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<publisher-name><![CDATA[Departamento de Ciencia Política y Centro de Estudios Internacionales. Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de los Andes]]></publisher-name>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[LUCHAS HEGEMÓNICAS Y CAMBIO POLÍTICO: el avance de la izquierda suramericana en perspectiva comparada]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[The object of this article is to analyse the recent phenomenon of the left's advance in South America. Besides considering institutional and structural factors which contribute to the comprehension of the left's diverse expressions in the south of the continent, the analysis revolves around ideological and discursive aspects that give unity to the phenomenon. Starting from the hypothesis that the advance of the left in the region is linked to a process of hegemonic fights in societies with structural crisis, this article offers evidence that enlightens possible causal and explanatory factors of such a phenomenon from the perspective of discursive theory.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font face="Verdana" size="2">     <p align="center"><font size="4">LUCHAS HEGEM&Oacute;NICAS Y CAMBIO POL&Iacute;TICO: el avance de la izquierda suramericana en perspectiva comparada</font> </p>      <p align="center"><font size="3">HEGEMONIC STRUGGLES AND POLITICAL CHANGE: The Advance of the South American Left in Comparative Perspective</font> </p>     <p><b>Jorge Lazo Cividanes<Sup>* </Sup></b></p>     <p>* 	Doctor en Ciencia Pol&iacute;tica de la Universidad de Salamanca. Docente de las Universidades de Qu&eacute;bec y Ottawa, Canad&aacute;. Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:jorgelaz@yahoo.com">jorgelaz@yahoo.com</a> </p> <hr size="1">     <p><b>Resumen </b></p>     <p>Este art&iacute;culo se ocupa del an&aacute;lisis de un fen&oacute;meno reciente: el avance de la izquierda en Am&eacute;rica del Sur. Adem&aacute;s de considerar factores institucionales y estructurales que contribuyen a la comprensi&oacute;n de las distintas expresiones de la izquierda en el sur del continente, el an&aacute;lisis se centra en los aspectos ideol&oacute;gicos y discursivos que otorgan unidad al fen&oacute;meno. Partiendo de la hip&oacute;tesis de que el avance de la izquierda en la regi&oacute;n est&aacute; ligado a un proceso de luchas hegem&oacute;nicas en sociedades con crisis estructurales, este art&iacute;culo ofrece evidencias que iluminan posibles factores causales y explicativos del fen&oacute;meno, a partir de los supuestos de la Teor&iacute;a del Discurso. </p>     <p><b><i>Palabras clave: </i></b>Am&eacute;rica del Sur, izquierda, discurso, ideolog&iacute;a. </p> <hr size="1">     <p><b>Abstract </b></p>     <p>The object of this article is to analyse the recent phenomenon of the left&#39;s advance in South America. Besides considering institutional and structural factors which contribute to the comprehension of the left&#39;s diverse expressions in the south of the continent, the analysis revolves around ideological and discursive aspects that give unity to the phenomenon. Starting from the hypothesis that the advance of the left in the region is linked to a process of hegemonic fights in societies with structural crisis, this article offers evidence that enlightens possible causal and explanatory factors of such a phenomenon from the perspective of discursive theory. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b><i>Key words: </i></b>South America, left, discourse, ideology. </p>     <p>recibido 22/08/2007, aprobado 25/09/2007 </p> <hr size="1">     <P   ><b>Introducci&oacute;n </b></p>     <P   >El panorama pol&iacute;tico en    Am&eacute;rica Latina ha experimentado    en a&ntilde;os    recientes cambios profundos e insospechados    hace una d&eacute;cada.Atr&aacute;s ha quedado    un per&iacute;odo marcado por el    predominio de estrategias pol&iacute;ticas y    econ&oacute;micas que muchos pensaban acabar&iacute;a    con las tradicionales luchas ideol&oacute;gicas    y conducir&iacute;a -seg&uacute;n sus cr&iacute;ticos- al    establecimiento de una suerte de pensamiento &uacute;nico. Por aquel entonces, frente    al fracaso de sus modelos y el  desmoronamiento y descr&eacute;dito de sus referentes mundiales, la izquierda en el la izquierda en el  continente luc&iacute;a pol&iacute;ticamente inerme y  condenada al dilema de elegir entre el  ostracismo o la metamorfosis. Esos d&iacute;as  parecen hoy bastante lejanos: la izquierda  ha vuelto de su destierro transformando  el escenario de la pol&iacute;tica  latinoamericana, particularmente, al sur  del continente.</p>     <P   >En Am&eacute;rica del Sur, gobiernos    de izquierda han ido apareciendo, en    efecto, progresivamente: Venezuela    (1998), Chile (1999), Brasil (2002),    Ecuador (2002),Argentina (2003),Uruguay  (2004), Bolivia (2005), Per&uacute; (2006), a lo que habr&iacute;a que agregar los  triunfos de Michelle Bachelet en Chile  (2006) y las posibles reelecciones de  Lu&iacute;s In&aacute;cio &quot;Lula&quot; da Silva en Brasil y  Hugo Ch&aacute;vez en Venezuela. Este fen&oacute;meno  ha suscitado un vivo debate entre  acad&eacute;micos, pol&iacute;ticos y periodistas,  cuyas valoraciones son frecuentemente  antag&oacute;nicas y fuentes de nuevas pol&eacute;micas.  Particularmente vigorosa ha sido  la discusi&oacute;n en torno a la existencia o  no de un &quot;giro&quot; a la izquierda de la  pol&iacute;tica latinoamericana<Sup><a href="#n1">1</a></Sup>. A pesar de la  vivacidad de la pol&eacute;mica, curiosamente,  ello no se ha traducido hasta el  momento en la aparici&oacute;n de investigaciones  que aborden el fen&oacute;meno de  manera sistem&aacute;tica y permitan superar  visiones fragmentarias. Este trabajo pretende  contribuir a llenar ese vac&iacute;o. Para  ello, analizamos con detenimiento  aspectos cognitivos del fen&oacute;meno, adem&aacute;s  de aquellos institucionales y estructurales  que podr&iacute;an estar modelando las  distintas expresiones de una izquierda  latinoamericana que -como veremos tiene  unidad, pero es heterog&eacute;nea.</p>     <P   >En el presente, la heterogeneidad    de la izquierda suramericana se expresa,    por ejemplo, en aspectos institucionales    que sugieren la existencia de dos subgrupos    dentro del conjunto de los casos aqu&iacute;    considerados (Argentina, Bolivia, Brasil,    Chile, Ecuador y Venezuela). Existen, en    tal sentido, dos grandes patrones: por una    parte, pa&iacute;ses con niveles altos o medios de    gobernabilidad, donde el liderazgo y el    tipo de coalici&oacute;n en el gobierno son de    car&aacute;cter institucional (izquierda institucional)    y, por la otra, pa&iacute;ses donde las condiciones    son las opuestas (izquierda    extrainstitucional). En el primero grupo se    encuentran Argentina,Brasil y Chile,y en    el segundo, Bolivia, Ecuador y Venezuela.    En el caso de la izquierda extrainstitucional,    la crisis de gobernabilidad y la aparici&oacute;n    de formas de liderazgo no    institucionales podr&iacute;an estar ligadas al    colapso del sistema de partidos (Venezuela)    o a un debilitamiento acentuado de&eacute;ste (Bolivia y Ecuador).Por el contrario,    la izquierda institucional se presenta en    pa&iacute;ses donde, o el sistema de partidos se    muestra saludable y las tensiones sociales    son comparativamente menores (Chile),    o el sistema de partidos es capaz de resistirlas  y encauzarlas (Brasil y Argentina)<Sup><a href="#n2">2</a></Sup>.</p>      <p>Desde esta perspectiva, un an&aacute;lisis comparativo de la experiencia reciente en Venezuela sugiere que la estabilidad del sistema de partidos, en cuanto a continuidad o rupturas, estar&iacute;a relacionada con su capacidad para absorber o canalizar demandas de sectores desplazados social y pol&iacute;ticamente en contextos de grandes tensiones sociales. Podr&iacute;a afirmarse, por lo tanto, que: 1) la incapacidad de los actores pol&iacute;ticos tradicionales para representar  adecuadamente viejas y nuevas demandas y 2) su eventual aislamiento y deslegitimaci&oacute;n, a consecuencia de lo anterior, podr&iacute;an estar condicionando -all&iacute; donde la izquierda resulta victoriosa- la aparici&oacute;n de un tipo u otro de izquierda: institucional o extrainstitucional.</p>     <P   >Desde el punto de vista econ&oacute;mico, los a&ntilde;os previos a la llegada de la izquierda al poder revelan desempe&ntilde;os desiguales, con pa&iacute;ses en los que ciertas condiciones econ&oacute;micas (crecimiento, inflaci&oacute;n, ingreso, niveles de pobreza, etc.) resultaron muy negativas (Argentina, Bolivia, Ecuador y Venezuela) y otros en los que el deterioro fue menor (Brasil) o, por el contrario, hubo progresos (Chile). La aplicaci&oacute;n de reformas estructurales en la regi&oacute;n, por otra parte, no fue menos diversa, con casos como los de Argentina, Bolivia y Chile, donde se aplicaron de manera intensa, y otros como Brasil, Ecuador y Venezuela, de forma m&aacute;s bien exigua (Correa 2002: 91). Estas divergencias, en s&iacute; mismas, no aclaran ni explican el avance de la izquierda en el continente, pero iluminan la comprensi&oacute;n del fen&oacute;meno: las condiciones econ&oacute;micas seguramente han contribuido a modelar el tipo de izquierda que se presenta en los diversos pa&iacute;ses.Visto as&iacute;, dir&iacute;amos que las condiciones econ&oacute;micas negativas podr&iacute;an estar incidiendo en el deterioro de las condiciones institucionales, favoreciendo as&iacute; la emergencia de una determinada tendencia (moderada o radical) del fen&oacute;meno; tendencias que, como veremos posteriormente, se manifiestan a trav&eacute;s de elementos ideol&oacute;gicos en los discursos. </p>     <p>Y es justamente en el plano del discurso donde la izquierda suramericana encuentra los ejes que la articulan y le dan unidad. Los aspectos institucionales y estructurales que contribuyen a comprenderla no son suficientes para dar cuenta de un fen&oacute;meno complejo, cuyos &aacute;ngulos cognitivos son claves para explicarlo. En tal sentido, partimos de la hip&oacute;tesis de que el avance de la izquierda en la regi&oacute;n est&aacute; ligado a un proceso de luchas hegem&oacute;nicas en sociedades con crisis estructurales. Para demostrar su plausibilidad, comparamos una muestra de discursos de un conjunto de presidentes que han encarnado el avance de esta corriente pol&iacute;tica en Am&eacute;rica del Sur, con el objeto de que ello nos permita: 1) ubi-car y comparar los elementos fundamentales que los componen desde el punto de vista ideol&oacute;gico<Sup><a href="#n3">3</a></Sup>y 2) dilucidar posibles claves causales y explicativas del fen&oacute;meno, a partir de los supuestos de la Teor&iacute;a del Discurso<Sup><a href="#n4">4</a></Sup>. </p>     <p>El trabajo est&aacute; dividido en cinco partes. A la introducci&oacute;n -en la que ya esbozamos rasgos institucionales y estructurales que caracterizan y diferencian los casos considerados- le sigue un apartado en el cual describimos la relaci&oacute;n que existe entre el lenguaje, el discurso y la hegemon&iacute;a. Posteriormente, presentamos el protocolo y los resultados del an&aacute;lisis de los discursos seleccionados mediante tablas que describen los planos ideol&oacute;gicos de los mismos. Seguidamente consideramos de modo comparativo estos resultados desde la perspectiva de la Teor&iacute;a del Discurso, antes de finalizar con las conclusiones del trabajo. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>Lenguaje, discurso y hegemon&iacute;a: algunas premisas </b></p>     <p>Como sabemos, el lenguaje se encuentra en el origen de las relaciones sociales y, desde luego, pol&iacute;ticas. La pol&iacute;tica es, en buena medida, acci&oacute;n simb&oacute;lica (Le Bart 1998: 117). Formalmente, el lenguaje es un sistema de posibles declaraciones, un conjunto finito de reglas, que autoriza un n&uacute;mero infinito de <i>performances </i>(Foucault 1998: 306). Es, adem&aacute;s, una necesaria precondici&oacute;n para el pensamiento, y no s&oacute;lo nombra el mundo, tambi&eacute;n le da sentido y lo ordena<Sup><a href="#n5">5</a></Sup>(Burr 1995: 7; Lecourt 1999: 413). Desde el punto de vista de la conciencia social, los l&iacute;mites del lenguaje son los l&iacute;mites del mundo (Wittgenstein 1971: 149). El lenguaje es, por otra parte,indeterminado,y tal indeterminaci&oacute;n tiene importancia pol&iacute;tica: la lucha pol&iacute;tica involucra la contestaci&oacute;n de significados fijados por proyectos pol&iacute;ticos previos y su rearticulaci&oacute;n en nuevas cadenas de significados (Nash 2000: 29). El lenguaje es, de ese modo, un espacio de variabilidad, desacuerdos y conflictos potenciales, por lo que involucra relaciones de poder. </p>     <p>El lenguaje transforma el mundo e incorpora las cosas de &eacute;ste a trav&eacute;s de la significaci&oacute;n (Taylor 1995: 107). Sin embargo, los significados son hist&oacute;ricos,por lo cual,el &uacute;nico modo de tener acceso al significado de una declaraci&oacute;n es situ&aacute;ndola en su contexto de mundo. Una palabra, expresi&oacute;n o proposici&oacute;n no tiene, en consecuencia, significado en s&iacute; misma, lo adquiere por la formaci&oacute;n discursiva en la que es producida y cambia de significado de acuerdo a la posici&oacute;n sostenida por aquellos que la usan (P&ecirc;cheux 1982: 111). El discurso opera, entonces, como una construcci&oacute;n social y pol&iacute;tica que establece un sistema de relaciones entre diferentes objetos y pr&aacute;cticas y provee posiciones con las cuales los agentes sociales se identifican (Howarth y Stavrakakis 2000: 3). </p>     <p>En tanto pr&aacute;ctica articulatoria, todo discurso es construido como un intento de edificar un &quot;centro&quot;, de saturar un determinado espacio social y cognitivo<Sup><a href="#n6">6</a></Sup>. Los puntos privilegiados del discurso son llamados &quot;puntos noda-horizonte de inteligibilidad en el que les&quot;, los cuales son significantes privile-s&oacute;lo se reconocen la coherencia y legigiados en el discurso que atan o juntan timidad de ciertas demandas y posicioun sistema particular de significados o nes autorizadas para los sujetos<Sup><a href="#n8">8</a></Sup>. cadena de significantes (Laclau y Desconociendo su historicidad y con-Mouffe 2001: 112).Tomemos un ejem-tingencia (lo propio de la ideolog&iacute;a) y plo cl&aacute;sico: un n&uacute;mero preexistente y siguiendo la l&oacute;gica que impone tal disponible de significantes (democra-horizonte, el discurso que lo encarna se cia, Estado, libertad, etc.) adquiere un presenta como la &uacute;nica manera posible nuevo significado, al ser articulados de pensar lo pol&iacute;tico. alrededor del significante &quot;comunis-El proceso de construcci&oacute;n mo&quot; (el punto nodal). Gracias a su hegem&oacute;nica es complejo<Sup><a href="#n9">9</a></Sup>. En princiintervenci&oacute;n, tales elementos son trans-pio, hay que entender una paradoja: la formados en &quot;momentos&quot; del discurso hegemon&iacute;a tiene que ver con objetos comunista; es decir, su significado es (de representaci&oacute;n) que dentro del parcialmente fijado por el punto nodal. &aacute;mbito social son al mismo tiempo La democracia adquiere, por ello, el sig-imposibles y necesarios<Sup><a href="#n10">10</a></Sup>. La articulanificado de &quot;democracia real&quot;, opuesta ci&oacute;n hegem&oacute;nica s&oacute;lo es posible cuana la &quot;democracia burguesa&quot;<Sup><a href="#n7">7</a></Sup>(Howarth do sobre tales objetos opera la y Stavrakakis 2000: 8). dicotom&iacute;a particularidad-universalidad. </p>      <p>Este proceso articulatorio es el mismo que, mediante la constitución de equivalencias y diferencias, construye  identidades sociales y sienta las bases para la conformación de visiones de mundo (tan precarias e inestables como las propias identidades). Desde esta perspectiva, un proyecto político, cuando deviene hegemónico, opera como un imaginario social, que configura un horizonte de inteligibilidad en el que sólo se reconocen la coherencia y legitimidad de ciertas demandas y posiciones autorizadas para los sujetos<sup><a href="#n8">8</a></sup>. Desconociendo su historicidad y contingencia (lo propio de la ideología) y siguiendo la lógica que impone tal horizonte, el discurso que lo encarna se presenta como la única manera posible de pensar lo político.</p>      <p>El proceso de construcción hegemónica es complejo<sup><a href="#n9">9</a></sup>. En principio, hay que entender una paradoja: la hegemonía tiene que ver con objetos (de representación) que dentro del ámbito social son al mismo tiempo imposibles y necesarios<sup><a href="#n10">10</a></sup>. La articulación hegemónica sólo es posible cuando sobre tales objetos opera la dicotomía particularidad-universalidad. En virtud de que lo universal no es representable directamente (no hay un concepto que corresponda al objeto), cualquier tentativa de representación constituye inevitablemente una distorsión. La pretensión de que una particularidad se transforme en representación o tome el lugar de lo universal está, justamente, en el centro de las relaciones hegemónicas (Laclau 2000: 56). </p>      <p>Lo que determina en distintas circunstancias que un significante y no otro ocupe la funci&oacute;n significativa pertenece justamente al campo de la pol&iacute;tica. En el paso de lo particular a lo universal,la relaci&oacute;n hegem&oacute;nica requiere la producci&oacute;n de &quot;significantes vac&iacute;os&quot;. En ese sentido, las operaciones hegem&oacute;nicas podr&iacute;amos comprenderlas como la representaci&oacute;n de la particularidad de un grupo que se convierte, mediante la producci&oacute;n de un significante vac&iacute;o, en la encarnaci&oacute;n de la necesidad ausente, del objeto imposible (Laclau 1996: 44). El que cada uno de estos elementos se integre en un proceso articulatorio hegem&oacute;nico es posible, dado el car&aacute;cter incompleto y abierto de lo social (Laclau y Mouffe 2001: 93). Sin embargo, no toda articulaci&oacute;n supone una pr&aacute;ctica hegem&oacute;nica; son necesarias dos condiciones: la presencia de fuerzas antag&oacute;nicas y la inestabilidad de las fronteras que las separan. </p>     <p>En consecuencia:1) la articulaci&oacute;n de un discurso pol&iacute;tico s&oacute;lo puede tomar lugar alrededor de un significante vac&iacute;o que funcione como un punto nodal, 2) dada la apertura de lo social y la infinitud del campo discursivo,las pr&aacute;cticas de articulaci&oacute;n consisten precisamente en la construcci&oacute;n de puntos nodales, 3) todo lo cual nos lleva a que el objetivo de un proyecto hegem&oacute;nico es construir y establecer puntos nodales (Howarth y Stavrakakis 2000: 15). El discurso neoliberal es un buen ejemplo, en la medida que redefini&oacute; los t&eacute;rminos del debate pol&iacute;tico y conform&oacute; una nueva agenda caracterizada por sus ataques al centralismo y burocratismo del Estado, la celebraci&oacute;n de la iniciativa individual y las virtudes del mercado como mecanismo de regulaci&oacute;n. La predominancia de estos &quot;momentos&quot;del discurso neoliberal oblig&oacute; a las fuerzas opositoras a reconsiderar sus concepciones sobre la relaci&oacute;n entre el Estado,la econom&iacute;a y la sociedad (Torfing 1999: 102). </p>     <p>Las pr&aacute;cticas hegem&oacute;nicas son, en consecuencia, una forma de actividad pol&iacute;tica que envuelve la articulaci&oacute;n de diferentes identidades y subjetividades en un proyecto com&uacute;n, y la formaci&oacute;n hegem&oacute;nica es, por su parte, el resultado u <i>outcome </i>del proyecto. Esta formaci&oacute;n hegem&oacute;nica lo es hasta que se presenta una situaci&oacute;n de dislocaci&oacute;n que provee las condiciones para la construcci&oacute;n de relaciones antag&oacute;nicas entre los agentes. Es decir, la dislocaci&oacute;n quiebra identidades y discursos, hace visible la contingencia de la estructura discursiva y crea un vac&iacute;o de significado que estimula nuevas construcciones discursivas, las cuales intentan saturar (fijar) las estructuras dislocadas (Howarth y Stavrakakis 2000: 13). La crisis de un discurso pol&iacute;tico dominante constituye,por ello,la progresiva desarticulaci&oacute;n de sus elementos constitutivos (Laclau 1970: 188). La dislocaci&oacute;n ser&iacute;a, entonces, una situaci&oacute;n en la que los elementos en la estructura social no est&aacute;n representados adecuadamente, y ello produce una crisis en la formaci&oacute;n hegem&oacute;nica presente. </p>     <p>La articulaci&oacute;n hegem&oacute;nica supone, por otra parte, antagonismo, que tiene que ver con los procesos de identificaci&oacute;n. Y un antagonismo sobreviene cuando la presencia de un &quot;otro&quot; me previene de ser totalmente &quot;yo&quot;, cuando mi identidad fallida se articula<Sup><a href="#n11">11</a></Sup>.Esta articulaci&oacute;n se realiza en el discurso mediante un proceso de construcci&oacute;n de diferencias y equivalencias entre los agentes sociales, como ocurre en una lucha hegem&oacute;nica con el paso de lo particular a lo universal: si la l&oacute;gica de la equivalencia expande un sistema de diferencias e instituye una frontera pol&iacute;tica entre dos campos opuestos, la l&oacute;gica de la diferencia consiste, al contrario, en la expansi&oacute;n de un sistema de diferencias mediante la disoluci&oacute;n de cadenas de equivalencias existentes (Howarth y Stavrakakis 2000: 11). Mientras la l&oacute;gica de la equivalencia permite dividir el espacio social condensando significados alrededor de dos polos antag&oacute;nicos, la l&oacute;gica de la diferencia debilita y dispersa una polaridad de antagonismos<Sup><a href="#n12">12</a></Sup>. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>El discurso de la izquierda suramericana y sus claves ideol&oacute;gicas </b></p>     <p>Para llevar a cabo nuestro an&aacute;lisis, desde el punto de vista metodol&oacute;gico hemos seguido el siguiente protocolo. De acuerdo al procedimiento de an&aacute;lisis cualitativo propuesto por Robert y Bouillaguet (1997), llevamos a cabo un an&aacute;lisis de contenido del discurso pol&iacute;tico de seis presidentes de izquierda en Am&eacute;rica del Sur. Siguiendo a Miles y Huberman (2003: 58-61), hemos seleccionado como muestra cinco discursos de cada uno de los seis presidentes, bajo el criterio de &quot;intensidad&quot;: los casos expresan el fen&oacute;meno con intensidad pero sin car&aacute;cter extremo. Los cinco discursos, en cada caso, est&aacute;n integrados por una alocuci&oacute;n o entrevista durante la campa&ntilde;a electoral, el discurso de toma de posesi&oacute;n, el discurso tradicional ante la Asamblea de Naciones Unidas y dos alocuciones posteriores a las elecciones. No teniendo esta muestra una representatividad de tipo estad&iacute;stico, sin embargo, expresa ampliamente el fen&oacute;meno, como hemos corroborado a trav&eacute;s de la lectura posterior de una decena de discursos de estos mismos l&iacute;deres y diversas declaraciones en medios de comunicaci&oacute;n. Los detalles de cada uno de los cinco discursos seleccionados se encuentran se&ntilde;alados en las referencias al final del trabajo (fuentes documentales). Igualmente, en el an&aacute;lisis utilizamos tres categor&iacute;as (representaciones, actitudes y acciones<Sup><a href="#n13">13</a></Sup>), y la unidad de registro utilizada para la disecci&oacute;n del texto fue la frase<Sup><a href="#n14">14</a></Sup>. Una vez concluida la aplicaci&oacute;n de la t&eacute;cnica a la muestra seleccionada, los resultados son los siguientes<Sup><a href="#n15">15</a></Sup>: </p>     <p>    <center><img src="img/revistas/rci/n66/66a6g1.jpg"></center></p>     <p>    <center><img src="img/revistas/rci/n66/66a6g2.jpg"></center></p>     <p>    <center><img src="img/revistas/rci/n66/66a6g3.jpg"></center></p>     <p>    <center><img src="img/revistas/rci/n66/66a6g4.jpg"></center></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>    <center><img src="img/revistas/rci/n66/66a6g5.jpg"></center></p>     <p>    <center><img src="img/revistas/rci/n66/66a6g6.jpg"></center></p>     <p><b>El avance de la izquierda en Am&eacute;rica del Sur: &iquest;la expresi&oacute;n de una nueva hegemon&iacute;a? </b></p>     <p>M&aacute;s all&aacute; de la &quot;epidermis&quot; en la cual cada uno de los discursos expresa particularidades de la din&aacute;mica interna de cada pa&iacute;s o del proyecto espec&iacute;fico de cada candidato-presidente, el an&aacute;lisis detallado de los resultados expuestos en las tablas revela patrones comunes. Si miramos integralmente las tres categor&iacute;as que componen la estructura ideol&oacute;gica, podr&iacute;amos subrayar que las acciones propuestas son c&oacute;nsonas con las representaciones y las actitudes describen la divisi&oacute;n del campo pol&iacute;tico que la izquierda pretende establecer. Hay, por otra parte, una convergencia de todos los discursos hacia los temas de la injusticia social, la pobreza, la crisis del modelo de desarrollo (neoliberalismo), la importancia del Estado como actor econ&oacute;mico y los desaf&iacute;os que para los pa&iacute;ses del &aacute;rea significan la globalizaci&oacute;n, la deuda externa y la inserci&oacute;n en los mercados internacionales. </p>     <p>La izquierda pretende, asimismo, ser asociada al cambio, ya sea mediante met&aacute;foras nacionalistas, la adopci&oacute;n de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas diferentes o la superaci&oacute;n del pasado. La izquierda converge en torno a una serie de cr&iacute;ticas alrededor del modelo de desarrollo ligado a la econom&iacute;a de mercado y de las presuntas secuelas que, sobre el conjunto de la sociedad, dej&oacute; su aplicaci&oacute;n, tanto en el &aacute;mbito social como en el econ&oacute;mico y pol&iacute;tico. La cr&iacute;tica al mercado es un&aacute;nime, aunque con matices. Desde un rechazo total de Morales al mercado y la competitividad, por ser el origen de los males mundiales, hasta un moderado Lagos acusando sus iniquidades (y reivindicando, en consecuencia, el &aacute;mbito de lo p&uacute;blico); la visi&oacute;n de conjunto ser&iacute;a que el mercado excluye y afecta la cohesi&oacute;n social. El comercio y el desarrollo no pueden perseguirse, entonces, a costa de la desigualdad y la pobreza, frente a la cual hay que actuar con pol&iacute;ticas p&uacute;blicas. La pobreza constituye, para el conjunto de nuestros casos, un derecho humano violado, una acto discriminatorio, ante el cual el discurso de la izquierda promete el rescate de la dignidad. </p>     <p>Pero el mercado es un componente del verdadero factor nocivo, el modelo econ&oacute;mico anterior. El neoliberalismo es, desde la perspectiva de todos los discursos, el verdadero causante de la situaci&oacute;n de pobreza y exclusi&oacute;n de grandes sectores sociales. Es, por otra parte, una ideolog&iacute;a asociada al &quot;neocolonialismo&quot;, a convulsiones sociales, por la aplicaci&oacute;n de los &quot;paquetes&quot; del FMI (Guti&eacute;rrez, Ch&aacute;vez y Morales); al individualismo y la falta de solidaridad, que atentan contra la justicia social (Lula, Lagos, Kirchner, Ch&aacute;vez). La crisis que atraviesa la regi&oacute;n es, en tal sentido, la consecuencia de los a&ntilde;os de su aplicaci&oacute;n y requiere, para superarla, la implementaci&oacute;n de un cambio de paradigma: unas veces, un modelo econ&oacute;mico nacional e inclusivo (Kirchner); otras, un desarrollo nacionalista con base en una econom&iacute;a solidaria (Lula), en ocasiones un socialismo con reminiscencias indigenistas (Morales), o una tercera v&iacute;a que supere los fracasos del capitalismo y el comunismo, la cual es llamada &quot;econom&iacute;a humanista&quot; (Ch&aacute;vez). </p>     <p>En su discurso, la izquierda suramericana reformula los objetivos que deben ser perseguidos por las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas en el &aacute;mbito de la econom&iacute;a. El m&aacute;s importante de todos, desde luego, es alcanzar un crecimiento sustentable y equitativo. Sobre esa base debe medirse el &eacute;xito de tales pol&iacute;ticas. Para lograrlo, se requiere diversificar las exportaciones (Kirchner, Guti&eacute;rrez y Lula), fortalecer la acumulaci&oacute;n de capital nacional (Ch&aacute;vez), fortalecer el consumo interno (Kirchner), pero siempre cuidando los equilibrios (todos, excepto Morales). Tales transformaciones requieren, obviamente, de un cambio de rol del Estado. Si en los a&ntilde;os del liberalismo el mercado correg&iacute;a las ineficiencias del Estado, ahora se trata de lo contrario: el Estado corrige los trastornos que produce el mercado, mediante la (re)distribuci&oacute;n de la riqueza (todos) y la provisi&oacute;n de educaci&oacute;n y salud (Ch&aacute;vez, Lagos, Guti&eacute;rrez, Lula y Kirchner). La buena ejecuci&oacute;n del rol del Estado aumenta la inclusi&oacute;n y mejora la cohesi&oacute;n social. </p>     <p>Pero en el discurso de la izquierda suramericana, los cambios en el modelo econ&oacute;mico representan s&oacute;lo una parte de las transformaciones necesarias. La crisis es econ&oacute;mica, pero tambi&eacute;n pol&iacute;tica. Los desequilibrios sociales afectan la democracia y la gobernabilidad: las instituciones necesitan que haya cohesi&oacute;n social (Lagos), los &oacute;rganos del poder p&uacute;blico deben luchar contra la pobreza y las injusticias (Guti&eacute;rrez), con exclusi&oacute;n no es viable la democracia (Kirchner), la corrupci&oacute;n afecta su calidad (Ch&aacute;vez, Kirchner, Guti&eacute;rrez). La justicia social es necesaria para la salud de la democracia y se debe, para ello, atender la deuda social. En el mejor inter&eacute;s de satisfacer estos fines, la democracia, por otra parte, debe ser &quot;participativa&quot; (Guti&eacute;rrez) o &quot;efectiva&quot; (Kirchner), o &quot;protag&oacute;nica&quot; (Ch&aacute;vez), o &quot;social&quot; y &quot;econ&oacute;mica&quot; (Lula). No necesariamente la burguesa-liberal que nos ha servido de modelo durante d&eacute;cadas (Ch&aacute;vez, Guti&eacute;rrez). El verdadero soberano es el pueblo (Ch&aacute;vez, Lagos, Guti&eacute;rrez, Morales) y hay que rescatar la identidad y la soberan&iacute;a (Lula, Ch&aacute;vez, Guti&eacute;rrez, Morales). </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El discurso, como hemos dicho, divide el campo de la pol&iacute;tica, y con base en las actitudes descritas en las distintas tablas, podemos conformar el mapa de actores con el que la izquierda opera en Am&eacute;rica del Sur. La categor&iacute;a sobre la cual todos los discursos convergen en t&eacute;rminos reivindicativos es la de desfavorecidos. Ello ocurre acompa&ntilde;ado de una revalorizaci&oacute;n de sectores de la sociedad, como campesinos, ind&iacute;genas, comunidad negra, movimientos sociales y peque&ntilde;os productores. Cuando se trata, por el contrario, de sectores ligados al capital, la situaci&oacute;n es ambigua: hay quienes valoran positivamente a inversionistas y empresarios (Lagos, Lula); otros que distinguen entre empresarios honestos e inescrupulosos (Guti&eacute;rrez, Ch&aacute;vez, Morales), y aquellos que, cuando se trata de empresarios, prefieren que sean nacionales (Kirchner). Los banqueros, en general, no son muy populares (Ch&aacute;vez, Kirchner, Guti&eacute;rrez, Morales) y los tenedores de deuda, ya sabemos, son villanos en el sur (Kirchner). </p>     <p>Ahora bien, tanto o m&aacute;s importante es la divisi&oacute;n en t&eacute;rminos de lo que podr&iacute;amos llamar metaf&oacute;ricamente la dicotom&iacute;a &quot;aliados&quot;-&quot;enemigos&quot;. Aqu&iacute; encontramos, nuevamente, la gran convergencia: el enemigo de todos, tanto interno como externo, son los neoliberales. De all&iacute; en adelante hay matices de distintos tipos. Si hablamos en el plano externo de la dicotom&iacute;a, entre ellos mismos se presentan empat&iacute;as: con Ch&aacute;vez (Guti&eacute;rrez, Morales), con Lula (Morales, Ch&aacute;vez), con Fidel Castro (Ch&aacute;vez, Morales). Igualmente, existen antipat&iacute;as o rechazos: George W. Bush (Morales, Ch&aacute;vez).Viendo el asunto respecto a los pa&iacute;ses, las actitudes hacia EE. UU. son algunas veces positivas (Lula, Kirchner), lo mismo que hacia Cuba (Morales, Ch&aacute;vez).Y si de organismos multilaterales y acuerdos se trata, existen actitudes positivas en los casos de la ONU (Kirchner, Lagos, Lula), Mercosur (todos), Comunidad Europea (Lagos, Lula y Morales), Comunidad Andina (Guti&eacute;rrez), OMC (Lagos), y ALCA (Lagos); y negativas en los de FMI (Ch&aacute;vez, Kirchner, Morales), BM (Morales) y ALCA (Ch&aacute;vez, Morales y Guti&eacute;rrez). </p>     <p>Respecto al enemigo interno, es identificado unas veces como la oligarqu&iacute;a (Ch&aacute;vez, Morales, Lula, Guti&eacute;rrez); otras, como la derecha (Lagos, Guti&eacute;rrez); en ocasiones, como las c&uacute;pulas pol&iacute;ticas (Ch&aacute;vez, Guti&eacute;rrez, Morales), o como figuras que alguna vez las representaron: M&eacute;nem y De la R&uacute;a (Kirchner). </p>     <p>El discurso de la izquierda suramericana, como hemos visto, pivota alrededor de la noci&oacute;n de justicia, que, en su caso, adem&aacute;s, est&aacute; articulada como un tipo particular de justicia: la justicia social. Hemos dicho que las operaciones hegem&oacute;nicas requieren la transformaci&oacute;n de estos significantes vac&iacute;os en puntos nodales, y lo clave aqu&iacute; es comprender c&oacute;mo opera este punto nodal en la din&aacute;mica que permite el paso de lo particular a lo universal. Esta din&aacute;mica facilita, por ejemplo, que un grupo o parcialidad (y sus intereses) encarne el inter&eacute;s colectivo (lo universal). Nuestros casos construyen un discurso en el que la izquierda se autorrepresenta como un proyecto (lucha contra el neoliberalismo) que encarna la alternativa y ofrece la posibilidad de satisfacer esa necesidad ausente o faltante que aqueja a vastos sectores desfavorecidos del continente (la justicia social). </p>     <p>Es evidente que la crisis del modelo neoliberal a finales de los noventa signific&oacute; lo que en la Teor&iacute;a del Discurso se conoce como una etapa de &quot;dislocaci&oacute;n&quot;. Ello no es s&oacute;lo evidente en los discursos que aqu&iacute; se han analizado; una simple revisi&oacute;n general del debate sobre el mejor modelo de desarrollo para Am&eacute;rica Latina desde finales de la d&eacute;cada del noventa hacia ac&aacute; pondr&aacute; en evidencia el agotamiento del neoliberalismo, no s&oacute;lo en t&eacute;rminos de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas, sino sobre todo como corriente ideol&oacute;gica dominante. No en vano, organismos multilaterales como el BM y el BID, antiguos bastiones de la ortodoxia econ&oacute;mica neoliberal, vienen desde hace tiempo enfatizando la importancia de factores institucionales y reivindicando el rol del Estado en la econom&iacute;a. </p>     <p>Sin embargo, el simple agotamiento de un modelo econ&oacute;mico (entendiendo por ello la incapacidad de &eacute;ste para producir unos determinados resultados en un momento dado) no produce ni significa en s&iacute; mismo una situaci&oacute;n de dislocaci&oacute;n. Una dislocaci&oacute;n, recordemos, produce un quiebre de identidades y hace visible la contingencia de la estructura discursiva, crea un vac&iacute;o de significado y estimula nuevas construcciones discursivas. Es decir, en un momento dado, los elementos en la estructura social no est&aacute;n representados adecuadamente, y se dislocan. Si pensamos en el ocaso de la experiencia neoliberal, en el momento a partir del cual sobrevino la dislocaci&oacute;n de tal discurso, el &quot;Estado&quot;, el &quot;mercado&quot;, la &quot;iniciativa individual&quot;, etc., se transforman en elementos &quot;flotantes&quot; que demandaban una nueva articulaci&oacute;n. </p>     <p>Por ello, Lula, Kirchner, Guti&eacute;rrez, hablan de &quot;competencia&quot;, de &quot;eliminaci&oacute;n de barreras arancelarias&quot;, de &quot;condena a los subsidios&quot;, de &quot;defensas de los equilibrios&quot;, etc. Se trata de &quot;momentos&quot; de este discurso, y como tales, no pueden verse en forma aislada: la significaci&oacute;n que ellos adquieren dentro de la formaci&oacute;n discursiva de la que son parte depende de una articulaci&oacute;n basada en la noci&oacute;n de justicia y no en la de competitividad (como lo ser&iacute;a en la perspectiva neoliberal). Esto es una clave para su comprensi&oacute;n, para evitar lecturas aisladas de proposiciones y frases que, fuera de contexto, pueden parecer simples contradicciones, como la &quot;sustituci&oacute;n competitiva de importaciones&quot; (Lula). Hay otros ejemplos de la articulaci&oacute;n de &quot;elementos&quot; y su transformaci&oacute;n en &quot;momentos&quot;: la democracia se transforma en &quot;democracia efectiva&quot; o &quot;democracia social&quot;; la deuda, en &quot;deuda social&quot;; el desarrollo, en &quot;desarrollo sustentable&quot;; la ciudadan&iacute;a, en &quot;ciudadan&iacute;a econ&oacute;mica&quot;; la seguridad, en &quot;seguridad alimentaria&quot;<Sup><a href="#n16">16</a></Sup>. Es decir, todos adquieren su significaci&oacute;n en el discurso de la izquierda suramericana a partir de un punto nodal: la justicia (que, siguiendo la l&oacute;gica, es ella misma &quot;justicia social&quot;). </p>     <p>Ahora, una articulaci&oacute;n hegem&oacute;nica debe reunir, para ser tal, la presencia de fuerzas antag&oacute;nicas y la inestabilidad de las fronteras que las separan (dislocaci&oacute;n). La l&oacute;gica de la equivalencia, como indicamos, permite dividir el espacio social condensando significados alrededor de dos polos antag&oacute;nicos. En ese sentido, lo que encontramos en los discursos de nuestros seis casos es la construcci&oacute;n de una polaridad muy acusada entre neoliberales (ellos) y antineoliberales (nosotros). El discurso de la izquierda suramericana, a grandes trazos, utiliza una l&oacute;gica de equivalencias, por la cual se debilitan y minimizan las diferencias existentes entre grupos o actores sociales en los distintos pa&iacute;ses. Por una parte, pueblo, pobres, trabajadores, comunidades &eacute;tnicas, campesinos, etc., quedan todos agrupados bajo la noci&oacute;n de sectores &quot;desfavorecidos&quot; (con fuerte presencia de rasgos nacionalistas, principalmente en los casos de Guti&eacute;rrez, Ch&aacute;vez y Morales). Por la otra, la clase pol&iacute;tica, la oligarqu&iacute;a, los banqueros, los terratenientes, ciertos sectores empresariales (deshonestos y ap&aacute;tridas), los organismos multilaterales (BM y FMI) y el gobierno de EE. UU. integrar&iacute;an la corriente neoliberal, que es siempre asociada a intereses imperialistas y antinacionales. </p>     <p><b>Conclusiones</b> </p>     <p>Este trabajo comienza describiendo someramente algunos elementos institucionales y estructurales que son mencionados con frecuencia como factores que en la actualidad diferencian internamente a la izquierda en Am&eacute;rica del Sur. Con base en los tipos de coalici&oacute;n y liderazgo y la situaci&oacute;n de gobernabilidad que hay en cada uno de los casos considerados, apunt&aacute;bamos la existencia de dos expresiones, una institucional y otra extrainstitucional. Se&ntilde;al&aacute;bamos adem&aacute;s que, no obstante su heterogeneidad, la izquierda suramericana encuentra -como vimos en el apartado anterior- su unidad en el plano cognitivo del fen&oacute;meno. En los discursos se pone de manifiesto una convergencia significativa en la agenda pol&iacute;tica que propone la izquierda y, desde el punto de vista ideol&oacute;gico, &eacute;stos siguen un patr&oacute;n an&aacute;logo en t&eacute;rminos de representaciones, actitudes y acciones pol&iacute;ticas. Ello se hace a&uacute;n m&aacute;s evidente cuando se establecen contrastes con discursos pertenecientes a otros espacios del espectro ideol&oacute;gico, como en los casos de los presidentes Vicente Fox y &Aacute;lvaro Uribe V&eacute;lez (Lazo 2006). </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Con base en los elementos ideol&oacute;gicos descritos previamente (y referidos a factores como 1) el modelo econ&oacute;mico y el tipo de democracia propugnada, 2) las valoraciones de los agentes econ&oacute;micos ligados al capital y 3) la divisi&oacute;n interna y externa de los antagonismos pol&iacute;ticos) es posible establecer una diferencia entre los discursos que expresan posiciones moderadas (izquierda reformista) y aquellos que manifiestan tendencias m&aacute;s bien antisistema o de ruptura (izquierda radical). Entre los primeros se ubican los discursos de Lula y Lagos, y entre los segundos, los discursos de Kirchner, Ch&aacute;vez, Guti&eacute;rrez y Morales. Desde esta perspectiva, en el sur del continente tendr&iacute;amos varias combinaciones de izquierdas victoriosas. Por una parte, Argentina, que representa el caso de una izquierda con un discurso de inclinaciones relativamente radicales en medio de un entramado institucional que ha resistido las crisis recientes del pa&iacute;s; luego Brasil y Chile, donde tendencias discursivas moderadas se combinan con estabilidad institucional; y finalmente, Bolivia, Ecuador y Venezuela, en los que confluyen inclinaciones radicales e inestabilidad pol&iacute;tica (ver el <a href="#c1">cuadro 1</a>).</p>     <p>    <center><a name="c1"><img src="img/revistas/rci/n66/66a6c1.jpg"></a> </center></p>      <p>Todo esto sugiere que, dentro del conjunto de fuerzas que integran la izquierda suramericana, ah&iacute; donde los resultados econ&oacute;micos fueron peores y donde el sistema de partidos enfrentaba problemas mayores de gobernabilidad, el tipo de izquierda que alcanz&oacute; el poder tuvo rasgos menos institucionales y m&aacute;s radicales en sus posiciones discursivas, que el tipo de izquierda que gobierna pa&iacute;ses donde las condiciones materiales se deterioraron menos o transitoriamente, y que no confrontan problemas de gobernabilidad importantes. </p>     <p>Ahora, visto desde la perspectiva de la Teor&iacute;a del Discurso, nuestro an&aacute;lisis deja en evidencia los componentes mediante los cuales el discurso de la izquierda latinoamericana constituye una formaci&oacute;n hegem&oacute;nica que involucra la construcci&oacute;n de un imaginario social, de un horizonte que dicta pautas sobre la legitimidad de demandas, posiciones y actores de la vida pol&iacute;tica. Como se&ntilde;alamos previamente, las hegemon&iacute;as no son, por cierto, fen&oacute;menos permanentes ni que uniformizan, en el sentido de hacer desaparecer los antagonismos. M&aacute;s bien son coyunturales y su duraci&oacute;n depende del surgimiento de situaciones de crisis o dislocaciones. </p>     <p>As&iacute; como una d&eacute;cada atr&aacute;s el neoliberalismo constituy&oacute; un horizonte cognitivo que organiz&oacute; la agenda p&uacute;blica, redefini&oacute; roles y otorg&oacute; legitimidades, el discurso de la izquierda expresa actualmente un nuevo horizonte que ha logrado desplazar el imaginario neoliberal.Tal cambio,adem&aacute;s, prefigura una nueva hegemon&iacute;a basada ya no en nociones como la eficiencia, la competitividad y las virtudes individuales y del mercado, sino en nociones relativas a la dignidad, la justicia y la solidaridad (ver la <a href="#c2">figura 1</a>). Quien observa de cerca la pol&iacute;tica latinoamericana sabe que, desde hace alg&uacute;n tiempo, ser etiquetado de &quot;neoliberal&quot; -un t&eacute;rmino acad&eacute;micamente reductor, pero pol&iacute;ticamente muy eficaz- es un sello que descalifica y deslegitima a cualquier actor pol&iacute;tico en esta parte del continente. </p>     <p>    <center><a name="c2"><img src="img/revistas/rci/n66/66a6c2.jpg"></a></center></p>     <p>Desde el punto de vista de lo que podr&iacute;amos considerar procesos causales, el giro a la izquierda en la regi&oacute;n se explicar&iacute;a como una respuesta l&oacute;gica al desgaste y desplazamiento del horizonte hegem&oacute;nico anterior. La articulaci&oacute;n de una nueva hegemon&iacute;a, adem&aacute;s, otorga a la izquierda una posici&oacute;n privilegiada en cuanto a legitimidad, dado que ella se presenta a s&iacute; misma y simboliza la fuerza antag&oacute;nica que se opone a los efectos perversos y a los fracasos atribuidos al neoliberalismo y el mercado. Por otra parte, la instauraci&oacute;n de este nuevo horizonte es no s&oacute;lo el producto de un trabajo discursivo, sino que, en t&eacute;rminos de coyuntura, el discurso de la izquierda se ha favorecido de un deterioro o estancamiento de las condiciones de vida en el continente y se alimenta de percepciones negativas -muchas de ellas carentes de fundamentos o susceptibles de ser matizadas- sobre los efectos de las reformas estructurales. </p>     <p>En el contexto pol&iacute;tico actual de la regi&oacute;n, la posibilidad de un avance de la izquierda no est&aacute; determinada autom&aacute;ticamente por el cambio hegem&oacute;nico, tambi&eacute;n importan las contingencias nacionales, que en un momento pueden jugar temporalmente a favor o en contra de tal avance. Adem&aacute;s de las contingencias nacionales, hay que tener presente que observamos un fen&oacute;meno en desarrollo cuyos l&iacute;mites temporales son igualmente dif&iacute;ciles de precisar. El n&uacute;mero de gobiernos de izquierda en Am&eacute;rica Latina contin&uacute;a aumentando, pero ello no quiere decir que la pol&iacute;tica en el continente siga una pauta lineal o exacta. En tal sentido, el cambio de horizonte cognitivo y la formaci&oacute;n de una nueva hegemon&iacute;a en la regi&oacute;n colocan a la izquierda en una posici&oacute;n de fuerza, pero no la hace invulnerable. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Todo lo expuesto anteriormente recalca la importancia del discurso como plano de an&aacute;lisis politol&oacute;gico. En un mundo donde vemos que antiguos clivajes pol&iacute;ticos reaparecen, donde se construyen &quot;ejes del mal&quot; y &quot;alianzas de civilizaciones&quot;, las luchas ideol&oacute;gicas no son cosa del pasado. En particular, el fen&oacute;meno del cual nos hemos ocupado en esta investigaci&oacute;n nos parece dif&iacute;cil de comprender, explicar y interpretar sin un conocimiento adecuado de los factores cognitivos que gravitan hoy en la pol&iacute;tica latinoamericana y, particular-mente, en la parte sur del continente. Teniendo en cuenta que en buena medida se trata de acontecimientos en desarrollo, las conclusiones de esta investigaci&oacute;n vienen a llenar parcialmente un vac&iacute;o en el estudio de los cambios pol&iacute;ticos recientes en el continente. </p> <hr size="1">     <p><b>Comentarios</b></p>     <p><a name="n1">1</a> 	Uno de los flancos del debate es sobre la distinci&oacute;n entre derecha e izquierda, una discusi&oacute;n cl&aacute;sica en el estudio de la pol&iacute;tica. La misma, desde luego, va mucho m&aacute;s all&aacute; de la oposici&oacute;n entre capitalismo y comunismo. En la esencia de los movimientos de izquierda se encuentra su aspiraci&oacute;n recurrente a la igualdad. Esto no quiere decir que la derecha est&eacute; a favor de la desigualdad, sino que generalmente considera que es imposible eliminarla y que, por el contrario, intentarlo puede obstruir una suerte de lucha permanente que mejora a la sociedad en su conjunto. El igualitarismo que persigue la izquierda no representa la utop&iacute;a de una sociedad donde los seres humanos ser&iacute;an iguales en todo, sino una tendencia a subrayar aquello que produce inequidades entre los hombres y a privilegiar las pol&iacute;ticas que procuran reducirlas o acabarlas. La izquierda est&aacute; asociada a valores como la igualdad, la justicia y la solidaridad. No obstante, como todas las nociones sufren cambios hist&oacute;ricos, la naturaleza de la izquierda y los facto-res potencialmente explicativos de su avance o retroceso deben ser estudiados -como pretendemos aqu&iacute;- de acuerdo al contexto hist&oacute;rico en el que son consideradas expresiones concretas (Bobbio 1996). </p>     <P><a name="n2">2</a> 	Las diferencias que establecemos respecto al estado de la gobernabilidad en estos pa&iacute;ses se basan en: 1) la presencia o no de conflictos &eacute;tnicos que contestan las nociones tradicionales de ciudadan&iacute;a y el advenimiento de crisis constitucionales y/o intentos de golpes de Estado y 2) mediciones sobre la estabilidad pol&iacute;tica y la efectividad de gobierno (Kaufmann, Kraay y Mastruzzi 2003). Asimismo, consideramos como institucional aquella coalici&oacute;n que resulta de negociaciones sim&eacute;tricas entre partidos (y no la suma de adhesiones en torno a un l&iacute;der cuyo peso es muy superior al resto de integrantes del pacto), y no institucional, un tipo de liderazgo <i>outsider</i>, en el cual el l&iacute;der carece de trayectoria pol&iacute;tica prolongada dentro de un partido pol&iacute;tico. Para detalles, ver Lazo (2006). </p>     <P><a name="n3">3</a> 	Nos referimos a los planos estructurantes de la ideolog&iacute;a: representaciones, actitudes y acciones. La ideolog&iacute;a est&aacute; asociada al &quot;conjunto de representaciones que acompa&ntilde;an las acciones que, en una sociedad dada, orientan la conquista o la conservaci&oacute;n del poder&quot; (Baechler 1976: 60). Para una descripci&oacute;n mayor, ver Lazo (2002). </p>     <p><a name="n4">4</a> 	La Teor&iacute;a del Discurso es un programa de investigaci&oacute;n que concibe la sociedad como un orden simb&oacute;lico en el cual los antagonismos y las crisis estructurales no pueden ser reducidos ni determinados por relaciones o procesos econ&oacute;micos. Inspirada en las ideas de Gramsci y desarrollada alrededor del concepto de Hegemon&iacute;a, esta teor&iacute;a estudia la manera en que las pr&aacute;cticas sociales contestan y articulan el discurso que constituye la realidad social (Laclau y Mouffe 2001; Howarth y Stavrakakis 2000; Howarth 2000;Torfing 1999). </p>     <P><a name="n5">5</a> 	Recordemos que el mundo &quot;objetivo&quot; est&aacute; estructurado en secuencias relacionales que no tienen sentido de finalidad y que no requieren significado alguno. Por el contrario, la conciencia es intencional (Anderson, Hughes y Sharrock 1986: 22). Que un objeto sea un objeto del discurso no tiene que ver con el hecho de si hay un mundo externo al pensamiento, ni con posiciones de realismo o idealismo. Cada estructura discursiva tiene un car&aacute;cter material: un terremoto es un evento que existe ciertamente con independencia de nuestros deseos,externamente al pensamiento,pero su especificidad como objeto,sea en t&eacute;rminos de fen&oacute;meno natural o castigo divino, depende de la estructuraci&oacute;n de un campo discursivo (Laclau y Mouffe 2001: 108). </p>     <p><a name="n6">6</a> 	Lo social es un espacio no saturado en el que toda positividad es metaf&oacute;rica y subvertible La ausencia de este espacio saturado obedece a que lo social carece de esencia (Laclau y Mouffe 2001: 96). No hay v&iacute;nculo entre objetos y palabras, m&aacute;s que las convenciones sociales (Nash 2000: 28). No existe algo as&iacute; como un lenguaje descriptivo neutral (Bernstein 1983: 3). De modo que la realidad es intangible, pero no inefable, lo que permite una variedad de expresiones simb&oacute;licas de la experiencia (Voegelin 1978: 147). En tal sentido, la proposici&oacute;n es una pintura de la realidad, un modelo de c&oacute;mo la pensamos. Una proposici&oacute;n, a fin de cuentas, s&oacute;lo puede decir c&oacute;mo es la cosa, no lo que ella es (Wittgenstein 1997: 49, 63). </p>     <P><a name="n7">7</a> 	Dentro de la Teor&iacute;a del Discurso,se distinguen dos tipos de significantes,&quot;momentos&quot;y &quot;elementos&quot;.Los primeros corresponden a las posiciones diferenciales que aparecen articuladas dentro de un discurso (como &quot;democracia real&quot;). Los segundos (democracia,libertad,etc.) son aquellas diferencias que no son articuladas discursivamente en raz&oacute;n del car&aacute;cter &quot;flotante&quot; que adquieren en un per&iacute;odo de crisis social y dislocaci&oacute;n. En raz&oacute;n de que todas las formas sociales son contingentes, la transici&oacute;n de &quot;elementos&quot; a &quot;momentos&quot; nunca es completa (Howarth y Stavrakakis 2000: 8). </p>     <p><a name="n8">8</a> Un imaginario es un horizonte, y un horizonte es limitado y finito, pero esencialmente abierto (Bernstein 1983: 143). </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a name="n9">9</a> Aunque utilizado por la socialdemocracia rusa y el leninismo previamente, fue con Antonio Gramsci que el concepto de hegemon&iacute;a adquiri&oacute; mayor importancia. Desde la perspectiva de Gramsci, las crisis econ&oacute;micas producen eventos hist&oacute;ricos fundamentales, que crean un terreno favorable para la diseminaci&oacute;n de ciertos modos de pensamiento y maneras de formular y responder a los problemas en una sociedad (Gramsci 1999: 208). Estas ideas son retomadas por Laclau y Mouffe, quienes definen la hegemon&iacute;a como una pr&aacute;ctica articulatoria en la que puntos nodales fijan parcialmente los significados de lo social en un sistema organizado de diferencias, eliminando los restos de economicismo que permanec&iacute;an en Gramsci (Laclau y Mouffe 2001: 134-137). </p>     <p><a name="n10">10</a> Laclau nos propone el caso del cero para ejemplificar su idea:&quot;the zero is always called a one, when the zero is actually nameless, innommable. So we have a situation in which: 1) a systematic totality cannot be constituted without appealing to something radically heterogeneous vis-&agrave;-vis what is representable within it; 2) this something has, anyway, to be somehow represented if there is to be a system at all; 3) as this will, however, be the representation of something which is not representable within the system -even more: the representation of the radical impossibility of the representing the latter- that representation can take place only through tropological substitution&quot; (Laclau 2000: 68). </p>     <p><a name="n11">11</a> 	La autodeterminaci&oacute;n del sujeto, recordemos, es parcial:&quot;as this self-determination is not the expression of what the subject already is but the result of its lack of being instead, self-determination can only proceed through processes of identification&quot; (Laclau 1997: 55). </p>     <p><a name="n12">12</a> 	Un ejemplo es la Revoluci&oacute;n Mexicana, donde el campo pol&iacute;tico qued&oacute; dividido entre <i>los oprimidos </i>(campesinos, obreros, peque&ntilde;os propietarios, etc.) y <i>los opresores </i>(gobierno, Iglesia, empresarios, terratenientes, etc.), a pesar de las diferencias existentes entre cada unos de estos sectores (Howarth y Stavrakakis 2000: 11). </p>     <p><a name="n13">13</a> 	Estas categor&iacute;as han sido operacionalizadas como sigue: consideramos que una &quot;representaci&oacute;n&quot; es cualquier enunciado que comporta una creencia que sirve de principio generador de toma de posici&oacute;n en los procesos simb&oacute;licos. Las &quot;actitudes&quot; representan cualquier enunciado que evidencia una determinada predisposici&oacute;n u orientaci&oacute;n de esp&iacute;ritu hacia un actor concerniente (positiva-aceptaci&oacute;n o negativa-rechazo). Finalmente, las &quot;acciones&quot; ser&aacute;n aqu&iacute; consideradas como cualquier enunciado que invoque o gu&iacute;e una movilizaci&oacute;n en t&eacute;rminos de lucha vinculada a relaciones de poder. </p>     <p><a name="n14">14</a> 	Ello obedece a que la unidad m&iacute;nima de significaci&oacute;n (y de pensamiento) es la frase, cuyo sentido se revela mediante ideas (Pere&ntilde;a 1999: 469). </p>     <p><a name="n15">15</a> 	Los enunciados de las distintas tablas son textuales y han sido extra&iacute;dos del &quot;texto&quot; construido a partir de los cinco discursos seleccionados como muestra. Por limitaciones de espacio, las tablas que aqu&iacute; se presentan son una s&iacute;ntesis de las producidas por un estudio m&aacute;s amplio. Para ver detalles, consultar Lazo (2006).</p>     <p><a name="n16">16</a> Dentro del discurso de la derecha en Colombia, tambi&eacute;n es el caso de la pol&iacute;tica de &quot;Seguridad Democr&aacute;tica&quot; de &Aacute;lvaro Uribe. </p> <hr size="1">     <p><b>Referencias </b></p>     <!-- ref --><p>Anderson, R., J. A. Hughes y W. Sharrock. 1986. <i>Philosophy and the Human Science</i>.Worcester: Croom. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000092&pid=S0121-5612200700020000600001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Baechler, Jean. 1976. <i>Qu&#39;est-ce que l&#39;id&eacute;ologie? </i>Paris: Gallimard. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000093&pid=S0121-5612200700020000600002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Bernstein, Richard. 1983. <i>Beyond Objetivism and Relativism. </i>Oxford: Blackwell. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000094&pid=S0121-5612200700020000600003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Bobbio, Norberto. 1996. <i>Droite et gauche. Essai sur une distinction politique. </i>Paris: &Eacute;ditions du Seuil. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000095&pid=S0121-5612200700020000600004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Burr, Vivien. 1995. <i>An Introduction to Social Constructionism. </i>London: Routledge. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000096&pid=S0121-5612200700020000600005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Correa, Rafael. 2002. &quot;Reformas estructurales y crecimientos en Am&eacute;rica Latina: un an&aacute;lisis de sensibilidad&quot;. <i>Revista de la CEPAL. </i>No. 76: 89-107. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000097&pid=S0121-5612200700020000600006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Forgacs, David, ed. 1999. <i>The Antonio Gramsci reader. Selected writings 1916-1935. </i>London: Lawrence and Wischart. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000098&pid=S0121-5612200700020000600007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Foucault, Michel. 1998. <i>Aesthetics, Method and Epistemology. Essential Works of Foucault 1954-1984. </i>London:The Penguin Press. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000099&pid=S0121-5612200700020000600008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Howarth, David. 2000. <i>Discourse</i>. London: Open University Press. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000100&pid=S0121-5612200700020000600009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Howarth,David y Yanis Stavrakakis. 2000. &quot;Introducing Discourse Theory and Political Analysis&quot;. En <i>Discourse Theory and Political Analysis</i>, eds. David Howarth y Yanis Stavrakakis. Manchester: Manchester University Press. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000101&pid=S0121-5612200700020000600010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Kaufmann, Daniel, Aart Kraay y Massimo Mastruzzi. 2003. <i>Governance Matters III: Governance Indicators for 1996-2002. </i>Paper 3106.Washington:The World Bank. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000102&pid=S0121-5612200700020000600011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Laclau, Ernesto. 1970. <i>Politics and Ideology in Marxist Theory. </i>London:Verso. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000103&pid=S0121-5612200700020000600012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Laclau, Ernesto. 1996. <i>Emancipation(s). </i>London:Verso. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000104&pid=S0121-5612200700020000600013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Laclau, Ernesto. 1997.&quot;Deconstruction, Pragmatism, Hegemony&quot;. En <i>Deconstruction and Pragmatism</i>, ed. Chantal Mouffe. London: Routledge. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000105&pid=S0121-5612200700020000600014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Laclau, Ernesto.2000.&quot;Identity and Hegemony. The Role of Universality in the Constitution of Political Logic&quot;. En <i>Contingency</i>, <i>Hegemony and Universality</i>. Judith Butler, Ernesto Laclau y Slavoj Zizek. London:Verso. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000106&pid=S0121-5612200700020000600015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Laclau, Ernesto y Chantal Mouffe. 2001. <i>Hegemony and Socialist Strategy</i>. London:Verso. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000107&pid=S0121-5612200700020000600016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Lazo Cividanes, Jorge. 2002.&quot;La ideolog&iacute;a: de las representaciones sociales al poder simb&oacute;lico&quot;. <i>Politeia. </i>Vol. 29, No. 29: 39-61. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000108&pid=S0121-5612200700020000600017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Lazo Cividanes, Jorge. 2006. &quot;Volviendo del destierro: el avance de la izquierda suramericana. Un estudio comparado&quot;. Tesis doctoral. Universidad de Salamanca. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000109&pid=S0121-5612200700020000600018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Le Bart,Christian.1998.<i>Le discours politique. </i>Paris: Presses Universitaires de France. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000110&pid=S0121-5612200700020000600019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Lecourt, Dominique. 1999. <i>Dictionnaire d&#39;histoire et philosophie des sciences. </i>Paris: Presses Universitaires de France. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000111&pid=S0121-5612200700020000600020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Miles, Matthew y A. Michael Huberman. 2003. <i>Analyse des donn&eacute;es qualitatives. </i>Paris: De Boeck Universit&eacute;. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000112&pid=S0121-5612200700020000600021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Nash, Kate. 2000. <i>Contemporary Political Sociology. Globalization, Politics and Power. </i>Oxford: Blackwell. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000113&pid=S0121-5612200700020000600022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>P&ecirc;cheux, Michel. 1982. <i>Language, Semantics and Ideology. Stating the Obvious</i>. London: MacMillan Press. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000114&pid=S0121-5612200700020000600023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Pere&ntilde;a, Francisco. 1999. &quot;Formaci&oacute;n discursiva, sem&aacute;ntica y psicoan&aacute;lisis&quot;. En <i>M&eacute;todos y t&eacute;cnicas cualitativas de investigaci&oacute;n en ciencias sociales. </i>Juan Manuel Delgado y Juan Guti&eacute;rrez. Madrid: S&iacute;ntesis. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000115&pid=S0121-5612200700020000600024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Robert, Andr&eacute; y Annick Bouillaguet. 1997. <i>L&#39;analyse de contenu. </i>Paris: Presses Universitaires de France. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000116&pid=S0121-5612200700020000600025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Taylor,Charles. 1995. <i>Philosophical Arguments</i>.Cambridge: Harvard University Press. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000117&pid=S0121-5612200700020000600026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Torfing, Jacob. 1999. <i>New Theories of Discourse. Laclau, Mouffe and Zizek</i>. Oxford: Blackwell. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000118&pid=S0121-5612200700020000600027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Voegelin, Eric. 1978. <i>Anamnesis</i>. London: University of Notre Dame Press. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000119&pid=S0121-5612200700020000600028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Wittgenstein, Ludwig. 1971. <i>Tractatus Logico-Philosophicus</i>. London: Routledge and Kigan Paul. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000120&pid=S0121-5612200700020000600029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Wittgenstein, Ludwig. 1997. <i>Philosophical Investigations. </i>Oxford: Blackwell. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000121&pid=S0121-5612200700020000600030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p><i>Fuentes documentales </i></p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Ch&aacute;vez,Hugo.&quot;Discurso de toma de posesi&oacute;n&quot;. 2 de febrero de 1999. Disponible en: <a href="http://www.analitica.com/bitblioteca/home" target="_blank">www.analitica.com/bitblioteca/home</a> </p>     <p>Ch&aacute;vez, Hugo. &quot;Alocuci&oacute;n por radio y televisi&oacute;n&quot;. 2 de agosto de 2000. Disponible en: <a href="http://www.analitica.com/bitblioteca/home" target="_blank">www.analitica.com/bitblioteca/home</a> </p>     <p>Ch&aacute;vez,Hugo.&quot;Alocuci&oacute;n por radio y televisi&oacute;n&quot;. 13 de mayo de 1999. Disponible en: <a href="http://www.analitica.com/bitblioteca/home" target="_blank">www.analitica.com/bitblioteca/home</a> </p>     <p>Ch&aacute;vez, Hugo. &quot;Alocuci&oacute;n por radio y televisi&oacute;n&quot;. 15 de junio de 2001. Disponible en: <a href="http://www.analitica.com/bitblioteca/home" target="_blank">www.analitica.com/bitblioteca/home</a> </p>     <p>Ch&aacute;vez, Hugo. &quot;Discurso ante la Asamblea Anual de las Naciones Unidas&quot;. 13 de noviembre de 2001. Disponible en: <a href="http://www.gobiernoenlinea.ve/misc-view/ver_alocucion.pag" target="_blank">www.gobiernoenlinea.ve/misc-view/ver_alocucion.pag</a> </p>     <p>Guti&eacute;rrez, Lucio. &quot;Por la segunda y definitiva independencia&quot;, en <i>La Hora</i>.14 de junio de 2000. Disponible en: <a href="http://www.analitica.com/bitblioteca/home" target="_blank">www.analitica.com/bitblioteca/home</a> </p>     <p>Guti&eacute;rrez, Lucio.&quot;Discurso de toma de posesi&oacute;n de la presidencia del Ecuador&quot;. 15 de enero de 2003. Disponible en: <a href="http://www.analitica.com/bitblioteca/home" target="_blank">www.analitica.com/bitblioteca/home</a> </p>     <p>Guti&eacute;rrez, Lucio. &quot;Mensaje de los seis meses de Gobierno&quot;.23 de julio de 2003.Disponible en: <a href="http://www.presidencia.gov.ec" target="_blank">www.presidencia.gov.ec</a> </p>     <p>Guti&eacute;rrez, Lucio. &quot;Discurso ante la Asamblea General de las Naciones Unidas&quot;. 24 de septiembre de 2003. Disponible en: <a href="http://www.mmrree.gov.ec" target="_blank">www.mmrree.gov.ec</a> </p>     <p>Guti&eacute;rrez, Lucio. &quot;Mensaje a la naci&oacute;n con motivo del primer a&ntilde;o de gobierno&quot;. 15 de enero de 2004. Disponible en: <a href="http://www.presidencia.gov.ec" target="_blank">www.presidencia.gov.ec</a> </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Kirchner, N&eacute;stor.&quot;Acto de cierre de campa&ntilde;a&quot;. 24 de abril de 2003. Disponible en: <a href="http://www.kirchnerpresidente.net" target="_blank">www.kirchnerpresidente.net</a> </p>     <p>Kirchner, N&eacute;stor. &quot;Discurso de toma de posesi&oacute;n&quot;.25 de mayo de 2003.Disponible en: <a href="http://www.casarosada.gov.ar/index.php?option=com_content&task=salaPrensa&categorias=1&Itemid=66" target="_blank">www.presidencia.gov.ar/discursos.aspx</a> </p>     <p>Kirchner, N&eacute;stor. &quot;Discurso ante la Asamblea Anual de las Naciones Unidas&quot;. 25 de septiembre de 2003. Disponible en: <a href="http://www.casarosada.gov.ar/index.php?option=com_content&task=salaPrensa&categorias=1&Itemid=66" target="_blank">www.presidencia.gov.ar/discursos.aspx</a> </p>     <p>Kirchner, N&eacute;stor. Entrevista en <i>La Insignia</i>. 20 de octubre de 2003. Disponible en: <a href="http://www.pagina12.com.ar" target="_blank">www.pagina12.com.ar</a> </p>     <p>Kirchner, N&eacute;stor. &quot;Discurso en la Cumbre Extraordinaria de las Am&eacute;ricas&quot;. 13 de enero de 2004. Disponible en: <a href="http://www.casarosada.gov.ar/index.php?option=com_content&task=salaPrensa&categorias=1&Itemid=66" target="_blank">www.presidencia.gov.ar/discursos.aspx</a> </p>     <p>Lagos, Ricardo.&quot;Conferencia Inaugural Fundaci&oacute;n Chile XXI&quot;. Santiago de Chile. 10 de octubre de 1997. Disponible en: <a href="http://www.globalprogress.org/castella/seminarios/inagural2.html" target="_blank">www.globalprogress.org/castella/seminarios/inagural2.html</a> </p>     <p>Lagos, Ricardo. &quot;Discurso de toma de posesi&oacute;n&quot;. 12 de marzo de 2000. Disponible en: <a href="http://www.presidencia.gob.cl/" target="_blank">www.presidencia.gob.cl/</a> </p>     <p>Lagos, Ricardo. &quot;Discurso ante la Asamblea General de las Naciones Unidas&quot;. 10 de noviembre de 2001. Disponible en: <a href="http://www.presidencia.gob.cl/" target="_blank">www.presidencia.gob.cl/</a> </p>     <p>Lagos, Ricardo. &quot;Discurso en la inauguraci&oacute;n del Seminario sobre Globalizaci&oacute;n de la CEPAL y el Banco Mundial&quot;. 6 de marzo de 2002. Disponible en: <a href="http://www.presidencia.gob.cl/" target="_blank">www.presidencia.gob.cl/</a> </p>     <p>Lagos, Ricardo.&quot;Discurso en la XXIV Cumbre de Mercosur&quot;. 18 de junio de 2003. Disponible en: <a href="http://www.presidencia.gob.cl/" target="_blank">www.presidencia.gob.cl/</a> </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Morales, Evo. &quot;Ganar las elecciones es una forma de legalizar las protestas sociales&quot;, <i>El Nacional</i>. 3 de noviembre de 2002. Disponible en: <a href="http://www.el-nacional.com/" target="_blank">www.el-nacional.com/</a> </p>     <p>Morales,Evo.Entrevista. 12 de febrero de 2004. &quot;Me he dado cuenta que cuando las democracias ya no le sirven al imperio,pues,desde el imperio gestan golpes de Estado&quot;,en Asamblea Popular Revolucionaria. Disponible en: <a href="http://www.aporrea.org/dameletra.php?docid= 6828" target="_blank">http://www.aporrea.org/dameletra.php?docid= 6828</a> </p>     <p>Morales, Evo. &quot;Discurso durante la presentaci&oacute;n de los nueve prefectos del pa&iacute;s&quot;. 23 de enero de 2006. Disponible en: <a href="http://www.presidencia.gov.bo" target="_blank">www.presidencia.gov.bo</a> </p>     <p>Morales, Evo.&quot;Habla el hombre que tiene revuelta a Bolivia&quot;. <i>Quinto D&iacute;a, </i>del 17 al 24 de octubre de 2003. Disponible en: <a href="http://www.quintodia.com" target="_blank">www.quintodia.com</a> </p>     <p>Morales,Evo.&quot;Discurso de toma de posesi&oacute;n&quot;.22 de enero de 2006.Disponible en: <a href="http://www.presidencia.gov.bo" target="_blank">www.presidencia.gov.bo</a> </p>     <p>Silva, Lu&iacute;s In&aacute;cio &quot;Lula&quot; da. &quot;Discurso compromiso con el cambio&quot;. 28 de octubre de 2002. Disponible en: <a href="http://www.almacarioca.com.br/index.htm" target="_blank">www.almacarioca.com.br/index.htm</a> </p>     <p>Silva,Lu&iacute;s In&aacute;cio &quot;Lula&quot;da.&quot;Discurso de toma de posesi&oacute;n&quot;.1 de enero de 2003.Disponible en: <a href="http://www.brazil.org.uk" target="_blank">www.brazil.org.uk/page.php?cid=1499</a> </p>     <p>Silva, Lu&iacute;s In&aacute;cio &quot;Lula&quot; da. &quot;Discurso en el Foro Social Mundial de Porto Alegre&quot;. 24 de enero de 2003. Disponible en: <a href="http://www.analitica.com/bitblioteca/home" target="_blank">www.analitica.com/bitblioteca/home</a> </p>     <p>Silva, Lu&iacute;s In&aacute;cio &quot;Lula&quot; da. &quot;Discurso en la reuni&oacute;n anual del Foro Econ&oacute;mico Mundial en Davos&quot;. 28 de enero de 2003. Disponible en: <a href="http://www.brazil.org.uk" target="_blank">www.brazil.org.uk/page.php?cid=1529</a> </p>     <p>Silva, Lu&iacute;s In&aacute;cio &quot;Lula&quot; da.&quot;Discurso ante la Asamblea General de las Naciones Unidas&quot;.23 de septiembre de 2003.Disponible en: <a href="http://www.brazil.org.uk" target="_blank">www.brazil.org.uk/page.php?cid=1735</a> </p> </font>     ]]></body>
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