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</front><body><![CDATA[ <p align="right" font face= "verdana" size="2"><b>EDITORIAL</b></font></p>      <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>EDITORIAL</b></font>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>LA EDUCACI&Oacute;N M&Eacute;DICA EN COLOMBIA</b></font><font face="verdana" size="2">    <p align="center">RICARDO H. ROZO URIBE, MD.<SUP><B>a</B></SUP>*, RICARDO H. ESCOBAR GAVIRIA, MD.<SUP><B>b</B></SUP>     <br><b><sup>a </sup></b>Director Ejecutivo ASCOFAME.     <br><b><sup>b </sup></b>Jefe Divisi&oacute;n Educaci&oacute;n e Investigaci&oacute;n ASCOFAME</p>     <p>Indudablemente durante los &uacute;ltimos tres lustros se han presentado importantes cambios de orden cuantitativo en la educaci&oacute;n m&eacute;dica del pa&iacute;s que han prendido las alertas sobre un probable deterioro de la calidad de la misma. La oferta nacional de programas de medicina se incrementa en estos a&ntilde;os en algo m&aacute;s del ciento cincuenta por ciento pasando de 21 en 1992 a 59 en 2011. La oferta regional en algunos casos llega a multiplicarse mucho m&aacute;s.</p>     <p>Parece sin embargo procedente afirmar que estos cambios no se dan de manera espont&aacute;nea y que obedecieron a una pol&iacute;tica orientada hacia la apertura, no solo de los mercados, sino de todos los sectores sociales, y que en el caso que nos toca incluy&oacute; la Ley 100 de 1993 y la Ley 30 de 1992. La primera estableci&oacute; un Sistema General de Seguridad Social, con un componente de salud que pretend&iacute;a en pocos a&ntilde;os cobertura universal, y la segunda regul&oacute; (desregul&oacute;?) la educaci&oacute;n superior y brind&oacute; las condiciones legales que facilitaron el incremento de facultades de medicina y en general de todas la disciplinas.</p>     <p>Sin embargo, m&aacute;s all&aacute; de los significativos cambios cuantitativos que se han dado en la oferta de programas de medicina, es necesario decir que el pa&iacute;s ha venido instaurando una serie de instrumentos de aseguramiento de la calidad (tanto generales de la educaci&oacute;n superior, como espec&iacute;ficos para salud) que han incidido en la formaci&oacute;n del m&eacute;dico tratando de remediar dos situaciones que se presentaron como consecuencia de las mencionadas leyes: la falta de regulaci&oacute;n a los nuevos programas y el deterioro de las relaciones docencia servicio.</p>     <p>La Acreditaci&oacute;n de Alta Calidad ante el Consejo Nacional de Acreditaci&oacute;n (CNA) es indudablemente un instrumento de gran importancia para la promoci&oacute;n y reconocimiento de la calidad de las facultades de medicina; en el pa&iacute;s 21 facultades han sido acreditadas por una, dos y hasta tres veces. Este ha constituido indudablemente un esfuerzo significativo que hace visible a las facultades con vocaci&oacute;n de calidad. ASCOFAME ha participado de manera activa en el acompa&ntilde;amiento de este proceso tanto a las facultades como con el CNA, y promueve dentro de sus estatutos la obligatoriedad de que sus facultades afiliadas se vinculen al mismo.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Del proceso sin embargo surgen algunas inquietudes que es conveniente explorar:</p>     <p>	&iquest;Qu&eacute; pasa con las facultades que no logran acreditarse? Esto por lo dem&aacute;s es un enigma. La resoluci&oacute;n de acreditaci&oacute;n es p&uacute;blica, pero cuando la acreditaci&oacute;n se niega el resultado no se hace conocer. &iquest;Ser&iacute;a conveniente, como mecanismo de control y responsabilidad social que el Ministerio de Educaci&oacute;n Nacional hiciera conocer los resultados negativos? &iquest;El hecho de que el proceso de Acreditaci&oacute;n sea voluntario implica que los resultados negativos no puedan ser p&uacute;blicos? &iquest;Qu&eacute; pasa con las que, sin justificaci&oacute;n alguna (por ejemplo estar adelantando procesos de acreditaci&oacute;n internacional), no quieran acreditarse? Si el proceso de acreditaci&oacute;n se hiciera obligatorio, la pregunta que surge es &iquest;si el techo se vuelve piso, habr&aacute; que crear otro techo?</p>     <p>La legitimidad e importancia del proceso es clara, pero no se puede permitir que al mismo solo est&eacute;n vinculadas los programas que per se desarrollan procesos de calidad. Es necesario que el proceso tenga una mayor cobertura y que se instalen mecanismos que estimulen la vinculaci&oacute;n de todos los programas del pa&iacute;s, y las sanciones sociales que hagan que quienes no se vinculen no puedan permanecer vigentes.</p>     <p>Pero la calidad de la educaci&oacute;n m&eacute;dica no depende de manera exclusiva de la instituci&oacute;n universitaria. Los proyectos educativos que se gestan en la universidad se plasman en gran medida en los hospitales con los cuales se desarrollan los convenios de docencia servicio y, a pesar de los intentos de regular esta relaci&oacute;n, hasta ahora el modelo no permite una interacci&oacute;n efectiva entre las partes, en beneficio de la formaci&oacute;n del m&eacute;dico.</p>     <p>La coexistencia de varios programas de medicina (por lo tanto de proyectos educativos) en un mismo escenario de pr&aacute;ctica hace que el proyecto educativo quede en manos de la instituci&oacute;n de servicios, la cual no tiene un proyecto desarrollado, con frecuencia no cuenta con una estructura que le permita administrar la docencia y la universidad pierde la posibilidad de hacer seguimiento y evaluaci&oacute;n a los procesos formativos y el control del desarrollo acad&eacute;mico del programa.</p>     <p>El esfuerzo que se hace desde el sector educaci&oacute;n para tener programas acreditados y de buena calidad, termina con un proyecto educativo que muere en una instituci&oacute;n de servicios donde confluyen m&uacute;ltiples instituciones formadoras, y se tienen pocos avances en el proceso de acreditaci&oacute;n de la calidad de las instituciones prestadoras de servicios de salud.</p>     <p>El tema de docencia servicio requiere de una gran voluntad pol&iacute;tica de m&uacute;ltiples sectores para que pueda ser resuelto de manera adecuada. La Ley 1438 de 2011, que reforma la Ley 100 de 1993 muestra algunos caminos para darle salida al problema que esperamos que se concreten en la reglamentaci&oacute;n.</p>     <p>Dos temas m&aacute;s merecen una especial atenci&oacute;n dentro de la multiplicidad de variables que inciden sobre la calidad del m&eacute;dico: la formaci&oacute;n y competencias del docente y el perfil de formaci&oacute;n profesional que se busca.</p>     <p>Sobre la formaci&oacute;n docente ya desde los a&ntilde;os 60 del pasado siglo se afirmaba que no era suficiente ser buen m&eacute;dico para ser buen profesor de medicina, situaci&oacute;n que cada vez es m&aacute;s evidente. En los &uacute;ltimos cinco a&ntilde;os hemos venido insistiendo en las competencias de formaci&oacute;n de los estudiantes pero poco en las competencias de quienes los deben formar.</p>     <p>Adem&aacute;s del dominio de los contenidos que se deben impartir el docente debe contar con una preparaci&oacute;n que le permita entender los procesos de ense&ntilde;anza aprendizaje, utilizar apropiadamente las metodolog&iacute;as existentes, entre otras las TIC; hacer una abordaje &eacute;tico de las situaciones de aprendizaje, establecer una comunicaci&oacute;n adecuada con los estudiantes y colegas, trabajar en equipo, entre otras.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Las facultades de medicina deben garantizar las competencias de sus docentes, no solo en las aulas del claustro universitario sino en los escenarios de pr&aacute;ctica. La sola vinculaci&oacute;n de un m&eacute;dico a un hospital con el cual se tiene convenio de docencia servicio no puede ser suficiente para convertirlo en docente. Es por esto y ante las nuevas circunstancias que se hace necesario mejorar la habilidad de ense&ntilde;anza de los docentes, deben mejorar sus propias habilidades, con claros conceptos de ampliaci&oacute;n de su comprensi&oacute;n pedag&oacute;gica y superar la resistencia a los cambios que han implicado los nuevos paradigmas en la educaci&oacute;n m&eacute;dica, adem&aacute;s de las condiciones de contrataci&oacute;n.</p>     <p>Deben comprometerse con asegurar mejores pr&aacute;cticas para mejores cuidados especialmente en los centros de ense&ntilde;anza. El concepto de liderazgo no puede perderse, especialmente cuando se abriga el t&iacute;tulo de maestro en la educaci&oacute;n, exige esta postura una reflexi&oacute;n cr&iacute;tica, personal e institucional que apoye el desarrollo de su ser como docente, que junto con la instituci&oacute;n garantice un patrimonio de educaci&oacute;n permanente.</p>     <p>La instituci&oacute;n debe facilitar independientemente de la situaci&oacute;n contractual de sus pagadores un verdadero entorno del aprendizaje, basado en el trabajo, es ah&iacute; donde la educaci&oacute;n m&eacute;dica ha tenido su verdadero desarrollo, la articulaci&oacute;n de redes y sistemas de organizaci&oacute;n y cultura siguen siendo fundamentales en el proceso educativo, lo cual implica la tutor&iacute;a y el apoyo al docente y al estudiante.</p>     <p>Es necesario entonces mantener un est&iacute;mulo permanente para el quehacer docente.</p>     <p>Finalmente el perfil de formaci&oacute;n de los estudiantes de medicina del pa&iacute;s amerita una reflexi&oacute;n, no tanto en t&eacute;rminos de la calidad como de las necesidades mismas del sistema.</p>     <p>Algunas universidades, dentro de su autonom&iacute;a y en su derecho, han manifestado expl&iacute;citamente que desean formar m&eacute;dico para la especializaci&oacute;n y otras lo hacen t&aacute;citamente. Muchas facultades declaran que el perfil de sus egresados est&aacute; orientado a la salud familiar, comunitaria, a la atenci&oacute;n primaria pero las tendencias a la especializaci&oacute;n, el tipo de entrenamiento de los docentes y los escenarios de pr&aacute;ctica que utilizan no ayudan a este prop&oacute;sito.</p>     <p>La formaci&oacute;n de los estudiantes de medicina en escenarios de alta complejidad, adem&aacute;s de agravar la situaci&oacute;n de docencia servicio al generar un uso ineficiente de este recurso, no favorece la visi&oacute;n del estudiante como m&eacute;dico general y permite que se replique de manera continua el modelo del especialista.</p>     <p>Por lo dem&aacute;s es necesario establecer el justo medio de lo que se pretende con la formaci&oacute;n del m&eacute;dico general. Por supuesto debe ser un profesional capaz de realizar actividades de promoci&oacute;n y prevenci&oacute;n; pero la competencia que m&aacute;s caracteriza al m&eacute;dico es la de diagn&oacute;stico y tratamiento y con un perfil de transici&oacute;n epidemiol&oacute;gica como el que tenemos en Colombia nuestro m&eacute;dico no solo tiene que saber sobre enfermedades infecciosas y carenciales, sino que debe formarse en cr&oacute;nicas y degenerativas y en trauma y violencia. En general esta confluencia de patolog&iacute;as ha permitido que tengamos un m&eacute;dico competente en el escenario nacional y tambi&eacute;n internacionalmente.</p>     <p>La formaci&oacute;n del m&eacute;dico debe obedecer a un compromiso de responsabilidad social. Creemos que podemos disentir del Sistema pero que la educaci&oacute;n m&eacute;dica y la prestaci&oacute;n de los servicios deben estar en funci&oacute;n de las necesidades de la poblaci&oacute;n, sin olvidar los procesos de investigaci&oacute;n y an&aacute;lisis que durante su vida profesional, le ensenaran incluso a aprender a desaprender, tal como lo exige una ciencia regida entre otras cosas por principios biol&oacute;gicos sometidos a variabilidad de m&aacute;ximos y m&iacute;nimos.</p>     <p>No es posible hablar del futuro de la medicina si este no est&aacute; ligado a la educaci&oacute;n de su recurso humano prioritario, el m&eacute;dico, a la investigaci&oacute;n y a la adaptaci&oacute;n al los diferentes modelos de atenci&oacute;n. La educaci&oacute;n del m&eacute;dico debe necesariamente ir mas all&aacute; del aprendizaje de lo que funciona, de tal forma que las reformas de salud, la expansi&oacute;n del conocimiento cient&iacute;fico, deben necesariamente abrir un foro permanente sobre el profesional que necesitamos. Es imposible separar la b&uacute;squeda de la mejor educaci&oacute;n m&eacute;dica posible con la de la mejor atenci&oacute;n a los pacientes.</p> </font>     ]]></body>
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