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</front><body><![CDATA[  	<font face="verdana" size="2"> 	<font face="verdana" size="2">    <p align="right"><b>EDITORIAL</b></p></font>      <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>OBESIDAD INFANTIL: OTRO PROBLEMA DE MALNUTRICI&Oacute;N</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>CHILDHOOD OBESITY: ANOTHER PROBLEM OF MALNUTRITION</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>OBESIDADE INFANTIL: OUTRO PROBLEMA DE M&Aacute;-NUTRI&Ccedil;&Atilde;O</b></font></p> <font face="verdana" size="2">    <p align="center">ESPERANZA FAJARDO BONILLA<SUP><B>a</B></SUP></p>     <p><b><sup>a </sup></b>Correspondencia: <a href="mailto:esperanza.fajardo@unimilitar.edu.co">esperanza.fajardo@unimilitar.edu.co</a> - Direcci&oacute;n Postal: Trav. 3 No. 49-00. Facultad de Medicina, Universidad Militar Nueva Granada. Bogot&aacute;, Colombia.</p> <hr>     <p>La desnutrici&oacute;n infantil en Colombia ha sido un tema de gran relevancia, al cual se le ha prodigado una gran atenci&oacute;n por parte de las entidades gubernamentales. Tales esfuerzos, han tenido resultados positivos, puesto que en diferentes estudios poblacionales se demuestra una disminuci&oacute;n en la prevalencia de este problema nutricional, no solo en nuestro pa&iacute;s sino en otros pa&iacute;ses latinoamericanos.</p>     <p>Los estudios del estado nutricional realizados en Colombia durante los &uacute;ltimos a&ntilde;os, con representaci&oacute;n nacional, han hecho &eacute;nfasis en la disminuci&oacute;n de los &iacute;ndices de desnutrici&oacute;n de los ni&ntilde;os. El porcentaje de bajo peso para la edad en ni&ntilde;os menores de 5 a&ntilde;os ha descendido de 21,1% en 1965 a 6.7% en el 2000 y a 3,4% seg&uacute;n la Encuesta Nacional de la Situaci&oacute;n Nutricional en Colombia 2010 (ENSIN). Situaci&oacute;n similar se presenta con la desnutrici&oacute;n cr&oacute;nica (talla/ edad): 21% en 1990, 15% en 1995, 13.5% en 2000 y 13,2% en 2010.</p>     <p>Gracias al Plan Nacional de Nutrici&oacute;n, desde 1999 se observ&oacute; un cambio importante de la situaci&oacute;n nutricional del ni&ntilde;o al propender por una adecuada alimentaci&oacute;n y nutrici&oacute;n tanto en el &aacute;mbito individual como colectivo, y el desarrollar acciones de seguridad alimentaria orientadas a los hogares y grupos m&aacute;s vulnerables. A lo anterior, se suma que la presencia de todos los tipos de desnutrici&oacute;n ha disminuido, a medida que se incrementa el nivel de educaci&oacute;n formal y el nivel econ&oacute;mico de las madres.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Sin embargo, en Colombia y en los pa&iacute;ses latinoamericanos se han agregado a los problemas originales de deficiencia nutricional en la poblaci&oacute;n infantil, problemas de sobrepeso y obesidad asociados con el alto consumo de alimentos ricos en energ&iacute;a derivada de los carbohidratos y del alto consumo de grasas acompa&ntilde;ados de sedentarismo. Esto se conoce como doble carga de malnutrici&oacute;n o transici&oacute;n nutricional.</p>     <p>Las Estad&iacute;sticas Sanitarias Mundiales presentadas por la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud, confirman que la prevalencia del sobrepeso y la obesidad han aumentado no solo en Estados Unidos y en los dem&aacute;s pa&iacute;ses desarrollados sino en el mundo entero. Esto ha llevado a que se declare a la obesidad como una enfermedad, con una preocupaci&oacute;n especial por la obesidad abdominal y se afirme que los efectos adversos de la obesidad y la adiposidad abdominal se inician en la ni&ntilde;ez y la adolescencia.</p>     <p>La obesidad considerada en la &eacute;poca antigua como signo de estatus social, bienestar y hasta belleza, es hoy en d&iacute;a una enfermedad cr&oacute;nica no transmisible, y contribuye en forma importante al aumento en la prevalencia de factores de riesgo para enfermedades cardiovasculares y metab&oacute;licas que representan la primera causa de muerte en la sociedad actual. Adem&aacute;s, se asocia con una mayor ocurrencia de diferentes tipos de c&aacute;ncer, trastornos osteoarticulares, complicaciones respiratorias, inmunol&oacute;gicas y g&aacute;stricas, as&iacute; como, alteraciones en la conducta y p&eacute;rdida de la autoestima. Todo esto afecta en forma significativa la salud y el bienestar f&iacute;sico y mental de ni&ntilde;os y adultos.</p>     <p>La doble carga de malnutrici&oacute;n en la poblaci&oacute;n infantil (desnutrici&oacute;n/obesidad) conlleva a que los ni&ntilde;os y adolescentes presenten bajo rendimiento escolar, problemas de aprendizaje, ausentismo escolar, as&iacute; como riesgos en su salud y bienestar en etapas posteriores de la vida. Para la sociedad implica no solo el alto costo de la atenci&oacute;n en salud, sino una disminuci&oacute;n en la productividad y la calidad de vida de la poblaci&oacute;n.</p>     <p><b>Panorama Latinoamericano</b></p>     <p>Seg&uacute;n las Encuestas Nacionales de Salud y Nutrici&oacute;n de M&eacute;xico con reportes oficiales desde 1988 hasta 2006, el sobrepeso y la obesidad en ni&ntilde;os, j&oacute;venes y adultos mexicanos se han incrementado en los &uacute;ltimos a&ntilde;os de manera alarmante. En el caso de los ni&ntilde;os en edad escolar, entre 5 y 11 a&ntilde;os, de 1999 a 2006 la obesidad pas&oacute; de 18.4% a 26.2% y en el 2011 a 31,7%; entre adolescentes, de 1988 a 2006, se pas&oacute; de casi 9% a 28,5%; y en adultos, en los mismos 18 a&ntilde;os se pas&oacute; de 34.5% a estar muy cerca del 70%.</p>     <p>En Argentina, el Ministerio de Salud reporta que las cifras de la obesidad y el sobrepeso en ni&ntilde;os de 5 a 11 a&ntilde;os de edad entre 1999 y 2006 se elevaron de 18,6% a 26%. En los adolescentes la prevalencia de obesidad var&iacute;a entre 5% y 8% con tendencia al aumento. Se dice que en este pa&iacute;s 7 de cada 10 ni&ntilde;os nacen en la pobreza y muchos llegan a la obesidad; los &uacute;ltimos reportes indican que el 7,3% de los ni&ntilde;os menores de 5 a&ntilde;os presentan obesidad.</p>     <p>En Chile tambi&eacute;n se ha observado en los &uacute;ltimos a&ntilde;os un incremento importante de la obesidad caracteriz&aacute;ndose como pa&iacute;s en transici&oacute;n nutricional. Seg&uacute;n los reportes del Ministerio de Salud de Chile, el sobrepeso y la obesidad en los ni&ntilde;os escolares ha pasado de 16% a 19,4% desde el 2000 a 2009. En el a&ntilde;o 2005, los preescolares asistentes a los jardines infantiles de la Junta Nacional de Jardines Infantiles (JUNJI), presentaban una prevalencia de 22,7% de sobrepeso y 10,6% de obesidad, poniendo de manifiesto que la obesidad infantil constituye el problema nutricional m&aacute;s importante en los ni&ntilde;os de las clases media-baja y baja del pa&iacute;s.</p>     <p>Hoy se conoce que Colombia no es ajena a este problema y los reportes se&ntilde;alan que ya en 1995 el 2.6% de los ni&ntilde;os preescolares presentaban sobrepeso. En la Encuesta Nacional sobre la Situaci&oacute;n Nutricional y de Consumo de Alimentos en Colombia (ENSIN) del 2005, se observ&oacute; que el 4.3% de ni&ntilde;os entre 5 y 9 a&ntilde;os y el 10,3% de ni&ntilde;os entre 10 y 17 a&ntilde;os presentaba sobrepeso teniendo en cuenta el peso para la estatura, sin observarse diferencia por g&eacute;nero, edad ni regi&oacute;n. La ENSIN 2010 reporta que a nivel nacional, el 13,4% de la poblaci&oacute;n entre 5 y 17 a&ntilde;os presenta sobrepeso y el 4,1% obesidad, observ&aacute;ndose que la obesidad es m&aacute;s frecuente en el grupo de 5 a 9 a&ntilde;os de edad, el sobrepeso predomina en las ni&ntilde;as y en los ni&ntilde;os la obesidad.</p>     <p>Los diferentes estudios por pa&iacute;ses, reportan un bajo consumo de frutas y verduras, con alto consumo de alimentos fuente de carbohidratos y grasa, indicando, adem&aacute;s, el incremento en el consumo de comidas r&aacute;pidas, gaseosas, jugos artificiales, refrescos y bebidas azucaradas que solo aportan energ&iacute;a y nada de vitaminas, minerales o prote&iacute;nas.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Por otra parte, la obesidad ha dejado de ser un problema de poblaciones de estratos socioecon&oacute;micos altos, como se ha demostrado en los diferentes pa&iacute;ses. Vale la pena mencionar que se ha planteado la asociaci&oacute;n entre inseguridad alimentaria y obesidad infantil, y si bien no se ha demostrado, este puede ser un punto de inter&eacute;s para ser estudiado dado que cada vez se observan m&aacute;s casos de exceso de peso en poblaciones de estratos socioecon&oacute;micos bajos.</p>     <p>Una de las razones por la cual puede explicarse lo anterior, consiste en que los alimentos ricos en energ&iacute;a y que producen mayor saciedad, altos en grasas y carbohidratos, se encuentran a precios m&aacute;s bajos. De esta manera, las personas compensan los periodos en que el alimento es escaso con un incremento en el consumo, tanto en frecuencia como en cantidad, cuando hay disponibilidad. Este comportamiento favorece cambios c&iacute;clicos de peso corporal, lo cual provoca cambios metab&oacute;licos que hacen m&aacute;s eficientes los mecanismos para acumular grasa corporal, dando lugar a un incremento del peso.</p>     <p>A los malos h&aacute;bitos alimentarios, se suma el sedentarismo de los ni&ntilde;os, quienes pasan varias horas frente al televisor o al computador teniendo cada vez menos oportunidades para realizar actividades deportivas o de recreaci&oacute;n. Posiblemente esto se deba, a los bajos ingresos econ&oacute;micos, el temor de los padres a la violencia urbana en la calle, la inseguridad en los parques, o simplemente el estilo de vida familiar que impide que los ni&ntilde;os tengan un mayor gasto energ&eacute;tico.</p>     <p>En Colombia, la ENSIN 2010 refiere que el 57,9% de los ni&ntilde;os de 5 a 12 a&ntilde;os ven televisi&oacute;n o juegan con videojuegos 2,4 horas o m&aacute;s al d&iacute;a y los adolescentes, 2,8 horas al d&iacute;a. Se evidenci&oacute; que los ni&ntilde;os con sobrepeso u obesidad ten&iacute;an una prevalencia mayor de ver televisi&oacute;n o jugar con videojuegos, comparado con los ni&ntilde;os con &iacute;ndice de masa corporal normal. Las recomendaciones de la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud indican que los ni&ntilde;os en edad escolar deben realizar diariamente 60 minutos o m&aacute;s de actividad f&iacute;sica y se estima un m&aacute;ximo de dos horas de televisi&oacute;n al d&iacute;a para este grupo de poblaci&oacute;n con el fin de no desplazar el tiempo destinado a realizar actividades vigorosas.</p>     <p><b>Intervenci&oacute;n</b></p>     <p>La prevenci&oacute;n de la obesidad debe iniciarse desde la ni&ntilde;ez, incluyendo la promoci&oacute;n de h&aacute;bitos de vida saludables. Esta es la clave del &eacute;xito. Se debe fomentar el consumo de alimentos como frutas y verduras, evitando el exceso de grasas y harinas. Se ha demostrado que es m&aacute;s f&aacute;cil ense&ntilde;ar que modificar h&aacute;bitos, dado que en esto &uacute;ltimo, se generan mayores costos en las intervenciones y mayores fracasos.</p>     <p>La edad escolar es un periodo importante para promover y consolidar habilidades en todas las &aacute;reas del desarrollo y para reafirmar h&aacute;bitos de alimentaci&oacute;n saludables. As&iacute;, los ni&ntilde;os y j&oacute;venes pueden alcanzar una excelente calidad de vida y garantizan las reservas necesarias para cubrir el gasto de energ&iacute;a que demandan las nuevas actividades asumidas durante esta &eacute;poca de la vida.</p>     <p>Es necesario entonces, que la sociedad, el gobierno, la industria y los medios masivos de comunicaci&oacute;n, se comprometan para aunar esfuerzos en la lucha contra la obesidad infantil, abordando el problema del exceso de peso en las etapas tempranas desde una perspectiva de salud p&uacute;blica.</p>     <p>La actividad f&iacute;sica como componente clave en la prevenci&oacute;n de la obesidad infantil, debe abarcar actividades que puedan persistir en el tiempo, apropiadas para el desarrollo del ni&ntilde;o, tan agradables que le permitan disfrutar de ellas y evitar aquellas intensas o dif&iacute;ciles de mantener como usualmente se pretende con el adulto.</p>     <p>Combatir la obesidad a trav&eacute;s de una alimentaci&oacute;n saludable y un estilo de vida activo es una tarea que involucra a toda la comunidad. Las consecuencias no son solamente en la salud, sino sociales y econ&oacute;micas, y es primordial generar cambios en la mente de las personas responsables de la salud en nuestro pa&iacute;s, donde hace falta todav&iacute;a asumir la obesidad como un problema serio de salud p&uacute;blica.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En vista del incremento del sobrepeso y la obesidad en el mundo, en diferentes pa&iacute;ses se han hecho intervenciones efectivas a nivel escolar con el objetivo com&uacute;n de mejorar los patrones de alimentaci&oacute;n y actividad f&iacute;sica. De esta manera, se pretende prevenir las enfermedades que se asocian con la obesidad y el sedentarismo. Tambi&eacute;n se cuenta con las gu&iacute;as o lineamientos para incrementar los niveles de actividad f&iacute;sica en los ni&ntilde;os, emitidas por la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud.</p>     <p>Se necesita actuar m&aacute;s activamente con la poblaci&oacute;n infantil para combatir este flagelo de la obesidad, con el fin de integrar los esfuerzos nacionales previos, presentes y futuros para generar evidencia suficientemente contundente en la poblaci&oacute;n colombiana. Recordemos que la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud ha hecho una estimaci&oacute;n de la prevalencia de obesidad en la poblaci&oacute;n adulta (con IMC &ge;30), donde se considera que Colombia tendr&aacute; entre 30 y 45,5% de obesos para el 2015. Ya Colombia cuenta con la Ley 1355 de 2009 donde se definen la obesidad y las enfermedades cr&oacute;nicas no transmisibles asociadas a &eacute;sta, como una prioridad de salud p&uacute;blica y se adoptan medidas para su control, atenci&oacute;n y prevenci&oacute;n. Se requiere entonces aplicar y apoyar intervenciones de salud en la comunidad, para la prevenci&oacute;n primaria de la obesidad y que sirvan a su vez para disminuir la prevalencia de enfermedades cr&oacute;nicas en la poblaci&oacute;n.</p>     <p><b>Referencias bibliogr&aacute;ficas</b></p>     <p>1. Brown J. Nutrici&oacute;n en las diferentes etapas de la vida. Segunda edici&oacute;n. M&eacute;xico: McGraw Hill; 2006.</p>     <p>2. Consejo Nacional de Evaluaci&oacute;n de la Pol&iacute;tica de Desarrollo Social. 2009. Disponible en: <a href="http://www.coneval.gob.mx"target="_blank">http://www.coneval.gob.mx</a></p>     <p>3. Consejo Nacional de Evaluaci&oacute;n de la Pol&iacute;tica de Desarrollo Social. 2011. Disponible en: <a href="http://www.coneval.gob.mx"target="_blank">http://www.coneval.gob.mx</a></p>     <p>4. Ministerio de Protecci&oacute;n Social, Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, Instituto Nacional de Salud. Encuesta Nacional de la Situaci&oacute;n Nutricional en Colombia 2010 ENSIN. Bogot&aacute;: Oficina Asesora de Comunicaciones y Atenci&oacute;n al Ciudadano ICBF; 2011. p. 1-509.</p>     <p>5. Ojeda G; Ordo&ntilde;ez M; Ochoa LH. Salud sexual y reproductiva: Resultados Encuesta Nacional de Demograf&iacute;a y Salud 2005. Bogota: Profamilia, ICBF, Ministerio de la Protecci&oacute;n Social; 2005. p. 1-283.</p>     <p>6. Rose D, Bodor N. Household Food Insecurity and Overweight Status in Young School Children: Results from the Early Childhood Longitudinal Study. Pediatrics. 2006; 117(2): 464-473.</p>     <p>7. V&aacute;squez F, Salazar G, Rodr&iacute;guez M, Andrade M. Comparaci&oacute;n entre la ingesta de preescolares obesos y eutr&oacute;ficos asistentes a jardines infantiles de La Junji de la zona oriente de Santiago. Archivos Latinoamericanos de Nutrici&oacute;n. 2007; 57(4): 343-348.</p> </font>     ]]></body>
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