<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>0121-8697</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Revista de Derecho]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Rev. Derecho]]></abbrev-journal-title>
<issn>0121-8697</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Fundación Universidad del Norte]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S0121-86972011000100004</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[El derecho de consumo: Desde la teoria clasica del contrato hasta los nuevos contratos]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Consumer law: From the classical theory of contract to the new contracts]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Cabrera Peña]]></surname>
<given-names><![CDATA[Karen Isabel]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,Universidad del Norte División de Ciencias Jurídicas y Políticas ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[ ]]></addr-line>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>06</month>
<year>2011</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>06</month>
<year>2011</year>
</pub-date>
<numero>35</numero>
<fpage>55</fpage>
<lpage>95</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0121-86972011000100004&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S0121-86972011000100004&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S0121-86972011000100004&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><abstract abstract-type="short" xml:lang="es"><p><![CDATA[El presente artículo muestra como nuevos cambios en la economía han transformado las estructuras clásicas contractuales, ocasionando la necesidad de constituir nuevas pautas legales que permitan un derecho de contratos bajo premisas de equilibrio económico e igualdad jurídica. De igual forma, presenta una aproximación de la actual situación del derecho de consumo, los avances legales que han surgido al respecto y algunas posibles soluciones para alcanzar los fines de la libertad de empresa y la iniciativa privada, de las partes, al momento de contratar.]]></p></abstract>
<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[This article shows how new economic changes have transformed the traditional contract structure, causing the need to establish new legal guidelines that allow the existence of a contracts law under assumptions of economic equilibrium and legal equality. Moreover, it presents an approximation of the current consumer law, the legal developments that have emerged in this topic, and some possible solutions to achieve the goals of free enterprise and private initiative of the parties, when hiring.]]></p></abstract>
<kwd-group>
<kwd lng="es"><![CDATA[Derecho de consumo]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[principios generales del contrato]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[contratos de adhesión y condiciones uniformes]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[nuevos contratos]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[Consumer protection law]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[general principles of contract]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[contracts or adhesion and uniform conditions]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[new contracts]]></kwd>
</kwd-group>
</article-meta>
</front><body><![CDATA[  <font face="verdana" size="2">     <p align="center"><font size="4"><b>El derecho de consumo</b>    <br>       <b>Desde la teoria clasica del contrato hasta los nuevos contratos*</b></font></p>     <p align="center"><b><font size="3">Consumer law. From the classical theory of contract to the new contracts</font></b></p>     <p>Karen Isabel Cabrera Pe&ntilde;a**    <br>   Universidad del Norte (Colombia)</p>     <p>* Este art&iacute;culo es un avance de investigaci&oacute;n del proyecto &quot;Los deberes y derechos de informaci&oacute;n como un mecanismo de protecci&oacute;n contractual de los usuarios en las actividades financieras&quot;, adscrito a la l&iacute;nea de investigaci&oacute;n &quot;Asuntos civiles y comerciales&quot; del Grupo de Investigaci&oacute;n en Derecho y Ciencia Pol&iacute;tica &mdash; GIDECP&mdash; de la Universidad del Norte, Categor&iacute;a A1, seg&uacute;n convocatoria de Colciencias a&ntilde;o 2010.</p>     <p>**Abogada de la Universidad del Norte, asistente de investigaciones de la Divisi&oacute;n de Ciencias Jur&iacute;dicas y Pol&iacute;ticas de la misma universidad, joven investigadora de Colciencias por la Beca Virginia Guti&eacute;rrez de Pineda 2011. Contacto: <a href="mailto:cabrerak@uninorte.edu.co">cabrerak@uninorte.edu.co</a>.</p>     <p><i>Fecha de recepci&oacute;n: </i>9 de diciembre de 2010    <br>     <i>Fecha de aceptaci&oacute;n: </i>25 de febrero de 2011</p> <hr>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>Resumen</b></p>     <p><i>El presente art&iacute;culo muestra como nuevos cambios en la econom&iacute;a han transformado las estructuras cl&aacute;sicas contractuales, ocasionando la necesidad de constituir nuevas pautas legales que permitan un derecho de contratos bajo premisas de equilibrio econ&oacute;mico e igualdad jur&iacute;dica. De igual forma, presenta una aproximaci&oacute;n de la actual situaci&oacute;n del derecho de consumo, los avances legales que han surgido al respecto y algunas posibles soluciones para alcanzar los fines de la libertad de empresa y la iniciativa privada, de las partes, al momento de contratar.</i></p>     <p><b>Palabras clave: </b>Derecho de consumo, principios generales del contrato, contratos de adhesi&oacute;n y condiciones uniformes, nuevos contratos.</p> <hr>     <p><b>Abstract</b></p>     <p><i>This article shows how new economic changes have transformed the traditional contract structure, causing the need to establish new legal guidelines that allow the existence of a contracts law under assumptions of economic equilibrium and legal equality. Moreover, it presents an approximation of the current consumer law, the legal developments that have emerged in this topic, and some possible solutions to achieve the goals of free enterprise and private initiative of the parties, when hiring.</i></p>     <p><b>Keywords: </b>Consumer protection law, general principles of contract, contracts or adhesion and uniform conditions, new contracts.</p> <hr>     <p><b>INTRODUCCI&Oacute;N</b></p>     <p>La denominada Teor&iacute;a Cl&aacute;sica o Tradicional de los contratos parte del supuesto de que los individuos est&aacute;n en igualdad de condiciones, lo cual les permite pactar, en libertad, lo que consideren conveniente para sus intereses econ&oacute;micos y sociales (Tamayo Lombana, 1998).</p>     <p>Esta teor&iacute;a descansa en los principios econ&oacute;micos de la libertad de empresa, la cual implica la libertad de cada persona de crear y dirigir las actividades del mercado, fundando para s&iacute; sus propias condiciones; tambi&eacute;n el principio de la iniciativa privada, que consiste en la delegaci&oacute;n que hace el Estado a los particulares para que tengan potestades de regular sus relaciones sociales y comerciales, puede ser mediante actos o negocios jur&iacute;dicos (Ospina Fern&aacute;ndez &amp; Ospina Acosta, 2000).</p>     <p>La iniciativa privada demuestra que el hombre, como titular de derechos, puede decidir qu&eacute; contrata y sobre qu&eacute; contrata. Este concepto hace referencia a la potestad y libertad de determinar qu&eacute; se quiere crear en materia negocial con miras a la satisfacci&oacute;n de necesidades individuales y el progreso de la sociedad (Ossorio Morales &amp; Ossorio Serrano, 2003).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El Estado reconoce la iniciativa como un derecho que emana de la libertad, y por tanto no puede ser restringido; implica los derechos que otorga &eacute;ste a los particulares de tomar la decisi&oacute;n de contratar o no y la libertad de escoger la configuraci&oacute;n y normatividad de la relaci&oacute;n jur&iacute;dica que se va a crear; sin embargo, debe catalogarse como un poder que nace de la ley, y por tanto no es una fuente aut&oacute;noma de efectos jur&iacute;dicos, pues debe expresarse legalmente para que tenga un valor normativo. Por s&iacute; sola no puede crear derechos; si bien la iniciativa es absoluta del hombre para crear relaciones jur&iacute;dicas, s&oacute;lo entre quienes lo determinen puede tener efectos, en la medida que una norma le d&eacute; fuerza obligatoria (Albadejo, 1958).</p>     <p>Como l&iacute;mites al ejercicio de la libertad econ&oacute;mica y de empresa la ley ha consagrado estipulaciones que implican que no se ataque la moral, el orden p&uacute;blico y los derechos de los dem&aacute;s, en la medida que la iniciativa privada debe utilizarse para el progreso y bienestar de la sociedad. El C&oacute;digo Civil colombiano en su art&iacute;culo 16 se&ntilde;ala: <i>No podr&aacute;n derogarse por convenios particulares las leyes en cuya observancia est&aacute;n interesados el orden y las buenas costumbres; </i>el art&iacute;culo 1523: <i>Hay asimismo objeto il&iacute;cito en todo contrato prohibido por las leyes, </i>y el art&iacute;culo 1602: <i>Todo contrato legalmente celebrado es una ley para los contratantes, y no puede ser invalidado sino por su consentimiento mutuo o por causas legales; </i>los anteriores son los l&iacute;mites que el legislador ha se&ntilde;alado como control tradicional a la celebraci&oacute;n de actos jur&iacute;dicos.</p>     <p>La libertad econ&oacute;mica y de empresa fueron salvaguardadas por la Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica de 1991; de esta forma, el legislador, adem&aacute;s de promulgarlo, tambi&eacute;n impone l&iacute;mites con fines sociales, a trav&eacute;s de normas que confinan el ejercicio a este principio, de tal forma que sea combatible con el sistema de valores, principios y derechos consagrados por la misma carta. Por tanto, estas restricciones de ninguna manera tratan de anular un derecho sino de reconocerlo y promocionarlo en un marco equilibrado sobre otros fines constitucionalmente valiosos (Corte Constitucional, C- 792 de 2002).</p>     <p>La limitaci&oacute;n de la iniciativa privada opera siempre en subordinaci&oacute;n al orden p&uacute;blico y las buenas costumbres, las cuales buscan salvaguardar, por un lado, los derechos y los intereses de los dem&aacute;s y, por otro, permitir transacciones entre los particulares. En este orden de ideas, los particulares est&aacute;n en libertad de perfeccionar, seg&uacute;n su conveniencia, cualquier acto jur&iacute;dico y determinar su contenido, el alcance, las condiciones y modalidades de &eacute;stos; solo que al hacerlo deben cumplir con ciertos requisitos exigidos por el legislador que obedecen a la protecci&oacute;n de los propios agentes, de los terceros y el inter&eacute;s general de la sociedad (Ospina Fern&aacute;ndez &amp; Ospina Acosta, 2000).</p>     <p>Adem&aacute;s de las ya se&ntilde;aladas, nuevas limitaciones de la libertad contractual han sido desarrolladas jurisprudencialmente. La Corte Suprema de Justicia (Exp. 0500 1-3103-1997-10347-01 de 2006) se&ntilde;ala que las libertades de negociaci&oacute;n logran cabal realizaci&oacute;n en la medida que no estorben a la iniciativa privada; es decir, de modo excepcional, terceros ubicados en la periferia del contrato pueden acusar sus estipulaciones siempre y cuando exista una directa injerencia y &eacute;sta sea expresamente autorizada por el legislador.</p>     <p>El prop&oacute;sito de esta excepci&oacute;n es preservar la eficacia negocial, pues la validez del contrato ya no es un asunto reservado de las partes que lo celebran, de cualquier modo que solo terceros con inter&eacute;s en una relaci&oacute;n contractual particular pueden invocar vicios en &eacute;l, limitando este ejercicio a terceros que no tengan mediaci&oacute;n en el trato y excluy&eacute;ndolos de esta posibilidad (Corte suprema de Justicia, Exp. 0475 de 2004).</p>     <p>Por otro lado, la no derogaci&oacute;n de pactos consiste en que no se pueden cambiar cl&aacute;usulas que se hallan en perfecta v&aacute;lidez, ya que hacerlo pone en riesgo el cumplimiento del contrato respecto a la voluntad de las partes; sin embargo, esta premisa se limita cuando el juez declara que ciertas clausulas deben declararse nulas, pues son abusivas y perjudican a la parte m&aacute;s debil de la relaci&oacute;n contractual (Corte Suprema de Justicia, Exp. 25899- 3193 -992 -1999- 00629).</p>     <p>Como se puede observar, el objetivo de este art&iacute;culo es mostrar, en la esfera propia de la econom&iacute;a de mercado, c&oacute;mo la libertad de iniciativa privada y la autonom&iacute;a contractual han de ser limitadas frente a la protecci&oacute;n de intereses y derechos colectivos, particularmente en el &aacute;mbito de protecci&oacute;n al consumidor.</p>     <p>Para lograr este objetivo se ha recurrido al an&aacute;lisis de la normativa, la jurisprudencia y la doctrina nacional y extranjera sobre el tema, y se ha dividido el art&iacute;culo en los siguientes temas: (a) el contrato y los principios generales; (b) las nuevas formas de contrataci&oacute;n, (c) los contratos de adhesi&oacute;n y condiciones generales; (d) el consumidor en las relaciones contractuales, y finalmente, las conclusiones.</p>     <p><b>1. DEL CONTRATO Y LOS PRINCIPIOS GENERALES DEL CONTRATO</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>A partir de la Revoluci&oacute;n francesa las leyes se tomaron como la principal fuente de derecho; para ese entonces, tal como lo infiere el C&oacute;digo de Napole&oacute;n, exist&iacute;a un prototipo, que ha cambiado sustancialmente, en el que se relacionaba directamente a la ley con el derecho, lo cual tra&iacute;a consigo que para el sistema jur&iacute;dico la ley fuera la &uacute;nica fuente de derecho (Cubides Camacho, 2009).</p>     <p>Gracias a cambios pol&iacute;ticos y econ&oacute;micos ocurridos a principios del siglo XIX fue evidente la necesidad de que el ordenamiento jur&iacute;dico regulara los acuerdos que se ejecutaban dentro de la sociedad industrial, pues cada d&iacute;a eran mayores las transacciones y era obvia, debido a los procesos de industrializaci&oacute;n y a la expansi&oacute;n del comercio, la necesidad de defender a las personas de otras en condici&oacute;n de superioridad como del mismo Estado, y proteger tambi&eacute;n sus intereses dentro de la sociedad.</p>     <p>Es as&iacute; como, desde el c&oacute;digo franc&eacute;s de 1803, el contrato se define como un acuerdo legalmente formado, en el que existe un mutuo consentimiento entre dos o varias partes, a las cuales se exige que act&uacute;en de buena fe (Albadejo, 1958).</p>     <p>Seg&uacute;n D&iacute;ez- Picazo (2007), en el contrato siempre habr&aacute; consentimiento com&uacute;n de dos o varias partes; a su vez, se obtendr&aacute; como resultado una obligaci&oacute;n con fuerza de ley. Originariamente no exist&iacute;a una relaci&oacute;n clara entre contrato y acuerdo de voluntades, a pesar de asociarse. Cuando se hablaba del primero se hac&iacute;a referencia a una obligaci&oacute;n de car&aacute;cter solemne, es decir, el contrato y, por ende, las obligaciones no nac&iacute;an del acuerdo de voluntades sino del cumplimiento de ciertos ritos o formalidades establecidos previamente; por tanto, el contrato <i>(con- tractus) </i>exist&iacute;a s&oacute;lo en la medida en que se cumpliera el ritual, sin importar que las partes hubiesen o no manifestado antes su voluntad.</p>     <p>Muchos han sido los cambios que se han producido en el sistema contractual tradicional<a href="#1" name="s1"><sup>1</sup></a>, sin embargo, a&uacute;n prevalece en la mayor&iacute;a de doctrinantes la tesis de que es una relaci&oacute;n en la que intervienen dos o m&aacute;s personas, que declaran una voluntad y que recae sobre un objeto que da como resultado el nacimiento de una o varias obligaciones. El C&oacute;digo Civil colombiano lo considera un acto formado por la voluntad de una o varias personas, destinado a crear, modificar o extinguir obligaciones (Alzate Hern&aacute;ndez, 2009).</p>     <p>Respecto al objeto, el c&oacute;digo franc&eacute;s<a href="#2" name="s2"><sup>2</sup></a> aseguraba que se desblobla en servicios y cosas; el c&oacute;digo alem&aacute;n<a href="#3" name="s3"><sup>3</sup></a> lo asocia a la prestaci&oacute;n o prop&oacute;sito sobre el cual recaen las obligaciones, sin embargo, podr&iacute;a confundirse la relaci&oacute;n jur&iacute;dico - patrimonial con el efecto. Ante este panorama, el sistema actual contractual indica que debe entenderse &quot;objeto&quot; como los bienes de las partes sobre las cuales se busca reglamentar (Lacruz Berdejo, Sancho Rebullida, Luna Serrano, Delgado Echeverr&iacute;a, Rivero Hern&aacute;ndez &amp; Ramns Albesa, 2003).</p>     <p>Tomando en cuenta lo anterior, los requisitos objetivos del contrato comprenden la posibilidad del perfeccionamiento del contrato, la licitud de la comercializaci&oacute;n y uso de la cosa y, por &uacute;ltimo, la determinaci&oacute;n, ya que es necesario que se conozca concretamente sobre qu&eacute; ha de versar el contrato sin necesidad, en caso de controversia, de un nuevo acuerdo de las partes <a href="#4" name="s4"><sup>4</sup></a> (D&iacute;ez- Picazo, 2007).</p>     <p>Aunque un sector de la doctrina afirma que la voluntad hace parte del contenido del contrato, no puede olvidarse que solo tiene vigencia y validez lo que se ha declarado y no siempre lo estipulado corresponde a lo que se ha querido declarar, por tanto, el contrato son reglas de conductas estipuladas que tiene como margen lo que se puede hacer y lo que se quiere; a pesar de la anterior afirmaci&oacute;n, tal como dice D&iacute;ez-Picazo (2007), no debe relacionarse contrato con norma jur&iacute;dica, ya que la ley es un mandato general con valor social al cual est&aacute; sometido el contrato, que es de valor particular y limitado.</p>     <p>A primera vista, las conductas de las partes supondr&iacute;an solo mandatos, sin embargo, no es tan simple, pues, en efecto, el contenido principal del contrato, desde esta perspectiva, conlleva obligaciones nucleares que implican el cumplimiento del contrato y deberes colaterales que corresponden al actuar de las partes bajo el principio de buena fe<a href="#5" name="s5"><sup>5</sup></a> (Alzate Hern&aacute;ndez, 2009).</p>     <p>El actuar bajo la buena fe, la lealtad y la confianza hacen eficiente las relaciones contractuales, ya que garantiza que haya justicia entre las partes y que se aseguren a trav&eacute;s de principios &eacute;ticos una contrataci&oacute;n justa, por tanto, al atenderse los intereses de las partes, la confianza inspira que la conducta de &eacute;stas sea acorde a derecho (Monsalve Caballero, 2008).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En general, estas obligaciones hacen referencia al v&iacute;nculo estrecho que existe entre las conductas y la voluntad contractual; es por ello que el comportamiento delimita el consentimiento contractual, pues en derecho la voluntad determina la creaci&oacute;n de la confianza, y de esta manera se emana el consentimiento para contratar. En este caso, el obrar en buena fe exige, por un lado, la coherencia de la voluntad con el comportamiento y la subsistencia de una confianza que concretar&aacute; una conducta futura (Monsalve Caballero, 2009).</p>     <p>En el esquema cl&aacute;sico de contrataci&oacute;n existen criterios que permiten conducir la formaci&oacute;n del contrato en derecho e interpretar lo ya compuesto con la intenci&oacute;n de velar por el objetivo com&uacute;n de las partes. Sobre lo anterior, de manera general existen tres principios rectores: la autonom&iacute;a de la voluntad, la buena fe y la conservaci&oacute;n del contrato (Alzate Hern&aacute;ndez, 2009).</p>     <p>Estos principios rectores conllevan otras apreciaciones importantes que deben tenerse en cuenta dentro de la formaci&oacute;n e interpretaci&oacute;n del contrato, como que son inmutables pero no del todo permanentes, as&iacute; que son consecuencia de condicionamientos sociales, econ&oacute;micos, pol&iacute;ticos y culturales.</p>     <p>A continuaci&oacute;n se presenta una breve pero comprensiva descripci&oacute;n de &eacute;stos:</p>     <p><b>&#9632; Buena fe</b></p>     <p>Seg&uacute;n la Corte Constitucional colombiana (Corte Constitucional T-105 de 1998), el principio de buena fe involucra la lealtad en el comportamiento de las partes, lo que implica el respeto por los derechos ajenos y, a su vez, el no abuso de los propios. Tambi&eacute;n afirma que la interpretaci&oacute;n de buena fe no solo sirve para esclarecer el sentido del contrato, sino tambi&eacute;n para pautar su contenido, por tanto, permite precisar cu&aacute;les son los alcances en los que el contratante est&aacute; jur&iacute;dicamente vinculado.</p>     <p>D&iacute;ez-Picazo (2007) confiere al concepto de buena fe acepciones como honradez jur&iacute;dica a la creencia de que no se va a actuar contra derecho; en sentido normativo se&ntilde;ala que es un &quot;est&aacute;ndar jur&iacute;dico&quot; porque es modelo de conducta socialmente aceptado, y como fuente de obligaciones especiales de conducta, luego, como ya se se&ntilde;al&oacute;, implica informar y colaborar, entre otras obligaciones.</p>     <p>La buena fe, en sentido subjetivo, corresponde a la creencia que tienen las partes respecto a que su actuar es en derecho y se basa sobre sucesos que inducen a concluir el contrato. Desde el punto de vista subjetivo, el principio de buena fe reconoce la apreciaci&oacute;n que hace el sujeto sobre su diligencia, ya que existe la creencia de que la conducta sobre el proceso contractual no se ha determinado por dolo o culpa (Corte Suprema de Justicia, expediente 6146 de 2001).</p>     <p>En sentido objetivo, debe tenerse en cuenta el actuar desde los tratos preliminares, en el acto de prestar consentimiento y durante el cumplimiento de las prestaciones, de cualquier modo que hace referencia al sujeto como un ente &eacute;tico que busca que no se perjudiquen ni sus intereses ni los de la contraparte (Alzate Hern&aacute;ndez, 2009); en esta instancia se estudia si existe dolo o culpa, y se examina si su actuar se condujo por una conducta social media.</p>     <p>De lo dicho se puede concluir que el principio de buena fe se basa en la coherencia que ha de existir entre la conducta actual y las conductas anteriores. Las manifestaciones de voluntad deben estudiarse desde el aspecto interior de la persona y desde el del &aacute;mbito exterior, donde las consideraciones de la relaci&oacute;n contractual deben ser jur&iacute;dicamente relevantes, inequ&iacute;vocas, eficaces socialmente.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Como principio orientador de las operaciones jur&iacute;dicas, la buena fe se considera como fuente de creaci&oacute;n de deberes de conducta; &eacute;stos dependen de la naturaleza de la relaci&oacute;n jur&iacute;dica y la finalidad que tengan las partes. Bajo esta circunstancia, la buena fe debe ser entendida como la rectitud y honradez en la manera de proceder de los contratantes, los cuales deben atender todas las etapas del contrato, como son sus negociaciones, celebraci&oacute;n, desenvolvimiento y ejecuci&oacute;n (C&oacute;rdoba, 2004).</p>     <p>Cuando una parte act&uacute;a de mala fe, en el caso de los contratos, est&aacute; utilizando un derecho para darle una funci&oacute;n econ&oacute;mica social diferente de aquella que ha sido establecida en el ordenamiento jur&iacute;dico o lo est&aacute; ejerciendo de una manera que implica deslealtad seg&uacute;n las reglas de la conciencia social. De esta manera, como pilares b&aacute;sicos, para toda relaci&oacute;n basada en buena fe es imprescindible la lealtad y confianza: la primera hace referencia al deber moral de actuar de forma &quot;correcta&quot; frente al otro sujeto de derecho, y la confianza es el v&iacute;nculo que permite que la relaci&oacute;n se cimiente y no haya dudas sobre las obligaciones contractuales (Monsalve Caballero, 2008).</p>     <p>Si bien la confianza y la lealtad orientan la relaci&oacute;n contractual y forman la buena fe, las partes tienen deberes precontractuales que nacen del contacto social a fin de preparar el contenido futuro del contrato. Estos deberes de la buena fe tienen fundamento en la <i>fe  in contrahendo, </i>que es aquella fe que a pesar de ser objetiva se hace exigible solamente cuando las partes entran a negociar, pues de no cumplirse se derivan nociones como vicios ocultos, evicci&oacute;n o hasta vicios de la voluntad (D&iacute;ez- Picazo, 2007).</p>     <p>El primero de estos deberes es el de informaci&oacute;n, que implica enterar o dar a conocer sobre las circunstancias y noticias del negocio; es decir, es exigir la confianza a trav&eacute;s de la exposici&oacute;n de todas las situaciones de hecho y de derecho que implica la relaci&oacute;n contractual, ya que la lealtad, como la diligencia, podr&aacute;n medirse en la medida que se haya informado. Este deber se acota a lo que sea notable y suficiente con miras a tomar la decisi&oacute;n de contratar; es por esto que cuando no se entrega la informaci&oacute;n completa o verdadera se estar&iacute;a frente a una vulneraci&oacute;n del principio de la buena fe, y por tanto habr&iacute;a lugar a reparar el da&ntilde;o producido (C&oacute;rdoba, 2004).</p>     <p>El deber de secreto y confidencialidad, tomando en referencia el deber de informar, consiste en no difundir todo lo comunicado y datos que se fueron adquiriendo durante las negociaciones; el no cumplir con este deber negativo conduce a perjuicios a aquel que confi&oacute; en la lealtad de su contraparte. Por &uacute;ltimo, el deber de custodia y cuidado, que surge por lo general cuando una de las partes que negocia ha manifestado su intenci&oacute;n de examinar las mercanc&iacute;as o las cosas a contratar antes de decidirse o no a adquirirlas (Monsalve Caballero, 2008).</p>     <p>Los deberes que implica la buena fe son mandatos y prescripciones que demandan su cumplimiento no solo en el acuerdo contractual, sino tambi&eacute;n en todas las etapas del negocio. Como ya hemos mencionado, la buena fe cumple la funci&oacute;n de norma integradora, ya que dirige el proceso de formaci&oacute;n y construcci&oacute;n del negocio contractual, a su vez, es fuente de especiales deberes de conducta, toda vez que son exigibles a trav&eacute;s de la <i>fe in contrahendo, </i>que es &uacute;nica y exclusivamente exigible cuando se empiezan las negociaciones y orienta las relaciones econ&oacute;mico-patrimoniales entre dos sujetos (Neme Villareal, 2007).</p>     <p><b>&#9632; Libre iniciativa privada</b></p>     <p>Este principio establecido por la Constituci&oacute;n colombiana<a href="#6" name="s6"><sup>6</sup></a>, al consagrar el derecho a la libertad econ&oacute;mica y la libre iniciativa privada, dentro de los l&iacute;mites del bien com&uacute;n, implica que se puede actuar aut&oacute;nomamente en el &aacute;mbito econ&oacute;mico y trae como consecuencia lo inherente al derecho de celebrar contratos sobre cualquier bien y con cualquier persona. Sin embargo, este principio no es absoluto, ya que constitucionalmente, en atenci&oacute;n a la funci&oacute;n social de la propiedad privada, tanto la actividad comercial como las transacciones econ&oacute;micas son restringidas con el fin de controlar el mercado para alcanzar ciertos fines, como mayor productividad y mantener el orden p&uacute;blico.</p>     <p>Lo anterior no implica que la autonom&iacute;a privada para negociar sea absoluta ni que su ejercicio sea siempre del mismo grado, pues el ordenamiento jur&iacute;dico y la propia Constituci&oacute;n distinguen campos en los que la libertad privada est&aacute; regulada por normas imperativas o irrenunciables, esto es, normas que se aplican en cualquier caso, y es por esto que se imponen a la voluntad de los particulares.</p>     <p>Seg&uacute;n la jurisprudencia, en la actualidad la libertad de la iniciativa posee varias manifestaciones: la principal consiste en la libertad de contratar o no, siempre que dicha decisi&oacute;n sea tomada con base en la buena fe; en el logro o persecuci&oacute;n no s&oacute;lo de un inter&eacute;s particular sino tambi&eacute;n p&uacute;blico o com&uacute;n; y en el control a la producci&oacute;n de efectos jur&iacute;dicos o econ&oacute;micos, con el prop&oacute;sito de evitar abusos de derecho (Corte Constitucional, D-6020 de 2006).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Este principio es el resultado de la libertad que tienen las personas para contratar y para tomar iniciativa para dichas transacciones. La libre iniciativa privada consiste en decidir si se celebran contratos; implica la libre conclusi&oacute;n y la libertad de estipulaci&oacute;n, que radica en elegir el contratante y fijar el contenido del contrato respectivamente (Alzate Hern&aacute;ndez, 2009).</p>     <p>Los l&iacute;mites establecidos para concretar la iniciativa de contratar atienden a las buenas costumbres y a la moral social que tienen las personas, las cuales se ven protegidas por figuras como la teor&iacute;a de la lesi&oacute;n, teor&iacute;a de la imprevisi&oacute;n, abuso del derecho, protecci&oacute;n de derechos leg&iacute;timos de terceros (Albadejo, 1958).</p>     <p><b>&#9632; Autonom&iacute;a de la voluntad</b></p>     <p>En alg&uacute;n momento se incluy&oacute; la autonom&iacute;a de la voluntad como un principio cl&aacute;sico de interpretaci&oacute;n contractual, sin embargo, la Corte Cons-titucional<a href="#7" name="s7"><sup>7</sup></a> coincide en afirmar que es un principio general del derecho, de seguridad constitucional en el ordenamiento positivo, en cuya virtud el hombre tiene la facultad de autodeterminarse y responsabilizarse para s&iacute; mismo, dentro de los l&iacute;mites que le son inmanentes como ser humano, lo cual da lugar al objeto de la interpretaci&oacute;n: el acto jur&iacute;dico.</p>     <p>Cuando se habla de &quot;autodeterminaci&oacute;n&quot; se hace referencia a dirigir las actividades humanas relevantes para el derecho, para ordenar relaciones jur&iacute;dicas a las que quiere ser parte; la base es el supuesto de que los particulares pueden hacer todo lo que las leyes les permitan (Benjam&iacute;n, 2005).</p>     <p>D&iacute;ez- Picazo (2007) considera que son actividades que se desprenden de la autonom&iacute;a de la voluntad: decidir si se celebra el contrato, elegir la contraparte, definir la formaci&oacute;n del contrato y, de la misma forma, los t&eacute;rminos de las oferta; escoger el contenido del contrato, pues supone que lo literal corresponder&aacute; a la intenci&oacute;n de las partes; modificar las normas legales dispositivas o supletivas; elegir el tipo de contrato de acuerdo con el mandato de la ley; acordar c&oacute;mo resolver las controversias; modificar de com&uacute;n acuerdo lo ya pactado o dejarlo sin efecto, como renunciar a un derecho de inter&eacute;s particular o validar un contrato por mutuo acuerdo, y entre otras, decidir la representaci&oacute;n de las partes.</p>     <p><b>Otros principios</b></p>     <blockquote>       <p>&bull; <b>La fuerza obligatoria del contrato: </b>estipula que los contratos deben cumplirse conforme a lo acordado por las partes y a las leyes que dieron pie a su existencia, tanto que sus obligaciones deben ser asumidas y respetadas<a href="#8" name="s8"><sup>8</sup></a>. Como regla general, el principio debe aplicarse a las partes, al legislador y al mismo juez; excepcionalmente, como en el caso de situaciones de orden p&uacute;blico, podr&iacute;a el legislador eventualmente modificar apartes del contrato (C&oacute;rdoba, 2004).</p>       <p>&bull; <b>Responsabilidad contractual: </b>las partes deben dar, cada una, cuenta de sus actos, y por esta raz&oacute;n, en todas y cada una de las etapas contractuales son responsables de los perjuicios que se puedan ocasionar. De acuerdo con la premisa anterior, para exigir el cumplimeinto de responsabilidad es necesario un v&iacute;nculo entre la culpa y el da&ntilde;o, es decir, es indispensable una relaci&oacute;n de clausalidad (&Aacute;lzate Hern&aacute;ndez, 2009).</p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&bull; <b>Principio del efecto relativo del contrato: </b>en la teor&iacute;a cl&aacute;sica del contrato, los efectos de las relaciones contractuales son relativos, y por tanto s&oacute;lo pueden exigir control de calidad en bienes y servicios a las partes; respecto a este principio, en el caso particular de consumidores y usuarios, no hay l&iacute;mite frente a los requerimientos que terceros hagan sobre calidad, y por tanto las garant&iacute;as del fabricante deben hacerse extensivas, sin importar si quien lo alega es parte o no del contrato. Este principio tiene como finalidad la adecuada defensa al consumidor frente al rol de los comercializadores para que se reserve el cumplimiento de los derechos y garant&iacute;as de los intereses leg&iacute;timos de &eacute;stos (Corte Constitucional, C-114 de 2000 ).</p> </blockquote>     <p><b>2. LAS NUEVAS FORMAS DE CONTRATACI&Oacute;N</b></p>     <p>El derecho civil es una rama del derecho patrimonial que comprende todas las normas e instituciones que regulan las actividades del hombre en el &aacute;mbito comercial. Dentro de este campo siempre habr&aacute; una retribuci&oacute;n y distribuci&oacute;n de bienes, donde a trav&eacute;s de este intercambio de servicios y bienes se buscar&aacute; satisfacer las necesidades humanas (Plata L&oacute;pez, 2005).</p>     <p>Los cambios econ&oacute;micos y los procesos de globalizaci&oacute;n han incorporado cambios en el derecho patrimonial, y mucho m&aacute;s en el derecho de los contratos, pues, como ya se ha mencionado, es el medio para generar transacciones de bienes y servicios necesarios para el desarrollo y desenvolvimiento de la sociedad y el hombre.</p>     <p>Las contrataciones han tomado un nuevo rumbo, las directrices que conducen las transacciones entre los hombres se ven regentadas a la conmutatividad como base del sistema jur&iacute;dico-econ&oacute;mico, pues ning&uacute;n enriquecimiento puede producirse sin que sea justificado; a su vez, la seguridad en estas operaciones debe emanar tanto de un ordenamiento fuerte, en el que se protejan tanto los derechos objetivos y el tr&aacute;fico jur&iacute;dico, como de medios para generar confianza razonable en los negocios jur&iacute;dicos.</p>     <p>En los c&oacute;digos de algunos pa&iacute;ses, el contrato se define como un convenio o un acuerdo de voluntades, como es el caso de Italia y Per&uacute;; por el contrario, otros pa&iacute;ses -Suiza y Alemania, entre otros- consideran que es la forma de obligarse a hacer, no hacer o dar algo. Por otro lado, Alzate Hern&aacute;ndez (2009) afirma que el contrato puede ser entendido como un acto en el que siempre el factor determinante ser&aacute; la uni&oacute;n de dos o varias voluntades; en el sentido econ&oacute;mico, el contenido del mismo comprende patrimonialidad que afecta a personas que hacen parte de &eacute;l, y en algunos casos podr&iacute;a obligar a quienes no lo han consentido o incluso resistido, lo cual da un contenido colectivo; tambi&eacute;n puede ser bilateral o plurilateral, y hasta puede haber autocontrato, en el que se obliga a uno mismo.</p>     <p>En fin, la globalizaci&oacute;n ha puesto en perspectiva el concepto y los alcances de la contrataci&oacute;n, ya que cada vez la sinergia entre los ordenamientos debe ser mayor para permitir contrataciones de m&aacute;s productos y servicios, y entre entes de diferentes lugares geogr&aacute;ficos; lo anterior a trav&eacute;s de medidas legales que unifiquen el derecho (Carranza &Aacute;lvarez, 2008).</p>     <p>Como se puede evidenciar, los nuevos contratos versan sobre operaciones patrimoniales entre dos o m&aacute;s partes; &eacute;stas se encuadran bajo condiciones que pueden ser objetivas del mercado o que surgen bajo la injerencia del Estado, sin embargo, como ya se estudi&oacute;, siempre todas las relaciones contractuales tendr&aacute;n como n&uacute;cleo central la autonom&iacute;a de la voluntad (D&iacute;ez- Picazo, 2007).</p>     <p>En casos de c&oacute;digos como el cubano, por tratarse de un pa&iacute;s socialista, las relaciones contractuales en su mayor&iacute;a versan sobre contratos de prestaci&oacute;n de servicios; aunque es una legislaci&oacute;n pionera en protecci&oacute;n a consumidores, y existe desarrollo en los principios contractuales (principio de autonom&iacute;a de la voluntad, deber de cooperaci&oacute;n y solidaridad), a&uacute;n es necesario que exista concordancia entre los contratos mercantiles y el derecho privado, toda vez que es preciso que se fortalezcan las instituciones judiciales para que se ofrezca seguridad jur&iacute;dica en temas como la interpretaci&oacute;n de los contratos. De modo contrario, la legislaci&oacute;n argentina, al igual que la mayor&iacute;a de las legislaciones latinoamericanas, dispone que siempre prevalezca la real intenci&oacute;n de las partes sobre el sentido literal de los t&eacute;rminos y se rige por los principios contractuales tradicionales (Kemelmajer De Carlucci, 2008); de esta forma se concluye de manera general que a&uacute;n las legislaciones no se adecuan a los cambios econ&oacute;micos y pol&iacute;ticos que se han producido, y a pesar de que en estos momentos ya se conocen las falencias de las instituciones civiles, todav&iacute;a no se han realizado las acciones que conduzcan a solucionar estos inconvenientes.</p>     <p>En conclusi&oacute;n, los nuevos fen&oacute;menos contractuales tienen como caracter&iacute;stica que limitan y condicionan la contrataci&oacute;n; adem&aacute;s propenden a que siempre una de las partes pueda abusar de la otra o que se presenten desigualdades que limitan la autonom&iacute;a de la voluntad. De los nuevos procesos econ&oacute;micos han nacido nuevas formas de contratar en las que ya no son eficientes las formas cl&aacute;sicas de contrataci&oacute;n, pues no es suficiente que las partes sean libres para contratar y que se hallen en igualdad de condiciones.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>De lo anteriormente expuesto podr&iacute;a inferirse que el contrato se encuentra en crisis; algunos afirman que a pesar de ser la principal fuente de obligaciones, ha sufrido transformaciones que afectan sus principales caracter&iacute;sticas. Si bien la globalizaci&oacute;n ha concentrado, entre otras cosas, la liberaci&oacute;n del mercado, las instituciones que lo regulan se han caracterizado por la inestabilidad econ&oacute;mica y privatizaci&oacute;n de pol&iacute;ticas que a&uacute;n no combaten totalmente los monopolios (Farina, 2005).</p>     <p>Como consecuencia de lo anterior, los estados han impulsado leyes que est&aacute;n destinadas a explorar el mercado mundial; sin embargo, no siempre son efectivas en defensa del consumidor y del usuario, ya que todav&iacute;a el mercado es un campo de batalla donde impone sus condiciones la parte con m&aacute;s poder para negociar.</p>     <p>Aunque todo contrato conlleva una obligaci&oacute;n, la contrataci&oacute;n actual, adem&aacute;s de la obvia transacci&oacute;n, busca satisfacer necesidades y hasta lujos; es por esta raz&oacute;n que esta nueva visi&oacute;n debe ser acompa&ntilde;ada por una funci&oacute;n social en la que adem&aacute;s de suplir una demanda se analicen en todas las fases -como la celebraci&oacute;n, interpretaci&oacute;n y ejecuci&oacute;n- los principios generales del contrato, en aras de agilizar su celebraci&oacute;n, evitar abusos y facilitar usos y pr&aacute;cticas (Kemelmajer De Carlucci, 2008).</p>     <p><b>3. LOS CONTRATOS DE ADHESI&Oacute;N Y LAS CONDICIONES UNIFORMES</b></p>     <p>Si bien no existe un acuerdo sobre el modelo econ&oacute;mico adoptado por la Constituci&oacute;n de 1991<a href="#9" name="s9"><sup>9</sup></a>, &eacute;ste ha ejercido influencia sobre el modelo de contrato, el cual se basa en el libre intercambio de los bienes y servicios en el mercado, donde los agentes econ&oacute;micos tratan de alcanzar la maximizaci&oacute;n de los beneficios, en el caso de las empresas, y la satisfacci&oacute;n de un mayor n&uacute;mero de necesidades, en el caso de los consumidores.</p>     <p>Hasta este momento se ha precisado que la autonom&iacute;a de la voluntad sigue siendo el principio que dirige las contrataciones; por otro lado, tambi&eacute;n se ha indicado que por cambios econ&oacute;micos, sociales y pol&iacute;ticos la instituci&oacute;n del derecho civil ha sufrido transformaciones que han deteriorado la posibilidad de negociaciones en las transacciones de bienes y servicios. B&aacute;sicamente, los cambios se han generado a partir de dos sucesos: 1) la falta de intervenci&oacute;n estatal basada en la premisa que las partes est&aacute;n en libertad y autonom&iacute;a para ejecutar los contratos que deseen y 2), la masificaci&oacute;n de contratos similares para todos las negociaciones que versen sobre un mismo tema, lo cual puede generar desequilibrios y desigualdades entre las partes contratantes.</p>     <p>El surgimiento de estas situaciones tiene como indicio la incorporaci&oacute;n de pactos y estipulaciones en el contenido del contrato; que suponen siempre un acuerdo de voluntades, que aluden a disposiciones o reglas particulares que se quieren incorporar en &eacute;l; cuando se habla de &quot;pacto&quot; se hace referencia a disposiciones singulares de un contrato o un negocio jur&iacute;dico; por el contrario, la &quot;cl&aacute;usula&quot; hace referencia a una relaci&oacute;n patrimonial (D&iacute;ez- Picazo, 2007).</p>     <p>Si bien la estructura contractual se caracterizaba por ser individual, a partir del siglo XX se fueron formando contratos de adhesi&oacute;n, como los relacionados con servicios profesionales o derivados de una relaci&oacute;n laboral, o compraventa de inmuebles o locaci&oacute;n; desde este momento, los contratos no tienen como elemento relevante la masificaci&oacute;n de bienes y servicios sino la desigual posici&oacute;n jur&iacute;dica entre las partes contratantes; es decir, el contrato de adhesi&oacute;n es aquel en el que hay uniformidad de contenido para un grupo de personas, sin que necesariamente el cliente se someta a &eacute;l.</p>     <p>En un Estado de derecho, la libre disposici&oacute;n contractual deber&iacute;a llevarse a cabo sin ninguna clase de obst&aacute;culo, a trav&eacute;s de herramientas como cl&aacute;usulas y pactos, que agilizar&iacute;an el intercambio comercial y garantizar&iacute;an seguridad de las partes para arriesgar sus bienes en el mercado; ante esta nueva estructura del contrato, solo ha sido evidente que existe un modelo en el que hay una adhesi&oacute;n masiva de una parte que cristaliza su consentimiento sin haber intervenido en la negociaci&oacute;n contractual y la otra que impone cl&aacute;usulas sin que puedan ser debatidas, ya que se pretend&iacute;a que los contratos, al igual que los servicios y los bienes, se produjeran de manera eficiente, con la finalidad de disminuir costos y tiempo en el perfeccionamiento de las negociaciones (Salazar, 2006).</p>     <p>Actualmente, como una manifestaci&oacute;n de la vida econ&oacute;mica y social, gran mayor&iacute;a de empresas, debido a su voluntad colectiva, celebran contratos en masa en los que se les impone a los clientes un contrato previamente redactado.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Estas modalidades econ&oacute;micas de producci&oacute;n, circulaci&oacute;n, distribuci&oacute;n y comercializaci&oacute;n son preredactadas (antes de plasmarse el contrato) y dan como resultado cl&aacute;usulas predispuestas, las cuales pueden constituirse en condiciones generales (Weingarten, 2007).</p>     <p>Las condiciones generales son cl&aacute;usulas preestablecidas, o reglas dictadas unilateralmente, cuya incorporaci&oacute;n se impone por una de las partes, sin previa negociaci&oacute;n particular, en las que existe independencia material, respecto a elementos como extensi&oacute;n y circunstancias, por quien cre&oacute; el contrato con caracter&iacute;sticas de generalidad, abstracci&oacute;n y uniformidad, con la finalidad de regular todas las operaciones y contrataciones para ser incorporadas a una pluralidad de contratos, los cuales ser&aacute;n aplicables a un n&uacute;mero indeterminado de relaciones contractuales (Kemelmajer De Carlucci, 2008).</p>     <p>Estas cl&aacute;usulas se caracterizan por tener predisposici&oacute;n unilateral, es decir, hay una preelaboraci&oacute;n de las condiciones por una de las partes con la finalidad de ser aplicadas al contrato que se celebre; existe generalidad de condiciones que son preparadas y predispuestas con objeto de ser incorporadas a m&aacute;s de un contrato, y para que existan es necesario que sean incorporadas por una de las partes a cada contrato en concreto.</p>     <p>En perspectiva, las condiciones generales, como se&ntilde;ala D&iacute;ez-Picazo (2007), no deber&iacute;an ser jur&iacute;dicamente prohibidas, pues su creaci&oacute;n est&aacute; condicionada a cumplir una funci&oacute;n econ&oacute;mica, porque solo uniformando el contenido contractual es posible racionalizar las operaciones comerciales, y a su vez, permitir&iacute;a que la contrataci&oacute;n en masa redujera los costos y facilite las prestaciones. En el caso de la contrataci&oacute;n por medio de formularios o mediante cl&aacute;usulas preestablecidas, se sit&uacute;a generalmente en condici&oacute;n de inferioridad al adherente, sin embargo, siguiendo las premisas del autor en menci&oacute;n, este planteamiento no es una raz&oacute;n v&aacute;lida para especular que no deber&aacute;n estipularse, ya que econ&oacute;micamente es imposible que sean prohibidas totalmente; m&aacute;s bien, este tipo de contrataci&oacute;n deber&iacute;a estar acompa&ntilde;ado de una pol&iacute;tica jur&iacute;dica que adopte un control riguroso a estas situaciones con el fin de impedir situaciones de abusos en la contrataci&oacute;n respecto a la parte m&aacute;s d&eacute;bil.</p>     <p>El nuevo derecho comercial ha introducido nuevos procedimientos y t&eacute;cnicas de contrataci&oacute;n; seg&uacute;n Farina (2005), las cl&aacute;usulas predispuestas pueden estar inmersas en diferentes clases de contratos masa, como el caso del contrato tipo, en el que estas estipulaciones son impuestas por el predisponente y viene impreso con espacios en blanco, dejados a prop&oacute;sito con el fin de individualizar al cliente y especificar ciertos datos particulares en cada caso.</p>     <p>Como ejemplo de estas nuevas t&eacute;cnicas de contrataci&oacute;n existen los contratos celebrados por medios mec&aacute;nicos, como los expendedores autom&aacute;ticos, en los que el empleado de una empresa ubicado en una ventanilla, cuya legitimidad y representatividad se presume, ofrece bienes o servicios seg&uacute;n las condiciones generales predispuestas; tambi&eacute;n existen los contratos por operadores, como es el caso de las transacciones bancarias, en los que hay mensajes emitidos y recibidos con claves y c&oacute;digos a trav&eacute;s de sistemas de interconexi&oacute;n; por &uacute;ltimo, los contratos electr&oacute;nicos, que se celebran a trav&eacute;s de aparatos que reproducen con exactitud documentos, como el caso del fax o de computadores, en los que a pesar de no haber un documento escrito existe una relaci&oacute;n con una persona no identificada y existe una manifestaci&oacute;n de la voluntad al momento de emitir un mensaje (Piris, 2004).</p>     <p>Estos contratos con cl&aacute;usulas predispuestas difieren de los contratos tradicionales en que tienen mayor celeridad, pues se obvian ciertas situaciones individuales que en algunos casos deber&iacute;an tenerse en cuenta; en materia civil se puede elegir el contratante, por el contrario en la contrataci&oacute;n adhesiva el empresario, por ser la parte fuerte del contrato, simplemente pone a disposici&oacute;n bienes y servicios destinados al p&uacute;blico para satisfacer sus necesidades y el cliente por necesidad acepta las condiciones de lo que se le ofrece, y en el caso de la contrataci&oacute;n en masa el consentimiento es m&iacute;nimo ya que no se puede atribuir a la adhesi&oacute;n el valor de consentimiento, m&aacute;s bien se trata de un asentamiento a trav&eacute;s de una revisi&oacute;n del contrato (Farina, 2005).</p>     <p>Aunque los contratos de adhesi&oacute;n tambi&eacute;n han sido denominados de condiciones uniformes, &eacute;stos difieren de manera sustancial: los primeros pueden particularizarse, en la medida que pueden estar dirigidos a un sujeto en concreto, es decir, que habr&aacute; adhesi&oacute;n en la medida que el consumidor manifieste su consentimiento (Rengifo Garc&iacute;a, 2004). De manera contraria, cuando hablamos de &quot;condiciones uniformes&quot; siempre su aplicaci&oacute;n estar&aacute; regida por un n&uacute;mero plural de relaciones jur&iacute;dicas; de esta manera, las condiciones se incorporan al contenido del contrato (Kemelmajer De Carlucci, 2008).</p>     <p>Las negociaciones que implican esta clase de contratos, como se ha evidenciado, limitan la autonom&iacute;a de la voluntad de las partes, ya que queda restringida la intervenci&oacute;n de una de las partes, pues &eacute;sta s&oacute;lo limita su manifestaci&oacute;n a la aceptaci&oacute;n de lo presentado dentro del contrato; por otro lado, la igualdad no puede ser absoluta porque siempre habr&aacute; una ventaja de quien propone el contrato respecto a quien lo acepta (Weingarten, 2007).</p>     <p><b>4. EL CONSUMIDOR EN LAS RELACIONES CONTRACTUALES</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Las nuevas relaciones contractuales en ciertas ocasiones ponen en condici&oacute;n de superioridad a alguna de las partes; cuando se presenta esta posici&oacute;n de dominio, la parte aventajada posee condiciones que pueden ser utilizadas para fines personales, lo cual desequilibra los fines propios de la contrataci&oacute;n. Estas situaciones pueden presentarse en los contratos de consumo, en los que, por las estipulaciones en el contrato, la parte en posici&oacute;n de dominio puede abusar de la parte d&eacute;bil, ya sea por su falta de informaci&oacute;n, inexperiencia, su falta de acceso al contrato, etc.</p>     <p>Para evitar que exista este desequilibrio entre las partes, tanto el legislador como el juez deben tomar medidas que impliquen la protecci&oacute;n del m&aacute;s d&eacute;bil (Alb&aacute;n, 2008). Algunas de las modificaciones al derecho del consumidor deben ir dirigidas a restringir el principio de la autonom&iacute;a de la voluntad, reformar los pilares de la buena fe, como tambi&eacute;n amoldar los contratos a las condiciones sociales, de tal forma que los principios eviten ambig&uuml;edades (Farina, 2005).</p>     <p>Las v&iacute;as de protecci&oacute;n al consumidor hacen referencia a los medios de salvaguardia que tienen los ciudadanos en cuanto a la adquisici&oacute;n o posible adquisici&oacute;n de bienes y servicios dentro del mercado, y tienen como finalidad facilitar la calidad de vida, la libertad de empresa y de mercado de los ciudadanos. Cuando se habla de protecci&oacute;n al consumidor se debe tener en cuenta que acarrea derechos como amparos contra riesgos de salud o seguridad, protecci&oacute;n de los intereses econ&oacute;micos o sociales, informaci&oacute;n, divulgaci&oacute;n, etc. (Alzate Hern&aacute;ndez, 2009).</p>     <p>La norma de protecci&oacute;n al consumidor en Colombia<a href="#10" name="s10"><sup>10</sup></a> lo define como <i>toda persona, natural o jur&iacute;dica, que contrate la adquisici&oacute;n, utilizaci&oacute;n o disfrute de un bien o la prestaci&oacute;n de un servicio determinado, para la satisfacci&oacute;n de una o m&aacute;s necesidades. </i>Esta disposici&oacute;n legal, debido a su amplitud, puede traer consigo dificultades para su aplicaci&oacute;n, en la medida que existe confusi&oacute;n respecto al sujeto beneficiado por la norma, pues podr&iacute;a confundirse con otros agentes de la relaci&oacute;n de consumo, como los productores, proveedores y expendedores (Plata L&oacute;pez, 2009).</p>     <p>En Colombia, la disposici&oacute;n legal determina que la condici&oacute;n de consumidor est&aacute; supeditada a que alguien contrate la adquisici&oacute;n, utilizaci&oacute;n o disfrute de un bien o la prestaci&oacute;n de un servicio con la finalidad de satisfacer sus necesidades, sin embargo, no se tiene en cuenta que las mismas est&aacute;n relacionadas con la actividad mercantil; por tanto, la relaci&oacute;n podr&iacute;a considerar como consumidor a cualquier persona que adquiera un bien para transformarlo en el proceso productivo, para distribuirlo o comercializarlo o para consumirlo. Es por esta raz&oacute;n que para determinar que se est&aacute; ante una relaci&oacute;n de consumo debe individualizarse la relaci&oacute;n contractual y verificarse la finalidad perseguida por el adquiriente y/o usuario, y que, a su vez, la adquisici&oacute;n no tenga como finalidad incorporar el bien nuevamente en el mercado (Rubio Escobar, 2007).</p>     <p>En el ordenamiento colombiano, la protecci&oacute;n al consumidor se estableci&oacute; en el art&iacute;culo 78 de la Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica<a href="#11" name="s11"><sup>11</sup></a>; su norma general data de 1982, con el Decreto 34466. Sectorialmente solo se encuentra desarrollada en el marco de la contrataci&oacute;n financiera a trav&eacute;s de la Ley 1328 de 2009 y la Ley 142 de 1992, referente al r&eacute;gimen sectorial de servicios p&uacute;blicos domiciliarios.</p>     <p>La Ley 1328 de 2009, del R&eacute;gimen de protecci&oacute;n al consumidor financiero, seg&uacute;n su art&iacute;culo 1, tiene <i>por objeto la protecci&oacute;n de los consumidores financieros aseguradores y del mercado de valores, en las relaciones entre estos y las entidades vigiladas por la Superintendencia Financiera.</i></p>     <p>Dentro de sus definiciones considera como &quot;consumidor financiero&quot; al cliente, usuario y cliente potencial, que, siendo personas naturales o jur&iacute;dicas, tienen, usan o desean utilizar, respectivamente, los servicios de la entidad vigilada, lo cual permite delimitar a qu&eacute; personas va dirigida la ley y la ampliaci&oacute;n de la relatividad del contrato, pues el usuario se ve protegido aunque no haya celebrado un contrato con la entidad financiera y se halle en v&iacute;as de averiguaciones, negociaciones preliminares o inclusive simplemente inform&aacute;ndose acerca de los productos ofrecidos por la misma.</p>     <p>Seg&uacute;n el art&iacute;culo 2 de la misma ley, son productos financieros <i>las operaciones legalmente autorizadas que se instrumentan en un contrato celebrado con el cliente o que tienen origen en la ley </i>y <i>servicios como aquellas actividades conexas al desarrollo de las correspondientes operaciones y que se suministran a los consumidores financieros, </i>a trav&eacute;s de contratos de adhesi&oacute;n que son <i>elaborados unilateralmente por la entidad vigilada y cuyas cl&aacute;usulas y/o condiciones no pueden ser discutidas libre y previamente por los clientes, limit&aacute;ndose &eacute;stos a expresar su aceptaci&oacute;n o a rechazarlos en su integridad.</i></p>     <p>Los principios que orientan la actividad financiera son: la debida diligencia, por parte de la entidad financiera, <i>en el ofrecimiento de sus productos o en la prestaci&oacute;n de sus servicios a los consumidores, a fin de que &eacute;stos reciban la informaci&oacute;n y/o la atenci&oacute;n debida y respetuosa en desarrollo de las relaciones que establezcan con aqu&eacute;llas, y en general, en el desenvolvimiento normal de sus operaciones </i>(...); lo anterior quiere decir que las relaciones entre la entidad financiera y el consumidor financiero deben realizarse con miras a satisfacer las necesidades que se acuerden en raz&oacute;n a lo estipulado.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Entre otras de las disposiciones que reglamentan la protecci&oacute;n al consumidor financiero y evidencia los avances respecto al tema se encuentra el cap&iacute;tulo IV, que versa sobre la informaci&oacute;n al consumidor financiero. Los art&iacute;culos rese&ntilde;an el contenido m&iacute;nimo que debe conocer, como son el precio, las tarifas, con miras a que le permitan la adecuada comparaci&oacute;n de las distintas ofertas en el mercado; de igual forma, las entidades vigiladas deben publicitar sus contratos a trav&eacute;s de su p&aacute;gina <i>web </i>y las modificaciones del mismo deben informarse de forma oportuna.</p>     <p>El cap&iacute;tulo V se&ntilde;ala la prohibici&oacute;n de utilizaci&oacute;n de cl&aacute;usulas abusivas dentro de los contratos de adhesi&oacute;n que:</p>     <blockquote>       <p><i>a) Prevean o impliquen limitaci&oacute;n o renuncia al ejercicio de los derechos de los consumidores financieros.</i></p>       <p><i>b) Inviertan la carga de la prueba en perjuicio del consumidor financiero.</i></p>       <p><i>c) Incluyan espacios en blanco, siempre que su diligenciamiento no est&eacute; autorizado detalladamente en una carta de instrucciones.</i></p>       <p><i>d) Cualquiera otra que limite los derechos de los consumidores financieros y deberes de las entidades vigiladas derivados del contrato, o exonere, aten&uacute;e o limite la responsabilidad de dichas entidades, y que pueda ocasionar perjuicios al consumidor financiero.</i></p>       <p><i>e) Las dem&aacute;s que establezca de manera previa y general la Superintendencia Financiera de Colombia.</i></p> </blockquote>     <p><i>Par&aacute;grafo. Cualquier estipulaci&oacute;n o utilizaci&oacute;n de cl&aacute;usulas abusivas en un contrato se entender&aacute; por no escrita o sin efectos para el consumidor financiero.</i></p>     <p>Tambi&eacute;n se&ntilde;ala en su art&iacute;culo 12 como pr&aacute;cticas abusivas por parte de las entidades vigiladas las siguientes:</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote>       <p><i>a) El condicionamiento al consumidor financiero por parte de la entidad vigilada de que &eacute;ste acceda a la adquisici&oacute;n de uno o m&aacute;s productos o servicios que presta directamente o por medio de otras instituciones vigiladas a trav&eacute;s de su red de oficinas, o realice inversiones o similares, para el otorgamiento de otro u otros de sus productos y servicios, y que no son necesarias para su natural prestaci&oacute;n.</i></p>       <p><i>b) El iniciar o renovar un servicio sin solicitud o autorizaci&oacute;n expresa del consumidor.</i></p>       <p><i>c) La inversi&oacute;n de la carga de la prueba en caso de fraudes en contra del consumidor financiero.</i></p>       <p><i>d) Las dem&aacute;s que establezca de manera previa y general la Superintendencia Financiera de Colombia.</i></p> </blockquote>     <p>La Ley del estatuto de protecci&oacute;n del sector financiero permite, a trav&eacute;s de principios y reglas, que cualquier persona en su calidad de consumidor o potencial consumidor financiero sea protegido por medio de procedimientos, controles, mecanismos, como son el derecho a la informaci&oacute;n adecuada, la posibilidad de entablar peticiones, quejas reclamos; con miras a propiciar atenci&oacute;n y respeto a este consumidor y establecer mejoras y acciones correctivas a esta actividad comercial.</p>     <p>Esta ley evidentemente constituye una importante reforma, pues en virtud de la cual se producen adelantos respecto a la generaci&oacute;n de competencias mercantiles libres y leales en las que las partes est&aacute;n sometidas a las mismas normas y al cumplimiento de similares deberes.</p>     <p>La Ley 142 de 1994, de regulaci&oacute;n sectorial de servicios p&uacute;blicos domiciliarios, seg&uacute;n su primer art&iacute;culo: <i>(...) aplica a todos los servicios de acueducto, alcantarillado, aseo, energ&iacute;a el&eacute;ctrica, distribuci&oacute;n de gas combustible, telefon&iacute;a fija p&uacute;blica b&aacute;sica conmutada y la telefon&iacute;a local m&oacute;vil en el sector rural; a las actividades que realicen las personas prestadoras de servicios p&uacute;blicos (.). </i>Con miras a garantizar la calidad en el servicio, la cobertura, la atenci&oacute;n, la prestaci&oacute;n continua, eficaz y permanente; la libertad de competencia, evitar la pr&aacute;ctica monopol&iacute;stica o restrictivas de competencia y la no utilizaci&oacute;n abusiva de la posici&oacute;n dominante, el Estado interviene en los servicios p&uacute;blicos seg&uacute;n las reglas de competencia de la misma ley.</p>     <p>Como conceptos b&aacute;sicos que se deben tener en cuenta, dicha ley se&ntilde;ala como posici&oacute;n dominante <i>la que tiene una empresa de servicios p&uacute;blicos respecto a sus usuarios; y la que tiene una empresa respecto al mercado; </i>tambi&eacute;n define al &quot;suscriptor&quot; como la persona natural o jur&iacute;dica con la cual se ha celebrado un contrato de condiciones uniformes de servicios p&uacute;blicos; al &quot;suscriptor potencial&quot;, como la persona que ha iniciado consultas para convertirse en usuario de los servicios p&uacute;blicos; al &quot;usuario&quot;, como la persona natural o jur&iacute;dica que se beneficia con la prestaci&oacute;n de un servicio p&uacute;blico, y &quot;vinculaci&oacute;n econ&oacute;mica&quot;, como la relaci&oacute;n entre las legislaciones comercial y tributaria.</p>     <p>El t&iacute;tulo VIII de la Ley 142 de 1994 desarrolla las particularidades del contrato de servicio p&uacute;blico y se&ntilde;ala que es un contrato uniforme, consensual, en virtud del cual una empresa de servicios p&uacute;blicos los presta a un usuario a cambio de un precio en dinero<a href="#12" name="s12"><sup>12</sup></a>, de acuerdo con estipulaciones que han sido definidas por ella para ofrecerlas a muchos usuarios no determinados. Este se perfecciona desde que la empresa define las condiciones uniformes en las que est&aacute; dispuesta a prestar el servicio y el propietario, o quien utiliza un inmueble determinado, solicita recibir all&iacute; el servicio. Si el solicitante y el inmueble se encuentran en las condiciones previstas por la empresa, se informa al usuario respecto a derechos y obligaciones del servicio en este contrato.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El r&eacute;gimen legal del contrato de servicios p&uacute;blicos se rige tanto por las normas contenidas en el C&oacute;digo Civil, Comercial y en la ley en menci&oacute;n como por las condiciones pactadas con los usuarios y las condiciones uniformes que se&ntilde;alen las empresas de servicios p&uacute;blicos, y en caso de controversia prevalecen siempre las primeras.</p>     <p>Esto lo convierte en un contrato que regula la prestaci&oacute;n de un servicio p&uacute;blico a trav&eacute;s de reglas de orden privado; normas que generalmente suelen ser dispositivas y que seg&uacute;n la teor&iacute;a cl&aacute;sica, explicada anteriormente, podr&iacute;a generar abusos por parte de las empresas prestadoras. Con base en estas premisas, el legislador decide intervenir en el proceso de elaboraci&oacute;n, negociaci&oacute;n y ejecuci&oacute;n de estos contratos de condiciones uniformes, estableciendo los niveles m&iacute;nimos de protecci&oacute;n que deben emplearse y limitando el espectro de actuaci&oacute;n de las empresas prestadoras en cuanto a su potestad de redactar el contrato.</p>     <p>El art&iacute;culo 133 de la misma ley se&ntilde;ala como conductas de abuso de la posici&oacute;n dominante de la empresa de servicios p&uacute;blicos en los contratos cl&aacute;usulas las siguientes:</p>     <p>&bull; Las que recaen sobre el contenido del contrato:</p>     <blockquote>       <p><i>1. Dan a la empresa la facultad de disolver el contrato o cambiar sus condiciones o suspender su ejecuci&oacute;n, o revocar o limitar cualquier derecho contractual del suscriptor o usuario, por razones distintas al incumplimiento de &eacute;ste o a fuerza mayor o caso fortuito.</i></p>       <p><i>2. Limitan la libertad de estipulaci&oacute;n del suscriptor o usuario en sus contratos con terceros, y las que lo obligan a comprar s&oacute;lo a ciertos proveedores.</i></p>       <p><i>3. Obligan al suscriptor o usuario a recurrir a la empresa de servicios p&uacute;blicos o a otra persona determinada para adquirir cualquier bien o servicio que no tenga relaci&oacute;n directa con el objeto del contrato, o le limitan su libertad para escoger a quien pueda proveerle ese bien o servicio; o lo obligan a comprar m&aacute;s de lo que necesite.</i></p>       <p><i>4. Permiten a la empresa, en el evento de terminaci&oacute;n anticipada del contrato por parte del suscriptor o usuario, exigir a &eacute;ste:</i></p>       <blockquote>         ]]></body>
<body><![CDATA[<p><i>a) Una compensaci&oacute;n excesivamente alta por el uso de una cosa o de un derecho recibido en desarrollo del contrato, o</i></p>         <p><i>b) Una compensaci&oacute;n excesivamente alta por los gastos realizados por la empresa para adelantar el contrato; o</i></p>         <p><i>c) Que asuma la carga de la prueba respecto al monto real de los da&ntilde;os que ha podido sufrir la empresa, si la compensaci&oacute;n pactada resulta excesiva.</i></p>   </blockquote>       <p><i>5. Imponen al suscriptor o usuario una renuncia anticipada a cualquiera de los derechos que el contrato le concede.</i></p>       <p><i>6. Suponen que las renovaciones t&aacute;citas del contrato se extienden por per&iacute;odos superiores a un a&ntilde;o</i></p> </blockquote>     <p>&bull; Las que restringen derechos del suscriptor o usuario:</p>     <blockquote>       <p><i>1. Excluyen o limitan la responsabilidad que corresponde a la empresa de acuerdo a las normas comunes; o las que trasladan al suscriptor o usuario la carga de la prueba que esas normas ponen en cabeza de la empresa.</i></p>       <p><i>2. Condicionan al consentimiento de la empresa de servicios p&uacute;blicos el ejercicio de cualquier derecho contractual o legal del suscriptor o usuario.</i></p>       <p><i>3. Autorizan a la empresa o a un delegado suyo a proceder en nombre del sus-criptor o usuario para que la empresa pueda ejercer alguno de los derechos que ella tiene frente al suscriptor o usuario.</i></p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p><i>4. Limitan el derecho de retenci&oacute;n que corresponda al suscriptor o usuario, derivado de la relaci&oacute;n contractual.</i></p>       <p><i>5. Impidan al suscriptor o usuario compensar el valor de las obligaciones claras y actualmente exigibles que posea contra la empresa.</i></p>       <p><i>6. Limitan el derecho del suscriptor o usuario a pedir la resoluci&oacute;n del contrato, o perjuicios, en caso de incumplimiento total o parcial de la empresa;</i></p>       <p><i>7. Limiten la obligaci&oacute;n de la empresa a hacer efectivas las garant&iacute;as de la calidad de sus servicios y de los bienes que entrega; y las que trasladan al suscriptor o usuario una parte cualquiera de los costos y gastos necesarios para hacer efectiva esa garant&iacute;a; y las que limitan el plazo previsto en la ley para que el suscriptor o usuario ponga de presente los vicios ocultos de los bienes y servicios que recibe;</i></p>       <p><i>8. Cualesquiera otras que limiten en tal forma los derechos y deberes derivados del contrato que pongan en peligro la consecuci&oacute;n de los fines del mismo, tal como se enuncian en el art&iacute;culo 126 de esta Ley.</i></p> </blockquote>     <p>&bull; Las que implican obligaciones a los suscriptores o usuarios:</p>     <blockquote>       <p><i>1. Obligan a preparar documentos de cualquier clase, con objeto de que el suscriptor o usuario tenga que asumir la carga de una prueba que, de otra forma, no le corresponder&iacute;a.</i></p>       <p><i>2. Obligan a dar preaviso superior a dos meses para la terminaci&oacute;n del contrato, salvo que haya permiso expreso de la comisi&oacute;n.</i></p>       <p><i>3. Obligan a aceptar por anticipado la cesi&oacute;n que la empresa haga del contrato, a no ser que en el contrato se identifique al cesionario o que se reconozca al cedido la facultad de terminar el contrato.</i></p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p><i>4. Obliguen al suscriptor o usuario a adoptar formalidades poco usuales o injustificadas para cumplir los actos que le corresponden respecto de la empresa o de terceros.</i></p>       <p><i>5. Obligan al suscriptor o usuario a continuar con el contrato por m&aacute;s de dos a&ntilde;os, o por un plazo superior al que autoricen las comisiones por v&iacute;a general para los contratos con grandes suscriptores o usuarios; pero se permiten los contratos por t&eacute;rmino indefinido.</i></p> </blockquote>     <p>&bull; Las que otorgan prerrogativas a la empresa autorizada:</p>     <blockquote>       <p><i>1. Confieren a las empresas mayores atribuciones que al suscriptor o usuario en el evento de que sea preciso someter a decisiones arbitrales o de amigables componedores las controversias que surjan entre ellos.</i></p>       <p><i>2. Confieren a la empresa la facultad de elegir el lugar en el que el arbitramento o la amigable composici&oacute;n han de tener lugar, o escoger el factor territorial que ha de determinar la competencia del juez que conozca de las controversias.</i></p>       <p><i>3. Confieren a la empresa plazos excesivamente largos o insuficientemente determinados para el cumplimiento de una de sus obligaciones, o para la aceptaci&oacute;n de una oferta.</i></p>       <p><i>4. Confieren a la empresa la facultad de modificar sus obligaciones cuando los motivos para ello s&oacute;lo tienen en cuenta los intereses de la empresa.</i></p>       <p><i>5. Sujetan a t&eacute;rmino o a condici&oacute;n no previsto en la ley el uso de los recursos o de las acciones que tiene el suscriptor o usuario; o le permiten a la empresa hacer oponibles al suscriptor o usuario ciertas excepciones que, de otra forma, le ser&iacute;an inoponibles; o impiden al suscriptor o usuario utilizar remedios judiciales que la ley pondr&iacute;a a su alcance.</i></p>       <p><i>6. Presumen cualquier manifestaci&oacute;n de voluntad en el suscriptor o usuario, a no ser que:</i></p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote>         <p><i>a) Se d&eacute; al suscriptor o usuario un plazo prudencial para manifestarse en forma expl&iacute;cita, y</i></p>         <p><i>b) Se imponga a la empresa la obligaci&oacute;n de hacer saber al suscriptor o usuario el significado que se atribuir&iacute;a a su silencio, cuando comience el plazo aludido;</i></p>   </blockquote>       <p><i>7. Permiten presumir que la empresa ha realizado un acto que la ley o el contrato consideren indispensable para determinar el alcance o la exigibilidad de las obligaciones y derechos del suscriptor o usuario; y las que la eximan de realizar tal acto; salvo en cuanto esta Ley autorice lo contrario.</i></p> </blockquote>     <p>La ley se&ntilde;ala que la presunci&oacute;n de abuso de la posici&oacute;n dominante puede desvirtuarse si se establece que las cl&aacute;usulas aludidas se encuentran acordes con las obligaciones especiales que asume la empresa, o en aquellos casos en que se requiera permiso expreso de la comisi&oacute;n para contratar una de las cl&aacute;usulas a las que este art&iacute;culo se refiere, y &eacute;sta lo haya dado.</p>     <p>Esta ley especializa las funciones relacionadas a un sector espec&iacute;fico de la actividad comercial; de igual forma, presenta avances respecto a la reglamentaci&oacute;n de actividades consideradas abusivas, que conducen a una libre competencia m&aacute;s justa.</p>     <p><b>CONCLUSIONES</b></p>     <p>El anterior an&aacute;lisis evidencia que ha habido esfuerzos por parte del legislador con miras a proteger al consumidor, sin embargo, a&uacute;n &eacute;stos no los salvaguardan completamente en el &aacute;mbito general de las relaciones de consumo. Frente a los fen&oacute;menos de los contratos modernos es necesario plantear varias consideraciones que se deben tener en cuenta.</p>     <p>Respecto a los principios de la actividad contractual, no existe una teor&iacute;a general que dirija el actuar de las partes; son t&eacute;rminos formales y abstractos para esta clase de contratos que terminan olvidando la concepci&oacute;n social, en la que la justicia y la equidad deben ser los valores centrales y no una herramienta de mera obtenci&oacute;n y acceso a bienes y servicios de la sociedad. Es importante incorporar normas referentes a la buena fe, al ejercicio abusivo del derecho, a la teor&iacute;a de la imprevisi&oacute;n, entre otras; por tanto es necesario construir herramientas que implican una revisi&oacute;n del contrato, de manera que se pueda penetrar en su contenido con la finalidad de restablecer el equilibrio econ&oacute;mico de las prestaciones (Rinessi, 2006).</p>     <p>Por ejemplo, el principio de igualdad econ&oacute;mica debe referirse particularmente al tratamiento igualitario de las relaciones jur&iacute;dicas, siempre valorando qui&eacute;nes van a ser regulados contractualmente; la seguridad jur&iacute;dica debe referirse a la no mutabilidad del contrato en virtud de cl&aacute;usulas predispuestas, pues de ser as&iacute;, podr&iacute;a dejarse al arbitrio del estipulante el contenido, extensi&oacute;n y modalidad de cumplimiento de las prestaciones a cargo de una o ambas partes, lo cual afectar&iacute;a la esencia misma del contrato (Farina, 2005).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El principio de autonom&iacute;a de la voluntad debe restringirse, en la medida que el cliente solo puede aceptar un cambio en la contrataci&oacute;n cuando implique una mejora del producto, siempre y cuando no altere la finalidad de la parte d&eacute;bil en adquirirlo; deben existir cl&aacute;usulas claras, sobre todo aquellas que acarrean una sanci&oacute;n en interpretaci&oacute;n en contra de la parte d&eacute;bil; para la interpretaci&oacute;n del contrato se debe tener en cuenta la valoraci&oacute;n de la intenci&oacute;n com&uacute;n de las partes; es por esta raz&oacute;n que el int&eacute;rprete debe valorar el comportamiento del cliente en concreto, los usos del tr&aacute;fico negocial entre empresas y comerciantes (Weingarten, 2007).</p>     <p>Alcanzar la justicia contractual supone un intercambio justo y razonable de las prestaciones; las partes deben obtener ventajas del mismo, y solo puede justificarse una intromisi&oacute;n de la libertad contractual cuando no se cumple con la anterior condici&oacute;n (Alb&aacute;n, 2008). Las correcciones del contrato podr&aacute;n justificarse siempre que, posteriormente, s&oacute;lo tenga utilidad para una de las partes, aunque &eacute;stas hayan prevenido los posibles riesgos.</p>     <p>Cuando se habla de igual o similar poder negocial, es necesaria una recomposici&oacute;n econ&oacute;mica, en todas las etapas contractuales, que constituya regular las obligaciones y derechos de la parte d&eacute;bil, para sopesar el real equilibrio de intereses. Sin embargo, cuando devienen fen&oacute;menos de imprevisi&oacute;n e inevitabilidad se ven alteradas las condiciones de cumplimiento, lo cual genera inequidad para algunas de las partes; como consecuencia, es necesario introducir actos de reequilibrio econ&oacute;mico, que permitan reformular las bases objetivas a trav&eacute;s de disposiciones legislativas, ejecutivas o un acto jurisprudencial (Farina, 2005).</p>     <p>Estas disposiciones deben ser formuladas a trav&eacute;s de controles; por ejemplo, el control administrativo debe realizarse antes de la celebraci&oacute;n del contrato, a trav&eacute;s de un reglamento la autoridad competente efect&uacute;a un control de las cl&aacute;usulas abusivas a trav&eacute;s de la comprobaci&oacute;n de las cl&aacute;usulas generales de contrataci&oacute;n predispuestas por el oferente de bienes y/o servicios; el control legislativo se efect&uacute;a mediante el establecimiento de reglas de control de legitimidad de preceptos que conforman el contrato y las nociones que permiten inferir las lista de cl&aacute;usulas nulas de pleno derecho o factibles de ser judicialmente declaradas nulas; el control judicial es realizado por los jueces, que deben encargarse de declarar la nulidad o ineficacia de las cl&aacute;usulas consideradas abusivas de un contrato ya celebrado; por &uacute;ltimo, el poder extrajudicial, que hace referencia a las actuaciones de profesionales oficiales al servicio de la protecci&oacute;n del consumidor (Weingarten, 2007).</p>     <p>Como se puede observar, el contrato de consumo debe ser regulado por una ley espec&iacute;fica, encargada de su defensa, en la que se establezcan l&iacute;mites al poder normativo de las partes, se declaren nulas las cl&aacute;usulas abusivas, la interpretaci&oacute;n sea siempre la m&aacute;s favorable al consumidor y haya normas relativas a la publicidad, como por ejemplo, que se les otorgue en algunos casos a los anuncios publicitarios fuerza normativa, aunque no sean incluidos en los contratos (P&eacute;rez Bustamante, 2004).</p>     <p>La ley debe incorporar la posibilidad de acci&oacute;n-medidas de amparo judicial, como acto expedito y r&aacute;pido contra actos u omisi&oacute;n de una autoridad p&uacute;blica o de sujetos privados que lesionen, restrinjan alteren o amenacen derechos y garant&iacute;as constitucionales relativas al usuario-consumidor. De igual forma, contra la violaci&oacute;n de la buena fe, en consideraci&oacute;n a los usos del tr&aacute;fico y a la interpretaci&oacute;n de las normas seg&uacute;n los principales intereses en juego; la transgresi&oacute;n de las facultades de la autonom&iacute;a de la libertad que resulten desnaturalizantes para las obligaciones o limiten la responsabilidad por da&ntilde;os deber&aacute;n ser demandados por ineficacia (Carranza &Aacute;lvarez, 2008).</p>     <p>La validez del contrato debe referirse a las consecuencias de lo pactado, que sean conforme a la buena fe y a lo razonable para las partes seg&uacute;n lo que pudieron prever y sus usos mercantiles; en este orden de ideas, la ley deber&aacute; declarar nulas las cl&aacute;usulas que sean contrarias a las buenas costumbres o al orden p&uacute;blico, seg&uacute;n lo dispuesto por el C&oacute;digo Civil; as&iacute; mismo, aquellas que impongan a la parte m&aacute;s d&eacute;bil especiales obligaciones que carezcan de causa propia (Monsalve Caballero, 2008); como las que otorgan al empresario la facultad de resolver discrecionalmente el contrato ya perfeccionado; como la de no enajenar la cosa vendida a persona alguna, mas no a persona determinada.</p>     <p>Si bien en los contratos de adhesi&oacute;n existen condiciones generales para el comercio en masa, la ley del consumidor debe propiciar que esta clase de contrataci&oacute;n no prive al adherente de toda posibilidad de discusi&oacute;n; es por esta raz&oacute;n que es importante prohibir, por medio de leyes, cl&aacute;usulas exorbitantes y para aquellas actividades en las que interviene el poder p&uacute;blico, reglas de sometimiento. Como en el caso del contrato de medicina prepagada, que seg&uacute;n el Decreto 806 de 1998 es un servicio privado de inter&eacute;s p&uacute;blico, cuya prestaci&oacute;n corresponde a entidades diferentes del Estado, aunque posea las facultades de inspecci&oacute;n y vigilancia.</p>     <p>Este contrato, en la legislaci&oacute;n colombiana, seg&uacute;n la Sentencia T-578 de 2010 (Corte Suprema de Justicia), corresponde a un contrato de adhesi&oacute;n, entre el usuario y la entidad prestadora, en el que uno se obliga a pagar uno suma de dinero y el segundo a prestar un servicio de salud respecto a lo expresamente incluido en el plan de salud<a href="#13" name="s13"><sup>13</sup></a>, el cual es preestablecido y consignado en el contrato, en el que existen cl&aacute;usulas y condiciones que no han sido ni ser&aacute;n discutidas y se encuentran aprobadas por la Superintendencia Nacional de Salud.</p>     <p>Al ser este un contrato de &iacute;ndole civil, debe regirse por las normas del derecho privado y los principios generales del derecho aplicables a la celebraci&oacute;n y ejecuci&oacute;n del contrato, como son la autonom&iacute;a de la voluntad, la buena fe y la libertad contractual, sin embargo, como las empresas de medicina prepagada tienen bajo su control el manejo de los instrumentos que permiten el disfrute efectivo de los servicios m&eacute;dicos, quir&uacute;rgicos, hospitalarios y asistenciales del usuario, que involucra la garant&iacute;a de derechos fundamentales, es necesario que exista un l&iacute;mite en la autonom&iacute;a de la libertad privada, y por esta raz&oacute;n la Corte Constitucional, a trav&eacute;s de sentencias como la T-307 de 1997 y la T- 236 de 2003, ha se&ntilde;alado que en estos contratos las cl&aacute;usulas contractuales no pueden ceder ante la vulneraci&oacute;n de derechos como la vida humana, la salud, la integridad personal y hasta la dignidad, en las cuales se sacrificar&aacute; la autonom&iacute;a de quien ha impuesto su voluntad como ley del contrato.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Siguiendo con casos de protecci&oacute;n al usuario, pa&iacute;ses como Argentina han estipulado medios para evitar o aminorar los abusos en los contratos de adhesi&oacute;n, como la concesi&oacute;n al consumidor que ha sido v&iacute;ctima de un acoso comercial imprevisto de un tiempo razonable para que medite sobre la conveniencia de la adquisici&oacute;n (Salazar, 2006).</p>     <p>Leyes como la 24.240 de Argentina es una de las medidas adoptadas por este Estado, en raz&oacute;n de regular las actividades comerciales y la protecci&oacute;n al consumidor; de igual forma, la Resoluci&oacute;n 53 del 21 de abril de 2003 de la Secretar&iacute;a de Competencia, Regulaci&oacute;n y la Defensa del Consumidor determina como cl&aacute;usulas abusivas, entre otras, las que confieren el derecho de interpretar el siginificado, alcance y cumplimiento totalmente al proveedor, le otorgan a este la facultad de modificar unilateralmente el contrato y le autorizan a rescindir sin causa el contrato, sin que medie incumplimiento del consumidor.</p>     <p>En concordancia con lo anterior, tambi&eacute;n fue expedida la Resoluci&oacute;n 9 del 20 de enero de 2004 de la Coordinaci&oacute;n T&eacute;cnica,, en la que se establece, por ejemplo, que en los contratos de consumo que tengan por objeto la prestaci&oacute;n de servicios de medicina prepagada se consideran cl&aacute;usulas abusivas los cambios eventuales no descritos en el contrato; en los contratos de consumo que tengan por objeto la prestaci&oacute;n de servicios de comunicaciones m&oacute;viles se consideran abusivas las cl&aacute;usulas que otorgan al proveedor la facultad de modificar unilateralmente el contrato; que autorizan al proveedor a rescindir sin causa justa el contrato, sin que medie incumplimiento del consumidor, y en los contratos de consumo que tengan por objeto la prestaci&oacute;n de servicios financieros y/o bancarios se consideran abusivas las cl&aacute;usulas que otorgan al proveedor la facultad de modificar unilateralmente el contrato, excepto en relaci&oacute;n con los que se hubieran celebrado por tiempo indeterminado, entre otras.</p>     <p>Como controles, a trav&eacute;s de su Secretar&iacute;a de Industria y Comercio se ejercen funciones policivas de control, vigilancia de los contratos de adhesi&oacute;n con cl&aacute;usulas abusivas, como tambi&eacute;n existe una Subsecretar&iacute;a de Defensa de la Competencia y del Consumidor, actualmente denominada Secretar&iacute;a de Coordinaci&oacute;n T&eacute;cnica.</p>     <p>Al igual que Argentina, en otros pa&iacute;ses de Latinoam&eacute;rica se han adoptado medidas en pro de la defensa del consumidor, como es el caso de Brasil con la Ley 8078 del 11 de septiembre de 1990, conocida como el C&oacute;digo de Defensa del Consumidor, que enuncia una lista ejemplificativa de cl&aacute;usulas abusivas<a href="#14" name="s14"><sup>14</sup></a>, que ser&aacute;n nulas absolutas y se aplican a contratos de adhesi&oacute;n como a los contratos negociados; la normatividad civil de Paraguay<a href="#15" name="s15"><sup>15</sup></a> hace referencia a las cl&aacute;usulas abusivas, as&iacute; mismo, la Ley de Defensa del Consumidor y Usuario 1334<a href="#16" name="s16"><sup>16</sup></a>, que regula los contratos de adhesi&oacute;n, las cl&aacute;usulas abusivas y su interpretaci&oacute;n, la Ley 17.189 de 1999<a href="#17" name="s17"><sup>17</sup></a>, de Relaciones de Consumo, entre otras cosas, dispone la protecci&oacute;n contra cl&aacute;usulas abusivas en los contratos de adhesi&oacute;n.</p>     <p>Las cl&aacute;usulas abusivas en el Mercosur se establecen en los art&iacute;culos 45 y 44 del Protocolo de defensa del consumidor del comit&eacute; t&eacute;cnico n&deg; 7 de 1997, que fueron dictadas en las resoluciones 123 a 127, que ser&aacute;n incorporadas a los ordenamientos jur&iacute;dicos internos nacionales cuando concluya la redacci&oacute;n del Reglamento com&uacute;n sobre la defensa del consumidor y su glosario (Piris, 2004).</p>     <p>En el caso de Colombia, adem&aacute;s de las leyes sectoriales ya estudiadas, se encuentra el proyecto de ley 089 de 2010, por medio del cual se pretende crear el Estatuto del Consumidor y fijar una contribuci&oacute;n para la defensa del mismo, la cual desarrolla, adem&aacute;s de principios generales, &aacute;mbito de validez, garant&iacute;as, normas sobre el deber de informaci&oacute;n, protecci&oacute;n contra productos defectuosos, y en su t&iacute;tulo VII, la protecci&oacute;n contractual del derecho de consumo.</p>     <p>Este t&iacute;tulo se encuentra dividido en cinco cap&iacute;tulos: el primero referente a la protecci&oacute;n especial del consumidor, en el que se determina que las condiciones generales de los contratos siempre ser&aacute;n interpretadas de la manera m&aacute;s favorable al consumidor, como tambi&eacute;n la necesaria aceptaci&oacute;n expresa del consumidor para que sean recibidos y pagados los productos. El segundo cap&iacute;tulo, sobre la validez de las condiciones negociales generales y contratos de adhesi&oacute;n, estipula que deben cumplir con algunas condiciones, como haber sido informado de manera suficiente, anticipada, y expresa que deben ser legibles y no contener espacios en blanco; tambi&eacute;n la prohibici&oacute;n de convenir cl&aacute;usulas que permitan la productos modificar unilateralmente el contrato.</p>     <p>El tercer cap&iacute;tulo define &quot;cl&aacute;usulas abusivas&quot; como <i>&#91;...&#93; aquellas que producen un desequilibrio injustificado en perjuicio del consumidor y las que, en las mismas condiciones, afecten el tiempo, modo o lugar en que el consumidor puede ejercer sus derechos &#91;...&#93;, </i>por tanto son ineficaces de derecho cl&aacute;usulas como las que limitan la responsabilidad del productor o proveedor de las obligaciones que la ley les impone, las que vinculan al trabajador en un contrato aun cuando el productor no cumpla con sus obligaciones, las que obligan al consumidor a acudir a la justicia arbitral, entre otras.</p>     <p>Las medidas de operaciones del sistema financiero se encuentran reguladas por el cap&iacute;tulo cuarto, que desarrolla los requisitos que deben tenerse en cuenta para otorgar un cr&eacute;dito de forma inmediata sin que el proveedor o un tercero no est&eacute; sometido a supervisi&oacute;n, vigilancia y control de la Superintendencia Financiera. El quinto cap&iacute;tulo estipula los requerimientos para que una venta a distancia sea en derecho; tambi&eacute;n c&oacute;mo opera la retractaci&oacute;n en esta clase de contrato.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Respecto a la interpretaci&oacute;n de las cl&aacute;usulas de exoneraci&oacute;n de responsabilidad, las cuales son cl&aacute;usulas de autonom&iacute;a privada que constituyen un negocio jur&iacute;dico, se pretende que el acreedor asuma todo o en parte las consecuencias del incumplimiento del deudor; adem&aacute;s se ha estipulado una serie de requisitos de validez con miras a que no afecten el derecho y la modalidad de la reparaci&oacute;n que se deriva del incumplimiento, pues de no existir una norma general que lo regule ser&aacute; dif&iacute;cil que exista un equilibrio contractual (Rinessi, 2006).</p>     <p>Estos requisitos de validez obedecen en su mayor&iacute;a a normas de orden p&uacute;blico y hacen referencia a que no se excluya por ning&uacute;n motivo la obligaci&oacute;n principal del contrato, como tambi&eacute;n a que no se comprometa la integridad moral y f&iacute;sica de las partes y que sean ampliamente conocidas por el adherente (Gual Acosta, 2008).</p>     <p>Como se puede observar, el desarrollo de la protecci&oacute;n al consumidor a&uacute;n es escaso; si bien se han producidon varios avances, &eacute;stos no son suficientes para afrontar los cambios que han acarreado el comercio y la masificaci&oacute;n del consumo. Existen medidas que pueden sopesar la desigualdad de los avances en la estructura contractual, los cuales deben ser incorporados por medio de mecanismos judiciales y legislativos de manera gradual, con la finalidad de proteger prerrogativas tan importantes como el ejercicio de la libertad econ&oacute;mica y de empresa.</p> <hr>     <p><a href="#s1" name="1"><sup>1</sup></a> Como la doctrina cl&aacute;sica (concepto restrictivo) que consideraba contrato el acto creador de derechos y obligaciones de car&aacute;cter patrimonial, es decir, el contrato es la especie y la convenci&oacute;n el g&eacute;nero (Ospina Fern&aacute;ndez &amp; Ospina Acosta, 2000).</p>     <p><a href="#s2" name="2"><sup>2</sup></a> Revisar del c&oacute;digo franc&eacute;s, t&iacute;tulo De los contratos o de las obligaciones contractuales en general, art&iacute;culos del 1126 a 1130.</p>     <p><a href="#s3" name="3"><sup>3</sup></a> Revisar del c&oacute;digo alem&aacute;n, t&iacute;tulo del Derecho de obligaciones <i>(Recht der Schuldverhaltnisse), </i>art&iacute;culo 321.</p>     <p><a href="#s4" name="4"><sup>4</sup></a> Se encuentra desarrollado en el art&iacute;culo 1502 del C&oacute;digo Civil colombiano: Para que una persona se obligue a otra por un acto o declaraci&oacute;n de voluntad, es necesario:</p>     <blockquote>       <p>1o.) que sea legalmente capaz.</p>       <p>2o.) que consienta en dicho acto o declaraci&oacute;n y su consentimiento no adolezca de vicio. 3o.) que recaiga sobre un objeto l&iacute;cito. 4o.) que tenga una causa l&iacute;cita.</p> </blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La capacidad legal de una persona consiste en poderse obligar por s&iacute; misma, sin el ministerio o la autorizaci&oacute;n de otra.</p>     <p><a href="#s5" name="5"><sup>5</sup></a> El principio de buena fe implica deber de cooperaci&oacute;n, fidelidad y de informaci&oacute;n (C&oacute;rdoba, 2004).</p>     <p><a href="#s6" name="6"><sup>6</sup></a> Art&iacute;culo 333. La actividad econ&oacute;mica y la iniciativa privada son libres, dentro de los l&iacute;mites del bien com&uacute;n. Para su ejercicio, nadie podr&aacute; exigir permisos previos ni requisitos, sin autorizaci&oacute;n de la ley.</p>     <p>La libre competencia econ&oacute;mica es un derecho de todos que supone responsabilidades.</p>     <p>La empresa, como base del desarrollo, tiene una funci&oacute;n social que implica obligaciones. El Estado fortalecer&aacute; las organizaciones solidarias y estimular&aacute; el desarrollo empresarial.</p>     <p>El Estado, por mandato de la ley, impedir&aacute; que se obstruya o se restrinja la libertad econ&oacute;mica y evitar&aacute; o controlar&aacute; cualquier abuso que personas o empresas hagan de su posici&oacute;n dominante en el mercado nacional.</p>     <p>La ley delimitar&aacute; el alcance de la libertad econ&oacute;mica cuando as&iacute; lo exijan el inter&eacute;s social, el ambiente y el patrimonio cultural de la Naci&oacute;n.</p>     <p>Articulo 334. La direcci&oacute;n general de la econom&iacute;a estar&aacute; a cargo del Estado. Este intervendr&aacute;, por mandato de la ley, en la explotaci&oacute;n de los recursos naturales, en el uso del suelo, en la producci&oacute;n, distribuci&oacute;n, utilizaci&oacute;n y consumo de los bienes, y en los servicios p&uacute;blicos y privados, para racionalizar la econom&iacute;a con el fin de conseguir el mejoramiento de la calidad de vida de los habitantes, la distribuci&oacute;n equitativa de las oportunidades y los beneficios del desarrollo y la preservaci&oacute;n de un ambiente sano.</p>     <p>El Estado, de manera especial, intervendr&aacute; para dar pleno empleo a los recursos humanos y asegurar que todas las personas, en particular las de menores ingresos, tengan acceso efectivo a los bienes y servicios b&aacute;sicos. Tambi&eacute;n para promover la productividad y la competitividad y el desarrollo arm&oacute;nico de las regiones.</p>     <p>La empresa, como base del desarrollo, tiene una funci&oacute;n social que implica obligaciones. El Estado fortalecer&aacute; las organizaciones solidarias y estimular&aacute; el desarrollo empresarial.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El Estado, por mandato de la ley, impedir&aacute; que se obstruya o se restrinja la libertad econ&oacute;mica y evitar&aacute; o controlar&aacute; cualquier abuso que personas o empresas hagan de su posici&oacute;n dominante en el mercado nacional.</p>     <p>La ley delimitar&aacute; el alcance de la libertad econ&oacute;mica cuando as&iacute; lo exijan el inter&eacute;s social, el ambiente y el patrimonio cultural de la Naci&oacute;n.</p>     <p>Articulo 334. La direcci&oacute;n general de la econom&iacute;a estar&aacute; a cargo del Estado. Este intervendr&aacute;, por mandato de la ley, en la explotaci&oacute;n de los recursos naturales, en el uso del suelo, en la producci&oacute;n, distribuci&oacute;n, utilizaci&oacute;n y consumo de los bienes, y en los servicios p&uacute;blicos y privados, para racionalizar la econom&iacute;a con el fin de conseguir el mejoramiento de la calidad de vida de los habitantes, la distribuci&oacute;n equitativa de las oportunidades y los beneficios del desarrollo y la preservaci&oacute;n de un ambiente sano.</p>     <p>El Estado, de manera especial, intervendr&aacute; para dar pleno empleo a los recursos humanos y asegurar que todas las personas, en particular las de menores ingresos, tengan acceso efectivo a los bienes y servicios b&aacute;sicos. Tambi&eacute;n para promover la productividad y la competitividad y el desarrollo arm&oacute;nico de las regiones.</p>     <p><a href="#s7" name="7"><sup>7</sup></a> Revisar las sentencias C-367 de 1995, T-338 de 1993 y C-660 de 1996.</p>     <p><a href="#s8" name="8"><sup>8</sup></a> Regulado por el C&oacute;digo Civil colombiano en el art&iacute;culo 1602: Todo contrato legalmente celebrado es una ley para los contratantes, y no puede ser invalidado sino por su consentimiento mutuo o por causas legales.</p>     <p><a href="#s9" name="9"><sup>9</sup></a> Revisar sobre el modelo econ&oacute;mico colombiano las sentencias C-1489 de 2000, C-265 de 1994, C-445 de 1995 y C-093 de 2001.</p>     <p><a href="#s10" name="10"><sup>10</sup></a> Decreto 34466 de 1982.</p>     <p><a href="#s11" name="11"><sup>11</sup></a> El cual se&ntilde;ala: La ley regular&aacute; el control de calidad de bienes y servicios ofrecidos y prestados a la comunidad, as&iacute; como la informaci&oacute;n que debe suministrarse al p&uacute;blico en su comercializaci&oacute;n.</p>     <p><a href="#s12" name="12"><sup>12</sup></a> Cuando hablamos de &quot;precio&quot; hacemos referencia al valor concreto de una cosa en particular; en el caso de de los servicios p&uacute;blicos domiciliarios, esta contraprestaci&oacute;n al servicio se ve tasada a trav&eacute;s de tarifas que son una relaci&oacute;n de variantes como el precio, impuestos y/o grav&aacute;menes.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a href="#s13" name="13"><sup>13</sup></a> Hace referencia a tratamientos, medicamentos y procedimientos.</p>     <p><a href="#s14" name="14"><sup>14</sup></a> Revisar los art&iacute;culos 51, 52 y 53 de la Ley 8078.</p>     <p><a href="#s15" name="15"><sup>15</sup></a> Revisar C&oacute;digo Civil de Paraguay, art&iacute;culos 691 y 713.</p>     <p><a href="#s16" name="16"><sup>16</sup></a> Revisar el cap&iacute;tulo I, art&iacute;culo 4, inciso H y el cap&iacute;tulo V, art&iacute;culos 24 a 28 de la Ley 1334.</p>     <p><a href="#s17" name="17"><sup>17</sup></a> Revisar el cap&iacute;tulo II, art&iacute;culo 6 de la Ley 17.189.</p> <hr>     <p><b>REFERENCIAS</b></p>     <!-- ref --><p>Albadejo, M. (1958). <i>El Negocio Jur&iacute;dico. </i>Barcelona: Bosch.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000239&pid=S0121-8697201100010000400001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Alb&aacute;n, J. O. (2008). <i>Derecho Privado y Globalizaci&oacute;n. </i>Tomo III: <i>Contratos. </i>Bogot&aacute;: Grupo Editorial Ib&aacute;&ntilde;ez.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000240&pid=S0121-8697201100010000400002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&Aacute;lzate Hern&aacute;ndez, C. (2009). <i>Fundamentos del Contrato. Teor&iacute;a General. Promesa. Opci&oacute;n Responsabilidad Precontractual. Concordato de los Principios </i>UNIDROIT. Bogot&aacute;: Grupo Editorial Ib&aacute;&ntilde;ez.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000241&pid=S0121-8697201100010000400003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Benjam&iacute;n, M. (2005). <i>La autonom&iacute;a de la voluntad y el fen&oacute;meno y de la predisposici&oacute;n contractual </i>(Tesis doctoral). Buenos Aires: Zaval&iacute;a.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000242&pid=S0121-8697201100010000400004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Carranza &Aacute;lvarez, C. (2008). La excesiva desproporci&oacute;n prestacional en el contrato a trav&eacute;s de los principios de UNIDROIT. En J. O. Alb&aacute;n, <i>Derecho Privado y Globalizaci&oacute;n. </i>Tomo III: <i>Contratos. </i>Bogot&aacute;: Grupo Editorial Ib&aacute;&ntilde;ez.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000243&pid=S0121-8697201100010000400005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>C&oacute;rdoba, M. (2004). Tratado de Buena Fe. En <i>El Derecho. </i>Buenos Aires: La Ley.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000244&pid=S0121-8697201100010000400006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Cubides Camacho, J. (2009). <i>Obligaciones </i>(6<sup>a</sup> ed.). Bogot&aacute;: Pontificia Universidad Javeriana, Facultad de Ciencias Jur&iacute;dicas.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000245&pid=S0121-8697201100010000400007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>D&iacute;ez- Picazo, L. (2007). <i>Fundamentos de Derecho Civil Patrimonial I. Introducci&oacute;n Te&oacute;rica Del Contrato </i>(6<sup>a</sup> ed.). Pamplona: Thomson-Civitas.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000246&pid=S0121-8697201100010000400008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>D&iacute;ez-Picaso, L. (2007). <i>Fundamentos de Derecho Civil Patrimonial II. El Contrato en General </i>(6<sup>a</sup> ed.). Pamplona: Thomson-Civitas.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000247&pid=S0121-8697201100010000400009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Farina, J. M. (2005). <i>Contratos Comerciales Modernos. Modalidades de contrataci&oacute;n empresarial. </i>Buenos Aires: Astrea.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000248&pid=S0121-8697201100010000400010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Gual Acosta, J. M. (2008). <i>Cl&aacute;usulas de exoneraci&oacute;n y limitaci&oacute;n de responsabilidad civil. </i>Biblioteca de tesis doctorales 3. Bogot&aacute;: Grupo Editorial Ib&aacute;&ntilde;ez.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000249&pid=S0121-8697201100010000400011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Kemelmajer De Carlucci, A. (2008). Reflexiones sobre la interpretaci&oacute;n de los contratos. En J. O. Alb&aacute;n, <i>Derecho Privado y Globalizaci&oacute;n. </i>Tomo III: <i>Contratos.</i>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000250&pid=S0121-8697201100010000400012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Lacruz Berdejo, J. L., Sancho Rebullida, F. D., Luna Serrano, A., Delgado Echeverr&iacute;a, J., Rivero Hern&aacute;ndez, F. &amp; Ramns Albesa, J. (2003). <i>Elementos de Derecho Civil II vol. I.: Derecho de obligaciones. </i>Madrid: Dykinson.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000251&pid=S0121-8697201100010000400013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Monsalve Caballero, V. (2008). Consideraciones actuales sobre la obligaci&oacute;n precontractual de informaci&oacute;n: Una perspectiva europea. <i>Vniversitas </i>, 12-52.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000252&pid=S0121-8697201100010000400014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Monsalve Caballero, V. (2009). El comportamiento del contratante como determinante para la calificaci&oacute;n de la ruptura injustificada de las negociaciones: visi&oacute;n desde el derecho europeo. <i>Vniversitas, </i>365 - 392 .&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000253&pid=S0121-8697201100010000400015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Monsalve Caballero, V. (2008). La buena fe como fundamento de los deberes contractuales de conducta: una doctrina europea en construcci&oacute;n. <i>Revista de Derecho, </i>30-74.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000254&pid=S0121-8697201100010000400016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Neme Villareal, M. L. (2007). El Principio de Buena Fe en materia contractual en el sistema jur&iacute;dico colombiano. <i>Revista de Derecho Privado, 11, </i>110-160. Universidad Externado de Colombia.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000255&pid=S0121-8697201100010000400017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Ospina Fern&aacute;ndez, G. &amp; Ospina Acosta, E. (2000). <i>Teor&iacute;a general del contrato y del negocio jur&iacute;dico. </i>Bogot&aacute;: Temis.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000256&pid=S0121-8697201100010000400018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Ossorio Morales, J. &amp; Ossorio Serrano, J. M. (2003). Teor&iacute;a General del Contrato. En B. Moreno Quesada, <i>Curso de Derecho Civil II: Derecho de obligaciones, de contratos y responsabilidad por hechos il&iacute;citos </i>(pp. 205 - 393). Valencia: Tirant lo Blanch.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000257&pid=S0121-8697201100010000400019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Per&eacute;z Bustamante, L. (2004). <i>Derecho social de consumo. </i>Buenos Aires: La Ley. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000258&pid=S0121-8697201100010000400020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>P&eacute;rez Gallardo, L. (2008). &iquest;Quo vadis Derecho de contratos? Una reflexi&oacute;n cr&iacute;tica sobre los principios generales de la contrataci&oacute;n inspiradores de las normas del C&oacute;digo Civil cubano. En J. O. Alb&aacute;n, <i>Derecho Privado y Globalizaci&oacute;n. </i>Tomo II: <i>Contratos. </i>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000259&pid=S0121-8697201100010000400021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Piris, C. R. (2004). Los conceptos fundamentales del derecho de consumidor en mercosur. <i>International Law, </i>4 , 313-359. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000260&pid=S0121-8697201100010000400022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Plata L&oacute;pez, L. C. (2005 ). La naturaleza social y econ&oacute;mica del Contrato. <i>Revista de Derecho, 23 </i>, 97-110.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000261&pid=S0121-8697201100010000400023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Plata L&oacute;pez, L.C. (2009). Responsabilidad por productos defectuosos: Algunos comentarios de la Corte Suprema de Justicia Colombiana. En V. Monsalve Caballero &amp; L. Escobar, <i>La responsabilidad una mirada desde lo p&uacute;blico y lo privado. </i>Bogot&aacute;: Grupo Editorial Ib&aacute;&ntilde;ez.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000262&pid=S0121-8697201100010000400024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Rengifo Garc&iacute;a, E. (2004). <i>Del abuso del derecho al abuso de la posici&oacute;n dominante </i>(2<sup>a</sup> ed.). Bogot&aacute;: Universidad Externado de Colombia.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000263&pid=S0121-8697201100010000400025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Rinessi, A. J. (2006). <i>Relaci&oacute;n de consumo y derechos del consumidor. </i>Buenos Aires: Astrea.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000264&pid=S0121-8697201100010000400026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Rubio, J. (2007). <i>Derecho de los mercados. </i>Bogot&aacute;: Legis.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000265&pid=S0121-8697201100010000400027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Salazar, D. F. (2006). Asimetr&iacute;as de informaic&oacute;n y an&aacute;lisis econ&oacute;mico de los contratos de adhesi&oacute;n. Latin American and Caribean Law and Economics Association. <i>Annual Papers, </i>35-69.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000266&pid=S0121-8697201100010000400028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Tamayo Lombana, A. (1998). <i>Manual de Obligaciones. Teor&iacute;a General del Negocio Jur&iacute;dico. </i>Bogot&aacute;: Temis.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000267&pid=S0121-8697201100010000400029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Weingarten, C. (2007). <i>Derecho del Consumidor. </i>Buenos Aires: Editorial Universidad SRL. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000268&pid=S0121-8697201100010000400030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p><i>Sentencias</i></p>     <!-- ref --><p>Sentencia SU-166-99, Corte Constitucional, Sala Plena, 17 de marzo de 1999. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000270&pid=S0121-8697201100010000400031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Sentencia n&deg; 05001-3103-007-1997-10347-01, Corte Suprema de Justicia, 25 de abril de 2006.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000271&pid=S0121-8697201100010000400032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Sentencia T-105, Corte Constitucional, 24 de marzo de 1998.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000272&pid=S0121-8697201100010000400033&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Sentencia 6146, Corte Suprema de Justicia, Sala de Casaci&oacute;n Civil, 2 de agosto de 2001.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000273&pid=S0121-8697201100010000400034&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Sentencia 7582, Corte Suprema de justicia 11 de marzo de 2004.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000274&pid=S0121-8697201100010000400035&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Sentencia D-6020, Corte Constitucional, 11 de enero de 2006.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000275&pid=S0121-8697201100010000400036&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Sentencia n&deg; 25899 -3193- 992- 1999 -00629 -01, Corte Suprema de Justicia, 30 de abril de 2009.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000276&pid=S0121-8697201100010000400037&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Sentencia C- 792 , Corte Constitucional, 17 de septiembre de 2002. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000277&pid=S0121-8697201100010000400038&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Sentencia C-114, Corte Constitucional, 30 de agosto de 2000 . &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000278&pid=S0121-8697201100010000400039&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Sentencia T-240, Corte Constitucional, 23 de junio de 1993. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000279&pid=S0121-8697201100010000400040&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Sentencia T-338, Corte Constitucional, 24 de agosto de 1993. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000280&pid=S0121-8697201100010000400041&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Sentencia C-367, Corte Constitucional, 16 de agosto de 1995. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000281&pid=S0121-8697201100010000400042&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Sentencia C-600, Corte Constitucional, 6 de noviembre de 1996. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000282&pid=S0121-8697201100010000400043&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Sentencia C- 265, Corte Constitucional, 2 de junio de 1994. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000283&pid=S0121-8697201100010000400044&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Sentencia SU-182-98, Corte Constitucional, 5 de junio de 1998. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000284&pid=S0121-8697201100010000400045&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Sentencia C- 252, Corte Constitucional, 26 de mayo de 1998. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000285&pid=S0121-8697201100010000400046&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Sentencia C- 1489, Corte Constitucional, 2 de noviembre de 2000.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000286&pid=S0121-8697201100010000400047&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Sentencia C-445, Corte Constitucional, 4 de octubre de 1995. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000287&pid=S0121-8697201100010000400048&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Sentencia C-093, Corte Constitucional, 31 de enero de 2001. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000288&pid=S0121-8697201100010000400049&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Sentencia T-584, Corte Constitucional, 22 de julio de 2010. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000289&pid=S0121-8697201100010000400050&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Sentencia T-307, Corte Constitucional, 20 de junio de 1997. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000290&pid=S0121-8697201100010000400051&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Sentencia T- 236, Corte Constitucional, 20 de marzo de 2003.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000291&pid=S0121-8697201100010000400052&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
<ref-list>
<ref id="B1">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Albadejo]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[El Negocio Jurídico]]></source>
<year>1958</year>
<publisher-loc><![CDATA[Barcelona ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Bosch]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B2">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Albán]]></surname>
<given-names><![CDATA[J. O]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Derecho Privado y Globalización]]></source>
<year>2008</year>
<publisher-loc><![CDATA[Bogotá ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Grupo Editorial Ibáñez]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B3">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Álzate Hernández]]></surname>
<given-names><![CDATA[C]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Fundamentos del Contrato. Teoría General. Promesa. Opción Responsabilidad Precontractual. Concordato de los Principios]]></source>
<year>2009</year>
<publisher-loc><![CDATA[Bogotá ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Grupo Editorial Ibáñez]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B4">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Benjamín]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[La autonomía de la voluntad y el fenómeno y de la predisposición contractual]]></source>
<year>2005</year>
<publisher-name><![CDATA[Zavalía]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B5">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Carranza Álvarez]]></surname>
<given-names><![CDATA[C]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La excesiva desproporción prestacional en el contrato a través de los principios de UNIDROIT]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Albán]]></surname>
<given-names><![CDATA[J. O]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Derecho Privado y Globalización]]></source>
<year>2008</year>
<publisher-loc><![CDATA[Bogotá ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Grupo Editorial Ibáñez]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B6">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Córdoba]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Tratado de Buena Fe]]></article-title>
<source><![CDATA[El Derecho]]></source>
<year>2004</year>
<publisher-loc><![CDATA[Buenos Aires ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[La Ley]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B7">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Cubides Camacho]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Obligaciones]]></source>
<year>2009</year>
<edition>6ª</edition>
<publisher-loc><![CDATA[Bogotá ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Pontificia Universidad Javeriana, Facultad de Ciencias Jurídicas]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B8">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Díez- Picazo]]></surname>
<given-names><![CDATA[L]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Fundamentos de Derecho Civil Patrimonial I. Introducción Teórica Del Contrato]]></source>
<year>2007</year>
<edition>6ª</edition>
<publisher-loc><![CDATA[Pamplona ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Thomson-Civitas]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B9">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Díez- Picazo]]></surname>
<given-names><![CDATA[L]]></given-names>
</name>
</person-group>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Fundamentos de Derecho Civil Patrimonial II. El Contrato en General]]></source>
<year>2007</year>
<edition>6ª</edition>
<publisher-loc><![CDATA[Pamplona ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Thomson-Civitas]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B10">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Farina]]></surname>
<given-names><![CDATA[J. M]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Contratos Comerciales Modernos. Modalidades de contratación empresarial]]></source>
<year>2005</year>
<publisher-loc><![CDATA[Buenos Aires ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Astrea]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B11">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Gual Acosta]]></surname>
<given-names><![CDATA[J. M]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Cláusulas de exoneración y limitación de responsabilidad civil]]></source>
<year>2008</year>
<publisher-loc><![CDATA[Bogotá ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Grupo Editorial Ibáñez]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B12">
<nlm-citation citation-type="">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Kemelmajer De Carlucci]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Reflexiones sobre la interpretación de los contratos]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Albán]]></surname>
<given-names><![CDATA[J. O]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Derecho Privado y Globalización]]></source>
<year>2008</year>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B13">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Lacruz Berdejo]]></surname>
<given-names><![CDATA[J. L]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Sancho Rebullida]]></surname>
<given-names><![CDATA[F. D]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Luna Serrano]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Delgado Echeverría]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Rivero Hernández]]></surname>
<given-names><![CDATA[F]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Ramns Albesa]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Elementos de Derecho Civil II vol. I.: Derecho de obligaciones]]></source>
<year>2003</year>
<publisher-loc><![CDATA[Madrid ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Dykinson]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B14">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Monsalve Caballero]]></surname>
<given-names><![CDATA[V]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Consideraciones actuales sobre la obligación precontractual de información: Una perspectiva europea]]></article-title>
<source><![CDATA[Vniversitas]]></source>
<year>2008</year>
<page-range>12-52</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B15">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Monsalve Caballero]]></surname>
<given-names><![CDATA[V]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[El comportamiento del contratante como determinante para la calificación de la ruptura injustificada de las negociaciones: visión desde el derecho europeo]]></article-title>
<source><![CDATA[Vniversitas]]></source>
<year>2009</year>
<page-range>365 - 392</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B16">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Monsalve Caballero]]></surname>
<given-names><![CDATA[V]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La buena fe como fundamento de los deberes contractuales de conducta: una doctrina europea en construcción]]></article-title>
<source><![CDATA[Revista de Derecho]]></source>
<year>2008</year>
<page-range>30-74</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B17">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Neme Villareal]]></surname>
<given-names><![CDATA[M. L]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[El Principio de Buena Fe en materia contractual en el sistema jurídico colombiano]]></article-title>
<source><![CDATA[Revista de Derecho Privado]]></source>
<year>2007</year>
<numero>11</numero>
<issue>11</issue>
<page-range>110-160</page-range><publisher-name><![CDATA[Universidad Externado de Colombia]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B18">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Ospina Fernández]]></surname>
<given-names><![CDATA[G]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Ospina Acosta]]></surname>
<given-names><![CDATA[E]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Teoría general del contrato y del negocio jurídico]]></source>
<year>2000</year>
<publisher-loc><![CDATA[Bogotá ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Temis]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B19">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Ossorio Morales]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Ossorio Serrano]]></surname>
<given-names><![CDATA[J. M]]></given-names>
</name>
</person-group>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Moreno Quesada]]></surname>
<given-names><![CDATA[B]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Curso de Derecho Civil II: Derecho de obligaciones, de contratos y responsabilidad por hechos ilícitos]]></source>
<year>2003</year>
<page-range>205 - 393</page-range><publisher-loc><![CDATA[Valencia ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Tirant lo Blanch]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B20">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Peréz Bustamante]]></surname>
<given-names><![CDATA[L]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Derecho social de consumo]]></source>
<year>2004</year>
<publisher-loc><![CDATA[Buenos Aires ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[La Ley]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B21">
<nlm-citation citation-type="">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Pérez Gallardo]]></surname>
<given-names><![CDATA[L]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[¿Quo vadis Derecho de contratos? Una reflexión crítica sobre los principios generales de la contratación inspiradores de las normas del Código Civil cubano]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Albán]]></surname>
<given-names><![CDATA[J. O]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Derecho Privado y Globalización]]></source>
<year>2008</year>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B22">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Piris]]></surname>
<given-names><![CDATA[C. R]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Los conceptos fundamentales del derecho de consumidor en mercosur]]></article-title>
<source><![CDATA[International Law]]></source>
<year>2004</year>
<numero>4</numero>
<issue>4</issue>
<page-range>313-359</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B23">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Plata López]]></surname>
<given-names><![CDATA[L. C]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La naturaleza social y económica del Contrato]]></article-title>
<source><![CDATA[Revista de Derecho]]></source>
<year>2005</year>
<volume>23</volume>
<page-range>97-110</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B24">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Plata López]]></surname>
<given-names><![CDATA[L.C]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Responsabilidad por productos defectuosos: Algunos comentarios de la Corte Suprema de Justicia Colombiana]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Monsalve Caballero]]></surname>
<given-names><![CDATA[V]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Escobar]]></surname>
<given-names><![CDATA[L]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[La responsabilidad una mirada desde lo público y lo privado]]></source>
<year>2009</year>
<publisher-loc><![CDATA[Bogotá ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Grupo Editorial Ibáñez]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B25">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Rengifo García]]></surname>
<given-names><![CDATA[E]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Del abuso del derecho al abuso de la posición dominante]]></source>
<year>2004</year>
<edition>2ª</edition>
<publisher-loc><![CDATA[Bogotá ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Universidad Externado de Colombia]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B26">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Rinessi]]></surname>
<given-names><![CDATA[A. J]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Relación de consumo y derechos del consumidor]]></source>
<year>2006</year>
<publisher-loc><![CDATA[Buenos Aires ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Astrea]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B27">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Rubio]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Derecho de los mercados]]></source>
<year>2007</year>
<publisher-loc><![CDATA[Bogotá ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Legis]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B28">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Salazar]]></surname>
<given-names><![CDATA[D. F]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Asimetrías de informaicón y análisis económico de los contratos de adhesión]]></source>
<year>2006</year>
<page-range>35-69</page-range><publisher-name><![CDATA[Latin American and Caribean Law and Economics Association]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B29">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Tamayo Lombana]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Manual de Obligaciones. Teoría General del Negocio Jurídico]]></source>
<year>1998</year>
<publisher-loc><![CDATA[Bogotá ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Temis]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B30">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Weingarten]]></surname>
<given-names><![CDATA[C]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Derecho del Consumidor]]></source>
<year>2007</year>
<publisher-loc><![CDATA[Buenos Aires ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Editorial Universidad SRL]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B31">
<nlm-citation citation-type="book">
<source><![CDATA[Sentencia SU-166-99]]></source>
<year>17 d</year>
<month>e </month>
<day>ma</day>
<publisher-name><![CDATA[Corte Constitucional, Sala Plena]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B32">
<nlm-citation citation-type="book">
<source><![CDATA[Sentencia n° 05001-3103-007-1997-10347-01]]></source>
<year>25 d</year>
<month>e </month>
<day>ab</day>
<publisher-name><![CDATA[Corte Suprema de Justicia]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B33">
<nlm-citation citation-type="book">
<source><![CDATA[Sentencia T-105]]></source>
<year>24 d</year>
<month>e </month>
<day>ma</day>
<publisher-name><![CDATA[Corte Constitucional]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B34">
<nlm-citation citation-type="book">
<source><![CDATA[Sentencia 6146]]></source>
<year>2 de</year>
<month> a</month>
<day>go</day>
<publisher-name><![CDATA[Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Civil]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B35">
<nlm-citation citation-type="book">
<source><![CDATA[Sentencia 7582]]></source>
<year>11 d</year>
<month>e </month>
<day>ma</day>
<publisher-name><![CDATA[Corte Suprema de justicia]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B36">
<nlm-citation citation-type="book">
<source><![CDATA[Sentencia D-6020]]></source>
<year>11 d</year>
<month>e </month>
<day>en</day>
<publisher-name><![CDATA[Corte Constitucional]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B37">
<nlm-citation citation-type="book">
<source><![CDATA[Sentencia n° 25899 -3193- 992- 1999 -00629 -01]]></source>
<year>30 d</year>
<month>e </month>
<day>ab</day>
<publisher-name><![CDATA[Corte Suprema de Justicia]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B38">
<nlm-citation citation-type="book">
<source><![CDATA[Sentencia C- 792]]></source>
<year>17 d</year>
<month>e </month>
<day>se</day>
<publisher-name><![CDATA[Corte Constitucional]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B39">
<nlm-citation citation-type="book">
<source><![CDATA[Sentencia C-114]]></source>
<year>30 d</year>
<month>e </month>
<day>ag</day>
<publisher-name><![CDATA[Corte Constitucional]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B40">
<nlm-citation citation-type="book">
<source><![CDATA[Sentencia T-240]]></source>
<year>23 d</year>
<month>e </month>
<day>ju</day>
<publisher-name><![CDATA[Corte Constitucional]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B41">
<nlm-citation citation-type="book">
<source><![CDATA[Sentencia T-338]]></source>
<year>24 d</year>
<month>e </month>
<day>ag</day>
<publisher-name><![CDATA[Corte Constitucional]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B42">
<nlm-citation citation-type="book">
<source><![CDATA[Sentencia C-367]]></source>
<year>16 d</year>
<month>e </month>
<day>ag</day>
<publisher-name><![CDATA[Corte Constitucional]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B43">
<nlm-citation citation-type="book">
<source><![CDATA[Sentencia C-600]]></source>
<year>6 de</year>
<month> n</month>
<day>ov</day>
<publisher-name><![CDATA[Corte Constitucional]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B44">
<nlm-citation citation-type="book">
<source><![CDATA[Sentencia C- 265]]></source>
<year>2 de</year>
<month> j</month>
<day>un</day>
<publisher-name><![CDATA[Corte Constitucional]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B45">
<nlm-citation citation-type="book">
<source><![CDATA[Sentencia SU-182-98]]></source>
<year>5 de</year>
<month> j</month>
<day>un</day>
<publisher-name><![CDATA[Corte Constitucional]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B46">
<nlm-citation citation-type="book">
<source><![CDATA[Sentencia C- 252]]></source>
<year>26 d</year>
<month>e </month>
<day>ma</day>
<publisher-name><![CDATA[Corte Constitucional]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B47">
<nlm-citation citation-type="book">
<source><![CDATA[Sentencia C- 1489]]></source>
<year>2 de</year>
<month> n</month>
<day>ov</day>
<publisher-name><![CDATA[Corte Constitucional]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B48">
<nlm-citation citation-type="book">
<source><![CDATA[Sentencia C-445]]></source>
<year>4 de</year>
<month> o</month>
<day>ct</day>
<publisher-name><![CDATA[Corte Constitucional]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B49">
<nlm-citation citation-type="book">
<source><![CDATA[Sentencia C-093]]></source>
<year>31 d</year>
<month>e </month>
<day>en</day>
<publisher-name><![CDATA[Corte Constitucional]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B50">
<nlm-citation citation-type="book">
<source><![CDATA[Sentencia T-584]]></source>
<year>22 d</year>
<month>e </month>
<day>ju</day>
<publisher-name><![CDATA[Corte Constitucional]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B51">
<nlm-citation citation-type="book">
<source><![CDATA[Sentencia T-307]]></source>
<year>20 d</year>
<month>e </month>
<day>ju</day>
<publisher-name><![CDATA[Corte Constitucional]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B52">
<nlm-citation citation-type="book">
<source><![CDATA[Sentencia T- 236]]></source>
<year>20 d</year>
<month>e </month>
<day>ma</day>
<publisher-name><![CDATA[Corte Constitucional]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
</ref-list>
</back>
</article>
