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<publisher-name><![CDATA[Departamento de Ciencia Política y Centro de Estudios Internacionales. Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de los Andes]]></publisher-name>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[CUANDO LOS ACTORES NO ESTATALES SÍ IMPORTAN: el caso de Amnistía Internacional]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  <font face="Verdana" size="2">      <p align="center"><font size="4">CUANDO LOS ACTORES NO ESTATALES S&Iacute; IMPORTAN: el caso de Amnist&iacute;a Internacional</font> </p>     <p><b>Sebasti&aacute;n Bitar Giraldo</b><sup>1</sup> </p>     <p><sup>1</sup> Polit&oacute;logo, Universidad de los Andes. Estudiante de la maestr&iacute;a en Ciencia Pol&iacute;tica, Universidad de los Andes. </p>     <p>recibido 24/04/06, aprobado 27/05/06 </p> <hr size="1">     <p><b>Introducci&oacute;n </b></p>     <p>En este ensayo pretendo caracterizar la influencia de la Organizaci&oacute;n No Gubernamental Internacional (ONGI) Amnist&iacute;a Internacional en las relaciones internacionales. Con esto se busca aportar al debate sobre la relevancia de los actores no estatales en las Relaciones Internacionales y ofrecer elementos que permitan establecer cu&aacute;ndo las ONGIs hacen una diferencia.A su vez, este art&iacute;culo pretende dar luces sobre las condiciones que los actores no estatales internacionales generan para la amplificaci&oacute;n y protecci&oacute;n de la acci&oacute;n de movimientos sociales dom&eacute;sticos en contextos de represi&oacute;n estatal. </p>     <p>Un actor ejerce influencia en las relaciones internacionales cuando su acci&oacute;n modifica el curso de acciones de otros actores relevantes. Por tanto, la pregunta que gu&iacute;a este ensayo es en qu&eacute; circunstancias ha influido Amnist&iacute;a Internacional sobre actores relevantes, en particular estados, de forma tal que se pueda caracterizar como un actor importante en la pol&iacute;tica global, y si tal acci&oacute;n ha tra&iacute;do consecuencias positivas para la consolidaci&oacute;n de grupos de oposici&oacute;n dom&eacute;stica. </p>     <p>Primero se establecer&aacute; la hip&oacute;tesis de trabajo, y se presentar&aacute;n los conceptos que la hacen operativa. Luego se examinar&aacute; el papel de Amnist&iacute;an Internacional bajo la lupa de cuatro casos espec&iacute;ficos. Por &uacute;ltimo se discutir&aacute;n brevemente las implicaciones conceptuales del an&aacute;lisis propuesto. </p>     <p>La hip&oacute;tesis con la que se trabajar&aacute; es la siguiente:Amnist&iacute;a Internacional ha ejercido una influencia importante sobre otros actores relevantes del sistema internacional a trav&eacute;s de su participaci&oacute;n en &lsquo;redes trasnacionales de defensa&rsquo; (este concepto fue propuesto por Keck y Sikkink 1998), al haber actuado como nodo en la cadena de acciones que se denomina el &lsquo;efecto bumer&aacute;n&rsquo; (Keck y Sikkink 1998; Risse, Ropp y Sikkink 1999). </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Las redes trasnacionales de defensa son redes de actores dom&eacute;sticos y transnacionales que logran conectarse con reg&iacute;menes internacionales con el fin de alertar a la opini&oacute;n p&uacute;blica y a los gobiernos occidentales (Risse y Sikkink 1999: 5). Estas redes son llamadas por Sikkink &ldquo;redes tem&aacute;ticas de principios&rdquo; (Sikkink 1993) y, en un trabajo posterior con Margareth Keck, &ldquo;redes trasnacionales de defensa&rdquo; (Keck y Sikkink 1998). Estas redes son est&aacute;n compuestas por movimientos sociales y ONGs dom&eacute;sticos, organismos internacionales, fundaciones donantes y gobiernos occidentales<Sup><a href="#n2">2</a></Sup>. </p>     <p>La labor de estas redes se centra en varios aspectos: a) ponen a los estados que violan las normas en la agenda internacional, recordando a los estados liberales de su propia identidad como promotores de los derechos humanos; b) dan poder a y legitiman las peticiones de los grupos de oposici&oacute;n dom&eacute;sticos, protegiendo a su vez los activistas internos (raz&oacute;n por la cual son cruciales al movilizar la oposici&oacute;n, los movimientos sociales y ONGs dom&eacute;sticas); y c) retan a los gobiernos que violan las normas al crear una estructura transnacional que presiona estos reg&iacute;menes &ldquo;desde arriba&rdquo; y &ldquo;desde abajo&rdquo; (Risse y Sikkink 1999: 5). </p>     <p>Estas ideas de &ldquo;arriba&rdquo; y &ldquo;abajo&rdquo; provienen del llamado &ldquo;efecto bumer&aacute;n&rdquo; (Risse y Sikkink 1999: 19). Los autores identifican un efecto bumer&aacute;n cuando los grupos dom&eacute;sticos en oposici&oacute;n a un estado no enfocan sus acciones hacia &eacute;ste sino que buscan directamente una conexi&oacute;n con actores internacionales. El objetivo de estas acciones es, pues, encontrar aliados internacionales que se unan a la actividad de oposici&oacute;n. </p>     <p>El flujo dentro del modelo provoca dos tipos de presi&oacute;n. Un primer tipo de presi&oacute;n se da cuando los grupos de oposici&oacute;n, las ONGs y los movimientos sociales dom&eacute;sticos se conectan con movimientos transnacionales y con ONGIs, quienes luego convencen a las Organizaciones Internacionales Gubernamentales (OIGs) de derechos humanos, a los grupos de donantes y/o a las grandes potencias de que presionen al estado que viola la norma. Este tipo de presi&oacute;n es la llamada &ldquo;desde arriba&rdquo;.Un segundo tipo de presi&oacute;n se da cuando las redes proveen accesos, influencias, informaci&oacute;n, y a menudo dinero a los grupos dom&eacute;sticos en actividad. Los contactos internacionales pueden &ldquo;amplificar&rdquo; las demandas de los grupos dom&eacute;sticos, abrir espacios para la discusi&oacute;n de temas y luego hacer m&aacute;s fuertes las demandas en la escena dom&eacute;stica. Este tipo de presi&oacute;n desde el interior (aunque amplificado gracias a los contactos internacionales) es el llamado &ldquo;desde abajo&rdquo;. </p>     <p>El <a href="#g1">Cuadro 1</a> muestra el esquema conceptual del llamado &ldquo;efecto bumer&aacute;n&rdquo;: </p>     <p>    <center>   <a name="g1"><img src="/img/revistas/rci/n63/63a10g1.jpg"></a> </center> </p>      <p>Se ha escogido un enfoque de este corte para explicar la importancia de Amnist&iacute;a Internacional debido a que el realismo tradicional y otros enfoques s&oacute;lo dan cuenta parcialmente del fen&oacute;meno de los actores no estatales. </p>     <p>A partir de los supuestos realistas se llegar&iacute;a a la conclusi&oacute;n de que los derechos humanos no son un tema relevante para determinar el comportamiento de los estados, pues tal aproximaci&oacute;n te&oacute;rica no los ubica dentro del &aacute;mbito del &ldquo;inter&eacute;s nacional&rdquo; material de &eacute;stos. El &ldquo;inter&eacute;s nacional&rdquo;, para este enfoque, se toma como dado, y se limita &uacute;nicamente a factores materiales que incrementan la cuota de poder relativo. Debido a que el realismo considera que los actores no estatales no tienen incidencia en el inter&eacute;s ni en las pr&aacute;cticas de los estados en el sistema internacional, seguir este enfoque llevar&iacute;a a pensar que los estados han llevado a cabo un proceso de cambio pol&iacute;tico gracias a la &ldquo;amenaza&rdquo; que significa el no cumplir con la condicionalidad en materia de derechos humanos que los Estados Unidos y otros pa&iacute;ses donantes han establecido. Sin embargo, este enfoque no podr&iacute;a explicar por qu&eacute; los derechos humanos hacen parte de la pol&iacute;tica exterior de los estados donantes, y por qu&eacute; exigen su respeto en otros pa&iacute;ses;mucho menos podr&iacute;an explicar bajo qu&eacute; circunstancias espec&iacute;ficas se generan cambios en pa&iacute;ses violadores de los derechos humanos. </p>     <p><b>MAKE SOME NOISE!: Amnist&iacute;a Internacional en la red trasnacional de defensa </b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En el caso de Chile, la ONG de derechos humanos COPACHI empez&oacute; una labor de recolecci&oacute;n de informaci&oacute;n para ayudar a las v&iacute;ctimas de violaciones por parte del estado y, viendo su poca capacidad de acci&oacute;n, busco la participaci&oacute;n de ONGIs para obtener ayuda financiera, difusi&oacute;n de la informaci&oacute;n sobre violaciones a los derechos humanos y presi&oacute;n sobre el gobierno chileno para que los respetara. Esta conexi&oacute;n fue establecida inicialmente con grupos cat&oacute;licos y posteriormente con Amnist&iacute;a Internacional, los cuales pusieron en marcha una estrategia de presi&oacute;n al estado chileno y deslegitimaci&oacute;n frente a los dem&aacute;s estados (Ropp y Sikkink 1999: 176). </p>     <p>Inmediatamente despu&eacute;s del golpe de estado de 1973, Aminist&iacute;a Internacional y la Comisi&oacute;n Internacional de Juristas alertaron a la Comisi&oacute;n Interamericana de Derechos Humanos (CIADH) y pidieron que &eacute;sta exigiera al gobierno militar que permitiera el asilo pol&iacute;tico en el exterior para los seguidores de Allende y que respetara los derechos humanos (Hawkins 2002: 53). De esta forma, Amnist&iacute;a Internacional sirvi&oacute; de nodo dentro de la cadena del efecto bumer&aacute;n, provocando la visita de un observador de la CIADH y la posterior reacci&oacute;n del Congreso de los Estados Unidos para sancionar al gobierno militar en 1974 (Sigmud 1993: 98 &ndash; 102; citado en Hawkins 2002: 53). </p>     <p>El caso de Argentina es igualmente ilustrador. Tal como lo documentan Keck y Sikkink (1998:104 y ss.),Amnist&iacute;a Internacional, con la ayuda de exiliados argentinos bajo el gobierno de la Junta, empez&oacute; una campa&ntilde;a de denuncia ante organismos internacionales. El gobierno militar accedi&oacute; a una visita de esta ONGI, con el objetivo de disminuir la cr&iacute;tica internacional, pero Amnist&iacute;a Internacional produjo un reporte que denunciaba atroces violaciones de los derechos humanos, llegando a m&aacute;s de 6.000 prisioneros pol&iacute;ticos y m&aacute;s de 2.000 desapariciones (Amnist&iacute;a Internacional1977; citado en Keck y Sikkink 1998: 104). Este reporte llev&oacute; las denuncias de violaciones por la cadena del efecto bumer&aacute;n hasta llegar a la presi&oacute;n de diferentes estados, entre ellos Estados Unidos,Francia,Italia y Suecia;todo esto acompa&ntilde;ado por la magnificaci&oacute;n que obtuvo la ONGI gracias a ser galardonada con el Premio Nobel de la Paz en 1977. La presi&oacute;n internacional se hizo insoportable para la Junta desde el momento en el que los Estados Unidos redujo la ayuda militar para despu&eacute;s eliminarla del todo en 1978. Como lo se&ntilde;alan Keck y Sikkink, la informaci&oacute;n usada por el congreso de los Estados Unidos para imponer las sanciones fue recolectada por Amnist&iacute;a Internacional y otras ONGs, y no por oficiales estatales del Departamento de Estado (Keck y Sikkink 1998: 105). Este es un caso de &ldquo;presi&oacute;n desde arriba&rdquo;, que result&oacute; efectivo gracias a los flujos de informaci&oacute;n que partieron desde los movimientos sociales dom&eacute;sticos, pasaron por Amnist&iacute;a Internacional y otros agentes no estatales internacionales, hasta el Congreso de los Estados Unidos. </p>     <p>La transici&oacute;n de Marruecos hacia el respeto por los derechos humanos tambi&eacute;n estuvo mediada por la acci&oacute;n de una red trasnacional de defensa y por Amnist&iacute;a Internacional en su interior. En los 70&rsquo;s las desapariciones forzadas de oponentes pol&iacute;ticos en el Sahara occidental eran una pr&aacute;ctica generalizada (Gr&auml;zner 1999: 113). Dado que el rey marroqu&iacute; no estaba sujeto a la ley bajo las normas isl&aacute;micas y era considerado &ldquo;sagrado&rdquo;, la tradici&oacute;n imped&iacute;a hacer visibles las violaciones a los derechos humanos. Esta situaci&oacute;n fue enfrentada por grupos de oposici&oacute;n dom&eacute;sticos que vieron amplificadas sus demandas por Amnist&iacute;a Internacional.Varias organizaciones, compuestas por familiares de detenidos y exiliados, principalmente en Francia, proveyeron a Amnist&iacute;a Internacional de informaci&oacute;n suficiente para redactar varios reportes consecutivos sobre la situaci&oacute;n dom&eacute;stica de derechos humamos. A pesar de los esfuerzos del rey por demeritar los reportes, la presi&oacute;n internacional desatada por los reportes le oblig&oacute; a firmar varios acuerdos sobre derechos humanos, como la Convenci&oacute;n contra la tortura en 1986. En ese mismo a&ntilde;o, Amnist&iacute;a Internacional patrocin&oacute; una demostraci&oacute;n contra el rey en su visita a Londres y posteriormente en su visita al Parlamento Europeo. Gracias a estas demostraciones, tal Parlamento declar&oacute; su &ldquo;seria preocupaci&oacute;n&rdquo; por las pr&aacute;cticas de derechos humanos en Marruecos (Gr&auml;zner 1999: 123). La presi&oacute;n internacional termin&oacute; por forzar a rey a crear instituciones dom&eacute;sticas que monitorearan las pr&aacute;cticas en derechos humanos con presencia de representantes de ONGs, y a cambiar radicalmente su postura sobre la intervenci&oacute;n internacional en la materia (Gr&auml;zner 1999: 124). </p>     <p>En Colombia, el rol de las ONGIs y las organizaciones internacionales no ha sido ampliamente estudiado. Sin embargo, como lo resalta Gall&oacute;n (2004: 210) el rol de Amnist&iacute;a Internacional, junto con Americas Watch y la Comisi&oacute;n de Juristas ha sido protag&oacute;nico en la esfera internacional. Seg&uacute;n &eacute;l, aunque en los setenta la atenci&oacute;n de la comunidad internacional estuvo enfocada en las dictaduras militares del cono sur, los reportes de Amnist&iacute;a Internacional sobre las pr&aacute;cticas violatorias de los derechos humanos en el marco del Estatuto de Seguridad del presidente Turbay iniciaron una reacci&oacute;n internacional en cadena que termin&oacute; con lo que Gall&oacute;n llam&oacute; el &ldquo;apacible anonimato&rdquo; de las pr&aacute;cticas en la materia (Gall&oacute;n 2004: 210). En 1989 se realiz&oacute; en Ginebra una conferencia sobre la situaci&oacute;n de derechos humanos en Colombia, que alert&oacute; al gobierno sobre las posibles implicaciones de la cr&iacute;tica internacional. El estado colombiano se vio obligado, durante los gobiernos de Barco y Gaviria, a adoptar medidas para apaciguar la presi&oacute;n internacional de organismos internacionales. Seg&uacute;n Gall&oacute;n, esto llev&oacute; al estado colombiano a desarrollar tres pr&aacute;cticas de negaci&oacute;n y distracci&oacute;n sobre el tema: en primer lugar, la negaci&oacute;n sistem&aacute;tica de la violaci&oacute;n de derechos humanos, en segundo lugar, la conformaci&oacute;n de alianzas diplom&aacute;ticas para evitar que se tomaran decisiones contra Colombia en los organismos intergubernamentales, y por &uacute;ltimo la realizaci&oacute;n de maniobras para evitar que se discutiera la situaci&oacute;n de Colombia en foros internacionales. </p>     <p>Pero la actividad de las organizaciones de derechos humanos no se detuvo. Tanto Amnist&iacute;a Internacional como otras ONGs continuaron su labor de recolecci&oacute;n de informaci&oacute;n sobre violaciones y provocaron que Colombia firmara tratados en la materia con el objetivo de aminorar la cr&iacute;tica internacional. Gracias a la magnificaci&oacute;n de la cr&iacute;tica internacional lograda por Amnist&iacute;a Internacional y otros actores dentro de la red, el gobierno de Ernesto Samper se vio obligado a reconocer la existencia de violaciones a los derechos humanos, a acatar los fallos de la Corte Interamericana de Derechos Humanos e iniciar lo que Gall&oacute;n denomina la etapa de la colaboraci&oacute;n (Gall&oacute;n, 2004: 212). </p>     <p><b>Implicaciones </b></p>     <p><i>&iquest;Cu&aacute;ndo un actor no estatal ejerce influencia sobre la pol&iacute;tica mundial? </i></p>     <p>El concepto de redes trasnacionales de defensa, desarrollado por Keck y Sikkink, junto con el ilustrativo &ldquo;efecto bumer&aacute;n&rdquo;, son aportes claves para el entendimiento del papel de los actores no estatales en la pol&iacute;tica mundial. &Eacute;stos ilustran c&oacute;mo cuando la conexi&oacute;n directa entre los movimientos dom&eacute;sticos y el estado se encuentra bloqueada por las pr&aacute;cticas represivas de &eacute;ste, las organizaciones internacionales se convierten en amplificadores de denuncias que llevan a que se ejerza presi&oacute;n sobre el estado en cuesti&oacute;n desde el exterior y se reestablezca el di&aacute;logo con la oposici&oacute;n dom&eacute;stica. </p>     <p>Se ha mostrado en este ensayo un caso espec&iacute;fico en el que un actor tradicionalmente excluido del estudio de las relaciones internacionales ejerce influencia efectiva sobre el comportamiento de otros actores relevantes, en este caso estados particulares. El papel de Amnist&iacute;a Internacional en el cambio que han experimentado &eacute;stos en materia de derechos humanos es indiscutible. Sin embargo, este papel no puede caracterizarse como un poder directo sobre los gobiernos y sus pr&aacute;cticas. En cambio, Amnist&iacute;a Internacional se inserta dentro de una cadena de actores que magnifican y hacen efectivas las denuncias por violaciones a los derechos humanos. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Los casos de Chile, Argentina, Marruecos y Colombia muestran c&oacute;mo esta organizaci&oacute;n cumple un rol de recolecci&oacute;n y difusi&oacute;n de informaci&oacute;n que permite a organismos intergubernamentales y a estados occidentales tomar acciones efectivas frente a las violaciones de derechos humanos en pa&iacute;ses particulares. Si bien puede argumentarse que Amnist&iacute;a Internacional, al igual que las dem&aacute;s ONGIs, no ejerce un &ldquo;poder duro&rdquo; frente a los estados, es indiscutible su importancia para la circulaci&oacute;n de las denuncias dom&eacute;sticas y la posterior presi&oacute;n efectiva por parte de otros actores. En este orden de ideas, este actor no estatal se constituye como un nodo indispensable en la cadena de presi&oacute;n internacional efectiva frente a las violaciones de derechos humanos en los casos estudiados y por tanto en un actor determinante el cambio en el comportamiento de tales estados. </p>     <p>El cambio generado en el comportamiento de los Estados tiene como consecuencia, en el caso espec&iacute;fico de los Derechos Humanos en los pa&iacute;ses estudiados, la creaci&oacute;n de condiciones favorables para la acci&oacute;n colectiva de los movimientos sociales dom&eacute;sticos. El ojo vigilante de las ONGIs, las organizaciones intergubernamentales y otros Estados y la presi&oacute;n &ldquo;desde arriba&rdquo; que &eacute;stos ejercen siempre va acompa&ntilde;ado de un fortalecimiento de la presi&oacute;n &ldquo;desde abajo&rdquo;. Dado que los Estados observados cuentan con menos herramientas y un menor margen de maniobra para reprimir la oposici&oacute;n dom&eacute;stica, la labor de las redes trasnacionales de defensa lleva al fortalecimiento de los movimientos sociales dom&eacute;sticos y a una mayor fertilidad de sus demandas. </p>     <p>Por estas razones, el an&aacute;lisis del comportamiento de los estados en materia de derechos humanos no estar&iacute;a completo si se excluyen los actores no estatales, como lo hacen las teor&iacute;as tradicionales de las relaciones internacionales. La evidencia emp&iacute;rica sugiere, entonces, que deben reevaluarse las concepciones de la pol&iacute;tica internacional que s&oacute;lo dan importancia al papel de los estados y explorar nuevas v&iacute;as por las que otros actores, incluso de otros niveles, hacen una diferencia. </p> <hr size="1">     <p><b>Comentarios</b></p>     <p><a name="n2">2</a> Los gobiernos occidentales juegan un papel central aunque no exclusivo en la promoci&oacute;n de la norma internacional de derechos humanos. Hurrel recalca que &ldquo;sus or&iacute;genes (de los derechos humanos) estaban &iacute;ntimamente ligados con el poder, intereses y valores de los Estados Unidos y otros estados occidentales en el per&iacute;odo de posguerra (Segunda Guerra Mundial)&rdquo; (Hurrel 1999: 278), aunque la promoci&oacute;n que se dio en adelante empoder&oacute; a otros agentes, estatales y no estatales para hacer uso de la norma para presionar por sus intereses. Hoy en d&iacute;a los estados occidentales &mdash;principalmente los europeos y los norteamericanos&mdash; tienen una capacidad significativa de ejercer presi&oacute;n sobre estados vulnerables mediante el condicionamiento de la ayuda exterior, la cooperaci&oacute;n y el comercio e incluso bajo la amenaza de una intervenci&oacute;n militar en nombre de la protecci&oacute;n de los derechos humanos. </p> <hr size="1">     <p><b>Bibliograf&iacute;a </b></p>     <p>Gall&oacute;n, Gustavo. 2004.&ldquo;Diplomacia y Derechos Humanos en Colombia: M&aacute;s de una D&eacute;cada de Ambig&uuml;edad&rdquo;. En Comit&eacute; Permanente por la Defensa de los Derechos Humanos, <i>Derechos Humanos en Colombia: Veinticinco A&ntilde;os</i>. Bogot&aacute;: CPDH </p>     <p>Gr&auml;zner, Sieglinde 1999. &ldquo;Changing discourse: transnational advocacy networks in Tunisia and Morocco&rdquo;. En Risse, Thomas, Ropp Stephen C., y Sikkink, Kathryn (eds.) <i>The power of human rights: international norms and domestic change</i>. Nueva York: Cambridge University Press. 109-133 </p>     <p>Hawkins, Darren 2002. &ldquo;Human Rights Norms and Networks in Authoritarian Chile&rdquo;. En Khagram, Sanjeev; Riker, James V. y Sikkink, Kathryn (eds.) <i>Restructuring world politics: transnational social movements, networks, and norms</i>. Minneapolis; Londres: University of Minnesota Press. 47-70 </p>     <p>Hurrell, Andrew 1999. &ldquo;Power, principles and prudence: protecting human rights in a deeply divided world&rdquo;. En Tim Dunne y Nicholas Wheeler (eds.), <i>Human Rights in Global Politics</i>. Cambridge: Cambridge University Press. 277-301 </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Keck, Margaret E. y Sikkink, Kathryn, 1998. <i>Activists beyond borders: advocacy networks in international politics</i>. Ithaca, N.Y., Londres: Cornell University Press. </p>     <p>Risse, Thomas y Sikkink, Kathryn 1999. &ldquo;The Socialization of International Human Rights Norms into Domestic Practices: Introduction&rdquo;. En Risse,Thomas, Ropp Stephen C., y Sikkink, Kathryn (eds.) <i>The power of human rights: international norms and domestic change</i>. Cambridge: Cambridge University Press. 1-39 </p>     <p>Risse, Thomas, Ropp Stephen C., y Sikkink, Kathryn (eds.) 1999. <i>The power of human rights: international norms and domestic change</i>. Cambridge: Cambridge University Press. </p>     <p>Ropp Stephen C., y Sikkink, Kathryn 1999. &ldquo;International Norms and Domestic Politics in Chile and Guatemala&rdquo;. En Risse, Thomas, Ropp Stephen C., y Sikkink, Kathryn (eds.) <i>The power of human rights: international norms and domestic change</i>. Cambridge: Cambridge University Press. 172-203 </p>     <p>Sikkink, Kathryn 1993. &ldquo;Human Rights, Principled Issue-Networks and Sovereignty in Latin America&rdquo;. <i>International Organization</i>, Vol. 47, No 3. 411-441 </p> </font>      ]]></body>
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