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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Hacia la arbitrabilidad como regla general en el sistema contractual colombiano: Elementos de análisis]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Towards arbitration as a general norm in the Colombian contractual system: Elements for an analysis]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Universidad Sergio Arboleda  ]]></institution>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[This document is a reflection paper which discusses some conceptual and factual elements regarding the feasibility of establishing a general clause of attraction to arbitration justice in the private contractual system in Colombia. In particular, it shows how the deviation of the case law on the arbitrability of the decisions of assembly (in traditional societies and the SAS) is a step forward or step towards the generalization of arbitral justice.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[   <font face="verdana" size="2">  <font size="4">     <br>    <p align="center"><b>Hacia la arbitrabilidad como regla general    <br> en el sistema contractual colombiano:    <br> Elementos de an&aacute;lisis</b></p></font>  <font size="3">     <p align="center"><b>Towards arbitration as a general norm in the Colombian contractual    <br> system: Elements for an analysis</b></p></font>      <p>Leonardo Espinosa Quintero*    <br> Universidad Sergio Arboleda (Colombia)</p>      <p>*Doctor en Derecho de la Universidad Alfonso X El Sabio, Mag&iacute;ster en Derecho de la Universidad Sergio Arboleda. Profesor universitario desde hace m&aacute;s de 20 a&ntilde;os en el &aacute;rea de Derecho Mercantil en diversos cursos de pregrado y postgrado. Ha ocupado diferentes cargos como investigador, gerente de proyecto y consultor de diferentes empresas. Actualmente se desempe&ntilde;a como Director del programa investigativo en Derecho Mercantil y Derecho de los Contratos y Negocios Internacionales de la Maestr&iacute;a en Derecho de la Universidad Sergio Arboleda, as&iacute; mismo, es director del Grupo de Investigaci&oacute;n GLOBALIZACI&Oacute;N Y DERECHO, Registro Colciencias COL 0036334,Categor&iacute;a B y director del Departamento de Derecho Comercial en la misma instituci&oacute;n. <a href="mailto:leonardo.espinosa@usa.edu.co">leonardo.espinosa@usa.edu.co</a>. Con la especial participaci&oacute;n del profesor auxiliar William David Hern&aacute;ndez M., egresado de la Escuela de Derecho de la Universidad Sergio Arboleda, estudiante de la Maestr&iacute;a en Derecho y profesor asistente del Departamento de Derecho Comercial de la misma Instituci&oacute;n. Asistente de investigaci&oacute;n del Grupo de Investigaci&oacute;n GLOBALIZACI&Oacute;N Y DERECHO.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><i>Fecha de recepci&oacute;n: </i>7 de septiembre de 2010     <br> <i>Fecha de aceptaci&oacute;n: </i>21 de septiembre de 2010</p>  <hr>      <p><b>Resumen</b></p>      <p><i>Este escrito es un art&iacute;culo de reflexi&oacute;n en el cual se analizan algunos elementos conceptuales y f&aacute;cticos respecto de la viabilidad de establecer una cl&aacute;usula general de atracci&oacute;n a la justicia arbitral en la contrataci&oacute;n privada en Colombia. En particular, se muestra c&oacute;mo la variaci&oacute;n de la posici&oacute;n jurisprudencial sobre la arbitrabilidad de las decisiones de asamblea o junta (en las sociedades tradicionales y en las </i><i>SAS) </i><i>constituye un avance o paso hacia la generalizaci&oacute;n de la justicia arbitral.</i></p>      <p><b>Palabras clave: </b>Seguridad jur&iacute;dica, inversi&oacute;n extranjera directa, mecanismo alternos de soluci&oacute;n de controversias, materia arbitraje, cl&aacute;usula general de arbitramiento.</p>  <hr>      <p><b>Abstract</b></p>      <p><i>This document is a reflection paper which discusses some conceptual and factual elements regarding the feasibility of establishing a general clause of attraction to arbitration justice in the private contractual system in Colombia. In particular, it shows how the deviation of the case law on the arbitrability of the decisions of assembly (in traditional societies and the </i><i>SAS) </i><i>is a step forward or step towards the generalization of arbitral justice.</i></p>      <p><b>Key words: </b>Legal certainty, foreign direct investment, alternative dispute resolution, arbitration issue, general arbitration clause.</p>  <hr>  <font size="3">     <br>    <p><b>1. CONTEXTUALIZACI&Oacute;N DEL OBJETO DE ESTUDIO.</b> PROBLEMA JUR&Iacute;DICO</p></font>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La indudable importancia econ&oacute;mica de la Inversi&oacute;n Extranjera Directa (IED) en Am&eacute;rica Latina, en especial para Colombia<a name="1"></a><a href="#1a"><sup>1</sup></a>, as&iacute; como los constantes esfuerzos gubernamentales en el incremento gradual de los recursos que por este conducto ingresan al pa&iacute;s<a name="2"></a><a href="#2a"><sup>2</sup></a>, constituyen un marco de especial relevancia para el estudio de las instituciones jur&iacute;dicas dentro del ordenamiento jur&iacute;dico colombiano.</p>      <p>En este sentido, es evidente y consensuado (Da&ntilde;ino, 2005, p. 3) que la creaci&oacute;n de un clima o ambiente favorable para la inversi&oacute;n privada exige la interrelaci&oacute;n de diversos factores, dentro de los cuales se destaca la necesidad de contar con una pol&iacute;tica econ&oacute;mica confiable, a partir de una estructura estatal institucionalizada en la cual se apliquen marcos regulatorios claros. Es as&iacute; como la seguridad jur&iacute;dica adquiere una relevancia especial en el crecimiento econ&oacute;mico de los estados.</p>      <p>La seguridad jur&iacute;dica, como una caracter&iacute;stica de los sistemas jur&iacute;dicos, depende prioritariamente de tres factores: 1) la capacidad de gobierno, 2) la capacidad de producci&oacute;n legislativa y reglamentaria, y III) la capacidad de gesti&oacute;n judicial y administrativa (Uma&ntilde;a, 2002).</p>      <p>Es claro, entonces, que desde esta perspectiva contar con un adecuado sistema jur&iacute;dico y judicial es un elemento esencial para la captaci&oacute;n de las inversiones privadas. En otras palabras, el pa&iacute;s que cuenta con un sistema jur&iacute;dico <i>predecidle </i>con instituciones s&oacute;lidas, objetivas y eficaces se encuentra en una mejor posici&oacute;n para atraer la IED.</p>      <p>En Colombia, la Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica (arts. 156, 228 y 229, entre otros) garantiza el acceso de todos los ciudadanos a la justicia, as&iacute; como dispone que la administraci&oacute;n de justicia es una funci&oacute;n esencial del Estado. No obstante, el claro y virtuoso mandato constitucional se desdibuja con simplemente revisar la realidad de la rama. Es as&iacute; que las cifras de congesti&oacute;n judicial no se han reducido en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, a pesar de los esfuerzos gubernamentales<a name="3"></a><a href="#3a"><sup>3</sup></a>; a modo de ejemplo basta mencionar que seg&uacute;n el Consejo Superior de la Judicatura, de los 2,9 millones de procesos jur&iacute;dicos radicados en los diferentes despachos, s&oacute;lo 1.547.768 est&aacute;n siendo tramitados y 1.379.450 est&aacute;n sin tr&aacute;mite, de los cuales la gran mayor&iacute;a (1.374.547, m&aacute;s del 99%) corresponden a la justicia ordinaria (El <i>Espectador,</i> 2010).</p>      <p>Es evidente que aunque la rama judicial no posee la capacidad para atender el gran volumen de procesos que &quot;entran&quot; al sistema cada a&ntilde;o, seg&uacute;n datos suministrados por el Consejo Superior de la Judicatura, la jurisdicci&oacute;n ordinaria presenta un &iacute;ndice de evacuaci&oacute;n parcial del 92%, es decir que por cada 100 procesos que ingresan, 8 se est&aacute;n acumulando (Consejo Superior de la Judicatura, 2009).</p>      <p>De acuerdo con lo anterior, la estructura judicial en Colombia, aun con los incrementos en personal e infraestructura, no se encuentra en capacidad de disminuir la congesti&oacute;n judicial. Sin embargo, tampoco se podr&iacute;a afirmar que el sistema judicial se encuentre al borde del colapso, o que el Estado no garantice el acceso a la justicia de las personas. Las estad&iacute;sticas de &quot;entradas&quot; evidencian incrementos porcentuales cada a&ntilde;o; tan solo en 2008 el aumento fue del 17.02% con respecto a los ingresos de 2007, lo cual, para el CSJ, representa un fuerte logro en el acceso al servicio de justicia ofrecido a la ciudadan&iacute;a.</p>      <p>Seg&uacute;n el informe <i>&quot;Doing Business&quot; </i>(Banco Mundial, 2010), el n&uacute;mero de d&iacute;as requerido para hacer efectivas las prestaciones de un contrato incumplido es de 1.346 (3.6 a&ntilde;os aproximadamente) en promedio, cifra claramente superior al promedio de la regi&oacute;n latinoamericana, que asciende a los 710 d&iacute;as y a los 462 d&iacute;as, promedio, respecto de los pa&iacute;ses miembros de la Organizaci&oacute;n para la Cooperaci&oacute;n y el Desarrollo Econ&oacute;mico &#91;OECD&#93;<a name="4"></a><a href="#4a"><sup>4</sup></a> (Reyes Villamizar, 2010b, pp.160-161). Contin&uacute;a el informe explicando que respecto de los costos relacionados con el proceso de cobro, el demandante pierde en promedio el 52.6% de la prestaci&oacute;n debida.</p>      <p>Por otra parte, las investigaciones sobre el sistema judicial, derechos sociales y democracia en Colombia se&ntilde;alan, entre otros aspectos, que en el campo civil los jueces est&aacute;n dedicados al tr&aacute;mite de procesos ejecutivos, que representan m&aacute;s del 70% de su tiempo, y afirman que en buena medida la justicia civil ha sido colonizada por las entidades financieras para el cobro de sus deudas. De igual forma, se menciona que s&oacute;lo en un 10% de los casos las personas recurren a m&eacute;todos distintos del judicial para solucionar sus conflictos (Rodr&iacute;guez Garavito, 2006, p. 342).</p>      <p>Estos sencillos indicadores ya reflejan la &quot;efectividad&quot; de las normas de derecho privado, en lo que de manera m&aacute;s cient&iacute;fica se denomina &quot;an&aacute;lisis econom&eacute;trico&quot;, que permite medir la eficiencia real de un sistema jur&iacute;dico. Ha de entenderse, seg&uacute;n Cooter, que <i>Un sistema es efectivo cuando las obligaciones legales y contractuales se hacen cumplir en la pr&aacute;ctica hasta tal punto que la mayor&iacute;a de la gente las observa </i>(Reyes Villamizar, 2010b, p. 163).</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Ahora bien, las dificultades de la administraci&oacute;n de justicia traen graves y dolorosas consecuencias en la sociedad, entre ellas, la baja credibilidad de los ciudadanos en su sistema judicial, la impunidad, el largo tiempo de espera para un pronunciamiento judicial. Desde la otra perspectiva, los inversionistas analizan los diferentes factores de riesgo antes de decidir una inversi&oacute;n; en t&eacute;rminos generales, &eacute;stos asumen los factores econ&oacute;micos pero reh&uacute;yen del riesgo jur&iacute;dico, pues los obligan a <i>incorporar en sus modelos y proyecciones un factor de riesgo adicional que normalmente se traduce en costos de capital m&aacute;s alto </i>(Da&ntilde;ino, 2005, p. 4).</p>      <p>Ante el evidente panorama de congesti&oacute;n judicial se destaca que la promoci&oacute;n de mecanismos alternativos de soluci&oacute;n de conflictos, como el arbitraje y la amigable composici&oacute;n, han jugado un papel especial y determinante en las estrategias de descongesti&oacute;n de la justicia civil. Ahora bien, a partir del contexto real de la administraci&oacute;n de justicia en Colombia es posible plantearse el siguiente problema jur&iacute;dico de estudio: <i>&iquest;Es viable establecer una cl&aacute;usula general de atracci&oacute;n a la justicia arbitral en la contrataci&oacute;n privada en Colombia?</i></p>  <font size="3">     <br>    <p><b>II. ACERCAMIENTO CONSTITUCIONAL AL ARBITRAJE EN EL SISTEMA JUR&Iacute;DICO COLOMBIANO</b></p></font>      <p>Una de las consecuencias de la superaci&oacute;n de la cl&aacute;sica y r&iacute;gida divisi&oacute;n tripartita del poder es la posibilidad constitucional de atribuir poderes jurisdiccionales a los particulares. Es as&iacute; como los mecanismos de soluci&oacute;n de controversias ejercidos por particulares fueron adquiriendo a trav&eacute;s del tiempo una mayor relevancia y reglamentaci&oacute;n al interior de los Estados<a name="5"></a><a href="#5a"><sup>5</sup></a>.</p>      <p>En este sentido, el arbitraje es reconocido en la actualidad como el mecanismo id&oacute;neo para la soluci&oacute;n de las controversias en el contexto de globalizaci&oacute;n del comercio internacional contempor&aacute;neo. La <i>anacionalidad </i>de las relaciones, as&iacute; como la vocaci&oacute;n de <i>autorregulaci&oacute;n </i>de los agentes econ&oacute;micos, marcan el derrotero del comportamiento de los Negocios Internacionales hoy. Es precisamente en este contexto que los actores del comercio internacional buscan <i>escapar </i>de las normas y de los jueces nacionales para encontrar en unos <i>pares </i>la soluci&oacute;n expedita y especializada que las relaciones neg&oacute;ciales requieren.</p>      <p>Adicionalmente, el arbitraje comercial ha desempe&ntilde;ado una importante labor en la constante incorporaci&oacute;n de los usos, pr&aacute;cticas y costumbres mercantiles como fuente jur&iacute;dica, no s&oacute;lo al aplicar los instrumentos de car&aacute;cter internacional producidos por las agencias formuladoras, sino como mecanismo <i>&quot;uniformizador del derecho en las diferentes latitudes&quot; </i>(Gal&aacute;n Barrera, 2007, p. 187).</p>      <p>De acuerdo con lo anterior, el arbitraje se erige como uno de los mecanismos esenciales dentro de la <i>lex mercatoria </i>moderna, a partir del cual se refuerza la importancia de los usos, pr&aacute;cticas y costumbres comerciales como elementos vinculantes en el sistema de fuentes de derecho. La importancia del arbitraje se evidencia en la tendencia de uniformidad en la aplicaci&oacute;n del derecho en los diferentes puntos del globo. La sociedad de los comerciantes de hoy gira en torno a instituciones gremiales que favorecen y propugnan por el arbitraje como mecanismo de soluci&oacute;n de controversias. Es entonces evidente la &quot;p&eacute;rdida de soberan&iacute;a&quot; del Estado nacional ante los movimientos y tendencias internacionales.</p>      <p>No es objeto de este trabajo discutir las diversas teor&iacute;as que respecto de la naturaleza jur&iacute;dica del arbitramento se han planteado; basta resaltar que &eacute;ste, el arbitramento, es un mecanismo de car&aacute;cter procesal que inicia y define sus caracter&iacute;sticas propias en virtud de la autonom&iacute;a de la voluntad de las partes, pero que, a su vez, deriva su eficacia de la interacci&oacute;n con las normas y tribunales nacionales<a name="6"></a><a href="#6a"><sup>6</sup></a>. El arbitraje es, pues, una &quot;simbiosis&quot; entre un proceso jurisdiccional y un contrato, en tanto proviene de un acuerdo de voluntades, pero no se restringe a ello.</p>      <p>En el sistema jur&iacute;dico colombiano es pertinente destacar el reconocimiento constitucional expresado en el Art&iacute;culo 116 CN, seg&uacute;n el cual</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote>     <p>Los particulares pueden ser investidos transitoriamente de la funci&oacute;n de administrar justicia en la condici&oacute;n de jurados en las causas criminales, conciliadores o en la de &aacute;rbitros habilitados por las partes para proferir fallos en derecho o en equidad, en los t&eacute;rminos que determine la ley.</p> </blockquote>      <p>A su turno, la jurisprudencia constitucional ha definido el arbitramento en los siguientes t&eacute;rminos: <i>es un mecanismo medio del cual las partes involucradas en un conflicto de car&aacute;cter transigible difieren su soluci&oacute;n a un tribunal arbitral, el cual queda transitoriamente investido de la facultad de administrar justicia, profiriendo una decisi&oacute;n llamada laudo arbitral </i>(Corte Constitucional, 2008, C-378)<a name="7"></a><a href="#7a"><sup>7</sup></a>. As&iacute; las cosas, la justicia arbitral se concibe como el ejercicio de la facultad de las partes de incluir en su relaci&oacute;n negocial una cl&aacute;usula de habilitaci&oacute;n a uno o m&aacute;s particulares que han de resolver una determinada situaci&oacute;n jur&iacute;dica con car&aacute;cter de cosa juzgada.</p>      <p>Se&ntilde;ala el citado art&iacute;culo. 116 CN que &#91;...&#93; <i>excepcionalmente la ley podr&aacute; atribuir funci&oacute;n jurisdiccional en materias precisas a determinadas autoridades administrativas. Sin embargo, no les ser&aacute; permitido adelantar la instrucci&oacute;n de sumarios ni juzgar delitos. </i>En efecto, del art&iacute;culo constitucional en comento se extractan dos tipo o clases de administradores de justicia: por una parte, los Administradores <i>Tradicionales </i>de Justicia (en adelante ATJ), entendidos &eacute;stos como las diferentes instancias y entes de la Rama judicial (Consejo de Estado, Corte Suprema de Justicia, Consejo Superior de la Judicatura, Fiscal&iacute;a, tribunales y jueces), y los Administradores <i>Excepcionales </i>de Justicia (en adelante AEJ), dentro de los cuales se ubican: I) las autoridades administrativas y II) los particulares.</p>      <p>Respecto de las autoridades administrativas como AEJ, encontramos un buen ejemplo en lo se&ntilde;alado por el art&iacute;culo 44 de la Ley 1258 de 2008, que se refiere a las funciones jurisdiccionales de la Superintendencia de Sociedades, para que de manera concreta resuelva las diversas situaciones que puedan presentarse en la vida y funcionamiento de las Sociedades por Acciones Simplificadas (SAS), tales como: 1) la ejecuci&oacute;n espec&iacute;fica de las obligaciones pactadas en los acuerdos de accionistas (art. 24, Ley 1258); 2) resoluci&oacute;n de conflictos societarios (art. 40, Ley 1258) y 3) desestimaci&oacute;n de la personalidad jur&iacute;dica societaria (art. 42, Ley 1258).</p>      <p>Desde el arbitraje, es evidente que los particulares son autorizados por la norma constitucional para ser AEJ, en calidad de conciliadores o &aacute;rbitros, de forma <i>transitoria, </i>previa <i>habilitaci&oacute;n por las partes </i>y en los t&eacute;rminos que determine la ley. Sobra decir que, en todo caso, el acceso a la figura se supedita a la existencia de materias o asuntos que sean transables o que constituyan materia arbitrable.</p>      <p>La Corte Constitucional (2008, C-378) ha reiterado que la figura en estudio tiene fundamentos constitucionales adicionales al citado art&iacute;culo 116 Superior; en particular se&ntilde;ala, entre otras, que el arbitraje I) contribuye con la descongesti&oacute;n, eficacia, celeridad y efectividad del aparato estatal de administraci&oacute;n de justicia y II) proporciona a los ciudadanos una opci&oacute;n voluntaria de tomar parte activa en la resoluci&oacute;n de sus propios conflictos, materializando as&iacute; el r&eacute;gimen democr&aacute;tico y participativo de la Constituci&oacute;n.</p>      <p>De acuerdo con lo anterior, el arbitraje ha sido considerado por la jurisprudencia constitucional colombiana como un mecanismo v&aacute;lido de administraci&oacute;n de justicia, en la medida en que la habilitaci&oacute;n de las partes sea transitoria y se realice en los t&eacute;rminos de la ley (Corte Constitucional, 2008, C-713, C-378; 2001, C-098; 2000, C-1436; 2000, C-330; 1997).</p>      <p>Sin embargo, los costos que el arbitramento representa para las partes obligan a considerarlo, frente a la justicia estatal, como un mecanismo excepcional, que representa una opci&oacute;n de soluci&oacute;n de controversias, pero que no est&aacute; llamada a reemplazar de forma permanente la administraci&oacute;n de justicia de car&aacute;cter estatal y gratuita. Al respecto la Corte Constitucional ha mencionado que &quot;Ello es as&iacute;, porque robustecer en extremo la justicia arbitral en desmedro de la justicia a cargo del Estado, puede significar, en muchos casos, que se imponga a la parte d&eacute;bil en una relaci&oacute;n jur&iacute;dica, por la v&iacute;a del arbitramento, la soluci&oacute;n de un conflicto, que en ciertas ocasiones puede implicar la renuncia a sus derechos e intereses&quot; (Corte Constitucional, 2008, C-378).</p>      <p>El arbitramento es, entonces, un instrumento de car&aacute;cter excepcional que surge de la habilitaci&oacute;n expresa, libre y voluntaria de las partes, y que encuentra su l&iacute;mite objetivo y sustancial en los asuntos considerados por el legislador como de <i>orden p&uacute;blico, </i>los cuales, obviamente, continuaran sujetos a la jurisdicci&oacute;n estatal.</p>  <font size="3">     ]]></body>
<body><![CDATA[<br>    <p><b>III. ELEMENTOS DE AN&Aacute;LISIS DE LA ARBITRABILIDAD COMO REGLA GENERAL EN LA CONTRATACI&Oacute;N PRIVADA EN COLOMBIA</b></p></font>      <p>Desde la perspectiva internacional, el escenario contempor&aacute;neo evidencia un apoyo creciente y generalizado al arbitraje como administrador de justicia propio de los asuntos contractuales; prueba de ello es la ratificaci&oacute;n por m&aacute;s de 194 pa&iacute;ses de la Convenci&oacute;n de Nueva York, sobre el Reconocimiento y Ejecuci&oacute;n de Laudos Arb&iacute;trales Extranjeros y la incorporaci&oacute;n a m&aacute;s de 40 ordenamientos jur&iacute;dicos nacionales de la Ley Modelo de Arbitraje de UNCITRAL o CNUDMI (G&oacute;mez-Palacio, 2006).</p>      <p>En Am&eacute;rica Latina, la resistencia jur&iacute;dica de la Cl&aacute;usula Calvo<a name="8"></a><a href="#8a"><sup>8</sup></a> (Tamburini, 2002) ha ido cediendo ante las crisis y dificultades por <i>las que atraviesan los poderes judiciales de un alto n&uacute;mero de Estados, </i>lo que ha llevado a la aceptaci&oacute;n pol&iacute;tica de este mecanismo de soluci&oacute;n de conflictos.</p>      <p>Para Fern&aacute;ndez Rozas (2009), en paralelo con los procesos de apertura econ&oacute;mica al comercio internacional, los pa&iacute;ses de Am&eacute;rica Latina han logrado avances en el reconocimiento de figuras jur&iacute;dicas, con el fin de <i>atraer capitales productivos externos, y aumentar as&iacute; la oferta y la calidad de los empleos, incrementar las exportaciones y mejorar las condiciones para la efectiva transferencia de tecnolog&iacute;a. </i>Es as&iacute; como los procesos de globalizaci&oacute;n, de liberalizaci&oacute;n de la econom&iacute;a y de integraci&oacute;n regional han llevado, en diferentes medidas, al progresivo abandono del concepto tradicionalista de soberan&iacute;a, a favor de <i>aproximaciones pragm&aacute;ticas </i>del comercio y de las figuras jur&iacute;dicas que orbitan en torno a &eacute;l.</p>      <p>El arbitraje se ha convertido, entonces, en el m&eacute;todo normal para resolver definitivamente litigios comerciales. La sociedad de comerciantes vive, desde hace ya varios a&ntilde;os, una huida constante de las jurisdicciones nacionales, que los lleva a <i>ventilar </i>sus controversias y disputas ante otros particulares que ellos mismos invisten como sus jueces. Es v&aacute;lido afirmar que el incremento del volumen de los asuntos considerados como materia arbitrable, la generalizada aceptaci&oacute;n del arbitraje en los estados, la armonizaci&oacute;n entre las diferentes <i>teor&iacute;as o planteamientos, </i>de origen europeo y americano, son las principales causas de la <i>generalizaci&oacute;n del arbitraje.</i></p>      <p>Ahora bien, el ambiente marcadamente fecundo del arbitraje comercial hoy permite plantear, dentro del sistema contractual colombiano, una cl&aacute;usula gen&eacute;rica de arbitrabilidad. En otras palabras, es posible erigir al arbitraje como el mecanismo obligatorio de soluci&oacute;n de controversias en el &aacute;mbito contractual.</p>      <p>Ante el desafortunado panorama que se presenta en la jurisdicci&oacute;n, los denominados Mecanismos Alternativos de Soluci&oacute;n de Controversias (MASC) se muestran como una salida apropiada, en tanto al amparo de las normas constitucionales (art. 116), tanto los entes administrativos como los particulares pueden ser investidos como administradores de justicia (Corte Constitucional, 2010, C-014).</p>      <p>Sin embargo, es preciso anotar que los MASC no son, como podr&iacute;a pensarse, mecanismos excluyentes del funcionamiento de los tribunales estatales, por el contrario, se presentan como instrumentos consensuados para la soluci&oacute;n de las diferencias que aportan <i>a la pacificaci&oacute;n social </i>(Fern&aacute;ndez Rozas, 2008).</p>      <p>El arbitraje, entonces, ha de entenderse como un instrumento constitucionalmente v&aacute;lido para tutelar los derechos de los particulares en el interior de un ordenamiento jur&iacute;dico, en tanto act&uacute;e como complemento de los tribunales y jueces (ATJ), pues es voluntariamente acogido por los particulares para poner t&eacute;rmino a sus controversias (Corte Constitucional, 2001, C-098). La justicia arbitral constituye, entonces, una forma de realizaci&oacute;n de la justicia que permite no s&oacute;lo la descongesti&oacute;n del aparato de justicia sino la participaci&oacute;n activa de los particulares en la definici&oacute;n de sus conflictos.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>A su turno, el arbitramento, como m&eacute;todo normal para resolver definitivamente litigios comerciales, se caracteriza porque las soluciones a las controversias poseen un alto grado de especializaci&oacute;n, no s&oacute;lo jur&iacute;dica sino t&eacute;cnica. Precisamente, la justicia arbitral permite que los llamados a resolver las controversias sean especialistas en el asunto controvertido, de manera que el conocimiento de &eacute;stos garantiza en el arbitraje mayor objetividad para alcanzar la decisi&oacute;n que pondr&aacute; fin a la controversia.</p>      <p>La <i>promoci&oacute;n constitucional </i>y la generalizaci&oacute;n del arbitraje, obviamente, no pretenden desconocer la funci&oacute;n estatal de administrar justicia, de tal forma que &eacute;sta se vea sustituida por los MASC. Por el contrario, se ha de buscar que el empleo de la justicia arbitral no se lleve al extremo de bloquear o afectar de manera desproporcionada la posibilidad de una persona de encontrar una soluci&oacute;n justa a su controversia (Corte Constitucional, 2001, C-061).</p>      <p>Desde esta perspectiva, establecer una cl&aacute;usula general de arbitrabilidad en los asuntos contractuales se muestra como un planteamiento acorde con la generalizaci&oacute;n, nacional e internacional del mecanismo, sino tambi&eacute;n como un elemento que aporta a la descongesti&oacute;n judicial, a partir de los beneficios y caracter&iacute;sticas propias de la figura.</p>      <p>No obstante, el car&aacute;cter eminentemente voluntario del arbitramento es tal vez el m&aacute;s agudo de los inconvenientes de la propuesta. As&iacute; lo ha reconocido, de forma constante y reiterada, la jurisprudencia colombiana al entender que el arbitramento sobreviene de manera inequ&iacute;voca de un acuerdo, libre y voluntario de las partes involucradas. Para la Corte Constitucional (1999, C-163), la habilitaci&oacute;n de los &aacute;rbitros que realizan las partes contratantes es un requisito constitucional imperativo para el acceso a la justicia arbitral; en otras palabras, s&oacute;lo a partir de la suscripci&oacute;n voluntaria de un contrato o negocio jur&iacute;dico (pacto o cl&aacute;usula arbitral) las partes <i>renuncian </i>a la justicia ordinaria y someten sus diferencias al litigio arbitral. Mart&iacute;nez Neira (2010, p. 606-607) expone que es pac&iacute;fica la posici&oacute;n inobjetablemente <i>voluntaria </i>del arbitraje en las Altas Cortes, al punto de fundar la constitucionalidad, aplicaci&oacute;n, eficacia y validez del arbitraje en el <i>principio de voluntariedad </i>(Consejo de Estado, 2002; Corte Constitucional, 1992, C-592; 1995, C-294; 1997, C-347; 1999, C-133; 2001, C-060; 2002, T-121; Corte Suprema de Justicia, 1992, 1997).</p>      <p>De la <i>voluntariedad </i>en menci&oacute;n, la jurisprudencia colombiana ha derivado diferentes consideraciones, tales como el rechazo al desconocimiento unilateral del acuerdo arbitral por alguno de los contratantes o la exigencia de la libre y espont&aacute;nea discusi&oacute;n de &#91;...&#93; <i>todas las decisiones tomadas en desarrollo de este v&iacute;nculo contractual, tienen que ser el resultado de la libre discusi&oacute;n de las partes, y no de la aceptaci&oacute;n de cl&aacute;usulas y condiciones impuestas por la ley o uno de los contratantes</i> (Corte Constitucional, 2001, C-060).</p>      <p>Contrasta con la rigurosa postura de la jurisprudencia colombiana la <i>progresista </i>posici&oacute;n de la Ley Chilena de las Sociedades por Acciones (Congreso de Chile, 2007, Ley 20.190), que establece la obligaci&oacute;n de acudir al arbitraje para la soluci&oacute;n de cualquier conflicto originado en la aplicaci&oacute;n de dicha norma (Reyes Villamizar, 2010 b). De manera textual la disposici&oacute;n chilena reza:</p>      <blockquote>     <p><b>Art&iacute;culo 441.- </b>Las diferencias que ocurran entre los accionistas, los accionistas y la sociedad o sus administradores o liquidadores, y la sociedad y sus administradores o liquidadores, <b>deber&aacute;n </b>ser resueltas por medio de arbitraje &#91;...&#93; (La negrilla no es del texto)<a name="9"></a><a href="#9a"><sup>9</sup></a>.</p> </blockquote>      <p>El car&aacute;cter obligatorio que la norma en cita le otorga al arbitraje es, sin lugar a dudas, novedoso. No s&oacute;lo porque establece que la justicia arbitral ser&aacute; el <i>juez natural </i>para la totalidad de las controversias que surjan en ese contexto societario, sino que, tambi&eacute;n, la norma niega la posibilidad de que los socios de la sociedad acuerden no acudir al arbitraje. Es evidente pues que la normatividad chilena que favoreci&oacute; el arbitramento en los asuntos societarios (de la Sociedades por Acciones) tambi&eacute;n relativiz&oacute; el car&aacute;cter voluntario de la figura.</p>      <p>En conclusi&oacute;n, la cl&aacute;usula general de arbitrabilidad, en asuntos concernientes a la Sociedad por Acciones Chilena, se aparta de la tradicional concepci&oacute;n orientada a que la justicia arbitral es el resultado de un pacto de libre discusi&oacute;n y aut&oacute;noma aceptaci&oacute;n por las personas concernidas. Lo anterior pues ya no es necesaria la configuraci&oacute;n, libre y directa de un pacto arbitral o cl&aacute;usula compromisoria y, en segundo t&eacute;rmino, pues se niega la posibilidad de que las partes acuerden el sometimiento de la diferencia a la justicia ordinaria.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En el ordenamiento jur&iacute;dico colombiano, ni las disposiciones ni la jurisprudencia han sido tan <i>abiertas y claras </i>en propugnar la arbitrabilidad como regla general en los asuntos contractuales. En este sentido, la marcada concepci&oacute;n de voluntariedad de las Altas Cortes colombianas rechazar&iacute;an <i>de plano </i>la implementaci&oacute;n de una disposici&oacute;n similar a la incorporada en la Ley Chilena de la Sociedad por Acciones.</p>      <p>A modo de ejemplo es posible destacar que la Ley 963 de 2005, que regula los contratos de estabilidad jur&iacute;dica en Colombia, incorporaba de manera inicial una disposici&oacute;n mediante la cual se consideraba que el arbitraje era el mecanismo de soluci&oacute;n de controversias obligatorio para la materia. A pesar de que en su tr&aacute;nsito legislativo la disposici&oacute;n fue modificada, la Corte Constitucional (2006, C-961) no duda en pronunciarse sobre el particular afirmando que</p>      <blockquote>     <p>El procedimiento legislativo que condujo a la expedici&oacute;n de la Ley 963 de 2005 as&iacute; lo demuestra, pues en un principio se propuso, imperativamente, la inclusi&oacute;n de la cl&aacute;usula compromisoria a fin de que cualquier conflicto que surgiera se sometiera al tribunal de arbitramento. M&aacute;s adelante, sin embargo, &quot;se estableci&oacute; que la decisi&oacute;n de pactar una cl&aacute;usula compromisoria fuera de com&uacute;n acuerdo entre las partes, <b>y de esta manera se super&oacute; la eventual inconstitucionalidad de este art&iacute;culo, por cuanto la Corte Constitucional ha declarado inconstitucionales cl&aacute;usulas compromisorias de car&aacute;cter obligatorio&quot;. </b>El legislador, pues, <b>descart&oacute; la obligatoriedad del arbitramento y conserv&oacute; el principio de voluntariedad que les permite a las partes del contrato de estabilidad jur&iacute;dica decidir libremente si habilitan o no los &aacute;rbitros, </b>pero en caso de optar por la convocatoria del tribunal tendr&aacute;n que someterse a la regulaci&oacute;n legal, conforme a la cual el tribunal debe ser nacional y regirse por leyes colombianas. (La negrilla no es del texto).</p> </blockquote>      <p>No obstante, es posible evidenciar que se han presentado avances o <i>&quot;pasos&quot; </i>hacia la arbitrabilidad, curiosamente, tambi&eacute;n en la m&aacute;s reciente incorporaci&oacute;n normativa al ordenamiento societario, esto es, en la normatividad relativa a la Sociedad por Acciones Simplificada (SAS).</p>  <font size="3">     <br>    <p><b>IV. LA ARBITRABILIDAD DE LA IMPUGNACI&Oacute;N DE LAS DECISIONES DE ASAMBLEA</b>: UN PASO HACIA LA GENERALIZACI&Oacute;N</p></font>      <p>Hasta la expedici&oacute;n de la Ley 1258 de 2008, por medio de la cual se crea la Sociedad por Acciones Simplificada, era ya cl&aacute;sica la disposici&oacute;n existente en el ordenamiento colombiano de prohibir que la acci&oacute;n de impugnaci&oacute;n de decisiones de Asamblea o Junta se ventilara en el escenario arbitral. El art&iacute;culo 194 del C&oacute;digo de Comercio, aplicable a las <i>sociedades tradicionales</i><a name="10"></a><a href="#10a"><sup>10</sup></a>, dispone que las acciones de impugnaci&oacute;n se intentaran ante los jueces, aunque se haya pactado cl&aacute;usula compromisoria.</p>      <p>La radical orientaci&oacute;n del citado art&iacute;culo 194 nos lleva a concluir que, en un primer momento, el legislador colombiano erige a la categor&iacute;a de <i>no arbitrable, </i>o mejor, como elemento de <i>orden p&uacute;blico, </i>a las decisiones adoptadas en Asamblea o Junta, en tanto no las considera un asunto de naturaleza <i>transigible </i>(o de libre disposici&oacute;n), raz&oacute;n por la cual es improcedente su impugnaci&oacute;n en sede arbitral.</p>      <p>Al respecto, la Corte Constitucional (2008, C-378) al examinar la exequibilidad de la norma revisa, como primera medida, las normas relativas a las solemnidades, funciones y requisitos propios de la convocatoria, conformaci&oacute;n y toma de decisiones en las reuniones de asambleas o juntas. Expresa la Corte que la inobservancia de tales exigencias conlleva la ineficacia, la nulidad relativa, la nulidad absoluta, o la inoponibilidad de las actuaciones o decisiones all&iacute; adoptadas.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>A partir de lo anterior concluye ese tribunal (Corte Constitucional, 2008, C-378) que corresponde al legislador determinar los asuntos que corresponden al orden p&uacute;blico. Igualmente, explica que, en &uacute;ltimas, la</p>      <blockquote>     <p>previsi&oacute;n legal se encamina a proteger objetivos tales como la garant&iacute;a de igual acceso a la administraci&oacute;n de justicia de los ciudadanos y las ciudadanas quienes tienen el derecho de controvertir la validez y legitimidad de decisiones societarias, lo que redunda en beneficio de aquellas personas que no cuentan con los recursos suficientes para convocar onerosos tribunales de arbitramento.</p> </blockquote>      <p>En conclusi&oacute;n, la Corte declara que la norma se ajusta a los preceptos constitucionales, afirmando que debido a la importancia que tienen en la <i>vida social </i>las decisiones de asamblea, es evidente la existencia de un inter&eacute;s p&uacute;blico relevante detr&aacute;s del precepto, que permite garantizar el acceso a la justicia para aquellas personas que no cuentan con los recursos econ&oacute;micos suficientes para costear los gastos que implica la convocatoria de un tribunal de arbitramento.</p>      <p>Es clara la posici&oacute;n negativa ante la arbitrabilidad de las controversias de impugnaci&oacute;n de decisiones de cuerpos colegiados en el entorno societario, fundada &eacute;sta en la existencia de elementos de orden p&uacute;blico que han de ser protegidos a trav&eacute;s de la sustracci&oacute;n de &eacute;stos de la materia arbitrable.</p>      <p>En contraste, el art&iacute;culo 40 de la Ley 1258 de 2008 realiza un tr&aacute;nsito de una negativa rotunda sobre la arbitrabilidad de controversias frente a las acciones de impugnaci&oacute;n de decisiones adoptadas en asamblea general o junta directiva, a un reconocimiento pleno de la arbitrabilidad de las mismas, ubic&aacute;ndose en el extremo de sustraer de la justicia ordinaria, esto es, de los ATJ, dichas controversias, para abrir campo, en primer lugar, a la justicia arbitral y, a falta de pacto expreso en los estatutos, de manera supletiva radicar dicha competencia en una autoridad administrativa, investida de facultades jurisdiccionales, como la Superintendencia de Sociedades (Reyes Villamizar, 2010a, p. 210).</p>      <p>La posici&oacute;n del legislador, a partir de la Ley 1258 de 2008, cambia radicalmente, en tanto <i>abandona </i>la tesis seg&uacute;n la cual las decisiones de asamblea o junta hacen parte del <i>orden p&uacute;blico, </i>para acoger una nueva perspectiva y aceptar que las impugnaciones de decisiones de asamblea constituyen materia arbitrable. No obstante, la innovaci&oacute;n del legislador no se queda all&iacute;, sino que con la Ley 1258 el legislador <i>da un paso m&aacute;s </i>relegando del conocimiento de las acciones de impugnaci&oacute;n de decisiones de asamblea a los ATJ, y radicando dicha competencia de manera exclusiva en los AEJ.</p>      <p>En principio, se podr&iacute;a pensar que al ser sometido a examen de constitucionalidad el art&iacute;culo 40 de la Ley 1258 de 2008 deber&iacute;a ser expulsado del ordenamiento jur&iacute;dico, con base en argumentos semejantes a los que determinaron la exequibilidad del art&iacute;culo 194 del C. de Co. No obstante, la Corte Constitucional (2010, C-014) decidi&oacute; que la norma de la Ley SAS tambi&eacute;n se muestra acorde con la Constituci&oacute;n.</p>      <p>En este caso, la Corte Constitucional (2010, C-014), en primer lugar, advierte que el legislador posee un amplio margen de configuraci&oacute;n procesal, que se encuentra &uacute;nicamente limitado por las disposiciones constitucionales relativas a los derechos fundamentales. As&iacute; las cosas, ante las cambiantes circunstancias sociales, econ&oacute;micas y pol&iacute;ticas, y en aras de lograr un objetivo superior, el legislador est&aacute; en capacidad de establecer <i>caminos jur&iacute;dicos distintos </i>para la soluci&oacute;n de los conflictos y controversias que puedan presentarse en la vida social. Pues, como se mencion&oacute; con anterioridad, tal facultad se encuentra amparada en el art&iacute;culo 116 Superior, que permite delegar la funci&oacute;n judicial en autoridades administrativas o investir a particulares de manera transitoria.</p>      <p>A su turno, explica que le compete, tambi&eacute;n al legislador, determinar los criterios generales o se&ntilde;alar los asuntos espec&iacute;ficos que pueden someterse a la justicia arbitral. Los l&iacute;mites del legislador en la configuraci&oacute;n material del arbitramento se ubican en la relevancia constitucional de algunos asuntos, tales como: 1) el estado civil, 2) los derechos m&iacute;nimos de los trabajadores, 3) los derechos de los incapaces, entre otros (Corte Constitucional, 1995, C-294; 1997, C-242; 2000, C-330).</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>De esta forma, la Corte Constitucional (2010, C-014) decide la exequibilidad de la norma, permitiendo que tanto el art&iacute;culo 194 del C de Co como el art&iacute;culo 40 de la Ley 1258 coexistan en el mismo ordenamiento jur&iacute;dico aunque su contenido sea abiertamente contrario. En palabras de la Corte:</p>      <blockquote>     <p>&#91;...&#93; es perfectamente posible que el Legislador considere que dicha materia &#91;refiri&eacute;ndose a la impugnaci&oacute;n de decisiones de asamblea&#93;, del &aacute;mbito de las relaciones comerciales, deje de ser considerada asunto de orden p&uacute;blico y se permita discutir y resolver en el &aacute;mbito de la autonom&iacute;a de la voluntad y los MASC, de pactarse en los estatutos de las SAS.</p> </blockquote>      <p>De igual forma, examina las diferencias axiol&oacute;gicas y normativas existentes entre las sociedades tradicionales y la SAS, y concluye que esta &uacute;ltima, la SAS, responde a un paradigma conceptual diferente <i>inspirado en la </i><b><i>flexibilidad, </i></b><i>el &eacute;nfasis en la </i><b><i>voluntad de los accionistas </i></b><i>para darse sus reglas de funcionamiento, la </i><b><i>agilidad en los procedimientos, </i></b><i>y la deferencia a las </i><b><i>decisiones estatutarias </i></b><i>en preferencia a las previsiones legales. </i>(La negrilla no es del texto). Las diferencias estructurales entre las sociedades justifican, para la Corte, el trato especial respecto de la procedencia del arbitramento.</p>      <p>Ahora bien, la Corte Constitucional (2010, C-014), adicionalmente, defiende la existencia de la figura arbitral al afirmar que es una <i>forma constitucionalmente v&aacute;lida de ejercer jurisdicci&oacute;n, </i>en la medida que su desarrollo se realice en el marco de la ley. As&iacute; pues, el arbitramento <i>es administraci&oacute;n de justicia, </i>y una norma que disponga la posibilidad de acudir a &eacute;l, m&aacute;s que restringir el derecho de acceso a la administraci&oacute;n de justicia, lo realiza.</p>      <p>A partir de esta sentencia se puede extractar que la posici&oacute;n de la Corte se ha mostrado m&aacute;s favorable al arbitraje, en tanto ha ampliado el abanico de materias susceptibles de arbitraje, &quot;desligando&quot; la impugnaci&oacute;n de decisiones de asamblea de la noci&oacute;n, indeterminada en muchos aspectos, de <i>orden p&uacute;blico. </i>As&iacute; mismo, defiende al arbitraje como un mecanismo de administraci&oacute;n de justicia (Corte Constitucional, 2010, C-014). La ampliaci&oacute;n de las materias arbitrables <i>(o transigibles) </i>constituye, sin lugar a dudas, un paso adelante en el camino de la generalizaci&oacute;n del arbitraje en el sistema contractual.</p>      <p>No obstante el adelanto conceptual de la Ley 1258, la sentencia en comento contiene, todav&iacute;a, algunos elementos <i>desfavorables </i>a la tendencia propuesta. En particular, permanece la idea que el arbitraje es un mecanismo excepcional, que &uacute;nicamente procede previa habilitaci&oacute;n de las partes, y por tanto considera inconstitucionales las disposiciones que obliguen a acudir al mecanismo.</p>      <p>Como se mencion&oacute; con anterioridad, la concepci&oacute;n de voluntariedad de la Corte Constitucional colombiana no encontrar&iacute;a exequible la implementaci&oacute;n de una disposici&oacute;n como la incluida en la Ley Chilena de la Sociedad por Acciones. En este caso, se podr&iacute;an articular las dos posiciones, planteando, por ejemplo, que el arbitraje sea la regla general en la soluci&oacute;n de controversias contractuales, admitiendo, en todo caso, un pacto en contrario, esto es, un acuerdo de las partes que sustraiga de la justicia arbitral el asunto.</p>      <p>Ahora bien, para la implementaci&oacute;n de una regla de generalidad del arbitraje en el sistema contractual colombiano<a name="11"></a><a href="#11a"><sup>11</sup></a> es preciso tener en cuenta algunos elementos adicionales:</p>  <ol>     <li>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p> La todav&iacute;a escasa infraestructura de Centros de Arbitraje en Colombia. Es evidente que los centros de arbitraje habilitados se encuentran en las principales ciudades, m&aacute;s en ning&uacute;n momento alcanzan a tener una cobertura m&aacute;s o menos ampl&iacute;a del territorio nacional. En este sentido, el Sistema de Informaci&oacute;n de la Conciliaci&oacute;n del Ministerio del Interior y de Justicia reporta, al 26 de agosto de los corrientes, un total de 130 centros autorizados para prestar servicios de arbitraje en todo el pa&iacute;s, de los cuales 41 (32%) se encuentran en Bogot&aacute;, D.C.</p></li>      <li>    <p> La relativa ignorancia de los usuarios y de los operadores jur&iacute;dicos en relaci&oacute;n con las espec&iacute;ficas normas procesales propias del arbitraje. En este sentido, es preciso un proceso de sensibilizaci&oacute;n y capacitaci&oacute;n sobre el particular a las partes intervinientes.</p></li>      <li>    <p> Estos inconvenientes iniciales pueden ser superables pensando en la implementaci&oacute;n gradual de esta propuesta acad&eacute;mica, a partir de <i>planes pilotos o de efectos parciales, </i>en el &aacute;mbito territorial y sustancial o material. Es as&iacute; como, en principio, la cl&aacute;usula de arbitrabilidad general podr&iacute;a aplicarse en las ciudades capitales y para sectores o materias espec&iacute;ficos (por ejemplo, las relacionadas con los contratos con el sector financiero).</p></li>      <li>    <p> Ahora bien, a su turno, la generalizaci&oacute;n del arbitraje propicia la penetraci&oacute;n de los medios electr&oacute;nicos, creando escenarios para que, a partir del principio de equivalencia funcional, los actos del procedimiento &quot;fluyan&quot; por canales digitales.</p></li>     </ol>      <p>De lo anterior es v&aacute;lido concluir que el incremento del volumen de los asuntos considerados como materia arbitrable, la generalizada aceptaci&oacute;n del arbitraje en los estados, la necesidad de descongestionar los sistemas judiciales y la especialidad de las decisiones que se adoptan son los principales elementos que favorecen la <i>generalizaci&oacute;n del arbitraje. </i>As&iacute; mismo, la eventual posibilidad de que el acuerdo de voluntades sustraiga la diferencia de la justicia arbitral, una implementaci&oacute;n territorial y material gradual, y la facilidad, velocidad y fiabilidad en el empleo de los medios electr&oacute;nicos, son aspectos que se deben tener en cuenta en el estudio de la propuesta acad&eacute;mica que se plantea.</p>      <p>Es pertinente aclarar, en todo caso, que la propuesta de incorporar el arbitraje como la regla general de soluci&oacute;n de controversias en el sistema contractual colombiano no pretende, como bien lo critica Mantilla Serrano (2010), volver a los &aacute;rbitros y al procedimiento arbitral un calco de los jueces y de la pr&aacute;ctica judicial actual. Es as&iacute; como el procedimiento arbitral no es un simple instrumento de descongesti&oacute;n judicial.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La propuesta planteada busca, a partir de la naturaleza, los beneficios inherentes de la figura arbitral y su generalizaci&oacute;n al sistema contractual, propiciar escenarios de &quot;efectividad&quot; de las normas y de los acuerdos de derecho privado, que faciliten el comercio nacional e internacional, as&iacute; como fomentar la inversi&oacute;n extrajera, de tal suerte que las debilidades del sistema para hacer cumplir las obligaciones de los contratos no se conviertan en barreras jur&iacute;dicas de entrada a los negocios internacionales.</p>  <font size="3">     <br>    <p><b>CONCLUSIONES</b></p></font>      <p>Las cifras de efectividad de la justicia, as&iacute; como el volumen de la congesti&oacute;n judicial, exigen del Estado colombiano la implementaci&oacute;n de medidas de <i>desjudicializaci&oacute;n de los conflictos, </i>dentro de las cuales la promoci&oacute;n de mecanismos alternativos de soluci&oacute;n de conflictos, como el arbitraje y la amigable composici&oacute;n, han jugado un papel especial y determinante.</p>      <p>El escenario contempor&aacute;neo evidencia un apoyo creciente y generalizado al arbitraje como administrador de justicia propio de los asuntos contractuales, desde la perspectiva de la aceptaci&oacute;n de los instrumentos internacionales, tales como la Convenci&oacute;n de Nueva York, sobre el Reconocimiento y Ejecuci&oacute;n de Laudos Arb&iacute;trales Extranjeros y la Ley Modelo de Arbitraje de UNCITRAL (o CNUDMI), as&iacute; como desde el distanciamiento en Am&eacute;rica Latina de las doctrinas tradicionales de la soberan&iacute;a estatal.</p>      <p>En Colombia, la Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica en su art&iacute;culo 116 distingue a los Administradores <i>Tradicionales </i>de Justicia &#91;ATJ&#93; de los Administradores <i>Excepcionales </i>de Justicia &#91;AEJ&#93;. Dentro de estos &uacute;ltimos podemos ubicar a: I) las autoridades administrativas y II) los particulares.</p>      <p>En esta corriente de pensamiento, los particulares pueden ser AEJ, como conciliadores o &aacute;rbitros, en forma transitoria, previa habilitaci&oacute;n por las partes y en los t&eacute;rminos que determine la ley. Sobra decir que en materias o asuntos que sean transables o que constituyan materia arbitrable.</p>      <p>La Corte Constitucional ha reiterado que el arbitraje tiene fundamentos constitucionales adicionales al citado art&iacute;culo 116 Superior; en particular se&ntilde;ala, entre otras, que el arbitraje I) contribuye con la descongesti&oacute;n, eficacia, celeridad y efectividad del aparato estatal de administraci&oacute;n de justicia, II) proporciona a los ciudadanos una opci&oacute;n voluntaria de tomar parte activa en la resoluci&oacute;n de sus propios conflictos, materializando as&iacute; el r&eacute;gimen democr&aacute;tico y participativo de la Constituci&oacute;n.</p>      <p>La perspectiva moderna permite pensar en establecer en el sistema jur&iacute;dico colombiano una cl&aacute;usula general de arbitrabilidad en los asuntos contractuales, que se muestra como un planteamiento acorde con el crecimiento, nacional e internacional, del mecanismo, sino tambi&eacute;n como un elemento que aporta a la descongesti&oacute;n judicial.</p>      <p>El car&aacute;cter eminentemente voluntario del arbitramento es tal vez el m&aacute;s agudo de los inconvenientes de la propuesta. No obstante, es preciso destacar que la Ley Chilena de la Sociedad por Acciones &#91;Ley 20.190 de 2007&#93; establece la obligaci&oacute;n de acudir al arbitraje para la soluci&oacute;n de cualquier conflicto originado en la aplicaci&oacute;n de dicha norma.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En Colombia, a manera de ejemplo, se encuentra la posibilidad de impugnar las decisiones de cuerpos colegiados societarios a trav&eacute;s de la justicia arbitral. En principio, la radical orientaci&oacute;n del art&iacute;culo 194 nos lleva a concluir que, en este primer momento, el legislador colombiano erige como categor&iacute;a <i>no arbitrable, </i>o mejor, como elemento de <i>orden p&uacute;blico, </i>las decisiones adoptadas en Asamblea o Junta, en tanto no las considera un asunto de naturaleza <i>transigible </i>(o de libre disposici&oacute;n), raz&oacute;n por la cual es improcedente su impugnaci&oacute;n en sede arbitral.</p>      <p>En contraste con lo anterior, el art&iacute;culo 40 de la Ley 1258 se ubica en el extremo de sustraer de la justicia ordinaria dichas controversias, para abrir campo, en primer lugar, a la justicia arbitral y, a falta de pacto expreso en los estatutos, de manera supletiva radicar dicha competencia en una autoridad administrativa, investida de facultades jurisdiccionales, como la Superintendencia de Sociedades.</p>      <p>El estudio de constitucionalidad del art&iacute;culo 40 de la Ley 1258 advierte que el legislador posee un amplio margen de configuraci&oacute;n procesal, que se encuentra &uacute;nicamente limitado por las disposiciones constitucionales relativas a los derechos fundamentales. As&iacute; las cosas, ante las cambiantes circunstancias sociales, econ&oacute;micas y pol&iacute;ticas, y en aras de lograr un objetivo superior, el legislador est&aacute; en capacidad de establecer <i>caminos jur&iacute;dicos distintos </i>para la soluci&oacute;n de los conflictos y controversias que puedan presentarse en la vida social.</p>      <p>A partir de la Sentencia C-014 (Corte Constitucional, 2010) se puede extractar que la posici&oacute;n de la Corte se ha mostrado m&aacute;s favorable al arbitraje, en tanto ha ampliado el abanico de materias susceptibles de arbitraje, &quot;desligando&quot; la impugnaci&oacute;n de decisiones de asamblea de la noci&oacute;n, indeterminada en muchos aspectos, de <i>orden p&uacute;blico. </i>As&iacute; mismo, defiende al arbitraje como un mecanismo de administraci&oacute;n de justicia.</p>      <p>No obstante lo anterior, el adelanto conceptual de la Ley 1258 de 2008, el Tribunal Constitucional manifiesta, todav&iacute;a, algunos elementos <i>desfavorables </i>a la tendencia propuesta. En particular, permanece la idea de que el arbitraje es un mecanismo excepcional, que &uacute;nicamente procede previa habilitaci&oacute;n de las partes, y por tanto considera inconstitucionales las disposiciones que obliguen a acudir al mecanismo.</p>      <p>La concepci&oacute;n de voluntariedad de la Corte Constitucional colombiana no encontrar&iacute;a exequible la implementaci&oacute;n de una disposici&oacute;n como la incluida en la Ley Chilena de la Sociedad por Acciones. En este caso, se podr&iacute;an articular estas posiciones, planteando, por ejemplo, que el arbitraje sea la regla general en soluci&oacute;n de controversias contractuales, admitiendo, en todo caso, un pacto en contrario, esto es, un acuerdo de las partes que sustraiga de la justicia arbitral el asunto.</p>      <p>De lo anterior es v&aacute;lido concluir que el incremento del volumen de los asuntos considerados como materia arbitrable, la generalizada aceptaci&oacute;n del arbitraje en los estados, la necesidad de descongestionar los sistemas judiciales y la especialidad de las decisiones que se adoptan son los principales elementos que favorecen la <i>generalizaci&oacute;n del arbitraje. </i>As&iacute; mismo, la eventual posibilidad de que el acuerdo de voluntades sustraiga la diferencia de la justicia arbitral, una implementaci&oacute;n territorial y material gradual, y la facilidad, velocidad y fiabilidad en el empleo de los medios electr&oacute;nicos, son aspectos que se deben tener en cuenta en el estudio que se plantea.</p>      <p>La propuesta busca, a partir de la naturaleza y los beneficios inherentes de la figura, su generalizaci&oacute;n al sistema contractual colombiano, para propiciar escenarios de <i>efectividad </i>de las normas y los acuerdos de derecho privado, que faciliten el comercio nacional e internacional y fomenten la inversi&oacute;n extrajera, de tal suerte que las debilidades o dificultades del sistema para hacer cumplir las obligaciones de los contratos no se conviertan en barreras jur&iacute;dicas de entrada a los negocios internacionales y, por esta v&iacute;a, a la inversi&oacute;n extranjera directa.</p>  <hr>      <p><sup><a name="1a"></a><a href="#1">1</a></sup> Seg&uacute;n la Cepal (2008), al considerar los pa&iacute;ses en forma individual se observa que Argentina, Brasil, Chile, Colombia y M&eacute;xico concentran el 80% de las corrientes de IED de la regi&oacute;n. As&iacute; mismo, el informe expresa que las corrientes de IED hacia Am&eacute;rica del Sur ascendieron a 89.862 millones de d&oacute;lares, lo que equivale a un aumento del 24% con respecto a 2007. Finalmente, Argentina, Brasil, Chile y Colombia fueron los pa&iacute;ses que estuvieron a la cabeza de este aumento de inversi&oacute;n. Vid. Ministerio de Comercio Exterior (2009, 2010).</p>      <p><sup><a name="2a"></a><a href="#2">2</a></sup> Seg&uacute;n las declaraciones del ministro de Comercio, Industria y Turismo, en el marco del Foro Econ&oacute;mico Mundial sobre Am&eacute;rica Latina celebrado en Cartagena en 2010, la Inversi&oacute;n Extranjera Directa en Colombia llegar&iacute;a este a&ntilde;o a 10.000 millones de d&oacute;lares. En 2009 fue de 7.500 millones de d&oacute;lares (PORTAFOLIO, 2010). De igual forma, el citado ministro explic&oacute; que Colombia ocupa el cuarto lugar en montos de IED en Am&eacute;rica Latina seg&uacute;n el <i>World Investment Report 2009 </i>(WIR 2009), que todos los a&ntilde;os prepara la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo, UNCTAD. Ministerio de Comercio Exterior (2009). Finalmente, es preciso mencionar que en 2008 en Colombia la IED super&oacute; los montos hist&oacute;ricos, ascendiendo a 10.564 millones de d&oacute;lares, lo que signific&oacute; un crecimiento de 16,7 millones de d&oacute;lares. Ministerio de Comercio Exterior (2010).</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><sup><a name="3a"></a><a href="#3">3</a></sup> El 4 de agosto de 2010 la prensa colombiana registr&oacute; la decisi&oacute;n del Consejo Superior de la Judicatura de crear 8 juzgados civiles del circuito, 20 civiles municipales y una sala civil de descongesti&oacute;n en el Tribunal de Cundinamarca, as&iacute; como 3 despachos comisorios. En el segundo semestre de 2010 el Consejo Superior de la Judicatura espera reducir 25.000 procesos ejecutivos represados (El <i>Pa&iacute;s, </i>2010). A su turno, la expedici&oacute;n de la Ley 1285 de 2009 tambi&eacute;n se erige como un esfuerzo en el proceso de descongesti&oacute;n de la justicia. Dentro de las medidas adoptadas se cuenta la creaci&oacute;n del Plan Nacional de Descongesti&oacute;n para la Justicia, la adopci&oacute;n de la oralidad en la mayor&iacute;a de los procesos, el cobro de un arancel para financiar los proyectos de descongesti&oacute;n judicial y la instauraci&oacute;n de los juzgados de peque&ntilde;as causas y competencia m&uacute;ltiple (Congreso de Colombia, 2009).</p>      <p><sup><a name="4a"></a><a href="#4">4</a></sup> OCDE es una organizaci&oacute;n de cooperaci&oacute;n internacional, cuyo objetivo es coordinar las pol&iacute;ticas econ&oacute;micas y sociales de los pa&iacute;ses miembros: Canad&aacute;, Estados Unidos, Espa&ntilde;a, Francia, Alemania, Italia, Jap&oacute;n, M&eacute;xico y Chile, entre otros.</p>      <p><sup><a name="5a"></a><a href="#5">5</a></sup> Sin embargo, es preciso mencionar que el mecanismo arbitral, entendido como la resoluci&oacute;n de controversias por particulares, ha existido desde la &eacute;poca del Imperio Romano. En particular, se puede se&ntilde;alar que durante la Edad Media las corporaciones de mercaderes invest&iacute;an a particulares para dirimir conflictos, a lo que se denomin&oacute; &quot;jurisdicci&oacute;n consular&quot; (Talero Rueda, 2008, p. 2; Gal&aacute;n Barrera, 2007, p. 186). Mart&iacute;nez Neira (2010, p. 605) expone, citando a Chulia, que el arbitraje y el derecho societario est&aacute;n &iacute;ntimamente ligados en la historia desde el mismo derecho franc&eacute;s del siglo XVI, que impuso la obligatoriedad del arbitraje mercantil en estas materias, a la luz del Edicto de 1560 del canciller L´Hospital. Lo mismo ocurri&oacute; en Espa&ntilde;a, a partir del C&oacute;digo de Comercio de 1829. A su turno, el autor en comento menciona que las Ordenanzas de Bilbao de 1737 consagraban como obligatoria la inclusi&oacute;n de una cl&aacute;usula compromisoria a partir de la cual se habr&iacute;an de solucionar las &quot;muchas dudas y diferencias&quot; de los socios.</p>      <p><sup><a name="6a"></a><a href="#6">6</a></sup> La concepci&oacute;n que se plantea se denomina &quot;mixta&quot;, en tanto recoge los postulados entre las dos teor&iacute;as tradicionales y opuestas. As&iacute; pues, parte de la teor&iacute;a jurisdiccional para afirmar que existe una concesi&oacute;n del Estado para el ejercicio de la funci&oacute;n jurisdiccional de manera temporal, as&iacute; como que son las normas estatales las que determinan los criterios de validez de las cl&aacute;usulas compromisorias. No obstante, sostiene que son las partes, a partir de su autonom&iacute;a de la voluntad privada, las llamadas a dar cabida al arbitramento, as&iacute; como a se&ntilde;alar las caracter&iacute;sticas propias del mismo (Talero Rueda, 2008, pp. 12-16).</p>      <p><sup><a name="7a"></a><a href="#7">7</a></sup>  Otra definici&oacute;n del arbitraje empleada por la Corte Constitucional (1997, C-242): mecanismo jur&iacute;dico en virtud del cual las partes en conflicto deciden someter sus diferencias a la decisi&oacute;n de un tercero, aceptando anticipadamente sujetarse a lo que all&iacute; se adopte.    <br> Desde el punto de vista reglamentario, se destaca la definici&oacute;n incluida en el Estatuto de los mecanismos alternativos de soluci&oacute;n de conflictos: El arbitraje es un mecanismo por medio del cual las partes involucradas en un conflicto de car&aacute;cter transigible defieren su soluci&oacute;n a un tribunal arbitral, el cual queda transitoriamente investido de la facultad de administrar justicia, profiriendo una decisi&oacute;n denominada laudo arbitral (Rep&uacute;blica de Colombia, 1998, Decreto 1818).</p>      <p><sup><a name="8a"></a><a href="#8">8</a></sup> La Doctrina Calvo sostiene que los extranjeros, en tanto no gozan de un trato m&aacute;s favorable que el de los nacionales de un Estado, no pueden gozar de recursos legales o judiciales adicionales. En consecuencia, se incluye una cl&aacute;usula contractual en los contratos estatales mediante la cual la persona extrajera renuncia a someter las controversias derivadas de ese contrato a tribunales internacionales, a tribunales de su pa&iacute;s de origen o a invocar protecci&oacute;n diplom&aacute;tica. As&iacute; las cosas, las controversias que se susciten deben ser resueltas por los tribunales locales al amparo de la legislaci&oacute;n interna, exclusivamente (Tamburini, 2002).</p>      <p><sup><a name="9a"></a><a href="#9">9</a></sup> En este punto cabe anotar que la arbitrabilidad obligatoria de los asuntos societarios de que trata la norma en referencia s&oacute;lo fue incorporada a partir del primer informe de la Comisi&oacute;n de Hacienda en la segunda etapa del tr&aacute;mite constitucional en el Senado de la Rep&uacute;blica de Chile. La primera redacci&oacute;n del art&iacute;culo es del siguiente tenor: Los estatutos sociales determinar&aacute;n si las diferencias que ocurran entre los accionistas en su calidad de tales, entre &eacute;stos y la sociedad o sus administradores o liquidadores, como tales y seg&uacute;n sea el caso, y entre la sociedad y sus administradores o liquidadores, como tales y seg&uacute;n sea el caso, ser&aacute;n resueltas por medio de un arbitraje forzoso o por los tribunales de justicia, pero no podr&aacute; dejarse la elecci&oacute;n de uno u otro, a elecci&oacute;n del demandante (Biblioteca Nacional del Congreso Nacional de Chile, 2007).</p>      <p><sup><a name="10a"></a><a href="#10">10</a></sup> Por sociedades tradicionales se hace referencia a los tipos societarios regulados en el C&oacute;digo de Comercio (Decreto 410 de 1971): I) S. An&oacute;nima, II) S. Colectiva, III) S. en comandita (Simple y por Acciones) y IV) S. Limitada. Esta denominaci&oacute;n se emplea con el fin de contrastar las caracter&iacute;sticas de estas sociedades con los elementos novedosos que la Sociedad por Acciones Simplificada (S.A.S.) ha incorporado al ordenamiento societario colombiano.</p>  <hr>  <font size="3">     <br>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>REFERENCIAS</b></p> </font>      <!-- ref --><p>Biblioteca Nacional del Congreso Nacional de Chile (2007). <i>Historia de la Ley no. 20.190 de 5 de junio. </i>Disponible en: <a href="http://www.bcn.cl/histley/lfs/hdl-20190/HL20190.pdf" target="_blank">http://www.bcn.cl/histley/lfs/hdl-20190/HL20190.pdf</a> &#91;02-09-2010&#93;.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000144&pid=S0121-8697201000020000800001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Comisi&oacute;n Econ&oacute;mica para Am&eacute;rica Latina y el Caribe &#91;Cepal&#93; (2008). <i>La inversi&oacute;n extranjera directa en Am&eacute;rica Latina y el Caribe 2008. </i>Unidad de inversiones y estrategias empresariales de la Divisi&oacute;n de Desarrollo Productivo y Empresarial de la Cepal. Disponible en l&iacute;nea: <a href="http://www. eclac.org/cgi-bin/getProd.asp?xml=/publicaciones/xml/1/36091/P36091. xml&xsl=/ddpe/tpl/p9f.xsl&base=/tpl/top-bottom.xslt" target="_blank">http://www. eclac.org/cgi-bin/getProd.asp?xml=/publicaciones/xml/1/36091/P36091. xml&xsl=/ddpe/tpl/p9f.xsl&base=/tpl/top-bottom.xslt</a> &#91;02-09-2010&#93;.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000145&pid=S0121-8697201000020000800002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Congreso de Colombia (2009). Ley 1285 de 2009. Por medio de la cual se reforma la Ley 270 de 1996 Estatutaria de la Administraci&oacute;n de Justicia. <i>Diario Oficial </i>n&deg; 47.240 de 22 de enero de 2009.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000146&pid=S0121-8697201000020000800003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Congreso de Chile (2007). <i>Ley n&deg; 20.190. </i>Introduce adecuaciones tributarias e institucionales para el fomento de la industria de capital de riesgo y contin&uacute;a el proceso de modernizaci&oacute;n del mercado de capitales. <i>Diario Oficial, </i>5 de junio.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000147&pid=S0121-8697201000020000800004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Consejo de Estado (2002). <i>Consulta n&deg; 1417. </i>Contratos estatales. Oportunidad de la liquidaci&oacute;n unilateral. Posibilidad de liquidaci&oacute;n bilateral dentro del tr&aacute;mite del recurso de reposici&oacute;n contra la liquidaci&oacute;n unilateral. 25 de abril. C.P. Susana Montes de Echeverri.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000148&pid=S0121-8697201000020000800005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Consejo Superior de la Judicatura (2009). <i>Informe al Congreso 2008-2009. </i>Cap&iacute;tulo III. Eficiencia en la Justicia. Gesti&oacute;n Jurisdiccional. Disponible en: <a href="http://www.ramajudicial.gov.co" target="_blank">http://www.ramajudicial.gov.co</a>.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000149&pid=S0121-8697201000020000800006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Corte Constitucional (1992). <i>Sentencia </i>C-592. M.P. Fabio Mor&oacute;n D&iacute;az.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000150&pid=S0121-8697201000020000800007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Corte Constitucional (1995). <i>Sentencia </i>C-294. M.P. Jorge Arango Mej&iacute;a.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000151&pid=S0121-8697201000020000800008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Corte Constitucional (1997). <i>Sentencia </i>C-242. M.P. Hernando Herrera Vergara.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000152&pid=S0121-8697201000020000800009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Corte Constitucional (1997). <i>Sentencia </i>C-347. M.P. Jorge Arango Mej&iacute;a.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000153&pid=S0121-8697201000020000800010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Corte Constitucional (1999). <i>Sentencia </i>C-133. M.P. Carlos Gaviria D&iacute;az.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000154&pid=S0121-8697201000020000800011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Corte Constitucional (1999). <i>Sentencia </i>C-163. M.P. Alejandro Mart&iacute;nez Caballero.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000155&pid=S0121-8697201000020000800012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Corte Constitucional (2000). <i>Sentencia </i>C-1436. M.P. Alfredo Beltr&aacute;n Sierra.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000156&pid=S0121-8697201000020000800013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Corte Constitucional (2000). <i>Sentencia </i>C-330. M.P. Carlos Gaviria D&iacute;az.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000157&pid=S0121-8697201000020000800014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Corte Constitucional (2001). <i>Sentencia </i>C-060. M.P. Carlos Gaviria D&iacute;az.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000158&pid=S0121-8697201000020000800015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Corte Constitucional (2001). <i>Sentencia </i>C-098. M.P. Martha Victoria S&aacute;chica M&eacute;ndez.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000159&pid=S0121-8697201000020000800016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Corte Constitucional (2002). <i>Sentencia </i>T-121. M.P. Jaime C&oacute;rdoba Trivi&ntilde;o. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000160&pid=S0121-8697201000020000800017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Corte Constitucional (2006). <i>Sentencia </i>C-961. M.P. Rodrigo Escobar Gil. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000161&pid=S0121-8697201000020000800018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Corte Constitucional (2008). <i>Sentencia </i>C-378. M.P. Humberto Antonio Sierra Porto.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000162&pid=S0121-8697201000020000800019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Corte Constitucional (2008). <i>Sentencia </i>C-713. M.P. Clara In&eacute;s Vargas Hern&aacute;ndez.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000163&pid=S0121-8697201000020000800020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Corte Constitucional (2010). <i>Sentencia </i>C-014. M.P. Mauricio Gonz&aacute;lez Cuervo.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000164&pid=S0121-8697201000020000800021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Corte Suprema de Justicia (1992). <i>Sentencia. </i>Actor: Transportes Guasca Ltda. 22 de abril. M.P. Eduardo Garc&iacute;a Sarmiento.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000165&pid=S0121-8697201000020000800022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Corte Suprema de Justicia (1997). <i>Sentencia n&deg; 4781. </i>Proceso Distribuidora Diana &amp; C&iacute;a. Ltda. contra Gaseosas de Sucre S.A. 17 de junio. M.P. Carlos Esteban Jaramillo Schloss.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000166&pid=S0121-8697201000020000800023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Da&ntilde;ino, R. (2005). &iquest;Es la seguridad jur&iacute;dica un factor limitativo del crecimiento? <i>I Encuentro Empresarial Iberoamericano &quot;Un Impulso a la Integraci&oacute;n Econ&oacute;mica&quot;. </i>Salamanca (Espa&ntilde;a), 13 y 14 de octubre. Disponible en la p&aacute;gina web del Banco Mundial: <a href="http://siteresources.worldbank.org/INTLAWJUSTICE/214576-1139604306966/20817271/JuridicalSecuritySpanishSalamanca101305.pdf" target="_blank">http://siteresources.worldbank.org/INTLAWJUSTICE/214576-1139604306966/20817271/JuridicalSecuritySpanishSalamanca101305.pdf</a> &#91;02-09-2010&#93;.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000167&pid=S0121-8697201000020000800024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>El Espectador (2010). Judicatura desmiente sindicaciones de Germ&aacute;n Vargas por congesti&oacute;n judicial. Prensa. 15 de enero. Disponible en: <a href="http://www.elespectador.com/articulo182265-judicatura-desmiente-sindicaciones-de-german-vargas-congestion-judicial" target="_blank">http://www.elespectador.com/articulo182265-judicatura-desmiente-sindicaciones-de-german-vargas-congestion-judicial</a> &#91;24.08.2010&#93;.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000168&pid=S0121-8697201000020000800025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>El Pa&iacute;s (2010). Aprueban la creaci&oacute;n de jueces civiles para descongesti&oacute;n judicial. Judicial. Disponible en: <a href="http://www.elpais.com.co/elpais/judicial/noticias/aprueban-creacion-jueces-civiles-para-descongestion-judicial" target="_blank">http://www.elpais.com.co/elpais/judicial/noticias/aprueban-creacion-jueces-civiles-para-descongestion-judicial</a> &#91;02-09-2010&#93;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000169&pid=S0121-8697201000020000800026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Fern&aacute;ndez Rozas, J. C. (2008). <i>Tratado del arbitraje comercial en Am&eacute;rica Latina. </i>Madrid: Iustel.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000170&pid=S0121-8697201000020000800027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Fern&aacute;ndez Rozas, J. C. (2009). Am&eacute;rica Latina y el arbitraje de inversiones: &iquest;matrimonio de amor o matrimonio de conveniencia? <i>Revista de la Corte Espa&ntilde;ola de Arbitraje, </i>XXIV, pp, 13-37.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000171&pid=S0121-8697201000020000800028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Gal&aacute;n Barrera, D. R. (2007). El arbitraje comercial internacional en Am&eacute;rica Latina. Revista <i>Precedente. </i>Universidad ICESI. Disponible en: <a href="https://bibliotecadigital.icesi.edu.co/biblioteca_digital/bitstream/item/2188/1/08.pdf" target="_blank">https://bibliotecadigital.icesi.edu.co/biblioteca_digital/bitstream/item/2188/1/08.pdf</a> &#91;02-09-2010&#93;.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000172&pid=S0121-8697201000020000800029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>G&oacute;mez-Palacio, I. (2006). Arbitraje comercial internacional: dos culturas en estado de noviazgo y posible matrimonio de conveniencia. <i>Revista Jur&iacute;dica, </i>n&deg; 36, Universidad Iberoamericana, A.C. M&eacute;xico. Disponible en: <a href="http://www.g-pasoc.com/Arbitraje%20Com.%20Int.%20edo.%20de%20noviazgo.pdf" target="_blank">http://www.g-pasoc.com/Arbitraje%20Com.%20Int.%20edo.%20de%20noviazgo.pdf</a> &#91;02-09-2010&#93;.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000173&pid=S0121-8697201000020000800030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Mart&iacute;nez Neira, N. H. (2010). <i>C&aacute;tedra de Derecho Contractual Societario. Regulaci&oacute;n comercial y burs&aacute;til de los actos y contratos societarios. </i>Bogot&aacute;, D.C., Buenos Aires (Argentina): Abeledo Perrot.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000174&pid=S0121-8697201000020000800031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Mantilla Serrano, F. (2010). La defensa del arbitramento: dos casos y una misma paradoja. <i>Peri&oacute;dico &Aacute;mbito Jur&iacute;dico, </i>edici&oacute;n del 26 de julio al 8 de agosto.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000175&pid=S0121-8697201000020000800032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Ministerio de Comercio Exterior (2010). Colombia, con el mayor cuarto   monto de inversi&oacute;n extranjera directa en Am&eacute;rica Latina. Nota de prensa. Conferencia   de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo, UNCTAD. Disponible en: <a href="http://www.mincomercio.gov.co/econtent/verimp.asp?id=7753& IdCompany=1">http://www.mincomercio.gov.co/econtent/verimp.asp?id=7753&amp;IdCompany=1</a> &#91;02-09-2010&#93;.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000176&pid=S0121-8697201000020000800033&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Portafolio (2010). <i>Los  TLC son fuertes generadores de empleo y E.U. est&aacute; en mora de aprobar los pendientes. </i>Econom&iacute;a. Disponible en l&iacute;nea: <a href="http://www.portafolio.com.co/economia/expectativa/inversion-extranjera-directa-llegaria-este-ano-a-10000-millones-de-dolares_7546267-3" target="_blank">http://www.portafolio.com.co/economia/expectativa/inversion-extranjera-directa-llegaria-este-ano-a-10000-millones-de-dolares_7546267-3</a> &#91;02-09-2010&#93;.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000177&pid=S0121-8697201000020000800034&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Rep&uacute;blica de Colombia (1998). <i>Decreto n. 1818. </i>Por medio del cual se expide el Estatuto de los mecanismos alternativos de soluci&oacute;n de conflictos. 7 de septiembre.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000178&pid=S0121-8697201000020000800035&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Reyes Villamizar, F. (2010a). Responsabilidad de los administradores en la sociedad por acciones simplificada. Revista <i>pan&oacute;ptica, </i>a&ntilde;o 3, n&deg; 18, marzo - junio, 208 - 239. Disponible en: <a href="http://www.panoptica.org/2010_18_pdf/18_8.pdf" target="_blank">http://www.panoptica.org/2010_18_pdf/18_8.pdf</a> &#91;07-09-2010&#93;.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000179&pid=S0121-8697201000020000800036&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Reyes Villamizar, F. (2010b). <i>SAS, la sociedad por acciones simplificada. </i>Bogot&aacute; D.C.: Legis.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000180&pid=S0121-8697201000020000800037&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Rodr&iacute;guez Garavito, C. (2006). Las cifras de la justicia. En R. Uprimny, C. Rodr&iacute;guez Garavito y M. G. Villegas. <i>&iquest;Justicia para todos? Sistema judicial, derechos sociales y democracia en Colombia. </i>Bogot&aacute;: Norma.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000181&pid=S0121-8697201000020000800038&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Talero Rueda, S. 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