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</front><body><![CDATA[  <font face="verdana" size="2">     <p align=center><font size="4"><b>Estado del arte del DDR en Colombia frente a los est&aacute;ndares internacionales en DDR (IDDRS)</b></font></p>      <p><b>Dylan Herrera y Paola Gonz&aacute;lez</b>      <p>&nbsp;Es asesor en DDR para la Agencia Colombiana para la Reintegraci&oacute;n, docente de la Universidad Externado de Colombia y editor para Am&eacute;rica Latina de Fair Observer. Trabaj&oacute; como profesional especializado en el Grupo de An&aacute;lisis de Pol&iacute;tica de la Agencia Colombiana para la Reintegraci&oacute;n (ACR) y tiene una maestr&iacute;a en Asuntos Internacionales-Seguridad Internacional del Instituto de Estudios Pol&iacute;ticos de Par&iacute;s (SciencesPo).</p>     <p>&nbsp;Es Polit&oacute;loga de la Universidad Javeriana y actualmente coordina el Grupo de An&aacute;lisis de Pol&iacute;tica que hace parte de la Subdirecci&oacute;n de Seguimiento y Evaluaci&oacute;n de la Agencia Colombiana para la Reintegraci&oacute;n (ACR). Tiene una especializaci&oacute;n en Resoluci&oacute;n de Conflictos en la Universidad de los Andes y una Maestr&iacute;a en Pol&iacute;tica Internacional en la Universidad de Texas, en Dallas.</p>     <p> DOI: <a href="http://dx.doi.org/10.7440/colombiaint77.2013.10"target="_blank">http://dx.doi.org/10.7440/colombiaint77.2013.10</a></p> <hr size=1>     <p align="right"><i>Es como la par&aacute;bola del hijo pr&oacute;digo, volv&iacute; a casa y ahora tengo muchos privilegios &#91;...&#93;  Lo que le pido al pa&iacute;s es que nos d&eacute; una oportunidad. Nosotros, los desmovilizados, nos comprometimos con la legalidad y necesitamos que nos acepten. </i>Israel-Primer desmovilizado que culmin&oacute; la Ruta de Reintegraci&oacute;n</p>     <p><b>Introducci&oacute;n</b></p>     <p>La Agencia Colombiana para la Reintegraci&oacute;n (ACR) busca a trav&eacute;s del presente documento hacer una breve comparaci&oacute;n del proceso de reintegraci&oacute;n colombiano con los Est&aacute;ndares Integrados de Desarme, Desmovilizaci&oacute;n y Reintegraci&oacute;n (IDDRS, por su sigla en ingl&eacute;s). &Eacute;stos han sido un constante referente para el <i>benchmarking </i>en procesos de DDR desde su aparici&oacute;n en 2006 y su reedici&oacute;n con nuevos m&oacute;dulos en 2009, motivo por el cual han servido como hoja de ruta con recomendaciones y variables que la ACR ha buscado implementar y/o adaptar al contexto colombiano, con base en sus particularidades y experiencias previas en DDR, que se mencionar&aacute;n m&aacute;s adelante.</p>     <p>El DDR y la Justicia Transicional en Colombia hac&iacute;an parte de las agendas de negociaci&oacute;n con grupos al margen de la ley, mucho antes del auge de estos mecanismos al final de la d&eacute;cada de los ochenta y durante la d&eacute;cada de los noventa, con el final de la Guerra Fr&iacute;a y el cambio en las din&aacute;micas b&eacute;licas alrededor del mundo.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Este documento busca se&ntilde;alar las fortalezas del proceso de reintegraci&oacute;n en Colombia en lo que corresponde a la atenci&oacute;n a la poblaci&oacute;n desmovilizada, sus familias y las comunidades receptoras, al mismo tiempo que reconoce que la tarea no est&aacute; completa a&uacute;n y que el proceso de reintegraci&oacute;n enfrenta desaf&iacute;os en temas de enfoques diferenciales, fortalecimiento de la complementariedad con los programas de atenci&oacute;n a v&iacute;ctimas, entre otros; que han motivado cambios dentro de ACR y la creaci&oacute;n de nuevas sinergias con diferentes entidades del Estado y con actores de la sociedad civil.</p>     <p>A trav&eacute;s de veintinueve Centros de Servicios, uno de ellos m&oacute;vil, la ACR busca dar cobertura a la totalidad del pa&iacute;s para evitar migraciones forzadas a las ciudades principales en busca de atenci&oacute;n, dando as&iacute; libertad al individuo de rehacer su vida en la legalidad y restablecer su relaci&oacute;n de arraigo con el entorno que escoja.</p>     <p>Tras esta introducci&oacute;n, se presentar&aacute; en la segunda secci&oacute;n un breve recuento del proceso hist&oacute;rico del DDR en Colombia desde mediados del siglo XX hasta el proceso vigente con exparamilitares y exguerrilleros, que ser&aacute; presentado en la tercera secci&oacute;n de este documento y que ser&aacute; el objeto de comparaci&oacute;n con los diferentes componentes del IDDRS en la secci&oacute;n cuarta. El documento termina con una conclusi&oacute;n, que recoge los principales retos y las mejoras necesarias en el proceso de reintegraci&oacute;n en curso, con miras a cumplir con las expectativas de la poblaci&oacute;n desmovilizada, con las v&iacute;ctimas en temas de reparaci&oacute;n y garant&iacute;as de no repetici&oacute;n, y con el resto de la sociedad colombiana en cuanto al fomento del ejercicio responsable de la ciudadan&iacute;a y la convivencia.</p>     <p><b>1. Antecedentes (breve recuento hist&oacute;rico del DDR en Colombia)</b></p>     <p>El proceso de DDR<sup><a name="s1" href="#1">1</a></sup> que comenz&oacute; a finales de 2003 con estructuras paramilitares, y que hoy incluye tambi&eacute;n a miembros de las guerrillas, no ha sido el primero ni el &uacute;nico proceso de DDR en Colombia. En las &uacute;ltimas tres d&eacute;cadas el pa&iacute;s ha venido liderando iniciativas de desmovilizaci&oacute;n con diversos grupos armados, tales como el M-19, Movimiento Armado Quint&iacute;n Lame, Corriente de Renovaci&oacute;n Socialista, entre otros.</p>     <p>Sin embargo, la experiencia de Colombia en procesos de desmovilizaci&oacute;n se puede rastrear varias d&eacute;cadas atr&aacute;s con decretos como el 1546 de 1953 y el 1823 de 1954, en los que el general Gustavo Rojas Pinilla buscaba indultar a los grupos alzados en armas y poder as&iacute; poner fin a la violencia bipartidista que padec&iacute;a el pa&iacute;s.</p>     <p>A finales de los a&ntilde;os ochenta y durante la d&eacute;cada de los noventa, en el mundo comenzaron a buscarse acercamientos entre grupos contendores en los diferentes conflictos perif&eacute;ricos de la Guerra Fr&iacute;a, y &eacute;stos terminaron en: 1) independencias, como el caso de la SWAPO,<sup><a name="s2" href="#2">2</a></sup> en Namibia, 2) reconocimiento de gobiernos establecidos que fueron contestados, como el caso de Angola, con la consolidaci&oacute;n del MPLA<sup><a name="s3" href="#3">3</a></sup> y la desmovilizaci&oacute;n de la Unita,<sup><a name="s4" href="#4">4</a></sup> o Nicaragua, con la desmovilizaci&oacute;n del FMLN,<sup><a name="s5" href="#5">5</a></sup> y 3) armisticios entre naciones, como fue el caso de Eritrea y Etiop&iacute;a.</p>     <p>As&iacute; mismo, en Colombia, a pesar de &quot;las crisis e inestabilidades del orden econ&oacute;mico que incidieron negativamente en la consolidaci&oacute;n de los procesos de reinserci&oacute;n y aportaron condiciones desfavorables para la negociaci&oacute;n con grupos insurgentes&quot; (Alta Consejer&iacute;a para la Reintegraci&oacute;n Social y Econ&oacute;mica de Personas y Grupos Alzados en Armas 2011, 3), se busc&oacute; promulgar leyes para facilitar procesos de negociaci&oacute;n, desarme y desmovilizaci&oacute;n.</p>     <p>Durante la d&eacute;cada de los ochenta el Gobierno empieza a crear un cuerpo de leyes que afianzara los acercamientos con los GAOML.<sup><a name="s6" href="#6">6</a></sup> En ese contexto, durante los gobiernos de Betancur y Barco se promulgan leyes tales como la Ley 35 de 1982, que ofrec&iacute;a por primera vez &quot;beneficios jur&iacute;dicos, programas de rehabilitaci&oacute;n y programas socio-econ&oacute;micos, con programas de tierras, vivienda, cr&eacute;dito y microempresas, salud y educaci&oacute;n y un programa de seguridad&quot; (Alta Consejer&iacute;a para la Reintegraci&oacute;n Social y Econ&oacute;mica de Personas y Grupos Alzados en Armas 2011, 5) o leyes como la 49 de 1985 y la 77 de 1989, en las que se segu&iacute;an &quot;estableciendo alternativas de soluciones normativas para conceder el indulto a los grupos de guerrilla, reconoci&eacute;ndolos como delitos pol&iacute;ticos y ampliando la posibilidad de extender los beneficios a los delitos conexos&quot; (Alta Consejer&iacute;a para la Reintegraci&oacute;n Social y Econ&oacute;mica de Personas y Grupos Alzados en Armas 2011, 5).</p>     <p>Gracias a este marco normativo se estableci&oacute; la base jur&iacute;dica, durante el gobierno de Virgilio Barco, para los acuerdos de paz que se firmaron en a&ntilde;os posteriores con el M-19, en 1990; el EPL,<sup><a name="s7" href="#7">7</a></sup> PRT<sup><a name="s8" href="#8">8</a></sup> y MAQL,<sup><a name="s9" href="#9">9</a></sup> en 1991, y con la CRS<sup><a name="s10" href="#10">10</a></sup> en el mismo a&ntilde;o, y el Frente Francisco Garnica de la CNGSB,<sup><a name="s11" href="#11">11</a> </sup>en 1994<sup><a name="s12" href="#12">12</a></sup> (Alta Consejer&iacute;a para la Reintegraci&oacute;n Social y Econ&oacute;mica de Personas y Grupos Alzados en Armas 2011, 5).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Se evidencia entonces la disposici&oacute;n del Estado colombiano de crear las condiciones necesarias para mantener los acuerdos de los gobiernos anteriores, propiciar di&aacute;logos, y el fortalecimiento de la institucionalidad y la estructura para adelantar procesos de reintegraci&oacute;n.</p>     <p>Tanto las propuestas del Gobierno como su legislaci&oacute;n han ido adapt&aacute;ndose a los cambios en el estado del arte en DDR, creando programas que poco a poco han venido a&ntilde;adiendo propuestas de participaci&oacute;n pol&iacute;tica, acceso a la educaci&oacute;n, salud, formaci&oacute;n vocacional, a un concepto como el DDR, que tradicionalmente ha sido tratado m&aacute;s desde lo militar.</p>     <p>A partir de la Asamblea Nacional Constituyente y la Constituci&oacute;n de 1991, y posteriormente, en iniciativas en pol&iacute;tica econ&oacute;mica y social, comienza a evidenciarse la necesidad del cambio dentro de la estrategia de DDR hacia perspectivas m&aacute;s participativas e integrales.</p>     <p>Tras la firma del Pacto por la Consolidaci&oacute;n de los Procesos de Paz en 1993, se plantea la necesidad de acabar con el enfoque exclusivamente asistencialista del Gobierno y comenzar a pensar en procesos de mayor trascendencia e impacto que tuvieran por objetivo la construcci&oacute;n de entornos de encuentro, reconciliaci&oacute;n, y el impulso de una cultura de convivencia (Alta Consejer&iacute;a para la Reintegraci&oacute;n Social y Econ&oacute;mica de Personas y Grupos Alzados en Armas 2011, 7).</p>     <p>As&iacute; mismo, desde los a&ntilde;os noventa se ha subrayado la importancia de trabajar en temas de prevenci&oacute;n de reclutamiento y utilizaci&oacute;n de ni&ntilde;os, ni&ntilde;as y adolescentes. Para estos fines, el Gobierno apoy&oacute; la creaci&oacute;n de programas de asistencia a ni&ntilde;os, ni&ntilde;as y adolescentes desvinculados, y se le deleg&oacute; el tema al ICBF;<sup><a name="s13" href="#13">13</a></sup> posteriormente se estableci&oacute; mediante el CONPES 3673 de agosto de 2010, &quot;una comisi&oacute;n para la prevenci&oacute;n del reclutamiento de ni&ntilde;os, ni&ntilde;as y adolescentes&quot; (Alta Consejer&iacute;a para la Reintegraci&oacute;n Social y Econ&oacute;mica de Personas y Grupos Alzados en Armas 2011, 7). Una vez cumplen la mayor&iacute;a de edad, estos j&oacute;venes entran a hacer parte de la ACR, la cual ha buscado darles una atenci&oacute;n que atienda sus necesidades y expectativas en calidad de j&oacute;venes.</p>     <p>Con la promulgaci&oacute;n de la Ley 418 de 1997, y su posterior modificaci&oacute;n a trav&eacute;s de la Ley 782 de 2002, se abre una puerta para el di&aacute;logo y se propician acercamientos con los grupos armados organizados al margen de la ley. En 2003, a trav&eacute;s de los decretos 128 y 3360, se modifica la Ley 418, y de igual manera se establece nueva reglamentaci&oacute;n en cuanto a reincorporaci&oacute;n a la sociedad civil. Para 2005, a trav&eacute;s de la Resoluci&oacute;n 513, se establecieron las condiciones para el otorgamiento, la suspensi&oacute;n y p&eacute;rdida de los beneficios que otorga el Programa para la Reincorporaci&oacute;n a la Vida Civil de Personas y Grupos Alzados en Armas, y de esta forma se fue alistando el terreno pol&iacute;tico para la promulgaci&oacute;n de la Ley 975 o ley de Justicia y Paz del mismo a&ntilde;o.</p>     <p><b>2. Proceso actual de DDR</b></p>     <p>Entre 2003 y 2006 el DDR en Colombia fue coordinado por el Programa de Reincorporaci&oacute;n a la Vida Civil (PRVC) a trav&eacute;s de iniciativas de formaci&oacute;n y actividades psicosociales y productivas para los desmovilizados. A diferencia de la atenci&oacute;n anterior, a cargo del DAPRE,<sup><a name="s14" href="#14">14</a></sup> por medio de la Direcci&oacute;n del Programa Presidencial para la Reinserci&oacute;n creado en 1991, el PRVC no tercerizaba la totalidad de funciones de atenci&oacute;n y comenz&oacute; a gestionar directamente el dise&ntilde;o y la implementaci&oacute;n de los procesos con los desmovilizados, a trav&eacute;s de diez Centros de Referencia y Oportunidad (CRO) en varias zonas del pa&iacute;s (Centro Mundial de Investigaci&oacute;n y Capacitaci&oacute;n para la Resoluci&oacute;n de Conflictos 2010, 135).</p>     <p>Cabe resaltar que &quot;durante este periodo (2003-2006), tanto el desmovilizado como su grupo familiar recib&iacute;an asistencia de transici&oacute;n, es decir, alojamiento y manutenci&oacute;n, asistencia econ&oacute;mica, vestuario, salud y seguridad&quot; (Centro Mundial de Investigaci&oacute;n y Capacitaci&oacute;n para la Resoluci&oacute;n de Conflictos 2010, 136)</p>     <p>Entre 2003 y 2006, las personas que se desmovilizaban de manera individual eran atendidas por el Programa de Reincorporaci&oacute;n a la Vida Civil (PRVC), adscrito al Ministerio del Interior y de Justicia. Sin embargo, aquellas que se desmovilizaron de manera colectiva -en ese momento las Autodefensas Unidas de Colombia, que iniciaron un proceso de negociaci&oacute;n con el Gobierno nacional- eran atendidas desde la Oficina del Alto Comisionado para la Paz (OACP). En un primer momento, las dos entidades se centraban en un enfoque orientado hacia la reinserci&oacute;n, donde se brindaban los medios para que las personas sobrevivieran por un tiempo; sin embargo, esta visi&oacute;n no garantiz&oacute; la sostenibilidad del proceso Esta perspectiva no logr&oacute; los resultados esperados, no s&oacute;lo porque el n&uacute;mero de desmovilizados colectivos aument&oacute; de manera acelerada, sino tambi&eacute;n porque la capacidad institucional de ese momento sobrepas&oacute; las funciones de aquellos que eran los responsables de reincorporar a la poblaci&oacute;n desmovilizada. En ese momento, numerosas cr&iacute;ticas tanto del proceso con las AUC como operativas frente a la manera como el programa atend&iacute;a a la poblaci&oacute;n desmovilizada saltaron a la vista, y el proceso demostr&oacute; la falta de planeaci&oacute;n de los actores involucrados.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Dada la coyuntura de ese momento, en 2006, el Gobierno nacional le apost&oacute; a reorientar la pol&iacute;tica y unificar la atenci&oacute;n a la poblaci&oacute;n desmovilizada. Es as&iacute; como se crea en 2006, y mediante el Decreto 3043, la Alta Consejer&iacute;a para la Reintegraci&oacute;n Social y Econ&oacute;mica de Personas y Grupos Alzados en Armas (ACR), que ser&iacute;a la encargada de dise&ntilde;ar y ejecutar la pol&iacute;tica de reintegraci&oacute;n. Varias lecciones de este cambio se pueden analizar. Este giro sirvi&oacute; para cambiar de enfoque y pasar de una perspectiva asistencialista y de corto plazo (reinserci&oacute;n) a una que centrara sus esfuerzos en la sostenibilidad y el desarrollo de competencias de aquellos que le apostaran a un proceso de reintegraci&oacute;n a la vida civil.</p>     <p>Dentro de este marco, en los programas de DDR, y particularmente en la fase de reintegraci&oacute;n, la ACR ha venido ampliando el alcance de sus acciones, conforme a recomendaciones internacionales. Actualmente, &eacute;stos no s&oacute;lo benefician a desmovilizados sino que tambi&eacute;n incluyen estrategias diferenciadas para la atenci&oacute;n de grupos vulnerables, familias y comunidades (Muggah 2008), que se conoce como enfoque hol&iacute;stico o integral del DDR.</p>     <p>En la secci&oacute;n cuarta de este art&iacute;culo se explicar&aacute;n un poco m&aacute;s en detalle las acciones que ha venido desarrollando la ACR y que han sido acompa&ntilde;adas de adopciones legales, tales como la Ley 1424 de 2010, por la cual se dictan disposiciones de justicia transicional que garanticen verdad, justicia y reparaci&oacute;n a las v&iacute;ctimas de desmovilizados de grupos organizados al margen de la ley, se conceden beneficios jur&iacute;dicos, entre otros, buscando as&iacute; fortalecer el enfoque hol&iacute;stico del DDR, y complementando el trabajo de las instituciones del Gobierno con las v&iacute;ctimas y otras poblaciones vulnerables.</p>     <p><b>3. &iquest;D&oacute;nde est&aacute; Colombia con respecto a los IDDRS? (Breve estado del arte de la reintegraci&oacute;n en Colombia)</b></p>     <p>Entre 2004 y 2006, un nuevo Grupo Interagencial de DDR de la ONU (IAWG) lider&oacute; la compilaci&oacute;n de lecciones aprendidas y el establecimiento de pol&iacute;ticas de orientaci&oacute;n y par&aacute;metros en el DDR. En el documento de los Est&aacute;ndares Integrados de DDR de las Naciones Unidas (UNIDDRS) se estipulan directrices que cubren amplios aspectos del DDR (United Nations Inter-Agency Working Group on Disarmament, Demobilization and Reintegration 2010).</p>     <p>Los est&aacute;ndares integrados en DDR de Naciones Unidas (IDDRS), las lecciones aprendidas de los procesos de DDR ya culminados, y los que a&uacute;n est&aacute;n en ejecuci&oacute;n, han sido un insumo de constante referencia para la ACR en el momento de elaborar directrices y desarrollar en Colombia tanto la ruta como la pol&iacute;tica de reintegraci&oacute;n. La ACR busca seguir contemplando las lecciones aprendidas de otros procesos de reintegraci&oacute;n en el mundo, a fin de fortalecer las estrategias para la reintegraci&oacute;n en Colombia, en los retos en temas de reconciliaci&oacute;n, complementariedad con el programa de v&iacute;ctimas y consolidaci&oacute;n de la paz y la convivencia ciudadana.</p>     <p>Desde finales de los a&ntilde;os noventa y la primera d&eacute;cada del siglo XXI, con la vinculaci&oacute;n del Banco Mundial a los procesos en los Balcanes y la creaci&oacute;n del MDRP<sup><a name="s15" href="#15">15</a></sup> en 2002 para la regi&oacute;n de los Grandes Lagos, se empieza a adoptar una visi&oacute;n desagregada del DDR para atender las necesidades espec&iacute;ficas de diversos grupos poblacionales y diferentes agendas de forma simult&aacute;nea. De manera consecuente, con la transici&oacute;n de reinserci&oacute;n a reintegraci&oacute;n y la incorporaci&oacute;n del enfoque hol&iacute;stico o integral dentro de la Pol&iacute;tica de DDR en Colombia, se desarrollaron directrices y estrategias generales que pudieran ser insumos para construir las pol&iacute;ticas y rutas de reintegraci&oacute;n econ&oacute;mica, social, comunitaria, y dem&aacute;s, que el proceso de reintegraci&oacute;n necesite, de acuerdo con sus particularidades y contexto.</p>     <p><b>a. Reintegraci&oacute;n econ&oacute;mica</b></p>     <p>La reintegraci&oacute;n econ&oacute;mica tiene como objetivo que el desmovilizado sea aut&oacute;nomo en la generaci&oacute;n de ingresos de manera sostenible en la legalidad (Centro Mundial de Investigaci&oacute;n y Capacitaci&oacute;n para la Resoluci&oacute;n de Conflictos 2010, 165). Los conflictos armados tienen un impacto devastador en la econom&iacute;a de los pa&iacute;ses, y sus costos en el postconflicto son considerablemente altos. Cuando miles de combatientes se desmovilizan en una econom&iacute;a desgastada por el conflicto y con sectores privados poco desarrollados o considerablemente afectados, se presenta una escasez de oferta de trabajos en el mercado laboral. En este escenario, al no tener mayores oportunidades de integraci&oacute;n en tales espacios laborales, los participantes presentan una alta vulnerabilidad econ&oacute;mica (Herrera, Su&aacute;rez y Thylin 2011, 12-13).</p>     <p>El desempleo se ha considerado como una de las principales causales de retorno a la ilegalidad y reincidencia en actividades criminales, por lo cual, y como se ha reflejado en los procesos de DDR a&uacute;n en curso, la formulaci&oacute;n de programas de reintegraci&oacute;n econ&oacute;mica es una prioridad sine qua non. No obstante, el pago de grandes sumas en el momento de la desmovilizaci&oacute;n es el mecanismo que m&aacute;s cr&iacute;ticas recibe por parte de expertos internacionales. En la actualidad no existe una correlaci&oacute;n entre la entrega de dinero y la activaci&oacute;n de la econom&iacute;a para generar empleo y crecimiento (Knight y Alpaslan 2004).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En ese orden de ideas, y a trav&eacute;s de las lecciones aprendidas, se ha ido demostrando la necesidad de un acompa&ntilde;amiento gradual en la adquisici&oacute;n de competencias laborales y habilidades t&eacute;cnicas, y de manera paralela, un trabajo activo con las comunidades receptoras y el sector privado, con miras a poder fortalecer a la econom&iacute;a local para la recepci&oacute;n de esta poblaci&oacute;n y su respectiva incorporaci&oacute;n. Sin embargo, dicho acompa&ntilde;amiento debe igualmente permitir una gesti&oacute;n propia del desmovilizado en el desarrollo de su actividad econ&oacute;mica y el acceso a ofertas de formaci&oacute;n, dando as&iacute; un incentivo hacia la autonom&iacute;a, es decir, evitando la dependencia del programa de DDR (Tajima 2009).</p>     <p>A pesar de que el tema econ&oacute;mico es uno de los elementos m&aacute;s criticados en el programa de la ACR, cabe mencionar algunos de los logros en la dimensi&oacute;n productiva de las personas en proceso de reintegraci&oacute;n (PPR). A diciembre 31 de 2012, 41.275 PPR se encuentran vinculadas al sistema financiero, mediante la tenencia de cuentas de ahorro o corriente, de las cuales 10.500 se vincularon durante el presente per&iacute;odo del Gobierno nacional. De igual manera, en lo que va transcurrido del gobierno Santos, 11.403 PPR accedieron a programas de Formaci&oacute;n para el Trabajo y 2.571 culminaron de manera satisfactoria el Beneficio de Formaci&oacute;n para el Trabajo, tras acreditar la aprobaci&oacute;n de por lo menos una formaci&oacute;n de m&aacute;s de 200 horas. Asimismo, se desembolsaron 1.375 planes de negocios, que beneficiaron a 1.470 PPR desde agosto de 2010 hasta el 31 de diciembre de 2012.</p>     <p><i>Educaci&oacute;n</i></p>     <p>De acuerdo con los IDDRS, hay tres elementos en educaci&oacute;n que se deben impulsar en programas e iniciativas de reintegraci&oacute;n econ&oacute;mica. En primer lugar, fomentar que los desmovilizados j&oacute;venes retomen la educaci&oacute;n formal que tenga un &eacute;nfasis en nivelarlos con respecto a los j&oacute;venes de su edad, en especial aquellos menores de 15 a&ntilde;os (United Nations Inter-Agency Working Group on Disarmament, Demobilization and Reintegration, 2010). Para el caso colombiano, y como fue mencionado con anterioridad, el ICBF es la entidad encargada de la atenci&oacute;n a desvinculados y la que lidera los procesos de consolidaci&oacute;n de su ruta de vida, en el marco de la garant&iacute;a y la restituci&oacute;n de sus derechos, e incluye la escolarizaci&oacute;n y posterior formaci&oacute;n vocacional (ICBF 2009).</p>     <p>En segundo lugar, recomienda prestar atenci&oacute;n particular al apoyo de participantes j&oacute;venes de g&eacute;nero femenino, para que retomen su proceso de formaci&oacute;n, incluso en el caso de las j&oacute;venes madres cabeza de hogar (United Nations Inter-Agency Working Group on Disarmament, Demobilization and Reintegration 2010). Para esto, desde la ACR se ha buscado adaptar los m&oacute;dulos con un enfoque diferencial de g&eacute;nero, tanto para hombres como mujeres, en el que se trabaje la cuesti&oacute;n de los roles a trav&eacute;s del desarrollo de temas de adaptaci&oacute;n al entorno productivo. Se busca no s&oacute;lo que las mujeres adquieran competencias, sino que con el hombre tambi&eacute;n se trabaje sobre los conceptos de roles en la casa y la estructura de ingresos del hogar.</p>     <p>Por &uacute;ltimo, los IDDRS subrayan la importancia de tener disponibilidad de recursos para el tiempo de formaci&oacute;n de los desmovilizados (United Nations Inter-Agency Working Group on Disarmament, Demobilization and Reintegration 2010). En este tema la ACR no s&oacute;lo tiene los recursos, sino que, a trav&eacute;s del principio de corresponsabilidad, ha buscado vincular diversas instituciones educativas locales, al igual que al Ministerio de Educaci&oacute;n y al SENA, con miras a ampliar las ofertas educativas no s&oacute;lo para la poblaci&oacute;n desmovilizada, sino tambi&eacute;n para familiares y miembros de la comunidad receptora.</p>     <p>Desde el comienzo de los programas de DDR en Colombia, se tiene presente que el tema educativo es fundamental, dado que le apunta a fortalecer las capacidades de las personas en proceso de reintegraci&oacute;n y de sus familias, para alcanzar niveles educativos acordes con un contexto que exige el desarrollo de competencias b&aacute;sicas y la permanencia en entornos productivos. Durante el gobierno Santos, 24.201 PPR estuvieron vinculadas al sistema educativo y 6.646 culminaron de manera satisfactoria el beneficio de gesti&oacute;n en educaci&oacute;n, tras haber alcanzado sus expectativas de formaci&oacute;n acad&eacute;mica (siempre superiores a b&aacute;sica primaria). De igual forma, durante el mismo per&iacute;odo, 8.891 PPR se graduaron de bachilleres y 342 PPR accedieron a educaci&oacute;n superior profesional.</p>     <p><i>Formaci&oacute;n para el trabajo y pr&aacute;cticas</i></p>     <p>Conforme a las recomendaciones en formaci&oacute;n para el trabajo, la ACR busca promover, a trav&eacute;s de sus profesionales en los Centros de Servicios, las formaciones vocacionales seg&uacute;n las necesidades en cada uno de los contextos donde se reintegra el desmovilizado. En adici&oacute;n a lo anterior, a trav&eacute;s de los m&oacute;dulos de la ruta de reintegraci&oacute;n, la ACR identifica la vocaci&oacute;n y las habilidades del participante, y, complement&aacute;ndolo con sus intereses, busca ayudarle a crear un proyecto de vida sostenible, de acuerdo con el contexto y la oferta del lugar donde se reintegra.</p>     <p>Asimismo, la formaci&oacute;n para el trabajo (FPT) est&aacute; supeditada a la oferta institucional del SENA, cuyas formaciones var&iacute;an seg&uacute;n la regi&oacute;n, con base en estudios de mercado y an&aacute;lisis de demanda de fuerza laboral, desempe&ntilde;o econ&oacute;mico de la regi&oacute;n, entre otros.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Todas las formaciones en el SENA son debidamente certificadas y reconocidas en el &aacute;mbito nacional para que el reintegrado pueda acceder a ofertas laborales en todo el pa&iacute;s y para que su formaci&oacute;n sea debidamente reconocida y validada por su empleador.</p>     <p><i>Competencias</i></p>     <p>Aunque en los IDDRS las competencias son incluidas en la reintegraci&oacute;n econ&oacute;mica, la ACR -desde el dise&ntilde;o del Modelo de Atenci&oacute;n Psicosocial para la Paz (MAPAZ)- ha trabajado las competencias desde la Reintegraci&oacute;n Social.</p>     <p>A pesar de que en la actualidad la ruta de reintegraci&oacute;n est&aacute; en proceso de redise&ntilde;o -para implementar mejoras y adaptarse mejor a los retos en convivencia ciudadana, sostenibilidad y reconciliaci&oacute;n con las v&iacute;ctimas y comunidades receptoras-, las competencias desarrolladas en el desmovilizado han adoptado plenamente las recomendaciones de los IDDRS. Dentro de las habilidades que se trabajan con el desmovilizado se incluyen la resoluci&oacute;n pac&iacute;fica de conflictos, relaciones asertivas, proyecci&oacute;n y orientaci&oacute;n al logro, y responsabilidad.</p>     <p>As&iacute; mismo, se fomenta la participaci&oacute;n en capacitaciones adicionales, para adquirir habilidades que puedan complementar sus procesos individuales a trav&eacute;s de otras modalidades de educaci&oacute;n y formaci&oacute;n. Dentro de los temas de ciudadan&iacute;a y de asesor&iacute;a jur&iacute;dica, se les da un acompa&ntilde;amiento en temas de derechos pol&iacute;ticos y responsabilidades jur&iacute;dicas. En este sentido, durante los a&ntilde;os del gobierno Santos, 19.149 PPR han sido capacitadas en DD.HH. y DIH.</p>     <p>Por otro lado, se ha buscado fortalecer los entornos familiares en temas de definici&oacute;n de roles, estructura de ingresos del hogar, mitigaci&oacute;n de violencia intrafamiliar, entre otros. Sin embargo, la reintegraci&oacute;n pol&iacute;tica sigue siendo un reto, que, dentro del ejercicio ciudadano, es uno de los objetivos de fortalecimiento de los m&oacute;dulos de ciudadan&iacute;a que se piensan implementar pr&oacute;ximamente.</p>     <p><i>Roles del sector p&uacute;blico y privado</i></p>     <p>Si bien los IDDRS sugieren la creaci&oacute;n temporal de trabajos con el Gobierno o la incorporaci&oacute;n al servicio p&uacute;blico, cuando las circunstancias lo permitan (United Nations Inter-Agency Working Group on Disarmament, Demobilization and Reintegration 2010, 166), la ACR busca soluciones m&aacute;s sostenibles que el tr&aacute;mite de un trabajo temporal. La ACR da una ayuda monetaria a los participantes por seguir la ruta de reintegraci&oacute;n mientras adquieren competencias para poder emplearse en el mercado laboral o desarrollar iniciativas productivas y planes de negocios sostenibles. Es importante aclarar que el desembolso de dicha ayuda est&aacute; condicionado a la participaci&oacute;n en el 90&#37; de las actividades mensuales (Agencia Colombiana para la Reintegraci&oacute;n de Personas y Grupos Alzados en Armas 2011).</p>     <p>La gesti&oacute;n de trabajos temporales depende fuertemente de la voluntad pol&iacute;tica de las administraciones en curso y mantiene un enfoque asistencialista, donde es la ACR la que debe buscarle trabajo al desmovilizado, enfoque que la ACR ha querido acabar, en la medida en que los desmovilizados son capacitados y adquieren herramientas para vincularse en el mercado laboral de manera permanente y se les generan condiciones para ser competitivos respecto de la poblaci&oacute;n. El cambio o avance radica en que la ACR, a trav&eacute;s de su ruta de reintegraci&oacute;n, busca resaltar que la responsabilidad recae sobre el individuo y su compromiso con su proyecto de vida, y no en los programas o empleos que se puedan gestionar a trav&eacute;s de la ACR.</p>     <p>Con respecto al sector privado, bajo el principio de la corresponsabilidad, la ACR ha venido impulsando la vinculaci&oacute;n de &eacute;ste a trav&eacute;s de voluntariados y pr&aacute;cticas laborales. Igualmente, incentiva al sector privado para que disponga contratos de proveedur&iacute;a, formaci&oacute;n o empleo directo con la poblaci&oacute;n desmovilizada. El marco jur&iacute;dico apoya de manera acorde, con leyes como la 1429 de diciembre de 2010, en la que los empresarios que contratan desmovilizados pueden tener descuentos en los impuestos de renta, en los aportes parafiscales y en otras contribuciones de n&oacute;mina, como parte de los incentivos de la vinculaci&oacute;n de esta poblaci&oacute;n, j&oacute;venes y grupos vulnerables.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Se ha buscado que la poblaci&oacute;n desmovilizada sea integrada a la oferta p&uacute;blica de formaciones y de trabajo, a trav&eacute;s de articulaciones con otras entidades gubernamentales nacionales, regionales y locales.</p>     <p>Conforme a las recomendaciones de los IDDRS, la ACR contempla en la resoluci&oacute;n 163 que los desmovilizados que cumplan con determinados requisitos pueden acceder a beneficios de est&iacute;mulo econ&oacute;mico para proyectos productivos, formaci&oacute;n superior o adquisici&oacute;n de vivienda (Agencia Colombiana para la Reintegraci&oacute;n de Personas y Grupos Alzados en Armas 2011). Dicho est&iacute;mulo no es un pr&eacute;stamo sino un desembolso, tal y como lo recomiendan los IDDRS, proceso que es acompa&ntilde;ado por los profesionales reintegradores, con vistas a dar la asesor&iacute;a necesaria al desmovilizado en los procedimientos para acceder a dichos beneficios.</p>     <p><b>b. Reintegraci&oacute;n social</b></p>     <p>La reintegraci&oacute;n social de los desmovilizados es el eje principal de un proceso de reintegraci&oacute;n que busca el retorno de esta poblaci&oacute;n a la vida civil, la no repetici&oacute;n de actos de violencia y la no reincidencia en la ilegalidad (Centro Mundial de Investigaci&oacute;n y Capacitaci&oacute;n para la Resoluci&oacute;n de Conflictos 2010, 147).</p>     <p>Dentro de los objetivos de la reintegraci&oacute;n social, se pretende mitigar los impactos negativos derivados de la guerra promoviendo a su vez el desarrollo humano y fortaleciendo espacios para la reparaci&oacute;n y, por ende, previniendo causantes de violencia futura (Annan y Cutter Patel 2009).</p>     <p>La reintegraci&oacute;n social en los diferentes casos de DDR en el mundo ha mostrado depender de varios factores, tales como la duraci&oacute;n del conflicto, el tiempo de permanencia en los grupos armados, el rol dentro del grupo armado, los cambios y efectos de la violencia en la comunidad durante el tiempo de las hostilidades y la reintegraci&oacute;n econ&oacute;mica como catalizador en el proceso de reintegraci&oacute;n a la vida y las actividades cotidianas del entorno comunitario. De igual manera, el rol de la familia como principal n&uacute;cleo receptor, y el restablecimiento de redes formales e informales con amistades, familiares, y dem&aacute;s, han probado ser un elemento facilitador de dicha reintegraci&oacute;n en la comunidad (Herrera, Su&aacute;rez y Thylin 2011).</p>     <p>&quot;En muchos contextos en los cuales se han implementado programas de DDR, las patolog&iacute;as psiqui&aacute;tricas m&aacute;s comunes de los excombatientes, como tambi&eacute;n los s&iacute;ntomas psicol&oacute;gicos provenientes de la guerra y sus malestares psicosociales, se han desconocido o ignorado por completo, ya que como se mencion&oacute; anteriormente, la salud mental ha sido asimilada como un eje perif&eacute;rico de la salud f&iacute;sica, cuyas consecuencias no son tomadas en cuenta con prudencia&quot; (Alta Consejer&iacute;a para la Reintegraci&oacute;n Social y Econ&oacute;mica de Personas y Grupos Alzados en Armas 2009, 40). En ese orden de ideas, la reintegraci&oacute;n social y psicosocial no puede ni debe estar desligada del proceso de reconstrucci&oacute;n postconflicto tanto para desmovilizados como para la comunidad.</p>     <p>Siguiendo en esta misma direcci&oacute;n, es pertinente agregar que el estado del arte en reintegraci&oacute;n social apunta cada vez m&aacute;s a intervenciones -no s&oacute;lo psicosociales- cuyos m&eacute;todos fortalezcan tambi&eacute;n a la comunidad como ente receptor de los desmovilizados (Annan y Cutter Patel 2009); recordando que cada conflicto tiene sus particularidades y que el perfil de los excombatientes cambia, al igual que las necesidades. Este enfoque de reintegraci&oacute;n social cuenta con la comunidad, su cultura y contextos, siendo as&iacute; m&aacute;s efectivo que la implementaci&oacute;n de un &uacute;nico modelo psicol&oacute;gico o de programas desarticulados de las pol&iacute;ticas de salud y educaci&oacute;n del Gobierno.</p>     <p><i>Distribuci&oacute;n de tierra, derechos de propiedad, y el reasentamiento</i></p>     <p>A diferencia de otros procesos de DDR, en el caso colombiano, los participantes en el proceso de reintegraci&oacute;n no hacen parte de los programas de restituci&oacute;n de tierras estipulado por la Ley 1448 de 2011, tambi&eacute;n conocida como Ley de V&iacute;ctimas. En el t&iacute;tulo 1, cap&iacute;tulo 3, par&aacute;grafo 2, establece que &quot;Los miembros de los grupos armados organizados al margen de la ley no ser&aacute;n considerados v&iacute;ctimas, salvo en los casos en los que los ni&ntilde;os, ni&ntilde;as o adolescentes hubieren sido desvinculados del grupo armado organizado al margen de la ley siendo menores de edad&quot; (Ministerio del Interior y de Justicia 2011, 20).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Sin embargo, se hace la salvedad que, conforme al mismo par&aacute;grafo, se reconoce que &quot;el o la c&oacute;nyuge, compa&ntilde;ero o compa&ntilde;era permanente, o los parientes de los miembros de grupos armados organizados al margen de la ley ser&aacute;n considerados como v&iacute;ctimas directas por el da&ntilde;o sufrido en sus derechos en los t&eacute;rminos del presente art&iacute;culo&quot; (Ministerio del Interior y de Justicia 2011, 20).</p>     <p>Retomando la Ley de V&iacute;ctimas citada en los dos p&aacute;rrafos anteriores, y dado que el mandato de la ACR exclusivamente se enfoca en la reintegraci&oacute;n, el tema de distribuci&oacute;n de tierra no hace parte de la ruta ni de la pol&iacute;tica de reintegraci&oacute;n.</p>     <p>Por otro lado, en lo que corresponde al tema del reasentamiento, el programa de la ACR tiene una cobertura de todo el territorio nacional a trav&eacute;s de veintinueve centros de servicios, de los cuales uno es m&oacute;vil, para poder acceder a lugares remotos donde residen participantes, facilitando as&iacute; el reasentamiento de los desmovilizados en lugares donde hayan desarrollado procesos de arraigo o donde hayan escogido rehacer su vida en la legalidad, sin dejar de recibir atenci&oacute;n institucional.</p>     <p><i>Cohesi&oacute;n social y reconciliaci&oacute;n-construcci&oacute;n de paz</i></p>     <p>A trav&eacute;s de la ruta de reintegraci&oacute;n se busca que el desmovilizado se convierta en agente positivo de cambio en su entorno. Igualmente, los IDDRS recomiendan la creaci&oacute;n de cohesi&oacute;n entre los desmovilizados y la comunidad receptora, y la destacan como un paso esencial dentro del proceso, a pesar de que en un comienzo las relaciones no sean &quot;normales&quot; (United Nations Inter-Agency Working Group on Disarmament, Demobilization and Reintegration 2010, 167).</p>     <p>Es ante este reto que, como se desarrollar&aacute; m&aacute;s adelante, la ACR ha ideado y ejecutado un modelo de reintegraci&oacute;n basado en comunidades, donde no s&oacute;lo se hace trabajo con el individuo sino tambi&eacute;n con sus familias y con las comunidades receptoras. La ACR busca fortalecer entornos de recepci&oacute;n a trav&eacute;s de iniciativas para que el impacto de las acciones con desmovilizados aporte al bien com&uacute;n de las comunidades donde llega la poblaci&oacute;n desmovilizada.</p>     <p>Con la promulgaci&oacute;n de la Ley 1424 de 2010, se establece que los desmovilizados deb&iacute;an desarrollar actividades de servicio social dentro de su ruta. La ACR ha liderado la apertura de espacios para la puesta en marcha de dichas actividades, con el objetivo de buscar que &eacute;stas aporten en procesos de desarrollo comunitario que a su vez permitan a los participantes el fortalecimiento de sus competencias ciudadanas y personales y las capacidades intelectuales, para poder as&iacute; generar condiciones de convivencia arm&oacute;nica en las comunidades que los acogen (Alta Consejer&iacute;a para la Reintegraci&oacute;n Social y Econ&oacute;mica de Personas y Grupos Alzados en Armas 2011, 6).</p>     <p>Conforme a los IDDRS, la ACR abarca el tema de la reconciliaci&oacute;n y la construcci&oacute;n de paz. Sin embargo, es importante resaltar que la ACR no s&oacute;lo trabaja la reconciliaci&oacute;n desde actividades focales y pilotos exitosos que se desarrollan actualmente, sino que a su vez la incorpora de manera transversal a lo largo de la ruta psicosocial del desmovilizado. Durante lo recorrido del gobierno Santos, 26.617 PPR se vincularon al m&oacute;dulo preparatorio para escenarios de reconciliaci&oacute;n</p>     <p><i>Derechos humanos</i></p>     <p>En todo proceso de DDR el tema de los derechos humanos es esencial de abordar, en especial para una adecuada reparaci&oacute;n de v&iacute;ctimas de cr&iacute;menes de guerra. Si bien la ACR no cuenta dentro de su programa con desmovilizados vinculados a cr&iacute;menes de lesa humanidad, es importante aclarar que &eacute;stos son procesados por la Justicia Transicional establecida por la Ley 975 de 2005.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>No obstante, la ACR s&iacute; incluye el tema de los Derechos Humanos como parte de la ruta de reintegraci&oacute;n, al considerar que es un elemento fundamental para el correcto ejercicio de la ciudadan&iacute;a en la legalidad por parte de los desmovilizados, que es el objetivo principal del proceso.</p>     <p><i>Reeducaci&oacute;n para la vida civil</i></p>     <p>Los IDDRS hacen &eacute;nfasis en que la reeducaci&oacute;n para el retorno a la vida civil es el motor de un proceso de reintegraci&oacute;n, donde el desmovilizado debe prepararse para retornar a la vida civil y las actividades cotidianas, y, por otro lado, para hacer un trabajo con las comunidades receptoras y evitar o anticipar los posibles conflictos y dificultades que puede implicar un programa de reintegraci&oacute;n. Para esto, la ACR ha dise&ntilde;ado unos m&oacute;dulos dentro de la ruta psicosocial, para proveer al desmovilizado y a sus familias de las competencias necesarias.</p>     <p>As&iacute;, a trav&eacute;s de su modelo de atenci&oacute;n psicosocial para la paz (MAPAZ), la ACR desarrolla competencias y habilidades en la PPR y su entorno pr&oacute;ximo (Unidad de Reintegracion Social 2011).</p>     <p><i>J&oacute;venes</i></p>     <p>De acuerdo con los IDRRS, la poblaci&oacute;n joven tiene necesidades y ambiciones espec&iacute;ficas que deben ser atendidas de manera especial para garantizar una sostenibilidad de su reintegraci&oacute;n (United Nations Inter-Agency Working Group on Disarmament, Demobilization and Reintegration 2010, 167). La ACR atiende desmovilizados mayores de 18 a&ntilde;os, dado que los j&oacute;venes menores de edad son catalogados como desvinculados y, en calidad de v&iacute;ctimas, reciben una atenci&oacute;n espec&iacute;fica a trav&eacute;s del ICBF.</p>     <p>Aunque la ACR viene atendiendo a la poblaci&oacute;n joven mayor de 18 a&ntilde;os a trav&eacute;s del modelo de reintegraci&oacute;n psicosocial, sigue siendo un reto poder extender esta visi&oacute;n en temas productivos, dentro del marco de la reintegraci&oacute;n econ&oacute;mica de la poblaci&oacute;n joven, para la cual a&uacute;n no existen programas diferenciados que atiendan sus necesidades espec&iacute;ficas como grupo etario.</p>     <p>Los IDDRS resaltan que se debe dar vocer&iacute;a a los j&oacute;venes en la toma de decisiones de los programas de reintegraci&oacute;n (United Nations Inter-Agency Working Group on Disarmament, Demobilization and Reintegration 2010, 168). Aunque para la ACR han sido de gran importancia la retroalimentaci&oacute;n de los participantes y sus recomendaciones, y si bien &eacute;stas han sido insumo para algunos de los cambios que se han venido implementando, no se ha creado un espacio exclusivo para la vocer&iacute;a de la poblaci&oacute;n joven desmovilizada.</p>     <p>As&iacute; mismo, los IDDRS sugieren que el trabajo conjunto con organizaciones sociales de base juveniles puede ser un punto focal para la formaci&oacute;n de &eacute;stos y para el desarrollo de actividades en pro de la empleabili-dad (United Nations Inter-Agency Working Group on Disarmament, Demobilization and Reintegration 2010, 168). El trabajo con comunidades ha buscado vincular y fortalecer este tipo de organizaciones, tambi&eacute;n dentro del marco de la prevenci&oacute;n temprana del reclutamiento. No obstante, la ACR sigue con el inmenso reto de fortalecer a&uacute;n m&aacute;s los v&iacute;nculos con la sociedad civil, dentro del principio de la corresponsabilidad.</p>     <p><b>c.  Reintegraci&oacute;n comunitaria</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Durante los &uacute;ltimos a&ntilde;os, los procesos de reintegraci&oacute;n comunitaria<sup><a name="s16" href="#16">16</a> </sup>&quot; han tomado mayor relevancia puesto que se ha entendido que los excombatientes regresan a entornos sociales extremadamente dif&iacute;ciles, en los que es muy probable que se les perciba simplemente como victimarios y no como sujetos que pueden contribuir al impulso del desarrollo comunitario&quot; (Herrera, Su&aacute;rez y Thylin 2011, 21).</p>     <p>El enfoque de reintegraci&oacute;n comunitaria promueve procesos de convivencia y reconciliaci&oacute;n en comunidades receptoras, por medio de intervenciones con actores estatales (departamentales y municipales), actores comunitarios, v&iacute;ctimas y desmovilizados, entre otros (Herrera, Su&aacute;rez y Thylin 2011, 22-23).</p>     <p>&quot;En el marco de la Pol&iacute;tica de Reintegraci&oacute;n Colombiana se tiene un enfoque de Reintegraci&oacute;n Comunitaria que busca la restauraci&oacute;n de la confianza entre actores de la comunidad y entre la comunidad y el Estado&quot; (Herrera, Su&aacute;rez y Thylin 2011, 22). Lo anterior se logra tan s&oacute;lo mediante el fomento y fortalecimiento de espacios de encuentro entre los desmovilizados y las comunidades receptoras, en el marco de din&aacute;micas de deliberaci&oacute;n de asuntos p&uacute;blicos en torno a la construcci&oacute;n de consensos y el pleno ejercicio de la ciudadan&iacute;a tanto por parte del desmovilizado como de los otros miembros de la comunidad (Herrera, Su&aacute;rez y Thylin 2011, 22).</p>     <p>Para que un excombatiente pueda en verdad reintegrarse en la comunidad es preciso que la instituci&oacute;n que implementa el programa de reintegraci&oacute;n y el excombatiente que participa en el programa conozcan de primera mano las necesidades prioritarias de la comunidad. &quot;Equiparando las necesidades del individuo a las necesidades de la comunidad receptora se puede hacer la diferencia entre un participante que se vuelve un ciudadano activo de una comunidad y un individuo al que le resulta dif&iacute;cil adaptarse a normas de convivencia y participaci&oacute;n&quot; (Herrera, Su&aacute;rez y Thylin 2011, 22). Este tipo de diferencias puede desembocar en din&aacute;micas de reincidencia de los excombatientes. Adem&aacute;s, el enfoque comunitario permite crear espacios &quot;para sensibilizar a las comunidades a recibir los excombatientes, reducir prejuicios injustificados y ayudar a enfrentar traumas&quot; (Gleichman, Odenwald, Steenken y Wilkinson 2004, 72).</p>     <p>Aunque dentro de los IDDRS no existe una secci&oacute;n espec&iacute;fica para la reintegraci&oacute;n comunitaria, &eacute;sta se encuentra repartida en los diferentes &iacute;tems de reintegraci&oacute;n econ&oacute;mica y social de los IDDRS, haciendo especial &eacute;nfasis en los temas de j&oacute;venes, reconciliaci&oacute;n y cohesi&oacute;n social.</p>     <p>Para la ACR este tema ha tenido gran relevancia, pues le apunta a garantizar un proceso de reintegraci&oacute;n sostenible. Prueba de ello, en el &uacute;ltimo a&ntilde;o, 505.000 horas fueron aportadas por 6.312 PPR en acciones de servicios social para mejorar las condiciones de vida de las comunidades. De igual manera, se realizaron 41 intervenciones comunitarias, que beneficiaron a 9.126 personas, distribuidas entre comunidad, familia y PPR. Estas intervenciones se desarrollaron en veinti&uacute;n departamentos y cuarenta municipios, y se llevaron a cabo treinta intervenciones para la prevenci&oacute;n del reclutamiento de NNAJ,<sup><a name="s17" href="#17">17</a></sup> &quot;Mambr&uacute; No Va a la Guerra, Este es Otro Cuento&quot;, que beneficiaron directamente a 360 actores institucionales, 450 actores comunitarios y 600 NNAJ.</p>     <p><b>d. Culminaci&oacute;n responsable</b></p>     <p>El colapso del proceso de paz en Liberia en 1999 fue el ejemplo claro de las consecuencias de un proceso de DDR r&aacute;pido en el que hubo poco esfuerzo institucional para mantener y hacer cumplir los compromisos a los que se lleg&oacute; en los Acuerdos de Paz de Abuya (McEvoy y Shirlow2009). Acelerar la culminaci&oacute;n de un proceso de DDR sin buscar una sosteni-bilidad y la superaci&oacute;n de la situaci&oacute;n de vulnerabilidad puede llegar a coyunturas tales como la salvadore&ntilde;a, donde, tras veinte a&ntilde;os de desmovilizaci&oacute;n del Frente Farabundo Mart&iacute; (FMLN), el 65&#37; de las personas que entraron en el programa de reintegraci&oacute;n est&aacute;n viviendo en condiciones de pobreza extrema, 22&#37; en condiciones de pobreza -para un total de 87&#37;- y tan s&oacute;lo el 13&#37; por encima de la l&iacute;nea de pobreza (Presidencia de la Rep&uacute;blica de El Salvador 2012).</p>     <p>Debido a las particularidades de cada proceso, no existen un par&aacute;metro temporal o criterios espec&iacute;ficos que determinen la culminaci&oacute;n de un proceso de DDR por parte del individuo. En este orden de ideas, dicho criterio suele quedar en manos del Gobierno, y se basa en factores como la duraci&oacute;n del conflicto, los recursos disponibles para el proceso de DDR, la cantidad de desmovilizados, entre otros.</p>     <p>Algo que s&iacute; es claro es que el desarme y la desmovilizaci&oacute;n de los excombatientes no son suficientes para garantizar un adecuado retorno a la vida civil (Gear 2002), en especial cuando las circunstancias pol&iacute;ticas y sociales no se modifican para dicho efecto, generando as&iacute; un escenario inestable que amenaza la eficiencia de todo proceso de DDR.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La experiencia irlandesa evidencia que, tras los Acuerdos de Belfast, no hab&iacute;a un esquema detallado de desmovilizaci&oacute;n y reintegraci&oacute;n de excombatientes y que, en primera instancia, simplemente se opt&oacute; por un programa acelerado para liberar a los prisioneros pol&iacute;ticos. Al no haber un programa gubernamental que apoyara la reinserci&oacute;n y reintegraci&oacute;n, tanto las personas liberadas de prisi&oacute;n como los desmovilizados se encontraron con grandes obst&aacute;culos ante su reintegraci&oacute;n (Rolston 2007). El restablecimiento de sus relaciones cotidianas, incluso dentro de sus familias, fue un proceso lleno de dificultades ante la ausencia de un acompa&ntilde;amiento psicosocial y comunitario, que tan s&oacute;lo surgir&iacute;a por iniciativa propia de los afectados, con la creaci&oacute;n del CFNI.<sup><a name="s18" href="#18">18</a></sup></p>     <p>Las experiencias en &Aacute;frica en pa&iacute;ses como Sud&aacute;frica, Angola, Mozambique y Zimbabue (Willett 1998) evidenciaron que las desmovilizaciones y la respectiva culminaci&oacute;n del proceso deben ser planeadas para no sobrecargar a la comunidad receptora con una gran cantidad de excombatientes que, ante el pobre seguimiento psicosocial y carencia de programas de formaci&oacute;n para el trabajo, se convierten en reclutas potenciales para el crimen organizado y grupos de mercenarios que, en el caso de &Aacute;frica, fueron catalizadores de conflictos en pa&iacute;ses vecinos.</p>     <p>Colombia, a trav&eacute;s de la ACR, busca adoptar los aprendizajes de los casos anteriormente descritos, y por eso se ha implementado un programa de reintegraci&oacute;n integral que se desarrolla en un tiempo m&aacute;ximo de seis a&ntilde;os y medio, con el que se pretende dar competencias tanto al desmovilizado como a sus familias y comunidades receptoras. De esta manera, se genera el escenario adecuado para cumplirles a las v&iacute;ctimas con el compromiso de la no repetici&oacute;n de hechos violentos por parte de estos desmovilizados.</p>     <p>En la medida en que la ACR ha tenido un proceso debidamente respaldado por el CONPES 3554, el Plan de Nacional de Desarrollo 2010-2014, entre otros, ha pasado de ser un programa del Gobierno a una pol&iacute;tica de Estado. De esta manera, se ha garantizado la solvencia econ&oacute;mica para adaptar el programa a sus necesidades y no acelerar las culminaciones por presiones de terceros, como se ha dado en otros procesos alrededor del mundo. As&iacute; mismo, se ha dise&ntilde;ado una estrategia de monitoreo y evaluaci&oacute;n que contar&aacute; con recursos humanos y financieros para hacer el debido seguimiento a las culminaciones y poder medir el impacto del proceso de DDR, gran ausente o elemento deficiente en otros programas de DDR existentes o ya finalizados.</p>     <p>Soportado en todo lo anterior, el pasado 19 de junio del presente a&ntilde;o, con la expedici&oacute;n de la resoluci&oacute;n 0288 de 2012, culmin&oacute; la ruta de reintegraci&oacute;n el primer desmovilizado, en Bucaramanga (Agencia Colombiana para la Reintegraci&oacute;n de Personas y Grupos Alzados en Armas 2012), y se espera que cerca de mil desmovilizados hayan culminado a 31 de diciembre de 2012.</p>     <p><b>Conclusi&oacute;n</b></p>     <p>Retomando que el DDR es un concepto en evoluci&oacute;n, el caso colombiano aporta a su desarrollo a trav&eacute;s de sus buenas pr&aacute;cticas y consolidaci&oacute;n de un enfoque hol&iacute;stico o integral que, aun sin un cese total de hostilidades, permite comenzar a cimentar un proceso de paz y llegar al momento actual de consolidaci&oacute;n de tales esfuerzos.</p>     <p>Si bien algunos procesos de DDR se han enfocado exclusivamente en la poblaci&oacute;n desmovilizada, el caso colombiano sigue evidenciando la importancia del desarrollo de programas de mayor cobertura que permitan atenci&oacute;n y seguimiento a las familias de los desmovilizados y a las comunidades receptoras, todo esto enmarcado en un concepto inclusivo de desarrollo comunitario. La praxis internacional ha mostrado que reintegrar personas a la pobreza no es una estrategia sostenible y es la causa de la reactivaci&oacute;n de conflictos (Babiker y  &Ouml;zerdem 2003).</p>     <p>Una reintegraci&oacute;n exitosa normalmente es invisible o est&aacute; mimetizada en la cotidianidad de la comunidad, en la medida en que el desmovilizado se convierte en un ciudadano m&aacute;s; por ende, aunque en la reintegraci&oacute;n comunitaria no se muestran ostensibles resultados medi&aacute;ticos como en otros programas, no implica que no sea un m&eacute;todo exitoso. Actualmente no existe, de manera consolidada y finalizada, un proceso en el que se haya desarrollado un nivel de sincron&iacute;a suficiente entre la institucionalidad p&uacute;blica, actores sociales del sector privado y las comunidades receptoras que haya permitido una cohesiva reintegraci&oacute;n de desmovilizados, seg&uacute;n los par&aacute;metros &oacute;ptimos descritos por los IDDRS (Molloy 2008).</p>     <p>La experiencia internacional deja como lecci&oacute;n la importancia de la facilitaci&oacute;n de la reintegraci&oacute;n a trav&eacute;s de asistencia psicosocial, formaci&oacute;n para el trabajo, proyectos de impacto comunitario y formaci&oacute;n acad&eacute;mica, como fue ratificado en los Acuerdos de Belfast, en el caso de Irlanda del Norte (Rolston 2007), por citar un ejemplo. En el caso irland&eacute;s, se recalca que debe haber un compromiso institucional con la reintegraci&oacute;n para apoyar de manera oficial estas iniciativas, que en el caso irland&eacute;s pudieron haber sido de mayor impacto y exitosas tanto para los desmovilizados y liberados como para la comunidad receptora, si el tema se hubiese incluido como prioridad para el Gobierno.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El establecimiento de una pol&iacute;tica y de un programa gubernamental de reintegraci&oacute;n ha mostrado ser un elemento de respaldo al proceso de DDR, que, en el caso de Irlanda del Norte, pudo haber potenciado y robustecido las iniciativas privadas de reconciliaci&oacute;n y reconstrucci&oacute;n de capital social.</p>     <p>En el caso colombiano, reconocer la necesidad de reconstruir el tejido social y de implementar programas de desarrollo comunitario no es la admisi&oacute;n de un Estado fallido como Somalia o Hait&iacute; sino el reconocimiento de elementos esenciales que deben ser respaldados por el Gobierno para garantizar la sostenibilidad y consolidaci&oacute;n de un proceso de paz.</p>     <p>Por otro lado, la implementaci&oacute;n de programas para la formaci&oacute;n para el trabajo no debe ser vista dentro del marco del DDR como una alternativa econ&oacute;mica m&aacute;s, al igual que el apoyo a las iniciativas productivas y proyectos de microempresas (&Ouml;zerdem 2004). La formaci&oacute;n para el trabajo tiene un papel fundamental y da sus frutos s&oacute;lo cuando hay una intervenci&oacute;n del Gobierno en la b&uacute;squeda de afianzar el v&iacute;nculo con el sector privado, en especial con las PYMES, que tradicionalmente no son muy activas en los procesos de DDR pero s&iacute; son un factor crucial en zonas rurales y ciudades peque&ntilde;as.</p>     <p>El enfoque de la ACR busca, a trav&eacute;s de su ruta (econ&oacute;mica, social, comunitaria), que el desmovilizado est&eacute; en condiciones de ejercer plenamente su ciudadan&iacute;a, siendo un factor constructivo de convivencia y desarrollo en el entorno en el que habita, y no, simplemente, un ser marginado que no aporta a su comunidad, aunque no delinca. Entonces, limitar el &eacute;xito de la reintegraci&oacute;n a la no reincidencia criminal ser&iacute;a limitar el potencial efecto e impacto de la Pol&iacute;tica de Reintegraci&oacute;n.</p>     <p>Finalmente, es importante resaltar que, aunque en el documento se evidencia que los avances en materia de DDR seg&uacute;n los IDDRS han sido considerables en la concepci&oacute;n del marco estrat&eacute;gico de la reintegraci&oacute;n y la proyecci&oacute;n al logro en la ruta de los participantes, sin embargo, quedan algunos retos, principalmente en lo que respecta a la complementariedad con el tema de v&iacute;ctimas y la contribuci&oacute;n a la verdad y la construcci&oacute;n de memoria hist&oacute;rica, y la superaci&oacute;n de la situaci&oacute;n de vulnerabilidad de forma sostenible. Los impactos de la Pol&iacute;tica de Reintegraci&oacute;n comenzar&aacute;n a ser m&aacute;s evidentes a medida que los desmovilizados sigan culminando la ruta y reintegr&aacute;ndose de forma plena a la sociedad de manera sostenible en la legalidad, y se comience a ver tambi&eacute;n el efecto de la Pol&iacute;tica de Reintegraci&oacute;n en temas como la superaci&oacute;n de la pobreza y la convivencia ciudadana.</p>     <p>Asimismo, con la aprobaci&oacute;n del Marco Legal para la Paz se abre una nueva puerta para la desmovilizaci&oacute;n colectiva de las FARC y el ELN, reto para el cual la ACR debe comenzar a prepararse en cuanto a la adaptaci&oacute;n de la ruta y el fortalecimiento de temas como la reintegraci&oacute;n pol&iacute;tica, as&iacute; como la capacidad institucional para estar preparados, junto con el resto de la institucionalidad p&uacute;blica, para hacerle frente a la situaci&oacute;n y evitar cometer los errores del comienzo de este proceso de desmovilizaci&oacute;n.</p>     <p><b>Retos pendientes y lecciones aprendidas de los procesos de DDR y la implementaci&oacute;n de la Pol&iacute;tica de Reintegraci&oacute;n</b></p>     <p>Estas lecciones aprendidas involucran un sinn&uacute;mero de retos y desaf&iacute;os respecto a lo que debe hacer el Estado en su conjunto. Dados los contextos sociales, pol&iacute;ticos y econ&oacute;micos por los que Colombia atraviesa, esta labor no es f&aacute;cil. Las problem&aacute;ticas estructurales de los lugares donde las personas desmovilizadas deben reintegrarse y los vac&iacute;os institucionales existentes generan mayores esfuerzos para las entidades encargadas del tema.</p>     <p>Durante los &uacute;ltimos a&ntilde;os, varias son las lecciones que se pueden obtener de este proceso. Algunas servir&aacute;n de ruta para pr&oacute;ximas negociaciones; otras, por el contrario, requieren la puesta en marcha de acciones espec&iacute;ficas para saber si pueden llegar a ser efectivas, seg&uacute;n las condiciones que se est&eacute;n presentando.</p>     <p><b>Los vac&iacute;os en la institucionalidad encargada de la pol&iacute;tica de reintegraci&oacute;n deben superarse a tiempo, con planeaci&oacute;n y coordinaci&oacute;n interinstitucional. </b>Desde 2003 hasta la fecha, varios han sido los cambios en la institucionalidad responsable de reintegrar a la poblaci&oacute;n desmovilizada en el pa&iacute;s. Esto ha tra&iacute;do vac&iacute;os institucionales producto de la poca coordinaci&oacute;n y falta de planeaci&oacute;n de los entes nacionales con los gobiernos locales. Sin embargo, las lecciones de estas dificultades han permitido identificar los errores y trabajar para la b&uacute;squeda de soluciones. La creaci&oacute;n en 2006, mediante el Decreto 3043, de la Alta Consejer&iacute;a para la Reintegraci&oacute;n Social y Econ&oacute;mica de Personas y Grupos Alzados en Armas (ACR) sirvi&oacute; para cambiar de enfoque y pasar de una perspectiva asistencialista y de corto plazo (reinserci&oacute;n) a una que centrara sus esfuerzos en la sostenibilidad y el desarrollo de competencias de aquellos que le apostaran a un proceso de reintegraci&oacute;n a la vida civil.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Pero sin duda, uno de los grandes aciertos de ese momento fue el hecho de formalizar, a trav&eacute;s del documento CONPES 3554 de 2008, la Pol&iacute;tica Nacional de Reintegraci&oacute;n Social y Econ&oacute;mica para Personas y Grupos Armados Ilegales. La publicaci&oacute;n de este CONPES dej&oacute; vislumbrar que siempre ser&aacute; necesario que la pol&iacute;tica de reintegraci&oacute;n y su marco general, una pol&iacute;tica de paz, tengan un car&aacute;cter estatal.</p>     <p><b>La participaci&oacute;n de los gobiernos locales garantiza mayor compromiso y legitimidad frente a los resultados de la pol&iacute;tica de reintegraci&oacute;n. </b>Durante los &uacute;ltimos diez a&ntilde;os, especialmente desde 2003, cuando comenz&oacute; el proceso de negociaci&oacute;n con las Autodefensas Unidas de Colombia, no se contaba con una pol&iacute;tica de reintegraci&oacute;n apropiada y reconocida que permitiera la participaci&oacute;n de la institucionalidad p&uacute;blica y el sector privado, pero sobre todo de los gobiernos locales. Estas autoridades quedaron, en un principio, rezagadas frente a lo que el Gobierno nacional trabajaba desde el nivel central.</p>     <p>Hoy por hoy, y con los cambios institucionales que se han venido dando, se reconoce que el trabajo con los entes territoriales es clave para llevar a cabo las actividades y los programas ofrecidos por el proceso de reintegraci&oacute;n. Es necesario seguir fortaleciendo estos v&iacute;nculos, dado que la poblaci&oacute;n desmovilizada se reintegra en todo el territorio nacional y la participaci&oacute;n de las entidades territoriales garantiza en buena parte el acceso y la calidad de servicios b&aacute;sicos como salud y educaci&oacute;n. Sin embargo, la concepci&oacute;n de la pol&iacute;tica de reintegraci&oacute;n sigue siendo <i>top-down, </i>y es necesario un cambio en este aspecto para lograr la apropiaci&oacute;n esperada y fortalecer los v&iacute;nculos con los gobiernos y actores locales.</p>     <p><b>Los cambios en la normatividad deben ser claros y precisos, especialmente con la poblaci&oacute;n en proceso de reintegraci&oacute;n y las v&iacute;ctimas. </b>Los cambios normativos que se han venido dando en el transcurso de la &uacute;ltima d&eacute;cada, y que han regulado el proceso de DDR en Colombia en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, han generado un sinn&uacute;mero de cr&iacute;ticas e incertidumbres en toda la sociedad colombiana, pero sobre todo en la poblaci&oacute;n en proceso de reintegraci&oacute;n. El continuo cambio en las reglas recorta las opciones reales de aquellos que quieren dejar las armas.</p>     <p>El gran n&uacute;mero de instrumentos normativos y sus cambios deben ser tenidos en cuenta para pr&oacute;ximos procesos de negociaci&oacute;n. Especialmente porque la claridad y la precisi&oacute;n frente a los beneficios, servicios penas y/ o castigos pueden ayudar a motivar desmovilizaciones, aumentar la confianza en el Estado, legitimar el proceso de reintegraci&oacute;n y posicionar no s&oacute;lo a la ACR sino a las entidades involucradas en este proceso. De igual manera, si la estrategia jur&iacute;dica del proceso de DDR es exitosa, ser&aacute; mayor la probabilidad de mitigar la reincidencia de la poblaci&oacute;n desmovilizada, el reclutamiento por parte de grupos armados y/o delincuenciales y el reacomodamiento de estructuras ilegales. De esta manera, se podr&iacute;a crear un ambiente favorable para la implementaci&oacute;n de la pol&iacute;tica de reintegraci&oacute;n, pues el Estado definir&iacute;a desde el principio las reglas para el avance del proceso dentro de un marco normativo que no est&aacute; sujeto a cambios tan diversos.</p>     <p><b>Reintegrar en condiciones de pobreza y contextos de inseguridad disminuye la probabilidad de generar procesos de reintegraci&oacute;n sostenibles. </b>Por lo general, los desmovilizados se reintegran en comunidades que se encuentran ubicadas &quot;en sectores vulnerables con marcadas afectaciones en su seguridad, entre las que se encuentran: el microtr&aacute;fico, las disputas territoriales entre pandillas y la presencia de organizaciones armadas ilegales&quot; (Observatorio DDR 2012). De igual manera, estas zonas presentan contextos socioecon&oacute;micos dif&iacute;ciles, lo que dificulta el aumento en la calidad de vida de las personas en proceso de reintegraci&oacute;n. Estos factores son cruciales, dado que minimizan las posibilidades de que los desmovilizados tengan procesos sostenibles, lo que se constituye en un riesgo para ellos, sus familias y las comunidades en las que habitan.</p>     <p>Estas condiciones han sido discutidas constantemente en el &eacute;xito de los procesos de DDR, dado que influyen directamente sobre la participaci&oacute;n de excombatientes en grupos armados, bandas criminales, delincuencia com&uacute;n, entre otros. El problema de la reincidencia tiende a ser com&uacute;n en todos los pa&iacute;ses en donde se presenta un proceso de DDR. De hecho, los desmovilizados son particularmente vulnerables frente al reclutamiento de nuevos grupos armados, pandillas, u otros tipos de violencia en pa&iacute;ses de postconflicto (UNDP 2010)</p>     <p>Ante estos riesgos, es importante anotar que es necesario que los programas de reintegraci&oacute;n tengan en cuenta los contextos en los que se van a reintegrar las personas que decidieron abandonar las armas, Se debe tener claridad sobre los factores socioecon&oacute;micos y de seguridad en los que los desmovilizados se reintegran, no s&oacute;lo al inicio sino una vez culminan su ruta. Si la pol&iacute;tica p&uacute;blica de reintegraci&oacute;n le apunta al desarrollo del pa&iacute;s, estos datos deben indicar hasta qu&eacute; punto el pa&iacute;s le puede seguir apostando a un programa que invierte tantos recursos del presupuesto nacional en una sola poblaci&oacute;n.</p>     <p><b>La participaci&oacute;n de las comunidades durante la implementaci&oacute;n de la pol&iacute;tica brinda la oportunidad de legitimar el proceso y crear espacios para la reconciliaci&oacute;n. </b>El &eacute;xito de los procesos de desarme, desmovilizaci&oacute;n y reintegraci&oacute;n (DDR) depende no s&oacute;lo de la participaci&oacute;n de los distintos entes territoriales sino del papel de las comunidades receptoras en la b&uacute;squeda de alcanzar los objetivos de paz y reconciliaci&oacute;n (Observatorio DDR 2012).</p>     <p>Las relaciones con las comunidades deben basarse en el respeto y la construcci&oacute;n de relaciones de confianza, para fortalecer los procesos de convivencia y reconciliaci&oacute;n. La estrategia de la ACR de implementar un modelo de reintegraci&oacute;n comunitaria le ha apostado a reconocer las diferencias y ha permitido realizar acciones espec&iacute;ficas en diversas regiones facilitando la reintegraci&oacute;n de los desmovilizados en sus comunidades.</p> <hr size=1>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>Comentarios</b></p>     <p><sup><a name="1" href="#s1">1</a> </sup>Desarme Desmovilizaci&oacute;n y Reintegraci&oacute;n.</p>     <p><sup><a name="2" href="#s2">2</a>&nbsp;</sup>South West Africa People&#39;s Organization.</p>     <p><sup><a name="3" href="#s3">3</a>&nbsp;</sup>Movimento Popular de Liberta&ccedil;&atilde;o de Angola.</p>     <p><sup><a name="4" href="#s4">4</a>&nbsp;</sup>Uni&atilde;o Nacional para a Independ&ecirc;ncia Total de Angola.</p>     <p><sup><a name="5" href="#s5">5</a>&nbsp;</sup>Frente Farabundo Mart&iacute; para la Liberaci&oacute;n Nacional.</p>     <p><sup><a name="6" href="#s6">6</a>&nbsp;</sup>Grupo Armado Organizado al Margen de la Ley.</p>     <p><sup><a name="7" href="#s7">7</a>&nbsp;</sup>Ej&eacute;rcito Popular de Liberaci&oacute;n.</p>     <p><sup><a name="8" href="#s8">8</a>&nbsp;</sup>Partido Revolucionario de los Trabajadores.</p>     <p><sup><a name="9" href="#s9">9</a>&nbsp;</sup>Movimiento Armado Quint&iacute;n Lame.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><sup><a name="10" href="#s10">10</a>&nbsp;</sup>Corriente de Renovaci&oacute;n Socialista.</p>     <p><sup><a name="11" href="#s11">11</a>&nbsp;</sup>Coordinadora Nacional Guerrillera.</p>     <p><sup><a name="12" href="#s12">12</a>&nbsp;</sup>Decreto 213 de 1991; Ley 104 de 1993; Decreto 1943 de 1991; Ley 418 de 1997, prorrog&oacute; la Ley 104 de 1993, prorrogada, modificada y ampliada por la Ley 241 de 1995; Ley 548 de 1999, prorrog&oacute; la vigencia de la Ley 418 de 1997.</p>     <p><sup><a name="13" href="#s13">13</a> </sup>Instituto Colombiano de Bienestar Familiar.</p>     <p><sup><a name="14" href="#s14">14</a> </sup>Departamento Administrativo de la Presidencia de la Rep&uacute;blica.</p>     <p><sup><a name="15" href="#s15">15</a> </sup>Multi-Country Demobilization and Reintegration Program.</p>     <p><sup><a name="16" href="#s16">16</a> </sup>La reintegraci&oacute;n comunitaria se entiende como el proceso que proporciona a las comunidades instrumentos y capacidades para apoyar la reintegraci&oacute;n de excombatientes. Se vinculan directamente el desarme y la desmovilizaci&oacute;n a una estrategia de recuperaci&oacute;n m&aacute;s amplia basada en la comunidad.</p>     <p><sup><a name="17" href="#s17">17</a> </sup>Ni&ntilde;os, Ni&ntilde;as, Adolescentes y J&oacute;venes.</p>     <p><sup><a name="18" href="#s18">18</a> </sup>Community Foundation for Northern Ireland.</p> <hr size=1>     <p><b>Referencias</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>1.&nbsp;Agencia Colombiana para la Reintegraci&oacute;n de Personas y Grupos Alzados en Armas. 2012. <i>Resoluci&oacute;n 0288. </i>Bucaramanga.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000153&pid=S0121-5612201300010001000001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>2.&nbsp;Agencia Colombiana para la Reintegraci&oacute;n de Personas y Grupos Alzados en Armas. 31 de mayo de 2011. <i>Resoluci&oacute;n 163 de 2011. </i>Recuperado el 7 de julio de 2012, de Agencia Colombiana para la Reintegraci&oacute;n: <a href="http://www.reintegracion.gov.co/Es/ACR/Documents/pdf_normatividad/decretos/RESOLUCION_163_DE_2011.pdf" target="_blank">http://www.reintegracion.gov.co/Es/ACR/ Documents/pdf_normatividad/decretos/RESOLUCION_163_DE_2011.pdf</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000155&pid=S0121-5612201300010001000002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>3.&nbsp;Alta Consejer&iacute;a para la Reintegraci&oacute;n Social y Econ&oacute;mica de Personas y Grupos Alzados en Armas. 2011. Evoluci&oacute;n hist&oacute;rica de la atenci&oacute;n a la poblaci&oacute;n desmovilizada (Documento de circulaci&oacute;n interna). Bogot&aacute;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000156&pid=S0121-5612201300010001000003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->.</p>     <!-- ref --><p>4.&nbsp;Alta Consejer&iacute;a para la Reintegraci&oacute;n Social y Econ&oacute;mica de Personas y Grupos Alzados en Armas. 2009. Informe del estado del arte reintegraci&oacute;n social (Informe de circulaci&oacute;n interna). Bogot&aacute;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000158&pid=S0121-5612201300010001000004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->.</p>     <!-- ref --><p>5.&nbsp;Alta Consejer&iacute;a para la Reintegraci&oacute;n Social y Econ&oacute;mica de Personas y Grupos Alzados en Armas. 2011. Escenarios para la reconciliaci&oacute;n: condiciones m&iacute;nimas del servicio social y la reparaci&oacute;n por parte del desmovilizado en el marco del proceso de reintegraci&oacute;n (Documento de circulaci&oacute;n interna). Bogot&aacute;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000160&pid=S0121-5612201300010001000005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->.</p>     <!-- ref --><p>6.&nbsp;Annan, Jeannie y Ana Cutter Patel. Mayo de 2009. <i>Critical issues and lessons in social reintegration: Balancing justice, psychological well being, and community reconciliation. </i>Recuperado en diciembre de 2010, de CIDDR: <a href="http://cartagenaddr.org/literature_press/ART_21.pdf" target="_blank">http://cartagenaddr.org/literature_press/ART_21.pdf</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000162&pid=S0121-5612201300010001000006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>7.&nbsp;Babiker, Mohammed H. y Alpaslan &Ouml;zerdem. 2003. A future disarmament, demobilisation and reintegration process in Sudan: Lessons learned from Ethiopia, Mozambique and Uganda. <i>Conflict, Security and Development </i>3(2): 211-232.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000163&pid=S0121-5612201300010001000007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>8.&nbsp;Centro Mundial de Investigaci&oacute;n y Capacitaci&oacute;n para la Resoluci&oacute;n de Conflictos. 2010. <i>Desarme, resmovilizaci&oacute;n y reintegraci&oacute;n DDR en Colombia: lecciones aprendidas y resultados del proceso 2002-2010. </i>Bogot&aacute;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000165&pid=S0121-5612201300010001000008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->.</p>     <!-- ref --><p>9.&nbsp;El Espectador-Redacci&oacute;n Pol&iacute;tica. (25 de marzo de 2012). Intentos de Paz en Colombia.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000167&pid=S0121-5612201300010001000009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>10.&nbsp;El Tiempo-Redacci&oacute;n Bucaramanga. 19 de junio de 2012. El martes se gradu&oacute; el primer desmovilizado en Bucaramanga. 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Wishing us away: Challenges facing ex-combatants in the &#39;New&#39; South Africa. <i>Violence and Transition Series, 8.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000170&pid=S0121-5612201300010001000011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></i></p>     <!-- ref --><p>12.&nbsp;Gleichman, Colin, Michael Odenwald, Kees Teenken, Adrian Wilkinson. 2004. <i>Desarme Desmovilizaci&oacute;n y Reintegraci&oacute;n Gu&iacute;a te&oacute;rica y pr&aacute;ctica. </i>Recuperado el 23 de julio de 2012, de <a href="http://www.reintegracion.gov.co/Es/ACR/Documents/pdf_normatividad/sobre/DDR_Guia_Teorica_y_Practica.pdf" target="_blank">http://www.reintegracion.gov.co/Es/ACR/Documents/pdf_normatividad/sobre/DDR_Guia_Teorica_y_Practica.pdf</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000172&pid=S0121-5612201300010001000012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>13.&nbsp;Herrera D., M. Su&aacute;rez y T. Thylin. 2011. Lecciones aprendidas de los programas de reintegraci&oacute;n en el mundo (Documeto de circulaci&oacute;n interna). Alta Consejer&iacute;a para la Reintegraci&oacute;n, Bogot&aacute;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000173&pid=S0121-5612201300010001000013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->.</p>     <!-- ref --><p>14.&nbsp;ICBF. 12 de Febrero de 2009. <i>ICBF, una opci&oacute;n de vida para ni&ntilde;os, ni&ntilde;as y adolescentes desvinculados. </i>Recuperado el 11 de julio de 2012, de <a href="https://www.icbf.gov.co/Noticias/doc_noticias/doc-ene-feb-09/boletin_desvinculados.pdf" target="_blank">https://www.icbf.gov.co/Noticias/doc_noticias/doc-ene-feb-09/boletin_desvinculados.pdf</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000175&pid=S0121-5612201300010001000014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>15.&nbsp;Knight, Mark y Alpaslan &Ouml;zerdem. 2004. Guns, camps and cash: Disarmament, demobilization and reinsertion of former combatants in transitions from war to peace. <i>Journal of Peace Research 41 </i>(4 ): 499-516.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000176&pid=S0121-5612201300010001000015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>16.&nbsp;McEvoy, Kieran y Peter Shirlow. 2009. Re-imaginind DDR: Ex-combatants, leadership and moral agency in conflict transformation. <i>Theoretical Criminology 13: </i>31-59.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000178&pid=S0121-5612201300010001000016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>17.&nbsp;Ministerio del Interior y de Justicia. 2011. <i>Ley de v&iacute;ctimas y restituci&oacute;n de tierras. </i>Obtenido de Ministerio del Interior y de Justicia: <a href="http://www.minjusticia.gov.co/Library/News/Files/CARTILLA%20LEY%20DE%20V%C3%8DCTIMAS%20 Y%20RESTITUCI%C3%93N%20DE%20TIERRAS70.PDF" target="_blank">http://www.minjusticia. gov.co/Library/News/Files/CARTILLA%20LEY%20DE%20V%C3%8DCTIMAS%20 Y%20RESTITUCI%C3%93N%20DE%20TIERRAS70.PDF</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000180&pid=S0121-5612201300010001000017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>18.&nbsp;Molloy, Desmond. 2008. <i>DDR: A shifting paradigm &amp; the scholar/practitioner gap. </i>Recuperado el 13 de febrero de 2011, de Pearson Peacekeeping Centre Occasional Paper: <a href="http://www.peaceoperations.org" target="_blank">www.peaceoperations.org</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000181&pid=S0121-5612201300010001000018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>19.&nbsp;Muggah, Robert. 2008. <i>Security and post-conflict reconstruction: Dealing with fighters in the aftermath of war. </i>New York: Routledge.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000182&pid=S0121-5612201300010001000019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>20.&nbsp;Observatorio DDR. 2012. <i>Los procesos de desmovilizaci&oacute;n y reintegraci&oacute;n y la pol&iacute;tica p&uacute;blica en Bogot&aacute;. </i>Bogot&aacute;: Universidad Nacional.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000184&pid=S0121-5612201300010001000020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>21.&nbsp;&Ouml;zerdem, Alpaslan. 2004. Lessons learned from the reintegration of former Kosovo Liberation Army Combatants. <i>Development in Practice 14</i>(3): 440-444.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000186&pid=S0121-5612201300010001000021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>22.&nbsp;Presidencia de la Rep&uacute;blica de El Salvador. 9 de Enero de 2012. <i>Gobierno presenta resultados de censo con ex combatientes FMLN y anuncia proyecto de ley de atenci&oacute;n. </i>Recuperado el 20 de febrero de 2012, de <a href="http://www.presidencia.gob.sv/index.php/novedades/noticias/item/1992-09-enero-de-2012-/-gobierno-presenta-resultados-de-censo-con-ex-combatientes-fmln-y-anuncia-proyecto-de-ley-de-atencion.html" target="_blank">http://www.presidencia.gob.sv/index.php/novedades/noticias/item/1992-09-enero-de-2012-/-gobierno-presenta-resultados-de-censo-con-ex-combatientes-fmln-y-anuncia-proyecto-de-ley-de-atencion.html</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000188&pid=S0121-5612201300010001000022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>23.&nbsp;Rolston, Bill. 2007. Demobilization and reintegration of ex-combatants: The Irish case in international perspective. <i>Legal Studies, 16 </i>(2): 259-280.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000189&pid=S0121-5612201300010001000023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>24.&nbsp;Tajima, Yuhki. 2009. <i>Background paper on economic reintegration. </i>Recuperado el 1<sup>o </sup>de Marzo de 2011, de CIDDR: <a href="http://ciddr.org/documentos/52_CIDDR_essay4.pdf" target="_blank">http://ciddr.org/documentos/52_CIDDR_essay4.pdf</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000191&pid=S0121-5612201300010001000024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>25.&nbsp;Unidad de Reintegracion Social. 2011. <i>Manual del modelo de atenci&oacute;n psicosocial para la paz -MAPAZ. </i>Alta Consejer&iacute;a para la Reintegraci&oacute;n, Bogot&aacute;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000192&pid=S0121-5612201300010001000025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->.</p>     <!-- ref --><p>26.&nbsp;United Nations Inter-Agency Working Group on Disarmament, Demobilization and Reintegration. 2010. <i>Operational Guide to the IDDRS. </i>Obtenido de UNDDR: www. unddr.org/iddrs&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000194&pid=S0121-5612201300010001000026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>27.&nbsp;UNDP. 2010. <i>Blame it on the war. Gender dimensions of violence in disarmament, demobilization and reintegration. </i>Ginebra: Naciones Unidas.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000195&pid=S0121-5612201300010001000027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>28.&nbsp;Willett, Susan. 1998. Disarmament &amp; Development in Southern Africa. <i>Re-view of African Political Economy 25 </i>(77): 409-430.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000197&pid=S0121-5612201300010001000028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     </font>      ]]></body><back>
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