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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Ciudad y riesgo: Un reto de seguridad ecológica urbana]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  <font face="Verdana" size="3">    <p align="center"><b>Ciudad y riesgo: Un reto de seguridad ecol&oacute;gica urbana</b></p></font> <font face="Verdana" size="2">    <p align="center"><b> City and Risk: A challenge for urban ecological security</b></p>     <p><b>Andrea Lampis</b>    <br> Licenciado en Sociolog&iacute;a de la Universidad de Roma, La Sapienza. Magister en Sociolog&iacute;a del London School of Economics and Political Science. PhD. en Pol&iacute;ticas Sociales del London School of Economics and Political Science. Profesor asistente, Centro interdisciplinario de estudios sobre el desarrollo - CIDER. Universidad de los Andes. Bogot&aacute; D.C., Colombia. <a href="mailto:alampis@uniandes.edu.co">alampis@uniandes.edu.co</a></p> <hr size="1">     <p><b>INTRODUCCI&Oacute;N</b></p>     <p>Las ciudades actuales pueden ser mejor comprendidas como un conjunto de sistemas o sub-sistemas en continua interacci&oacute;n entre s&iacute;. Este concepto, central en la perspectiva de la ecolog&iacute;a urbana, nos permite encontrar una puerta de entrada interesante al problema planteado por este dossier: la interacci&oacute;n entre ciudad y riesgo. En la actualidad, el car&aacute;cter de la generaci&oacute;n del riesgo en las ciudades depende del continuo enfrentamiento a m&uacute;ltiples tipolog&iacute;as de amenazas y vulnerabilidades, as&iacute; como a la multiplicaci&oacute;n de las demandas para una mayor seguridad que, en su conjunto, representan verdaderos desaf&iacute;os para su comprensi&oacute;n y manejo.</p>     <p>La manera como el riesgo se manifiesta en las &aacute;reas urbanas refleja cuatro grandes rasgos de car&aacute;cter general, reconocibles en ciudades localizadas en diferentes geograf&iacute;as. &Eacute;stos tienen gran relevancia tanto para la poblaci&oacute;n como para la gesti&oacute;n del espacio construido, las organizaciones p&uacute;blicas y privadas —que desempe&ntilde;an funciones claves para el gobierno y la productividad— y, m&aacute;s en general, para las din&aacute;micas de funcionamiento de las ciudades mismas.</p>     <p>El primer rasgo es el car&aacute;cter multi-escalar: el riesgo afecta a diferentes sub-sistemas a lo largo de un <i>continuum</i> que va de lo micro a lo macro. En segundo lugar y de manera creciente, el riesgo tiende a ser poli-c&eacute;ntrico y, al mismo tiempo, espacialmente difuso; esto quiere decir que el riesgo se origina a partir de diferentes puntos y procesos: a) Se genera a menudo en diferentes lugares del "sistema-ciudad", que pueden identificarse de manera precisa localiz&aacute;ndolos espacialmente en puntos o &aacute;reas delimitadas en el territorio; adem&aacute;s, no es infrecuente constatar que estos puntos resultan tambi&eacute;n ser de car&aacute;cter estrat&eacute;gico: las plantas generadoras de energ&iacute;a, las estaciones de comunicaci&oacute;n o los centros de decisi&oacute;n. b) El riesgo se acumula y se hace tangible a lo largo de los flujos que, a trav&eacute;s de redes, permiten el desempe&ntilde;o de funciones vitales para la ciudad. Finalmente, c) el riesgo se manifiesta de manera ubicua, transversal, sin dejarnos la posibilidad ni de localizarlo de manera precisa, ni de hacer seguimiento a la trayectoria que puede seguir su acumulaci&oacute;n a lo largo de las articulaciones de una red. Esto ocurre cuando la fuente del riesgo mismo no permanece en un espacio determinado, como en el caso de los procesos sociales (por ejemplo, los asentamiento en zonas de alto riesgo que fluct&uacute;an de acuerdo a din&aacute;micas de desplazamiento, migraci&oacute;n y movimientos poblacionales, en general) o de las din&aacute;micas poblacionales de car&aacute;cter estructural y, al mismo tiempo, fluidas (por ejemplo, el crecimiento demogr&aacute;fico o la reconfiguraci&oacute;n de los patrones residenciales).</p>     <p>El tercer rasgo, es que el riesgo tiende a presentar un car&aacute;cter sist&eacute;mico, en cuanto afecta al funcionamiento del sistema urbano en su complejidad y a partir de una relaci&oacute;n de alta complejidad con su entorno, como es evidente desde las problem&aacute;ticas de sostenibilidad en el uso de los servicios ambientales y en la interacci&oacute;n entre ciudad y ecosistemas. En cuarto y &uacute;ltimo lugar, el riesgo es un problema de desarrollo pues afecta las oportunidades y capacidades de las personas, en relaci&oacute;n con el alcance de una mejor calidad de vida y de las condiciones materiales de la existencia.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La complejidad de las ciudades contempor&aacute;neas no depende tan s&oacute;lo de sus caracter&iacute;sticas intr&iacute;nsecas o tangibles, como su tama&ntilde;o, los procesos de crecimiento poblacional o el grado de inclusi&oacute;n dentro de las din&aacute;micas econ&oacute;micas de car&aacute;cter global. Tambi&eacute;n depende de su posicionamiento al interior de ecolog&iacute;as m&aacute;s complejas a&uacute;n, donde se destaca la presencia o producci&oacute;n de riesgos de car&aacute;cter global que, de manera no diferente a lo que ha acontecido con la econom&iacute;a globalizada en los &uacute;ltimos treinta a&ntilde;os, tienen la peculiaridad de materializarse a nivel local. Estas ecolog&iacute;as complejas suelen presentar tambi&eacute;n un car&aacute;cter planetario, es decir, afectan al planeta como un sistema en su totalidad. El cambio clim&aacute;tico, la inestabilidad financiera, la migraci&oacute;n interna e internacional, las amenazas en el campo de las enfermedades transmisibles y las actividades que se relacionan con el &aacute;mbito de la criminalidad organizada producen situaciones cr&iacute;ticas y riesgos que ubican a las ciudades en un punto neur&aacute;lgico en cuanto a los retos representados por el logro de mayor seguridad, menor vulnerabilidad y mejor capacidad de adaptaci&oacute;n y resiliencia frente al riesgo, de manera transversal a todos los sub-sistemas urbanos. Una sociedad urbana caracterizada por el riesgo &#91;<a href="#r1">1</a>&#93; y su liquidez, en el sentido de su propiedad de traspasar fronteras y manifestarse a lo largo de diferentes niveles de la actividad humana en las ciudades.</p>     <p>La ciudad como punto neur&aacute;lgico es tambi&eacute;n una zona de potencial y fecundo encuentro entre las disciplinas. La construcci&oacute;n interdisciplinaria del conocimiento siempre se caracterizar&aacute; por contar con diferentes percepciones acerca de la importancia relativa de un particular concepto, de unas conexiones o de unas caracter&iacute;sticas. Aun cuando se considera la interdisciplinariedad como una meta, la base de trabajo es configurada por un acuerdo entre individualidades (personas, grupos, instituciones) que brindan la riqueza de una tradici&oacute;n disciplinaria, as&iacute; como intereses y habilidades de tipo multidisciplinario, bien sea en el &aacute;mbito operativo o bien sea de naturaleza epistemol&oacute;gica. Los aportes consignados en este dossier nos enriquecen con un conjunto de miradas al problema de la relaci&oacute;n entre ciudad y riesgo, marcadas por la diferencia y, sin embargo, unidas por la complementariedad que resulta de la mirada conjunta al problema. Por ende, representan tambi&eacute;n una contribuci&oacute;n a la construcci&oacute;n de un di&aacute;logo que construye interdisciplinariedad.</p>     <p><b>URBANIZACI&Oacute;N Y RIESGO</b></p>     <p>Junto con la transici&oacute;n demogr&aacute;fica a lo largo de los &uacute;ltimos 200 a&ntilde;os, el fen&oacute;meno m&aacute;s relevante a nivel planetario es el cambio de un mundo donde la poblaci&oacute;n sol&iacute;a habitar el campo a otro donde prevalentemente y de manera creciente la poblaci&oacute;n vive en ciudades &#91;<a href="#r2">2</a>&#93;. El tel&oacute;n de fondo es el de un mundo en creciente urbanizaci&oacute;n que, en 2007, se volvi&oacute; prevalentemente urbanizado; desde ese a&ntilde;o se estima que m&aacute;s del 50% de la poblaci&oacute;n reside en &aacute;reas urbanas. La <a href="#t1">Tabla 1</a> presenta una comparaci&oacute;n entre Colombia, Sur Am&eacute;rica y las Regiones menos desarrolladas, entre 1950 y 2050, seg&uacute;n las elaboraciones estad&iacute;sticas y relativas proyecciones de la Divisi&oacute;n de Poblaci&oacute;n de las Naciones Unidas. En ella se destacan tres elementos sobresalientes: Colombia es un pa&iacute;s altamente urbanizado pues m&aacute;s del 75% de nuestra poblaci&oacute;n reside en &aacute;reas urbanas, lo cual corrobora la importancia de examinar diferentes fen&oacute;menos tomando como referentes geogr&aacute;ficos las ciudades de diferentes tama&ntilde;os y tipolog&iacute;as. El pa&iacute;s sigue siendo un poco menos urbanizado que el resto la Regi&oacute;n, aunque no se distancia de ninguna manera de la tendencia a una progresiva urbanizaci&oacute;n; esta caracter&iacute;stica destaca a la Regi&oacute;n entre las dem&aacute;s en v&iacute;a de desarrollo, por el alto porcentaje de poblaci&oacute;n urbanizada y por el arranque temprano que este proceso tuvo a partir de la d&eacute;cada de los treinta. Finalmente, como ilustra la comparaci&oacute;n de las primeras dos columnas de la Tabla con la tercera, la Regi&oacute;n sigue siendo notablemente m&aacute;s urbanizada que el resto de pa&iacute;ses en v&iacute;a de desarrollo, aqu&eacute;llos con niveles de ingreso e indicadores de desarrollo relativamente similares y comparables entre s&iacute;, y que se suelen identificar con el concepto amplio de pa&iacute;ses con "nivel medio de desarrollo".</p>     <p>Cuando miramos al problema de la ciudad y del riesgo desde un perspectiva no s&oacute;lo end&oacute;gena sino que incluya tambi&eacute;n factores ex&oacute;genos, como los que implica considerar la doble naturaleza de la relaci&oacute;n entre urbanizaci&oacute;n y medio ambiente, encontramos que debemos incluir dos elementos m&aacute;s: a) el fen&oacute;meno del cambio ambiental global &#91;<a href="#r3">3</a>&#93; y b) la progresiva degradaci&oacute;n de los ecosistemas &#91;<a href="#r4">4</a>&#93;.</p>     <p>El t&eacute;rmino "cambio ambiental global" (GEC seg&uacute;n el acr&oacute;nimo ingl&eacute;s com&uacute;nmente utilizado en la literatura) es m&aacute;s apropiado que el t&eacute;rmino "cambio clim&aacute;tico", ya que para describir los procesos de transformaci&oacute;n del medio ambiente incluye una relaci&oacute;n de doble v&iacute;a con la actividad humana a lo largo del planeta. Como lo se&ntilde;ala Simon &#91;<a href="#r3">3</a>&#93;, la relevancia de un enfoque urbano —es decir, en el papel de las ciudades como determinantes de un conjunto de factores de presi&oacute;n sobre los ecosistemas— resulta central tambi&eacute;n en la comprensi&oacute;n del riesgo y de sus geograf&iacute;as espaciales y humanas.</p>     <p>El GEC es un fen&oacute;meno marcadamente diferente en comparaci&oacute;n con desastres tales como terremotos, tsunamis, huracanes e inundaciones; lo cuales, en interacci&oacute;n con las actividades humanas, representan una fuente de riesgos importantes para las ciudades &#91;<a href="#r5">5</a>, <a href="#r6">6</a>&#93;<a href="#1" name="n1"><sup>1</sup></a>. El GEC es m&aacute;s complejo que los desastres y abarca fen&oacute;menos como la transformaci&oacute;n de los paisajes, profundamente marcados por la acci&oacute;n humana y los procesos de transformaci&oacute;n social que impactan el medio ambiente y el territorio.</p>     <p align="center"><a name="t1"></a><img src="img/revistas/ring/n31/n31a8t1.jpg"></p>     <p align="center">Tabla 1. Porcentaje de poblaci&oacute;n en &aacute;reas urbanas en Colombia, Sur Am&eacute;rica y Regiones menos desarrolladas<a href="#2" name="n2"><sup>2</sup></a> (1950-2050) Fuente: Naciones Unidas (2007)</p>     <p>Como tambi&eacute;n lo indica Simon &#91;<a href="#r3">3</a>&#93;, el GEC presenta dos componentes que se refuerzan de manera complementaria &#91;<a href="#r7">7</a>, <a href="#r8">8</a>&#93;:</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<li>El aumento en intensidad y frecuencia de los eventos extremos, desde las ondas an&oacute;malas en el mar, hasta los huracanes y las olas de calor.</li>     <li>Un complejo abanico de transformaciones cuyo impacto se manifiesta de manera paulatina en t&eacute;rminos de eventos o tendencias, tales como el aumento del nivel del mar, el calentamiento promedio de la atm&oacute;sfera y de los oc&eacute;anos.</li>     <p>Adem&aacute;s, estos fen&oacute;menos se producen en asociaci&oacute;n con los procesos de transformaci&oacute;n de car&aacute;cter secular del clima, debido a fen&oacute;menos como las variaciones en la inclinaci&oacute;n del eje terrestre. Interact&uacute;an, as&iacute;, con otros determinantes de gran relevancia ecol&oacute;gica para la generaci&oacute;n de riesgos en las ciudades. Frente a este &uacute;ltimo punto, es importante se&ntilde;alar que las ciudades representan el lugar donde se concentra un alto n&uacute;mero de determinantes del GEC, pero tambi&eacute;n potenciales soluciones.</p>     <p>LAS CIUDADES COMO GENERADORAS DE GEC Y RIESGOS</p>     <p>A partir de los a&ntilde;os setenta, la reconfiguraci&oacute;n global de la producci&oacute;n han ido determinando la concentraci&oacute;n de los procesos productivos en las ciudades de los pa&iacute;ses en v&iacute;a de desarrollo, debido a factores como el bajo costo de la mano de obra, una legislaci&oacute;n m&aacute;s favorable en el &aacute;mbito fiscal y, en lo que se refiere a las reglamentaciones en el uso del suelo, una menor capacidad institucional de hacer valer las restricciones ambientales vigentes &#91;<a href="#r3">3</a>&#93;. Ya desde la mitad de los noventa, los problemas relacionados con la calidad del aire, la contaminaci&oacute;n, el consumo de los recursos y el impacto sobre los ecosistemas cercanos o, inclusive, remotos —como en el caso de las grandes ciudades o megal&oacute;polis— ocupan una posici&oacute;n de creciente relevancia, tal como lo reflejan las conferencias internacionales de R&iacute;o (1992) y Johannesburgo (2002). Uno de los ejes centrales de este debate gravita alrededor de la valoraci&oacute;n del impacto ambiental de las actividades humanas, relacionadas con un modelo de desarrollo centrado en el consumo insostenible de los recursos ambientales, la industrializaci&oacute;n y el comercio internacional, estrechamente dependientes de los combustibles f&oacute;siles y del proceso paralelo de acelerada urbanizaci&oacute;n &#91;<a href="#r9">9</a>&#93;. Con base en investigaciones que abarcan este conjunto de elementos, el tema de la "huella ecol&oacute;gica se posiciona en el centro del debate acad&eacute;mico" &#91;<a href="#r10">10</a>&#93;.<a href="#3" name="n3"><sup>3</sup></a> El papel de las ciudades en este contexto de destaca por la producci&oacute;n de un conjunto de interacciones entre la actividad humana y los ecosistemas, directamente relacionados con la expansi&oacute;n de las &aacute;reas urbanas (<a href="#f1">Figura 1</a>).</p>     <p align="center"><a name="f1"></a><img src="img/revistas/ring/n31/n31a8f1.jpg"></p>     <p align="center">Figura 1. Interacci&oacute;n entre los determinantes de cambio ecosist&eacute;micos y sus impactos, a partir del crecimiento y la expansi&oacute;n de las &aacute;reas</p>     <p>LAS CIUDADES COMO GENERADORAS DE SOLUCIONES FRENTE AL GEC Y A LA GESTI&Oacute;N DE LOS RIESGOS</p>     <p>All&iacute; donde las tradicionales preocupaciones han se&ntilde;alado los problemas de la disminuci&oacute;n de los recursos, la contaminaci&oacute;n, la degradaci&oacute;n ambiental, el hacinamiento, el desempleo, las deficiencias estructurales en la provisi&oacute;n de servicios y la generaci&oacute;n de violencia, Simon &#91;<a href="#r3">3</a>&#93; puntualiza que existe tambi&eacute;n otra cara de la moneda por la cual "la urbanizaci&oacute;n provee tambi&eacute;n beneficios y oportunidades". Las tres cuartas partes del futuro crecimiento econ&oacute;mico a nivel mundial —se&ntilde;ala el mismo Simon— se estiman en las proyecciones a partir de las &aacute;reas urbanas. Las ciudades son centros de innovaci&oacute;n y generaci&oacute;n de oportunidades, en las que la provisi&oacute;n de los servicios y el uso de los recursos pueden llegar a ser altamente eficientes gracias a las labores de mitigaci&oacute;n, las econom&iacute;as de escala y la investigaci&oacute;n aplicada hacia la sostenibilidad ecol&oacute;gica. Al respecto, es importante se&ntilde;alar la doble naturaleza del papel de las ciudades tanto en su relaci&oacute;n con el medio ambiente, como con la generaci&oacute;n y la gesti&oacute;n de los riesgos.</p>     <p>C&oacute;mo nos hacen caer en cuenta Hodson y Marvin &#91;<a href="#r12">12</a>&#93;, el car&aacute;cter de la infraestructura urbana se torna pol&iacute;tico debido a su importancia estrat&eacute;gica en la gesti&oacute;n de los recursos ambientales y del riesgo de su desabastecimiento u escasez, as&iacute; como en relaci&oacute;n con su uso. La naturaleza m&aacute;s profunda de la ciudad, como nos indican las contribuciones a este dossier, se transforma. Con ella cambia tambi&eacute;n su comprensi&oacute;n y se manifiesta la necesidad de incorporar la gobernanza ecol&oacute;gica a la gobernanza econ&oacute;mica; entendiendo el concepto de gobernanza como el que define un conjunto de elementos en interacci&oacute;n entre s&iacute;, que abarca las instituciones, las relaciones y los estilos, los cuales, a trav&eacute;s del ejercicio del gobierno, determinan c&oacute;mo se ejerce el poder, c&oacute;mo se toman las decisiones y las posibilidades que tienen los ciudadanos de expresar su voz y opini&oacute;n.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>CAR&Aacute;CTER POLI-C&Eacute;NTRICO DEL RIESGO</b></p>     <p>Entre los elementos del riesgo en las ciudades contempor&aacute;neas se destaca su car&aacute;cter poli-c&eacute;ntrico. La naturaleza multi-sist&eacute;mica de la ciudad y la interdependencia de un alto n&uacute;mero de sub-sistemas traen como consecuencia la multiplicaci&oacute;n de los lugares y de los procesos de generaci&oacute;n de riesgo. El riesgo en la ciudad contempor&aacute;nea es difuso: si, por un lado, se encuentra concentrado espacialmente, por el otro, pertenece a los procesos a trav&eacute;s de los cuales la ciudad vive y se reproduce. Lugar, red y poblaci&oacute;n representan tres diferentes centros del riesgo en la ciudad contempor&aacute;nea. As&iacute; como la energ&iacute;a el&eacute;ctrica o la provisi&oacute;n de insumos tecnol&oacute;gicos para componentes vitales de la informaci&oacute;n dependen de lugares ubicados espacialmente, la probabilidad de afectaciones graves del sistema se disloca tambi&eacute;n a lo largo de todo el trayecto de la red que permite el suministro y, as&iacute; mismo, en un alt&iacute;simo n&uacute;mero de unidades habitacionales que no se encuentran ni necesariamente, ni perfectamente superpuestas a las dos caracter&iacute;sticas precedentes. Como lo sintetiza Kraas &#91;<a href="#r13">13</a>&#93; con &eacute;nfasis en las mega-ciudades —aunque se&ntilde;alando elementos que se aplican con diferentes intensidades a las ciudades contempor&aacute;neas en general—, &eacute;stas se ven afectadas por un conjunto de factores de presi&oacute;n. Los principales resultan ser los siguientes:</p>     <li><i>Crecimiento poblacional:</i> El n&uacute;mero de personas expuestas a la afectaci&oacute;n por diferentes tipos de amenazas y su vulnerabilidad aumenta. Esto se debe a cambios en varios factores relacionados con la seguridad humana y los medios de vida, tales como la seguridad alimentaria decreciente, la malnutrici&oacute;n, los servicios de atenci&oacute;n en salud inadecuados, la inestabilidad de los procesos de generaci&oacute;n de ingreso y la precariedad del empleo, elementos determinante en &aacute;reas urbanas,.</li>     <li><i>Escasez de tierra en &aacute;reas rurales:</i> La degradaci&oacute;n ambiental se presenta de manera continua junto a graves limitaciones en el acceso a la tierra, recurso fundamental para la producci&oacute;n y la seguridad de la generaci&oacute;n de medios de vida sostenibles. Esto obliga a las comunidades a adoptar pr&aacute;cticas insostenibles en el uso de la tierra, lo cual genera una ampliaci&oacute;n de la frontera geogr&aacute;fica del riesgo con la progresiva inclusi&oacute;n de nuevas &aacute;reas o regiones sujetas a deforestaci&oacute;n, sobre-cultivo y erosi&oacute;n de los suelos.</li>     <li><i>Urbanizaci&oacute;n:</i> La migraci&oacute;n del campo a la ciudad y el crecimiento end&oacute;geno de las ciudades mismas —factor siempre m&aacute;s notorio— determinan la concentraci&oacute;n de un n&uacute;mero creciente de personas en &aacute;reas con graves carencias en cuanto a salubridad, hacinamiento, pobre calidad en la construcci&oacute;n y cercan&iacute;a a amenazas.</li>     <li><i>Desigualdad:</i> Las disparidades y la fragmentaci&oacute;n socio-espacial siguen aumentando y establecen un acrecentamiento de la vulnerabilidad en las &aacute;reas urbanas con tendencias generalizadas a nivel de pa&iacute;ses desarrollados y en v&iacute;a de desarrollo; desde luego, con diferentes peculiaridades e intensidades.</li>     <li><i>Cambio clim&aacute;tico:</i> Las consecuencias del calentamiento global desestabilizan los sistemas ecol&oacute;gicos y econ&oacute;micos que conforman las &aacute;reas urbanas.</li>     <li><i>Transformaciones pol&iacute;ticas:</i> Los pa&iacute;ses desarrollados parecen estar reduciendo su compromiso con los sistemas de bienestar interno y con la ayuda externa otorgada por medio de la cooperaci&oacute;n internacional.</li>     <li><i>Crecimiento econ&oacute;mico:</i> Este fen&oacute;meno conlleva al aumento de las &aacute;reas construidas, a una mayor complejidad de las din&aacute;micas econ&oacute;micas y, al tiempo, a un d&eacute;ficit de tierra edificable, as&iacute; como a una creciente demanda de espacios precedentemente no considerados aptos para la urbanizaci&oacute;n. Esto determina el aumento de la exposici&oacute;n a da&ntilde;os catastr&oacute;ficos de las propiedades, la infraestructura y, en general, el espacio construido. El proceso de urbanizaci&oacute;n contempor&aacute;neo determina transformaciones que implican, al mismo tiempo, la transformaci&oacute;n de la relaci&oacute;n entre econom&iacute;a y ecolog&iacute;a en el contexto urbano y, por ende, requiere de un esfuerzo inter-disciplinario para la b&uacute;squeda de soluciones.</li>     <p><b>SEGURIDAD ECOL&Oacute;GICA URBANA Y RIESGO</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Como lo se&ntilde;alan Hodson y Marvin &#91;<a href="#r12">12</a>&#93;, la relevancia tanto del concepto como del an&aacute;lisis de la seguridad ecol&oacute;gica a nivel urbano se relaciona con un conjunto de cuatro factores de presi&oacute;n y transformaci&oacute;n, los cuales le dan importancia al discurso a escala urbana. El valor agregado de este dossier es mostrar c&oacute;mo esa preocupaci&oacute;n es relevante tambi&eacute;n para el an&aacute;lisis de la relaci&oacute;n entre ciudad y riesgo.</p>     <li>Como ya he mencionado, desde el a&ntilde;o 2008, m&aacute;s de la mitad de la poblaci&oacute;n del planeta vive en &aacute;reas urbanas y el elemento sobresaliente es el nivel desmesurado de consumo de recursos y de generaci&oacute;n de emisiones por parte de las ciudades. A escala mundial, las ciudades dan cuenta de m&aacute;s del 70% del consumo de energ&iacute;a global y del 80% de las emisiones, como se&ntilde;ala el C40 &#91;<a href="#r14">14</a>&#93;.</li>     <li>Paralelamente al proceso de creciente urbanizaci&oacute;n del planeta, el papel de las ciudades como nudos neur&aacute;lgicos de la actividad econ&oacute;mica y de las din&aacute;micas sociales se ha transformado; y, con esta transformaci&oacute;n, se han multiplicado no s&oacute;lo los niveles sino las escalas espaciales y temporales de su influencia. Las ciudades, de acuerdo con su tama&ntilde;o y con el volumen de sus actividades, requieren de ingentes cantidades de recursos para sustentar a un n&uacute;mero en incremento de pobladores y para soportar la concentraci&oacute;n de actividades productivas, sociales y culturales. Al mismo tiempo, el funcionamiento de las ciudades como sistemas complejos se da de manera creciente en un tiempo continuo y global, cuyo rasgo central es el funcionamiento perpetuo. Una de las implicaciones centrales de este segundo aspecto es que las ciudades, adem&aacute;s de ser generadoras de impactos sobre los recursos de los ecosistemas que las rodean, se vuelven "v&iacute;ctimas" potenciales de esos mismos impactos y, en general, m&aacute;s vulnerables a la escasez de recursos. Esta &uacute;ltima puede tener consecuencias trascendentales en t&eacute;rminos de magnificaci&oacute;n de los riesgos latentes cuando se relaciona con situaciones cr&iacute;ticas para sub-sistemas vitales para las urbes, como la provi si&oacute;n de energ&iacute;a o de agua o, en el caso de los riesgos relacionados con eventos clim&aacute;ticos extremos, las inundaciones, los incendios o los derrumbes.</li>     <li>El tercer factor es principalmente un factor de transformaci&oacute;n. Las ciudades tienen un inter&eacute;s estrat&eacute;gico propio de encontrar soluciones a la acumulaci&oacute;n de riesgos para sus sub-sistemas vitales. Debido a la concentraci&oacute;n de poblaci&oacute;n, recurso humano altamente especializado, tecnolog&iacute;a y organizaciones capaces de transformar estos potenciales en soluciones de mercado y/o de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas, el lema de "las ciudades como fuente de los problemas y, sin embargo, como fuente principal de las posibles soluciones" a los problemas ambientales globales se ha ido afirmando de manera siempre m&aacute;s decidida &#91;<a href="#r15">15</a>, <a href="#r16">16</a>&#93;. En Colombia, Bogot&aacute;, Medell&iacute;n, Cali y, ya desde hace a&ntilde;os, Manizales reflejan un proceso global por el cual se produce una ruptura con la idea de la administraci&oacute;n urbana como pasiva frente al cambio y al riesgo. Esta transformaci&oacute;n abarca casos muy conocidos como Curitiba y Porto Alegre en Brasil, Vancouver en Canad&aacute;, Nueva York en Estados Unidos, Johannesburgo en Sur &Aacute;frica, Glasgow en Escocia y Barcelona en Espa&ntilde;a, que comparten el hecho de haber tomado iniciativas exitosas frente al replanteamiento de sus espacios en relaci&oacute;n con sus aspiraciones, hacia un rol m&aacute;s protag&oacute;nico en la econom&iacute;a global y, en algunos casos, una mayor equidad en el acceso a sus beneficios.</li>     <li>Finalmente, el cuarto factor es tambi&eacute;n de transformaci&oacute;n y relaciona la seguridad ecol&oacute;gica con la modificaci&oacute;n de la relaci&oacute;n entre estado-naci&oacute;n, territorios y actividad econ&oacute;mica. Las pregunta centrales aqu&iacute; no son de f&aacute;cil soluci&oacute;n, sin embargo, resultan ser necesarias para que el problema de la gobernanza del riesgo en la ciudad sea enfrentado con base en nuevas arquitecturas que contemplen soluciones t&eacute;cnicas y arreglos institucionales capaces de generar seguridad ecol&oacute;gica: &iquest;qui&eacute;n debe tener la autoridad sobre la problem&aacute;tica medioambiental en la ciudad? y &iquest;c&oacute;mo se resuelve el dilema de la materializaci&oacute;n de riesgos a nivel local cuando los factores que generan la vulnerabilidad tiene ra&iacute;ces globales?</li>     <p>En los procesos de acumulaci&oacute;n de factores de riesgo —frente a la vulnerabilidad de los sistemas humanos, f&iacute;sicos y naturales—, que determinan niveles inaceptables para la seguridad de las personas y de la ciudad como sistema complejo, el car&aacute;cter al tiempo local y global de los riesgos es un elemento emergente cuyas caracter&iacute;sticas e implicaciones requieren de una reconceptualizaci&oacute;n inter-disciplinaria.</p>     <p><b>LOS APORTES DE LOS ART&Iacute;CULOS DEL DOSSIER</b></p>     <p>Como ya he se&ntilde;alado en las p&aacute;ginas precedentes, este dossier interdisciplinario se enriquece gracias al aporte de un grupo de acad&eacute;micos sobresalientes en sus respectivos campos. Se destaca la contribuci&oacute;n de Saskia Sassen (Robert S. Lynd Professor de Colombia University y Centennial Visiting Professor del London School of Economics and Political Science); su art&iacute;culo, "Cities are at the center of our environmental future", se destaca por la capacidad de sintetizar algunos de los retos de gran trascendencia que las ciudades actuales deben enfrentar. El primer punto tratado es el de la red de ciudades globales —categor&iacute;a en la cual va entrando progresivamente Bogot&aacute;, antes que otras ciudades, y, en alguna medida, Medell&iacute;n— que no es solamente el espacio de generaci&oacute;n del riesgo sino el territorio para las soluciones a futuro, para las inversiones destructivas y creadoras de riesgos de todo tipo operadas por el capital global; este planteamiento de Sassen es una pieza clave en la articulaci&oacute;n de un discurso sobre ciudad y riesgo que, hemos visto, nos lleva necesariamente a plantear la necesidad de pensar no s&oacute;lo en la seguridad del capital y de la inversi&oacute;n, sino tambi&eacute;n en el problema de la seguridad ecol&oacute;gica, si es que queremos lograr formular pol&iacute;ticas p&uacute;blicas efectivas en t&eacute;rminos de gesti&oacute;n del riesgo. El segundo asunto importante que trata Sassen es el punto cr&iacute;tico donde se concentra el riesgo: los sub-sistemas que funcionan al interior de cada ciudad; el problema no es hacer bien la infraestructura, sino comprender que para hacerla bien es necesario que las disciplinas trabajen de manera mancomunada, frente a la comprensi&oacute;n del hecho de que son las crisis de tipo ambiental las que enfrentan a las ciudades a nuevos desaf&iacute;os (energ&iacute;a, escasez de agua y calentamiento global). Si retomamos la densa trama conceptual planteada por Sassen a la luz de los interrogantes relacionados con el tema de ciudad y riesgo, encontramos que la autora nos indica que all&iacute;, donde la inversi&oacute;n se sigue concentrando en proyectos y sistemas inseguros, el mejor uso de los recursos implica la comprensi&oacute;n de c&oacute;mo operan diferentes sub-sistemas a escalas diferentes. La gesti&oacute;n del riesgo es, entonces, un asunto de gobernanza multi-escalar. El tercer punto concierne a la posibilidad de pensar en la geograf&iacute;a del riesgo no s&oacute;lo como un conjunto de factores o procesos de generaci&oacute;n de potenciales amenazas sino de relaciones sociales de car&aacute;cter estrat&eacute;gico, entre las cuales la importancia de los intereses econ&oacute;micos y del capital global no necesariamente debe primar sobre las exigencias de una nueva y posible geograf&iacute;a de la transparencia, de la responsabilidad y de la rendici&oacute;n de cuentas.</p>     <p>En el art&iacute;culo de G&oacute;mez, S&aacute;nchez Silva y Castiblanco, "Aproximaci&oacute;n integral a la evaluaci&oacute;n y manejo de riesgo sobre la infraestructura urbana", encontramos una reflexi&oacute;n fundamental para el manejo del riesgo en relaci&oacute;n con la complejidad sist&eacute;mica de la ciudad: las decisiones que se toman sobre los riesgos se dirigen a minimizar los efectos negativos sobre la sociedad. Acerca del car&aacute;cter poli-c&eacute;ntrico del riesgo en las zonas urbanas, este trabajo nos se&ntilde;ala c&oacute;mo la infraestructura urbana se articula en niveles y se puede considerar como una red. Lo original consiste en que las redes de los sistemas complejos se caracterizan por ser sistemas jer&aacute;rquicos, que permiten tomar decisiones sobre diferentes niveles, entre los cuales est&aacute; el nivel de funcionamiento general, las conexiones m&aacute;s emergentes entre los nudos que permiten comprender la estructura funcional de la red. Este punto, aparentemente t&eacute;cnico, tiene una gran relevancia para el reto interdisciplinario de comprender y manejar la relaci&oacute;n entre ciudad y riesgo, porque nos habla de la posibilidad de reconocer, a&uacute;n a partir de diferentes perspectivas, los rasgos m&aacute;s evidentes de diferentes ecolog&iacute;as a trav&eacute;s del lenguaje com&uacute;n que &eacute;stas hablan por medio de su car&aacute;cter sist&eacute;mico. Con base en este enfoque de an&aacute;lisis, el elemento determinante es el paso que se da desde una atenci&oacute;n casi exclusiva al comportamiento de los componentes individuales al todo; el punto en el cual se centra la evaluaci&oacute;n es la capacidad de cumplir con un prop&oacute;sito. Esta funci&oacute;n es desempe&ntilde;ada por todo un sub-sistema (la infraestructura) o por el sistema mismo de la ciudad, a su vez, en funci&oacute;n de un prop&oacute;sito m&aacute;s amplio (la seguridad humana o la calidad de vida), donde el reconocimiento del riesgo y su gesti&oacute;n puede ser un terreno para el accionar de los de actores y organizaciones que trabajan de manera sin&eacute;rgica.</p>     <p>En el art&iacute;culo "Respuestas y propuestas ante el riesgo de inundaci&oacute;n de las ciudades colombianas", Franco relaciona una tipolog&iacute;a urbana particular (las ciudades fluviales, atravesadas por r&iacute;os y canales) con una peculiar forma de ocupaci&oacute;n del territorio por parte de nuestras sociedades modernas, en la que la irrespetuosa transformaci&oacute;n del territorio respecto a sus patrones naturales resulta ser un fen&oacute;meno generador de riesgo. Pr&aacute;cticas tradicionalmente consideradas de gran efectividad en cuanto a reducci&oacute;n del riesgo —como el aumento de las secciones de transporte de los vol&uacute;menes h&iacute;dricos de los cauces mediante el dragado de los lechos, el aumento del volumen en las avenidas en azudes, embalses y represas, con posterior laminaci&oacute;n— terminan aumentando el riesgo y sus impactos, en lugar de mejorar las condiciones que determinan los eventos que se quer&iacute;a prevenir. Este trabajo abre un eje de reflexi&oacute;n interno al dossier mismo, que se articula alrededor del planteamiento seg&uacute;n el cual los fen&oacute;menos naturales considerados amenazantes desencadenan desastres por el manejo equivocado que les damos. Franco propone el enfoque de recuperaci&oacute;n fluvial como modelo de mayor comprensi&oacute;n del entorno; para ello, dir&iacute;amos, se requiere no s&oacute;lo de una capacidad de gesti&oacute;n del riesgo sino de su gobernanza, en cuanto no se trata s&oacute;lo de gestionar el ordenamiento del territorio a trav&eacute;s de las herramientas tradicionales de planeaci&oacute;n, sino de comprender que existe una relaci&oacute;n ecol&oacute;gica entre elementos naturales, elementos urbanos, actores, redes de saneamiento y desag&uuml;e, lo cual se necesita una comprensi&oacute;n de todas las relaciones de doble v&iacute;a entre equilibrio geomorfol&oacute;gico, actores sociales e institucionales y amenazas.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>G&oacute;mez, P&eacute;rez, Donoso y Herrera presentan, bajo el t&iacute;tulo "Metodolog&iacute;a y gobierno de la gesti&oacute;n de riesgos de tecnolog&iacute;as de la informaci&oacute;n", un tema de relevancia para el dossier: el an&aacute;lisis de la tipolog&iacute;a de los problemas de seguridad que afectan la informaci&oacute;n, mucha de la cual es de gran inter&eacute;s social y/o desempe&ntilde;a un papel fundamental en el marco de la gesti&oacute;n de sub-sistemas estrat&eacute;gicos en el &aacute;mbito urbano. El texto resulta puntual y ofrece ense&ntilde;anzas interesantes para otras disciplinas: el an&aacute;lisis de c&oacute;mo las empresas y las organizaciones gestionan el riesgo relacionado con la TI, la protecci&oacute;n de la seguridad de la informaci&oacute;n y de c&oacute;mo esta opera para garantizar nudos y redes estrat&eacute;gicas es, en general, un tema clave para comprender c&oacute;mo operan de manera sensible en el &aacute;mbito urbano los sistemas complejos y c&oacute;mo el riesgo los afecta y/o se puede manejar.</p>     <p>En "Apocalipsis anunciado: un viraje en la pol&iacute;tica de riesgo en Colombia a partir de 1985", Zeiderman y Ram&iacute;rez abren una ventana sobre el tema de la construcci&oacute;n pol&iacute;tica del riesgo a partir de su percepci&oacute;n por parte de los actores y de sus reacciones frente a las contingencia, con base en sus discursos, opciones, conveniencias y apuestas estrat&eacute;gicas. La antropolog&iacute;a cultural del riesgo nos permite, por ende, entrar a lo largo de la lectura de estas contribuciones en un territorio quiz&aacute; para muchos inexplorado, que consiste en la generaci&oacute;n de lo material (la intervenciones en el territorio, los cargos de responsabilidad con las estructuras f&iacute;sicas y los equipos humanos que los respaldan) a partir de lo inmaterial (las ideas, las opiniones, las posturas filos&oacute;ficas y &eacute;ticas de quienes tienen el poder de definir qu&eacute; debe, puede o ser&iacute;a oportuno considerar como riesgo).</p>     <p>Briones, en "Inundados, reubicados y olvidados: Traslado del riesgo de desastres en Motozintla, Chiapas", enfrenta el interrogante sobre la reubicaci&oacute;n y su efectividad como soluci&oacute;n a los problemas relacionados con el riesgo en &aacute;reas urbanas. El enlace anal&iacute;tico principal de este art&iacute;culo con el tema de "Ciudad y riesgo" es que en las ciudades la mayor&iacute;a de los problemas relacionados con altos niveles de exposici&oacute;n al riesgo de poblaciones han presentado la tendencia a ser resueltos por medio de la reubicaci&oacute;n de las poblaciones. El trabajo muestra c&oacute;mo el problema de la percepci&oacute;n del riesgo se encuentra determinado por mecanismos de vulnerabilidad social que, frente a la escasez de activos y recursos, induce no s&oacute;lo elecciones sino estados mentales no resilientes. La problem&aacute;tica del reasentamiento, desde luego, presenta enormes dilemas y toda elecci&oacute;n puede ser una elecci&oacute;n ligera. El art&iacute;culo logra con gran sencillez y contundencia poner de manifiesto que m&aacute;s all&aacute; de las macro-variables que en planeaci&oacute;n estrat&eacute;gica se consideran como inatacables como "la corrupci&oacute;n", "la malversaci&oacute;n de los recursos", hay otras como el tama&ntilde;o de las casas y su adecuaci&oacute;n a las necesidades de las personas que las deben habitar que s&iacute; se pueden atacar, logrando as&iacute; un enorme impacto sobre el riesgo, con tan s&oacute;lo abrir las disciplinas a los insumos y a las "fertilizaciones" por parte de otras.</p>     <p><b>NOTAS AL PIE</b></p>     <p><a href="#n1" name="1">1</a>. Debe afirmarse que este Dossier reconoce y profundiza este tema a trav&eacute;s de las contribuciones presentadas.</p>     <p><a href="#n2" name="2">2</a>. La definici&oacute;n de pa&iacute;ses menos desarrollados utilizada por Naciones Unidas en el <i>World Urbanization Prospect 2006</i> y en sus siguientes revisiones, abarca todos los pa&iacute;ses de Am&eacute;rica Latina, Asia (con la excepci&oacute;n de Jap&oacute;n) y el Caribe; adem&aacute;s, incluye a los archipi&eacute;lagos de Melanesia, Micronesia y Polinesia. Naciones Unidas, con base en un acuerdo de la Asamblea General de 2003, produce tambi&eacute;n estad&iacute;sticas que separan las "regiones menos desarrolladas" de "las con un muy bajo nivel de desarrollo entre las desarrolladas" (least developed countries); es decir ,un grupo de 50 pa&iacute;ses que presentan un nivel bajo de desarrollo tanto en t&eacute;rminos absolutos como en comparaci&oacute;n con el grupo de "regiones menos desarrolladas". Aqu&iacute; se presentan los valores calculados excluyendo a estos 50 pa&iacute;ses para facilitar la comparaci&oacute;n entre Colombia, Sur Am&eacute;rica y pa&iacute;ses con niveles de desarrollo comparables, por lo menos en t&eacute;rminos muy generales.</p>     <p><a href="#n3" name="3">3</a>. La labor sobre el &iacute;ndice multidimensional "planeta vivo" realizada por el Fondo Mundial por la Naturaleza (WWF, por su acr&oacute;nimo en ingl&eacute;s) empieza con la publicaci&oacute;n de un primer informe en 1998, al cual le siguen informes cada dos a&ntilde;os. El concepto de "huella ecol&oacute;gica" se refiere a la medici&oacute;n de la demanda de la humanidad sobre la biosfera, en cuanto a &aacute;reas de tierra y mar, biol&oacute;gicamente productiva y requerida para proporcionar los recursos que utilizamos y para absorber los desechos. En 2008, nuestra capacidad de regenerar los recursos que consumamos excede en un 30% la capacidad del planeta para reproducirlos &#91;<a href="#r11">11</a>&#93;.</p> <hr size="1">     <p><b>REFERENCIAS BIBLIOGR&Aacute;FICAS</b></p>     <p><b><a name="r1"></a>&#91;1&#93; U. Beck.</b> <i>Risk Society: Towards a New Modernity</i>. London, Thousand Oaks and New Delhi: Sage. 1992.</p>     <p><b><a name="r2"></a>&#91;2&#93; R. Skeldon.</b> "Demographic and Urban Transitions in a Global System and Policy Responses". In G. Martine. <i>The New Global Frontier: Urbanization, Poverty and Environment in the 21 st Century</i>, Londres and Sterling, VA: Earthscan, 2008.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b><a name="r3"></a>&#91;3&#93; D. Simon.</b> "Urbanization and global environmental change: 21 st century challenges". <i>The Geographical Journal</i>, Vol. 173, No. 1, March 2007, pp. 75-92.</p>     <p><b><a name="r4"></a>&#91;4&#93; E. Bohensky, T. Domingos, A. Guhl, J. Lundberg and M. Zurek.</b> "Drivers of Ecosystem Change". In D. Capistrano, C. Samper, M. Lee and C. Raudsepp-Hearne (eds.). <i>Ecosystems and Human Well-Being: Multiscale Assessment</i>, Volume 4. Washington, Covelo and London: Island Press, 2005.</p>     <p><b><a name="r5"></a>&#91;5&#93; P. Blaikie, T. Cannon, I. Davis and B. Wisner.</b> <i>At Risk: natural hazards, people's vulnerability and disasters</i>. London and New York: Routledge, 1994.</p>     <p><b><a name="r6"></a>&#91;6&#93; O. Cardona.</b> "La necesidad de repensar de manera hol&iacute;stica los conceptos de vulnerabilidad y riesgo: una critica y una revisi&oacute;n necesarias para la gesti&oacute;n". Bogot&aacute;: CEDERI, Universidad de los Andes, 2003</p>     <p><b><a name="r7"></a>&#91;7&#93; R. S&aacute;nchez-Rodr&iacute;guez, K. Seto, D. Simon, W. Solecki, F. Kraas and G. Laumann.</b> <i>Science plan: urbanization and global environmental change</i>, IDHP Report 15 International Human Dimensions Programme on Global Environmental Change, Bonn, 2005. Fecha de consulta: 10 de mayo de 2010. Disponible en: <a href="http://www.ugec.org/files/UrbanizationSciencePlan.pdf" target="_blank">http://www.ugec.org/files/UrbanizationSciencePlan.pdf</a>.</p>     <p><b><a name="r8"></a>&#91;8&#93; L. Schipper and M. Pelling.</b> "Disaster risk, climate change and international development: scope for, and challenges to, integration". <i>Disasters</i>, Vol. 30, No. 1, 2006, pp. 19-38.</p>     <p><b><a name="r9"></a>&#91;9&#93; W.M. Adams.</b> <i>Green Development: Environment and Sustainability in a Developing World</i>, London and New York: Routledge, 2009.</p>     <p><b><a name="r10"></a>&#91;10&#93; WWF.</b> "Living Planet Report 2000", Geneve: WWF, 2000. Fecha de consulta: 12 de agosto de 2010. Disponible en: <a href="http://assets.panda.org/downloads/lpr2000.pdf" target="_blank">http://assets.panda.org/downloads/lpr2000.pdf</a>.</p>     <p><b><a name="r11"></a>&#91;11&#93; WWF.</b> "Living Planet Report 2008", Geneve: WWF, 2008. Fecha de consulta: 12 de agosto de 2010. Disponible en: <a href="http://assets.panda.org/downloads/living_planet_report_2008.pdf" target="_blank">http://assets.panda.org/downloads/living_planet_report_2008.pdf</a>.</p>     <p><b><a name="r12"></a>&#91;12&#93; M. Hodson y S. Marvin.</b> &laquo;"Urban Ecological Security": A New Urban Paradigm?&raquo;. <i>International Journal of Urban and Regional Research</i>. Vol. 33, No.1, March 2009. pp. 193-215.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b><a name="r13"></a>&#91;13&#93; F. Kraas.</b> "Megacities as Global Risk Areas". In J.M Marzluff, E. Shulenberger, W. Endlicher, M. Alberti, G. Bradley, C. Ryan, C. ZumBrunnen, U. Simon. <i>Urban Ecolog y: An International Perspective on the Interaction Between Humans and Nature</i>, New York: Springer 2008.</p>     <p><b><a name="r14"></a>&#91;14&#93; C40 Cities. Clinton Climate Initiative.</b> "Cities and climate change". Fecha de consulta: 12 de agosto de 2010. Disponible en: <a href="http://www.c40cities.org/climatechange.jsp" target="_blank">http://www.c40cities.org/climatechange.jsp</a>.</p>     <p><b><a name="r15"></a>&#91;15&#93; P. Romero Lankao.</b> "Are we missing the point? Particularities of urbanization, sustainability and carbon emissions in Latin American cities". <i>Environment &amp; Urbanization</i>, Vol. 19, No.1, 2007 pp. 159-175.</p>     <p><b><a name="r16"></a>&#91;16&#93; G. Martine, G. McGranahan, M. Montgomery, R. Fern&aacute;ndez-Castilla.</b> <i>The New Global Frontier: Urbanization, Poverty and Environment in the 21st Century</i>. Londres and Sterling, VA: Earthscan. 2008.</p> </font>      ]]></body>
</article>
