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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[El curandero, por Luciano Trespalacios S., 1916]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[ <p><a href="http://dx.doi.org/10.15446/hys.n27.44654" target="_blank">http://dx.doi.org/10.15446/hys.n27.44654</a></p> <font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">     <p align="right"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>DOCUMENTO</b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center"><b><font size="4">El curandero, por Luciano   Trespalacios S., 1916</font></b></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><b>Jorge M&aacute;rquez Valderrama</b></p>     <p> Doctor en Ense&ntilde;anza y Difusi&oacute;n de las Ciencias y las   T&eacute;cnicas de la Universidad de Par&iacute;s XI-Orsay-Francia   Profesor titular de la Facultad de Ciencias Humanas y Econ&oacute;micas   de la Universidad Nacional de Colombia, sede Medell&iacute;n Direcci&oacute;n de contacto: <a href="mailto:jmarquezvalderrama@gmail.com">jmarquezvalderrama@gmail.com</a></p> <hr size="1" />     <p>&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>     <p><b>Presentaci&oacute;n   Luciano Trespalacios Santos, curandero y secretario</b></p>     <p>No sabemos todav&iacute;a por qu&eacute; v&iacute;a o raz&oacute;n lleg&oacute; all&iacute;, pero el borrador mecanogra-   fiado de un tratado titulado ''El Curandero'', firmado por Luciano Trespalacios Santos,   fechado en 1916, pertenece al archivo privado del pol&iacute;tico y empresario antioque&ntilde;o   Gonzalo Restrepo Jaramillo, conservado en las colecciones patrimoniales de la Universidad de Antioquia.</p>     <p>A comienzos del siglo XX, Trespalacios ejerc&iacute;a el oficio de curandero en la poblaci&oacute;n   de C&aacute;ceres, Antioquia, y su intenci&oacute;n expl&iacute;cita era la de publicar su disertaci&oacute;n   como un libro de divulgaci&oacute;n sobre el arte de curar las picaduras de toda clase de culebras,   pero parece que esto nunca se cumpli&oacute;. En ese momento, Luciano Trespalacios   tambi&eacute;n planeaba publicar una segunda parte, en otro volumen, que titular&iacute;a ''La voz del curandero''.</p>     <p>En los primeros folios de su ''tratado'', se presenta a s&iacute; mismo como ''abogado'',   ''comisionista'' y ''profesor de medicina (sin grados)''. Subraya su formaci&oacute;n autodidacta:   ''16 a&ntilde;os de pr&aacute;ctica en la profesi&oacute;n de medicina, sin grado, sin &uacute;tiles propios a la   profesi&oacute;n, sin maestro, sin dinero y por &uacute;ltimo sin libros sonsultores (sic).'' Publicita su   experiencia en los negocios civiles: ''10 a&ntilde;os como abogado y 6 a&ntilde;os como comisionista,   con regular &eacute;xito en ambos empleos'' (folios 1 y 2). En su ''tratado'', Trespalacios manifiesta su prop&oacute;sito de dirigirse al p&uacute;blico en general:</p>     <p>     <blockquote>Cu&aacute;ntos casos hanse visto que por falta de un curioso o propiamente dicho, un raicero     o curador de culebras, se pierda un ser querido y estimado de todos &#8212;que aun     teniendo las plantas en las manos&#8212 no se le pueda dar la salvaci&oacute;n, y es por esto por     lo que me atrevo a publicar este peque&ntilde;o libro. (...) He procurado pues, facilitaros, mis     queridos lectores, una informaci&oacute;n sencilla y acertada, d&aacute;ndoos as&iacute; mayores medios para asegurar o prolongar vuestra salud y evitar la muerte en ciertos casos; si aprob&aacute;is     mis humildes consejos descritos en este peque&ntilde;o libro, os sabr&eacute; agradecer altamente.<sup><a name="b1"></a><a href="#1">1</a></sup></blockquote> </p>     <p>En la manera como &eacute;l mismo se presenta y por el respeto y deferencia que   expresa hacia sus cong&eacute;neres, es claro que Trespalacios se incluye &eacute;l mismo entre   los curanderos. Pero al igual que otros oficiantes de artes de curar sin diploma, contempor&aacute;neos   suyos, prefiere presentarse como ''profesor de medicina (sin grados)''.   Asevera que una motivaci&oacute;n filantr&oacute;pica lo hizo salir del anonimato en que se hab&iacute;a   mantenido hasta ese momento: ''(...) en busca de un bien general, de un alivio com&uacute;n   para la humanidad entera''. Y su forma de ayudar al pr&oacute;jimo consist&iacute;a en dar a conocer los secretos del arte de los curanderos para curar las mordeduras de culebras:</p>     <blockquote>       <p>Diez a&ntilde;os de pr&aacute;ctica y el estudio constante de los resultados de las plantas, sustancias     minerales y partes animales, me han impulsado a dar un paso m&aacute;s sobre el bien que se     le debe hacer a la humanidad, que en la mayor parte de nuestra Am&eacute;rica es analfabeta,     y por consiguiente, v&iacute;ctima de los especuladores sin m&aacute;scara, que, cubiertos con el velo     del fanatismo y la hipocres&iacute;a, se hacen d&eacute;spotas con el sencillo saber de varios secretos     misteriosos, y con un ego&iacute;smo demarcado, dejan morir a un individuo; quedando de   consiguiente, satisfechos por el triunfo esclarecido de su obra.<sup><a name="b2"></a><a href="#2">2</a></sup></p> </blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Es la pr&aacute;ctica la que, seg&uacute;n &eacute;l, le autoriza el ejercicio de ambos oficios, el de   m&eacute;dico y el de abogado. Esto no es nada extra&ntilde;o para esa &eacute;poca, en la cual los llamados   ''m&eacute;dicos de experiencia'' o ''m&eacute;dicos tolerados'' pod&iacute;an ejercer con una licencia   gubernamental, siempre y cuando no hubiera m&eacute;dico graduado en el distrito en el que   despachaban sus negocios. En cuanto al oficio de abogado sin diploma, Trespalacios   era uno m&aacute;s de tantos legos autodidactas que dominaban la lengua castellana y los   formulismos jur&iacute;dicos, y a los que se les permit&iacute;a desempe&ntilde;ar varios oficios propios de gentes letradas.</p>     <p>Pero Trespalacios era sobre todo un curandero, y llaman la atenci&oacute;n los argumentos   con los cuales defend&iacute;a este oficio: el altruismo contra el ego&iacute;smo y la revelaci&oacute;n   de verdades contra las imposturas y el monopolio de f&oacute;rmulas secretas. Como era frecuente entre los oferentes de salud de la &eacute;poca, este ''profesor de medicina (sin diploma)'' se apropiaba as&iacute; de gestos y actitudes de los m&eacute;dicos universitarios. Por ejemplo, utilizaba recursos ret&oacute;ricos de los m&eacute;dicos, como el de la denuncia contra los ''charlatanes'' y el de la protecci&oacute;n de las ''masas ignorantes''. En el lenguaje de este curandero los primeros se llaman ''especuladores sin m&aacute;scara'' y las segundas son nombradas como ''la humanidad, que en la mayor parte de nuestra Am&eacute;rica es analfabeta''. Lo que diferencia sutilmente su discurso con respecto a ese otro, consuetudinario, de la denuncia m&eacute;dica del charlatanismo es el estatuto de detentadores de secretos y verdades que Trespalacios otorga a los curanderos. Pero el recurso ret&oacute;rico es el mismo de los m&eacute;dicos graduados, enemigos declarados de los emp&iacute;ricos. As&iacute; como los m&eacute;dicos en sus discursos sobre los sin-diploma toleran y hasta cierto punto protegen del escarnio p&uacute;blico a los dem&aacute;s m&eacute;dicos y a los ''m&eacute;dicos tolerados'', de ese mismo modo Trespalacios respeta y defiende a sus colegas curanderos.<sup><a name="b3"></a><a href="#3">3</a></sup></p>     <p>Como &eacute;l mismo lo afirma, no era solamente un curandero, tambi&eacute;n ejerc&iacute;a   como ''abogado''. Las fuentes permiten afirmar que no ten&iacute;a t&iacute;tulo de m&eacute;dico, aunque   sobre su t&iacute;tulo de abogado no hay certeza; en todo caso sab&iacute;a leer y escribir. Y as&iacute;   como ejerc&iacute;a la medicina por su formaci&oacute;n autodidacta, se puede suponer que esa   misma v&iacute;a us&oacute; para volverse diestro en el manejo de la ley, los c&oacute;digos, los protocolos,   los memoriales. En tanto lego, sab&iacute;a c&oacute;mo dirigirse a una autoridad. Como secretario   de la alcald&iacute;a de C&aacute;ceres era el encargado de redactar y escribir de su propio pu&ntilde;o y   letra la documentaci&oacute;n oficial. Las fuentes nos indican que muy probablemente Trespalacios   pose&iacute;a una caligraf&iacute;a de experto en la elaboraci&oacute;n de documentos. Esto es   evidente cuando aparece firmando como secretario de la alcald&iacute;a en varias ocasiones   entre 1915 y 1917, y una vez como secretario interino del Concejo municipal de C&aacute;ceres en 1915.<sup><a name="b4"></a><a href="#4">4</a></sup> Aunque eran funciones modestamente remuneradas, solamente pod&iacute;an ejercerlas personas de confianza que supieran leer y escribir. Los cargos p&uacute;blicos no eran atractivos como medio de subsistencia. El acicate que mov&iacute;a a ciertos individuos a ocuparlos era alcanzar el c&iacute;rculo de poder del municipio y conquistar relaciones, respetabilidad y posibles recomendaciones para otras posiciones.</p>     <p>Se puede suponer que Trespalacios, quien se consideraba a s&iacute; mismo m&eacute;dico   y abogado, autor de un tratado m&eacute;dico y con alguna clientela en la regi&oacute;n como   escribiente y como curandero, en un momento coyuntural en el cual los m&eacute;dicos   graduados de las universidades colombianas se radicalizaban en su lucha contra los   emp&iacute;ricos, necesitara de relaciones en las altas esferas para no ser molestado ni como emp&iacute;rico en medicina ni como lego en derecho.</p>     <p>Algunos detalles de los informes del alcalde de C&aacute;ceres en 1916, Pedro A. Gallego   R., ilustran la situaci&oacute;n econ&oacute;mica y sanitaria del municipio. El alcalde, responsable   del orden p&uacute;blico, justifica el estado y la cantidad de los sumarios criminales en su   poder: pocos sumarios y muchos de ellos archivados, gracias al car&aacute;cter sumiso y ordenado   de los habitantes del distrito. Cuando se refiere a la embriaguez, el delito m&aacute;s   frecuente, minimiza su impacto y se&ntilde;ala la costumbre de los bailes de Paquete como   &uacute;nica ocasi&oacute;n mensual de producirla. Este alcalde se hab&iacute;a posesionado diez meses   atr&aacute;s, en marzo de 1916, y asevera nunca haber recibido quejas de los ciudadanos en   contra del gobierno, sino m&aacute;s bien elogios, con lo que subraya que no hab&iacute;a amenazas de rebeli&oacute;n.</p>     <p>La ordenanza n.o 8 de 1912 de la Asamblea departamental de Antioquia determin&oacute;   una nueva divisi&oacute;n territorial para el municipio de C&aacute;ceres en cuatro corregimientos:   Pur&iacute;, Cacer&iacute;, Cruces de C&aacute;ceres y Guarumo.<sup><a name="b5"></a><a href="#5">5</a></sup> Pur&iacute;, el corregimiento m&aacute;s   importante por sus minas de oro (con catorce minas declaradas y activas a noviembre   de 1916)<sup><a name="b6"></a><a href="#6">6</a></sup>, contaba con un inspector de polic&iacute;a respetado por la comunidad. Ubicado   en el cruce de caminos que parten hacia los dem&aacute;s corregimientos y hacia la cabecera   municipal, con templo, cura y misa los domingos y con ''una buena escuela alternada'', es el &uacute;nico corregimiento del municipio ''que no est&aacute; mal de caminos'', ''progresa bastante materialmente, y aumenta sus habitantes, es el mejor corregimiento del municipio'' <sup><a name="b7"></a><a href="#7">7</a></sup>. En cuanto a Guarumo: ''En esta fracci&oacute;n no hay minas establecidas, &uacute;nicamente unas treinta y cinco mujeres que varequean (sic) en las playas y que sacan t&eacute;rmino medio unos doscientos castellanos mensuales''<sup><a name="b8"></a><a href="#8">8</a></sup>. Por su parte, Cacer&iacute; ten&iacute;a varias minas establecidas. All&iacute; operaban dos minas de la empresa Topacio, una de aluvi&oacute;n y otra de fil&oacute;n. El promedio mensual de oro en bruto producido alcanzaba unos 800 pesos, hab&iacute;a treinta trabajadores para las dos minas, la de fil&oacute;n se llamaba ''Las dos hermanas''. ''Hay adem&aacute;s otras minas de veta de propiedad del mismo Dr. Farlei o Farle''<sup><a name="b9"></a><a href="#9">9</a></sup>. La otra empresa due&ntilde;a de minas activas en el corregimiento era Mainero y Truco y Ca.<sup><a name="b10"></a><a href="#10">10</a></sup></p>     <p>Un tendero del corregimiento de Cruces de C&aacute;ceres, el se&ntilde;or Jes&uacute;s Mar&iacute;a S&aacute;nchez,   vend&iacute;a medicamentos en su tienda. El alcalde informa que le encontr&oacute; varias   sustancias prohibidas tales como ''morfina, Calomel, &aacute;cido f&eacute;nico, polvorrojo, yodoformo,   l&aacute;udano, tintura de yodo, Zolim&aacute;n''; dice que las marc&oacute; con etiquetas rojas y   oblig&oacute; al tendero a separarlas. Este tendero era tambi&eacute;n el due&ntilde;o de las tres minas m&aacute;s importantes del corregimiento.</p>     <p>Es muy parad&oacute;jico que en su informe el alcalde muestre la riqueza del municipio   y que, al mismo tiempo, este informe, como los del visitador general, se&ntilde;ale la   miseria del tesoro municipal: carencias materiales como falta de locales, falta de papel   para ejercer las funciones p&uacute;blicas y p&eacute;simas remuneraciones. Un ejemplo cr&iacute;tico de   esto es el de la funci&oacute;n de personero municipal, remunerado, en 1917, tan solo con   10 pesos oro. El alcalde afirm&oacute; que esa era la causa de la deserci&oacute;n continua en ese   empleo: ''Ese empleo de personero ha reca&iacute;do sobre personas del todo ignorantes y si se quiere analfabetas por ello sin ninguna competencia''<sup><a name="b11"></a><a href="#11">11</a></sup>.</p>     <p>En C&aacute;ceres, entre 1915 y 1918, hab&iacute;a una veintena de minas de oro funcionando,   unas de veta y otras de aluvi&oacute;n. A pesar de eso sorprende la miseria de la administraci&oacute;n municipal y la de los habitantes. Las regal&iacute;as por petr&oacute;leo y minas se pagaban directamente al gobierno nacional que conced&iacute;a las licencias de explotaci&oacute;n. Quiz&aacute;s por eso esas actividades no afectaban directamente el tesoro municipal.</p>     <p>Seg&uacute;n el alcalde, los habitantes de C&aacute;ceres daban mucha importancia a su   comercio con la vecina poblaci&oacute;n de Santa Rita de Ituango, porque de ella recib&iacute;an,   por la v&iacute;a llamada ''camino departamental n&deg; 1'', algunos productos provenientes de   Yarumal. Adem&aacute;s, los cacere&ntilde;os pod&iacute;an exportar hacia Ituango sal, harina y petr&oacute;leo.<sup><a name="b12"></a><a href="#12">12</a></sup>   De ah&iacute; que solicitaran constantemente recursos para el mantenimiento de esa v&iacute;a terrestre.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En cuanto a higiene y salubridad, el alcalde no encontraba soluci&oacute;n para el   constante desaseo de la cabecera municipal. Pon&iacute;a multas a infractores y la mayor&iacute;a   de ellos no estaba en capacidad de pagarlas. Tampoco pod&iacute;a el alcalde someterlos a   que pagaran sus infracciones a la higiene mediante d&iacute;as de c&aacute;rcel, como lo indicaba   el c&oacute;digo de polic&iacute;a, pues el distrito no tendr&iacute;a c&oacute;mo sostenerlos en calidad de reos.<sup><a name="b13"></a><a href="#13">13</a></sup>   Respecto a las epidemias, dec&iacute;a: ''En este municipio, debido a la incuria en que vivimos   sus moradores son end&eacute;micas las epidemias de g&aacute;lica, s&iacute;filis, bubas, tisis y la lepra   tuberculosa, o sea el mal de San L&aacute;zaro, se han presentado varios casos de disenter&iacute;a   epid&eacute;mica, pero debido a las inyecciones de emetina se han salvado los pacientes''<sup><a name="b14"></a><a href="#14">14</a></sup>.   Al finalizar 1916, en el informe anual del alcalde, el secretario Luciano Trespalacios escribi&oacute;:</p>     <blockquote>       <p>Los abitantes (sic) hijos de esta regi&oacute;n por naturales sumisos y respetuosos de las leyes     y las autoridades las que acatan, respetan y obedecen: son muy pacificos y sobrios en     la bebida de licores embriagantes de tal modo que son raros los casos de embriaguez     y eso el dia dos de cada mes en los Paquetes especie de feria y cambio de oro que se   celebra en ese dia y baile por la noche.<sup><a name="b15"></a><a href="#15">15</a></sup></p> </blockquote>     <p>La cita es pertinente no por su contenido, sino porque algunos de los pasajes   del informe de 1916 est&aacute;n repetidos casi textualmente en el informe anual del alcalde   Callejas de 1918 (Alcald&iacute;a municipal de C&aacute;ceres, 1918, f.130), pero con otra caligraf&iacute;a   menos elegante. Es seguro que Trespalacios fue secretario de la alcald&iacute;a durante dos a&ntilde;os, pero no se sabe si en 1918 auxiliaba todav&iacute;a al alcalde <i>ad honorem</i>, o si sus textos anteriores eran retomados ritualmente por el nuevo alcalde para presentar sus informes. Es muy posible que las anotaciones de los informes, del visitador y del alcalde, sobre higiene, salubridad, medicamentos y epidemias fueran de Trespalacios, quiz&aacute;s el &uacute;nico conocedor del lenguaje de la higiene en un pueblo sin m&eacute;dico y sin boticas. En todo caso, el hecho de que su redacci&oacute;n oficial fuera citada o fusilada revela que su huella en la administraci&oacute;n p&uacute;blica del distrito no fue d&eacute;bil.</p>     <p>La otra huella que se encontr&oacute; de la vida de Luciano Trespalacios fue una carta   fechada en C&aacute;ceres, Antioquia, el 9 de diciembre de 1945, en la que el curandero le   escribi&oacute; al entonces presidente de Colombia, Alberto Lleras Camargo, para contestar   una alocuci&oacute;n presidencial en la que el primer mandatario pidi&oacute; al personal de la   Polic&iacute;a Nacional y a las Fuerzas Armadas que trabajaran por la unidad y la paz entre   los colombianos. Trespalacios expresa su acuerdo con una parte del discurso de Lleras,   y apoya la idea seg&uacute;n la cual la autoridad del gobierno colombiano proviene de   la conducta de todos los empleados p&uacute;blicos, independientemente de su rango. He   aqu&iacute; unos apartes de la carta de Trespalacios citados por Osher Douglas, historiador norteamericano en su tesis de doctorado (2003):</p>     <blockquote>       <p>(...) &#91;E&#93;s cierto Se&ntilde;or Presidente, que la mayor parte del cuerpo armado de todos los     Departamentos de Colombia, a cula &#91;sic&#93; mas &#91;sic&#93; a cual menos, tratan a sus semejantes     como a individuos extra&ntilde;os, como si fueran de otras Naciones &#91;sic&#93;;, tanto a la     autoridad paramientes &#91;sic&#93;, en el gravisimo &#91;sic&#93; perjuicio que se les causa, tanto a la   autoridad que representa, como a la respetable ideologia &#91;sic&#93; que est&aacute; en poder.</p>       <p>(...) No hay verdades tan bien dichas y ajustadas en la razon &#91;sic&#93; para los Gobiernos     del siglo X.X. sobre todo en este nuestro humilde pueblo de C&aacute;ceres... En ese triste     y abandonado terru&ntilde;o que me vio nacer, estamos sin garantias &#91;sic&#93;, sin amparo, de     ninguna especie, por esa respetable institucion &#91;sic&#93; que est&aacute; llamada a velar dia &#91;sic&#93; y     noche, para favorecer la vida, honrra &#91;sic&#93; y bienes de los ciudadanos amparar y hacer     respetar resiprocamente &#91;sic&#93; los derechos individuales, sin miramientos de razas, ni   colores politicos &#91;sic&#93; de ninguna especie.</p>       <p>(...) Ahora s&iacute; morir&eacute; tranquilo Se&ntilde;or Presidente, porque ya me parece que se van a     cumplir y a cimentar en base solida &#91;sic&#93; y estables, DOS COSAS, que yo anhelaba ver     antes de mi muerte. (El reconocimiento de los derechos que nos legaron nuestros     antepasados. Y la estabilidad perperua &#91;sic&#93; en el poder del gran partido LIBERAL COLOMBIANO.)   AMEN.''<sup><a name="b16"></a><a href="#16">16</a></sup></p> </blockquote>     <p>Escribe un hombre que parece estar en el ocaso de su vida, que subraya su   ideolog&iacute;a liberal y que una vez m&aacute;s muestra su dominio del lenguaje correcto para   dirigirse ritualmente al poder. Aunque la carta est&aacute; fechada en C&aacute;ceres, no sabemos si   el curandero hab&iacute;a permanecido en su pueblo durante esos &uacute;ltimos treinta a&ntilde;os, pero   el texto nos indica que una vez m&aacute;s tomaba la palabra en nombre de sus conciudadanos, los cacere&ntilde;os.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p> <hr size="1" />     <p><b><font size="3">Notas al pie</font></b></p>     <p><sup><a name="1"></a><a href="#b1">1</a></sup>. Luciano Trespalacios S., ''El curandero'', 1916. Documento mecanografiado del archivo privado de   Gonzalo Restrepo Jaramillo, Colecciones patrimoniales de la Universidad de Antioquia. GRJ/108, doc. 1, ff. 1-22, (f. 5).</p>     <p><sup><a name="2"></a><a href="#b2">2</a></sup>. Luciano Trespalacios S., ''El curandero'', f. 4.</p>     <p><sup><a name="3"></a><a href="#b3">3</a></sup>. Estas apreciaciones sobre la identidad profesional m&eacute;dica en Colombia provienen de una investigaci&oacute;n   cuyos resultados se han publicado en otros lugares. Remito especialmente a: Jorge M&aacute;rquez, V&iacute;ctor   Garc&iacute;a y Piedad Delvalle. ''La profesi&oacute;n m&eacute;dica y el charlatanismo en Colombia en el cambio de siglo XIX   al XX'', <i>Quipu, Revista Latinoamericana de Historia de las Ciencias y la Tecnolog&iacute;a</i> Vol: 14 n.&ordm; 3 (2012), 331-362.</p>     <p><sup><a name="4"></a><a href="#b4">4</a></sup>. Firma el Acta n.&ordm; 3 de la visita practicada por el visitador general a la oficina del alcalde de C&aacute;ceres,   el 11 de agosto de 1915; Archivo Hist&oacute;rico de Antioquia (AHA), Fondo Gobierno Municipios GM, 1915,   t. 192, f. 11. Oficia como secretario interino del concejo municipal y firma el acta n.&ordm; 3 de la visita del   mismo visitador al concejo municipal, el 13 de agosto de ese a&ntilde;o; AHA, GM, 1915, t. 192, f. 17. El 31 de   diciembre de 1916 firma el informe anual que el alcalde municipal de C&aacute;ceres presenta al gobernador del departamento; AHA, GM, 1916, t. 207, f. 45. Tambi&eacute;n firma como secretario el Acta n.&ordm; 4 de la visita practicada por el visitador general a la oficina del alcalde de C&aacute;ceres, el 24 de febrero de 1917; AHA, GM, 1917, t. 217, f. 79. En septiembre de 1917, el alcalde sigue siendo Pedro A. Gallego R. y el secretario de la alcald&iacute;a Luciano Trespalacios Santos; AHA, GM, 1917, t. 217, f. 107r.</p>     <p><sup><a name="5"></a><a href="#b5">5</a></sup>. AHA, GM, 1916, t. 207, f. 38.</p>     <p><sup><a name="6"></a><a href="#b6">6</a></sup>. AHA, GM, 1916, t. 207, f. 39v.</p>     <p><sup><a name="7"></a><a href="#b7">7</a></sup>. AHA, GM, 1916, t. 207, f. 39r.</p>     <p><sup><a name="8"></a><a href="#b8">8</a></sup>. AHA, GM, 1916, t. 207, f. 40r.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><sup><a name="9"></a><a href="#b9">9</a></sup>. AHA, GM, 1916, t. 207, f. 40v y f. 41r.</p>     <p><sup><a name="10"></a><a href="#b10">10</a></sup>. AHA, GM, 1916, t. 207, f. 41r.</p>     <p><sup><a name="11"></a><a href="#b11">11</a></sup>. AHA, GM, 1916, t. 207, f. 42r. El mismo alcalde ganaba unos 40 pesos, y un jornal en la &eacute;poca para un   trabajador analfabeta (mano de obra rasa) oscilaba entre 0,75 y 1 peso oro. O sea que un pe&oacute;n de finca pod&iacute;a ganar 30 pesos al mes, y ni qu&eacute; decir de los mineros que superaban con frecuencia los 60 pesos.</p>     <p><sup><a name="12"></a><a href="#b12">12</a></sup>. AHA, GM, 1916, t. 207, f. 44r.</p>     <p><sup><a name="13"></a><a href="#b13">13</a></sup>. AHA, GM, 1916, t. 207, f. 44r.</p>     <p><sup><a name="14"></a><a href="#b14">14</a></sup>. AHA, GM, 1916, t. 207, ff. 44v-45r.</p>     <p><sup><a name="15"></a><a href="#b15">15</a></sup>. AHA, GM, 1916, t. 207, f. 38</p>     <p><sup><a name="16"></a><a href="#b16">16</a></sup>. Luciano Trespalacios Santos, carta a Alberto Lleras. Archivo de la Presidencia de la Rep&uacute;blica, Caja 539, septiembre, 1945: C&aacute;ceres, Antioquia, 9/12/1945. Citada en: Osher Sofer Douglas, ''El Pueblo and La Rosca: A Political Dialogue in Colombia, 1944-1958'' (Dissertation Presented to the Faculty of the Graduate School of the University of Texas at Austin for the Degree of Doctor of Philosophy, Supervisor: Aline Helg, May. 2003). <a href="http://repositories.lib.utexas.edu/bitstream/handle/2152/959/soferdo032.pdf?sequence=2"target="_blank">http://repositories.lib.utexas.edu/bitstream/handle/2152/959/soferdo032.pdf?sequence=2</a> </p> </font>      ]]></body>
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