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<publisher-name><![CDATA[Departamento de Ciencia Política y Centro de Estudios Internacionales. Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de los Andes]]></publisher-name>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[OING Y DERECHOS HUMANOS EN COLOMBIA: Un golpe ineludible y vigoroso de la sociedad civil]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Upon recognizing that there is a scarcity regarding the literature in the country on the civil society in general and the Non-governmental organizations &#40;NGOs&#41; in particular, we ask the following questions in this article: What role does international NGOs play regarding human rights in Colombia? What tools do they have at their disposal? After a few contemplations on the human rights subject in terms of: 1&#41; the international legal context, 2&#41; the application mandate, and 3&#41; the activism deployed by these organizations, this article concludes that international NGOs in Colombia further intense public action, in networks, that distinguishes them, more than as activities, but as resolute agents. A double momentum in their repertoire allows them to be assertive in the national as well as the international state. They censure when rights are vulnerated; when there is no national legislation, they appeal to international regulations so that violations are punished, and they are always striving to save lives.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font face="verdana" size="2">      <p align="center" ><font face="verdana" size="4"><b>OING Y DERECHOS HUMANOS EN COLOMBIA    <br> </b>Un golpe ineludible y vigoroso de la sociedad civil</font></p>      <p align="center" ><font face="verdana" size="3"><b>INTERNATIONAL NGOS AND HUMAN RIGHTS IN COLOMBIA    <br> </b>A vigorous and unavoidable blow of civil society</font></p>      <p ><b>Erli Margarita Mar&iacute;n Aranguren</b>    <br>  Docente e investigadora de la L&iacute;nea de sistemas complejos, pol&iacute;tica y  gobernabilidad del grupo OPERA del Centro de Investigaciones y Proyectos  Especiales de la Facultad de Finanzas, Gobierno y Relaciones Internacionales de  la Universidad Externado de Colombia, Bogot&aacute;, Colombia.</p>      <p >Recibido 25/11/08, aprobado 15/04/09</p>  <hr size="1">      <p ><b>RESUMEN</b></p>      <p >Al reconocer que en el pa&iacute;s hay una escasa literatura respecto a la sociedad civil en general, y  a las organizaciones no gubernamentales &#40;ONG&#41;  en particular, en este art&iacute;culo se plantean interrogantes como: &iquest;qu&eacute; papel juegan las organizaciones  internacionales no gubernamentales de derechos humanos en Colombia? y &iquest;de qu&eacute;  herramientas se valen? Luego de un par de reflexiones referidas a los derechos  humanos en t&eacute;rminos de: 1&#41;  el &aacute;mbito legal internacional, 2&#41;  el mandato de aplicaci&oacute;n y 3&#41;  el activismo que despliegan estas organizaciones, en este  art&iacute;culo se concluye que las OING en Colombia adelantan un intensa acci&oacute;n  p&uacute;blica, en redes, que las distingue m&aacute;s que como activistas como agentes con  car&aacute;cter. Un doble movimiento en sus repertorios les permite ser asertivas tanto  en el &aacute;mbito nacional como en el internacional. Censuran, cuando se vulneran los  derechos; cuando no hay legislaci&oacute;n nacional, recurren a la normatividad  internacional para que se castiguen las infracciones y siempre presionan para  salvar vidas.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p ><b><i>Palabras Clave</i></b>: Derechos humanos, OING, sociedad civil global.</p>  <hr size="1">      <p ><b>ABSTRACT</b></p>      <p >Upon recognizing that there is a scarcity regarding the literature in the country on the civil  society in general and the Nonovernmental organizations &#40;NGOs&#41;  in particular, we ask the following questions in this article: What role does international  NGOs play regarding human rights in Colombia? What tools do they have at their  disposal? After a few contemplations on the human rights subject in terms of: 1&#41; the international legal context, 2&#41;  the application mandate, and 3&#41; the activism deployed by these organizations, this article concludes that international NGOs  in Colombia further intense public action, in networks, that distinguishes them, more than as activities, but as resolute agents. A double momentum in their  repertoire allows them to be assertive in the national as well as the international state. They censure when rights are vulnerated; when there is no  national legislation, they appeal to international regulations so that violations are punished, and they are always striving to save lives.</p>      <p ><b><i>Keywords</i></b>: Human rights, international NGOs, global civil society.</p>    <hr size="1">      <p ><b>Introducci&oacute;n</b></p>      <p >Por los adjetivados titulares en la prensa colombiana y la llamativa menci&oacute;n que hacen  la radio y la televisi&oacute;n de las organizaciones no gubernamentales &#40;ONG&#41; , da la impresi&oacute;n de que existe gran cantidad de literatura al respecto. Y si se piensa en el tema de  derechos humanos, pues el volumen imaginado se puede triplicar. Sin embargo, en  los casos m&aacute;s sonados unas pocas l&iacute;neas alcanzan las primeras p&aacute;ginas de los  diarios, los dem&aacute;s apenas logran espacio en las p&aacute;ginas interiores. Este  material informativo tiene poco seguimiento, en Colombia. Y si se ampl&iacute;a el  horizonte, la literatura sobre las organizaciones internacionales no  gubernamentales &#40;OING&#41;  se encuentra que tambi&eacute;n hay escasa informaci&oacute;n  disponible en el pa&iacute;s. Hay registros acad&eacute;micos en otras latitudes e incluso  grandes centros de estudio en universidades como el London School of Economics  and Political Science, la Universidad de California en Los &aacute;ngeles &#40;UCLA&#41; , la Universidad Delhi, la Universidad de El Cairo, para s&oacute;lo nombrar las de mayor  producci&oacute;n acad&eacute;mica, pero incluso all&aacute; hay muy poco sobre Colombia. Entonces,  resulta interesante la invitaci&oacute;n de Colombia Internacional a preguntarse si &iquest;se  constituyen las OING de derechos humanos en agentes que restringen o limitan el  comportamiento gubernamental? Y si es as&iacute;, &iquest;qu&eacute; mecanismos utilizan para  presionar al Estado y lograr que cambie su comportamiento?</p>      <p >Con la informaci&oacute;n mediatizada que hay en el pa&iacute;s, la pregunta conduce a una sola  respuesta autom&aacute;tica y afirmativa. Sin embargo, vale la pena detenerse un poco  m&aacute;s y hacer un par de reflexiones sobre las OING de derechos humanos que no s&oacute;lo  adelantan actividades en Colombia sino que act&uacute;an en escenarios internacionales.  Luego, se precisa replantear la pregunta en t&eacute;rminos del rol. &iquest;Qu&eacute; papel juegan  las OING de derechos humanos en Colombia? &iquest;De qu&eacute; herramientas se valen? En este  documento, se plantea que las OING, como actores del sistema internacional,  act&uacute;an en la tripleta revolucionaria de los derechos humanos, precisamente para:  1&#41; velar porque exista legislaci&oacute;n que los garantice tanto en el &aacute;mbito local  como internacional, 2&#41; comprometer a los diferentes agentes con la normativa  existente y, 3&#41; denunciar a quien o a quienes vulneran los derechos humanos en  el territorio colombiano. Las OING de derechos humanos despliegan repertorios  paralelos, pero focalizados para el &aacute;mbito local y para el internacional. Es un  doble movimiento, que les permite ser asertivas cuando emprenden acciones  p&uacute;blicas, pues al insistir en la tripleta revolucionaria consiguen aliados como  los organismos intergubernamentales, en diferentes escenarios, para salvar vidas  y promover la justicia. En realidad, las OING de derechos humanos asumen una  labor constructiva y propositiva en Colombia.</p>      <p ><b>1. Un agente con car&aacute;cter</b></p>      <p >Que no se alarmen quienes consideran que se est&aacute; intentando reemplazar al Estado. Esa simplemente  es una premisa errada. Como dir&iacute;a Peter Willets &#40;2000&#41; , el peso que hoy en d&iacute;a tienen no es precisamente para reemplazar al Estado. En realidad, el mundo ha  cambiado y hay m&aacute;s actores en la arena pol&iacute;tica. Por ejemplo, las ONG lograron  un espacio desde 1945, cuando en la Carta de las Naciones Unidas no s&oacute;lo se les  reconoci&oacute; sino que se les otorg&oacute; un <i>estatus consultivo</i><sup><a name="s1" href="# 1">1</a></sup>. Hoy en d&iacute;a algunas son &quot;observadoras&quot; en la Organizaci&oacute;n de Naciones Unidas &#40;ONU&#41;  y en determinados escenarios ya tienen la categor&iacute;a de &quot;socios&quot;. De hecho, no s&oacute;lo  son el componente m&aacute;s visible de lo que se ha dado en llamar la sociedad civil  global<sup><a name="s2" href="#2">2</a></sup> o sociedad transnacional, sino que las ONG son reconocidas  como un actor del sistema por varios te&oacute;ricos de las relaciones internacionales<sup><a name="s3" href="# 3">3</a></sup>. Algunos van m&aacute;s all&aacute;, como Justin Rosenberg y Mervyn Frost quienes hablan del  imperio de la sociedad civil y Richard Falk quien considera que el proyecto de la sociedad civil es realizar una  globalizaci&oacute;n desde abajo &#40;Sandoval 2003, 40&#41;. De hecho, es err&oacute;neo pensar que en las democracias liberales la sociedad civil  est&aacute; en oposici&oacute;n a la econom&iacute;a o al Estado &#40;Cohen y Arato 2000, 10&#41;. En realidad, como lo anota el ingl&eacute;s Paul Kennedy &#40;2007, 343&#41;, la sociedad civil global es crucial tanto en el presente como en el futuro, y lo son m&aacute;s precisamente las OING de derechos humanos que se comportan como un agente con car&aacute;cter en el sistema internacional. Ellas han asumido una labor constructora y  propositiva para salvaguardar los derechos de todos los seres humanos.</p>      <p >No por ello debe desconocerse que &quot;las sociedades civiles modernas est&aacute;n caracterizadas por una  pluralidad de formas de vida; son diferentes estructuralmente y socialmente heterog&eacute;neas&quot; &#40;Cohen y Arato 2000, 30&#41; . Por su puesto, las ONG tambi&eacute;n son complejas y reproducen contradicciones de las sociedades civiles dom&eacute;sticas de  las cuales emerge y reflejan la din&aacute;mica del poder en el &aacute;mbito internacional.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p >De esta manera se entiende la serie de problemas que presentan las ONG. Maite Serrano, por  ejemplo, se&ntilde;ala que &quot;las ONG &#40;tanto del norte como del sur&#41; , no siempre est&aacute;n cerca de las poblaciones beneficiarias, los movimientos populares o los grupos  de base como se pretende.</p>      <p >La distancia de las organizaciones de base tiene su l&oacute;gica por la forma en que han surgido y  evolucionado muchas de estas organizaciones: la aparici&oacute;n de ONG como refugio de  profesionales sin empleo, militantes de izquierda sin partido, o la evoluci&oacute;n  hacia el crecimiento y la profesionalizaci&oacute;n&quot; &#40;Serrano 2002, 89&#41; . Por su parte, Eduardo Pizarro &#40;2005&#41; considera que &quot;las ONG —especialmente las vinculadas al  campo de los derechos humanos— est&aacute;n perdiendo credibilidad de manera acelerada  tanto en el &aacute;mbito interno como en el internacional. Observadores imparciales  que han estudiado las fuentes y las bases de datos que utilizan para sus  informes se muestran alarmados de su precariedad y pobreza&quot;.</p>      <p >Dada la tendencia a cuantificar, se precisa anotar que en el mundo ha habido un <i>boom </i>o  explosi&oacute;n de ONG que varios autores sit&uacute;an en la guerra fr&iacute;a, pero otros van m&aacute;s  atr&aacute;s y se refieren a la primera posguerra. En realidad, la curva contin&uacute;a en  crecimiento y &quot;nadie sabe cu&aacute;ntas organizaciones no gubernamentales hay ni con  cuanta rapidez crece su n&uacute;mero. Las cifras publicadas son muy enga&ntilde;osas&quot;  &#40;Mathews 1997&#41;, sin embargo autores como Pearson y Rochester reconocen que una  cuarta parte de las ONG que exist&iacute;an en el a&ntilde;o 2000 eran de car&aacute;cter global  &#40;Pearson y Rochester 2000, 334&#41;. Lo cierto es que a&uacute;n en el siglo XXI, es muy  dif&iacute;cil establecer una cifra &uacute;nica. De hecho, los diferentes centros de  investigaci&oacute;n trabajan en recolecci&oacute;n de data al respecto.</p>      <p >Para otros autores es m&aacute;s importante referirse a las redes<sup><a name="s4" href="# 4">4</a></sup> que conforman las OING dado que ese es el basti&oacute;n desde el cual ellas interact&uacute;an en el  sistema internacional, y es a trav&eacute;s de esas redes donde circula la informaci&oacute;n  que sirve de base para sentar posiciones aut&oacute;nomas o para la toma de decisiones  de otros actores &#40;Estados, organismos intergubernamentales y multinacionales o  transnacionales&#41;. Margaret Keck y Kathryn Sikkink son fuertes defensoras de esta  nueva visi&oacute;n &#40;redes&#41; y mucho m&aacute;s cuando se trabaja en un tema como derechos  humanos. Ellas aclaran que la teor&iacute;a tradicional realista no puede explicar el  trabajo voluntario que se suele desplegar en el activismo por los derechos  humanos &#40;Orozco 2005, 221&#41;.</p>      <p >Otro asunto que parece preocupar a muchos es la financiaci&oacute;n. En 1993 no era secreto que las  OING de derechos humanos manejaban un volumen considerable de recursos. Algunas,  como Amnist&iacute;a Internacional, ya ten&iacute;an m&aacute;s fondos que el brazo de la  Organizaci&oacute;n de Naciones Unidas &#40;ONU&#41; para los derechos humaos<sup><a name="s5" href="# 5">5</a></sup>. Para el caso colombiano, quiero retomar a Sandoval &#40;2003, 42&#41;  quien anota que las &quot;ONG internacionales que funcionan actualmente en Colombia como entidades de  ayuda humanitaria para la poblaci&oacute;n desplazada y de defensa de los DDHH y del  DIH, principalmente, son financiadas por los gobiernos de la Uni&oacute;n Europea, por  los EEUU y Canad&aacute;; es decir, por los pa&iacute;ses del Norte, aunque, por supuesto,  tambi&eacute;n reciben donaciones de entidades de car&aacute;cter privado. Entre ellas  tambi&eacute;n se cuentan las que funcionan como vigilantes de las violaciones de DDHH,  las cuales aparentemente s&oacute;lo reciben subvenciones privadas&quot;. Algunas de las que  m&aacute;s interact&uacute;an son: Washington Office on Latin America &#40;Wola&#41; , Human Rights Watch, World Visi&oacute;n, Cuerpos de Paz, Amnist&iacute;a Internacional y Justice for  Colombia.</p>      <p >No se debe olvidar, que varias agencias de cooperaci&oacute;n internacional que est&aacute;n asentadas en  Colombia, le apuestan a la ayuda humanitaria y bajo esa modalidad se preocupan  por la preservaci&oacute;n de los derechos humaos<sup><a name="s6" href="# 6">6</a></sup>, a trav&eacute;s de OING de derechos humanos y tambi&eacute;n trabajan con otras organizaciones de la sociedad  civil como los sindicatos y las fundaciones. Tambi&eacute;n est&aacute; la agencia para el  desarrollo internacional de los Estados Unidos &#40;USAID, por su sigla en ingl&eacute;s&#41; que invierte en las ONG locales porque considera que &eacute;stas son fundamentales para mantener la vigilancia en los derechos humanos &#40;Mesa y Maldonado 2004, 7&#41;.  Hay otras organizaciones de la sociedad civil que se comportan como las grandes  corporaciones multinacionales y apoyan econ&oacute;micamente a organizaciones no  gubernamentales locales, el mejor ejemplo es la Fundaci&oacute;n Ford, que &quot;en la  actualidad apoya a la Comisi&oacute;n de Juristas Colombianos y a un gabinete  estrat&eacute;gico jesuita de Bogot&aacute; llamado CINEP, en ambos casos para que combatan las violaciones de derechos humanos e informen sobre ellas&quot; &#40;Kennedy 2007, 297&#41;. La  pregunta obligada es si habr&aacute; otros intereses m&aacute;s all&aacute; de la no vulneraci&oacute;n de  los derechos humanos, pero la respuesta a este interrogante ser&aacute; objeto de otro  ensayo. Aqu&iacute; simplemente se plantear&aacute;n, m&aacute;s adelante y de manera sucinta,  algunos pesos y contrapesos.</p>      <p >Por ahora recordemos que las ONG han sido integradas al aparato de injerencia  estadounidense. Primero desde los centros de pensamiento y luego USAID<sup><a name="s7" href="# 7">7</a></sup>, que sigue las directivas del Departamento de Estado del gobierno de Estados  Unidos y es financiada por fondos p&uacute;blicos. &quot;Su acci&oacute;n en el terreno consiste  principalmente en redistribuir esos fondos en los pa&iacute;ses que Washington desea  «ayudar», sobre todo a trav&eacute;s de organizaciones no gubernamentales&quot; &#40;Voltairenet  2005&#41;.</p>      <p >Ahora bien, se ha anotado que son agentes con car&aacute;cter. Pues bien, ellas han tenido mayor o menor  incidencia en la triple revoluci&oacute;n<sup><a name="s8" href="#8">8</a></sup> de los derechos humanos. No  obstante, muchos creen que las OING s&oacute;lo hacen activismo, pero en realidad  varios de sus reperorios<sup><a name="s9" href="#9">9</a></sup> est&aacute;n dise&ntilde;ados para llamar la atenci&oacute;n  de los medios de comunicaci&oacute;n masiva. Sin embargo, Michael Ignatieff manifiesta  que no act&uacute;an solas, los repertorios los desarrollan con todas las  organizaciones de la sociedad civil, pues logran un mayor impacto en red.  B&aacute;sicamente, al ser el componente m&aacute;s visible, el grado de recordaci&oacute;n recae en  las ONG, pero tambi&eacute;n desarrollan actividades de bajo perfil en las que son  eficaces y efectivas. Por ejemplo, Human Rights Watch al concentrar la atenci&oacute;n  mundial en los lugares donde se violan los derechos humanos, no s&oacute;lo exige el  respeto de los derechos humanos sino que coadyuva para que otros actores del  sistema internacional tambi&eacute;n presionen por unas bases jur&iacute;dicas y morales que  posibiliten seguridad para todas las personas y justicia para los opresores.</p>      <p >A veces se olvida que &quot;los derechos humanos son un apasionante y apasionado campo de lucha entre  poderes econ&oacute;micos internacionales como las multinacionales y los organismos  tipo Fondo Monetario Internacional, Banco Mundial, Organizaci&oacute;n Mundial del  Comercio, los distintos estados, los pueblos y las organizaciones de defensores  de derechos humanos&quot; &#40;S&aacute;nchez 2007, 40&#41; , pero fueron estas &uacute;ltimas las que  llevaron el tema a la agenda internacional. Una vez all&iacute;, se expidi&oacute; la Carta  Internacional de Derechos<sup><a name="s10" href="#10">10</a></sup> y con ella su inminente marco en la  pol&iacute;tica. En este orden de ideas, lo posible es que exista un espacio en el que  todos puedan participar y todos tengan voz. Las OING de derechos humanos han  ganado ese espacio. Hoy son propositivas y desde sus diferentes aristas  ideol&oacute;gicas tienen propuestas alternativas que se debaten en los diferentes  escenarios.</p>      <p >En concreto las OING de derechos humanos, son muchas, tienen car&aacute;cter, cuentan con recursos,  act&uacute;an en la b&uacute;squeda de un bien p&uacute;blico, y ya han salido de la trastienda. Hoy,  teor&iacute;as de las m&aacute;s diversas ideolog&iacute;as y acad&eacute;micos de diferentes lugares del  mundo las reconocen como actores del sistema internacional, que manejan  informaci&oacute;n confiable y presentan propuestas <i>vis a vis. </i>Hoy, los agentes  sociales, pol&iacute;ticos y econ&oacute;micos entran a negociar pactos o contratos en  condiciones de equidad y en ambientes m&aacute;s democr&aacute;ticos.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p ><b>2. Las OING no firman tratados pero los exhortan</b></p>      <p >Mathews ha reconocido que antes las ONG s&oacute;lo ten&iacute;an como opci&oacute;n trabajar a trav&eacute;s de los  gobiernos. Hoy, como actores del sistema, son socios. Si bien no firman tratados  internacionales, algunas veces han estado tras bambalinas como en la Conferencia  de Seguridad y Cooperaci&oacute;n. Ellas conformaron el grupo Helsinki Watch y en las  reuniones que se dieron en Madrid y Viena, durante la d&eacute;cada del ochenta,  ejercieron influencia en el Acta de Helsinki, documento final. &quot;La Conferencia  Mundial de la ONU de Derechos Humanos fue precedida de un foro de ONG, de tres  d&iacute;as de duraci&oacute;n, denominado Derechos Humanos para todos&quot; &#40;Kennedy, 2007, 250&#41;.  En realidad puede decirse que las OING de derechos humanos han estado tras  bambalinas en varias oportunidades. Ellas fueron, por ejemplo, las que &quot;le  recomendaron a la ONU la creaci&oacute;n de la Oficina del Alto Comisionado de las  Naciones Unidas para los Derechos Humanos &#40;ACNUDH&#41;, una propuesta que la  Asamblea General adopt&oacute; unos cuantos meses m&aacute;s tarde&quot; &#40;Kennedy 2007, 251&#41;.  Tambi&eacute;n han sido la voz en <i>off </i>cuando el Consejo de Seguridad de la ONU  ha emitido resoluciones como las relacionadas con la intervenci&oacute;n en Hait&iacute; y,  m&aacute;s recientemente, la de no intervenci&oacute;n en Iraq. Sin embargo, Estados Unidos  ignor&oacute; la resoluci&oacute;n y conform&oacute; su grupo de aliados para atacar a Hussein &quot;por  razones de seguridad nacional&quot;.</p>      <p >Las OING han estado en la tras escena, pero cada d&iacute;a se acercan m&aacute;s a la arena pol&iacute;tica  internacional y t&eacute;cnicamente como observadorasocias, en la pr&aacute;ctica, como  agentes con car&aacute;cter en la escena; as&iacute; ponen temas en la agenda, hacen  recomendaciones para la toma de decisiones, colaboran con los otros actores para  la implementaci&oacute;n de planes y programas, y est&aacute;n al frente de los casos para  hacer las evaluaciones pertinentes cuando los derechos humanos han sido  vulnerados. S&iacute;, hacen activismo, pero su labor no es para restringir al Estado  sino para defender los derechos de quienes est&aacute;n en el territorio colombiano.  Entonces, denuncian a todos y cada uno de los que se atreven a vulnerar los  derechos, ll&aacute;mese Estado, ej&eacute;rcito, guerrilla, paramilitares, delincuencia  com&uacute;n...</p>      <p >Algunas OING abanderan propuestas nacionales que convierten al pa&iacute;s en l&iacute;der tem&aacute;tico. Por  ejemplo, en el marco de la Convenci&oacute;n contra el Crimen Organizado Transnacional  de la ONU, una organizaci&oacute;n no gubernaental<sup><a name="s11" href="# 11">11</a></sup> asesor&oacute; al gobierno colombiano en lo relativo al protocolo complementario para prevenir, reprimir y  sancionar la trata de personas, que entr&oacute; en vigor en diciembre de 2003 &#40;Mar&iacute;n  2008, 142&#41;.</p>      <p >Por otra parte, cabe se&ntilde;alar que fueron las OING de derechos humanos las que en red<sup><a name="s12" href="# 12">12</a></sup> alentaron a los gobiernos a firmar el Estatuto de Roma que dio origen a la Corte  Penal Internacional para juzgar cr&iacute;menes de guerra, genocidio y violaciones de <i>Lesa Humanidad</i>. No s&oacute;lo exhortaron a los Estados para la creaci&oacute;n de &eacute;ste  m&aacute;ximo tribunal sino que circularon informaci&oacute;n en informes ejecutivos,  art&iacute;culos en peri&oacute;dicos y revistas y as&iacute; pusieron el tema en la agenda  internacional, la opini&oacute;n p&uacute;blica lo conoci&oacute; y lo convirtieron en una realidad.  Si bien, el gobierno colombiano estuvo bastante neutral en los primeros debates,  se sabe que al final escuch&oacute; a las organizaciones no gubernamentales porque no  s&oacute;lo firm&oacute; sino que ratific&oacute; el Estatuto. Marlies Glasius considera que una de  las ganancias del proceso que se sac&oacute; adelante en Roma fue ese fortalecimiento  que las organizaciones no gubernamentales le brindaron a los estados &#40;Mar&iacute;n,  2008, 162&#41;, y por el comportamiento del gobierno colombiano, no cabe duda que as&iacute; fue.</p>      <p >Otro caso similar que demuestra que las organizaciones no gubernamentales est&aacute;n interesadas en que  exista legislaci&oacute;n para proteger los derechos humanos, es el relativo a la  Convenci&oacute;n sobre la prohibici&oacute;n del empleo, almacenamiento, producci&oacute;n y  transferencia de minas antipersona y sobre su destrucci&oacute;n o Convenci&oacute;n de  Ottawa. M&aacute;s conocido en Colombia como Tratado de prohibici&oacute;n de minas  antipersona. Aqu&iacute;, otra vez, una red de ONG trabaj&oacute; para hacer realidad el que  hoy 156 estados se encuentren trabajando en torno a los compromisos asumidos en  este tratado internacional que busca poner fin  a estas &quot;armas de la vergüenza&quot;.  Las OING promovieron la idea, adelantaron los debates, difundieron la  informaci&oacute;n a trav&eacute;s de conferencias, foros y entrevistas que concedieron  expertos a programas de televisi&oacute;n y radio y fueron los estados, como sujetos de  derecho internacional p&uacute;blico, los firmantes del documento. Muchos actores  legales del sistema internacional ya se han comprometido en erradicar las minas  antipersona y Colombia como parte de la Convenci&oacute;n, viene trabajando activamente  para limpiar los valles y campos de estas armas que azotan a la poblaci&oacute;n civil.  Una vez m&aacute;s, es una propuesta desde la sociedad civil para velar por los  derechos humanos.</p>      <p >En 1996, el  gobierno colombiano para evitar la imposici&oacute;n de un relator geogr&aacute;fico por parte  de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos  Humanos, la invit&oacute; a que abriera una oficina en Colombia. Esta sanci&oacute;n que  traer&iacute;a altos costos pol&iacute;ticos y econ&oacute;micos al pa&iacute;s, ser&iacute;a el resultado del <i> lobby </i>que adelantaba una red de m&aacute;s de 80 ONG nacionales apoyadas por sus  pares internacionales luego de una veedur&iacute;a de la Comisi&oacute;n de Derechos Humanos  de Naciones Unidas. Hoy en d&iacute;a no s&oacute;lo hay una oficina en Bogot&aacute;, sino que  existen tres oficinas auxiliares en Bucaramanga, Cali y Medell&iacute;n. Dado que el  acuerdo llegaba a su fin, en el a&ntilde;o 2007 las partes convinieron prorrogar el  acuerdo hasta el 30 de octubre de 2010.</p>      <p >A pesar de que  las organizaciones no gubernamentales parecen ser m&aacute;s conocidas por su labor  activista, las OING de derechos humanos han sido propositivas y creativas en las  propuestas legislativas, y han sabido sorprender en la exigencia de la  aplicaci&oacute;n de la normativa internacional existente, como lo retoma Gall&oacute;n cuando  transcribe las palabras de una diplom&aacute;tica colombiana al decir que &quot;nos cansamos  de tener que llevarles el paso a las ONG; de tener que bailar a su ritmo&quot;  &#40;Gall&oacute;n 2002, 276&#41; , pues ante las exigencias para que se garanticen los derechos  humanos, la &quot;astuta&quot; salida del gobierno colombiano ha sido un manejo  diplom&aacute;tico del tema que incluye la firma y ratificaci&oacute;n de cuanto tratado se  propone.    <br> </p>       <p ><b>3. Pesos y contrapesos</b></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p >Ahora bien, no  puede olvidarse que los gobiernos tambi&eacute;n trabajan a trav&eacute;s de las ONG, por lo  que no puede desconocerse un inter&eacute;s velado. Sandoval, por ejemplo, reconoce que  &quot;hoy las ONG son la punta de lanza de la cooperaci&oacute;n internacional multilateral  y bilateral&quot; &#40;2003, 84&#41; . Sin embargo, cuando se trata de proteger los derechos  humanos puede decirse que la presi&oacute;n resulta positiva, m&aacute;s en el caso de  Colombia que desde hace varios a&ntilde;os est&aacute; en el ojo del hurac&aacute;n por la crisis  humanitaria<sup><a name="s13" href="# 13">13</a></sup> que se vive, a pesar del desconocimiento del conflicto  por parte del gobierno del presidente &aacute;lvaro Uribe.</p>      <p >En estos t&eacute;rminos, a pesar de que subordinar la cooperaci&oacute;n al cumplimiento del derecho  internacional tiene efectos econ&oacute;micos y pol&iacute;ticos, las OING le apuestan a que  el tema de los derechos humanos est&eacute; en la agenda de la cooperaci&oacute;n  internacional y le solicitan a las organizaciones intergubernamentales que  tambi&eacute;n se conviertan en veedoras del cumplimiento normativo de Colombia en la  materia. Ellas se encargan de colectar data confiable para llevar diferentes  casos ante los tribunales internacionales, y para que sirvan como referentes de  qu&eacute; visos toma y c&oacute;mo se transforma la situaci&oacute;n de derechos humanos en el  territorio colombiano. De hecho, cuando las OING logran elevar casos en las  cortes, posibilitan el desarrollo de jurisprudencia. El Equipo Nizkor, Amnist&iacute;a  Internacional y Human Rights Watch &#40;HRW&#41;  manejan informaci&oacute;n sobre violaciones  de derechos humanos en Colombia, que ninguna otra organizaci&oacute;n internacional o  Estado tiene. Ni siquiera las instituciones colombianas defensoras de los  derechos humanos logran manejar este tipo de estad&iacute;sticas e informaci&oacute;n.</p>      <p >Uno de los pesos o contrapesos que deben considerarse en el caso de las organizaciones de la  sociedad civil global es el relacionado con las divisiones ideol&oacute;gicas. La  internacionalista Alexandra Gu&aacute;queta, lo recuerda al comentar que &quot;los grupos de  la sociedad civil han adquirido importancia en la pol&iacute;tica transnacional y  algunos tienen posiciones pol&iacute;ticas distintas a la de sus gobiernos. Por  ejemplo, en Estados Unidos hay ONG como Washington Office on Latin America  &#40;WOLA&#41; , o el Center for International Policy &#40;CIP&#41; , que se han opuesto a la  pol&iacute;tica estadounidense en Colombia&quot; &#40;Gu&aacute;queta 2005, 35&#41; . Aun con diferencias  ideol&oacute;gicas, puede decirse que los repertorios que se ejercen en las calles  colombianas resultan eficaces, en t&eacute;rminos de una presi&oacute;n positiva. Eso lo  registran los medios de comunicaci&oacute;n masiva, que algunas veces tambi&eacute;n publican  noticias sobre la circulaci&oacute;n de informes t&eacute;cnicos de las OING, en las oficinas  en Nueva York, Washington, Ginebra, Viena y Bruselas, centros de poder donde se  toman decisiones internacionales. Poco a poco se va creando jurisprudencia sobre  protecci&oacute;n a los derechos humanos, y las mismas organizaciones de la sociedad  civil, paralelamente, se encargan de socializarlas con la poblaci&oacute;n en general.  Si bien todos los actores del sistema tienen la responsabilidad de acatar la  normatividad que en la pr&aacute;ctica tiene efecto para las partes, muchas OING se dan  a la tarea de acompa&ntilde;ar a los estados para que firmen y ratifiquen los convenios  internacionales. De un lado, las OING intentan disuadir a los violadores de  derechos humanos, y del otro lado aseguran herramientas jur&iacute;dicas para proveer  justicia en caso de presentarse alguna infracci&oacute;n.</p>      <p >En algunas ocasiones, cuando se van a pronunciar organismos multilaterales como el Consejo  de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, las OING hacen pronunciamientos. El  pasado, 20 de marzo de 2009, por ejemplo, Amnist&iacute;a Internacional hizo una  declaraci&oacute;n verbal &#40;AI 2009&#41;  justo antes de que ese organismo adoptara el examen  peri&oacute;dico universal de Colombia. En esa oportunidad, Amnist&iacute;a inst&oacute; al gobierno  a &quot;que aceptase todas las recomendaciones de la ONU para proteger los derechos  humanos en Colombia. Muchas de las intervenciones realizadas durante el examen  de Colombia ante el Grupo de Trabajo del Consejo reflejaron los motivos de  preocupaci&oacute;n reiteradamente expresados por las organizaciones colombianas e  internacionales de derechos humanos, as&iacute; como por la Alta Comisionada de las  Naciones Unidas para los derechos humanos y la Comisi&oacute;n Interamericana de  Derechos Humanos&quot;.</p>      <p >De esta manera,  se evidencia que las OING siempre est&aacute;n en red con las organizaciones no  gubernamentales nacionales y con otras organizaciones de la sociedad civil que  velan por la protecci&oacute;n de los derechos humanos. As&iacute; no s&oacute;lo intercambian  informaci&oacute;n sobre violaciones de derechos humanos sino que elaboran estrategias  de movilizaci&oacute;n social con referentes de otros lugares y en ocasiones las hacen  paralelas; con ello logran un mayor impacto. Adem&aacute;s, en la medida en que ganan  espacios de interacci&oacute;n, demuestran que fortalecen la democracia local y global  porque participan de manera directa en el proceso de toma de decisiones, y luego  interact&uacute;an en el resto de las fases de la pol&iacute;tica p&uacute;blica. Esto es, no s&oacute;lo  ponen los temas en la agenda sino que cuando se discute la decisi&oacute;n est&aacute;n  circulando informaci&oacute;n que solo ellas manejan de primera mano. Luego de tomada  la decisi&oacute;n, colaboran con los gobiernos para implementar las pol&iacute;ticas y muchas  de ellas son expertas en la evaluaci&oacute;n.    <br> </p>       <p ><b>4. Exigen sanci&oacute;n  si hay violaci&oacute;n</b></p>      <p >La labor de  denuncia y el trabajo de <i>lobby </i>que adelantan las ONG nacionales conduce  un circuito que sigue a sus pares internacionales y estos presionan a los  Estados poderosos y a los organismos internacionales a que los escuchen, luego  ellos presionan a los Estados y a gobiernos violadores para que modifiquen su  comportamiento y observen las normas internacionales que, al decir de Sikkink  &#40;Orozco 2005, 221&#41; , en muchos casos, ellos mismos se han comprometido a  preservar, Es sin duda un efecto <i>boomerang </i>pues los Estados poderosos  pueden tomar ventaja de la situaci&oacute;n y aplicarla directamente o a trav&eacute;s de sus  estrategias de cooperaci&oacute;n. En el caso colombiano, la Secretar&iacute;a de Estado de  los Estados Unidos &quot;certifica&quot; o &quot;no certifica&quot; al Congreso estadounidense si  Colombia cumple con los criterios esperados de respeto a los derechos humanos.  Este es un instrumento muy poderoso que permite entregar o no las partidas de  asistencia asignadas al pa&iacute;s. &quot;Estados Unidos toma en serio todos los reportes  de abusos a los derechos humanos y est&aacute; determinado a continuar comprometiendo  al gobierno de Colombia &#40;en el respeto a esos derechos&#41;  y apoyando programas  para lograr m&aacute;s progresos&quot;, anota el portavoz del Departamento de Estado  estadounidense. &#40;El Pa&iacute;s 2007&#41; .</p>      <p >Podr&iacute;a decirse,  por ejemplo, que la serie de visitas que realizaron a Colombia organizaciones  internacionales no gubernamentales como Amnist&iacute;a Internacional, la Comisi&oacute;n  Andina de Juristas, American Watch, la Comisi&oacute;n Internacional de Observaci&oacute;n  Judicial, la Fundaci&oacute;n France Libert&eacute;s, Pax Christi y Justicia y Paz, en la  d&eacute;cada del ochenta, junto con la cantidad de informes que se hicieron p&uacute;blicos,  abri&oacute; una sucesi&oacute;n de debates sobre la situaci&oacute;n en el pa&iacute;s, que hicieron que  organismos intergubernamentales y la comunidad internacional en general,  volviera la mirada y &quot;el caso colombiano fuera analizado, por primera vez, en la  Comisi&oacute;n de Derechos Humanos de la ONU&quot; &#40;Vargas y Vel&aacute;squez 2003, 66&#41; . M&aacute;s  tarde, y despu&eacute;s de las visitas <i>in loco </i>de la Comisi&oacute;n Especial de la  Comisi&oacute;n Interamericana de Derechos Humanos &#40;CIDH&#41;  se adoptaron &quot;once  resoluciones declaratorias de responsabilidad del estado&quot; &#40;Gall&oacute;n 2002, 242&#41;  y,  casi simult&aacute;neamente, siete en el Comit&eacute; del Pacto Interamericano de Derechos  Civiles y Pol&iacute;ticos, lo cual implic&oacute; un pago de indemnizaciones para los  afectados. Dos buenos ejemplos son: Trujillo, por esa &eacute;poca, y, m&aacute;s  recientemente, Mapirip&aacute;n. Uno y otro caso ocuparon cientos de art&iacute;culos en los  peri&oacute;dicos y revistas, y programas enteros en los canales de televisi&oacute;n y las  cadenas de radio. B&aacute;sicamente, una presi&oacute;n real para los tomadores de decisi&oacute;n,  pues el despliegue de informaci&oacute;n hace parte de las estrategias para la  movilizaci&oacute;n social que implementan las ONG locales e internacionales.</p>      <p >Las OING denuncian las violaciones de derechos humanos y eso se convierte en noticia en  los medios de comunicaci&oacute;n r&aacute;pidamente. Los periodistas saben que la noticia  &quot;caliente&quot; vende. Adem&aacute;s, como se ha visto, las OING de derechos humanos buscan  que Estados, multinacionales y, en general, todos los actores y sujetos de  derecho se comprometan con la normatividad; entonces cuando se incumple son los  primeros en denunciar. Eso est&aacute; en los viejos repertorios y sigue dando  resultados positivos. Ahora se buscan nuevos medios y los electr&oacute;nicos est&aacute;n en  el centro. Todas las OING tienen p&aacute;gina web, la informaci&oacute;n est&aacute; en m&aacute;s de un  idioma, los buscadores son r&aacute;pidos, hay enlaces a otras organizaciones &#40;muchas  de ellas internacionales&#41; , suelen tener <i>blogs </i>y foros de discusi&oacute;n. Hay  informes, videos, fotos, noticias... </p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p >B&aacute;sicamente ellas son las que vigilan que se respeten los derechos humanos, sacan a la luz p&uacute;blica  las violaciones que se comenten en diferentes lugares y les recuerdan a los  Estados que han firmado tratados internacionales y que con la ratificaci&oacute;n se  han comprometido a no vulnerarlos &#40;Orozco 2005, 218&#41; . Para ello acuden a lo que  Rodrigo Villar llama la legitimidad t&eacute;cnica y moral &#40;Villa 2003,23&#41; . La primera  se deriva &quot;del conocimiento, experiencia, competencia o informaci&oacute;n que tienen  las organizaciones involucradas...  es utilizada por aquellas organizaciones cuya  autoridad se basa en la calidad de sus investigaciones, en su capacidad para el  desarrollo de programas, en su experiencia en el manejo de informaci&oacute;n. En  realidad, es preciso contar con buenos an&aacute;lisis para armar estrategias pol&iacute;ticas  viables. La segunda, est&aacute; basada en &quot;valores morales que pueden tener suficiente  aceptaci&oacute;n y fuerza para legitimar la acci&oacute;n&quot;.    <br> </p>       <p ><b>5. Los mecanismos y herramientas</b></p>      <p >La actividad de las organizaciones no gubernamentales no se frena al nombrar tres revoluciones  de los derechos humanos &#40;legal, de aplicaci&oacute;n y activismo&#41; . En realidad, las  OING de derechos humanos son expertas en hacer <i>advocacy, </i>en abogar por  los derechos humanos. Esto incluye, de manera conjunta y paralela, estrategias  de informaci&oacute;n y divulgaci&oacute;n, campa&ntilde;as educativas, foros, conversatorios,  encuentros, uso de medios masivos y directos, entre otras actividades para  promover la informaci&oacute;n, la educaci&oacute;n, y para empoderar a la poblaci&oacute;n civil  para que sepa qu&eacute; hacer cuando se le est&eacute;n vulnerando sus derechos.</p>      <p >Existen protocolos para la denuncia, de manera que siempre se preserve la vida tanto de  los afectados como de los denunciantes. Precisamente, el tener informaci&oacute;n  permite conocer las instancias a las que se puede recurrir y las herramientas  jur&iacute;dicas que se pueden usar. La denuncia de las OING no se queda en las  noticias de los medios, sino que llega a los estrados judiciales y se hace  seguimiento continuo del proceso, as&iacute; tome muchos a&ntilde;os. El rastreo de los casos  posibilita cubrir todas las instancias nacionales e internacionales posibles  para lograr la justicia.</p>      <p >Son las OING las que han presionado el desarrollo de la jurisprudencia en derechos humanos.</p>      <p >Lo parad&oacute;jico es que a pesar de la constante invocaci&oacute;n de los derechos humanos, por parte de los  actores armados y de las presiones que se ejercen el triunfo parece s&oacute;lo  discursivo pues no se han registrado una disminuci&oacute;n de sus violaciones  &#40;Schlenker e Iturralde 2006, 33&#41; . A&uacute;n as&iacute;, las OING disponen de una gama de  herramientas para abogar por la garant&iacute;a de los derechos, y para que sea con  trabajo local o por presi&oacute;n externa que se evite la vulneraci&oacute;n de los derechos  humanos.</p>      <p >En las d&eacute;cadas del ochenta y noventa las cartas abiertas, publicadas en los peri&oacute;dicos de  circulaci&oacute;n nacional, fueron una de las herramientas m&aacute;s usadas por las  organizaciones no gubernamentales, para denunciar los atropellos a ind&iacute;genas,  campesinos, afrocolombianos y trabajadores sindicalizados. Siguiendo la  tradici&oacute;n anglosajona, el env&iacute;o de cartas a senadores, representantes, defensor  del pueblo y procurador han sido otro recurso al que acuden los miembros de las  redes que tambi&eacute;n integran las OING.</p>      <p >De la misma manera, se organizan reuniones de los representantes de OING, como H RW, con  funcionarios del gobierno o con sus pares nacionales, como las veces que ha  venido a Colombia el director para las Am&eacute;ricas, Jos&eacute; Miguel Vivanco. En  ocasiones, vienen a presentar los informes y ofrecen ruedas de prensa. As&iacute;,  tambi&eacute;n logran que un hecho se vuelva noticia. Estas organizaciones son h&aacute;biles  en el manejo de situaciones estrat&eacute;gicas. Por ejemplo, luego de conocerse  amplios detalles de la operaci&oacute;n Jaque, H RW sali&oacute; a dar declaraciones sobre los  usos y abusos de la situaci&oacute;n, y el tema que estaba en bajo perfil cobr&oacute;  relevancia y entr&oacute; de nuevo en la agenda.</p>      <p >Brigadas Internacionales de Paz &#40;o Peace Brigades International, PBI&#41;  sigue la pr&aacute;ctica de la no violencia y acompa&ntilde;a a nacionales colombianos que est&aacute;n en situaci&oacute;n de  peligro ya sea porque trabajan en derechos humanos o viven una situaci&oacute;n  particular. Pr&aacute;cticamente, se convierten en escudos humanos para proteger a  quienes trabajan por garantizar otras vidas. En Colombia b&aacute;sicamente efect&uacute;an  interlocuciones con el prop&oacute;sito de llevar a cabo programas de sensibilizaci&oacute;n  de la comunidad internacional frente a la situaci&oacute;n del pa&iacute;s. &quot;Realizan labores  de interlocuci&oacute;n y cabildeo con las autoridades civiles y militares, as&iacute; como  con organismos estatales, ONG, iglesias, cuerpo diplom&aacute;tico y organizaciones  internacionales&quot; &#40;Sandoval 2003, 400&#41;.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p >Como los casos mencionados, se pueden mencionar otros muchos, pero quiero cerrar este apartado  recordando las redes de organizaciones internacionales que han apoyado a los  pueblos ind&iacute;genas que habitan en el territorio colombiano. Tal es el caso de los  U´wa &#40;al oriente&#41;, y los Kuankuamos &#40;al norte&#41; , que han denunciado la manera  vehemente como les vulneran sus derechos fundamentales.</p>      <p >Antes de entrar en las consideraciones finales, es preciso se&ntilde;alar que las OING en Colombia,  para lograr las tres revoluciones en los derechos humanos, utilizan toda una  gama de herramientas que las hacen efectivas en su papel. En algunas ocasiones  estas cambian, pero hay unos repertorios que se mantienen.  Muchos atienden a los desarrollos tecnol&oacute;gicos y otros al conocimiento normativo  que van adquiriendo las organizaciones sobre la legislaci&oacute;n.    <br> </p>       <p ><b>Conclusi&oacute;n</b></p>      <p >En s&iacute;ntesis, las  organizaciones internacionales no gubernamentales han venido jugando un papel  significativo, un papel importante en la pol&iacute;tica internacional. En un principio  fueron la voz en <i>off </i>de Estados peque&ntilde;os o de tratados de derecho  internacional p&uacute;blico, pero su accionar p&uacute;blico en defensa de los derechos  fundamentales les ha permitido protagonismo en la tripleta integrada por la  normatividad, la aplicaci&oacute;n de la ley y el activismo para promover el  conocimiento de los derechos humanos y, por supuesto, para denunciar a quienes  los vulneran.</p>      <p >Dentro de la sociedad colombiana, las OING de derechos humanos son agentes con car&aacute;cter, y  ello ha permitido mitigar las consecuencias del conflicto interno que lleva m&aacute;s  de 50 a&ntilde;os en el pa&iacute;s. Los recursos que ellas invierten y el trabajo que  adelantan en el territorio colombiano, si bien ha ayudado a la poblaci&oacute;n civil,  tambi&eacute;n ha sensibilizado a la sociedad internacional sobre la crisis humanitaria  que en el caso de Colombia alcanza un desastroso tercer lugar en cuanto a su  gravedad.</p>      <p >Los informes de las OING en los diferentes escenarios internacionales han prendido las alertas  de los dem&aacute;s actores &#40;Estados, organismos internacionales gubernamentales,  multinacionales&#41;  para tomar acci&oacute;n y para exigirle al gobierno nacional que  cumpla con los convenios que prometi&oacute; respetar.</p>      <p >Las OING son art&iacute;fices de esa tripleta revolucionaria, que se logra con <i>advocacy </i>para  informar, educar y empoderar a sociedad civil y dem&aacute;s actores en derechos  humanos. M&aacute;s que eso, presionan el desarrollo de jurisprudencia en torno a los  derechos humanos al llevar casos a las cortes. Una labor que se hace con un  doble movimiento: uno en el &aacute;mbito interno y el otro en el exterior.</p>      <p >Las ONG nacionales son grandes aliadas de las OING de derechos humanos, de manera que  con la informaci&oacute;n de primera mano que manejan las locales, las internacionales  alzan la voz en los escenarios globales y consiguen que los otros actores  internacionales tambi&eacute;n presionen al gobierno colombiano para que proteja a  todos los que habitan en el territorio. Los Estados, por ejemplo, terminan  certificando o desertificando a Colombia por derechos humanos, como es el caso  de Estados Unidos. La Uni&oacute;n Europea le exige velar por la no vulneraci&oacute;n, so  pena de restricci&oacute;n de cooperaci&oacute;n. La Organizaci&oacute;n Internacional del Trabajo  realiza visitas peri&oacute;dicas para asegurarse de que los trabajadores cuenten con  las condiciones m&iacute;nimas para ejercer sus labores.</p>      <p >Lo dicho hasta aqu&iacute; no es todo. Con las reflexiones puede decirse que, antes de responder  preguntas completamente, se abren otra serie de interrogantes porque en esta  materia y con este actor casi todo est&aacute; por ser considerado en t&eacute;rminos  acad&eacute;micos. M&aacute;s a&uacute;n si se trata de establecer el impacto de la influencia en  cada una de las fases de la pol&iacute;tica de derechos humanos que al ser  &quot;interm&eacute;stica&quot; tiene sus acepciones para lo interno y lo externo. El pa&iacute;s es un  gran laboratorio, rico en experiencias que se deben recoger para estudiar y as&iacute;  tratar de entender la complejidad colombiana. De hecho, el desarrollo de  investigaci&oacute;n y su difusi&oacute;n tambi&eacute;n es considerado un mecanismo de participaci&oacute;n  con el cual se logra incidir en la pol&iacute;tica p&uacute;blica.</p>  <hr size="1">      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>Comentarios</b></p>      <p ><sup><a href="#s1" name="1">1</a></sup>  Art&iacute;culo 71 de la Carta de las Naciones Unidas.</p>      <p ><sup><a href="#s2"  name="2">2</a></sup>  Mary Kaldor desarrolla su definici&oacute;n de sociedad civil global como &quot;el medio a  trav&eacute;s del cual se negocian, comentan y meditan los contratos o pactos sociales  entre los individuos y los centros de poder pol&iacute;tico y econ&oacute;mico&quot;, y defiende  que &quot;los significados cambiantes de sociedad civil deben entenderse a partir del  car&aacute;cter temporal de la autoridad pol&iacute;tica y el contenido mutable del contrato&quot;  &#40;Kaldor 2005, 26&#41; .</p>      <p ><sup><a href="#s3"  name="3">3</a></sup>  John Baylis y Steve Smith, Marlies Glasius, Peter Willets, Marisa Revilla, Maite  Serrano, Jessica Mathews, Jenny Pearce, Frederic Pearson y Martin Rochester,  entre una lista que se puede tornar demasiado extensa.</p>      <p ><sup><a href="#s4"  name="4">4</a></sup>  El v&iacute;nculo se establece para actuar juntas sin constituir una presencia  institucional f&iacute;sica u oficial. Las redes no tienen centro ni c&uacute;pula, pero s&iacute;  varios n&oacute;dulos y lo m&aacute;s importante es la informaci&oacute;n que por ellas circula.</p>      <p ><sup><a href="#s5"  name="5">5</a></sup>  En varios documentos de Oxfam se retoman declaraciones del entonces director del  Centro de Derechos Humanos de la ONU, Ibrahima Fall.</p>      <p ><sup><a href="#s6"  name="6">6</a></sup>  Muchos recursos llegan al pa&iacute;s bajo esta modalidad, que si bien no es  considerada Ayuda Oficial al Desarrollo &#40;AOD&#41;  s&iacute; representa un rubro bien  importante de recursos que entran al pa&iacute;s para ayudar a la poblaci&oacute;n desplazada,  a la que justamente se le est&aacute;n vulnerando los derechos b&aacute;sicos.</p>      <p ><sup><a href="#s7"  name="7">7</a></sup>  Esta agencia gubernamental estadounidense, dependiente del Departamento de  Estado, es el equivalente del ministerio franc&eacute;s de Cooperaci&oacute;n. Fundada por  John F. Kennedy en 1961, la USAID «apoya el crecimiento econ&oacute;mico equitativo y a  largo plazo y promueve la pol&iacute;tica exterior estadounidense apoyando: el  crecimiento econ&oacute;mico, la agricultura y el comercio, la salud, la democracia, la  prevenci&oacute;n de conflictos y la ayuda humanitaria». Ampliar informaci&oacute;n en  <a target=_blank href="http://www.voltairenet.org/article123804.html"> www.voltairenet.org/article123804.html</a>.</p>      <p ><sup><a href="#s8"  name="8">8</a></sup>  Orozco &#40;2005, 215&#41;  se refiere a la revoluci&oacute;n legal, de aplicaci&oacute;n y de  activismo.</p>      <p ><sup><a href="#s9"  name="9">9</a></sup>  Charles Tilly acu&ntilde;&oacute; el t&eacute;rmino, a mediados de los a&ntilde;os setenta, para referirse  al conjunto de rutinas aprendidas y compartidas que se ponen deliberadamente en  pr&aacute;ctica en una &eacute;poca y que proviene m&aacute;s de la lucha misma y no de filosof&iacute;as  pol&iacute;ticas o de la propaganda. Ampliar en  <a target=_blank href="http://www.intec.edu.do/~cdp/docs/cambiosenelrepertorio.html"> http://www.intec.edu.do/~cdp/docs/cambiosenelrepertorio.html</a>.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p ><sup><a href="#s10"  name="10">10</a></sup>  En la Conferencia de San Francisco, donde se estableci&oacute; la ONU, 40  organizaciones no gubernamentales y varias delegaciones, especialmente de pa&iacute;ses  peque&ntilde;os, aunaron esfuerzos para exigir una redacci&oacute;n de derechos humanos m&aacute;s  espec&iacute;fica que la de otros Estados que se encontraban en esa conferencia para  lograr que se empleara un lenguaje m&aacute;s en&eacute;rgico en relaci&oacute;n con los derechos  humanos. Ampliar informaci&oacute;n en  <a target=_blank href="http://www.cinu.org.mx/onu/documentos/_ciddh.htm"> http://www.cinu.org.mx/onu/documentos/_ciddh.htm</a>.</p>      <p ><sup><a href="#s11"  name="11">11</a></sup>  La Fundaci&oacute;n Esperanza, que nace en Holanda, fue la que puso el tema de las  migraciones en la agenda colombiana tanto para los asuntos internos como para  las relaciones internacionales.</p>      <p ><sup><a href="#s12"  name="12">12</a></sup>  Una coalici&oacute;n internacional de ONG trabaj&oacute; en la Conferencia de Roma y, en cinco  a&ntilde;os, lograron la firma y ratificaci&oacute;n del Estatuto de Roma.</p>      <p ><sup><a href="#s13"  name="13">13</a></sup>  Una muestra de ello es que el problema de desplazados internos en Colombia es el  tercero m&aacute;s grave en el mundo, seg&uacute;n el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, quien asegura que s&oacute;lo  es superado por Congo y Sud&aacute;n. Ver m&aacute;s informaci&oacute;n en: <a target=_blank href="http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/latin_america/newsid_3437000/3437073.stm"> http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/latin_america/newsid_3437000/3437073.stm</a>.</p>  <hr size="1">      <p ><b>Referencias</b></p>      <p >Amnist&iacute;a  Internacional &#40;AI&#41; . 2009. Declaraci&oacute;n P&uacute;blica. Amnist&iacute;a Internacional.  <a target=_blank href="http://www.amnestyusa.org/document.php?id=ESLAMR230112009&lang=s">http://www.amnestyusa.org/document.php?id=ESLAMR230112009&amp;lang=s</a>.  </p>      <!-- ref --><p > Cohen, Jean y  Andrew Arato. 2000. <i>Sociedad civil y teor&iacute;a  pol&iacute;tica</i>.  M&eacute;xico: Fondo de Cultura Econ&oacute;mica.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000089&pid=S0121-5612200900010000500002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p > El Pa&iacute;s. 2007.  Colombia es ratificada por EE.UU. en Derechos Humanos. 11 de abril.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000090&pid=S0121-5612200900010000500003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p > Gall&oacute;n, Gustavo.  2002. Diplomacia y derechos humanos en Colombia: M&aacute;s de una d&eacute;cada de  ambigüedad. En <i>Prioridades y desaf&iacute;os de la pol&iacute;tica exterior colombiana</i>,  eds. Martha Ardila, Diego Cardona y Arlene Tickner, 237–282. Bogot&aacute;: Fescol,  Hanns Seidel Stiftung.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000091&pid=S0121-5612200900010000500004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p > Gu&aacute;queta,  Alexandra. 2005. Colombia: Seguridad y pol&iacute;tica exterior. En <i>Colombia y su  pol&iacute;tica exterior en el siglo XXI</i>, Martha Ardila, Diego Cardona y Socorro  Ram&iacute;rez, 27–60. Bogot&aacute;: Fescol, Cerec.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000092&pid=S0121-5612200900010000500005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p > Kaldor, Mary.  2005. <i>La sociedad civil global. Una respuesta a la guerra</i>. Barcelona:  Tusquets.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000093&pid=S0121-5612200900010000500006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p > Kennedy, Paul.  2007. <i>El parlamento de la humanidad. La historia de las Naciones Unidas</i>.  Bogot&aacute;: Random House Mondadori.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000094&pid=S0121-5612200900010000500007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p > Mar&iacute;n, Margarita.  2008. El <i>soft advocacy </i>de las ONG de medio ambiente y de derechos humanos  en la pol&iacute;tica exterior colombiana. En <i>La toma de decisiones de la pol&iacute;tica  exterior colombiana</i>, ed. Martha Ardila, 137–177. 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Bogot&aacute;: USAID.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000097&pid=S0121-5612200900010000500010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p > Orozco, Iv&aacute;n.  2005. &quot;Hacedores de paz y defensores de derechos humanos &#40;una disputa de  familia&#41; &quot;. En <i>Colombia y su pol&iacute;tica exterior en el siglo XXI</i>, Martha  Ardila, Diego Cardona y Socorro Ram&iacute;rez, 215–270. Bogot&aacute;: Fescol, Cerec.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000098&pid=S0121-5612200900010000500011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p > Pearson, Frederic y  Martin Rochester. 2000. En <i> Relaciones Internacionales: Situaci&oacute;n  global en el siglo XXI</i>.  Bogot&aacute;: McGraw Hill.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000099&pid=S0121-5612200900010000500012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p > Pizarro, Eduardo.  2005. Las ONG: &iquest;Hacia un nuevo rostro? <i>El Tiempo</i>, 14 de febrero.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000100&pid=S0121-5612200900010000500013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p > S&aacute;nchez, Ricardo.  2007. <i>La emancipaci&oacute;n de los derechos humanos</i>. Bogot&aacute;: Universidad  Nacional de Colombia.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000101&pid=S0121-5612200900010000500014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p > Sandoval, Mary  Luz. 2003. <i>El papel de las ONG internacionales en los conflictos armados  internos: Caso Colombia</i>. Bogot&aacute;: Universidad Libre.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000102&pid=S0121-5612200900010000500015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p > Schlenker, Juana  y Manuel Iturralde. 2006. El uso del discurso de los derechos humanos por parte  de los actores armados en Colombia: &iquest;Humanizaci&oacute;n del conflicto o estrategia de  guerra? <i>An&aacute;lisis Pol&iacute;tico </i>56: 29–50.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000103&pid=S0121-5612200900010000500016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p > Serrano, Maite.  2002. Las ONGD en la encrucijada: Del estado de bienestar a la franquicia del  Estado. En <i>Las ONG y la pol&iacute;tica</i>,  ed. Marisa Revilla Blanco, 66–94. Madrid: Istmo.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000104&pid=S0121-5612200900010000500017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p > Vargas, Amelia y  Daniel Vel&aacute;squez. 2003. Cooperaci&oacute;n en derechos humanos: Una presi&oacute;n positiva. <i>Zero </i>10: 66–69.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000105&pid=S0121-5612200900010000500018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p > Voltairenet.  2005. La CIA con rostro humano: Las ONG, nuevo brazo de la diplomacia  estadounidense. Voltairenet.  <a target=_blank href="http://www.voltairenet.org/article123804.html"> http://www.voltairenet.org/artile123804.html</a>.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000106&pid=S0121-5612200900010000500019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p > Willets, Peter.  2000. From Consultative arrangements to partnership: The changing status of NGOs  in diplomacy at the UN. <i> Global Governance </i>6 &#40;2&#41; :  191–212.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000107&pid=S0121-5612200900010000500020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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