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</front><body><![CDATA[   <font face="verdana" size="2">      <p align="center"><b>Tecno-autoestopismo anti-tranc&oacute;n</b></p>     <p>Que la movilidad en Bogot&aacute; est&aacute; a punto de colapsar, es una realidad inminente. Somos testigos a diario. La nuez del problema es el desorbitado aumento de la demanda (usuarios y veh&iacute;culos) y el limitado crecimiento de la infraestructura (avenidas, puentes, parqueaderos). Es una r&eacute;plica del fen&oacute;meno de escasez de terrenos para viviendas, que oblig&oacute; a construir casas apiladas sobre m&aacute;s casas (edificios), multiplicando la capacidad real de h&aacute;bitat de familias coexistiendo sobre la misma superficie. Similarmente pareciera que en t&eacute;rminos de movilidad, la soluci&oacute;n m&aacute;s viable para reducir la congesti&oacute;n es optimizar el uso del veh&iacute;culo particular o p&uacute;blico, comparti&eacute;ndolo. Es decir, que donde antes se movilizaba un ciudadano ahora se movilicen cinco. La soluci&oacute;n en el papel parece f&aacute;cil. En la pr&aacute;ctica poner a cinco desconocidos de acuerdo no les hace cinco de gracia.</p>      <p>Y aunque ahora suene algo extra&ntilde;o, en un tiempo no muy lejano, cuentan las abuelas, la gente sol&iacute;a compartir los viajes y los veh&iacute;culos. Claro, eran &eacute;pocas en las que ni hab&iacute;a muchos veh&iacute;culos, ni hab&iacute;a muchos recursos para pagar el transporte. Entonces las personas sal&iacute;an a las calles y &quot;echaban dedo&quot;, es decir, se&ntilde;alaban con el dedo pulgar al primer conductor atento que cruzara, con la esperanza de lograr un avent&oacute;n. Se denomina a esta pr&aacute;ctica <i>autoestopismo</i>, antigua moda popular tanto para distancias cortas como largas. Con los a&ntilde;os este h&aacute;bito ingenioso se ha perdido, en gran medida debido a la inseguridad ciudadana. Hoy d&iacute;a a ning&uacute;n conductor en sus cabales se le ocurrir&iacute;a parar a recoger a un errante en la calle, a no ser que busque ser despojado de su carro a mano armada. As&iacute; como nadie, &iexcl;ni loco!, se subir&iacute;a al carro de un desconocido en tr&aacute;nsito, a menos de querer arriesgarse a ser v&iacute;ctima de un paseo millonario. De esta manera, la idea de compartir el veh&iacute;culo con extra&ntilde;os parece ut&oacute;pica.</p>      <p>Sin embargo hay esperanza. Las novedosas TIC de la econom&iacute;a compartida, un concepto de distribuci&oacute;n y reuso de exceso de capacidad en productos y servicios mediante mercados digitales, podr&iacute;an hacerla realidad. Estas tecnolog&iacute;as ofrecen plataformas que permiten conectar a trav&eacute;s de una aplicaci&oacute;n m&oacute;vil, conductores y pasajeros que transitan una misma ruta interesados en compartir el viaje. A cambio de una tarifa administrativa, la plataforma garantiza un programa de inscripci&oacute;n y validaci&oacute;n de antecedentes de los usuarios e igualmente mantiene, mediante el mecanismo de recomendaciones y quejas, sus perfiles de credibilidad y fiabilidad. Eliminando as&iacute; el factor inseguridad (o reduci&eacute;ndolo en gran medida), lo anterior podr&iacute;a significar el renacimiento del <i>autoestopismo</i>. Un tecno-autoestopismo donde &quot;echar dedo&quot; se logra con un bot&oacute;n de manito con pulgar extendido, como la del &quot;me gusta&quot; de <i>Facebook</i>.</p>      <p>La primera plataforma de este estilo en funcionar en Colombia fue <i>Uber</i>. En ella, los conductores son taxistas y los aventones no son gratis, se pagan como cualquier carrera de taxi solo que con la tarjeta de cr&eacute;dito del pasajero. El servicio tiene la ventaja de ofrecer viajes m&aacute;s c&oacute;modos y seguros, en contraprestaci&oacute;n a un mayor costo. Claramente est&aacute; dirigido a un segmento de la poblaci&oacute;n con alta capacidad de pago. Sin embargo el poderoso gremio de taxis amarillos lo consideran una competencia desleal, feroz y digna de ser declarada &quot;objetivo militar&quot;. Su cabildeo acucioso, con amenaza de bloqueo incluida, logr&oacute; convencer al gobierno de declarar ilegal la prestaci&oacute;n del servicio <i>Uber</i>, aduciendo anacr&oacute;nicas normas sobre veh&iacute;culos de <i>servicio especial</i>, redactadas cuando estas tecnolog&iacute;as ni se hab&iacute;an imaginado. En vez de propender por una nueva legislaci&oacute;n, nuestros ministros optaron por la prohibici&oacute;n. No era de asombrarse, menos cuando <i>Uber</i> tiene l&iacute;os similares en otras geograf&iacute;as. Lo que si resulta sorprendente es su actuaci&oacute;n tan inmediata en un pa&iacute;s acostumbrado al letargo en los despachos de sus gobernantes. Como dato curioso, a marzo de 2015, Colombia hace parte del selecto grupo de tan solo 7 pa&iacute;ses en el mundo y 2 estados de EE.UU. que lo han prohibido.    <br> </p>      <p>Pero la esperanza es lo &uacute;ltimo que se pierde. El problema con <i>Uber</i> es que est&aacute; concebido alrededor del lucro inherente a su modelo de negocio, que es el servicio de taxi. Mientras que, como ya mencionamos, el tecno-autoestopismo puro, propende por compartir el veh&iacute;culo por razones altruistas mas que monetarias: descongestionar, descontaminar, desestresar. Si se enfocara el sistema en veh&iacute;culos particulares, se suprimir&iacute;a de tajo los argumentos leguleyos del <i>servicio especial</i> al convertirlo en <i>servicio individual</i>, lo que originar&iacute;a un mercado digital de conductores deseosos de prestar sus carros y tecno-autoestopistas &aacute;vidos de compartir sus viajes. Que por supuesto intercalar&iacute;an papeles mutuamente en sus respectivos turnos de pico y placa.</p>      <p>De hecho ya existen plataformas que contemplan este escenario: <i>Lyft</i> en San Francisco y 65 ciudades m&aacute;s de EE.UU., <i>Haxi </i>en Noruega, y hasta las colombianas <i>MiAguila.com</i> y <i>Fuimonos.co</i>. Su futuro exitoso depender&aacute; de la viabilidad de su modelo de negocio, que en la actualidad tambi&eacute;n gira en torno a un pago del pasajero que es repartido en un 80% para el conductor, y un 20% para el prestador del servicio. Sin embargo ser&iacute;a interesante explorar otras fuentes de financiaci&oacute;n. Por ejemplo, suscripciones mensuales, ingresos por publicidad, venta de paquetes institucionales a grandes compa&ntilde;&iacute;as, universidades u organismos gubernamentales, aportes de responsabilidad social del sector productivo, incentivos tributarios de la Secretaria de Hacienda o subsidios de la Secretaria de Movilidad como parte de las pol&iacute;ticas asociadas al transporte en el plan de gobierno distrital. El abanico de opciones se antoja interesante.</p>      <p>Los retos por resolver no ser&aacute;n solo financieros. En efecto, este tipo de sistemas podr&iacute;a representar para la Alcald&iacute;a una oportunidad para fomentar y fortalecer la cultura ciudadana. Y proponer medidas alternativas de disuasi&oacute;n de uso del carro, diferentes a la prohibici&oacute;n de circulaci&oacute;n o a la celebraci&oacute;n del d&iacute;a sin carro anualmente (que de hecho se pretende extender al d&iacute;a sin carro mensual, y m&aacute;s pronto que tarde quiz&aacute;s semanal o &iexcl;hasta diario!). Sin contar con que se trata de medidas incoherentes con los impuestos de rodamientos y seguros obligatorios contra accidentes que pagan los conductores, esos si por todo el a&ntilde;o.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Ser&iacute;a muy bonito en vez de pico y placa extendidos y d&iacute;as sin carro, conformar una cruzada anti-tranc&oacute;n con multitudes de tecno-autoestopistas y conductores altruistas circulando raudos por las avenidas.</p>      <p>As&iacute; mismo, la pedagog&iacute;a en torno al transporte compartido podr&iacute;a ser otro eje de inter&eacute;s en las pol&iacute;ticas de la Administraci&oacute;n. Cuestiones relacionadas con el cumplimiento del c&oacute;digo vial, primeros auxilios (humanos y mec&aacute;nicos), &eacute;tica y civismo, protocolo y etiqueta, biling&uuml;ismo (pues suponemos que turistas tambi&eacute;n har&iacute;an parte del ecosistema), entre otros, ser&iacute;an de absoluta relevancia. Adem&aacute;s, estas &quot;asignaturas&quot; constituir&iacute;an un curr&iacute;culo t&eacute;cnico deseable para conductores o aspirantes a conductor de taxi, que el Ministerio de Transporte podr&iacute;a considerar establecer como requisito para expedirles su permiso de conducci&oacute;n y operaci&oacute;n.</p>      <p>En fin, el tecno-autoestopismo representa una posible contribuci&oacute;n desde las TIC al descongestionamiento de la ciudad, aprovechando de mejor manera la infraestructura y capacidad instalada. A&uacute;n as&iacute; puede parecer insuficiente, pues de manera similar a como est&aacute; sucediendo con la proliferaci&oacute;n de edificios, mas tarde que temprano el crecimiento de la flota de veh&iacute;culos compartidos terminar&aacute; copando las calles. De all&iacute; que la soluci&oacute;n total al descongestionamiento contemple combinarla con otras iniciativas igualmente necesarias, como el fortalecimiento de Transmilenio, la construcci&oacute;n del Metro, la ampliaci&oacute;n de la infraestructura vial (puentes, avenidas, ciclorutas), el asentamiento en cercan&iacute;as a los lugares de trabajo y no en extremos opuestos, la intensificaci&oacute;n del uso de la bicicleta, el teletrabajo y muchas otras que requerir&aacute;n un esfuerzo conjunto soportado en nuevas tecnolog&iacute;as, nuevas regulaciones y nuevos comportamientos ciudadanos.</p>      <p><b>Colof&oacute;n.</b> En este n&uacute;mero encontramos contribuciones relativas al procesamiento de se&ntilde;ales en tareas de imaginaci&oacute;n motora, el reconocimiento de patrones en im&aacute;genes ecogr&aacute;ficas, la medici&oacute;n inteligente de desempe&ntilde;o de redes de comunicaci&oacute;n, la revisi&oacute;n de enfoques de optimizaci&oacute;n multi-objetivo para cadenas de suministro de biocombustibles, la aplicaci&oacute;n de realidad aumentada en la ense&ntilde;anza escolar primaria, el desarrollo de una puerta de enlace entre dos protocolos industriales y una selecci&oacute;n especial de los mejores trabajos extendidos del VII Simposio en Optimizaci&oacute;n, organizado en octubre de 2014 por la Universidad Distrital junto con la Universidad Central y Universidad Santo Tom&aacute;s. Expresamos nuestra gratitud a los autores, revisores y editores participantes, y nuestra invitaci&oacute;n a todos nuestros lectores a vincularse con estas p&aacute;ginas.</p>      <p align="right">Sergio A. Rojas, PhD.    <BR>  Editor General Revista INGENIER&Iacute;A     <BR>Bogot&aacute;, D.C. Colombia.</p> </font> </font>      ]]></body>
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