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</front><body><![CDATA[  <font face="verdana" size="2">     <p align="right"><b>EDITORIAL</b></p>      <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>EDITORIAL</b></font>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>SALUD MENTAL OPERACIONAL</b></font>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">GABRIEL HERN&Aacute;NDEZ KUNZEL, M.D.*</font>     <br>Especialista en Psiquiatr&iacute;a, Servicio de Psiquiatr&iacute;a del Hospital Militar Central</p>     <p> * Correspondencia: <a href="mailto:gabhek@gmail.com">gabhek@gmail.com</a> Direcci&oacute;n postal: Servicio de Psiquiatria, Hospital Militar Central, Tr 3 No. 49-00, Bogot&aacute;, Colombia.</p><hr>      <p>La Salud Mental Operacional es uno de los componentes fundamentales para el funcionamiento adecuado de toda Fuerza Militar y debe asegurarse previa, durante y posteriormente a la exposici&oacute;n a un conflicto, o situaci&oacute;n estresante, propias de las funciones que ejercen los individuos militares y civiles que participan en la defensa de un pa&iacute;s. Ante las experiencias traum&aacute;ticas, el cansancio y el desgaste inherente a las operaciones militares, se generan reacciones al estr&eacute;s que son respuestas naturales del cuerpo y del cerebro. Y aunque los individuos con entrenamiento y preparaci&oacute;n para enfrentar cualquier tipo de peligro logran adaptarse mientras ocurren los acontecimientos, saliendo avante ante la situaci&oacute;n desde el punto de vista de su salud mental, hay ocasiones en que el presenciar un acontecimiento muy grave, o experimentar una amenaza prolongada o intensa, causa lo que se denomina lesi&oacute;n por estr&eacute;s, en donde el cuerpo y el cerebro contin&uacute;an manteniendo un estado elevado de alerta, tiempo despu&eacute;s de haber cesado el peligro. La mayor&iacute;a de las personas que atraviesan por esas situaciones se afectan en alg&uacute;n grado, habiendo algunas que al ser excepcionalmente fuertes, logran regresar a la zona de combate.</p>      <p>Las lesiones por estr&eacute;s son el resultado de cambios f&iacute;sicos reales en la forma por la cual el cerebro maneja la informaci&oacute;n y el estr&eacute;s, pudiendo cambiar el comportamiento con relaci&oacute;n a la conducta desde el punto de vista emocional, mental y con relaci&oacute;n a las respuestas f&iacute;sicas del cuerpo. Las lesiones mentales o emocionales relacionadas con un estr&eacute;s intenso, sea este por combate u otra situaci&oacute;n, pueden sanar r&aacute;pidamente dependiendo de su gravedad y de si se les presta una atenci&oacute;n adecuada. Pero hay oportunidades en que esto no sucede, perdurando los s&iacute;ntomas con dolor emocional constante, o con incapacidad para desarrollar la vida cotidiana, a menos que se consiga ayuda profesional. La probabilidad de padecer una lesi&oacute;n por estr&eacute;s intenso como el generado durante el combate por ejemplo, se incrementa a medida que aumenta la exposici&oacute;n al mismo y con mucha frecuencia no se reconoce totalmente, sino hasta despu&eacute;s de que los s&iacute;ntomas persisten durante los periodos de vacaciones, a pesar del descanso y la recuperaci&oacute;n. Cuando emociones como miedo, tristeza, impotencia y horror persisten, se altera el funcionamiento global del individuo en forma conflictiva, comprometiendo adem&aacute;s su capacidad operacional.</p>      <p>Es importante resaltar que las reacciones fuertes son naturales cuando la persona enfrenta el peligro u otras experiencias traum&aacute;ticas y que dichos sentimientos son parte de la respuesta de lucha o retirada (fight or flight) que la hacen estar alerta y vigilante, poni&eacute;ndose en guardia a la defensiva. Ellas son reacciones leg&iacute;timas ante la experiencia de haber estado en zona de combate o frente a estr&eacute;s extremo. Hay incluso personal militar y civil que no ha participado en situaciones de combate directo, pero que por haber atravesado situaciones en las que peligra su vida, o haber presenciado bajas en el enemigo o en la poblaci&oacute;n civil, o por haber sido testigo de la muerte de un amigo, o haber clasificar cad&aacute;veres, o presenciado un accidente de tr&aacute;nsito grave, llegan a experimentar un gran n&uacute;mero de sensaciones que vienen en forma conjunta como reacci&oacute;n al estr&eacute;s de combate y operacional. En algunas personas las reacciones al estr&eacute;s de combate pueden ser perturbadoras, en especial cuando se est&aacute; en situaciones que exigen actuar como si nada hubiese pasado, llegando a interferir a veces con la capacidad de desempe&ntilde;o laboral, sea esta dentro, o fuera del medio militar. De ah&iacute; la importancia de aprender a reconocer los s&iacute;ntomas de una reacci&oacute;n al estr&eacute;s de combate tanto en el personal civil como militar activo y en personas que regresan a sus hogares despu&eacute;s de haber estado en una zona de combate o de haber estado expuestos a situaciones de estr&eacute;s extremo. Saber cuando y donde buscar ayuda profesional, entender que es lo correcto y lo que debe hacerse, son todas medidas fundamentales para realizar la prevenci&oacute;n, para intervenir el &aacute;rea donde se produce el estr&eacute;s y para iniciar un tratamiento temprano. Como en muchos casos los efectos del estr&eacute;s de combate son sutiles y quiz&aacute; no se hagan evidentes, es importante reconocer s&iacute;ntomas de alarma como mostrarse irritable o nervioso, desarrollar problemas para conciliar el sue&ntilde;o, presentar episodios disociativos o amn&eacute;sicos transitorios, dificultad para relacionarse con otras personas, continuar con reacciones de hiperalerta e hiperreactividad en un ambiente tranquilo, presentar problemas de adaptaci&oacute;n a las actividades laborales y de la vida diaria, con aburrimiento frente a la rutina y a la vida del hogar en general.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La Salud Mental Operacional est&aacute; orientada precisamente a detectar y atender oportunamente al combatiente afectado psicol&oacute;gicamente y a la prestaci&oacute;n de un servicio integral proporcionado con est&aacute;ndares de calidad en raz&oacute;n de un excelente trato humano, manteniendo una efectiva comunicaci&oacute;n enmarcada en el respeto hacia los pacientes y sus familiares. El enfoque es el tratamiento integral en todos los niveles y en todos los &aacute;mbitos de prevenci&oacute;n - ambulatorio e intrahospitalario- en el momento vital en el que el paciente se encuentra, con equipos terap&eacute;uticos que sustentan su pr&aacute;ctica, desarrollo y coordinaci&oacute;n en m&uacute;ltiples modelos te&oacute;ricos. La Salud Mental Operacional ofrece cambios en la concepci&oacute;n del tratamiento y de la prevenci&oacute;n, pues sus intervenciones, ligadas al lugar, tiempo y v&iacute;nculo generado con los pacientes, se enfocan a su funcionamiento laboral, social y familiar. El equipo multidisciplinario de profesionales eval&uacute;a integralmente al paciente y realiza un diagn&oacute;stico-pron&oacute;stico que permite decidir la intervenci&oacute;n a seguir y su intensidad, junto con los logros que se esperan obtener en un per&iacute;odo de tiempo determinado. La historia de vida de cada paciente es de primordial importancia para el equipo y la visi&oacute;n de lo casos, en vez de transversal es lineal, lo que obligatoriamente implica el seguimiento de los pacientes y su evoluci&oacute;n en el tiempo. La Salud Mental Operacional permite entonces que se genere un v&iacute;nculo m&aacute;s humano con el paciente, lo que facilita un abordaje mucho m&aacute;s integral de su evoluci&oacute;n y procesos de tratamiento y rehabilitaci&oacute;n, que a su vez promueven el desarrollo de sus capacidades individuales, hasta que pueda lograr su reintegro al trabajo en las mejores condiciones de vida posibles.</p>      <p>Si bien es cierto que no es el "d&oacute;nde" sino el "c&oacute;mo" el que condiciona la rehabilitaci&oacute;n, cuando la asistencia en crisis se vuelve necesaria, la intervenci&oacute;n cobra otra dimensi&oacute;n, en la que tambi&eacute;n el "c&oacute;mo" se torna importante. Est&aacute; claro que cuando esta asistencia no se brinda de forma oportuna, el deterioro de los componentes de los desempe&ntilde;os funcional social, familiar y laboral se comprometen, siendo la estabilizaci&oacute;n de estas &aacute;reas afectadas el objetivo primordial del equipo terap&eacute;utico al momento de la crisis, para en la fase sub-aguda desarrollar intervenciones menos urgentes, enfocadas a la recuperaci&oacute;n de aquellas en que se detecta d&eacute;ficit. Dentro de un marco de multidisciplinariedad dirigido a la reintegraci&oacute;n del paciente al ciento por ciento de su capacidad operacional, la adecuada rehabilitaci&oacute;n se constituye entonces en l&iacute;nea de trabajo, con una transici&oacute;n clara entre la intervenci&oacute;n y el reintegro laboral exitoso.</p>      <p>La Salud Mental Operacional se enfoca tambi&eacute;n en la responsabilidad que cada individuo toma en el mantenimiento de su salud, haciendo &eacute;nfasis en el trabajo de preparaci&oacute;n del combatiente, para minimizar as&iacute; los efectos que el combate pueda tener en su salud y si bien, no todas las personas aceptan este tipo de tratamiento, llegando incluso a rechazarlo porque prefieren adoptar un rol m&aacute;s pasivo en su proceso de recuperaci&oacute;n, al centrarse la filosof&iacute;a de la Salud Mental Operacional en la persona, con sus deseos y expectativas, los aspectos claves del tratamiento hacen especial hincapi&eacute; en la entrevista y en el plan de intervenci&oacute;n, estableciendo los criterios de &eacute;xito o de fracaso con el propio usuario, partiendo de los niveles de satisfacci&oacute;n que pueda lograr en relaci&oacute;n con sus propias expectativas y en convivencia con otros. Como igualmente defiende el compromiso de las actividades dirigidas a la recuperaci&oacute;n de la espontaneidad, la iniciativa personal y la capacidad creativa, generalmente reducidas por la crisis que motiva la consulta, las intervenciones en Salud Mental Operacional se realizan a lo largo del proceso de recuperaci&oacute;n, en donde no se diferencia lo que es asistencial de lo que es rehabilitador. La recuperaci&oacute;n de las personas ocurre en su vida -relativamente lejos de las consultas- y la mejor&iacute;a se produce en el camino.</p>      <p>Las ventajas que se le anotan a este abordaje es que los procesos de rehabilitaci&oacute;n, mediante equipos terap&eacute;uticos de trabajo bien coordinados y estructurados no s&oacute;lo brindan apoyo psicol&oacute;gico, sino tambi&eacute;n interacci&oacute;n con la familia, readaptaci&oacute;n laboral y seguimiento a largo plazo. Los profesionales vinculados, s&oacute;lo si son capaces de acceder a la vida de cada paciente, tendr&aacute;n posibilidades de ayudarle en su recuperaci&oacute;n. De ah&iacute; que en Salud Mental Operacional sea imprescindible rescatar la importancia fundamental de que el equipo terap&eacute;utico conozca los problemas reales que suscita el paciente, para as&iacute; priorizar en actividades psico-educativas, preventivas y rehabilitadoras que le brinden un tratamiento digno y efectivo. Es evidente que sin intervenciones pensadas espec&iacute;ficamente para destruir los factores que perpet&uacute;an las discapacidades, o para fortalecer aquellas que facilitan el reintegro laboral, la capacidad operacional militar y el mantenimiento a largo plazo, no se puede esperar &eacute;xito en las intervenciones, independientemente de que estas se hagan en el hospital, o en el sitio de trabajo, o en su hogar. De ah&iacute; que la localizaci&oacute;n f&iacute;sica de los programas de tratamiento no determine ni la efectividad ni su mantenimiento, lo importante es lo que se hace, el m&eacute;todo que se sigue para hacerlo y la coordinaci&oacute;n de los esfuerzos del equipo multidisciplinario por que el mejoramiento de la calidad de vida del paciente sea un quehacer individualizado, atento a fortalecer su confianza en s&iacute; mismo, su autonom&iacute;a y su libertad, un trabajo que implica el desarrollo de habilidades para interactuar con otros y trabajar.</p>      <p>En conclusi&oacute;n, la Salud Mental Operacional es un derecho fundamental, que como tal debe ser garantizado por el estado, dentro del campo de las Pol&iacute;ticas de Salud Nacionales que parten de una comprensi&oacute;n amplia e integral del concepto de Salud Mental y de la importancia de implementar instrumentos para su protecci&oacute;n y promoci&oacute;n. Teniendo en cuenta que dentro del campo de acci&oacute;n del Ministerio de Defensa Nacional es de suma importancia la capacidad operativa y que para su logro es primordial la Salud Mental, resulta indispensable que para todos los usuarios del Subsistema de Salud de las Fuerzas Militares y del Ministerio de Defensa Nacional, se implementen, promuevan, desarrollen y refuercen s&oacute;lidos programas asistenciales que cobijen la Salud Mental en todos sus niveles.</p>  </font>      ]]></body>
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