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</front><body><![CDATA[  <font face="verdana" size="2">     <p>    <br></p>     <p>    <br></p>     <p>       <center>     <font size="4"><b>    Aprendizaje basado     en problemas     </b></font>   </center> </p>     <p><a name="f1">    <br></a></p>     <p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<center><img src="/img/revistas/inno/v16n28//28a14f1.jpg"></center></p>     <p>Un grupo de profesores de la Universidad   de Delaware emprendi&oacute; la   interesante iniciativa de compartir   sus experiencias del aprendizaje   basado en problemas (ABP). Los   editores dividen el libro en tres   partes. La primera parte (cap&iacute;tulos   1-3) presenta la justificaci&oacute;n del m&eacute;todo   y la experiencia del Instituto   para la transformaci&oacute;n de estudios   de pregrado en la Universidad de   Delaware. La segunda parte (cap&iacute;tulos   4-10) habla de la planificaci&oacute;n   para el eficaz ABP y del m&eacute;todo en   s&iacute;, concretamente: c&oacute;mo formular   los problemas, c&oacute;mo dise&ntilde;ar los sistemas   de evaluaci&oacute;n, c&oacute;mo utilizar   a los estudiantes como monitores;   c&oacute;mo aprender la tecnolog&iacute;a de la   informaci&oacute;n en el ABP. La tercera   parte (cap&iacute;tulo 11-21) presenta los   estudios de casos en el ABP desde   las diferentes disciplinas: biotecnolog&iacute;a,   derecho, enfermer&iacute;a, ciencia   pol&iacute;tica, qu&iacute;mica, pedagog&iacute;a, f&iacute;sica.   La tercera parte tambi&eacute;n contiene   unos art&iacute;culos importantes que no   tuvieron cabida en las dos partes   anteriores, y que abordan temas   del manejo de grupos grandes y peque&ntilde;os,   y del uso de los art&iacute;culos   de investigaci&oacute;n como fuente de los   problemas en el ABP. Todos los cap&iacute;tulos   mantienen el mismo est&aacute;ndar:   son concretos, cortos, f&aacute;ciles de leer y de comprender.</p>     <p>  Los autores no pierden mucho   tiempo justificando el ABP. La   necesidad de la renovaci&oacute;n fundamental   del proceso de la ense&ntilde;aza   universitaria es obvia. Una   de las quejas m&aacute;s comunes de los   profesores de todas las disciplinas   consiste en que los alumnos carecen   de la habilidad o motivaci&oacute;n   de ir m&aacute;s all&aacute; de los hechos descritos   en los materiales, y no quieren   profundizar en los temas del   curso. Las razones del desinter&eacute;s   y la superficialidad son muchas, y   los profesores somos los primeros   responsables. Las formas de evaluaci&oacute;n,   los materiales que utilizamos,   los problemas que planteamos   tienden a reforzar la imagen   del aprendizaje como un proceso   mec&aacute;nico de memorizaci&oacute;n. Los   alumnos r&aacute;pidamente adquieren   la habilidad de recapitular los textos   y preparar las tareas en casa.   Es suficiente una buena memoria   de los hechos, definiciones y ecuaciones   para tener &eacute;xito en el curso.   Los problemas t&iacute;picos ofrecidos en   los textos rara vez estimulan en los   alumnos el desarrollo de sus habilidades   del pensamiento cr&iacute;tico y   razonamiento l&oacute;gico ( p. 63).</p>     <p>  Por otro lado, la calidad de los   programas acad&eacute;micos depende   de c&oacute;mo se preparan los alumnos   para practicar su profesi&oacute;n en el   ambiente real. Es imposible proporcionar   la vasta cantidad de conocimientos   que los alumnos deber&iacute;an   poner en pr&aacute;ctica. La &uacute;nica   manera de responder al reto de la   ampliaci&oacute;n de las fronteras del conocimiento   consiste en ense&ntilde;ar a   los alumnos a aprender de manera   aut&oacute;noma (p. 187).</p>     <p>  El ABP surge como una alternativa   a los cursos magistrales cl&aacute;sicos.   Los autores identifican el origen   del ABP en la medicina, donde los   grupos peque&ntilde;os de estudiantes,   intelectualmente formados y altamente   motivados, trabajan bajo la   direcci&oacute;n de un tutor, para aprender   los conceptos b&aacute;sicos de la ciencia   m&eacute;dica en el contexto de los casos   cl&iacute;nicos reales. La secuencia de   pasos del ABP es la siguiente.</p>     <p>  Primero: se presenta un problema   a los alumnos en forma de un caso   escrito, un trabajo de investigaci&oacute;n   o un video. Los alumnos, trabajando   en grupos, organizan sus ideas   y conocimientos previos e intentan   definir la naturaleza del problema.</p>     <p>  Segundo: los alumnos en la discusi&oacute;n   plantean las preguntas que   develan los temas que les falta para   comprender el problema. Los alumnos   definen lo que saben y lo que   no saben. Este &uacute;ltimo es el aspecto   m&aacute;s relevante del proceso.</p>     <p>  Tercero: los alumnos deciden qu&eacute;   temas ser&aacute;n atacados por todo el   grupo, y qu&eacute; temas pueden ser investigados   individualmente y ense&ntilde;ados   luego al grupo. Los alumnos   y el profesor discuten tambi&eacute;n las   fuentes de la informaci&oacute;n.</p>     <p>  Cuarto: cuando los alumnos se   re&uacute;nen nuevamente, ellos exploran   los temas de aprendizaje, integrando   el nuevo conocimiento   al contexto del problema. Contin&uacute;an   definiendo nuevos temas por   aprender a medida que avanzan en   la comprensi&oacute;n del problema. Los   alumnos se dan cuenta de que el   aprendizaje es un proceso continuo   y que siempre surgen nuevos problemas   por explicar (pp. 20-21).</p>     <p>  En este momento surge una duda.   La parte central del proceso es   la identificaci&oacute;n por los mismos   alumnos de las lagunas en su formaci&oacute;n.   No est&aacute; claro c&oacute;mo los   alumnos podr&aacute;n saber qu&eacute; les falta   por aprender, si no saben que tal conocimiento existe. Al final del   libro se sugiere una interesante hip&oacute;tesis   al respecto.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>  La parte central del trabajo de los   profesores en el ABP es la formulaci&oacute;n   de los problemas. Un buen   problema debe ser abierto y controversial,   para estimular la discusi&oacute;n,   atrapar la atenci&oacute;n de los   alumnos y motivarlos a lograr una   comprensi&oacute;n m&aacute;s profunda de los   conceptos en cuesti&oacute;n. Un problema   bien dise&ntilde;ado debe vincular   el tema del estudio con el mundo   real, familiar a los alumnos (p.   64). A menudo se discute el ABP   en t&eacute;rminos de que hay que elegir   entre el aprendizaje basado en problemas   y el aprendizaje que no lo   est&aacute;. Los autores demuestran que   todo el aprendizaje est&aacute; basado en   problemas. La pregunta es &iquest;Qu&eacute;   tipo de problemas podr&aacute; motivar   el aprendizaje de los alumnos? Los   alumnos van a trabajar con los   problemas “escolares”(por ejemplo, &iquest;c&oacute;mo hay que hacer para satisfacer los requisitos arbitrarios del profesor con el m&iacute;nimo esfuerzo) o problemas relevantes para la sociedad? (p. 264). Los problemas que funcionan bien requieren que los estudiantes tomen decisiones. Se debe pedir que los alumnos justifiquen sus decisiones sobre la base de los principios que aprendieron.</p>     <p>  Son interesantes las recomendaciones   de los autores en cuanto al manejo   de la informaci&oacute;n. No toda la   informaci&oacute;n que se comunica en   el problema tiene que ser relevante   para la soluci&oacute;n del problema.   Es un punto importante, porque   as&iacute; mismo sucede en el mundo   real. Por otro lado, no toda la informaci&oacute;n   que se requiere para   la soluci&oacute;n del problema debe ser   transmitida de inmediato. Por eso   buenos problemas est&aacute;n dise&ntilde;ados   en m&uacute;ltiples fases. Los nuevos bloques   de la informaci&oacute;n se comunican   a los alumnos a medida que   ellos avanzan.</p>     <p>  La experiencia de los autores muestra   que los buenos problemas son   suficientemente complejos como   para que una estrategia individual   de aprendizaje no sea factible y se   necesite el trabajo en equipo. La   eficacia del ABP depende de la capacidad   del aprendizaje cooperativo   que permite sintetizar lo aprendido   y conectar los nuevos conocimientos   con el marco de comprensi&oacute;n   que se est&aacute; edificando en el grupo.</p>     <p>  Encontrar un buen problema significa   todo un reto en la mayor&iacute;a de   las disciplinas. Rara vez se los puede   encontrar en los textos universitarios.   No sobra un poco de creatividad,   porque puede ser necesario   acudir al cine, biograf&iacute;as, novelas,   art&iacute;culos de prensa popular y de   investigaci&oacute;n (p. 66). Es fruct&iacute;fero   buscar la inspiraci&oacute;n entre los autores   cl&aacute;sicos en cada disciplina. Los   cl&aacute;sicos proporcionan el andamiaje   del curso basado en las primeras   fuentes porque delinean la historia   de la disciplina. Son pocos los estudiantes   que por su propia iniciativa   leen la literatura primaria de su   profesi&oacute;n, y se necesita la orientaci&oacute;n   de los profesores para que su   encuentro con los art&iacute;culos t&eacute;cnicos   no sea traum&aacute;tico (p. 152).</p>     <p>  Los profesores deben escoger la   idea, el concepto o principio que se   pretende ense&ntilde;ar, y hacer una lista   de los objetivos de aprendizaje que   los alumnos deben cumplir. Luego   hay que saber ubicar el concepto   escogido en el contexto del mundo   real. El problema tiene que ser introducido   a los alumnos, de tal manera   que ellos puedan identificar   los temas te&oacute;ricos que est&aacute;n detr&aacute;s   del problema planteado (p. 67).</p>     <p>  Entre las experiencias del ABP,   reportadas en el libro desde diferentes   disciplinas, est&aacute; ausente la   administraci&oacute;n. Esto parece extra&ntilde;o   porque la administraci&oacute;n es   una de las disciplinas que desde sus   inicios utiliza los casos. Sin embargo,   al leer las experiencias de otras   disciplinas, uno empieza a entender   a qu&eacute; se debe esta “discriminaci&oacute;n”.   Se ve que los profesores de   las ciencias naturales tienen pocas   dificultades con la formulaci&oacute;n de   los problemas relevantes. Parece   que la misma naturaleza abstracta   de sus disciplinas les ayuda. Cualquier   tema te&oacute;rico, aparentemente,   puede ser vuelto un problema,   enmarc&aacute;ndolo en una narraci&oacute;n   que reproduce el ambiente familiar   para los estudiantes. Los temas de   salud no necesitan ni siquiera la narrativa.   Son problemas humanos y   sociales por su naturaleza.</p>     <p>  Todo esto es cierto, pero no explica   por qu&eacute; el ABP en la administraci&oacute;n   es dif&iacute;cil. Las disciplinas antiguas,   como la ciencia natural, la salud   y el derecho, tienen algo que est&aacute;   incipiente en la administraci&oacute;n:   una s&oacute;lida base causal. Los f&iacute;sicos,   qu&iacute;micos, m&eacute;dicos, abogados, se   acostumbran a observar las manifestaciones   externas de un fen&oacute;meno   oculto, y a partir de las manifestaciones   externas, diagnosticar la   existencia de un desorden. Luego,   a partir del diagn&oacute;stico, establecen   las causas del problema. Establecer   las causas del desorden les permite   formular las recomendaciones pr&aacute;cticas   en cuanto al tratamiento y la   soluci&oacute;n del problema. La primera   parte es la semiolog&iacute;a, o la ciencia   sobre los s&iacute;ntomas. La segunda parte   es la etiolog&iacute;a, o la ciencia sobre   las causas. Las antiguas disciplinas   generaron sus semiolog&iacute;as y sus   etiolog&iacute;as que establecen los &aacute;rboles   de decisi&oacute;n y mapas conceptuales   inequ&iacute;vocos, con la causalidad   no ambigua.</p>     <p>  Estos dos pilares del diagn&oacute;stico   de los problemas est&aacute;n incipientes   en la administraci&oacute;n. A los   alumnos se les ense&ntilde;an muchas   herramientas, pero no existe el   consenso acerca de la interpretaci&oacute;n   de los resultados que arrojan   las herramientas, pruebas, razones   financieras, modelos estad&iacute;sticos y   econom&eacute;tricos. Aqu&iacute; radica la verdadera dificultad de construir la   ense&ntilde;anza de la administraci&oacute;n en   torno a los problemas.</p>     <p>  El libro indirectamente lo muestra   cuando reporta los resultados del   ABP en el curso de la ciencia pol&iacute;tica.   El ABP fue &uacute;til para ilustrar   la noci&oacute;n de la democracia y el respeto   de la variedad. No se report&oacute;   su empleo en los temas te&oacute;ricos y   conceptuales m&aacute;s espec&iacute;ficos (p.   216), lo cual no es causal. En las   ciencias sociales (excepto el derecho)   es dif&iacute;cil establecer los nexos   de causalidad entre un fen&oacute;meno   observable y sus causas ocultas. La   discusi&oacute;n de los fen&oacute;menos en la   ciencia pol&iacute;tica o administraci&oacute;n   puede ser divertida, pero no necesariamente   conduce a descubrir   las causas por un camino, &aacute;rbol   de decisi&oacute;n o mapa conceptual,   ya establecido por la ciencia. Por   eso la posibilidad de que los alumnos   lleguen a detectar las lagunas   en su formaci&oacute;n y propongan los   temas por aprender es casi nula.   Los alumnos se valen del sentido   com&uacute;n, y hablan de lo divino y de   lo humano sin sentir la necesidad   de aprender nada m&aacute;s de lo que ya   saben. La aplicaci&oacute;n del ABP en la   administraci&oacute;n depende de la capacidad   de los profesores de generar   una ciencia diagn&oacute;stica, nuestra   propia semiolog&iacute;a y etiolog&iacute;a.</p>     <p><b>  Yuri Gorbaneff</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>  Departamento de Administraci&oacute;n    <br>Pontificia Universidad Javeriana</p>     <p><a href="mailto:yurigor@javeriana.edu.co"> yurigor@javeriana.edu.co</a></p> </font>      ]]></body>
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