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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[PLAN COLOMBIA II: ¿más de lo mismo?]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[In early 2007 the Colombian government introduced the Strategy for the Strengthening of Democracy and Social Development 2007-2013. This strategy is considered Plan Colombia&#8217;s second phase and it seeks to garner support from the international community to consolidate the Plan&#8217;s goals as well of those of the Policy of Democratic Security.This article analyzes the content of Plan Colombia II in order to identify the reasons for extending this strategy and the changes it contains compared to the initial plan.The author also highlights possible implications for state actions vis-à-vis the armed conflict and Colombian relations with the United States.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font face="Verdana" size="2">       <p align="center"><font size="4">PLAN COLOMBIA II: &iquest;m&aacute;s de lo mismo?</font></p>      <p align="center"><font size="3">PLAN COLOMBIA II: More of the Same?</font></p>      <p><b>Diana Marcela Rojas<Sup>* </Sup></b></p>     <p><Sup>* </Sup> Fil&oacute;sofa, Mag&iacute;ster en Ciencia Pol&iacute;tica y Relaciones Internacionales, Instituto de Altos Estudios para el Desarrollo, Universidad Externado de Colombia. Se encuentra en proceso de culminar su Ph.D. en Relaciones Internacionales, Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales, Par&iacute;s, Francia. Investigadora y docente del Instituto de Estudios Pol&iacute;ticos y Relaciones Internacionales, IEPRI. Universidad Nacional de Colombia. Correo Electr&oacute;nico: <a href="mailto:dianarojas@analisispolitico.edu.co">dianarojas@analisispolitico.edu.co</a> </p>  <hr size="1">      <p><b>Resumen </b></p>     <P>A principios de 2007 el gobierno colombiano present&oacute; la Estrategia de Fortalecimiento de la Democracia y del Desarrollo Social 2007-2013 (EFDDS), considerada la fase II del Plan Colombia. Esta estrategia est&aacute; fundamentalmente dirigida a conseguir el apoyo de la comunidad internacional para la consolidaci&oacute;n de los que se considera son logros del Plan Colombia I y la Pol&iacute;tica de Seguridad Democr&aacute;tica. El art&iacute;culo analiza el contenido de la propuesta de Plan Colombia II con miras a establecer cu&aacute;les son las razones para prolongar la estrategia, qu&eacute; modificaciones presenta frente al Plan inicial y vislumbrar cu&aacute;les podr&iacute;an ser sus implicaciones en las acciones del estado tanto frente al conflicto armado como en las relaciones con Estados Unidos. </P>     <P><B><I>Palabras clave: </I></B>Plan Colombia, relaciones Colombia-Estados Unidos, cooperaci&oacute;n internacional, pol&iacute;tica antinarc&oacute;ticos, conflicto armado. </P> <hr size="1">      <p><b>Abstract</b> </p>     <P>In early 2007 the Colombian government introduced the Strategy for the Strengthening of Democracy and Social Development 2007-2013. This strategy is considered Plan Colombia&rsquo;s second phase and it seeks to garner support from the international community to consolidate the Plan&rsquo;s goals as well of those of the Policy of Democratic Security.This article analyzes the content of Plan Colombia II in order to identify the reasons for extending this strategy and the changes it contains compared to the initial plan.The author also highlights possible implications for state actions vis-&agrave;-vis the armed conflict and Colombian relations with the United States. </P>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P><B><I>Key words: </I></B>Plan Colombia, Colombia-U.S. relations, international cooperation, anti-drug policy, armed conflict. </P>     <P>recibido 25/04/07, aprobado 25/05/07 </P> <hr size="1">     <p><B>Introducci&oacute;n</B> </p>      <P>El Plan Colombia ha sido la estrategia m&aacute;s ambiciosa emprendida por el estado colombiano para encontrar soluciones al conflicto armado interno y al problema del narcotr&aacute;fico de los &uacute;ltimos a&ntilde;os. Desde 1999 cuando se formul&oacute; bajo el gobierno de Andr&eacute;s Pastrana, la estrategia no ha dejado de transformarse al punto que hoy dado el n&uacute;mero de temas que abarca y la relaci&oacute;n entre ellos, resulta pr&aacute;cticamente inasible en su significaci&oacute;n y alcances. El Plan que estaba contemplado originalmente para seis a&ntilde;os, hasta el 2005, se prolong&oacute; por un a&ntilde;o m&aacute;s casi de manera inercial hasta que a principios de 2007 el gobierno de &Aacute;lvaro Uribe en su segundo mandato presenta la <I>Estrategia de Fortalecimiento de la Democracia y del Desarrollo Social 2007-2013, </I>EFDDS, la cual se asume como la fase II del Plan Colombia (DNP 2007). </P>      <P>Esta estrategia est&aacute; fundamentalmente dirigida a conseguir el apoyo de la comunidad internacional para la &quot;consolidaci&oacute;n de los logros del Plan Colombia I y la Pol&iacute;tica de Seguridad Democr&aacute;tica del gobierno Uribe&quot;. En este sentido representa una continuidad de la orientaci&oacute;n de la pol&iacute;tica internacional, que asumi&oacute; el pa&iacute;s desde 1998 cuando se decidi&oacute; &quot;internacionalizar la soluci&oacute;n al conflicto armado&quot; y direccionar la preocupaci&oacute;n y el inter&eacute;s crecientes de actores internacionales sobre la crisis humanitaria en el pa&iacute;s, que ven&iacute;a en ascenso desde mediados de los a&ntilde;os noventa hasta convertirla en apoyos concretos a las pol&iacute;ticas gubernamentales. (Rojas 2006a). De este modo, la EFDDS no s&oacute;lo da continuidad, sino que, adem&aacute;s, profundiza esta visi&oacute;n de la pol&iacute;tica internacional en torno a la necesidad de una activa participaci&oacute;n internacional en la soluci&oacute;n a los problemas del pa&iacute;s. </P>      <P>La EFDDS o fase II del Plan Colombia est&aacute; sustentada en la necesidad de consolidar los que se considera son los logros de una serie de programas y pol&iacute;ticas que se habr&iacute;an desarrollado bajo Plan Colombia I, el cual, pese a los avances, a&uacute;n requerir&iacute;a una segunda etapa de una duraci&oacute;n similar a la primera que asegure el fortalecimiento del estado y la soluci&oacute;n al conflicto armado. El documento en el que se presenta la nueva estrategia fue elaborado por la Direcci&oacute;n de Justicia y Seguridad del Departamento Nacional de Planeaci&oacute;n que coordin&oacute; las discusiones y centraliz&oacute; la informaci&oacute;n y las visiones de las entidades estatales concernientes<Sup><a href="#n1">1</a></Sup>. Adem&aacute;s de presentar los lineamientos de la propuesta gubernamental, dicho documento sintetiza en su primera parte los resultados del balance del Plan Colombia presentados en el informe del DNP en septiembre del a&ntilde;o anterior (DNP 2006). </P>      <P>El objetivo de este art&iacute;culo es analizar el contenido de la propuesta de Plan Colombia II presentada por el gobierno nacional con miras a establecer cu&aacute;les son las razones para prolongar la estrategia, qu&eacute; modificaciones presenta frente al Plan inicial y vislumbrar cu&aacute;les podr&iacute;an ser sus implicaciones en las acciones del estado tanto frente al conflicto armado como en las relaciones con los Estados Unidos. </P>      <P>La primera parte del art&iacute;culo se ocupar&aacute;, entonces, del balance presentado por el gobierno sobre el Plan Colombia I; la segunda parte estar&aacute; dedicada al an&aacute;lisis del contenido de la EFDDS; finalmente nos centrarnos en algunas reflexiones acerca de las implicaciones de la segunda fase del Plan Colombia y las perspectivas para el pa&iacute;s en los a&ntilde;os pr&oacute;ximos. </P>      <p><B>1. Balance del Plan Colombia I </B></p>      <P>La valoraci&oacute;n de los resultados de Plan Colombia I, PCI, tal y como aparece en el documento de la EFDDS presenta tres rasgos que llaman la atenci&oacute;n. En primer lugar, se parte de una ambig&uuml;edad prolongada, pues si bien se evoca el Plan Colombia I los logros aparecen como resultados de la Pol&iacute;tica de Seguridad Democr&aacute;tica,PSD.As&iacute;,si bien al principio dicha pol&iacute;tica se presenta como complementaria a PCI, en realidad este &uacute;ltimo termina diluy&eacute;ndose en la PSD. </P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>Denominado &quot;Plan para la Paz, la Prosperidad y el Fortalecimiento del Estado&quot; (Presidencia de la Rep&uacute;blica 2000), el PCI establece que la negociaci&oacute;n con los grupos guerrilleros es la respuesta m&aacute;s adecuada por parte del estado al problema del conflicto armado; todas las dem&aacute;s variables: narcotr&aacute;fico, inseguridad, subdesarrollo, de una manera u otra, dependen de esta soluci&oacute;n. Por ello mismo el proceso de paz es la piedra angular del Plan formulado en 1999. Sin embargo, ante la necesidad de lograr el apoyo de los Estados Unidos, el Plan termina siendo en lo fundamental un programa de lucha antinarc&oacute;ticos intensificado. Una vez fracasan la negociaciones a principios de 2002, el PCI sufre otra mutaci&oacute;n, y se plan-tea una ambig&uuml;edad en torno a su prolongaci&oacute;n a trav&eacute;s de la Pol&iacute;tica de Seguridad Democr&aacute;tica del nuevo gobierno. </P>     <P>Esta ambig&uuml;edad ha acompa&ntilde;ado la estrategia desde el 2002 cuando la administraci&oacute;n Uribe al mismo tiempo que decide continuar con los compromisos asumidos por la administraci&oacute;n Pastrana bajo PCI, necesita mostrar un cambio en la posici&oacute;n pol&iacute;tica frente al conflicto armado y endurecer la confrontaci&oacute;n militar con los grupos guerrilleros. Dicho giro lo constituye la Pol&iacute;tica de Seguridad Democr&aacute;tica presentada como pilar del programa del nuevo gobierno, la cual en su esencia apuntaba a los mismos objetivos del Plan Colombia original: la recuperaci&oacute;n del control territorial y el fortalecimiento del estado.As&iacute; mismo,una vez agotada la posibilidad de una salida negociada del conflicto, los medios para alcanzar tales objetivos eran los mismos: la modernizaci&oacute;n de las fuerzas armadas, la erradicaci&oacute;n de cultivos con el fin de acabar con la principal fuente de financiaci&oacute;n de las guerrillas y el copamiento de los territorios hasta entonces controlados por los grupos armados ilegales. La ambig&uuml;edad se establece, entonces, entre el Plan Colombia y la Pol&iacute;tica de Seguridad Democr&aacute;tica que en principio parecen ser lo mismo pero que son presentados como estrategias relacionadas pero distintas. </P>     <P>En segundo lugar, el Plan Colombia II representa en lo fundamental una continuaci&oacute;n del PCI. El diagn&oacute;stico en el cual se basaba la estrategia en 1999 part&iacute;a de la situaci&oacute;n de grave debilidad del estado colombiano, que lo hac&iacute;a incapaz de hacer frente a las amenazas planteadas por la agudizaci&oacute;n del conflicto armado, el avance del narcotr&aacute;fico y la crisis econ&oacute;mica. Una debilidad que se evidenciaba a finales de los a&ntilde;os noventa en la incapacidad del las fuerzas armadas para enfrentar a los grupos armados ilegales; en un sistema judicial precario con una alta tasa de impunidad; en la incapacidad del estado para mantener y garantizar el orden en su territorio y brindarles seguridad a sus ciudadanos; en una crisis de credibilidad en la clase dirigente y unos altos niveles de corrupci&oacute;n, as&iacute; como el socavamiento de valores fundamentales para la sociedad colombiana. </P>     <P>Frente a ello, el PCI establec&iacute;a cinco estrategias para subsanar el grave riesgo de falla estatal. Adem&aacute;s del ya se&ntilde;alado componente de la negociaci&oacute;n de la paz con las guerrillas, el Plan inclu&iacute;a una estrategia de recuperaci&oacute;n econ&oacute;mica basada en la adopci&oacute;n de una serie de medidas de ajuste y en la promoci&oacute;n del comercio y la inversi&oacute;n que se corresponden en su mayor&iacute;a al tipo de reformas estructurales promovidas por el consenso de Washington; una estrategia antinarc&oacute;ticos que en lo esencial profundizaba la pol&iacute;tica de lucha contra las drogas aplicada en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, haciendo &eacute;nfasis en la necesidad de la participaci&oacute;n de las fuerzas armadas en su conjunto en las operaciones contra el narcotr&aacute;fico y, en especial, brindando apoyo operacional a las labores de erradicaci&oacute;n de cultivos il&iacute;citos. Igualmente, se contemplaba una estrategia de reforma del sistema judicial y de protecci&oacute;n a los derechos humanos, as&iacute; como un componente de democratizaci&oacute;n y desarrollo social. </P>     <P>En tercer lugar, la ampliaci&oacute;n y profundizaci&oacute;n que significa la EFDDS frente al Plan Colombia I implica tambi&eacute;n una reinterpretaci&oacute;n del esquema original; algunos objetivos iniciales son reelaborados; se incluyen temas que no estaban contemplados originalmente tales como la desmovilizaci&oacute;n, el desarme y la reinserci&oacute;n, y se redefine el conflicto como amenaza terrorista; adem&aacute;s, se suprimen o se cambian de importancia otros temas que antes parec&iacute;an ser centrales en el Plan presentado en el 2000, como la negociaci&oacute;n con las guerrillas. La ampliaci&oacute;n y reinterpretaci&oacute;n que hace la EFDDS del Plan inicial se hace en funci&oacute;n de mostrar una continuidad de las pol&iacute;ticas bajo el gobierno Uribe, y con el objetivo de enfatizar la eficacia y los logros positivos de PCI, de modo tal que sir-van de sustento a la demanda de apoyo para la consolidaci&oacute;n de tales logros en la fase II. </P>      <p><B>2. Resultados </B></p>     <P>Estos tres rasgos, ambig&uuml;edad, continuidad en las pol&iacute;ticas y reformulaci&oacute;n en retrospectiva revelan elementos cruciales de lo que ha sido el Plan Colombia hasta ahora. A su vez, tales rasgos se ven reflejados en los temas principales del balance de la estrategia que se hace en el documento sobre la EFDDS entre 1999 y 2006. A continuaci&oacute;n analizaremos con alg&uacute;n detalle estos temas con el fin de establecer sus v&iacute;nculos con la estrategia presentada para la fase II del Plan Colombia. </P>     <p><B><I>a. </I><I>Impacto econ&oacute;mico y pol&iacute;tica social </I></B></p>     <P>El primer tema considerado en el balance corresponde a la reactivaci&oacute;n econ&oacute;mica. All&iacute; se plantea que el PCI ha contribuido al reestablecimiento de la confianza de consumidores e inversionistas, a la recuperaci&oacute;n de la productividad factorial, al mantenimiento de una pol&iacute;tica macroecon&oacute;mica sana. Ello se demuestra a trav&eacute;s del crecimiento positivo en casi todos los indicadores econ&oacute;micos entre el 2002 y el 2006. As&iacute; mismo, se presentan como logros la renovaci&oacute;n del SGP a trav&eacute;s del SGP Plus con la Uni&oacute;n Europea, la extensi&oacute;n de las preferencias arancelarias otorgadas por los Estados Unidos y, m&aacute;s recientemente, la negociaci&oacute;n del TLC con el mismo pa&iacute;s; estos acuerdos aparecen como formas de compensaci&oacute;n a Colombia por su lucha contra el problema de la drogas y como un reconocimiento a la corresponsabilidad internacional en esta materia (DNP 2007:27-28). </P>     <P>Comparados con la situaci&oacute;n de 1998-1999, considerada la peor crisis econ&oacute;mica que ha sufrido el pa&iacute;s en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas, es innegable la recuperaci&oacute;n econ&oacute;mica que se presenta a trav&eacute;s de las cifras. El asunto radica en establecer cu&aacute;les de estos resultados son directamente atribuibles al Plan Colombia. En la medida en que el pro-grama de reajuste econ&oacute;mico fue incluido como parte de la estrategia inicial, habr&iacute;a que aceptar que el con-junto de la pol&iacute;tica macroecon&oacute;mica del pa&iacute;s sea presentado como un resultado exitoso del Plan Colombia; sin embargo esto termina diluyendo el significado y los logros concretos de la estrategia. De otra parte, ser&iacute;a necesario establecer si este mejoramiento en los indicadores econ&oacute;micos ha contribuido considerablemente al fortalecimiento del estado y con ello a la soluci&oacute;n del conflicto armado. </P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>Ahora bien, indudablemente la recuperaci&oacute;n de la seguridad tiene efectos en el desempe&ntilde;o de la econom&iacute;a colombiana. De un lado, la reducci&oacute;n del conflicto permite un mayor aprovechamiento de los recursos productivos e incentiva la acumulaci&oacute;n de capital que aumenta el potencial de crecimiento futuro. Pero de otra, el incremento en el gasto p&uacute;blico que demanda la financiaci&oacute;n de la estrategia tiene un impacto fiscal que puede afectar negativamente el crecimiento econ&oacute;mico (C&aacute;rdenas 2004: 14). </P>     <P>En relaci&oacute;n con los temas sociales y en su formulaci&oacute;n inicial, el PCI los considera vinculados directamente a los programas de desarrollo alternativo, de asistencia a las v&iacute;ctimas de la violencia y a los desplazados internos. En las discusiones de aprobaci&oacute;n de la ayuda estadounidense en 2000, varios sectores, organizaciones sociales y ONG tanto colombianas como estadounidenses pusieron en cuesti&oacute;n el &eacute;nfasis militar del Plan y reclamaron un enfoque m&aacute;s social, as&iacute; como tambi&eacute;n una reorientaci&oacute;n de mayores recursos para la atenci&oacute;n a la poblaci&oacute;n afectada por los cultivos il&iacute;citos y, por ende, por el conflicto armado mismo<Sup><a href="#n2">2</a></Sup>.Varios pa&iacute;ses, particularmente los europeos, hicieron a su vez eco de tales demandas, lo que dio lugar a la controversia en torno de cu&aacute;l deber&iacute;a ser la estrategia m&aacute;s adecuada para resolver el conflicto armado colombiano: a trav&eacute;s de una ofensiva militar sostenida o mediante una salida negociada.Tales debates en torno a la naturaleza de la estrategia y a la destinaci&oacute;n de los recursos han sido una constante a lo largo de los seis a&ntilde;os de aplicaci&oacute;n del Plan. </P>     <P>En el balance presentado en el documento de la EFDDS, a los programas iniciales de desarrollo alternativo se le terminan sumando como logros aqu&eacute;llos alcanzados por la pol&iacute;tica social en su conjunto, tales como la Red de Apoyo Social con los programas de Familias en Acci&oacute;n, Empleo en Acci&oacute;n y J&oacute;venes en Acci&oacute;n; se contempla tambi&eacute;n la ampliaci&oacute;n de la cobertura de aseguramiento en salud y de cobertura b&aacute;sica y media en educaci&oacute;n. Igualmente, se presentan como logros los resultados de los programas de desarrollo alternativo vinculados a proyectos productivos, a la inversi&oacute;n en infraestructura social y gesti&oacute;n comunitaria, as&iacute; como el programa de Familias Guardabosques (DNP 2007:31); en fin, pr&aacute;cticamente toda la inversi&oacute;n social de estos seis a&ntilde;os es atribuida a Plan Colombia. </P>      <p><B><I>b. La lucha contra las drogas y el terrorismo </I></B></p>     <P>Resulta curioso que &eacute;ste que ha sido n&uacute;cleo de la estrategia aparezca tan s&oacute;lo en tercer lugar en el documento de la EFDDS. Los logros presentados no tienen ni la centralidad ni la contundencia que se esperar&iacute;a de un balance sobre Plan Colombia. </P>     <P>La ambig&uuml;edad que ha acompa&ntilde;ado al Plan Colombia desde sus inicios se ve claramente reflejada aqu&iacute;: &iquest;lucha antinarc&oacute;ticos o lucha contrainsurgente? En la formulaci&oacute;n inicial de la estrategia, la modernizaci&oacute;n de la fuerza p&uacute;blica se justificaba en la necesidad de hacer posible la fumigaci&oacute;n a&eacute;rea de los cultivos il&iacute;citos, particularmente en aquellas &aacute;reas controladas por la guerrilla, de all&iacute; la creaci&oacute;n de los batallones antinarc&oacute;ticos; sin embargo, r&aacute;pidamente se hizo evidente que la distinci&oacute;n entre lucha antinarc&oacute;ticos y guerra contrainsurgente, aunque pol&iacute;ticamente correcta sobre todo para los congresistas en Washington, resultaba artificiosa<Sup><a href="#n3">3</a></Sup>. Esta ambig&uuml;edad termin&oacute; disolvi&eacute;ndose despu&eacute;s del 11 de septiembre, 11-S, con el fracaso de las negociaciones con las FARC, cuando ambas estrategias terminaron fusion&aacute;ndose en la lucha global contra el terrorismo (Rojas 2006b). </P>     <P>En el balance se presenta como resultado principal la modernizaci&oacute;n de la fuerza p&uacute;blica, FP, la cual se reflejar&iacute;a en una mejora de la capacidad a&eacute;rea para prestar apoyo de fuego en combate, as&iacute; como para acompa&ntilde;ar las operaciones de erradicaci&oacute;n y movilizar provisiones y personal hacia y desde &aacute;reas de dif&iacute;cil acceso terrestre o fluvial. Tambi&eacute;n, se reflejar&iacute;a en el mejoramiento de la capacidad para realizar operaciones nocturnas, la implementaci&oacute;n creciente de inteligencia t&eacute;cnica en las operaciones de la fuerza p&uacute;blica y la unificaci&oacute;n de los sistemas de comunicaci&oacute;n. </P>     <P>La modernizaci&oacute;n tambi&eacute;n ha tra&iacute;do consigo la profesionalizaci&oacute;n del personal en el Ej&eacute;rcito y la Armada, as&iacute; como un aumento y una recomposici&oacute;n del pie de fuerza. El n&uacute;mero de efectivos de la fuerza p&uacute;blica, pas&oacute; de 249.833 en 1998, a 380.069 en 2005, lo que representa un aumento del 52,1%. Igualmente, ha habido un incremento importante del gasto en defensa y seguridad, como porcentaje del PIB: pas&oacute; del 3,5% en 1999 a 4,23% en el 2005 (DNP 2006:19). De acuerdo con el estudio de la DJS-DNP (Urrutia 2004), el gasto en seguridad es alto comparado con los est&aacute;ndares internacionales. En el contexto latinoamericano, por ejemplo, en el gasto en defensa y seguridad como porcentaje del PIB, Colombia s&oacute;lo es superada por Chile y Ecuador. </P>     <P>A la par, se presentan como logros del PCI el mejoramiento en los principales indicadores de violencia en Colombia entre 1999 y 2005: la disminuci&oacute;n del 33,3% en la tasa nacional de homicidios, la reducci&oacute;n del n&uacute;mero de secuestros extorsivos en el 85,4% y la ca&iacute;da del n&uacute;mero de masacres en el 71,4% (DNP 2006:20). No obstante en el informe tales indicadores no discriminan entre la violencia en general y aqu&eacute;lla vinculada de manera espec&iacute;fica al conflicto armado. </P>     <P>No obstante, &iquest;cu&aacute;les han sido los resultados de las operaciones adelantadas por las fuerzas armadas contra los grupos guerrilleros? Al respecto, el balance se limita a indicar que: </P> </font>     ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote>       <p><font face="Verdana" size="2">&hellip;los esfuerzos realizados en materia de modernizaci&oacute;n, reestructuraci&oacute;n y profesionalizaci&oacute;n de la Fuerza P&uacute;blica, combinados con las estrategias de erradicaci&oacute;n (a&eacute;rea y manual), interdicci&oacute;n y extradici&oacute;n, han permitido mayor control estatal del territorio, revertir la tendencia creciente de los cultivos il&iacute;citos y disminuir la violencia financiada por tales cultivos (DNP 2006:27). </font></p> </blockquote> <font face="Verdana" size="2">     <P>Uno de los objetivos del Plan Colombia, expl&iacute;cito despu&eacute;s del 11-S con la inscripci&oacute;n del conflicto armado colombiano en la lucha global contra el terrorismo, ha sido el debilitamiento de los grupos guerrilleros tanto por la v&iacute;a militar como por la v&iacute;a de financiaci&oacute;n a trav&eacute;s del narcotr&aacute;fico. El balance no hace ninguna menci&oacute;n del tema, tam-poco se presentan en el balance los resultados del Plan Patriota que se emprendi&oacute; a partir de 2004 y que fue anunciado como la operaci&oacute;n contrainsurgente de mayor envergadura que haya emprendido las fuerzas armadas<Sup><a href="#n4">4</a></Sup>; &iquest;a qu&eacute; se debe esta omisi&oacute;n? O bien no existen cifras consolidadas y p&uacute;blicas, o bien los resultados no son los esperados. </P>     <P>M&aacute;s all&aacute; del documento analizado, se encuentra que algunos analistas se&ntilde;alan un creciente agotamiento de la capacidad militar de las guerrillas como resultado de las acciones de la fuerza p&uacute;blica (Ortiz 2007:4). En los informes producidos por la Fundaci&oacute;n Seguridad y Democracia el impacto de la modernizaci&oacute;n de la fuerza p&uacute;blica se evidencia en la reducci&oacute;n significativa de los atentados a la infraestructura econ&oacute;mica, del n&uacute;mero de retenes y paros armados, as&iacute; como tambi&eacute;n en el aumento en el n&uacute;mero de combates por iniciativa de la fuerza p&uacute;blica; de 839 combates en 2001, se pas&oacute; a 1.534 en 2002, 2.414 en 2003, 1.975 en 2004, 2.176 en 2006 (FSD 2005; 2007). </P>     <P>De acuerdo con estos an&aacute;lisis, las FARC han perdido su capacidad para realizar operaciones ofensivas de envergadura, y han sido expulsadas de amplias zonas del territorio nacional. Sin embargo, parece a&uacute;n muy lejana su completa derrota militar. El repliegue hacia zonas de dif&iacute;cil acceso, as&iacute; como el retorno de una estrategia de guerra de guerrillas por parte de las FARC, somete a un duro desgaste la pol&iacute;tica de seguridad del gobierno. De all&iacute; que el tono sea m&aacute;s bien modesto:&quot;Si bien las FARC est&aacute;n lejos de alterar un balance estrat&eacute;gico abrumadoramente favorable a la Fuerza P&uacute;blica, conservan fuerzas para prolongar el desaf&iacute;o militar al Estado de forma prolongada&quot; (Ortiz 2007:5). </P>     <P>Ante la improbabilidad de que la guerrilla acepte a corto o mediano plazo una negociaci&oacute;n con el gobierno, la opci&oacute;n que queda es la de continuar una campa&ntilde;a militar hasta forzar a las FARC a una desmovilizaci&oacute;n negociada o infringirle una derrota contundente; el asunto radica en si el estado est&aacute; en capacidad de mantener el esfuerzo militar que se requiere para ello.Y es precisamente a eso a lo que apunta la fase II del Plan Colombia. </P>     <P>Pese al repliegue estrat&eacute;gico de las FARC, este grupo mantiene una importante capacidad de desestabilizaci&oacute;n y de acci&oacute;n en muchas zonas del pa&iacute;s. Igualmente se muestra que las fuerzas armadas ya estar&iacute;an llegando al tope de sus posibilidades operacionales y que dif&iacute;cilmente podr&aacute;n aumentar su presencia en otras zonas del territorio nacional o incrementar en forma sustancial la cantidad y la duraci&oacute;n de sus operaciones (FSD 2005:7). </P>     <P>Lo cierto es que los datos presentados en el balance del PCI no permiten establecer el grado de eficacia de la estrategia de seguridad tal y como lo se&ntilde;ala un estudio sobre el tema: </P> </font>    <blockquote>       <p><font face="Verdana" size="2">Para evaluar la estrategia de seguridad no es suficiente analizar el monto de los recursos que se destina para ejecutarla sino que resulta imperativo dilucidar si el aumento de los recursos tanto humanos como financieros que se invierten en mejorar las condiciones de seguridad del pa&iacute;s se refleja en un mejoramiento en los indicadores del conflicto. Lastimosamente la informaci&oacute;n sobre los resultados directos de las acciones de la fuerza p&uacute;blica contra la insurgencia, es decir baja o captura de los miembros de los grupos al margen de la ley es muy reciente. Por esta raz&oacute;n, si bien los indicadores muestran resultados que han mejorado en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, poco se puede decir sobre el impacto de la estrategia pues no se cuenta con periodos anteriores que permitan establecer una comparaci&oacute;n (C&aacute;rdenas 2004:11). </font></p> </blockquote> <font face="Verdana" size="2">     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><B><I>c. </I><I>Resultados de la pol&iacute;tica antinarc&oacute;ticos </I></B></p>     <P>En lo concerniente a la lucha contra el tr&aacute;fico il&iacute;cito de drogas, el pro-grama principal del PCI ha consistido en una intensiva campa&ntilde;a de fumigaci&oacute;n de los cultivos il&iacute;citos, cuyos resultados generan una amplia pol&eacute;mica acerca de la eficacia de la pol&iacute;tica antinarc&oacute;ticos aplicada en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. Recordemos que en el Plan Colombia I se plante&oacute; como objetivo la reducci&oacute;n del 50% en el cultivo, procesamiento y distribuci&oacute;n de las drogas il&iacute;citas en los seis a&ntilde;os de duraci&oacute;n previstos (Presidencia de la Rep&uacute;blica 2000:20). </P>     <P>En el balance presentado por el gobierno se sostiene que entre 1999 y 2005 los cultivos disminuyeron en un 46,4%. As&iacute;, los cultivos il&iacute;citos habr&iacute;an pasado de 163.290 hect&aacute;reas en el a&ntilde;o 2000 a 85.750 en 2005. En particular, la activa campa&ntilde;a de erradicaci&oacute;n permiti&oacute; asperjar, en el periodo 1999&ndash;2005, un total de 732.125 hect&aacute;reas y erradicar manualmente otras 61.614 hect&aacute;reas (DNP 2006:13). </P>      <p>    <center><img src="/img/revistas/rci/n65/65a2g1.jpg"></center></p>       <p>    <center><img src="/img/revistas/rci/n65/65a2g2.jpg"></center></p>      <P>Sin embargo, las cifras presentadas por el gobierno en el balance var&iacute;an significativamente de aqu&eacute;llas que aparecen en el &uacute;ltimo informe de la oficina antinarc&oacute;ticos del Departamento de Estado de los Estados Unidos, las cuales se presentan a continuaci&oacute;n (BINLEA 2007). </P>     <P>Mientras en el balance del DNP el n&uacute;mero total de hect&aacute;reas cultivadas es de 102.017, 86.340, 80.350 y 85.750 para los a&ntilde;os 2002, 2003, 2004 y 2005 respectivamente, durante este mismo per&iacute;odo el n&uacute;mero de hect&aacute;reas que aparecen en el Informe del Departamento de Estado son: 144.450, 113.850, 114.100 y 144.000, respectivamente. Por su parte, el Reporte Mundial de Drogas de la ONU coincide con las cifras presentadas por el gobierno nacional al afirmar que, para finales de diciembre del a&ntilde;o 2005, Colombia contaba 86.000 hect&aacute;reas de coca cultivadas en 23 departamentos del pa&iacute;s (UNODC 2007). Recientemente, la Office of National Drug Control Policy, ONDCP, present&oacute; las cifras del 2006 en las que se registran 156.000 hect&aacute;reas de coca en el pa&iacute;s, es decir, 12.000 m&aacute;s que el a&ntilde;o anterior, lo que representa un aumento del 8%. &iquest;A qu&eacute; se debe la gran diferencia entre estas cifras? &iquest;Se trata s&oacute;lo de una divergencia en los m&eacute;todos de medici&oacute;n de los cultivos il&iacute;citos y la fumigaci&oacute;n, o de la prueba fehaciente de que la fumigaci&oacute;n es una pol&iacute;tica fracasada? </P>     <P>A los avances en el campo de la interdicci&oacute;n, el balance presenta tambi&eacute;n el uso intensivo de la extradici&oacute;n como instrumento en contra de los narcotraficantes. El gobierno colombiano ha extraditado, entre 1999 y 2005, un total de 428 personas. As&iacute; mismo la extradici&oacute;n se ha constituido en un elemento de presi&oacute;n y de negociaci&oacute;n con los grupos armados ilegales; por primera vez Estados Unidos solicita en extradici&oacute;n a los jefes paramilitares y a los altos mandos de las FARC tanto bajo cargos de narcotr&aacute;fico como en tanto miembros de organizaciones terroristas incluidas en la lista de grupos terroristas del Departamento de Estado de los Estados Unidos. </P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>M&aacute;s all&aacute; de la pol&eacute;mica en torno a la cifras el asunto radica en establecer cu&aacute;les son los efectos de la pol&iacute;tica antinarc&oacute;ticos en torno a los objetivos propuestos en el Plan Colombia. Adem&aacute;s del hecho de que la fumigaci&oacute;n no ha logrado el objetivo de disminuir en un 50% los cultivos il&iacute;citos, otras preguntas quedan por resolver; de un lado, en relaci&oacute;n con los objetivos de la lucha antinarc&oacute;ticos en s&iacute; misma: &iquest;Cu&aacute;l es el impacto de esta reducci&oacute;n en la participaci&oacute;n colombiana en el negocio il&iacute;cito? &iquest;De qu&eacute; manera ha afectado el mercado mundial de la coca&iacute;na? &iquest;Esta reducci&oacute;n de la oferta ha implicado una reducci&oacute;n en la demanda? Y,de otro lado, en relaci&oacute;n con la situaci&oacute;n pol&iacute;tica interna: &iquest;Hasta qu&eacute; punto se han afectado las finanzas de los grupos armados ilegales? &iquest;De qu&eacute; modo la disminuci&oacute;n de los cultivos il&iacute;citos se ha revertido en un debilitamiento pol&iacute;tico y militar de las guerrillas, y en una aproximaci&oacute;n a la soluci&oacute;n del conflicto armado interno? </P>     <P>Ahora bien, con respecto a la estrategia antinarc&oacute;ticos en s&iacute; misma, si como se se&ntilde;ala en el balance gubernamental del PCI los cultivos il&iacute;citos hubiesen descendido en los niveles se&ntilde;alados, cabr&iacute;a esperar, entonces, que la oferta de coca&iacute;na en los mercados estadounidense y europeo estuviese afectada como consecuencia del descenso vertiginoso del cultivo de su insumo b&aacute;sico. El consumo deber&iacute;a, igualmente, verse impactado bien sea por el aumento en los precios de las dosis, o por la modificaci&oacute;n de otras condiciones del producto<Sup><a href="#n5">5</a></Sup>. Este ha sido el supuesto fundamental de la estrategia antinarc&oacute;ticos centrada en combatir la producci&oacute;n. </P>     <P>No obstante, los hechos contradicen las premisas de la pol&iacute;tica. El impacto de la erradicaci&oacute;n de los cultivos il&iacute;citos ha sido muy marginal en la disponibilidad de la droga en los mercados internacionales; no ha habido una variaci&oacute;n sustancial de la oferta de droga que esta saliendo del pa&iacute;s (Contralor&iacute;a 2004). Esto se reflejar&iacute;a en el hecho de que en vez de aumentar, el precio final al consumidor ha disminuido en las calles en los Estados Unidos<Sup><a href="#n6">6</a></Sup>. Aumentos en la productividad y movilidad de las &aacute;reas sembradas, as&iacute; como tambi&eacute;n modificaciones en la pureza del producto final explicar&iacute;an por qu&eacute; estos resultados no se corresponden con los esfuerzos hechos en la lucha contra el narcotr&aacute;fico (Rangel 2005). Numerosos han sido los estudios que muestran de manera reiterada la ineficacia de la actual pol&iacute;tica antinarc&oacute;ticos promovida por los Estados Unidos en la soluci&oacute;n al problema<Sup><a href="#n7">7</a></Sup>. </P>     <P >En relaci&oacute;n con los efectos de la pol&iacute;tica antinarc&oacute;ticos sobre la din&aacute;mica del conflicto armado,ni el balance de PCI ni la EFDDS proporcionan elementos que permitan establecer la relaci&oacute;n entre las medidas implementadas y los resultados obtenidos en este &aacute;mbito. </P>     <p><B><I>d. </I><I>Fortalecimiento institucional </I></B></p>     <P>En relaci&oacute;n con el fortalecimiento institucional el balance est&aacute; centrado en dos elementos: fortalecimiento de la justicia y apoyo a los derechos humanos en relaci&oacute;n con el primero, se resalta la implementaci&oacute;n del Sistema Penal Acusatorio, el fortalecimiento de las capacidades para la investigaci&oacute;n criminal, el mejoramiento del acceso a la justicia a trav&eacute;s del Programa Casas de Justicia, la creaci&oacute;n de Centros de Convivencia Ciudadana y el fortalecimiento de los Mecanismos Alternos de Soluci&oacute;n de Conflictos. En cuanto a la protecci&oacute;n de los derechos humanos y del Derecho Internacional Humanitario se se&ntilde;ala la aprobaci&oacute;n en marzo de 2006 de un documento Conpes que busca fortalecer la capacidad del estado para la investigaci&oacute;n, juzgamiento y sanci&oacute;n para las infracciones y violaciones en esta materia. Igualmente, se subrayan los avances en el respeto y la formaci&oacute;n por parte de las fuerzas armadas en este campo, as&iacute; como en los resultados en los programas de protecci&oacute;n a los defensores de los derechos humanos en Colombia. </P>     <p><B><I>e. Negociaci&oacute;n con los grupos paramilitares </I></B></p>     <P>El &uacute;ltimo tema que se incluye en el balance es el que se identifica como programa de Desmovilizaci&oacute;n, Desarme y Reintegraci&oacute;n, DDR, y se refiere fundamentalmente a la negociaci&oacute;n con los grupos paramilitares; se trata, en efecto, de un tema pol&eacute;mico que muestra claramente tanto la ambig&uuml;edad entre el Plan Colombia y la Pol&iacute;tica de Seguridad Democr&aacute;tica como la tendencia a la reinterpretaci&oacute;n en retrospectiva de la estrategia inicial. En realidad, esta pol&iacute;tica no form&oacute; parte del Plan Colombia inicial, pero se integr&oacute; como parte de la PSD del gobierno Uribe. Durante el per&iacute;odo de PCI 1999-2005 no se destinaron recursos espec&iacute;ficos para los pro-gramas de desmovilizaci&oacute;n y reinserci&oacute;n. La negociaci&oacute;n con los grupos paramilitares que se inici&oacute; en diciembre de 2002 muestra como resultados la Ley de Justicia y Paz promulgada en 2005 y los m&aacute;s de 40.000 desmovilizados hasta finales de 2006. Se trata de una pol&iacute;tica cuyos efectos sobre el conflicto armado se concentran en la desarticulaci&oacute;n de uno de los grupos armados ilegales de modo tal que le permita al estado concentrar sus esfuerzos militares en combatir a las guerrillas; sin embargo, hasta ahora los resultados del proceso no son claros. </P>     <p><B>3. La fase II del Plan Colombia</B></p>     <P>En el documento presentado a principios de 2007 por el gobierno nacional y denominado Estrategia para el Fortalecimiento de la Democracia y el Desarrollo Social, EFDDS, se da a conocer la fase II del Plan Colombia para el per&iacute;odo 2007-2013. </P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>La estrategia presenta varias caracter&iacute;sticas: en primer lugar, tiene como objetivo principal la consolidaci&oacute;n de lo que establece como logros del Plan Colombia I; en segundo lugar, existe una concordancia con los objetivos y programas de PCI, en parte como el resultado del consenso en torno a un proyecto pol&iacute;tico de los sectores dirigentes, pero tambi&eacute;n como efecto de la reinterpretaci&oacute;n retrospectiva del PCI. En tercer lugar, la EFDDS significar&iacute;a un cambio m&aacute;s de orden cuantitativo que cualitativo entre el PCI y la segunda fase en la medida en que esta &uacute;ltima aparece como una ampliaci&oacute;n y una profundizaci&oacute;n de la estrategia inicial; la fase II se presenta como todo un plan de estado para los pr&oacute;ximos seis a&ntilde;os, y no s&oacute;lo como una estrategia focalizada en la lucha contra las drogas y el combate a las guerrillas. </P>     <p><B><I>a. </I><I>&iquest;Y cu&aacute;nto cuesta? </I></B></p>     <P>Esta profundizaci&oacute;n se reflejar&iacute;a tanto en el hecho de que la EFDDS abarca la mayor&iacute;a de los temas de la acci&oacute;n del estado como en el presupuesto presentado para financiar el conjunto de la estrategia; el costo total se estima en US$ 43.836,6 millones de d&oacute;lares comparados con el costo total del PCI que ascendi&oacute; a US$10.732 millones<Sup><a href="#n8">8</a></Sup>. De estos recursos, US$6.950 millones (64,8%) se ejecutaron como esfuerzo fiscal colombiano, y US$3.782 millones (35,2%) como aportes del gobierno de los Estados Unidos<Sup><a href="#n9">9</a></Sup>. </P>      <p>    <center><img src="/img/revistas/rci/n65/65a2c1.jpg"></center></p>     <p>    <center><img src="/img/revistas/rci/n65/65a2c2.jpg"></center></p>      <P>Las cifras presentadas por el gobierno nacional para cada una de las fases del Plan Colombia<Sup><a href="#n10">10</a></Sup> son incomparables, por lo cual no tenemos elementos que nos permitan tener una visi&oacute;n objetiva de los costos del conjunto de la estrategia. </P>     <P>Para empezar no se explica el significativo aumento en los costos de la estrategia entre la fase I y la fase II; de un total de US$ 10.730 millones se pasa a un estimado de US$ 43.836 millones, es decir, un aumento del 400%, sobre todo teniendo en cuenta que los pro-gramas contemplados en general se mantienen y el per&iacute;odo considerado es similar, seis a&ntilde;os para cada fase. </P>     <P>En segundo lugar, en el presupuesto estimado de la EFDDS no se incluye el aporte de los Estados Unidos; los US$ 43.836 millones son asumidos en su totalidad por Colombia, no se sabe, por consiguiente, cu&aacute;l ser&iacute;a el costo total de la fase II ni a cu&aacute;nto ascender&iacute;a el porcentaje de aporte internacional, que se supone como fundamental para consolidar los logros obtenidos en la fase I. Hasta cierto punto ello resulta explicable, porque justamente la EFDDS est&aacute; dirigida a buscar recursos internacionales, enfatizando que el compromiso y los aportes colombianos son considerables.As&iacute;, al mismo tiempo que se trata de mostrar el gran esfuerzo que est&aacute; dispuesto a hacer el estado colombiano para mantener el Plan Colombia, se subraya la necesidad del apoyo internacional, apelando al argumento de la corresponsabilidad en materia de lucha contra las drogas. </P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>En tercer lugar, se presentan disparidades en relaci&oacute;n con cada uno de los componentes de la estrategia; el correspondiente a fortalecimiento institucional (Justicia y Derechos Humanos en la fase II) se mantiene casi en los mismos niveles de la fase I a la fase II, asimismo la lucha contra el narcotr&aacute;fico y el crimen organizado (contra el terrorismo en la fase II), la variaci&oacute;n sustancial se va a presentar en torno al componente de la reactivaci&oacute;n econ&oacute;mica y social, (que en la fase I forman parte de uno solo, en la II aparecen desagregados), pasando de US$ 1.715 millones a US$ 12.000 en el tema econ&oacute;mico y US$ 20.000 para la pol&iacute;tica social. Un aumento que no es explicado en el documento ni se deduce de los programas contemplados para estos componentes en la EFDDS. En realidad lo que sucede es que para la EFDDS se incluyen la totalidad del gasto del estado destinado a la pol&iacute;tica econ&oacute;mica y a la pol&iacute;tica social para el per&iacute;odo 2007-2010, que por lo dem&aacute;s tampoco se corresponde con el per&iacute;odo de la estrategia (2007-2013). Esto por supuesto no fue estimado as&iacute; para la fase I del Plan Colombia. De los anteriores argumentos se deduce que hay una falacia en la presentaci&oacute;n del gobierno de la EFDDS como un plan m&aacute;s social y menos militar. </P>     <P>Esta manera de considerar los costos de la estrategia obedece fundamentalmente a dos razones: de un lado, responde a la necesidad del gobierno colombiano de hacerle frente a las cr&iacute;ticas recurrentes al Plan Colombia como una estrategia militarista, que deja de lado la necesidad de hacer mayor inversi&oacute;n social como respuesta a los factores estructurales del conflicto armado. Cr&iacute;ticas que provienen de las organizaciones sociales y de algunos gobiernos, en su mayor&iacute;a europeos, pero tambi&eacute;n de algunos sectores estadounidenses y, por supuesto, de grupos de presi&oacute;n y ONG colombianas. Esta respuesta refleja precisamente la puja que se ha dado en torno los recursos provenientes de la cooperaci&oacute;n o de la asistencia internacional, y la mejor manera de emplearlos de acuerdo con cu&aacute;l se considera puede ser la mejor v&iacute;a para resolver el problema del conflicto armado; se trata de un debate encarnizado cuyos escenarios han sido las reuniones de las mesas de donantes, as&iacute; como los debates anuales en el Congreso de los Estados Unidos a la hora de aprobar la ayuda para Colombia. De all&iacute; el af&aacute;n del gobierno Uribe de mostrar un Plan Colombia II con un fuerte &eacute;nfasis en lo social. </P>     <P>De otro lado, la estimaci&oacute;n del costo de la estrategia tiene que ver con la necesidad de mostrar que la segunda fase del Plan Colombia se orienta a una progresiva &lsquo;colombianizaci&oacute;n&rsquo; de la estrategia, asunto en el cual el gobierno estadounidense ha venido insistiendo. Frente a ello y ante la incapacidad de asumir completamente los costos que implican mantener los programas de PCI, el imperativo del gobierno colombiano es lograr que la ayuda proveniente de este pa&iacute;s se mantenga en montos similares a los de la fase I y que se prolonguen hasta el 2013, es decir, hasta el final del siguiente mandato en la Casa Blanca (2009-2013), puesto que el actual, vigente a 2008, se consideraba hasta hace un tiempo que ya estar&iacute;a asegurado. Esto explicar&iacute;a por qu&eacute; la estrategia abarca el per&iacute;odo 20072013, y no se corresponde con los per&iacute;odos gubernamentales colombianos (2006-2010, 2010-2014). </P>     <P>Dependiendo de la correlaci&oacute;n de fuerzas entre republicanos y dem&oacute;cratas en el Congreso de los Estados Unidos, as&iacute; como de quien llegue a la Casa Blanca a partir de 2009, podr&iacute;a haber algunas modificaciones, sobre todo en la distribuci&oacute;n de los recursos y, por ende, tal vez un poco de mayor &eacute;nfasis en los programas sociales y de desarrollo alternativo. No obstante, la citaci&oacute;n es altamente contingente como lo demuestra la discusi&oacute;n del paquete de ayuda a Colombia para el 2008 en el Congreso estadounidense y las dificultades para hacer aprobar el TLC en Washington<Sup><a href="#n11">11</a></Sup>. </P>     <P>Pero, entonces, si la &quot;colombianizaci&oacute;n&quot; del Plan Colombia no consiste en un retiro de la ayuda estadounidense, &iquest;en qu&eacute; consistir&iacute;a? El asunto radica en que para algunos sectores en Washington dicha &quot;colombianizaci&oacute;n&quot; consistir&iacute;a en una disminuci&oacute;n sustancial en los montos de la ayuda para Colombia, mientras que para su actual gobierno, este proceso se dar&iacute;a m&aacute;s en torno a una mayor responsabilidad de funcionarios y agencias colombianas en programas inicialmente dirigidos o coordinados por funcionarios estadounidenses, como lo es el de la operaci&oacute;n, mantenimiento y reparaci&oacute;n de las aeronaves utilizados por el Ej&eacute;rcito y la Polic&iacute;a Antinarc&oacute;ticos en la operaciones de lucha contra las drogas y los grupos armados ilegales, as&iacute; como tambi&eacute;n en los programas de entrenamiento del personal de la FP. Igualmente, habr&iacute;a un traspaso de funciones en torno a la planeaci&oacute;n estrat&eacute;gica y la direcci&oacute;n log&iacute;stica de los operativos militares y policiales. Todo ello acompa&ntilde;ado de la necesidad de mostrar que el esfuerzo colombiano en la financiaci&oacute;n de la estrategia es mucho mayor para la fase II que el aportado en la fase I<Sup><a href="#n12">12</a></Sup>. </P>     <P>Ahora bien, &iquest;significa esto un cambio sustancial en la estrategia o m&aacute;s bien se trata de una forma de justificar a trav&eacute;s de las cifras la &quot;colombianizaci&oacute;n&quot; del Plan Colombia? Una &quot;colombianizaci&oacute;n&quot; que en buena medida estar&iacute;a orientada a convencer a los congresistas estadounidenses para mantener la ayuda a Colombia en los mismos niveles y, en esa misma medida, apelar a los otros pa&iacute;ses aportantes en el corto y mediano plazo, con la esperanza de que en el largo plazo el estado colombiano pueda hacerse cargo de los costos de la estrategia. </P>     <p><B><I>b. </I><I>El contenido de la estrategia </I></B></p>     <P>El an&aacute;lisis del contenido de la EFDDS nos permitir&aacute; identificar los tres rasgos indicados de consolidaci&oacute;n de los logros, continuidad en los pro-gramas y &quot;colombianizaci&oacute;n&quot; de las responsabilidades. El objetivo central de la nueva estrategia consiste en &quot;consolidar los logros obtenidos, y extender la autoridad efectiva del Estado y el nuevo modelo de justicia a todo el territorio nacional, con el fin &uacute;ltimo de proteger a la poblaci&oacute;n e impulsar su bienestar&quot; (DNP 2007:41). </P>     <P>La EFDDS contempla nueve objetivos y seis componentes principales: lucha contra el problema mundial de las drogas y el terrorismo; fortalecimiento de la justicia y promoci&oacute;n de los derechos humanos; apertura de los mercados; desarrollo social integral; atenci&oacute;n integral a la poblaci&oacute;n desplazada; y desmovilizaci&oacute;n, desarme y reintegraci&oacute;n. </P>     <p><I>Lucha contra el terrorismo y las drogas il&iacute;citas </I></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>La fase II del Plan Colombia consagra la fusi&oacute;n entre lucha antinarc&oacute;ticos y estrategia contrainsurgente bajo la denominaci&oacute;n de &quot;amenaza narcoterrorista&quot;, con la cual el gobierno nacional ha buscado superar la ambig&uuml;edad que acompa&ntilde;&oacute; el PCI en su formulaci&oacute;n inicial. En torno a este componente se definen dos l&iacute;neas de acci&oacute;n:la pol&iacute;tica de consolidaci&oacute;n de la Seguridad Democr&aacute;tica y la pol&iacute;tica de lucha contra las drogas. Mientras en la primera se hace &eacute;nfasis en la consolidaci&oacute;n del control territorial a trav&eacute;s de la acci&oacute;n integrada del estado en zonas diferenciadas y clasificadas de acuerdo con el grado de debilitamiento o contenci&oacute;n de los actores armados ilegales, en la modernizaci&oacute;n de la fuerza p&uacute;blica y en el aumento en el presupuesto de Seguridad y Defensa, la pol&iacute;tica antinarc&oacute;ticos se reafirma en el combate a todos los eslabones de la econom&iacute;a il&iacute;cita, a la necesidad de mayor flexibilidad para combatir simult&aacute;neamente el narcotr&aacute;fico y el terrorismo, y de mantener el apoyo internacional a la lucha antinarc&oacute;ticos. </P>     <p><I>Fortalecimiento de la justicia y promoci&oacute;n de los derechos humanos </I></p>     <P>En este componente fundamentalmente se refuerzan los programas de reforma a la justicia desarrollados en PCI; la implementaci&oacute;n del Sistema Penal Oral Acusatorio en sus &uacute;ltimas fases, el fortalecimiento de los mecanismos de justicia alternativa y la integraci&oacute;n de la justicia local a la nacional, as&iacute; como la continuidad en el apoyo a los programas de defensa y promoci&oacute;n de los derechos humanos. </P>     <p><I>Apertura de los mercados </I></p>     <P>Bajo la argumentaci&oacute;n de que el &eacute;xito en la lucha contra el &quot;narcoterrorismo&quot; depende el fortalecimiento integral de la econom&iacute;a, este componente de la estrategia termina de legitimar el modelo de desarrollo econ&oacute;mico volcado sobre el libre comercio, que el pa&iacute;s viene implementando desde los a&ntilde;os noventa. En la fase II del Plan Colombia, el tema econ&oacute;mico adem&aacute;s de la implementaci&oacute;n de una serie de reformas (tributaria, financiera, del sistema general de participaciones) se concentra en la promoci&oacute;n de los tratados de libre comercio y, particularmente, en la preparaci&oacute;n de la econom&iacute;a colombiana para la entrada en vigencia del Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos. </P>     <p><I>Desarrollo social integral </I></p>     <P>Este componente incluye todos los programas de la pol&iacute;tica social del actual gobierno; sus l&iacute;neas de acci&oacute;n incluyen los temas de pobreza y poblaci&oacute;n vulnerable, mercado y relaciones laborales, sistema de protecci&oacute;n social, banca de oportunidades, ciudades amables, infraestructura para el desarrollo, equidad en el campo, prevenci&oacute;n y atenci&oacute;n de desastres, y cobertura universal en educaci&oacute;n b&aacute;sica y en salud hasta 2010. La atenci&oacute;n integral a la poblaci&oacute;n desplazada auque tambi&eacute;n es considerada como parte de la pol&iacute;tica social aparece en la EFDDS considerada como un componente en s&iacute; mismo. </P>     <p><I>Desmovilizaci&oacute;n, desarme y reintegraci&oacute;n </I></p>     <P>El &uacute;ltimo componente de la EFDDS tiene como objetivo dar continuidad al programa de desmovilizaci&oacute;n a miembros de grupos armados ilegales y, adem&aacute;s, fortalecer el programa de reintegraci&oacute;n de los excombatientes a la sociedad. </P>     <P>La negociaci&oacute;n con los grupos paramilitares es el tema m&aacute;s novedoso y aunque fue incorporado m&aacute;s tard&iacute;amente al PCI, constituye un elemento fundamental en la estrategia del actual gobierno para hacer frente al conflicto armado. Es tambi&eacute;n tal vez el asunto en torno al cual se suscita mayor pol&eacute;mica internacional. </P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>De hecho, el proceso de negociaci&oacute;n con los grupos paramilitares ha generado una conmoci&oacute;n a lo largo del escenario estrat&eacute;gico colombiano en la medida que busca disolver las estructuras armadas, que hab&iacute;an respaldado poderes regionales basados en la corrupci&oacute;n pol&iacute;tica y econ&oacute;mica; al mismo tiempo ha creado la urgente necesidad de poner en marcha un masivo proceso de reinserci&oacute;n a la vida civil para los excombatientes paramilitares (Ortiz 2007:2). </P>     <P>La desmovilizaci&oacute;n de las AUC ha convertido algunas regiones en escenarios de una rivalidad estrat&eacute;gica entre el Estado y nuevos (y reciclados) actores ilegales dispuestos a sacar provecho del desarme paramilitar. Algunos de estos grupos emergentes est&aacute;n conformados por desmovilizados que se han reincorporado a las actividades criminales, capturando porciones de las econom&iacute;as il&iacute;citas antes controladas por los paramilitares. </P>     <P>De este modo, la EFDDS incluye todos los temas de PCI; algunos los reformula, otros los subdivide y otros los extiende hasta hacerlos pr&aacute;cticamente coincidir con los del Plan de Desarrollo del actual gobierno. El cuadro comparativo presentado enseguida nos permite se&ntilde;alar las continuidades y variaciones entre la fase I y la fase II (Ver <a href="#g3">anexo 1</a>). </P>     <p><b>Conclusiones</b> </p>     <P>LA EFDDS en tanto segunda fase del Plan Colombia es una prolongaci&oacute;n de la orientaci&oacute;n de la pol&iacute;tica exterior colombiana de los &uacute;ltimos a&ntilde;os, que busca mantener la ayuda internacional como elemento central en la soluci&oacute;n del conflicto armado interno. Se caracteriza por una triple &quot;C&quot;:&quot;consolidaci&oacute;n&quot; de los resultados de Plan Colombia I,&quot;continuidad&quot; de los programas hasta ahora implementados, y &quot;colombianizaci&oacute;n&quot; de una estrategia que hasta ahora ha tenido como el m&aacute;s fuerte aliado a los Estados Unidos. </P>     <P>Al ser prolongaci&oacute;n, la EFDDS hereda, al menos en su formulaci&oacute;n, los elementos que caracterizaron al Plan Colombia I; de all&iacute; que lo que sea posible esperar de esta nueva estrategia pueda ser derivado de una evaluaci&oacute;n minuciosa de lo que el Plan ha sido y de sus resultados. Sin embargo, justamente lo que encontramos es que ante una mutabilidad permanente y un enfoque que abarca pr&aacute;cticamente toda la acci&oacute;n del estado existe una enorme dificultad para establecer si el Plan Colombia ha sido exitoso o no. </P>     <P>La mutaci&oacute;n permanente del Plan Colombia resulta un fen&oacute;meno interesante y complejo a la vez, que revela varias cosas: se trata de una estrategia de ensayo y error en la que Colombia constituye un caso particular de debilidad estatal, que combina formas de institucionalidad estables con disfuncionalidades significativas. En cierto sentido, ha sido un laboratorio para la implementaci&oacute;n de una pol&iacute;tica de intervenci&oacute;n en el caso de estados d&eacute;biles, pero no colapsados, que se ha ido configurando de manera tentativa y al ritmo del choque de los intereses y de las visiones de los distintos actores involucrados. </P>     <P>Esta mutabilidad permanente es tambi&eacute;n el reflejo de la ambig&uuml;edad con la que se formul&oacute; la estrategia; la idea de que se trataba, principalmente, de una estrategia antinarc&oacute;ticos en lugar de un plan para hacerle frente al conflicto armado, gener&oacute; confusi&oacute;n tanto respecto de los objetivos iniciales como en torno a los resultados esperados, y es precisamente esto lo que se hace patente en el Plan Colombia II: a&uacute;n hoy tanto la verdadera naturaleza, como las dimensiones y los alcances del Plan Colombia I siguen pareciendo fluidos, variables e incluso confusos. </P>     <P>A ello se suma el car&aacute;cter omnicomprensivo de la estrategia. El Plan Colombia orienta el conjunto de la acci&oacute;n del estado hacia una estrategia de resoluci&oacute;n del conflicto armado y esto tiene un significado pol&iacute;tico central; en adelante, el conflicto armado, sus manifestaciones, y derivaciones, sus consecuencias y su propia din&aacute;mica ya no ser&aacute;n vistos como un tema m&aacute;s entre otros, como un problema m&aacute;s del cual se ocupa la pol&iacute;tica de seguridad; de alguna manera uno de los efectos del Plan Colombia ha sido la superaci&oacute;n de la mirada esquizofr&eacute;nica que imper&oacute; en el pa&iacute;s por a&ntilde;os, seg&uacute;n la cual &quot;El pa&iacute;s va mal pero la econom&iacute;a va bien&quot;. Ello, sin duda, es de una enorme trascendencia pol&iacute;tica para el pa&iacute;s. No obstante, justamente un enfoque integral como &eacute;ste plantea el problema de que no hay manera de distinguir entre un programa espec&iacute;fico para resolver problemas delimitados. &iquest;Qu&eacute; esperar, entonces, de una estrategia que abarca el conjunto de las acciones del estado? &iquest;C&oacute;mo evaluar si ha resultado exitosa o no? </P>     <P>&iquest;C&oacute;mo se establece su eficacia? &iquest;D&oacute;nde termina? &iquest;Qu&eacute; es lo que la ciudadan&iacute;a puede esperar? &iquest;Cu&aacute;les son las metas concretas? &iquest;Cu&aacute;les son sus costos? En tanto esto no sea establecido claramente, seguiremos en la nebulosa que ha sido el PCI, una indefinici&oacute;n que no s&oacute;lo se prolonga sino que se profundiza en la fase II. &iquest;Significa esto que habr&iacute;a que esperar incluso una fase II 2014-2019? </P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>El Plan Colombia tanto en su implementaci&oacute;n en la primera fase como en su formulaci&oacute;n para la segunda fase ha terminado siendo una especie de estrategia macro para el desarrollo econ&oacute;mico y social del pa&iacute;s, lo cual genera en la pr&aacute;ctica una verdadera y contradictoria reforma del estado colombiano, como condiciones indispensables para la soluci&oacute;n al conflicto armado interno y al problema del narcotr&aacute;fico. Pero en sana l&oacute;gica, y si todo o casi todo forma parte del Plan Colombia, &iquest;qu&eacute; sentido tiene seguir hablando de un &quot;Plan Colombia&quot; como tal? Por qu&eacute; seguir distingui&eacute;ndolo del Plan de Desarrollo del gobierno nacional que en la pr&aacute;ctica simplemente &quot;clona&quot;. &iquest;No ser&aacute;, entonces, que la &uacute;nica justificaci&oacute;n que resta para seguir hablando de un &quot;Plan Colombia&quot; y poder distinguirlo del conjunto de la acci&oacute;n del estado es la obtenci&oacute;n de recursos internacionales? Sobre todo porque dif&iacute;cilmente un estado como el colombiano, d&eacute;bil ciertamente pero no fallido, subdesarrollado pero no en la extrema pobreza, puede sustentar su modelo de desarrollo en la asistencia internacional sin que medie una apelaci&oacute;n a la corresponsabilidad internacional, en este caso frente al tr&aacute;fico il&iacute;cito de drogas. </P>     <P>En tal sentido, el enfoque &quot;hol&iacute;stico&quot; de la estrategia tambi&eacute;n est&aacute; pensado en funci&oacute;n de la &quot;internacionalizaci&oacute;n&quot; de la soluci&oacute;n al conflicto armado. Dada la profusi&oacute;n de temas que abarca y orientada en lo fundamental a mantener el apoyo internacional a la estrategia por medio de la consecuci&oacute;n de recursos provenientes de la cooperaci&oacute;n internacional, la EFDDS se constituye como un &quot;plan a la carta&quot; que busca salirle al paso a las &aacute;lgidas pol&eacute;micas y a la polarizaci&oacute;n a la que dio lugar el PCI. Para la segunda fase, el gobierno colombiano ha enfatizado en el mayor peso dado al llamado &quot;componente social&quot; frente al militar; sin embargo, como se evidenci&oacute; en el trabajo, los t&eacute;rminos de referencia son inconmensurables, raz&oacute;n por la cual resulta imposible comparar en t&eacute;rminos de financiaci&oacute;n la fase II frente a la fase I del Plan Colombia. Se trata, pues, de presentar un programa muy amplio que les permita a los actores internacionales escoger en cu&aacute;l aspecto o en torno a qu&eacute; programas va a brindar la ayuda, sin que eso signifique suscribir el conjunto de la estrategia ni comprometerse con un enfoque determinado acerca de c&oacute;mo lograr la soluci&oacute;n del conflicto armado. En este sentido se trata de un plan m&aacute;s flexible e, incluso, m&aacute;s difuso. </P>     <P>De otra parte, las caracter&iacute;sticas de la EFDDS hacen a&uacute;n m&aacute;s dif&iacute;cil asir la naturaleza de las relaciones con Estados Unidos; al trascender la pol&iacute;tica antinarc&oacute;ticos e involucrarse directamente en una estrategia contrainsurgente y de transformaci&oacute;n del estado que abarca la mayor&iacute;a de las dimensiones de acci&oacute;n estatal, el papel de los Estados Unidos por supuesto va mucho m&aacute;s all&aacute; de la asistencia y aun de la intervenci&oacute;n en t&eacute;rminos convencionales. &iquest;Cu&aacute;l es, entonces, el papel que juega hoy Estados Unidos en la din&aacute;mica pol&iacute;tica colombiana? </P>     <P>Parad&oacute;jicamente, la &quot;colombianizaci&oacute;n&quot; del Plan Colombia que pretende ser la EFDDS no resultar&iacute;a ser m&aacute;s que el reconocimiento abierto de que, como nunca antes, la soluci&oacute;n a los problemas del pa&iacute;s ya no es una s&oacute;lo entre colombianos. Una estrategia que refuerza la visi&oacute;n de que dada la fragilidad del estado colombiano y los graves problemas que lo aquejan, s&oacute;lo es posible solucionarlos apelando a la ayuda de la comunidad internacional y particularmente a la de Estados Unidos. Al respecto, todav&iacute;a est&aacute; pendiente el debate pol&iacute;tico acerca de la conveniencia o inconveniencia de esta visi&oacute;n. </P>     <P>Finalmente, no se trata de establecer si la estrategia denominada Plan Colombia ha sido coherente y consecuente en s&iacute; misma con el &aacute;nimo de descalificarla o exaltarla; de hecho, toda pol&iacute;tica p&uacute;blica, en mayor o menor medida, esta atravesada por luchas de poder, reinterpretaciones y acomodamientos; as&iacute;, resulta absurda una petici&oacute;n de completa coherencia. Tal vez lo m&aacute;s interesante es dar cuenta de esas modificaciones y tratar de entender qu&eacute; es lo que ellas reflejan de la manera como funciona el sistema pol&iacute;tico colombiano actual, y de qu&eacute; manera la estrategia de &quot;internacionalizaci&oacute;n&quot; del conflicto y sus salidas han modificado la guerra misma y las alternativas frente a ella. </P>     <P>Aun con las consideraciones presentadas, es pol&iacute;tica y &eacute;ticamente relevante preguntarse por la efectividad de la estrategia: &iquest;Es s&oacute;lo cuesti&oacute;n de m&aacute;s tiempo y de mayores recursos para que el Plan Colombia alcance los objetivos planteados y en &uacute;ltimas se logre la pacificaci&oacute;n del pa&iacute;s? Es preciso plantear el tema de los costos en t&eacute;rminos realistas, no s&oacute;lo con fines de impresionar a los congresistas estadounidenses con la magnitud del esfuerzo colombiano, que es innegable, sino y sobre todo para poder establecer cu&aacute;nto les cuesta a los colombianos mantener este rumbo. Las restricciones fiscales as&iacute; como la intensa interdependencia del pa&iacute;s con la econom&iacute;a global hacen imperativo plantear la cuesti&oacute;n de las fuentes de financiaci&oacute;n para hacer sostenible la estrategia en el tiempo; ya sea a trav&eacute;s del aumento en los ingresos del gobierno o de la reducci&oacute;n de los gastos en otros sectores, o a trav&eacute;s de la v&iacute;a del d&eacute;ficit fiscal, existen serias dudas sobre la capacidad del estado para disponer de los recursos necesarios en los a&ntilde;os por venir, sobre todo ante el aumento de las presiones fiscales y el agotamiento de las reservas de petr&oacute;leo del pa&iacute;s. Por su parte, los recursos que se esperan de la ayuda internacional que como se ha visto tampoco est&aacute;n asegurados, no representan un porcentaje sustancial del costo total de la estrategia.</P>     <P>&iquest;Ha sido el Plan Colombia una estrategia fracasada o exitosa? Sin caer en manique&iacute;smos ni en los extremos del gobierno que proclama un &eacute;xito absoluto ni en la de sus cr&iacute;ticos que declaran el completo fracaso de la estrategia, es necesario volverla de carne y hueso y fijarle algunos referentes y metas concretas que permitan evaluarla con objetividad. La ambig&uuml;edad sempiterna, la continuidad en la superficie que encubre una gran mutabilidad y una enorme polarizaci&oacute;n de la discusi&oacute;n en torno al Plan Colombia nos han impedido hasta ahora entender a cabalidad qu&eacute; ha sido este experimento pol&iacute;tico de los &uacute;ltimos seis a&ntilde;os y qu&eacute; podemos esperar para los siguientes seis. </P> <hr size="1">      <P><b>Comentarios</b></P>     <P><a name="n1">1</a> Ministerio de Defensa, la Agencia Presidencial para la Acci&oacute;n Social y la Cooperaci&oacute;n Internacional, el Ministerio de Relaciones Exteriores, la Embajada de Colombia en los Estados Unidos y el Ministerio del Interior y Justicia. </P>     <P><a name="n2">2</a> Para las cr&iacute;ticas al enfoque de Plan Colombia ver:(Varios 2003;LAWG 2005;Acci&oacute;n Social 2006).</P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P><a name="n3">3</a> Para el debate acerca de la ambig&uuml;edad estrat&eacute;gica en Colombia ver: (Schulz 1999; Rabasa 2001; Marcella 2003). </P>     <P><a name="n4">4</a> Pensado como una gran ofensiva en la retaguardia de la FARC, el Plan Patriota moviliz&oacute; 18 mil hombres de las fuerzas armadas en los departamentos de Caquet&aacute;,Guaviare,Vichada y Putumayo.Hoy se habla del Plan Victoria,del cual tampoco se conocen los resultados. </P>     <P><a name="n5">5</a> De acuerdo con el informe de la UNODOC de 2004, los precios del gramo de coca&iacute;na en Estados Unidos y en Europa cayeron en forma considerable en la d&eacute;cada de los noventa. En el pa&iacute;s del norte el precio al por mayor de gramo de coca&iacute;na cay&oacute; de US$45 en 1990 a US$24 en el 2002, mientras que el precio al detal descendi&oacute; de US$260 a US$92 en el mismo periodo. Esto aparece igualmente documentado en (WOLA 2006). </P>     <P><a name="n6">6</a> M&aacute;s recientemente, en un informe del Instituto para el An&aacute;lisis de la Defensa, IDA, que se encarga de recopilar la informaci&oacute;n que utiliza la DEA, se establece que el precio en las calles de los Estados Unidos hasta octubre del 2006 es de US$135 por gramo de coca&iacute;na totalmente pura. Esa misma cantidad val&iacute;a US$210 en julio del 2003.Adem&aacute;s, ahora, el alcaloide tiene mayor pureza. Se pas&oacute; de un promedio del 60% en el 2003 al 72% el a&ntilde;o pasado. De acuerdo con los expertos esta situaci&oacute;n se explicar&iacute;a o bien, porque la coca&iacute;na que est&aacute; saliendo de Colombia es de mayor calidad o porque hay una mayor producci&oacute;n que las 700 toneladas anuales que, oficialmente, se estiman.Ver:&quot;Precio de coca&iacute;na en calles de E.U. ha bajado 36 por ciento en los &uacute;ltimos a&ntilde;os&quot;,El Tiempo,Abril 25 de 2007. </P>     <P><a name="n7">7</a> Ver (Thoumi 2002;Tokatlian 2001;WOLA 2006). </P>     <P><a name="n8">8</a> Es preciso recordar que en su formulaci&oacute;n inicial en el 2000 la financiaci&oacute;n total del Plan Colombia se estimaba en US$7.200 millones, de los cuales US$4.000 millones provendr&iacute;an de Estados Unidos, los pa&iacute;ses europeos y pr&eacute;stamos de la banca multilateral. </P>     <P><a name="n9">9</a> Es de se&ntilde;alar que en el Balance de Plan Colombia presentado por el DNP, el PCI se define como &quot;una estrategia integral de cooperaci&oacute;n bilateral&quot; con los Estados Unidos. No se incluye en este balance los aportes de otros pa&iacute;ses u organismos internacionales que, aunque bastante modestos en relaci&oacute;n con los estadounidenses, tambi&eacute;n se hicieron en el marco del Plan Colombia. </P>     <P><a name="n10">10</a> No incluye US$18.350 millones correspondientes a los gastos de funcionamiento del Sector Seguridad y Defensa. El total de recursos para la atenci&oacute;n a la poblaci&oacute;n desplazada asciende a US$1.598 millones. Los datos incluidos en el cuadro no reflejan los recursos destinados a la ejecuci&oacute;n de pol&iacute;ticas intersectoriales. Incluye la atenci&oacute;n a 3.000 familias en situaci&oacute;n de desplazamiento. </P>     <P><a name="n11">11</a> A principios de junio de 2007 los debates en la C&aacute;mara de Representantes de Estados Unidos apuntaban a una disminuci&oacute;n del 10% del total de la ayuda para Colombia y un cambio en los porcentajes para los programas de asistencia policial y militar frente a la ayuda econ&oacute;mica y social. De este modo, se pasar&iacute;a de un 80% en ayuda militar y un 20% en ayuda econ&oacute;mica, que hab&iacute;a sido la constante durante los seis a&ntilde;os de Plan Colombia, a un 65% y un 35%, respectivamente.Ver:&quot;Democrats plan major shift in direction for Colombia aid&quot;, June 7, 2007, Houston Chronicle. </P>     <P><a name="n12">12</a> As&iacute;, el Gobierno Nacional ha previsto tanto en el Marco de Gasto de Mediano Plazo, como en el Plan de Inversiones del Plan Nacional de Desarrollo 2007-2010 &quot;Estado Comunitario: Desarrollo para todos&quot;, recursos por US$43.836,6 millones para la ejecuci&oacute;n de los componentes de la EFDDS. Este monto no incluye la ayuda estadounidense, la cual de mantenerse en los niveles actuales de US$700 millones anuales para los seis a&ntilde;os siguientes equivaldr&iacute;a a US$ 4.400 millones; esto es apenas el 10% del costo total de la segunda fase, comparado con el aporte de US$ 3.782 millones para PCI equivalentes al 35,2% del costo total. </P> <hr size="1">      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><B>Bibliograf&iacute;a </B></p>     <!-- ref --><P>Agencia Presidencial para la Acci&oacute;n Social y la Cooperaci&oacute;n Internacional, APASCI. 2006. &quot;La estrategia de cooperaci&oacute;n internacional en Colombia y el proceso Londres-Cartagena&quot;, IV Encuentro del Sistema Nacional de Cooperaci&oacute;n internacional, 28 y 29 de septiembre de 2006, Medell&iacute;n.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000134&pid=S0121-5612200700010000200001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </P>     <!-- ref --><P>Bureau of International Narcotics and Law Enforcement Affairs. 2007. <I>International Narcotics Control Strategy Report 2007. </I>Washington: U.S. Departament of State. <a href="http://www.state.gov/p/inl/rls/nrcrpt/2007/" target="_blank">www.state.gov/p/inl/rls/nrcrpt/2007/</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000136&pid=S0121-5612200700010000200002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </P>     <!-- ref --><P>C&aacute;rdenas, Mauricio, Ximena Cadena, y Carlos Caballero. 2005. &quot;An&aacute;lisis en el incremento en el gasto de defensa y seguridad: resultados y sostenibilidad de la estrategia&quot;. Ponencia presentada al Foro sobre la sostenibilidad de la estrategia de seguridad democr&aacute;tica el 5 de marzo de 2005. Bogot&aacute;: Fundaci&oacute;n Seguridad y Democracia. <a href="http://www.seguridadydemocracia.org/docs/pdf/externos/ponenciaMauricioC%C3%A1rdenas.pdf" target="_blank">http://www.seguridadydemocracia.org/docs/pdf/externos/ponenciaMauricioC%C3%A1rdenas.pdf</a> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000138&pid=S0121-5612200700010000200003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P>Contralor&iacute;a General de la Rep&uacute;blica. 2004. <I>Quinto Informe sobre Plan Colombia. </I>Bogot&aacute;: Imprenta Nacional. <a href="http://www.contraloriagen.gov.co" target="_blank">www.contraloriagen.gov.co</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000139&pid=S0121-5612200700010000200004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </P>     <!-- ref --><P>Departamento Nacional de Planeaci&oacute;n. Direcci&oacute;n de Justicia y Seguridad (DJS). 2006. <I>Balance Plan Colombia 1999-2005. </I><a href="http://www.dnp.gov.co/novedades_detalle.aspx?idn=113" target="_blank">http://www.dnp.gov.co/novedades_detalle.aspx?idn=113</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000141&pid=S0121-5612200700010000200005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><P>Departamento Nacional de Planeaci&oacute;n. Direcci&oacute;n de Justicia y Seguridad (DJS). 2007. <I>Estrategia de Fortalecimiento de la Democracia y el Desarrollo Social (2007-2013). </I><a href="http://www.dnp.gov.co/novedades_detalle.aspx?idn=113" target="_blank">http://www.dnp.gov.co/novedades_detalle.aspx?idn=113</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000143&pid=S0121-5612200700010000200006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </P>     <!-- ref --><P>Fundaci&oacute;n Seguridad y Democracia. 2004. <I>Colombia: Balance de seguridad 2001-2004. </I>Bogot&aacute;:Fundaci&oacute;n Seguridad y Democracia. <a href="http://www.seguridadydemocracia.org/" target="_blank">www.seguridadydemocracia.org/</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000145&pid=S0121-5612200700010000200007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </P>     <!-- ref --><P>Fundaci&oacute;n Seguridad y Democracia. 2007. <I>Balance de Seguridad 2006. </I>Bogot&aacute;: Fundaci&oacute;n Seguridad y Democracia. <a href="http://www.seguridadydemocracia.org/" target="_blank">www.seguridadydemocracia.org/</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000147&pid=S0121-5612200700010000200008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </P>     <!-- ref --><P>Latin America Working Group,LAWG. 2005. <I>Blueprint for a New Colombia Policy</I>.Washington: Center for International Policy.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000149&pid=S0121-5612200700010000200009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </P>     <!-- ref --><P>Marcella, Gabriel. 2003. <I>The United States and Colombia:The Journey to Ambiguity to Strategic Clarity&quot;. </I>Pennsylvania: U.S. Army War College, Strategic Studies Institute.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000151&pid=S0121-5612200700010000200010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </P>      ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><P>Oficina de Las Naciones Unidas Contra Las Drogas y El Delito. 2007. <I>Reporte Mundial de Drogas 2006. </I><a href="http://www.unodc.org" target="_blank">www.unodc.org</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000153&pid=S0121-5612200700010000200011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </P>      <!-- ref --><P>Ortiz, Rom&aacute;n. 2007. &quot;La seguridad en Colombia: los riesgos del &eacute;xito.&quot;. <I>ARI </I>N&ordm; 7. Madrid: Real Instituto Elcano.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000155&pid=S0121-5612200700010000200012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </P>     <!-- ref --><P>Presidencia de la Rep&uacute;blica. 2000. <I>Plan Colombia. </I>Bogot&aacute;:Presidencia de la Rep&uacute;blica de Colombia. <a href="http://www.presidencia.gov.co/webpresi" target="_blank">http://www.presidencia.gov.co/webpresi</a> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000157&pid=S0121-5612200700010000200013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P>Rangel,Alfredo. 2005. <I>La sostenibilidad militar de la seguridad. </I>Ponencia presentada en el Foro Sostenibilidad de la Seguridad Democr&aacute;tica, Bogot&aacute; : Fundaci&oacute;n Seguridad y Democracia.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000158&pid=S0121-5612200700010000200014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </P>     <!-- ref --><P>Rojas, Diana Marcela. 2006a. &quot;Balance de la pol&iacute;tica internacional del gobierno Uribe&quot;, <I>Revista An&aacute;lisis Pol&iacute;tico </I>N&ordm; 57: 85-115.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000160&pid=S0121-5612200700010000200015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </P>      <!-- ref --><P>Rojas, Diana Marcela. 2006b. &quot;Estados Unidos y la guerra en Colombia&quot; en <I>Nuestra Guerra sin nombre. Transformaciones del conflicto en Colombia. </I>Varios Autores, 37-70. Bogot&aacute;: Editorial Norma, IEPRI, Universidad Nacional de Colombia.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000162&pid=S0121-5612200700010000200016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </P>      <!-- ref --><P>Thoumi, Francisco. 2002. <I>El imperio de la droga: narcotr&aacute;fico, econom&iacute;a y sociedad en Los Andes. </I>Bogot&aacute;: Universidad Nacional de Colombia. IEPRI, Planeta.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000164&pid=S0121-5612200700010000200017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </P>      <!-- ref --><P>Tokatlian, Juan Gabriel. 2001. <I>Estados Unidos y los cultivos il&iacute;citos en Colombia: los tr&aacute;gicos equ&iacute;vocos de una fumigaci&oacute;n futil. </I>Working Paper. Berkeley: University of Berkeley.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000166&pid=S0121-5612200700010000200018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </P>     <!-- ref --><P>Urrutia, Nicol&aacute;s. 2004.&quot;El Gasto en Defensa y Seguridad: el caso colombiano en un contexto internacional&quot;. <I>Archivos de econom&iacute;a </I>No. 247. Bogot&aacute;: Direcci&oacute;n de Estudios Econ&oacute;micos.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000168&pid=S0121-5612200700010000200019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </P>     <!-- ref --><P>Varios autores. 2003. <I>El embrujo autoritario. Primer a&ntilde;o de &Aacute;lvaro Uribe V&eacute;lez. </I>Bogot&aacute;: Ediciones Antropos.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000170&pid=S0121-5612200700010000200020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </P>     <!-- ref --><P>WOLA. 2006. <I>In dubious battle: Fumigation and the U.S.War on Drugs in Colombia. </I>Washington: Memo to the Congress.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000172&pid=S0121-5612200700010000200021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </P>      <p>    <center><a name="g3"><img src="/img/revistas/rci/n65/65a2g3.jpg"></a></center></p>  </font>      ]]></body><back>
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