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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Isidro Vanegas Useche, Todas son iguales. Estudios sobre la democracia en Colombia (Bogotá: Universidad Externado, 2011), 438 p.]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[ <font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">      <p align="right">RESE&Ntilde;A</p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center"><b><font size="4">Isidro Vanegas Useche, <i>Todas son   iguales. Estudios sobre la democracia   en Colombia</i> (Bogot&aacute;: Universidad   Externado, 2011), 438 p.</font></b></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><b>Yann Basset</b>*</p>     <p>&nbsp;</p>     <p> *Profesor de las Facultades de Ciencia Pol&iacute;tica y Gobierno   y de Relaciones Internacionales de la Universidad del Rosario.</p>      <p>Direcci&oacute;n de contacto: <a href="mailto:yann.basset@urosario.edu.co">yann.basset@urosario.edu.co</a></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p> </font> <hr size="1" /> <font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p>Una primera mirada a la colecci&oacute;n de ensayos que nos ofrece Isidro Vanegas   en esta obra podr&iacute;a sorprender, tanto por la multiplicidad de temas abordados como   por la amplitud del marco cronol&oacute;gico. Sin embargo, el primer cap&iacute;tulo nos proporciona   el hilo conductor que da unidad al contenido. La preocupaci&oacute;n del autor por   la democracia colombiana se traduce en una mirada particular sobre la historia del   pa&iacute;s, que se inspira en la propuesta de Pierre Rosanvallon de ''historia filos&oacute;fica de   lo pol&iacute;tico''. Articulando la historia de las ideas y la historia social, ella nos invita a   pensar la democracia no como un experimento que se eval&uacute;a retrospectivamente a la   luz de un modelo preestablecido, sino como un problema al cual los actores intentan   aportar respuestas, en una b&uacute;squeda nunca acabada de realizaci&oacute;n de la libertad y de la igualdad.</p>     <p>Con esta perspectiva, Vanegas recuerda con fuerza una idea obvia, y sin embargo,   muy a menudo despreciada por los trabajos hist&oacute;ricos sobre Colombia: el hecho   de que desde la revoluci&oacute;n de 1810, la democracia constituye un horizonte normativo   fundamental de los actores pol&iacute;ticos colombianos. Buena parte de la historiograf&iacute;a,   sea por adoptar un enfoque estrechamente estructuralista, sea por una ilusi&oacute;n retrospectiva   que la lleva a interpretar toda la historia pol&iacute;tica del pa&iacute;s en clave de fracaso   y violencia, desde&ntilde;&oacute; esta idea que simplemente, invita a reinscribir la historia colombiana   en la problem&aacute;tica que comparti&oacute; todo el mundo occidental despu&eacute;s de las   grandes revoluciones modernas. En este olvido radica la connotaci&oacute;n casi iconoclasta   que se desprende del t&iacute;tulo del libro, y que se vuelve a encontrar en muchas proposiciones   del autor. Algunas podr&aacute;n convencer menos que otras, pero todas se inscriben   en esta voluntad de tomarse en serio la problem&aacute;tica que se deriva de la democracia como horizonte. No es que todas las democracias sean las mismas, pero desde este punto de vista, la historia colombiana no puede ser interpretada como una especie de anomal&iacute;a respecto a la tradici&oacute;n occidental.</p>     <p>La tarea que se propone Vanegas implica por lo menos dos apuestas metodol&oacute;gicas   fuertes. En primer lugar, un enfoque transdisciplinario que convoca para la   interpretaci&oacute;n hist&oacute;rica los aportes de la sociolog&iacute;a, la antropolog&iacute;a, y hasta el an&aacute;lisis   sem&aacute;ntico. Los aportes de la filosof&iacute;a pol&iacute;tica resultan particularmente destacables. En   segundo lugar, una perspectiva comparativa que multiplica las referencias a la historia   pol&iacute;tica de otros pa&iacute;ses occidentales de los cuales Vanegas se revela un excelente conocedor, muy particularmente de Francia.</p>     <p>No obstante, en cuanto a la primera apuesta, uno podr&aacute; sorprenderse de que   el autor empiece arremetiendo con fuerza en su primer cap&iacute;tulo contra la perspectiva   ''localista'' de las ciencias sociales, y particularmente de la ciencia pol&iacute;tica ''encuadrada   en un terreno espec&iacute;fico &#91;...&#93; y consagrada a develar unas normas cuya transgresi&oacute;n   debe ser denunciada''<sup><a href="#1">1</a><a name="b1"></a></sup>. Extra&ntilde;a invitaci&oacute;n al di&aacute;logo... Si la cr&iacute;tica no nos parece   completamente fuera de lugar, ella concierne sobre todo a un enfoque estructuralfuncionalista   (el autor cita a Robert Dahl en particular como blanco de su cr&iacute;tica en   la introducci&oacute;n), propio de la sociolog&iacute;a pol&iacute;tica de hace cuarenta a&ntilde;os. Tales apreciaciones   les sonar&aacute;n un tanto anacr&oacute;nicas a muchos polit&oacute;logos contempor&aacute;neos,   que ya no practican el positivismo estrecho de una &eacute;poca en que la ciencia pol&iacute;tica   peleaba por su reconocimiento disciplinario. Desde entonces, la perspectiva ha sido   considerablemente renovada y ampliada, precisamente gracias al auge de la pol&iacute;tica   comparada y el di&aacute;logo entre disciplinas. Los trabajos de Benedict Anderson sobre el   nacionalismo por ejemplo (a los cuales se alude en forma bastante reduccionista<sup><a href="#3">2</a><a name="b2"></a></sup>), bien merecer&iacute;an una atenci&oacute;n m&aacute;s detenida.</p>     <p>Dejando estas querellas disciplinarias, el segundo reto, el de la comparaci&oacute;n,   plantea otros interrogantes m&aacute;s interesantes. En este aspecto, Vanegas se va por lo   m&aacute;s dif&iacute;cil con el af&aacute;n de comprobar su tesis, mostrando de manera convincente que   los problemas a los cuales la democracia colombiana se enfrenta no son diferentes   de los que se encuentran en la historia pol&iacute;tica de las democracias reconocidas de Francia o Estados Unidos. Movilizando amplias fuentes, tal comparaci&oacute;n demuestra que sobre varios aspectos (la adhesi&oacute;n a la idea moderna de soberan&iacute;a popular, la aceptaci&oacute;n de los grandes principios del liberalismo, el papel de los partidos pol&iacute;ticos, la libertad de prensa, entre otros), la democracia colombiana ha tenido una historia rica y consistente, a&uacute;n cuando otros aspectos (la aceptaci&oacute;n del pluralismo en particular), hayan sido m&aacute;s problem&aacute;ticos. Nos queda sin embargo la duda de lo que permitir&iacute;a una comparaci&oacute;n con terrenos m&aacute;s cercanos. Si Vanegas convence que la democracia colombiana no constituye ninguna anomal&iacute;a con respecto a las democracias occidentales m&aacute;s consagradas, da la impresi&oacute;n que s&iacute; podr&iacute;a serlo con respecto a otros pa&iacute;ses de Am&eacute;rica Latina. Una lectura simult&aacute;nea del libro coordinado por Hilda S&aacute;bato, por ejemplo <i>Ciudadan&iacute;a pol&iacute;tica y formaci&oacute;n de las naciones. Perspectivas hist&oacute;ricas de Am&eacute;rica Latina</i><sup><a href="#3">3</a><a name="b3"></a></sup>, que trata varios temas an&aacute;logos con una perspectiva similar en varios pa&iacute;ses de la regi&oacute;n, nos llevar&iacute;a a pensar que el tema de la democracia en Colombia se destaca por su radicalidad, particularmente en el siglo XIX. De ah&iacute; se desprende una alternativa: o la interpretaci&oacute;n de Vanegas va demasiado lejos en su af&aacute;n de demostrar la ''normalidad'' de la democracia colombiana, o Colombia ser&iacute;a una excepci&oacute;n ''particularmente democr&aacute;tica'' con respecto a Argentina, Brasil o M&eacute;xico, en particular por su adhesi&oacute;n temprana al principio de soberan&iacute;a popular en su versi&oacute;n m&aacute;s moderna.</p>     <p>Esto nos lleva a un segundo interrogante. Vanegas insiste mucho a lo largo   de su libro sobre el per&iacute;odo que va de 1810 a 1930. Las consideraciones sobre lo que   viene despu&eacute;s son m&aacute;s escasas, salvo en cuanto a la visi&oacute;n de la izquierda colombiana   acerca de la democracia. De cierto modo, esto sugiere impl&iacute;citamente que la riqueza   de la din&aacute;mica de la democracia perdi&oacute; algo de su vigor en la segunda mitad del siglo   XX. As&iacute;, en la conclusi&oacute;n de su octavo cap&iacute;tulo, Vanegas deplora que ''la escena pol&iacute;tica   en la actualidad parece no dar casi espacio sino al reconocimiento de la incertidumbre   econ&oacute;mica y la inseguridad f&iacute;sica, siendo esa negligencia ante las incertidumbres la   manifestaci&oacute;n quiz&aacute; m&aacute;s rotunda de la crisis de los partidos''<sup><a href="#4">4</a><a name="b4"></a></sup>. Por cierto, el autor es   consciente de que esto no constituye una particularidad de Colombia, y que de cierto   modo, hace parte de la inevitable incertidumbre constitutiva de la democracia. No obstante, nos queda la duda &iquest;Ser&aacute; que la democracia en Colombia perdi&oacute; el rumbo que le indicaba su historia m&aacute;s remota, o ser&aacute; que Vanegas termina cediendo a su vez al fatalismo del fracaso que denunci&oacute; a lo largo de su libro cuando se adentra en la &eacute;poca m&aacute;s reciente?</p>     <p>Al final, estas dudas, nos dicen m&aacute;s de la riqueza del libro de Vanegas que de   sus insuficiencias. Se trata de un llamado apasionado al debate sobre los legados de   la historia de la democracia colombiana. No para reemplazar la leyenda negra del   fracaso perpetuo por una leyenda rosa, sino para desterrar los estereotipos y seguir trabajando con toda la seriedad que merece tan importante tema.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>     <p><b><font size="3">Notas al pie</font></b></p>     <p><sup><a href="#b1">1</a><a name="1"></a></sup>. Isidro Vanegas Useche, <i>Todas son iguales</i>. <i>Estudios sobre la democracia en Colombia</i> (Bogot&aacute;: Universidad   Externado, 2011), 37.</p>     <p><sup><a href="#b2">2</a><a name="2"></a></sup>. Isidro Vanegas Useche,<i> Todas son iguales</i>, 33.</p>     <p><sup><a href="#b3">3</a></sup>. Hilda S&aacute;bato, <i>Ciudadan&iacute;a pol&iacute;tica y formaci&oacute;n de las naciones. Perspectivas hist&oacute;ricas de Am&eacute;rica Latina</i> (M&eacute;xico: Fondo de Cultura Econ&oacute;mica, 1999).<br /> </p>     <p><sup><a href="#b4">4</a></sup>. Isidro Vanegas Useche, <i>Todas son iguales</i>, 381.</p>     <p>&nbsp; </p> </font>      ]]></body>
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