<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>0121-6805</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Revista Facultad de Ciencias Económicas: Investigación y Reflexión]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Rev.fac.cienc.econ.]]></abbrev-journal-title>
<issn>0121-6805</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Facultad de Ciencias Económicas Universidad Militar Nueva Granada]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S0121-68052008000100008</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[UNA REVISIÓN AL ESTUDIO DE LA DELINCUENCIA Y CRIMINALIDAD]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[A REVIEW OF STUDIES ABOUT CRIME AND CRIMINALITY]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[SANDOVAL]]></surname>
<given-names><![CDATA[LUIS EDUARDO]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[MARTÍNEZ BARÓN]]></surname>
<given-names><![CDATA[DEISSY]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A02"/>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,Universidad Militar Nueva Granada Facultad de Ciencias Económicas Programa de Economía]]></institution>
<addr-line><![CDATA[ ]]></addr-line>
</aff>
<aff id="A02">
<institution><![CDATA[,Universidad Militar Nueva Granada  ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[ ]]></addr-line>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>06</month>
<year>2008</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>06</month>
<year>2008</year>
</pub-date>
<volume>16</volume>
<numero>1</numero>
<fpage>105</fpage>
<lpage>117</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0121-68052008000100008&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S0121-68052008000100008&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S0121-68052008000100008&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><abstract abstract-type="short" xml:lang="es"><p><![CDATA[El análisis de los fenómenos delincuenciales y criminales, han mostrado que tienen origen en aspectos de los individuos, los cuales dependiendo de las posibilidades que tengan en la sociedad pueden llegar a ser productivos para ésta ó pueden tener incentivos a ser criminales y delincuentes dadas las limitaciones que encuentren a progresar personal y laboralmente; así mismo a partir de las características propias de las zonas geográficas la delincuencia tiende a ser una forma de vida para las personas que aprovechan los recursos que brindan las regiones, lo cual puede llegar a propagarse hacia las zonas aledañas y convertirse en aros de criminalidad que a su vez pueden generar violencia producto del aprovechamiento que desean tener las redes delincuenciales de los dividendos generados por las actividades ilícitas. Este documento, pretende realizar una revisión a los diferentes aspectos que giran alrededor de la delincuencia y la criminalidad, de manera que con estos resultados se puedan conocer las variables que determinan la propagación espacial de la delincuencia en el país.]]></p></abstract>
<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[This paper analyses the state of the art of the different issues regarding crime and criminality and finds out that such issues originate from individual features. This paper also considers that the possibilities individuals have within society may be beneficial or conducive to crime and criminality given the personal and labor limitations they may find. This paper finally suggests the idea that criminality may be a way of life for those individuals who take advantage of the resources and characteristics certain geographical zones have. Such consideration results useful when analyzing the variables that determine the spatial distribution of crime and criminality in the country.]]></p></abstract>
<kwd-group>
<kwd lng="es"><![CDATA[Distribución Espacial]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[criminalidad]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[actividad económica]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[Spatial Distribution]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[criminality]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[economy business]]></kwd>
</kwd-group>
</article-meta>
</front><body><![CDATA[   <font face="Verdana" size="2">     <p align="center"><font size="4"><b>UNA REVISI&Oacute;N AL ESTUDIO DE LA DELINCUENCIA Y CRIMINALIDAD*</b></font></p>     <p align="center"><b>LUIS EDUARDO SANDOVAL**     <br>   DEISSY MART&Iacute;NEZ BAR&Oacute;N***     <br>   UNIVERSIDAD MILITAR NUEVA GRANADA</b></p>     <p>* Resultado del proyecto de investigaci&oacute;n &quot;Delincuencia Regional en Colombia 2003-2007: Un Enfoque Espacial&quot;. Identificado con el C&oacute;digo ECO-194 de la Universidad Militar Nueva Granada. Correspondiente al Grupo Facultad de Ciencias Econ&oacute;micas, y a la l&iacute;nea de Investigaci&oacute;n Econom&iacute;a de la Defensa y del Conflicto. Correo Electr&oacute;nico: <a href="mailto:defensayconflicto@umng.edu.co">defensayconflicto@umng.edu.co</a></p>     <p>** Docente Investigador Programa de Econom&iacute;a, Facultad de Ciencias Econ&oacute;micas, Universidad Militar Nueva Granada. Mag&iacute;ster en Econom&iacute;a, Pontificia Universidad Javeriana, Economista Universidad Militar Nueva Granada. Correo Electr&oacute;nico: luis. <a href="mailto:sandoval@umng.edu.co">sandoval@umng.edu.co</a></p>     <p>*** Egresada en Relaciones Internacionales y Joven Investigadora de la Universidad Militar Nueva Granada. Correo Electr&oacute;nico: deissy. <a href="mailto:martinez@umng.edu.co">martinez@umng.edu.co</a></p>     <p><i>(Recibido: Abril 10 de 2008- Aprobado: Mayo 25 de 2008)</i></p> <hr>     <p><b>Resumen</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El an&aacute;lisis de los fen&oacute;menos delincuenciales y criminales, han mostrado que tienen origen en aspectos de los individuos, los cuales dependiendo de las posibilidades que tengan en la sociedad pueden llegar a ser productivos para &eacute;sta &oacute; pueden tener incentivos a ser criminales y delincuentes dadas las limitaciones que encuentren a progresar personal y laboralmente; as&iacute; mismo a partir de las caracter&iacute;sticas propias de las zonas geogr&aacute;ficas la delincuencia tiende a ser una forma de vida para las personas que aprovechan los recursos que brindan las regiones, lo cual puede llegar a propagarse hacia las zonas aleda&ntilde;as y convertirse en aros de criminalidad que a su vez pueden generar violencia producto del aprovechamiento que desean tener las redes delincuenciales de los dividendos generados por las actividades il&iacute;citas. Este documento, pretende realizar una revisi&oacute;n a los diferentes aspectos que giran alrededor de la delincuencia y la criminalidad, de manera que con estos resultados se puedan conocer las variables que determinan la propagaci&oacute;n espacial de la delincuencia en el pa&iacute;s. </p>     <p><b><i>Palabras clave: </i></b>Distribuci&oacute;n Espacial, criminalidad, actividad econ&oacute;mica.</p> <hr>     <p align="center"><font size="3"><b>A REVIEW OF STUDIES ABOUT CRIME AND CRIMINALITY</b></font></p>     <p><b>Abstract</b></p>     <p>This paper analyses the state of the art of the different issues regarding crime and criminality and finds out that such issues originate from individual features. This paper also considers that the possibilities individuals have within society may be beneficial or conducive to crime and criminality given the personal and labor limitations they may find. This paper finally suggests the idea that criminality may be a way of life for those individuals who take advantage of the resources and characteristics certain geographical zones have. Such consideration results useful when analyzing the variables that determine the spatial distribution of crime and criminality in the country. </p>     <p><b><i>Key words: </i></b>Spatial Distribution, criminality, economy business.</p> <hr>     <p><b>1.  Introducci&oacute;n</b></p>     <p>El estudio de la criminalidad y la delincuencia ha sido objeto de estudio por parte de diferentes ramas de las ciencias sociales; desde el punto de vista sociol &oacute;gico se ha podido establecer que el comportamiento humano a lo largo de la historia tiende a manifestarse de diversas maneras, siendo la violencia una forma de conducta por parte de los individuos, los cuales por medio del crimen y el delito subsisten o satisfacen instintos criminales formados a trav&eacute;s del tiempo.</p>     <p>Los estudios realizados sobre el tema, explican los diferentes motivos que llevan a una persona a presentar comportamientos criminales, a partir de incentivos individuales generados por el entorno y el espacio donde se desenvuelve el individuo, los cuales pueden determinar ciertas caracter&iacute;sticas que se manifiestan en ciertas etapas de la vida.</p>     <p>Este documento, pretende analizar si la delincuencia por s&iacute; sola, obedece espec&iacute;ficamente a elementos de comportamiento individual, generados por el ambiente en el cual se desenvuelven las personas &oacute; si por el contrario a partir de las caracter&iacute;sticas geogr&aacute;ficas de las regiones, se puede conocer como las escasas posibilidades de trabajo y de progreso que posea una regi&oacute;n, conllevan al surgimiento de actividades il&iacute;citas como un medio alternativo para que las personas generen los recursos necesarios para subsistir en dichas condiciones.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Por tal motivo este documento, realiza una compilaci&oacute;n de diversos estudios realizados sobre el tema teniendo en cuenta metodolog&iacute;as y resultados obtenidos, con el fin de tener una base literaria para estudios sobre el tema.</p>     <p>El art&iacute;culo est&aacute; organizado en seis partes, siendo esta la primera. La segunda parte es una revisi&oacute;n de los estudios sobre delincuencia y criminalidad analizados desde el punto de vista del comportamiento individual, la tercera parte es la revisi&oacute;n de aquellos documentos que consideran relevantes el entorno para explicar la criminalidad y la delincuencia, la cuarta parte hace referencia a los documentos que analizan estos temas desde un enfoque espacial. Por &uacute;ltimo, se presentan los comentarios finales que hacen una s&iacute;ntesis de los resultados encontrados en la realizaci&oacute;n del documento.</p>     <p><b>2.  Criminalidad y el Comportamiento Individual</b></p>     <p>Las teor&iacute;as sobre criminalidad intentan hacer una aproximaci&oacute;n del porqu&eacute; el ser humano se convierte en un criminal desde la perspectiva anal&iacute;tica-psicol&oacute;gica y social, centr&aacute;ndose en los factores que conllevan a una persona a comportarse asocialmente. Es as&iacute; como Baum &amp; Burnes (1993) sugieren que la falta de hogar y el crimen comparten causas relacionadas tanto a circunstancias estructurales como a experiencias sociales, sin embargo, las caracter&iacute;sticas individuales de las personas involucradas influyen de forma importante en el comportamiento criminal. Por tanto, las diferentes teor&iacute;as toman aspectos individuales para explicar el hecho criminal, tal es el caso de Gottfredson &amp; Hirshi (1990) quienes argumentan que el auto-control es una de las primeras causas que incentivan a cometer un crimen.</p>     <p>Sin embargo, Baron (2003) por medio de regresiones m&uacute;ltiples, relaciona el auto-control con variables como el g&eacute;nero, la edad, el desempleo, la falta de hogar y el uso de drogas, las cuales conducen a la realizaci&oacute;n de diferentes tipos de crimen. Estas relaciones dieron como resultado que el uso de drogas y la falta de auto-control se relacionan positivamente con las categor&iacute;as de delito a la propiedad y el crimen violento, mientras que el hecho de no tener vivienda y estar desempleado incide mucho m&aacute;s en el uso de drogas y delito a la propiedad.</p>     <p>No obstante, algunos estudios se concentran, en variables relacionadas con la conducta y la vivencia en la ni&ntilde;ez, lo cual puede explicar el comportamiento delincuencial. Tal es el caso de Chen et al. (2007) quienes plantean que el desorden de conducta y los abusos en la ni&ntilde;ez son determinantes en el momento de analizar el comportamiento criminal de una persona.</p>     <p>Para analizar este tipo de comportamiento, los autores hacen uso de modelos estructurales, con los cuales determinan la relaci&oacute;n entre el desorden de conducta, el abuso f&iacute;sico y sexual con la capacidad de relacionarse con personas semejantes, debido a que determinadas experiencias en la ni&ntilde;ez pueden incentivar la realizaci&oacute;n de acciones en la edad adulta como victimario. Los resultados sugieren una relaci&oacute;n positiva entre el inicio del desorden de conducta en la ni&ntilde;ez, las estrategias sexuales y el uso de drogas, es decir, intercambio de sexo por drogas; a su vez, la victimizaci&oacute;n f&iacute;sica se presenta en su mayor&iacute;a por hombres mientras que el uso de estrategias sexuales es primordialmente empleado en el caso de las mujeres.</p>     <p>Otro tipo de abusos que inciden en el comportamiento delincuencial es el planteado por Eisner (2002), en donde el abuso en el consumo de alcohol y drogas, el crimen violento y el delito a la propiedad est&aacute;n significativamente relacionados con la pobreza, el ingreso per c&aacute;pita y el desempleo de las personas, en especial para adolescentes y adultos j&oacute;venes.</p>     <p>Mediante t&eacute;cnicas de M&iacute;nimos Cuadrados Ordinarios (MCO) y escalamiento multidimensional el autor muestra que los hombres tienen mayores niveles de uso de alcohol y consumo de marihuana que las mujeres, en cuanto a la delincuencia, se encontr&oacute; una relaci&oacute;n positiva con el consumo elevado de alcohol y drogas. Por otro lado, los ingresos per c&aacute;pita, el desempleo y la pobreza est&aacute;n relacionados con el crimen a la propiedad y el consumo de alcohol y drogas.</p>     <p>Siguiendo con los factores relacionados con el comportamiento en edad temprana, los abusos f&iacute;sicos, sexuales y la violencia dom&eacute;stica tienden a explicar el comportamiento violento de los j&oacute;venes, especialmente, aquellos j&oacute;venes que viven en las calles. As&iacute; lo concluye Baron (2003a), donde evidencia que en j&oacute;venes de la calle hay una alta prevalencia de abuso f&iacute;sico, sexual y de situaciones de violencia domestica en sus antecedentes delincuenciales. Adicionalmente, existe una relaci&oacute;n entre el abuso f&iacute;sico y el comportamiento violento de los j&oacute;venes que habitan en las calles regularmente. De igual manera, la falta de hogar, la pobreza, las percepciones de una sociedad injusta y el comportamiento violento en las calles tienen relaci&oacute;n entre s&iacute;.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Siguiendo lo anterior, Prendergast et al. (2008) relaciona el tratamiento de drogadicci&oacute;n que un delincuente experimenta en el momento de ser encarcelado, teniendo en cuenta su raza y la edad del primer tratamiento, para tal fin, emplea modelos de curva de crecimiento con an&aacute;lisis longitudinal, para analizar la relaci&oacute;n entre el uso de drogas con el efecto de la encarcelaci&oacute;n.</p>     <p>Los resultados muestran que la edad media del inicio de consumo de alcohol es de 12 a&ntilde;os mientras que el inicio para el consumo de metanfetaminas fue de 20 a&ntilde;os. La relaci&oacute;n entre el encarcelamiento y el tratamiento con respecto al uso de drogas es negativa durante cada a&ntilde;o en un periodo de cinco a&ntilde;os. Adicionalmente, aquellos individuos que tienen una trayectoria criminal superior a otros tienen menor riesgo de reincidir en el consumo de drogas que aquellos cuya trayectoria criminal es menor.</p>     <p>Es evidente, que existe relaci&oacute;n entre el uso de drogas y los arrestos, por esta raz&oacute;n en particular, Corman &amp; Mocan (2000), analizan diferentes tipos de cr&iacute;menes y su relaci&oacute;n con el consumo de drogas, siendo la capacidad policial un factor controlador. En este caso, mediante estimaciones de m&iacute;nimos cuadrados en dos etapas (2MCO), se pudo establecer que el uso de drogas tiene un efecto en los cr&iacute;menes a la propiedad, siendo la aplicaci&oacute;n de la ley local por parte de la polic&iacute;a mucho m&aacute;s fuertes para este tipo de actividades criminales.</p>     <p>Por otra parte, el indicador de la pobreza tiene un impacto positivo sobre los asesinatos y las agresiones; mientras que los robos, los hurtos individuales y los hurtos a veh&iacute;culos automotores presentan una dependencia m&aacute;s grande a los arrestos. Llevando a que exista un mayor n&uacute;mero de agentes policiales de reacci&oacute;n corta, para limitar la influencia de estas categor&iacute;as delictivas en el bienestar de la poblaci&oacute;n.</p>     <p>Siguiendo con variables como el uso de drogas y el consumo de alcohol, como factores que pueden incidir en el comportamiento delictivo en los j&oacute;venes, Baron (1999) hace una diferenciaci&oacute;n entre el uso de sustancias psicotr&oacute;picas, entre ellas la marihuana, para explicar los antecedentes, el estilo de vida y los factores econ&oacute;micos de los j&oacute;venes. Mostrando que los j&oacute;venes que vivieron en su ni&ntilde;ez la intoxicaci&oacute;n de sus padres tienden a ser consumidores de alcohol, los cuales presentan mayor consumo de esta bebida si han experimentado abuso f&iacute;sico en la ni&ntilde;ez. Los resultados sugieren que el comportamiento delictivo y criminal comienza en edades tempranas, asociado con la dependencia que tienen los j&oacute;venes hacia el consumo de alcohol y de drogas.</p>     <p>En este contexto Harjten &amp; Priyadarsini (2003) estudian poblaciones infantiles con el fin de explicar el comportamiento asocial y criminal de ni&ntilde;os y ni&ntilde;as, mediante an&aacute;lisis de regresi&oacute;n m&uacute;ltiple, utilizando variables de control como edad, g&eacute;nero, grados de estudio, ingreso familiar, involucramiento con la familia, caracter&iacute;sticas de la escuela, escalas de delitos realizadas por ni&ntilde;os y ni&ntilde;as. Los autores encuentran que la edad tiene relaci&oacute;n positiva con la delincuencia, tanto en ni&ntilde;os como en ni&ntilde;as, el ingreso familiar no est&aacute; significativamente relacionado con las escalas delictivas, mientras que vivir en un lugar ajeno a su hogar est&aacute; relacionado positivamente con la delincuencia, en especial para el caso de ni&ntilde;os. Aspectos como la educaci&oacute;n y los niveles de estudio aprobados est&aacute;n relacionados negativamente con el ejercicio de cualquier tipo de delincuencia para ambos g&eacute;neros.</p>     <p>Siguiendo con la edad, como una variable que incide en el comportamiento delincuencial, Benda (2003) analiza la relaci&oacute;n existente entre la edad con la cual una persona comienza su carrera delictiva y las variables que explican el inicio y la reincidencia en la misma, teniendo en cuenta un rango de edad comprendido antes y despu&eacute;s de los 10 a&ntilde;os de edad. Entre los hallazgos m&aacute;s importantes, se encontr&oacute; que el riesgo de reincidencia tiene una relaci&oacute;n positiva con el bajo auto-control, con los d&eacute;ficits en las aptitudes sociales, con los v&iacute;nculos con criminal es, con la pertenencia a pandillas, con la venta y el uso de drogas, as&iacute; como el porte de armas. Por otra parte, cuando se presenta un bajo nivel de auto-control y d&eacute;ficits en las aptitudes sociales, esto explica el riesgo de reincidencia dentro de los dos grupos de edades.</p>     <p>Complementando el enfoque anterior, Stolzenberg &amp; Alessio (2008), muestran la relaci&oacute;n existente entre edad y la delincuencia; en este caso, sea como acompa&ntilde;ante de un delito o en solitario, la edad permanece promedio se mantiene constante frente al g&eacute;nero, raza y tipo de ofensa. Adicionalmente, argumentan que los delitos en solitario son tan solo la primera forma de delinquir en todas las edades; sin embargo, Miller (2007), sostiene que no solo estos aspectos son relevantes en el momento de analizar el comportamiento de una persona con tendencia a la delincuencia, debido a que es necesario tener en cuenta el lugar donde un crimen es perpetrado, para conocer los factores geogr&aacute;ficos que tambi&eacute;n pueden ser relevantes.</p>     <p>Por esta raz&oacute;n, este autor, se concentra en analizar las caracter&iacute;sticas de los sitios donde se llevan a cabo los delitos, los cuales pueden ser sitios p&uacute;blicos o privados, y partiendo de variables como g&eacute;nero, raza, edad, estatus socioecon&oacute;mico, co-atacantes y gravedad del delito, con respecto al lugar en donde &eacute;ste se lleva a cabo. Utilizando modelos de regresi&oacute;n log&iacute;stica y correlaciones bivariadas, se pudo establecer que los delincuentes hombres, en grupo, tienen aproximadamente el 50% m&aacute;s de probabilidad de estar involucrados en delitos en lugares p&uacute;blicos que privados. Las mujeres por su parte, duplican esa probabilidad pero al cometer delitos en sitios privados cuya participaci&oacute;n se concentra en lugares como residencias. Un hallazgo importante es que mientras que los hombres tienden a delinquir en grupo, las mujeres prefieren cometer los cr&iacute;menes individualmente.</p>     <p>De igual manera, Tita &amp; Griffiths (2005) analizan la ubicaci&oacute;n donde los delitos son realizados y su relaci&oacute;n con los criminales, en donde concluyen que comparado a otros tipos de homicidios, los homicidios en lugares internos son menos propensos a involucrar pandillas o drogas, mientras que, las mujeres homicidas tienen mayor probabilidad de matar tanto cerca a su residencia como a la residencia de la v&iacute;ctima. Sin embargo, en este estudio la raza de la v&iacute;ctima y del atacante no tiene un comportamiento significativo en los patrones de movilidad.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Por otra parte, existen diferentes trabajos que muestran como el ser humano se comporta de determinada manera frente a sus experiencias y a satisf acciones personales, incluyendo la necesidad de autonom&iacute;a personal como variable relevante al momento de explicar el comportamiento de un delincuente.</p>     <p>Agnew (1984) examina como la necesidad de autonom&iacute;a de los individuos tiene un efecto positivo en las escalas de delincuencia, adicionalmente, el control social y las variables de tipo individual explican la necesidad de autonom&iacute;a sobre la criminalidad. Por medio de an&aacute;lisis de corte transversal y considerando variables de delincuencia, agresi&oacute;n y vandalismo con respecto a la necesidad de autonom&iacute;a, rabia, frustraci&oacute;n, apego a los padres, aspiraciones laborales, consumo de cigarrillo, culpabilidad y honestidad, este autor explica como la necesidad de autonom&iacute;a individual conlleva al desarrollo delincuencial de las personas.</p>     <p>En un documento posterior, Agnew (1985) estudia la delincuencia basado en variables relacionadas con la educaci&oacute;n y su entorno, tales como el castigo de los padres, profesores malos, insatisfacci&oacute;n con la escuela, apego a la madre, creencias desordenadas, cortejo hacia una pareja, pueden explicar la gravedad de los delitos y la agresi&oacute;n interpersonal que es cometida por los j&oacute;venes en su etapa escolar. Mostrando que aquellos j&oacute;venes que no muestran simpat&iacute;a con metas como buenas notas, popularidad, deportes y convivencia con los padres tienden m&aacute;s a la delincuencia. Adicionalmente, la relaci&oacute;n entre el castigo de los padres y la gravedad en los delitos y la agresi&oacute;n interpersonal es positiva, lo cual indica que la agresi&oacute;n familiar y la severidad de los castigos influyen en la realizaci&oacute;n de actos delictivos y de agresi&oacute;n.</p>     <p>Dentro de los estudios que involucran factores de car&aacute;cter individual tambi&eacute;n se analizan los aspectos raciales, comparando el comportamiento y las relaciones criminales entre diferentes razas. Tal es el caso de Lochner &amp; Moretti (2004), quienes analizan los tipos de crimen y la encarcelaci&oacute;n de delincuentes, siendo blancos &oacute; negros con respecto a los a&ntilde;os de estudio. Hallando bajo t&eacute;cnicas de MCO y 2MCO, que las tasas de encarcelamiento disminuyen paralelamente con el aumento en los a&ntilde;os de educaci&oacute;n tanto en blancos como en negros, y a medida que aumentan los a&ntilde;os de escolaridad, se reduce la probabilidad de encarcelamiento en 0,1% para los blancos y el 0,37% para los negros, lo que indica un mayor efecto en la poblaci&oacute;n de raza negra.</p>     <p>De igual forma, Verder &amp; Zenou (2004) analizan el porqu&eacute; se considera a las personas de raza negra m&aacute;s criminales que aquellos de raza blanca, debido a que en la mayor&iacute;a de los casos &eacute;stos viven en guetos y tienen bajos salarios. Los autores concluyen que algunos individuos de poblaci&oacute;n negra, por el hecho de tener bajos salarios y vivir en grupos cerrados tienden m&aacute;s a la delincuencia y son, indudablemente, m&aacute;s criminales que los blancos. No obstante, los autores dejan abierta la posibilidad de que esta creencia sea discutida analizando el tema desde una perspectiva temporal, cotejando diferentes periodos de tiempo.</p>     <p>Desde otra perspectiva, el estudio de Blumstein &amp; Cohen (1987) muestra que las tasas de arresto son muy diferentes entre blancos y negros, especialmente por cr&iacute;menes violentos, cuya diferencia se debe a las grandes diferencias raciales. Este estudio trata las frecuencias individuales de delito considerando cuatro tipos de delitos, a saber, hurto, asalto agravado, robo y hurto de autom&oacute;viles, cuyos resultados muestran que el consumo de drogas es un factor categ&oacute;rico para la ejecuci&oacute;n de ciertos delitos como el robo por parte de personas de bajos ingresos, en su mayor&iacute;a de raza negra. Por otra parte, el autor concluye que la frecuencia de la actividad criminal de un individuo depende de los a&ntilde;os que lleve en ella y su edad, es decir, si un delincuente est&aacute; activo a los 30 a&ntilde;os de edad es mayor la probabilidad de que la continuidad de su carrera delictiva sea indefinida.</p>     <p>En este contexto, Mack &amp; Leiber (2005) realizan un an&aacute;lisis donde toman las caracter&iacute;sticas raciales y la convivencia con ambos o uno solo de los padres, como determinantes del estudio del comportamiento delincuencial. Concluyendo que las mujeres afroamericanas pueden verse menos afectadas por el hecho de vivir solo con la madre que los hombres afroamericanos, por lo tanto las mujeres tienden a participar menos en actividades criminales. De igual manera, los resultados muestran que las madres cabeza de familia afroamericanas tienen un comportamiento menos patriarcal y m&aacute;s igualitario que las madres de raza blanca, por lo tanto ese balance induce en menor medida a la delincuencia.</p>     <p>En t&eacute;rminos judiciales, se pretende que una carrera criminal-delictiva termine en la medida que se implementen leyes y actos legislativos que la contrarresten, tal fue la hip&oacute;tesis de Kovandzic et al. (2005). Sin embargo, en su estudio corrobor&oacute; mediante los resultados que no hay ning&uacute;n soporte para afirmar que las leyes reducen o incrementan las tasas de crimen violento. De igual manera, la falta de una correlaci&oacute;n negativa entre la aprobaci&oacute;n de leyes y las tasas de delitos violentos no evidencia los amplios efectos de la ejecuci&oacute;n civil de armas de fuego en las tasas de delitos violentos, especialmente en los homicidios. Por lo tanto, el accionar del aparato legislativo en materia de contenci&oacute;n criminal no determina la reducci&oacute;n de la carrera delictiva.</p>     <p>No obstante, los delincuentes son arrestados y condenados en el momento en que se les comprueba un crimen y tienen diferentes probabilidades de ser condenados por un determinado periodo de tiempo o de ser liberados bajo custodia dependiendo de su edad, raza, antecedentes y uso de armas en general, seg&uacute;n Myers (2003), los delincuentes no blancos, de condados urbanos y que no viven con ambos padres, tienen mayor probabilidad de ser condenados, adicionalmente, los j&oacute;venes que emplean un arma de fuego en sus delitos tienen mayor probabilidad de ser condenados por robo o asalto agravado que los que utilizan otro tipo de armas.</p>     <p>Dentro del comportamiento delincuencial de los individuos, la influencia por parte de terceros sugiere conductas futuras y reprochables por la sociedad, a&uacute;n m&aacute;s cuando la materializaci&oacute;n de dichas influencias resulta en la conformaci&oacute;n de pandillas o &quot;gangs&quot;. En este sentido, Bernburg et al. (2006), afirma que hay una relaci&oacute;n positiva entre la pertenencia a una pandilla y la ejecuci&oacute;n de delitos graves y el consumo de drogas, no obstante, los afroamericanos tienden m&aacute;s que otros (hispanos) a ser miembros de una pandilla. En cuanto a las mujeres hay una relaci&oacute;n negativa frente a la pertenencia a una pandilla, es decir, las mujeres, como lo menciona previamente Miller (2007), tienden a realizar individualmente sus actividades delictivas.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Finalmente, Restrepo et al. (2006) estudian la delincuencia y el sentimiento de seguridad, con base a la percepci&oacute;n de los estudiantes de una determinada universidad, teniendo en cuenta las administraciones recientes en la alcald&iacute;a de Bogot&aacute;. La informaci&oacute;n obtenida, relacion&oacute; la percepci&oacute;n de los estudiantes frente a la victimizaci&oacute;n, precauciones tomadas, el miedo a un delito en particular y la opini&oacute;n de los estudiantes sobre un alcalde en particular; estableciendo que los factores que m&aacute;s inciden en la probabilidad de sentir una ciudad m&aacute;s insegura, son los relacionados con el miedo; adicionalmente, la percepci&oacute;n de seguridad est&aacute; mucho m&aacute;s asociada con el miedo al crimen que por la misma victimizaci&oacute;n al momento que pueden ser objeto de un crimen.</p>     <p>Lo cual, lleva a la necesidad de estudiar como a partir de la percepci&oacute;n que una persona posea del entorno puede llevar a que se manifiesten diferentes tipos de delincuencia, causadas espec&iacute;ficamente por las condiciones de un regi&oacute;n &oacute; de la percepci&oacute;n que tengan los ciudadanos sobre el desempe&ntilde;o de las autoridades locales en materia de seguridad ciudadana, por esto la siguiente secci&oacute;n pretende analizar las caracter&iacute;sticas del entorno sobre las actividades delictivas</p>     <p><b>3.  Criminalidad y el Entorno</b></p>     <p>El entorno donde los individuos se desenvuelven, determina en gran parte la potencialidad de convertirse en criminales, es decir, tanto las tasas de criminalidad como la pobreza y actividades econ&oacute;micas principales del entorno pueden influenciar la carrera criminal de los individuos a cualquier edad. En este sentido, Duggan (2001) sostiene que cuando determinado entorno es influenciado altamente por el comercio de armas de fuego y la posesi&oacute;n de este tipo de armas, la criminalidad es creciente y espec&iacute;ficamente la tasa de homicidios. Adicionalmente, seg&uacute;n Glaeser &amp; Sacerdote (1999) el entorno en el que se desarrolla un individuo en las ciudades influencia de manera importante la carrera criminal de este, por lo que hay mayor crimen en las ciudades grandes debido a la mayor disponibilidad a pagar por delinquir que en ciudades o pueblos peque&ntilde;os.</p>     <p>En este orden de ideas, Savoie et al. (2006) analiza las tasas de crimen a la propiedad y crimen violento con respecto a las caracter&iacute;sticas de un lugar en espec&iacute;fico, considerando variables como el bajo ingreso, porcentaje de zona unifamiliar, multifamiliar y comercial, as&iacute; como la densidad de bares y el estado civil de las personas que habitan en el vecindario. Los resultados arrojaron que las caracter&iacute;sticas del barrio est&aacute;n asociadas con altas tasas de violencia y crimen contra la propiedad, pero la fuerza de esta asociaci&oacute;n puede variar cuando se toman en cuenta m&uacute;ltiples caracter&iacute;sticas en conjunto.</p>     <p>Adicionalmente, se encontr&oacute; que las tasas de crimen violento son m&aacute;s bajas en barrios donde hay una gran proporci&oacute;n de residentes mayores de 20 a&ntilde;os y con el estatus de comprometidos o casados, pero donde se presenta una gran proporci&oacute;n de personas de bajos ingresos y solteras las tasas de criminalidad tienden a subir. Mientras que el uso de zonas comerciales explica significativamente la variaci&oacute;n en el crimen a la propiedad, as&iacute; como, la densidad de los bares relaciona positivamente las altas tasas de crimen.</p>     <p>Similares resultados, encuentran Anderson &amp; Diaz (1996) junto con Cornwell &amp; Trumbull (1994) solo que este caso, toman la tasa de criminalidad como variable dependiente en sus estudios, para explicar las caracter&iacute;sticas de las zonas residenciales y comerciales, sin embargo, el primero de estos utiliza dicha variable, con respecto a ocho categor&iacute;as de crimen y su evoluci&oacute;n en un periodo de tiempo determinado, mientras que el siguiente analiza la variable con respecto a las categor&iacute;as relacionadas con la industria, el gobierno y las caracter&iacute;sticas poblacionales. Estos estudios, contribuyen a la comprensi&oacute;n de las tasas de criminalidad sobre las personas y la actividad econ&oacute;mica de determinado lugar, as&iacute; como para explicar como posterior a la implementaci&oacute;n de programas por parte de la polic&iacute;a, se disminuyen diferentes tipos de cr&iacute;menes, pero el homicidio y la violaci&oacute;n se mantienen constantes.</p>     <p>Manteniendo el enfoque anterior, Nilson &amp; Estrada (2006) analizan como las desigualdades en t&eacute;rminos de ingreso y de condiciones de vida, reflejan el incremento de la victimizaci&oacute;n. Los hallazgos se orientan a mostrar como las personas m&aacute;s pobres tienen mayor riesgo de estar expuestas al crimen que las personas de clase alta, tanto en hombres como mujeres. Por otra parte, Cornwell &amp; Trumbull (1994) mostraron que la actividad econ&oacute;mica se ve afectada por las tasas de criminalidad, mientras que la densidad poblacional en determinados lugares incentiva el incremento del crimen; adicionalmente el mercado laboral y la justicia penal, son importantes como estrategias de disuasi&oacute;n de la delincuencia.</p>     <p>Siguiendo con el efecto de la criminalidad en las regiones, Greenbaum &amp; Tita (2004) analizan los aspectos que presenta una econom&iacute;a local, en presencia de crimen violento y violencia en general. Sus resultados muestran que el crimen violento tiene impactos negativos en regiones peque&ntilde;as teniendo en cuenta el n&uacute;mero de establecimientos de negocios, afectando a su vez el crecimiento del empleo en los negocios existentes, por cuanto la violencia en las regiones impide la formaci&oacute;n de negocios, especialmente en &aacute;reas donde los homicidios presentan caracter&iacute;sticas de violencia excesiva.</p>     <p>Desde otra perspectiva, Butchart &amp; Engstr&oacute;m (2002) analizan la relaci&oacute;n entre la tasa de homicidios y diferentes aspectos econ&oacute;micos de un grupo espec&iacute;fico de pa&iacute;ses, empleando t&eacute;cnicas de MCO, para explicar la relaci&oacute;n existente entre los factores econ&oacute;micos y las tasas de homicidio, en los cuales existe participaci&oacute;n de ni&ntilde;os y j&oacute;venes. A su vez, los pa&iacute;ses con violencia alta, se caracterizan por presentar ingreso promedio bajo, tal es el caso de pa&iacute;ses Latinoamericanos y de Europa Oriental; mientras que en pa&iacute;ses con violencia intermedia, existen ingresos promedio bajos, como es el caso de algunas naciones en la antigua uni&oacute;n sovi&eacute;tica, Europa central y oriental.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Contrario a lo anterior, los pa&iacute;ses con bajos niveles de violencia se caracterizan por presentar altos niveles de ingreso, siendo las naciones de Europa Occidental, excepto por Israel, China, Hong Kong, Jap&oacute;n, Corea y Eslovaquia, aquellas que brindan condiciones econ&oacute;micas aceptables para evitar la propagaci&oacute;n de la violencia.</p>     <p>Teniendo en cuenta los medios generadores de violencia como la venta libre de armas, para explicar los niveles de criminalidad en las regiones, Duggan (2001) analiza el porcentaje de ventas de armas por parte de una empresa representativa en este sector con respecto a las tasas de homicidios, teniendo en cuenta las caracter&iacute;sticas de los compradores de armas de fuego. La investigaci&oacute;n muestra que los cambios en la posesi&oacute;n de armas son positivos en relaci&oacute;n a cambios en la tasa de homicidio. Adicionalmente, la tasa de ventas de dicha industria se explica positivamente por la compra de armas por parte de personas con ingreso per c&aacute;pita alto, siendo los hombres blancos los principales compradores.</p>     <p>En este sentido, MacDonald et al. (2005) analiza el porte de armas en general, particularmente en las escuelas, para conocer las condiciones del entorno en donde los individuos se desenvuelven. En este caso, por medio de un modelo probit, encuentra que la satisfacci&oacute;n de vida estuvo negativamente asociada con el porte de armas de fuego y con el n&uacute;mero de peleas f&iacute;sicas, los altos niveles de uso de alcohol se asocian con el incremento en el porte de armas de fuego y las peleas f&iacute;sicas. No obstante, los j&oacute;venes de raza negra en relaci&oacute;n a otros grupos reportaron bajos niveles de porte de armas.</p>     <p>Como se mencion&oacute; anteriormente, el entorno tiende a influir sustancialmente en el inicio y continuidad de la carrera criminal de un individuo. Tal proposici&oacute;n es argumentada por Broidy et al. (2006) tras analizar las caracter&iacute;sticas estructurales de un vecindario con respecto a los antecedentes criminales, comportamiento, raza, edad y g&eacute;nero de los individuos. Los resultados encontrados, muestran que independientemente de los perfiles demogr&aacute;ficos, los delincuentes y las v&iacute;ctimas viven en zonas que se caracterizan por desventajas estructurales. Adicionalmente, los delincuentes son m&aacute;s j&oacute;venes que las v&iacute;ctimas, y al igual que la v&iacute;ctima, los delincuentes tienen mayor probabilidad de ser hombres y en la mayor&iacute;a de los casos los delincuentes y las v&iacute;ctimas proceden de barrios similares. Estas caracter&iacute;sticas estructurales, en las cuales se tiene en cuenta la densidad de la poblaci&oacute;n, es otro de los aspectos citados por Watts (1931), los cuales tienen una influencia directa, positiva y significativa con las tasas de criminalidad en las regiones, permitiendo conocer como los patrones geogr&aacute;ficos explican los comportamientos delictivos en las zonas.</p>     <p>En este contexto, Benda (2002) realiza un an&aacute;lisis de la violencia latente en determinadas regiones y el entorno de las personas, teniendo en cuenta actividades delictivas como el asalto y el abuso sexual, teniendo en cuenta religi&oacute;n, creencias, violencia, uso y venta de drogas, con el fin de identificar relaciones directas, indirectas y reciprocas entre la religi&oacute;n y los cr&iacute;menes contra las personas. Lo cual se llevo a cabo mediante estimaciones de m&aacute;xima verosimilitud, indicando que la religi&oacute;n tiene relaci&oacute;n directa, indirecta y rec&iacute;proca con la violencia, y est&aacute; directamente asociada con el porte de armas y con la venta de drogas.</p>     <p>Por otro lado, las consecuencias sociales del comportamiento criminal de los individuos fue objeto de an&aacute;lisis de Baron (2003b) quien realiz&oacute; un estudio en donde se evidencia que si bien el bajo control de s&iacute; mismo tiene una serie de consecuencias sociales negativas, estos factores sociales tienen un efecto independiente sobre la conducta criminal. El autor consider&oacute; medidas diferenciales de aprendizaje y de asociaci&oacute;n que afectan directamente la frecuencia de diversos delitos como crimen a la propiedad, crimen violento, crimen total y el uso de drogas.</p>     <p>Otro tipo de medidas de an&aacute;lisis, para explicar las caracter&iacute;sticas del entorno y el desarrollo delictivo son implementadas por Glaeser et al. (1996) presentando un modelo donde las interacciones sociales crean co-varianzas, con el cual se puede explicar los altos niveles de varianza entre ciudades con diferentes tasas de criminalidad. Este modelo ofrece un &iacute;ndice de interacciones sociales que sugiere que la cantidad de interacciones sociales es mayor en delitos leves, moderados en delitos m&aacute;s graves, y casi insignificante en el asesinato y la violaci&oacute;n.</p>     <p>De otro lado, Petterson (2005) aplica el concepto de redes en la composici&oacute;n de los delitos y la forma en que se comportan los delincuentes infantiles. Los resultados manifiestan que la mayor&iacute;a de redes contienen solo varones y son las m&aacute;s grandes en las redes, de igual manera, en la mayor&iacute;a de los casos, los ni&ntilde;os y las ni&ntilde;as se encuentran en redes de un solo g&eacute;nero y la proporci&oacute;n de ni&ntilde;as incluidas en redes mixtas es mayor que la de los varones.</p>     <p>Finalmente, a pesar de que la mayor&iacute;a de los estudios han sido realizados en Estados Unidos y Europa, el tema de la delincuencia y la criminalidad, tambi&eacute;n ha sido tratado en Colombia, debido a la importancia y a la magnitud que tienen estos problemas en el pa&iacute;s, uno de los documentos relacionados con la tem&aacute;tica del entorno y la delincuencia es planteado por Querubin (2003), analizando la relaci&oacute;n entre el cambio porcentual del PIB per c&aacute;pita y los cambios porcentuales en la tasa de homicidios, la tasa de secuestros, las acciones terroristas de las Farc y Eln, los ingresos por narcotr&aacute;fico y las transferencias per c&aacute;pita.</p>     <p>Encontrando, que existe un impacto negativo y significativo entre la violencia y el crecimiento del PIB a nivel departamental, as&iacute; mismo el aumento en los ingresos por narcotr&aacute;fico genera un impacto positivo en el crecimiento del PIB total. Sin embargo, los departamentos que tuvieron un incremento en diversas formas de violencia mostraron una disminuci&oacute;n importante en el PIB total per c&aacute;pita.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Esto &uacute;ltimo, muestra que existe una alta relaci&oacute;n entre las actividades generadores de delincuencia y las caracter&iacute;sticas propias de las regiones donde se presentan dichas manifestaciones criminales, por lo tanto, la siguiente secci&oacute;n pretende estudiar el efecto de la criminalidad teniendo en cuenta din&aacute;micas espaciales de las regiones para mostrar como dependiendo de las condiciones de los zonas, los efectos de la delincuencia y el crimen se pueden propagar a las regiones vecinas.</p>     <p><b>4.  Criminalidad y la Din&aacute;mica Espacial</b></p>     <p>El comportamiento delincuencial de los individuos ha sido explicado por los diversos autores, considerando caracter&iacute;sticas individuales y caracter&iacute;sticas del entorno, sin embargo, otros estudios argumentan que no solo dichas caracter&iacute;sticas explican la conducta criminal, sino tambi&eacute;n las condiciones espaciales las cuales influencian tanto al individuo como a su entorno. La proximidad a barrios, vecindades, pueblos y/o ciudades que posean altas tasas de criminalidad crean una potencial amenaza a que se genere el entorno apropiado de incentivos para delinquir o cometer acciones criminales. Bajo esta premisa, Elffers (2003) realiza un estudio en el cual analiza la influencia de las caracter&iacute;sticas del barrio en la criminalidad, en donde sabiendo que muchos delincuentes cubren una cierta distancia entre su casa y el punto de sus robos, se sugiere que el n&uacute;mero de robos en las zonas est&aacute;n en funci&oacute;n de la cantidad de ladrones que viven en el mismo barrio, as&iacute; como la cantidad de delincuentes que viven en barrios aleda&ntilde;os. Por lo tanto, la influencia del vecindario se canaliza a trav&eacute;s de la relaci&oacute;n compartida de las variables explicativas, las cuales afectan las &aacute;reas cercanas.</p>     <p>Siguiendo los resultados anteriores, Puech (2004) realiz&oacute; un an&aacute;lisis de los delitos violentos con respecto a diferentes variables econ&oacute;micas y sociales, utilizando un modelo de regresi&oacute;n espacial, cuyos resultados determinaron que la caracter&iacute;stica espacial de la delincuencia depende del tipo de delito, adicionalmente, el crimen violento contra personas tiende a ser un fen&oacute;meno localizado. El autor, luego de su estudio, concluy&oacute; que existe un proceso de agrupamiento entorno a los grandes centros de delincuencia en las grandes ciudades y este tipo de delincuencia sigue un proceso de difusi&oacute;n contagiosa por la proximidad y el contacto directo entre los delincuentes.</p>     <p>Por su parte, Cahill &amp; Mulligan (2007) analizan la tasa de delitos violentos, seg&uacute;n las caracter&iacute;sticas del lugar y el terreno, haciendo uso de un modelo de regresi&oacute;n ponderada geogr&aacute;ficamente (GWR). Los resultados del estudio fueron que la mayor&iacute;a de las &aacute;reas presentan par&aacute;metros negativos cuando existen bajos niveles de ingreso, mientras que aquellas zonas con par&aacute;metros positivos tienden a tener extremadamente altos niveles de riqueza. A su vez, en las zonas donde existen viviendas habitadas por una sola persona son propensas al aumento de los niveles de delincuencia, el uso de modelo GWR demostr&oacute; su eficacia para explorar relaciones espaciales entre las variables independientes y la variable dependiente de manera ponderada y descriptiva.</p>     <p>Siguiendo con el an&aacute;lisis de las ciudades, el tama&ntilde;o de estas puede incidir en los niveles de delincuencia, siendo esto un tema de an&aacute;lisis propuesto por Glaeser &amp; Sacerdote (1999), quienes analizan variables como tipos de arrestos, visitas de los polic&iacute;as a la escena del crimen, polic&iacute;as per c&aacute;pita con relaci&oacute;n a la poblaci&oacute;n de la ciudad, niveles de pobreza, raza, tama&ntilde;o de la ciudad, tasa de desempleo y n&uacute;mero de mujeres cabeza de familia.</p>     <p>Los resultados muestran que las ciudades crean fuerzas econ&oacute;micas de aglomeraci&oacute;n positivas y negativas, las cuales obedecen a determinados atributos positivos y negativos de las ciudades. Por lo tanto, un componente medible de la importancia de la criminalidad urbana est&aacute; relacionado con que las ciudades atraen individuos con tendencia criminal. Sin embargo, a pesar de que estos factores contribuyen al an&aacute;lisis, no logran explicar m&aacute;s del 50% de la conexi&oacute;n entre la criminalidad y el tama&ntilde;o de la ciudad.</p>     <p>En este an&aacute;lisis, ha sido complementado por Demirici (2007) utilizando el grado de movilidad residencial, la densidad de la poblaci&oacute;n, la heterogeneidad &eacute;tnica y la desintegraci&oacute;n familiar con respecto a la tasa de homicidios en los barrios y la influencia de los barrios vecinos en otros. Los resultados de las estimaciones, muestran que un alto grado de movilidad residencial en los barrios puede incrementar el nivel de desorganizaci&oacute;n social, lo que conduce a su vez a un aumento de los cr&iacute;menes en el vecindario. Adicionalmente, la desintegraci&oacute;n familiar puede debilitar el grado de control social informal en los barrios, siendo las familias de parejas casadas aquellas que tienden a proteger a sus hijos, ejerciendo control social informal en el vecindario.</p>     <p>Por su parte, Sampson &amp; Groves (1989) muestran como en las ciudades la influencia en las tasas de homicidio es muy baja, esto se pudo determinar mediante el an&aacute;lisis de la heterogeneidad racial y &eacute;tnica, pese a que no se pudo explicar la distribuci&oacute;n del homicidio en los vecindarios analizados, mientras que la ausencia de recursos econ&oacute;micos debilita el control social informal y la densidad de la poblaci&oacute;n incrementa el nivel de desorganizaci&oacute;n social en los barrios.</p>     <p>Desde otra perspectiva, con el prop&oacute;sito de analizar la victimizaci&oacute;n violenta provocada por armas de fuego, Fagan &amp; Davies (2004) utilizan un modelo de curva de crecimiento individual para estudiar la victimizaci&oacute;n violenta con armas de fuego a grupos minoritarios en diferentes periodos de tiempo, teniendo en cuenta la probabilidad de contagio hacia las &aacute;reas aleda&ntilde;as. Los autores concluyen que la posici&oacute;n estructural del barrio, su relaci&oacute;n social y espacial, la conectividad a sus &aacute;reas subyacentes y las formas espec&iacute;ficas de violencia tienen gran importancia para el entendimiento de los patrones de violencia a trav&eacute;s del tiempo. De igual manera, la concentraci&oacute;n de desventajas econ&oacute;micas, es un factor consistente que hace que los barrios sean susceptibles a altas tasas de homicidio y violencia, siendo la violencia con armas de fuego una manifestaci&oacute;n de violencia que se contagia en el resto de vecindarios.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Estos patrones geogr&aacute;ficos, permiten hacer distinci&oacute;n de los delitos que pueden presentarse en regiones rurales y urbanas, por ello la distribuci&oacute;n geogr&aacute;fica de los cr&iacute;menes menores a la propiedad es el objeto de estudio de LaGrange (1999), en donde la tasa de desempleo explica significativamente los niveles de vandalismo en general, de igual manera, las &aacute;reas en donde existen centros comerciales y escuelas tienden a tener altas tasas de vandalismo, influenciado por caracter&iacute;sticas demogr&aacute;ficas, sociales y residenciales.</p>     <p>Un aspecto importante es la conexi&oacute;n entre desempleo y crimen a la propiedad, la cual, seg&uacute;n el autor se deber a factores independientes a la motivaci&oacute;n o inclinaciones de los residentes del &aacute;rea, as&iacute; mismo, las &aacute;reas con altas tasas de desempleo tienden a ser pobres en las ciudades y con estructuras multifamiliares.</p>     <p>En este contexto, Martin (2002) mediante un an&aacute;lisis espacial toma la variabilidad del hurto y algunas variables que pueden explicarlo. Una de las conclusiones m&aacute;s relevantes, es que la estabilidad residencial tiene un efecto positivo en la tasa de hurto, es decir, que los vecindarios m&aacute;s estables se caracterizan por presentar bajas tasas de hurto y robo, adicionalmente, el aumento en los niveles de capital social obedece a menores tasas de robo.</p>     <p>A nivel nacional, Sanchez et al. (2003) considera la tasa de homicidios y de secuestros, por medio de un modelo de regresi&oacute;n espacial auto-regresivo, tomando variables de din&aacute;mica espacial y temporal de los actores armados en Colombia junto con variables sociales, de justicia y narcotr&aacute;fico.</p>     <p>Los resultados indican que la actividad criminal del secuestro genera efectos importantes de persistencia temporal y de difusi&oacute;n contagiosa, existiendo una relaci&oacute;n positiva y significativa entre el conflicto y la violencia homicida. En este sentido, el concepto de difusi&oacute;n contagiosa fue corroborado al encontrar que la tasa de homicidios del departamento vecino tiene un efecto positivo en la tasa de homicidios local.</p>     <p>De igual manera Sanchez &amp; Nu&ntilde;ez (2001) relacionan los determinantes de la tasa de homicidio municipal con variables socioecon&oacute;micas, de justicia y narcotr&aacute;fico, teniendo en cuenta la din&aacute;mica espacial y temporal. El estudio muestra que el efecto del coeficiente de Gini sobre la tasa de homicidios en las grandes ciudades es negativo, asimismo, un incremento de en los ingresos per capita por narcotr&aacute;fico incrementa la tasa de homicidios, concluyendo que la principal explicaci&oacute;n del incremento en la tasa de homicidios durante los a&ntilde;os ochenta fue el incremento de la actividad del narcotr&aacute;fico y en menor medida el colapso del sistema judicial.</p>     <p>Finalmente, Formisano (2002) realiz&oacute; un estudio sobre las tasas de homicidio en Bogot&aacute; y las variables que pueden llegar a explicarlas desde una perspectiva espacial, partiendo del fen&oacute;meno de &quot;contagio&quot; por violencia. El autor argumenta que la concentraci&oacute;n y contagio espacial de los homicidios es inminente en la ciudad, adicionalmente, las caracter&iacute;sticas de la zona donde se presentan altas tasas de homicidio obedece a presencia de pandillas, a la venta y consumo de drogas y a la poca iluminaci&oacute;n y espec&iacute;ficamente en ciertas &aacute;reas de la ciudad, las altas tasas de homicidio se explican por la presencia de prostituci&oacute;n, venta de drogas y bares nocturnos.</p>     <p><b>5.  Comentarios Finales</b></p>     <p>Este art&iacute;culo realiz&oacute; una revisi&oacute;n sobre algunos documentos acerca de la delincuencia y la criminalidad en Colombia y en el mundo, los cuales se agruparon seg&uacute;n la relevancia que le daban a las caracter&iacute;sticas del individuo, del entorno o del espacio. Los estudios evidenciaron las m&uacute;ltiples causas, caracter&iacute;sticas, entornos y ambientes que pueden generan incentivos para que una persona se convierta en delincuente o criminal.</p>     <p>Por una parte, las variables individuales como los antecedentes familiares, el comportamiento en la escuela, la conformaci&oacute;n familiar, el trato con familiares, profesores y compa&ntilde;eros, entre otras, son determinantes al momento de caracterizar el comportamiento criminal de un adulto joven principalmente. Por tanto, seg&uacute;n los estudios realizados, las variables individuales explican en gran parte el comportamiento delincuencial, desordenado y asocial de una persona.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>De igual manera, las variables del entorno juegan un papel fundamental en la formaci&oacute;n de un delincuente potencial. Estas caracter&iacute;sticas, influyen en el comportamiento de los individuos, mas a&uacute;n cuando los antecedentes en la ni&ntilde;ez y en su desarrollo se consideran d&eacute;biles; tales como el barrio donde se habita, el desempleo, los vecinos, expendio de drogas y la gente que suele frecuentar el vecindario, entre otras, son variables que incentivan al individuo a utilizar nuevas formas de supervivencia que implican la ilegalidad.</p>     <p>Las caracter&iacute;sticas espaciales suelen tener gran influencia en el comportamiento criminal y asocial de un individuo. La proximidad del lugar donde se vive a un vecindario con problemas de seguridad, de drogas, con gran n&uacute;mero de bares, son variables que pueden ser significativas en el momento de adquirir una conducta delincuencial. Adicionalmente, la asociaci&oacute;n a personas que ya tienen un perfil criminal definido, es un factor determinante sumado a la falta de oportunidades que es alta principalmente en aquellos vecindarios en donde los &iacute;ndices de criminalidad son altos.</p>     <p>La criminalidad y la delincuencia, deben ser temas de estudio m&aacute;s profundos, principalmente en Colombia, dado que los &iacute;ndices de criminalidad aumentan y los niveles de satisfacci&oacute;n de las personas son muy bajos, debido a que cada vez las personas desean tener mayores y mejores oportunidades de progreso laboral y econ&oacute;mico; por ello, los estudios que analicen estas tem&aacute;ticas deben permitir analizar emp&iacute;ricamente el problema, llevando al planteamiento de pol&iacute;ticas que conduzcan a las soluciones asociadas con la marginalizaci&oacute;n social y la disminuci&oacute;n de la delincuencia en el pa&iacute;s.</p>     <p><b>6.  Referencias</b></p>     <!-- ref --><p>Agnew, R. (1984). &quot;Autonomy and delinquency&quot;. En: <i>Sociological Perspectives, </i>27: 219 - 240.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000097&pid=S0121-6805200800010000800001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Agnew, R. (1985). &quot;A Revised Strain Theory of Delinquency&quot;. En: <i>Social Forces, </i>64: 151 - 167.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000098&pid=S0121-6805200800010000800002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Anderson, E. &amp; Diaz, J. (1996). &quot;Using Process Control Chart Techniques to Analyse Crime Rates in Houston, Texas&quot;. En: <i>The </i><i>Journal of the Operational Research Society, </i>47: 871 - 881.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000099&pid=S0121-6805200800010000800003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Baron, S. (1999). &quot;Street Youths and Substance Use. The Role of Background, Street Lifestyle, and Economic Factors&quot;. En: <i>YOUTH &amp; SOCIETY, </i>31: 3 - 26.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000100&pid=S0121-6805200800010000800004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Baron, S. (2003). &quot;Self-Control, Social Consequences, and Criminal Behavior: Street Youth and the General Theory of Crime&quot;. En: <i>Journal of Research on Crime and Delinquency, </i>40: 403-425.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000101&pid=S0121-6805200800010000800005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Baron, S. (2003a). &quot;Street Youth Violence and Victimization&quot;. En: <i>TRAUMA, VIOLENCE &amp; ABUSE, </i>4: 22 - 44.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000102&pid=S0121-6805200800010000800006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Baron, S. (2003b). &quot;Self-Control, Social Consequences, and Criminal Behavior: Street Youth and the General Theory of Crime&quot;. En: <i>Journal of Research on Crime and Delinquency, </i>40: 403-42.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000103&pid=S0121-6805200800010000800007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Benda, B. (2002). &quot;Religion and Violent Offenders in Boot Camp: A structural Equation Model&quot;. En: <i>Journal of Research in Crime and delinquency, </i>39: 91 - 121.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000104&pid=S0121-6805200800010000800008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Benda, B. (2003). &quot;Survival Analysis of Criminal Recidivism of Boot Camp Graduates Using Elements from General and Developmental Explanatory Models&quot;. En: <i>International Journal of Offender Therapy and Comparative Criminology, </i>47: 89 - 110.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000105&pid=S0121-6805200800010000800009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Bernburg, J. et al. (2006). &quot;Official Labeling, Criminal Embeddedness and Subsequent Delinquency: A Longitudinal Test of Labeling Theory&quot;. En: <i>Journal of Research in Crime and Delinquency, </i>43 : 67 - 88.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000106&pid=S0121-6805200800010000800010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Blumstein, A. &amp; Cohen, J. (1987). &quot;Characterizing Criminal Careers&quot;. En: <i>Science, New Series, </i>237: 985 - 991.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000107&pid=S0121-6805200800010000800011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Broidy, L. et al. (2006) &quot;Exploring Demographic, Structural and Behavioral overlap among Homicide Offenders and Victims&quot;. En: <i>Homicide Studies, </i>10: 155 - 180.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000108&pid=S0121-6805200800010000800012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Baum, A. &amp; Burnes, W., (1993). &quot;A Nation in Denial: The Truth about Homelessness&quot;. En: <i>Annlas of the American Academy of Political and Social Sciences, </i>535: 223 - 224.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000109&pid=S0121-6805200800010000800013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Butchart, A. &amp; Engstr&ouml;m, K. (2002). &quot;Sex and age-specific relations between economic development, economic inequality and homicide rates in people aged 0 - 24 years: a cross-sectional analysis&quot;. En: <i>Bulletin of the World Health Organization, </i>80: 797 - 805.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000110&pid=S0121-6805200800010000800014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Cahill, M. &amp; Mulligan, G. (2007). &quot;Using Geographically Weighted Regression to Explore Local Crime Patterns&quot;. En: <i>Social Science Computer Review, </i>25: 174 - 193.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000111&pid=S0121-6805200800010000800015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Chen, X. et al. (2007). &quot;Onset of Conduct Disorder, Use of Delinquent Subsistence Strategies, and Street Victimization Among Homeless and Runaway Adolescents in the Midwest&quot;. En: <i>Journal of Interpersonal Violence, </i>22: 1156 - 1183.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000112&pid=S0121-6805200800010000800016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Corman, H. &amp; Mocan, N. (2000). &quot;A Time-Series Analysis of Crime, Deterrence, and Drug Abuse in New York City&quot;. En: <i>The American Economic Review, </i>90: 584 - 604.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000113&pid=S0121-6805200800010000800017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Cornwell, C. &amp; Trumbull, W. (1994). &quot;Estimating the Economic Model of Crime with Panel Data&quot;. En: <i>The Review of Economics and Statistics, </i>76: 360 - 366.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000114&pid=S0121-6805200800010000800018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Demirici, S. (2007). &quot;Examining Spatiotemporal change in Neighborhood Crime using Social Disorganization as a Theoretical Framework: A 10-Year Analisis of homicide in the city of Richmond, VA&quot;. Virginia Commonwealth University.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000115&pid=S0121-6805200800010000800019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Duggan, M. (2001). &quot;More Guns, More Crime&quot;. En: <i>The Journal of Political Economy, </i>109: 1086 - 1114.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000116&pid=S0121-6805200800010000800020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Eisner, M. (2002). &quot;Crime, Problem Drinking, and Drug Use: Patterns of Problem Behavior in Cross-national Perspective&quot;. En: <i>The ANNALS of the American Academy of Political and Social Science, </i>580: 201-225.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000117&pid=S0121-6805200800010000800021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Elffers, H. (2003). &quot;Analysing neighborhood influence in criminology&quot;. En: <i>Statistica Neerlandica, </i>57: 347 - 367.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000118&pid=S0121-6805200800010000800022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Fagan, J. &amp; Davies, G. (2004). &quot;The Natural History of Neighborhood Violence&quot;. En: <i>Jounal of Contemporary criminal Justice, </i>20: 127 - 147.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000119&pid=S0121-6805200800010000800023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Formisano, M. (2002). &quot;Econometr&iacute;a Espacial: Caracter&iacute;sticas de la Violencia Homicida en Bogot&aacute;&quot;. En: <i>Documentos CEDE, Universidad de los Andes, </i>10: 1 - 42.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000120&pid=S0121-6805200800010000800024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Glaeser, E. et al. (1996). &quot;Crime and Social Interactions&quot;. En: <i>The Quaterly Journal of Economics, </i>111: 507 - 548.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000121&pid=S0121-6805200800010000800025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Glaeser, E. &amp; Sacerdote, B. (1999). &quot;Why is there more crime in cities?&quot;. En: <i>The Journal of Political Economy, </i>107: 225 - 258.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000122&pid=S0121-6805200800010000800026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Gottfredson, M. &amp; Hirshi, T. (1990). &quot;A General Theory of Crime&quot;. En: <i>Stanford University Press, </i>90p.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000123&pid=S0121-6805200800010000800027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Greenbaum, R. &amp; Tita, G. (2004). &quot;The Impact of Violence Surges on Neighborhood Business Activity&quot;. En: <i>Urban Studies, </i>41: 2495 - 2514.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000124&pid=S0121-6805200800010000800028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Harjten, C. &amp;Priyadarsini, S. (2003). &quot;Gender, Peers, and Delinquency: A Study of Boys and Girls in Rural France&quot;. En: <i>Youth Society, </i>34: 387 - 414.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000125&pid=S0121-6805200800010000800029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Kovandzic, T. et al. (2005). &quot;The Impact of &quot;Shall-Issue&quot; Concealed Handgun Laws on Violent Crime Rates: Evidence from Panel Data for Large Urban Cities&quot;. En: <i>Homicide Studies, </i>9: 292 - 323.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000126&pid=S0121-6805200800010000800030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>LaGrange, T. (1999). &quot;The Impact of Neighborhoods, Schools y Malls on the Spatial Distribution of Property Damage&quot;. En: <i>Journal of Research in Crime and Delinquency, </i>36: 393 - 421.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000127&pid=S0121-6805200800010000800031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Lochner, L. &amp; Moretti, E. (2004). &quot;The Effect of Education on Crime: Evidence from Prison Inmates, Arrests and Self-Reports&quot;. En: <i>The America Economic Review, </i>94: 155 - 189.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000128&pid=S0121-6805200800010000800032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>MacDonald, J. et al. (2005). &quot;The Relationship between Life Satisfaction, Risk-Takinf Behaviors and Youth Violence&quot;. En: <i>Journal of Interpersonal Violence, </i>20: 1495 - 1518.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000129&pid=S0121-6805200800010000800033&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Mack, K. &amp; Leiber, M. (2005). &quot;Race, Gender, Single-Mother Households and Delinquency. A Further Test of Power-Control Theory&quot;. En: <i>Youth &amp; Society, </i>37: 115 - 144.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000130&pid=S0121-6805200800010000800034&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Martin, D. (2002). &quot;Spatial Patterns in Residential Burglary: Assessing the Effect of Neighborhood Social Capital&quot;. En: <i>Journal of Contemporary Criminal Justice, </i>18: 132 - 146.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000131&pid=S0121-6805200800010000800035&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Miller, K. (2007). &quot;Traversinf the Spatial Divide? Gender, Place, and Delinquency&quot;. En: <i>Feminist Criminology, </i>2: 202 - 222.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000132&pid=S0121-6805200800010000800036&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Myers, D. (2003). &quot;Adult Crime, Adult Time: Punishing Violent Youth in the Adult Criminal Justice System&quot;. En: <i>Youth Violence, </i>1: 173 - 197.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000133&pid=S0121-6805200800010000800037&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Nilson, A. &amp; Estrada, F. (2006). &quot;The Inequality of Victimization. Trends in Exposure to Crime among Rich and Poor&quot;. En: <i>European Journal of Criminology, </i>3: 387 - 412.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000134&pid=S0121-6805200800010000800038&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Prendergast M. et al. (2008). &quot;Patterns of Crime and Drug Use Trajectories in Relation to Treatment Initiation and 5-Year Outcomes: An Application of Growth Mixture Modeling Across Three Data Sets&quot;. En: <i>Evaluation Review, </i>32: 59 - 82.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000135&pid=S0121-6805200800010000800039&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Petterson , T. (2005). &quot;Gendering Delinquent Networks. A gendered analysis of violent crimes and the structure of boy's and girl's co-offending networks&quot;. En: <i>Nordic Journal of Youth Research, </i>13: 247 - 267.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000136&pid=S0121-6805200800010000800040&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Puech, F. (2004). &quot;How do criminals locate? Crime and spatial dependence in Minas Gerais&quot;. En: <i>CERDI-CNRS, Universit&eacute; d'Auvergne. </i>1 - 13.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000137&pid=S0121-6805200800010000800041&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Querubin, P. (2003). &quot;Crecimiento Departamental y Violencia Criminal en Colombia&quot;. En: <i>Documentos CEDE, Universidad de los Andes, </i>12: 1 - 49.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000138&pid=S0121-6805200800010000800042&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Restrepo, E. et Al. (2006). &quot;Bogot&aacute;: &iquest;M&aacute;s Crimen? &iquest;M&aacute;s Miedo?&quot;. En: <i>Documento CEDE, Universidad de los Andes, </i>45: 2 - 47.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000139&pid=S0121-6805200800010000800043&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Sampson, R. &amp; Groves, W. (1989). Community structure and crime. <i>American Journal of Sociology, </i>94, 774-802.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000140&pid=S0121-6805200800010000800044&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>S&aacute;nchez, F. (2003). &quot;Conflicto, Violencia y Actividad Criminal en Colombia: Un an&aacute;lisis espacial&quot;. En: <i>Documentos CEDE, Universidad de los Andes, </i>05: 1 - 60.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000141&pid=S0121-6805200800010000800045&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>S&aacute;nchez, F &amp; Nu&ntilde;ez, J. (2001). &quot;Determinantes del Crimen Violento en un Pa&iacute;s altamente violento: El Caso de Colombia&quot;. En: <i>Documentos CEDE, Universidad de los Andes, </i>02: 1 - 45.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000142&pid=S0121-6805200800010000800046&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Savoie, J. et al. (2006). &quot;Neighbourhood Characteristics and the Distribution of Crime on the Island of Montreal&quot;. En: <i>Crime and Justice Research Paper Series, </i>007: 4 - 78.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000143&pid=S0121-6805200800010000800047&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Stolzenberg, L. &amp; D'Alessio, S. (2008). &quot;Co-Offending and the Age-Crime Curve&quot;. En: <i>Journal of Research in Crime and Delinquency, </i>45: 65 - 86.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000144&pid=S0121-6805200800010000800048&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Tita, G. &amp; Griffiths, E. (2005). &quot;Traveling to Violence: The Case for a Mobility-Based Spatial Typology of Homcide&quot;. En: <i>Journal of Research in Crime and Delinquency, </i>42: 275 - 308.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000145&pid=S0121-6805200800010000800049&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Verdier, T. &amp; Zenou, Y. (2004). &quot;Racial Beliefs, Location and the Causes of Crime&quot;. En: <i>International Economic Review, </i>45: 731 - 760.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000146&pid=S0121-6805200800010000800050&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Watts, R. (1931). &quot;The Influence of Population Density on Crime&quot;. En: <i>Journal of the American Statistical Association, </i>26: 11 -20.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000147&pid=S0121-6805200800010000800051&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
<ref-list>
<ref id="B1">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Agnew]]></surname>
<given-names><![CDATA[R]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Autonomy and delinquency]]></article-title>
<source><![CDATA[Sociological Perspectives]]></source>
<year>1984</year>
<volume>27</volume>
<page-range>219 - 240</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B2">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Agnew]]></surname>
<given-names><![CDATA[R]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[A Revised Strain Theory of Delinquency]]></article-title>
<source><![CDATA[Social Forces]]></source>
<year>1985</year>
<volume>64</volume>
<page-range>151 - 167</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B3">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Anderson]]></surname>
<given-names><![CDATA[E]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Diaz]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Using Process Control Chart Techniques to Analyse Crime Rates in Houston, Texas]]></article-title>
<source><![CDATA[The Journal of the Operational Research Society]]></source>
<year>1996</year>
<volume>47</volume>
<page-range>871 - 881</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B4">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Baron]]></surname>
<given-names><![CDATA[S]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Street Youths and Substance Use. The Role of Background, Street Lifestyle, and Economic Factors]]></article-title>
<source><![CDATA[YOUTH & SOCIETY]]></source>
<year>1999</year>
<volume>31</volume>
<page-range>3 - 26</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B5">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Baron]]></surname>
<given-names><![CDATA[S]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Self-Control, Social Consequences, and Criminal Behavior: Street Youth and the General Theory of Crime]]></article-title>
<source><![CDATA[Journal of Research on Crime and Delinquency]]></source>
<year>2003</year>
<volume>40</volume>
<page-range>403-425</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B6">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Baron]]></surname>
<given-names><![CDATA[S]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Street Youth Violence and Victimization]]></article-title>
<source><![CDATA[TRAUMA, VIOLENCE & ABUSE]]></source>
<year>2003</year>
<month>a</month>
<volume>4</volume>
<page-range>22 - 44</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B7">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Baron]]></surname>
<given-names><![CDATA[S]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Self-Control, Social Consequences, and Criminal Behavior: Street Youth and the General Theory of Crime]]></article-title>
<source><![CDATA[Journal of Research on Crime and Delinquency]]></source>
<year>2003</year>
<month>b</month>
<volume>40</volume>
<page-range>403-42</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B8">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Benda]]></surname>
<given-names><![CDATA[B]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Religion and Violent Offenders in Boot Camp: A structural Equation Model]]></article-title>
<source><![CDATA[Journal of Research in Crime and delinquency]]></source>
<year>2002</year>
<volume>39</volume>
<page-range>91 - 121</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B9">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Benda]]></surname>
<given-names><![CDATA[B]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Survival Analysis of Criminal Recidivism of Boot Camp Graduates Using Elements from General and Developmental Explanatory Models]]></article-title>
<source><![CDATA[International Journal of Offender Therapy and Comparative Criminology]]></source>
<year>2003</year>
<volume>47</volume>
<page-range>89 - 110</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B10">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Bernburg]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Official Labeling, Criminal Embeddedness and Subsequent Delinquency: A Longitudinal Test of Labeling Theory]]></article-title>
<source><![CDATA[Journal of Research in Crime and Delinquency]]></source>
<year>2006</year>
<volume>43</volume>
<page-range>67 - 88</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B11">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Blumstein]]></surname>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Cohen]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Characterizing Criminal Careers]]></article-title>
<source><![CDATA[Science, New Series]]></source>
<year>1987</year>
<volume>237</volume>
<page-range>985 - 991</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B12">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Broidy]]></surname>
<given-names><![CDATA[L]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Exploring Demographic, Structural and Behavioral overlap among Homicide Offenders and Victims]]></article-title>
<source><![CDATA[Homicide Studies]]></source>
<year>2006</year>
<volume>10</volume>
<page-range>155 - 180</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B13">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Baum]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Burnes]]></surname>
<given-names><![CDATA[W]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[A Nation in Denial: The Truth about Homelessness]]></article-title>
<source><![CDATA[Annlas of the American Academy of Political and Social Sciences]]></source>
<year>1993</year>
<volume>535</volume>
<page-range>223 - 224</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B14">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Butchart]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Engström]]></surname>
<given-names><![CDATA[K]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Sex and age-specific relations between economic development, economic inequality and homicide rates in people aged 0 - 24 years: a cross-sectional analysis]]></article-title>
<source><![CDATA[Bulletin of the World Health Organization]]></source>
<year>2002</year>
<volume>80</volume>
<page-range>797 - 805</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B15">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Cahill]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Mulligan]]></surname>
<given-names><![CDATA[G]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Using Geographically Weighted Regression to Explore Local Crime Patterns]]></article-title>
<source><![CDATA[Social Science Computer Review]]></source>
<year>2007</year>
<volume>25</volume>
<page-range>174 - 193</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B16">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Chen]]></surname>
<given-names><![CDATA[X]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Onset of Conduct Disorder, Use of Delinquent Subsistence Strategies, and Street Victimization Among Homeless and Runaway Adolescents in the Midwest]]></article-title>
<source><![CDATA[Journal of Interpersonal Violence]]></source>
<year>2007</year>
<volume>22</volume>
<page-range>1156 - 1183</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B17">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Corman]]></surname>
<given-names><![CDATA[H]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Mocan]]></surname>
<given-names><![CDATA[N]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[A Time-Series Analysis of Crime, Deterrence, and Drug Abuse in New York City]]></article-title>
<source><![CDATA[The American Economic Review]]></source>
<year>2000</year>
<volume>90</volume>
<page-range>584 - 604</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B18">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Cornwell]]></surname>
<given-names><![CDATA[C]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Trumbull]]></surname>
<given-names><![CDATA[W]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Estimating the Economic Model of Crime with Panel Data]]></article-title>
<source><![CDATA[The Review of Economics and Statistics]]></source>
<year>1994</year>
<volume>76</volume>
<page-range>360 - 366</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B19">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Demirici]]></surname>
<given-names><![CDATA[S]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Examining Spatiotemporal change in Neighborhood Crime using Social Disorganization as a Theoretical Framework: A 10-Year Analisis of homicide in the city of Richmond, VA]]></source>
<year>2007</year>
<publisher-name><![CDATA[Virginia Commonwealth University]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B20">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Duggan]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[More Guns, More Crime]]></article-title>
<source><![CDATA[The Journal of Political Economy]]></source>
<year>2001</year>
<volume>109</volume>
<page-range>1086 - 1114</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B21">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Eisner]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Crime, Problem Drinking, and Drug Use: Patterns of Problem Behavior in Cross-national Perspective]]></article-title>
<source><![CDATA[The ANNALS of the American Academy of Political and Social Science]]></source>
<year>2002</year>
<volume>580</volume>
<page-range>201-225</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B22">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Elffers]]></surname>
<given-names><![CDATA[H]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Analysing neighborhood influence in criminology]]></article-title>
<source><![CDATA[Statistica Neerlandica]]></source>
<year>2003</year>
<volume>57</volume>
<page-range>347 - 367</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B23">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Fagan]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Davies]]></surname>
<given-names><![CDATA[G]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[The Natural History of Neighborhood Violence]]></article-title>
<source><![CDATA[Jounal of Contemporary criminal Justice]]></source>
<year>2004</year>
<volume>20</volume>
<page-range>127 - 147</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B24">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Formisano]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Econometría Espacial: Características de la Violencia Homicida en Bogotá]]></article-title>
<source><![CDATA[Documentos CEDE, Universidad de los Andes]]></source>
<year>2002</year>
<volume>10</volume>
<page-range>1 - 42</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B25">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Glaeser]]></surname>
<given-names><![CDATA[E]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Crime and Social Interactions]]></article-title>
<source><![CDATA[The Quaterly Journal of Economics]]></source>
<year>1996</year>
<volume>111</volume>
<page-range>507 - 548</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B26">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Glaeser]]></surname>
<given-names><![CDATA[E]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Sacerdote]]></surname>
<given-names><![CDATA[B]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Why is there more crime in cities?]]></article-title>
<source><![CDATA[The Journal of Political Economy]]></source>
<year>1999</year>
<volume>107</volume>
<page-range>225 - 258</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B27">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Gottfredson]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Hirshi]]></surname>
<given-names><![CDATA[T]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[A General Theory of Crime]]></source>
<year>1990</year>
<page-range>90p</page-range><publisher-name><![CDATA[Stanford University Press]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B28">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Greenbaum]]></surname>
<given-names><![CDATA[R]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Tita]]></surname>
<given-names><![CDATA[G]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[The Impact of Violence Surges on Neighborhood Business Activity]]></article-title>
<source><![CDATA[Urban Studies]]></source>
<year>2004</year>
<volume>41</volume>
<page-range>2495 - 251</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B29">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Harjten]]></surname>
<given-names><![CDATA[C]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Priyadarsini]]></surname>
<given-names><![CDATA[S]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Gender, Peers, and Delinquency: A Study of Boys and Girls in Rural France]]></article-title>
<source><![CDATA[Youth Society]]></source>
<year>2003</year>
<volume>34</volume>
<page-range>387 - 414</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B30">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Kovandzic]]></surname>
<given-names><![CDATA[T]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[The Impact of "Shall-Issue" Concealed Handgun Laws on Violent Crime Rates: Evidence from Panel Data for Large Urban Cities]]></article-title>
<source><![CDATA[Homicide Studies]]></source>
<year>2005</year>
<volume>9</volume>
<page-range>292 - 323</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B31">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[LaGrange]]></surname>
<given-names><![CDATA[T]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[The Impact of Neighborhoods, Schools y Malls on the Spatial Distribution of Property Damage]]></article-title>
<source><![CDATA[Journal of Research in Crime and Delinquency]]></source>
<year>1999</year>
<volume>36</volume>
<page-range>393 - 421</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B32">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Lochner]]></surname>
<given-names><![CDATA[L]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Moretti]]></surname>
<given-names><![CDATA[E]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[The Effect of Education on Crime: Evidence from Prison Inmates, Arrests and Self-Reports]]></article-title>
<source><![CDATA[The America Economic Review]]></source>
<year>2004</year>
<volume>94</volume>
<page-range>155 - 189</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B33">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[MacDonald]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[The Relationship between Life Satisfaction, Risk-Takinf Behaviors and Youth Violence]]></article-title>
<source><![CDATA[Journal of Interpersonal Violence]]></source>
<year>2005</year>
<volume>20</volume>
<page-range>1495 - 1518</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B34">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Mack]]></surname>
<given-names><![CDATA[K]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Leiber]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Race, Gender, Single-Mother Households and Delinquency. A Further Test of Power-Control Theory]]></article-title>
<source><![CDATA[Youth & Society]]></source>
<year>2005</year>
<volume>37</volume>
<page-range>115 - 144</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B35">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Martin]]></surname>
<given-names><![CDATA[D]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Spatial Patterns in Residential Burglary: Assessing the Effect of Neighborhood Social Capital]]></article-title>
<source><![CDATA[Journal of Contemporary Criminal Justice]]></source>
<year>2002</year>
<volume>18</volume>
<page-range>132 - 146</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B36">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Miller]]></surname>
<given-names><![CDATA[K]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Traversinf the Spatial Divide? Gender, Place, and Delinquency]]></article-title>
<source><![CDATA[Feminist Criminology]]></source>
<year>2007</year>
<volume>2</volume>
<page-range>202 - 222</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B37">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Myers]]></surname>
<given-names><![CDATA[D]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Adult Crime, Adult Time: Punishing Violent Youth in the Adult Criminal Justice System]]></article-title>
<source><![CDATA[Youth Violence]]></source>
<year>2003</year>
<volume>1</volume>
<page-range>173 - 197</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B38">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Nilson]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Estrada]]></surname>
<given-names><![CDATA[F]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[The Inequality of Victimization. Trends in Exposure to Crime among Rich and Poor]]></article-title>
<source><![CDATA[European Journal of Criminology]]></source>
<year>2006</year>
<volume>3</volume>
<page-range>387 - 412</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B39">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Prendergast]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Patterns of Crime and Drug Use Trajectories in Relation to Treatment Initiation and 5-Year Outcomes: An Application of Growth Mixture Modeling Across Three Data Sets]]></article-title>
<source><![CDATA[Evaluation Review]]></source>
<year>2008</year>
<volume>32</volume>
<page-range>59 - 82</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B40">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Petterson]]></surname>
<given-names><![CDATA[T]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Gendering Delinquent Networks. A gendered analysis of violent crimes and the structure of boy's and girl's co-offending networks]]></article-title>
<source><![CDATA[Nordic Journal of Youth Research]]></source>
<year>2005</year>
<volume>13</volume>
<page-range>247 - 267</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B41">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Puech]]></surname>
<given-names><![CDATA[F]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[How do criminals locate? Crime and spatial dependence in Minas Gerais]]></source>
<year>2004</year>
<page-range>1 - 13</page-range><publisher-name><![CDATA[CERDI-CNRS, Université d'Auvergne]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B42">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Querubin]]></surname>
<given-names><![CDATA[P]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Crecimiento Departamental y Violencia Criminal en Colombia]]></article-title>
<source><![CDATA[Documentos CEDE, Universidad de los Andes]]></source>
<year>2003</year>
<volume>12</volume>
<page-range>1 - 49</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B43">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Restrepo]]></surname>
<given-names><![CDATA[E]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Bogotá: ¿Más Crimen? ¿Más Miedo?"]]></article-title>
<source><![CDATA[Documento CEDE, Universidad de los Andes]]></source>
<year>2006</year>
<volume>45</volume>
<page-range>2 - 47</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B44">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Sampson]]></surname>
<given-names><![CDATA[R]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Groves]]></surname>
<given-names><![CDATA[W]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Community structure and crime]]></article-title>
<source><![CDATA[American Journal of Sociology]]></source>
<year>1989</year>
<volume>94</volume>
<page-range>774-802</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B45">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Sánchez]]></surname>
<given-names><![CDATA[F]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Conflicto, Violencia y Actividad Criminal en Colombia: Un análisis espacial]]></article-title>
<source><![CDATA[Documentos CEDE, Universidad de los Andes]]></source>
<year>2003</year>
<volume>05</volume>
<page-range>1 - 60</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B46">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Sánchez]]></surname>
<given-names><![CDATA[F]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Nuñez]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Determinantes del Crimen Violento en un País altamente violento: El Caso de Colombia]]></article-title>
<source><![CDATA[Documentos CEDE, Universidad de los Andes]]></source>
<year>2001</year>
<volume>02</volume>
<page-range>1 - 45</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B47">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Savoie]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Neighbourhood Characteristics and the Distribution of Crime on the Island of Montreal]]></article-title>
<source><![CDATA[Crime and Justice Research Paper Series]]></source>
<year>2006</year>
<volume>007</volume>
<page-range>4 - 78</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B48">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Stolzenberg]]></surname>
<given-names><![CDATA[L]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[D'Alessio]]></surname>
<given-names><![CDATA[S]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Co-Offending and the Age-Crime Curve]]></article-title>
<source><![CDATA[Journal of Research in Crime and Delinquency]]></source>
<year>2008</year>
<volume>45</volume>
<page-range>65 - 86</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B49">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Tita]]></surname>
<given-names><![CDATA[G]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Griffiths]]></surname>
<given-names><![CDATA[E]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Traveling to Violence: The Case for a Mobility-Based Spatial Typology of Homcide]]></article-title>
<source><![CDATA[Journal of Research in Crime and Delinquency]]></source>
<year>2005</year>
<volume>42</volume>
<page-range>275 - 308</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B50">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Verdier]]></surname>
<given-names><![CDATA[T]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Zenou]]></surname>
<given-names><![CDATA[Y]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Racial Beliefs, Location and the Causes of Crime]]></article-title>
<source><![CDATA[International Economic Review]]></source>
<year>2004</year>
<volume>45</volume>
<page-range>731 - 760</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B51">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Watts]]></surname>
<given-names><![CDATA[R]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[The Influence of Population Density on Crime]]></article-title>
<source><![CDATA[Journal of the American Statistical Association]]></source>
<year>1931</year>
<volume>26</volume>
<page-range>11 -20</page-range></nlm-citation>
</ref>
</ref-list>
</back>
</article>
