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<journal-title><![CDATA[Historia y Sociedad]]></journal-title>
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<publisher-name><![CDATA[Facultad de Ciencias Humanas y Económicas de la Universidad Nacional de Colombia, Sede Medellín]]></publisher-name>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La idea de ciudadanía en las constituciones antioqueñas de 1812 y 1815]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[The idea of citizenship present in Antioquia's constitutions of 1812 and 1815]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[This article analyzes Independence from constitutionalism, with the purpose of studying ideas about citizenship in the first constitutions of Antioquia. In Antioquia's constitutions of 1812 and 1815 is possible to identify evolutions and involutions regarding the idea of citizenship, since a combination of elements of classical liberalism and Spanish corporatism is observed.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">     <p align="right"><b>ART&Iacute;CULO DE INVESTIGACI&Oacute;N CIENT&Iacute;FICA Y TECNOL&Oacute;GICA</b></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center"><b><font size="4">La idea de ciudadan&iacute;a en las   constituciones antioque&ntilde;as   de 1812 y 1815</font></b></p>     <p>&nbsp;</p>     <p align="center"><b><font size="3">The idea of citizenship present in Antioquia's  constitutions of 1812 and 1815</font></b></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p><b>&Oacute;scar Andr&eacute;s Moreno Montoya**</b></p>     <p>** Historiador de la Universidad de Antioquia, estudiante de la Maestr&iacute;a en Ciencia Pol&iacute;tica del Instituto   de Estudios Pol&iacute;ticos y docente de c&aacute;tedra de la misma universidad. Miembro del Grupo de investigaci&oacute;n   ''Historia Moderna y Contempor&aacute;nea'', adscrito a la Facultad de Ciencias Sociales y Humanas de la U. de A. Direcci&oacute;n de contacto: <a href="mailto:omorenomontoya@hotmail.com">omorenomontoya@hotmail.com</a></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>     <p>Art&iacute;culo recibido el 15 de junio de 2012 y aprobado el 12 de marzo de 2013.</p>     <p>&nbsp;</p> <hr size="1" />     <p><b>Resumen</b></p>     <p>Este art&iacute;culo analiza la independencia desde el constitucionalismo, con el prop&oacute;sito   de estudiar las ideas acerca de la ciudadan&iacute;a en las primeras constituciones de Antioquia.   En el constitucionalismo antioque&ntilde;o de 1812 y 1815 es posible identificar marchas   y contramarchas en lo concerniente a la idea de ciudadan&iacute;a, ya que se observa   combinaci&oacute;n de elementos propios del liberalismo cl&aacute;sico con los del corporativismo   espa&ntilde;ol. </p>     <p><b>Palabras claves:</b> Independencia, constituciones, ciudadan&iacute;a, elecciones, liberalismo.</p> <hr size="1" />     <p><b>Abstrac</b></p>     <p>This article analyzes Independence from constitutionalism, with the purpose of studying   ideas about citizenship in the first constitutions of Antioquia. In Antioquia's   constitutions of 1812 and 1815 is possible to identify evolutions and involutions regarding   the idea of citizenship, since a combination of elements of classical liberalism   and Spanish corporatism is observed. </p>     <p><b>Key words:</b> Independence, constitutions, citizenship, elections, liberalism. </p> <hr size="1" />     <p>&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>     <p><b><font size="3">1. &Oacute;rdenes normativos vs &Oacute;rdenes societales</font></b></p>     <p>En este art&iacute;culo se privilegia una mirada de la independencia, particularmente   la de Antioquia, desde el an&aacute;lisis de las constituciones de 1812 y 1815, ya que son   ellas las que permiten el acercamiento al ''conjunto de normas jur&iacute;dicas que organizan   el Estado, determinan los principios a los que debe ajustarse su funcionamiento y   se&ntilde;alan las garant&iacute;as y derechos de que est&aacute;n asistidos todos los miembros de la comunidad   pol&iacute;tica''<a name="b1"></a><a href="#1"><sup>1</sup></a>. Lo anterior resulta de vital importancia, ya que un an&aacute;lisis de ese   tipo comprende, por tanto, una mirada a un estado sometido a las normas jur&iacute;dicas   establecidas para el buen funcionamiento del mismo, es decir, un estado constitucional   como forma alternativa de organizaci&oacute;n pol&iacute;tico-social alejada del absolutismo propio de &eacute;poca colonial.</p>     <p>Lo anterior solo fue posible por medio de un avance y difusi&oacute;n de las ideas   liberales en buena parte de Occidente. Dichas ideas llegar&aacute;n a la Pen&iacute;nsula Ib&eacute;rica   luego de su tr&aacute;nsito por Inglaterra y Francia y por esa v&iacute;a a Hispanoam&eacute;rica, esto   sin desconocer el flujo de ideas y modelos que circularon en Estados Unidos y que,   igualmente, fueron considerados en estas latitudes. La instalaci&oacute;n de esas ideas en los   dominios americanos dio lugar a la escritura de constituciones de corte liberal como la de C&aacute;diz y las neogranadinas, por solo mencionar un caso.</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><b><font size="3">2. Los debates a ambos lados del Atl&aacute;ntico</font></b></p>     <p>Los liberales espa&ntilde;oles que asumieron la tarea de redactar esas constituciones   se vieron imbuidos por una fuente ideol&oacute;gica que provino en gran parte de la filosof&iacute;a   pol&iacute;tica francesa del siglo XVIII que se apoy&oacute; en pensadores como Montesquieu   (separaci&oacute;n de poderes), Rousseau (igualitarismo y las teor&iacute;as democr&aacute;ticas) en lo   concerniente a las ideas sobre soberan&iacute;a y el contrato social. As&iacute; mismo, el parlamentarismo   ingl&eacute;s y los ejemplos constitucionales norteamericanos y buena parte del   iusnaturalismo, fueron influencias fuertes en el pensamiento liberal emergente en Espa&ntilde;a y en sus colonias<a name="b2"></a><a href="#2"><sup>2</sup></a>.</p>     <p>Por lo tanto, el car&aacute;cter de las ideas que le definieron un perfil a las constituciones   hispanoamericanas contrasta fuertemente con las pr&aacute;cticas pol&iacute;ticas tradicionales   que estuvieron aparejadas con el nacimiento de los nuevos estados en Am&eacute;rica.   Resulta de inter&eacute;s analizar c&oacute;mo en el constitucionalismo americano y, por ende, el   que se desarroll&oacute; en la provincia de Antioquia en los a&ntilde;os de la independencia, se   percibe una mezcla de legalidad que disfraza los verdaderos contenidos y acciones   pol&iacute;ticas que la sociedad antioque&ntilde;a asumi&oacute; frente al avance del constitucionalismo como una forma de instrumentalizar un poder ya evidente desde la Colonia.</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><b><font size="3">3. Las actas y otros papeles</font></b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>A partir de 1810, ''Los principios, el imaginario y el lenguaje de la modernidad,   objeto hasta entonces de un debate de opini&oacute;n, se plasmaron en diversos textos oficiales   y especialmente en las constituciones &#91;...&#93; Comienza la gran &eacute;poca del constitucionalismo   y del liberalismo hisp&aacute;nicos''<a name="b3"></a><a href="#3"><sup>3</sup></a> y el inicio de una nueva concepci&oacute;n de sociedad fundada en el individuo.</p>     <p>La historiograf&iacute;a, en aras de definir esa modernidad que se desprende del constitucionalismo,   ha se&ntilde;alado algunos elementos que le son propios y que resultan ser   esenciales, los cuales provienen de su legitimidad y de su funci&oacute;n. En primer lugar, la   legitimidad proviene de dos elementos: el contenido mismo de las normas (sentido de   justicia) o por su fuente formal, es decir, por derivarse de la voluntad del pueblo que   act&uacute;a como legitimador. En segundo lugar, la funci&oacute;n se materializa en la existencia   misma de la constituci&oacute;n escrita como el medio para garantizar los derechos de los ciudadanos e imponer los l&iacute;mites al estado para que no los viole<a name="b4"></a><a href="#4"><sup>4</sup></a>.</p>     <p>Esto &uacute;ltimo devela una caracter&iacute;stica esencial del constitucionalismo: el sometimiento   a las normas jur&iacute;dicas como medio para organizar todo su quehacer   pol&iacute;tico de acuerdo a los esquemas l&oacute;gico-jur&iacute;dicos predominantes. Igualmente, el constitucionalismo alude a una tendencia consistente en la sumisi&oacute;n del estado al derecho que engloba las voluntades populares que se materializan en las normas juur&iacute;dicas, conduciendo por completo a una primac&iacute;a del imperio de la ley<a name="b5"></a><a href="#5"><sup>5</sup></a>.</p>     <p>Visto de esa manera, el constitucionalismo eman&oacute; de un proceso de conquistas   graduales de los pueblos frente al absolutismo, en los que ''el hombre no se impone al   hombre ni se somete al hombre, sino que &eacute;ste obedece a la ley, al Derecho formulado   en normas''<a name="b6"></a><a href="#6"><sup>6</sup></a>. Estas constituciones, de marcado tinte racional&#8211;normativo, pretenden   dotar de soberan&iacute;a al individuo restringiendo la del estado. Lo normativo se muestra   como el horizonte jur&iacute;dico&#8211;pol&iacute;tico a seguir, y el imperio de la ley resalta el papel del constituyente, del concepto de ley como expresi&oacute;n de la voluntad del pueblo soberano.</p>     <p>El contraste entre ese mundo jur&iacute;dico y la realidad estamentaria hispanoamericana   se combina en esta realidad decimon&oacute;nica. El papel superlativo, tanto en Espa&ntilde;a   como en Am&eacute;rica, de las juntas de defensa no tiene cuestionamientos. En ellas la lealtad   se preserva para el soberano cautivo, sin embargo, las condiciones van a cambiar   r&aacute;pidamente a partir de la condici&oacute;n de fidelidad impuesta luego de la consigna de:   <i>se respeta a Fernando VII siempre que venga a reinar entre nosotros</i> lo cual ser&iacute;a de   dif&iacute;cil cumplimiento. En ese sentido, ''el nombre del Deseado sirve para movilizar las   masas hacia la independencia, y el legitimismo como equ&iacute;voco alcaloide para liquidar el Imperio''<a name="b7"></a><a href="#7"><sup>7</sup></a>.</p>     <p>Cuando se habla de constituciones es inevitable encontrarse otras ideas como   soberan&iacute;a, libertad, naci&oacute;n, elecciones, ciudadan&iacute;a, entre otros muchos conceptos e   ideas, Sin embargo, en este caso solo me ocupar&eacute; de &eacute;sta &uacute;ltima, y para hablar de   ella en Antioquia en los a&ntilde;os de 1812 a 1815 e ir directo al grano, podr&iacute;a aludirse al   Reglamento Constitucional Provisional de 1811<a name="b8"></a><a href="#8"><sup>8</sup></a> en el que la provincia de Antioquia se&ntilde;ala su autonom&iacute;a territorial determinada por la voluntad de los ciudadanos libres.</p>     <p>En &eacute;l ''los pueblos y entre ellos el de Antioquia, reasumieron la soberan&iacute;a y los   sagrados e imprescriptibles derechos concedidos al hombre &#91;...&#93; en cuyo goce y ejercicio entraron desde el 20 de julio que fueron depuestas en Santaf&eacute; las autoridades que indebidamente lo imped&iacute;an<a name="b9"></a><a href="#9"><sup>9</sup></a>''. En cuanto a la lealtad jurada al rey nada se vari&oacute;, sin embargo, se estableci&oacute; una condici&oacute;n esencial que marcar&iacute;a profundamente el devenir constitucional: en caso de volver al trono Fernando VII &eacute;ste estar&iacute;a limitado por una constituci&oacute;n, en cuya sanci&oacute;n hayan tenido parte los ciudadanos de la provincia de Antioquia, la cual buscar&iacute;a limitar los poderes desp&oacute;ticos. De no ser as&iacute; el juramento de lealtad perder&iacute;a su vigencia y se declarar&iacute;a la libertad con una independencia absoluta.</p>     <p>Ese reglamento de 1811 prepar&oacute; el camino y sirvi&oacute; de antesala para la promulgaci&oacute;n   de una constituci&oacute;n que albergar&iacute;a los designios y esperanzas de la voluntad   popular. Mientras eso suced&iacute;a, la soberan&iacute;a en la provincia de Antioquia fue asumida   por todos aquellos ciudadanos libres que delegaron su soberan&iacute;a en representantes   que, a nombre de Fernando VII, ejercer&iacute;an las funciones administrativas. La constituci&oacute;n   presupon&iacute;a, entonces, una forma de mejorar el gobierno y asegurar las libertades, la propiedad y seguridad de los ciudadanos.</p>     <p>Bajo esas expectativas la Constituci&oacute;n de Antioquia se sancion&oacute; el 5 de mayo   de 1812, casi dos meses despu&eacute;s de la Constituci&oacute;n de C&aacute;diz ''<i>La Pepa o Josefina</i>'',   nutrida quiz&aacute; la primera por las muchas discusiones que antecedieron en la Pen&iacute;nsula   y las ideas juntistas derivadas de la experiencia metropolitana. Pero adem&aacute;s de lo   anterior, podr&iacute;a decirse que uno de los antecedentes fuertes que marcan al constitucionalismo   en Antioquia, al menos el de 1812, estuvo representado en la experiencia   normativa de una constituci&oacute;n como la de Tunja de la cual Jos&eacute; Manuel Restrepo trajo una copia para esta Provincia.</p>     <p>La existencia de la Constituci&oacute;n de 1812 supuso una mayor autonom&iacute;a de la   Provincia frente al poder espa&ntilde;ol, sin embargo, su misma promulgaci&oacute;n conserv&oacute; un   car&aacute;cter provisional que estar&iacute;a establecido por el tiempo de cautiverio de Fernando   VII. El principal avance lo constituy&oacute; la separaci&oacute;n de poderes que se plante&oacute; en esta   carta constitucional, como el medio para lograr un mejor gobierno y asegurar la libertad   de los ciudadanos. De manera que, los tres poderes: legislativo, ejecutivo y judicial, que antes estaban sujetos al rey, faltando &eacute;ste fueron asumidos por la Junta Suprema.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La Constituci&oacute;n antioque&ntilde;a de 1812, fund&oacute; las bases esenciales que regir&iacute;an   las relaciones entre gobernantes y gobernados a partir de la abdicaci&oacute;n del monarca y el posterior reconocimiento de la soberan&iacute;a popular como entidad habilitada para definir el pacto social. En este sentido, se erige en un ideario pol&iacute;tico cuyos postulados tienen un car&aacute;cter meramente normativo en la medida en que se incorporan como par&aacute;metros a los cuales debe sujetarse el legislador como representante de la voluntad general. Con la carta antioque&ntilde;a se reasume la soberan&iacute;a, se adquieren nuevamente los derechos que hab&iacute;an sido persuadidos por los gobiernos espa&ntilde;oles y se da a los pueblos la definici&oacute;n de los derechos y la posibilidad de su salvaguarda a trav&eacute;s de la ley. Por ello, la idea de la separaci&oacute;n de poderes, proveniente de la Revoluci&oacute;n Francesa, incorporada al texto constitucional de 1812 tiene como finalidad proteger la libertad de los individuos de los abusos que resultan de la tiran&iacute;a a trav&eacute;s de la distribuci&oacute;n de funciones en diferentes titulares. As&iacute; se buscaba que imperara el gobierno de las leyes sobre el gobierno de los hombres<a name="b10"></a><a href="#10"><sup>10</sup></a>.</p>     <p>Pese al dogma casi perfecto que se model&oacute; con la Constituci&oacute;n de 1812 y posteriormente   con la de 1815, es posible identificar unas tensiones que marcan todo el   proceso de la independencia. De ellas me interesa destacar un elemento transversal   para los debates constitucionales y m&aacute;s a&uacute;n para el proceso independentista en su   conjunto: la idea de ciudadan&iacute;a, ya que impone dos expresiones contrapuestas: la   liberal y la del ciudadano-vecino. Esa d&iacute;ada aflora en el proceso de la independencia,   ya que es precisamente el momento en el que la ciudadan&iacute;a concebida desde el liberalismo   cl&aacute;sico como aquella que otorga plena titularidad y amplia satisfacci&oacute;n de   los derechos individuales choca con su forma tradicional que la concibe como una ciudadan&iacute;a estamental, que ata al ciudadano a un colectivo y le limita su accionar.</p>     <p>Ahora bien, en los a&ntilde;os finales de la independencia neogranadina y antioque&ntilde;a   se expresaron tensiones que llevaron al triunfo del proyecto liberal-republicano   liderado por las &eacute;lites criollas que establecieron pr&aacute;cticas de poder que limitaron la   aplicaci&oacute;n radical de los principios liberales e instauraron una idea de la ciudadan&iacute;a   ligada con las pr&aacute;cticas pol&iacute;ticas tradicionales ancladas en los vicios coloniales. Su   definici&oacute;n constituy&oacute; un aspecto nodal en el proceso de la construcci&oacute;n del estado y de la naci&oacute;n.</p>     <p>El concepto de ciudadan&iacute;a como se defini&oacute; desde el pensamiento liberal: con grados de universalidad, de otorgamiento pleno de libertades y de abstracci&oacute;n, debe analizarse desde otra perspectiva en Am&eacute;rica, debido a los rezagos de la herencia colonial que le definieron ciertas peculiaridades y limitaciones, tales como el requisito de la vecindad (ciudadano vecino: obedeciendo al corporativismo espa&ntilde;ol), la capacidad rent&iacute;stica, entre otras.</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><b><font size="3">4. La esencia de las actas y las constituciones</font></b></p>     <p>Las actas de independencia contienen la manifestaci&oacute;n de la voluntad pol&iacute;tica,   propensa a la instauraci&oacute;n de un nuevo orden que definiera las relaciones de gobierno.   Adem&aacute;s de ello, el car&aacute;cter transitorio y provisorio de &eacute;stas estuvo marcado por la   proximidad de la expedici&oacute;n de una constituci&oacute;n y la esperanza de nuevo orden que estas comprend&iacute;an.</p>     <p>Desde el punto de vista jur&iacute;dico o normativo, podr&iacute;a decirse que las actas de   independencia no presentaron una fractura radical con el ordenamiento jur&iacute;dico que   ya ven&iacute;a con el gobierno espa&ntilde;ol. Su preocupaci&oacute;n principal deriv&oacute; de una b&uacute;squeda   de autonom&iacute;a relativa para gobernarse y tomar decisiones propias en contextos en los que las situaciones eran cr&iacute;ticas y muchas veces adversas.</p>     <p>Esas actas pod&iacute;an ser, a la vez, una promesa de lealtad absoluta o la m&aacute;s enconada   manifestaci&oacute;n de desidia hacia la monarqu&iacute;a. Si bien, tanto la Constituci&oacute;n de la   provincia de Antioquia de 1812 como la de 1815 son proclamaciones de la soberan&iacute;a,   de modo ambivalente en algunas de sus disposiciones admiten la adopci&oacute;n de una   forma de gobierno mon&aacute;rquico. Resulta parad&oacute;jico que paralelo a la incorporaci&oacute;n e   implantaci&oacute;n de la idea de separaci&oacute;n de poderes y promulgaci&oacute;n del imperio de ley   en los asuntos de gobierno, se abra la posibilidad, ante una eventualidad, de la restauraci&oacute;n mon&aacute;rquica bajo los designios de la voluntad general.</p>     <p>Con el nacimiento del nuevo orden pol&iacute;tico en Antioquia que supuso la promulgaci&oacute;n   de la Constituci&oacute;n de 1812, el conjunto de los poderes p&uacute;blicos y el pueblo   estar&iacute;an sujetos a la constituci&oacute;n y a la ley, pero la sujeci&oacute;n a la constituci&oacute;n obedece   en tanto a ideario pol&iacute;tico definido por la misma voluntad general m&aacute;s no como   referente jur&iacute;dico o normativo. En cambio, la sujeci&oacute;n a la ley proviene de su consideraci&oacute;n   como &uacute;nico acto emanado del &oacute;rgano naturalmente habilitado conforme a las   formalidades preestablecidas. En ese sentido, la ley adquiere un sentido de imperativo   cumplimiento para los ciudadanos debido a sus caracter&iacute;sticas de generalidad, abstracci&oacute;n e impersonalidad.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Pese a la existencia de un ideario pol&iacute;tico contenido en la constituci&oacute;n y la   presencia de la ley como garant&iacute;a de bienestar para los ciudadanos, su articulaci&oacute;n e   implementaci&oacute;n se llev&oacute; a cabo de manera lenta y gradual. Al parecer, el salto de la   monarqu&iacute;a a la autonom&iacute;a estuvo cargado de significaciones tanto positivas como   negativas, es decir, se allanaba el camino desde la planificaci&oacute;n pol&iacute;tica: la constituci&oacute;n   como un deber ser de la sociedad, pero atada a los vicios coloniales y las viejas   lealtades. Un constitucionalismo moderno anclado en las pr&aacute;cticas consuetudinarias coloniales, que limitan los alcances de los ideales de la independencia.</p>     <p>   La Constituci&oacute;n de la provincia de Antioquia de 1812, adem&aacute;s de contener   todo un articulado en el que se organizan asuntos como: los derechos del hombre en   sociedad, los deberes del ciudadano, la formaci&oacute;n del gobierno, entre otros asuntos,   constituye tambi&eacute;n un manual de formaci&oacute;n pol&iacute;tica en el que se le dan elementos   interpretativos a los ciudadanos para actuar de acuerdo a la ley. Sin embargo, el Soberano   Congreso de Antioquia se ocup&oacute; m&aacute;s de proferir infinidad de providencias en   cuanto al buen gobierno que en dejar clara una posici&oacute;n ante Espa&ntilde;a y su monarca.</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><b><font size="3">5. &iquest;Independencia absoluta?</font></b></p>     <p>Sin duda alguna, los acontecimientos que aceleraron una toma de posici&oacute;n   m&aacute;s tajante por parte de las autoridades provinciales frente al gobierno mon&aacute;rquico   se desprendieron de la amenaza latente que signific&oacute; la ''Restauraci&oacute;n Fernandina''   en Espa&ntilde;a y la posterior ''Pacificaci&oacute;n'' en Am&eacute;rica. Por medio de esta v&iacute;a, Fernando   VII buscaba volver a establecer control sobre los dominios americanos intentando   implantar, de nuevo, la relaci&oacute;n vertical monarca-s&uacute;bditos. Tal acto trajo consigo una   inconformidad bastante grande en aquellos territorios en los que la monarqu&iacute;a como   instituci&oacute;n hab&iacute;a perdido toda validez y donde la figura del monarca estaba sujeta a unos l&iacute;mites.</p>     <p>La Pacificaci&oacute;n desat&oacute;, por tanto, un elemento de crisis que empuj&oacute; a la organizaci&oacute;n   militar y produjo distanciamientos con el nuevo gobierno de Fernando VII.   En el caso de Antioquia, dio lugar al <i>Acta de Independencia Absoluta de Antioquia</i> y a   una incipiente organizaci&oacute;n de milicias para enfrentar el asedio de las tropas pacificadoras   espa&ntilde;olas. Tan solo hasta ese momento la separaci&oacute;n de Espa&ntilde;a y, por ende, del monarca, se plantea como una realidad palpable. La independencia absoluta fue empujada por las circunstancias cr&iacute;ticas que aparecieron con el retorno del monarca y su plan de pacificar las colonias, la provincia de Antioquia delega su defensa en manos de un Presidente Dictador que asume la salvaguarda de los intereses de la Provincia y en aras de lograrlo desconoce cualquier autoridad que emane de Fernando VII, fracturando la uni&oacute;n pol&iacute;tica con Espa&ntilde;a y separando a Antioquia definitivamente<a name="b11"></a><a href="#11"><sup>11</sup></a>.</p>     <p>En ese sentido, el constitucionalismo en Antioquia, al menos el que se configura   a partir de 1810 y va hasta 1813, cumple con todas las caracter&iacute;sticas propias   del concepto: un deseo amplio de la materializaci&oacute;n de un orden pol&iacute;tico mediante   la promulgaci&oacute;n de una constituci&oacute;n escrita que define el escenario pol&iacute;tico sobre el   que se van a mover los ciudadanos de la Provincia. Igualmente, no hay ninguna duda   acerca de la nueva l&oacute;gica que impuso la Constituci&oacute;n de 1812 en lo concerniente al   sometimiento a la norma jur&iacute;dica como la v&iacute;a m&aacute;s expedita para la preservaci&oacute;n de   esquemas jur&iacute;dicos l&oacute;gicos con una primac&iacute;a de la ley como clave interpretativa de la   sociedad. Sin embargo, la constituci&oacute;n a pesar de constituir un orden distinto al del   Antiguo R&eacute;gimen ya que funda un Estado de Derecho no constituye, por s&iacute; misma, una garant&iacute;a de olvido y disoluci&oacute;n de la herencia colonial.</p>     <p>Fue la Constituci&oacute;n de 1812, la que proporcion&oacute; las bases de la representaci&oacute;n   que luego van a facultar al Presidente Dictador para tomar una posici&oacute;n frente a   la decisi&oacute;n de separarse definitivamente de Espa&ntilde;a. Todo ello, gracias a los debates   que ya se hab&iacute;an adelantado frente a temas como la representaci&oacute;n, la soberan&iacute;a, la   ciudadan&iacute;a y la separaci&oacute;n de poderes. Por lo tanto, el an&aacute;lisis del momento constitucional   de Antioquia no se restringe &uacute;nicamente a la mirada que se pueda hacer de la   Constituci&oacute;n del Estado de Antioquia de 1812, un an&aacute;lisis constitucional debe comportar   tambi&eacute;n una mirada a las pr&aacute;cticas pol&iacute;ticas particulares que suscita la misma.   La constituci&oacute;n a pesar de ser la aspiraci&oacute;n m&aacute;xima para la consecuci&oacute;n de un nuevo   orden, el modelo ideal en el cual se centrar&iacute;an todos los designios de un buen gobierno   y la luz pol&iacute;tica por excelencia, no signific&oacute;, por si misma, la autonom&iacute;a frente a la   monarqu&iacute;a. La Constituci&oacute;n antioque&ntilde;a evidenci&oacute; una fuerte fractura con los lazos   absolutistas que supon&iacute;an la tiran&iacute;a y el despotismo, pero no encarn&oacute; un quiebre con   el modelo mon&aacute;rquico, tuvo que suceder un acto m&aacute;s de tiran&iacute;a como la Pacificaci&oacute;n para que la decisi&oacute;n de autonom&iacute;a tomara un impulso mayor.</p>     <p>El <i>Acta de Independencia Absoluta de Antioquia</i> constituye, por tanto, un   componente m&aacute;s de ese constitucionalismo que caracteriz&oacute; a Antioquia durante el   proceso de independencia, aunque no se compone de un articulado, a modo de constituci&oacute;n,   simboliza la aplicaci&oacute;n de las voluntades generales a la experiencia pol&iacute;tica   propia de esos primeros a&ntilde;os del siglo XIX, en los que la facultad de la representaci&oacute;n   se encarna en la figura de un <i>Ciudadano Dictador</i>, como Juan del Corral, que determina   lo mejor para el pueblo que representa. Esta declaraci&oacute;n de 1813 confirma lo que con algunos titubeos ya ven&iacute;a gest&aacute;ndose desde 1812 con la constituci&oacute;n.</p>     <p>En ese sentido, la revisi&oacute;n de las constituciones adquiere validez si en ella se   incluye tanto una mirada a su articulado, como un an&aacute;lisis contextual que supone la   pr&aacute;ctica pol&iacute;tica que inaugura el texto constitucional. El constitucionalismo, sin duda   permite advertir el nacimiento de un nuevo orden pol&iacute;tico y, a su vez, demostrar la   combinaci&oacute;n de &oacute;rdenes en ese acomodamiento de poderes y facultades. Un an&aacute;lisis   de la independencia de Antioquia, desde esa perspectiva, evidencia la pervivencia de   la monarqu&iacute;a y de la autonom&iacute;a de manera soterrada, develando lo ambivalente del proceso independentista durante sus primeros a&ntilde;os.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Por su parte, en la Constituci&oacute;n de Antioquia de 1815 se observa un quiebre   con el orden mon&aacute;rquico, ahora de manera oficial, por medio de la carta y antecedido   ya por la Declaraci&oacute;n de Independencia Absoluta promovida por Juan del Corral en   1813. Igualmente, hay un cambio en la valoraci&oacute;n del ciudadano en sus calidades de   votante, ya que se eliminaron algunas condiciones de patrimonio que imperaron en   la Constituci&oacute;n de 1812, como tener renta de 200 pesos lo cual limitaba el ejercicio   del voto. Para 1815, todo ciudadano ten&iacute;a derecho a elegir y ser elegido si era mayor   de 21 a&ntilde;os, si viv&iacute;a de renta propia y no ten&iacute;a causa criminal pendiente, ni tampoco problemas f&iacute;sicos o mentales que le impidieran ejercer un voto libre.</p>     <p>La comparaci&oacute;n de esas constituciones arroja una idea de la realidad pol&iacute;tica   acerca de los niveles de ciudadan&iacute;a y, de esa forma, presenta la independencia como   un proceso de conquistas pol&iacute;ticas graduales que implicaron la permanencia de viejas   pr&aacute;cticas y la filtraci&oacute;n de nuevos sectores sociales a la pol&iacute;tica antioque&ntilde;a de comienzos del siglo XIX.</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><b><font size="3">6. Los giros del constitucionalismo</font></b></p>     <p>Buena parte de la historiograf&iacute;a afirma, que en Iberoam&eacute;rica el ejercicio del   poder pol&iacute;tico ha descansado sobre los principios de la soberan&iacute;a popular<a name="b12"></a><a href="#12"><sup>12</sup></a> y la representaci&oacute;n   moderna que el mismo constitucionalismo aval&oacute;. Sin embargo, es necesario   destacar las variaciones que se presentaron a partir del inter&eacute;s de algunas &eacute;lites por   mantener un orden estamental o corporativista que se alejara de la ideolog&iacute;a e instituciones liberales.</p>     <p>Ahora bien, en la independencia neogranadina y antioque&ntilde;a se expresaron   tensiones que llevaron al triunfo del proyecto liberal-republicano liderado por las &eacute;lites   criollas mediante ciertas pr&aacute;cticas de poder difundidas a trav&eacute;s de lazos parentales   y redes econ&oacute;micas, las cuales interactuaron durante el proceso independentista con   el objetivo de establecer una idea de ciudadan&iacute;a<a name="b13"></a><a href="#13"><sup>13</sup></a>. O contrario a esto, determinar las   modificaciones al ideario liberal que impusieron las caracter&iacute;sticas sociales, culturales y pol&iacute;ticas de comienzos del siglo XIX.</p>     <p>Con las constituciones antioque&ntilde;as de 1812 y 1815 se abri&oacute; paso en Antioquia   a un camino para consolidar una ciudadan&iacute;a pol&iacute;tica, que fue muy &uacute;til para la legitimaci&oacute;n   de unas comunidades pol&iacute;ticas existentes en la Provincia al momento de la   independencia. Ese constitucionalismo permiti&oacute; que las &eacute;lites provinciales antioque&ntilde;as   asumieran un proceso de reestructuraci&oacute;n de su poder sobre las nuevas bases que   el orden liberal les otorgaba. Por medio de los reglamentos constitucionales, se definieron   los par&aacute;metros del ciudadano funcional para el nuevo orden independentista   y se consagr&oacute; el corpus jur&iacute;dico que llen&oacute; de esencia a ese nuevo sujeto pol&iacute;tico y le   otorg&oacute; unos derechos y unos deberes que lo ataron a la comunidad pol&iacute;tica provincial (regional) y nacional.</p>     <p>De otro lado, para visualizar a esos nuevos ciudadanos la pregunta por la representaci&oacute;n   pol&iacute;tica resulta pertinente, ya que se convierte en una herramienta para   comprender el marco de referencia para la participaci&oacute;n pol&iacute;tica que la sociedad antioque&ntilde;a defini&oacute; en los a&ntilde;os de la independencia. La forma para acceder al universo de esa ciudadan&iacute;a se circunscribe, por tanto, a la participaci&oacute;n de los individuos en los asuntos relacionados con el sufragio, las elecciones y dem&aacute;s formas de representaci&oacute;n que permitan advertir a los verdaderos depositarios de la soberan&iacute;a durante el interregno revolucionario.</p>     <p>La idea de la ciudadan&iacute;a como la base para la consolidaci&oacute;n de un estado-naci&oacute;n   moderno luego de la independencia, debe por lo tanto, acercarse a los elementos   que personifican y movilizan ese proceso. La forma de tender ese puente interpretativo   est&aacute; dada por el an&aacute;lisis de las pr&aacute;cticas electorales, ya que en toda Iberoam&eacute;rica,   luego de 1810, se llevaron a cabo elecciones frecuentes para designar representantes   en los niveles local, regional y nacional, y aunque alejadas de los par&aacute;metros normativos   liberales por su tacha de corrupci&oacute;n y vicio colonial, constituyeron un esfuerzo   de las sociedades del momento por interpretar un orden org&aacute;nico y jer&aacute;rquico en   patrones pol&iacute;ticos como las constituciones. Sin embargo, ese no es un elemento que   se vaya a analizar en este art&iacute;culo, ya que hace parte de investigaciones posteriores.   Adem&aacute;s, porque aqu&iacute; solo encontrar&aacute;n la base normativa y no el an&aacute;lisis de las experiencias electorales.</p>     <p>La ciudadan&iacute;a es un concepto que aparece en la independencia m&aacute;s como   elemento discursivo que como realidad pr&aacute;ctica de la acci&oacute;n pol&iacute;tica. Aunque sirvi&oacute;   como elemento aglutinador durante la independencia, tambi&eacute;n fue utilizado como   dispositivo de poder para ejercer dominio sobre algunos sectores de la poblaci&oacute;n excluidos   de la calidad de ciudadanos, instaur&aacute;ndose, por tanto, un orden excluyente en   la &oacute;rbita del ejercicio de la ciudadan&iacute;a desde la operatividad pol&iacute;tica que impusieron las constituciones.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Fueron las constituciones las cartas de navegaci&oacute;n en las que se concentraron   las funciones del gobierno, los deberes y derechos de los ciudadanos, las formas de   participaci&oacute;n pol&iacute;tica y la organizaci&oacute;n del poder, sin embargo, un asunto es el deber   ser de la norma definida en la constituci&oacute;n y algo muy distinto son las pr&aacute;cticas   pol&iacute;ticas tradicionales que acompa&ntilde;an la vigencia de la misma. Por tanto, al estudiar   los alcances y las caracter&iacute;sticas de la ciudadan&iacute;a y la representaci&oacute;n pol&iacute;tica establecidas   en los cuerpos normativos mediante los cuales las &eacute;lites antioque&ntilde;as instrumentalizaron   los derechos pol&iacute;ticos para legitimar el nuevo orden, saltan a la vista las   preguntas relacionadas con la soberan&iacute;a, la representaci&oacute;n pol&iacute;tica y el papel de las elites &#8212;redes de poder&#8212; en los lugares que hicieron parte de la monarqu&iacute;a espa&ntilde;ola.</p>     <p>En ese sentido, para comprender las pr&aacute;cticas pol&iacute;ticas de esos a&ntilde;os no basta   solo conocer el contenido normativo en relaci&oacute;n con el ciudadano y las reglas de juego   electorales sino que, tambi&eacute;n, resulta imprescindible estudiar las maneras en las   que esos contenidos se volvieron funcionales para el establecimiento de un nuevo orden   favorable a las &eacute;lites y determinaron una serie de comportamientos y practicas en los ciudadanos al momento de cumplir con sus derechos pol&iacute;ticos en las elecciones.</p>     <p>La definici&oacute;n de la ciudadan&iacute;a, de las pr&aacute;cticas electorales y las redes de poder   adquieren sentido cuando se las mira como mecanismos de construcci&oacute;n de cuerpos   pol&iacute;ticos en la Antioquia republicana y como la posibilidad de analizar las formas a   trav&eacute;s de las cuales se comenz&oacute; a organizar y legitimar el poder pol&iacute;tico al interior de   esa sociedad, desde la pregunta por la soberan&iacute;a y su redefinici&oacute;n, a partir de la soberan&iacute;a   del pueblo. Y fue, precisamente, desde los cuestionamientos por la soberan&iacute;a   que se abri&oacute; otro espacio de discusi&oacute;n: la representaci&oacute;n, que se cristaliz&oacute; desde las constituciones y fue avalada por las mismas &eacute;lites para legitimarse en el poder.</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><b><font size="3">7. La idea del ciudadano</font></b></p>     <p>Esta no constituye un concepto est&aacute;tico, por el contrario ha tenido que sufrir   un proceso de decantaci&oacute;n hist&oacute;rico y una elaboraci&oacute;n de acuerdo al momento y   contexto en el que se utilice. La ciudadan&iacute;a pol&iacute;tica liberal, esa que intent&oacute; ponerse en   pr&aacute;ctica en Francia a finales del siglo XVIII y en Iberoam&eacute;rica a partir de 1810, ''supone,   como bien se&ntilde;ala Rosanvallon, una ruptura completa con las visiones tradicionales   del cuerpo pol&iacute;tico, ahora compuesto por individuos libres e iguales. Sin embargo,   una tensi&oacute;n recorre este concepto, pues en su versiones decimon&oacute;nicas, la ciudadan&iacute;a   lleva impl&iacute;cita una dimensi&oacute;n comunitaria''<a name="b14"></a><a href="#14"><sup>14</sup></a> en la que prevalece la idea de naci&oacute;n como comunidad abstracta.</p>     <p>De acuerdo con lo anterior preguntas como &iquest;Cu&aacute;l ha sido el resultado de la   mixtura de ideas y pr&aacute;cticas pol&iacute;ticas? &iquest;Cu&aacute;l el resultado del encuentro del ideario   liberal con una sociedad tradicional? &iquest;Qu&eacute; papel juega el problema de la legitimidad   en el interregno revolucionario? &iquest;Qu&eacute; grado de influencia rec&iacute;proca existi&oacute; entre   instituciones y sociedad? &iquest;C&oacute;mo ha sido el tr&aacute;nsito de formas corporativas de representaci&oacute;n a formas individuales? toman valor de cara a an&aacute;lisis m&aacute;s completos del   proceso independentista. La pregunta por este &uacute;ltimo asunto, revela la preocupaci&oacute;n   por los sujetos de la representaci&oacute;n y los alcances y l&iacute;mites de la ciudadan&iacute;a, que a fin   de cuentas estar&iacute;a instalando la discusi&oacute;n en los cambios que se han presentado en   los sistemas de representaci&oacute;n. </p>     <p>El reflejo de esas preguntas aparece en las acciones de la Junta Suprema Gubernativa   que se cre&oacute; en Antioquia en 1812, la cual aport&oacute; sustancialmente a la construcci&oacute;n,   al menos simb&oacute;lica para ese entonces, de la imagen del ciudadano. Comenzaron   a modelarse una serie de ritos e im&aacute;genes sociales tendientes a identificar a los   ciudadanos como hombres cercanos y defensores de la causa de la independencia, as&iacute;   la imagen de los integrantes de la Junta se distinguir&iacute;a por portar una <i>divisa sencilla</i>,   otra para los <i>particulares amantes de la patria y celosos de sus naturales e imprescriptibles derechos</i> y otra para el estado <i>militar</i>. Por tanto, consideraron lo siguiente:</p>     <p>     <blockquote>&#91;...&#93; que los funcionarios del Cuerpo Constituyente lleven un lazo de cinta blanca en     el pecho al lado izquierdo; que los ciudadanos usen en el sombrero rodeando la copa     una cinta encarnada con esta inserci&oacute;n: Religi&oacute;n e Yndependencia (sic); y los militares     sobre un ovalo de fondo encarnado que tenga por remate un lazo verde, el siguiente     mote: Yndependencia o muerte. Que este distintivo sea voluntario en los ciudadanos     porque cree S.A.S. que no habr&aacute; individuo que no corra presuroso a dar un testimonio     p&uacute;blico de sus ardientes deseos de la salvaci&oacute;n de la patria, quedando por el mismo     hecho comprometido en los mismos t&eacute;rminos, que si fuera bajo del m&aacute;s solemne juramento     a derramar, si necesario fuera, hasta la ultima gota de su sangre en beneficio de     la independencia, seguridad y felicidad de la patria y de hacer respetar las providencias     de su gobierno; y por el contrario, excluido de toda representaci&oacute;n en &eacute;l y como desafecto,     el individuo o individuos que no quieran llevar el distintivo de ciudadanos<a name="b15"></a><a href="#15"><sup>15</sup></a>.</blockquote> </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Partiendo de lo anterior y de posiciones como la de Annino, que insisten en   la pervivencia, a lo largo del siglo XIX, de lo que se denomina el modelo gaditano<a name="b16"></a><a href="#16"><sup>16</sup></a>  y la imagen del ciudadano de buenas costumbres y de alta moralidad, lo interesante de analizar la ciudadan&iacute;a y la representaci&oacute;n est&aacute; dado por el hecho de percibir los cambios en torno a los requisitos para votar y ser elegido, como un mecanismo para instrumentalizar el poder de las &eacute;lites.</p>     <p>Tanto la Constituci&oacute;n gaditana de 1812 como la Constituci&oacute;n de la provincia de   Antioquia del mismo a&ntilde;o, que se promulg&oacute; casi dos meses despu&eacute;s de la carta josefina<a name="b17"></a><a href="#17"><sup>17</sup></a>,   deben considerarse al hablar de la definici&oacute;n de la ciudadan&iacute;a y de la representaci&oacute;n   en estos espacios. Debido a que algunos autores, entre ellos S&aacute;bato, consideran   que en la Carta de C&aacute;diz estaban contenidos los elementos que defin&iacute;an al ciudadano   moderno en la que &eacute;ste se consideraba desde una noci&oacute;n individualista y, por ende, la   ciudadan&iacute;a ''aparece as&iacute; como el c&iacute;rculo m&aacute;s restringido dentro de una serie de c&iacute;rculos   conc&eacute;ntricos y cada vez m&aacute;s excluyentes''. Pero pese a ello, muchos de los atributos   te&oacute;ricos de ese ciudadano en la pr&aacute;ctica pol&iacute;tica se reduc&iacute;an al espectro del vecinazgo   como marco de referencia para determinar grados de ciudadan&iacute;a, de modo que la idea   de ciudadano comport&oacute; una categor&iacute;a ret&oacute;rica que se diferenciaba de la de vecino, ya que la primera no otorgaba derechos pol&iacute;ticos como s&iacute; lo hizo la segunda<a name="b18"></a><a href="#18"><sup>18</sup></a>.</p>     <p>La alta fragmentaci&oacute;n del t&eacute;rmino vecino que se present&oacute; durante los primeros   a&ntilde;os de la independencia llev&oacute; a que se erosionara, por tanto, la condici&oacute;n del vecinazgo   y fuera solap&aacute;ndose con la categor&iacute;a de ciudadano as&iacute; mantuviera sus rasgos   iniciales. La operatividad de un discurso liberal moderno amplificador de las bondades   del ciudadano se convirti&oacute; en el catalizador de esa mutaci&oacute;n discursiva que produjo   un h&iacute;brido entre las formas tradicionales del vecinazgo y la idea de un ciudadano moderno.</p>     <p>Ahora bien, para comprender ese proceso de cara a las ideas de ciudadan&iacute;a   y representaci&oacute;n hay que partir de la normatividad electoral que hizo posible el establecimiento   de la calidad de ciudadano. En tal sentido, me referir&eacute; al Reglamento   provisional para las elecciones<a name="b19"></a><a href="#19"><sup>19</sup></a> que promulg&oacute; el Cuerpo Legislativo de la provincia de   Antioquia en 1811 y que estipul&oacute; la realizaci&oacute;n de elecciones primarias o de apoderados, secundarias o de partidos y electorales.</p>     <p>Las elecciones realizadas se caracterizaron por ser indirectas y en ellas es posible identificar varios niveles o tipos. En el primer tipo de elecciones, las primarias o de apoderados, los sujetos que votaban deb&iacute;an ser hombres libres, mayores de veinticinco a&ntilde;os, que cumplieran con la condici&oacute;n de ser padres o cabezas de familia, que tuvieran renta propia y sin lazos de sumisi&oacute;n econ&oacute;mica con otras personas, que no tuvieran causa criminal pendiente, que no contaran en su historial con penas infamatorias, por tanto, los que cumplieran esos requisitos estaban habilitados para votar en la elecci&oacute;n primaria<a name="b20"></a><a href="#20"><sup>20</sup></a> y nombrar a los apoderados de las parroquias.</p>     <p><b><i>7.1 El ciudadano y las elecciones</i></b></p>     <p>Las elecciones se organizaron en Antioquia por niveles: una elecci&oacute;n primaria   o de los apoderados en cada una de las parroquias de la Provincia habilitadas para el   efecto; cada uno de los vecinos que participaron podr&iacute;a recibir votos por parte de sus   similares, teniendo, por tanto, cada vecino la capacidad de elegir y la posibilidad de   ser elegido. Para 1811, la normatividad para nombrar apoderados design&oacute; el nombramiento   de un apoderado por cada quinientos habitantes<a name="b21"></a><a href="#21"><sup>21</sup></a>. Igualmente, se organizaron   elecciones secundarias o de partido, en las que los apoderados de las parroquias   dependientes de los cabildos de Antioquia, Medell&iacute;n, Rionegro y Marinilla, junto con   los de los departamentos de Los Osos y del Nordeste se reun&iacute;an en las respectivas   cabeceras de sus departamentos capitulares<a name="b22"></a><a href="#22"><sup>22</sup></a> para proceder a nombrar un elector por cada cuatro mil almas que finalmente ir&iacute;a a la capital de la Provincia a formar   el Colegio Electoral Constituyente<a name="b23"></a><a href="#23"><sup>23</sup></a>. En este nivel de las elecciones, los apoderados   que representaban cada una de las ciudades y parroquias en la cabecera provincial,   contaban con la libertad de dar libremente sus votos no solo por los habitantes del   departamento del que proven&iacute;an sino por cualquiera otro vecino de la Provincia<a name="b24"></a><a href="#24"><sup>24</sup></a>. Por   su parte, las elecciones del Colegio Electoral requer&iacute;an la presencia en la capital de   la Provincia de los electores de los seis departamentos provinciales o capitulares, los   cuales finalmente elegir&iacute;an a los senadores mediante la pluralidad absoluta de sufragios<a name="b25"></a><a href="#25"><sup>25</sup></a>.   Adem&aacute;s de los procedimientos que acabo de mencionar se le a&ntilde;aden otra serie   de requisitos que se relacionan de manera concreta con el manejo de renta requerido por apoderados, electores y senadores.</p>     <p>En el caso de los primeros, la renta exigida fue de doscientos pesos, para los   segundos de mil pesos y para los senadores de cuatro mil pesos<a name="b26"></a><a href="#26"><sup>26</sup></a>, de tales exigencias   se percibe un sistema jerarquizado en el que los ciudadanos del com&uacute;n que votan   por los apoderados solo deben demostrar solvencia econ&oacute;mica. Pero en el caso de los   apoderados, electores y senadores las cifras diferenciadoras los ligaban con una &eacute;lite   social y pol&iacute;tica que manten&iacute;a los privilegios del Antiguo R&eacute;gimen. Igualmente, otra   serie de condiciones como la de ser mayor de edad, cabeza de familia y el grado de alfabetizaci&oacute;n fueron condici&oacute;n imprescindible para adquirir esa calidad. </p>     <p>As&iacute; mismo, en esas jerarqu&iacute;as que se modelaron a partir de criterios econ&oacute;micos   para definir la ciudadan&iacute;a, tambi&eacute;n se implantaron otras calidades que establecen   diferencias culturales. Como sucedi&oacute; con la pr&aacute;ctica del voto en cada una de las   elecciones: para las primarias o de apoderados, los parroquianos al votar lo hac&iacute;an   por voto cantado o a viva voz por los apoderados, excluy&eacute;ndolos ese mecanismo de la necesidad de saber leer y escribir, pero para el siguiente nivel de las elecciones   secundarias donde participaban apoderados y electores, los grados de alfabetizaci&oacute;n   se tornaban en condici&oacute;n sine qua non, lo cual segu&iacute;a siendo regla de oro para las actuaciones de senadores<a name="b27"></a><a href="#27"><sup>27</sup></a>.</p>     <p>La Constituci&oacute;n de la provincia de Antioquia de 1812 adem&aacute;s de ce&ntilde;irse a la   religi&oacute;n cat&oacute;lica y los derechos del hombre y dem&aacute;s contenidos liberales, precisa qu&eacute;   entiende por ciudadano: el padre de familia que debe ser un buen hombre es quien   tiene la autoridad para postular y nombrar los representantes que ejercer&aacute;n el Poder   Ejecutivo<a name="b28"></a><a href="#28"><sup>28</sup></a>. As&iacute; mismo, la diferenciaci&oacute;n entre el ciudadano del Antiguo R&eacute;gimen o el   vecino y el ciudadano moderno es necesaria, ya que permite analizar si su formulaci&oacute;n es el resultado de un hecho o si se trata de un ideal<a name="b29"></a><a href="#29"><sup>29</sup></a>.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b><i>7.2 Cambios y permanencias en la ciudadan&iacute;a y la representaci&oacute;n para 1815</i></b></p>     <p>En la que fue la segunda Constituci&oacute;n de la provincia de Antioquia, la calidad   de la ciudadan&iacute;a sigue ligada a las formas de las buenas costumbres, la religi&oacute;n y los   atributos y valores caracter&iacute;sticos de una sociedad plena en valores tradicionales. ''Los   padres de familia mantienen el mismo perfil de ciudadan&iacute;a, aunque en las elecciones   su papel y el de los dem&aacute;s ciudadanos con derecho a voto se limita a participar en la   Asamblea Primaria, que ser&aacute; presidida por un Juez Mayor y un cura, dependiendo del lugar''<a name="b30"></a><a href="#30"><sup>30</sup></a>.</p>     <p>Ya desde la Constituci&oacute;n Provisional de 1814, que sirvi&oacute; de preludio al texto   formal de 1815 se definieron una serie de cambios en lo concerniente a la ciudadan&iacute;a   y la representaci&oacute;n pol&iacute;tica que adquiere sentido analizar con cuidado, debido a que   la ampliaci&oacute;n de la ciudadan&iacute;a o, en su defecto, el aumento demogr&aacute;fico condujo a una serie de cambios en la reglamentaci&oacute;n para participar en las elecciones, dando cuenta de una incorporaci&oacute;n mayor de ciudadanos a las din&aacute;micas electorales. En dicho documento qued&oacute; consignado lo siguiente:</p>     <p>     <blockquote>Todos los ciudadanos que tengan sufragio elegir&aacute;n apoderados de las diversas parroquias,     estos reunidos en la cabecera del Departamento formaran el Cuerpo Elector.     Cada a&ntilde;o el segundo domingo de noviembre el juez mayor de toda la parroquia convocar&aacute;     con pleno derecho y sin que autoridad alguna se lo pueda impedir, a los vecinos     de su distrito para el nombramiento de apoderados que se ejecutar&aacute; el tercer domingo     siguiente. Por cada dos mil personas libres se elegir&aacute; uno y si de este numero hubiere     un excedente que llegue a mil se a&ntilde;adir&aacute; otro apoderado, pero cualquiera parroquia     por peque&ntilde;a que sea deber&aacute; nombrar uno. Tendr&aacute; derecho para elegir y ser elegido     todo var&oacute;n mayor de 21 a&ntilde;os que viva de sus rentas u ocupaci&oacute;n, que no tenga causa     criminal pendiente ni haya sufrido pena corporal aflictiva o infamatoria, que no sea     sordo, mudo, loco, mentecato, deudor moroso del tesoro p&uacute;blico, fallido culpable &#91;...&#93;     Igualmente deber&aacute; ser habitante de la parroquia, teniendo casa poblada, vivido en ella     el a&ntilde;o anterior y en la provincia los dos precedentes con &aacute;nimo de establecerse<a name="b31"></a><a href="#31"><sup>31</sup></a>.</blockquote> </p>     <p>En estas disposiciones pareciera existir una cierta ampliaci&oacute;n de la ciudadan&iacute;a   de base, es decir, de los sufragantes parroquiales, al considerar el hecho de que la base   de hombres libres estimados en los padrones electorales se ampli&oacute; de quinientos, en   las reglas electorales de 1811 y 1812, a la cifra de dos mil desde ese texto provisorio de   1814 y se mantuvo hasta la Constituci&oacute;n de 1815. Igualmente, para 1815 la edad para   votar se reduce sustancialmente de los 25 a los 21 a&ntilde;os, quiz&aacute;s con la pretensi&oacute;n de   ampliar la base de ciudadanos que necesitaba el orden republicano para mantener y   darle solidez al proyecto de la independencia de cara a las noticias de la Reconquista.   Pero, adem&aacute;s de flexibilizar ese requisito, casi como una adopci&oacute;n de las condiciones   y debates que frente al ciudadano ya se hab&iacute;a presentado en Francia, el ciudadano   sigue atado a las calidades de vecino. Sin embargo, en el Art&iacute;culo 4&ordm; se design&oacute; como   electores y elegibles todos los varones libres mayores de 21 a&ntilde;os que vivan de sus   rentas u ocupaciones<a name="b32"></a><a href="#32"><sup>32</sup></a>, dejando de lado la condici&oacute;n de una renta de doscientos, mil y   cuatro mil pesos para apoderados, electores y senadores, respectivamente, que estuvo presente en la Constituci&oacute;n de 1812.</p>     <p>Frente a la participaci&oacute;n de apoderados, electores y senadores en las elecciones   en las parroquias y en las cabeceras de las localidades, Marta Ospina Echeverri insiste   en la necesidad de establecer una diferencia entre ciudadanos y representantes. As&iacute;,   los ciudadanos censados que eligen apoderados en las parroquias y los apoderados   que en las cabezas de partidos eleg&iacute;an los electores ''eran ciudadanos de mejor nivel,   o mejor, de primera categor&iacute;a, no eran representantes, el senador s&iacute; lo era''<a name="b33"></a><a href="#33"><sup>33</sup></a>. Lo que, al   parecer, har&iacute;a pensar, seg&uacute;n Ospina, que la categor&iacute;a de la ciudadan&iacute;a est&aacute; por debajo   de la de representaci&oacute;n y que tanto apoderados como electores no podr&iacute;an considerarse como representantes sino como ciudadanos a secas<a name="b34"></a><a href="#34"><sup>34</sup></a>.</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><b><font size="3">A modo de conclusi&oacute;n</font></b></p>     <p>La creaci&oacute;n de instituciones y actores pol&iacute;ticos como el ciudadano en la independencia,   sin lugar a dudas, obedece a la pretensi&oacute;n de instaurar una amplia gama   de libertades individuales, a la intenci&oacute;n de crear un nuevo orden de cosas y de asegurar   las condiciones para que las instituciones liberales fueran factibles acabando con los rezagos coloniales.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Sin embargo, ese ciudadano estar&aacute; imbuido en lo que podr&iacute;a denominarse un   integralismo hisp&aacute;nico, es decir, un apego a la tierra, a lo r&uacute;stico, a la vida campesina   que explica en buena medida la preponderancia del vecino como figura pol&iacute;tica de la   independencia. As&iacute; mismo, podr&iacute;a decirse que la idea de representaci&oacute;n estuvo ligada   con el ejercicio pol&iacute;tico como un asunto de privilegios y favores, asociado m&aacute;s a una   burocracia de tipo tradicional. Por lo cual, resulta fundamental, en dicho h&aacute;lito nobiliario,   la tradici&oacute;n legalista espa&ntilde;ola profundamente estamental e iusnaturalista que aparece en la realidad pol&iacute;tica de la independencia.</p>     <p>&nbsp;</p> <hr size="1" />     <p><b><font size="3">Notas al pie</font></b></p>     <p><a name="1"></a><a href="#b1"><sup>1</sup></a>. Rodrigo Borja, <i>Derecho pol&iacute;tico y constitucional</i> (M&eacute;xico: Fondo de Cultura Econ&oacute;mica, 2 ed., 1992),   304.</p>     <p><a name="2"></a><a href="#b2"><sup>2</sup></a>. John Lynch, <i>Am&eacute;rica Latina, entre colonia y naci&oacute;n</i> (Barcelona: Cr&iacute;tica, 2001), 152-154.</p>     <p><a name="3"></a><a href="#b3"><sup>3</sup></a>. Antonio Anino y Francois-Xavier Guerra (Coord.), <i>Inventando la naci&oacute;n</i> (M&eacute;xico: Fondo de Cultura   Econ&oacute;mica, 2003), 146-147.</p>     <p><a name="4"></a><a href="#b4"><sup>4</sup></a>. Nicola Matteucci, <i>Organizaci&oacute;n del poder y libertad</i> (Madrid: Editorial Trotta, 1998), 25-26.</p>     <p><a name="5"></a><a href="#b5"><sup>5</sup></a>. Rodrigo Borja, <i>Derecho pol&iacute;tico y constitucional</i>, 308-309.</p>     <p><a name="6"></a><a href="#b6"><sup>6</sup></a>. Rodrigo Borja, <i>Derecho pol&iacute;tico y constitucional</i>, 309.</p>     <p><a name="7"></a><a href="#b7"><sup>7</sup></a>. Diego Uribe Vargas, <i>Las constituciones de Colombia</i> (Madrid: Ediciones Cultura Hisp&aacute;nica, 1985), 9-10.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a name="8"></a><a href="#b8"><sup>8</sup></a>. ''Reglamento Constitucional para la Provincia de Antioquia 1811'', Archivo Hist&oacute;rico de Medell&iacute;n (en   adelante AHM). Fondo Concejo-Siglo XIX, t. 78, 1811, ff. 266r-267r.</p>     <p><a name="9"></a><a href="#b9"><sup>9</sup></a>. ''Reglamento Constitucional para la Provincia de Antioquia 1811'', ff. 266r-267r.</p>     <p><a name="10"></a><a href="#b10"><sup>10</sup></a>. ''Constituci&oacute;n del Estado de Antioquia de 1812'', Secci&oacute;n 2a De los derechos del hombre en sociedad.   Art&iacute;culo 1&ordm;. Numeral 30, en <i>Constituciones de Colombia</i>, tomo I, Manuel Antonio Pombo (Bogot&aacute;: Biblioteca Banco Popular, 4a edici&oacute;n, 1986), 479.</p>     <p><a name="11"></a><a href="#b11"><sup>11</sup></a>. <i>Independencia de Antioquia, 11 de agosto de 1813</i>, AF/00369. Universidad de Antioquia. Biblioteca Central, Colecci&oacute;n Antioquia.</p>     <p><a name="12"></a><a href="#b12"><sup>12</sup></a>. Jos&eacute; Carlos Chiaramonte, ''Vieja nueva representaci&oacute;n: los procesos electorales en Buenos Aires,   1810-1820'', en <i>Historia de las elecciones en Iberoam&eacute;rica siglo XIX</i>, Antonio Annino (Buenos Aires: Fondo   de Cultura Econ&oacute;mica, 1995), 19-63.</p>     <p><a name="13"></a><a href="#b13"><sup>13</sup></a>. Mar&iacute;a Teresa Uribe de Hincapi&eacute; y Jes&uacute;s Mar&iacute;a &Aacute;lvarez, <i>Las ra&iacute;ces del poder regional el caso antioque&ntilde;o</i>  (Medell&iacute;n: Universidad de Antioquia, 1998).</p>     <p><a name="14"></a><a href="#b14"><sup>14</sup></a>. Hilda Sabato, <i>Ciudadan&iacute;a pol&iacute;tica y formaci&oacute;n de las naciones. Perspectivas hist&oacute;ricas de Am&eacute;rica Latina</i> (M&eacute;xico: Fondo de Cultura Econ&oacute;mica, 1999), 16.</p>     <p><a name="15"></a><a href="#b15"><sup>15</sup></a> ''Actas secundarias de la Honorable Junta Superior Gubernativa de la Provincia de Antioquia'', Archivo   Hist&oacute;rico de Antioquia (en adelante AHA). Secci&oacute;n Colonia-Independencia, t. 821, doc. 12939, 1812, ff.   6v-7v. </p>     <p><a name="16"></a><a href="#b16"><sup>16</sup></a>. Que defin&iacute;a la ciudadan&iacute;a en el marco de la vecindad y de las formas peculiares del corporativismo   tradicional de la Colonia</p>     <p><a name="17"></a><a href="#b17"><sup>17</sup></a>. Siendo la Carta de C&aacute;diz del 19 de abril y la antioque&ntilde;a del 21 de ese mismo mes. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a name="18"></a><a href="#b18"><sup>18</sup></a>. Hilda Sabato, <i>Ciudadan&iacute;a pol&iacute;tica y formaci&oacute;n de las naciones</i>, 47.</p>     <p><a name="19"></a><a href="#b19"><sup>19</sup></a>. ''Instalaci&oacute;n de la Junta Superior Provincial, nombramiento de representantes al Congreso, reglamento   para elecciones'' (1811) AHA, Secci&oacute;n Colonia-Independencia, t. 650, doc. 10347, ff. 58r-63r.</p>     <p><a name="20"></a><a href="#b20"><sup>20</sup></a>. Igualmente no se inclu&iacute;a a sordomudos, dementes o mentecatos, deudores. </p>     <p><a name="21"></a><a href="#b21"><sup>21</sup></a>. En los art&iacute;culos 9&ordm; y 10&ordm; de ese Reglamento se menciona lo siguiente: ''9&ordm; Por el padr&oacute;n se har&aacute; la   suma total de los parroquianos para nombrar un apoderado por cada quinientas almas y asi se fijara el   numero que se haya de elegir el cual se expresara a los electores. 10&ordm; Si hubiere sobre quinientos, mil o   mil y quinientos o un numero excedente que llegue a doscientos cincuenta se elegir&aacute; tambi&eacute;n por este   un apoderado y lo mismo se har&aacute; si toda la poblaci&oacute;n no llega a quinientos feligreses, pues ninguna ha   de dejar de dar un apoderado &#91;...&#93;''. ''Instalaci&oacute;n de la Junta Superior Provincial, nombramiento de representantes   al Congreso, reglamento para elecciones'', 1811. AHA, Secci&oacute;n Colonia-Independencia, t. 650,   doc. 10347, ff. 58r-63r.</p>       <p><a name="22"></a><a href="#b22"><sup>22</sup></a>. Sin embargo, las autoridades de la provincia de Antioquia tomando en cuenta que las parroquias   de San Pedro, San Antonio del Infante, Carolina del Pr&iacute;ncipe, Santa Rosa, San Lu&iacute;s de G&oacute;ngora y la colonia   de Anor&iacute; son dependientes del Cabildo de Antioquia se encontraban muy distantes de la capital   y ''siendo muy gravoso a los apoderados ocurrir a ella, los de todas las dichas poblaciones se reunir&aacute;n   en Santa Rosa que para este solo y &uacute;nico acto se hace cabeza de un departamento que comprenda las   mencionadas parroquias y todo el terreno que incluyen el que se nombrara Departamento de Osos''. As&iacute;   mismo, Los apoderados de Zaragoza, Boca de Nech&iacute;, Yolomb&oacute;, Canc&aacute;n, San Bartolom&eacute; y Remedios se   reunir&iacute;an en la primera de esas ciudades formando el Departamento del Nordeste, separ&aacute;ndose, as&iacute;, de la   ciudad de C&aacute;ceres por su mucha distancia del centro. Con lo que ese departamento qued&oacute; bajo la tutela de la capital de Antioquia a donde enviara sus apoderados''. ''Instalaci&oacute;n de la Junta Superior Provincial,   nombramiento de representantes al Congreso, reglamento para elecciones'', ff. 58r-63r. </p>     <p><a name="23"></a><a href="#b23"><sup>23</sup></a>. ''Instalaci&oacute;n de la Junta Superior Provincial, nombramiento de representantes al Congreso, reglamento   para elecciones'', ff. 58r-63r. </p>     <p><a name="24"></a><a href="#b24"><sup>24</sup></a>. ''Instalaci&oacute;n de la Junta Superior Provincial, nombramiento de representantes al Congreso, reglamento   para elecciones'', ff. 58r-63r. </p>     <p><a name="25"></a><a href="#b25"><sup>25</sup></a>. ''Instalaci&oacute;n de la Junta Superior Provincial, nombramiento de representantes al Congreso, reglamento   para elecciones'', ff. 58r-63r. </p>     <p><a name="26"></a><a href="#b26"><sup>26</sup></a>. ''Actas de la Junta Suprema Provincial del 29 de abril de 1811 al 11 de marzo de 1812'', 1812, AHA,   Secci&oacute;n Colonia-Independencia, t. 824, doc. 13002, f. 18v.</p>     <p><a name="27"></a><a href="#b27"><sup>27</sup></a>. Marta Ospina Echeverri, ''Cabildo, representaci&oacute;n y ciudadan&iacute;a en Medell&iacute;n en el per&iacute;odo de la Independencia'',   en <i>Entre el antiguo y el nuevo r&eacute;gimen: la Provincia de Antioquia, siglos XVII y XIX</i> (Medell&iacute;n:   Universidad Nacional, Sede Medell&iacute;n, 2010), 194.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a name="28"></a><a href="#b28"><sup>28</sup></a>. ''Constituci&oacute;n de la Rep&uacute;blica (Antioquia) 1812'', AHM, Fondo Concejo-Siglo XIX, t. 80, ff. 185r-188v. </p>     <p><a name="29"></a><a href="#b29"><sup>29</sup></a>. Hilda S&aacute;bato, <i>Ciudadan&iacute;a pol&iacute;tica y formaci&oacute;n de las naciones</i>, 40.</p>     <p>   <a name="30"></a><a href="#b30"><sup>30</sup></a>. Renzo Ram&iacute;rez Bacca, ''Cabildos, juntas y constituciones: la incidencia pol&iacute;tico-administrativa del   Cabildo de Antioquia durante la Independencia'', en <i>Entre el antiguo y el nuevo r&eacute;gimen: la Provincia de   Antioquia, siglos XVII y XIX</i> , 216.</p>     <p><a name="31"></a><a href="#b31"><sup>31</sup></a>. ''Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica del Estado Soberano de Antioquia'', 1814, AHA, Secci&oacute;n Colonia-Independencia, t. 831, doc. 13138, ff. 246v-247r.</p>     <p>   <a name="32"></a><a href="#b32"><sup>32</sup></a>. ''Constituci&oacute;n Provisional de la Provincia de Antioquia. Revisada en Convenci&oacute;n de 1815'', <a href="www.bdigital.unal.edu.co" target="_blank">www.bdigital.unal.edu.co</a> (Consultada en mayo de 2012).</p>     <p><a name="33"></a><a href="#b33"><sup>33</sup></a>. Marta Ospina Echeverri, ''Cabildo, representaci&oacute;n y ciudadan&iacute;a en Medell&iacute;n en el per&iacute;odo de la Independencia'', 196-197.</p>     <p>   <a name="34"></a><a href="#b34"><sup>34</sup></a>. Marta Ospina Echeverri, ''Cabildo, representaci&oacute;n y ciudadan&iacute;a en Medell&iacute;n en el per&iacute;odo de la Independencia'',   197.</p> <hr size="1" />     <p>&nbsp;</p>     <p><b><font size="3">Bibliograf&iacute;a</font></b></p>     <p>   <b><i>Fuentes primarias</i></b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>   Archivo Hist&oacute;rico de Antioquia (AHA). Secci&oacute;n Colonia-Independencia, tomos: 650,   821, 824 y 831.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000143&pid=S0121-8417201300010000400001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>   Archivo Hist&oacute;rico de Medell&iacute;n (AHM). Fondo Concejo-Siglo XIX, tomo 80, ''Constituci&oacute;n   de la Rep&uacute;blica (Antioquia) 1812'', Folios, 185r-188v.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000145&pid=S0121-8417201300010000400002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <p>   <i><b>Fuentes secundarias</b></i></p>     <!-- ref --><p>   Annino, Antonio. <i>Historia de las elecciones en Iberoam&eacute;rica siglo XIX</i>. Buenos Aires:   Fondo de Cultura Econ&oacute;mica, 1995.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000148&pid=S0121-8417201300010000400003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>   Annino, Antonio y Francois-Xavier Guerra (Coordinadores). <i>Inventando la naci&oacute;n</i>. M&eacute;xico:   Fondo de Cultura Econ&oacute;mica, 2003.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000150&pid=S0121-8417201300010000400004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>   Borja, Rodrigo. <i>Derecho pol&iacute;tico y constitucional</i>. M&eacute;xico: Fondo de Cultura Econ&oacute;mica,   2 ed., 1992.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000152&pid=S0121-8417201300010000400005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>   Chiaramonte, Jos&eacute; Carlos. <i>Pensamiento de la Ilustraci&oacute;n: Econom&iacute;a y sociedad iberoamericana   en el siglo XVIII</i>. Espa&ntilde;a: Biblioteca Ayacucho, 1979.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000154&pid=S0121-8417201300010000400006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>   Chust Calero, Manuel. ''Soberan&iacute;a, naci&oacute;n y pueblo en la Constituci&oacute;n de 1812''. <i>Secuencia</i>  No. 57 (2003): 39-40.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000156&pid=S0121-8417201300010000400007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>   Garc&iacute;a, Jorge Mario y Carlos Mel&eacute;ndez. <i>La Constituci&oacute;n de C&aacute;diz y su influencia en   Am&eacute;rica</i>. Costa Rica: CAPEL, 1987.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000158&pid=S0121-8417201300010000400008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>   Goldman, Noemi. ''Soberan&iacute;a, constituci&oacute;n, estado, naci&oacute;n y opini&oacute;n p&uacute;blica en Iberoam&eacute;rica:   concepto y realidad''. <i>Revista de Estudios Pol&iacute;ticos</i> No. 134 (2006): 257-263.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000160&pid=S0121-8417201300010000400009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>   Lynch, John. <i>Am&eacute;rica Latina, entre colonia y naci&oacute;n</i>. Barcelona: Cr&iacute;tica, 2001.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000162&pid=S0121-8417201300010000400010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Matteucci, Nicola. <i>Organizaci&oacute;n del poder y libertad</i>. Madrid: Editorial Trotta, 1998.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000164&pid=S0121-8417201300010000400011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p> McFarlane, Anthony. ''La construcci&oacute;n del orden pol&iacute;tico: la 'Primera Rep&uacute;blica' en la   Nueva Granada''. <i>Historia y Sociedad</i> No. 8 (2002).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000166&pid=S0121-8417201300010000400012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>   Ospina Echeverri, Marta Ospina. ''Cabildo, representaci&oacute;n y ciudadan&iacute;a en Medell&iacute;n en   el per&iacute;odo de la Independencia''. En <i>Entre el antiguo y el nuevo r&eacute;gimen: la Provincia   de Antioquia, siglos XVII y XIX</i>. Medell&iacute;n: Universidad Nacional, Sede Medell&iacute;n, 2010.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000168&pid=S0121-8417201300010000400013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>   Pombo, Manuel Antonio. <i>Constituciones de Colombia</i>. Tomo I. Bogot&aacute;: Biblioteca Banco   Popular, 4a Edici&oacute;n, 1986.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000170&pid=S0121-8417201300010000400014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>   Ram&iacute;rez Bacca, Renzo. ''Cabildos, juntas y constituciones: la incidencia pol&iacute;tico-administrativa   del Cabildo de Antioquia durante la Independencia''. En <i>Entre el antiguo   y el nuevo r&eacute;gimen: la Provincia de Antioquia, siglos XVII y XIX</i>. Medell&iacute;n: Universidad   Nacional de Colombia, Sede Medell&iacute;n, 2010.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000172&pid=S0121-8417201300010000400015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>   Rivadeneira, Antonio Jos&eacute;. <i>Historia constitucional de Colombia 1510-1978</i>. Bogot&aacute;:   Editorial Horizontes, 1978.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000174&pid=S0121-8417201300010000400016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>   Rojas, Beatriz (Coordinadora). <i>Cuerpo pol&iacute;tico y pluralidad de derechos. Los privilegios   de las corporaciones novohispanas</i>. M&eacute;xico: CIDE-Instituto Mora, 2007.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000176&pid=S0121-8417201300010000400017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>   S&aacute;bato, Hilda (Coordinadora). <i>Ciudadan&iacute;a pol&iacute;tica y formaci&oacute;n de las naciones. 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