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</front><body><![CDATA[  <font face="verdana" size="2">     <p><font size="4"><b>Editorial</b></font></p>     <p>Estimadas lectoras, estimados lectores.</p>     <p>El volumen XIX de nuestra publicaci&oacute;n es una  bella oportunidad para re-encontrarnos y re-conocer el trabajo que toda una  comunidad viene realizando. La Revista Facultad de Ciencias Econ&oacute;micas no es  solo de la Universidad Militar Nueva Granada, sino tambi&eacute;n de todos aquellos  colaboradores y colaboradoras que desde distintas instituciones ayudan a que  este proyecto editorial crezca y madure. En este largo camino nos hemos topado  con diversas voces, algunas de felicitaci&oacute;n, otras cr&iacute;ticas, pero todas  cargadas de buena energ&iacute;a. Es por ello que no podemos dejar pasar las recientes  discusiones sobre las necesarias, y no tan necesarias reformas a la Educaci&oacute;n  Superior en Colombia. En &uacute;ltimas, nuestros productos, son los productos de la  universidad colombiana y latinoamericana. Esto nos obliga a reflexionar sobre  &iquest;qu&eacute; somos? y &iquest;qu&eacute; papel jugamos en tal realidad?</p>     <p>Frente a la primera pregunta podemos  expresar que como autores, &aacute;rbitros, editores, lectores somos parte activa y  miembros de la academia local y regional. Vivimos por ella, aunque no siempre  es claro si vivimos para ella. Nos une cierto inter&eacute;s por impulsar el avance  del conocimiento, aunque no siempre seamos muy conscientes de ello. Ser parte  de la universidad es ser responsable tanto de su consolidaci&oacute;n como instituci&oacute;n  moderna, como de aquellas cosas negativas que se le adjudican. Con la  universidad nos ubicamos y empezamos a jugar roles sociales, tanto de la  preservaci&oacute;n de la cultura leg&iacute;tima, como de la innovaci&oacute;n material y social  necesaria para la construcci&oacute;n de nuevas relaciones con nuestros  contempor&aacute;neos, as&iacute; como con las nuevas generaciones. Construimos patrimonio  cultural al mismo tiempo que rompemos con legados simb&oacute;licos, imponiendo todos  los d&iacute;as sentidos en los que, como comunidad, confiamos. En la universidad  habitamos, convivimos, hacemos alianzas y a veces tambi&eacute;n nos enemistamos.  Construimos una cantidad de arbitrariedades que llevamos a escenarios p&uacute;blicos,  a veces m&aacute;s restringidos, a veces m&aacute;s accesibles, es all&iacute; donde la publicaci&oacute;n  acad&eacute;mica se realiza.</p>     <p>Como resultado de lo anterior, se puede  decir que la difusi&oacute;n cient&iacute;fica juega un papel destacado en la construcci&oacute;n de  la esfera de lo p&uacute;blico. No es una participaci&oacute;n cualquiera, ya que las  comunidades cient&iacute;ficas al utilizar c&oacute;digos restringidos incluyen y excluyen  socialmente a sus audiencias. Pese a ello, en estas publicaciones nos  representamos, evidenciamos nuestro trabajo y pretendemos socializar cosas que  consideramos importantes. No es claro si las revistas cient&iacute;ficas son  importantes porque permiten acercar a la sociedad al trabajo que los  investigadores desarrollan, o si es al rev&eacute;s. Aunque esto &uacute;ltimo no es tan  evidente, ya que sobrevive en el imaginario la idea de que son los incultos  aquellos quienes deben acercarse al lenguaje de los doctos. De tal manera,  terminamos reproduciendo una barrera comunicativa permanente refugiados en la  legitimidad que nos otorga la instituci&oacute;n universitaria. Romper con estas  tradiciones es una tarea no tan f&aacute;cil de afrontar.</p>     <p>En este marco, encontramos que la  comunicaci&oacute;n es el reto del siglo XXI. No por ausencia de canales de  comunicaci&oacute;n, los cuales crecen de manera significativa, sino porque es generar  estrategias para que el mensaje sea oportuno, efectivo y retroalimentado. Hay  que trabajar entonces porque lo que se produzca sea culturalmente revelador.  Hoy m&aacute;s que nunca se nos presenta como necesaria la migraci&oacute;n hacia otros  formatos de divulgaci&oacute;n, c&oacute;mo hacerlo, es un desaf&iacute;o para el cual autores y  editores no estamos preparados.</p>     <p>  Pero actualmente la generaci&oacute;n de  publicaciones cient&iacute;ficas no solo se encuentra cuestionada por esta realidad,  las cr&iacute;ticas vienen desde la misma maquinaria asociada a los procesos de  investigaci&oacute;n. Entre las realidades y mitos que ponen en jaque a las  publicaciones cient&iacute;ficas encontramos:</p>     <p>&bull; Los  expertos y monopolios de publicaci&oacute;n internacional, presionan porque se  consoliden &aacute;mbitos de distribuci&oacute;n y comercializaci&oacute;n de lo producido por el  aparato cient&iacute;fico con un amplio margen de intermediaci&oacute;n. El control de lo que  se difunde no est&aacute; en manos de acad&eacute;micos sino de grandes consorcios  editoriales.    <br>   &bull; Algunos  de los dise&ntilde;adores de las pol&iacute;ticas locales de investigaci&oacute;n abogan por una  concentraci&oacute;n del n&uacute;mero de medios en nombre de la mejora de la calidad  cient&iacute;fica de lo que se divulga. Se llama a generar mercados simb&oacute;licos m&aacute;s  competitivos y menos escalares.     ]]></body>
<body><![CDATA[<br>   &bull; Los  sistemas de recompensa cient&iacute;fica privilegian y premian ciertas estructuras de  difusi&oacute;n y conocimiento ligadas a medidas que con pretensi&oacute;n de mayor  legitimidad reconocen quien o no es cient&iacute;fico y cu&aacute;l es la ciencia que vale la  pena leer.</p>     <p>Frente a tales cr&iacute;ticas los cuerpos  editoriales deben ajustar sus expectativas y metas. Afrontar las exigencias de  la din&aacute;mica de producci&oacute;n debe tener en cuenta, tanto la comunidad en la que  se soporta, como aquella que las inminentes reformas empezaran a delinear.  Sobrevivir a la concentraci&oacute;n, ser competitivos y buscar p&uacute;blicos diferenciados  son imperativos para editores y comit&eacute;s. As&iacute; mismo, se inicia un proceso de  negociaci&oacute;n entre los encargados de la difusi&oacute;n y los directivos  universitarios; las instituciones deber&aacute;n definir el alcance que desean de sus  proyectos editoriales y qu&eacute; recursos pueden y est&aacute;n dispuestos a comprometer. </p>     <p>En este marco, las revistas debemos recordar  que comunicar es afrontar cr&iacute;ticamente el cuestionamiento del otro a la propia  construcci&oacute;n. Publicar no deber&iacute;a considerarse, &uacute;nicamente, como un ejercicio  de legitimidad institucional, sino esencialmente como una tarea propia de  maduraci&oacute;n de nuestras comunidades de investigaci&oacute;n. En la Revista -Facultad de Ciencias Econ&oacute;micas sentimos que  estamos trabajando en esta labor, gracias a los autores, autoras y &aacute;rbitros que  nos acompa&ntilde;an dando pasos en ese sentido. Solo tenemos palabras de  agradecimiento, y les invitamos a seguir acompa&ntilde;&aacute;ndonos en este proceso de  construcci&oacute;n conjunta.</p>     <p align="right"><i>Edison  Fredy Le&oacute;n Paime</i>    <br>   <i>Editor</i></p> </font>      ]]></body>
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