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<publisher-name><![CDATA[Departamento de Ciencia Política y Centro de Estudios Internacionales. Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de los Andes]]></publisher-name>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[LAS ELECCIONES URUGUAYAS DE 2004: la izquierda como la única oposición creíble]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[This paper argues that the success of the leftist Encuentro Progresista-Frente Amplio in the 2004 Uruguayan election is the result of being the only untainted and credible opposition in the party system. After many governments in charge of the Partido Colorado and Partido Nacional, the EP-FA was the only party that cannot be held responsible for the country s bad economic situation because it was never in charge of the national government. Using data from a 2004 national preelectoral survey, the paper shows that attitudes towards risk and economic assessments of the country s situation influence voting behavior in Uruguay. Risk acceptant individuals who evaluate negatively the countrys economic performance have a higher probability to vote for the EP-FA than risk averse voters with a positive assessment of the country s economy.The evidence from the Uruguayan case suggests that the increase of leftist parties in other Latin American countries could be explained in the same way.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[   <font size="2" face="verdana">      <p><b>    <center><font size="4">LAS ELECCIONES  URUGUAYAS DE 2004:  la izquierda como la &uacute;nica  oposici&oacute;n cre&iacute;ble</font></center></b></p>        <p>Rosario Queirolo<sup>1</sup></p>        <p><sup>1</sup>Candidata a Doctor en Ciencia Pol&iacute;tica por la University of Pittsburg; Profesora de la Universidad de Montevideo,Uruguay.</p>    <hr size="1">        <p><b>Resumen</b></p>        <p>Este art&iacute;culo argumenta que el triunfo de la izquierda uruguaya en las elecciones  de 2004 se debe a que el Encuentro Progresista-Frente Amplio gana votos por ser  la &uacute;nica oposici&oacute;n cre&iacute;ble en el sistema de partidos uruguayo. Luego de varios  gobiernos en manos del Partido Colorado y Partido Nacional, el &uacute;nico partido que  no puede ser responsabilizado por la mala situaci&oacute;n econ&oacute;mica del pa&iacute;s es el EPFA  porque nunca estuvo a cargo del gobierno nacional. Usando datos de una  encuesta preelectoral realizada en octubre de 2004, el art&iacute;culo muestra que la  probabilidad de votar a la izquierda en el 2004 depende de las actitudes hacia el  riesgo y las evaluaciones de la situaci&oacute;n econ&oacute;mica. Los uruguayos con mayor  propensi&oacute;n al riesgo y peores evaluaciones de la econom&iacute;a del pa&iacute;s, presentan una  probabilidad doce veces mayor de votar al EP-FA que quienes tienen una  evaluaci&oacute;n positiva de la econom&iacute;a y son adversos al riesgo. La evidencia extra&iacute;da  del caso uruguayo sugiere que el crecimiento de otros partidos de izquierda en la  regi&oacute;n podr&iacute;a explicarse de la misma manera.</p>        <p><b>Palabras clave:</b>Uruguay, elecciones, partidos de izquierda, teor&iacute;a de las perspectivas,  evaluaciones econ&oacute;micas</p>    <hr size="1">        <p><b>abstract</b></p>        <p>This paper argues that the success of the leftist Encuentro Progresista-Frente  Amplio in the 2004 Uruguayan election is the result of being the only untainted  and credible opposition in the party system. After many governments in charge of  the Partido Colorado and Partido Nacional, the EP-FA was the only party that  cannot be held responsible for the country s bad economic situation because it was  never in charge of the national government. Using data from a 2004 national preelectoral  survey, the paper shows that attitudes towards risk and economic  assessments of the country s situation influence voting behavior in Uruguay. Risk  acceptant individuals who evaluate negatively the countrys economic  performance have a higher probability to vote for the EP-FA than risk averse  voters with a positive assessment of the country s economy.The evidence from the  Uruguayan case suggests that the increase of leftist parties in other Latin American  countries could be explained in the same way.</p>        ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>Key words:</b>Uruguay, elections, leftist parties, prospect theory, economic evaluations</p>    <hr size="1">        <p><b><font size="3">Introducci&oacute;n</font></b></p>        <p>En las elecciones de octubre  de 2004, por primera  vez en la historia pol&iacute;tica  uruguaya, un partido de izquierda gan&oacute;  las elecciones presidenciales. El Frente  Amplio-Encuentro Progresista-Nueva  Mayor&iacute;a<sup><a href="#2">2</a></sup> obtuvo el 50,5% del total de votos emitidos y alcanz&oacute; la Presidencia  de la Rep&uacute;blica (sin necesidad de recurrir  a una segunda vuelta) y la mayor&iacute;a  parlamentaria en las dos c&aacute;maras (senadores  y diputados).</p>        <p>Diversas explicaciones se han  dado sobre el crecimiento de la izquierda  en Uruguay.Algunos autores se&ntilde;alan  como principal causa un efecto generacional  (Aguiar 2000; Canzani 2000) y la  habilidad del Frente Amplio para retener  votos y construir tradiciones partidarias  (Canzani 2000; Canzani 2005;  Monestier 200l; Moreira 2000). Otros  autores se&ntilde;alan que la principal explicaci&oacute;n  del &eacute;xito electoral del Frente  Amplio se debe a su moderaci&oacute;n ideol&oacute;gica  y pragmatismo (Buquet y de  Armas 2004; Garc&eacute; y Yaff&eacute; 2004). Por  &uacute;ltimo, hay quienes se&ntilde;alan que el  Frente Amplio crece capitalizando el  descontento social y econ&oacute;mico de la  poblaci&oacute;n uruguaya con los partidos  tradicionales (Gonz&aacute;lez 1999; Gonz&aacute;lez  y Queirolo 2000; Luna 2004).</p>        <p>Estas explicaciones no son excluyentes;  m&aacute;s a&uacute;n, cada una de ellas da  cuenta de parte del crecimiento que ha  tenido el Frente Amplio. Este art&iacute;culo  toma la explicaci&oacute;n de la capitalizaci&oacute;n  del descontento popular y argumenta  que el Frente Amplio gana votos por ser  la &uacute;nica oposici&oacute;n cre&iacute;ble luego de  varios gobiernos en manos del Partido  Colorado y Partido Nacional<sup><a href="#3">3</a></sup>. En otras  palabras, el Frente Amplio, al no haber  estado nunca a cargo del gobierno  nacional, no puede ser responsabilizado  por la mala situaci&oacute;n econ&oacute;mica; mientras  que el Partido Colorado y el Partido Nacional, al haber gobernado el pa&iacute;s  desde su independencia, son castigados  por el electorado por no haber prove&iacute;do  el bienestar esperado.</p>        <p>La llegada de la izquierda al  gobierno en Uruguay coincide con el  triunfo de otros partidos de izquierda  en la regi&oacute;n: Bolivia (2005), Chile  (2005), Argentina (2003), Brasil (2002),  y Venezuela (1999). El crecimiento de  algunos de estos partidos de izquierda  tambi&eacute;n puede explicarse por la teor&iacute;a  de la oposici&oacute;n cre&iacute;ble.Tanto en Brasil,  como en Bolivia y Venezuela, los partidos  de izquierda capitalizan la insatisfacci&oacute;n  popular con los partidos que  han gobernado anteriormente, porque  son los &uacute;nicos que no pueden ser culpados  por el estado de las cosas.</p>        <p>La primera secci&oacute;n de este art&iacute;culo  describe el crecimiento de la  izquierda y los cambios que ha producido  en el sistema de partidos uruguayo.  La segunda secci&oacute;n expone las  distintas explicaciones del crecimiento  de la izquierda y desarrolla la teor&iacute;a de  la oposici&oacute;n cre&iacute;ble. La tercera secci&oacute;n  presenta la evidencia a favor de esta  teor&iacute;a para el caso uruguayo. La &uacute;ltima  secci&oacute;n concluye.</p>        <p><b><font size="3">1. Los cambios en el sistema  de partidos uruguayo</font></b></p>        <p>El sistema de partidos uruguayo  est&aacute; actualmente conformado por tres  partidos pol&iacute;ticos mayores (Partido  Colorado, Partido Nacional y Frente  Amplio), y un partido menor (el Partido  Independiente). El Frente Amplio  (FA) fue fundado en 1971 como una coalici&oacute;n de partidos de izquierda que  recib&iacute;a principalmente el apoyo de  j&oacute;venes, residentes en las &aacute;reas urbanas  del pa&iacute;s, intelectuales, y sectores medios  y medios altos de la sociedad (Gillespie  1986). La coalici&oacute;n fue formada por el  Partido Socialista, el Partido Comunista,  El Partido Dem&oacute;crata Cristiano, y  algunos sectores escindidos del Partido  Colorado (Movimiento Preg&oacute;n y  Movimiento por el Gobierno del Pueblo,  PGP) y del Partido Nacional  (Movimiento Popular Nacionalista). El  otro partido de izquierda en el actual  sistema de partidos uruguayo es el Partido  Independiente, que es una rama  del Nuevo Espacio<sup><a href="#4">4</a></sup>.</p>        <p>Los otros dos partidos pol&iacute;ticos  mayores son el Partido Colorado (PC)  y el Partido Nacional (PN) (tambi&eacute;n  llamado &quot; Partido Blanco&quot;  o los &quot; Blancos&quot; ).  Ambos partidos est&aacute;n m&aacute;s identificados  con la centro-derecha. El  Partido Colorado tiene mucho en  com&uacute;n con los partidos liberales en  Am&eacute;rica Latina, es m&aacute;s cosmopolita y  urbano que el Partido Nacional. El  Partido Nacional est&aacute; m&aacute;s asociado a la  Iglesia Cat&oacute;lica, a las zonas rurales del  pa&iacute;s, pero es m&aacute;s liberal econ&oacute;micamente  que el resto de los partidos  (Gonz&aacute;lez 1991). El Partido Colorado  y el Partido Nacional tienen historias  similares: ambos fueron creados en  1830 y son tan antiguos como el pa&iacute;s  mismo, los dos son partidos multiclasistas  y ambos han estado a cargo del  gobierno nacional. Por esta raz&oacute;n, son  llamados &quot; partidos tradicionales&quot; .</p>        ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El golpe militar de 1973 prohibi&oacute;  todo tipo de actividad pol&iacute;tico partidaria.  A pesar de ello, los partidos  pol&iacute;ticos uruguayos mantuvieron una  militancia clandestina durante los once  a&ntilde;os que dur&oacute; el gobierno autoritario.  El pa&iacute;s retorn&oacute; a la democracia con la  elecci&oacute;n de 1984. En esta primera elecci&oacute;n  de la vuelta a la democracia, el  Partido Colorado recibi&oacute; votos principalmente  de personas mayores, poco  educadas, amas de casa y retirados; el  Partido Nacional fue el m&aacute;s <i>catch-all</i> de  los tres, y el Frente Amplio mantuvo su  apoyo entre el electorado joven y con  m&aacute;s a&ntilde;os de educaci&oacute;n formal, pero  tambi&eacute;n consigui&oacute; votos entre la clase  trabajadora, especialmente entre los trabajadores  manuales (Gonz&aacute;lez 1991).</p>        <p>Hasta mediados de 1960, Blancos  y Colorados juntos ganaron alrededor  del 90% de los votos; el sistema  de partidos era claramente un sistema  bipartidista. Con el surgimiento del  Frente Amplio en 1971, el sistema de  partidos cambi&oacute; de bipartidista a multipartidista  (Gillespie 1989; Gonz&aacute;lez  1991). Durante los &uacute;ltimos treinta  a&ntilde;os, el Frente Amplio ha incrementado  su caudal electoral de elecci&oacute;n en  elecci&oacute;n. La <a href="#tab1">Tabla 1</a> muestra los cambios  del sistema de partidos uruguayos  durante los &uacute;ltimos treinta a&ntilde;os. En la  elecci&oacute;n de 2004 el Frente Amplio  obtiene la mayor&iacute;a absoluta de los votos,  y como resultado de la baja votaci&oacute;n  obtenida por el Partido Colorado,  el N&uacute;mero Efectivo de Partidos (NEP)  baja a 2.5.</p>        <p>    <center><a name="tab1"></a><img src="img/revistas/rci/n64/n64a03tab1.gif"></center></p>    </font>  <ol>        <li><font size="2" face="verdana">Los partidos pol&iacute;ticos uruguayos      suelen agruparse en dos familias      ideol&oacute;gicas: &quot; partidos tradicionales&quot;  y      &quot; partidos desafiantes&quot;  (Gonz&aacute;lez      1999; Gonz&aacute;lez y Queirolo 2000). Los      &quot; partidos tradicionales&quot;  son el Partido      Colorado y el Partido Nacional,      ambos ubicados en el ala derecha del      continuo ideol&oacute;gico; mientras que los      &quot; desafiantes&quot;  son el Frente Amplio y      el Partido Independiente, los dos ubicados      en el centro izquierda. Hasta el      2004, ninguno de los &quot; partidos desafiantes&quot;       hab&iacute;a estado a cargo del      gobierno nacional, por eso mismo      eran llamados &quot; desafiantes&quot; . La <a href="#fig1">Figura      1</a> muestra la evoluci&oacute;n electoral de      estas dos familias ideol&oacute;gicas<sup><a href="#5">5</a></sup> e indica      que la p&eacute;rdida de votos de los partidos      tradicionales y el crecimiento electoral de los partidos desafiantes ha sido      un proceso paulatino.</font></li>      </ol>  <font size="2" face="verdana">      <p>    <center><a name="fig1"></a><img src="img/revistas/rci/n64/n64a03fig1.gif"></center>  </p>      <p>Uruguay, adem&aacute;s de ser uno de    los casos en que la izquierda ha crecido    en Am&eacute;rica Latina, presenta otras    dos peculiaridades que hacen interesante    su estudio. Primero, es uno de los    pocos ejemplos en que el sistema de    partidos cambia sin ninguna violaci&oacute;n    de las reglas democr&aacute;ticas; otros casos    son Italia, Jap&oacute;n,Venezuela y Austria<sup><a href="#6">6</a></sup>.    Segundo, el cambio ocurre sin ninguna    modificaci&oacute;n de las reglas electorales    para la asignaci&oacute;n y distribuci&oacute;n de    bancas en el parlamento. Uruguay    tiene un sistema de representaci&oacute;n    proporcional para la c&aacute;mara baja desde    1918 y para el Senado desde 1942.    M&aacute;s a&uacute;n, las caracter&iacute;sticas particulares    del sistema electoral uruguayo deber&iacute;an haber favorecido la permanencia de    un sistema bipartidista en vez de la    emergencia del multipartidismo (Buquet    2000)<sup><a href="#7">7</a></sup>. Las leyes electorales no    explican ni la transformaci&oacute;n del sistema    de partidos, ni el incremento electoral    de los partidos de izquierda. Por    lo tanto, es necesario explicar estos    cambios analizando las preferencias de    los votantes. La siguiente secci&oacute;n describe    las principales explicaciones que    se han dado para entender este proceso    y desarrolla el argumento de la  oposici&oacute;n cre&iacute;ble.</p>      <p><b><font size="3">2. La izquierda como  &uacute;nica oposici&oacute;n cre&iacute;ble</font></b></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El crecimiento de la izquierda en    Uruguay se ha explicado a trav&eacute;s de diferentes    maneras,que pueden resumirse en:    1) explicaciones demogr&aacute;ficas (Aguiar    2000; Canzani 2000; Canzani 2005;    Monestier 200l; Moreira 2000); 2) explicaciones    ideol&oacute;gicas (Buquet y de Armas 2004; Garc&eacute; y Yaff&eacute; 2004); y 3) explicaciones    econ&oacute;micas (Gonz&aacute;lez 1999;  Gonz&aacute;lez y Queirolo 2000; Luna 2004)<sup><a href="#8">8</a></sup>.</p>      <p>Existe suficiente evidencia a favor    de las explicaciones demogr&aacute;ficas. El    Frente Amplio, desde su fundaci&oacute;n, ha    sido un partido altamente atractivo para    los j&oacute;venes. Diversos autores han mostrado    c&oacute;mo el crecimiento electoral de la    izquierda se debe a un recambio generacional,    por el que la preferencia de los    nuevos votantes por el Frente Amplio le    da un incremento inercial del 1% del    electorado por a&ntilde;o<sup><a href="#9">9</a></sup>. El Frente Amplio no    solo es exitoso para recolectar votos entre    los nuevos electores, sino tambi&eacute;n ha    demostrado gran habilidad a la hora de    retener esos votos y construir tradiciones    partidarias (Monestier 2001; Moreira    2000). En otras palabras, los j&oacute;venes    votantes del Frente Amplio en 1971 continuaron    apoyando al partido en el 2004.    Con cada elecci&oacute;n sucesiva, el Frente    Amplio contin&uacute;a ganando votos de electores    j&oacute;venes, que permanecen en el partido    a medida que envejecen (Canzani    2005). Pero esta explicaci&oacute;n, si bien da    raz&oacute;n del incremento num&eacute;rico de los    votos hacia el Frente Amplio, no explica    <i>por qu&eacute;</i> la izquierda es tan exitosa en captar    nuevos votantes y mantener los viejos  entre sus filas.</p>      <p>Las explicaciones ideol&oacute;gicas    se&ntilde;alan la moderaci&oacute;n ideol&oacute;gica y el    creciente pragmatismo del Frente    Amplio como la causa principal de su    incremento electoral. Esta moderaci&oacute;n en los discursos y plataformas pol&iacute;ticas de    la izquierda es entendida como una    estrategia para captar a los votantes de    centro. Una manera de poner a prueba la    validez de este argumento es analizar la    identificaci&oacute;n ideol&oacute;gica de los votantes    del Frente Amplio. Si el electorado del    Frente Amplio, o el electorado de los    partidos de izquierda en general (incluyendo    al Nuevo Espacio y Partido Independiente),    es m&aacute;s de centro en el 2004    que hace 15 a&ntilde;os, podemos afirmar que    la izquierda creci&oacute; porque capt&oacute; votos de  centro. La <a href="#tab2">Tabla 2</a>        <p>    <center><a name="tab2"></a><img src="img/revistas/rci/n64/n64a03tab2.gif"></center></p>     muestra que hay evidencia    preliminar para tal afirmaci&oacute;n. El    electorado del Frente Amplio es un poco    m&aacute;s de centro en 2004 (3.4) que en    1989 (3.0). Sin embargo, los promedios    pueden representar distintas distribuciones.    Si miramos la distribuci&oacute;n ideol&oacute;gica    de los votantes del Frente Amplio,    encontramos que en 1994 los que se    autoidentificaban como de centro eran    el 18%, en 1999 aumentaron a 27% y en    2004 eran el 34% (Canzani 2005). Pero    al mismo tiempo, el electorado uruguayo    se ha vuelto m&aacute;s de izquierda durante    los a&ntilde;os 90. El promedio de    identificaci&oacute;n ideol&oacute;gica del electorado    en 1989 era de 5.8, y en 2004 es de 5.1<sup><a href="#10">10</a></sup>.    Teniendo en cuenta esta evidencia,    podemos afirmar que el incremento de    votos hacia los partidos de izquierda no    se explica totalmente por la moderaci&oacute;n    ideol&oacute;gica de sus l&iacute;deres y la captaci&oacute;n    de votos de centro. Otro tipo de explicaci&oacute;n  es necesaria.</p>      <p>Las explicaciones econ&oacute;micas y    de capitalizaci&oacute;n del descontento    popular (Gonz&aacute;lez 1999; Gonz&aacute;lez y    Queirolo 2000; Luna 2004b), argumentan    que el Frente Amplio creci&oacute;    electoralmente por capitalizar los    votos de los ciudadanos insatisfechos    con el status quo, principalmente con    la situaci&oacute;n econ&oacute;mica del pa&iacute;s.    Como el Frente Amplio era el &uacute;nico    partido pol&iacute;tico mayor que nunca    estuvo a cargo del gobierno nacional,    se transform&oacute; en la &uacute;nica oposici&oacute;n    cre&iacute;ble en el sistema de partidos uruguayos<sup><a href="#11">11</a></sup>.    Benton (2005) argumenta    que los votantes latinoamericanos tienen    memorias de largo alcance y castigan    no s&oacute;lo al partido a cargo del    gobierno cuando la situaci&oacute;n econ&oacute;mica    es mala, tambi&eacute;n penalizan a los    partidos que gobernaron antes del    actual. Siguiendo esta l&oacute;gica, los partidos    desafiantes, y en particular el    Frente Amplio, se beneficiaron por ser    los &uacute;nicos que no estuvieron a cargo    del gobierno; de esta manera pudieron    capitalizar la insatisfacci&oacute;n econ&oacute;mica    y social del electorado    uruguayo con los gobiernos de los  partidos tradicionales.</p>      <p>Sin embargo, el que un partido    pol&iacute;tico no haya estado nunca en el    gobierno puede ser tambi&eacute;n una desventaja.    Los votantes manifiestan    mayor incertidumbre con los partidos    que no tienen experiencia en el    gobierno, ya que tienen menos informaci&oacute;n    para evaluar c&oacute;mo gobernar&aacute;n    esos partidos que para pronosticar    la actuaci&oacute;n de los partidos que ya    gobernaron (Magaloni 1999).Algunos    autores consideran que el Partido    Revolucionario Independiente (PRI)    se mantuvo por 70 a&ntilde;os en el gobierno    mexicano porque los electores    cre&iacute;an que votar por la oposici&oacute;n inexperiente era muy riesgoso, y    como resultado, prefer&iacute;an &quot; m&aacute;s malo    conocido que bueno por conocer&quot;     (Cinta 1999; Dom&iacute;nguez 1999;    Magaloni 1999; Magaloni 2004a).    Seg&uacute;n este argumento, aquellos partidos    que nunca estuvieron a cargo del    gobierno nacional tendr&iacute;an menos    probabilidades de ganar la elecci&oacute;n    porque los votantes son aversos al    riesgo y evitan votar por alternativas  inciertas.</p>      <p>Estos dos argumentos no son    opuestos como parece. Ambas explicaciones    son compatibles si usamos la    teor&iacute;a de las perspectivas para entender    el crecimiento electoral del Frente    Amplio. La teor&iacute;a de las    perspectivas argumenta que los individuos    no siempre tratan de evitar el    riesgo y optar por la alternativa    menos incierta. La propensi&oacute;n al riesgo    depende del &quot; dominio&quot;  en el que    se encuentre la persona (Kahnemann    y Tversky 1979). Si la persona est&aacute; en    el dominio de las p&eacute;rdidas, la teor&iacute;a    predice que se comportar&aacute; de manera    arriesgada porque no tiene mucho    que perder. Por el contrario, si la persona    est&aacute; en el dominio de las ganancias,    se comportar&aacute; de manera m&aacute;s    conservadora, no querr&aacute; arriesgar sus    ganancias, ser&aacute; averso al riesgo. Morgenstern    y Zechmeister (Morgenstern    2001) usan la teor&iacute;a de las perspectivas    para explicar la elecci&oacute;n parlamentaria    de 1997 en M&eacute;xico, en la    que, por primera vez desde 1929, los    partidos de oposici&oacute;n obtuvieron la    mayor&iacute;a en la c&aacute;mara baja. Estos autores    encuentran que los mexicanos propensos al riesgo ten&iacute;an una mayor    probabilidad de apoyar a la oposici&oacute;n    que los aversos al riesgo. A&uacute;n m&aacute;s, no    todos los mexicanos que percib&iacute;an un    deterioro econ&oacute;mico, pensaban votar    a la oposici&oacute;n: s&oacute;lo los propensos al    riesgo penalizaban al PRI, mientras    que los mexicanos que eran aversos al    riesgo se manten&iacute;an fieles al PRI a    pesar de evaluar negativamente la  situaci&oacute;n econ&oacute;mica.</p>      <p>El incremento de votos que    recibi&oacute; el Frente Amplio tambi&eacute;n    puede explicarse usando la teor&iacute;a de    las perspectivas. A pesar de que el    Frente Amplio nunca gobern&oacute; antes    de 2004, y por ello era una opci&oacute;n    con mayor incertidumbre para el    electorado, la incertidumbre fue disminuyendo    a medida que el descontento    con la situaci&oacute;n econ&oacute;mica  creci&oacute;. La <a href="#tab3">Tabla 3</a>muestra que en    1994, el 48% de los uruguayos calificaban    la situaci&oacute;n econ&oacute;mica del pa&iacute;s    como mala; en 1999 aument&oacute; a 68%,    y en 2004 era el 69%. El aumento de    la insatisfacci&oacute;n econ&oacute;mica entre    1999 y 2004 es mayor si observamos    la distribuci&oacute;n interna de las respuestas    negativas. En 1999, el 21% consideraba    que la situaci&oacute;n era &quot; muy    mala&quot;  y en 2004 un tercio (33%) de    los uruguayos opinaba que la situaci&oacute;n    era muy cr&iacute;tica<sup><a href="#12">12</a></sup>. En otras palabras,    es de esperar que a medida que    creci&oacute; la insatisfacci&oacute;n con la situaci&oacute;n    econ&oacute;mica, disminuy&oacute; la cantidad    de uruguayos aversos al riesgo    que prefer&iacute;an continuar votando por    partidos pol&iacute;ticos que no les brindaron  los resultados esperados.</p>        <p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<center><a name="tab3"></a><img src="img/revistas/rci/n64/n64a03tab3.gif"></center></p>        <p>Este art&iacute;culo plantea que tanto    las evaluaciones sobre la situaci&oacute;n econ&oacute;mica    como la actitud frente al riesgo    fueron factores determinantes del    voto al Frente Amplio en las elecciones    de 2004. El Frente Amplio, al no haber    sido responsable de la suerte del pa&iacute;s    antes de 2004, capitaliza el descontento    de los uruguayos con la situaci&oacute;n    econ&oacute;mica porque es la &uacute;nica oposici&oacute;n    cre&iacute;ble. Al estar en el dominio de    las p&eacute;rdidas, los uruguayos toman m&aacute;s    riesgos y votan en contra del &quot; malo  conocido&quot; . La <a href="#tab4">Tabla 4</a>indica que entre    los uruguayos que pensaban votar al    Frente Amplio en el 2004, hab&iacute;a una    proporci&oacute;n m&aacute;s alta de individuos propensos    al riesgo que entre los que pensaban    votar a los partidos tradicionales.    Votar por un partido que nunca estuvo    en el gobierno implica niveles m&aacute;s    altos de incertidumbre que votar por    los partidos que hab&iacute;an gobernado el  pa&iacute;s desde su independencia.</p>        <p>    <center><a name="tab4"></a><img src="img/revistas/rci/n64/n64a03tab4.gif"></center></p>        <p>Por lo tanto, adem&aacute;s de las evaluaciones    sobre la situaci&oacute;n econ&oacute;mica,    la actitud hacia el riesgo de los uruguayos    tiene que haber influ&iacute;do en el voto    al partido de izquierda. Los uruguayos    que estaban descontentos con la situaci&oacute;n    econ&oacute;mica pero ten&iacute;an una actitud    negativa frente al riesgo, probablemente    votaron en menor proporci&oacute;n al Frente    Amplio que quienes percib&iacute;an el deterioro    econ&oacute;mico y adem&aacute;s ten&iacute;an una    actitud positiva frente al riesgo. La    siguiente secci&oacute;n pone a prueba estos  argumentos.</p>      <p><b><font size="3">3. Evaluaciones econ&oacute;micas,    propensi&oacute;n al riesgo y voto  al Frente Amplio</font></b></p>      <p>La informaci&oacute;n que es usada en    esta secci&oacute;n proviene de una encuesta    pre-electoral realizada por CIFRA,    Gonz&aacute;lez, Raga y Asociados en el mes    de octubre de 2004<sup><a href="#13">13</a></sup>. La encuesta incluye    1.500 entrevistas a personas mayores    de 18 a&ntilde;os y representa a toda la poblaci&oacute;n    adulta del Uruguay. Las entrevistas    fueron realizadas en las residencias de  los encuestados.</p>      <p>El modelo con el que voy a    poner a prueba el argumento de la    oposici&oacute;n cre&iacute;ble y no tan incierta    tiene como variable dependiente una    variable dicot&oacute;mica que mide la intenci&oacute;n    de voto por el Frente Amplio (1)    versus la intenci&oacute;n de voto por cualquier    otro partido (0). La evaluaci&oacute;n de    la situaci&oacute;n econ&oacute;mica es medida de    diversas maneras: a) la evaluaci&oacute;n de la    situaci&oacute;n econ&oacute;mica actual del pa&iacute;s, b)    la evaluaci&oacute;n de la situaci&oacute;n econ&oacute;mica    del pa&iacute;s en comparaci&oacute;n con cinco a&ntilde;os atr&aacute;s, c) la evaluaci&oacute;n de la situaci&oacute;n    econ&oacute;mica dentro de un a&ntilde;o, d) la    evaluaci&oacute;n de la situaci&oacute;n econ&oacute;mica    actual de la familia, e) la evaluaci&oacute;n de    la situaci&oacute;n econ&oacute;mica familiar en    comparaci&oacute;n con cinco a&ntilde;os atr&aacute;s, y f)    la evaluaci&oacute;n de la situaci&oacute;n familiar en    un a&ntilde;o. Los valores altos corresponden  a las opiniones m&aacute;s cr&iacute;ticas.</p>      <p>La propensi&oacute;n al riesgo es    medida a trav&eacute;s de la opini&oacute;n de los    entrevistados sobre dos proverbios    populares: &quot; M&aacute;s vale malo conocido    que bueno por conocer&quot;  y &quot; El que no    arriesga no gana&quot; . Las dos variables    son combinadas en un s&oacute;lo indicador    llamado &quot; propensi&oacute;n al riesgo&quot;  que    var&iacute;a de 1 (alto nivel de aversi&oacute;n al    riesgo) a 5 (alto nivel de aceptaci&oacute;n    del riesgo). Los aversos al riesgo son    los que prefieren el &quot; malo conocido&quot;     y est&aacute;n en desacuerdo con que &quot; el que    no arriesga no gana&quot; , mientras que    &quot; arriesgados&quot;  son los que contestaron    que prefieren el &quot; bueno por conocer&quot;     y est&aacute;n de acuerdo con que para    ganar, hay que arriesgar. Los valores    intermedios fueron dados a aquellos    entrevistados que contestaron la    opci&oacute;n de rechazo al riesgo en una    pregunta y la opci&oacute;n de aceptaci&oacute;n  del riesgo en la otra.</p>      <p>Una serie de variables de control    fueron inclu&iacute;das en el modelo: edad,    educaci&oacute;n, ingreso, nivel socioecon&oacute;mico    de la vivienda, lugar de residencia    (Montevideo vs. resto del pa&iacute;s). Edad,    educaci&oacute;n e ingreso familiar tienen una    interpretaci&oacute;n sencilla; los valores bajos    corresponden a personas j&oacute;venes, con    poca educaci&oacute;n y poco ingreso. El nivel socioecon&oacute;mico de la vivienda es una    variable ordinal que clasifica a los    entrevistados en tres categor&iacute;as dependiendo    de su vivienda: bajo (1), medio    (2), y alto (3). Lugar de residencia es    una variable dicot&oacute;mica que toma el    valor de 1 cuando la persona vive en    Montevideo y 0 cuando vive en el    resto del pa&iacute;s. Para terminar de especificar    el modelo, tambi&eacute;n es inclu&iacute;da la    autoidentificaci&oacute;n ideol&oacute;gica del    entrevistado en una escala que va del 1    (extrema izquierda) al 10 (extrema  derecha)<sup><a href="#14">14</a></sup>.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La <a href="#tab5">Tabla 5</a> presenta los resultados    del modelo de regresi&oacute;n log&iacute;stica. Los    coeficientes que alcanzan significancia    estad&iacute;stica est&aacute;n marcados con asteriscos<sup><a href="#15">15</a></sup>.    Tanto la evaluaci&oacute;n de la situaci&oacute;n    econ&oacute;mica actual del pa&iacute;s como la evaluaci&oacute;n    retrospectiva de la econom&iacute;a    del pa&iacute;s son factores que inciden en el    voto hacia el Frente Amplio. Los uruguayos    que ten&iacute;an peores evaluaciones    de la situaci&oacute;n econ&oacute;mica del pa&iacute;s y los    que consideraban que en el 2004 el    pa&iacute;s estaba peor que cinco a&ntilde;os antes,    ten&iacute;an una probabilidad mayor de votar    al Frente Amplio que a otro partido. En    cambio, las evaluaciones de la situaci&oacute;n    econ&oacute;mica propia, o familiar, no son    factores decisivos. En otras palabras,    independientemente de la situaci&oacute;n    econ&oacute;mica propia, los uruguayos descontentos    con la situaci&oacute;n econ&oacute;mica    del pa&iacute;s, castigaron a los partidos tradicionales    votando por el Frente Amplio  en 2004.</p>        <p>    <center><a name="tab5"></a><img src="img/revistas/rci/n64/n64a03tab5.gif"></center></p>        <p>La propensi&oacute;n al riesgo tambi&eacute;n    es un factor significativo del voto al    partido de izquierda. Los electores con    mayor propensi&oacute;n al riesgo ten&iacute;an una    probabilidad de votar al Frente Amplio    mayor que los aversos al riesgo. La    <a href="#tab5">Tabla 5</a> tambi&eacute;n indica que los j&oacute;venes    siguen votando m&aacute;s por el Frente    Amplio que los electores con m&aacute;s    a&ntilde;os, reproduciendo el efecto demogr&aacute;fico    antes mencionado. El lugar de    residencia tambi&eacute;n es un factor importante    al decidir el voto, los uruguayos    que viven en Montevideo tienen una    probabilidad m&aacute;s alta de votar al Frente    Amplio que los que viven en el interior    del pa&iacute;s. Este car&aacute;cter urbano de    las bases electorales del Frente Amplio    es coincidente con las bases electorales    que tradicionalmente tienen los partidos    de izquierda en el resto del  mundo.</p>      <p>Por &uacute;ltimo, la autoidentificaci&oacute;n    ideol&oacute;gica es un determinante significativo    del voto al Frente Amplio. Los    votantes que se identifican con la    izquierda significativamente tienden a    votar al Frente Amplio. Contrariamente    a lo que sucede en otros pa&iacute;ses de    Am&eacute;rica Latina, las identificaciones    ideol&oacute;gicas son definitorias del voto en Uruguay porque los partidos pol&iacute;ticos    las usan para mobilizar apoyo (Torcal y    Mainwaring 2003). Estos resultados    brindan evidencia a favor de la existencia    de dos familias ideol&oacute;gicas en  Uruguay.</p>      <p>Resumiendo, la probabilidad de    votar al Frente Amplio en 2004 aument&oacute;    con la insatisfacci&oacute;n econ&oacute;mica;    el Frente Amplio capitaliz&oacute; el descontento    popular. Sin embargo, no todos    los votantes inconformes con el estado    de la econom&iacute;a estaban dispuestos a    &quot; arriesgar&quot;  su voto con un partido que    nunca hab&iacute;a gobernado a nivel nacional,    y por lo tanto, ten&iacute;a menos experiencia    que los partidos tradicionales.    La <a href="#tab6">Tabla 6</a> indica que un elector con    una evaluaci&oacute;n negativa de la situaci&oacute;n    econ&oacute;mica del pa&iacute;s pero averso al riesgo,    ten&iacute;a una probabilidad de votar al    Frente Amplio de .30; mientras que un    votante con la misma visi&oacute;n cr&iacute;tica    sobre la econom&iacute;a del pa&iacute;s pero propenso    al riesgo m&aacute;s que duplicaba esa    probabilidad (.74). En otras palabras, los    electores con una actitud negativa frente    al riesgo, prefer&iacute;an quedarse con el    &quot; malo conocido&quot;  independiente de su    descontento con el deterioro econ&oacute;mico  del pa&iacute;s.</p>        <p>    <center><a name="tab6"></a><img src="img/revistas/rci/n64/n64a03tab6.gif"></center></p>          <p><b><font size="3">Conclusi&oacute;n</font></b></p>      <p>En conclusi&oacute;n, el caso uruguayo    indica que los votantes castigan a los    partidos pol&iacute;ticos que produjeron el    deterioro econ&oacute;mico. Esta evidencia es    coincidente con el argumento de Benton    (2005): los latinoamericanos tienen    memorias de largo plazo y no s&oacute;lo castigan    al gobierno de turno por la mala    situaci&oacute;n econ&oacute;mica sino tambi&eacute;n a los    partidos que gobernaron antes. Los partidos    desafiantes en Uruguay, y en especial    el Frente Amplio, tomaron ventaja    de esta situaci&oacute;n y capitalizaron el descontento    social y econ&oacute;mico del electorado  con los partidos tradicionales.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La llegada de la izquierda al    gobierno en Uruguay coincide con el    triunfo de otros partidos de izquierda    en la regi&oacute;n: el Movimiento al Socialismo    en Bolivia (2005), la Concertaci&oacute;n    es reelegida en Chile con una presidenta    socialista (2005), en Argentina    gan&aacute; una fracci&oacute;n de izquierda dentro    del Partido Justicialista (2003), el Partido    de los Trabajadores gana las elecciones    en Brasil (2002), y Hugo Ch&aacute;vez se transforma en el presidente de Venezuela    (1999). ¿Por qu&eacute; recientemente    han sido exitosos estos partidos de  izquierda en Am&eacute;rica Latina?</p>      <p>La evidencia extra&iacute;da del caso    uruguayo sugiere que el crecimiento de    algunos de estos partidos de izquierda    tambi&eacute;n puede explicarse por la teor&iacute;a    de la oposici&oacute;n cre&iacute;ble.Tanto en Brasil,    como en Bolivia y Venezuela, los partidos    de izquierda capitalizan la insatisfacci&oacute;n    popular con los partidos que han    gobernado anteriormente porque son    los &uacute;nicos que no pueden ser culpados    por la mala situaci&oacute;n econ&oacute;mica. En    otras palabras, independientemente de su    identificaci&oacute;n como partidos de izquierda,    el elemento que estos partidos pol&iacute;ticos    tienen en com&uacute;n es que son vistos    por la poblaci&oacute;n como la oposici&oacute;n cre&iacute;ble  dentro del sistema de partidos.</p>  <hr size="1">        <p><a name="2"><sup>2</sup></a>Es el nombre completo del lema con el que el Frente Amplio se present&oacute; a las elecciones de 2004. En el resto de este art&iacute;culo,  a modo de simplicar, usar&eacute; solo el nombre de Frente Amplio.</p>      <p><a name="3"><sup>3</sup></a>Este art&iacute;culo explica el triunfo de la izquierda en las elecciones del 2004 desde la perspectiva del comportamiento de los    votantes, no del comportamiento de los l&iacute;deres pol&iacute;ticos. Sin lugar a dudas que el comportamiento de los l&iacute;deres pol&iacute;ticos    tradicionales y de la oposici&oacute;n, y el an&aacute;lisis de sus respectivos c&aacute;lculos estrategicos, es tambi&eacute;n importante para entender  el &eacute;xito de la izquierda, pero no es la opci&oacute;n metodol&oacute;gica seguida en este art&iacute;culo.</p>      <p><a name="4"><sup>4</sup></a>El Nuevo Espacio fue el ala derecha del Frente Amplio, conformado por la alianza entre el Partido Dem&oacute;crata Cristiano    y el Partido por el Gobierno del Pueblo (PGP). Esta alianza fue parte del Frente Amplio en las elecciones de 1971 y 1984,    pero en 1989 se independiz&oacute; y form&oacute; el Nuevo Espacio. En 1994 y 1999, el Partido Dem&oacute;crata Cristiano nuevamente se    sum&oacute; al Frente Amplio, mientras que una parte del PGP se ali&oacute; con el Partido Colorado, y la otra parte permaneci&oacute; como    Nuevo Espacio. En la elecci&oacute;n de 2004, otra parte del Nuevo Espacio se ali&oacute; con el Frente Amplio, y el resto form&oacute; un  nuevo partido: Partido Independiente.</p>      <p><a name="5"><sup>5</sup></a>Luna (2004) argumenta que s&oacute;lo la familia &quot; tradicional&quot;  existe como familia ideol&oacute;gica porque los l&iacute;deres del Nuevo Espacio    est&aacute;n m&aacute;s cerca de los l&iacute;deres blancos y colorados que de los del Frente Amplio. Sin embargo, tambi&eacute;n presenta evidencia que    los votantes del Nuevo Espacio est&aacute;n m&aacute;s cerca de los votantes frentistas que de los partidos tradicionales. Por lo tanto, no es  claro que no pertenezcan a la misma familia ideol&oacute;gica.</p>      <p><a name="6"><sup>6</sup></a>Esto es as&iacute; si consideramos que el principal cambio en el sistema de partidos se da despu&eacute;s del retorno a la democracia.</p>      <p><a name="7"><sup>7</sup></a>En 1971, cuando surge el Frente Amplio y rompe el sistema bipartidista, el sistema electoral ten&iacute;a mayor&iacute;a simple para la elecci&oacute;n    de presidente, representaci&oacute;n proporcional en las dos c&aacute;maras, doble voto simult&aacute;neo, y elecciones presidenciales y parlamentarias    simult&aacute;neas. En 1996 se aprueba una reforma electoral que instaura la segunda vuelta en las elecciones presidenciales    si ning&uacute;n partido obtiene la mitad m&aacute;s uno de los votos, limita el doble voto simult&aacute;neo, y establece la obligatoriedad de las    elecciones primarias. Como resultado de esta reforma, el Frente Amplio gana la primera vuelta de las elecciones de 1999, pero  en la segunda vuelta pierde la presidencia frente al Partido Colorado.</p>      <p><a name="8"><sup>8</sup></a>Las explicaciones que se centran en las caracter&iacute;sticas de los candidatos han recibido poca atenci&oacute;n en el caso uruguayo, pero    eso no implica que carezcan de relevancia explicativa.Vale la pena mencionar que antes de la elecci&oacute;n de 2004, el candidato    por el Frente Amplio Tabar&eacute; V&aacute;zquez duplicaba en popularidad a su contrincante del Partido Colorado Guillermo Stirling    (50% y 21% de simpat&iacute;as en todo el electorado respectivamente) y superaba en 13 puntos porcentuales al candidato del Partido    Nacional Jorge Larra&ntilde;aga (50% y 37% respectivamente). Para un mayor desarrollo sobre las popularidades de los candidatos  presidenciales ver Canzani (2005).</p>      <p><a name="9"><sup>9</sup></a>Ver Aguiar (2000) y Canzani (2000) para el caso uruguayo, y Abramson e Inglehart (1992) sobre el recambio generacional.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a name="10"><sup>10</sup></a>En una escala del 1 (extrema izquierda) a 10 (extrema derecha).</p>      <p><a name="11"><sup>11</sup></a>El Partido Independiente tambi&eacute;n representaba una oposici&oacute;n cre&iacute;ble, pero al ser un partido menor, no representaba una alternativa  electoral con posibilidad de ganar.</p>      <p><a name="12"><sup>12</sup></a>Tambi&eacute;n la incertidumbre puede haber disminu&iacute;do por otros factores, como por ejemplo la experiencia de haber gobernado  Montevideo durante quince a&ntilde;os.</p>      <p><a name="13"><sup>13</sup></a>Agradezco a los directores de CIFRA, Luis E. Gonz&aacute;lez yAdriana Raga por permitirme el uso de esta informaci&oacute;n.</p>      <p><a name="14"><sup>14</sup></a>La identificaci&oacute;n partidaria del votante no fue inclu&iacute;da como control en este modelo porque est&aacute; altamente correlacionada con    la autoidentificaci&oacute;n ideol&oacute;gica.Para un mayor desarrollo sobre la relevancia de la lealtad partidaria en el comportamiento electoral  uruguayo ver Altman (2002) y Zuasn&aacute;bar (2004).</p>      <p><a name="15"><sup>15</sup></a>Los errores estandar son robustos.</p>  <hr size="1">        <p><font size="3"><b>Bibliograf&iacute;a</b></font></p>        <!-- ref --><p>1 Abramson, Paul R. and Ronald    Inglehart. 1992. "Generational Replacement    and Value Change in Eight West European  Societies." <i>British Journal of Political Science</i> 22.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000080&pid=S0121-5612200600020000300001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>2 Aguiar, C&eacute;sar. 2000. "La historia y la    Historia: Opini&oacute;n P&uacute;blica y opini&oacute;n p&uacute;blica  en el Uruguay ." <i>Prisma</i> 15.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000081&pid=S0121-5612200600020000300002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>3 Altman, David. 2002. &quot; Popular Initiatives    in Uruguay: Confidence Votes on    Governments or Political Loyalties?&quot;  <i>Electoral  Studies</i>,Vol. 21, No. 4, 617-630.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000082&pid=S0121-5612200600020000300003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>4 Buquet, Daniel. 2000. &quot; Los cambios    que aseguraron la continuidad: coalici&oacute;n,    reforma, elecciones y despu&eacute;s&quot; . En Bottinelli,    Oscar et al. <i>Elecciones 1999/2000</i>, Montevideo:  Ediciones de la Banda Oriental.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000083&pid=S0121-5612200600020000300004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>5 Buquet, Daniel y Gustavo de    Armas. 2004. &quot; La evoluci&oacute;n electoral de la    izquierda: crecimiento demogr&aacute;fico y    moderaci&oacute;n ideol&oacute;gica&quot; . En Lanzaro, Jorge    (Ed.) <i>La izquierda uruguaya entre la oposici&oacute;n    y el gobierno</i>. Montevideo: Editorial Fin de  Siglo e Instituto de Ciencia Pol&iacute;tica.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000084&pid=S0121-5612200600020000300005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>6 Canzani, Agust&iacute;n. 2000. &quot; Mensajes    en una botella.Analizando las elecciones de    1999/2000&quot; . En Caetano, Gerardo (Ed.)    <i>Elecciones 1999/2000</i>. Montevideo: Ediciones    de la Banda Oriental e Instituto de  Ciencia Pol&iacute;tica.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000085&pid=S0121-5612200600020000300006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>7 Canzani, Agust&iacute;n. 2005. &quot; C&oacute;mo llegar    a buen puerto: un an&aacute;lisis desde la opini&oacute;n    p&uacute;blica de la trayectoria del EPFA&quot; . En    Buquet, Daniel (Ed.) <i>Las claves del cambio.    Ciclo electoral y nuevo gobierno 2004/2005</i>.    Montevideo: Ediciones de la Banda Oriental  e Instituto de Ciencia Pol&iacute;tica.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000086&pid=S0121-5612200600020000300007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>8 Cinta, Alberto. 1999. &quot; Uncertainty    and Electoral Behavior in Mexico in the    1997 Congressional Elections&quot; . En    Dom&iacute;nguez, Jorge y Alejandro Poir&eacute; (Eds.)    <i>Toward Mexico´s Democratization. Parties,    Campaigns, Elections, and Public Opinion</i>.  New York: Routledge.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000087&pid=S0121-5612200600020000300008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>9 Dom&iacute;nguez, Jorge. 1999. &quot; The    Transformation of Mexico's Electoral and    Party Systems, 1988-1997: An Introduction&quot; .    En Dom&iacute;nguez, Jorge y Alejandro    Poir&eacute; (Eds.) <i>Toward Mexico´s Democratization.    Parties, Campaigns, Elections, and Public  Opinion</i>. 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San    Diego: Center for Iberian and Latin America  Studies, University of California.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000090&pid=S0121-5612200600020000300011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>12 Gillespie, Charles and L.E. Gonz&aacute;lez.    1989. &quot; Uruguay: The Survival of Old    and Autonomous Institutions&quot; . En Linz,    Juan J., Larry Diamond, y Seymour M. Lipset    (Eds.) <i>Democracy in Developing Countries,    vol. 4: Latin America</i>. 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(Ed.) <i>Los partidos    pol&iacute;ticos uruguayos en tiempos de cambio</i>.    Montevideo: Fundaci&oacute;n de Cultura  Universitaria.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000093&pid=S0121-5612200600020000300014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>15 Gonz&aacute;lez, Luis E. y Queirolo,    Rosario. 2000. &quot; Las elecciones nacionales    del 2004: Posibles escenarios&quot; . En    Caetano, Gerardo (Ed.) <i>Elecciones    1999/2000</i>,. 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La transformaci&oacute;n de las bases    sociales del FA y sus implicaciones de cara a    un eventual gobierno progresista&quot; . En Lanzaro,    Jorge (Ed.) <i>La izquierda uruguaya entre la    oposici&oacute;n y el gobierno</i>. Montevideo: Editorial  Fin de Siglo e Instituto de Ciencia Pol&iacute;tica.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000096&pid=S0121-5612200600020000300017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>18 Magaloni, Beatriz. 1999. &quot; Is the PRI    Fading? Economic Performance, Electoral    Accountability, and Voting Behavior in the    1994 and 1997 Elections&quot; . En Dom&iacute;nguez,    Jorge y Alejandro Poir&eacute; (Eds.) <i>Toward Mexico´s    Democratization. Parties, Campaigns, Elections,  and Public Opinion</i>. New York: Routledge.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000097&pid=S0121-5612200600020000300018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>19 Magaloni, Beatriz y Alejandro    Poir&eacute;. 2004a.&quot; The Issues, the Vote, and the    Mandate for Change&quot; . En Dom&iacute;nguez,    Jorge I. y Chappell Lawson (Eds.) <i>Mexico´s    Pivotal Democratic Election. Candidates,Voters,    and the Presidential Campaign of 2000</i>. Stanford:  Stanford University Press.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000098&pid=S0121-5612200600020000300019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>20 Monestier, Felipe. 2001. "Familia e    identidad partidaria: razones para el &eacute;xito    de una nueva tradici&oacute;n pol&iacute;tica en Uruguay."  <i>Prisma</i> 16.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000099&pid=S0121-5612200600020000300020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>21 Moreira, Constanza. 2000. &quot; Comportamiento    electoral y cultura pol&iacute;tica&quot; .    En Caetano, Gerardo (Ed.) <i>Elecciones    1999/2000</i>,. Montevideo: Ediciones de    la Banda Oriental e Instituto de Ciencia  Pol&iacute;tica.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000100&pid=S0121-5612200600020000300021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>22 Morgenstern, Scott y Elizabeth    Zechmeister. 2001. "Better the Devil You    Know than the Saint You Don't? Risk Propensity    and Vote Choice in Mexico." Journal  of Politics 63 (1):93-119.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000101&pid=S0121-5612200600020000300022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>23 Torcal, Mariano y Scott Mainwaring.    2003. "The Political Recrafting of    Social Bases of Party Competition: Chile,    1973-95." British <i>Journal of Political</i> Science  33:55-84.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000102&pid=S0121-5612200600020000300023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>24 Zuasn&aacute;bar, Ignacio. 2004. &quot; Identificaci&oacute;n    partidaria en el Uruguay&quot; .    Presentaci&oacute;n en el evento <i>20 a&ntilde;os de F   Opini&oacute;n P&uacute;blica</i>, Equipos/Mori, 27 de  julio.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000103&pid=S0121-5612200600020000300024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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