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<publisher-name><![CDATA[Facultad de Ciencias Humanas y Económicas de la Universidad Nacional de Colombia, Sede Medellín]]></publisher-name>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Piedad del Valle Montoya, La medicalización de la justicia en Antioquia (1887-1914) (Medellín: Editorial Universidad de Antioquia, Colección Clio, 2010), 230 p.]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  <font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">     <p align="right"><b>RESE&Ntilde;A</b></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center"><b><font size="4">Piedad del Valle Montoya, <i>La    medicalizaci&oacute;n de la justicia en    Antioquia (1887-1914)</i> (Medell&iacute;n:    Editorial Universidad de Antioquia,    Colecci&oacute;n Clio, 2010), 230 p. </font></b></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><b>Mar&iacute;a Fernanda V&aacute;squez Valencia </b></p>     <p>Estudiante del Doctorado Interdisciplinar en Ciencias Humanas de la   Universidad Federal de Santa Catarina (Florian&oacute;polis-Brasil).   Becaria CAPES-PEC-PG.   Direcci&oacute;n de contacto: <a href="mailto:trilogia0029@yahoo.es">trilogia0029@yahoo.es</a></p> <hr size="1" />     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Resultado de la tesis de maestr&iacute;a de la autora, este libro constituye a la vez   un aporte historiogr&aacute;fico local y nacional de gran relevancia sobre la historia de la   medicalizaci&oacute;n de los procesos judiciales en Antioquia, as&iacute; como un modelo epistemol&oacute;gico   y metodol&oacute;gico para abordar el estudio de la experticia m&eacute;dica y sus relaciones   con el campo de la justicia. En general, sobresalen en el libro el excelente an&aacute;lisis de   las fuentes consultadas, el alcance metodol&oacute;gico de dicho an&aacute;lisis y la propiedad de   la autora para examinar las diferentes relaciones entre saber y poder en pr&aacute;cticas   concretas locales. Adicionalmente, es una contribuci&oacute;n al campo de la historia de la   medicina y a la historia del derecho, campo este &uacute;ltimo, poco trabajado dentro de la historiograf&iacute;a del pa&iacute;s.</p>     <p>Como bien se&ntilde;ala la autora en la introducci&oacute;n a su libro, se trata del estudio de   la medicalizaci&oacute;n del objeto justicia como parte de la transformaci&oacute;n de la pr&aacute;ctica de   la experticia m&eacute;dica en diversos procesos judiciales, proceso que se dio en parte por   la instauraci&oacute;n incipiente de la medicina legal como disciplina cient&iacute;fica, permitiendo   a este tipo de saber incorporarse dentro de la red del poder pol&iacute;tico. Dentro de esa   transformaci&oacute;n, una de las principales condiciones de posibilidad fue la medicalizaci&oacute;n   del oficio de m&eacute;dico que atraves&oacute; por una serie de mutaciones durante las   &uacute;ltimas d&eacute;cadas del siglo XIX y las primeras del siglo XX, en relaci&oacute;n con sus pr&aacute;cticas y discursos.</p>     <p>En t&eacute;rminos te&oacute;ricos y metodol&oacute;gicos el libro presenta un interesante an&aacute;lisis   geneal&oacute;gico, en el que la autora teniendo como base la obra de Michel Foucault se apropia de su contenido y lo pone en funcionamiento para configurar una serie de categor&iacute;as que son el punto fuerte de su argumentaci&oacute;n. Las categor&iacute;as: m&eacute;dicos, emp&iacute;ricos, legos, justicia y circuito decimon&oacute;nico funcionan como elementos articuladores claves dentro de un entramado hist&oacute;rico particular. Estos t&eacute;rminos que a primera vista podr&iacute;an no ser relevantes para otros investigadores o que podr&iacute;an funcionar como categor&iacute;as supuestas, sobre las que no es preciso detenerse con atenci&oacute;n, son en este caso el punto de partida de los cuestionamientos de la autora. &iquest;Qu&eacute; significa ser m&eacute;dico?, &iquest;qui&eacute;nes eran m&eacute;dicos?, &iquest;qu&eacute; significaba ser un lego o un emp&iacute;rico?, &iquest;qu&eacute; relaci&oacute;n hab&iacute;a entre todos estos personajes?, &iquest;qu&eacute; es la justicia para el abogado y/o para el m&eacute;dico?, &iquest;c&oacute;mo todas esas relaciones pudieron impactar el discurso m&eacute;dico y/o jur&iacute;dico?, &eacute;stas preguntas y con certeza muchas otras, hicieron que fuese preciso definir con exactitud las categor&iacute;as, sus transformaciones y el modo como circularon.</p>     <p>A partir del estudio concienzudo y cr&iacute;tico de estas categor&iacute;as, el an&aacute;lisis se centra   en el tr&aacute;nsito, o como la autora lo denomina, utilizando una expresi&oacute;n de Foucault,   el <i>relevo de positividades</i>, del perito lego por el perito m&eacute;dico en la pr&aacute;ctica judicial. Se   trata entonces de los comienzos de la experticia m&eacute;dico-legal, y de la medicalizaci&oacute;n   de la justicia, a trav&eacute;s de la prueba y de la pr&aacute;ctica del perito. La fecundidad de este   an&aacute;lisis desde el punto de vista te&oacute;rico y metodol&oacute;gico hace relevante y novedoso el   trabajo desarrollado por esta investigadora y lo posiciona como un texto de referencia para quienes se dedican a la historia de la medicina y del derecho en el pa&iacute;s.</p>     <p>Otra raz&oacute;n de la pertinencia de este estudio se localiza en la diversidad de las   fuentes consultadas por la autora y la manera c&oacute;mo estas fuentes dialogan entre   ellas para conformar la trama hist&oacute;rica. Si bien estas fuentes han sido exploradas   en profundidad por otros autores, los interrogantes propuestos reactualizan los documentos,   descubriendo en ellos nuevos matices, interpretaciones y sugiriendo a su   vez nuevas propuestas de investigaci&oacute;n. Entre las fuentes consultadas se encuentran   varias publicaciones peri&oacute;dicas cient&iacute;ficas, expedientes judiciales, prensa, ordenanzas,   legislaci&oacute;n y actas, entre otras. Adicionalmente, a partir de la lectura atenta y cr&iacute;tica   del trabajo de otros historiadores colombianos, la autora logra constituir su propio   objeto de estudio, teniendo en cuenta los aportes de estos profesionales, especialmente en el campo de la historia de la medicina.</p>     <p>El libro est&aacute; compuesto por tres cap&iacute;tulos. El primero de ellos ''M&eacute;dicos, emp&iacute;ricos   y legos'' pone en funcionamiento estas tres categor&iacute;as para evidenciar los acontecimientos que dieron inicio al desplazamiento de la <i>positividad lega</i> por una <i>positividad m&eacute;dico-cient&iacute;fica</i>. Este desplazamiento tiene como punto de partida la medicalizaci&oacute;n del oficio de m&eacute;dico dado en parte por la instauraci&oacute;n de la Academia de Medicina de Medell&iacute;n y la Escuela de Medicina de la Universidad de Antioquia. Estas dos instituciones permitieron la consolidaci&oacute;n de un cuerpo agremiado, as&iacute; como la profesionalizaci&oacute;n y la reglamentaci&oacute;n del ejercicio m&eacute;dico. Tal proceso de consolidaci&oacute;n estuvo atravesado por una serie de dificultades sociales, econ&oacute;micas y administrativas con las que los m&eacute;dicos tuvieron que lidiar para obtener reconocimiento y validar su saber frente a los ciudadanos en general y el poder pol&iacute;tico local. Una de las principales dificultades, a la que se vieron abocados los m&eacute;dicos graduados de finales del siglo XIX, fue a la tradicional pr&aacute;ctica de la medicina emp&iacute;rica, ejercida por una serie de personajes como comadronas, boticarios, curanderos, sangradores, entre otros, quienes gozaban de gran acogida entre la poblaci&oacute;n y a&uacute;n entre muchos m&eacute;dicos graduados, los que algunas veces autorizaban y avalaban a personas sin t&iacute;tulo m&eacute;dico para que ejercieran ciertas pr&aacute;cticas de intervenci&oacute;n o de tratamiento. A trav&eacute;s de la Academia y de las publicaciones cient&iacute;ficas, algunos otros m&eacute;dicos comenzaron una campa&ntilde;a de desacreditaci&oacute;n de ese saber emp&iacute;rico, design&aacute;ndolo como charlataner&iacute;a o haciendo p&uacute;blico los fracasos de los emp&iacute;ricos, especialmente si los pacientes intervenidos por ellos mor&iacute;an. Sin embargo, y en vista de que los emp&iacute;ricos pose&iacute;an tanto reconocimiento, otra de las estrategias por parte de los m&eacute;dicos fue intentar absorber y controlar ese saber, por lo que en ocasiones eran colocados bajo la tutela de alg&uacute;n m&eacute;dico graduado, manteniendo una pr&aacute;ctica tolerada.</p>     <p>Uno de los acontecimientos significativos mencionado por la autora como parte   de ese <i>relevo de positividades</i> se refiere al papel desempe&ntilde;ado por la Academia de   Medicina de Medell&iacute;n, como cuerpo consultor de la administraci&oacute;n departamental.   Aunque el apoyo ofrecido por el Departamento fue inconstante y precario, la intervenci&oacute;n   de los m&eacute;dicos en el mismo proceso medicalizador, hizo posible su visibilidad   y la configuraci&oacute;n de un cierto estatus, derivado en parte de las relaciones con el poder pol&iacute;tico.</p>     <p>Acontecimientos similares, aunque conservando sus propios matices, sucedieron   con las pr&aacute;cticas jur&iacute;dicas y judiciales, las que a finales del siglo XIX muestran   tambi&eacute;n una larga tradici&oacute;n emp&iacute;rica y lega. En palabras de la autora, ''el proceso medicalizador de la ciudad y de la sociedad irradi&oacute; una serie de transformaciones institucionales, entre ellas la medicalizaci&oacute;n del poder judicial''<a name="b1"></a><a href="#1"><sup>1</sup></a>. La falta de profesionales competentes para asumir cargos judiciales y a su vez, el poco inter&eacute;s de los abogados por regular su pr&aacute;ctica, llevo a que el conocimiento jur&iacute;dico lego se estableciera como regla en la pr&aacute;ctica judicial, especialmente en los cargos inferiores, conforme menciona la autora.</p>     <p>La medicalizaci&oacute;n de la justicia se dio a trav&eacute;s de la normalizaci&oacute;n de la experticia   m&eacute;dica en los diversos procesos criminales y el establecimiento de un andamiaje   m&eacute;dico-legal que solo se hizo visible en la segunda d&eacute;cada del siglo XX. Esta consideraci&oacute;n   es argumentada en profundidad en el segundo cap&iacute;tulo titulado ''El poder del   saber m&eacute;dico en Antioquia''. Por medio del an&aacute;lisis de casos criminales por envenenamiento,   la autora muestra las dificultades t&eacute;cnicas, cient&iacute;ficas y te&oacute;ricas a las que se   vieron enfrentados m&eacute;dicos y funcionarios judiciales para responder a dichos casos,   muchos de los cuales eran atendidos por emp&iacute;ricos, transformados en legos por el   aval del mismo poder judicial y que algunas veces deb&iacute;an ser revisados nuevamente, debido a las serias dudas que levantaban las exposiciones de los peritos no m&eacute;dicos.</p>     <p>La demanda y presi&oacute;n del poder judicial por m&eacute;dicos graduados que actuaran   como peritos dentro de los dict&aacute;menes periciales permiti&oacute; por un lado la consolidaci&oacute;n   de la experticia m&eacute;dica y por otro lado, colabor&oacute; con la transformaci&oacute;n de las pr&aacute;cticas legas en pr&aacute;cticas m&eacute;dico-cient&iacute;ficas.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Tempranamente, la Academia de Medicina de Medell&iacute;n se elev&oacute; como autoridad   en las exposiciones m&eacute;dicas a trav&eacute;s de la Comisi&oacute;n de Medicina Legal y Toxicolog&iacute;a,   ganando gran reconocimiento dentro del poder judicial y posibilitando una fuerte relaci&oacute;n entre m&eacute;dicos y funcionarios judiciales.</p>     <p>Adicionalmente, la creaci&oacute;n de una serie de normas legales dirigidas a regular   la medicina en general y sus especialidades, como la medicina legal, recrudeci&oacute;   la lucha contra todo tipo de pr&aacute;cticas emp&iacute;ricas y legas y evidenci&oacute; la relevancia cient&iacute;fico-t&eacute;cnica de esa especialidad.</p>     <p>Por &uacute;ltimo, el cap&iacute;tulo 3 ''Un circuito decimon&oacute;nico: gobierno, escuela de medicina,   hospital y sociedades cient&iacute;ficas'', presenta en l&iacute;neas generales el estado material   bajo el cual se encontraba el departamento de Antioquia en t&eacute;rminos administrativos y econ&oacute;micos y su lucha por extender ese poder normalizador a todas las instituciones y dependencias estatales. Haciendo uso de la categor&iacute;a circuito decimon&oacute;nico la autora describe esa compleja red de acontecimientos, instituciones, saberes, leyes y normas en las que se inscribe el <i>relevo de positividades</i>.</p>     <p>Finalmente, el libro ofrece en la parte final una serie de conclusiones y perspectivas   que levantan nuevos interrogantes y dejan abierto un espacio fruct&iacute;fero para el   desarrollo de nuevas investigaciones, especialmente en el campo de la historia de la medicina legal y la administraci&oacute;n de justicia.</p>     <p>Invito a que los lectores se acerquen a la lectura de este libro, que no solo   sirve de referencia para el desarrollo de otros trabajos en historia de la medicina y del   derecho, sino que tambi&eacute;n, gracias a su prosa amena y bien sucedida resulta de gran provecho, a&uacute;n para quienes no est&eacute;n interesados directamente en el tema.</p>     <p>&nbsp;</p> <hr size="1" />     <p><font size="3"><b>Nota al pie</b> </font></p>     <p><a name="1"></a><a href="#b1"><sup>1</sup></a>. Piedad del Valle Montoya, <i>La medicalizaci&oacute;n de la justicia en Antioquia (1887-1914)</i> (Medell&iacute;n: Editorial Universidad de Antioquia, Colecci&oacute;n Clio, 2010), 43.</p> </font>     ]]></body>
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