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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[COMUNICAR Y EDUCAR PARA LA DEMOCRACIA: REFLEXIONES SOBRE EL PROCESO VENEZOLANO]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Universidad del Zulia Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas Instituto de Estudios Políticos y Derecho Público Dr. Humberto J. La Roche]]></institution>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[The crisis of democratic political systems in Latin America is takes effect in recent decades, which has led to propose the reform of the state in its interaction with society, oriented towards human development and the deepening of democracy. This paper establish that education is a cornerstone of social development and democracy also analyze the role of mass media in this process, finally, some thoughts on the Venezuelan process. It employs a documentary- empirical methods, descriptive and concludes with the articulation between the concepts of education, media and democracy.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font face="verdana" size="2">     <p align="center"><font size="4"><b>COMUNICAR Y EDUCAR PARA LA DEMOCRACIA: REFLEXIONES SOBRE EL PROCESO VENEZOLANO</b></font></p>      <p><b>Ingrid Karina N&uacute;&ntilde;ez Mu&ntilde;oz</b><sup><a href="#aff*">*</a></sup> <b>Eduviges Morales Villalobos</b><sup><a href="#aff**">**</a></sup></p>      <p><a name="aff*">*</a> Cursante del doctorado en Ciencia Pol&iacute;tica (LUZ- 2008). Mgs. en Ciencia Pol&iacute;tica (LUZ- 2004). Abogada (LUZ- 2002). Lic. en Ciencia Pol&iacute;tica (URU- 2000). Investigadora de la l&iacute;nea Participaci&oacute;n Ciudadana y Derechos Humanos del Instituto de Estudios Pol&iacute;ticos y Derecho P&uacute;blico Dr. Humberto J. La Roche de la Universidad del Zulia, Facultad de Ciencias Jur&iacute;dicas y Pol&iacute;ticas. Miembro del PPI Nivel I. E-mail: <a href="mailto:ingridknm79@hotmail.com">ingridknm79@hotmail.com.</a></p>     <p><a name="aff**">**</a> Dra. en Derecho. Profesora titular de la Facultad de Ciencias Jur&iacute;dicas y Pol&iacute;ticas de la Universidad del Zulia. Investigadora adscrita al Instituto de Estudios Pol&iacute;ticos y Derecho P&uacute;blico Dr. Humberto J. La Roche. Miembro del PPI Nivel II. <a href="mailto:eduvigesm.gmail.com">eduvigesm.gmail.com</a>.</p>  <hr/>     <p><b>Resumen</b></p>     <p><i>  El tema de la crisis de los sistemas pol&iacute;ticos democr&aacute;ticos latinoamericanos cobra vigencia en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas, incluso ha llevado a proponer la reforma del Estado en su interacci&oacute;n con la sociedad orientada hacia el desarrollo humano y la profundizaci&oacute;n de la democracia. El presente trabajo persigue como objetivo establecer que la educaci&oacute;n es un eje fundamental del desarrollo social y de la democracia; asimismo, analizar el rol de los medios de comunicaci&oacute;n de masas en este proceso; por &uacute;ltimo, plantea algunas reflexiones sobre el proceso venezolano. Se emplea una metodolog&iacute;a documental- emp&iacute;rica, descriptiva y se concluye con la articulaci&oacute;n entre los conceptos de educaci&oacute;n, medios de comunicaci&oacute;n y democracia. </i></p>     <p><b>Palabras clave</b>: Democracia, comunicaci&oacute;n social, participaci&oacute;n, educaci&oacute;n ciudadana.</p> <hr/>     <p><b>Abstract</b></p>     <p><i>  The crisis of democratic political systems in Latin America is takes effect in recent decades, which has led to propose the reform of the state in its interaction with society, oriented towards human development and the deepening of democracy. This paper establish that education is a cornerstone of social development and democracy also analyze the role of mass media in this process, finally, some thoughts on the Venezuelan process. It employs a documentary- empirical methods, descriptive and concludes with the articulation between the concepts of education, media and democracy. </i></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>Keywords</b>: Democracy, social communication, participation, citizenship education.</p>     <p><b>Fecha de recepci&oacute;n</b>: 15 de octubre de 2008 <br/><b>Fecha de aceptaci&oacute;n</b>: 2 de febrero de 2009</p> <hr/>      <p><font size="3"><b>INTRODUCCI&Oacute;N</b></font></p>      <p>Todas las sociedades humanas dependen de una concepci&oacute;n com&uacute;n de los valores, las normas, los s&iacute;mbolos, y todo lo que contribuye a modelar el comportamiento humano, en definitiva, a construir la idea de cultura. Estas concepciones comunes no nacen con el individuo, sino que se adquieren a lo largo de la vida permitiendo que la construcci&oacute;n de la sociedad dependa entonces de sus propios miembros.</p>      <p>Los individuos que integran una sociedad son los que tienen la capacidad de crear las normas, las leyes y las instituciones que ellos mismos quieren vivir, cumplir y proteger. No son las sociedades las que entran en interacci&oacute;n entre s&iacute;, sino que lo hacen solo los individuos (Elster, 1997). En una sociedad se acepta a cada persona como fuente de creaci&oacute;n de orden social, pues como ya se ha mencionado, este es una construcci&oacute;n humana y como tal puede ser transformado.</p>      <p>Dicho este proceso de aprendizaje social, conocido con el nombre de socializaci&oacute;n, representa el medio por el cual &quot;los individuos adquieren el conocimiento, las capacidades y disposiciones que les permiten participar con mayor o menor eficacia en los grupos sociales y en la sociedad&quot; (Dowse y Hughes, 1982: 226). La socializaci&oacute;n es el proceso a trav&eacute;s del cual los sujetos miembros de una sociedad aprendemos y concientizamos roles para interactuar en ella (N&uacute;&ntilde;ez, 2004).</p>      <p>Esta experiencia de aprendizaje, aunque comienza con la ni&ntilde;ez, dura toda la vida. Toda nueva experiencia supone nuevas pr&aacute;cticas de socializaci&oacute;n, debido a que desde el punto de vista colectivo esta es un mecanismo por el que se mantiene la relativa permanencia de la cultura.</p>      <p>A efectos del presente trabajo se abordar&aacute; el estudio de la socializaci&oacute;n como ense&ntilde;anza de roles o preparaci&oacute;n para la participaci&oacute;n social, puesto que este enfoque concede un papel fundamental a determinados agentes, entre ellos, la familia, la escuela, los partidos pol&iacute;ticos, los medios de comunicaci&oacute;n, los grupos de inter&eacute;s, y los grupos de iguales, como formadores del comportamiento pol&iacute;tico de los individuos.</p>      <p>Ahora bien, la crisis de los sistemas pol&iacute;ticos democr&aacute;ticos latinoamericanos en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas ha llevado a proponer la reforma del Estado con la consiguiente profundizaci&oacute;n de la democracia. El presente trabajo persigue como objetivo establecer que la educaci&oacute;n es un eje fundamental del desarrollo social y de la democracia, lo mismo que analizar el rol de los medios de comunicaci&oacute;n de masas en este proceso.</p>      <p>Parte de la premisa de que el desarrollo social y la democracia se apuntalan sobre un eje fundamental que es la educaci&oacute;n, sobre la cual los medios de comunicaci&oacute;n de masas ejercen un rol determinante. En este sentido, Tedesco (1996) hace &eacute;nfasis en la crisis de la homogeneizaci&oacute;n cultural, que se refleja en la erosi&oacute;n de las instituciones cl&aacute;sicamente responsables de esta funci&oacute;n (familia y escuela). Esta situaci&oacute;n origina un d&eacute;ficit de socializaci&oacute;n; ante esta debilidad, cobran fuerza nuevos agentes de socializaci&oacute;n y de formaci&oacute;n cultural entre los cuales se destacan los medios masivos de comunicaci&oacute;n. La socializaci&oacute;n en el marco de la globalizaci&oacute;n, la sociedad del conocimiento y de la informaci&oacute;n nos enfrenta &quot;&hellip; por un lado, al problema del debilitamiento de los ejes b&aacute;sicos sobre los cuales se defin&iacute;an las identidades sociales y personales y, por el otro, a la p&eacute;rdida de ideales, la ausencia de utop&iacute;a, la falta de sentido&hellip;&quot; (Tedesco, 1996:8).</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La educaci&oacute;n vive esta situaci&oacute;n de una manera particularmente dram&aacute;tica. No es esta, por supuesto, la primera gran transformaci&oacute;n de la sociedad ni, en consecuencia, la primera vez que el proceso de socializaci&oacute;n de las nuevas generaciones implica un profundo proceso de reconversi&oacute;n social. Sin embargo, lo peculiar de este momento hist&oacute;rico es que las fuentes tradicionales de identidad han desaparecido y que las nuevas se caracterizan, precisamente, por la ausencia de puntos fijos de referencia. La identidad, por lo tanto, debe ser construida (Tedesco, 1996: 08). Este es, probablemente, el concepto m&aacute;s importante para referirnos al proceso educativo que requieren los cambios sociales actuales.</p>      <p>Se emplea una metodolog&iacute;a documental-emp&iacute;rica, descriptiva y se concluye con la articulaci&oacute;n entre los conceptos de educaci&oacute;n, comunicaci&oacute;n y democracia.</p>      <p>El trabajo se estructura en cuatro secciones. La primera refiere a la socializaci&oacute;n pol&iacute;tica y sus agentes; la segunda, a la influencia cultural de los medios de comunicaci&oacute;n de masas; la tercera vincula los ejes claves del art&iacute;culo: democracia, educaci&oacute;n y medios de comunicaci&oacute;n, y la cuarta plantea algunas reflexiones sobre la realidad venezolana. Se concluye demostrando la articulaci&oacute;n que hay entre educaci&oacute;n, comunicaci&oacute;n y democracia.</p>      <p><font size="3"><b>1. LA SOCIALIZACI&Oacute;N  POL&Iacute;TICA Y SUS AGENTES: LOS MEDIOS DE COMUNICACI&Oacute;N DE MASAS</b></font></p>      <p>La socializaci&oacute;n implica la consideraci&oacute;n de la importancia de los procesos y pautas de socializaci&oacute;n en el funcionamiento de los sistemas pol&iacute;ticos y para la comprensi&oacute;n del comportamiento pol&iacute;tico. Al desempe&ntilde;ar sus funciones espec&iacute;ficas, los individuos se insertan en la cultura pol&iacute;tica y de esa manera forman sus orientaciones hacia sus objetos pol&iacute;ticos. Bajo la perspectiva de un sistema pol&iacute;tico establecido, la socializaci&oacute;n pol&iacute;tica consiste en garantizar la continuidad del sistema pol&iacute;tico a trav&eacute;s del tiempo; de esta forma, el sistema inculca a las nuevas generaciones los valores y el comportamiento pol&iacute;tico de las generaciones precedentes, garantizando su reproducci&oacute;n permanente. Se asume a la socializaci&oacute;n pol&iacute;tica como el conjunto de procesos de internalizaci&oacute;n, objetivaci&oacute;n y legitimaci&oacute;n del orden social desde el que se representan y tramitan los intereses individuales y colectivos (Pereira, 2000).</p>      <p>La socializaci&oacute;n pol&iacute;tica hace referencia al tema de c&oacute;mo, qu&eacute; y cu&aacute;ndo aprende la poblaci&oacute;n acerca de la pol&iacute;tica. Es un proceso de aprendizaje e interiorizaci&oacute;n de valores, s&iacute;mbolos y actitudes frente a la pol&iacute;tica; constituye un proceso eminentemente cultural a medida que intenta insertar al individuo en su sociedad haci&eacute;ndolo part&iacute;cipe del c&oacute;digo de valores y actitudes que en ella son dominantes.</p>     <p> En este sentido, es la garant&iacute;a de la perpetuaci&oacute;n de la cultura y las estructuras que la configuran, pues fomenta su reconocimiento y aceptaci&oacute;n por parte de los ciudadanos, de manera que refuerza su legitimidad. En otras palabras, el objetivo de la socializaci&oacute;n es conseguir que los individuos se identifiquen y est&eacute;n conformes con la estructura normativa y pol&iacute;tica de una sociedad.</p>      <p><font size="3"><b>1.1. Los agentes de socializaci&oacute;n</b></font></p>      <p>La socializaci&oacute;n pol&iacute;tica puede adquirir una forma manifiesta o latente. Es manifiesta cuando consiste en la comunicaci&oacute;n expl&iacute;cita de informaci&oacute;n, valores y sentimientos sobre los objetos pol&iacute;ticos. La socializaci&oacute;n pol&iacute;tica latente implica la transmisi&oacute;n de actitudes no pol&iacute;ticas que afectan las actitudes hacia roles y objetos an&aacute;logos existentes en el sistema pol&iacute;tico. (Almond y Powell, 1972).</p>      <p>En el presente trabajo se hace &eacute;nfasis en el tipo de socializaci&oacute;n pol&iacute;tica latente, ya que implica la transmisi&oacute;n de actitudes no pol&iacute;ticas que afectan las actitudes hacia roles y objetos an&aacute;logos existentes en el sistema pol&iacute;tico.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>De acuerdo con el tipo de instituciones que realizan esta funci&oacute;n, esta se encuentra dividida en agentes primarios y secundarios, seg&uacute;n el tipo de funciones que cumplen en las diferentes etapas de la edad cronol&oacute;gica de las personas:</p>        <p><b>agentes primarios</b>: (familia, escuela, los medios de comunicaci&oacute;n, los grupos de pares o de referencia, centro de trabajo) transmiten informaci&oacute;n no propiamente pol&iacute;tica, pero que est&aacute; cargada de un considerable potencial capaz de afectar no solamente las actitudes, sino al comportamiento pol&iacute;tico.</p>      <p><b>agentes secundarios</b>: los grupos de inter&eacute;s, los partidos pol&iacute;ticos, expresan determinados valores y sentimientos hacia los objetos pol&iacute;ticos (Tedesco, 1996)</p>      <p>Los medios de comunicaci&oacute;n llegan a servir de base para la interpretaci&oacute;n que el individuo hace de la informaci&oacute;n que va recibiendo en el curso de su desarrollo. Actualmente, el debate se centra en la necesidad de replantear a los medios de comunicaci&oacute;n como estrategias de acci&oacute;n para la democracia y la participaci&oacute;n. En Am&eacute;rica Latina, se         cuestiona la dependencia cultural, la crisis de legitimidad y credibilidad de los medios de comunicaci&oacute;n tanto como se se&ntilde;ala a los periodistas de ser culpables del caos y vac&iacute;o de sentido que transmiten. Tal vez una nueva manera de ampliar, diversificar y potenciar la llamada &quot;responsabilidad social de los medios de comunicaci&oacute;n&quot; es pensando m&aacute;s desde la ciudadan&iacute;a como lugar de acci&oacute;n p&uacute;blica.</p>      <p>De acuerdo con la tesis de Bret&oacute;n (1998) los medios de comunicaci&oacute;n han perdido su funci&oacute;n de mediaci&oacute;n. Un primer paso para recuperarla es fortalecer su funci&oacute;n informativa en respuesta a las demandas ciudadanas y responsabiliz&aacute;ndolos por el desarrollo de una cultura pol&iacute;tica democr&aacute;tica.</p>      <p>La escasez de mediaci&oacute;n hoy se responde con un exceso de mediatizaci&oacute;n. El debilitamiento de otros procesos de mediaci&oacute;n ajenos a los medios y la ausencia de nuevas v&iacute;as de comunicaci&oacute;n del argumento pol&iacute;tico hace de los medios el centro de todo (Bret&oacute;n, 1998). Los medios de comunicaci&oacute;n, principalmente los audiovisuales, se han hecho permeables a los intereses pol&iacute;ticos y econ&oacute;micos de los sectores privados y no de los intereses colectivos.</p>       <p><font size="3"><b>2. LA INFLUENCIA CULTURAL DE LOS MEDIOS DE COMUNICACI&Oacute;N DE MASAS</b></font></p>       <p>Un elemento importante para el an&aacute;lisis de este tema es el concepto de cultura pol&iacute;tica, que son las actitudes hacia el sistema pol&iacute;tico y sus diversas partes, y las actitudes hacia el propio rol del individuo en el sistema, en referencia al conocimiento que este tiene acerca del mismo sistema, de los sentimientos que le inspira, y su juicio evaluativo al respecto (Almond y Verba, 1971).</p>      <p>Las manifestaciones culturales, pol&iacute;ticas y econ&oacute;micas est&aacute;n influenciadas, y muchas veces condicionadas, por la influencia de los mensajes emitidos desde los medios de comunicaci&oacute;n. En este sentido, se puede afirmar que existe una relaci&oacute;n directa entre la democracia y la educaci&oacute;n en medios de comunicaci&oacute;n (Morduchowicz, 1997).</p>      <p>Un ciudadano democr&aacute;tico requiere algo m&aacute;s que una actitud de pasiva complacencia; un ciudadano democr&aacute;tico busca informaci&oacute;n para la toma de decisiones, participa, eval&uacute;a, juzga y objeta.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Las sociedades democr&aacute;ticas requieren de esta categor&iacute;a de ciudadanos y es importante tener en cuenta que la capacidad de tomar decisiones depende del acceso a la informaci&oacute;n, considerada como un bien social que le otorga a quien la posea una posici&oacute;n privilegiada en relaci&oacute;n a aquel que se mantiene al margen de ella. Los medios de comunicaci&oacute;n ofrecen una visi&oacute;n particular del mundo y una lectura acerca del entorno que ampl&iacute;an el mapa cognitivo de los sujetos; poseen la capacidad de modificar la forma en que se capta la realidad, por lo cual es imperativo reflexionar sobre la construcci&oacute;n de una cultura en torno a la trascendencia de este tipo de medios como agentes fundamentales en la formaci&oacute;n social integral y democr&aacute;tica (Morduchowicz, 1997).</p>      <p>En este sentido, desde hace alg&uacute;n tiempo se viene analizando la problem&aacute;tica planteada en relaci&oacute;n con los medios de comunicaci&oacute;n de masas. En varios foros, especialmente en los organismos internacionales como ONU, OEA, UNESCO, CEPAL, se acusa a las naciones ricas de dominaci&oacute;n cultural, por medio de su control de las principales agencias internacionales de noticias, de la abundante circulaci&oacute;n de sus productos culturales, y del poder&iacute;o financiero de sus agencias de publicidad y de sus cadenas internacionales de peri&oacute;dicos.</p>      <p>Ciertamente, las agencias noticiosas, Reuters, AP, UPI, AFP y otras, controlan la circulaci&oacute;n de noticias alrededor del mundo. La publicidad, tan abrumadoramente dominada por los Estados Unidos, es un importante factor hist&oacute;rico de la versi&oacute;n occidental de una prensa libre. En cuanto a la prensa, la simple enumeraci&oacute;n de cifras no ilustra las verdaderas implicaciones de la dependencia de los medios de informaci&oacute;n. La presencia de propietarios extranjeros de peri&oacute;dicos ind&iacute;genas, el flujo de anuncios controlados por agencias extranjeras, la dependencia de equipo extranjero para abastecer todo un sistema de radio y televisi&oacute;n, y la exacerbada importaci&oacute;n del material extranjero de entretenimiento de masas en ciudades que apenas comienzan a superar el atraso y el colonialismo significan que toda la visi&oacute;n presentada por los medios informativos de una naci&oacute;n, incluso la preparaci&oacute;n de sus escritores, productores, vendedores, actores y camar&oacute;grafos ocurre en el marco de una cultura extranjera (transculturizaci&oacute;n).</p>      <p>Con la televisi&oacute;n, los principales pa&iacute;ses de Occidente han experimentado durante m&aacute;s de un siglo los procesos condicionantes que convierten sociedades variadas en p&uacute;blicos homog&eacute;neos y en mercados dispuestos para ser explotados por la informaci&oacute;n y los anuncios.</p>      <p>La televisi&oacute;n es un importante medio de informaci&oacute;n en Am&eacute;rica del Sur donde la deformaci&oacute;n de la informaci&oacute;n es peor, por el uso del material predominantemente estadounidense que, en todo caso, representa una elevada proporci&oacute;n del total emitido en las horas de mayor p&uacute;blico, lo que multiplica su repercusi&oacute;n.</p>      <p>Toda la organizaci&oacute;n de los medios de comunicaci&oacute;n en los pa&iacute;ses subdesarrollados ha sido la de un pa&iacute;s receptor, cuya capacidad se limita s&oacute;lo a la administraci&oacute;n y producci&oacute;n de quienes arreglan y disponen de material extranjero. Toda la televisi&oacute;n tiene cabida para productos extranjeros de alta calidad; las naciones en desarrollo con facilidad se vuelven adictas a ellos, y su p&uacute;blico queda magnetizado por documentales, series y programas h&aacute;bilmente hechos, aunque quiz&aacute; solo parcialmente comprendidos. Ninguna naci&oacute;n en desarrollo puede tener esperanzas de sustituir este flujo de informaci&oacute;n televisiva, la entrada predominante en este mercado de Estados Unidos y Europa; requiere una inversi&oacute;n que supera la capacidad de cualquiera de estas sociedades.</p>      <p>En este sentido, Smith (1986) afirma que el director del peri&oacute;dico tambi&eacute;n es el director de la realidad pol&iacute;tica, el reportero es su esbirro, y en la relaci&oacute;n entre ambos y su p&uacute;blico se encuentra una cosmoestructura, una imagen de la realidad modelada de acuerdo con sus comunes necesidades y aspiraciones.</p>      <p>En diversas conferencias de la UNESCO se comenta sobre la forma en que los sistemas de informaci&oacute;n de la secci&oacute;n m&aacute;s rica del mundo constituyen un medio hacia la dominaci&oacute;n de la opini&oacute;n p&uacute;blica mundial, o una fuente de contaminaci&oacute;n moral o cultural. Los conceptos que se establecen en el lenguaje internacional han demostrado ser poderosos; desde hace mucho se habla de enajenaci&oacute;n cultural, civilizaci&oacute;n importada, repersonalizaci&oacute;n. Significaron que la libre corriente de informaci&oacute;n y diversi&oacute;n que flu&iacute;a de las naciones desarrolladas a las naciones en desarrollo, mantenida en nombre de la libertad de expresi&oacute;n tal y como se la practicaba en el primer grupo de pa&iacute;ses, estaba conduciendo a una declinaci&oacute;n de la fe de las naciones en el desarrollo de sus propias tradiciones y a un tipo de vac&iacute;o espiritual, que solo puede llenarse con nueva importaci&oacute;n de material ofensivo.</p>      <p>Seg&uacute;n Smith (1986) la alternativa para los pa&iacute;ses culturalmente dependientes, solo podr&aacute; lograrse mediante la imposici&oacute;n de controles nacionales a los materiales y servicios importados. La dependencia es mucho m&aacute;s dif&iacute;cil de sacudir que el colonialismo, crece con los avances de las tecnolog&iacute;as y la administraci&oacute;n, demuestra la manera como las doctrinas liberales de una sociedad dominante no necesariamente son liberales en su repercusi&oacute;n sobre una sociedad dominada.</p>      <p>Las nuevas tecnolog&iacute;as est&aacute;n multiplicando los peligros de la dominaci&oacute;n cultural, as&iacute; como el n&uacute;mero de territorios sometidos a ellas. La informaci&oacute;n se encuentra en la ra&iacute;z de la soberan&iacute;a y las acciones a implementarse habr&aacute;n de continuar m&aacute;s all&aacute; de la etapa pol&iacute;tica: incluye las luchas econ&oacute;micas e informativas de igual intensidad de aquellos que hab&iacute;an de encabezar las primeras etapas de la era postcolonial.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Las naciones del Norte est&aacute;n siendo observadas, en vista de que han entrado en el juego otras agencias noticiosas para que el Tercer Mundo genere informaci&oacute;n independiente. Ahora bien, la informaci&oacute;n es un tipo de art&iacute;culo muy singular, con caracter&iacute;sticas que lo diferencian de cualquier otro. El problema radica en las distinciones que pueden surgir entre las sociedades bien dotadas con tales sistemas inform&aacute;ticos y las que no lo tienen. La sociedad carente de esos avances quedar&aacute; m&aacute;s y m&aacute;s rezagada; por ello los problemas que surgen de los nuevos conceptos de la informaci&oacute;n son muy complejos, e inseparables de todo el grupo de situaci&oacute;n que ha estado sometido al an&aacute;lisis de acuerdo con el nuevo orden informativo internacional.</p>      <p><font size="3"><b>3. DEMOCRACIA, EDUCACI&Oacute;N Y MEDIOS DE COMUNICACI&Oacute;N</b></font></p>     <p>El an&aacute;lisis del tema de la democracia no es nuevo y parte no solo del estudio y la transmisi&oacute;n racional del concepto de democracia, sino de encontrar los caminos para ponerla en pr&aacute;ctica, ejercitando derechos y deberes, apropi&aacute;ndose de sus valores fundamentales y de los desaf&iacute;os que esto presenta. En este sentido, se hace necesario para estudiar esta categor&iacute;a, la reflexi&oacute;n acerca de la concepci&oacute;n que se tiene de ella, su coherencia interna y, por ende, el tipo de educaci&oacute;n, que de esa concepci&oacute;n se desprende y se hace necesaria para fortalecer los sistemas pol&iacute;ticos democr&aacute;ticos.</p>      <p>El t&eacute;rmino democracia es casi universalmente reconocido en pol&iacute;tica contempor&aacute;nea; sin embargo, se admite que el ideal de democracia es complejo y muy discutido, tanto como lo son sus justificaciones e implicaciones pr&aacute;cticas. Por lo general, la democracia es ampliamente identificada con el Gobierno de la mayor&iacute;a; en otras ocasiones, como aquello que abarca todo lo que es humanamente bueno y trasciende al sistema de mercado (Bracho, 2001); como un conjunto de reglas que permiten establecer qui&eacute;n est&aacute; autorizado para tomar las decisiones colectivas y mediante cu&aacute;les procedimientos; o se le entiende como un mecanismo institucional para la toma de decisiones pol&iacute;ticas en el cual juega un papel fundamental la lucha competitiva por el voto del pueblo.</p>      <p>En s&iacute;ntesis, actualmente la discusi&oacute;n se centra en un replanteamiento de la democracia imbricada en la disyuntiva de la determinaci&oacute;n de los atributos o indicadores de la democracia real, entendiendo que el an&aacute;lisis va m&aacute;s all&aacute; de la consideraci&oacute;n en torno a los problemas derivados del funcionamiento de los sistemas democr&aacute;ticos y que, por tanto, la reflexi&oacute;n de los acad&eacute;micos debe girar en torno a la determinaci&oacute;n de los fallos te&oacute;ricos en la fundamentaci&oacute;n de la misma democracia (Morales, 2002).</p>      <p>Sin embargo, existe consenso en cuanto a algunos elementos que se consideran condiciones esenciales de los reg&iacute;menes democr&aacute;ticos, como son, la existencia de una oposici&oacute;n, la existencia de las minor&iacute;as y el papel clave del voto popular (representatividad) y de participaci&oacute;n ciudadana (ciudadan&iacute;a real, activa o comunicativa) (Morales, 2002). (Bobbio, 1985 ).</p>      <p>La dificultad para definir la democracia en t&eacute;rminos de fuentes de autoridad o de prop&oacute;sitos de Gobierno ha llevado en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas a enfatizar su sentido institucional. En una democracia es clave la selecci&oacute;n de los l&iacute;deres por medio de elecciones competitivas, pero el debate pol&iacute;tico sobre la democracia no puede agotarse en este punto, la discusi&oacute;n ha estado marcada por aquellos que opinan que la democracia sin su contenido procedimental no podr&iacute;a existir; pero, por otro lado, el elemento participativo de los sujetos que integran a una sociedad representa el complemento de estas definiciones.</p>      <p>De esta manera se desprende que la democracia es un modo y una cultura de vida: es un sistema de relaciones humanas fundada en una legalidad aceptada por todos, dentro de la que se resuelven los conflictos y a la vez se expresan aquellos valores que sustentan los derechos humanos: la igualdad, la equidad, la solidaridad y la justicia, la libertad, la tolerancia a la diversidad y el respeto mutuo.</p>      <p>A partir de este an&aacute;lisis, se construye como el ideal democr&aacute;tico a la condici&oacute;n del ciudadano (de este sujeto participativo) dentro de los sistemas pol&iacute;ticos de las sociedades en donde se hace cada vez m&aacute;s necesario este sea responsable de su vida pol&iacute;tica y art&iacute;fice de su vida personal y social. Bajo esta concepci&oacute;n del ideal democr&aacute;tico, se persigue el establecimiento de una cultura pol&iacute;tica participativa, sustentada en la noci&oacute;n de ciudadan&iacute;a como un grupo de individuos racionales, libres e iguales ante la ley, que conforman el sujeto por excelencia de la cosa p&uacute;blica y de la legitimaci&oacute;n del poder, puesto que la fuente primera y &uacute;ltima del poder es la voluntad del pueblo, es decir, el ciudadano.</p>      <p>En este sentido, desde el siglo pasado se percibe a los medios de comunicaci&oacute;n de masas como un instrumento que contribuye a la construcci&oacute;n de ciudadan&iacute;a. La naturaleza de dicha condici&oacute;n puede variar: desde una que se construya sobre la cultura del yo y, en consecuencia, conforme a los ciudadanos como consumidores o simples espectadores; a otra que interprete la ciudadan&iacute;a desde una perspectiva m&aacute;s activa y participativa. Es evidente que la gobernabilidad democr&aacute;tica exige de un determinado patr&oacute;n de corresponsabilidad entre el sistema pol&iacute;tico y los individuos convertidos en ciudadanos, a fin de que puedan realmente cumplirse efectivos procesos democratizadores educativos y de revalorizaci&oacute;n de los derechos humanos lo cual no es m&aacute;s que el reconocimiento de la construcci&oacute;n de cultura pol&iacute;tica.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Por consiguiente, se impone comprender a la ciudadan&iacute;a en su expresi&oacute;n de mayor empoderamiento pol&iacute;tico y siguiendo a Camacho (2005), atribuirle una dimensi&oacute;n comunicativa, sustentada sobre el ejercicio pleno del derecho a la informaci&oacute;n que incorpora los siguientes elementos: formaci&oacute;n de opini&oacute;n p&uacute;blica, participaci&oacute;n ciudadana, control social y deliberaci&oacute;n p&uacute;blica en el marco de gestaci&oacute;n de espacios p&uacute;blicos democr&aacute;ticos.</p>      <p>De esta manera, a medida que los distintos grupos sociales se asumen como ciudadanos, los titulares de un derecho fundamental a la informaci&oacute;n estar&aacute;n mejor capacitados para recibir y reaccionar ante las ofertas informativas de los medios de comunicaci&oacute;n. As&iacute; se construyen como una competencia pol&iacute;tica que colabora en la generaci&oacute;n de esferas p&uacute;blicas: para tomar decisiones, fiscalizar y controlar demandando y ejecutando las acciones conducentes a la defensa de sus intereses comunes en un contexto participativo.</p>      <p><font size="3"><b>3.1. La educaci&oacute;n y los medios de comunicaci&oacute;n de masas</b></font></p>      <p>Se puede educar a trav&eacute;s de dos maneras: la educaci&oacute;n formal, que estructura al sujeto desde un proceso de ense&ntilde;anza aprendizaje desarrollados por contenidos program&aacute;ticos, dimensiones conceptuales, ejes transversales del pensamiento cr&iacute;tico y efectivo, valores; y la educaci&oacute;n no formal o ciudadana, que parte de los conocimientos que adquirimos desde la familia, los medios de comunicaci&oacute;n, las asociaciones de vecinos, los grupos comunitarios, los grupos de inter&eacute;s, los partidos pol&iacute;ticos, etc.</p>      <p>Ahora bien, en ambas tipolog&iacute;as educativas los medios de comunicaci&oacute;n se encuentran en contacto directo con la formaci&oacute;n de ciudadanos; desde la educaci&oacute;n formal como herramienta utilizada a partir del curr&iacute;culo, y desde la no formal como actor principal, puesto que, seg&uacute;n la doctrina moderna, los medios de comunicaci&oacute;n de masas act&uacute;an como sistema de transmisi&oacute;n de mensajes y s&iacute;mbolos para el ciudadano medio. Su funci&oacute;n es la de divertir, entretener e informar, as&iacute; como inculcar a los individuos los valores, creencias y c&oacute;digos de comportamiento que le har&aacute;n integrarse en las estructuras institucionales de la sociedad. En un mundo en el que la riqueza est&aacute; concentrada y donde existen grandes conflictos de intereses de clase, el cumplimiento de tal papel requiere una propaganda sistem&aacute;tica.</p>      <p>La teor&iacute;a educativa radical, o teor&iacute;a cr&iacute;tica de la educaci&oacute;n, vincula de manera din&aacute;mica los conceptos de pedagog&iacute;a y pol&iacute;tica cuando entiende que la visi&oacute;n tradicional de la ense&ntilde;anza (que separa, esos categor&iacute;as, dejando &quot;lo pol&iacute;tico&quot; fuera de los muros de las escuela) debe ser suplantada por nuevas pr&aacute;cticas democr&aacute;ticas donde la formaci&oacute;n de una ciudadan&iacute;a cr&iacute;tica pasa a ser el eje central de las mismas. Este enfoque lo refuerza cuando asevera que: &quot;un elemento central de toda pol&iacute;tica y pedagog&iacute;a pensadas para una ciudadan&iacute;a cr&iacute;tica es la necesidad de reconstruir un lenguaje visionario y una filosof&iacute;a p&uacute;blica que pongan la igualdad, la libertad y la vida humana en el centro de los conceptos de democracia y ciudadan&iacute;a&quot; (Rodr&iacute;guez, 2006: 22).</p>      <p>De esta manera, la educaci&oacute;n a trav&eacute;s de medios de comunicaci&oacute;n se convierte en un tema relevante y de actualidad que demandan las sociedades en b&uacute;squeda de m&aacute;s democracia; los medios de comunicaci&oacute;n ampl&iacute;an el horizonte informativo y el mapa cognitivo de las personas. Mediante los medios de comunicaci&oacute;n, los individuos acceden a una informaci&oacute;n que va m&aacute;s all&aacute; de los l&iacute;mites geogr&aacute;ficos de la ciudad o el pa&iacute;s en que habitan, orient&aacute;ndose en la comprensi&oacute;n de su entorno social. Por ello, los medios de comunicaci&oacute;n se convierten en agentes fundamentales en la formaci&oacute;n social y democr&aacute;tica, en la b&uacute;squeda de un ciudadano informado, cr&iacute;tico, sensible a los problemas de la comunidad y participativo (Morduchowicz, 1997).</p>      <p>Puede apreciarse que la formaci&oacute;n de una ciudadan&iacute;a capaz de pensar cr&iacute;ticamente de forma aut&oacute;noma (Santana, 2004) es el resultado de un proceso donde los agentes culturales e intelectuales vinculan la pol&iacute;tica a la pedagog&iacute;a y, particularmente, relacionan las pr&aacute;cticas democr&aacute;ticas con aquellos valores que permiten emancipar la condici&oacute;n humana: libertad, igualdad, solidaridad, justicia social (Rugarcia, 1999).</p>      <p>En este sentido deben definirse espacios p&uacute;blicos donde la din&aacute;mica de compromiso popular y pol&iacute;tico democr&aacute;tico pueda cultivarse como parte de la lucha por un Estado democr&aacute;tico radical (Giroux, 1997). Dentro de estos espacios, los medios de comunicaci&oacute;n de masas se convierten en principales instrumentos mediadores, formativos, que permiten acercar la sociedad a su realidad pol&iacute;tica actual, local, regional y global. Ahora bien, esta informaci&oacute;n es altamente efectiva para el sistema pol&iacute;tico, siempre que los medios ejerzan realmente su funci&oacute;n p&uacute;blica dentro de la sociedad privilegiando los intereses colectivos.</p>      <p>Ciertamente, la sociedad actual (sociedad de la informaci&oacute;n) est&aacute; caracterizada por una gran importancia de la informaci&oacute;n y la comunicaci&oacute;n, que son mecanismos hegem&oacute;nicos en la reproducci&oacute;n de la sociedad. As&iacute;, la informaci&oacute;n se convierte en la clave de la dominaci&oacute;n, m&aacute;s a&uacute;n si se toma en cuenta que la humanidad est&aacute; inmersa en una revoluci&oacute;n microelectr&oacute;nica donde los medios se convierten en el espacio a trav&eacute;s del cual se libra la lucha simb&oacute;lica sobre el significado de la informaci&oacute;n, que es determinante en la constituci&oacute;n del individuo, la formaci&oacute;n de los movimientos sociales, la naturaleza de la acci&oacute;n colectiva, el car&aacute;cter de la esfera p&uacute;blica y el propio ejercicio de la democracia con la que se posibilitar&iacute;a un proceso de manipulaci&oacute;n de la conciencia social y de dominio pol&iacute;tica.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Si los medios de comunicaci&oacute;n social (privados) caen bajo el control del poder econ&oacute;mico y se abstraen de servir al ciudadano y fomentar el debate de las ideas, pierden su sentido pol&iacute;tico y su capacidad de asumir la omisi&oacute;n que propiamente les corresponde. Estas afirmaciones son valederas para el caso de que el sector gubernamental pretenda comportarte de id&eacute;ntica manera, pervirtiendo tambi&eacute;n sus fines.</p>      <p>La ampliaci&oacute;n del discurso democr&aacute;tico debe realizarse a partir de un fuerte compromiso. Es decir, toda cr&iacute;tica debe ser efectuada bajo la forma de un lenguaje que incluye posibilidades, utop&iacute;as, proyectos y realizaciones potenciales. La construcci&oacute;n de un nuevo Estado democr&aacute;tico requiere, adem&aacute;s, la denuncia de todo tipo de desigualdades e injusticias; la construcci&oacute;n de una ciudadan&iacute;a democr&aacute;tica, desde una perspectiva cr&iacute;tica de la educaci&oacute;n, necesita de un fuerte compromiso para reaccionar frente a la imposici&oacute;n de los valores del pensamiento &uacute;nico neoconservador.</p>      <p>Se impone la gestaci&oacute;n de una moderna ciudadan&iacute;a dotada de una cultura pol&iacute;tica democr&aacute;tica, de responsabilidad ciudadana y de capacidad de acci&oacute;n para transformar positivamente la realidad. En este contexto, los medios de comunicaci&oacute;n juegan un papel preponderante ya que se encuentran &iacute;ntimamente ligados al entorno pol&iacute;tico y sus actores fundamentales: acceso de la informaci&oacute;n, toma de decisiones, y voluntad de sujetos. Mediante su concurso se pueden transmitir valores democr&aacute;ticos como pautas de comportamiento para el ejercicio de la participaci&oacute;n ciudadana desde la perspectiva de la formaci&oacute;n de la ciudadan&iacute;a activa, que potencia las capacidades del sistema pol&iacute;tico, de la poblaci&oacute;n y desarrolla sujetos informados, cr&iacute;ticos, evaluadores, competentes.</p>      <p><font size="3"><b>4. ALGUNAS REFLEXIONES SOBRE EL PROCESO VENEZOLANO</b></font></p>      <p>En 1999 se promulga en Venezuela una nueva Constituci&oacute;n que, conforme lo expresa su exposici&oacute;n de motivos, establece como punto de partida que el Estado y la sociedad venezolana deben de ser democr&aacute;ticos: &quot;&hellip; siendo democr&aacute;tica la sociedad, todos los elementos que la integran deben estar signados por los principios democr&aacute;ticos y someterse a ellos&quot; (1999:2). Se otorga por &quot;&hellip; la corresponsabilidad entre sociedad y Estado, el sentido de progresividad de los derechos, la indivisibilidad e interdependencia de los derechos humanos constituyen una herramienta doctrinaria que difiere una nueva relaci&oacute;n de derechos y obligaciones entre sujetos que participan solidariamente en la construcci&oacute;n de una sociedad democr&aacute;tica&hellip;&quot; (1999:14).</p>      <p>En efecto, desde el pre&aacute;mbulo mismo se expresa el objetivo de la Constituci&oacute;n de una sociedad donde se aseguren los derechos humanos, privilegi&aacute;ndose entre estos la educaci&oacute;n; a este proceso se le atribuye la categor&iacute;a de elemento fundamental para que el Estado pueda alcanzar los fines que le corresponden (art. 4 CRBV, 1999). Realmente, la nueva Constituci&oacute;n postula y privilegia la tutela y la garant&iacute;a de los derechos humanos sin discriminaci&oacute;n y de manera progresiva en su goce y ejercicio, de forma indivisible e interdependiente (art. 19 CRBV), asimismo establece que los tratados internacionales gozan de jerarqu&iacute;a constitucional.</p>      <p>Una de las caracter&iacute;sticas de la nueva Carta magna es la de gran variedad de derechos reconocidos a los ciudadanos, entre los cuales y sin menoscabo de los dem&aacute;s, interesa resaltar que el texto constitucional refiere una gran amplia gama de dispositivos normativos respecto del derecho a la informaci&oacute;n, a los medios de comunicaci&oacute;n y a la educaci&oacute;n. Para efectos ilustrativos se destacan los art&iacute;culos que en el texto constitucional delinean el proceso de la educaci&oacute;n en medios de comunicaci&oacute;n:</p>      <p align="center"><a name="t1"><img src="img/revistas/dere/n31/31a05t1.jpg"></a></p>      <p>Conforme a la Constituci&oacute;n es atribuci&oacute;n exclusiva del poder nacional la fijaci&oacute;n de las pol&iacute;ticas educativas (numeral 24, art. 156 CRBV 1999) y, aun cuando nada se expresa sobre la materia de los medios de comunicaci&oacute;n, es l&oacute;gico suponer que resulta aplicable, en este sentido, el contenido del numeral 33 <i>Ejusdem</i>, mediante el cual se atribuye a este nivel del poder p&uacute;blico &quot;toda otra materia (&hellip;)&quot; que le corresponda por su naturaleza&quot;.</p>      <p>Para el a&ntilde;o 2002, se suscitaron en Venezuela una serie de acontecimientos sociales y pol&iacute;ticos, que desembocaron en un paro c&iacute;vico nacional y en un intento de ruptura del orden constitucional, proceso pol&iacute;tico en el cual los medios de comunicaci&oacute;n de masas desempe&ntilde;aron un papel preponderante, sustituyendo el protagonismo de los partidos pol&iacute;ticos. Este antecedente fue suficiente para que en el a&ntilde;o 2004, se sancionara y promulgara la Ley de Responsabilidad Social en Radio Prensa y Televisi&oacute;n, texto legal parcialmente reformado con posterioridad (2005), que es el instrumento normativo vigente.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Con la entrada en vigencia de la mencionada ley, se produjeron, claro est&aacute;, posiciones divergentes y altamente polarizadas entre los propietarios de los medios de comunicaci&oacute;n privados y el sector gubernamental.</p>      <p>Realmente, la sola promulgaci&oacute;n de una nueva Constituci&oacute;n, de donde se configura un nuevo orden constitucional, requer&iacute;a tambi&eacute;n trasladar estos nuevos principios y valores al ordenamiento jur&iacute;dico positivo; en este caso las normas sobre la democracia, la educaci&oacute;n, la informaci&oacute;n y los medios han desarrollado tanto la voluntad del constituyente como el contenido program&aacute;tico y normativo de la Carta constitucional de 1999.</p>      <p>Aunque no constituye el objeto central del presente trabajo, en consideraci&oacute;n a la elaboraci&oacute;n de ciertas ideas que sistematicen la relaci&oacute;n que se pretende demostrar: educaci&oacute;n, medios de comunicaci&oacute;n y democracia, se estima necesario se&ntilde;alar algunas cuestiones b&aacute;sicas que se han identificado en torno a la Ley Ejusdem. As&iacute;, por ejemplo, se afirma que ha contribuido a la democratizaci&oacute;n de los medios y al establecimiento de un nuevo orden fundamental. Se indican como principios fundamentales que la sustentan, adem&aacute;s del ya mencionado, la participaci&oacute;n ciudadana, la contralor&iacute;a social, la protecci&oacute;n de la familia, ni&ntilde;os, ni&ntilde;as y adolescentes, la procura de una educaci&oacute;n con        ciente para la recepci&oacute;n de los mensajes y contenidos de los medios de comunicaci&oacute;n, la reinvindicaci&oacute;n de los espacios art&iacute;sticos educativos y cient&iacute;ficos (art&iacute;culos 3, 14 y 16) (Morales, 2005).</p>      <p>Lo anterior permite afirmar que la Ley en cuesti&oacute;n est&aacute; en plena vigencia y concordancia con la sustancia del nuevo orden consagrado en la Constituci&oacute;n de 1999; responde a las tendencias te&oacute;ricas que se han identificado en el cuerpo del trabajo sobre la trascendencia y efectos que hacia la sociedad producen los contenidos de los medios de comunicaci&oacute;n de masas. Asimismo, explica la respuesta normativa que desde el Estado se origina para regular el ejercicio comunicativo y, en &uacute;ltima instancia, permite demostrar la articulaci&oacute;n educaci&oacute;n, medios de comunicaci&oacute;n y democracia.</p>      <p><font size="3"><b>CONCLUSIONES</b></font></p>      <p>La socializaci&oacute;n es el medio por el cual los individuos adquieren el conocimiento, las capacidades y disposiciones que les permiten participar con mayor o menor eficacia en los grupos sociales y en la sociedad. Constituye, por excelencia, el instrumento de inculcaci&oacute;n del <i>consensus</i>, la ense&ntilde;anza de roles o preparaci&oacute;n para la participaci&oacute;n social. Este enfoque concede un papel fundamental a determinados agentes, entre los cuales los medios de comunicaci&oacute;n juegan un papel fundamental en las sociedades modernas.</p>      <p>El concepto de ciudadan&iacute;a no puede estar restringido a una concepci&oacute;n estrictamente jur&iacute;dica, ya que incorpora dimensiones pol&iacute;ticas, &eacute;ticas y socio-culturales. La participaci&oacute;n es una condici&oacute;n del ciudadano en la que &eacute;l mismo redise&ntilde;a su espacio y se muestra como sujeto activo. Los ciudadanos capaces de incorporarse en este proceso asumen como forma de vida la concepci&oacute;n que plantea el individuo como sujeto activo que transforma la sociedad y permite el desarrollo de una din&aacute;mica en consonancia con el ejercicio democr&aacute;tico.</p>      <p>En efecto, la funci&oacute;n principal de la democracia es asegurar la libertad de los individuos frente al Estado. En este sentido, el sujeto protag&oacute;nico es el individuo participativo. Ahora bien, es necesario promocionar una nueva ciudadan&iacute;a, centrada en la participaci&oacute;n y la cultura pol&iacute;tica democr&aacute;tica para la consolidaci&oacute;n de estos sistemas.</p>      <p>Por lo tanto, se puede afirmar que todos los miembros de una sociedad necesitan de un proceso para llegar a unir las decisiones que tomen en cuenta los intereses de cada persona. Las democracias modernas se identifican con un conjunto de reglas e instituciones; sin embargo, el debate pol&iacute;tico sobre la democracia no puede agotarse en este punto: la concepci&oacute;n y funcionalidad de los distintos agentes socializadores, especialmente de los medios de comunicaci&oacute;n, contribuyen a integrar el elemento participativo como principal factor para hacer efectivas los contenidos definitorios de un verdadero orden democr&aacute;tico.</p>      <p>De manera que formar a los ciudadanos para vivir en democracia, es responsabilidad primordial de los Estados. La existencia de ciudadanos concientes e informados, que piensan y participan constituyen la mejor garant&iacute;a para la democracia, vista no solo como forma de gobierno sino como estilo de vida.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Crear un sistema educativo que abarque los &aacute;mbitos p&uacute;blico y privado en los cuales se discuten pol&iacute;ticas y se concreten acciones que permitan trascender a aquellos intereses que sobreponen a la sociedad como comunidad de ciudadanos.</p>      <p>Este sistema dar&aacute; mayor efectividad, si se logra a trav&eacute;s del mismo sistema educativo formal configurar una educaci&oacute;n en medios de comunicaci&oacute;n relacionada directamente con el fortalecimiento de una cultura democr&aacute;tica, para que estos sean agentes fundamentales en la formaci&oacute;n social y democr&aacute;tica de ciudadanos informados, cr&iacute;ticos, sensibles a los problemas de la comunidad y participativos.</p>      <p>Si el sistema educativo asume dentro de su curr&iacute;culo este reto, permitir&aacute; configurar un individuo capaz, cr&iacute;tico y activo frente a los mecanismos que le trasmiten informaci&oacute;n y le permiten acumular conocimiento (Tedesco, 1997).</p>      <p>Es realmente la funci&oacute;n de los medios de comunicaci&oacute;n de masas, y el efecto que ellos producen hacia la sociedad, lo que legitima la creciente preocupaci&oacute;n de los Estados por el papel que dichos medios deben cumplir. Esta circunstancia se ve reforzada ante la necesidad de establecer pol&iacute;ticas para impedir, por una parte, la concentraci&oacute;n de los medios en manos de consorcios nacionales o transnacionales y, por la otra, el uso abusivo del espacio radioel&eacute;ctrico en un marco en el cual los medios de comunicaci&oacute;n invaden o &quot;colonizan&quot; el espacio privado de los ciudadanos, posibilitando la manipulaci&oacute;n de la conciencia social, llegando en oportunidades a convertirlos en adictos en cuanto al uso disfrute y credibilidad de los contenidos ofrecidos a trav&eacute;s de los distintos medios.</p>      <p>Esta circunstancia ha puesto sobre el tapete la cada vez m&aacute;s pertinente y necesaria presencia de la regulaci&oacute;n estatal y, por otro lado, ha derivado hacia el reconocimiento de la participaci&oacute;n de grupos organizados de la sociedad civil que se expresan a trav&eacute;s de medios comunicativos.</p>      <p>Ahora bien, lo anterior no impide reconocer que no solo los medios privados pueden ser proclives a desvirtuar los fines te&oacute;ricos que les corresponden y a establecer una hegemon&iacute;a medi&aacute;tica: seg&uacute;n las observaciones realizadas en este sentido, son viables y aplicables tambi&eacute;n para el caso donde el Estado a trav&eacute;s de la red de medios de comunicaci&oacute;n oficial incurre en las mismas desviaciones imputables al sector privado.</p> <hr/>     <p><font size="3"><b>REFERENCIAS</b></font></p>      <!-- ref --><p>ALMOND, G. &amp; POWELL, B. (1972). <i>Pol&iacute;tica comparada</i>. Buenos Aires: Paid&oacute;s.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000100&pid=S0121-8697200900010000500001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>ALMOND, G. &amp; VERBA, S. (1971). <i>La cultura c&iacute;vica. Estudio sobre la participaci&oacute;n pol&iacute;tica democr&aacute;tica en cinco naciones</i>. Madrid: Fundaci&oacute;n Fomento de Estudios Sociales y de Sociolog&iacute;a Aplicada.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000101&pid=S0121-8697200900010000500002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>BOBBIO, N. (1985). <i>Crisis de la democracia</i>. Barcelona: Ariel.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000102&pid=S0121-8697200900010000500003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>BRACHO, P. (2001). I Congreso Iberoamericano de Estudiantes de Derecho. (Ponencia), Maracaibo. Venezuela.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000103&pid=S0121-8697200900010000500004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>BRACHO, P. (1994).<i> Estudio comparativo de los Gobiernos: Claves para comprender lo pol&iacute;tico</i>. Maracaibo: Astrodata.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000104&pid=S0121-8697200900010000500005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>BRET&Oacute;N, P. (1998). Medios, mediaci&oacute;n y democracia. En: Gilles Gauthier, Andr&eacute; Gosselin y Jean Mouchon (Comps.), <i>Comunicaci&oacute;n y Pol&iacute;tica</i> (pp. 356-371). Barcelona: Gedisa.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000105&pid=S0121-8697200900010000500006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>CAMACHO, C. (2005). Ciudadan&iacute;a y medios en Am&eacute;rica Latina: Alcances y proyecciones. <i>Sala de prensa</i> (Web para profesionales de la comunicaci&oacute;n iberoamericanos). A&ntilde;o VII, 3.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000106&pid=S0121-8697200900010000500007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>DAHL, R. A. (1939). <i>La democracia y sus cr&iacute;ticos</i>. Barcelona- Buenos AiresM&eacute;xico: Paid&oacute;s.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000107&pid=S0121-8697200900010000500008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>DELORS, J. (1996). <i>La educaci&oacute;n encierra un tesoro</i>. Informe Unesco de la Comisi&oacute;n Internacional sobre la educaci&oacute;n. Madrid: Santillana.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000108&pid=S0121-8697200900010000500009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>DOWSE, R. &amp; HUGHES, J. (1982). <i>Sociolog&iacute;a pol&iacute;tica</i>, 4&ordf;. ed. Madrid: Alianza.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000109&pid=S0121-8697200900010000500010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>ELSTER, J. (1997). <i>El cemento de la sociedad</i>. Madrid: Gedisa.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000110&pid=S0121-8697200900010000500011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>GIROUX, H. (1997) <i>Los profesores como intelectuales. Hacia una pedagog&iacute;a cr&iacute;tica del aprendizaje</i>. Madrid: Paid&oacute;s.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000111&pid=S0121-8697200900010000500012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>RODR&Iacute;GUEZ, Z. (2006). La escuela p&uacute;blica como instituci&oacute;n democr&aacute;tica ante los desaf&iacute;os del mundo actual. En: <i>Contexto Educativo</i>. A&ntilde;o VII, 37.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000112&pid=S0121-8697200900010000500013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>RUGARCIA, A. (1999). Los valores y las valoraciones en la educaci&oacute;n. Universidad Iberoamericana Golfo (Centro M&eacute;xico): Trillas.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000113&pid=S0121-8697200900010000500014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>MART&Iacute;NEZ, A. (2004, julio). Educaci&oacute;n en y para los derechos humanos. En: <i>Revista Cuestiones Pol&iacute;ticas</i> 33, pp. 79-90. Maracaibo, Venezuela: Universidad del Zulia.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000114&pid=S0121-8697200900010000500015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>MORALES, E. (2000). Democracia, pol&iacute;tica y educaci&oacute;n: Enfoques te&oacute;ricos latinoamericanos. (trabajo de grado para optar al t&iacute;tulo de Doctora en Ciencia Pol&iacute;tica). Maracaibo, Venezuela: Universidad del Zulia - Facultad de Ciencias Jur&iacute;dicas y Pol&iacute;ticas.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000115&pid=S0121-8697200900010000500016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>MORALES, E. (2005). Los retos de la ciudadan&iacute;a a los medios de comunicaci&oacute;n social y a la formaci&oacute;n profesional del comunicador. Venezuela: La ley de Responsabilidad Social en radio y Televisi&oacute;n. En <i>Revista Espacio Abierto</i>, 14 (3), Universidad del Zulia: Maracaibo.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000116&pid=S0121-8697200900010000500017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>MORALES, E. N&Uacute;&Ntilde;EZ, I. &amp; D&Iacute;AZ, I. (2006). La educaci&oacute;n como elemento fundamental del desarrollo end&oacute;geno. <i>Revista Fr&oacute;neis</i>, 15. Maracaibo (Venezuela): Universidad del Zulia, Facultad de Ciencias Jur&iacute;dicas y Pol&iacute;ticas.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000117&pid=S0121-8697200900010000500018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>MORDUCHOWICZ, R. (1997, octubre). Los medios de comunicaci&oacute;n y la formaci&oacute;n democr&aacute;tica. <i>Revista Grupo Comunicar</i>, 9, pp 93-96. Anadalucia, Espa&ntilde;a: Colectivo Anadaluz para la Educaci&oacute;n en Medios de Comunicaci&oacute;n.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000118&pid=S0121-8697200900010000500019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>NU&Ntilde;EZ, J. (2004). Formar la ciudadan&iacute;a, formar para la democracia: Un an&aacute;lisis del caso venezolano (trabajo de grado para optar al t&iacute;tulo de Mag&iacute;ster Scientiarum en Ciencia Pol&iacute;tica). Universidad del Zulia: Divisi&oacute;n de Postgrado de la Facultad de Cencias Jur&iacute;dicas y Pol&iacute;ticas.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000119&pid=S0121-8697200900010000500020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>PEREIRA, V. (2000). <i>Cambio pol&iacute;tico y actitud hacia la democracia en Venezuela</i>. Miami Florida USA: XXII Internacional LASA Congress.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000120&pid=S0121-8697200900010000500021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>SMITH, A. (1986). La geopol&iacute;tica de la Informaci&oacute;n (reimpr). M&eacute;xico: Fondo de Cultura Econ&oacute;mica.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000121&pid=S0121-8697200900010000500022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>TEDESCO, J. C. (1996) La educaci&oacute;n y los nuevos desaf&iacute;os de la formaci&oacute;n del ciudadano. <i>Revista Nueva Sociedad</i>, 146, pp 74-89.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000122&pid=S0121-8697200900010000500023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p><font size="3"><b>Documentos legales</b></font></p>      <!-- ref --><p>Constituci&oacute;n de la Rep&uacute;blica Bolivariana de Venezuela. Gaceta Oficial n&uacute;mero 36. 860 del 30 de diciembre de 1999.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000124&pid=S0121-8697200900010000500024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Ley de Responsabilidad Social en Radio Prensa y Televisi&oacute;n. Gaceta Oficial n&uacute;mero 38.333 de diciembre de 2005.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000125&pid=S0121-8697200900010000500025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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