<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>0121-5612</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Colombia Internacional]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[colomb.int.]]></abbrev-journal-title>
<issn>0121-5612</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Departamento de Ciencia Política y Centro de Estudios Internacionales. Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de los Andes]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S0121-56122011000200003</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[El nivel de nacionalización del sistema de partidos colombiano: una mirada a partir de las elecciones legislativas de 2010]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Nationalization of the Colombian Party System: Observations Based on the 2010 Legislative Elections]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Batlle]]></surname>
<given-names><![CDATA[Margarita]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Puyana V]]></surname>
<given-names><![CDATA[José Ricardo]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A02"/>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,Universidad Externado de Colombia  ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[ ]]></addr-line>
</aff>
<aff id="A02">
<institution><![CDATA[,Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo PNUD en Colombia  ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[ ]]></addr-line>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>07</month>
<year>2011</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>07</month>
<year>2011</year>
</pub-date>
<numero>74</numero>
<fpage>27</fpage>
<lpage>57</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0121-56122011000200003&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S0121-56122011000200003&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S0121-56122011000200003&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><abstract abstract-type="short" xml:lang="es"><p><![CDATA[En el marco de la literatura centrada en comprender la relación entre partidos políticos, competencia y territorio, este artículo se pregunta sobre los cambios y continuidades en los niveles de nacionalización del sistema de partidos colombiano. Asimismo, observa los niveles de nacionalización de los partidos políticos, tanto los considerados tradicionales, como los Partidos Liberal y Conservador, como los nuevos o terceros partidos.]]></p></abstract>
<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[This article deals with the changes and continuities in the levels of nationalization of the Colombian party system, in relation to the literature on the link between political parties, competition, and territory. The article observes the levels of nationalization of political parties: on the one side, those considered traditional, such as the Liberal and Conservative parties, and on the other the new or third parties.]]></p></abstract>
<kwd-group>
<kwd lng="es"><![CDATA[nacionalización]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[partidos políticos]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[sistema de partidos]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[Colombia]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[nationalization]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[political parties]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[party system]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[Colombia]]></kwd>
</kwd-group>
</article-meta>
</front><body><![CDATA[  <font face="verdana" size="2">     <p align="center" ><font size="4"><b>El nivel de nacionalizaci&oacute;n del sistema de partidos colombiano: una mirada a partir de las elecciones legislativas de 2010</b></font></p>     <p><b>Margarita Batlle y Jos&eacute; Ricardo Puyana V. <i>    <br> &nbsp;</i></b></p>     <p>Es docente e investigadora de la Universidad Externado de Colombia y es candidata a doctora de la Universidad de Salamanca.</p>     <p>Es coordinador del &Aacute;rea de Gobernabilidad Democr&aacute;tica del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo  <font size="2">PNUD</font> en Colombia. Es Magister en Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Salamanca.</p> <hr>     <p><b>Resumen</b></p>     <p>En el marco de la literatura centrada en comprender la relaci&oacute;n entre partidos pol&iacute;ticos, competencia y territorio, este art&iacute;culo se pregunta sobre los cambios y continuidades en los niveles de nacionalizaci&oacute;n del sistema de partidos colombiano. Asimismo, observa los niveles de nacionalizaci&oacute;n de los partidos pol&iacute;ticos, tanto los considerados tradicionales, como los Partidos Liberal y Conservador, como los nuevos o terceros partidos.</p>     <p><b>Palabras clave    <br> </b>nacionalizaci&oacute;n • partidos pol&iacute;ticos • sistema de partidos • Colombia</p> <hr>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center" ><font size="3"><b>Nationalization of the Colombian Party System: Observations Based on the 2010 Legislative Elections</b></font></p>     <p><b>Abstract</b></p>     <p>This article deals with the changes and continuities in the levels of nationalization of the Colombian party system, in relation to the literature on the link between political parties, competition, and territory. The article observes the levels of nationalization of political parties: on the one side, those considered traditional, such as the Liberal and Conservative parties, and on the other the new or third parties.</p>     <p><b>Keywords</b>    <br> nationalization • political parties • party system • Colombia</p>     <p>Recibido el 30 de agosto de 2011, aceptado el 12 de septiembre de 2011 y  modoficado el 11 de noviembre de 2011.</p> <hr>     <p><b>INTRODUCCI&Oacute;N<sup> <a  name="s1" href="#1">1</a></sup></b></p>     <p>El estudio sobre el modo en que los partidos pol&iacute;ticos y los electorados se relacionan con el territorio ha sido recurrente al intentar comprender la manera como los electorados y la pol&iacute;tica se volvieron, o no, nacionales en las democracias avanzadas. La nacionalizaci&oacute;n de los procesos pol&iacute;tico-electorales ha representado la evoluci&oacute;n hacia la conformaci&oacute;n de electorados nacionales y sistemas de partidos nacionales donde priman organizaciones partidistas, programas, campa&ntilde;as y cuestiones que rebasan las fronteras locales o regionales. Si bien la literatura ha reconocido la importancia de estas cuestiones para poder comprender aspectos centrales de la pol&iacute;tica partidista, hasta hace una d&eacute;cada los estudios sobre esta materia eran escasos (Lago y Montero 2010).</p>     <p>En el marco del debate que se origin&oacute; sobre la importancia de la nacionalizaci&oacute;n y el modo m&aacute;s adecuado de medirla, cuyo punto m&aacute;s &aacute;lgido tuvo lugar durante la d&eacute;cada de 1980, nuevos trabajos fueron sum&aacute;ndose al an&aacute;lisis del fen&oacute;meno en Estados Unidos. Dichos aportes se concentraron primordialmente en dos cuestiones: la medici&oacute;n del fen&oacute;meno y las variables que lo explican, acudiendo tanto a estrategias de estudios de caso como a comparaciones. Por un lado, los trabajos han girado sobre la discusi&oacute;n en torno a qu&eacute; entender por nacionalizaci&oacute;n. Por otro, se ha debatido sobre las diferentes estrategias metodol&oacute;gicas para medir la nacionalizaci&oacute;n de la pol&iacute;tica y de los partidos y sistemas de partidos (Cox 1999; Chhibber y Kollman 2004 y 1998; Jones 2007; Jones y Mainwaring 2003; Morgenstern, Swindle y Castagnola 2009) que prestan atenci&oacute;n a distintas aristas del fen&oacute;meno.</p>     <p>En el marco de la literatura centrada en comprender la relaci&oacute;n entre partidos pol&iacute;ticos, competencia y territorio, este art&iacute;culo analiza el modo en que los partidos pol&iacute;ticos distribuyen sus apoyos electorales en el sistema de partidos colombiano. En ese sentido, surgen algunos interrogantes: a) &#191;Cu&aacute;n nacionalizado se encuentra el sistema de partidos colombiano?; b) &#191;Cu&aacute;les han sido los cambios y continuidades en cuanto a nacionalizaci&oacute;n que ha atravesado este sistema de partidos en m&aacute;s de tres d&eacute;cadas? Y c) &#191;Qu&eacute; niveles de nacionalizaci&oacute;n presentan los partidos pol&iacute;ticos -nuevos o tradicionales-que interact&uacute;an en este sistema de partidos? Puntualmente, d) &#191;Qu&eacute; nivel de nacionalizaci&oacute;n presentan los partidos y el sistema de partidos para las elecciones de 2010? Y e) &#191;Qu&eacute; diferencias existen entre los niveles de nacionalizaci&oacute;n registrados para las legislativas y para las presidenciales de 2010?</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Con el objetivo de responder estos interrogantes, el presente art&iacute;culo se estructura en cuatro secciones. La primera discute someramente la literatura sobre nacionalizaci&oacute;n y, en concreto, las propuestas para medir el fen&oacute;meno, encontradas en los trabajos centrados en Am&eacute;rica Latina. La segunda analiza los diferentes cambios atravesados por el sistema de partidos y el modo de hacer pol&iacute;tica en el pa&iacute;s. En tercer lugar, se mide el nivel de nacionalizaci&oacute;n del sistema de partidos colombiano ente 1978 y 2010, con el objetivo de identificar patrones de comportamiento, as&iacute; como cambios y continuidades que permitan desentra&ntilde;ar la din&aacute;mica de la distribuci&oacute;n de los apoyos a los partidos pol&iacute;ticos en el territorio, con especial &eacute;nfasis en los resultados de las elecciones legislativas de 2010. Por &uacute;ltimo, se elaboran unas notas de conclusi&oacute;n.</p>     <p>Este an&aacute;lisis se basa en los resultados de las elecciones legislativas celebradas en Colombia entre 1978 -segundo proceso electoral celebrado despu&eacute;s del desmonte del Frente Nacional- y 2010. Espec&iacute;ficamente, la aplicaci&oacute;n de los &iacute;ndices de nacionalizaci&oacute;n de los partidos y de los sistemas de partidos se realiza a partir de los resultados de las elecciones a la C&aacute;mara de Representantes. La utilizaci&oacute;n de los datos de la C&aacute;mara Baja -y no, por ejemplo, los de Senado- se relaciona con que la representaci&oacute;n en la C&aacute;mara de Representantes es de tipo territorial, en el marco de la cual los 32 departamentos eligen un n&uacute;mero espec&iacute;fico de representantes, mientras que en el caso del Senado la elecci&oacute;n se da desde 1991 en una sola circunscripci&oacute;n nacional.</p>     <p><b>1. EL ESTUDIO SOBRE LA NACIONALIZACI&Oacute;N DE LOS SISTEMAS DE PARTIDOS</b></p>     <p>Las caracter&iacute;sticas de la competencia que tiene lugar en los sistemas de partidos producen consecuencias concretas que afectan diversos aspectos como la calidad y la naturaleza de la democracia, la representaci&oacute;n, las pol&iacute;ticas econ&oacute;micas y la estabilidad de los gobiernos y los sistemas pol&iacute;ticos (Chhibber y Kollman 2004, 9). Respecto de la relaci&oacute;n de la nacionalizaci&oacute;n de los sistemas de partidos u homogeneizaci&oacute;n de los apoyos electorales a lo largo del territorio con el sistema pol&iacute;tico en su conjunto, el hecho de que los sistemas de partidos comporten niveles muy diferentes de nacionalizaci&oacute;n puede suponer distintos rendimientos del sistema pol&iacute;tico (Jones y Mainwaring 2003, 141-144).</p>     <p>La existencia de sistemas de partidos regionalizados, con mayor&iacute;a de partidos regionales, as&iacute; como de sistemas de partidos subnacionales que se comportan de manera diferente, tiene consecuencias sobre el modo en que funciona el sistema democr&aacute;tico, ya sea en cuanto a pol&iacute;tica p&uacute;blica, coordinaci&oacute;n entre poderes y niveles de gobierno, decisiones de los partidos y sus integrantes respecto a su carrera pol&iacute;tica o la existencia de conflictos sociales. Las diferencias que registren ambos niveles de actuaci&oacute;n se pueden relacionar con aspectos distintos como las caracter&iacute;sticas del sistema de partidos, los partidos que compiten y ganan las elecciones, las estrategias de los mismos, entre otras cuestiones.</p>     <p>Primero, el nivel de nacionalizaci&oacute;n del sistema de partidos tiene una relaci&oacute;n estrecha con las orientaciones de los electores, pudiendo influir o reflejar la debilidad o fortaleza de los lazos entre partidos y votantes (Schattschneider 1960). Segundo, puede afectar la relaci&oacute;n entre los poderes ejecutivo y legislativo (Stokes 1967). En sistemas de baja nacionalizaci&oacute;n hay m&aacute;s probabilidades de que emerjan conflictos entre ambos poderes, ya que se incrementa la posibilidad de gobiernos divididos o unificados pero con costos de transacci&oacute;n altos y oposiciones vol&aacute;tiles (Leiras 2009, 4).<sup> <a  name="s2" href="#2">2</a></sup> Asimismo, el nivel de nacionalizaci&oacute;n puede afectar el tipo de carrera que desarrollen los legisladores (Ames 2001).<sup> <a  name="s3" href="#3">3</a></sup> Tercero, diferentes niveles de nacionalizaci&oacute;n del sistema de partidos pueden tener consecuencias sobre el dise&ntilde;o y la implementaci&oacute;n de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas (Gibson y Calvo 2000; Stepan 2001), as&iacute; como el modo en que el gobierno estructura y desarrolla el gasto p&uacute;blico (Morgenstern, Swindle y Castagnola 2009). Cuarto, el nivel de nacionalizaci&oacute;n tambi&eacute;n podr&iacute;a elevar la posibilidad de que emerjan conflictos de tipo &eacute;tnico y religioso. En ese sentido, la aparici&oacute;n y consolidaci&oacute;n de partidos con orientaciones nacionales pueden ser un factor que ayude a resolver este tipo de desacuerdos (Diamond 1988; Reynolds 1999; Stepan 2001).</p>     <p>A pesar de la intermitencia con que se fueron elaborando trabajos que abordaban la cuesti&oacute;n territorial -proponiendo poner la mirada sobre la din&aacute;mica de la competencia que tiene lugar en el &aacute;mbito subnacional-, la literatura desarrollada en Europa y Estados Unidos desde la segunda mitad del siglo xx hab&iacute;a sentado las bases para que el tema comenzara a establecerse como una esfera de estudio en s&iacute; misma.</p>     <p>Los electorados europeos comenzaron a nacionalizar sus preferencias durante los siglos  XIX y XX (Caramani 2004, 5). La progresiva homogeneizaci&oacute;n territorial en ese continente, as&iacute; como la primac&iacute;a de los <i>cleavages </i>funcionales sobre los territoriales, son indicadores de esta progresiva nacionalizaci&oacute;n de la pol&iacute;tica. As&iacute;, los procesos de nacionalizaci&oacute;n de la pol&iacute;tica son cruciales en la estructuraci&oacute;n de la pol&iacute;tica partidista (2004, 2).<sup> <a  name="s4" href="#4">4</a></sup> Dos cuestiones centrales dan forma al concepto de nacionalizaci&oacute;n. Por un lado, la dimensi&oacute;n de homogeneidad u homogeneizaci&oacute;n territorial de aspectos electorales y de los sistemas de partidos (Caramani 2004). Por otro, el predominio de fuerzas pol&iacute;ticas nacionales o la influencia de &eacute;stas sobre las fuerzas regionales.<sup> <a  name="s5" href="#5">5</a></sup></p>     <p>En Estados Unidos, si bien a mediados del siglo XX ya V. O. Key (1949) llam&oacute; la atenci&oacute;n sobre la relevancia de los sistemas de partidos estatales -al destacar que no segu&iacute;an la misma l&oacute;gica de competencia que el bipartidismo arraigado en el &aacute;mbito nacional, especialmente respecto a la competencia entre facciones que se desarrollaba en los estados sure&ntilde;os del pa&iacute;s-, el trabajo de Stokes (1965 y 1967) fue uno de los esfuerzos m&aacute;s serios por desentra&ntilde;ar la l&oacute;gica de la nacionalizaci&oacute;n de la pol&iacute;tica y el electorado, pues avanz&oacute; en proponer una medida de nacionalizaci&oacute;n.<sup> <a  name="s6" href="#6">6</a></sup></p>     <p>Si bien se han desarrollado numerosas investigaciones que abordan este tema, muy poco se ha investigado en esta materia en aquellas democracias que quedan fuera del grupo de las industriales avanzadas (Jones y Mainwaring 2003; Gibson y Su&aacute;rez Cao 2010). La literatura sobre partidos y sistemas de partidos aplicada en Am&eacute;rica Latina comenz&oacute; a incluir el tema de la nacionalizaci&oacute;n s&oacute;lo en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, dado que, en el contexto de las amplias discusiones relacionadas con reformas descentralizadoras y aspectos como la regionalizaci&oacute;n y las autonom&iacute;as por las que atraviesan muchos pa&iacute;ses de la regi&oacute;n, la relaci&oacute;n entre partidos y territorio empez&oacute; a aparecer como especialmente relevante.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Entre la incipiente literatura sobre Am&eacute;rica Latina que aborda esta cuesti&oacute;n se pueden observar diferentes perspectivas. Primero, se ha analizado el nivel de nacionalizaci&oacute;n de los sistemas de partidos (Jones y Mainwaring 2003; Jones 2007; Batlle 2009). Segundo, se ha enfatizado en el modo en que diversos factores, como la descentralizaci&oacute;n (Lalander 2004; Leiras 2008; Pachano 2008; Guzm&aacute;n 2005; Amaro 1999; Lalander 2000; Montero y Samuels 2004, Sol&oacute;rzano y Monroy 2005), la estructuraci&oacute;n de los <i>cleavages </i>(Dix 1989; Amorim Neto y Cox 1997; Moreno 1999; Morgenstern y Swindle 2005; Jones 2007; Morgenstern, Swindle y Castagnola 2009; Batlle 2009) o las reglas electorales (Morgenstern, Swindle y Castagnola 2009; Calvo y Escolar 2005; Pachano 2007; Mel&eacute;ndez 2008) afectan la distribuci&oacute;n territorial de los apoyos electorales.</p>     <p>En concreto, la particularidad de Am&eacute;rica Latina en relaci&oacute;n con el modo en que los partidos distribuyen sus apoyos a lo largo del territorio radica especialmente en los bajos niveles de nacionalizaci&oacute;n que comportan las democracias de la regi&oacute;n (Jones y Mainwaring 2003; Jones 2007), as&iacute; como en los cambios que muchos sistemas de partidos han atravesado desde la tercera ola de democratizaci&oacute;n. Las marcadas diferencias que presentan estos pa&iacute;ses entre s&iacute; vuelven a&uacute;n m&aacute;s relevante la relaci&oacute;n entre nacionalizaci&oacute;n del sistema de partidos y cuestiones como la gobernabilidad y la estabilidad del sistema, as&iacute; como el rendimiento de la democracia en general.</p>     <p>Como se plante&oacute; anteriormente, numerosos trabajos han propuesto herramientas metodol&oacute;gicas para medir la distribuci&oacute;n de los apoyos de los partidos y la configuraci&oacute;n territorial de los sistemas de partidos, y lo han hecho desde perspectivas muy distintas, pero coincidiendo en evidenciar la naturaleza multidimensional del fen&oacute;meno y la imposibilidad de dar cuenta del mismo desde un &uacute;nico &iacute;ndice espec&iacute;fico.<sup> <a  name="s7" href="#7">7</a></sup> Hasta el momento, uno de los &iacute;ndices m&aacute;s utilizados ha sido el llamado Party System Nationalization Score (PSNS) (Jones y Mainwaring 2003).</p>     <p>El Party Nationalization Score (PNS) -centrado en medir el nivel de nacionalizaci&oacute;n de los partidos- compara la votaci&oacute;n departamental o regional de un partido con la votaci&oacute;n que el mismo partido obtiene nacionalmente, utilizando el coeficiente de Gini como medida de desigualdad.<sup> <a  name="s8" href="#8">8</a></sup> Para medir el nivel de nacionalizaci&oacute;n del sistema de partidos en su conjunto se utiliza el  PSNS (Jones y Mainwaring 2003), que se obtiene de calcular el promedio relativo de los valores de los  PNS de los partidos que componen un sistema de partidos espec&iacute;fico.</p>     <p>La herramienta propuesta por Jones y Mainwaring, en consonancia con lo sostenido por los autores (2003, 140), tiene amplias capacidades comparativas. En este sentido, se pueden establecer comparaciones no solamente entre diferentes partidos dentro de un mismo sistema sino entre partidos y sistemas de partidos de diversos pa&iacute;ses. Las comparaciones pueden ser a lo largo del tiempo, en un mismo contexto o en otros contextos. Adem&aacute;s, al invertir el coeficiente de Gini, Jones y Mainwaring logran ganar en claridad, ya que un puntaje alto (cercano a 1) hace referencia a una mayor nacionalizaci&oacute;n.<sup> <a  name="s9" href="#9">9</a></sup></p>     <p>Si bien &eacute;ste ha sido uno de los &iacute;ndices m&aacute;s utilizados hasta el momento y, espec&iacute;ficamente, uno de los primeros en ser aplicado a casos de partidos y sistemas de partidos latinoamericanos, algunos trabajos han contribuido a su revisi&oacute;n y cr&iacute;tica, y han encontrado cuestiones sobre las que seguir trabajando para lograr resultados m&aacute;s exactos por medio de la comparaci&oacute;n entre los rendimientos de diferentes medidas (Moenius y Kasuya 2004; Bochsler 2005). Bochsler, por ejemplo, analiza catorce &iacute;ndices para observar de qu&eacute; modo se comportan a la hora de medir la distribuci&oacute;n territorial tanto de partidos como de sistemas de partidos. Entre los &iacute;ndices analizados, el PNS y el PSNS se encuentran entre los que presentan un mejor desempe&ntilde;o, dado que no muestran problemas relevantes, como la probabilidad de arrojar resultados equivocados, como s&iacute; pueden llegar a hacerlo otros &iacute;ndices (2005, 4).</p>     <p>En este mismo sentido, Bochsler (2005 y 2010) destaca un problema fundamental respecto al  PNS y al PSNS relacionado con el tama&ntilde;o (y la cantidad) de distritos en los que est&aacute; dividido el pa&iacute;s. A mayor n&uacute;mero de distritos en los que un pa&iacute;s se encuentra dividido, mayor ser&aacute; la disminuci&oacute;n de los valores de nacionalizaci&oacute;n y, por lo tanto, mayor ser&aacute; la heterogeneidad. La falencia del &iacute;ndice propuesto por Jones y Mainwaring se vuelve, entonces, relevante al intentar comparar casos de pa&iacute;ses divididos en cantidades diferentes de distritos. El hecho de que un pa&iacute;s se encuentre dividido en un mayor n&uacute;mero de distritos que otro puede hacer que el resultado en el nivel de nacionalizaci&oacute;n del primero sea menor que el del segundo.</p>     <p>En respuesta a este problema, Bochsler (2005 y 2010) toma el PSNS y lo corrige elaborando lo que llama el coeficiente de Gini estandarizado, para medir la nacionalizaci&oacute;n partidista (PSNSE) (2005, 1). De esta manera, teniendo en cuenta que en este trabajo se realiza tanto una comparaci&oacute;n entre los sistemas de partidos de diferentes pa&iacute;ses (Colombia, Ecuador, Bolivia y Per&uacute;) como tambi&eacute;n un estudio de caso, la comparaci&oacute;n entre estos pa&iacute;ses se centrar&aacute; en el c&aacute;lculo del  PSNSE, como una versi&oacute;n perfeccionada del com&uacute;nmente utilizado  PSNS. Sin embargo, y con el objetivo de poder comparar el desempe&ntilde;o de ambos &iacute;ndices identificando tendencias, se calculan ambos &iacute;ndices, y el  PSNS se utilizar&aacute; para la comparaci&oacute;n espec&iacute;fica entre los partidos colombianos. Cabe aclarar que trabajos previos han medido el nivel de nacionalizaci&oacute;n de los partidos y sistemas de partidos de Am&eacute;rica Latina utilizando &iacute;ndices diferentes (Jones y Mainwaring 2003; Jones 2007; Vasselai 2009; Harbers 2010); las tendencias encontradas son similares y coinciden con los hallazgos de esta investigaci&oacute;n, puntualmente para el caso colombiano.<sup> <a  name="s10" href="#10">10</a></sup></p>     <p><b>2. EL SISTEMA DE PARTIDOS COLOMBIANO: ENTRE EL CAMBIO Y LA CONTINUIDAD</b></p>     <p>El sistema de partidos colombiano ha sido uno de los m&aacute;s estables de Am&eacute;rica Latina en cuanto a formato, as&iacute; como respecto al predominio de las organizaciones partidistas tradicionales, nacidas en el siglo XIX. La competencia entre liberales y conservadores, en algunos casos en contextos de violencia extrema, le imprime una estabilidad que permite clasificarlo como uno de los sistemas m&aacute;s institucionalizados de Am&eacute;rica Latina (Mainwaring y Scully 1995), aunque esto se haya dado a expensas de la configuraci&oacute;n de un sistema r&iacute;gido y cerrado (Guti&eacute;rrez 2007).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En 1974 se celebraron en Colombia las primeras elecciones por fuera de la l&oacute;gica del acuerdo del Frente Nacional, el cual consist&iacute;a en un pacto entre el Partido Liberal y el Partido Conservador que garantizaba la alternancia en el poder y que persegu&iacute;a el objetivo de poner fin a la violencia interpartidista instalada durante la primera parte del siglo XX, as&iacute; como a la dictadura instaurada desde 1953. La configuraci&oacute;n de reglas de juego extremadamente r&iacute;gidas molde&oacute; la competencia pol&iacute;tica durante esos a&ntilde;os evitando la consolidaci&oacute;n de cualquier otra tendencia o movimiento por fuera de los tradicionales. Esto acab&oacute; prolongando, de manera informal, el hist&oacute;rico bipartidismo hasta entrada la d&eacute;cada de 1990. Lo anterior se puede evidenciar en la alta concentraci&oacute;n del voto en los dos partidos tradicionales durante el per&iacute;odo comprendido entre 1974 y 1990, la cual oscil&oacute; entre el 85 y el 99%.<sup> <a  name="s11" href="#11">11</a></sup></p>     <p>La imposibilidad de que surgieran nuevas fuerzas pol&iacute;ticas y la sensaci&oacute;n generalizada de que los partidos tradicionales hab&iacute;an logrado consolidar un sistema en donde s&oacute;lo ellos ten&iacute;an cabida precipit&oacute;, a comienzos de la d&eacute;cada de 1990, la b&uacute;squeda de un cambio normativo. En 1991, durante la presidencia de C&eacute;sar Gaviria, del Partido Liberal (<font size="2">PLC</font>), se convoc&oacute; a una asamblea que redactar&iacute;a la nueva Constituci&oacute;n de Colombia. Dicha asamblea estuvo conformada por alrededor de un 35% de constituyentes que no pertenec&iacute;an a los partidos tradicionales.<sup> <a  name="s12" href="#12">12</a></sup> La ad M-19 -organizaci&oacute;n pol&iacute;tica integrada por miembros del desmovilizado grupo guerrillero M-19- se consolid&oacute; como tercera fuerza logrando 19 esca&ntilde;os y una votaci&oacute;n sin precedentes para una fuerza pol&iacute;tica de izquierda. La composici&oacute;n de la Asamblea auguraba un profundo cambio en las reglas de juego, el cual se ve evidenciado en el texto finalmente aprobado en julio de 1991.</p>     <p>En este contexto es promulgada la nueva Constituci&oacute;n, que, entre otras cosas, introduce la elecci&oacute;n popular de gobernadores y les otorga a ambos niveles -municipios y departamentos- diferentes competencias y capacidad de manejo presupuestal. La elecci&oacute;n popular de alcaldes &quot;buscaba generar condiciones propicias para el surgimiento y consolidaci&oacute;n de fuerzas pol&iacute;ticas distintas al bipartidismo. Adem&aacute;s, las reformas de descentralizaci&oacute;n pol&iacute;tica buscaban <i>una incorporaci&oacute;n m&aacute;s amplia de los distintos grupos y sectores sociales a las instancias formales de participaci&oacute;n, </i>para superar problemas de legitimidad del Estado y responder a las demandas por una mayor incidencia de los ciudadanos y elites locales en las decisiones pol&iacute;ticas&quot; (Hoyos y Ceballos 2004, 2).<sup> <a  name="s13" href="#13">13</a></sup></p>     <p>Con el objetivo &uacute;ltimo otorgarle mayor representatividad al sistema pol&iacute;tico, se estableci&oacute; que cincuenta mil firmas bastar&iacute;an para la formaci&oacute;n de partidos, movimientos y grupos significativos de ciudadanos para competir en la arena electoral, y perdieron as&iacute; los partidos pol&iacute;ticos el monopolio de la representaci&oacute;n. Lo estipulado en la nueva Constituci&oacute;n tuvo como consecuencia la creaci&oacute;n de un n&uacute;mero alto de partidos y movimientos que se sumaron al sistema de dos partidos dominado por las fuerzas tradicionales, modific&aacute;ndolo sustancialmente y afectando no solamente la competencia interpartidista sino tambi&eacute;n la que se desarrollaba dentro de las organizaciones tradicionales; teniendo en cuenta, por ejemplo, que la normativa electoral daba la posibilidad a los partidos de una cantidad ilimitada de listas para cada elecci&oacute;n.<sup> <a  name="s14" href="#14">14</a></sup></p>     <p>Por esto, si bien el sistema de partidos colombiano se ha caracterizado desde la d&eacute;cada de 1970 por su creciente fragmentaci&oacute;n (Guti&eacute;rrez 2007), a partir de la sanci&oacute;n de la Constituci&oacute;n, dicha fragmentaci&oacute;n deja de tener lugar dentro de los dos partidos que dominaban el sistema para mudarse al sistema de partidos en su conjunto, lo cual modifica el formato del mismo. As&iacute;, mientras el nivel de fragmentaci&oacute;n del sistema de partidos en 1982 era de 1,98 partidos efectivos, en 2002 este indicador lleg&oacute; a ser de 6,4. Para este &uacute;ltimo a&ntilde;o, m&aacute;s de setenta partidos contaban con personer&iacute;a jur&iacute;dica, haciendo insostenible el funcionamiento del sistema de partidos.</p>     <p>En el marco de esta nueva normatividad, en 1992 se llev&oacute; a cabo la primera elecci&oacute;n popular de gobernadores -los alcaldes se eleg&iacute;an popularmente desde 1988- y se empez&oacute; a abrir un espacio competitivo en las regiones propicio para el surgimiento de nuevos liderazgos y nuevas formas de hacer pol&iacute;tica con agendas que se orientar&iacute;an m&aacute;s all&aacute; de lo nacional. Los partidos tradicionales ya no s&oacute;lo deb&iacute;an enfrentarse a nuevas organizaciones en el &aacute;mbito nacional sino que tambi&eacute;n ve&iacute;an amenazado su monopolio electoral en el nivel territorial, con el surgimiento de candidaturas y organizaciones que desde lo nacional fueron alcanzando el nivel subnacional o, incluso, que restringieron su participaci&oacute;n en este &uacute;ltimo &aacute;mbito<sup> <a  name="s15" href="#15">15</a></sup>.</p>     <p>En los &uacute;ltimos a&ntilde;os se ha producido un aumento sostenido en la fragmentaci&oacute;n, as&iacute; como en los niveles de volatilidad de las preferencias electorales, que ha llevado a caracterizar al sistema de partidos como multipartidista, a partir del surgimiento de nuevas agrupaciones con una vocaci&oacute;n tanto nacional como territorial. En este contexto, los tradicionales no han logrado colocar a sus candidatos a la Presidencia en las tres &uacute;ltimas elecciones (2002, 2006 y 2010), y, por el contrario, tanto en ese cargo como en el Legislativo y los Ejecutivos locales proliferan los nuevos partidos o movimientos pol&iacute;ticos.</p>     <p>Este incremento sostenido de la fragmentaci&oacute;n en el sistema de partidos colombiano parece tener consecuencias sobre la nacionalizaci&oacute;n del mismo (ver el Gr&aacute;fico 1). Como se ver&aacute; en detalle en la siguiente secci&oacute;n, no debe sorprender que los niveles de nacionalizaci&oacute;n del sistema de partidos sean mayores en aquellos a&ntilde;os en los que los partidos tradicionales dominaban la pol&iacute;tica: la presencia de &eacute;stos en la totalidad de las circunscripciones electorales, al menos hasta 1990 (ver el Gr&aacute;fico 4), arroja niveles de nacionalizaci&oacute;n m&aacute;s altos que a comienzos de la d&eacute;cada de 2000, cuando los tradicionales se vieron obligados a competir con otras organizaciones.</p>     <p>De hecho, a medida que se suceden las elecciones, los partidos nuevos llegan a puestos de poder en regiones que anteriormente eran bastiones de los tradicionales. Una estrategia com&uacute;n que acaban desarrollando los tradicionales es intentar entrar, a trav&eacute;s de &quot;partidos amigos&quot;, a espacios de competencia en los que uno de los dos partidos, Liberal o Conservador, ejerc&iacute;a un dominio hist&oacute;rico, y a los que al otro tradicional le ser&iacute;a muy dif&iacute;cil entrar con su propia etiqueta. De este modo, se tejen alianzas entre nuevos y tradicionales en un sistema que ve mermado el apoyo a los tradicionales pero con partidos nuevos que todav&iacute;a no logran construir estrategias territoriales exitosas.</p>      <p align=center><a name=g1><img src="img/revistas/rci/n74/n74a03g1.jpg"></a></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>3. EL NIVEL DE NACIONALIZACI&Oacute;N DE LOS PARTIDOS Y EL SISTEMA DE PARTIDOS COLOMBIANO: LAS ELECCIONES LEGISLATIVAS DE 2010</b></p>     <p><b>a. La trayectoria del sistema de partidos colombiano</b></p>     <p>El an&aacute;lisis de los partidos y del sistema de partidos de Colombia que se realiza a continuaci&oacute;n est&aacute; construido a partir de los datos arrojados por el  PNS y el PSNS de Jones y Mainwaring (2003).<sup> <a  name="s16" href="#16">16</a></sup> Siguiendo estos &iacute;ndices, el nivel de nacionalizaci&oacute;n promedio del sistema de partidos colombiano es de 0,65. Las elecciones de 1978, las segundas celebradas fuera de la l&oacute;gica del Frente Nacional, son las m&aacute;s nacionalizadas del per&iacute;odo, con un valor de 0,86. A medida que se van sucediendo nuevas elecciones legislativas -que, adem&aacute;s, acarrean una fragmentaci&oacute;n creciente del sistema de partidos-, el nivel de nacionalizaci&oacute;n desciende de manera progresiva, hasta llegar a los valores m&aacute;s bajos en 2002. Para estas elecciones el nivel de nacionalizaci&oacute;n se redujo a menos de la mitad respecto a las elecciones de 1978, con 0,37 puntos.</p>     <p>A partir de las elecciones legislativas de 1990 la tendencia hacia la disminuci&oacute;n en los niveles de nacionalizaci&oacute;n es sostenida (ver el Gr&aacute;fico 2). Mientras que la d&eacute;cada de 1980 fue protagonizada por los partidos tradicionales, la de 1990 y, en mucha mayor medida, la de 2000 plantean la configuraci&oacute;n de un sistema de partidos donde conviven nuevos y tradicionales con movimientos de ciudadanos -o fuerzas llamadas independientes-, en el marco de un sistema de partidos en progresiva fragmentaci&oacute;n y desnacionalizaci&oacute;n. Este per&iacute;odo de estudio, como se ver&aacute; m&aacute;s adelante, es atravesado por dos reformas constitucionales, la de 1991, ya descrita, y la de 2003, que tuvieron implicaciones sobre el sistema electoral y que incidieron sobre los niveles de nacionalizaci&oacute;n.</p>     <p>Si el an&aacute;lisis del sistema de partidos permite evidenciar la existencia de tendencias de mayor y menor nacionalizaci&oacute;n en el per&iacute;odo 1978-2010, el estudio de los partidos no arroja conclusiones muy distintas. Los cambios institucionales de 1991 y de 2003 tuvieron efectos importantes, no s&oacute;lo en el n&uacute;mero de los partidos y la permanencia de los mismos en la escena pol&iacute;tica, sino tambi&eacute;n en su llegada al territorio. Los alt&iacute;simos niveles de desaparici&oacute;n en los partidos colombianos a partir de 1991 dificultan la interpretaci&oacute;n de tendencias temporales en la mayor&iacute;a de los partidos que participaron y lograron superar el umbral en las elecciones legislativas de 2010. Sin embargo, una mirada tanto al comportamiento de los tradicionales como de los nuevos permite sacar algunas conclusiones.</p>      <p align=center><a name=g2><img src="img/revistas/rci/n74/n74a03g2.jpg"></a></p>      <p><b>b. La desnacionalizaci&oacute;n de los tradicionales</b></p>     <p>Los partidos Liberal y Conservador -este &uacute;ltimo con distintos nombres a lo largo del per&iacute;odo de estudio- se presentaron ininterrumpidamente en las elecciones para elegir C&aacute;mara de Representantes desde 1978. Como se puede evidenciar en el Gr&aacute;fico 3, hasta la elecci&oacute;n de 1990 los tradicionales mantuvieron niveles altos de nacionalizaci&oacute;n -por encima de 0,70-, aunque con valores superiores para el Liberal, que, entre 1978 y 1990, se ubic&oacute; entre 0,87 y 0,92. El Conservador, por su parte, arroj&oacute; valores entre 0,88 y 0,74. Durante estas cuatro elecciones, los tradicionales presentaron candidatos en la totalidad de las circunscripciones y lograron hacerse con la mayor parte de los votos: en 1978 y 1982 consiguieron la mayor&iacute;a de los votos en el 100% de las circunscripciones, mientras que en 1986 y 1990 lograron el 92 y el 96%, respectivamente (ver los Gr&aacute;ficos 4 y 5).</p>      <p align=center><a name=g3><img src="img/revistas/rci/n74/n74a03g3.jpg"></a></p>      <p>Las elecciones de 1991, posteriores a la promulgaci&oacute;n de la nueva Carta, muestran un cambio importante en cuanto a la nacionalizaci&oacute;n para el Conservador. El cambio normativo que implic&oacute; la Constituci&oacute;n dio paso al surgimiento de nuevas organizaciones pol&iacute;ticas que r&aacute;pidamente condujeron a menores niveles de nacionalizaci&oacute;n para el Conservador, que pas&oacute; de 0,74 en 1990 a 0,54 en 1991. Aunque los azules van a recuperar levemente su cobertura territorial en las elecciones de 1994 (con un valor de 0,64), el per&iacute;odo posterior a la reforma constitucional se va a caracterizar por una clara desnacionalizaci&oacute;n de este partido, que se va a ubicar, en 2002, en la l&iacute;nea del 0,40.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En igual sentido, este partido dej&oacute; de presentar candidatos en todas las circunscripciones y perdi&oacute; espacio electoral: para 1991 y 1994 no obtuvo la mayor&iacute;a de los votos en ninguna circunscripci&oacute;n y en 1998 lo hizo en s&oacute;lo el 6% (ver los Gr&aacute;ficos 4 y 5). Desde 1990, el Conservador dej&oacute; de presentar listas en varios departamentos, siendo una constante la ausencia de &eacute;stas en San Andr&eacute;s, Vaup&eacute;s, Vichada y, salvo en 1994 y 2010, tambi&eacute;n en Quind&iacute;o. Respecto a las regiones de mayor influencia de este partido, se registran sus triunfos sucesivos en Boyac&aacute;, Huila, Norte de Santander y, a partir de 2002, en Nari&ntilde;o. Entre 2002 y 2010, el &eacute;xito de los conservadores fue intermitente, y obtuvieron la mayor votaci&oacute;n en cinco departamentos en 2002, cuatro en 2006 y ocho en 2010.</p>      <p align=center><a name=g4><img src="img/revistas/rci/n74/n74a03g4.jpg"></a></p>      <p align=center><a name=g5><img src="img/revistas/rci/n74/n74a03g5.jpg"></a></p>      <p>El Liberal, en cambio, consigui&oacute; mantener niveles relativamente altos de nacionalizaci&oacute;n, a pesar de sufrir una tendencia similar a la del Conservador. Como se evidencia en el Gr&aacute;fico 3, para las primeras tres elecciones posteriores al cambio constitucional de 1991, el Liberal presenta niveles de nacionalizaci&oacute;n superiores a 0,80. A pesar de lo anterior, es importante se&ntilde;alar que este partido no volver&aacute; a obtener valores similares, y la tendencia desde 1994 ser&aacute; hacia la desnacionalizaci&oacute;n -en 2002, el Liberal arroj&oacute; un nivel de 0,77-. Durante este per&iacute;odo, el Liberal sigui&oacute; siendo fuerte electoralmente, con triunfos en buena parte de las circunscripciones: 94% en 1991, 97% en 1994 y 91% en 1998. Las fracturas internas que sufri&oacute; el partido a fines de la d&eacute;cada de 1990 hacen que, en 2002, este nivel de &eacute;xito electoral se reduzca al 70% de las circunscripciones.</p>     <p>Entre los dos partidos tradicionales, el Liberal present&oacute; candidatos en todas las circunscripciones, salvo en 1998 y en 2010. Hasta 2000, este partido obtuvo la mayor cantidad de votos en todas las circunscripciones, salvo en aquellas en las que gan&oacute; el Partido Conservador (pcc). A partir de 2002, como dec&iacute;amos, se registra un declive en el nivel de &eacute;xito del partido: para estas elecciones gan&oacute; en dieciocho departamentos; para las de 2006, en diez, y para las de 2010, en nueve. A partir de los resultados de estas tres &uacute;ltimas contiendas, se puede observar una tendencia de mantenimiento de determinados bastiones liberales. As&iacute;, los departamentos de Cauca, C&oacute;rdoba -en donde en 2006 el partido obtuvo m&aacute;s del 50% de la votaci&oacute;n-, Putumayo, San Andr&eacute;s, Vichada, Vaup&eacute;s y, a pesar del rev&eacute;s sufrido en 2006, Santander constituyen espacios donde el liberalismo ha sabido mantener altas votaciones a pesar de la emergencia de nuevos competidores y del aumento progresivo del &eacute;xito de los conservadores.</p>     <p>La diferencia entre los niveles de nacionalizaci&oacute;n del Liberal y del Conservador -as&iacute; como del nivel de &eacute;xito electoral en las distintas circunscripciones- podr&iacute;a explicarse por el uso estrat&eacute;gico, aunque excesivo, que el primero hizo durante este per&iacute;odo de la llamada &quot;Operaci&oacute;n avispa&quot;. Este modus operandi, caracter&iacute;stico de los partidos tradicionales durante la d&eacute;cada de 1990, condujo a la entrega indiscriminada de avales en la mayor&iacute;a de las entidades territoriales, en un esfuerzo claro por aprovechar los incentivos del sistema electoral para asegurar una mayor tajada en los cuerpos colegiados (Guti&eacute;rrez 2007, 308). Los liberales, en particular, echaron mano de este mecanismo para asegurar una presencia territorial en todo el pa&iacute;s y una representaci&oacute;n m&aacute;s significativa en el Legislativo. Este mecanismo, sin embargo, condujo a una fragmentaci&oacute;n y una indisciplina incontrolables que, como se puede observar, no minaron sus altos niveles de nacionalizaci&oacute;n, que, si bien descendieron, nunca se ubicaron por debajo de la l&iacute;nea del 0,70.</p>     <p><b>c. La reforma pol&iacute;tica de 2003 y el nivel de nacionalizaci&oacute;n de los partidos</b></p>     <p>Como se mencion&oacute;, el escenario pol&iacute;tico con el que Colombia inicia el siglo  XXI se hab&iacute;a hecho insostenible. El alt&iacute;simo nivel de fragmentaci&oacute;n del sistema de partidos condujo a la personalizaci&oacute;n de la pol&iacute;tica y al descr&eacute;dito de los partidos. Aun cuando el objetivo de los constituyentes de 1991 era v&aacute;lido -hacer m&aacute;s representativo el sistema pol&iacute;tico-, se terminaron creando nuevos y numerosos partidos, movimientos y grupos de ciudadanos que se mezclaron con los tradicionales y fragmentaron en extremo el sistema de partidos. Esta apertura a nuevos competidores y la minimizaci&oacute;n de los criterios para la creaci&oacute;n de un partido hicieron que Colombia pasara de un bipartidismo enquistado a un multipartidismo en el cual, de una elecci&oacute;n a otra, surg&iacute;an y mor&iacute;an decenas de partidos que presentaban listas tanto nacionales como territoriales.</p>     <p>Como respuesta a lo anterior, el Congreso y el Gobierno elegidos en 2002 retomaron discusiones sobre el sistema electoral que se hab&iacute;a dado en Colombia desde la d&eacute;cada de 1990, y se pusieron de acuerdo para aprobar, en 2003, una nueva reforma pol&iacute;tica. Este cambio constitucional, entre otros, ten&iacute;a el fin de reducir los niveles de fragmentaci&oacute;n del sistema de partidos. Se pretend&iacute;a fomentar la unidad y fortalecer a los partidos mediante incentivos para aquellas listas que obtuvieran votaciones m&aacute;s significativas. Esta reforma anim&oacute; a que partidos y movimientos pol&iacute;ticos ya existentes se unieran bajo una misma &eacute;gida y presentaran listas &uacute;nicas (Botero y Rodr&iacute;guez 2009). Entre otras, condujo a la creaci&oacute;n de colectividades como el Polo Democr&aacute;tico Independiente (PDI) y el Partido Social de Unidad Nacional (PSUN).</p>     <p>La reforma constitucional de 2003 parece haber tenido un impacto importante no s&oacute;lo sobre el nivel de nacionalizaci&oacute;n del sistema de partidos, sino tambi&eacute;n de los partidos pol&iacute;ticos, especialmente de los tradicionales. Como se evidencia en el Gr&aacute;fico 3, el Conservador modific&oacute; la tendencia que lo hab&iacute;a caracterizado durante la d&eacute;cada anterior, y en 2006 consigui&oacute; un nivel de nacionalizaci&oacute;n de 0,48. Este punto de inflexi&oacute;n tuvo lugar en el marco de la reelecci&oacute;n de Alvaro Uribe (2002-2010) y la preeminencia en las elecciones legislativas del Partido Social de Unidad Nacional (PSUN) y del Partido Conservador, como protagonistas de la coalici&oacute;n de gobierno.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En 2010, esta nueva tendencia se va a confirmar con un valor de 0,55, superior a las tres elecciones precedentes. Paralelamente, dicha reforma parece haberle permitido al  <font size="2">PCC</font> mejorar sus niveles de &eacute;xito electoral: en 2010 consigui&oacute; la mayor&iacute;a de los votos en el 24% de las circunscripciones electorales, mientras que en 2006 lo hab&iacute;a hecho en el 12%. Como se dec&iacute;a, esta recuperaci&oacute;n electoral de los azules se puede entender, tambi&eacute;n, por los beneficios que le signific&oacute; haber pertenecido durante doce a&ntilde;os a la coalici&oacute;n oficialista.</p>     <p>Los efectos de la reforma sobre el nivel de nacionalizaci&oacute;n del Partido Liberal son distintos. A diferencia del Conservador, la primera elecci&oacute;n posterior a la reforma signific&oacute; para los rojos el menor nivel de nacionalizaci&oacute;n de su historia: 0,61 (ver el Gr&aacute;fico 3). El cambio constitucional de 2003 puso fin a la &quot;Operaci&oacute;n avispa&quot;, de la que este partido se supo beneficiar durante la d&eacute;cada de 1990, y lo oblig&oacute; a presentarse en las legislativas mediante listas &uacute;nicas. Aun cuando los rojos continuaron present&aacute;ndose en el 100% de las circunscripciones, para 2006 &uacute;nicamente consiguieron triunfar en el 27%, configurando as&iacute; una ca&iacute;da vertiginosa con respecto a los comicios de 2002. Este descenso en los niveles de &eacute;xito electoral se puede tambi&eacute;n entender como una de las consecuencias de haber asumido oficialmente la oposici&oacute;n al gobierno de Uribe.</p>     <p>Para los comicios de 2010, el liberalismo s&oacute;lo present&oacute; candidatos en el 91% de las circunscripciones -la menor tasa durante el per&iacute;odo de estudio-, y, al igual que en 2006, s&oacute;lo lograron triunfar en un 27% de &eacute;stas. Pese a lo anterior, el Partido Liberal increment&oacute; su nivel de nacionalizaci&oacute;n y alcanz&oacute; un valor de 0,69. Este grado de nacionalizaci&oacute;n ni siquiera se acerca al promedio de los valores obtenidos durante las dos d&eacute;cadas que precedieron a la reforma de 2003; sin embargo, s&iacute; evidencia un cambio en la tendencia y una suerte de reacomodo a las nuevas reglas electorales. De hecho, durante la d&eacute;cada de 1990 &eacute;ste fue un partido que -gracias a la &quot;Operaci&oacute;n avispa&quot;- atrajo la mayor&iacute;a de los votos en buena parte del pa&iacute;s, pero que se fue desnacionalizando progresivamente. Con el cambio constitucional de 2003, dicha agrupaci&oacute;n dej&oacute; de arrasar en t&eacute;rminos de &eacute;xito electoral pero inici&oacute; un proceso de renacionalizaci&oacute;n.</p>     <p><b>d. Los niveles de nacionalizaci&oacute;n de los nuevos partidos</b></p>     <p>Como qued&oacute; demostrado arriba, la renacionalizaci&oacute;n que sufre el sistema de partidos colombiano despu&eacute;s de la reforma de 2003 no tuvo el mismo impacto en todos los partidos, sobre todo, porque muchos tuvieron que desaparecer como consecuencia de las nuevas reglas. Adem&aacute;s, los efectos inmediatos sobre los tradicionales difieren entre s&iacute;, aunque habr&iacute;a que decir que dos elecciones despu&eacute;s de dicho cambio constitucional muestran que, en cuanto a tendencias, el Liberal y el Conservador empiezan a converger. Respecto a las dem&aacute;s agrupaciones, son s&oacute;lo cuatro los partidos con cierta relevancia electoral en 2010 -es decir, con m&aacute;s del 2% del total de los votos- a los que, adem&aacute;s de los tradicionales, se les puede rastrear su comportamiento desde antes de 2006: Cambio Radical (CR), mira, Alianza Social Ind&iacute;gena (ASI)  y Apertura Liberal (AL).</p>     <p>De estos cuatro, resulta interesante observar c&oacute;mo CR y mira pasan de ser partidos con baj&iacute;simo nivel de nacionalizaci&oacute;n en 2002 -y que presentaron candidatos s&oacute;lo en el 33% y el 21% de las circunscripciones, respectivamente-a ser colectividades que en 2006 ya presentaban niveles cercanos a los del Partido Conservador: 0,41 y 0,49, respectivamente. En este &uacute;ltimo proceso electoral, CR y mira muestran un cambio de estrategia electoral convirti&eacute;ndose en partidos con aspiraciones nacionales: el primero present&oacute; candidatos en el 63% de las circunscripciones, mientras que el segundo lo hizo en el 88%. Para 2010, estas dos organizaciones reducen su nivel de nacionalizaci&oacute;n -CR de forma m&aacute;s significativa que mira- pero mantienen niveles mucho m&aacute;s altos que en los comicios de 2002 (ver el Gr&aacute;fico 6). En 2010, mira continu&oacute; presentando candidatos en el 88% de los distritos, mientras que CR redujo sus aspiraciones al 55% de &eacute;stas.</p>      <p align=center><a name=g6><img src="img/revistas/rci/n74/n74a03g6.jpg"></a></p>      <p>Por su parte, el Partido Social de Unidad Nacional (PSUN) y el Polo Democr&aacute;tico Alternativo (PDA) reportan datos de nacionalizaci&oacute;n &uacute;nicamente para las dos &uacute;ltimas elecciones; sin embargo, los cambios sufridos en estos comicios por uno y otro son interesantes para este an&aacute;lisis.  El PSUN, que cont&oacute; en estos dos procesos electorales con el apoyo del presidente en ejercicio, es quiz&aacute;s el partido que consigue el salto cuantitativo m&aacute;s significativo en las elecciones de 2010, pasando de un nivel de nacionalizaci&oacute;n de 0,55 a 0,75 y superando a todas las otras colectividades. El partido de Uribe pas&oacute; de presentarse en el 88% de las circunscripciones en 2006 a hacerlo en el 100% en 2010 y consigui&oacute; la mayor&iacute;a de los votos en el 15 y el 33% de las circunscripciones electorales, respectivamente.</p>     <p>A diferencia del partido oficialista, que se benefici&oacute; de la reducci&oacute;n del n&uacute;mero de partidos y atrajo buena parte de los adeptos de colectividades uribistas que desparecieron despu&eacute;s de 2006, el PDA sufre en estas &uacute;ltimas elecciones una importante desnacionalizaci&oacute;n. Este partido de izquierda pas&oacute; de un nivel de nacionalizaci&oacute;n en 2006 de 0,56 -superior al del Conservador y levemente superior al del  PSNU- a uno de 0,40 en 2010. Esta variaci&oacute;n en cobertura territorial tiene una explicaci&oacute;n en el repliegue electoral que asume este partido, el cual pasa de presentar candidatos en el 88% de las circunscripciones en 2006 a hacerlo s&oacute;lo en el 58% de &eacute;stas en los comicios de 2010. Consecuentemente, el  PDA no obtiene la mayor&iacute;a de los votos en ning&uacute;n distrito, en ninguna de estas dos elecciones, consolidando as&iacute; su posici&oacute;n minoritaria en el escenario electoral colombiano y su concentraci&oacute;n geogr&aacute;fica.</p>     <p>Para terminar esta secci&oacute;n, resulta de inter&eacute;s observar el comportamiento de los &iacute;ndices de nacionalizaci&oacute;n de los principales partidos pol&iacute;ticos en 2010 -aquellos que obtuvieron m&aacute;s del 2% de los votos-, en comparaci&oacute;n con los votos obtenidos en esta contienda electoral (ver el Gr&aacute;fico 7). De entrada, el cruce de estas dos variables permite evidenciar que la nacionalizaci&oacute;n difiere del &eacute;xito electoral y, sobre todo, que el &uacute;ltimo no necesariamente conduce a la primera. El Gr&aacute;fico 7 muestra el contraste entre los tradicionales, con un Liberal que supera al Conservador en nivel de nacionalizaci&oacute;n pero con un caudal de votos menor. Igual contraste se evidencia entre el pin y el mira: el primero dobla al segundo en votaci&oacute;n pero este &uacute;ltimo consigue niveles de nacionalizaci&oacute;n significativamente m&aacute;s altos que el primero.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align=center><a name=g7><img src="img/revistas/rci/n74/n74a03g7.jpg"></a></p>      <p><b>4. El nivel de nacionalizaci&oacute;n de los partidos y las elecciones presidenciales de 2010</b></p>     <p>La comparaci&oacute;n de los niveles de nacionalizaci&oacute;n de un sistema de partidos calculados a partir de los resultados de las elecciones legislativas con los niveles de nacionalizaci&oacute;n de las presidenciales es interesante, por cuanto, siguiendo a Leiras (2009), es posible que en un sistema de baja nacionalizaci&oacute;n haya m&aacute;s probabilidades de que emerjan conflictos entre los poderes Ejecutivo y Legislativo, en la medida en que las diferencias entre uno y otro conduzcan a mayores posibilidades de gobiernos divididos o unificados pero con costos de transacci&oacute;n altos y oposiciones vol&aacute;tiles.</p>     <p>En ese sentido, ya se evidenci&oacute; que 2010 fue un a&ntilde;o de mayor nacionalizaci&oacute;n en la C&aacute;mara Baja; a continuaci&oacute;n cruzaremos esta informaci&oacute;n con los resultados de las elecciones presidenciales. Antes de continuar, sin embargo, vale la pena mencionar que este an&aacute;lisis no pretende comparar las elecciones legislativas con las presidenciales -pues en estas &uacute;ltimas los candidatos suelen competir en todo el pa&iacute;s, arrojando niveles de nacionalizaci&oacute;n m&aacute;s altos-sino observar la manera como los partidos que participan en la contienda por el Legislativo se comportan, a partir de su nivel de nacionalizaci&oacute;n, en las elecciones presidenciales.</p>     <p>Los comicios presidenciales celebrados dos meses despu&eacute;s de las elecciones legislativas de marzo de 2010 -en un sistema electoral en el cual no existe plena concurrencia entre unos y otras- plantearon una situaci&oacute;n similar a la observada para las elecciones de Congreso respecto al partido con mayor votaci&oacute;n, pero con algunos matices que se describir&aacute;n a continuaci&oacute;n. La primera y m&aacute;s clara diferencia es que todos los partidos cuentan con una votaci&oacute;n m&aacute;s nacionalizada en las elecciones legislativas que en las presidenciales.</p>      <p align=center><a name=g8><img src="img/revistas/rci/n74/n74a03g8.jpg"></a></p>      <p>Respecto del comportamiento de los dos partidos que lograron el pase a la segunda vuelta -el  PSUN y el Partido Verde-, el de Uribe cuenta con el nivel de nacionalizaci&oacute;n m&aacute;s alto tanto para las elecciones legislativas como presidenciales, adem&aacute;s de ser el partido con mayor &eacute;xito electoral en ambos comicios (ver el Gr&aacute;fico 8). En el caso de los verdes, el nivel de nacionalizaci&oacute;n que alcanzan en las elecciones presidenciales con la candidatura de Antanas Mockus, alcalde de la capital en dos oportunidades, es considerablemente m&aacute;s alto que el que presentan en las elecciones legislativas, casi cuadruplicando los valores. En ese sentido, el &eacute;xito electoral alcanzado por esta agrupaci&oacute;n en las elecciones presidenciales es de 21,79%, mientras que para las legislativas es del 3,10%, logrando tres esca&ntilde;os (dos en Bogot&aacute; y uno en Boyac&aacute;).</p>     <p>Los niveles de nacionalizaci&oacute;n de los partidos tradicionales presentan dos situaciones diferentes. Mientras que el  PCC se encuentra menos nacionalizado que el  PLC para las elecciones legislativas, registrando valores de 0,55 y 0,69, respectivamente, el  PCC supera el nivel de nacionalizaci&oacute;n del  PLC en los comicios presidenciales (0,76 y 0,71, respectivamente). Un dato que cabe resaltar es que, a pesar de la alta diferencia en cuanto a porcentaje de votos entre el  PCC y el PLC en elecciones presidenciales (6,26% y 4,47%, respectivamente), la diferencia respecto a la nacionalizaci&oacute;n es muy baja (s&oacute;lo 0,05). Esto refuerza lo planteado anteriormente -en relaci&oacute;n con las elecciones legislativas analizadas- en lo tocante a los altos niveles de nacionalizaci&oacute;n que, m&aacute;s all&aacute; de su &eacute;xito electoral, obtiene el  PLC.</p>     <p>Los partidos considerados &quot;nuevos&quot; que no consiguieron pasar a la segunda vuelta electoral (CR,  PDA, ASI y Apertura Liberal) presentan, comparativamente, niveles de nacionalizaci&oacute;n muy distintos, aunque, como se plante&oacute; arriba, todos cuentan con una votaci&oacute;n m&aacute;s nacionalizada en elecciones presidenciales que en las legislativas. El partido que presenta una diferencia mayor en este sentido es al, cuyo nivel de nacionalizaci&oacute;n para las elecciones presidenciales es superior en 0,59 puntos al de elecciones legislativas, seguido muy de cerca por la  ASI, que registra una diferencia de 0,54 puntos. Este &uacute;ltimo es un partido que, pese a haber nacido atado a la circunscripci&oacute;n especial para pueblos ind&iacute;genas, ha logrado trascender esta especificidad avalando candidaturas externas a dichos grupos poblacionales.</p>     <p>Una comparaci&oacute;n entre el nivel de nacionalizaci&oacute;n de los partidos en las elecciones legislativas y en las presidenciales permite comprobar que las din&aacute;micas propias de estas dos elecciones son diferentes. La no concurrencia entre una y otra, as&iacute; como la diferencia entre las agendas y el tipo de estrategias electorales conducen a un comportamiento distinto de la mayor&iacute;a de los partidos. Sin embargo, esta comparaci&oacute;n tambi&eacute;n permite corroborar tanto el &eacute;xito electoral del  PSUN (en ambos comicios) como el crecimiento de sus niveles de nacionalizaci&oacute;n desde su reciente creaci&oacute;n. El haber nacido y crecido al lado de los niveles de popularidad de Uribe durante casi ocho a&ntilde;os hizo de &eacute;ste un partido exitoso en la escena electoral, as&iacute; como altamente nacionalizado.<sup> <a  name="s17" href="#17">17</a></sup></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Finalmente, haciendo referencia a la pregunta sobre las relaciones Ejecutivo-Legislativo planteada por Leiras (2009), esta comparaci&oacute;n permite evidenciar que, pese a las diferencias entre ambos comicios, el presidente Santos (2010-2014) -electo con un &iacute;ndice de nacionalizaci&oacute;n en la primera vuelta de 0,89- durante su cuatrienio contar&aacute; en el Congreso con una coalici&oacute;n compuesta por partidos con &iacute;ndices de nacionalizaci&oacute;n relativamente altos: su propio partido, el PSUN, con 0,76; el Partido Liberal, con 0,69; el Partido Conservador, con 0,55 y, quiz&aacute;s la &uacute;nica excepci&oacute;n, Cambio Radical, con 0,35. Aunque la llegada territorial de los partidos de la llamada Unidad Nacional no le asegura al Presidente su gobernabilidad, s&iacute; constituye un elemento que se debe tener en cuenta.</p>     <p><b>CONCLUSI&Oacute;N</b></p>     <p>El estudio sobre la distribuci&oacute;n electoral de los partidos pol&iacute;ticos en un territorio determinado es central para poder comprender el funcionamiento del sistema de partidos y del sistema pol&iacute;tico en su conjunto. Los niveles desiguales, as&iacute; como los cambios y continuidades en los niveles de nacionalizaci&oacute;n de los sistemas de partidos de Am&eacute;rica Latina, han hecho que este tipo de an&aacute;lisis cobre mayor relevancia en la literatura sobre partidos y sistemas de partidos en la regi&oacute;n. La existencia de sistemas de partidos que operan subnacionalmente condiciona el funcionamiento del sistema de partidos nacional y vuelve necesario pensar nuevas categor&iacute;as de an&aacute;lisis.</p>     <p>A lo largo de este art&iacute;culo se pretendi&oacute; dar respuesta a diferentes interrogantes relacionados con los niveles de nacionalizaci&oacute;n del sistema de partidos colombiano y de los partidos que lo conforman en el per&iacute;odo comprendido entre 1978 y 2010. En este lapso -atravesado por importantes reformas institucionales- se observaron los cambios y continuidades que tanto partidos como sistema de partidos han atravesado en cuanto a nacionalizaci&oacute;n. En particular, y tomando como punto de partida la informaci&oacute;n electoral disponible desde la d&eacute;cada de 1970, se calcularon y analizaron los niveles de nacionalizaci&oacute;n que se registraron para las elecciones legislativas y presidenciales de 2010.</p>     <p>El an&aacute;lisis de los niveles de nacionalizaci&oacute;n de los partidos colombianos en dicho per&iacute;odo demuestra que las reformas institucionales implementadas en 1991 y 2003 han tenido efectos importantes sobre su alcance territorial. Sin embargo, estos cambios no han sido autom&aacute;ticos, y la evidencia presentada en este texto permite demostrar la manera como los dos &uacute;ltimos procesos electorales han servido para consolidar los procesos que fueron pensados con la reforma constitucional de 2003 respecto a la fragmentaci&oacute;n y cohesi&oacute;n del sistema de partidos. Es posible que las elecciones de 2006, como primer paso, hayan servido de transici&oacute;n hacia unos partidos que, adem&aacute;s de m&aacute;s concentrados y disciplinados, tambi&eacute;n se puedan caracterizar como m&aacute;s nacionalizados.</p>     <p>El c&aacute;lculo y el an&aacute;lisis de los &iacute;ndices propuestos por Jones y Mainwaring (2003) y por Bochsler (2010) permitieron corroborar algunos hallazgos de otros aportes de la literatura centrada en comprender la relaci&oacute;n entre partidos pol&iacute;ticos, competencia y territorio. En particular, este trabajo evidencia que una alta votaci&oacute;n no necesariamente implica un alto nivel de nacionalizaci&oacute;n de un partido pol&iacute;tico. De hecho, en Colombia han convivido en la actualidad partidos con caudales electorales modestos pero que han conseguido llegar a un buen n&uacute;mero de los distritos electorales, con otros que alcanzan un mayor n&uacute;mero de votos sin llegar a reportar niveles de nacionalizaci&oacute;n igualmente altos.</p>     <p>En cualquier caso, este an&aacute;lisis permite afirmar que en Colombia la pol&iacute;tica se ha ido hacia lo local. La din&aacute;mica descentralizadora que se impuso en el pa&iacute;s despu&eacute;s de la aprobaci&oacute;n de la Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica de 1991 -que les entreg&oacute; importantes competencias y cuantiosos presupuestos a los gobiernos subnacionales- ha valorizado la competencia por el territorio. Los municipios y departamentos, algunos con discrecionalidad sobre billonarios recursos provenientes de las regal&iacute;as, se han convertido en niveles del Estado muy relevantes para la pol&iacute;tica. As&iacute;, los partidos y los pol&iacute;ticos han adaptado sus estrategias electorales con un &eacute;nfasis puesto en lo local.</p>     <p>Los niveles de nacionalizaci&oacute;n pueden tener consecuencias sobre el tipo de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas en un pa&iacute;s (Gibson y Calvo 2000; Stepan 2001), as&iacute; como en los criterios de distribuci&oacute;n del gasto p&uacute;blico (Morgenstern, Swindle y Castagnola 2009). La consolidaci&oacute;n en Colombia de un Congreso con intereses cada vez m&aacute;s enfocados en lo local -y, consecuentemente, menos en la agenda nacional- puede a la vez conducir a discusiones y a pol&iacute;ticas p&uacute;blicas dirigidas a intereses subnacionales. Este art&iacute;culo no arroja conclusiones al respecto, pero s&iacute; permite formular preguntas, en particular, acerca de las consecuencias que ello puede traer sobre las relaciones entre Ejecutivo y Legislativo. Todo lo anterior, en el marco de una l&oacute;gica pol&iacute;tica en donde priman los intereses particularistas.</p>     <p>Ahora bien, el aproximarse a la competencia en el sistema de partidos desde una perspectiva horizontal, cuyo foco se encuentra en elecciones del &aacute;mbito nacional, espec&iacute;ficamente las legislativas, es contar solamente una parte de la historia. Las visibles diferencias respecto a nacionalizaci&oacute;n de los apoyos a los partidos entre los casos estudiados y en cada uno de &eacute;stos a lo largo del per&iacute;odo hacen necesaria la aproximaci&oacute;n a la competencia del sistema de partidos desde una concepci&oacute;n novedosa que analice los sistemas de partidos como &aacute;mbitos multinivel de competencia, teniendo en cuenta las diferentes arenas en las que los partidos pol&iacute;ticos se organizan y presentan candidatos, as&iacute; como la interacci&oacute;n entre las mismas.</p> <hr>     <p><b>Comentarios</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><sup> <a  href="#s1" name="1">1</a></sup>   Los autores agradecen los valiosos comentarios de un evaluador an&oacute;nimo de <i>Colombia Internacional.</i></p>     <p><sup> <a  href="#s2" name="2">2</a></sup>&nbsp;Chhibber y Kollman sostienen que concuerdan con los planteamientos de Sartori (1976) respecto a que la existencia de partidos nacionales, en el marco de un sistema de partidos nacionalizado, permite canalizar las opciones de votantes y pol&iacute;ticos en un n&uacute;mero peque&ntilde;o de coaliciones que forzar&iacute;an a los gobiernos a enfrentarse y tratar problemas de origen nacional y no local (2004, 10).</p>     <p><sup> <a  href="#s3" name="3">3</a></sup>&nbsp;La carrea del legislador no tendr&aacute; las mismas caracter&iacute;sticas si su partido tiene arraigo nacional, o si su partido es regional, ya que sus estrategias, as&iacute; como sus negociaciones para lograr apoyos, estar&aacute;n relacionadas con el espacio al que representa.</p>     <p><sup> <a  href="#s4" name="4">4</a></sup>&nbsp;&quot;La formaci&oacute;n de electorados y sistemas de partidos nacionales es no s&oacute;lo un aspecto crucial en la construcci&oacute;n de espacios pol&iacute;ticos nacionales y de la estructuraci&oacute;n de los sistemas de partidos sino tambi&eacute;n del desarrollo de una ciudadan&iacute;a pol&iacute;tica democr&aacute;tica &#91;...&#93; signific&oacute; la transici&oacute;n de un tipo de pol&iacute;tica segmentada y clientelista dominada por personalidades pol&iacute;ticas locales a una representaci&oacute;n nacional&quot; (Caramani 2004, 2).</p>     <p><sup> <a  href="#s5" name="5">5</a></sup>&nbsp;Clagget <i>et al. </i>(1984, 5) coinciden en que el concepto de nacionalizaci&oacute;n es bidimen-sional. La primera dimensi&oacute;n se relaciona con la convergencia del apoyo partidista en los diferentes niveles, lo que produce un electorado m&aacute;s uniforme geogr&aacute;ficamente. La segunda consiste en la uniformidad en la respuesta de las unidades geogr&aacute;ficas a las fuerzas pol&iacute;ticas en una elecci&oacute;n determinada.</p>     <p><sup> <a  href="#s6" name="6">6</a></sup>   Cabe destacar que Schattschneider (1960) fue de los primeros en prestar atenci&oacute;n a la cuesti&oacute;n territorial, centr&aacute;ndose en el desempe&ntilde;o del Partido Dem&oacute;crata, en cuanto a la competitividad territorial. La premisa que guiaba este estudio, y que fue tomada como base en los trabajos sobre el tema, se relacionaba con el hecho de que la nacionalizaci&oacute;n es deseable en la medida en que aumenta la posibilidad de alternancia en el poder, fortalece los lazos de los partidos con los votantes y vuelve m&aacute;s relevantes las elecciones (Schattschneider 1960).</p>     <p><sup> <a  href="#s7" name="7">7</a></sup>&nbsp;Para un an&aacute;lisis pormenorizado de este tema, v&eacute;ase Bochsler (2010).</p>     <p><sup> <a  href="#s8" name="8">8</a></sup>&nbsp;&Eacute;sta es la f&oacute;rmula utilizada para calcular el coeficiente de Gini invertido que plantean los autores:</p>     <p>Gi = (iYi+1) - (i+1Yi). Se invierte el coeficiente con el objetivo de que los resultados sean m&aacute;s gr&aacute;ficos para el lector, ya que se asociar&iacute;a una alta puntuaci&oacute;n con una mayor nacionalizaci&oacute;n, y, por el contrario, una nacionalizaci&oacute;n baja si es que se obtiene una puntuaci&oacute;n cercana a 0 (cero). Para determinar el nivel de nacionalizaci&oacute;n del sistema de partidos en su conjunto, se promedian los resultados que arrojan los c&aacute;lculos sobre los partidos.</p>     <p><sup> <a  href="#s9" name="9">9</a></sup>&nbsp;En Latinoam&eacute;rica conviven sistemas de partidos de nacionalizaci&oacute;n alta, intermedia y baja (Jones y Mainwaring 2003, 150-156). El sistema de partidos hondure&ntilde;o, por ejemplo, constituye un caso de nacionalizaci&oacute;n alta, con un PSNS promedio de 0,92 entre 1981 y 2005; el de Ecuador, entre 1979 y 2006, presenta un nivel de nacionalizaci&oacute;n bajo, con un PSNS promedio de 0,57; y el sistema de partidos peruano, para el per&iacute;odo comprendido entre 1980 y 2006, presenta un nivel de nacionalizaci&oacute;n intermedio, con un PSNS de 0,73 (Jones y Mainwaring 2003; Batlle 2009).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><sup> <a  href="#s10" name="10">10</a></sup> El trabajo de Vasselai (2009) toma el Cumulative Regional Inequality Index (Rose y Urwin 1975), mientras que los trabajos de Jones y Mainwaring (2003), Jones (2007) y Harbers (2010) utilizan el PSNS (Jones y Mainwaring 2003). Por ejemplo, Vasselai mide el nivel de nacionalizaci&oacute;n de 43 democracias, entre las que se encuentran siete pa&iacute;ses sudamericanos. En los &uacute;ltimos puestos se encuentra Ecuador (puesto 40). Chile, por el contrario, se encuentra entre los tres m&aacute;s nacionalizados, en el puesto 3. Per&uacute; y Bolivia ocupan el puesto 25 y 28, respectivamente, mientras que Colombia se ubica en el 37 (Vasselai 2009, 14-15).</p>     <p><sup> <a  href="#s11" name="11">11</a></sup>  En las elecciones de C&aacute;mara de Representantes de 1974, los partidos Liberal y Conservador concentraron el 88% de los sufragios. En 1978, este porcentaje ascendi&oacute; a 95, y en 1982 alcanz&oacute; su m&aacute;ximo valor, con el 98%. Finalmente, en 1986 los tradicionales concentraron el 85%, mientras que en 1990 se hicieron con el 91%.</p>     <p><sup> <a  href="#s12" name="12">12</a></sup>&nbsp;Luego de las elecciones de 1990, un incipiente movimiento estudiantil comenz&oacute; a adquirir relevancia reivindicando un cambio en la manera de hacer pol&iacute;tica. Este movimiento logra introducir en la elecci&oacute;n legislativa de 1990 una &quot;s&eacute;ptima papeleta&quot;, que les dio a los sufragantes la posibilidad de votar por la convocatoria a una asamblea constituyente que pudiera reformar la Constituci&oacute;n de 1886. Aunque en principio esta papeleta carec&iacute;a de validez legal, la acogida que tuvo termin&oacute; por ser interpretada por el entonces presidente Barco y el electo Gaviria como un mandato popular ineludible. Tras un complejo proceso constitucional, a fines de 1990 se llev&oacute; a cabo el proceso de elecci&oacute;n que permiti&oacute; confirmar la Asamblea Nacional Constituyente.</p>     <p><sup> <a  href="#s13" name="13">13</a></sup>&nbsp;La cursiva pertenece al original.</p>     <p><sup> <a  href="#s14" name="14">14</a></sup>&nbsp;En 2002, por ejemplo, el PLC lleg&oacute; a dar aval a m&aacute;s de 200 aspirantes.</p>     <p><sup> <a  href="#s15" name="15">15</a></sup> Sin embargo, las candidaturas independientes relativamente exitosas, como las de Pastrana y San&iacute;n, as&iacute; como el declive contundente de los tradicionales en el nivel nacional, no se reproducen en el &aacute;mbito de las de alcald&iacute;as, donde los tradicionales partidos Liberal y Conservador controlaron sus bastiones electorales hasta finales de la d&eacute;cada de 1990. Esto probablemente se encuentre relacionado con la permanencia de los bastiones pertenecientes a los dos partidos tradicionales, que, lejos de difuminarse, todav&iacute;a plantean la existencia de sistemas de partidos con partido hegem&oacute;nico en el nivel local, donde un solo partido (Liberal o Conservador) domina totalmente la competencia, cerr&aacute;ndole las puertas a su competidor.</p>     <p><sup> <a  href="#s16" name="16">16</a></sup> El an&aacute;lisis que se incluye a continuaci&oacute;n para el caso colombiano se centra espec&iacute;ficamente en los partidos y el sistema de partidos de Colombia, y, por lo tanto, se fundamenta en una comparaci&oacute;n dentro del contexto colombiano, en donde el n&uacute;mero de distritos no var&iacute;a entre un a&ntilde;o y otro. En ese sentido, el nivel de nacionalizaci&oacute;n de los partidos colombianos en el per&iacute;odo 1978-2010 se mide exclusivamente a trav&eacute;s del  PNS y PSNS, &iacute;ndices propuestos por Jones y Mainwaring (2003).</p>     <p><sup> <a  href="#s17" name="17">17</a></sup> Cabe aclarar que, pese a altos niveles de nacionalizaci&oacute;n, el PSUN s&oacute;lo logr&oacute; triunfar en 2007 en poco m&aacute;s del 10% de las alcald&iacute;as del pa&iacute;s (123 municipios); aun cuando se trataba de un partido nacido en torno al presidente en ejercicio.</p> <hr>     <p><b>Referencias</b></p>     <!-- ref --><p><b>Amaro, Nelson</b>. 1999. <i>Decentralization, local government and citizen partiipation: Unsolved problems in the Guatemalan democratization process. </i>Guatemala: Universidad del Valle de Guatemala.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000122&pid=S0121-5612201100020000300001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b>Ames, Barry</b>. 2001. <i>The deadlock of democracy in Brazil. </i>Ann Arbor: University of Michigan Press.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000123&pid=S0121-5612201100020000300002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b>Amorim Neto, Octavio y Gary Cox</b>. 1997. Electoral institutions, cleavages structures and the number of political parties. <i>American Journal of Political Science </i>41: 149-174.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000124&pid=S0121-5612201100020000300003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b>Batlle, Margarita</b>. 2009. Distribuci&oacute;n territorial de los apoyos electorales en Am&eacute;rica Latina. Los casos de Ecuador, Per&uacute; y Honduras (1979-2006). <i>An&aacute;lisis Pol&iacute;tico </i>67: 3-20.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000125&pid=S0121-5612201100020000300004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b>Bochsler, Daniel</b>. 2010. Measuring party nationalization: A new gini-based indicator that corrects for the number of units. <i>Electoral Studies </i>29: 155-168.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000126&pid=S0121-5612201100020000300005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b>Bochsler, Daniel</b>. 2005. <i>The standarized Gini coefficiente to measure party nationalization. </i>Working paper, mayo.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000127&pid=S0121-5612201100020000300006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b>Botero, Felipe y Juan Carlos Rodr&iacute;guez Raga</b>. 2009. Grande no es sin&oacute;nimo de fuerte. Los partidos y la reforma pol&iacute;tica. En <i>La nueva coyuntura cr&iacute;tica en los pa&iacute;ses andinos, </i>ed. Mart&iacute;n Tanaka, 49-70. Lima: IDEA Internacional.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000128&pid=S0121-5612201100020000300007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b>Calvo, Ernesto y Marcelo Escolar</b>. 2005. <i>La nueva pol&iacute;tica de partidos en Argentina. Crisis pol&iacute;tica, realineamientos partidarios y reforma electoral. </i>Buenos Aires: Prometeo.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000129&pid=S0121-5612201100020000300008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b>Caramani, Daniele</b>. 2004. <i>The nationalization of politics. The formation of national electorates and party systems in western Europe. </i>Cambridge: Cambridge University Press.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000130&pid=S0121-5612201100020000300009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b>Chhibber, Pradeep y Ken W. Kollman</b>. 1998. Party aggregation and the number of parties in India and the United States. <i>American Political Science Review </i>92 (2) (junio): 329-342.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000131&pid=S0121-5612201100020000300010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b>Chhibber, Pradeep y Ken W. Kollman</b>. 2004. <i>The formation of national party systems. </i>New Haven: Princeton University.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000132&pid=S0121-5612201100020000300011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b>Clagget, William, William Flanigan y Nancy Zingale</b>. 1984. Nationalization of the American electorate. <i>American Political Science Review </i>78 (1): 77-91.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000133&pid=S0121-5612201100020000300012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b>Cox, Gary</b> (1999) Electoral rules and electoral coordination. <i>Annual Review of Political Science </i>2: 145-161.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000134&pid=S0121-5612201100020000300013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b>Diamond, Larry</b>. 1988. <i>Class, ethnicity, and democracy in Nigeria: The failure of the first republic. </i>Syracuse: Syracuse University Press. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000135&pid=S0121-5612201100020000300014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b>Dix, Robert</b>. 1989. Cleavage structures in party systems in Latina America.<i> Comparative Politics </i>22 (octubre): 23-37.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000136&pid=S0121-5612201100020000300015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b>Gibson, Edward L. y Ernesto Calvo</b>. 2000. Federalism and low-maintenance constituencies: Territorial dimensions of economic reform in Argentina.<i> Studies in Comparative International Development </i>33: 32-55. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000137&pid=S0121-5612201100020000300016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b>Gibson, Edward y Julieta Su&aacute;rez Cao</b>, 2010. Federalized party systems and subnational party competition: Theory and an empirical application to Argentina. <i>Comparative Politics </i>43 (1). &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000138&pid=S0121-5612201100020000300017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b>Guti&eacute;rrez, Francisco</b>. 2007. <i>¿Lo que el viento se llev&oacute;? Los partidos pol&iacute;ticos y la democracia en Colombia, 1958-2002. </i>Bogot&aacute;: Norma. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000139&pid=S0121-5612201100020000300018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b>Guzm&aacute;n, Carlos Enrique</b>. 2005. <i>Pol&iacute;tica, descentralizaci&oacute;n y subsistemas regionales de partidos en Colombia, 1988-2000. Una explicaci&oacute;n te&oacute;rica y un an&aacute;lisis emp&iacute;rico. </i>Ibagu&eacute;: Universidad de Ibagu&eacute;. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000140&pid=S0121-5612201100020000300019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b>Harbers, Imke</b>. 2010. Political organization in multilevel settings: Mexican and latin American parties and party system after descentralization. Tesis doctoral. Leiden: University of Leiden. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000141&pid=S0121-5612201100020000300020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b>Hoyos, Diana y Marcela Ceballos</b>. 2004. Tendencias del comportamiento electoral y descentralizaci&oacute;n en los municipios de Colombia, 1988-2000. Documento de trabajo 57, Crisis States Programme, Development Research Centre, LSE.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000142&pid=S0121-5612201100020000300021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b>Jones, Mark</b>. 2007. <i>Political parties and party systems in Latin America. </i>Ponencia preparada para el simposio Prospects for Democracy in Latin America. Department of Political Science, University of North Texas, Denton, Texas, abril 5-6.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000143&pid=S0121-5612201100020000300022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b>Jones, Mark y Scott Mainwaring</b>. 2003. The nationalization of parties and party systems: An empirical measure. <i>Party Politics </i>9 (2): 139-166.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000144&pid=S0121-5612201100020000300023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b>Key, V. O</b>. 1949. <i>Southern politics in state and nation. </i>Knoxville: University of Tennesee Press (nueva edici&oacute;n, 1984).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000145&pid=S0121-5612201100020000300024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b>Lago, Ignacio y Jos&eacute; Ram&oacute;n Montero</b>. 2010. The nationalisation of party systems revisited: A new measure based on parties' entry decisions, electoral results, and district magnitude. Trabajo preparado para la conferencia anual de la Asociaci&oacute;n Canadiense de Ciencia Pol&iacute;tica. Montreal.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000146&pid=S0121-5612201100020000300025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b>Laakso, Markku y Rein Taagepera</b>. 1979. Effective number of parties: A measure with application to west Europe. <i>Comparative Political Studies </i>12 (1), abril.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000147&pid=S0121-5612201100020000300026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b>Lalander, Rickard</b>. 2000. Democracia y descentralizaci&oacute;n en Venezuela. Consideraciones sobre nuevas tensiones y oportunidades para los partidos pol&iacute;ticos (1989-2000). <i>Revista Venezolana de Ciencia Pol&iacute;tica </i>17: 11-52.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000148&pid=S0121-5612201100020000300027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b>Lalander, Rickard</b>. 2004. La descentralizaci&oacute;n venezolana y el chavismo. Transformaciones del sistema pol&iacute;tico partidista. <i>Revista Venezolana de Ciencia Pol&iacute;tica </i>26: 29-74.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000149&pid=S0121-5612201100020000300028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b>Leiras, Marcelo</b>. 2009. Los procesos de descentralizaci&oacute;n y la nacionalizaci&oacute;n de los sistemas de partidos en Am&eacute;rica Latina. Trabajo preparado para su presentaci&oacute;n en el Congreso de la Latin American Studies Association, R&iacute;o de Janeiro, Brasil, junio 11-14.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000150&pid=S0121-5612201100020000300029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b>Leiras, Marcelo</b>. 2008. Efectos de la descentralizaci&oacute;n sobre la nacionalizaci&oacute;n de los sistemas de partidos: un examen de la teor&iacute;a con base en el an&aacute;lisis de casos latinoamericanos. En <i>Jornadas sobre Federalismo y pol&iacute;tica sub-nacional: Argentina en perspectiva comparada. </i>Buenos Aires: Universidad Torcuato Di Tella.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000151&pid=S0121-5612201100020000300030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b>Mainwaring, Scott y Timothy Scully</b>. 1995. Introduction. En <i>Building Democratic Institutions, </i>eds. Scott Mainwaring y Timothy Scully. Stanford: Stanford University Press.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000152&pid=S0121-5612201100020000300031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b>Mel&eacute;ndez, Carlos</b>. 2008. Los efectos (no) esperados de la reforma democr&aacute;tica en el sistema de partidos en el Per&uacute;. Ponencia presentada en el 1&deg; Congreso de la Asociaci&oacute;n Colombiana de Ciencia Pol&iacute;tica (<font size="2">ACCPOL</font>). Universidad de los Andes, Bogot&aacute;, septiembre 30 a octubre 4.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000153&pid=S0121-5612201100020000300032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b>Moenius, Johannes y Yuko Kasuya</b>. 2004. Measuring party linkage across districts. <i>Party Politics </i>10 (5): 543-564.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000154&pid=S0121-5612201100020000300033&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b>Montero, Alfred P. y David J. Samuels</b>. 2004. <i>Decentralization and democracy in Latin America. </i>Notre Dame: The University of Notre Dame Press.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000155&pid=S0121-5612201100020000300034&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b>Moreno, Alejandro</b>. 1999. <i>Political cleavages: Issues, parties, and the consolidation of democracy. </i>Boulder: Westview.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000156&pid=S0121-5612201100020000300035&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b>Morgenstern, Scott y Stephen Swindle</b>. 2005. Are politics local? An analysis of voting patterns in 23 democracies. <i>Comparative Politics Studies </i>38 (2): 143-170.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000157&pid=S0121-5612201100020000300036&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b>Morgenstern, Scott, Stephen Swindle y Andrea Castagnola</b>. 2009. Party nationalization and institutions. Ponencia presentada en el Congreso de la American Political Science Association, Toronto, septiembre 3 al 6.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000158&pid=S0121-5612201100020000300037&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b>Pachano, Sim&oacute;n</b>. 2007. <i>El tejido de Pen&eacute;lope. Procesos pol&iacute;ticos e instituciones en el Ecuador. </i>Quito: Atrio.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000159&pid=S0121-5612201100020000300038&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b>Pachano, Sim&oacute;n</b>. 2008. Descentralizaci&oacute;n y sistemas subnacionales de partidos. Ponencia presentada en el 1<sup>er</sup> Congreso de la Asociaci&oacute;n Colombiana de Ciencia Pol&iacute;tica (<font size="2">ACCPOL</font>), Universidad de los Andes, Bogot&aacute;, septiembre 30 a octubre 4.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000160&pid=S0121-5612201100020000300039&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b>Reynolds, Andrew.</b> 1999. <i>Electoral systems and democratization in southern Africa. </i>Oxford: Oxford University Press.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000161&pid=S0121-5612201100020000300040&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b>Rose, Richard y Derek W. Urwin</b>. 1975. <i>Regional differentiation and political unity in western nations. </i>Sage Series Number 06-007. Beverly Hills: Sage. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000162&pid=S0121-5612201100020000300041&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b>Sartori, Giovanni</b>. 1976. <i>Partidos y sistemas de partidos. </i>Madrid: Alianza. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000163&pid=S0121-5612201100020000300042&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b>Schattschneider, Elmer Eric</b>. 1960. <i>The semi-sovereign people: A realist's view of democracy in America. </i>Nueva York: Holt, Rinehart &amp; Winston. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000164&pid=S0121-5612201100020000300043&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b>Sol&oacute;rzano   Pescador,   Jaime   y   Sebasti&aacute;n   Monroy Taborda</b>. 2005. Descentralizaci&oacute;n: implicaciones en la gobernabilidad democr&aacute;tica y los partidos pol&iacute;ticos colombianos. <i>Papel Pol&iacute;tico Estudiantil </i>2: 79-92. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000165&pid=S0121-5612201100020000300044&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b>Stepan, Alfred C</b>. 2001. Toward a new comparative politics of federalism, (multi) nationalism, and democracy: Beyond rikerian federalism. En<i> Arguing comparative politics. </i>Oxford: Oxford University Press.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000166&pid=S0121-5612201100020000300045&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b>Stokes, Donald E</b>. 1967. Parties and the nationalization of electoral forces. En <i>The American party systems: Stages of political development,</i> eds. William Nisbet Chambers y Walter Dean Burnham. Nueva York:Oxford University Press. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000167&pid=S0121-5612201100020000300046&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b>Stokes, Donald E</b>. 1965. A variance components model of political effects. En<i> Mathematical applications in political science, </i>ed. John M. Claunch. Dallas: Arnold Foundation. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000168&pid=S0121-5612201100020000300047&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b>Vasselai, Fabricio</b>. 2009. Comparing the nationalization of party systems in 43 Democracies. Trabajo presentado en el 33&deg; Encuentro anual de Anpocs, Sao Paulo.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000169&pid=S0121-5612201100020000300048&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
<ref-list>
<ref id="B1">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Amaro]]></surname>
<given-names><![CDATA[Nelson]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Decentralization, local government and citizen partiipation: Unsolved problems in the Guatemalan democratization process]]></source>
<year>1999</year>
<publisher-loc><![CDATA[Guatemala ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Universidad del Valle de Guatemala]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B2">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Ames]]></surname>
<given-names><![CDATA[Barry]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[The deadlock of democracy in Brazil]]></source>
<year>2001</year>
<publisher-loc><![CDATA[Ann Arbor ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[University of Michigan Press]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B3">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Amorim Neto]]></surname>
<given-names><![CDATA[Octavio]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Cox]]></surname>
<given-names><![CDATA[Gary]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Electoral institutions, cleavages structures and the number of political parties]]></article-title>
<source><![CDATA[American Journal of Political Science]]></source>
<year>1997</year>
<volume>41</volume>
<page-range>149-174</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B4">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Batlle]]></surname>
<given-names><![CDATA[Margarita]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Distribución territorial de los apoyos electorales en América Latina. Los casos de Ecuador, Perú y Honduras (1979-2006)]]></article-title>
<source><![CDATA[Análisis Político]]></source>
<year>2009</year>
<volume>67</volume>
<page-range>3-20</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B5">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Bochsler]]></surname>
<given-names><![CDATA[Daniel]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Measuring party nationalization: A new gini-based indicator that corrects for the number of units]]></article-title>
<source><![CDATA[Electoral Studies]]></source>
<year>2010</year>
<volume>29</volume>
<page-range>155-168</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B6">
<nlm-citation citation-type="">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Bochsler]]></surname>
<given-names><![CDATA[Daniel]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[The standarized Gini coefficiente to measure party nationalization]]></article-title>
<source><![CDATA[]]></source>
<year>2005</year>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B7">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Botero]]></surname>
<given-names><![CDATA[Felipe]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Rodríguez Raga]]></surname>
<given-names><![CDATA[Juan Carlos]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Grande no es sinónimo de fuerte. Los partidos y la reforma política]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Tanaka]]></surname>
<given-names><![CDATA[Martín]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[La nueva coyuntura crítica en los países andinos]]></source>
<year>2009</year>
<page-range>49-70</page-range><publisher-loc><![CDATA[Lima ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[IDEA Internacional]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B8">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Calvo]]></surname>
<given-names><![CDATA[Ernesto]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Escolar]]></surname>
<given-names><![CDATA[Marcelo]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[La nueva política de partidos en Argentina: Crisis política, realineamientos partidarios y reforma electoral]]></source>
<year>2005</year>
<publisher-loc><![CDATA[Buenos Aires ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Prometeo]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B9">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Caramani]]></surname>
<given-names><![CDATA[Daniele]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[The nationalization of politics: The formation of national electorates and party systems in western Europe]]></source>
<year>2004</year>
<publisher-loc><![CDATA[Cambridge ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Cambridge University Press]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B10">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Chhibber]]></surname>
<given-names><![CDATA[Pradeep]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[W. Kollman]]></surname>
<given-names><![CDATA[Ken]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Party aggregation and the number of parties in India and the United States]]></article-title>
<source><![CDATA[American Political Science Review]]></source>
<year>1998</year>
<volume>92</volume>
<numero>2</numero>
<issue>2</issue>
<page-range>329-342</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B11">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Chhibber]]></surname>
<given-names><![CDATA[Pradeep]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[W. Kollman]]></surname>
<given-names><![CDATA[Ken]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[The formation of national party systems]]></source>
<year>2004</year>
<publisher-name><![CDATA[Princeton University]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B12">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Clagget]]></surname>
<given-names><![CDATA[William]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Flanigan]]></surname>
<given-names><![CDATA[William]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Zingale]]></surname>
<given-names><![CDATA[Nancy]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Nationalization of the American electorate]]></article-title>
<source><![CDATA[American Political Science Review]]></source>
<year>1984</year>
<volume>78</volume>
<numero>1</numero>
<issue>1</issue>
<page-range>77-91</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B13">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Cox]]></surname>
<given-names><![CDATA[Gary]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Electoral rules and electoral coordination]]></article-title>
<source><![CDATA[Annual Review of Political Science]]></source>
<year>1999</year>
<volume>2</volume>
<page-range>145-161</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B14">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Diamond]]></surname>
<given-names><![CDATA[Larry]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Class, ethnicity, and democracy in Nigeria: The failure of the first republic]]></source>
<year>1988</year>
<publisher-loc><![CDATA[Syracuse ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Syracuse University Press]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B15">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Dix]]></surname>
<given-names><![CDATA[Robert]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Cleavage structures in party systems in Latina America]]></article-title>
<source><![CDATA[Comparative Politics]]></source>
<year>1989</year>
<volume>22</volume>
<page-range>23-37</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B16">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Gibson]]></surname>
<given-names><![CDATA[Edward L]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Calvo]]></surname>
<given-names><![CDATA[Ernesto]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Federalism and low-maintenance constituencies: Territorial dimensions of economic reform in Argentina]]></article-title>
<source><![CDATA[Studies in Comparative International Development]]></source>
<year>2000</year>
<volume>33</volume>
<page-range>32-55</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B17">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Gibson]]></surname>
<given-names><![CDATA[Edward]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Suárez Cao]]></surname>
<given-names><![CDATA[Julieta]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Federalized party systems and subnational party competition: Theory and an empirical application to Argentina]]></article-title>
<source><![CDATA[Comparative Politics]]></source>
<year>2010</year>
<volume>43</volume>
<numero>1</numero>
<issue>1</issue>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B18">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Gutiérrez]]></surname>
<given-names><![CDATA[Francisco]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[¿Lo que el viento se llevó?: Los partidos políticos y la democracia en Colombia, 1958-2002]]></source>
<year>2007</year>
<publisher-loc><![CDATA[Bogotá ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Norma]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B19">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Guzmán]]></surname>
<given-names><![CDATA[Carlos Enrique]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Política, descentralización y subsistemas regionales de partidos en Colombia, 1988-2000: Una explicación teórica y un análisis empírico]]></source>
<year>2005</year>
<publisher-loc><![CDATA[Ibagué ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Universidad de Ibagué]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B20">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Harbers]]></surname>
<given-names><![CDATA[Imke]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Political organization in multilevel settings: Mexican and latin American parties and party system after descentralization]]></source>
<year>2010</year>
<publisher-loc><![CDATA[Leiden ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[University of Leiden]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B21">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Hoyos]]></surname>
<given-names><![CDATA[Diana]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Ceballos]]></surname>
<given-names><![CDATA[Marcela]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Tendencias del comportamiento electoral y descentralización en los municipios de Colombia, 1988-2000]]></article-title>
<source><![CDATA[Documento de trabajo]]></source>
<year>2004</year>
<numero>57</numero>
<issue>57</issue>
<publisher-name><![CDATA[Crisis States ProgrammeDevelopment Research CentreLSE]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B22">
<nlm-citation citation-type="">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Jones]]></surname>
<given-names><![CDATA[Mark]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Political parties and party systems in Latin America]]></source>
<year>2007</year>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B23">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Jones]]></surname>
<given-names><![CDATA[Mark]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Mainwaring]]></surname>
<given-names><![CDATA[Scott]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[The nationalization of parties and party systems: An empirical measure]]></article-title>
<source><![CDATA[Party Politics]]></source>
<year>2003</year>
<volume>9</volume>
<numero>2</numero>
<issue>2</issue>
<page-range>139-166</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B24">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Key]]></surname>
<given-names><![CDATA[V. O]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Southern politics in state and nation]]></source>
<year>1949</year>
<publisher-loc><![CDATA[Knoxville ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[University of Tennesee Press]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B25">
<nlm-citation citation-type="">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Lago]]></surname>
<given-names><![CDATA[Ignacio]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Montero]]></surname>
<given-names><![CDATA[José Ramón]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[The nationalisation of party systems revisited: A new measure based on parties' entry decisions, electoral results, and district magnitude]]></source>
<year>2010</year>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B26">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Laakso]]></surname>
<given-names><![CDATA[Markku]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Taagepera]]></surname>
<given-names><![CDATA[Rein]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Effective number of parties: A measure with application to west Europe]]></article-title>
<source><![CDATA[Comparative Political Studies]]></source>
<year>1979</year>
<volume>12</volume>
<numero>1</numero>
<issue>1</issue>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B27">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Lalander]]></surname>
<given-names><![CDATA[Rickard]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Democracia y descentralización en Venezuela: Consideraciones sobre nuevas tensiones y oportunidades para los partidos políticos]]></article-title>
<source><![CDATA[Revista Venezolana de Ciencia Política]]></source>
<year>2000</year>
<volume>17</volume>
<page-range>11-52</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B28">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Lalander]]></surname>
<given-names><![CDATA[Rickard]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La descentralización venezolana y el chavismo: Transformaciones del sistema político partidista]]></article-title>
<source><![CDATA[Revista Venezolana de Ciencia Política]]></source>
<year>2004</year>
<volume>26</volume>
<page-range>29-74</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B29">
<nlm-citation citation-type="confpro">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Leiras]]></surname>
<given-names><![CDATA[Marcelo]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Los procesos de descentralización y la nacionalización de los sistemas de partidos en América Latina]]></article-title>
<source><![CDATA[]]></source>
<year>2009</year>
<conf-name><![CDATA[ Congreso de la Latin American Studies Association]]></conf-name>
<conf-date>junio 11-14</conf-date>
<conf-loc>Río de Janeiro </conf-loc>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B30">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Leiras]]></surname>
<given-names><![CDATA[Marcelo]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Efectos de la descentralización sobre la nacionalización de los sistemas de partidos: un examen de la teoría con base en el análisis de casos latinoamericanos]]></article-title>
<source><![CDATA[Jornadas sobre Federalismo y política sub-nacional: Argentina en perspectiva comparada]]></source>
<year>2008</year>
<publisher-loc><![CDATA[Buenos Aires ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Universidad Torcuato Di Tella]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B31">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Mainwaring]]></surname>
<given-names><![CDATA[Scott]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Scully]]></surname>
<given-names><![CDATA[Timothy]]></given-names>
</name>
</person-group>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Mainwaring]]></surname>
<given-names><![CDATA[Scott]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Scully]]></surname>
<given-names><![CDATA[Timothy]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Building Democratic Institutions]]></source>
<year>1995</year>
<publisher-loc><![CDATA[Stanford ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Stanford University Press]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B32">
<nlm-citation citation-type="confpro">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Meléndez]]></surname>
<given-names><![CDATA[Carlos]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Los efectos (no) esperados de la reforma democrática en el sistema de partidos en el Perú]]></article-title>
<source><![CDATA[]]></source>
<year>2008</year>
<conf-name><![CDATA[ 1° Congreso de la Asociación Colombiana de Ciencia Política (ACCPOL)]]></conf-name>
<conf-date>septiembre 30 a octubre 4</conf-date>
<conf-loc>Bogotá </conf-loc>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B33">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Moenius]]></surname>
<given-names><![CDATA[Johannes]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Kasuya]]></surname>
<given-names><![CDATA[Yuko]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Measuring party linkage across districts]]></article-title>
<source><![CDATA[Party Politics]]></source>
<year>2004</year>
<volume>10</volume>
<numero>5</numero>
<issue>5</issue>
<page-range>543-564</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B34">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Montero]]></surname>
<given-names><![CDATA[Alfred P]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Samuels]]></surname>
<given-names><![CDATA[David J]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Decentralization and democracy in Latin America]]></source>
<year>2004</year>
<publisher-loc><![CDATA[Notre Dame ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[The University of Notre Dame Press]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B35">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Moreno]]></surname>
<given-names><![CDATA[Alejandro]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Political cleavages: Issues, parties, and the consolidation of democracy]]></source>
<year>1999</year>
<publisher-loc><![CDATA[Boulder ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Westview]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B36">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Morgenstern]]></surname>
<given-names><![CDATA[Scott]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Swindle]]></surname>
<given-names><![CDATA[Stephen]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Are politics local?: An analysis of voting patterns in 23 democracies]]></article-title>
<source><![CDATA[Comparative Politics Studies]]></source>
<year>2005</year>
<volume>38</volume>
<numero>2</numero>
<issue>2</issue>
<page-range>143-170</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B37">
<nlm-citation citation-type="confpro">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Morgenstern]]></surname>
<given-names><![CDATA[Scott]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Swindle]]></surname>
<given-names><![CDATA[Stephen]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Castagnola]]></surname>
<given-names><![CDATA[Andrea]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Party nationalization and institutions]]></article-title>
<source><![CDATA[]]></source>
<year>2009</year>
<conf-name><![CDATA[ Congreso de la American Political Science Association]]></conf-name>
<conf-date>septiembre 3 al 6</conf-date>
<conf-loc>Toronto </conf-loc>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B38">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Pachano]]></surname>
<given-names><![CDATA[Simón]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[El tejido de Penélope: Procesos políticos e instituciones en el Ecuador]]></source>
<year>2007</year>
<publisher-loc><![CDATA[Quito ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Atrio]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B39">
<nlm-citation citation-type="confpro">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Pachano]]></surname>
<given-names><![CDATA[Simón]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Descentralización y sistemas subnacionales de partidos]]></article-title>
<source><![CDATA[]]></source>
<year>2008</year>
<conf-name><![CDATA[ 1er Congreso de la Asociación Colombiana de Ciencia Política (ACCPOL)]]></conf-name>
<conf-date>septiembre 30 a octubre 4</conf-date>
<conf-loc>Bogotá </conf-loc>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B40">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Reynolds]]></surname>
<given-names><![CDATA[Andrew]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Electoral systems and democratization in southern Africa]]></source>
<year>1999</year>
<publisher-loc><![CDATA[Oxford ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Oxford University Press]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B41">
<nlm-citation citation-type="">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Rose]]></surname>
<given-names><![CDATA[Richard]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Urwin]]></surname>
<given-names><![CDATA[Derek W]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Regional differentiation and political unity in western nations]]></source>
<year>1975</year>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B42">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Sartori]]></surname>
<given-names><![CDATA[Giovanni]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Partidos y sistemas de partidos]]></source>
<year>1976</year>
<publisher-loc><![CDATA[Madrid ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Alianza]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B43">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Schattschneider]]></surname>
<given-names><![CDATA[Elmer Eric]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[The semi-sovereign people: A realist's view of democracy in America]]></source>
<year>1960</year>
<publisher-loc><![CDATA[Nueva York ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Holt, Rinehart & Winston]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B44">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Solórzano Pescador]]></surname>
<given-names><![CDATA[Jaime]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Monroy Taborda]]></surname>
<given-names><![CDATA[Sebastián]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Descentralización: implicaciones en la gobernabilidad democrática y los partidos políticos colombianos]]></article-title>
<source><![CDATA[Papel Político Estudiantil]]></source>
<year>2005</year>
<volume>2</volume>
<page-range>79-92</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B45">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Stepan]]></surname>
<given-names><![CDATA[Alfred C]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Toward a new comparative politics of federalism, (multi) nationalism, and democracy: Beyond rikerian federalism]]></article-title>
<source><![CDATA[Arguing comparative politics]]></source>
<year>2001</year>
<publisher-loc><![CDATA[Oxford ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Oxford University Press]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B46">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Stokes]]></surname>
<given-names><![CDATA[Donald E]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Parties and the nationalization of electoral forces]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Nisbet Chambers]]></surname>
<given-names><![CDATA[William]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Burnham]]></surname>
<given-names><![CDATA[Walter Dean]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[The American party systems: Stages of political development]]></source>
<year>1967</year>
<publisher-loc><![CDATA[Nueva York ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Oxford University Press]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B47">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Stokes]]></surname>
<given-names><![CDATA[Donald E]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[A variance components model of political effects]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Claunch]]></surname>
<given-names><![CDATA[John M]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Mathematical applications in political science]]></source>
<year>1965</year>
<publisher-loc><![CDATA[Dallas ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Arnold Foundation]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B48">
<nlm-citation citation-type="confpro">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Vasselai]]></surname>
<given-names><![CDATA[Fabricio]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Comparing the nationalization of party systems in 43 Democracies]]></article-title>
<source><![CDATA[]]></source>
<year>2009</year>
<conf-name><![CDATA[ 33° Encuentro anual de Anpocs]]></conf-name>
<conf-loc>Sao Paulo </conf-loc>
</nlm-citation>
</ref>
</ref-list>
</back>
</article>
