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<publisher-name><![CDATA[Departamento de Ciencia Política y Centro de Estudios Internacionales. Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de los Andes]]></publisher-name>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[AGROINDUSTRIA Y CONFLICTO ARMADO EL CASO DE LA PALMA DE ACEITE]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[This paper analyzes palm oil production based on theories on the relationship between resources and armed conflict, which state that financing resources are necessary for a conflict to continue. At first a review of the relevant literature on resource typologies and on the relationship between agricultural production and conflict is made. After this, data on the process of palm oil production is presented. Next it is shown how, in response to the claims that link palm oil to land problems, the Roundtable on Sustainable Palm Oil (RSPO) was created, and the case of Colombia, where there has been an association both between the crop and forced displacement as well as between palm oil and peace building processes. Based on the analysis of the data, the paper suggests that costs involved in the production process make the palm oil growers an easy target for armed groups. In addition, while the palm doesn&#39;t produce forced displacement by itself, its process of production might generate incentives in that direction.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[ <font face="verdana" size="2">       <p align="center" ><font size="4"><b> AGROINDUSTRIA Y  CONFLICTO ARMADO EL CASO DE LA PALMA DE ACEITE</b></font></p>      <p><b> Sebasti&aacute;n Ocampo  Valencia </b> es abogado y  polit&oacute;logo de la Universidad de los Andes y abogado de  Estudio Palacios Lleras. <i><u> <a  href="mailto:socampo@palacioslleras.com"> socampo@palacioslleras.com</a></u></i></p>  <hr size="1">     <p><b> RESUMEN</b></p>      <p> Este documento  analiza la producci&oacute;n de aceite de palma con base en las teor&iacute;as existentes  sobre la relaci&oacute;n entre recursos y conflicto armado, que postulan que para que  &eacute;ste perdure es necesaria la existencia de recursos que lo financien. Primero se  hace una revisi&oacute;n de la literatura relevante sobre el tema de las tipolog&iacute;as de  los productos y sobre la relaci&oacute;n entre producci&oacute;n agr&iacute;cola y conflicto. Despu&eacute;s  se presentan datos acerca del proceso de producci&oacute;n de aceite de palma. Se  muestra a continuaci&oacute;n c&oacute;mo a partir de denuncias sobre problemas de tierras en  las zonas palmeras ubicadas alrededor del mundo se cre&oacute; la Mesa Redonda de  Aceite de Palma Sostenible (RSPO), y, a su vez, algunos casos en donde en  Colombia se ha asociado al cultivo, por un lado, con el desplazamiento forzado  y, por el otro, con la prevenci&oacute;n del conflicto. Al final se analizan los datos  para ver c&oacute;mo los altos costos hundidos del proceso de producci&oacute;n hacen de los  palmeros un objeto f&aacute;cil de las extorsiones de los grupos armados; y c&oacute;mo a  pesar de que la palma no genera desplazamiento de por s&iacute;, la dimensi&oacute;n econ&oacute;mica  del proceso de producci&oacute;n puede generar incentivos para hacerlo.</p>      <p><b> PALABRAS CLAVE</b>    <br> palma de  aceite - desplazamiento - conflicto armado - construcci&oacute;n de paz - recursos  naturales.</p>  <hr size="1">     <p align="center" ><font size="3"><b>  AGRO-INDUSTRY AND  ARMED CONFLICT THE CASE OF PALM OIL</b></font></p>       <p><b> ABSTRACT</b></p>      <p> This paper analyzes  palm oil production based on theories on the relationship between resources and  armed conflict, which state that financing resources are necessary for a  conflict to continue. At first a review of the relevant literature on resource  typologies and on the relationship between agricultural production and conflict  is made. After this, data on the process of palm oil production is presented.  Next it is shown how, in response to the claims that link palm oil to land  problems, the Roundtable on Sustainable Palm Oil (RSPO) was created, and the  case of Colombia, where there has been an association both between the crop and  forced displacement as well as between palm oil and peace building processes.  Based on the analysis of the data, the paper suggests that costs involved in the  production process make the palm oil growers an easy target for armed groups. In  addition, while the palm doesn&#39;t produce forced displacement by itself, its  process of production might generate incentives in that direction.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b> KEYWORDS</b>    <br> oil palm - displacement - armed conflict - peace  building - natural resources.</p>      <p>Recibido el 7 de Septiembre de 2008 y aceptado el 20 de Octubre de 2009.</p>  <hr size="1">     <p>  La idea de esta  monograf&iacute;a surgi&oacute; en mi curso sobre &quot;Econom&iacute;a pol&iacute;tica de los conflictos  armados&quot;, que a su vez fue inspirado en el proyecto sobre recursos y conflictos  en las regiones colombianas del Departamento de Ciencia Pol&iacute;tica de la  Universidad de los Andes, financiado por el International Development Research  Centre (IDRC) de Canad&aacute;. Agradezco a Angelika Rettberg por la invaluable ayuda  prestada en este proyecto.</p>       <p> En 2005 la  Federaci&oacute;n Nacional de Cultivadores de Palma de Aceite de Colombia (Fedepalma)  lanz&oacute; su propio programa de Responsabilidad Social Empresarial. En parte, lo  hizo motivada por la percepci&oacute;n general de que existe una relaci&oacute;n entre el  cultivo de palma, el paramilitarismo, la apropiaci&oacute;n indebida de tierras y el  deterioro medioambiental (Fedepalma 2006a). La acusaci&oacute;n principal que se hace a  los palmeros en pa&iacute;ses como Colombia por parte de organizaciones de Derechos  Humanos e incluso gubernamentales, es que algunos son grupos armados, o han  recurrido a ellos, para desplazar comunidades rurales y dar paso a cultivos de  palma (Goebertus 2008; Segura 2008). Desde el gremio palmicultor y el Gobierno  han replicado afirmando que el caso del desplazamiento es la excepci&oacute;n; que las  personas involucradas no hacen parte del gremio, y que, en general, la palma es  un producto que trae desarrollo y estabilidad a las regiones en donde se produce<sup><a   name="s1" href="#1">1</a></sup>.</p>      <p> Este documento  busca entonces examinar la relaci&oacute;n, si la hay, entre un producto agr&iacute;cola  particular, la palma de aceite, y el conflicto armado colombiano. As&iacute;, se  tratar&aacute; de responder a la pregunta sobre cu&aacute;les son las caracter&iacute;sticas del  cultivo de palma en Colombia que pueden incentivar o desincentivar la generaci&oacute;n  de violencia en su implementaci&oacute;n y desarrollo.</p>      <p> Colombia vive un  conflicto armado desde hace cinco d&eacute;cadas, cuando organizaciones guerrilleras  comunistas y nacionalistas emprendieron la guerra contra el Estado, debido al  cerramiento relativo del r&eacute;gimen &quot;consociacional&quot; de la &eacute;poca (Nasi 2007, 137).  Los grupos guerrilleros que act&uacute;an en el pa&iacute;s son las Fuerzas Armadas  Revolucionarias de Colombia (farc) y el Ej&eacute;rcito de Liberaci&oacute;n Nacional (eln).  En la d&eacute;cada de 1980 los grupos narcotraficantes y los paramilitares de derecha,  posteriormente agrupados en las Autodefensas Unidas de Colombia (auc), en  ocasiones con el apoyo de las Fuerzas Militares del Estado, se agregan como  actores del conflicto. El desplazamiento forzado causado durante el conflicto  &quot;es responsabilidad  primordial de los grupos armados ilegales, cuyo objetivo es despejar territorio  para as&iacute; expandir el n&uacute;mero de &aacute;reas bajo su dominio y apropiarse, de manera  ilegal, de tierras valiosas&quot; (Ib&aacute;&ntilde;ez, Moya y Vel&aacute;squez 2006, 2).</p>      <p> La discusi&oacute;n sobre  la palma pone entonces a prueba teor&iacute;as que indican que los productos legales no  tienen la capacidad de financiar a los grupos armados de la misma forma que los  ilegales, y, por otra parte, ayuda a adecuar el estudio de los productos a las  categor&iacute;as creadas para clasificar aquellos que pueden llegar a financiar  guerras (Ross 2003 y 2004). A su vez, en el marco de la teor&iacute;a que asocia al  conflicto con la construcci&oacute;n de Estado (Tilly 2006), el proceso de  implementaci&oacute;n del cultivo de palma puede ilustrar debates m&aacute;s amplios sobre la  capacidad que tiene el conflicto, no s&oacute;lo armado, para generar procesos de  construcci&oacute;n estatal en regiones donde su presencia era inexistente o precaria.</p>      <p> Espero encontrar  que detr&aacute;s de la relaci&oacute;n de la palma con el conflicto se halla el problema de  la codicia de los actores armados, incentivada por las caracter&iacute;sticas del  cultivo, que lo hacen una opci&oacute;n atractiva para invertir las ganancias obtenidas  en la guerra, teniendo una inversi&oacute;n altamente rentable por un per&iacute;odo  prolongado. La palma es un producto de tard&iacute;o pero alto rendimiento, intensivo  en el uso de la tierra, que necesita, en general, grandes extensiones para  garantizar una alta rentabilidad. Por otra parte, la palma genera unos costos  hundidos que dificultan, ante cualquier amenaza, la toma de decisi&oacute;n sobre el  cambio de destinaci&oacute;n de la tierra y de los activos productivos. As&iacute;, las  razones por las que se incentiva el desplazamiento de los cultivos se pueden  traslapar con las que hacen de los palmeros un f&aacute;cil objeto de las extorsiones  de los grupos armados.</p>      <p> Los datos de este  trabajo se concentrar&aacute;n en el proceso de producci&oacute;n del aceite desde el  establecimiento del cultivo, incluidas cifras sobre la dimensi&oacute;n econ&oacute;mica del  proceso de producci&oacute;n. Complemento la investigaci&oacute;n con informaci&oacute;n cualitativa  a trav&eacute;s de art&iacute;culos acad&eacute;micos sobre el tema, entrevistas con representantes  del gremio palmicultor, y con una visita de campo a una plantaci&oacute;n y una planta  extractora en Santander.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p> El documento est&aacute;  organizado de la siguiente forma: en primer lugar se presenta el marco te&oacute;rico,  concentrado en la relaci&oacute;n entre recursos naturales y conflicto, y en art&iacute;culos  acad&eacute;micos sobre palma y conflicto en Colombia. Despu&eacute;s se presentan datos sobre  la dimensi&oacute;n y las caracter&iacute;sticas del proceso de producci&oacute;n del aceite de  palma. M&aacute;s adelante se hace referencia a casos en donde los palmeros son objeto  de los actores armados, y en donde son cuestionados por los desplazamientos en  Colombia y en el mundo para sembrar palma. A continuaci&oacute;n se expone el caso de  las Alianzas Productivas, a trav&eacute;s de las cuales se vinculan peque&ntilde;os y grandes  productores y procesadores de palma para ayudar a los primeros, con  financiaci&oacute;n, ayuda t&eacute;cnica y garant&iacute;a de compra del producto. Este tipo de  proyectos podr&iacute;a tener potencial para prevenir el conflicto. Se finalizar&aacute; con una  discusi&oacute;n de los datos, para tratar de ver si las caracter&iacute;sticas de la palma la  hacen m&aacute;s propensa a incentivar o desincentivar la violencia, para efectos de su  implementaci&oacute;n y desarrollo, y para hacer un comentario sobre la construcci&oacute;n de  Estado a trav&eacute;s del cultivo de palma. Al final se dejar&aacute;n planteadas algunas  inquietudes que surgen a partir de lo encontrado en la investigaci&oacute;n.</p>       <p><b>     <br> MARCO TE&Oacute;RICO</b></p>      <p> En la literatura  sobre la relaci&oacute;n entre recursos naturales y conflictos armados se discuten los  motivos que llevan al desencadenamiento de un conflicto armado. Collier (2000)  afirm&oacute; que eran factores econ&oacute;micos —especialmente, la combinaci&oacute;n de grandes  exportaciones de bienes (<i>commodities</i>) primarios, baja educaci&oacute;n, alta  presencia de hombres j&oacute;venes y una crisis econ&oacute;mica— los que incrementaban la  probabilidad de conflicto. Sin embargo, esta teor&iacute;a ha sido cuestionada y se ha  sacado toda una serie de conclusiones que la apoyan o la controvierten. Collier  mismo ha tratado de mejorar su teor&iacute;a a partir de las cr&iacute;ticas que ha recibido  (Collier y Hoefer 2004).</p>      <p> Ross (2004) hace  una s&iacute;ntesis de lo que hasta el momento se hab&iacute;a escrito en cuanto a la relaci&oacute;n  entre recursos y conflicto, afirmando que los estudios han llegado a  conclusiones divergentes en cinco aspectos, a saber: si los recursos naturales  influencian el comienzo del conflicto; si influencian la duraci&oacute;n del conflicto;  si influencian todos los tipos de guerras civiles; si todos los tipos de  recursos est&aacute;n vinculados con el conflicto, y, finalmente, cu&aacute;les mecanismos  causales los vinculan al conflicto (Ross 2004, 338).</p>      <p> A pesar de la  divergencia de opiniones, habr&iacute;a cierta predisposici&oacute;n a pensar que la presencia  de recursos, sobre todo aquellos considerados como saqueables, no s&oacute;lo genera  incentivos para luchar por ellos, sino que hace posible que el conflicto armado  perdure. As&iacute;, Richard Snyder resume lo dicho por varios autores como Collier, en  que &quot;la riqueza saqueable, definida como recursos lucrativos, f&aacute;ciles de  transportar, tales como piedras preciosas, madera tropical y drogas il&iacute;citas,  genera desorden al proveer las razones y los medios para la rebeli&oacute;n armada&quot;  (Snyder 2006, 943-944).</p>      <p> Sin embargo, el  autor expone un problema emp&iacute;rico de este tipo de conclusiones, ya que existen  numerosos casos en donde, a pesar de la existencia de recursos saqueables, no  existe conflicto. Por lo tanto, propone una teor&iacute;a que indica que lo que  determina la estabilidad de los lugares que tienen este tipo de recursos son las  &quot;instituciones de extracci&oacute;n&quot; existentes. En este sentido, &quot;si los gobernantes  pueden formar instituciones de extracci&oacute;n que les dan control sobre los ingresos  generados por los recursos saqueables, estos recursos pueden, de hecho,  contribuir al mantenimiento del orden al proveer los ingresos con los cuales  gobernar&quot; (Snyder 2006, 946-947).</p>      <p> Ahora bien, siendo  la palma un recurso agr&iacute;cola, se puede ver c&oacute;mo, a pesar de los problemas en la  b&uacute;squeda de causalidad entre recursos y conflicto, existir&iacute;an, de acuerdo con  Ross (2004, 338), cuatro regularidades, entre las que se encuentran dos  no-patrones visibles relevantes para esta investigaci&oacute;n. El primero es que los  productos agr&iacute;colas considerados como primarios, &quot;parecen no tener correlaci&oacute;n  con las guerras civiles&quot;. El segundo es que los productos primarios —en donde se  incluye al petr&oacute;leo, a los minerales no combustibles y a los productos  agr&iacute;colas— &quot;no est&aacute;n robustamente asociados con el comienzo de las guerras  civiles&quot;.</p>      <p> Refri&eacute;ndose  espec&iacute;ficamente a la incidencia de los productos agr&iacute;colas, Ross (2004, 347)  afirma que si bien la mayor&iacute;a de las guerras civiles se dan en el campo y los  grupos pueden lucrarse de &eacute;stos por medio de extorsiones que se dan a trav&eacute;s no  de uno, sino de varios sectores agr&iacute;colas, parecer&iacute;a dif&iacute;cil afirmar que un  porcentaje desproporcionado de sus ganancias provenga de la producci&oacute;n agr&iacute;cola.  Fearon (2005, 486) explica lo anterior en el hecho de que para obtener grandes  cantidades de ingresos de la producci&oacute;n agr&iacute;cola, se debe tener un control sobre  el sistema nacional de producci&oacute;n o distribuci&oacute;n, que, en general, los grupos  armados no tienen.</p>      <p> En todo caso, la  literatura ha ubicado en tres categor&iacute;as los recursos econ&oacute;micos que pueden ser  utilizados para financiar conflictos armados: <i>lootability </i> (saqueabilidad), o &quot;su facilidad para ser extra&iacute;dos y transportados por  individuos o peque&ntilde;os equipos de trabajadores no capacitados&quot;; <i>obstructabiliy</i>,  o la posibilidad de que su transporte sea f&aacute;cilmente obstruido por un n&uacute;mero  peque&ntilde;o de hombres armados, y su legalidad (<i>legality</i>) (Ross 2003: 54).  Otros agregan que la peligrosidad de un producto depende de la relaci&oacute;n entre  valor y peso, siendo las drogas m&aacute;s &quot;peligrosas&quot; que los productos agr&iacute;colas que  tienen proporciones de valor y peso menores (Auty 2004).</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p> Finalmente, Le  Billon (2001), concentr&aacute;ndose en la codicia, afirma que mientras que los  recursos fueron alguna vez medios para financiar y llevar a cabo el conflicto  armado por un fin pol&iacute;tico, la guerra se est&aacute; convirtiendo en el medio para  alcanzar fines individuales, primordialmente, ganar acceso a recursos con alto  valor.</p>       <p><b>     <br> INVESTIGACI&Oacute;N SOBRE  PALMA Y CONFLICTO EN COLOMBIA</b></p>      <p> Mientras los  autores mencionados se concentran en la perspectiva macro del conflicto y los  recursos, estudios de caso sobre la palma en Colombia como el de Goebertus  (2008) se concentran en un solo lugar, particularmente, en el municipio de Zona  Bananera, en el departamento de Magdalena, en donde la autora identifica tres  &quot;trayectorias&quot; a trav&eacute;s las cuales el cultivo de palma se relaciona con el  conflicto. Una de ellas es que los cultivos establecidos de palma fomentan la  aparici&oacute;n de grupos armados, que cobran extorsiones a los palmeros y que, en  &uacute;ltimas, generan desplazamiento forzado.</p>      <p> Por su parte,  Federico Segura (2008) combina un an&aacute;lisis cuantitativo macro con un estudio de  caso del cultivo de palma y el conflicto armado en Tumaco, Nari&ntilde;o. Del an&aacute;lisis  cuantitativo encuentra que &quot;una expansi&oacute;n en el &aacute;rea cultivada de palma en los  municipios del pa&iacute;s lleva a un aumento en homicidios y desplazados&quot;, pero a la  vez reconoce los problemas metodol&oacute;gicos y la falta de algunos datos que no  hacen la correlaci&oacute;n irrefutable (Segura 2008, 32).</p>      <p> M&oacute;nica Hurtado  (2009), por su parte, comparando la experiencia de modelos horizontales de  producci&oacute;n de palma, como las Alianzas Estrat&eacute;gicas y Palma Campesina, en San  Alberto y San Mart&iacute;n, concluye que a pesar de que &eacute;stos han producido  crecimiento econ&oacute;mico sostenible e igualdad, no han sido particularmente  efectivos en la prevenci&oacute;n de violencia.</p>      <p> Finalmente, un  estudio reciente de la Fundaci&oacute;n Seguridad y Democracia, patrocinado por  Fedepalma, afirma —teniendo como unidad de an&aacute;lisis 16 municipios que concentran  el 70% de cultivos de palma y como indicador de violencia el n&uacute;mero de ataques,  secuestros, acciones de sabotaje y retenes ilegales realizados por los grupos  armados en los municipios del pa&iacute;s— que &quot;la inmensa mayor&iacute;a de las acciones  violentas de los grupos irregulares, la distribuci&oacute;n de &eacute;stos en el territorio  nacional y las intervenciones de la Fuerza P&uacute;blica del Estado, no s&oacute;lo han  tenido como escenario zonas distintas a las palmeras sino que no tienen relaci&oacute;n  con la extensi&oacute;n de sus cultivos&quot; (Rangel, Ram&iacute;rez y Bentacur 2009, 70).</p>      <p> Los estudios  anteriormente rese&ntilde;ados se ocupan de denuncias en contra de cultivadores de  palma que en ocasiones han recurrido al desplazamiento forzado para sembrar  palma en lugares ocupados por campesinos y comunidades afro-colombianas. En  particular, existen denuncias de desplazamiento forzado en el Pac&iacute;fico, tanto en  el Urab&aacute; chocoano como en Tumaco, en el departamento de Nari&ntilde;o. Otros problemas  de tierras se han presentado en la regi&oacute;n Caribe, tal como fue denunciado por el  periodista Alfredo Molano (2009).</p>      <p> A partir de la  anterior revisi&oacute;n de literatura, se har&aacute; una descripci&oacute;n de la palma como  recurso.</p>       <p><b>     ]]></body>
<body><![CDATA[<br> LAS CARACTER&Iacute;STICAS  DE LA PALMA DE ACEITE</b></p>      <p> La palma fue  introducida en Colombia en 1932, cultivada comercialmente por la United Fruit  Company en 1945, e impulsada m&aacute;s activamente a finales de la d&eacute;cada de 1950 a  trav&eacute;s de la contrataci&oacute;n de expertos internacionales, como el franc&eacute;s Maurice  Ferrand de la fao (Aguilera 2002, 7). A pesar de que el cultivo lleva m&aacute;s de  medio siglo en Colombia, el mayor crecimiento se dio durante la &uacute;ltima d&eacute;cada  del siglo XX y se potencializ&oacute; en la primera d&eacute;cada del XXI. Este crecimiento se  debe, entre otros, al aumento constante en la demanda mundial de grasas y  aceites, y a la posibilidad de utilizar este tipo de productos como  biocombustibles (fao 2006, 22).</p>      <p> De esta forma, para  el primer trimestre de 2009, la palma represent&oacute; el 4,41% del pib agr&iacute;cola sin  caf&eacute; (Agronet 2009a). En 2007 fueron exportados alrededor de usd 396 millones en  productos derivados de la palma de aceite (Fedepalma 2009, 67). En los &uacute;ltimos  a&ntilde;os ha aumentado considerablemente el n&uacute;mero de hect&aacute;reas sembradas en el pa&iacute;s,  pasando de 161 000 en 2001 (Fedepalma 2006b, 37) a 336 956 en 2008 (Fedepalma  2009, 50).</p>      <p> Paralelo a lo  anterior, el gobierno del presidente &Aacute;lvaro Uribe ha apoyado activamente a  trav&eacute;s de proyectos de financiaci&oacute;n estatal el cultivo de palma. El argumento  del Presidente plantea que es posible sembrar hasta seis millones de hect&aacute;reas  adicionales de la planta en el futuro, en las sabanas de pastos que tienen baja  productividad, sin tumbar, en sus palabras, &quot;un mil&iacute;metro&quot; de selva (Uribe  2006). Otros programas, como el Plan Colombia, aportan capital para la  sustituci&oacute;n de cultivos il&iacute;citos por palma, como en Tumaco, en donde muchos de  los peque&ntilde;os palmeros eran antiguos cultivadores de coca (Segura 2008).</p>      <p> El apoyo del  Gobierno en el establecimiento de nuevos cultivos se concentra principalmente en  el Incentivo de Capitalizaci&oacute;n Rural, que implica la entrega de un subsidio para  financiar los nuevos proyectos de palma (y otros), y que, dependiendo de qui&eacute;n  lo solicita, puede fluctuar entre 1 500 y 4 000 salarios m&iacute;nimos mensuales, del  cr&eacute;dito que se tom&oacute; para financiar el proyecto (Ministerio de Agricultura 2007).  Existen otros tipos de subsidios para los cultivos ya establecidos o en  desarrollo, como el llamado Agro Ingreso Seguro.</p>      <p> Entrando al  an&aacute;lisis del producto y el proceso de producci&oacute;n del aceite, se pueden observar  varias caracter&iacute;sticas de la palma: su uso intensivo de la tierra, su tard&iacute;o  rendimiento y su funcionamiento lejos de las estructuras campesinas  tradicionales y m&aacute;s parecidas a las de la empresa industrial urbana.</p>     <p> As&iacute;, la palma tiene  una vida &uacute;til de alrededor de 25 a&ntilde;os cuando es cultivada con fines comerciales;  sin embargo, s&oacute;lo comienza a dar fruto a los 30 meses despu&eacute;s de su plantaci&oacute;n,  teniendo un pico de producci&oacute;n de 28 toneladas/ha entre el octavo y el decimo  a&ntilde;o (Aguilera 2002, 12). La inversi&oacute;n inicial para el cultivo de palma durante  los primeros dos a&ntilde;os (hay un a&ntilde;o de vivero previo), en los que no se produce  ning&uacute;n ingreso —a cifras de junio de 2009—, var&iacute;a entre cop 6 526 192 para un  productor mediano de Cauca y Nari&ntilde;o, y cop 10 599 361 para un productor grande  de los Santanderes (Agronet 2009b).</p>      <p> S&oacute;lo hasta el a&ntilde;o  seis la palma produce m&aacute;s ingresos que egresos, por lo que ser&aacute; en los  siguientes a&ntilde;os —y dependiendo de la inversi&oacute;n inicial— que se llegar&aacute; a la  recuperaci&oacute;n de la inversi&oacute;n. Es decir que, en algunos casos, casi la mitad de  la vida &uacute;til de la palma podr&iacute;a ser necesaria para poder pagar la inversi&oacute;n  hecha (tiempo de repago). Coloquialmente, se dice que &quot;el que llegue al tiempo  de repago entra a la fiesta&quot;, cuando una hect&aacute;rea de palma podr&iacute;a producir  alrededor de cop 2 millones anuales libres, siempre dependiendo del precio final  al que se compre la tonelada de fruto<sup><a   name="s2" href="#2">2</a></sup>. Por su parte, la actividad  ganadera en condiciones normales puede producir entre cop 500 000 y 600 000  anuales por hect&aacute;rea<sup><a   name="s3" href="#3">3</a></sup>.</p>      <p> El precio de la  tonelada de fruto interno sigue la tendencia del precio internacional de aceite  cif Rotterdam. En Colombia, en 2008, el precio promedio de la tonelada de aceite  crudo fue de cop 1 888 400, cuando internacionalmente el precio fue de usd  949/tonelada. De una hect&aacute;rea de cultivo se sacan alrededor de 3,51 toneladas de  aceite (Fedepalma 2009, 24-29).</p>      <p> En cuanto al tama&ntilde;o  de la tierra considerado en el modelo &oacute;ptimo del gremio, se tiene previsto que  &quot;las unidades econ&oacute;micas alcancen un tama&ntilde;o de cultivo de 5000 hect&aacute;reas en  promedio &#91;...&#93; para optimizar los costos fijos y mejorar la competitividad&quot;  (Aguilera 2002, 26). El n&uacute;mero de 5000 hect&aacute;reas puede ser alcanzado por un solo  cultivo o varios cultivos que se unen. Por su parte, seg&uacute;n la &quot;gu&iacute;a del nuevo  palmicultor&quot;, lo importante, en lugar del tama&ntilde;o, es la existencia de &quot;buenas  producciones a costos competitivos&quot; y establecerse en lugares donde ya existan  plantas extractoras (Bernal 2005, 59-60).</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p> Ahora bien,  respecto a la infraestructura, despu&eacute;s de la plantaci&oacute;n y la inversi&oacute;n inicial,  el proceso cr&iacute;tico es la recolecci&oacute;n del fruto, pues cuanto m&aacute;s cerca se d&eacute; est&aacute;  de la maduraci&oacute;n, m&aacute;s aceite de calidad puede ser extra&iacute;do. Lo anterior hace  necesario que dentro de las plantaciones, o cerca de ellas, haya plantas  extractoras y una organizaci&oacute;n &quot;de tipo agroindustrial&quot; (Aguilera 2002, 13).  Estas plantas son complejos industriales que demandan inversiones altas, en  comparaci&oacute;n con la necesaria para el procesamiento inmediato de otros productos  agr&iacute;colas. De esta forma, una planta de beneficio peque&ntilde;a con una capacidad de  tres toneladas de racimos por hora &quot;tiene un costo aproximado de usd 400 000 a  usd 500 000 y es suficiente para un &aacute;rea de 600 a 750 hect&aacute;reas&quot; (Bernal 2005,  60-61).</p>      <p> Por otra parte,  adem&aacute;s del tama&ntilde;o y la infraestructura de la zona para establecer la planta  extractora, existen otros requerimientos para la puesta en marcha del cultivo,  tales como la disponibilidad de mano de obra y la organizaci&oacute;n administrativa.  As&iacute;, la cantidad de personas contratadas directamente en 2008 fue de 58 722,  para un promedio aproximado de 0,16 empleos por hect&aacute;rea, en comparaci&oacute;n con el  banano, que produce 0,83 empleos por hect&aacute;rea (Viloria 2008, 42-43), y con la  ganader&iacute;a de cr&iacute;a y ceba, que tiene alrededor de 1 empleo cada 100 hect&aacute;reas<sup><a   name="s4" href="#4">4</a></sup>.</p>      <p> En cuanto a la  administraci&oacute;n como tal, bien vale la pena remitirse a los primeros cultivadores  en el pa&iacute;s. El proceso de producci&oacute;n de la palma, por su rendimiento a largo  plazo, y el proceso t&eacute;cnico que le debe seguir, cre&oacute; la necesidad de tratos  preferenciales y una administraci&oacute;n calificada. El entonces subgerente de  Indupalma narr&oacute; el comienzo del cultivo de palma:</p>      <p> El reto m&aacute;s grande  que tuvieron que afrontar los pioneros fue hacer empresa agr&iacute;cola, pues eso no  exist&iacute;a y el cultivo de palma lo exige. Sus plantaciones nunca fueron  fincas-fincas. Then&iacute;an algo de finca pero fueron empresas desde el principio. Por  ejemplo, todas tuvieron gerente. &iquest;Y d&oacute;nde en Colombia se ha visto una finca que  tuviera gerente? En esa &eacute;poca las &uacute;nicas organizaciones agr&iacute;colas que  funcionaban con criterios de empresas eran los ingenios del Valle. Pero estaban  localizadas al pie de Cali. En cambio las plantaciones de palma africana se  ubicaron en sitios m&aacute;s apartados del pa&iacute;s, en zonas marginales, sin  infraestructura, donde a cada empresa le toc&oacute; cumplir funciones de Estado  (Ospina y Ochoa 1998, 63).</p>      <p> Las caracter&iacute;sticas  de la palma hacen que se convierta en &quot;un proyecto de vida&quot; para quien decide  comenzar la inversi&oacute;n, pues debe tener la capacidad de resistir sin ingresos del  cultivo por un tiempo considerable<sup><a   name="s5" href="#5">5</a></sup>.</p>      <p> A continuaci&oacute;n  mostrar&eacute; brevemente el tema de la palma y las denuncias que se han hecho sobre  el producto en otras partes del mundo y en Colombia.</p>       <p><b>     <br> LA RSPO</b></p>      <p> La palma —y el  hecho de que para su desarrollo se usen grandes extensiones de tierra— ha  generado tambi&eacute;n denuncias sobre desplazamiento, abuso y deterioro  medioambiental por parte de las grandes compa&ntilde;&iacute;as que explotan cultivos en los  mayores productores del mundo: Indonesia y Malasia (Painter 2007).</p>      <p> De lo anterior  surgi&oacute; una iniciativa que pretende crear una base de principios sobre los cuales  se deber&iacute;a llevar a cabo el proceso de producci&oacute;n de aceite de palma de una  manera sostenible y &quot;libre&quot; de conflictos. El proyecto y la organizaci&oacute;n son  denominados Roundtable on Sustainable Palm Oil (RSPO), o Mesa Redonda de Aceite  de Palma Sostenible. La organizaci&oacute;n fue fundada en 2004, con sede en Suiza, por  ong como la Wildlife Worldwide Fund, multinacionales como Unilever, y la  Asociaci&oacute;n de Palma de Aceite de Malasia, entre otros. Los miembros de la RSPO  pertenecen a toda la cadena de producci&oacute;n del aceite: los cultivadores, los  procesadores, la industria, los <i>retailers </i>(comerciantes al por menor),  los bancos y las ong ambientales y sociales. A octubre de 2008 exist&iacute;an 257  miembros ordinarios y 92 miembros afliados, que representaban el 35% de la  producci&oacute;n de aceite de palma en el mundo (RSPO 2008).</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p> Seg&uacute;n la  explicaci&oacute;n del proyecto, existe una seria preocupaci&oacute;n de que no todo el aceite  de palma en el mundo est&eacute; siendo producido de manera &quot;sostenible&quot;, pues:</p>      <p> El desarrollo de  nuevas plantaciones ha generado la conversi&oacute;n de grandes a&eacute;reas de bosques con  alto valor de conservaci&oacute;n y ha amenazado la rica biodiversidad en estos  ecosistemas &#91;...&#93; La expansi&oacute;n de las plantaciones de palma de aceite tambi&eacute;n ha  aumentado los conflictos entre las comunidades locales y los proponentes de los  proyectos en varias instancias (RSPO 2007).</p>      <p> La RSPO tiene como  base unos &quot;principios y criterios&quot; que deben cumplir quienes quieran poder ser  miembros y gozar de las ventajas que esto conlleva, tales como el uso de la  certificaci&oacute;n en los productos finales que llegan al consumidor. Algunos de los  principios —nueve en total, cada uno de los cuales tiene varios criterios, que a  su vez tienen indicadores emp&iacute;ricos de su cumplimiento— son: el cumplimiento de  las leyes y las regulaciones aplicables, la responsabilidad con el medio  ambiente, la responsabilidad con los empleados y las comunidades, y el  desarrollo responsable de nuevas plantaciones.</p>      <p> Fedepalma —en su  af&aacute;n por desligarse de las acusaciones que se hacen sobre la relaci&oacute;n entre los  productores de palma y la violencia, y debido a que es posible que muchas  compa&ntilde;&iacute;as y pa&iacute;ses comiencen a pedir esta certificaci&oacute;n para adquirir el aceite  de palma colombiano— est&aacute; fomentando el proceso complejo de volverse miembro de  la RSPO, para hacerlo posible a los productores y dem&aacute;s interesados en el pa&iacute;s.</p>      <p> En efecto, se ha  comenzado, como paso necesario para que los productores puedan postularse a la  membres&iacute;a, por realizar la &quot;interpretaci&oacute;n nacional&quot; de los principios y  criterios de la RSPO, cuyo contenido final debe ser una especie de gu&iacute;a que haga  congruentes tales principios y criterios con las leyes y los valores locales.  Tal proceso involucra talleres con las comunidades en las regiones, talleres de  expertos, entre otros, que se han realizado desde 2008. Sin embargo, en este  momento existe una gran oposici&oacute;n por parte de varias ong, que ha impedido el  avance significativo del proceso<sup><a   name="s6" href="#6">6</a></sup>.</p>      <p> En cuanto a la  efectividad de la certificaci&oacute;n, a pesar de que algunas multinacionales como  Nestl&eacute; y Unilever se han comprometido a comprar s&oacute;lo aceite de palma certificado  por la RSPO a partir de 2015 (Unilever 2008), han surgido dudas sobre la  capacidad real de que esta certificaci&oacute;n pueda ser efectiva, no s&oacute;lo por el  incremento considerable en el precio final del aceite certificado, haci&eacute;ndolo  poco atractivo para muchos industriales, sino tambi&eacute;n por lo dif&iacute;cil que puede  ser rastrear el origen de un producto de g&eacute;nero, dif&iacute;cilmente distinguible de  otro que no cuente con la certificaci&oacute;n (Murdoch 2009).</p>       <p><b>     <br> PALMA Y CONFLICTO  EN COLOMBIA</b></p>      <p> En Colombia se  podr&iacute;a observar esta relaci&oacute;n de dos maneras, por lo menos. La primera, cuando  la producci&oacute;n de palma se vuelve el objeto de las extorsiones que financian  grupos armados. En este caso, la palma ya estaba establecida y el conflicto  armado llega o se recrudece despu&eacute;s. Las extorsiones a los palmicultores, los  secuestros de administradores, la obstrucci&oacute;n del transporte de los trabajadores  y las amenazas de destrucci&oacute;n de instalaciones de los palmeros por parte de las  farc en Puerto Wilches (Orrantia 1997) y en San Alberto (Rettberg 2004), y en  Zona Bananera por parte de grupos paramilitares (Goebertus 2008), son muestra de  esto.</p>      <p> El otro caso, m&aacute;s  conocido, consiste en el desplazamiento de familias de sus tierras con la  intenci&oacute;n de establecer en ellas grandes cultivos de palma de aceite, tal como  sucedi&oacute; con el despojo violento de tierras de las comunidades afrocolombianas  que habitan en la cuenca del Pac&iacute;fico chocoano, para dar paso a cultivos de  palma, y que se explica adelante.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b> El caso del Choc&oacute;</b></p>      <p> Los Consejos  Comunitarios de Curvarad&oacute; y Jiguamiand&oacute; recibieron, de parte de la entidad  estatal encargada de la adjudicaci&oacute;n de tierras rurales, un total de 46 084 y 54  973 hect&aacute;reas, respectivamente, para un total de 101 057 hect&aacute;reas, asignadas a  1125 familias (Incoder 2005), en cumplimiento de lo dispuesto en la Ley 70 de  1993. Debido, entre otras, a las condiciones de orden p&uacute;blico, no se pudo  delimitar dicha zona mediante v&iacute;as t&eacute;cnicas, por lo que &eacute;sta se hizo a trav&eacute;s de  un acuerdo entre el Gobierno y las comunidades. Dicha titulaci&oacute;n colectiva daba  a los mencionados territorios la naturaleza jur&iacute;dica de &quot;Tierras Comunales de  Grupos &Eacute;tnicos&quot;, lo que constitucionalmente les da la caracter&iacute;stica de  imprescriptibles, inembargables e inalienables.</p>      <p> En mayo de 2001 el  Presidente de la Rep&uacute;blica entreg&oacute; las resoluciones de adjudicaci&oacute;n a los  Consejos Comunitarios. Sin embargo, en el a&ntilde;o 2000, varios empresarios  comenzaron a impulsar la implantaci&oacute;n de cultivos a gran escala de palma, para  lo que iniciaron todas las adecuaciones de infraestructura necesarias. La  legalidad de dichas adecuaciones fue sustentada por los inversionistas en el  hecho de haber celebrado contratos de derecho privado que dan leg&iacute;timamente la  propiedad sobre los terrenos (Defensor&iacute;a del Pueblo 2006).</p>      <p> Los representantes  de tales Consejos Comunitarios denunciaron ante el Gobierno Nacional la  ocupaci&oacute;n forzosa de sus territorios &quot;por parte de cultivadores de Palma  Africana apoyados por grupos paramilitares&quot;. Seg&uacute;n la denuncia, los grupos  paramilitares proced&iacute;an a desplazar a los habitantes de las comunidades  afrodescendientes para despu&eacute;s entregar a los industriales los terrenos con el  fin de llevar a cabo extensos cultivos de Palma. Dicha denuncia fue recogida por  la ong Human Rights Everywhere, en conjunto con la Di&oacute;cesis de Quibd&oacute;  (Mignorance, Minelli y Le Du 2004).</p>      <p> Fredy Rend&oacute;n, alias  &quot;El Alem&aacute;n&quot;, comandante del Bloque Elmer C&aacute;rdenas de las auc que operaba en la  zona del Urab&aacute;, relata al respecto en una entrevista con Theleantioquia que:</p>      <p> Los hermanos  Sierra, empresarios conocidos del transporte de Antioquia, adem&aacute;s palmeros que  tienen grandes extensiones de palma africana en las tierras de Llano Rico, en  tierra de comunidades negras, quienes en el momento de la confrontaci&oacute;n armada  se salen de esa regi&oacute;n huy&eacute;ndole a la violencia. Estos se&ntilde;ores Sierra llegan y  les compran las tierras arbitrariamente o las despojaron. Hoy igual los medios  dicen que esas tierras son del comandante Alem&aacute;n y del Bloque Elmer C&aacute;rdenas.  Hoy hay 5500 hect&aacute;reas sembradas all&aacute; y yo he dicho preg&uacute;ntenle al Incoder y a  la Procuradur&iacute;a General de la Naci&oacute;n, a los organismos de control de qui&eacute;n  realmente son esas hect&aacute;reas y se va a encontrar que un gran n&uacute;mero de esas  hect&aacute;reas son de la familia Sierra.</p>      <p> Gabriel Sierra es  el presidente de la empresa Palmas de Curvarad&oacute;, una de las empresas acusadas  por las comunidades de ocupar sus tierras para sembrar palma (Semana 2008). En  el mismo sentido, el entonces Fiscal General de la Naci&oacute;n afirm&oacute; sobre los  hechos del Choc&oacute; que, en este caso, &quot;Los paramilitares no buscaron a nadie, sino  que a ellos los buscaron&quot; (Amat 2007).</p>      <p> A ra&iacute;z de lo  anterior, en 2007 el Incoder defini&oacute; claramente los linderos de los predios de  las comunidades en varias resoluciones. En &eacute;stas se redujeron aproximadamente  1500 hect&aacute;reas de los terrenos de los palmeros encontradas dentro de la  propiedad colectiva de los Consejos Comunitarios y se revocaron las  adjudicaciones irregulares de bienes bald&iacute;os (tierras que nunca han tenido due&ntilde;o  y que pertenecen al Estado), para un total de 26 607 hect&aacute;reas recuperadas, de  las 33 mil que se encontraban en conflicto (Defensor&iacute;a del Pueblo 2008). Por  otra parte, del total de hect&aacute;reas recuperadas, 7000 est&aacute;n sembradas de palma,  aunque hasta principios de este a&ntilde;o no hab&iacute;an sido devueltas a las comunidades  (Semana 2009). En este sentido, se puede observar la relaci&oacute;n entre palma y  conflicto, a trav&eacute;s de la expulsi&oacute;n de las comunidades y la posterior ocupaci&oacute;n  del territorio con cultivos de palma.</p>      <p><b> Tumaco y otros  conflictos por la tierra</b></p>      <p> En cuanto al caso  de Tumaco, documentado por Segura (2008), en donde tambi&eacute;n se habr&iacute;a presentado  desplazamiento para sembrar palma y coca, el autor identifica tres funciones que  cumplen los cultivos de palma para los grupos ilegales: &quot;permiten el lavado de  dinero proveniente del narcotr&aacute;fico; el control del &aacute;rea sembrada permite el  control del territorio, los corredores t&aacute;cticos y estrat&eacute;gicos y de la  poblaci&oacute;n; y la tierra sirve como reserva de valor&quot; (Segura 2008, 19-20). En el  estudio rese&ntilde;ado la tierra aparece como parte importante de un mecanismo a  trav&eacute;s del cual el cultivo de la palma se relaciona con el conflicto armado en  el municipio; as&iacute;: &quot;Los grupos paramilitares amenazan, asesinan, secuestran y  masacran y desplazan a poblaciones en Tumaco para apropiarse de la tierra.  Algunas veces estos mismos grupos son los due&ntilde;os, a trav&eacute;s de testaferros, de  las empresas palmeras legalmente constituidas. Otras veces, los paramilitares o  grupos privados de seguridad, se encargan de &#39;cuidar&#39; el cultivo&quot;. Es importante  resaltar que la variable de los cultivos il&iacute;citos est&aacute; presente en la  valorizaci&oacute;n de la tierra y en el desplazamiento asociado a la palma, pues el  alto valor de la tierra generado por la explosi&oacute;n de &eacute;stos y la negativa de las  comunidades a vender o convertirse en productores de palma generan incentivos  para el desplazamiento (Segura 2008, 18).</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p> De acuerdo con  Fedepalma, en el caso de Tumaco tambi&eacute;n se presentan conflictos jur&iacute;dicos entre  palmeros, afiliados al gremio, establecidos en los territorios colectivos muchos  a&ntilde;os antes de la entrada en vigencia de la Ley 70 de 1993, que les dio la vida  jur&iacute;dica<sup><a   name="s7" href="#7">7</a></sup>.</p>      <p> Si bien el problema  de la palma en estos municipios es el que ha recibido m&aacute;s atenci&oacute;n medi&aacute;tica,  existen denuncias de procesos similares de cambio de uso de tierras de peque&ntilde;os  campesinos a empresas palmeras, que no necesariamente implican violencia (Molano  2009).</p>      <p><b> Palma y  construcci&oacute;n de paz</b></p>      <p> Para finalizar esta  secci&oacute;n, vale la pena exponer la experiencia de la atr&aacute;s mencionada Indupalma s.  a., en donde el cultivo de palma, de generar conflicto, pas&oacute; a generar  estabilidad y paz. Indupalma se encuentra en el Magdalena Medio colombiano, m&aacute;s  espec&iacute;ficamente, en San Alberto, en el departamento del C&eacute;sar y algunos  municipios cercanos, en una de las zonas del pa&iacute;s donde el conflicto armado se  ha desarrollado con m&aacute;s intensidad. Despu&eacute;s de a&ntilde;os de crisis econ&oacute;mica  generada, entre otros, por un r&eacute;gimen laboral altamente atractivo para los  trabajadores pero insostenible econ&oacute;micamente; las presiones extorsivas de la  guerrilla, y debido a la ca&iacute;da del precio internacional del aceite de palma, la  empresa decidi&oacute; hacer un <i>outsourcing </i>de la producci&oacute;n permiti&eacute;ndoles a  los trabajadores ahora agrupados en Cooperativas Asociadas de Trabajo ser due&ntilde;os  de las tierras y del fruto de la palma, para concentrarse en el negocio  principal de la exportaci&oacute;n de aceite. Esto se logr&oacute;, entre otros, con  capacitaci&oacute;n t&eacute;cnica y sirviendo de garante de las deudas adquiridas por los  trabajadores, para poder volverse empresarios. Lo anterior fue complementado con  diversas iniciativas de construcci&oacute;n de paz. As&iacute;, pues:</p>      <p> &quot;Enterrada&quot; en esta  regi&oacute;n sin Estado, donde la compa&ntilde;&iacute;a era due&ntilde;a de vastas &aacute;reas de tierra, y en  donde sigue siendo la principal fuerza econ&oacute;mica, al igual que una de las  principales fuentes de autoridad local, los costos hundidos incrementaron los  riesgos de acabar la compa&ntilde;&iacute;a e hicieron posible la innovaci&oacute;n empresarial: en  este caso, con un toque de construcci&oacute;n de paz (Rettberg 2004).</p>      <p> Seg&uacute;n datos del  presidente de Fedepalma, en este momento, a trav&eacute;s del modelo de alianzas  productivas, hay &quot;m&aacute;s de cinco mil productores agrupados en 109 asociaciones,  las cuales han sembrado cerca de 60 mil hect&aacute;reas, lo que equivale a m&aacute;s de la  cuarta parte del &aacute;rea total sembrada en el pa&iacute;s en la &uacute;ltima d&eacute;cada&quot; (Mesa  2009).</p>      <p> Aunque, en general,  se ha considerado que este tipo de modelo de producci&oacute;n &quot;horizontal&quot; genera  crecimiento econ&oacute;mico e igualdad, existen cr&iacute;ticas que indican que estos modelos  fomentan la sobreexplotaci&oacute;n de los campesinos, los someten a la volatilidad del  precio del aceite, implican el pago de la seguridad social a su cargo y dejan en  manos de los empresarios la mayor utilidad generada en el proceso de extracci&oacute;n  del aceite (Hurtado 2009).</p>      <p> A continuaci&oacute;n se  resumen los principales puntos que han surgido en las secciones anteriores  respecto a qu&eacute; caracter&iacute;sticas de la palma pueden incentivar o desincentivar la  violencia.</p>       <p><b>     <br> HALLAZGOS</b></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p> En primer lugar, y  retomando el marco te&oacute;rico, surge una duda sobre la caracterizaci&oacute;n, preliminar,  de Ross categorizando a los productos agr&iacute;colas como saqueables. Aunque es  imposible comprender las caracter&iacute;sticas de todos los productos para  encuadrarlos en una sola, es importante que las categorizaciones acad&eacute;micas de  los productos no olviden las caracter&iacute;sticas propias de las unidades encontradas  en divisiones m&aacute;s amplias, como la de &quot;productos agr&iacute;colas&quot;.</p>      <p> La palma ser&iacute;a un  caso <i>sui generis</i>, pues si bien es un producto agr&iacute;cola, no se puede  hablar en t&eacute;rminos temporales de su saqueabilidad, ya que desde el momento del  sembrado hasta la primera cosecha en la cual es posible obtener el fruto de la  palma pueden pasar varios a&ntilde;os, en los que el cultivo generar&iacute;a m&aacute;s gastos que  ingresos. Por otra parte, aunque es factible que el fruto pueda ser apropiado  por cualquier grupo armado y obstruido f&aacute;cilmente el transporte de los  trabajadores a las plantaciones y del fruto a las plantas, no generar&iacute;a mucho  ingreso, en comparaci&oacute;n con el volumen que ser&iacute;a apropiado. As&iacute;, siguiendo a  Auty (2004) en cuanto a la relaci&oacute;n peso/precio como indicador de  &quot;peligrosidad&quot;, si en promedio una tonelada de fruto de palma sin procesar es  pagada a cop 250 000<sup><a   name="s8" href="#8">8</a></sup>, cada kilo de fruto estar&iacute;a por el orden de cop  250.</p>      <p> As&iacute;, si un ej&eacute;rcito  quisiera financiarse apropi&aacute;ndose del producto, tendr&iacute;a que hacerlo en vol&uacute;menes  muy grandes o teniendo en plena producci&oacute;n una gran plantaci&oacute;n. Algo similar  suceder&iacute;a con el aceite procesado.</p>      <p> Por lo tanto, en el  caso de no ser due&ntilde;os directos del cultivo, los grupos armados pueden  beneficiarse de las extorsiones que cobran a los palmeros, con la ventaja de  que, ante la imposibilidad de movilizaci&oacute;n de los activos, y de conversi&oacute;n a  otra actividad, se presentan serias restricciones a la capacidad de maniobra del  palmicultor, es decir que sus costos hundidos son muy altos. Esto sucede y  sucedi&oacute; precisamente en el caso de Indupalma en San Alberto. En este caso, las  caracter&iacute;sticas particulares de la palma hacen de sus cultivadores un objetivo  &quot;f&aacute;cil&quot; de las extorsiones de los grupos armados.</p>      <p> Sin embargo,  siguiendo lo establecido por Ross (2004) en el caso de Colombia, parecer&iacute;a  desproporcionado asociar a la palma y su cultivo con el financiamiento del  conflicto m&aacute;s all&aacute; de los casos particulares, al igual que asociar a otros  cultivos como el banano o el arroz, comparado con el financiamiento que en el  caso de la coca s&iacute; pareciera tener m&aacute;s all&aacute; de los lugares donde se produce. El  car&aacute;cter ilegal de la coca hace que por s&iacute; misma requiera elevadas inversiones  en corrupci&oacute;n y seguridad; por el contrario, el cultivo de palma, siendo un  producto legal, cuando se encuentra en lugares de precariedad estatal, implica  que para los palmeros es dif&iacute;cil tomar la decisi&oacute;n de resistir la extorsi&oacute;n ante  la perspectiva de perder su inversi&oacute;n, en caso de abandonar el lugar o cambiar  de cultivo.</p>      <p> Otra de las formas  de violencia expuestas son el desplazamiento forzado y los conflictos por la  tierra. En este sentido, es posible observar c&oacute;mo la palma pone unas barreras de  entrada muy altas que chocan con las tradiciones y las posibilidades econ&oacute;micas  de los peque&ntilde;os campesinos. No es entonces casualidad que en varios pa&iacute;ses se  genere controversia alrededor de los derechos de propiedad de las personas que  ocupan las tierras donde se planea desarrollar grandes proyectos palmeros.</p>      <p> En este sentido, se  podr&iacute;a decir que hay por los menos tres formas no claramente delineadas en las  que en Colombia se relaciona la palma con los problemas de ocupaci&oacute;n de tierras:  una es la coacci&oacute;n f&iacute;sica que induce a que las personas salgan de la tierra, y  que empresarios privados o los mismos actores armados entren a sembrar palma;  otra es cuando cultivos previamente establecidos se traslapan con los  territorios colectivos de las comunidades afrocolombianas, y, finalmente, hay  casos en los que los empresarios van comprando contractualmente porciones de  terrenos y se presentan conflictos de titulaci&oacute;n con quienes alegan posesi&oacute;n, o  con quienes, ante la subida del precio de la tierra, no deciden vender su tierra  para incorporarla al proyecto palmero respectivo.</p>      <p> Esto no quiere  decir que necesariamente quien est&eacute; detr&aacute;s de los proyectos deba ejercer  coacci&oacute;n para poder acceder a las tierras. Lo que significa es que el negocio no  puede ser atractivo para personas que no tengan la posibilidad de invertir  grandes cantidades de dinero y esperar una considerable cantidad de a&ntilde;os para  recuperarlo. S&oacute;lo podr&aacute;n acceder a este tipo de cultivos los peque&ntilde;os campesinos  de la mano del Estado y de la empresa privada que sirva de garant&iacute;a para los  cr&eacute;ditos que deben tomar para implementar el cultivo bajo el modelo de las  alianzas productivas, sobre el que, a pesar de las cr&iacute;ticas, existen varios  casos &quot;exitosos&quot;, como el de Indupalma, o con el apoyo permanente en el tiempo  para la sustituci&oacute;n de cultivos il&iacute;citos.</p>      <p> Lo anterior  significa que ante las posibilidades de desarrollar proyectos de palma sobre  territorios de propiedad o posesi&oacute;n de peque&ntilde;os campesinos, tanto el Estado como  los particulares deben tener en cuenta que es necesario arriesgar su capital  para incorporarlos a la cadena productiva, y tambi&eacute;n respetar a quien no est&eacute;  interesado en desarrollar ese tipo de cultivos, bien sea por razones econ&oacute;micas  o culturales. &Eacute;ste ser&iacute;a el caso del cultivo de la palma, previniendo y no  generando el conflicto. Por el contrario, casos como el de Curvarad&oacute; y  Jiguamiand&oacute; muestran que detr&aacute;s de los desplazamientos est&aacute;n personas que  participaron en la guerra u oportunistas de &eacute;sta, como los empresarios que  ocuparon o compraron por precios irrisorios las tierras de las comunidades  desplazadas, que quieren tener inversiones productivas a muy largo plazo sobre  las cuales lucrarse en el futuro, ahorr&aacute;ndose el costo de la tierra.</p>      <p> Por otra parte, las  altas inversiones necesarias para establecer cultivos de palma incentivan a  quienes quieran ocultar el origen de sus recursos, como los grupos armados  ilegales y los narcotraficantes, a reportar gastos y costos en magnitudes mucho  m&aacute;s altas que las que permitir&iacute;an otros tipos de cultivos.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p> Se puede decir que  estos actores armados, y quienes aprovecharon su accionar, tienen la misma  mentalidad a largo plazo de los palmeros que no obtuvieron sus tierras a trav&eacute;s  de la coacci&oacute;n, pues la palma se les presenta como una oportunidad de inversi&oacute;n  en el campo, que se ajusta a sus capacidades econ&oacute;micas y que asegurar&aacute; un  rendimiento econ&oacute;mico muy grande a largo plazo, y que, en el caso de los actores  armados, les puede significar ventajas desde el punto de vista militar. Lo  anterior concuerda con lo expresado por Le Billon (2001) alrededor de los  actores armados, viendo a la guerra como un medio para establecer un negocio, y  la de Guti&eacute;rrez y S&aacute;nchez (2006, 22-23), sobre la intenci&oacute;n de los paramilitares  de asegurar a trav&eacute;s del proceso de paz el proyecto econ&oacute;mico que construyeron  en los &uacute;ltimos a&ntilde;os.</p>      <p> Al respecto,  valdr&iacute;a la pena, por ejemplo, ver la dimensi&oacute;n temporal de las denuncias en  Choc&oacute;, rese&ntilde;adas atr&aacute;s, pues si el proceso de apropiaci&oacute;n de las tierras y,  sobre todo, la puesta en marcha de los cultivos se dieron en los a&ntilde;os 2000 y  2001, no podr&iacute;a haber habido flujos de caja positivos sino hasta hace poco,  cuando en teor&iacute;a los ej&eacute;rcitos de los paramilitares que operaban en la zona se  desmovilizaron.</p>      <p> Surge entonces la  pregunta alrededor de las estrategias de los actores armados o de los  empresarios que los usaron como medio para acceder a las tierras, pues podr&iacute;a  pensarse que desde entonces estaban pensando en la vida, o el negocio, fuera de  la guerra y la renta que entonces les habr&iacute;a de producir. En este sentido es por  lo menos diciente que a pesar de que los combates con las farc en estos lugares  se dieron en 1997, las plantaciones s&oacute;lo se comenzaron a desarrollar tres a&ntilde;os  despu&eacute;s. Por lo que tal vez durante este interregno no se hab&iacute;a terminado de  asegurar el territorio, y no era factible desarrollar el cultivo.</p>      <p><b> La construcci&oacute;n de  Estado</b></p>      <p> Adem&aacute;s de lo  anterior se puede resaltar el impacto que trae la palma a los lugares donde se  establece. Muchos de ellos son lugares agrestes en los que o bien el Estado no  hab&iacute;a llegado, o se hab&iacute;a ido hace mucho tiempo. Las inversiones necesarias para  establecer un cultivo rentable exigen la instalaci&oacute;n de infraestructura, que en  muchas ocasiones es inexistente o precaria. En este sentido, siguiendo a los  primeros empresarios de la palma en el pa&iacute;s, el palmero debe considerar que  puede tener que organizar pol&iacute;tica, social y econ&oacute;micamente el territorio donde  piensa establecer su cultivo.</p>      <p> El solo hecho de  necesitar una planta extractora relativamente cerca implica que deba existir  disponibilidad de energ&iacute;a el&eacute;ctrica, de v&iacute;as de comunicaci&oacute;n, de ingenieros para  supervisar el buen funcionamiento del proceso. La plantaci&oacute;n exige no s&oacute;lo que  al frente de ella est&eacute;n personas calificadas, sino tambi&eacute;n la formalizaci&oacute;n de  las relaciones laborales, m&aacute;s all&aacute; de la discusi&oacute;n sobre la conveniencia del  modelo de las cooperativas asociativas de trabajo a trav&eacute;s de las cuales se  contrata la mano de obra en la mayor&iacute;a de los casos.</p>      <p> As&iacute;, pues, en la  medida en que la palma se va estableciendo en lugares de &quot;frontera&quot; agr&iacute;cola, se  genera toda una serie de situaciones, que desde lo m&aacute;s tangible, como la  construcci&oacute;n de infraestructura, hasta el hecho de la organizaci&oacute;n de los  trabajadores —y los conflictos laborales que pueden generar ciertos progresos  adicionales en las condiciones de las comunidades— construyen Estado donde su  presencia era muy precaria. Lo anterior no significa que esto sea una intenci&oacute;n  deliberada de los propietarios, o que no haya varios conflictos durante el  proceso.</p>       <p><b>     <br> CONCLUSI&Oacute;N</b></p>      <p> En este documento  se hizo un recuento de algunas teor&iacute;as que asocian los recursos naturales con el  conflicto, en particular, productos como la palma de aceite. A continuaci&oacute;n, se  presentaron las caracter&iacute;sticas m&aacute;s importantes del proceso de producci&oacute;n de la  palma: su alto rendimiento a largo plazo, el uso extensivo de la tierra y la  necesidad de un proceso agroindustrial r&aacute;pido.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p> Despu&eacute;s se expuso  el caso de la RSPO, que surge como respuesta a las denuncias que se han  presentado en el mundo sobre problemas medioambientales y de tierras con la  palma, para continuar con el caso de los desplazamientos de comunidades  afrocolombianas del Choc&oacute; y de Tumaco, y la enunciaci&oacute;n de otros problemas que  se generan alrededor de la propiedad y la tenencia de la tierra en el momento de  la implementaci&oacute;n de cultivos de palma en algunas regiones. M&aacute;s adelante se  mostr&oacute; brevemente un caso &quot;exitoso&quot; de construcci&oacute;n de paz alrededor de la  palma.</p>      <p> Se finaliz&oacute; con un  an&aacute;lisis de los datos, observando c&oacute;mo es problem&aacute;tico analizar la palma a la  luz de criterios como la saqueabilidad, y c&oacute;mo el an&aacute;lisis de su capacidad para  financiar el conflicto debe hacerse a trav&eacute;s de las rentas indirectas que se  generan por las extorsiones. Estas extorsiones tambi&eacute;n son dif&iacute;ciles de evitar,  debido a los costos hundidos involucrados en la producci&oacute;n y la precariedad del  Estado para proveer protecci&oacute;n a los palmeros establecidos. Por otra parte, se  consider&oacute; que el caso de la palma se sigue ajustando a la teor&iacute;a que indica que  la mayor&iacute;a de los productos agr&iacute;colas, si bien pueden contribuir al  financiamiento de la guerra, no lo hacen de la manera determinante de otros,  como las drogas.</p>      <p> En la discusi&oacute;n de  los datos, se expuso la contraposici&oacute;n evidente entre los intereses que se  enfrentan en el desarrollo de un proyecto palmero y los del peque&ntilde;o campesino  cuyas tierras ser&iacute;an aptas para el cultivo de la palma. En este caso, para que  un campesino se involucre en el negocio exitosamente debe ser apoyado a trav&eacute;s  de financiaci&oacute;n y la garant&iacute;a de compra de su producto por parte del sector  privado. Sin embargo, la inversi&oacute;n es tan excesiva para esperar los rendimientos  por tanto tiempo que el &eacute;xito de esta empresa es complicado.</p>      <p> Ahora bien, en  cuanto a los desplazamientos forzados, se propuso que lo que los explica es la  intenci&oacute;n de los individuos detr&aacute;s de &eacute;stos, de poder involucrarse en un negocio  y asegurar las ganancias de la guerra en un extenso territorio con un proyecto  que por lo menos en el largo plazo les dar&aacute; una gran seguridad econ&oacute;mica. En  este sentido, si bien la palma no genera desplazamiento por s&iacute; misma, su  dimensi&oacute;n econ&oacute;mica, esto es, el valor de la inversi&oacute;n hasta el momento en que  se comienzan a presentar utilidades, y el hecho de que &eacute;stas sean superiores a  las de otros cultivos intensivos en el uso de la tierra pueden generar  incentivos para hacerlo.</p>      <p> A partir de lo  anterior surgen preguntas sobre d&oacute;nde se encuentran el factor o los factores que  hacen que un producto como la palma pueda ser, en unos casos, una herramienta  favorable para la sustituci&oacute;n de cultivos il&iacute;citos y para la construcci&oacute;n de paz  en regiones ya introducidas en la l&oacute;gica del conflicto, y en otros, acusado  continuamente de ir de la mano del desplazamiento forzado. Se podr&iacute;a pensar que  la estructura institucional sobre la que se implemente el cultivo, pero sobre  todo la agencia individual, tienen mucho que ver en la b&uacute;squeda de la respuesta.</p>  <hr size="1">      <p><b>Comentarios</b></p>       <p><sup><a  href="#s1" name="1">1</a></sup>  Entrevista del autor a Andr&eacute;s Castro, l&iacute;der de Planeaci&oacute;n Social y Desarrollo  Social y Sectorial de Fedepalma, 11 de agosto de 2009. V&eacute;ase tambi&eacute;n Arias 2008.</p>      <p><sup><a  href="#s2" name="2">2</a></sup>  Entrevista del autor con Luis Jaramillo, gerente de Propalma, el 17 de marzo de  2009.</p>      <p><sup><a  href="#s3" name="3">3</a></sup>  C&aacute;lculos de Andr&eacute;s Ocampo, veterinario y zootecnista experto en el montaje de  fincas, entrevistado por el autor el 12 de mayo de 2009.</p>      <p><sup><a  href="#s4" name="4">4</a></sup>  Entrevista con Luis Jaramillo.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><sup><a  href="#s5" name="5">5</a></sup>  Entrevista con Luis Jaramillo.</p>      <p><sup><a  href="#s6" name="6">6</a></sup>  Entrevista con Andr&eacute;s Castro.</p>      <p><sup><a  href="#s7" name="7">7</a></sup>  Entrevista con Andr&eacute;s Castro.</p>      <p><sup><a  href="#s8" name="8">8</a></sup>  Entrevista con Luis Jaramillo.</p>    <hr size="1">      <p><b>Referencias</b></p>      <!-- ref --><p> Aguilera, Mar&iacute;a.  2002. Palma africana en la Costa Caribe: Un semillero de empresas solidarias.  Documentos de trabajo sobre econom&iacute;a regional del Banco de la Rep&uacute;blica.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000128&pid=S0121-5612200900020000800001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Amat, Yamid. 2007.  A indagatoria 23 empresarios de palma por el delito de desplazamiento forzado en  Choc&oacute;. <i>El Tiempo</i>, 24 de diciembre.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000129&pid=S0121-5612200900020000800002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Arias, Andr&eacute;s.  2008. Carimagua: Oportunismo difamador. <u> <a target=_blank href="http://www.semana.com/documents/Doc-1749_2008918.pdf"> http://www.semana.com/documents/Doc-1749_2008918.pdf</a></u>  .&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000130&pid=S0121-5612200900020000800003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Auty, Richard. 2004.  Natural resources and civil strife: A two-stage process. <i> Geopolitics  </i>9 (1): 29-49.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000131&pid=S0121-5612200900020000800004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Bernal, Fernando.  2005. <i>El cultivo de la palma de aceite y su beneficio: Gu</i><i>&iacute;a  general</i> <i>para el  nuevo palmicultor. </i> Bogot&aacute;: Fedepalma.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000132&pid=S0121-5612200900020000800005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Collier, Paul. 2000. <i>Economic causes of civil conflict and their implications for policy</i>.  Washington: World Bank.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000133&pid=S0121-5612200900020000800006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Collier, Paul, y Anke  Hoefer. 2004. Greed and grievance in civil war. <i>Oxford</i> <i> Economic Papers </i>56 (4): 563-595.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000134&pid=S0121-5612200900020000800007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Defensor&iacute;a del  Pueblo. 2006. <i>Violaci&oacute;n de derechos humanos por siembra de palma</i>  <i>africana en  territorios colectivos de Jiguamiand&oacute; y Curvarad&oacute;. Seguimiento</i> <i>de la  Resoluci&oacute;n Defensorial 39 del 2 de junio de 2005</i>.  Bogot&aacute;: Defensoria del Pueblo.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000135&pid=S0121-5612200900020000800008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> ———. 2008. <i> Violaci&oacute;n de derechos humanos por siembra de palma africana en</i> <i> territorios  colectivos de Jiguamiand&oacute; y Curvarad&oacute;. Segundo informe de seguimiento</i> <i>a la  Resoluci&oacute;n Defensorial 39 del 2 de junio de 2005</i>.  Bogot&aacute;: Defensor&iacute;a del Pueblo.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000136&pid=S0121-5612200900020000800009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Fearon, James. 2005. Primary  commodity exports and civil war. <i>The Journal of</i> <i> Conflict Resolution </i>49 (9):  483-507.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000137&pid=S0121-5612200900020000800010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Fedepalma. 2006a.  ReSpEtAs: Responsabilidad Social Empresarial Sostenible. <u> <a target=_blank href="http://www.fedepalma.org/responsabilidad_social/RSEL.ppt"> http://www.fedepalma.org/responsabilidad_social/RSEL.ppt</a></u>.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000138&pid=S0121-5612200900020000800011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> ———. 2006b. <i> Anuario Estad&iacute;stico. </i>Bogot&aacute;: Fedepalma.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000139&pid=S0121-5612200900020000800012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> ———. 2009. <i> Anuario Estad&iacute;stico. </i>Bogot&aacute;: Fedepalma.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000140&pid=S0121-5612200900020000800013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Goebertus, Juanita.  2008. Palma de aceite y desplazamiento forzado en Zona Bananera: &#39;trayectorias&#39;  entre recursos naturales y conflicto. <i>Colombia</i> <i> Internacional </i>67:  152-175.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000141&pid=S0121-5612200900020000800014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Guti&eacute;rrez,  Francisco y Gonzalo S&aacute;nchez. 2006. Pr&oacute;logo. En <i>Nuestra guerra sin</i>  <i>nombre:  Transformaciones del conflicto en Colombia</i>,  eds. Francisco Guti&eacute;rrez, Gonzalo S&aacute;nchez y Mar&iacute;a Emma Wills, 13-32. Bogot&aacute;: Norma.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000142&pid=S0121-5612200900020000800015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Hurtado, M&oacute;nica.  2009. Palm oil production and armed conflict in Colombia: Exploring the cases of  San Alberto and San Mart&iacute;n. En prensa.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000143&pid=S0121-5612200900020000800016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Ib&aacute;&ntilde;ez, Ana Mar&iacute;a,  Andr&eacute;s Moya y Andrea Vel&aacute;squez. 2006. <i>Hacia una pol&iacute;tica</i> <i> proactiva para la  poblaci&oacute;n desplazada. </i> Bogot&aacute;: Uniandes.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000144&pid=S0121-5612200900020000800017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Instituto  Colombiano para el Desarrollo Rural (Incoder). 2005. <i>Los cultivos de</i> <i>palma de  aceite en los territorios colectivos de las comunidades negras de los r&iacute;os</i> <i>Curvarad&oacute;  y Jiguamiand&oacute; en el departamento del Choc&oacute;. </i> Bogot&aacute;: Ministerio  de Agricultura y  Desarrollo Rural.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000145&pid=S0121-5612200900020000800018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Le Billon, Philippe.  2001. The political ecology of war: Natural resources and armed conflicts. <i> Political Geography </i>20 (5):  561-584.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000146&pid=S0121-5612200900020000800019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Mignorance, Fidel,  Flaminia Minelli y H&eacute;l&egrave;ne Le Du. 2004. <i>El cultivo de palma</i> <i>africana  en el Choc&oacute;: Legalidad ambiental, territorial y derechos humanos. </i> Sin ciudad:  Human Rights Everywhere, Di&oacute;cesis de Quibd&oacute;. Disponible en<u><a target=_blank href="http://pbicolombia.info/Documentos/0410%20HRE-Palma.pdf"> http://pbicolombia.info/Documentos/0410%20HRE-Palma.pdf</a></u>.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000147&pid=S0121-5612200900020000800020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Mesa, Jens. 2009.  Fedepalma y el reportaje sobre Las Pavas. <i>El Espectador</i>, 10 de agosto.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000148&pid=S0121-5612200900020000800021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Ministerio de  Agricultura y Desarrollo Rural. 2007. Incentivo a la Capitalizaci&oacute;n Rural, ICR.  Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural.<u><a target=_blank href="http://www.minagricultura.gov.co/02componentes/06com_03b_icr.aspx">http://www.minagricultura.gov.co/02componentes/06com_03b_icr.aspx</a></u>.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000149&pid=S0121-5612200900020000800022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Molano, Alfredo.  2009. Las Pavas: Cr&oacute;nica de un desalojo. <i> El Espectador</i>,  1 de agosto de 2009.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000150&pid=S0121-5612200900020000800023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Murdoch, Gillian.  Q+A: How can illegal oil palm be weeded out of the supply chain? Reuters.com. <u><a target=_blank href="http://www.reuters.com/article/environmentNews/idUSTRE58M01J20090923">http://www.reuters.com/article/environmentNews/idUSTRE58M01J20090923</a></u>.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000151&pid=S0121-5612200900020000800024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Nasi, Carlo. 2007. <i>Cuando callan los fusiles: Impacto de la paz negociada en Colombia</i> <i>y  Centroam&eacute;rica. </i> Bogot&aacute;: Norma.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000152&pid=S0121-5612200900020000800025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Organizaci&oacute;n para  la Agricultura y la Alimentaci&oacute;n (fao). 2006. Semillas oleaginosas, aceites y  harinas oleaginosas. <i>Perspectivas Alimentarias </i>22.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000153&pid=S0121-5612200900020000800026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Ospina, Martha y  Doris Ochoa. 1998. <i>La palma africana en Colombia: Apuntes y</i> <i>memorias. </i>Bogot&aacute;:  Fedepalma.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000154&pid=S0121-5612200900020000800027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Orrantia, Marta  Luc&iacute;a. 1997. Los rehenes de la palma africana. <i> El Tiempo</i>,  6 de diciembre.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000155&pid=S0121-5612200900020000800028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Painter, James. 2007.  Losing land to palm oil in Kalimantan. BBC News.<u><a target=_blank href="http://news.bbc.co.uk/2/hi/asia-pacific/6927890.stm">http://news.bbc.co.uk/2/hi/asia-pacific/6927890.stm</a></u>.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000156&pid=S0121-5612200900020000800029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Rangel, Alfredo,  William Ram&iacute;rez y Paola Bentacur. 2009. <i>La palma africana: Mitos</i> <i>y  realidades del conflicto. </i> Bogot&aacute;: Fundaci&oacute;n  Seguridad y Democracia.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000157&pid=S0121-5612200900020000800030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Red de Informaci&oacute;n  y Comunicaci&oacute;n Estrat&eacute;gica del Sector (Agronet). 2009a. pib Agropecuario  Primer Trimestre 2009. Agronet. <u> <a target=_blank href="http://www.agronet.gov.co/www/docs_agronet/2009630143943_pib_Agropecuario_2009_I.pdf"> http://www.agronet.gov.co/www/docs_agronet/2009630143943_pib_Agropecuario_2009_I.pdf</a></u>.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000158&pid=S0121-5612200900020000800031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> ———. 2009b.  Boletines Estad&iacute;sticos. Costos de producci&oacute;n. Agronet. <u><a target=_blank href="http://www.agronet.gov.co/agronetweb/Boletines/tabid/75/Default.aspx">http://www.agronet.gov.co/agronetweb/Boletines/tabid/75/Default.aspx</a> </u>.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000159&pid=S0121-5612200900020000800032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Rettberg, Angelika.  2004. Business-led peacebuilding in Colombia: Fad or future<u> </u>of a  country in crisis? Working Paper 56, Crisis States Research Centre.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000160&pid=S0121-5612200900020000800033&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Ross, Michael. 2003.  Oil, drugs, and diamonds: How do natural resources vary in their  impact on civil war? En <i>The political economy of armed conflict: Beyond</i><u> </u><i>greed  and grievance</i>,  eds, Karen Ballentine y Jake Sherman, 47-67. Boulder: Lynne Rienner.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000161&pid=S0121-5612200900020000800034&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> ———. 2004. What do we  know about natural resources and civil war? <i>Journal</i> <i>of Peace Research </i> 41 (3): 337-356.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000162&pid=S0121-5612200900020000800035&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Roundtable on  Sustainable Palm Oil (RSPO). 2007. About Sustainable Palm Oil. Roundtable on Sustainable Palm Oil. <u> <a target=_blank href="http://www.rspo.org/About_Sustainable_Palm_Oil.aspx"> http://www.RSPO.org/About_Sustainable_Palm_Oil.aspx</a></u>.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000163&pid=S0121-5612200900020000800036&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> ———. 2008.  Membership. <u> <a target=_blank href="http://www.rspo.org/resource_centre/Factsheet-RSPO-Membership.pdf"> http://www.RSPO.org/resource_centre/Factsheet-RSPO-Membership.pdf</a></u>.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000164&pid=S0121-5612200900020000800037&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Segura, Federico.  2008. Palma de aceite y conflicto armado en Colombia: Una exploraci&oacute;n  de la econom&iacute;a pol&iacute;tica de la palma de aceite en las regiones colombianas.  Thesis de maestr&iacute;a, Departamento de Ciencia Pol&iacute;tica, Universidad de los  Andes, Bogot&aacute;.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000165&pid=S0121-5612200900020000800038&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Semana. 2008. Los  ganadores del despojo. <i>Semana</i>, 13 de septiembre.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000166&pid=S0121-5612200900020000800039&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> ———. 2009. Los  usurpados del Choc&oacute;. <i>Semana</i>, 14 de marzo.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000167&pid=S0121-5612200900020000800040&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Uribe, &Aacute;lvaro.  2006. Discurso de clausura del Congreso ACOLOG el 26 de agosto. <u> <a target=_blank href="http://www.presidencia.gov.co/sne/2005/agosto/26/17262005.htm"> http://www.presidencia.gov.co/sne/2005/agosto/26/17262005.htm</a></u>.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000168&pid=S0121-5612200900020000800041&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Snyder, Richard. 2006. Does lootable  wealth breed disorder? <i>Comparative Political</i> <i>Studies </i>39 (8):  943-968.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000169&pid=S0121-5612200900020000800042&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Tilly, Charles.  2005. Guerra y construcci&oacute;n del estado como crimen organizado. <i>Revista  Acad&eacute;mica de Relaciones Internacionales </i> 5.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000170&pid=S0121-5612200900020000800043&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Unilever. 2008.  Sustainable palm oil: Unilever takes the lead. <u><a target=_blank href="http://www.unilever.com/images/es_Unilever_PalmOil_v71_tcm13-126357.pdf">http://www.unilever.com/images/es_Unilever_PalmOil_v71_tcm13-126357.pdf</a></u>.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000171&pid=S0121-5612200900020000800044&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Viloria, Joaqu&iacute;n.  2008. Banano y revaluaci&oacute;n en el departamento del Magdalena: 1997-2007.  Cuadernos de Econom&iacute;a Regional del Banco de la Rep&uacute;blica.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000172&pid=S0121-5612200900020000800045&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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