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<publisher-name><![CDATA[Departamento de Ciencia Política y Centro de Estudios Internacionales. Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de los Andes]]></publisher-name>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[EL EFECTO DE LA REFORMA POLÍTICA DE 2003 SOBRE LAS CORPORACIONES DE REPRESENTACIÓN POPULAR: el caso del Concejo de Bogotá]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[   <font size="2" face="verdana">        <p><b>    <center><font size="4">EL EFECTO  DE LA REFORMA  POL&Iacute;TICA DE 2003 SOBRE  LAS CORPORACIONES  DE REPRESENTACI&Oacute;N  POPULAR:  el caso del Concejo de Bogot&aacute;</font></center></b></p>        <p>Juan Pablo Ossa<sup>1</sup></p>        <p><sup>1</sup>Polit&oacute;logo e historiador de la Universidad de los Andes. Maestr&iacute;a en Planeaci&oacute;n del Desarrollo Regional en el Centro de Estudios  Regionales (CIDER) de esta misma universidad.</p>    <hr size="1">        <p><b><font size="3">Introducci&oacute;n</font></b></p>        <P>Los efectos pol&iacute;ticos de la  reforma electoral de 2003  son evidentes. Las dos  elecciones que se han realizado bajo las  nuevas reglas demuestran que, al menos  en el plano electoral, se ha cumplido el  objetivo de reducir el personalismo y  fomentar la agrupaci&oacute;n alrededor de los  partidos pol&iacute;ticos. En las elecciones  regionales de 2003 y en las &uacute;ltimas de  Congreso, disposiciones como las listas  &uacute;nicas y los umbrales electorales premiaron  a los pol&iacute;ticos que resolvieron competir  bajo la bandera de un partido  fuerte, mientras que las iniciativas electorales  individuales fueron castigadas. Adicionalmente,  el n&uacute;mero de partidos y de  listas se redujeron considerablemente.  Por &uacute;ltimo, la lista &uacute;nica y la nueva f&oacute;rmula  para convertir los votos en esca&ntilde;os  sirvieron para que la composici&oacute;n de los  cuerpos colegiados estuviera m&aacute;s acorde  con las preferencias ciudadanas.</p>        <p>Todos estos cambios en el plano  electoral invitan a pensar que las reformas  institucionales recientes van en la direcci&oacute;n  indicada, pues se est&aacute;n sentando las  bases para construir unos partidos pol&iacute;ticos  capaces de agregar y representar los  intereses ciudadanos. Sin embargo, queda  abierta la pregunta acerca de si estas trasformaciones  en la arena electoral tambi&eacute;n  se est&aacute;n reproduciendo en otros escenarios  pol&iacute;ticos, como lo son las asambleas  de representaci&oacute;n popular. En este art&iacute;culo  se busca responder este interrogante, al  explorar en qu&eacute; medida la mayor agrupaci&oacute;n  en la competencia electoral se refleja  en las asambleas legislativas, a trav&eacute;s del  trabajo de los partidos pol&iacute;ticos.</p>        <p>Se estudiar&aacute; el caso del Concejo  de Bogot&aacute; durante los per&iacute;odos  2001-2003, antes de la reforma pol&iacute;tica,  y 2004-2007, despu&eacute;s de la reforma.  La hip&oacute;tesis de investigaci&oacute;n  sostiene qu&eacute; los cambios en el sistema  electoral, como la lista &uacute;nica y los  umbrales, activaron el funcionamiento  de las bancadas de partido en el  Concejo de Bogot&aacute;. Para comprobar  esta hip&oacute;tesis se estudiaron de tres  dimensiones del trabajo de los partidos  en las asambleas de representaci&oacute;n  popular: la elecci&oacute;n de las mesas  directivas, la presentaci&oacute;n de proyectos  de acuerdo y la deliberaci&oacute;n de  proyectos.</p>        <p><b><font size="3">Algunos conceptos para  estudiar las asambleas legislativas</font></b></p>        ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Para estudiar el comportamiento  de los legisladores en las asambleas,  es preciso tener en cuenta como el  marco institucional constri&ntilde;e las  opciones que tienen los pol&iacute;ticos para  satisfacer sus intereses y preferencias.  Instituciones como el sistema electoral,  el reglamento interno y los atributos  de la asamblea, definen los  incentivos que tienen los congresistas  para alcanzar sus objetivos. Dependiendo  de las caracter&iacute;sticas de estas  instituciones, el comportamiento de  los legisladores tiende a ser m&aacute;s individual  o m&aacute;s colectivo.</p>        <p>M&oacute;nica Pach&oacute;n (2005) resume  las dos vertientes principales para explicar  el comportamiento de los legisladores  como el modelo de una sola  arena y el modelo de las dos arenas. El  primer modelo supone que el comportamiento de los congresistas est&aacute; definido  por las normas electorales, pues  existe una conexi&oacute;n entre la arena  electoral y la legislativa.</p>        <p>Siguiendo est&aacute; l&iacute;nea de an&aacute;lisis,  a partir de elementos del sistema electoral  como el control de las nominaciones  por parte de los l&iacute;deres de  partido, su capacidad para determinar  el orden de la lista electoral, el nivel de  arrastre de votos, el grado de competencia  intrapartidista y las restricciones  qu&eacute; la magnitud de la circunscripci&oacute;n  imponen sobre los partidos peque&ntilde;os,  Carey y Shugart (1995) definen un  indicador para medir la fortaleza de  los partidos. Cuando estos puntajes  son bajos, no existe un control claro  por parte de los l&iacute;deres de partido, la  legislatura tiende a ser fragmentada y  la disciplina partidista escasa (Carey y  Shugart 1995: 171).</p>        <p>La segunda vertiente, el modelo  de la dos arenas, supone que la estructura  interna de la asamblea y el reglamento  son tan importantes para  explicar el comportamiento de los congresistas  como lo es el sistema electoral,  pues de ellos se extrae informaci&oacute;n  valiosa sobre el poder real de las personas  elegidas, que a su vez constri&ntilde;e la  formaci&oacute;n de coaliciones (Pach&oacute;n  2003: 4).</p>        <p>En ese mismo sentido, Gary  Cox y Mathew Mccubins (1993) plantean  que del reglamento interno y de  la estructura de las asambleas se desprenden  recursos que permiten a los  l&iacute;deres de los partidos resolver los dilemas  de acci&oacute;n colectiva, resultantes del  comportamiento individual de los pol&iacute;ticos.  En las asambleas, el partido o la  coalici&oacute;n mayoritaria funciona como  un cartel legislativo que usurpa el poder  para controlar el proceso y la estructura legislativa. El proceso legislativo  y el sistema de comisiones est&aacute;n  en funci&oacute;n de los intereses de la coalici&oacute;n  mayoritaria y sus miembros tienen  ventajas estructurales para controlar el  tr&aacute;mite legislativo.</p>        <p>En el caso de la elecci&oacute;n del  Concejo de Bogot&aacute; de 2003, la reforma  pol&iacute;tica contribuy&oacute; a reducir el personalismo  y los altos niveles de atomizaci&oacute;n  partidista, as&iacute; como a mejorar la  proporcionalidad del sistema (Garc&iacute;a  2006). En la medida en que existe una  relaci&oacute;n entre las caracter&iacute;sticas de la  competencia electoral y el comportamiento  de los pol&iacute;ticos en las asambleas,  la mayor agrupaci&oacute;n en la  competencia electoral tambi&eacute;n se debe  reflejar en el funcionamiento del Concejo.  En los siguientes apartes se intentar&aacute;  verificar esta suposici&oacute;n a trav&eacute;s del  estudio de la elecci&oacute;n de las mesas  directivas y de un an&aacute;lisis de la producci&oacute;n  normativa.</p>        <p><b><font size="3">La elecci&oacute;n de las mesas directivas</font></b></p>        <p>Las mesas directivas son determinantes  en el tr&aacute;mite de los proyectos  de acuerdo porque controlan la agenda  normativa; definen el orden del d&iacute;a,  deciden en que momento se votan los  proyectos de acuerdo y se terminan las  sesiones. Refiri&eacute;ndose al Congreso  colombiano, Pach&oacute;n (2002: 22) afirma  que ante la ausencia de directrices de  partido, las mesas juegan un rol importante  en la coordinaci&oacute;n del comportamiento  legislativo. Por esta raz&oacute;n, en el  momento de elegirlas, las negociaciones  internas de los partidos se activan  pues cada colectividad esta interesada  en ubicar sus miembros en las posiciones  de liderazgo que determina el  reglamento interno de la corporaci&oacute;n  (V&eacute;lez 2005: 20).</p>        <p>    <center><a name="tab1"></a><img src="img/revistas/rci/n64/n64a10tab1.gif"></center></p>        ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Durante el primer per&iacute;odo de  sesiones analizado, 2001-2003, antes de  la aprobaci&oacute;n de la reforma pol&iacute;tica, es  evidente la ausencia de criterios de partido  en la elecci&oacute;n de las mesas directivas.  Desde el primer a&ntilde;o de sesiones, se  form&oacute; una coalici&oacute;n mayoritaria, conocida  como &quot; La Alianza por Bogot&aacute;&quot; , que  iba a respaldar al gobierno del alcalde  Mockus. Esta coalici&oacute;n no comprend&iacute;a  a la totalidad de ning&uacute;n partido pol&iacute;tico,  pues se integr&oacute; como una alianza de  individuos. Los argumentos expuestos  para justificar el apoyo al candidato se  basaban en la experiencia, la trayectoria  y la independencia del aspirante, antes  que en su filiaci&oacute;n partidista. Por esta  raz&oacute;n, al revisar la composici&oacute;n pol&iacute;tica  de las tres mesas directivas elegidas  durante este per&iacute;odo no es posible  encontrar ning&uacute;n patr&oacute;n pol&iacute;tico.</p>        <p>El Partido Liberal, que contaba  con el mayor n&uacute;mero de concejales, s&oacute;lo  obtuvo la presidencia el primer a&ntilde;o. En  el segundo, no consigui&oacute; ning&uacute;n puesto,  y en el tercero tuvo que conformarse  con la segunda vicepresidencia &uacute;nicamente.  La segunda fuerza pol&iacute;tica m&aacute;s  importante, el Partido Conservador, no  logr&oacute; elegir a ninguno de sus integrantes. En el 2002 fue elegida Primera  Vicepresidente Judy Consuelo Pinz&oacute;n  en un movimiento af&iacute;n al conservador.  Y en el 2003 fue elegido Fernando  L&oacute;pez, tambi&eacute;n de origen conservador.  El precario control del Concejo, por  parte de los dos partidos con mayor  representaci&oacute;n evidencia su fragmentaci&oacute;n  interna y la inexistencia de bancadas  pol&iacute;ticas en del Concejo de Bogot&aacute;.</p>        <p>En las tres primeras elecciones  del per&iacute;odo 2004-2007, despu&eacute;s de la  reforma pol&iacute;tica, es evidente el papel de  los partidos pol&iacute;ticos en la conformaci&oacute;n  de la coalici&oacute;n mayoritaria y en la  elecci&oacute;n de las mesas directivas. La primera  diferencia con relaci&oacute;n al per&iacute;odo  anterior es la forma como se estableci&oacute;  la coalici&oacute;n mayoritaria. En esta oportunidad,  las dos fuerzas con mayor  representaci&oacute;n en el Concejo, el Partido  Liberal y el Polo Democr&aacute;tico Independiente,  hicieron parte de una  coalici&oacute;n electoral que contribuy&oacute; a la  elecci&oacute;n del Alcalde Luis Eduardo Garz&oacute;n.  Una vez se instal&oacute; el nuevo gobierno,  la coalici&oacute;n se mantuvo, reflejando  por primera vez en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, las  alianzas pol&iacute;ticas desarrolladas durante  las elecciones.</p>        <p>En segundo lugar, a diferencia  del per&iacute;odo anterior, la composici&oacute;n  pol&iacute;tica de las mesas directivas evidencia  los acuerdos realizados entre los partidos  que integran la coalici&oacute;n. En las tres  mesas directivas que hasta el momento se han elegido, el Presidente del Concejo  pertenece a uno de los partidos m&aacute;s  grandes de la coalici&oacute;n. En el 2004, le  correspondi&oacute; al Polo Democr&aacute;tico, en  el 2005, a la bancada conservadora, y  en el 2006 fue elegido un liberal.</p>        <p>    <center><a name="tab2"></a><img src="img/revistas/rci/n64/n64a10tab2.gif"></center></p>        <p>La tercera diferencia con respecto  al per&iacute;odo anterior es la mayor unidad  de los partidos pol&iacute;ticos en la  elecci&oacute;n de las mesas directivas. En  2004, casi todas las bancadas pol&iacute;ticas  votaron en bloque. En ese sentido, la  candidatura de Bruno D&iacute;az Obreg&oacute;n  fue respaldada por todos los integrantes  de la bancada Liberal, Conservadora y  del Polo Democr&aacute;tico. Mientras tanto,  todos los Concejales de La Bogot&aacute; que  Queremos y la mayor&iacute;a de los de Cambio  Radical votaron en blanco. Sin  embargo, la unidad de los partidos pol&iacute;ticos  no se mantuvo en el siguiente a&ntilde;o.  Aunque se respetaron los acuerdos previos,  todas las bancadas pol&iacute;ticas de la  coalici&oacute;n mayoritaria se dividieron, ante  la postulaci&oacute;n de Hip&oacute;lito Moreno  como candidato conservador.</p>        <p>Las elecciones de mesas directivas  del Concejo de Bogot&aacute; que hasta el momento se han realizado evidencian  cambios significativos con respecto a las  del &uacute;ltimo per&iacute;odo. La coalici&oacute;n mayoritaria  se arm&oacute; alrededor de las bancadas  pol&iacute;ticas, y no como en el pasado, a  partir de la sumatoria de individuos.  Hasta cierto punto, la coalici&oacute;n mayoritaria  refleja las alianzas electorales que se  realizaron durante la elecci&oacute;n del alcalde,  Luis Eduardo Garz&oacute;n. Adem&aacute;s, la  composici&oacute;n pol&iacute;tica de las mesas directivas  evidencia los acuerdos entre las  distintas fuerzas pol&iacute;ticas para garantizar  la gobernabilidad del Concejo de  Bogot&aacute;.</p>        <p><b><font size="3">Las bancadas pol&iacute;ticas  y el tr&aacute;mite normativo</font></b></p>        <p>En el aparte anterior se demostr&oacute;  que, hasta cierto punto, los concejales  que compitieron bajo un mismo  partido en las pasadas elecciones tambi&eacute;n han actuado en forma colectiva  en la conformaci&oacute;n de las mesas directivas.  Ahora, revisando el trabajo de las  bancadas en la presentaci&oacute;n y discusi&oacute;n  de los proyectos de acuerdo, se  determinar&aacute; si la acci&oacute;n colectiva de  los concejales tambi&eacute;n ha tenido un  efecto sobre el trabajo normativo. El  an&aacute;lisis que se presenta a continuaci&oacute;n  se hizo con las bases de datos sobre  proyectos de acuerdo y debates de  control pol&iacute;tico del proyecto &quot; Concejo  Como Vamos&quot; . Los datos sobre el  Concejo actual comprenden el 2004 y  el primer semestre de 2005.</p>        ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Antes de la aprobaci&oacute;n de la  reforma pol&iacute;tica, de los 603 proyectos  de acuerdo presentados por Concejales  en el periodo 2001-2003, s&oacute;lo  cuatro (0.6%) fueron propuestos exclusivamente  por miembros de un  mismo partido y apenas 12 (2%) fueron  presentados por grupos compuestos  mayoritariamente por Concejales  de un mismo partido, en compa&ntilde;&iacute;a de  algunos de otra filiaci&oacute;n. Esto significa  que aproximadamente el 98% del  total de los proyectos fueron iniciativas  individuales o resultado de alianzas  coyunturales.</p>        <P>Las alianzas coyunturales comprendieron  el 56% de las iniciativas presentadas  en este per&iacute;odo. El caso del  concejal David Luna, uno de los cabildantes  m&aacute;s activos del periodo, es ilustrativo.  Luna present&oacute; en total 33  proyectos de acuerdo, 21 de ellos a t&iacute;tulo  personal y siete a trav&eacute;s de coaliciones  temporales. Solamente se hacen  evidentes par&aacute;metros de agregaci&oacute;n en  cinco proyectos, tres en los que se uni&oacute; con otros candidatos independientes y  dos que propuso en coautor&iacute;a con el  Concejal Pedro Rodr&iacute;guez Tobo.</p>        <p>Cuando se pasa a analizar las  citaciones de control pol&iacute;tico presentadas  durante este periodo, el nivel de  fragmentaci&oacute;n es similar. La gran mayor&iacute;a  eran presentadas de forma individual,  o por Concejales que adher&iacute;an a  una citaci&oacute;n realizada por alguno de sus  colegas. Esto se hace a&uacute;n m&aacute;s evidente  al constatar que el 30% de las citaciones  propuestas, y que terminaron en debate  entre el 2001 y el 2003, recibieron dos  o tres adherentes a &uacute;ltima hora, lo que  evidencia claramente la improvisaci&oacute;n  de las alianzas. &Uacute;nicamente 13 de 109  citaciones realizadas en este periodo  fueron impulsadas por miembros de un  mismo partido<sup><a href="#2">2</a></sup>.</p>        <p>Despu&eacute;s de la aprobaci&oacute;n de la  reforma pol&iacute;tica estos indicadores cambiaron  significativamente. En el transcurso  del periodo 2004-2007, la aparici&oacute;n  de nuevos partidos con representaci&oacute;n  en el Concejo de Bogot&aacute;, se ha traducido  en un aumento del n&uacute;mero de proyectos  y citaciones que son presentados  conjuntamente por miembros de una  misma bancada. De 509 proyectos presentados  hasta junio del 2005, 40 (8%)  fueron elaborados exclusivamente por  miembros de un mismo partido. De  estos, 24 (5%) fueron presentados por  m&aacute;s de tres miembros de la misma bancada.  A pesar de estos avances, todav&iacute;a el  30% de los proyectos de acuerdo son  presentados de forma individual. As&iacute;  mismo, el 39% de las iniciativas est&aacute;n  siendo presentadas por grupos de Concejales  que no tienen nada en com&uacute;n<sup><a href="#3">3</a></sup>.</p>        <p>En el control pol&iacute;tico fue evidente  un alto nivel de agregaci&oacute;n  durante el semestre posterior a las  elecciones de 2003, de enero a julio  de 2004. Al comparar las citaciones  que fueron propuestas en este per&iacute;odo  con las del mismo semestre del a&ntilde;o  anterior, se constata un cambio significativo.  De Enero a Julio del 2003,  s&oacute;lo el 12% de las citaciones se hicieron  bajo criterios partidistas. Un a&ntilde;o  despu&eacute;s este porcentaje lleg&oacute; al 22%.  Sin embargo, este alto nivel de agrupaci&oacute;n  no se mantuvo estable en el  semestre siguiente. S&oacute;lo 8 (12%) de las  64 citaciones propuestas fueron hechas  por las bancadas.</p>        <p>En s&iacute;ntesis al comparar a trav&eacute;s  de los dos indicadores propuestos, el  nivel de agregaci&oacute;n de las bancadas  partidistas antes y despu&eacute;s de la reforma  pol&iacute;tica, se puede afirmar que el  nuevo marco institucional no s&oacute;lo ha  facilitado la agregaci&oacute;n de los partidos  antes de las elecciones, sino que ha  permitido que estas alianzas se conserven,  hasta cierto punto, dentro de  la corporaci&oacute;n. Actualmente, el 60%  del Concejo est&aacute; agrupado en bancadas.  Esto ha contribuido a aumentar el  nivel de agregaci&oacute;n. Sin embargo, los  indicadores tambi&eacute;n demuestran que  el nivel todav&iacute;a sigue siendo bajo.</p>        <p>las mesas directivas, los partidos pol&iacute;ticos  jugaron un papel relevante,  mientras que el n&uacute;mero de proyectos  y citaciones de control pol&iacute;tico realizado  por los partidos aument&oacute;. En el  siguiente apartado se revisar&aacute; si el  personalismo tambi&eacute;n disminuy&oacute; en  la discusi&oacute;n y aprobaci&oacute;n de un proyecto  de acuerdo.</p>        <p>Se escogi&oacute; la aprobaci&oacute;n del  acuerdo 264 de 2005, &quot; Por el cual se  autoriza el cobro de una valorizaci&oacute;n  por beneficio local&quot;  por su importancia  para el desarrollo de la ciudad y por las  dificultades que tuvieron las pasadas  administraciones que el Concejo les  aprobar&aacute; este tipo de acuerdos.</p>        <p>De acuerdo con D&aacute;vila y Garc&iacute;a  (2001), antes la reforma pol&iacute;tica el  v&iacute;nculo entre los Concejales no estaba  guiado por ning&uacute;n inter&eacute;s program&aacute;tico,  ni por una identificaci&oacute;n pol&iacute;tica  com&uacute;n, pues el trabajo en el Concejo  no se mov&iacute;a en torno a bancadas partidistas,  sino a una l&oacute;gica de coaliciones  y negociaciones entre Concejales  de distintas filiaciones pol&iacute;ticas. Coaliciones  que funcionaban en el nombramiento  del presidente y de la junta  directiva de la corporaci&oacute;n, pero luego  no defin&iacute;an el posterior funcionamiento  del Concejo.</p>        <p>Y en efecto, al revisar los debates  en la comisi&oacute;n de presupuesto  durante el 2001 se constata la total  ausencia de las bancadas pol&iacute;ticas en la  discusi&oacute;n de los proyectos de acuerdo  sobre valorizaci&oacute;n<sup><a href="#4">4</a></sup>. Durante este a&ntilde;o,  la administraci&oacute;n present&oacute; en seis  oportunidades una modificaci&oacute;n al  acuerdo 9 de 1998, con el fin de aprobar un monto adicional para completar  las obras que hab&iacute;an sido iniciadas  con los recursos de las valorizaciones  anteriores. En las diez actas correspondientes  a estos debates no existe  ninguna evidencia que demuestre la  acci&oacute;n colectiva de los partidos pol&iacute;ticos.  Todas las ponencias, negativas o  positivas, as&iacute; como las intervenciones  y proporciones de los Concejales, son  presentadas a t&iacute;tulo personal.</p>        ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Al contrario de los debates del  cuatrienio pasado, en la discusi&oacute;n del  &uacute;ltimo proyecto de valorizaci&oacute;n las  bancadas intentaron actuar en forma  colectiva, especialmente las de La  Bogot&aacute; qu&eacute; Queremos, Cambio Radical  y Polo Democr&aacute;tico Alternativo. A  pesar de no hacer parte de la coalici&oacute;n  mayoritaria, la Bogot&aacute; qu&eacute; Queremos  respald&oacute; el proyecto de la alcald&iacute;a por  considerar que coincid&iacute;a con su plataforma  program&aacute;tica. A trav&eacute;s de una  negociaci&oacute;n directa con la Alcald&iacute;a  lograron introducir algunas modificaciones  al proyecto, relacionadas con la  duraci&oacute;n del per&iacute;odo de ejecuci&oacute;n de  las obras.</p>        <p>Cambio Radical, el partido de  oposici&oacute;n m&aacute;s grande del Concejo de  Bogot&aacute;, vot&oacute; en contra de la valorizaci&oacute;n  porque consideraban excesivo el  monto de la valorizaci&oacute;n, que la iniciativa  desconoc&iacute;a la participaci&oacute;n  ciudadana y que las obras propuestas  cambiaban las prioridades del plan de  ordenamiento territorial. Estas razones  fueron presentadas en una declaraci&oacute;n  p&uacute;blica firmada por todos sus  concejales. Al final todos votaron en  contra de este proyecto.</p>        <p>El Polo Democr&aacute;tico Alternativo  tambi&eacute;n procur&oacute; establecer una  posici&oacute;n de partido frente al proyecto  de valorizaci&oacute;n. Sin embargo, en esta  oportunidad, no tuvieron la unidad ni  apoyaron a la Administraci&oacute;n como lo  hab&iacute;an hecho durante la discusi&oacute;n del  Plan de Desarrollo, el presupuesto  2004 y el cupo de endeudamiento. La  mayor&iacute;a de los Concejales del Polo se  opusieron a esta iniciativa porque consideraban  que las obras propuestas en  el plan ten&iacute;an un sesgo hac&iacute;a los sectores  m&aacute;s pudientes de la ciudad. Por eso,  el d&iacute;a de la votaci&oacute;n seis integrantes  firmaron una declaraci&oacute;n en la que le  explicaban a la ciudadan&iacute;a las razones  de su oposici&oacute;n frente a este proyecto.  Al final s&oacute;lo Alejandro Mart&iacute;nez y  Carlos Romero votaron a favor del  proyecto de valorizaci&oacute;n.</p>        <p>Las bancadas del Partido Liberal  y de los concejales de origen conservador  fueron incapaces de presentar  una posici&oacute;n de partido frente al proyecto.  Al respecto, el Concejal liberal,  Jorge Ernesto Salamanca, afirma que a  pesar de algunos intentos por lograr  consensos en la bancada, su comportamiento  se ha caracterizado por la dispersi&oacute;n,  y por la toma de decisiones  individuales. Por eso, en el tema de la  valorizaci&oacute;n cinco Concejales votaron  a favor y tres votaron en contra<sup><a href="#5">5</a></sup>. En  cuanto a la bancada conservadora, siete  integrantes votaron a favor y uno  solo en contra. Sin embargo el Concejal  Omar Mej&iacute;a B&aacute;ez reconoci&oacute; que a  unidad del partido se debi&oacute; m&aacute;s a la  casualidad que a la existencia de un  consenso<sup><a href="#6">6</a></sup>.</p>        <p><b><font size="3">Conclusi&oacute;n</font></b></p>        <p>Los concejales elegidos bajo las  nuevas normas electorales han intentado  operar como bancada en las tres dimensiones  estudiadas: elecci&oacute;n de las mesas  directivas, presentaci&oacute;n conjunta proyectos  de acuerdo y discusi&oacute;n de proyectos  de acuerdo. Esta situaci&oacute;n contrasta con  el per&iacute;odo anterior, en el que primaba el  personalismo en pr&aacute;cticamente todos los  aspectos del Concejo de Bogot&aacute;.Por eso,  a pesar de qu&eacute; el trabajo en bancada a&uacute;n  no es generalizado, en cierta medida, los  cambios en la arena electoral, resultantes  de la reforma pol&iacute;tica, est&aacute;n contribuyendo  a reorganizar el desempe&ntilde;o de los  partidos pol&iacute;ticos en el Concejo.</p>        <p>Sin embargo, el funcionamiento  de las bancadas no se dio con la misma  intensidad en todos los partidos. La bancada  de la &quot; Bogot&aacute; qu&eacute; Queremos&quot; , que  compiti&oacute; a trav&eacute;s de lista cerrada, fue la  &uacute;nica que actu&oacute; unida en todas las  dimensiones estudiadas. Cambio Radical,  por su parte tuvo algunas fisuras en la  elecci&oacute;n de las mesas directivas, pero  actu&oacute; de manera unificada en la discusi&oacute;n  del proyecto de valorizaci&oacute;n. Por  &uacute;ltimo, la bancada del Polo Democr&aacute;tico,  a pesar de qu&eacute; no mostr&oacute; la misma  unidad de las anteriores, s&iacute; procur&oacute; establecer  posiciones de partido en todas las  dimensiones estudiadas. Si bien estos dos  partidos no compitieron a trav&eacute;s de listas  cerradas, s&iacute; realizaron procesos de negociaci&oacute;n  interna para definir su orden.  Estos casos permiten pensar en la existencia  de una relaci&oacute;n entre el mecanismo  de construcci&oacute;n de la lista y el  desempe&ntilde;o legislativo.</p>        <p>En ese mismo sentido, los liberales  y conservadores, quienes organizaron  sus listas al Concejo a trav&eacute;s de un sorteo,  no han actuado de manera colectiva.  Parad&oacute;jicamente, la reforma pol&iacute;tica fue concebida por ellos como una alternativa  para superar su crisis organizativa,  pero su efecto ha sido m&aacute;s favorable para  las nuevas agrupaciones. En el campo  electoral continuaron cediendo terreno  frente a nuevas fuerzas pol&iacute;ticas, y la  ausencia de trabajo colectivo en el Concejo  ha llevado a que pierdan protagonismo  en la discusi&oacute;n de las iniciativas  m&aacute;s importantes para la ciudad, lo qu&eacute; a  su vez, se puede traducir en una mayor  p&eacute;rdida electoral.</p>        <p>Existe una relaci&oacute;n entre la  entrada en vigencia de la reforma pol&iacute;tica  y la reducci&oacute;n del personalismo en  el Concejo de Bogot&aacute;. Con la ley de  bancadas, tambi&eacute;n ordenada por la  reforma de 2003, es posible que el proceso  que empez&oacute; con el cambio en las  reglas electorales se profundice. Sin  embargo, es necesario tener en cuenta  que estas nuevas normas se est&aacute;n aplicando  sobre corporaciones consolidadas  con un reglamento, una estructura  interna, y atributos definidos con anterioridad.  Estas variables, al igual que las  normas electorales, inciden sobre el  desempe&ntilde;o de los pol&iacute;ticos, al generar  incentivos para actuar de manera individual  o colectiva. Por lo anterior es  necesario profundizar en el estudio de  las relaciones entre las variables electorales  y las reglas internas de las asambleas  para lograr una visi&oacute;n amplia de los  determinantes del comportamiento  legislativo, que sirva para dise&ntilde;ar arreglos  institucionales que mejoren la eficiencia  y la calidad de la representaci&oacute;n  en las asambleas.</p>    <hr size"1">        <p><a name="2"><sup>2</sup></a>La fuente de informaci&oacute;n es la base de datos del proyecto Concejo Como Vamos, y los c&aacute;lculos del autor.</p>        ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a name="3"><sup>3</sup></a>La fuente de informaci&oacute;n es la base de datos del proyecto Concejo Como Vamos, y los c&aacute;lculos del autor.</p>        <p><a name="4"><sup>4</sup></a>En el per&iacute;odo 2001-2003, el gobierno distrital present&oacute; doce proyectos relacionados con la valorizaci&oacute;n por beneficio local.  Desafortunadamente, &uacute;nicamente para el a&ntilde;o 2001, cuando se discutieron seis iniciativas, se encuentra trascritas las actas de  debate correspondientes. Por lo tanto solo fue posible revisar los debates de estos proyectos de acuerdo.</p>        <p><a name="5"><sup>5</sup></a>Entrevista con el Concejal Jorge Ernesto Salamanca, 4 de noviembre de 2005.</p>        <p><a name="6"><sup>6</sup></a>Entrevista con el Concejal Omar Mej&iacute;a B&aacute;ez, 3 de noviembre de 2005</p>    <hr size="1">        <p><font size="2" face="verdana"><b><i>Entrevistas</i></b></font></p>      <p><font size="2" face="verdana">Concejal David Luna, 31 de octubre de 2005</font></p>      <p><font size="2" face="verdana">Concejala Maria Susana Gonz&aacute;lez 1 de noviembre de 2005</font></p>      <p><font size="2" face="verdana">Concejala Mar&iacute;a Victoria Vargas, 2 de noviembre de 2005</font></p>      <p><font size="2" face="verdana">Concejala Mar&iacute;a Susana Gonz&aacute;lez, 3 de noviembre de 2005</font></p>      <p><font size="2" face="verdana">Concejal, Omar Mej&iacute;a B&aacute;ez, 3 de noviembre de 2005</font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="verdana">Concejal, Jorge Ernesto Salamanca, 4 de noviembre de 2005</font></p>      <p><font size="2" face="verdana">Concejal Bruno D&iacute;az, 9 de noviembre de 2005</font></p>  </font>      <p><font size="2" face="verdana">Concejal Carlos Romero, 12 de noviembre de 2005</font></p>  <font size="2" face="verdana">  <hr size="1">      <p><b><font size="3">Bibliograf&iacute;a</font></b></p>      <!-- ref --><p>1 Carey, John y Mathew Shugart.    1995. <i>Presidents and Assemblies, Constitutional    Designs and Electoral Dynamics</i>. Cambridge:  Cambridge University Press.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000067&pid=S0121-5612200600020001000001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>2 Cox, Gary y Mathew McCubins.    1993. <i>Legislative Leviathan, Party Government    in the House</i>. Berkeley: University of California  Press.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000068&pid=S0121-5612200600020001000002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>3 D&aacute;vila, Andr&eacute;s y Miguel Garc&iacute;a.    2001. &quot; Control pol&iacute;tico y control ciudadano    en Bogot&aacute;&quot; , en Fainboim, Israel    Et. Al. (Eds.) <i>Servicio civil y mecanismos de    control, misi&oacute;n de reforma institucional de    Bogot&aacute;</i>. Bogot&aacute;: Alcald&iacute;a Mayor de  Bogot&aacute;.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000069&pid=S0121-5612200600020001000003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>4 Garc&iacute;a, Miguel. 2006. &quot; La reforma    electoral, y su impacto sobre la elecci&oacute;n    de las elecciones locales de 2003&quot;  en Hoskin,    Gary y Miguel Garc&iacute;a (comps.) La    reforma pol&iacute;tica de 2003, <i>¿la salvaci&oacute;n de los    partidos pol&iacute;ticos colombianos?</i> Bogot&aacute;: Universidad    de los Andes, Fundaci&oacute;n Konrad  Adenauer.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000070&pid=S0121-5612200600020001000004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>5 Morgensten, Scott. 2002. &quot; Explaining    Legislative Politics in Latin America&quot; .    En Morgenstern, Scott, y Benito,    Nacif (eds.) <i>Legislative Politics in Latin    America</i>, Cambridge: Cambridge University  Press.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000071&pid=S0121-5612200600020001000005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>6 Pach&oacute;n, Monica. 2003. &quot; Explaining    the performance of the Colombian Congress:    Electoral and Legislative Rules and    the interactions with the Executive&quot;  Documento    presentado en la reunion de la Latin  American Studies Association, Dallas,    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000072&pid=S0121-5612200600020001000006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> 2003.</p>      <!-- ref --><p>7 V&eacute;lez, Cristina. 2005. <i>¿Por qu&eacute; el caos    electoral no se ha traducido en caos legislativo?    El papel de los l&iacute;deres del partido en Congreso    colombiano</i>, Tesis de Ciencia Pol&iacute;tica, Universidad  de los Andes, Bogot&aacute;, 2005.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000074&pid=S0121-5612200600020001000007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p>&nbsp;</p>  </font>       ]]></body><back>
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