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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Técnica y utopía. Biografía intelectual y política de Alejandro López, 1876-1940]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  <font size="2" face="verdana">     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p>       <center>    <font size="4"><b>T&eacute;cnica y utop&iacute;a.     Biograf&iacute;a intelectual y pol&iacute;tica de Alejandro L&oacute;pez, 1876-1940</b></font>   </center> </p>     <p>&nbsp;</p>     <p>    <center><img src="/img/revistas/inno/v17n29/29a13f1.jpg"></center></p>     <p>       <center>     <font size="3"> <b>Alberto Mayor Mora</b>, Fondo Editorial Universidad Eafit, Colecci&oacute;n Cielos de Arena, enero de 2001.     </font>   </center> </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>     <p>Una vez se realiza la lectura de este magistral y profundo trabajo &ndash;que involucra m&aacute;s de doce a&ntilde;os de investigaci&oacute;n&ndash;, se evidencian dos rasgos:   la madurez intelectual del profesor Alberto Mayor Mora, que ya en otros estudios hab&iacute;a demostrado su capacidad anal&iacute;tica, y la importancia de Alejandro L&oacute;pez para la historia del pensamiento econ&oacute;mico y social colombiano de la primera parte del siglo XX.</p>     <p>  Alberto Mayor, fundado en los planteamientos   de la Escuela de Sociolog&iacute;a   de la Universidad Nacional de Colombia, que se empez&oacute; a construir   desde los a&ntilde;os sesenta, orienta   su investigaci&oacute;n sobre la persona de Alejandro L&oacute;pez en la tesis weberiana   que se&ntilde;ala que la historia de los hombres se puede analizar a partir   de sus inclinaciones hacia el poder   (prestigio), el dinero (riqueza) y el sexo.</p>     <p>  L&oacute;pez, seg&uacute;n se desprende de la indagaci&oacute;n   realizada por Mayor Mora, tuvo el deseo de ganar prestigio como intelectual y reformador social de Colombia, y lo consigui&oacute; siendo diputado, gerente de las Empresas P&uacute;blicas, de la Federaci&oacute;n Nacional de Cafeteros y representante a la C&aacute;mara.   Constituy&oacute; una familia relativamente   estable y s&oacute;lida a lo largo de su vida. El deseo de riqueza no fue una debilidad del hijo del artesano de Medell&iacute;n Miguel A. L&oacute;pez.</p>     <p>  Con un detallado trabajo de archivo,   Alberto Mayor indaga sobre los ancestros estamentales del ingeniero   civil Alejandro L&oacute;pez, hijo de una familia de artesanos, espec&iacute;ficamente   de sastres, de la Medell&iacute;n del siglo   XIX. All&iacute; Mayor Mora logra identificar   los principales valores que el abuelo de Alejandro y su padre imprimieron   sobre el car&aacute;cter de los descendientes y que quedaron como tinta indeleble, impregnados en su personalidad, al igual que sus amores hacia el trabajo pr&aacute;ctico y sus odios hacia los prestantes miembros de la sociedad que viv&iacute;a en el “marco de la plaza&rdquo;, como de manera argumentada   lo se&ntilde;ala Mayor en el texto.</p>     <p>  Estos antecedentes, reforzados por la experiencia vivida en la Escuela Nacional   de Minas de Medell&iacute;n, estudiada   en otra obra del mismo autor (<i>&Eacute;tica, trabajo y productividad en Antioquia</i>.   Tercer Mundo Editores, 1989), llevan a Alejandro L&oacute;pez a aproximarse   al pensamiento econ&oacute;mico de los a&ntilde;os veinte y treinta, de la ciudad   de Londres. All&iacute; accede a los planteamientos de la escuela marginalista   (Marshall, Jevons) y a los primeros   esbozos del intervencionismo de Estado que desarrollaba Mr. Maynard   Keynes en el c&iacute;rculo de la universidad   londinense.</p>     <p>  Alberto Mayor, con el cuidado de un historiador de las ideas, se dedica a identificar las fuentes intelectuales de L&oacute;pez. En un trabajo de filigrana y artesan&iacute;a investigativa precisa las relaciones entre el pensamiento, las conclusiones y las recomendaciones para Colombia que hace L&oacute;pez en sus trabajos (<i>El trabajo, El desarme de la usura, Problemas colombianos</i>) y las elaboraciones te&oacute;ricas e hip&oacute;tesis de autores del pensamiento econ&oacute;mico y sociol&oacute;gico europeo de los siglos XIX y XX, tales como Marshall, Jevons,   Tarde, Le Bon y Ruskin. L&oacute;pez no fue marxista, y aunque conoci&oacute; obras del gran pensador alem&aacute;n y tal vez durante su estad&iacute;a, como lo indica   Mayor, se aproxim&oacute; a su resonancia   en la Inglaterra de los a&ntilde;os veinte,   su tendencia liberal lo acerc&oacute; al pensamiento econ&oacute;mico marginalista   y al intervencionismo propugnado por el partido liberal ingl&eacute;s, que consideraba   m&aacute;s adecuados para el pa&iacute;s que era Colombia a comienzos del siglo   XX.</p>     <p>  Soci&oacute;logo fundado en el m&eacute;todo de la “comprensi&oacute;n&rdquo; para interpretar el pasado, Mayor Mora se detiene, con una rigurosidad y obsesi&oacute;n similares a las del personaje estudiado, en los detalles del pensamiento econ&oacute;mico   de la &eacute;poca para entender los problemas   de la econom&iacute;a pol&iacute;tica: las relaciones entre producci&oacute;n y moneda,   inter&eacute;s del capital, la unidad del mercado o de la econom&iacute;a, la usura, la industria, las finanzas p&uacute;blicas, el comercio internacional, la tasa de cambio, el patr&oacute;n oro, todos ellos objeto de los pensadores de la econom&iacute;a   de comienzos del siglo XX en Europa.</p>     <p>  Las conexiones existentes entre una econom&iacute;a fundamentalmente agr&iacute;cola   como la colombiana de los a&ntilde;os 1910, el surgimiento de la industria en los a&ntilde;os veinte y la transformaci&oacute;n   social y pol&iacute;tica al pasar de una sociedad estamental y predominantemente   rural a una sociedad con clases sociales claramente diferenciadas,   con todas sus contradicciones   y ambig&uuml;edades, se encuentran se&ntilde;aladas con precisi&oacute;n, o sugeridas,   en otros casos, en el texto de Mayor Mora.</p>     <p>  Alberto Mayor hace varios llamados &ndash;con raz&oacute;n seg&uacute;n se desprende de su formidable estudio&ndash; a los economistas   y a los dirigentes contempor&aacute;neos   sobre la pertinencia del pensamiento   de Alejandro L&oacute;pez para la Colombia del siglo XXI, debido al hecho hist&oacute;rico de haberse aplazado asuntos cruciales para el desarrollo de la econom&iacute;a nacional como la reforma   agraria (distribuci&oacute;n de la propiedad)   y permitirse la imposici&oacute;n del sector financiero sobre el sector industrial, con la consecuente limitaci&oacute;n   para que se produjera la integraci&oacute;n   del mercado nacional colombiano   durante la segunda mitad del siglo XX.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>  La sucinta aproximaci&oacute;n al mundo de la diplomacia colombiana de los a&ntilde;os veinte y treinta, que de seguro   no presenta enormes diferencias frente a lo que era caracter&iacute;stico de la diplomacia latinoamericana de esos a&ntilde;os, nos permite advertir que all&iacute; tienen los investigadores del Estado una fuente valiosa para descubrir a los grupos precapitalistas que controlaban   y que orientaron las relaciones   internacionales de estas naciones durante gran parte del siglo XX.</p>     <p>  La exposici&oacute;n clara y precisa de Alberto   Mayor me ha recordado las conversaciones con el escritor y poeta   Luis Vidales (autor de <i>Suenan timbres</i>),   que, un poco posterior en el tiempo a Alejandro L&oacute;pez, nos relataba   hace unos a&ntilde;os la sorpresa intelectual   de los colombianos acerc&aacute;ndose   a las tendencias econ&oacute;micas, pol&iacute;ticas y sociales que se experimentaban   en Europa (Madrid, Par&iacute;s, Londres), y la conmoci&oacute;n subjetiva que les causaba estar conociendo de primera mano el surgimiento de nuevos   movimientos en las artes pl&aacute;sticas   de los a&ntilde;os veinte y treinta.</p>     <p>  En los cap&iacute;tulos que presentan y analizan   lo sucedido con Alejandro L&oacute;pez   una vez regresa al pa&iacute;s en 1935, cuando ya se deten&iacute;a la “Revoluci&oacute;n en Marcha&rdquo;, se perciben las ambig&uuml;edades   de una dirigencia que, sobre todo, intu&iacute;a el valor de las recomendaciones   del intelectual, pero que no ten&iacute;a el poder suficiente y el convencimiento   para imponerse sobre sectores econ&oacute;micos y sociales que representaban la sociedad precapitalista   y estamental de comienzos del siglo XX en Colombia y que aspiraba a mantener sus privilegios.</p>     <p>  La gesti&oacute;n de Alejandro L&oacute;pez en la gerencia de la Federaci&oacute;n Nacional   de Cafeteros ser&aacute; afectada por la pugna de intereses de los sectores “financistas&rdquo;   que ve&iacute;an malogrados sus beneficios ante el control del cr&eacute;dito   y la tasa de cambio por parte del Estado, como lo propon&iacute;a L&oacute;pez en sus escritos (<i>Desarme de la usura</i>) y en los debates en la C&aacute;mara de Representantes.</p>     <p>  Las diversas sugerencias que da Mayor   Mora a los investigadores econ&oacute;micos,   antrop&oacute;logos, historiadores econ&oacute;micos y soci&oacute;logos, y las nuevas l&iacute;neas de trabajo que advierte, tales como la capacidad de predicci&oacute;n de la crisis de los a&ntilde;os veinte por parte   de otros economistas colombianos   contempor&aacute;neos a L&oacute;pez, o las tendencias “feministas&rdquo; en el pensamiento   de Alejandro L&oacute;pez, ubic&aacute;ndolo   como un pensador moderno   miembro de la que se ha definido como la “segunda generaci&oacute;n nacional&rdquo;   colombiana, nos convencen del inmenso trabajo por realizar sobre la historia reciente de Colombia.</p>     <p>  Queda un sinsabor por las imposiciones   de la sociedad sobre sus mentes   m&aacute;s l&uacute;cidas, al ver c&oacute;mo un personaje   de las calidades intelectuales de Alejandro L&oacute;pez no contin&uacute;a hasta   el final de sus d&iacute;as en la aproximaci&oacute;n   a los problemas te&oacute;ricos de la econom&iacute;a, la administraci&oacute;n y la organizaci&oacute;n social, sino que termina   atrapado en la lucha pol&iacute;tica nacional   por el af&aacute;n de poner en pr&aacute;ctica   sus conclusiones te&oacute;ricas frente a una dirigencia local que no lo comprend&iacute;a   a cabalidad.</p>     <p>  En la fineza y plasticidad de este producto   intelectual de Mayor Mora, los soci&oacute;logos tenemos una perspectiva y una lecci&oacute;n para abordar las relaciones   que se dan entre una persona, las ideas determinantes de su tiempo y las tendencias y din&aacute;micas pol&iacute;ticas contradictorias propias de su entorno   social y cultural.</p>     <p>  En s&iacute;ntesis, este texto logra avanzar en la comprobaci&oacute;n de las hip&oacute;tesis sugeridas por el profesor Dar&iacute;o Mesa en sus lecciones a lo largo del trabajo acad&eacute;mico en la Universidad Nacional   de Colombia, y resuenan en las 565 p&aacute;ginas del texto de Alberto Mayor,   con la solidez intelectual de este investigador colombiano de primer nivel, las reflexiones sobre la importancia   de desarrollar un pensamiento cient&iacute;fico y nacional.</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><b>Autor de la rese&ntilde;a</b>:</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>  Wilson H. Ladino Orjuela. </p>     <p>Soci&oacute;logo. M&aacute;ster en Sociolog&iacute;a. Estudiante de segundo a&ntilde;o del doctorado en Gobierno y Administraci&oacute;n P&uacute;blica de la Universidad Complutense de Madrid-Instituto Ortega y Gasset. Profesor del n&uacute;cleo de Estado y Poder de la Escuela Superior de Administraci&oacute;n P&uacute;blica, Territorial Once. Asesor y consultor en pol&iacute;ticas p&uacute;blicas, organizaci&oacute;n territorial del Estado y planeaci&oacute;n social regional.</p> </font>      ]]></body>
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