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<publisher-name><![CDATA[Departamento de Ciencia Política y Centro de Estudios Internacionales. Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de los Andes]]></publisher-name>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Consideraciones sobre la gobernabilidad como determinante del comportamiento electoral en Colombia: elecciones presidenciales de 2010]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[This article makes a contribution in the literature on electoral behavior in Colombia. Previous explanations have employed theories that emphasize the explanatory power of income, psico-social considerations and retrospective evaluation in order to assess the impact of programmatic, clientelistic and personalistic party-voter linkages on vote-choice. There is a gap in the literature that we propose to fill through the inclusion of governability appeals as a criterion that electors use when defining their electoral preferences. The fact that certain candidates are perceived with better conditions (or not) to overcome challenges to governability based on their links with powerful veto players is another factor that influences vote choice in addition to key variables (e.g. ideology). Original empirical information, based on the analysis of a national survey data, confirms the hypothesis proposed.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[   <font face="verdana" size="2">     <p align="center" ><font size="4"><b>Consideraciones sobre la gobernabilidad como determinante del comportamiento electoral en Colombia: elecciones presidenciales de 2010</b></font></p>     <p><b>Fredy A. Barrero</b> <b>y</b> <b>Carlos Mel&eacute;ndez</b>    <br> &nbsp;</p>     <p>Decano Adjunto Escuela de Pol&iacute;tica y Relaciones Internacionales, Universidad Sergio Arboleda (Bogot&aacute;, Colombia). Estudiante de la Maestr&iacute;a en Estudios Pol&iacute;ticos de la Pontificia Universidad Javeriana.</p>     <p>Candidato a Ph.D. en Ciencia Pol&iacute;tica en la University of Notre Dame (Indiana, Estados Unidos).</p> <hr>     <p><b>Resumen</b></p>     <p>El art&iacute;culo plantea una contribuci&oacute;n a las explicaciones acerca del comportamiento electoral en Colombia. Las interpretaciones previamente desarrolladas han empleado marcos te&oacute;ricos que enfatizan en el car&aacute;cter explicativo de factores como ingreso, caracter&iacute;sticas psicosociales y evaluaci&oacute;n retrospectiva, expresados en el an&aacute;lisis de los v&iacute;nculos program&aacute;ticos, clientelares y personalistas que se establecen entre partidos y electores. La literatura existente tiene un vac&iacute;o que este art&iacute;culo propone saldar a partir del planteamiento de un modelo de gobernabilidad como criterio que asumen los electores en el momento de definir sus preferencias. El hecho de que algunos candidatos sean percibidos con mejores o peores condiciones para asegurar la gobernabilidad pol&iacute;tica de Colombia, debido a sus v&iacute;nculos con los actores con poder de veto, constituye un criterio adicional en la selecci&oacute;n del candidato presidencial, junto con factores decisivos <i>(e.g., </i>ideolog&iacute;a). La evidencia emp&iacute;rica original, basada en el an&aacute;lisis de datos originales de una encuesta nacional, confirma la hip&oacute;tesis sugerida.</p>     <p><b>Palabras clave    <br> </b>elecciones presidenciales 2010 • comportamiento electoral • determinantes del voto</p> <hr>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center" ><font size="3"><b>Considering Governability in Colombian Electoral Behavior: Evidence from the 2010 Presidential Elections</b></font></p>     <p><b>Abstract</b></p>     <p>This article makes a contribution in the literature on electoral behavior in Colombia. Previous explanations have employed theories that emphasize the explanatory power of income, psico-social considerations and retrospective evaluation in order to assess the impact of programmatic, clientelistic and personalistic party-voter linkages on vote-choice. There is a gap in the literature that we propose to fill through the inclusion of governability appeals as a criterion that electors use when defining their electoral preferences. The fact that certain candidates are perceived with better conditions (or not) to overcome challenges to governability based on their links with powerful veto players is another factor that influences vote choice in addition to key variables (e.g. ideology). Original empirical information, based on the analysis of a national survey data, confirms the hypothesis proposed.</p>     <p><b>Keywords</b>    <br> Colombian presidential elections 2010 • electoral behavior • vote-choice</p>     <p>Recibido el 15 de agosto de 2011, aceptado el 27 de agosto de 2011 y  modificado el 17 de octubre de 2011.</p> <hr>     <p>El financiamiento para la inclusi&oacute;n de las preguntas utilizadas en el estudio en una encuesta nacional fue el resultado de una colaboraci&oacute;n entre la Escuela de Pol&iacute;tica y Relaciones Internacionales de la Universidad Sergio Arboleda y el Kellogg Institute for International Studies de la University of Notre Dame (Indiana, Estados Unidos). En el caso de este &uacute;ltimo, mediante una beca de investigaci&oacute;n otorgada a uno de los investigadores. Este art&iacute;culo hace parte del proyecto Comportamiento electoral: Colombia elecciones 2010, registrado en Colciencias por el Grupo de An&aacute;lisis Pol&iacute;tico de la Universidad Sergio Arboleda. Los autores agradecen a Laura Wills Otero por su colaboraci&oacute;n en el dise&ntilde;o de los instrumentos de recolecci&oacute;n de informaci&oacute;n. Del mismo modo, agradecen los valiosos comentarios de Laura Gamboa, Ezequiel Gonz&aacute;lez- Ocantos y de dos an&oacute;nimos evaluadores.</p>      <p><b>PROBLEMA</b></p>     <p>El inicio del proceso electoral presidencial colombiano de 2010 se enmarc&oacute; por la declaratoria de inexequibilidad, por parte de la Corte Constitucional, del proyecto de Acto Legislativo que se tramit&oacute; en el Congreso de la Rep&uacute;blica, con el cual se buscaba constitucionalizar la posibilidad de un tercer mandato del ex presidente &Aacute;lvaro Uribe V&eacute;lez. La ausencia del entonces presidente Uribe como candidato para las elecciones de 2010 condujo a que el debate electoral se concentrara en la continuidad o no de sus pol&iacute;ticas, en particular la referente a la <i>seguridad democr&aacute;tica, </i>y en c&oacute;mo los candidatos enfrentar&iacute;an el fomento del empleo y los cambios en la pol&iacute;tica exterior (principalmente respecto a las relaciones con los pa&iacute;ses vecinos y con el gobierno de Estados Unidos).</p>     <p>As&iacute; mismo, los resultados de las elecciones del Congreso de la Rep&uacute;blica (Senado y C&aacute;mara de Representantes) del 17 de marzo dieron pistas de lo que podr&iacute;a suceder en las elecciones presidenciales, en particular la diferencia de m&aacute;s de dos millones de votos a favor de la lista del Partido Social de Unidad Nacional frente a la votaci&oacute;n de la lista del Partido Verde; aspecto que puso en duda la suficiencia electoral del Partido Verde, tal y como lo anunciaban las encuestas.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Los resultados electorales de la primera vuelta presidencial (30 de mayo) contradijeron los resultados de las encuestas. Aunque ninguna encuesta dio como ganador a Mockus en primera vuelta, la mayor&iacute;a de ellas lo ubicaba por encima de Santos. Juan Manuel Santos, candidato del Partido Social de Unidad Nacional, obtuvo 6.802.043 votos, frente a los 3.134.222 votos que obtuvo Antanas Mockus, del Partido Verde. Dado que ninguno de los candidatos obtuvo la mitad m&aacute;s uno de los votos, el 20 de junio se llev&oacute; a cabo la segunda vuelta electoral. En &eacute;sta, la diferencia entre Santos (9.004.221 votos) y Mockus (3.588.819) se ampli&oacute; contundentemente, y le dio el triunfo a Santos.</p>     <p>Ante los resultados electorales, se busca aqu&iacute; explorar posibles respuestas a dos preguntas: &iquest;cu&aacute;les fueron los determinantes del voto en las elecciones presidenciales de 2010 en Colombia?, y &iquest;c&oacute;mo pudieron incidir las consideraciones ciudadanas de gobernabilidad en el comportamiento electoral de los colombianos?<sup> <a  name="s1" href="#1">1</a></sup></p>     <p><b>1. ESTADO DEL ARTE: COMPORTAMIENTO ELECTORAL COLOMBIANO. ENFOQUES Y TEOR&Iacute;AS CONVENCIONALES</b></p>     <p>El comportamiento electoral colombiano ha sido uno de los temas m&aacute;s recurrentes en el an&aacute;lisis de los fen&oacute;menos pol&iacute;ticos del pa&iacute;s. Los estudios sobre la tem&aacute;tica se han nutrido de diversos modelos te&oacute;ricos, entre los cuales resaltan el modelo psicosocial, el sociol&oacute;gico, el de voto econ&oacute;mico, el clientelista y el de reacciones emocionales (Hoskin <i>et. al. </i>2011; Fern&aacute;ndez 2003). Recientemente, los esfuerzos explicativos del comportamiento electoral colombiano se han centrado en las implicaciones que tiene el conflicto armado colombiano en &eacute;l.</p>     <p>A continuaci&oacute;n se revisar&aacute;n algunos de los principales estudios que se han realizado sobre el comportamiento electoral, resaltando los modelos te&oacute;ricos que se han utilizado, los argumentos planteados y varias de sus principales conclusiones. Algunos de ellos han confrontado modelos te&oacute;ricos con el fin de identificar cu&aacute;l tiende a explicar con mayor precisi&oacute;n el comportamiento electoral. No obstante, como plantea Hoskin (1998), las diversas tradiciones de an&aacute;lisis electoral contribuyen a entender los procesos electorales.</p>     <p>Los estudios pioneros acerca del comportamiento electoral colombiano se guiaron por el <i>modelo sociol&oacute;gico </i>(Weiss 1968; Uribe 1978). Se rescata aqu&iacute; un trabajo bisagra entre el <i>modelo sociol&oacute;gico </i>y el <i>psicosocial </i>de Losada y V&eacute;lez (1982, 199-200). Estos autores encontraron que &quot;no importa la edad de las personas, su nivel socioecon&oacute;mico, su sexo, su experiencia urbana/rural, su estado civil o su mayor o menor sentimiento de ineficacia pol&iacute;tica, el que se inclina favorablemente hacia los partidos pol&iacute;ticos tiende a votar en el d&iacute;a de las elecciones&quot;. As&iacute; mismo, los autores identificaron que el nivel socioecon&oacute;mico era determinante para que las personas participaran, y las que m&aacute;s lo hacen en los procesos electorales son las de m&aacute;s alto nivel socioecon&oacute;mico.</p>     <p>Diversos estudios han utilizado el modelo psicosocial para analizar el comportamiento electoral colombiano, el cual est&aacute; basado en la propuesta te&oacute;rica de Campbell <i>et al. </i>(1960). De acuerdo con &eacute;sta, los votantes definen sus preferencias electorales con base en su identificaci&oacute;n partidista, los temas de opini&oacute;n y la imagen del candidato (Dalton 1996). Uno de los primeros estudios colombianos basados en este modelo fue el de Losada y Williams (1972). Posteriormente, Losada (1984) contrast&oacute; dicho modelo con otros dos: el del actor racional y el clientelista. As&iacute; mismo, el autor (1984, 121-123) concluye en su estudio que &quot;el modelo clientelista es muy poco apto para explicar el comportamiento electoral en la Colombia de hoy&quot; y que &quot;los modelos psico-social y racional poseen, en el caso colombiano actual, una capacidad explicativa sustancial y en el fondo equivalente&quot;. Por otro lado, Pinz&oacute;n y Rothlisberger (1991, 156) se basaron en algunas premisas del modelo psicosocial y en el modelo clientelista para describir al tipo de votante de 1990 como una persona &quot;de origen urbano, m&aacute;s consciente de sus necesidades y, por ende, m&aacute;s independiente en su voto y dispuesto a olvidar sus ataduras tradicionales, a cambio de programas que parecen colmar sus necesidades&quot;.</p>     <p>Hoskin (1998, 394), en su an&aacute;lisis de las elecciones presidenciales de 1998, plante&oacute; que &quot;se puede especular que las teor&iacute;as de escogencia racional <i>(rational choice) </i>tuvieron m&aacute;s poder explicativo en las pasadas elecciones que las de la tradici&oacute;n sociol&oacute;gica o la de Michigan, en el sentido de que ni la identificaci&oacute;n partidista ni los <i>issues </i>fueron tan determinantes en 1998. Desde mi perspectiva, la combinaci&oacute;n del <i>pocket voting, </i>los niveles alt&iacute;simos de pesimismo por parte de los colombianos <i>(sociotropic voting) </i>y el voto retrospectivo <i>(retrospective voting) </i>llevan en s&iacute; las explicaciones principales, no solamente de los resultados de la segunda vuelta, sino tambi&eacute;n de la primera&quot;.</p>     <p>Para entender el comportamiento electoral de los bogotanos en las elecciones locales de 2000, Mu&ntilde;oz (2001, 51) propuso &quot;determinar la relaci&oacute;n entre los sentimientos de identificaci&oacute;n partidista y la conducta electoral de la poblaci&oacute;n en Bogot&aacute; en las elecciones locales del 29 de octubre de 2000&quot;. Uno de los principales hallazgos de Mu&ntilde;oz es que hay una fuerte relaci&oacute;n entre la filiaci&oacute;n partidista y el sentimiento hacia el candidato. Pizano (2002) tambi&eacute;n analiz&oacute; el comportamiento electoral de los capitalinos en las elecciones de 2000 e identific&oacute; que en Bogot&aacute;, ante el desprestigio de los partidos tradicionales y el ascenso de un n&uacute;mero significativo de electores autodenominados independientes, los &quot;bogotanos votan de manera racional al elegir candidatos que en su r&oacute;tulo afirman ser 'independientes', en consecuencia con las preferencias pol&iacute;ticas que la mayor&iacute;a dice tener&quot;.</p>     <p>Para el an&aacute;lisis de las elecciones presidenciales de 2002, Losada, Giraldo y Mu&ntilde;oz (2003) utilizaron tres modelos para descifrar las preferencias electorales de los colombianos respecto a los cuatro principales candidatos presidenciales en contienda, para lo cual utilizaron &quot;el psico-social de la Escuela de Michigan, el de reacciones emocionales de G. Marcus, y de voto por razones econ&oacute;micas&quot;. Losada, Giraldo y Mu&ntilde;oz (2003, 28) encontraron que &quot;de los tres modelos escudri&ntilde;ados el que demuestra mayor poder explicativo, y lo hace de manera consistente con respecto a los cuatro candidatos estudiados, es el psicosocial. M&aacute;s a&uacute;n, el modelo revela que hoy prima claramente la imagen de los candidatos por encima de las lealtades partidistas, y de los programas&quot;. Respecto a los otros dos modelos, los autores consideran que &quot;El modelo de reacciones emocionales exhibe una capacidad explicativa apreciable, pero s&oacute;lo con respecto a los dos candidatos m&aacute;s aventajados&quot; y que &quot;el modelo de voto por razones econ&oacute;micas en ning&uacute;n caso revel&oacute; poder explicativo de las preferencias colombianas&quot;.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Por su parte, Hoskin, Mas&iacute;as y Garc&iacute;a (2005, 73) analizaron el mismo proceso electoral con base en la construcci&oacute;n de un marco te&oacute;rico que incluy&oacute; los modelos de la escuela sociol&oacute;gica, la de Michigan y la de elecci&oacute;n racional. Utilizando modelos log&iacute;sticos, determinaron que</p>     <p>En efecto, de manera semejante a lo que est&aacute; pasando en otros pa&iacute;ses, ni los atributos personales ni los factores demogr&aacute;ficos de los votantes parecen explicar bien c&oacute;mo votan los colombianos. Lo interesante es que el g&eacute;nero, el estatus socioecon&oacute;mico, el nivel de educaci&oacute;n o la ocupaci&oacute;n, entre otras variables tradicionales no figuran como factores determinantes en los modelos de decisi&oacute;n &#91;...&#93; A diferencia de los estudios sobre comportamiento electoral en otras partes del mundo, las percepciones de los colombianos sobre el comportamiento de la econom&iacute;a nacional y personal, as&iacute; como la perspectiva de la situaci&oacute;n futura en cuanto a la econom&iacute;a, no parecen impactar su decisi&oacute;n de voto.</p>     <p>De acuerdo con Guti&eacute;rrez (2003, 94), &quot;la variable socioecon&oacute;mica predice muy mal el comportamiento electoral; pacifismo y liberalismo econ&oacute;mico fueron de la mano en ciertos nichos electorales; la exasperaci&oacute;n con la guerrilla no fue tan fundamental para determinar el voto uribista&quot;. As&iacute; mismo, Guti&eacute;rrez (2003, 111) plantea desde una perspectiva downsiana que &quot;La distribuci&oacute;n de preferencias de nuestro electorado sigui&oacute; siendo unimodal -siguiendo una tradici&oacute;n-, pero se corri&oacute; mucho hacia la derecha&quot;, rompi&oacute; el &quot;centrismo hist&oacute;rico&quot; de los colombianos.</p>     <p>Un modelo novedoso para entender el comportamiento electoral de los colombianos fue el propuesto por Olivella y Rodr&iacute;guez (2009, 113-114). Dichos autores utilizaron el modelo espacial, del cual resaltan que &quot;es la &#91;teor&iacute;a&#93; menos explorada en el caso colombiano, quiz&aacute; porque la informaci&oacute;n necesaria para ubicar votantes y candidatos en un mismo espacio era pr&aacute;cticamente imposible de obtener hasta hace poco. Sin embargo dados los nuevos estudios de opini&oacute;n p&uacute;blica disponibles en el pa&iacute;s y la capacidad de c&oacute;mputo para realizar estimaciones de modelos estad&iacute;sticos complejos, la explicaci&oacute;n de la decisi&oacute;n del voto por proximidad se ha hecho m&aacute;s atractiva&quot;. Uno de los principales hallazgos del estudio de Olivella y Rodr&iacute;guez (2009, 122) fue que &quot;Controlando los dem&aacute;s factores (especialmente la afiliaci&oacute;n partidista y la evaluaci&oacute;n de la econom&iacute;a del pa&iacute;s y de la propia situaci&oacute;n econ&oacute;mica), los ciudadanos tienden a votar por aquel candidato que perciben m&aacute;s cerca de su propio punto ideal, tanto en lo relacionado con su posici&oacute;n ideol&oacute;gica como en su postura ante las posibles salidas del conflicto armado&quot;.</p>     <p>Finalmente, ha surgido una literatura que propone estudiar la relaci&oacute;n entre la participaci&oacute;n electoral y el conflicto armado. Fern&aacute;ndez (2002, 192) estudi&oacute; &quot;la influencia de la violencia pol&iacute;tica en el comportamiento electoral de los santandereanos para las elecciones de Alcalde durante el periodo 1988 a 2001&quot;. Mediante un ejercicio descriptivo, encontr&oacute; que los actos terroristas tuvieron un impacto negativo en la participaci&oacute;n electoral en Santander, en particular en 1992. Desafortunadamente, su estudio no explica por qu&eacute; se da este impacto. Hoyos y Ceballos (2004, 23) llegaron a una conclusi&oacute;n similar. Despu&eacute;s de analizar el comportamiento electoral y el proceso de descentralizaci&oacute;n en Colombia entre 1988 y 2000, encontraron que &quot;las variables de violencia y conflicto armado incluidas en el modelo resultaron significativas. &#91;... &#93; la intervenci&oacute;n de los actores armados en los procesos electorales ha ido ganando fuerza como una estrategia pol&iacute;tica, bien sea mediante presiones a la poblaci&oacute;n para que vote por un candidato espec&iacute;fico o mediante la obstrucci&oacute;n a la participaci&oacute;n&quot;.</p>     <p>Por su parte, Garc&iacute;a (2010) analiz&oacute; los actores vinculados al conflicto armado colombiano, sus acciones y el comportamiento electoral en algunos municipios colombianos. Garc&iacute;a (2010, 165) establece que &quot;&#91;... &#93; los individuos que viven en contextos violentos tienden a ajustar sus conductas y opiniones pol&iacute;ticas en l&iacute;nea con los objetivos estrat&eacute;gicos y las orientaciones ideol&oacute;gicas proclamadas por el actor armado dominante&quot;. Garc&iacute;a (2010, 195) concluye que &quot;&#91;...&#93; la violencia pol&iacute;tica es una herramienta muy eficiente para modelar la conducta pol&iacute;tica de la ciudadan&iacute;a. Los actores armados emplean la violencia o la amenaza de su uso para darle forma al comportamiento pol&iacute;tico, alternando el costo de ciertas acciones y preferencias pol&iacute;ticas&quot;. En esa misma l&iacute;nea de an&aacute;lisis, Garc&iacute;a (2007, 111) eval&uacute;a el contexto y los objetivos estrat&eacute;gicos de los grupos armados ilegales que generan violencia en distintos municipios colombianos, y encuentra que &quot;&#91;...&#93; en las &aacute;reas en que hay presencia de guerrillas y de ambos actores armados presentan niveles de participaci&oacute;n significativamente menores que municipios donde los actores armados est&aacute;n ausentes, o hay presencia paramilitar &#91;...&#93; Finalmente, en zonas en donde est&aacute;n presentes s&oacute;lo los paramilitares, la violencia homicida present&oacute; un efecto positivo sobre la participaci&oacute;n&quot;.</p>     <p>Como se observa en el estado del arte, en Colombia existe una tradici&oacute;n acad&eacute;mica que usa diversos modelos te&oacute;ricos para explicar el comportamiento electoral de los colombianos. Cabe resaltar que gran parte de los estudios electorales colombianos han tenido sustento en el modelo psicosocial (inaugurado por Campbell <i>et al. </i>&#91;1960&#93; y desarrollado por Fiorina, 1981), aunque los diversos modelos utilizados demuestran la cada vez mayor profesionalizaci&oacute;n y rigurosidad con la que la academia nacional busca responder a por qu&eacute; votan los colombianos. Sin embargo, a pesar de la amplia investigaci&oacute;n sobre el tema, a&uacute;n quedan factores por explorar como determinantes del comportamiento electoral. Entre ellos, encontramos un vac&iacute;o en la literatura referente a las consideraciones de gobernabilidad. El hecho de que algunos pol&iacute;ticos sean percibidos con mejores (o peores) capacidades para asumir el encargo presidencial puede tener efectos directos en la formaci&oacute;n de las preferencias electorales.</p>     <p>En este art&iacute;culo se propone incluir en la reflexi&oacute;n sobre el comportamiento electoral las percepciones acerca de los obst&aacute;culos para la gobernabilidad del pa&iacute;s, no como variable que impacta en la participaci&oacute;n electoral (como se ha desarrollado recientemente), sino en la selecci&oacute;n del candidato presidencial por apoyar.</p>     <p><b>2. MARCO TE&Oacute;RICO: CONSIDERACIONES SOBRE LA GOBERNABILIDAD Y EL COMPORTAMIENTO ELECTORAL</b></p>     <p>En este art&iacute;culo se propone el uso de un &quot;modelo de gobernabilidad&quot; para explicar la formaci&oacute;n de preferencias electorales. Seg&uacute;n &eacute;ste, un candidato tiene mayores posibilidades de ganar una elecci&oacute;n en la medida en que los electores crean que es m&aacute;s capaz de vencer los obst&aacute;culos de gobernabilidad que enfrenta el sistema pol&iacute;tico (por ejemplo, la capacidad de enfrentar a las  FARC, el apoyo pol&iacute;tico y las alianzas necesarias en el Congreso para legislar sin bloqueos), m&aacute;s all&aacute; de sus propuestas program&aacute;ticas, de sus estrategias clientelares o del carisma personal que genere. Si los ciudadanos est&aacute;n preocupados por la gobernabilidad cuando votan, se van a mostrar adversos a ciertas ofertas pol&iacute;ticas que despiertan dudas sobre su capacidad de gobernar controlando adversidades pol&iacute;ticas, y van a tender a evaluar el desempe&ntilde;o pol&iacute;tico de los candidatos y recompensar o castigar, dependiendo de las garant&iacute;as que puedan asegurar en materias de estabilidad.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En democracias que enfrentan pol&iacute;ticas pretorianas (Huntington 1968) y los poderes de veto internos y externos al sistema pol&iacute;tico pueden retar a los gobernantes -dependiendo de su capacidad de movilizaci&oacute;n, oposici&oacute;n social y pol&iacute;tica, y hasta militar, en casos de conflictos armados internos-, los votantes tienen en consideraci&oacute;n los riesgos que estos poderes de veto colocan sobre la gobernabilidad del pa&iacute;s y, por lo tanto, supeditan -o en todo caso relativizan- sus preferencias program&aacute;ticas, para elegir a un gobernante que re&uacute;na las condiciones para vencer los obst&aacute;culos contemplados por poderes de veto antisist&eacute;micos.</p>     <p>De acuerdo con esta l&iacute;nea argumentativa (desarrollada inicialmente por Gonz&aacute;lez-Ocantos y Mel&eacute;ndez 2009), se define gobernabilidad como la capacidad que tienen los gobernantes para mantener el orden social y pol&iacute;tico mientras implementan sus propuestas program&aacute;ticas. El contexto de un conflicto armado interno de larga duraci&oacute;n, como el caso colombiano, har&iacute;a que se valore con mayor importancia la gobernabilidad del pa&iacute;s, antes que otro tipo de consideraciones, y, por lo tanto, ser&iacute;a &eacute;ste uno de los criterios al definir las preferencias electorales. La amenaza que significa un incremento del poder por parte de los grupos armados ilegales (como las  FARC o las organizaciones paramilitares) puede ser, en este sentido, decisivo en el momento de votar, sobre todo si algunas alternativas pol&iacute;ticas se perciben como mejor preparadas (u otras muy debilitadas) para asegurar la gobernabilidad del pa&iacute;s. En un contexto en el que las pol&iacute;ticas de seguridad estuvieron en el centro del debate electoral, debido a la imposibilidad de Uribe de continuar en el poder, estos temas adquieren mayor relevancia en la decisi&oacute;n del voto.</p>     <p>La evaluaci&oacute;n de que algunas ofertas pol&iacute;ticas se encuentren en mejores condiciones para asegurar la gobernabilidad del pa&iacute;s no s&oacute;lo se debe a la confianza que pueden generar sus plataformas pol&iacute;ticas (lo que establecer&iacute;a un tipo de v&iacute;nculo program&aacute;tico) (Downs 1957), ni tampoco a la evaluaci&oacute;n de pol&iacute;ticas previas relacionadas con materias que pueden poner en juego la gobernabilidad <i>(&quot;retrospective voting&quot;) </i>(Fiorina 1981). Tambi&eacute;n se debe a los v&iacute;nculos que tienen las candidaturas electorales con los actores de veto correspondientes, ya sean movimientos sociales o actores militares sist&eacute;micos (por ejemplo, capacidad de control de las Fuerzas Armadas Nacionales). En otros pa&iacute;ses de la regi&oacute;n, esto se ha demostrado (Gonz&aacute;lez-Ocantos y Mel&eacute;ndez 2010), especialmente para explicar la victoria electoral de Evo Morales en 2005 (un v&iacute;nculo pol&iacute;tico estrecho entre Morales y el mas, movimiento que se hab&iacute;a convertido en un actor con capacidad de desbalance en el equilibrio de gobernabilidad en Bolivia), las victorias del Partido Justicialista argentino, dado su control con el movimiento social luego de la ca&iacute;da de De la R&uacute;a, precisamente por su incapacidad para canalizar a la sociedad movilizada, entre otros ejemplos.</p>     <p>Dados estos antecedentes, se puede plantear, a modo de hip&oacute;tesis, la importancia que tiene el nivel de integraci&oacute;n y de control del, por entonces, oficialismo uribista con respecto a actores de veto institucionales, en cuanto al equilibrio tradicional de poderes pol&iacute;ticos (predominio pol&iacute;tico de las bancadas en el Legislativo) o f&aacute;cticos (Fuerzas Armadas Colombianas como clave para entender los avances en las pol&iacute;ticas de seguridad ciudadana). En ese sentido, la candidatura de Juan Manuel Santos significar&iacute;a una continuaci&oacute;n del <i>statu quo </i>de gobernabilidad, mientras que la de Antanas Mockus podr&iacute;a llegar a presentar riesgos de quiebres en la gobernabilidad, pues al replantear las pol&iacute;ticas de lucha contra los grupos armados ilegales en Colombia, carecer&iacute;a de un respaldo pol&iacute;tico, tanto en el Legislativo como en la sociedad civil organizada.</p>     <p>M&aacute;s all&aacute; de las razones program&aacute;ticas, clientelares o personalistas, se plantea la hip&oacute;tesis de que las consideraciones de gobernabilidad cumplen un rol complementario, pero clave, en el momento de entender el comportamiento electoral de los recientes comicios. La evidencia emp&iacute;rica recolectada y analizada tiene como objetivo poner a prueba la confluencia de estas teor&iacute;as.</p>     <p><b>3. ESTRATEGIAS METODOL&Oacute;GICAS Y EXPLORACI&Oacute;N DE LOS DATOS</b></p>     <p>Para responder a los interrogantes planteados en este documento, se contrat&oacute; un paquete de preguntas que fueron incluidas en una encuesta &oacute;mnibus (de representaci&oacute;n estad&iacute;stica en los niveles urbano y rural) de 1.200 entrevistas.<sup> <a  name="s2" href="#2">2</a></sup> La informaci&oacute;n obtenida en la encuesta permite analizar el comportamiento electoral individual y trascender las primeras impresiones basadas en an&aacute;lisis de agregados (tanto nacional como subnacional). A las variables convencionales utilizadas como predictores del comportamiento electoral, como ideolog&iacute;a (promedio 6,5, en una escala donde 1 es izquierda y 10 derecha) y votaci&oacute;n anterior (voto por Uribe en 2006), y variables sociodemogr&aacute;ficas (sexo, nivel educativo y nivel de ingreso), se plantearon preguntas que se aproximaran a las percepciones sobre los riesgos y fortalezas con respecto a la gobernabilidad pol&iacute;tica que despiertan las principales candidaturas presidenciales (ver el anexo).</p>     <p>Se interrog&oacute; acerca de la percepci&oacute;n de los obst&aacute;culos (cantidad e intensidad) que podr&iacute;an tener en el momento de gobernar, tanto Santos como Mockus, as&iacute; como cu&aacute;les ser&iacute;an los principales opositores (poderes de veto) que los candidatos enfrentar&iacute;an para gobernar.</p>     <p>En el primer caso, ante la pregunta: &quot;Si Juan Manuel Santos/Antanas Mockus gana las elecciones presidenciales, &iquest;cu&aacute;ntos obst&aacute;culos cree usted que enfrentar&aacute; para gobernar con &eacute;xito?&quot;, se ofreci&oacute; como alternativa de respuesta una escala ordinal de cuatro niveles que va desde la incapacidad total para gobernar (&quot;tantos obst&aacute;culos que no podr&aacute; gobernar&quot;) hasta la ausencia de limitaciones a la gobernabilidad (&quot;ning&uacute;n obst&aacute;culo&quot;). En el segundo caso, sobre el principal obst&aacute;culo por enfrentar, se utiliz&oacute; la siguiente pregunta: &quot;Si Juan Manuel Santos/Antanas Mockus gana la elecci&oacute;n presidencial, &iquest;cu&aacute;l cree usted que ser&aacute; el principal obst&aacute;culo para su gobierno?&quot;, y se ofrecieron como alternativa de respuesta tanto actores de veto institucionales (el Congreso, las Fuerzas Armadas) como ilegales (las  FARC, los paramilitares).</p>     <p>De acuerdo con el marco te&oacute;rico planteado, la hip&oacute;tesis principal es que las percepciones de gobernabilidad tienen un impacto positivo y estad&iacute;sticamente significativo en la definici&oacute;n de las preferencias electorales, complementarias a otros determinantes del voto como ideolog&iacute;a, nivel de ingreso y voto por Uribe en 2006. Para plantear hip&oacute;tesis alternativas, tomamos como referencia la teor&iacute;a de los v&iacute;nculos pol&iacute;ticos (Kitschelt 2000), en la cual se eval&uacute;an consideraciones de tipo program&aacute;tico, clientelar y personalista como determinantes del voto. Para medir la importancia de las plataformas program&aacute;ticas, los intercambios clientelares (regalos o dinero a cambio del voto) y atractivos personalistas de los candidatos en la definici&oacute;n de las preferencias electorales, se incluy&oacute; la siguiente pregunta: &quot;&iquest;Cu&aacute;l es la raz&oacute;n m&aacute;s importante por la que votar&aacute; por el candidato que acaba de mencionar (como su selecci&oacute;n para la primera vuelta electoral)?&quot;. Entre las alternativas de respuesta figuraban: &quot;Por sus cualidades personales&quot; (atractivo personalista), &quot;por su programa de gobierno&quot; (v&iacute;nculo program&aacute;tico), &quot;por su promesa de dar bienes materiales y/o favores para usted o su comunidad&quot; (relaci&oacute;n clientelar) y &quot;porque usted se identifica con su partido pol&iacute;tico&quot; (identificaci&oacute;n partidaria).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>A partir de lo anterior, se evaluaron dos modelos multinomiales. El primero est&aacute; conformado por las variables de percepci&oacute;n de obst&aacute;culos de un eventual gobierno de Mockus, percepci&oacute;n de obst&aacute;culos de un eventual gobierno de Santos e ideolog&iacute;a, y voto por Uribe en 2006. El segundo, que eval&uacute;a la hip&oacute;tesis alternativa, est&aacute; compuesto por las variables correspondientes al tipo de consideraciones program&aacute;ticas, clientelares y personalistas en la definici&oacute;n del voto. En ambos casos, se incluyeron controles de ingreso, educaci&oacute;n, edad y sexo de los entrevistados. Antes de presentar los resultados, se detallar&aacute; brevemente la distribuci&oacute;n de las respuestas correspondientes a las preguntas aplicadas.</p>     <p><b>a. VARIABLE DEPENDIENTE</b></p>     <p>La variable dependiente es la intenci&oacute;n de voto para la primera vuelta del 30 de mayo de 2010. Entre las alternativas se consideran los candidatos Juan Manuel Santos, Antanas Mockus, Noem&iacute; San&iacute;n, Gustavo Petro, Germ&aacute;n Vargas Lleras y Rafael Pardo. Para el c&aacute;lculo de los modelos se excluyeron los votos en blanco y las no-respuestas. Dado que la encuesta se realiz&oacute; tres semanas antes de los comicios, en un contexto de alta volatilidad en las preferencias electorales, y considerando un alto porcentaje de personas que no respondieron sobre por qui&eacute;n votar&iacute;an (30%), se encontraron diferencias entre los resultados de la consulta de opini&oacute;n y los resultados oficiales del 30 de mayo. Estas diferencias son significativas con respecto al apoyo recibido por Juan Manuel Santos, fen&oacute;meno que no fue previsto por ning&uacute;n estudio de opini&oacute;n, incluso en los &uacute;ltimos sondeos realizados. Debido a la similitud entre el apoyo enunciado en las encuestas y el obtenido en las urnas de los dem&aacute;s candidatos, existen indicios para sospechar que el apoyo no previsto por Santos provino de aquel porcentaje de personas que no hab&iacute;an definido su voto o que simplemente no contestaron la pregunta planteada por la encuesta (ver la tabla 1). Por lo tanto, una primera atingencia por considerar en el presente estudio es la diferencia en la distribuci&oacute;n de las preferencias enunciadas y las realmente obtenidas en el escrutinio.</p>      <p align=center><a name=t1><img src="img/revistas/rci/n74/n74a04t1.jpg"></a></p>      <p><b>b. VARIABLES INDEPENDIENTES<sup> <a  name="s3" href="#3">3</a></sup></b></p>     <p><b>i. Modelo de gobernabilidad</b></p>     <p>Como se mencion&oacute; anteriormente, con esta investigaci&oacute;n se busca identificar la incidencia que pueden tener en los electores sus percepciones de gobernabilidad a la hora de tomar la decisi&oacute;n de a qui&eacute;n dar su voto. Para tal efecto, a continuaci&oacute;n se presenta primero un an&aacute;lisis descriptivo de las variables que se incluyeron en el estudio.</p>     <p>El debate pol&iacute;tico durante las elecciones presidenciales de 2010 estuvo marcado por la continuidad/discontinuidad de las propuestas &quot;uribistas&quot;. El otrora antagonismo liberal-conservador fue relegado por la disputa electoral entre Uribismo, representado electoralmente en la candidatura de Juan Manuel Santos, y la denominada Ola Verde (mote medi&aacute;tico que recibi&oacute; la propuesta partidista que acompa&ntilde;aba las aspiraciones de Antanas Mockus, del Partido Verde).</p>     <p>Dado que las elecciones del Congreso se realizaron primero que las presidenciales, los resultados electorales de &eacute;stas daban en principio una amplia mayor&iacute;a al bloque de congresistas que apoyaba la elecci&oacute;n de Santos (incluidos los conservadores y los del Partido de la U). Estos resultados tra&iacute;an impl&iacute;citas dos consideraciones: i) Mockus no ganar&iacute;a en la primera vuelta; ii) Los bajos resultados electorales de la lista del Partido Verde, de Mockus, y los altos resultados electorales de las listas que acompa&ntilde;aban a Santos, generar&iacute;an mayores obst&aacute;culos de gobernabilidad ante un eventual gobierno de Mockus.</p>     <p>No obstante, las encuestas aplicadas percib&iacute;an a ambos candidatos (Santos y Mockus) con similares obst&aacute;culos para gobernar. Por un lado, el 54% de los encuestados consider&oacute; que Santos tendr&iacute;a muchos obst&aacute;culos para gobernar, y el 9%, que &eacute;stos ser&iacute;an tantos que no podr&iacute;a hacerlo. Por otro lado, el 60% de encuestados consider&oacute; que Mockus tendr&iacute;a muchos obst&aacute;culos para gobernar, y el 10%, que &eacute;stos ser&iacute;an tantos que no lograr&iacute;a sostenerse en el poder (ver la Tabla 2). La diferencia en las percepciones sobre las capacidades para gobernar de ambos candidatos no era tan grande; sin embargo, las diferencias se incrementan, y en algunos casos se modifican, cuando se identifican cu&aacute;les ser&iacute;an los principales obst&aacute;culos que enfrentar&iacute;an ambos candidatos (Juan Manuel Santos y Antanas Mockus). A pesar de que las capacidades percibidas para gobernar, en el caso de ambos candidatos, son similares, cada una tendr&aacute; un efecto distinto en el momento de predecir las preferencias electorales.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align=center><a name=t2><img src="img/revistas/rci/n74/n74a04t2.jpg"></a></p>      <blockquote> 	    <p>En un hipot&eacute;tico gobierno de Mockus o de Santos, las FARC eran percibidas por los colombianos como el principal obst&aacute;culo para gobernar. Pese a que &eacute;stas, durante el gobierno de Alvaro Uribe, recibieron sendos golpes militares a su estructura armada, organizacional y financiera, siguen siendo vistas como actores desestabilizadores del sistema pol&iacute;tico, para lo cual es importante tener en cuenta algunos antecedentes. De acuerdo con la encuesta, un 43,8% de los encuestados identificaron que las  FARC ser&iacute;an el principal obst&aacute;culo que tendr&iacute;a Santos para gobernar. Dicho obst&aacute;culo probablemente puede tener asidero en dos premisas de los electores: i) una vez Uribe dejara la Presidencia, las  FARC tomar&iacute;an un nuevo aire y replantear&iacute;an nuevas t&aacute;cticas y estrategias para desestabilizar y restarle legitimidad ante la opini&oacute;n p&uacute;blica al nuevo gobierno; ii) durante la gesti&oacute;n de Juan Manuel Santos en el Ministerio de Defensa, se desarrollaron las principales operaciones militares, incluida aquella en la que se dio de baja a &quot;Ra&uacute;l Reyes&quot;, en territorio ecuatoriano.</p> </blockquote>     <p>En el caso de Antanas Mockus, el mayor obst&aacute;culo tambi&eacute;n ser&iacute;an las FARC (36%), percepci&oacute;n que puede ser explicada por los planteamientos que como candidato hizo en los debates televisados, en los que afirm&oacute; que las actuaciones del Estado colombiano en contra de las  FARC hab&iacute;an sido por fuera del marco legal (en clara alusi&oacute;n al ataque en el que el Ej&eacute;rcito colombiano dio de baja a Ra&uacute;l Reyes en territorio ecuatoriano, as&iacute; como a las denuncias que se hab&iacute;an hecho por los denominados &quot;falsos positivos&quot;). Es decir que, por razones distintas, las  FARC representan el principal obst&aacute;culo de gobernabilidad para ambos candidatos, no existiendo diferencias significativas en las magnitudes de estas percepciones.</p>     <p>Ahora bien: llama la atenci&oacute;n que un porcentaje m&iacute;nimo de los encuestados consider&oacute; que los paramilitares ser&iacute;an un obst&aacute;culo para la gobernabilidad, tanto de Santos (10%) como de Mockus (6%). Es probable que este bajo porcentaje de los encuestados se deba a la existencia de la percepci&oacute;n sesgada en el electorado de que las estructuras paramilitares fueron desmontadas en el proceso que adelant&oacute; la administraci&oacute;n de Uribe con los jefes paramilitares, y posteriormente ratificada con la extradici&oacute;n a Estados Unidos de los mismos. No obstante, dicha percepci&oacute;n puede ser debatible, dada la transformaci&oacute;n de las otrora estructuras paramilitares en las actuales bandas criminales. Adicionalmente, Garc&iacute;a (2007, 94) resalta que en contextos electorales, &quot;Los paramilitares estar&iacute;an m&aacute;s interesados en ejercer una influencia sobre los procesos electorales a trav&eacute;s de la promoci&oacute;n de aquellos candidatos y partidos cercanos a sus intereses pol&iacute;ticos&quot;. De acuerdo con Garc&iacute;a (2007, 94), los paramilitares &quot;son organizaciones que defienden el status quo, lo cual implica que no estar&iacute;an interesados en el bloqueo de los procesos electorales ni en la desestabilizaci&oacute;n total del r&eacute;gimen&quot;.<sup> <a  name="s4" href="#4">4</a></sup></p>     <p>La mayor diferencia en cuanto a gobernabilidad entre los dos candidatos est&aacute; referida al rol que podr&iacute;a desempe&ntilde;ar el Congreso en la lucha pol&iacute;tica. En el caso de un eventual gobierno de Santos, un 14% consider&oacute; que el Congreso de la Rep&uacute;blica ser&iacute;a su principal obst&aacute;culo para la gobernabilidad; mientras que en el caso de un hipot&eacute;tico de Mockus, un 23% consider&oacute; que el Congreso ser&iacute;a su principal obst&aacute;culo para mantenerse en el poder (ver la Tabla 3). Tal vez dichos porcentajes correspondieron a la lectura que se hac&iacute;a acerca de la conformaci&oacute;n del nuevo Congreso y c&oacute;mo &eacute;ste favorecer&iacute;a los intereses de Santos si fuese electo. No obstante, lo que despu&eacute;s se evidenci&oacute; con un an&aacute;lisis m&aacute;s riguroso de los resultados de las elecciones del Congreso fue que los partidos que apoyaban al futuro gobierno de Santos no eran mayor&iacute;a, una de las razones por las cuales el gobierno electo de Santos sum&oacute;, al denominado &quot;gobierno de unidad nacional&quot;, a los partidos Liberal y Cambio Radical, los cuales, adicionalmente, obtuvieron impulso de sus propuestas de gobierno y participaci&oacute;n burocr&aacute;tica en el Gobierno central. Para los encuestados, las Fuerzas Armadas no ser&iacute;an un obst&aacute;culo mayor (5%) para el gobierno de Santos, quiz&aacute; por su ascendencia sobre ellas y por las buenas relaciones que tuvo con las mismas durante su paso por el Ministerio de Defensa.</p>     <p>A continuaci&oacute;n presentamos los resultados del modelo estad&iacute;stico planteados coherentemente dentro del marco te&oacute;rico de la gobernabilidad como factor que influye en las preferencias electorales en Colombia en las &uacute;ltimas elecciones. Para analizar en su conjunto los factores que intervienen en las preferencias electorales, se aplic&oacute; un modelo Logit Multinomial, considerando como variable dependiente la intenci&oacute;n de voto para la primera vuelta presidencial (que incluye a todos los candidatos y a aquellos que manifestaron que no votar&iacute;an), teniendo como categor&iacute;a base el voto por Santos. El modelo est&aacute; compuesto por las siguientes variables independientes: percepci&oacute;n de capacidades de gobernabilidad de Mockus (a menos obst&aacute;culos percibidos, mayor el valor de esta variable) &#91;governamockus&#93;, percepci&oacute;n de capacidades de gobernabilidad de Santos (a menos obst&aacute;culos percibidos, mayor el valor de esta variable) &#91;governasantos&#93;, ideolog&iacute;a &#91;ideolog&iacute;a&#93; (continuum de 1 como izquierda y 10 como derecha), y voto por Uribe en 2006 (variable dicot&oacute;mica donde 1 es haber votado por Uribe en las elecciones presidenciales de 2006) &#91;Uribe&#93;. La ideolog&iacute;a y votaci&oacute;n por Uribe en 2006 se incluyen en el modelo, debido a que han demostrado tener capacidad predictiva con respecto a las preferencias electorales. Si esta hip&oacute;tesis es correcta, un aumento en la percepci&oacute;n de los obst&aacute;culos de gobernabilidad de Mockus y Santos (menor gobernabilidad) deber&iacute;a disminuir la probabilidad de votar por estos candidatos, respectivamente. Del mismo modo, se controla por las convencionales variables demogr&aacute;ficas, para evitar sesgos con respecto a niveles de ingreso, niveles educativos, edad y sexo de los encuestados.</p>      <p align=center><a name=t3><img src="img/revistas/rci/n74/n74a04t3.jpg"></a></p>      <p>Los resultados (ver la Tabla 4) demuestran el impacto estad&iacute;stico y significativo que tienen las consideraciones de gobernabilidad para cada uno de los dos principales candidatos en la formaci&oacute;n de las preferencias electorales. Cuanto mayor sea la percepci&oacute;n de que un eventual gobierno de Mockus asegurar&iacute;a la gobernabilidad del pa&iacute;s (es decir, percepci&oacute;n de que enfrentar&iacute;a menos obst&aacute;culos), mayores son las probabilidades de que los individuos voten por este candidato sobre Santos. Del mismo modo, el efecto de esta variable tambi&eacute;n es significativo estad&iacute;sticamente en la comparaci&oacute;n entre Vargas Lleras y Santos. Entre los que creen que Mockus re&uacute;ne condiciones de gobernabilidad, las probabilidades de preferir a Vargas Lleras sobre Santos son m&aacute;s altas (en el caso de elegir entre estos dos). Por otro lado, cuanto mayor sea la percepci&oacute;n de que una gesti&oacute;n de Santos garantizar&iacute;a la gobernabilidad (es decir que enfrentar&iacute;a menos obst&aacute;culos), mayores las probabilidades de no preferir a cualquiera de los otros candidatos por encima de Santos (resultados estad&iacute;sticamente significativos para todos, con excepci&oacute;n de Vargas Lleras, &uacute;nica comparaci&oacute;n en la cual no existe significancia estad&iacute;stica).</p>     <p>El modelo tambi&eacute;n corrobora el impacto significativo de la ideolog&iacute;a en las preferencias de Mockus por encima de Santos, y de Petro por encima de Santos (un incremento hacia la derecha en la escala del 1 al 10 disminuye la preferencia de votar por Mockus o Petro por encima de Santos). Asimismo, se comprueba que el hecho de haber votado por Uribe en 2006 tiene un impacto negativo y estad&iacute;sticamente significativo en la probabilidad de votar por Mockus por sobre Santos. Con respecto a las variables sociodemogr&aacute;ficas, el modelo encuentra que mientras mayores son los niveles educativos, mayor es la probabilidad de votar por Pardo, por Petro o por Mockus que por Santos (en comparaciones bilaterales con el candidato que resultara ganador de las elecciones). La variable de g&eacute;nero s&oacute;lo es significativa en la comparaci&oacute;n entre San&iacute;n y Santos. Ser mujer aumenta la probabilidad de votar por la candidata del Partido Conservador, por sobre el candidato del Partido de la U.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Luego de realizar las pruebas de raz&oacute;n de verosimilitud, se comprob&oacute; que el modelo de gobernabilidad planteado (que incluye las consideraciones de gobernabilidad, la ideolog&iacute;a y el voto por Uribe en 2006) produce un coeficiente de chi2 (345.466) m&aacute;s grande que cuando se utiliza un modelo elemental que se basa s&oacute;lo en la ideolog&iacute;a y el voto por Uribe en 2006 (283.449).</p>     <p>Del mismo modo, para verificar qu&eacute; tan adecuado resulta el modelo aqu&iacute; planteado con respecto a un modelo nulo, se realiz&oacute; una prueba de raz&oacute;n de verosimilitud para cada una de las variables independientes. Cada una de &eacute;stas arroja un porcentaje correctamente predicho (p&gt;0.001), con la excepci&oacute;n de la variable ingreso (que est&aacute; incluida en el modelo como control), lo cual no deslegitima el modelo en su conjunto. Por el contrario, estas pruebas evidencian que el modelo de gobernabilidad resulta m&aacute;s adecuado con respecto al modelo nulo. Con ello se demuestra la relevancia del aporte te&oacute;rico que se propone, es decir, que las consideraciones de gobernabilidad aportan mayor capacidad predictiva a las preferencias electorales.</p>      <p align=center><a name=t4><img src="img/revistas/rci/n74/n74a04t4.jpg"></a></p>      <p>Puesto que los coeficientes de un modelo log&iacute;stico multinomial no son f&aacute;cilmente interpretables con respecto a ninguna cantidad de inter&eacute;s sustantivo, es necesario establecer si la percepci&oacute;n de gobernabilidad afecta dichas cantidades de inter&eacute;s de forma sustancial. Para ello, se calcularon las probabilidades predictivas de que un votante prefiera votar por uno u otro de los candidatos de acuerdo con su percepci&oacute;n de que Santos y Mockus puedan garantizar la gobernabilidad del pa&iacute;s en una eventual administraci&oacute;n. En relaci&oacute;n con la hip&oacute;tesis planteada, conforme se incremente la sensaci&oacute;n de que Santos garantiza la gobernabilidad, la probabilidad de preferir votar por Mockus por encima de Santos disminuye. Cuando la percepci&oacute;n de que Santos puede afrontar los riesgos de gobernabilidad es m&iacute;nima (governasantos=1), la probabilidad de preferir a Mockus en vez de Santos es de 32%. Cada vez que se mueve un punto m&aacute;s en la escala de gobernabilidad de Santos, la probabilidad de votar por Mockus disminuye 7 puntos porcentuales. De este modo, si un elector cree que Santos no tendr&iacute;a ning&uacute;n obst&aacute;culo para gobernar el pa&iacute;s, la probabilidad de que ese mismo ciudadano vote por Mockus es s&oacute;lo de 11%. Coherentemente, cuando la percepci&oacute;n de que Mockus garantizar&iacute;a la gobernabilidad del pa&iacute;s aumenta, las preferencias de votar por Mockus por encima de Santos tambi&eacute;n se incrementan en un 7% (ver la Tabla 5).</p>     <p>Adem&aacute;s, se ejecutaron modelos complementarios<sup> <a  name="s5" href="#5">5</a></sup> para ver el efecto de amenazas espec&iacute;ficas a la gobernabilidad en la formaci&oacute;n de las preferencias electorales, como es el caso del Congreso (factor institucional) y de las  FARC (factor extrasist&eacute;mico). Si se a&iacute;sla la percepci&oacute;n del Congreso como obst&aacute;culo para un eventual gobierno como una variable independiente (controlando por las variables sociodemogr&aacute;ficas convencionales), encontramos comportamiento de &quot;voto suicida&quot;, tanto para Santos como para Mockus. Es decir que, aunque el elector sabe que el Congreso va a ser el principal obst&aacute;culo en un eventual gobierno de Mockus o en un eventual gobierno de Santos, aun as&iacute; preferir&aacute; dar su voto por ellos (en ambos casos, con niveles de significancia p&gt;0.001). Esto quiere decir que el Congreso de Colombia no es identificado como un actor de veto por el electorado colombiano.<sup> <a  name="s6" href="#6">6</a></sup></p>      <p align=center><a name=t5><img src="img/revistas/rci/n74/n74a04t5.jpg"></a></p>      <p>Caso contrario sucede cuando se a&iacute;sla la percepci&oacute;n de las FARC como el principal obst&aacute;culo para un eventual gobierno (de Santos o de Mockus).  Cuando se la trata como variable independiente (controlando por las variables  sociodemogr&aacute;ficas convencionales), se encuentran resultados distintos al caso del Congreso. Si el elector cree que las  FARC ser&iacute;an el principal obst&aacute;culo para un hipot&eacute;tico gobierno de Mockus, se inclinar&iacute;a m&aacute;s a votar por Santos. En cambio, si el elector cree que las  FARC ser&iacute;an el principal obst&aacute;culo para Santos, no hay diferencia. Igual podr&iacute;a votar por &eacute;l. Es decir que la percepci&oacute;n de las  FARC como amenaza s&iacute; influye en el momento de la definici&oacute;n de las preferencias electorales, de manera negativa para Mockus e indistinta para Santos. En conclusi&oacute;n, podr&iacute;amos hablar de una suerte de &quot;voto suicida&quot; si se concibe el Congreso como amenaza para un gobierno exitoso de Santos o de Mockus (no importa para definir su preferencia electoral), pero la percepci&oacute;n de las  FARC como amenaza s&iacute; influye, sobre todo negativamente para Mockus.</p>     <p>El modelo combinado que integra las condiciones de gobernabilidad (medidas en cuanto obst&aacute;culos percibidos para cada una de las principales candidaturas presidenciales) y el posicionamiento ideol&oacute;gico del elector, as&iacute; como su votaci&oacute;n presidencial en 2006, conforma un modelo exitoso para establecer el conjunto de factores que explican consistentemente el comportamiento electoral de las &uacute;ltimas elecciones presidenciales. La evidencia emp&iacute;rica demuestra la viabilidad del marco te&oacute;rico planteado que avanza m&aacute;s all&aacute; de las variables convencionales empleadas para comprender el comportamiento electoral (ideolog&iacute;a, voto por Uribe), incluidas aproximaciones alternativas que prueban complementarse coherentemente.</p>     <p><b>ii. Modelo de los v&iacute;nculos pol&iacute;ticos</b></p>     <p>El modelo de gobernabilidad propuesto tiene mayores capacidades de predicci&oacute;n del comportamiento electoral que el que s&oacute;lo considera ideolog&iacute;a y voto por Uribe en 2006 (como qued&oacute; demostrado en la secci&oacute;n anterior). En esta secci&oacute;n ponemos a prueba otras teor&iacute;as que se han planteado desde la ciencia pol&iacute;tica comparada como eficientes para entender el comportamiento electoral.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Dadas las limitaciones de nuestro estudio, s&oacute;lo pudimos incluir en la encuesta contratada preguntas referidas a la teor&iacute;a de los v&iacute;nculos pol&iacute;ticos (Kitschelt 2000). Como se anticip&oacute; en el marco te&oacute;rico, estas teor&iacute;as explican el comportamiento electoral enfatizando en la importancia de la ideolog&iacute;a o de las plataformas program&aacute;ticas de los candidatos, de los intercambios clientelares y del carisma personal de los candidatos como los principales determinantes de las preferencias electorales. Siguiendo este razonamiento, los ciudadanos definen sus preferencias electorales por las ofertas program&aacute;ticas de los candidatos, la promesa de un intercambio que les otorgue beneficios particulares o caracter&iacute;sticas personales propias de los pol&iacute;ticos. Esta aproximaci&oacute;n no considera la posibilidad de que los ciudadanos puedan evaluar factores de gobernabilidad (como los propuestos en el modelo anterior), que es hasta cierto punto una evaluaci&oacute;n por descarte, sino que, por el contrario, siempre se tratar&iacute;a de la expresi&oacute;n de alg&uacute;n tipo de v&iacute;nculo pol&iacute;tico estable.</p>     <p>Con el fin de operar estas consideraciones, en la encuesta se pregunt&oacute; por razones para la definici&oacute;n de las preferencias electorales, y se obtuvieron los siguientes resultados: el 69% de los encuestados respondi&oacute; que hab&iacute;a definido su voto por el programa de gobierno (v&iacute;nculo program&aacute;tico), 11% manifest&oacute; que por las cualidades personales del candidato (atractivos personalistas), y tan s&oacute;lo 3,75%, por la promesa de un beneficio concreto (razones clientelares) (ver la Tabla 6). Para su incorporaci&oacute;n en modelos de regresi&oacute;n en los que la variable dependiente sean las preferencias electorales de la primera vuelta del 2010, se separ&oacute; cada una de las alternativas como variables independientes asociadas a la intenci&oacute;n de voto por los candidatos presidenciales de la primera vuelta. Para la comparaci&oacute;n con el modelo de gobernabilidad, fueron incorporadas las mismas variables independientes de comprobado efecto en la predicci&oacute;n del voto: ideolog&iacute;a y voto por Uribe en 2006. De igual forma, se utilizaron las mismas variables de control.</p>      <p align=center><a name=t6><img src="img/revistas/rci/n74/n74a04t6.jpg"></a></p>      <p>El modelo Logit Multinomial aplicado toma como categor&iacute;a base el voto por Santos. Los resultados muestran que las teor&iacute;as convencionales -medidas a trav&eacute;s de las variables previamente descritas- tienen alguna capacidad predictiva sobre las preferencias electorales, especialmente cuando la comparaci&oacute;n se reduce a dos candidatos: Santos y Mockus. De acuerdo con los resultados de este modelo, mientras m&aacute;s importancia d&eacute; el elector al programa de gobierno y a las caracter&iacute;sticas personales de los candidatos, mayor ser&aacute; la probabilidad de que vote por Mockus sobre Santos. Tanto la ideolog&iacute;a como la votaci&oacute;n por Uribe en 2006 mantienen su influencia estad&iacute;stica significativa en la definici&oacute;n de las preferencias electorales.</p>     <p>Las variables de educaci&oacute;n y edad, propias para la predicci&oacute;n de probabilidades entre Santos y Mockus, se mantienen significativas para la mayor&iacute;a de otras preferencias electorales. El clientelismo no aparece como un factor con capacidad de influencia estad&iacute;sticamente significativa, aunque podr&iacute;a deberse, evidentemente, a la poca proporci&oacute;n de entrevistados que respondieron esta alternativa. En su conjunto, la evidencia emp&iacute;rica contribuye a corroborar que las teor&iacute;as convencionales tienen un car&aacute;cter predictivo en la determinaci&oacute;n de las preferencias electorales, sobre todo las razones program&aacute;ticas y personalistas, aunque su alcance es menor al esperado, o al menos limitado, para la comparaci&oacute;n entre los dos principales candidatos (ver la Tabla 7).</p>      <p align=center><a name=t7><img src="img/revistas/rci/n74/n74a04t7.jpg"></a></p>      <p>El modelo de gobernabilidad planteado inicialmente no invalida el alcance predictivo del modelo de los v&iacute;nculos pol&iacute;ticos, pero una comparaci&oacute;n basada en medidas de informaci&oacute;n como los Criterios de Informaci&oacute;n Bayesianos (BIC, por su sigla en ingl&eacute;s) permite seleccionar entre modelos multinomiales <i>&quot;non-nested&quot; </i>aquel que encaje mejor con la informaci&oacute;n obtenida. Dado que el  BIC produce puntajes que son en realidad penalidades por el n&uacute;mero de par&aacute;metros incluidos en el modelo, son preferibles aquellos puntajes menores o negativos. El  BIC del modelo de gobernabilidad arroja un resultado de -3473.272, y el modelo de v&iacute;nculos pol&iacute;ticos, de -2377.469. Estos resultados demuestran que el modelo m&aacute;s adecuado, con mayores niveles de verosimilitud, es el modelo de gobernabilidad.</p>     <p>Finalmente, para mayor certeza del valor predictivo del modelo de gobernabilidad, se puso a prueba un modelo integrado en el que se incorporan a las variables de gobernabilidad (governasantos, governamockus, ideolog&iacute;a, uribe) las respectivas al modelo de v&iacute;nculos pol&iacute;ticos (program&aacute;tico, clientelar, personalista) manteniendo el mismo grupo de variables sociodemogr&aacute;ficas que tienen en com&uacute;n ambos modelos. Los resultados del modelo integrado<sup> <a  name="s7" href="#7">7</a></sup>corroboran que las variables de gobernabilidad (governamockus y governasantos) mantienen su significancia estad&iacute;stica (al 99% de confianza) cuando se trata de elegir entre Santos y Mockus (que es, finalmente, la decisi&oacute;n electoral de fondo de estas elecciones). El car&aacute;cter predictivo de las percepciones de gobernabilidad disminuye en su nivel de significancia estad&iacute;stica cuando se trata de comparar la categor&iacute;a base (voto por Santos) con la preferencia por las candidaturas menores (San&iacute;n, Petro, Vargas Lleras, Pardo), pero ello se puede deber al n&uacute;mero de observaciones reducido que se tiene para esos casos.<sup> <a  name="s8" href="#8">8</a></sup> Los resultados corroboran, de esta manera, la relevancia estad&iacute;stica de las variables de gobernabilidad, sin afectar el poder predictivo de las variables correspondientes a los v&iacute;nculos program&aacute;ticos y personalistas, as&iacute; como ideolog&iacute;a y votaci&oacute;n por Uribe, que mantienen su nivel de significancia estad&iacute;stica.</p>     <p><b>CONCLUSIONES</b></p>     <p>El art&iacute;culo identifica un conjunto de factores que la literatura previa acerca de determinantes en la formaci&oacute;n de las preferencias electorales no hab&iacute;a considerado: las percepciones sobre las capacidades que tendr&iacute;an hipot&eacute;ticamente los pol&iacute;ticos para garantizar la gobernabilidad del pa&iacute;s. Mientras que la literatura se hab&iacute;a fijado en elementos psicosociales, evaluaci&oacute;n retrospectiva y prospectiva de la situaci&oacute;n del pa&iacute;s, o en criterios de racionalidad, no se hab&iacute;a evaluado siquiera la posibilidad de que las consideraciones de gobernabilidad que despiertan los candidatos presidenciales pueden tener un impacto en el comportamiento electoral.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La percepci&oacute;n de que un candidato sea capaz de enfrentar obst&aacute;culos para gobernar el pa&iacute;s impacta positivamente en su elecci&oacute;n. Con base en la informaci&oacute;n analizada en el nivel individual utilizando modelos Logit Multnomiales, si la confianza en las capacidades de gobernabilidad de Santos aumenta un punto (dentro de una escala ordinal de cuatro niveles), la probabilidad de votar por Mockus por encima de Santos disminuye en un 7%, mientras que si la confianza en las capacidades de gobernabilidad de Mockus aumenta un punto, la probabilidad de votar por &eacute;l aumenta tambi&eacute;n en 7%. Con ello se demuestra que las consideraciones de gobernabilidad tienen poder predictivo en la selecci&oacute;n de candidatos presidenciales en los comicios de 2010, conjuntamente con la autoubicaci&oacute;n ideol&oacute;gica de los electores y con el hecho de haber votado por Alvaro Uribe en 2006 (variables que ya hab&iacute;an sido identificadas previamente por la literatura como predictores eficientes de las preferencias presidenciales de 2010).</p>     <p>Con este hallazgo, se considera haber avanzado en el conocimiento del elector colombiano. La identificaci&oacute;n de las consideraciones de gobernabilidad como un factor influyente en la formaci&oacute;n de las preferencias electorales no cuestiona los consensos alcanzados por la literatura previa, pero s&iacute; pone la atenci&oacute;n sobre un factor que no hab&iacute;a sido analizado sistem&aacute;ticamente y del cual s&oacute;lo hab&iacute;a argumentos sin evidencia emp&iacute;rica. Es razonable que en un contexto como el colombiano, en el que actores de veto sist&eacute;micos (el Congreso) y extrasist&eacute;micos (las  FARC) han demostrado dividir la pol&iacute;tica, las preferencias electorales no se definan &uacute;nicamente por ideolog&iacute;a o por la influencia que haya tenido en los &uacute;ltimos a&ntilde;os Uribe V&eacute;lez. Por otro lado, estos hallazgos permiten discutir en un nivel m&aacute;s te&oacute;rico y comparado la teor&iacute;a de los v&iacute;nculos pol&iacute;ticos que establece criterios permanentes (program&aacute;ticos, clientelares y personalistas) como determinantes en el comportamiento electoral, cuando del mismo modo podr&iacute;an tener igual o mayor influencia evaluaciones contextuales que estimen las fortalezas de los pol&iacute;ticos en carrera bajo los poderes de facto que determinan la pol&iacute;tica de un pa&iacute;s. Esta &uacute;ltima es una l&iacute;nea por explorar, especialmente en contextos donde las democracias tienen bajos niveles de institucionalizaci&oacute;n, como sucede en gran parte de los pa&iacute;ses latinoamericanos.</p>     <p><b>ANEXO</b></p>     <p><b>Preguntas incluidas en la encuesta aplicada</b></p>     <p><b>&iquest;Por qui&eacute;n piensa votar en las pr&oacute;ximas elecciones presidenciales del 30 de mayo?</b></p>     <p>1.&nbsp;Antanas Mockus (Partido Verde)</p>     <p>2.&nbsp;Juan Manuel Santos (Partido de la U)</p>     <p>3.&nbsp;Noem&iacute; San&iacute;n (Partido Conservador)</p>     <p>4.&nbsp;Gustavo Petro (Polo Democr&aacute;tico)</p>     <p>5.&nbsp;Rafael Pardo (Partido Liberal)</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>6.&nbsp;Germ&aacute;n Vargas Lleras (Cambio Radical)</p>     <p>7.&nbsp;Otro (anotar):________________</p>     <p>8.&nbsp;En blanco, anular&aacute; su voto</p>     <p>9.&nbsp;No sabe</p>     <p>10.&nbsp;No contesta</p>     <p><b>&iquest;Cu&aacute;l es la raz&oacute;n m&aacute;s importante por la que votar&aacute; por el candidato que acaba de mencionar?</b></p>     <p>1.&nbsp;Por sus cualidades personales</p>     <p>2.&nbsp;Por su programa de gobierno</p>     <p>3.&nbsp;Por su promesa de dar bienes materiales y/o favores para usted o su comunidad</p>     <p>4.&nbsp;Porque usted se identifica con su partido pol&iacute;tico</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>5.&nbsp;Otro</p>     <p>6.&nbsp;No sabe</p>     <p>7.&nbsp;No contesta</p>     <p><b>Si Antanas Mockus gana la elecci&oacute;n presidencial, &iquest;cu&aacute;l cree usted que ser&aacute; el principal obst&aacute;culo para su gobierno?</b></p>     <p>1.&nbsp;Las Fuerzas Armadas</p>     <p>2.&nbsp;Las FARC</p>     <p>3.&nbsp;Los paramilitares</p>     <p>4.&nbsp;El Congreso</p>     <p>5.&nbsp;Otros</p>     <p>6.&nbsp;No sabe/no contesta</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>Si Juan Manuel Santos gana la elecci&oacute;n presidencial, &iquest;cu&aacute;l cree usted que ser&aacute; el principal obst&aacute;culo para su gobierno?</b></p>     <p>1.&nbsp;Las Fuerzas Armadas</p>     <p>2.&nbsp;Las FARC</p>     <p>3.&nbsp;Los paramilitares</p>     <p>4.&nbsp;El Congreso</p>     <p>5.&nbsp;Otros</p>     <p>6.&nbsp;No sabe/No contesta</p>     <p><b>Si Antanas Mockus gana las elecciones presidenciales, &iquest;cu&aacute;ntos obst&aacute;culos cree usted que enfrentar&aacute; para gobernar con &eacute;xito el pa&iacute;s?</b></p>     <p>1.&nbsp;Tantos obst&aacute;culos que no podr&aacute; gobernar</p>     <p>2.&nbsp;Muchos obst&aacute;culos</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>3.&nbsp;Pocos obst&aacute;culos</p>     <p>4.&nbsp;Ning&uacute;n obst&aacute;culo</p>     <p>5.&nbsp;No sabe/no contesta</p>     <p><b>Si Juan Manuel Santos gana las elecciones presidenciales, &iquest;cu&aacute;ntos obst&aacute;culos cree usted que enfrentar&aacute; para gobernar con &eacute;xito el pa&iacute;s?</b></p>     <p><b>Tantos obst&aacute;culos que no podr&aacute; gobernar</b></p>     <p>1.&nbsp;Muchos obst&aacute;culos</p>     <p>2.&nbsp;Pocos obst&aacute;culos</p>     <p>3.&nbsp;Ning&uacute;n obst&aacute;culo</p>     <p>4.&nbsp;No sabe/no contesta</p>     <p><b>En una escala del 1 al 10, donde en 1 se sit&uacute;an los pensamientos pol&iacute;ticos de izquierda y en 10 los pensamientos de pol&iacute;ticos de derecha, &iquest;d&oacute;nde dir&iacute;a que se sit&uacute;a usted? (Mostrar tarjeta)</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Izquierda&nbsp;Derecha        NS NC</p>     <p>1 234 5 67 89 10&nbsp;88 99</p>     <p><b>&iquest;Cu&aacute;l cree usted que ha sido el logro m&aacute;s importante del gobierno de Alvaro Uribe?</b></p>     <p>1.&nbsp;La pol&iacute;tica de <i>seguridad democr&aacute;tica </i>y su lucha contra las  FARC</p>     <p>2.&nbsp;La administraci&oacute;n de la econom&iacute;a</p>     <p>3.&nbsp;Programas sociales y la lucha contra la pobreza</p>     <p>4.&nbsp;La soluci&oacute;n de tensiones internacionales contra Venezuela y Ecuador</p>     <p>5.&nbsp;Otro</p>     <p>6.&nbsp;No sabe</p>     <p>7.&nbsp;No contesta</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>&iquest;Por qui&eacute;n vot&oacute; usted para Presidente en el 2006?</b></p>     <p>1.&nbsp;Alvaro Uribe (Primero Colombia)</p>     <p>2.&nbsp;Carlos Gaviria (Polo Democr&aacute;tico)</p>     <p>3.&nbsp;Horacio Serpa (Partido Liberal)</p>     <p>4.&nbsp;Antanas Mockus (Movimiento Alianza Social Ind&iacute;gena)</p>     <p>5.&nbsp;Otro</p>     <p>6.&nbsp;En blanco/nulo</p>     <p>7.&nbsp;No vot&oacute;</p>     <p>8.&nbsp;No le correspond&iacute;a votar (por edad)</p>     <p>9.&nbsp;No sabe/no contesta</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>Preguntas sociodemogr&aacute;ficas</b></p>     <p>1.&nbsp;Sexo</p>     <p>2.&nbsp;Edad</p>     <p>3.&nbsp;Nivel educativo</p>     <p>4.&nbsp;Nivel socioecon&oacute;mico</p>   <hr>       <p><b>Comentarios</b></p>     <p><sup> <a  href="#s1" name="1">1</a></sup>   Para tal efecto, se analizar&aacute;n los resultados de la encuesta que realiz&oacute; el Centro Nacional de Consultor&iacute;a una semana antes de las elecciones de la primera vuelta presidencial, la cual fue financiada por el Kellogg Institute for International Studies de University of Notre Dame y por la Escuela de Pol&iacute;tica y Relaciones Internacionales de la Universidad Sergio Arboleda; as&iacute; como evidencia emp&iacute;rica recabada en terreno, complementada con informaci&oacute;n de prensa y an&aacute;lisis de algunas organizaciones no gubernamentales que siguieron el proceso electoral colombiano.</p>     <p><sup> <a  href="#s2" name="2">2</a></sup>    La encuesta, realizada por el Centro Nacional de Consultor&iacute;a, sirvi&oacute; como insumo del proyecto conjunto de investigaci&oacute;n entre las universidades antes mencionadas.</p>     <p><sup> <a  href="#s3" name="3">3</a></sup>    Las variables independientes se presentan a partir de la descripci&oacute;n de los modelos.</p>     <p><sup> <a  href="#s4" name="4">4</a></sup>    En esta l&iacute;nea argumentativa se encuentra el trabajo de Ortega (2010).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><sup> <a  href="#s5" name="5">5</a></sup>&nbsp;Por falta de espacio, no se reportan las tablas respectivas.</p>     <p><sup> <a  href="#s6" name="6">6</a></sup>&nbsp;Vale aclarar que este resultado puede estar afectado por el tama&ntilde;o reducido de la muestra que respondi&oacute; que el Congreso es el principal obst&aacute;culo para la gobernabilidad.</p>     <p><sup> <a  href="#s7" name="7">7</a></sup>&nbsp;Los resultados del modelo integrado no se adjuntan, debido a falta de espacio.</p>     <p><sup> <a  href="#s8" name="8">8</a></sup>&nbsp;El n&uacute;mero de observaciones correspondientes a las preferencias electorales a favor de San&iacute;n, Petro, Vargas Lleras y Pardo son 51, 50, 18 y 31, respectivamente.</p> <hr>     <p><b>Referencias</b></p>     <!-- ref --><p><b>Campbell, Agnus</b>; Philip Converse; Warren Miller and Donald Stokes. al. 1960. The American Voter. Nueva York: John Wiley &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000178&pid=S0121-5612201100020000400001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b>Dalton, Russell</b>. 1996.  <i>Citizen politics. </i>Nueva Jersey: Chatham House Publishers,  INC.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000179&pid=S0121-5612201100020000400002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b>Downs, Anthony</b>. 1957. <i>An economic theory of democracy. </i>Nueva York: Harper &amp; Row.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000180&pid=S0121-5612201100020000400003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b>Fern&aacute;ndez, Lya</b>. 2003. El comportamiento electoral en la elecci&oacute;n de Alcaldes 2003. -Bucaramanga y su &Aacute;rea Metropolitana —Colombia—. Avance de investigaci&oacute;n. <i>Reflexi&oacute;n Pol&iacute;tica </i>10: 152-169.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000181&pid=S0121-5612201100020000400004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b>Fern&aacute;ndez, Lya</b>. 2002. Violencia y elecciones en Santander (Colombia). <i>Reflexi&oacute;n Pol&iacute;tica </i>8: 192-199.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000182&pid=S0121-5612201100020000400005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b>Fiorina, Morris</b>. 1981. <i>Retrospective voting in American national elections. </i>New Haven: Yale University Press.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000183&pid=S0121-5612201100020000400006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b>Garc&iacute;a, Miguel</b>. 2010. Bajo la mira de los actores armados. Contextos violentos, participaci&oacute;n pol&iacute;tica e intenci&oacute;n de voto en Colombia. En <i>Conflicto armado, seguridad y construcci&oacute;n de paz en Colombia: cuatro d&eacute;cadas de Ciencia Pol&iacute;tica en la Universidad de los Andes, </i>ed. Angelika Rettberg, 159201. Bogot&aacute;: Departamento de Ciencia Pol&iacute;tica, Uniandes.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000184&pid=S0121-5612201100020000400007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b>Garc&iacute;a, Miguel</b>. 2007. Sobre balas y votos: violencia pol&iacute;tica y participaci&oacute;n electoral en Colombia, 1990-1994. En <i>Entre la persistencia y el cambio. Reconfiguraci&oacute;n del escenario partidista y electoral en Colombia, </i>ed. Diana Hoyos, 15-21. Bogot&aacute;: Centro de Estudios Pol&iacute;ticos e Internacionales, CEPI, Facultades de Ciencia Pol&iacute;tica y Gobierno y de Relaciones Internacionales. Universidad del Rosario.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000185&pid=S0121-5612201100020000400008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b>Gonz&aacute;lez-Ocantos, Ezequiel y Carlos Mel&eacute;ndez</b>. 2009. Do voters care about governability? Voting behavior in Peru and Argentina. Ponencia presentada en el Congreso Internacional de la Asociaci&oacute;n de Estudios Sociales Latinoamericanos.  LASA. R&iacute;o de Janeiro.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000186&pid=S0121-5612201100020000400009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b>Gonz&aacute;lez-Ocantos, Ezequiel y Carlos Mel&eacute;ndez</b>. 2010. Crisis de gobernabilidad en Am&eacute;rica Latina: juegos verticales y horizontales. En <i>Estabilidad democr&aacute;tica en Am&eacute;rica Latina. Equilibrio de poderes. Perspectivas te&oacute;ricas, </i>comps. Fredy Barrero y Stefan Jost, 45-100. Bogot&aacute;: Fondo de Publicaciones de la Universidad Sergio Arboleda.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000187&pid=S0121-5612201100020000400010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b>Guti&eacute;rrez, Francisco</b>. 2003. La radicalizaci&oacute;n del voto en Colombia. En <i>Colombia 2002: elecciones, comportamiento electoral y democracia, </i>comps. Gary Hoskin <i>et al., </i>87-114. Bogot&aacute;: Universidad de los Andes, Fundaci&oacute;n Konrad Adenauer, Registradur&iacute;a Nacional del Estado Civil y Departamento de Planeaci&oacute;n.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000188&pid=S0121-5612201100020000400011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b>Hoskin, Gary</b>. 1998. Elecciones presidenciales, 1998. En <i>Elecciones y democracia en Colombia 1997-1998, </i>comps. Ana Bejarano y Andr&eacute;s D&aacute;vila, 361-399. Bogot&aacute;: Universidad de los Andes, Fundaci&oacute;n Social.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000189&pid=S0121-5612201100020000400012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b>Hoskin, Gary, Rodolfo Mas&iacute;as y Miguel Garc&iacute;a</b>. 2011. La decisi&oacute;n de voto en las elecciones presidenciales del 2002. En <i>Partidos y elecciones en Colombia: cuatro d&eacute;cadas de Ciencia Pol&iacute;tica en la Universidad de los Andes, </i>comp. Felipe Botero, 385-446. Bogot&aacute;: Departamento de Ciencia Pol&iacute;tica, Uniandes.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000190&pid=S0121-5612201100020000400013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b>Hoskin, Gary, Rodolfo Mac&iacute;as y Marcela Galvis</b>. 2005. Modelos de decisi&oacute;n electoral y perfiles de votante en Colombia: elecciones presidenciales 2002. <i>An&aacute;lisis Pol&iacute;tico </i>55: 60-74.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000191&pid=S0121-5612201100020000400014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b>Hoyos, Diana y Marcela Ceballos</b>. 2004. Tendencias del comportamiento electoral y descentralizaci&oacute;n en los municipios de Colombia, 1988-2000. Documento de trabajo N&deg; 57. Crisis State Programme, Development Research Centre, London School of Economics.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000192&pid=S0121-5612201100020000400015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b>Huntington, Samuel</b>. 1968. <i>Political order in changing societies. </i>New Haven: Yale University Press.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000193&pid=S0121-5612201100020000400016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b>Kitschelt, Herbert</b>. 2000. Linkages between citizens and politicians in democratic politics. <i>Comparative Political Studies </i>33 (6/7).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000194&pid=S0121-5612201100020000400017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b>Losada, Rodrigo</b>. 1984. <i>Clientelismo y elecciones. </i>Bogot&aacute;: Pontificia Universidad Javeriana.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000195&pid=S0121-5612201100020000400018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b>Losada, Rodrigo y Eduardo V&eacute;lez</b>. 1982. <i>Identificaci&oacute;n y participaci&oacute;n pol&iacute;tica en Colombia. </i>Bogot&aacute;: Fedesarrollo.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000196&pid=S0121-5612201100020000400019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b>Losada, Rodrigo y Miles Williams</b>. 1972. <i>Colombia pol&iacute;tica. Estad&iacute;sticas 19351970. </i>Bogot&aacute;: Departamento Administrativo Nacional de Estad&iacute;stica.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000197&pid=S0121-5612201100020000400020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b>Losada, Rodrigo, Fernando Giraldo y Patricia Mu&ntilde;oz</b>. 2003. Las elecciones presidenciales de 2002 en Colombia: un esfuerzo explicativo. <i>Papel Pol&iacute;tico </i>15: 11-31.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000198&pid=S0121-5612201100020000400021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b>Mu&ntilde;oz, Patricia</b>. 2001. Incidencia de los sentimientos partidistas en las preferencias de los electores en Bogot&aacute;. En <i>Colombia: elecciones 2000, </i>eds.Fernado Giraldo, Rodrigo Losada y Patricia Mu&ntilde;oz, 27-50. Bogot&aacute;: Centro Editorial Javeriano.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000199&pid=S0121-5612201100020000400022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b>Olivella, Santiago y Juan Rodr&iacute;guez</b>. 2009. Lo espacial es especial: la decisi&oacute;n del voto por proximidad en Colombia. En <i>&iquest;Juntos pero no revueltos? Partidos, candidatos y campa&ntilde;as en las elecciones legislativas de 2006 en Colombia, </i>comp. Felipe Botero, 107-124. 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En <i>Los nuevos retos electorales. Colombia 1990: antesala del cambio, </i>comp. Rub&eacute;n S&aacute;nchez, 133-166. Bogot&aacute;: Fondo Editorial  CEREC.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000202&pid=S0121-5612201100020000400025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b>Pizano, Lariza</b>. 2002. Reflexiones sobre las decisiones electorales de los bogotanos. <i>An&aacute;lisis Pol&iacute;tico </i>45: 45-59.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000203&pid=S0121-5612201100020000400026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b>Pizarro, Eduardo</b>. 2008. Gigantes con pies de barro: los partidos pol&iacute;ticos en Colombia. En <i>La crisis de la representaci&oacute;n democr&aacute;tica en los pa&iacute;ses andinos, </i>eds. Scott Mainwaring, Ana Bejarano y Eduardo Pizarro, 133-162. Bogot&aacute;: Grupo Editorial Norma.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000204&pid=S0121-5612201100020000400027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b>Pizarro, Eduardo</b>. 2002. La atomizaci&oacute;n partidista en Colombia: el fon&oacute;meno de las microempresas electorales. En <i>Degradaci&oacute;n o cambio. Evoluci&oacute;n del sistema pol&iacute;tico colombiano, </i>comp. Francisco Guti&eacute;rrez San&iacute;n, 357-401. 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Tendencia de la participaci&oacute;n electoral en Colombia, 19351966. Bogot&aacute;: Editorial Iqueima.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000207&pid=S0121-5612201100020000400030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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