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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[From the information obtained through direct observation and interviews, and under the research project on Colombian immigrant organizations in Spain, the article offers a reflection derived from the notes of a "field journal" in which converge places, practices, perceptions and forms of organization of Colombian immigrants in Catalonia, considered from the issue of migration approaches and collective action.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[ <p align="right"><font size="2" face="Verdana"><b>ART&Iacute;CULOS ORIGINALES DERIVADOS DE INVESTIGACI&Oacute;N</b></font></p> <font face="Verdana" size="2">    <p align="right">&nbsp;</p>     <p align="center"><font face="Verdana" size="4"><b>Inmigraci&oacute;n y   asociacionismo (Notas     de viaje)</b></font><a href="#_ftn1" name="_ftnref1" title=""><b>*</b></a></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center"><b><font face="Verdana" size="3">Immigration and Associationism</font></b></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><b><i>William Fredy P&eacute;rez Toro</i></b>**</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><i>&nbsp;</i>** Abogado. Candidato a Doctor de la Universidad Aut&oacute;noma de Barcelona. Docente investigador del Instituto de Estudios Pol&iacute;ticos de la Universidad de Antioquia. E-mail: <a href="mailto:william.perez@udea.edu.co">william.perez@udea.edu.co</a></p>      <p>&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p> <hr noshade="noshade"> <b>RESUMEN</b>     <p>A partir de la informaci&oacute;n obtenida mediante observaci&oacute;n directa y entrevistas, y en el marco del proyecto de investigaci&oacute;n sobre las organizaciones de inmigrantes colombianos en Espa&ntilde;a, el art&iacute;culo ofrece una reflexi&oacute;n derivada de las notas de un "diario de campo" en el que convergen los lugares, las pr&aacute;cticas, las percepciones y las formas de organizaci&oacute;n de los inmigrantes colombianos en Catalu&ntilde;a, examinados a partir de los enfoques del tema migratorio y la acci&oacute;n colectiva.</p>      <p><b>Palabras clave: </b>Inmigraci&oacute;n; Asociacionismo; Acci&oacute;n Colectiva; Espa&ntilde;a.</p>  <hr noshade="noshade">   <b>ABSTRACT</b>     <p>From the information obtained through direct observation and interviews, and under the research project on Colombian immigrant organizations in Spain, the article offers a reflection derived from the notes of a "field journal" in which converge places, practices, perceptions and forms of organization of Colombian immigrants in Catalonia, considered from the issue of migration approaches and collective action.</p>      <p><b>&nbsp;Key words: </b>Immigration; Associationism, Collective Action, Spain.</p>  <hr noshade="noshade">     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><b><font face="Verdana" size="3">Introducci&oacute;n</font></b></p>      <p>En raz&oacute;n de los tiempos que corren y el lugar en el que estamos, y en cuanto "en todo caso hay que hacer investigaci&oacute;n", es posible que algunas veces terminemos involucrados en temas que siempre hemos evitado. O tambi&eacute;n, en cuanto "la investigaci&oacute;n ha de ser &uacute;til" y en todo caso ajustada a las tem&aacute;ticas definidas por las agencias de financiaci&oacute;n o por los contempor&aacute;neos criterios de excelencia, es posible que jam&aacute;s logremos inmiscuirnos en la investigaci&oacute;n de aquellos objetos y problemas a los cuales podr&iacute;amos acercarnos con mayor curiosidad, responsabilidad y rigor acad&eacute;mico. Pero aunque no deja de ser tentador un mundo en el cual los acad&eacute;micos pudieran escoger tranquilamente aquellas cosas de las que quieren ocuparse, la ir&oacute;nica ventaja de un medio con carencias tan significativas como las nuestras es que tenemos siempre la posibilidad de descubrirnos recorriendo lugares que de otra manera jam&aacute;s visitar&iacute;amos, y entusiasmados con la introducci&oacute;n de un objeto extra&ntilde;o en el d&oacute;cil territorio de nuestros propios problemas de investigaci&oacute;n.</p>      <p>El informe original de investigaci&oacute;n (<i>Organizaciones de inmigrantes colombianos en Catalu&ntilde;a</i>) que soporta este texto, fue construido sobre una especie de "diario de campo" escrito a partir de la observaci&oacute;n, precisamente, de varios territorios extra&ntilde;os y sobrepuestos: el territorio concreto de los lugares y formas de organizaci&oacute;n de los colombianos inmigrantes; el territorio disciplinar referido al tema de la inmigraci&oacute;n, y el territorio de los debates te&oacute;ricos sobre la acci&oacute;n colectiva. Extra&ntilde;os, porque el observador en este caso no ten&iacute;a familiaridad previa con esos discursos y problemas; sobrepuestos, porque el limitado tiempo se&ntilde;alado para el desarrollo del trabajo hac&iacute;a imposible la desagregaci&oacute;n y estudio detenido de cada tem&aacute;tica.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Las primeras p&aacute;ginas del diario aqu&eacute;l daban cuenta de las condiciones adversas que se han mencionado. All&iacute; aparece una declaraci&oacute;n de aburrimiento e inseguridad por visitar ese inconmensurable campo de las migraciones, "irreconocible, insoportable y repleto de cantaletas", y del cual se ocupan desde hace mucho tiempo tantos y tan capacitados ej&eacute;rcitos de intelectuales, pol&iacute;ticos y activistas. Sin embargo, al pie de esa notoria desesperanza, en aquellas mismas p&aacute;ginas se apuntaba una cautela que recordaba los sorpresivos resultados de un recorrido reciente del autor por la "confusa regi&oacute;n del g&eacute;nero". All&iacute; tambi&eacute;n se hab&iacute;a pronosticado "tiempo perdido". Pero en las &uacute;ltimas p&aacute;ginas del diario aparecen anotaciones seg&uacute;n las cuales, como &eacute;ste, aquel result&oacute; ser un viaje muy satisfactorio, sobre todo, por el descubrimiento de paisajes que siendo en principio extra&ntilde;os, se fueron haciendo sorprendentemente familiares, y de perspectivas que habi&eacute;ndose presumido conocidas, se fueron haciendo completamente extra&ntilde;as<a href="#_ftn3" name="_ftnref3" title="">[1]</a>.</p>      <p>M&aacute;s adelante, localizadas entre p&aacute;gina y p&aacute;gina hasta el final, en el diario aparecen algunas advertencias que pueden ahora citarse como indicativas de la manera como se fue desarrollando la marcha por esos paisajes y perspectivas. Primera: aunque de cuando en cuando uno pueda quedarse "colgado" en detalles que no tienen que ver directamente con la finalidad del viaje, eso puede hacer no s&oacute;lo m&aacute;s divertido, sino m&aacute;s comprensible el panorama. Segunda: no es f&aacute;cil concentrarse en medio del ruido que producen tantos y tan diversos expertos hablando al mismo tiempo; y aunque finalmente no es posible prescindir de ellos, de vez en cuando es recomendable utilizar transportes en los cuales la voraz competencia entre los sabios no sea el principio. Tercera: si otros pasajeros no responden en caso de que intentemos intercambiar impresiones preliminares con ellos, su silencio no s&oacute;lo se debe al ruido ese que les obligar&iacute;a a gritar, sino que muy posiblemente nuestros dichos constituyen apenas t&oacute;picos. No obstante, no habr&iacute;amos de perder la calma. Adriana Gonz&aacute;lez lo dec&iacute;a con este trabalenguas: los lugares comunes que no son ya los comunes lugares de las comunidades acad&eacute;micas, a veces permiten reconsiderar con mucha fortuna lo que ahora com&uacute;nmente aceptamos<a href="#_ftn4" name="_ftnref4" title="">[2]</a>.</p>      <p>Y una &uacute;ltima advertencia, un poco m&aacute;s extensa: si se ha tenido la experiencia previa de ser inmigrante en el propio territorio colombiano, ha de hacerse el mejor esfuerzo por no involucrarla en la observaci&oacute;n actual, pues podr&iacute;amos quedar entrampados en recuerdos que, al margen de la cuesti&oacute;n del pasaporte y la visa, nos dificultar&iacute;an despu&eacute;s captar alguna diferencia fundamental.</p>      <p>En efecto, la experiencia del inmigrante en otro pa&iacute;s podr&iacute;a terminar compar&aacute;ndose con la sensaci&oacute;n de ajenidad, la "comprensible" exclusi&oacute;n y el asombroso "reconocimiento" que marcaron las vidas de muchos provincianos en la gran ciudad colombiana: la iron&iacute;a de una sensaci&oacute;n de anonimato urbano que, sin embargo, no aplicaba en relaci&oacute;n con las maneras, vestimentas y or&iacute;genes rurales<a href="#_ftn5" name="_ftnref5" title="">[3]</a>; la sorpresa de ser trabajadores m&aacute;s rendidores y m&aacute;s "agradecidos" que los citadinos; la imposibilidad de "alquilar una pieza"; el reto de pedirle informaci&oacute;n a un polic&iacute;a; el desconocimiento del mecanismo de los ba&ntilde;os; la dificultad para entender la jerga de entonces; la ocasional compasi&oacute;n de un vecino con "los monta&ntilde;eros"; los "giros postales" para la familia; las ganas de volver "cuando las cosas cambien all&aacute;" y cuando la situaci&oacute;n personal "mejore con lo que hacemos aqu&iacute;". Ser&iacute;a pues dif&iacute;cil captar algunas especificidades de la inmigraci&oacute;n que ahora observamos en nuestro viaje, si no logramos neutralizar temporalmente el recuerdo de que tambi&eacute;n nuestro status en una gran ciudad colombiana creci&oacute; al ritmo del salario y que, por ejemplo, apenas un t&iacute;tulo y la adecuada apariencia en algo nos igualaron; si no olvidamos por un momento que los bancos nos incluyeron seriamente cuando no fuimos "apenas" operarios y que casi fuimos "capitalinos" s&oacute;lo con unos Adidas y unos Levis. Y no identificaremos adecuadamente la especificidad del inmigrante por el que ahora tratamos de indagar, si no dejamos mientras tanto de recordar que en su momento hab&iacute;a tambi&eacute;n una "colonia del pueblo" en esa ciudad colombiana en la cual fuimos extra&ntilde;os, y que all&iacute; en esas precarias organizaciones nos junt&aacute;bamos para muchas cosas: para donar ropa usada, promover campa&ntilde;as electorales, sentirnos acompa&ntilde;ados, recordar lo que &eacute;ramos, beber como camellos, y eventualmente tambi&eacute;n, c&oacute;mo no, para reactualizar nuestras maneras machistas, negociantes y cat&oacute;licas.</p>      <p>Desde luego que aceptar plenamente las similitudes entre unas y otras experiencias de inmigraci&oacute;n nos permitir&iacute;a extraer algunas conclusiones sobre nosotros mismos y tal vez reconsiderar algunas "rupturas" que suponemos tan actuales, pero en todo caso corremos el riesgo de pasar por alto esta diferencia b&aacute;sica: que salir y vivir dignamente en otro pa&iacute;s es un privilegio tan escaso como el de mantenerse y sobrevivir en algunas zonas del territorio colombiano; o m&aacute;s concretamente en relaci&oacute;n con el caso que ahora interesa, que "salir, llegar e instalarse" son en la gran mayor&iacute;a de los casos t&eacute;rminos clave para aludir a las dificultades de los inmigrantes colombianos en Espa&ntilde;a, mientras que los problemas de la migraci&oacute;n o el desplazamiento interno en Colombia pasan b&aacute;sicamente por la imposibilidad que tienen las personas de "quedarse, permanecer o no ser desinstaladas".</p>      <p>A continuaci&oacute;n se presentan algunas notas de viaje sobre las cuestiones de la inmigraci&oacute;n, el asociacionismo y las percepciones de los colombianos sobre sus propias organizaciones. Son apuntes cada vez m&aacute;s ordenados, pero que como en casi todo trabajo —apresurado— de campo, y contraviniendo cualquier planificaci&oacute;n inicial, han sido obtenidos de forma bastante ca&oacute;tica a partir de entrevistas m&aacute;s o menos libres, lo mismo que de archivos oficiales; en un parque, lo mismo que en el blog y en el foro virtual; en el bar o en la fila del supermercado, tanto como en las bibliotecas; en las revistas electr&oacute;nicas y en la prensa escrita, lo mismo que en la radio y en el vecindario; en las p&aacute;ginas de cl&aacute;sicos y en los folios avalados por las mecas del pensamiento, lo mismo que en el panfleto de un club de "chavales" o en los reportes policiales.</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><b><font face="Verdana" size="3">1. Sobre la plasticidad del extranjero</font></b></p>      <p>En mayor o menor cantidad los "venidos de fuera" han estado entre <i>nosotros</i>, as&iacute; como algunos de "los nuestros" han sido extranjeros en muy diversos lugares. Entre nuestras familias, en la cuadra, en nuestras comunidades de referencia, en la ciudad, hubo siempre "extra&ntilde;os que llegaron", de la misma manera y por razones parecidas a las que inspiraron la movilizaci&oacute;n de muchas personas y grupos m&aacute;s all&aacute; de las fronteras nacionales: jud&iacute;os y gitanos en di&aacute;sporas hacia cualquier lugar, migraciones de europeos hacia Am&eacute;rica, centro y sudamericanos en estampidas hacia los Estados Unidos, magreb&iacute;es y latinoamericanos moviliz&aacute;ndose hacia Europa, y orientales en permanente dispersi&oacute;n por el mundo.</p>      <p>Una tal movilidad de poblaciones ha modificado m&aacute;s o menos los horizontes culturales de los pueblos y ha impactado m&aacute;s o menos la econom&iacute;a de las naciones, pero sobre todo ha hecho que el <i>extranjero </i>se encuentre invariablemente disponible para la defensa, redefinici&oacute;n o reafirmaci&oacute;n de una identidad, y al servicio de la localizaci&oacute;n de los males, los peligros o los enemigos que amenazan <i>nuestra </i>comunidad, <i>nuestra </i>naci&oacute;n o <i>nuestra </i>raza.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote>       <p>[…]     La opini&oacute;n ciudadana europea culpa cada vez m&aacute;s a los inmigrantes, que no     tienen "nuestra" moral y nuestros valores culturales, de todas las desgracias     socio-econ&oacute;micas producto de la recesi&oacute;n y de los reajustes capitalistas […].     Las alusiones a una "inundaci&oacute;n de inmigrantes" y a una "bomba de emigraci&oacute;n"     se utilizan para intensificar unos difusos temores de la poblaci&oacute;n, distrayendo     el cada vez mayor descontento social de las verdaderas causas de la recesi&oacute;n     econ&oacute;mica. […] Aunque es evidente que no se puede culpar a los inmigrantes del     aumento del desempleo, de la escasez de vivienda, y de los deficientes     servicios sociales, "ellos" son los verdaderos chivos expiatorios de "nuestros"     problemas socio-econ&oacute;micos (Stolcke, 1995, p. 2).</p> </blockquote>     <p>As&iacute;, al ritmo de la propia experiencia de los pueblos, de sus necesidades, de sus proyectos de vida y, muy especialmente, de los intereses de grupos espec&iacute;ficos, en cada momento la movilidad de poblaciones o <i>las situaciones</i> a las que evidentemente da lugar, <i>han podido ser </i>definidas como problemas sociales, como problemas prioritarios y, a&uacute;n, como problemas que ameritan la intervenci&oacute;n directa de la coerci&oacute;n institucional o la instigaci&oacute;n del repudio social. La inmigraci&oacute;n ha llegado a ser precisamente una situaci&oacute;n especialmente problematizada, "en el sentido que ciertas clases, fracciones de clase, organizaciones, grupos o incluso individuos estrat&eacute;gicamente situados creen que puede y debe hacerse algo a su respecto y est&aacute;n en condiciones de promover su incorporaci&oacute;n a la agenda de problemas socialmente vigentes" (Oszlak y O'donell, 1984, p. 109).</p>      <p>Aunque el abandono del territorio, el desembarco, la instalaci&oacute;n y permanencia de los for&aacute;neos necesariamente den lugar a complejas relaciones de interacci&oacute;n, el car&aacute;cter de esas mismas relaciones es maleable. Eso explica que, con alg&uacute;n &eacute;xito, se hagan desde hace un buen tiempo ingentes esfuerzos por "fomentar entre los europeos un sentimiento de cultura compartida y de identidad de objetivos, tendentes a reforzar la uni&oacute;n pol&iacute;tica y econ&oacute;mica de Europa, [mientras que] por el contrario, los inmigrantes, sobre todo aquellos procedentes del pobre sur (y, m&aacute;s recientemente, tambi&eacute;n del este), que buscan cobijo en el rico norte, son considerados en toda Europa occidental como forasteros indeseables y amenazadores, como extranjeros" (Stolcke, 1995, p. 2).</p>      <p>La &eacute;poca, el lugar de llegada, la procedencia, las condiciones pol&iacute;ticas y econ&oacute;micas de las sociedades de origen y destino, la posici&oacute;n social de los migrantes, los sistemas de creencias de una y otra naci&oacute;n, la visibilidad del grupo social que parte o que llega, y a&uacute;n la propia representaci&oacute;n que esos grupos construyen de s&iacute; mismos, son factores importantes en la definici&oacute;n social de aquellas situaciones y de la propia categor&iacute;a del extranjero. Existe, evidentemente, una <i>escala de los otros </i>(Calvo, 1999) que relativiza bastante la figura del extranjero<a href="#_ftn6" name="_ftnref6" title="">[4]</a>.</p>      <p>"El extranjero" puede desaparecer en circunstancias espec&iacute;ficas; es decir que, por ejemplo, en muchas sociedades actuales el inmigrante se esfuma en el mismo momento en que desaparece la sospecha de su peculiaridad. Y no de su diferencia cultural, ni del color de su piel, sino de otras "rarezas" al parecer sobre-determinantes:</p>      <blockquote>       <p>[…]     Llevo diez a&ntilde;os como «empresario», y las cosas cambian radicalmente desde que     eres activo econ&oacute;micamente. Entonces la discriminaci&oacute;n es menor. El que tiene,     el que produce, el que consume, es aceptado. El que no tiene, debe ser     mantenido a raya (Ram&iacute;rez, 2006)<a href="#_ftn7" name="_ftnref7" title="">[5]</a>.</p> </blockquote>     <p>Se trata de una aniquilaci&oacute;n de la peculiaridad por poderosos dispositivos de igualaci&oacute;n que, por supuesto, s&oacute;lo alcanzan a quienes han logrado las metas enfatizadas por una sociedad:</p>      <blockquote>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p>[…]     «Me apunt&eacute; a Fondo Comerç hace dos meses porque estoy cansado de que me llamen     inmigrante», dice Bahluli el Husin, propietario de un bazar en la calle Dalmau.     Bahluli trabaj&oacute; durante cerca de diez a&ntilde;os cargando cajas para ahorrar lo     necesario para arrancar su negocio […] «Aqu&iacute; ya no somos ni blancos ni negros,     somos comerciantes. Y yo lo que quiero es que mis hijos sean considerados     catalanes, aut&eacute;nticos ciudadanos, y no inmigrantes» (Benvenuty, 2007, p. 7).</p> </blockquote>     <p>Parece entonces acertada la idea seg&uacute;n la cual la extranjer&iacute;a no alude necesariamente a una evidente oposici&oacute;n entre interior y exterior, "sino a un complejo y sinuoso espacio estriado que conjuga diversos grados de inclusiones y exclusiones, de ordenaciones y subordinaciones. De esta manera, la figura del extranjero es una categor&iacute;a relativa y relacional que se define y se (re)actualiza en los distintos contextos sociohist&oacute;ricos" (Santamar&iacute;a, 1998, pp. 95-96).</p>      <p>La extranjer&iacute;a es bastante pl&aacute;stica por eso. Y por lo menos con toda la carga simb&oacute;lica que acompa&ntilde;a esa denominaci&oacute;n, la extranjer&iacute;a puede tambi&eacute;n configurarse en relaci&oacute;n con los miembros de una misma comunidad pol&iacute;tica: en Catalu&ntilde;a por ejemplo, al parecer los propios espa&ntilde;oles llegaron a ser considerados extranjeros en grado de "xarnegos" o, por lo menos, fueron "els altres catalans" (como en nuestro caso, guardadas las proporciones, "un rolo" puede ser todav&iacute;a notificado suficientemente de su rareza cuando trata de instalarse en territorio "paisa").</p>      <p>As&iacute; mismo, y tambi&eacute;n por ejemplo, la condici&oacute;n de haber llegado de otro pa&iacute;s puede no ser suficiente para que la marca del extranjero se atribuya indistintamente: en Espa&ntilde;a un inmigrante puede ser m&aacute;s o menos extranjero si es o no "extracomunitario". O m&aacute;s gr&aacute;ficamente, volviendo a Catalu&ntilde;a, algunos extranjeros comunitarios son m&aacute;s bien "guiris", mientras que muchos extracomunitarios m&aacute;s —o menos— que extranjeros son "sudacas" o "moros", o en todo caso propiamente "inmigrantes":</p>      <blockquote>       <p>En     el contexto catal&aacute;n, la figura de la alteridad est&aacute; marcada por la     preponderancia de la nacionalizaci&oacute;n y estatalizaci&oacute;n de los fen&oacute;menos     sociales. De ah&iacute; nacen categor&iacute;as sutiles, tales como diferenciar los   "extranjeros" de los "inmigrantes" y los "inmigrantes espa&ntilde;oles" de los   "inmigrantes extranjeros". Categor&iacute;as a las cuales ciertos investigadores en     ciencias sociales recurren y que se han afianzado en el lenguaje pol&iacute;tico y     period&iacute;stico, de tal manera que para la mayor&iacute;a de los barceloneses un     extranjero es una persona procedente de un pa&iacute;s rico mientras que los     inmigrantes son gente que procede de regiones o pa&iacute;ses pobres […]<a href="#_ftn8" name="_ftnref8" title="">[6]</a>.</p> </blockquote>     <p>Pero, como un &uacute;ltimo ejemplo, aquella plasticidad alcanza inclusive para que esos mismos inmigrantes y sus derechos sean vejados o reivindicados en funci&oacute;n de los intereses puntuales de algunos colectivos aut&oacute;ctonos:</p>      <blockquote>       <p>Las     organizaciones sindicales han mantenido, a lo largo del tiempo, una doble     posici&oacute;n en relaci&oacute;n a los fen&oacute;menos migratorios. Por un lado, han reclamado la     igualdad de derechos sociales y econ&oacute;micos entre trabajadores inmigrantes y     aut&oacute;ctonos como estrategia para oponerse a las intenciones de la patronal y la     concurrencia entre trabajadores. Por otro lado, desde una posici&oacute;n defensiva,     han tendido a exigir un control estatal restrictivo de la inmigraci&oacute;n,     manifestando un pragmatismo y una fuerte tendencia hacia la ideolog&iacute;a del     proteccionismo nacional sobre el mercado de trabajo (De la Haba, 2002, p. 155).</p> </blockquote>     <p>Ni todos los venidos de fuera son percibidos y tratados como extranjeros, ni todos los extranjeros son vistos como inmigrantes, ni todos los inmigrantes son discriminados o no lo son de igual forma. Y, desde luego, no necesariamente la inmigraci&oacute;n es un problema en todo momento, ni para todos los sectores de las sociedades de llegada, ni en relaci&oacute;n con todos "los venidos de fuera". Pero a&uacute;n m&aacute;s, en el otro extremo del trayecto, en las sociedades de origen, no toda la emigraci&oacute;n es vista como apenas <i>una situaci&oacute;n</i>, pero tambi&eacute;n cualquier aspecto de "la partida de compatriotas" puede ser definida como problema. La denominada "di&aacute;spora colombiana", por ejemplo, probablemente ser&iacute;a apenas mencionada en el discurso p&uacute;blico colombiano (Cf. Pe&ntilde;a, 2006), de no ser por <i>la situaci&oacute;n </i>de las "remesas" y por <i>el problema </i>de la significativa salida de "nacionales con estudios superiores". Parodiando un aforismo frecuentemente citado en estos temas de inmigraci&oacute;n, puede decirse que "esper&aacute;bamos exportar mano de obra, y se nos est&aacute;n fugando los cerebros"<a href="#_ftn9" name="_ftnref9" title="">[7]</a>.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>     <p><b><font face="Verdana" size="3">2. Sobre dividendos de la inmigraci&oacute;n</font></b></p>      <p>El impacto que la inmigraci&oacute;n ha producido en las sociedades de llegada, como se sabe, sigue siendo objeto de intensos debates. Es elocuente la discusi&oacute;n desatada en Espa&ntilde;a hace un par de a&ntilde;os por el "Informe sobre la inmigraci&oacute;n", de Jorge Vestrynge. El pol&eacute;mico informe supon&iacute;a que "demasiada inmigraci&oacute;n matar&aacute; tarde o temprano a la inmigraci&oacute;n, previo pase por cerrojazos y lepinizaci&oacute;n de las mentes", y que entonces ser&aacute; el momento de "volver a planteamientos inmigratorios m&aacute;s selectivos" (Verstrynge, 2007, p. 31). Mantener "las compuertas abiertas", afirmaba, tendr&iacute;a dos efectos nocivos: la evoluci&oacute;n divergente de la situaci&oacute;n del obrero y del patrono, "el obrero hacia atr&aacute;s y el patrono hacia delante" (p. 23), y la excitaci&oacute;n del racismo; esto es, el hecho de ver "un racismo inquieto, m&aacute;s locuaz y m&aacute;s agresivo sustituir a un racismo tranquilo" (p. 41).</p>      <p>M&aacute;s all&aacute; de tantas precisiones como se le han reclamado al "Informe Vestrynge" y de las solventes cr&iacute;ticas que se le han hecho, el debate desatado<a href="#_ftn10" name="_ftnref10" title="">[8]</a> ha sido importante por tres razones. Primero, como advirtieron Juan Torres L&oacute;pez y Lina G&aacute;lvez Mu&ntilde;oz, porque el art&iacute;culo inicial es "valiente y necesario".</p>      <blockquote>       <p>Valiente     porque trata un problema sobre el que la izquierda en general ha mantenido a     menudo una posici&oacute;n de gran ingenuidad, y lo hace poniendo conscientemente     sobre el papel aspectos, opiniones y valores que chocan frontalmente con el     pensamiento progresista dominante. Y es necesario porque no cabe pensar que las     izquierdas salgan de la par&aacute;lisis ideol&oacute;gica, pol&iacute;tica y operativa en la que     parecen estar sumidas si no es, precisamente, atrevi&eacute;ndose a poner en cuesti&oacute;n     viejos dogmas y verdaderas antiguallas del pensamiento a partir de los que es     verdaderamente imposible poder ofrecer alternativas atractivas a los sectores     sociales desfavorecidos en las complejas sociedades de nuestros d&iacute;as (Torres y     Galvez, 2007, p. 21).</p> </blockquote>     <p>En segundo lugar, la importancia del debate radica en que el "Informe Vestrynge" se&ntilde;al&oacute; los aspectos centrales que a&uacute;n se discuten en esa sociedad —de llegada—, y que ser&aacute;n los que seguramente sigan alentando la construcci&oacute;n, revisi&oacute;n o actualizaci&oacute;n del tema de la inmigraci&oacute;n en Espa&ntilde;a.</p>      <p>Esta s&iacute;ntesis de los que Vestrynge denomina "mitos", y de las respuestas que ofrece, pueden ilustrar la cuesti&oacute;n.</p>  <ul>       <li> El mito de <i>todos contentos</i>: "La inmigraci&oacute;n se hallar&iacute;a,     dicen, en el origen del crecimiento espa&ntilde;ol. En realidad, el agente principal     del crecimiento espa&ntilde;ol ha sido el ingreso en la UE, el 1 de enero de 1986"     (Verstrynge, 2007, p. 17).</li>       <li>El mito de que <i>los inmigrantes vienen a     desempe&ntilde;ar trabajos que los aut&oacute;ctonos ya rechazamos</i>: "Falso. Vienen a desempe&ntilde;ar     trabajos que est&aacute;n muy mal pagados. Si la remuneraci&oacute;n fuera decente, esos puestos     de trabajo estar&iacute;an ocupados por los espa&ntilde;oles o por los «comunitarios»" (p.     18).</li>       ]]></body>
<body><![CDATA[<li>El mito: <i>acogiendo los pobres de los pa&iacute;ses     emisores, contribuimos a aliviar, adem&aacute;s de coyunturas negativas personales,     coyunturas negativas nacionales</i>:   "Si la inmigraci&oacute;n impide, ac&aacute;, la mutaci&oacute;n necesaria en la productividad,     impide en parte all&aacute;, es decir, en su origen, el necesario despegue econ&oacute;mico y     cient&iacute;fico […] Cuando m&aacute;s pobre se es, menos se emigra […] El da&ntilde;o provocado a     los pa&iacute;ses de origen puede reflejarse en la noticia de que hay m&aacute;s m&eacute;dicos de Malawi     en Manchester que en todo Malawi […] &iquest;Suplen las remesas esa hemorragia?"(p.     19).</li>       <li>El mito seg&uacute;n el cual <i>los inmigrantes aportan m&aacute;s de lo     que cuestan</i>: "Falso     doblemente. Ni con car&aacute;cter inmediato, ni a t&eacute;rmino, es cierta esa afirmaci&oacute;n.     Y adem&aacute;s, depende de «&iquest;para qui&eacute;n?». Es evidente que si bien a largo plazo los     inmigrantes frenan los incrementos de productividad, a corto plazo son muy     rentables para el capital, trat&aacute;ndose de mano de obra barata, sumisa y paciente     […] Se disparan, por la inmigraci&oacute;n, los gastos p&uacute;blicos en materia de seguridad     ciudadana y justicia. Tambi&eacute;n lo har&aacute;n en otro &iacute;tem como es la sanidad. Lo     har&aacute;n v&iacute;a muchos factores, pero en particular por las interconsultas y los     medicamentos" (pp. 19-20).</li>       <li>Otro mito: <i>los inmigrantes tienden a     rejuvenecer la poblaci&oacute;n y, por ello, a asegurar nuestra vejez</i>: "Realmente aqu&iacute; coexisten (y se alimentan     mutuamente) dos mitos. O mejor, una estafa y un mito […] se nos dice que     corresponde a la poblaci&oacute;n activa mantener a los que dejan de trabajar. &iquest;S&oacute;lo a     ella? Es decir, &iquest;no tienen nada que aportar las enormes ganancias de     productividad de las que a&ntilde;o tras a&ntilde;o se beneficia el capital? […] Ahora el     mito: la mayor natalidad de los inmigrantes. De hecho &eacute;stos se adaptan muy     r&aacute;pidamente al patr&oacute;n dominante de la madre espa&ntilde;ola. Es decir, dos hijos por     pareja como media. Contribuci&oacute;n a una sobrenatalidad: pr&aacute;cticamente ninguna […].     Pero, adem&aacute;s, ese alineamiento con el patr&oacute;n dominante no se consigue por la     v&iacute;a, barata, de la contracepci&oacute;n, sino por la cara, del aborto" (p. 22).</li>     </ul>     <p>La discusi&oacute;n suscitada por ese texto es esclarecedora, sobre todo porque finalmente el debate ha sugerido que muchas situaciones surgidas de la movilidad de poblaciones son efectivamente constitutivas de "problemas", pero b&aacute;sicamente en cuanto ocurren en el escenario de un modelo econ&oacute;mico determinado. Tal como lo han dicho nuevamente Juan Torres y Lina G&aacute;lvez:</p>      <blockquote>       <p>Seguramente     sea ya hora de dejar de referirnos a la inmigraci&oacute;n como una simple experiencia     o proyecto vital m&aacute;s o menos dificultosos y que se contempla b&aacute;sicamente como     el ejercicio del derecho a la libre movilidad de los seres humanos. Y en su     lugar abordarla como lo que hoy d&iacute;a es, una aspiraci&oacute;n al bienestar que resulta     muy dif&iacute;cil de satisfacer en el contexto del capitalismo neoliberal de nuestros     d&iacute;as y que provoca serios desajustes en los territorios a los que concierne m&aacute;s     directamente y al planeta en general (Torres y G&aacute;lvez, 2007, p. 22).</p>       <p>[…]     hay algo que creemos que no se puede olvidar: el problema que plantea la     inmigraci&oacute;n no es la existencia de la inmigraci&oacute;n misma sino la l&oacute;gica social,     pol&iacute;tica y econ&oacute;mica que domina el entorno en que se produce. Tratar de actuar     s&oacute;lo sobre la inmigraci&oacute;n lleva inexorablemente a sostener y fortalecer esa     l&oacute;gica de dominaci&oacute;n y frustraci&oacute;n bajo la que vivimos (Torres y G&aacute;lvez, 2007,     p. 27).</p>       <p>&nbsp;</p> </blockquote>     <p><b><font face="Verdana" size="3">3. Sobre las respuestas organizadas a la inmigraci&oacute;n</font></b></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>&nbsp;</b>&iquest;Qu&eacute; hace o que deber&iacute;a hacer un inmigrante para superar sus dificultades? &iquest;A qu&eacute; estrategias recurre o habr&iacute;a de recurrir para que su diferencia no genere sospechas, desventajas y conflictos en el nuevo entorno? Estas son cuestiones que, como se sabe, han sido estudiadas minuciosamente desde diversos &aacute;ngulos. Pero sobre todo son cuestiones cuya respuesta configura —y es configurada por— estructuras<a href="#_ftn11" name="_ftnref11" title="">[9]</a>, presupuestos<a href="#_ftn12" name="_ftnref12" title="">[10]</a> y pol&iacute;ticas de los gobiernos<a href="#_ftn13" name="_ftnref13" title="">[11]</a>, as&iacute; como por la intervenci&oacute;n de m&uacute;ltiples organizaciones no gubernamentales, colectivos profesionales, centros de estudios especializados, redes supranacionales y unidades especializadas de organizaciones religiosas, sindicatos y, por supuesto, por la propia gesti&oacute;n de las asociaciones de inmigrantes<a href="#_ftn14" name="_ftnref14" title="">[12]</a>. </p>     <p>As&iacute;, puede   decirse que hay una especie de "organizacionitis" crecida al ritmo de la   inmigraci&oacute;n. La siguiente conversaci&oacute;n de dos cibernautas, entre muchas que pueden   encontrarse hoy en la Internet,<a href="#_ftn15" name="_ftnref15" title="">[13]</a> es elocuente:</p>     <blockquote>       <p>De:     5249 […] 23 (Mensaje original) Enviado: 04/11/2007 17:01</p>       <p>Hola     amigos del foro, hace mucho que le&iacute; un mensaje de alguien que quer&iacute;a formar una     ONG que ayuda a los ni&ntilde;os colombianos, pero no he vuelto a leer nada acerca de     eso, ni s&eacute; si se ha creado dicha ONG […]. otra duda es si puede una persona     com&uacute;n corriente formar una Ong? o tiene que ser alguna entidad?</p>       <p>Un     saludo a todos.[…]</p>       <p>De:     […] Enviado: 22/01/2008 7:33</p>       <p>Hola     […],</p>       <p>Me     alegra que quiera ayudar a los ni&ntilde;os, te env&iacute;o el modelo de estatutos y acta     fundacional, para que puedas constituir una ong, es muy sencillo solo sigue las     instrucciones, necesitas dos personas m&aacute;s como minimo y que todos tengan la     residencia vigente, luego llevas los estatutos y el acta m&aacute;s la fotocopia de     los dni a la oficina de registro de asociaciones de tu ciudad. Hace poco     constituimos una aqui en Alicante […]. </p>       <p>No debes decistir (sic.) en tu empe&ntilde;o,     si sientes que tienes una inquietudal respecto seguramente es que Dios te est&aacute;     pidiendo que lo hagas.</p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Un     abrazo en El que todo lo puede, […]<a href="#_ftn16" name="_ftnref16" title="">[14]</a>.</p> </blockquote>     <p>Recurriendo un t&eacute;rmino ya muy familiar, hay una <i>di&aacute;spora </i>de organizaciones correlativa a la proliferaci&oacute;n de las situaciones que rodean la cuesti&oacute;n de la inmigraci&oacute;n.</p>      <blockquote>       <p>La     principal preocupaci&oacute;n del inmigrado es resolver con prontitud los problemas     relacionados con su estancia en Espa&ntilde;a: regularizar su situaci&oacute;n jur&iacute;dica,     conseguir los anhelados permisos de trabajo y/o residencia, encontrar y     mantener el empleo. Las redes de familiares, amigos y compatriotas intentan     cubrir esas necesidades en la medida de sus posibilidades. Sin embargo, quienes     se desplazan solos por sus propios medios y, en general, todos los extranjeros     en situaci&oacute;n irregular, <i>al menos en alg&uacute;n momento del proceso migratorio,       acuden a las</i>   <i>asociaciones     locales de ayuda</i>.     Con el tiempo, y a medida que superan las dificultades de los primeros     momentos, los inmigrados desarrollan su propia red asociativa (Domingo y     Viruela, 2001).</p> </blockquote>     <p>Como se sabe, esas organizaciones son constituidas por aut&oacute;ctonos, por inmigrantes o son mixtas; pueden alcanzar el car&aacute;cter de "coordinadoras" de asociaciones o confederaciones, y su &aacute;mbito de operaci&oacute;n puede llegar a ser internacional. Igualmente pueden operar aut&oacute;nomamente o en red en raz&oacute;n del problema que las constituye o convoca, o de la condici&oacute;n &eacute;tnico-nacional de sus miembros; pueden tener car&aacute;cter formal o constituirse y funcionar sin reconocimiento institucional o existencia jur&iacute;dica.</p>      <p>La infinidad de situaciones que rodean los momentos de llegada e instalaci&oacute;n, as&iacute; como las que se siguen de las "necesidades de integraci&oacute;n", "convivencia en la diversidad" o "conservaci&oacute;n de las ra&iacute;ces" de los inmigrantes, inspiran los estatutos, los objetivos o los programas de las miles de organizaciones existentes y en formaci&oacute;n. En el caso concreto de asociaciones latinoamericanas y colombianas, estos son fragmentos tomados de los objetivos o de la misi&oacute;n que algunas de ellas declaran:</p>      <blockquote>       <p>coordinar     la oferta de servicios calificados que allanen la integraci&oacute;n en Catalunya";   "impulso y divulgaci&oacute;n de las idiosincrasias particulares, tanto de los pa&iacute;ses     de origen, como de la catalana misma"; "desarrollar actividades interculturales     de ayuda mutua y solidaria"; "promover el entendimiento y conocimiento mutuo     […]"; "generar un espacio de reflexi&oacute;n y opini&oacute;n sobre el acomodamiento de los     inmigrantes a la sociedad de acogida"; "promover la cooperaci&oacute;n internacional     hacia Latinoam&eacute;rica"; "apoyar a comunidades colombianas afectadas por el conflicto";   "sensibilizar a la poblaci&oacute;n inmigrante y aut&oacute;ctona mediante programas     culturales"; "propiciar un espacio de encuentro y di&aacute;logo que permita a todas     las personas interesadas en Colombia y su actual situaci&oacute;n pol&iacute;tica construir     una mirada alternativa […]"; "Mejorar la calidad de estancia de los estudiantes     colombianos que se encuentran adelantando estudios de postgrado en Catalu&ntilde;a     […]"; "desarrollar actividades culturales y asesorar en la realizaci&oacute;n y     presentaci&oacute;n de proyectos [para] contribuir y participar activamente en el     proceso de cohesi&oacute;n social entre el colectivo latinoamericano y la sociedad     catalana"; "planes, programas y/o proyectos integrales para ni&ntilde;as, ni&ntilde;os, las y     los j&oacute;venes en el eje de paz y desarrollo desde la perspectiva de la cultura     […]"; "nos reencontramos con lo nuestro, damos a conocer la enorme riqueza     cultural e intelectual […] y extendemos su «esencia &ntilde;era de vivir la vida»     adem&aacute;s nuestros grandes valores como ciudadanos.</p> </blockquote>     <p>Juntarse en una asociaci&oacute;n, sumarse al colectivo o buscar una organizaci&oacute;n de ayuda, al parecer permite enfrentar ansiedades, resolver situaciones puntuales o suplir carencias. Los colombianos entrevistados que han acudido all&iacute;, o que saben de alguien que lo ha hecho, o que conocen estas organizaciones, mencionan motivos que confirman el papel inmediato de ese recurso:</p>      <blockquote>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p>[...]     "fui a buscar un abogado"; "asist&iacute; a unas charlas"; "fui porque celebran el d&iacute;a     de la independencia colombiana"; "supe que van a que les ayuden en problemas de     papeles"; "me enter&eacute; que organizaban discusiones sobre el problema colombiano";     "a que me ayudaran a resolver una situaci&oacute;n administrativa"; "porque convocaban     directamente a los colombianos para que asisti&eacute;ramos a una protesta por los     papeles"; "bueno, convocaron una movida muy grande para que fu&eacute;ramos a la Plaza     de St. Jaume, convocado por organizaciones colombianas"; "yo asist&iacute; porque all&iacute;     iba una familiar m&iacute;a a que le ayudaran". […]</p> </blockquote>     <p>Como se sabe, la discusi&oacute;n en torno del auge de organizaciones como aquellas, ha pasado por preguntas referidas a la funci&oacute;n del asociacionismo contempor&aacute;neo, al car&aacute;cter de ese "nuevo" estilo de intermediaci&oacute;n, al resultado de las respuestas segmentadas o situacionales que ese asociacionismo puede suscitar, a las posibilidades de sobre-institucionalizaci&oacute;n de las demandas ciudadanas, a los riesgos de cooptaci&oacute;n y alineaci&oacute;n de algunos colectivos sociales<a href="#_ftn17" name="_ftnref17" title="">[15]</a> y, por supuesto, a los fundamentos de la decisi&oacute;n de esos "agentes" que se unen o cooperan.</p>      <p>En relaci&oacute;n con esa &uacute;ltima manera de abordar el fen&oacute;meno, lo que parece claro es que la discusi&oacute;n no se ha reducido a la cuesti&oacute;n de la plena racionalidad, de las pasiones o de los estados de &aacute;nimo que explicar&iacute;an el comportamiento cooperativo. Entre muchas otras variables, en el an&aacute;lisis de la "acci&oacute;n colectiva" se ha considerado tambi&eacute;n el peso que en ella tiene la b&uacute;squeda de identidad de las personas en contextos de incertidumbre; es decir, el problema <i>ya no de la maximizaci&oacute;n, sino de la definici&oacute;n de preferencias</i> en condiciones de una modificaci&oacute;n radical del entorno (Cf. Paramio, 2000).</p>      <p>Es posible que esa sea una indicaci&oacute;n plausible para el an&aacute;lisis de la naturaleza del fen&oacute;meno asociativo de los inmigrantes colombianos en Espa&ntilde;a. No es descartable la posibilidad de que muchos inmigrantes se junten, cuando se juntan, en b&uacute;squeda de una identidad, o que persigan la elucidaci&oacute;n de una identidad muy precariamente definida en sus propios y turbulentos pa&iacute;ses de origen (aunque por supuesto otros tambi&eacute;n pueden ser los motivos de quienes desatan o gestionan aquellos procesos organizativos)<a href="#_ftn18" name="_ftnref18" title="">[16]</a>.</p>      <p>Las entrevistas realizadas durante el trabajo de campo en Barcelona, Cerdanyola del Valles y Girona, entre otras cosas buscaban documentar la percepci&oacute;n de los inmigrantes colombianos sobre sus formas de organizaci&oacute;n. Sin embargo, pese a que todos los entrevistados conoc&iacute;an la existencia de organizaciones de colombianos y ten&iacute;an alguna idea de lo que all&iacute; se hac&iacute;a, s&oacute;lo los propios l&iacute;deres contactados eran miembros o participantes habituales de esas organizaciones.</p>      <p>As&iacute;, y siendo evidente el desinter&eacute;s de la gran mayor&iacute;a de colombianos consultados por asociarse, de la pregunta por lo que hac&iacute;an las organizaciones de inmigrantes, las entrevistas giraron f&aacute;cilmente a la pregunta por lo que no hac&iacute;an las personas en relaci&oacute;n con esas estructuras integradas o regentadas por algunos de sus connacionales.</p>      <p>Por razones de espacio no es posible ahora transcribir siquiera algunos ilustrativos apartes de aquellas entrevistas<a href="#_ftn19" name="_ftnref19" title="">[17]</a>. No obstante, en t&eacute;rminos generales puede decirse que los colombianos entrevistados dicen fundar su desinter&eacute;s por formar parte o participar permanentemente de aquellas organizaciones, en las siguientes razones: un primer contacto poco favorable o francamente desagradable; el tipo de actividades que desarrolla la organizaci&oacute;n; el tiempo que implica participar y del que no disponen; el hecho de que esas organizaciones representan precisamente lo que se quiere dejar; porque hay otras maneras de mantener contacto con su pueblo; el temor de estar y ser vistos juntos; "cierto recelo" en relaci&oacute;n con sus propios compatriotas; una preferencia por la discreci&oacute;n, por "no aparecer mucho"; el hecho de que los colombianos van a Espa&ntilde;a a "labrarse su propia realidad individual"; una rememoraci&oacute;n de la propia historia de su pa&iacute;s "donde asociarse es muy peligroso";<a href="#_ftn20" name="_ftnref20" title="">[18]</a> diferencias en sus preferencias o convicciones pol&iacute;ticas; un relativo inter&eacute;s por concurrir a los actos que se refieran especialmente a festividades y conmemoraciones colombianas, "ferias de la diversidad" y festivales multiculturales, pero no por incorporarse como miembros activos de las organizaciones que programan esas actividades.</p>      <p>Y aunque evidentemente las personas entrevistadas dicen haber vivido el tipo de dificultades en cuya atenci&oacute;n se especializan algunas organizaciones, al parecer los inmigrantes suelen privilegiar estrategias individuales. As&iacute;, por ejemplo, para resolver el problema de "los papeles" algunas personas se&ntilde;alan la opci&oacute;n del matrimonio<a href="#_ftn21" name="_ftnref21" title="">[19]</a>; para lograr una ocupaci&oacute;n laboral<a href="#_ftn22" name="_ftnref22" title="">[20]</a>, es posible aprovechar la "buena fama del trabajo de los colombianos"<a href="#_ftn23" name="_ftnref23" title="">[21]</a>; para solucionar el problema "del piso, siempre aparecer&aacute; un amigo o un pariente"; para vencer el estigma o la desconfianza, "funciona el acercamiento individual y paulatino con quien se necesite hacerlo"; para desplegar inquietudes pol&iacute;ticas… "elcolombiano que viene a sobrevivir, a buscarse un &aacute;mbito de vida distinto, digamos que abandona mucho ese espacio, no est&aacute; dispuesto a luchar, ni a defender ninguna idea por lograr su espacio"<a href="#_ftn24" name="_ftnref24" title="">[22]</a>.</p>      <p>Y finalmente, frente a los episodios de discriminaci&oacute;n, los entrevistados sugieren respuestas de "aguante", "resignaci&oacute;n", consciencia de que "as&iacute; es tambi&eacute;n en otras partes" o de que se trata de "un mal menor"; aluden a la necesidad de evitar situaciones y saben "que hay otros colectivos mucho m&aacute;s discriminados: «moros o cristianos» es una expresi&oacute;n muy viva en la cultura espa&ntilde;ola"<a href="#_ftn25" name="_ftnref25" title="">[23]</a>. Es curioso sin embargo que los mismos entrevistados no estuvieran de acuerdo en denominar sus experiencias personales como "de discriminaci&oacute;n". En el momento de responder a la pregunta directa por el tema, declararon expl&iacute;citamente <i>no sentirse, en estricto sentido, discriminados</i> <i>en raz&oacute;n de su condici&oacute;n extranjera o de su nacionalidad</i>. Inclusive alguien present&oacute; la cuesti&oacute;n de esta manera: "Espa&ntilde;a como tal creo que es un pa&iacute;s de acogida. Yo siempre pongo un ejemplo, que me parece muy absurdo pero vale: yo creo que si Colombia tuviera plata ser&iacute;amos m&aacute;s racistas que los mismos espa&ntilde;oles"<a href="#_ftn26" name="_ftnref26" title="">[24]</a>. Por supuesto que estos dichos podr&iacute;an ser apenas una muestra de las justificaciones sobre las cuales los inmigrantes suelen apuntalar la percepci&oacute;n sobre su situaci&oacute;n espec&iacute;fica y, por supuesto, sobre la validez de aquellas estrategias prioritariamente individuales.</p>     <p>&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b><font face="Verdana" size="3">4. Impresiones finales</font></b></p>      <p>En las fronteras de la identidad podr&iacute;a agotarse la racionalidad que tan consensualmente se supone motivando los m&aacute;s diversos comportamientos de las personas. C&oacute;mo tener informaci&oacute;n confiable, c&oacute;mo prever l&iacute;neas de acci&oacute;n, c&oacute;mo calcular si apenas nos podemos reconocer en un entorno cultural distinto del nuestro, en otro pa&iacute;s, en medio de tan novedosas reglas, entre tal cantidad de nuevos, diversos, continuos e interminables vecindarios. A&uacute;n m&aacute;s, c&oacute;mo ser racionales si a la incertidumbre de un mundo de partida vertiginoso y voraz, de violencias, conflictos armados y mercado, se suman ahora estos paisajes con edificios de cuatro mil a&ntilde;os, "patas de marrano" colgando en los bares, jubilados jugando petanca tranquilamente en cualquier parque, oficinas abriendo a las nueve de la ma&ntilde;ana, playas repletas de torsos desnudos, ciudades con cinco homicidios al a&ntilde;o y rumbas en las que cada uno paga lo suyo… O vali&eacute;ndonos de im&aacute;genes menos alegres para insistir en la pregunta: &iquest;c&oacute;mo procurar maximizar qu&eacute;?, si "[…] te obligan a asumir que eres una mierda, que no eres nada, que no tienes derechos, que no puedes reclamar, que no puedes preguntar ni preguntarte si lo que est&aacute; pasando est&aacute; bien o est&aacute; mal, que no tienes m&aacute;s remedio que aceptarlo, tienes que humillarte. [Si] empiezas a desmontarte a ti mismo […], te vas desmontando por piezas" (Ram&iacute;rez, 2006).</p>      <p>En todo caso, alguna gente atiende las convocatorias de organizaciones de inmigrantes o pro-inmigrantes. En el caso colombiano, al parecer, especialmente el 20 de julio, el d&iacute;a de la feria de las flores o del carnaval de Barranquilla, o a&uacute;n eventualmente para marchar contra alguien. Y es posible que no haya en eso c&aacute;lculo de maximizaci&oacute;n de nada en muchas personas, o puede ser que no haya m&aacute;s que una especie de "repaso" por los escasos referentes de una identidad colectiva urgente, es decir, de la rumba o la violencia que nos juntan, de La Guajira al Amazonas.</p>      <p>Pero tambi&eacute;n es posible que muchas personas vayan a otras organizaciones o participen de otras acciones no porque pretendan maximizar, sino definir sus preferencias. No es descartable que asistan por eso, inclusive, a organizaciones constituidas por aut&oacute;ctonos, desde SOS racismo, pasando por un grupo de seguidores de Silvio Rodr&iacute;guez, hasta las Comisiones Obreras o los comit&eacute;s de Codesarrollo. Y tambi&eacute;n por la misma raz&oacute;n es posible que tantos j&oacute;venes se metan ahora como novatos en los 'latin kings', como mensajeros de los combos de bandidos en Europa o como fervientes seguidores de alg&uacute;n caudillo distante. Es muy dif&iacute;cil verificar una racionalidad estrat&eacute;gica en los inmigrantes convocados por algunas personas que, estas s&iacute;, pueden precisamente desatar racionalmente "estrategias cooperativas" a partir del reforzamiento de las im&aacute;genes de una identidad colectiva probable o deseable.</p>      <p>Sin duda que a partir de la organizaci&oacute;n de sus colectivos, los inmigrantes pueden obtener, y han obtenido, una "posici&oacute;n contractual favorable" en el entorno; pero dif&iacute;cilmente puede probarse que este sea el motivo por el cual la gente atiende las convocatorias de la organizaci&oacute;n. La gran mayor&iacute;a de colombianos inmigrantes ni siquiera tienden a juntarse organizadamente en estructuras con un grado suficientemente significativo de formalidad y visibilidad; y entre quienes lo hacen, muy pocos lo hacen con el inter&eacute;s de incidir en su propio destino, en las condiciones vigentes en la sociedad en que se encuentran ahora y en las de sus comunidades de origen.</p>      <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><b><font face="Verdana" size="3">Notas</font></b></p>     <p><a href="#_ftnref1" name="_ftn1" title="">*</a>   Este   texto es parte de un informe final presentado por el autor en los primeros   meses de 2008, en el marco del proyecto "La di&aacute;spora colombiana: derechos   humanos y migraci&oacute;n forzada. Colombia- Espa&ntilde;a 1995-2005. Construcciones   sociales, pol&iacute;ticas y jur&iacute;dicas en el fen&oacute;meno de la migraci&oacute;n forzada".   Instituto de Estudios Pol&iacute;ticos de la Universidad de Antioquia y Universidad   Pablo de Olavide, con financiaci&oacute;n de la Agencia Espa&ntilde;ola de Cooperaci&oacute;n   Internacional AECI. El autor agradece especialmente la orientaci&oacute;n y recomendaciones que sobre la tem&aacute;tica y el texto hiciera Adriana Gonz&aacute;lez Gil.</p>     <p><a href="#_ftnref3" name="_ftn3" title="">[1]</a>   Esta es   una par&aacute;frasis referida a un dicho de Stanley Cohen sobre la sociolog&iacute;a que &eacute;l   prefiere: la que hace "que un terreno extra&ntilde;o aparezca   imperceptiblemente familiar o, igualmente interesante, que un terreno familiar empiece [a parecernos] un poco extra&ntilde;o" (Cohen, 1988, p.16).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a href="#_ftnref4" name="_ftn4" title="">[2]</a> Comunicaci&oacute;n personal.</p>     <p><a href="#_ftnref5" name="_ftn5" title="">[3]</a>   "Este es   el acto primordial del racismo de nuestros d&iacute;as: negarle a ciertas personas   calificadas de «diferentes» la posibilidad de pasar desapercibidas […],   obligarles a exhibir lo que los dem&aacute;s podemos mantener oculto" (Delgado, 1999, pp. 15-16).</p>     <p><a href="#_ftnref6" name="_ftn6" title="">[4]</a>   "En este   proceso intervienen categor&iacute;as como el origen, el aspecto, los objetivos   econ&oacute;micos del grupo o las propiedades personales que modelan la percepci&oacute;n de   la sociedad respecto a los grupos minoritarios. Adem&aacute;s, si el grupo minoritario   es numeroso (o se percibe como tal), la valoraci&oacute;n ser&aacute; mucho m&aacute;s negativa" (Morell, 2004, p. 198).</p>     <p><a href="#_ftnref7" name="_ftn7" title="">[5]</a> Una ilustraci&oacute;n adicional en: Moreras, 2007, p. 134.</p>     <p><a href="#_ftnref8" name="_ftn8" title="">[6]</a>   "Los   «moros» y «sudacas» son «inmigrantes», es decir «gente que viene a buscarse la   vida», «gente procedente de pa&iacute;ses pobres», mientras que los «guiris» son   «extranjeros», en su sentido restringido de «gente que viene a gastar dinero y a pas&aacute;rselo bien»" (Monnet, 2001).</p>     <p><a href="#_ftnref9" name="_ftn9" title="">[7]</a>   "De 1998   a 1999, emigraron 85.000 colombianos, cuyo nivel educativo superaba los tres   a&ntilde;os de educaci&oacute;n universitaria y por lo cual se perdieron 2.365 millones de   d&oacute;lares en ese per&iacute;odo, recursos que fueron invertidos por la sociedad en su   educaci&oacute;n" (El Espectador, 2000). La preocupaci&oacute;n reciente del gobierno   colombiano se refleja en estas palabras de su presidente: "Hemos tomado la   decisi&oacute;n de que haya cr&eacute;ditos de vivienda con plazo de 30 a&ntilde;os para quienes   tengan doctorado en Colombia o tengan el nivel de m&aacute;ster. Creo que eso (…)   estimula mucho que no sigamos exportando doctores, es una medida para   radicarlos ac&aacute;" (Uribe, 2005). Sobre la cuesti&oacute;n de las remesas, v&eacute;ase: Centro de Estudios Monetarios Latinoamericanos, 2007.</p>     <p><a href="#_ftnref10" name="_ftn10" title="">[8]</a> En el debate   participaron: Juan Torres L&oacute;pez y Lina G&aacute;lvez Mu&ntilde;oz. "No es evidente todo lo   que reluce. Comentario al 'Informe Verstrynge' sobre inmigraci&oacute;n". <i>El Viejo     Topo</i>,   239. Diciembre de 2007, pp. 21-27; Carlos Mart&iacute;nez. "Nuevo vs viejo   proletariado. Unas reflexiones sobre el 'Informe sobre la inmigraci&oacute;n' de Jorge   Vestrynge con Gema y Rub&eacute;n S&aacute;nchez". <i>El Viejo Topo</i>, 238. Noviembre   de 2007, pp. 34-38; Rosa Ca&ntilde;adelly. "Inmigraci&oacute;n y ciudadan&iacute;a: una mirada   ut&oacute;pica". <i>El     Viejo Topo</i>,   238. Noviembre de 2007, pp. 39-43; Luke Stobart. "Contra la lepenizaci&oacute;n del   discurso. Una aportaci&oacute;n al debate sobre el 'Informe sobre la Inmigraci&oacute;n'". <i>El Viejo     Topo</i>, 241, febrero de 2008.</p>     <p><a href="#_ftnref11" name="_ftn11" title="">[9]</a> En la   Generalitat de Catalunya, por ejemplo, en 1992 se form&oacute; una Comisi&oacute;n   Interdepartamental para observar y coordinar las actuaciones en materia de   inmigraci&oacute;n; en agosto del 2000 se cre&oacute; la Secretar&iacute;a para la Inmigraci&oacute;n. Por   su parte el Ajuntament de Barcelona constituy&oacute;, en diciembre de 1997, el   Consejo Municipal de Inmigraci&oacute;n (tambi&eacute;n con representantes de los   inmigrantes). Y en diciembre de 2005 se aprob&oacute; el reglamento interno del   Consejo Municipal de Asociaciones de Barcelona, con un sector tem&aacute;tico referido a "inmigraci&oacute;n".</p>     <p><a href="#_ftnref12" name="_ftn12" title="">[10]</a> En 2007 la   Generalitat de Catalunya subvencion&oacute; 249 organizaciones, con un monto total   1.623.345 €. En el caso de asociaciones colombianas, la Generalitat de   Catalunya y el Ajuntament de Barcelona otorgaron subvenciones, por ejemplo,   entre 2004 y 2007 para el desarrollo de proyectos de promoci&oacute;n de la cultura   popular tradicional, de integraci&oacute;n social de personas extranjeras inmigradas   en Barcelona, y de cooperaci&oacute;n y desarrollo. Se trata de proyectos que se   ejecutan en Barcelona ("Jornades culturals colombianes per la convivència als   centres c&iacute;vics de la ciutat"; "2a mostra cine Colombià a Barcelona"; "Mujeres   palante un espai d'acollida, insercio socio-laboral"), o en Colombia (por ejemplo:   "Les dones i la seguretat alimentària dins el Pla d'intervenci&oacute; estratègica de la zona de desenvolupament integral del sud del Bol&iacute;var").</p>     <p><a href="#_ftnref13" name="_ftn13" title="">[11]</a> En Catalunya se   formularon los planes Primero y Segundo Interdepartamental de Inmigraci&oacute;n   1993-2000 y 2001-2004, y el Plan de Ciudadan&iacute;a e Inmigraci&oacute;n 2005-2008 (Generalitat de Catalunya, 2006).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a href="#_ftnref14" name="_ftn14" title="">[12]</a> Una muestra de   la cantidad de organizaciones con importantes niveles de formalidad y   visibilidad en Catalu&ntilde;a puede verse en la Asamblea del Consenso Social sobre Migraciones,   celebrada en esa Autonom&iacute;a en abril de 2006. En los Talleres del Consenso   (Barcelona, Girona, Lleida, Vic y Tarragona), participaron miembros de alrededor de 200 entidades.</p>     <p><a href="#_ftnref15" name="_ftn15" title="">[13]</a> Sobre el valor   de la informaci&oacute;n que proporcionan los «foros de discusi&oacute;n» en Internet —y a prop&oacute;sito del tema de la inmigraci&oacute;n—, v&eacute;ase: Morell, 2004, pp. 175-201.</p>     <p><a href="#_ftnref16" name="_ftn16" title="">[14]</a> Disponible en:   http://groups.msn.com/k0horta24qr8mi/asociaciones.msnw?action=get_threads (La   transcripci&oacute;n es literal y deliberadamente se conserva la ortograf&iacute;a y   puntuaci&oacute;n de los textos. S&oacute;lo ha sido omitida la identidad de los protagonistas)</p>     <p><a href="#_ftnref17" name="_ftn17" title="">[15]</a> "Estas   organizaciones pueden configurarse desde dos puntos de vista opuestos: como   expresi&oacute;n de la sociedad civil o como estrategia de control social […] En el   segundo caso, son una prolongaci&oacute;n de los poderes institucionales, que regulan   y favorecen su acci&oacute;n con el fin de facilitar la adaptaci&oacute;n e integraci&oacute;n de los individuos en la sociedad (CEAR, 2007, p. 25).</p>     <p><a href="#_ftnref18" name="_ftn18" title="">[16]</a> "Es m&aacute;s   discutible, sin embargo, que esa misma racionalidad mueva a sus seguidores" (Cf. Paramio, 2000, p. 12).</p>     <p><a href="#_ftnref19" name="_ftn19" title="">[17]</a> Pueden verse algunos de ellos en: Cruz, <i>et al., </i>2008.</p>     <p><a href="#_ftnref20" name="_ftn20" title="">[18]</a> Entrevista Girona 1.</p>     <p><a href="#_ftnref21" name="_ftn21" title="">[19]</a> A&uacute;n cuando ello   implique, como dec&iacute;a una de las personas que declar&oacute; haber tomado aquella   opci&oacute;n: "pagarle a un espa&ntilde;ol 3.500 euros […] Eso me toc&oacute; pagar para   legalizarme. Al a&ntilde;o me encontr&eacute; con &eacute;l para separarme y al a&ntilde;o otra vez y me divorci&eacute;" (Entrevista Cerdanyola del Valles 3).</p>     <p><a href="#_ftnref22" name="_ftn22" title="">[20]</a> Es conveniente   no perder de vista que al lado de comentarios como el anterior, se encuentra el   hecho de que "la irregularidad de una alta proporci&oacute;n de inmigrantes   colombianos estudiados en el mercado de trabajo, los limita a una situaci&oacute;n   laboral dif&iacute;cil, ya que su forma de contrataci&oacute;n es mayoritariamente informal,   lo cual los excluye del acceso a la Seguridad Social, carecen de derechos   laborales, no tienen estabilidad ni las jornadas laborales establecidas por la ley" (Roa, 2007, pp. 47-48).</p>     <p><a href="#_ftnref23" name="_ftn23" title="">[21]</a> Por ejemplo: <i>"en   Catalu&ntilde;a les gusta es el rendimiento y los pocos meses se dan cuenta que los   colombianos tenemos una capacidad de trabajo brutal" </i>(Entrevista Vic 2).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a href="#_ftnref24" name="_ftn24" title="">[22]</a> Entrevista Barcelona 6.</p>     <p><a href="#_ftnref25" name="_ftn25" title="">[23]</a> Entrevista Girona 1.</p>     <p><a href="#_ftnref26" name="_ftn26" title="">[24]</a> Entrevista Barcelona 4.</p>      <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><b><font face="Verdana" size="3">Referencias bibliogr&aacute;ficas</font></b></p>     <!-- ref --><p>1. Benvenuty, Luis (2007, julio 23). Los comerciantes inmigrantes se  asocian con los locales en el Fondo. <i>La Vanguardia</i>, p. 7.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000139&pid=S0121-5167200900020000400001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>2. Calvo, Tom&aacute;s. (1999). <i>El racismo que viene</i>. Madrid: Tecnos.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000140&pid=S0121-5167200900020000400002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>3. Ca&ntilde;adelly, Rosa. (2007). Inmigraci&oacute;n y ciudadan&iacute;a: una mirada ut&oacute;pica. <i>El Viejo Topo </i>(238), pp. 39-43.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000141&pid=S0121-5167200900020000400003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>4. CEAR, Comisi&oacute;n Espa&ntilde;ola de Ayuda al Refugiado. (2007). <i>La situaci&oacute;n de los refugiados en Espa&ntilde;a. Informe 2007</i>. Madrid: CEAR.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000142&pid=S0121-5167200900020000400004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>5. Centro de Estudios Monetarios Latinoamericanos. (2007). <i>Remesas internacionales en Colombia </i>[en l&iacute;nea]. Disponible en: <a href="http://www.banrep.gov.co/documentos/el banco/DDP-Colombia_23may07.pdf" target="_blank">http://www.banrep.gov.co/documentos/el banco/DDP-Colombia_23may07.pdf </a>[Consultado 20 de junio de 2007].&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000143&pid=S0121-5167200900020000400005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>6. Cohen, Stanley. (1998). <i>Visiones de control social</i>. Barcelona: PPU.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000144&pid=S0121-5167200900020000400006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>7. Cruz, Pilar y Gonz&aacute;lez, Adriana (Eds.). <i>La di&aacute;spora colombiana. Derechos humanos y migraci&oacute;n forzada. Colombia-Espa&ntilde;a, 1995-2005</i>. Sevilla: ArCibel.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000145&pid=S0121-5167200900020000400007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>8. De la Haba, Juan. (2002). Trabajadores inmigrantes y acci&oacute;n colectiva: una panor&aacute;mica sobre las relaciones entre inmigrantes y sindicalismo en Europa. <i>Papers </i>(66).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000146&pid=S0121-5167200900020000400008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>9. Delgado, Manuel. (1999). Anonimat i ciutadania. Dret a la indiferencia en contextos urbans. <i>Revista Catalana de Sociolog&iacute;a </i>(10), pp. 15-16.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000147&pid=S0121-5167200900020000400009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>10. Domingo, Concha y Viruela, Rafael. (2001). Cadenas y redes en el proceso migratorio espa&ntilde;ol. <i>Scripta Nova</i>, 94 (8).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000148&pid=S0121-5167200900020000400010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>11. El Espectador. (2000, agosto 20). Costosa fuga de cerebros. <i>El Espectador, </i>Colombia.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000149&pid=S0121-5167200900020000400011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>12. Generalitat de Catalunya. (2006). <i>Pla de Ciutadania i Immigraci&oacute; 2005-2008. </i>Barcelona.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000150&pid=S0121-5167200900020000400012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>13. Mart&iacute;nez, Carlos. (2007). Nuevo vs viejo proletariado. Unas reflexiones sobre el 'Informe sobre la inmigraci&oacute;n' de Jorge Vestrynge con Gema y Rub&eacute;n S&aacute;nchez. <i>El Viejo Topo </i>(238), pp. 34-38.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000151&pid=S0121-5167200900020000400013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>14. Monnet, Nadja. (2001). Moros, sudacas y guiris, una forma de contemplar la diversidad humana en Barcelona. <i>Scripta Nova</i>, 94 (58).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000152&pid=S0121-5167200900020000400014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>15. Morell, Antonio. (2004). La inmigraci&oacute;n como problema: un an&aacute;lisis de las pr&aacute;cticas discursivas de la poblaci&oacute;n aut&oacute;ctona. <i>Papers </i>(74), pp. 174-201.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000153&pid=S0121-5167200900020000400015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>16. Moreras, Jordi. (2007). Iniciativas comerciales inmigrantes en un contexto urbano en transformaci&oacute;n: el caso de Ciutat Vella (Barcelona). En: CIDOB. <i>Empresariado &eacute;tnico en Espa&ntilde;a</i>. Barcelona: CIDOB.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000154&pid=S0121-5167200900020000400016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>17. Oszlak, Oscar y O'donnell, Guillermo. (1984). Estado y pol&iacute;ticas estatales en Am&eacute;rica Latina. En: Kliksberg, Bernardo y Sulbrandt, Jos&eacute; (Eds.). <i>Para investigar la administraci&oacute;n p&uacute;blica</i>. Madrid: INAP.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000155&pid=S0121-5167200900020000400017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>18. Paramio, Ludolfo. (2000). Decisi&oacute;n racional y acci&oacute;n colectiva. <i>Leviat&aacute;n, </i>(79).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000156&pid=S0121-5167200900020000400018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>19. Pe&ntilde;a, Roc&iacute;o. (2006). Migraci&oacute;n de colombianos: &iquest;una expresi&oacute;n moderna de orfandad? Una aproximaci&oacute;n a las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas dirigidas a los colombianos en el exterior. <i>Estudios Socio-Jur&iacute;dicos</i>, 8 (1), pp. 72-102.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000157&pid=S0121-5167200900020000400019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>20. Ram&iacute;rez, Antonio. (2006). La controversia del Estatut. [en l&iacute;nea]. Disponible en: <a href="http://www.elmundo.es/papel/2006/01/06/catalunya/1911694.html" target="_blank">http://www.elmundo.es/papel/2006/01/06/catalunya/1911694.html</a> [Consultado 16 de marzo de 2006].&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000158&pid=S0121-5167200900020000400020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>21. Roa, Mar&iacute;a Gertrudis. (2007). Condiciones laborales y precariedad de los inmigrantes. El caso de los colombianos en tres comarcas de la provincia de Barcelona. <i>Migraciones </i>(14).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000159&pid=S0121-5167200900020000400021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>22. Santamar&iacute;a, Enrique. (1998). <i>La inc&oacute;gnita del extra&ntilde;o. </i>En: Nadja Monnet. (2002). <i>La formaci&oacute;n del espacio p&uacute;blico. Una mirada etnol&oacute;gica</i> <i>sobre el Casc Antic de Barcelona</i>. Madrid: Catarata.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000160&pid=S0121-5167200900020000400022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>23. Stobart, Luke. (2008). Contra la lepenizaci&oacute;n del discurso. Una aportaci&oacute;n al debate sobre el 'Informe sobre la Inmigraci&oacute;n'. <i>El Viejo Topo,</i> (241).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000161&pid=S0121-5167200900020000400023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>24. Stolcke, Verena. (1995). Talking Culture: New Boundaries, New Rhetoric of exclusion in Europe. <i>Currently, Anthropology Review</i>, 36 (1), p. 2.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000162&pid=S0121-5167200900020000400024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>25. Torres, Juan y G&aacute;lvez, Lina. (2007). No es evidente todo lo que reluce. Comentario al 'Informe Verstrynge' sobre inmigraci&oacute;n". <i>El Viejo Topo,</i> (239), pp. 21-27.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000163&pid=S0121-5167200900020000400025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>26. Uribe, &aacute;lvaro. (2005). <i>Consejo Comunal de Gobierno 121 </i>[en l&iacute;nea]. Disponible en: <a href="http://web.presidencia.gov.co/discursos/discursos2005/diciembre/cc_121.html" target="_blank">http://web.presidencia.gov.co/discursos/discursos2005/diciembre/cc121.html</a> [Consultado 20 de febrero de 2006].&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000164&pid=S0121-5167200900020000400026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>27. Verstrynge, Jorge. (2007). Informe sobre la inmigraci&oacute;n. Inmigraci&oacute;n, capitalismo, proteccionismo e identidad: El caso espa&ntilde;ol. <i>El Viejo Topo, </i>(237).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000165&pid=S0121-5167200900020000400027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p>&nbsp;</p>     <p><b>Fecha de recepci&oacute;n: 25 de septiembre de 2009 / Fecha deaprobaci&oacute;n: 18 de octubre de 2009</b></p>     <p>&nbsp;</p> </font>     <p><font size="2" face="Verdana"><b>C&oacute;mo citar este art&iacute;culo</b></font></p> <font face="Verdana" size="2">     <p>P&eacute;rez, William. (2009,   junio-diciembre). Inmigraci&oacute;n y asociacionismo (notas de viaje). <i>Estudios     Pol&iacute;ticos, </i>35, Instituto de Estudios Pol&iacute;ticos, Universidad de Antioquia, (pp. 59-79).</p>     <p>&nbsp;</p> </font>      ]]></body><back>
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