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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Edgardo Pérez Morales, El gran diablo hecho barco. Corsarios, esclavos y revolución en Cartagena y el Gran Caribe 1791-1817 (Bucaramanga: Dirección Cultural, Colección Bicentenario, 2012), 292 pp.]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  <font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">     <p align="right"><b>RESE&Ntilde;A</b></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center"><b><font size="4">Edgardo P&eacute;rez Morales, <i>El gran   diablo hecho barco. Corsarios,   esclavos y revoluci&oacute;n en   Cartagena y el Gran Caribe   1791-1817</i> (Bucaramanga:   Direcci&oacute;n Cultural, Colecci&oacute;n   Bicentenario, 2012), 292 pp.</font></b></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><b>Fernando Su&aacute;rez S&aacute;nchez</b></p>     <p>  Estudiante de Pregrado en Historia de la Universidad Nacional de Colombia, Sede Medell&iacute;n   Direcci&oacute;n de contacto: <a href="mailto:fesuarezsa@unal.edu.co">fesuarezsa@unal.edu.co</a></p> <hr size="1" />     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El Gran Caribe conjuga en su historia las vivencias de hombres variopintos, que   arrastraron la bandera de la libertad y de la independencia por las costas del mar. En   este contexto el libro de Edgardo P&eacute;rez Morales se centra en desvelar la importancia   de los corsarios en la participaci&oacute;n militar y pol&iacute;tica de Hait&iacute; en el territorio americano,   especialmente en la independencia de Cartagena de Indias en 1811, haciendo hincapi&eacute;   en los componentes sociales de la vida en el mar y de los c&oacute;digos de comportamiento de los hombres que hac&iacute;an parte de ella.</p>     <p>La esclavitud de los negros resalta como un primer factor socio-hist&oacute;rico de   gran importancia en el libro, teniendo en cuenta que la gran parte de los hombres   de mar eran esclavos fugitivos o ex-esclavos, y que muchos de ellos proven&iacute;an de la   segunda naci&oacute;n independiente de Am&eacute;rica, Hait&iacute;, que se hab&iacute;a convertido a principios   del siglo XIX en una de las grandes potencias, dispuesta a dejar su sello revolucionario   en todo el continente. No en vano esta pesquisa pone a los pardos, mulatos y negros   como protagonistas, porque el verdadero valor de la investigaci&oacute;n es dar cabida a las   negritudes en la historia, que han sido silenciadas en el pa&iacute;s por las monsergas de Jos&eacute; Manuel Restrepo. En este aspecto el estudio secunda el aporte que hizo Alfonso M&uacute;nera en 1998 con su libro <i>El fracaso de la naci&oacute;n</i><a name="b1"></a><a href="#1"><sup>1</sup></a>, condici&oacute;n que no le resta originalidad a la investigaci&oacute;n.</p>     <p>Hait&iacute; es un referente constante en el libro, ya sea como un pilar revolucionario   o como un referente negativo de la pol&iacute;tica y de la historia. El temor a un segundo   Hait&iacute; se hizo manifiesto en todo el Caribe, y el ep&iacute;teto despectivo de ''negro franc&eacute;s''   se hizo com&uacute;n a todos los corsarios. Esa mirada acusadora conden&oacute; el ideal de fraternidad   y revoluci&oacute;n en el Caribe; los aportes militares y econ&oacute;micos que la naci&oacute;n   haitiana hizo a Bol&iacute;var fueron negados posteriormente como una estrategia que la joven naci&oacute;n hizo para recibir el reconocimiento de las potencias mundiales.</p>     <p>La obertura, adem&aacute;s de entregar un balance historiogr&aacute;fico sobre los temas   abordados en la investigaci&oacute;n, deja por sentado el Caribe como un mundo diverso,   donde habitaban hombres de todos los colores y de todas las procedencias con un alto   grado de poliglotismo. A esta diversidad social se superpon&iacute;a un ideal de uni&oacute;n y de   fraternidad en el Gran Caribe, que reposaba en gran medida en el papel comunicativo   y militar que cumpl&iacute;an los corsarios que iban de puerto en puerto dando cuenta de las   noticias y novedades de las que se enteraban por boca de otro o leyendo las gacetas   informativas; en este aspecto el libro de P&eacute;rez Morales difiere de las investigaciones   de Aline Helg<a name="b2"></a><a href="#2"><sup>2</sup></a> y Alfonso M&uacute;nera, quienes solo dan cuenta de la relaci&oacute;n del Caribe   colombiano y Hait&iacute; como un escaso conjunto de episodios y no como una estructura   social soportada por la actividad corsaria de los negros haitianos y del Caribe en general.   Otra parte de la obertura advierte sobre el reto de historiar a los marinos, dada su   necesaria movilidad obligan al historiador a ''seguir sus pasos alrededor del mundo, a   ignorar las tradicionales fronteras nacionales o regionales que casi siempre delimitan   la escritura de la historia'', seg&uacute;n advierte P&eacute;rez Morales siguiendo a Marcus Rediker<a name="b3"></a><a href="#3"><sup>3</sup></a>.   Pese a tal advertencia la amplia variedad documental consultada (que comprende   fuentes de archivos colombianos, jamaiquinos, cubanos, franceses y norteamericanos;   gacetas de esos mismos pa&iacute;ses, y una amplia fuente bibliogr&aacute;fica que incluye obras de literatura) es prueba del cuidadoso trabajo empleado por el autor.</p>     <p>Respecto al estilo del libro, es notorio el toque narrativo que subyace en la   exposici&oacute;n de cada cap&iacute;tulo; nada m&aacute;s dando un vistazo a la obertura se puede comprobar   como el caso particular de Ignacio sirve de puente para articular el an&aacute;lisis   hist&oacute;rico. En este aspecto se asemeja al trabajo de Peter Linebaugh y Marcus Rediker   en La hidra de la revoluci&oacute;n<a name="b4"></a><a href="#4"><sup>4</sup></a>, principalmente en el cap&iacute;tulo ''Una Morita negra llamada   Francis'' o en ''El Naufragio del <i>Sea-Venture</i>''; este libro es, sin lugar a dudas, un componente can&oacute;nico para el autor, tanto por su estilo y tem&aacute;tica.</p>     <p>Los corsarios cumpl&iacute;an con la funci&oacute;n de actuar bajo &oacute;rdenes estatales, haciendo   presas y comisos de contrabando y de embarcaciones enemigas, difiriendo   as&iacute; del barco pirata que funcionaba de manera il&iacute;cita. Su inusitada importancia en la   vida pol&iacute;tica de las j&oacute;venes naciones del Caribe es secuela de la funci&oacute;n que cumpl&iacute;an   antes de la era de las independencias como una forma de ofensa militar y una fuente   de recursos econ&oacute;micos en el tibio escenario de guerra entre las potencias. Pero fue   en la era de las revoluciones que la guerra se calde&oacute; y la importancia de los corsarios   aument&oacute;; en palabras del autor: ''En sus esfuerzos por detener el republicanismo,   mantener a raya al monarquismo, controlar a los esclavos o hacerse con nuevas posesiones,   la guerra que libraron brit&aacute;nicos, franceses y espa&ntilde;oles gener&oacute; la necesidad   de recurrir al corso como una estrategia ofensiva y como un medio para conseguir   recursos econ&oacute;micos''<a name="b5"></a><a href="#5"><sup>5</sup></a>. Los corsarios cartageneros se encargaron de hacer presas de   los nav&iacute;os espa&ntilde;oles que se dirig&iacute;an a La Habana; en este sentido Cartagena fue la   ant&iacute;tesis de Cuba, extray&eacute;ndole recursos y mercanc&iacute;as por medio de las capturas<a name="b6"></a><a href="#6"><sup>6</sup></a>.   Aunque P&eacute;rez Morales da cuenta del impacto de los corsarios, con el n&uacute;mero de nav&iacute;os   disponibles para el corso, no queda claro su relevancia en la econom&iacute;a del Estado   cartagenero, esto se debe a que el autor no es un historiador de la econom&iacute;a y que no   era necesario hacer un an&aacute;lisis de esta &iacute;ndole; aunque si es posible ver una aproximaci&oacute;n num&eacute;rica de la actividad corsaria en la econom&iacute;a de Cartagena en los trabajos de Adolfo Meisel Roca<a name="b7"></a><a href="#7"><sup>7</sup></a>, los cuales no son tenidos en cuenta en el libro. No por esto la investigaci&oacute;n pierde valor, as&iacute; como los excelsos trabajos de s&iacute;ntesis de Jos&eacute; Luis Romero no pecan de incompetencia por ausencia de ''cliometr&iacute;a''.</p>     <p>Respecto al funcionamiento y composici&oacute;n social de los buques corsarios es   muy detallado el an&aacute;lisis que se hace en el libro respecto a la exigencia de llevar cuenta   y reporte de lo incautado por cada nav&iacute;o, haciendo de cada barco un archivo individual.   Al explorar las condiciones sociales que llevaron a un com&uacute;n denominador del   comportamiento de los tripulantes de cada nav&iacute;o, P&eacute;rez Morales tiene muy en cuenta   la distancia entre el orden oficial de la profesi&oacute;n naval y la improvisaci&oacute;n laboral de   los corsarios, muchos, como ya se ha expuesto, fugitivos de la esclavitud lo que les   incorporaba un esp&iacute;ritu violento de autonom&iacute;a e irreverencia en su manera de hablar   y en sus reacciones ante las &oacute;rdenes que les recordaran el mundo del trabajo de las   plantaciones. La distinguida irreverencia de los marinos negros cre&oacute; una atm&oacute;sfera de opiniones negativas sobre el oficio de marinero, seg&uacute;n advierte P&eacute;rez Morales. </p>     <p>Adem&aacute;s de ser una herramienta del Estado, los barcos corsarios eran casi una   compa&ntilde;&iacute;a econ&oacute;mica de la que se hac&iacute;a responsable el armador, que la mayor&iacute;a de   las veces eran franceses blancos, negociantes h&aacute;biles versados en las artes de hacer el   corso y ''mediadores culturales'' entre las &eacute;lites temerosas y los irreverentes marinos   negros; tal es el caso de Luis Aury, uno de los personajes m&aacute;s mencionados, debido a   su impetuoso esp&iacute;ritu de libertad e independencia. De esta forma el armador es la otra   pieza clave de la estructura socio-hist&oacute;rica que se presenta en el libro, junto a los extranjeros que auxiliaron a la Cartagena revolucionaria de 1811 hasta su ca&iacute;da en 1815.</p>     <p>El episodio de la ca&iacute;da ocupa casi todo el cuarto cap&iacute;tulo del libro, donde se   muestra la importante conexi&oacute;n entre Cartagena y las islas de las Antillas; aunque   esta conexi&oacute;n se hace manifiesta en el libro de Alfonso M&uacute;nera, no es expuesta con la misma importancia con la que lo hace P&eacute;rez Morales.</p>     <p>El libro tiene al final un anexo documental que es a la vez utilizado como referencia   directa en las citaciones. Este es un gran gesto para los que est&aacute;n interesados   en las investigaciones relacionadas con las embarcaciones, el mar y los marinos. Con   todo esto, el libro de Edgardo P&eacute;rez Morales es un importante aporte para un tema que no ha sido trabajado de manera adecuada por la historiograf&iacute;a; y, no siendo suficiente esto, es pertinente mencionar que la brevedad de la exposici&oacute;n y la gran capacidad de s&iacute;ntesis lo convierten en un trabajo a tener en cuenta para todos los interesados en la historia de la independencia colombiana y latinoamericana.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p> <hr size="1" />     <p><b><font size="3">Notas al pie </font></b></p>     <p><a name="1"></a><a href="#b1"><sup>1</sup></a>. Alfonso M&uacute;nera, <i>El fracaso de la naci&oacute;n. Regi&oacute;n, clase y raza en el Caribe colombiano (1717-1821)</i>  (Bogot&aacute;: El &Aacute;ncora Editores, 1998). </p>     <p><a name="2"></a><a href="#b2"><sup>2</sup></a>. Aline Helg, <i>Libertad e igualdad en el Caribe colombiano 1770-1835</i> (Medell&iacute;n: Banco de la Rep&uacute;blica,   Universidad de EAFIT, 2011).</p>     <p><a name="3"></a><a href="#b3"><sup>3</sup></a>. Edgardo P&eacute;rez Morales, <i>El gran diablo hecho barco. Corsarios, esclavos y revoluci&oacute;n en Cartagena y el   Gran Caribe 1791-1817</i> (Bucaramanga: Direcci&oacute;n Cultural, Colecci&oacute;n Bicentenario, 2012), 38.</p>     <p><a name="4"></a><a href="#b4"><sup>4</sup></a>. Peter Linegaugh y Marcus Rediker, <i>La hidra de la revoluci&oacute;n: marineros, esclavos y campesinos en la   historia oculta del Atl&aacute;ntico</i> (Barcelona: Cr&iacute;tica, 2005).</p>     <p><a name="5"></a><a href="#b5"><sup>5</sup></a>. Edgardo P&eacute;rez Morales, <i>El gran diablo hecho barco. Corsarios, esclavos y revoluci&oacute;n en Cartagena y el   Gran Caribe 1791-1817</i>, 50-51.</p>     <p><a name="6"></a><a href="#b6"><sup>6</sup></a>. Edgardo P&eacute;rez Morales, <i>El gran diablo hecho barco. Corsarios, esclavos y revoluci&oacute;n en Cartagena y el   Gran Caribe 1791-1817</i>, 135.</p>     <p><a name="7"></a><a href="#b7"><sup>7</sup></a>. V&eacute;ase Adolfo Meisel Roca, ''&iquest;Situados o contrabando? La base econ&oacute;mica de Cartagena de Indias a fines del siglo de las Luces'', <i>Cuadernos de historia econ&oacute;mica y empresarial</i> No. 11 (2003).</p>     <p>&nbsp;</p>     ]]></body>
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