han demostrado en esas regiones sus posibilidades de crecimiento y ser&iacute;a prioritario determinar cu&aacute;les de ellas tienen mayor potencial de sostenibilidad &#91;<a href="#r10">10</a>&#93; a la luz de la situaci&oacute;n de los ecosistemas en que se han construido y de los cambios econ&oacute;micos y ecol&oacute;gicos globales. Casos especiales como los de Monter&iacute;a y Sincelejo, situadas en cuencas menos contaminadas y en &aacute;reas de mayor altitud relativa, deber&iacute;an analizarse en relaci&oacute;n a su capacidad de conversi&oacute;n en zonas metropolitanas de alta producci&oacute;n manufacturera. Las posibilidades de competitividad econ&oacute;mica de Villavicencio, Yopal y Arauca deben ser examinadas junto con estudios detallados de la factibilidad de colocar all&iacute; la energ&iacute;a necesaria para un mayor desarrollo agroindustrial y deber&iacute;an ejecutarse proyectos espec&iacute;ficos para resolver los problemas ocasionados por las aguas utilizadas y por los residuos s&oacute;lidos generados.</p>     <p>En la costa caribe existen 5 ciudades que, sin ser capitales, ya tienen m&aacute;s de cien mil habitantes y que proporcionan indicios de su capacidad de crecer y de proporcionar una calidad de vida aceptable sin afectar irreversiblemente sus patrimonios ecol&oacute;gicos. Son los casos de Apartad&oacute;, Cienaga, Lorica, Magangu&eacute; y Turbo cuya capacidad de mejorar su calidad de vida actual y de recibir aceleradamente m&aacute;s habitantes deber&iacute;a se cuantificada &#91;<a href="#r11">11</a>, <a href="#r12">12</a>&#93;. En la Orinoqu&iacute;a no se encuentran todav&iacute;a ese tipo de ciudades intermedias y habr&iacute;a que revisar los casos de aquellos cascos urbanos que han crecido m&aacute;s aceleradamente, como Acac&iacute;as, Aguazul, Granada, Paz de Ariporo, San Jos&eacute; del Guaviare, Saravena y Tame &#91;<a href="#r13">13</a>&#93;.</p>     <p>Podr&iacute;a tambi&eacute;n suceder que del an&aacute;lisis de los estudios territoriales existentes surgiera la identificaci&oacute;n de sitios muy poco poblados con mayores posibilidades de obtener energ&iacute;a y agua suficientes, y con suelos planos pero poco aptos para la agricultura, que tuvieran un clima confortable y estuvieran cerca de mercados internacionales. La planificaci&oacute;n y la construcci&oacute;n de ciudades nuevas, medianas y grandes en esos sitios permitir&iacute;an tambi&eacute;n otros beneficios surgidos de la posibilidad de gestar estructuras sociales y econ&oacute;micas m&aacute;s modernas e integradas y de mayores facilidades pol&iacute;ticas para el asentamiento y el empoderamiento de inmigrantes con pocos recursos econ&oacute;micos. La selecci&oacute;n de los sectores con mayores posibilidades de competir desde esos sitios espec&iacute;ficos en los mercados internacionales aumentar&iacute;a las posibilidades de generaci&oacute;n de empleo productivo, permitir&iacute;a establecer normas ambientales m&aacute;s refinadas, fomentar&iacute;a la innovaci&oacute;n en productos y tecnolog&iacute;as m&aacute;s limpias (acordes con las exigencias de esos mercados y acordes con las pol&iacute;ticas de disminuci&oacute;n del efecto invernadero) y disminuir&iacute;a los costos de manejo y el impacto ambiental de residuos, l&iacute;quidos, gaseosos y s&oacute;lidos.</p>     <p>La idea de planificar y construir ciudades nuevas es muy antigua &#91;<a href="#r14">14</a>&#93; y su mayor &eacute;xito puede verse en la capital de los Estados Unidos de Norteam&eacute;rica. Buena parte del crecimiento acelerado en el Este y el Sureste de Asia puede atribuirse al impacto causado por la construcci&oacute;n de estas ciudades &#91;<a href="#r15">15</a>&#93;. En la actualidad en China se construyen decenas de ciudades nuevas, en Europa se auspicia la planificaci&oacute;n de ecotowns con muy bajas emisiones de CO<sub>2</sub> y en Estados Unidos el sector privado, dentro del concepto de new urbanism, ha iniciado la planificaci&oacute;n y construcci&oacute;n de proyectos grandes como Mesa del Sol, planificada sobre 12.900 acres para sostener 100.000 habitantes.</p>     <p><b>CONCLUSIONES: NECESIDAD DE UNA POL&Iacute;TICA DE CONSTRUCCI&Oacute;N DE NUEVAS CIUDADES</b></p>     <p>A manera de conclusiones, se hace un resumen de las ideas expuestas en el art&iacute;culo. En primer lugar se han recordado las diferentes razones que han estado detr&aacute;s de la fundaci&oacute;n de ciudades y pueblos en Colombia y se indicaron sus relaciones con caracter&iacute;sticas geoecol&oacute;gicas estructurales y con procesos socioecon&oacute;micos y pol&iacute;ticos, algunos de los cuales, por su antig&uuml;edad y por el poder que han adquirido, tienen tambi&eacute;n caracter&iacute;sticas estructurales, o sea son de dif&iacute;cil modificaci&oacute;n. La globalizaci&oacute;n socioecon&oacute;mica ha alterado estos procesos, los dineros provenientes del narcotr&aacute;fico han estabilizado algunos y destruido otros y el cambio global en el clima puede contribuir a modificaciones de mayor complejidad.</p>     <p>Se hizo luego una s&iacute;ntesis de los avances realizados en el control de contaminaci&oacute;n de Bogot&aacute; durante los &uacute;ltimos 25 a&ntilde;os y se indicaron los problemas que se ven en el futuro y las dificultades adicionales generadas por los cambios estructurales y funcionales generados por el calentamiento global, la apertura econ&oacute;mica y la persistencia del narcotr&aacute;fico, tanto en la capital de la rep&uacute;blica como en toda la red de ciudades de Colombia. Para analizar estos cambios, se ha introducido a continuaci&oacute;n el concepto de insostenibilidad y se han expuesto algunos de los diferentes procesos que pueden conducir a que los ambientes urbanos disminuyan o pierdan sus capacidades de aumentar la calidad de vida y el ingreso econ&oacute;mico de sus habitantes. Finalmente, se ha expuesto la necesidad de que ingenieros y otros profesionales y cient&iacute;ficos estudien cuidadosamente la sostenibilidad de las principales ciudades colombianas.</p>     <p>Las conclusiones generales son las siguientes:</p>     <p>- Los altos costos y la falta de eficiencia en los procesos de descontaminaci&oacute;n de las ciudades colombianas obedecen, en gran parte, a las caracter&iacute;sticas estructurales de los sitios en donde fueron construidas y la inercia de sus procesos socioecon&oacute;micos y culturales tradicionales. Esas caracter&iacute;sticas eliminan las ventajas que algunas puedan tener en raz&oacute;n de las econom&iacute;as de escala debidas a su tama&ntilde;o.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>- El calentamiento global, la apertura de los mercados, la persistencia del narcotr&aacute;fico y los grandes desplazamientos de personas de bajos ingresos hacen m&aacute;s compleja la situaci&oacute;n y abren la posibilidad de que sea insostenible el crecimiento y el aumento de la calidad de vida de la poblaci&oacute;n de algunas ciudades de Colombia.</p>     <p>- Los ingenieros colombianos, dada su mayor comprensi&oacute;n de la realidad f&iacute;sica y bi&oacute;tica, podr&iacute;an liderar equipos multidisciplinarios para analizar la sostenibilidad de las ciudades colombianas.</p>     <p>- Deber&iacute;a darse prioridad a las regiones Caribe y Orinoqu&iacute;a en estos estudios debido a la relativa baja densidad de su poblaci&oacute;n, a la drasticidad de los cambios que se prev&eacute;n en estas regiones y a sus interrelaciones con la Regi&oacute;n Andina, la de mayor poblaci&oacute;n actual.</p>     <p>- En estos estudios deber&iacute;a analizarse la posibilidad de planificar y construir nuevas ciudades medianas y grandes, cuya localizaci&oacute;n, dise&ntilde;o y funcionamiento constituyera una alternativa real a las corrientes actuales y futuras de migraciones voluntarias y de desplazamientos forzados.</p>     <p><b>NOTAS AL PIE</b></p>     <p><a href="#n1" name="1">1</a>. Para informaci&oacute;n detallada acerca de los procesos hist&oacute;ricos de urbanizaci&oacute;n en Colombia, ver: F. Zambranoo. “El poblamiento de la Costa Caribe durante los siglos XIX y XX”. Universidad Nacional de Colombia. <i>Espacio y territorios. Raz&oacute;n, pasi&oacute;n e imaginarios</i>. Bogot&aacute;: U.N, 2003; y M. Herrera. <i>Ordenar para controlar</i>. Bogot&aacute;: Instituto Colombiano de Antropolog&iacute;a e Historia, Academia Colombiana de Historia, 2002.</p>     <p><a href="#n2" name="2">2</a>. Los 30 municipios que ten&iacute;an en el censo del 2005 m&aacute;s de 100.000 habitantes eran: Apartad&oacute;, Barrancabermeja, Bello, Buga, Buenaventura, Cartago, Ci&eacute;naga, Desquebradas, Duitama, Envigado, Facatativ&aacute;, Floridablanca, Fusagasug&aacute;, Gir&oacute;n, Ipiales, Lorica, Magangu&eacute;, Maicao, Palmira, Piedecuesta, Pitalito, Rionegro, Soacha, Sogamoso, Soledad, Tulu&aacute;, Turbo, Tumaco, Uribia, Zipaquir&aacute;, seg&uacute;n el DANE en el Censo de 2005.</p>     <p><a href="#n3" name="3">3</a>. Las excepciones eran: Sogamoso, Buenaventura, Barrancabermeja, Tulu&aacute; y Girardot.</p>     <p><a href="#n4" name="4">4</a>. Un 95% de agua para uso urbano se extrae de la cuenca Magdalena-Cauca.</p>     <p><a href="#n5" name="5">5</a>. Para un an&aacute;lisis de la insostenibilidad social, ver: J. Carrizosa. <i>Colombia de lo imaginario a lo complejo.</i> Bogot&aacute;: Universidad Nacional de Colombia, 2003.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a href="#n6" name="6">6</a>. Para un an&aacute;lisis de la regi&oacute;n Caribe, ver: A. Meisel Roca y G. P&eacute;rez. <i>Geograf&iacute;a F&iacute;sica y poblamiento en la costa Caribe colombiana</i>. Cartagena: Centro de Estudios Econ&oacute;micos Regionales, Banco de la Rep&uacute;blica, 2006.</p> <hr size="1">      <p><b>REFERENCIAS BIBLIOGR&Aacute;FICAS</b></p>     <!-- ref --><p><b><a name="r1"></a>&#91;1&#93; IGAC.</b> <i>Atlas b&aacute;sico de Colombia</i>. Bogot&aacute;: IGAC, 2008,&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000065&pid=S0121-4993200900020001100001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b><a name="r2"></a>&#91;2&#93; Ministerio del Medio Ambiente, SIAC</b> <i>Primera Generaci&oacute;n de Indicadores de la L&iacute;nea Base de la Informaci&oacute;n Ambiental</i> Bogot&aacute;: IDEAM, SINCHI, IAvH, IIAP, INVEMAR, 2002.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000066&pid=S0121-4993200900020001100002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b><a name="r3"></a>&#91;3&#93; IDEAM.</b> <i>Informe Anual sobre el estado del ambiente y los recursos naturales en Colombia.</i> Bogot&aacute;: Ideam, 2009.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000067&pid=S0121-4993200900020001100003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b><a name="r4"></a>&#91;4&#93; A. Meisel Roca.</b> <i>Albert O. Hirschman y los desequilibrios econ&oacute;micos regionales: de la econom&iacute;a a la pol&iacute;tica, pasando por la geograf&iacute;a y la historia.</i> Cartagena: Documentos de Trabajo sobre Econom&iacute;a Regional, Banco de la Rep&uacute;blica, Centro de Estudios Econ&oacute;micos Regionales, 2008.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000068&pid=S0121-4993200900020001100004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b><a name="r5"></a>&#91;5&#93; L.A. Galvis.</b> “La topograf&iacute;a econ&oacute;mica de Colombia”. <i>Documentos de trabajo sobre econom&iacute;a regional</i>. No. 22, Banco de la Rep&uacute;blica, 2001. Ctd. I. Zuccardi. “Los ciclos econ&oacute;micos regionales en Colombia 1986-2000”. A. Meisel Roca (Ed.). <i>Macroeconom&iacute;a y regiones en Colombia</i>. Bogot&aacute;: Banco de la Rep&uacute;blica, 2004.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000069&pid=S0121-4993200900020001100005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b><a name="r6"></a>&#91;6&#93; V. Goueset.</b> <i>Bogot&aacute;: nacimiento de una metr&oacute;polis.</i> Bogot&aacute;: Tercer Mundo, 1998.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000070&pid=S0121-4993200900020001100006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b><a name="r7"></a>&#91;7&#93; IDEAM.</b> Informe anual sobre el estado del medio ambiente y los recursos naturales en Colombia. Bogot&aacute;: Ideam, 2009, pp.174.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000071&pid=S0121-4993200900020001100007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b><a name="r8"></a>&#91;8&#93; IDEAM, IGAC, Humboldt, IIAP, INVEMAR, SINCHI.</b> Ecosistemas continentales, costeros y marinos de Colombia. Bogot&aacute;: IGAC, 2007&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000072&pid=S0121-4993200900020001100008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b><a name="r9"></a>&#91;9&#93; DNP.</b> <i>Construcci&oacute;n de un futuro para Colombia desde sus territorios.</i> Documento de trabajo CAF-DDT. DNP. Bogot&aacute;: S.P., 2003.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000073&pid=S0121-4993200900020001100009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b><a name="r10"></a>&#91;10&#93; J. Carrizosa.</b> <i>Desequilibrios territoriales y sostenibilidad local.</i> Bogot&aacute;: Universidad Nacional de Colombia, 2006.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000074&pid=S0121-4993200900020001100010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b><a name="r11"></a>&#91;11&#93; L.A. Galvis.</b> <i>Geograf&iacute;a econ&oacute;mica del Caribe continental.</i> Cartagena: Centro de estudios Econ&oacute;micos Regionales, Banco de la Rep&uacute;blica, 2009.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000075&pid=S0121-4993200900020001100011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b><a name="r12"></a>&#91;12&#93; A. Meisel Roca.</b> <i>Por qu&eacute; se necesita una pol&iacute;tica econ&oacute;mica regional en Colombia</i>. Cartagena: Centro de Estudios Econ&oacute;micos Regionales, Banco de la Rep&uacute;blica, 2007.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000076&pid=S0121-4993200900020001100012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b><a name="r13"></a>&#91;13&#93; Corpoorinoqu&iacute;a, Universidad de los Andes, Foro Nacional Ambiental, FESCOL.</b> <i>La mejor Orinoqu&iacute;a que podemos construir.</i> Bogot&aacute;: Universidad de los Andes, Facultad de Administraci&oacute;n, 2009.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000077&pid=S0121-4993200900020001100013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b><a name="r14"></a>&#91;14&#93; C. Chaline.</b> <i>Les Villes Nouvelles dans le monde.</i> Paris: Presses Universitaires de France, 1985.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000078&pid=S0121-4993200900020001100014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b><a name="r15"></a>&#91;15&#93; D.R. Phillips and A. G.O Yeh (Ed.).</b> <i>New Towns in East and South-east Asia. Planning and Development.</i> Hong Kong: Oxford University Press, 1987.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000079&pid=S0121-4993200900020001100015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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