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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[ELECCIONES PERÚ, 2006: complejidades y paradojas de una democracia aún vulnerable]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[This article offers a first approximation to the recent electoral process that took Alan García Pérez to his second presidency. This is a process for which is not possible to give concluding remarks, mostly because of how recent it is and the lack of information available. With the intention to inform, we make some reflections germane to the Peruvian political debate.The article describes the first and second rounds and the factors that help explain the results, especially Alan García" s victory of and the resulting party composition of Congress. In its closing section, the article advances some general conclusions about the process.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[   <font size="2" face="verdana">        <p><b>    <center><font size="4">ELECCIONES PER&Uacute;, 2006:  complejidades y paradojas  de una democracia a&uacute;n vulnerable</font></center></b></p>        <p>Rodolfo Mas&iacute;as N&uacute;&ntilde;ez<sup>1</sup> y Federico Segura Escobar<sup>2</sup></p>         <p><sup>1</sup>Profesor Asociado del Departamento de Ciencia Pol&iacute;tica de la Universidad de los Andes.    <br>    <sup>2</sup>Polit&oacute;logo, Universidad de los Andes.Actualmente estudiante de la Maestr&iacute;a en Ciencia Pol&iacute;tica y de la Facultad de Econom&iacute;a  de dicha Universidad.</p>    <hr size="1">        <p><b>Resumen</b></p>        <p>Este art&iacute;culo ofrece una primera aproximaci&oacute;n anal&iacute;tica al reciente proceso electoral  peruano, que condujera por segunda vez a la presidencia, a Alan Garc&iacute;a P&eacute;rez. Se trata de  un proceso de cuyo car&aacute;cter todav&iacute;a no es posible establecer tesis concluyentes, en buena  cuenta debido a su proximidad y la falta de m&aacute;s informaci&oacute;n. Con el prop&oacute;sito sobretodo  de informar, se ensayan, al tiempo, algunas reflexiones que sirven de bases al debate sobre  la pol&iacute;tica en el Per&uacute;. El trabajo, as&iacute;, se concentra en describir la primera y segunda vuelta  electoral, los factores que podr&iacute;an explicar los resultados habidos, especialmente el triunfo  de Alan Garc&iacute;a y la configuraci&oacute;n pol&iacute;tica del Congreso resultante. Al final se proponen  algunas conclusiones generales sobre el proceso.</p>        <p><b>Palabras clave:</b>Per&uacute;, elecciones, opini&oacute;n p&uacute;blica.</p>    <hr size="1">    </font>    <p><font size="2" face="verdana"><b>Abstract</b></font></p>    <font size="2" face="verdana">    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>This article offers a first approximation to the recent electoral process that took  Alan Garc&iacute;a P&eacute;rez to his second presidency. This is a process for which is not  possible to give concluding remarks, mostly because of how recent it is and the  lack of information available. With the intention to inform, we make some  reflections germane to the Peruvian political debate.The article describes the first  and second rounds and the factors that help explain the results, especially Alan  Garc&iacute;a&quot; s victory of and the resulting party composition of Congress. In its closing  section, the article advances some general conclusions about the process.</p>        <p><b>Key words:</b>Per&uacute;, elections, public opinion.</p>    <hr size="1">        <p><b><font size="3">Introducci&oacute;n</font></b></p>        <p>El 28 de julio pasado, d&iacute;a en  que se celebra la independencia  nacional y en las  instalaciones del Congreso de la Republica,  asumi&oacute; el gobierno del Per&uacute; Alan  Garc&iacute;a P&eacute;rez, luego de derrotar en  segunda vuelta al menos conocido,  menos experimentado y de tono radical  Ollanta Humala. Es la segunda vez, luego  de 21 a&ntilde;os, que este l&iacute;der pol&iacute;tico del  hist&oacute;rico Partido Aprista Peruano  (APRA), se convierte en presidente del  pa&iacute;s (2006-2011).A diferencia de su primer  mandato, el gobierno no goza de mayor&iacute;a parlamentaria, ni del amplio  apoyo popular con que contara en 1985;  ser&aacute; un gobierno con una nutrida y aunque  no s&oacute;lida oposici&oacute;n, con controles  in&eacute;ditos, puesto que, sobretodo, pesa  sobre el propio Alan Garc&iacute;a y su partido  el recuerdo de una anterior gesti&oacute;n  sumamente desafortunada. No es todav&iacute;a  neto el significado de tal resultado para la  historia del Per&uacute;, al menos en el sentido  de una orientaci&oacute;n a favor de la delicada  consolidaci&oacute;n de su democracia: a ojos  de un observador desprevenido, el &uacute;ltimo  proceso electoral parecer&iacute;a repetir  costumbres y cultura pol&iacute;tica, personajes y estados de &aacute;nimo recurrentes del electorado;  mas, penetrando bien en su complejidad,  no es posible, al tiempo, dejar de  registrar tambi&eacute;n se&ntilde;ales de cambio,  esperanzador, cuando no de una historia  pol&iacute;tica bastante din&aacute;mica y sorprendente.  Parad&oacute;jicamente, en una primera  reacci&oacute;n sobre lo acontecido, podr&iacute;an ser  se&ntilde;ales de cambio el triunfo mismo de  Alan Garc&iacute;a, que la vieja derecha se haya  corrido algo al &quot; centro&quot; , que el rechazo a  la pol&iacute;tica y los pol&iacute;ticos tradicionales se  haya encarnado en un l&iacute;der como Ollanta  Humala y que para ganar hubiera  habido t&aacute;cticamente que sumar y no disgregar<sup><a href="#3">3</a></sup>.  Empero, m&aacute;s crucial pudiera  resultar detenerse a analizar sobre c&oacute;mo  este proceso reciente habr&iacute;a de llevar a  superar los grandes desaf&iacute;os que la pol&iacute;tica  del Per&uacute; de los &uacute;ltimos 25 a&ntilde;os ha  planteado. B&aacute;sicamente, una buena f&oacute;rmula  para caracterizar estos problemas es  la de la endeble y siempre truncada institucionalizaci&oacute;n  del sistema pol&iacute;tico y  de la arena de los partidos en el Per&uacute;. Es  la situaci&oacute;n de una falta de continuidad  democr&aacute;tica (o de una mayor probabilidad  de continuidad democr&aacute;tica, tal vez),  de la existencia de unas reglas de juego  respetadas, que no puedan ser relativizadas  y cuestionadas a capricho y de acuerdo  a unos deseos personalistas que se  arrogan, cada cierto tiempo, el &quot; orden&quot;  y  el &quot; cambio&quot; . La situaci&oacute;n abierta con el  nuevo proceso se posa en una todav&iacute;a  debilidad extrema del estado y las instituciones  pol&iacute;ticas, en exangües actores  sociales y pol&iacute;ticos, y todo ello en un contexto de seculares postergaciones e  injusticias sociales. En lo que toca a los  partidos, los retos de la democracia en el  Per&uacute; son tambi&eacute;n urgentes y onerosos,  m&aacute;xime cuando las relaciones de representaci&oacute;n  reflejadas en las elecciones  parecen reproducir los viejos problemas.  En la campa&ntilde;a electoral no se pudo  constatar algo as&iacute; como una firme relaci&oacute;n  org&aacute;nica entre partidos y actores  sociales, una situaci&oacute;n en que estas organizaciones  pudieran encauzar la representaci&oacute;n  o reflejar los diversos intereses  en la sociedad. De hecho, el encumbramiento  de un pol&iacute;tico como Ollanta  Humala y su organizaci&oacute;n como la  segunda fuerza electoral, no hace si no  deducir la vigencia, en una porci&oacute;n muy  significativa de la poblaci&oacute;n, de unos  sentimientos antipartido, de su deslegitimaci&oacute;n  y desprestigio, aunadas o complementadas  con una falta de confianza  en la eficacia de la democracia o en la  tentaci&oacute;n autoritaria<sup><a href="#4">4</a></sup>.</p>        <p>En este art&iacute;culo se pretende ofrecer  una primera aproximaci&oacute;n interpretativa  y tentativa al reciente proceso  electoral. Se trata de analizar un proceso  de cuyo car&aacute;cter todav&iacute;a no es posible  establecer tesis concluyentes, en buena  cuenta debido a su proximidad. Con el  prop&oacute;sito sobretodo de informar, se  ensayar&aacute;n, al tiempo, algunas reflexiones  que sirvan de bases al debate sobre la  pol&iacute;tica en el Per&uacute;. El trabajo, as&iacute;, se concentra  en describir la primera y segunda  vuelta electoral, los factores que podr&iacute;an  explicar los resultados habidos y especialmente el triunfo de Alan Garc&iacute;a y la  configuraci&oacute;n pol&iacute;tica del Congreso  resultante. Al final se proponen algunas  conclusiones generales sobre el proceso.</p>        <p><b><font size="3">A manera de exordio</font></b></p>        <p>Alan Garc&iacute;a P&eacute;rez es el sucesor  de Alejandro Toledo, quien result&oacute; presidente  del Per&uacute; en el a&ntilde;o 2001, luego  de un corto gobierno de transici&oacute;n presidido  por el respetado conciliador  Valent&iacute;n Paniagua. Este pa&iacute;s cerraba con  dificultad, si se puede afirmar as&iacute;, el  nefasto capitulo de autoritarismo abierto  por Alberto Fujimori que llev&oacute; al  Per&uacute;, durante la d&eacute;cada del 90, a la estabilidad  macroecon&oacute;mica, el crecimiento  y la seguridad, desactivando a  Sendero Luminoso, a costa del desarrollo  de una vida pol&iacute;tica democr&aacute;tica y  de unas reales mejoras en la calidad de  vida de la poblaci&oacute;n<sup><a href="#5">5</a></sup>. Hacia los a&ntilde;os 90,  luego de dos gobiernos elegidos por  voluntad popular, cuando se hac&iacute;a dif&iacute;cil  un retorno a un pasado de caudillismos  y arbitrariedad, donde el juego  democr&aacute;tico parec&iacute;a ser el sistema m&aacute;s  conveniente,Alberto Fujimori sorprendi&oacute;  no s&oacute;lo por encaramarse como un  dictador, sino por haber permitido una  perversa conjugaci&oacute;n eficaz entre autocracia  y extrema corrupci&oacute;n. Los partidos  tradicionales casi se extinguieron en  aquel momento, la movilizaci&oacute;n popular,  tan protag&oacute;nica en las d&eacute;cadas anteriores,  tambi&eacute;n padeci&oacute; los efectos de  un gobierno con una relaci&oacute;n clientelista  e instrumental con el pueblo<sup><a href="#6">6</a></sup>. A  Alejandro Toledo le cupo la dif&iacute;cil tarea de sustentar y dar continuidad al retorno  a las reglas del estado de derecho y a  los gobiernos elegidos mediante elecciones.  Fue un gobierno dif&iacute;cil, tanto  por las limitaciones que mostr&oacute; como  mandatario, como porque recibi&oacute; un  pasivo pol&iacute;tico en que todo parec&iacute;a  (deb&iacute;a) ser refundado, menos en materia  econ&oacute;mica<sup><a href="#7">7</a></sup>. La &quot; popularidad&quot;  de Toledo,  medida por encuestas, s&oacute;lo hasta el final  de su gobierno, en que experiment&oacute; un  salto importante, siempre fue exigua. Si  bien durante su mandato se promulgaron  sendas leyes a favor del fortalecimiento  de los partidos y se condujo la  pol&iacute;tica en pro de un futuro gobierno  tambi&eacute;n democr&aacute;tico, el balance no fue  del todo satisfactorio, ciertamente por la  gravedad de la situaci&oacute;n generada por el  r&eacute;gimen dictatorial, que para algunos  signific&oacute; el puntillazo a un proceso de  colapso de los partidos incubado en  d&eacute;cadas anteriores.</p>        <p>Son estas condiciones generales,  que aunque de relativo bienestar econ&oacute;mico,  pues el Per&uacute; con Toledo sigui&oacute;  creciendo, en un desempe&ntilde;o econ&oacute;mico  muy superior a otros pa&iacute;ses de Am&eacute;rica  Latina, en que se produce la campa&ntilde;a  electoral del 2006. Una hip&oacute;tesis, m&aacute;s de  corte estructuralista, hubiera podido predecir  el comportamiento electoral de  partidos y electorado a la luz de la vigencia  y fuerza de esos factores o &quot; constantes&quot;   que han caracterizado la pol&iacute;tica en  el Per&uacute;. Sin embargo, este proceso  reciente desarrolla ciertos rasgos que, inscritos  en tal pasivo, pueden interpretarse  como se&ntilde;ales de ruptura.</p>        <p><b><font size="3">Los electores</font></b></p>        <p>El voto es obligatorio en el  Per&uacute;<sup><a href="#8">8</a></sup>. Esta vez, la poblaci&oacute;n, o el conjunto  de los electores h&aacute;biles para votar,  lleg&oacute; a los 16.494.906 de ciudadanos,  cifra que representa el 58,28% de la  poblaci&oacute;n nacional (Ver <a href="#tab1">Tabla No. 1</a>).  En t&eacute;rminos generales, se trata de una  poblaci&oacute;n &quot; joven&quot;  y de bajo &quot; nivel educativo&quot; ,  en que se revelan unas marcadas y  diferenciales condiciones por g&eacute;nero.  Alrededor de 45% del total se halla,  tanto para hombres como mujeres,  entre 18 y menos de 35 a&ntilde;os. En cuanto  a grado de instrucci&oacute;n, es de anotar  que, s&oacute;lo 12,45 % para hombres y  11,69% para mujeres, sean los que  hayan culminado estudios superiores.  Casi la mitad de esta poblaci&oacute;n (47,14% de hombres y 42,06% de mujeres) tiene  secundaria completa. En este conjunto  existen tambi&eacute;n electores iletrados y  con primaria incompleta, adem&aacute;s de  aproximadamente un 20% que s&oacute;lo  completaron la primaria. Cabr&iacute;a anotar  que en aquel segmento, de entre 18 y  menos de 35 a&ntilde;os, que equivale a casi la  mitad de la poblaci&oacute;n, est&aacute;n en efecto  los que nunca votaron, los que nacieron  pr&aacute;cticamente en la era Fujimori y los  que empezaron a votar durante las elecciones  que se dieron en su r&eacute;gimen. Si  bien habr&iacute;a que comprobarlo con las  asociaciones estad&iacute;sticas del caso, puede  conjeturarse el peso explicativo de este  segmento, dado su pasado electoral y  experiencia pol&iacute;tica, en los resultados  conocidos.</p>        ]]></body>
<body><![CDATA[<p>    <center><a name="tab1"></a><img src="img/revistas/rci/n64/n64a06tab1.gif"></center></p>        <p>El electorado peruano, al menos  en lo que toca a zonas urbanas, ha  venido formando su opini&oacute;n pol&iacute;tica,  mayoritariamente, mediante la televisi&oacute;n  y mucho menos por la radio o los  diarios.As&iacute; parece haber ocurrido tambi&eacute;n  en el reciente proceso electoral.  Seg&uacute;n una encuesta preelectoral de la  Universidad Cat&oacute;lica del Per&uacute; (2006),  el 65% lo hace de ese modo y el 18%  toma como referente la radio (Ver  <a href="#tab2">Tabla 2</a>). Como hace muchos a&ntilde;os, al  menos desde los a&ntilde;os 80, es la televisi&oacute;n  la que acapara la funci&oacute;n informativa  respecto del electorado y por  donde pasan con mucho las influencias  que m&aacute;s tarde han de convertirse en  votos concretos a favor de uno u otro  candidato. Como ha sido anotado por Tanaka (1998), el espacio de los  medios, especialmente la televisi&oacute;n, es  la arena por excelencia de competencia  electoral que permite los triunfos o  las derrotas,muy por encima del &aacute;mbito  del movimiento social y las organizaciones  gremiales. Si bien es cierto  que el uso de medios depende de la  capacidad econ&oacute;mica de los partidos y  de una estrategia de mercadeo pol&iacute;tico  precisa, la primera vuelta de este proceso  se caracteriz&oacute; porque &eacute;stos favorecieron  la candidatura de Lourdes  Flores contra Ollanta Humala y el propio  Alan Garc&iacute;a. Lo mismo ocurri&oacute;  con este &uacute;ltimo, quien recibi&oacute; el beneficio  en segunda vuelta y contra  Humala, de las m&aacute;s importantes compa&ntilde;&iacute;as  de televisi&oacute;n y radio.</p>        <p>    <center><a name="tab2"></a><img src="img/revistas/rci/n64/n64a06tab2.gif"></center></p>        <p>Hacia el tramo final de la campa&ntilde;a  electoral, es decir, aproximadamente  desde diciembre de 2005, a tan solo 4  meses de la primera vuelta, y ya con una  cuantiosa informaci&oacute;n sobre partidos,  candidatos y programas, la mitad el electorado  peruano no ten&iacute;a aun una decisi&oacute;n  electoral firme (Ver <a href="#tab3">Tabla 3</a>). La  indecisi&oacute;n, que se redujo en los meses  posteriores, en febrero todav&iacute;a representaba  un 41%.Todo parece indicar que, a  diferencia de otros procesos, decidirse  por un candidato result&oacute; una tarea  ardua, dilem&aacute;tica, que redund&oacute; en altas  cuotas de incertidumbre respecto del  resultado final, tanto en primera como  en segunda vuelta. As&iacute;, por ejemplo, no  obstante que Lourdes Flores Nano, la  candidata conservadora, hubiera encabezado  las encuestas de intenci&oacute;n electoral,  a pocos meses de la primera vuelta  su triunfo, parad&oacute;jicamente, no era  seguro.Tal fen&oacute;meno masivo de indecisi&oacute;n  ti&ntilde;o las estrategias electorales: visto  el electorado indeciso como un segmento  crucial, la atenci&oacute;n se pos&oacute; en  poder captarlos. La indecisi&oacute;n puede  asociarse con la desconfianza en los partidos  y los pol&iacute;ticos, con una especie de  sabia paciencia hasta que decanten ofertas  de gobierno, y especialmente, en este  proceso, con un sentimiento de insatisfacci&oacute;n  por los candidatos, puesto que,  finalmente, ni Lourdes Flores, ni Alan  Garc&iacute;a, ni Ollanta Humala colmaban las  expectativas de muchos peruanos<sup><a href="#9">9</a></sup>.  Todos eran poseedores del alg&uacute;n pecado  al decir popular.</p>        <p>    <center><a name ="tab3"></a><img src="img/revistas/rci/n64/n64a06tab3.gif"></center></p>        <p>Especialmente para la primera  vuelta electoral, cabe preguntarse sobre  los factores en que estriba la decisi&oacute;n  electoral. Es interrogarse por el razonamiento,  l&oacute;gica o c&aacute;lculo que desarrolla  el elector actualmente en el Per&uacute;. En  anteriores procesos, poca duda cabe  que la personalidad y experiencia de  un candidato o su filiaci&oacute;n partidista,  contra los programas de gobierno, eran  los factores determinantes de la preferencia  electoral. Estos patrones parecen haber cambiado en algo, pues hay evidencias  de un razonamiento que incorpora,  en la toma de un curso de  decisi&oacute;n, los planes de gobierno, mas  no por el partido o la tendencia pol&iacute;tica.  La intuici&oacute;n sobre este giro es lo  que parece explicar por qu&eacute; las campa&ntilde;as  tuvieron como centro la exposici&oacute;n  de tales planes. De cualquier manera, la  persona y la personalidad siguen siendo  un elemento que define el voto (Ver  <a href="#tab4">Tabla 4</a>).</p>        <p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<center><a name="tab4"></a><img src="img/rervistas/rci/n64/n64a06tab4.gif"></center></p>        <p><b><font size="3">Candidatos y fuerzas  pol&iacute;ticas en contienda</font></b></p>        <p>En el proceso electoral que se  viene describiendo, la oferta electoral  estuvo conformada por 21 agrupaciones  pol&iacute;ticas, un conjunto variado de  opciones que, en teor&iacute;a, copan todas  las posibilidades ideol&oacute;gicas de cualquier  espectro posible y que ciertamente  dificultan la decisi&oacute;n electoral  (Ver <a href="#tab5">Tabla 5</a>). Esta dispersi&oacute;n en la  arena de los partidos es una expresi&oacute;n  de su persistente debilidad institucional  y de la imposibilidad de representaci&oacute;n  que guardan. En ese conjunto  pudo constatarse la existencia de  agrupaciones conformadas tan solo  por la inminencia de la competencia  electoral, sin ning&uacute;n otro objetivo que  probar suerte (&quot; Con fuerza Per&uacute;&quot; ,  &quot; Per&uacute; ahora&quot; ); las que quisieron proponerse  como alternativas a las agrupaciones  pol&iacute;ticas con raigambre en  partidos tradicionales (&quot; Concertaci&oacute;n  descentralista&quot; ); y las que cuentan con una historia m&aacute;s larga de presencia en  el sistema pol&iacute;tico (&quot; Partido Aprista  Peruano&quot; , &quot; Unidad Nacional&quot; ). No es  f&aacute;cil interpretar estos movimientos en  el &aacute;mbito de los partidos como una  tendencia a la renovaci&oacute;n. Habr&iacute;a que  preguntarse de qu&eacute; tipo de renovaci&oacute;n  se tratar&iacute;a, pues nuevas etiquetas y  nuevos personajes no hacen necesariamente  al cambio pol&iacute;tico. Sea como  fuere, la izquierda tuvo representaci&oacute;n  (&quot; Partido Socialista&quot; , &quot; Movimiento  Nueva Izquierda&quot; ), el centro la tuvo  de manera numerosa (&quot; Frente de  Centro&quot; , &quot; Concertaci&oacute;n Descentralista&quot;   y el mismo partido aprista) y la  continuidad o la derecha tuvieron  varios exponentes (&quot; Unidad Nacional&quot; ,  &quot; Fuerza Democr&aacute;tica&quot;  y &quot; Y se  llama Per&uacute;&quot; , entre otros). Igualmente,  aquella tendencia que favorece la  independencia partidista y la ya no tan  novedosa oposici&oacute;n a las reglas de  juego prevalecientes (&quot; Uni&oacute;n por el  Per&uacute;,&quot; Avanza Pa&iacute;s&quot; ).</p>        <p>    <center><a name="tab5"></a><img src="img/revistas/rci/n64/n64a06tab5.gif"></center></p>        <p><b><font size="3">Ambiente electoral,  campa&ntilde;as e intenci&oacute;n de voto</font></b></p>        <p>Como ocurre cuando hay procesos  electorales en el Per&uacute;, poco a  poco, con el paso de los meses, se percibe  un ambiente social cada vez m&aacute;s  copado por el curso de las campa&ntilde;as.  Podr&iacute;a decirse que el ambiente se  calienta, la opini&oacute;n p&uacute;blica hace eco  de las disputas y debates pol&iacute;ticos, est&aacute;  atenta mayoritariamente al decurso de  los hechos.Todo ese s&iacute;ndrome de apat&iacute;a  y desinter&eacute;s por la pol&iacute;tica de  muchos, circunstancialmente va quedando  atr&aacute;s, moriger&aacute;ndose, pues,  como se sabe, el voto es obligatorio y  en tal sentido alguna decisi&oacute;n habr&aacute;  de tomarse. En este proceso hubo un  notorio y claro estado de &aacute;nimo electoral  en t&eacute;rminos generales, es decir,  se not&oacute; mucho inter&eacute;s por la contienda.  El aumento del inter&eacute;s en este  caso, est&aacute; muy asociado, sin embargo,  a lo que hacen los medios de comunicaci&oacute;n  y a los esfuerzos de las agrupaciones  y candidatos por hacerse  conocidos y convencer a los electores.  En el Per&uacute;, ya fue se&ntilde;alado, los medios  se han convertido en los canales por  excelencia de transmisi&oacute;n de los mensajes  electorales, son &eacute;stos, concentrando  cada vez m&aacute;s en sus agendas de  informaci&oacute;n el discurrir de los acontecimientos,  que van dejando con  pocas opciones, que no sea otra cosa  que pensar o hacer c&aacute;lculos electorales,  a los ciudadanos aptos para votar.  Si bien los medios informaron sobre planes de gobierno y los confrontaron,  tambi&eacute;n se hicieron eco de esa  tendencia a propalar episodios de  esc&aacute;ndalo que pueden desacreditar a  los candidatos. Especialmente a Humala  y a Alan Garc&iacute;a les toc&oacute; capear  noticias acerca de su falta de autoridad  moral y de un pasado indecoroso<sup><a href="#11">11</a></sup>.  Si se tratara de hacer un  balance acerca del desarrollo del proceso  electoral, podr&iacute;a decirse que fue  bastante ordenado, en los c&aacute;nones del  debate de ideas, en que no lograron  predominar los golpes bajos o las acusaciones  morales sobre la vida personal  de los candidatos. Esto fue cierto  incluso para Ollanta Humala, sobre  quien las fuerzas conservadoras y el  APRA descargaron toda suerte de  vituperios. Por sobre todo ello result&oacute;  ganador en la primera vuelta.</p>        <p>Si bien las fuerzas pol&iacute;ticas desarrollaron  campa&ntilde;as aut&oacute;nomas<sup><a href="#12">12</a></sup>, especialmente  las tres principales (Unidad  Nacional del Lourdes Flores, Partido  Aprista de Alan Garc&iacute;a y Uni&oacute;n por el  Per&uacute;, de Ollanta Humala), con el correr  de los meses anteriores al d&iacute;a de la primera  elecci&oacute;n, fueron cruz&aacute;ndose, de  manera que empezaron a tocarse o a  desplegarse unas en funci&oacute;n de otras.  Podr&iacute;a decirse que fue una campa&ntilde;a con  tres fases muy marcadas y muy a tono  con los resultados de las encuestas de  intenci&oacute;n electoral<sup><a href="#13">13</a></sup>. Toda una primera  fase estuvo condicionada a los resultados  que, por meses, al menos hasta enero de  2006 (Ver <a href="#tab6">Tabla 6</a>), daban como ganadora a Lourdes Flores, yendo a segunda  vuelta con Alan Garc&iacute;a. Una segunda  estuvo asociada al fen&oacute;meno repentino  de incremento de la preferencia a favor  de Ollanta Humala quien, hacia junio de  2005, un a&ntilde;o antes de la primera vuelta,  tan solo se ve&iacute;a favorecido con el apenas  3% de la intenci&oacute;n y que hacia enero del  2006 llegara en promedio a un 22%,  encumbr&aacute;ndose como el segundo candidato  m&aacute;s fuerte, dejando en tercer lugar  a Alan Garc&iacute;a. La &uacute;ltima fase tuvo efecto  cuando la intenci&oacute;n daba como triunfador  en primera vuelta a Ollanta Humala  y las encuestas pronosticaban una re&ntilde;ida  competencia entre Lourdes Flores y Alan  Garc&iacute;a por el segundo lugar. La segunda  vuelta, conocidos los resultados del 9 de  abril, tuvo una forma de manifestaci&oacute;n  bastante diferente. Se trataba ya de un  duelo donde todo volv&iacute;a a empezar, es  decir, un proceso electoral nuevo.</p>        <p>    <center><a name="tab6"></a><img src="img/revistas/rci/n64/n64a06tab6.gif"></center></p>        ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b><font size="3">Sobre la primera vuelta</font></b></p>        <p>Las elecciones realizadas el 9 de  abril de 2006 dieron como vencedor  al candidato del partido Uni&oacute;n por el  Per&uacute;, Ollanta Humala. Humala obtuvo  3.758.258 votos o el 30,616% de  los votos v&aacute;lidos, lo que lo llev&oacute; a una  segunda vuelta por el cargo presidencial  (Ver <a href="#tab7">Tabla 7</a>). El candidato del  Partido Aprista Peruano, Alan Garc&iacute;a,  obtuvo 2.985.858 votos o el 24,324%  de los votos v&aacute;lidos, pasando a la  segunda vuelta con el primero. Lourdes  Flores, quien se posicionaba en las  encuestas de opini&oacute;n como la candidata fuerte para pasar a segunda vuelta,  obtuvo 2.923.280 votos o el  23,814% de votos v&aacute;lidos. La dram&aacute;tica  diferencia de votos entre Flores y  Garc&iacute;a fue de tan solo 62.578 votos.  Saber qui&eacute;n de los dos pasar&iacute;a a  segunda vuelta tomo varios d&iacute;as, hasta  esperar los resultados oficiales. Se  trat&oacute; de una tensa situaci&oacute;n, tanto as&iacute;  como los representantes de cada agrupaci&oacute;n  pelearon voto a voto el conteo  de las c&eacute;dulas electorales. En esta primera  vuelta, el 11,87% de los votos  v&aacute;lidos fueron en blanco y el 4,23%  de los votos emitidos fueron nulos.</p>        <p>    <center><a name="tab7"></a><img src="img/revistas/rci/n64/n64a06tab7.gif"></center></p>        <p>El conjunto de estos desenlaces  electorales expresan bastante las paradojas  y escisiones de la sociedad peruana,  esas &quot; constantes&quot;  que impresionan por  se&ntilde;alar una contumaz ausencia de cambio.  As&iacute;, con mucho, este ultimo proceso  evoca aquel de 1990, hace 16 a&ntilde;os, en  que Alberto Fujimori y Mario Vargas  Llosa disputaron la presidencia. Para  empezar, gana el candidato menos conocido  o m&aacute;s desconocido, el que no pod&iacute;a  contarse entre los miembros de la clase pol&iacute;tica tradicional, sino m&aacute;s bien entre  aquellos que quieren ensayar suerte o  empezar reci&eacute;n una carrera p&uacute;blica. Es el  pol&iacute;tico que gana sorprendiendo a ciudadanos  y analistas, el que las encuestas  no daban posibilidad alguna de triunfo.  Es el pol&iacute;tico que se hace de un discurso  radical, m&aacute;s pasional que program&aacute;tico,  en t&eacute;rminos de propuestas concretas de  gobierno; que apela a prejuicios sociales  y culturales, a los resentimientos y la  revancha social.Y es el l&iacute;der pol&iacute;tico que  quiere encabezar una cruzada de renovaci&oacute;n  plena, refundando las reglas de  juego. Ciertamente, es tambi&eacute;n el pol&iacute;tico  que rechaza a los pol&iacute;ticos y la pol&iacute;tica  tradicional y quiere convertirse en el  salvador. En el Per&uacute;, desde hace ya d&eacute;cadas,  hay un caldo de cultivo para este tipo  de desempe&ntilde;o en las competencias<sup><a href="#14">14</a></sup>. Es  un terreno abonado, por decirlo as&iacute;,  importante y decisivo para tal juego  pol&iacute;tico, pues no hace si no representar  unos patrones estructurales de la sociedad  peruana, que en pol&iacute;tica se expresan  en un rechazo a m&aacute;s de lo mismo.  Humala en efecto fue un gran int&eacute;rprete  de esos sentimientos. Se debe resaltar  que el vencedor en esta primera vuelta  es un l&iacute;der que supo ocupar el lugar de  <i>outsider</i>. Este hecho resalta el problema  en el Per&uacute; de la debilidad del sistema de  partidos y la constante amenaza que un  pol&iacute;tico y un partido, ajenos a la consolidaci&oacute;n  partidista, logre obtener una  participaci&oacute;n importante en una contienda  electoral, como fue el caso de  Fujimori en 1990.</p>        <p>En todo este resultado, no deja de  sorprender de igual modo el que Alan  Garc&iacute;a haya ocupado el segundo lugar,  pues, en una mirada de m&aacute;s largo aliento, es un verdadero triunfo para el  APRA, a&uacute;n cuando no hubiese obtenido  finalmente el gobierno. Este partido  debi&oacute; remontar su propia crisis de los  a&ntilde;os 90, luego de su fracaso gubernamental,  y el fen&oacute;meno de colapso del sistema  de partidos que se expres&oacute; en  niveles muy bajos de apoyo electoral en  las elecciones posteriores, para los llamados  partidos tradicionales. Es posible  conjeturar que otro habr&iacute;a sido el resultado  para este partido de no haber contado  con la figura de Alan Garc&iacute;a, l&iacute;der  connotado por sus habilidades oratorias,  persuasivas y su gran preparaci&oacute;n en las  cuestiones de estado. Sin embargo, hay  que anotar la importancia del APRA  como organizaci&oacute;n, quiz&aacute; el partido m&aacute;s  s&oacute;lido del Per&uacute; actual y eso que se conoce  como el &quot; pueblo aprista&quot; , fen&oacute;meno  sociol&oacute;gico que da cuenta de una experiencia  pol&iacute;tica de lealtad y de tradici&oacute;n  por este partido.A todo juicio, el fortalecimiento  del APRA es uno de los resultados  m&aacute;s notables de este proceso.</p>        <p>Ahora bien: ¿por qu&eacute; no gan&oacute;  Lourdes Flores? Lourdes Flores, quien  obtuvo el tercer lugar en esta primera  vuelta, represent&oacute; para los votantes, en  general, lo que se puede considerar una  candidata de &quot; derecha&quot; . Por m&aacute;s que  actu&oacute; con moderaci&oacute;n, evitando el  debate que no fuera de planteamientos  de gobierno; por m&aacute;s que orient&oacute; su  campa&ntilde;a a los estratos m&aacute;s bajos y emitiera  mensajes de un gobierno con  inclinaciones de centro, la imagen de ser  la candidata de los ricos y de estar rodeada  de pol&iacute;ticos caducos, impidi&oacute; que  obtuviera mayor apoyo. Siguiendo la  tesis del predominio de la arena medi&aacute;tica  en el Per&uacute;, se esperar&iacute;a que el fuerte despliegue medi&aacute;tico y apoyo incondicional  de varios medios hacia Flores,  la llevara a una victoria en primera  vuelta, lo cual no fue as&iacute;.</p>        <p>En el departamento de Lima,  Lourdes Flores fue la vencedora con  34.202% del total de votos v&aacute;lidos.  Ollanta Humala obtuvo 23.723% y  Alan Garc&iacute;a el 21.841% (Ver 8). Los  votos por Lourdes Flores en el departamento  de Lima, representan el 55.15%  del total nacional, para Alan Garc&iacute;a  represent&oacute; el 33.2% del total nacional y  para Ollanta Humala fue de 29.34%. El  departamento de Lima contuvo, en esta  primera vuelta, el 36.76% del total de  votos v&aacute;lidos, por lo tanto se puede  pensar en una alta concentraci&oacute;n de votos de Lourdes en el departamento.  Lima no s&oacute;lo representa el 36.76% del  total de votos nacionales sino que es el  distrito electoral que m&aacute;s esca&ntilde;os tiene  en el Congreso. Flores obtuvo la mayor&iacute;a  de votos en Lima, pero fue justamente  esa fuerte concentraci&oacute;n ah&iacute;,  que signific&oacute; a la larga su gran desaf&iacute;o  no satisfecho de captar m&aacute;s votos en  otras regiones (Ver <a href="#tab8">tabla 8</a>), lo que la  llev&oacute; a estar en desventaja con el Partido  Aprista Peruano que logr&oacute; cubrir el  territorio nacional, sobretodo en el  norte (La Libertad, Lambayeque y  Ancash), y con Ollanta Humala que  logr&oacute; obtener votos tanto en Lima  como en la Sierra (Arequipa,Ayacucho,  Cusco y Puno entre otros).</p>        <p>    <center><a name="tab8"></a><img src="img/revistas/rci/n64/n64a06tab8.gif"></center></p>        ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En un intento por identificar la  correspondencia ideol&oacute;gica entre, por  un lado, candidatos y partidos y, por el  otro, votantes, es decir qu&eacute; espacio del  espectro ideol&oacute;gico prim&oacute; tanto en la  decisi&oacute;n del ciudadano como en la b&uacute;squeda  de votos, se puede decir que en  esta primera vuelta fue el &quot; centro ideol&oacute;gico&quot;   el que acapar&oacute; la disputa y el  que parece explicar esa repartici&oacute;n tan  pareja del electorado entre las tres fuerzas  m&aacute;s importantes<sup><a href="#15">15</a></sup>. En el Per&uacute; se  viene dando un proceso de concentraci&oacute;n  hacia el centro, con una tendencia  hacia la &quot; derecha&quot; , al menos en t&eacute;rminos  de una aceptaci&oacute;n de pol&iacute;ticas econ&oacute;micas  neoliberales o antiestatalistas.  Este patr&oacute;n de identificaci&oacute;n ideol&oacute;gica fue captado por las agrupaciones en  competencia. Ollanta Humala, por  ejemplo, de desarrollar un discurso inicialmente  de izquierda y nacionalista,  result&oacute; posteriormente adhiriendo a  propuestas que hab&iacute;an sido bandera de  los grupos llamados de derecha. Alan  Garc&iacute;a y el Partido Aprista Peruano, a su  turno, no fue el partido de las banderas  populares y antiimperialistas caracter&iacute;sticas  e hist&oacute;ricas.Todo indic&oacute; un viraje  hacia la continuidad pol&iacute;tica y hacia  planes econ&oacute;micos liberales. F&aacute;cilmente  pudo ser identificado como un partido  de centro-derecha. Un comentario  aparte merece la izquierda peruana, sea  tomando tan solo en consideraci&oacute;n a las  agrupaciones que as&iacute; se autodenominaron. En esta primera vuelta obtuvieron  pr&aacute;cticamente nulo apoyo, pues obtuvo  solamente 94.873 votos repartidos entre  dos partidos, el Movimiento Nueva  Izquierda y el Partido Socialista.</p>        <p><b><font size="3">Sobre la segunda vuelta</font></b></p>        <p>Alan Garc&iacute;a y Ollanta Humala se  enfrentaron en segunda vuelta el 4 de  junio de 2006. El Partido Aprista obtuvo  un total de 6.965.017 votos lo que  represent&oacute; el 52,62% de los votos v&aacute;lidos,  confiri&eacute;ndole la presidencia del  Per&uacute;. Humala obtuvo 6.270.080 votos  para un 47,37% de votos v&aacute;lidos (Ver  <a href="#tab9">Tabla 9</a>). La diferencia de votos por Garc&iacute;a  entre la primera y la segunda vuelta  fue de casi 4 millones de votos, mientras  que la de Humala fue de tan solo dos  millones y medio. En el caso del departamento  de Lima, Garc&iacute;a tiene una diferencia  de 1´871,369 votos, que es casi 3  veces la diferencia de votos de Humala.  El departamento de Lima represent&oacute; el  29.84% del total de votos nacionales  para Garc&iacute;a, proporci&oacute;n que es menor  que la observada en la primera vuelta.  Estos resultados indican que Garc&iacute;a no  s&oacute;lo gan&oacute; en el departamento de Lima,  sino que a nivel nacional tambi&eacute;n logr&oacute;  marcar una diferencia respecto a Humala.  Es de destacar en esta segunda vuelta  el alto n&uacute;mero de votos nulos,  1´075,089, esto es el 7.43% del total de  votos emitidos, cifra bastante alta,  teniendo en cuenta que la diferencia porcentual de votos entre Garc&iacute;a y  Humala es de 4.8%.</p>        <p>    <center><a name="tab9"></a><img src="img/revistas/rci/n64/n64a06tab9.gif"></center></p>        <p>La segunda vuelta fue todo un  nuevo capitulo, con sus propios condicionamientos  y necesidades, en este proceso  electoral. Gan&oacute; quien pudo reunir  m&aacute;s votos de las otras fuerzas pol&iacute;ticas y  quien pudo reflejar una imagen de mal  menor. Esta fase del proceso vio a un  candidato Alan Garc&iacute;a con pr&aacute;cticamente  todo a su favor. Humala no pudo contrarrestar  su imagen de l&iacute;der autoritario y  de propuestas improvisadas. Al final, si  bien logr&oacute; arrastrar votos, no fueron suficientes  para ganar. El llamado fen&oacute;meno  Humala qued&oacute; as&iacute; reducido a su movimiento  y a sus votantes fieles.En cambio,  Alan Garc&iacute;a, no necesariamente por  convencer ideol&oacute;gicamente, sino m&aacute;s  por el temor a Humala de todos los otros  votantes que no votaron por &eacute;l en primera  vuelta, logr&oacute; captar ese cuantioso  capital, en su mayor&iacute;a proveniente de los  sectores que dieron su voto a Lourdes  Flores. Ciertamente, la segunda vuelta se  present&oacute; como una circunstancia, por as&iacute;  decirlo, in&eacute;dita y por ello sorprendente  en la pol&iacute;tica peruana. Un desenlace a  todas luces imprevisto.Y es que no era  claro y no lo fue, desde que el proceso  empez&oacute;, ni que Humala hubiese estado  tan cerca de gobernar el pa&iacute;s, como que  tampoco Alan Garc&iacute;a pasara a segunda  vuelta y fuera su triunfador. En un primer  nivel de an&aacute;lisis, era algo fuera de  toda l&oacute;gica.</p>        <p><b><font size="3">Acerca del triunfo de Alan Garc&iacute;a</font></b></p>        <p>Pero sobre el triunfo de Alan  Garc&iacute;a es posible todav&iacute;a refinar m&aacute;s el  an&aacute;lisis. A partir de los datos de la  encuesta de opini&oacute;n muy pr&oacute;xima a la  segunda vuelta, realizada por el Instituto  de Opini&oacute;n P&uacute;blica de la Pontificia  Universidad Cat&oacute;lica del Per&uacute;, el triunfo  de Alan Garc&iacute;a se podr&iacute;a explicar,  aparte de unas particulares circunstancias  que se confabularon a su favor, por  ser un pol&iacute;tico &quot; experimentado&quot; ; aunque  se debe resaltar el hecho que una  raz&oacute;n tambi&eacute;n fuerte para votar por &eacute;l  fueron sus propuestas (Ver <a href="#tab10">Tabla 10</a>).  Adem&aacute;s, pese a su pasado, Garc&iacute;a es  asociado con la democracia, observaci&oacute;n que no sorprende, pues siendo  presidente de 1985 a 1990, respet&oacute; las  reglas de juego b&aacute;sicas de este sistema y  convoc&oacute; a nuevas elecciones al final de  su mandato (Ver <a href="#11">Tabla 11</a>). El recuerdo  de su pol&iacute;tica econ&oacute;mica &quot; heterodoxa&quot;   con la nacionalizaci&oacute;n de la banca y el  rechazo al pago de la deuda externa,  que le signific&oacute; al Per&uacute; una ca&iacute;da fuerte  a nivel real, con un promedio de -1%  en el per&iacute;odo presidencial, acompa&ntilde;ada  por una inflaci&oacute;n promedio de  1.979,01%, no fue un factor decisivo o  que hiciera peligrar su triunfo. Alan  Garc&iacute;a recibi&oacute; el apoyo tanto de Lima  como del resto del pa&iacute;s en la segunda  vuelta.</p>        <p>    <center><a name="tab10"></a><img src="img/revistas/rci/n64/n64a06tab10.gif"></center></p>        ]]></body>
<body><![CDATA[<p>    <center><a name="tab11"></a><img src="img/revistas/rci/n64/n64a06tab11.gif"></center></p>        <p>La imagen de Alan Garc&iacute;a estuvo  tambi&eacute;n asociada con los estratos m&aacute;s  altos del pa&iacute;s, pero no exclusivamente,  como lo fue en el caso de Lourdes Flores.  Esto le permiti&oacute; a Garc&iacute;a capturar  los votos de Flores, manteni&eacute;ndose en el  centro del espectro ideol&oacute;gico y capturando  los votos del &quot; votante medio&quot; . A  este factor ideol&oacute;gico y de representaci&oacute;n  de las clases sociales del Per&uacute;, se  suma la dispersi&oacute;n positiva del voto  Aprista, pues &eacute;ste no se concentr&oacute; en  un &aacute;rea geogr&aacute;fica espec&iacute;fica, como fue  el caso de Flores. El reparto bastante proporcional del voto aprista entre los  estratos socioecon&oacute;micos, ayuda a  explicar tambi&eacute;n el desenlace conocido  (Ver <a href="#tab12">Tabla 12</a>). El voto por Garc&iacute;a es  independiente asimismo del g&eacute;nero de  los votantes. Es interesante resaltar, adem&aacute;s,  que los votantes j&oacute;venes tuvieron  una mayor inclinaci&oacute;n por Garc&iacute;a que  por Humala. Esta inclinaci&oacute;n se puede  explicar por el hecho que estos votantes  no tienen en memoria su anterior  gobierno. Por su parte, los votantes de  m&aacute;s edad mostraron una mayor intenci&oacute;n  de voto por Humala.</p>        <p>    <center><a name="tab12"></a><img src="img/revistas/rci/n64/n64a06tab12.gif"></center></p>        <p>En esta b&uacute;squeda de variables  explicativas del triunfo de Garc&iacute;a  cabe mencionar el hecho que la opini&oacute;n  p&uacute;blica tendiera a reconocer en  Garc&iacute;a un gobierno de continuidad  con las pol&iacute;ticas econ&oacute;micas del gobierno  de Toledo, que tuvo resultados  favorables para el pa&iacute;s. Como es sabido,  el pa&iacute;s creci&oacute; en promedio 4,19%  de 2001-2005 y tuvo una inflaci&oacute;n  promedio de 1,94%. La imagen de un  Ollanta Humala violento, improvisado  y antisistema, b&aacute;sicamente enfrentado  a los grandes capitales, adem&aacute;s  de su relaci&oacute;n con el presidente Ch&aacute;vez  de Venezuela, benefici&oacute; a Alan  Garc&iacute;a, pues en la segunda vuelta  logr&oacute; captar votos del sector empresarial  y quienes se inclinan por una econom&iacute;a de mercado con poca intervenci&oacute;n  estatal.</p>        <p>Por ultimo, conviene se&ntilde;alar la  procedencia de los votos que arrastr&oacute;  Garc&iacute;a para obtener la presidencia (Ver  <a href="#tab13">Tabla 13</a>). Los votantes por el Partido  Aprista en primera vuelta mantuvieron  su fidelidad conocida en la segunda  vuelta. De hecho, Garc&iacute;a es quien tiene  la m&aacute;s alta fidelidad de voto. La mayor&iacute;a  de quienes votaron por Flores en  primera vuelta, mostraron una intenci&oacute;n  de voto por Garc&iacute;a. Este resultado  se asocia a la ubicaci&oacute;n ideol&oacute;gica de  Garc&iacute;a en este proceso, quien, comparativamente,  estuvo m&aacute;s cerca de Flores  que de Humala. Siguiendo este razonamiento,  un importante sector de quienes  votaron por Martha Ch&aacute;vez en la primera vuelta, mostraron intenci&oacute;n de  votar por Humala en la segunda<sup><a href="#16">16</a></sup>.  Martha Ch&aacute;vez era la candidata que  apoyaba al gobierno de Fujimori y sus  pol&iacute;ticas, lo cual indicar&iacute;a que aqu&eacute;l  sector de quienes prefieren candidatos  cercanos a los <i>outsiders</i>, tienden a votar  por <i>outsiders</i>.</p>        <p>    <center><a name="tab13"></a><img src="img/revistas/rci/n64/n64a06tab13.gif"></center></p>        <p><b><font size="3">El nuevo Congreso: composici&oacute;n  y correlaci&oacute;n de fuerzas</font></b></p>        ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El Per&uacute; tiene un congreso unicameral  (120 esca&ntilde;os), con circunscripci&oacute;n  departamental y uno distrital, y la  repartici&oacute;n de esca&ntilde;os se hace con la  f&oacute;rmula de cifra repartidora. El partido  Uni&oacute;n por el Per&uacute;, fue el que m&aacute;s esca&ntilde;os  obtuvo, con 45. El Partido Aprista  consigui&oacute; 36 esca&ntilde;os y el partido Unidad Nacional 17 (Ver <a href="#tab4">Tabla 14</a>). Este  resultado indica que ninguno de los  tres primeros partidos del Congreso  tiene mayor&iacute;a simple, lo que hace necesario  la b&uacute;squeda de alianzas. A&uacute;n  suponiendo que el partido de Lourdes  Flores, Unidad Nacional, se aliara con  el Partido Aprista, no conseguir&iacute;a la  mayor&iacute;a simple, pues llegar&iacute;an a tener  s&oacute;lo 53 votos de 120.</p>        <p>    <center><a name="tab14"></a><img src="img/revistas/rci/n64/n64a06tab14.gif"></center></p>        <p>El nuevo Congreso peruano,  con 7 partidos pol&iacute;ticos, no est&aacute; tan  dividido como el de 2001-2006, donde  legislaron 11 partidos (Ver <a href="#tab15">Tabla 15</a>). El  distrito de Lima fue el que m&aacute;s esca&ntilde;os  obtuvo, con un total de 35, seguido por  el departamento de La Libertad y  Piura, con 7 y 6 esca&ntilde;os respectivamente  (Ver <a href="#tab16">Tabla 16</a>). Es de resaltar que  la candidata con m&aacute;s votos para este  nuevo congreso fue Keiko Fujimori,  hija del ex presidente Alberto Fujimori  y quien encabezaba la lista del partido  Alianza por el Futuro, que result&oacute;  cuarta fuerza en el Congreso 2006-  2011 (Ver <a href="#tab17">Tabla 17</a>).</p>          <p>    <center><a name="tab15"></a><img src="img/revistas/rci/n64/n64a06tab15.gif"></center></p>        <p>    <center><a name="tab16"></a><img src="img/revistas/rci/n64/n64a06tab16.gif"></center></p>        <p>    <center><a name="tab17"></a><img src="img/revistas/rci/n64/n64a06tab17.gif"></center></p>        ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Se puede afirmar que el nuevo  gobierno se ejecutar&aacute; con oposici&oacute;n, al  menos de la agrupaci&oacute;n Uni&oacute;n por el  Per&uacute;, de Ollanta Humala, siempre y  cuando logre consolidarse como partido  y como bancada.A Uni&oacute;n Nacional, de  Lourdes Flores, le comportar&aacute; la estrat&eacute;gica  posici&oacute;n de ser una fuerza dirimente  en la correlaci&oacute;n de fuerzas en el  Congreso. Este panorama se asienta en  un gran descr&eacute;dito de esta instituci&oacute;n,  desde el punto de vista de la poca confianza  que los peruanos le depositan. Es  una instituci&oacute;n del Estado, conjuntamente  con otras,muy desprestigiada. Las  cifras oficiales de votos viciados y blancos  correspondientes a la elecci&oacute;n para  el Congreso son, en mucho, superiores a  la de la elecci&oacute;n presidencial. Para esta  &uacute;ltima sobrepasan los 2 millones de  votos y para el Congreso, casi llegan a  los 4 millones. Esta cifra excede la cuarta  parte de los votos nacionales realizados,  cifra muy superior al porcentaje de  votos conseguidos por la primera fuerza  electoral (Uni&oacute;n por el Per&uacute;) en el Congreso. El reto ser&aacute;, evidentemente, y  para bien del Per&uacute;, remontar la falta de  legitimidad.</p>        <p><b><font size="3">Reflexiones finales</font></b></p>        <p>Es dif&iacute;cil dejar las pasiones a un  lado cuando se trata de los destinos del  Per&uacute;. Por ello, a&uacute;n cuando hay un  nuevo gobierno elegido democr&aacute;ticamente  y un Congreso, en alg&uacute;n modo  diferente, este proceso deja la sensaci&oacute;n  de vac&iacute;os marcados y de ausencia de  cambios m&aacute;s significativos en la consolidaci&oacute;n  de la democracia.Todo indica  que se est&aacute; en una democracia todav&iacute;a  vulnerable. Es un pa&iacute;s pol&iacute;ticamente  acosado por el pasado, con muchas  cuestiones de fondo por resolver. Este  proceso reciente no satisface plenamente,  desde el punto de vista de todos  esos factores que dieron cuenta de los  resultados conocidos y, en efecto, de la  manera c&oacute;mo se desenvolvi&oacute;. Sin  embargo, hay visos de cambio tambi&eacute;n.  Unas nuevas tendencias que parecen  venir cuajando desde hace algunos a&ntilde;os, parad&oacute;jicamente. Un asunto  importante de resaltar, en este sentido,  es la tendencia a la concentraci&oacute;n o a la  necesidad de concentraci&oacute;n, tanto partidista  como por parte de los votantes.  La resultante prefigura, por as&iacute; decirlo,  tres &quot; partidos&quot;  fuertes, en un reparto  bastante proporcional del electorado, y  como consecuencia el imperativo futuro  de sumar fuerzas. Todas las dem&aacute;s  agrupaciones obtuvieron una &iacute;nfima  cantidad de votos. Parece haber una  se&ntilde;al clara que toda agrupaci&oacute;n ha de  tomar en cuenta en los pr&oacute;ximos eventos  electorales. A&uacute;n siendo por razones  estrictamente electorales y de las circunstancias  propias del ultimo proceso,  parece haber una tendencia, tambi&eacute;n, a  preferir las propuestas pol&iacute;ticas que se  ubican en el centro ideol&oacute;gico y en  planes de gobierno no radicales o no  refundadores. Hay una suerte de votante  promedio que evita los extremos o  prefiere la conciliaci&oacute;n, un sector que  busca el centro por costoso que sea  precisarlo. Es un Per&uacute; menos &quot; izquierdista&quot; ,  en los t&eacute;rminos de una izquierda  tradicional, pero con un segmento  poblacional fuerte que tiende a las  soluciones antisistema. Esta situaci&oacute;n es  la que preocupa. La &quot; derecha&quot; , por su  parte, recibe la lecci&oacute;n de replantearse  totalmente. Algo indica que en el Per&uacute;  las fuerzas de la conservaci&oacute;n tienen  que adecuarse a los mandatos del pueblo.  Se necesita m&aacute;s que visitar &quot; pueblos  j&oacute;venes&quot; . Otra se&ntilde;al a resaltar, en la  l&iacute;nea de un fortalecimiento de la cultura  pol&iacute;tica, es el hecho de que los  votantes peruanos, en t&eacute;rminos generales,  parezcan desarrollar cadenas de  razonamiento un poco m&aacute;s all&aacute; de las  pasiones y prejuicios, para posar su  decisi&oacute;n en informaci&oacute;n y en los planes  de gobierno. El llamado voto cr&iacute;tico o de opini&oacute;n es una realidad. En esta  reflexi&oacute;n no es posible dejar de hacer  menci&oacute;n al desempe&ntilde;o del Partido  Aprista y la izquierda. A todas luces  qued&oacute; clara su regeneraci&oacute;n como el  partido m&aacute;s fuerte y decisivo en esta  nueva fase de la democracia peruana y  su capacidad para conformar y aprovechar  un espacio de centro. La izquierda,  a su turno, no ha podido remontar la  crisis que la postr&oacute;, desde los a&ntilde;os 90, a  ser s&oacute;lo partidos de escas&iacute;sima representaci&oacute;n,  peque&ntilde;as conglomerados  casi sin influencia pol&iacute;tica.</p>    <hr size="1">        <p><a name="3"><sup>3</sup></a>En este proceso, como se ver&aacute; despu&eacute;s con m&aacute;s detalle, result&oacute; mucho m&aacute;s productivo conformar alianzas electorales que la  vieja f&oacute;rmula de participar individualmente.</p>        <p><a name="4"><sup>4</sup></a>Este fen&oacute;meno ha sido un problema serio en el Per&uacute;, las cifras son bastante elocuentes. Seg&uacute;n la encuesta de opini&oacute;n del Grupo  de Opini&oacute;n P&uacute;blica de la Universidad de Lima, noviembre 2005, est&aacute;n con la democracia peruana &quot; Poco satisfecho&quot;  41.1%  &quot; Nada satisfecho&quot;  50.3%. Sea este el momento para puntualizar la calidad de las fuentes utilizadas en este trabajo. Sin duda son  las que provienen de las instituciones de mayor reconocimiento por su rigor acad&eacute;mico y objetividad.</p>        <p><a name="5"><sup>5</sup></a>Sobre la naturaleza y significado del r&eacute;gimen fujimorista puede consultarse los magn&iacute;ficos ensayos de Cotler (2001) y Grompone  (2001).</p>        <p><a name="6"><sup>6</sup></a>Para efectos de un an&aacute;lisis de los partidos en la &eacute;poca de Fujimori y de lo que se ha denominado el colapso del sistema de partidos  en el Per&uacute;, puede consultarse Tanaka (1998) y Gonz&aacute;les (1997).</p>        <p><a name="7"><sup>7</sup></a>Tanaka ha profundizado bastante bien en las caracter&iacute;sticas especiales del gobierno de Toledo, v&eacute;ase Tanaka (2003).</p>        <p><a name="8"><sup>8</sup></a>Conviene aprovechar este momento para describir los principales mecanismos electorales en el Per&uacute;. El periodo presidencial  y congresal dura 5 a&ntilde;os. El presidente es elegido al obtener 50% mas 1 de los votos v&aacute;lidos (el total de &quot; votos v&aacute;lidos&quot;   excluye votos blancos, nulos e impugnados). De no lograrse esta condici&oacute;n se convoca a una segunda vuelta electoral en  que participan los dos primeros candidatos con mayor votaci&oacute;n. El congreso, por su parte, es unicameral y esta conformado  por 120 miembros. La obtenci&oacute;n de esca&ntilde;os resulta de la aplicaci&oacute;n de la f&oacute;rmula D&quot; Hondt por circunscripci&oacute;n electoral  para aquellos partidos que hayan superado una &quot; valla electoral&quot;  del 4% de los votos v&aacute;lidos nacionales. Cada  departamento de la divisi&oacute;n pol&iacute;tica del Per&uacute; es una circunscripci&oacute;n (m&aacute;s la circunscripci&oacute;n especial constitucional del  Callao) con derecho a un esca&ntilde;o. Los esca&ntilde;os adicionales se reparten proporcionalmente a la poblaci&oacute;n de cada entidad.  Existe &quot; voto preferencial&quot;  con dos opciones por lista.</p>        <p><a name="9"><sup>9</sup></a>La encuesta realizada por el Grupo de Opini&oacute;n P&uacute;blica de la Universidad de Lima, de noviembre de 2005,muestra altas cifras  de desconfianza por los partidos: 92. 2 % no conf&iacute;a en estos.</p>        ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a name="11"><sup>11</sup></a>Respecto de Humala se cubri&oacute; mucho sus supuestas fallas en cuanto a derechos humanos durante sus funciones militares en  la sierra del Per&uacute;, hace algunos a&ntilde;os.Y a Alan Garc&iacute;a por los niveles de corrupci&oacute;n alcanzados durante su primer gobierno.</p>        <p><a name="12"><sup>12</sup></a>Aut&oacute;nomas en tanto fueron preconcebidas y planeadas de acuerdo a los intereses de cada agrupaci&oacute;n y no necesariamente  como acciones coyunturales desplegadas por efecto de la confrontaci&oacute;n.</p>        <p><a name="13"><sup>13</sup></a>El Per&uacute; no ha escapado a la tentaci&oacute;n de hacer girar los procesos electorales en torno a los resultados de las encuesta electorales.  Son una especie de actor pol&iacute;tico especial con quienes tienen que bregar tanto pol&iacute;ticos como sus partidos.</p>        <p><a name="14"><sup>14</sup></a>Heraclio Bonilla ha sabido explicar muy bien este llamado fen&oacute;meno Humala.V&eacute;ase Bonilla (2006).</p>        <p><a name="15"><sup>15</sup></a>Se habla aqu&iacute; de &quot; centro&quot;  para referirse a posiciones conciliadoras respecto de extremos marcados y radicales, en cuestiones como  reformar la Constituci&oacute;n, preferir las privatizaciones y una pol&iacute;tica econ&oacute;mica neoliberal pero con &eacute;nfasis en lo social, y una  postura de aceptaci&oacute;n o no al TLC.</p>        <p><a name="16"><sup>16</sup></a>34% de los que votaron en primera vuelta por Ch&aacute;vez mostraron intenci&oacute;n de voto por Humala en la segunda vuelta. Este  porcentaje es a la vez el de mayor arrastre de votos de Humala respecto a los otros candidatos.</p>    <hr size="1">        <p><font size="3"><b>Bibliograf&iacute;a</b></font></p>        <!-- ref --><p>1 Ames, Rolando, Enrique Bernales,  Silesio L&oacute;pez, y Rafael Roncagliolo. 2001.  <i>Situaci&oacute;n de la democracia en el Per&uacute;</i>. Lima:  Pontificia Universidad Cat&oacute;lica del Per&uacute;.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000100&pid=S0121-5612200600020000600001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>2 Auroi, Claude y Sandra BOSSIO  (Comps.) 2002. <i>¿A d&oacute;nde va el Per&uacute;? Balance  del fujimorismo y preguntas para el futuro</i>.  Cuzco: IUED-CBC.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000101&pid=S0121-5612200600020000600002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>3 Bonilla, Heraclio. 2006.&quot; Humala, el  ambiguo poder de un clan&quot; . En <i>UN Peri&oacute;dico<(i>.  Bogot&aacute;: Universidad Nacional de  Colombia.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000102&pid=S0121-5612200600020000600003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>4 Cotler, Julio. 2000.&quot; La gobernabilidad  en el Per&uacute;: entre el autoritarismo y la  democracia&quot; . En <i>El fujimorismo. Ascenso y  ca&iacute;da de un r&eacute;gimen autoritario</i>. Lima: IEP.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000103&pid=S0121-5612200600020000600004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>5 Gonz&aacute;les, Efra&iacute;n. 2000. <i>Neocentralismo  y neoliberalismo en el Per&uacute;</i>. Lima: Instituto  de Estudios Peruanos-Consorcio de  investigaci&oacute;n econ&oacute;mica.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000104&pid=S0121-5612200600020000600005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>6 Gonz&aacute;les, Osmar. 1997. &quot; Fujimori,  reflejo de la crisis de los partidos peruanos&quot; .  <i>Cuadernos Americanos. Nueva &Eacute;poca</i>.  M&eacute;xico: UNAM, Nro. 61,Volumen 1.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000105&pid=S0121-5612200600020000600006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>7 Grompone, Romeo. 2000. &quot; Al d&iacute;a  siguiente: el fujimorismo como proyecto  inconcluso de transformaci&oacute;n pol&iacute;tica y  social&quot; . En <i>El fujimorismo. Ascenso y ca&iacute;da de  un r&eacute;gimen autoritario</i>. Lima: IEP.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000106&pid=S0121-5612200600020000600007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>8 Tanaka, Mart&iacute;n. 1998. <i>Los espejismos  de la democracia. El colapso del sistema de partidos  en el Per&uacute;, 1980-1995, en perspectiva  comparada</i>. Lima: IEP.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000107&pid=S0121-5612200600020000600008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>9 Tanaka, Mart&iacute;n. 2002. <i>La situaci&oacute;n de  la democracia en Colombia, Per&uacute; y Venezuela a  inicios de siglo</i>. Lima: Comisi&oacute;n Andina de  Juristas.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000108&pid=S0121-5612200600020000600009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>10 Tanaka, Mart&iacute;n. 2003. &quot; El gobierno  de Alejandro Toledo: ¿una oportunidad  perdida? Lima: IEP, Mimeo.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000109&pid=S0121-5612200600020000600010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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