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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Justicia indigena maya en el sureste de Mexico]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[The Indigenous Justice System of Quintana Roo, was created and implemented by the local government more than ten years ago, and it has not been sufficiently investigated. The aim of this paper is to analyze its performance from the legal sociology point of view , using the law reports of the traditional judges. Today, and thanks to their actions, the Mayan traditional judges are socially legitimized into the indigenous communities, although they were created "from the outside of the communities" by state authorities a little bit more than a decade ago.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font face="verdana" size="2">     <p align="center"><font size="4"><b>Justicia indigena maya en el sureste de Mexico*</b></font></p>     <p align="center"><b><font size="3">Indigenous Mayan justice in the Southeast of Mexico</font></b></p>     <p>Juana Luisa R&iacute;os Zamudio**    <br>   Universidad del Itsmo (M&eacute;xico)</p>     <p>* Esta investigaci&oacute;n forma parte de la tesis de maestr&iacute;a &quot;Pluralismo jur&iacute;dico y justicia ind&iacute;gena en M&eacute;xico. An&aacute;lisis de la actividad de los jueces tradicionales de Felipe Carrillo Puerto, Quintana Roo&quot;, desarrollada dentro del proyecto &quot;Derecho ind&iacute;gena maya&quot;, coordinado por Manuel Buenrostro Alba y auspiciado por el Programa de Mejoramiento al Profesorado (promep) de la Secretar&iacute;a de Educaci&oacute;n P&uacute;blica (sep), M&eacute;xico.</p>     <p>** Licenciada en Derecho por la Universidad Veracruzana y Maestra en Ciencias Sociales Aplicadas por la Universidad de Quintana Roo. Actualmente profesora investigadora en la Universidad del Istmo (M&eacute;xico). Fundadora y coordinadora del Seminario de Derechos Humanos en la Universidad del Istmo, y responsable t&eacute;cnico del proyecto <i>Movilidad y estratificaci&oacute;n social en zonas rurales y escasamente urbanizadas, </i>financiado por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnolog&iacute;a (conacyt) y la Secretar&iacute;a de Desarrollo Social (sedesol). <a href="mailto:jl_rioszam@yahoo.com.mx">jl_rioszam@yahoo.com.mx</a>, <a href="mailto:jlrios@bianni.unistmo.edu.mx">jlrios@bianni.unistmo.edu.mx</a>.</p>     <p><i>Fecha de recepci&oacute;n: </i>25 de noviembre de 2009    <br>     <i>Fecha de aceptaci&oacute;n: </i>29 de septiembre de 2010</p> <hr>     <p><b>Resumen</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><i>A m&aacute;s de diez a&ntilde;os de haberse implementado en Quintana Roo, M&eacute;xico, un sistema de justicia propio para las comunidades mayas de la entidad, y pese a lo acelerado de su crecimiento y arraigo, su estructura, funcionamiento y principios &eacute;ticos que lo rigen han sido poco estudiados. Este trabajo tiene como objetivo analizar su funcionamiento desde la sociolog&iacute;a jur&iacute;dica, tomando como base las constancias de actuaci&oacute;n de los jueces tradicionales. Se podr&aacute; ver que gracias a su polivalente actuaci&oacute;n, los jueces tradicionales son hoy una figura socialmente legitimada al interior de las comunidades mayas, aun habiendo sido creada e implementada &quot;desde fuera&quot; por las autoridades estatales hace apenas poco m&aacute;s de una d&eacute;cada.</i></p>     <p><b>Palabras clave: </b>Justicia ind&iacute;gena, jueces tradicionales, mayas de Quintana Roo.</p> <hr>     <p><b>Abstract</b></p>     <p><i>The Indigenous Justice System of Quintana Roo, was created and implemented by the local government more than ten years ago, and it has not been sufficiently investigated. The aim of this paper is to analyze its performance from the legal sociology point of view , using the law reports of the traditional judges. Today, and thanks to their actions, the Mayan traditional judges are socially legitimized into the indigenous communities, although they were created &quot;from the outside of the communities&quot; by state authorities a little bit more than a decade ago.</i></p>     <p><b>Keyword: </b>Indigenous justice, traditional judges, Mayans of Quintana Roo.</p> <hr>     <p><b>1. REFERENTE TE&Oacute;RICO - METODOL&Oacute;GICO</b></p>     <p>En M&eacute;xico, el debate sobre el reconocimiento del pluralismo jur&iacute;dico y el derecho consuetudinario contin&uacute;a vigente. En este trabajo partimos del supuesto de que en algunos casos la costumbre jur&iacute;dica ind&iacute;gena y el orden jur&iacute;dico vigente no se contradicen, sino que conviven de manera m&aacute;s o menos equilibrada, incluso se complementan.<a href="#1" name="s1"><sup>1</sup></a></p>     <p>La pertinencia del tema deriva de la desigualdad econ&oacute;mica y social que hist&oacute;ricamente han padecido los grupos ind&iacute;genas en M&eacute;xico, la cual se refleja tambi&eacute;n en la falta de respeto y de reconocimiento de sus sistemas normativos. Esta exclusi&oacute;n se explica, en parte, debido a que el Estado mexicano se constituy&oacute; bajo los principios liberales cl&aacute;sicos, seg&uacute;n los cuales a un territorio y una poblaci&oacute;n les corresponde un poder pol&iacute;tico &uacute;nico y un mismo orden jur&iacute;dico, postura puesta en duda tras el proceso de reconocimiento de derechos de los llamados pueblos originarios. A partir de entonces se ha tomado conciencia de que, salvo raras excepciones, la mayor parte de los estados est&aacute;n compuestos por diversas culturas, inici&aacute;ndose as&iacute; una controversia en torno a la relaci&oacute;n de dichos grupos respecto del hegem&oacute;nico y al rol que deb&iacute;a jugar el Estado frente a ellos.</p>     <p>Un punto trascendental de la discusi&oacute;n se ha desarrollado alrededor del reconocimiento de las pr&aacute;cticas jur&iacute;dicas de los pueblos ind&iacute;genas, lo que nos lleva a retomar el debate entre la teor&iacute;a monista del Estado y del derecho, y confrontarla con las tesis que consideran no s&oacute;lo posible sino tambi&eacute;n necesario el reconocimiento del pluralismo jur&iacute;dico.</p>     <p>Al respecto, las preguntas m&aacute;s acuciantes son si puede sostenerse el pluralismo nacional y jur&iacute;dico sin provocar la escisi&oacute;n del Estado o si puede el monismo jur&iacute;dico responder a los reclamos de los pueblos ind&iacute;genas a la libre determinaci&oacute;n y el acceso a la administraci&oacute;n de justicia. Frente a estas posturas, que parecen incompatibles, ha surgido una corriente que considera que los sistemas jur&iacute;dicos de los pueblos ind&iacute;genas han tenido vigencia desde la Colonia y han estado en estrecha correlaci&oacute;n con el sistema jur&iacute;dico estatal, siendo permanentemente permeados por &eacute;l.<a href="#2" name="s2"><sup>2</sup></a> Aunque es innegable que por diversas razones estos pueblos han preservado pr&aacute;cticas propias, algunas muy diferentes del derecho positivo, el problema que se presenta es determinar hasta d&oacute;nde es v&aacute;lido al Estado interferir en el desarrollo de las pr&aacute;cticas jur&iacute;dicas de los pueblos ind&iacute;genas; es decir, &iquest;ha de jugar un papel activo en este proceso o, por el contrario, ha de convertirse en un simple observador?</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En el caso de M&eacute;xico, los pueblos originarios han sostenido una serie de demandas, entre las que destacan la reivindicaci&oacute;n cultural y ling&uuml;&iacute;stica, as&iacute; como su derecho de autonom&iacute;a y libre determinaci&oacute;n. En el aspecto jur&iacute;dico, el Estado mexicano ha respondido con modificaciones al marco constitucional, las cuales cambiaron de forma radical la manera en que el orden legal y el poder pol&iacute;tico conceb&iacute;an a estos pueblos, y han provocado el debate pol&iacute;tico y acad&eacute;mico acerca de la mejor v&iacute;a de lograr la realizaci&oacute;n de dichas pretensiones. Tales reformas han sido seriamente criticadas por considerar que, en realidad, constituyen un caj&oacute;n dentro del cual se ha confinado el desarrollo de las pr&aacute;cticas jur&iacute;dicas ind&iacute;genas (L&oacute;pez Barcenas, 2002, pp.97-106). En su defensa se apela a esos l&iacute;mites como los necesarios para evitar que lesionen derechos humanos o principios constitucionales, lo que a su vez se constituye en la principal garant&iacute;a de que la costumbre jur&iacute;dica sea efectivamente respetada (&Aacute;vila Ortiz, Gil, &amp; Ram&iacute;rez, 2001, pp. 153161).</p>     <p>Si partimos de la propuesta seg&uacute;n la cual las pr&aacute;cticas jur&iacute;dicas de los pueblos ind&iacute;genas no se encuentran en una esfera separada del derecho positivo, sino, por el contrario, est&aacute;n estrechamente relacionadas con &eacute;l, entonces el siguiente paso es tratar de comprender de qu&eacute; forma y en qu&eacute; t&eacute;rminos se presenta esa interacci&oacute;n, ya que la costumbre jur&iacute;dica ind&iacute;gena tampoco es una, var&iacute;a en cada etnia, incluso en cada comunidad. El tema nos lleva a discutir en torno a la relaci&oacute;n que existe entre el derecho de los pueblos ind&iacute;genas de contar con medios adecuados de acceso a la impartici&oacute;n de justicia y el papel del Estado como garante de ese derecho. Podemos decir que los problemas con los que se topan los pueblos ind&iacute;genas para acceder a la justicia estatal son de dos tipos: por un lado, los problemas derivados de la ausencia de &oacute;rganos jurisdiccionales en muchos de los espacios donde se encuentran asentados los pueblos ind&iacute;genas<a href="#3" name="s3"><sup>3</sup></a>; por otro, los que se generan por el choque cultural que representa para un miembro de una comunidad ind&iacute;gena el verse envuelto en un conflicto que se ventila ante los &oacute;rganos judiciales del Estado, tales como el aislamiento geogr&aacute;fico, las diferencias culturales y de lenguaje, la diferencia de jerarqu&iacute;a de valores sociales, los elevados costos y la morosidad en los tr&aacute;mites, as&iacute; como diversas formas de discriminaci&oacute;n econ&oacute;mica, pol&iacute;tica y social.</p>     <p>En las convenciones internacionales y en las recientes reformas legales nacionales y locales de M&eacute;xico se ha intentado subsanar estas deficiencias de diversas maneras. Una de ellas ha sido mediante la instrumentaci&oacute;n de mecanismos y garant&iacute;as especiales de acceso a la jurisdicci&oacute;n del Estado, tales como el peritaje antropol&oacute;gico y la asignaci&oacute;n de un int&eacute;rprete durante el desarrollo del proceso, a fin de procurar que se les imparta justicia de manera adecuada tomando en cuenta sus circunstancias particulares.</p>     <p>Un medio menos frecuente ha sido reconocer la capacidad de los propios pueblos para solucionar controversias internas mediante la aplicaci&oacute;n de su costumbre jur&iacute;dica, pero dentro de un marco supervisado por el Estado; posibilidad que se ha presentado en dos modalidades: a trav&eacute;s del reconocimiento de las autoridades tradicionales y sus facultades de administrar justicia y creando esas <i>autoridades tradicionales, </i>como en el caso de Quintana Roo.</p>     <p>En Quintana Roo, los jueces tradicionales iniciaron sus actividades en enero de 1998. Ante ellos acuden los miembros de sus comunidades para solucionar controversias en las que los jueces aplican los principios del derecho consuetudinario maya y del derecho positivo. La figura de juez tradicional ha adquirido gran relevancia para la vida de las comunidades mayas de la entidad; lo que es posible verificar por el aumento en el n&uacute;mero de estos juzgados, pues el a&ntilde;o que iniciaron su actividad solo se designaron cinco jueces en todo el estado, pero en la actualidad, y a petici&oacute;n expresa de los habitantes, la cifra ha incrementado a diecisiete, distribuidos todos ellos en los cuatro municipios con mayor presencia de poblaci&oacute;n ind&iacute;gena.</p>     <p>Otra forma de verificar la trascendencia de esta figura y comprobar la aceptaci&oacute;n que ha tenido en las comunidades a las que sirven es a trav&eacute;s de las constancias de sus actuaciones, ya que desde el a&ntilde;o 2000, y con mayor frecuencia desde 2001, los jueces comenzaron a elaborar actas en las que se asienta lo actuado en cada uno de los asuntos que van conociendo. En ellas es posible encontrar una serie de componentes que permiten realizar un balance de la actividad de estos &oacute;rganos y conocer algunas de las interacciones que se producen entre la costumbre jur&iacute;dica maya y el orden jur&iacute;dico positivo. Con esos documentos es posible identificar que a partir de la instituci&oacute;n de los jueces tradicionales los miembros de estas comunidades cuentan con un efectivo acceso a la justicia, al menos en las materias y l&iacute;mites de competencia preestablecidos por las leyes.</p>     <p><b>1.1 Referentes cultural y geogr&aacute;fico</b></p>     <p>La divisi&oacute;n pol&iacute;tica actual del estado de Quintana Roo est&aacute; constituida por los municipios de Oth&oacute;n P. Blanco (donde se ubica la ciudad de Chetumal, capital del estado), Benito Ju&aacute;rez, Cozumel, Isla Mujeres, Solidaridad, Jos&eacute; Mar&iacute;a Morelos y Felipe Carrillo Puerto<a href="#4" name="s4"><sup>4</sup></a>; estos dos &uacute;ltimos integran la denominada &quot;zona maya&quot;, debido a sus caracter&iacute;sticas socioculturales y por constituir, en proporci&oacute;n a su n&uacute;mero de habitantes, el asentamiento de mayor concentraci&oacute;n ind&iacute;gena en la entidad (<a href="#c1">cuadro 1</a>).<a href="#5" name="s5"><sup>5</sup></a></p>     <p align="center"><a name="c1"><img src="img/revistas/dere/n35/n35a08i1.jpg"></a></p>     <p>La base econ&oacute;mica de Felipe Carrillo Puerto est&aacute; constituida por el cultivo de especies como chile verde, ma&iacute;z, pi&ntilde;a, tomate, sorgo, frijol y ca&ntilde;a de az&uacute;car; destaca la producci&oacute;n de huevo, miel y cera. En fechas recientes, con apoyos gubernamentales, se han introducido actividades como el turismo alternativo y el cultivo en invernaderos. Se practica tambi&eacute;n la ganader&iacute;a, aunque principalmente de ganado menor.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Por su parte, Tixcacal Guardia, X-Yatil, Se&ntilde;or, Yaxley y Chump&oacute;n, nuestras comunidades de estudio, presentan una econom&iacute;a de subsistencia basada en la explotaci&oacute;n de la milpa; aunque se practica tambi&eacute;n la econom&iacute;a de traspatio, mediante la crianza de aves de corral y ganado porcino a baja escala, as&iacute; como el cultivo de hortalizas y &aacute;rboles frutales. El grupo ind&iacute;gena dominante en este municipio, as&iacute; como en la entidad toda, es el maya. En las cinco comunidades que se estudian las personas de habla ind&iacute;gena representan m&aacute;s del 87 por ciento de la poblaci&oacute;n mayor de cinco a&ntilde;os, y en el caso de Yaxley llega a constituir la totalidad de sus habitantes, tal como se puede apreciar en el <a href="#c2">cuadro 2</a>.</p>     <p align="center"><a name="c2"><img src="img/revistas/dere/n35/n35a08i2.jpg"></a></p>     <p>Este grupo ind&iacute;gena, descendiente de los mayas <i>cruzo'ob, </i>es al que Villa Rojas (1995) considera como el m&aacute;s tenaz de la entidad por la forma de defender su autonom&iacute;a y sus viejos modos de vida. Tal afirmaci&oacute;n cobra todav&iacute;a vigencia debido al relativo aislamiento en que dichas comunidades contin&uacute;an, pues los caminos que las comunican entre s&iacute; y con la cabecera municipal corresponden en su mayor parte a terracer&iacute;as de complicado tr&aacute;nsito, lo que viene a fortalecer la capacidad de pervivencia de ciertos rasgos culturales, religiosos, de organizaci&oacute;n pol&iacute;tica y familiar y, desde luego, jur&iacute;dicos.</p>     <p>En efecto, se considera que el desarrollo de los mayas del centro de Quintana Roo ha sido diferente de los del resto de los mayas de la Pen&iacute;nsula de Yucat&aacute;n. Su sistema de organizaci&oacute;n militar interno y su culto a la &quot;cruz parlante&quot; son dos de las expresiones pol&iacute;tico-culturales que les identifican y diferencian (Ram&iacute;rez Carrillo, 2002). Estas expresiones tienen su origen en el movimiento armado conocido como <i>Guerra de Castas, </i>iniciado en 1847 en el Estado de Yucat&aacute;n, y que se prolong&oacute; por poco m&aacute;s de cincuenta a&ntilde;os, durante los cuales los mayas rebeldes ganan cierta autonom&iacute;a que hasta la fecha es posible identificar en muchas de sus expresiones sociales y pol&iacute;ticas.</p>     <p>Con la <i>Guerra de Castas </i>los mayas pretend&iacute;an frenar la explotaci&oacute;n tributaria y de tierras de que eran objeto, as&iacute; como recobrar su autonom&iacute;a y acabar con los extranjeros de toda la Pen&iacute;nsula, que eran todos aquellos que no pertenec&iacute;an a su etnia (Villa Rojas, 1987). Se buscaba alcanzar ciertas reivindicaciones sociales y econ&oacute;micas, pues la situaci&oacute;n de explotaci&oacute;n en la que se encontraban durante la Colonia no cambi&oacute; con la Independencia, sino que en algunos aspectos se intensific&oacute; (Rugeley, 2006). Durante el proceso b&eacute;lico, la estructura social de los mayas rebeldes se transform&oacute; en lo que Villa Rojas denomin&oacute; una &quot;teocracia militar&quot;.<a href="#7" name="s7"><sup>7</sup></a> Desde entonces y hasta la fecha, estas comunidades se organizan en una compleja estructura social que gira en torno del culto a la cruz parlante.<a href="#8" name="s8"><sup>8</sup></a> Este devenir forj&oacute; en los descendientes de los mayas <i>cruzo'ob </i>una cosmogon&iacute;a &eacute;tico-jur&iacute;dica propia, que si bien se ha visto modificada por diferentes acontecimientos,<a href="#9" name="s9"><sup>9</sup></a> a&uacute;n pervive y es reflejada en la actividad de los jueces tradicionales.</p>     <p>Para mejor ubicaci&oacute;n del municipio de Felipe Carrillo Puerto y de nuestras comunidades de estudio, se pueden revisar los siguientes mapas.</p>     <p align="center"><img src="img/revistas/dere/n35/n35a08i3.jpg"></p>     <p><b>2. DIN&Aacute;MICA LEGISLATIVA EN</b></p>     <p><b>MATERIA IND&Iacute;GENA EN QUINTANA ROO</b></p>     <p>El proceso de reconocimiento de los derechos de los pueblos ind&iacute;genas en Quintana Roo se llev&oacute; a cabo entre 1997 y 1998, atendiendo m&aacute;s al <i>Convenio 169 sobre pueblos ind&iacute;genas y tribales en pa&iacute;ses independientes </i>de la Organizaci&oacute;n Internacional del Trabajo (OIT) que al entonces reformado art&iacute;culo 4&deg; de la Constituci&oacute;n federal. Por ello, para estudiar la din&aacute;mica legislativa en materia ind&iacute;gena en la entidad se hace necesario recurrir al contenido de ese documento internacional.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En el Convenio 169 se establece como uno de los principales compromisos de los estados signantes consultar con los pueblos ind&iacute;genas cuando se pretenda legislar sobre aspectos que afecten su esfera de derechos, lo cual fue tomado en cuenta en Quintana Roo, aunque quiz&aacute; no de la forma m&aacute;s adecuada, ya que para el efecto se organizaron s&oacute;lo dos breves foros. El primero se llev&oacute; a cabo el 21 de noviembre de 1995, con una duraci&oacute;n de cinco horas; el segundo, denominado <i>Encuentro con los pueblos y comunidades ind&iacute;genas, </i>el 24 de agosto de 1996, y en el se reafirmaron las demandas del evento anterior.<a href="#10" name="s10"><sup>10</sup></a></p>     <p>Como consecuencia de las demandas expresadas en estos eventos, as&iacute; como de las presiones que se empezaron a ejerce desde diversos sectores nacionales y extranjeros, en abril de 1997 se reformaron los art&iacute;culos 7, 13 y 99 de la Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica del estado de Quintana Roo, de entre los que resalta el art&iacute;culo 13, en el que se plasmaron los principios de creaci&oacute;n de un nuevo sistema de justicia alternativo para las comunidades ind&iacute;genas de la entidad.<a href="#11" name="s11"><sup>11</sup></a></p>     <p>En el entonces nuevo p&aacute;rrafo cuarto del art&iacute;culo 13 constitucional se reconoci&oacute; la capacidad de las comunidades ind&iacute;genas para solucionar sus controversias internas conforme a sus usos, costumbres y tradiciones, aunque de manera regulada y tutelada por el Estado mediante &oacute;rganos creados ex profeso dentro del Poder Judicial. Esta &uacute;ltima ha sido una de las disposiciones m&aacute;s criticadas de la reforma, pues hay quienes consideran que la justicia ind&iacute;gena no debe ser tutelada por &oacute;rganos estatales, sino que para que sea real requiere ser aut&oacute;noma.<a href="#12" name="s12"><sup>12</sup></a></p>     <p>En contraste, encontramos la posici&oacute;n que sostiene la necesidad de interacci&oacute;n y coordinaci&oacute;n que debe haber entre los sistemas ind&iacute;genas y el sistema legal estatal, pues tal coordinaci&oacute;n, m&aacute;s que un obst&aacute;culo, constituye una garant&iacute;a a trav&eacute;s de la cual pueden los pueblos ind&iacute;genas reclamar del Estado un efectivo acceso a la justicia, entre otros derechos. El respeto a los derechos humanos y al orden jur&iacute;dico nacional constituye una de las limitantes que se han establecido a la aplicaci&oacute;n de los sistemas tradicionales en todos los instrumentos internacionales ratificados por M&eacute;xico,<a href="#13" name="s13"><sup>13</sup></a> en los acuerdos de San Andr&eacute;s y en la Constituci&oacute;n federal.</p>     <p>El art&iacute;culo 13 de la Constituci&oacute;n de Quintana Roo en su entonces p&aacute;rrafo quinto estableci&oacute; el marco de protecci&oacute;n al desarrollo, cultura, derechos y organizaci&oacute;n de las comunidades ind&iacute;genas. Este p&aacute;rrafo se&ntilde;alaba literalmente que &quot;la ley &#91;...&#93; garantizar&aacute; a los miembros de las comunidades ind&iacute;genas el efectivo acceso a la justicia del Estado&quot;, disposici&oacute;n en la que se hace alusi&oacute;n al sistema de justicia ind&iacute;gena y a la implementaci&oacute;n de mecanismos diversos para hacer efectivo ese derecho (peritaje antropol&oacute;gico, int&eacute;rprete).</p>     <p>De manera m&aacute;s o menos reciente, la Constituci&oacute;n del estado de Quintana Roo ha sido nuevamente reformada y adicionada en lo que al pluralismo jur&iacute;dico se refiere. As&iacute;, hoy el art&iacute;culo 13 de ese ordenamiento sostiene en su Apartado A, fracci&oacute;n III, que:</p>     <blockquote>       <p><b>Art&iacute;culo 13. </b>Se reconoce el derecho de los pueblos y comunidades ind&iacute;genas establecidos en el territorio del Estado a la libre determinaci&oacute;n y, en consecuencia, a la autonom&iacute;a para: (...) I.- (...)</p>       <p>II.- Aplicar sus propios sistemas normativos en la regulaci&oacute;n y soluci&oacute;n de sus conflictos internos, sujet&aacute;ndose a los principios generales de la Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica de los Estados Unidos Mexicanos y de esta Constituci&oacute;n, respetando sus derechos fundamentales, los derechos humanos y la dignidad e integridad de las mujeres. La ley establecer&aacute; los casos y procedimientos de validaci&oacute;n por los Jueces o Tribunales correspondientes.</p> </blockquote>     <p>A su vez, el art&iacute;culo 97 fue tambi&eacute;n reformado de nueva cuenta apenas en 2008, para dar cabida a integrar de manera directa a los &oacute;rganos integrantes del Sistema de Justicia Ind&iacute;gena como parte del Poder Judicial estatal, pues antes de esta reforma la existencia del Sistema se hac&iacute;a expresa en las leyes secundarias, no en la Constituci&oacute;n. As&iacute;, el actual p&aacute;rrafo quinto del art&iacute;culo 97 de la Constituci&oacute;n de Quintana Roo establece:</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote>       <p><b>Art&iacute;culo 97. </b>El Sistema de Justicia Ind&iacute;gena se ejercer&aacute; por las autoridades, de acuerdo con los usos y costumbres de los pueblos y comunidades ind&iacute;genas, en los t&eacute;rminos que disponga la ley de la materia.</p> </blockquote>     <p>Pero fueron las reformas hechas en 1997 al art&iacute;culo 13 de la Constituci&oacute;n de Quintana Roo las que dieron lugar a diversas modificaciones y adiciones en varios ordenamientos legales como el C&oacute;digo Civil, el C&oacute;digo de Procedimientos Penales y la Ley Org&aacute;nica del Poder Judicial, y son tambi&eacute;n la fuente directa de la que emanan las dos leyes m&aacute;s importantes de la materia: la Ley de Justicia Ind&iacute;gena (LJI) y la Ley de Derechos, Cultura y Organizaci&oacute;n Ind&iacute;gena (LDCOI).</p>     <p>La Ley de Justicia Ind&iacute;gena, publicada en el Peri&oacute;dico Oficial del Estado el 7 de agosto de 1997, establece los principios, objetivos y alcances del Sistema. Lo aprobado no dista mucho del proyecto de ley inicial presentado por el titular del Poder Ejecutivo estatal; los cambios consistieron b&aacute;sicamente en cuestiones de t&eacute;cnica legislativa, ya que los numerales se presentaban de manera continua sin divisiones por cap&iacute;tulos, y el contenido se encontraba desordenado respecto de las tem&aacute;ticas manejadas. Adem&aacute;s, la iniciativa hac&iacute;a hincapi&eacute; en que el proyecto presentado hab&iacute;a sido <i>ampliamente consensuado con los dignatarios, generales y sacerdotes mayas; </i>y hay, de hecho, quien considera que hubo <i>un amplio proceso de consulta </i>(Brice&ntilde;o, 2002, en Buenrostro, p.183). Mas, como hemos visto, los foros realizados para estos efectos fueron escasos y brev&iacute;simos, por lo que no se puede considerar que constituyeran un consenso con fuerza real, como se pretendi&oacute; presentarlos.</p>     <p>En los debates de discusi&oacute;n de la iniciativa, el diputado local Rosendo Urich apunt&oacute; que si bien la Ley de Justicia Ind&iacute;gena constitu&iacute;a un esfuerzo pol&iacute;tico por conjugar intereses y llevar prontitud en materia de impartici&oacute;n de justicia a las comunidades ind&iacute;genas de la entidad, era necesario reconocer que no se hab&iacute;a hecho una consulta adecuada y suficiente considerando los avances en el &aacute;mbito internacional a trav&eacute;s del Convenio 169 de la OIT, y a nivel nacional con las reformas a la Constituci&oacute;n, am&eacute;n de las investigaciones acad&eacute;micas elaboradas hasta el momento.<a href="#14" name="s14"><sup>14</sup></a> En el dictamen de las comisiones que estudiaron la iniciativa se reafirm&oacute; la necesidad de las comunidades de contar con un &oacute;rgano de impartici&oacute;n de justicia adecuado a sus modos de vida y cosmovisi&oacute;n. Las comisiones se&ntilde;alaron que, en su consideraci&oacute;n, los principios del derecho tradicional maya no se encontraban en disputa o controversia con el orden jur&iacute;dico nacional; por el contrario, era posible que se produjera una complementariedad entre ambos sistemas, ayudando as&iacute; a alcanzar los ideales de justicia para los ind&iacute;genas del estado.</p>     <p>Finalmente, la Ley de Justicia Ind&iacute;gena fue aprobada por unanimidad de votos y publicada mediante el Decreto 79 del 6 de agosto de 1997. Si bien en el art&iacute;culo primero transitorio de la ley se estableci&oacute; el inicio de su vigencia el d&iacute;a de su publicaci&oacute;n, en realidad, las condiciones materiales para el funcionamiento del sistema no se generaron sino hasta enero de 1998, cuando se nombraron a los primeros cinco jueces tradicionales y al magistrado de asuntos ind&iacute;genas.</p>     <p>la mayor&iacute;a relacionadas con aspectos de t&eacute;cnica legislativa, lo que no es de admirar, ya que el dictamen fue presentado y aprobado a tan solo una semana de haber sido entregado al Congreso, lo que sin duda repercuti&oacute; directamente en la posibilidad de llevar a cabo un estudio m&aacute;s completo por parte de las comisiones encargadas.</p>     <p>Molina Rend&oacute;n (2002, en Buenrostro, 2002, pp. 36-46) afirma que la aparici&oacute;n tan precipitada de esta segunda ley obedeci&oacute; principalmente a querer mostrar al entonces Presidente de la Rep&uacute;blica (quien realizaba una visita a la entidad por esas fechas) que se pod&iacute;a atender el asunto ind&iacute;gena sin radicalismos, haciendo alusi&oacute;n al <i>caso Chiapas, </i>adem&aacute;s de diluir el &iacute;mpetu de los reci&eacute;n firmados Acuerdos de San Andr&eacute;s (febrero de 1996), y ser por lo menos los segundos en legislar sobre la materia, pues en Oaxaca se hab&iacute;a promulgado ya la Ley de los Pueblos y Comunidades Ind&iacute;genas. Con todo, la iniciativa fue aprobada y publicada en el Peri&oacute;dico Oficial del Gobierno del Estado el 31 de julio de 1998.</p>     <p>La Ley de Derechos, Cultura y Organizaci&oacute;n Ind&iacute;gena se&ntilde;ala que tiene por objeto el reconocimiento, preservaci&oacute;n y defensa de los derechos y cultura de los ind&iacute;genas del Estado. Establece una serie de disposiciones en torno a la protecci&oacute;n de los derechos, cultura, educaci&oacute;n, salud y desarrollo de las comunidades ind&iacute;genas, y resalta de manera particular los derechos de mujeres, ni&ntilde;os y ancianos. La tutela de tales derechos corre a cargo del gobierno del estado, pero se hace extensiva a las autoridades municipales y al Poder Judicial, ello por el car&aacute;cter penal de algunas de sus disposiciones. En general, esta ley trata de ajustarse a lo entonces contenido en los art&iacute;culos 4&deg; de la Constituci&oacute;n federal y 13 de la Constituci&oacute;n local, pero en particular a las disposiciones del Convenio 169 de la OIT. La ley hace recaer sus efectos para las comunidades mayas asentadas en el estado y para cualquier miembro de alg&uacute;n grupo ind&iacute;gena que se asiente en &eacute;l; medida por dem&aacute;s importante, toda vez que en M&eacute;xico, Quintana Roo es uno de los principales receptores de migrantes ind&iacute;genas nacionales y de los vecinos pa&iacute;ses centroamericanos. Si bien en una interpretaci&oacute;n legal flexible esta disposici&oacute;n es incluyente para los ind&iacute;genas que no son originarios de la entidad, lo cierto es que en el resto de los numerales habla s&oacute;lo de &quot;la etnia maya del estado.&quot;</p>     <p>La ley reconoce el derecho de los ind&iacute;genas a una justicia digna, as&iacute; como la validez de sus pr&aacute;cticas jur&iacute;dicas consuetudinarias en los &aacute;mbitos de las relaciones familiares, civiles, de organizaci&oacute;n comunitaria y de soluci&oacute;n de conflictos. Asimismo, se plasman una serie de conductas calificadas como delitos que buscan proteger a los ind&iacute;genas en cuanto tales, y procuran la defensa y salvaguarda de su patrimonio, manifestaciones culturales, idioma, e incluso la vida, salud y dignidad personal, adoptando para ello los tipos penales de etnocidio y discriminaci&oacute;n. La usurpaci&oacute;n de un cargo como dignatario maya o representante de los ind&iacute;genas es tambi&eacute;n considerado delito.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>3. ESTRUCTURA DEL SISTEMA DE JUSTICIA IND&Iacute;GENA</b></p>     <p>Es la Ley de Justicia Ind&iacute;gena la que da vida y regula el Sistema de Justicia Ind&iacute;gena, el cual est&aacute; integrado por un conjunto de disposiciones, &oacute;rganos jurisdiccionales y procedimientos con los que se busca garantizar a los integrantes de esas comunidades un acceso a la justicia con respeto a los usos, costumbres y tradiciones propios de su etnia.</p>     <p>De acuerdo con la ley, la jurisdicci&oacute;n ind&iacute;gena debe entenderse como la facultad de conocer de asuntos jurisdiccionales o administrativos conforme a los principios de la costumbre jur&iacute;dica ind&iacute;gena y con rel aci&oacute;n a personas pertenecientes a la etnia. Al respecto podemos se&ntilde;alar que la jurisdicci&oacute;n ind&iacute;gena de los jueces tradicionales tiene tres l&iacute;mites: a) constri&ntilde;e &uacute;nicamente a miembros de las comunidades ind&iacute;genas; b) se limita a conflictos que hayan sucedido en el interior de dichas comunidades; y c) se debe impartir respetando a los derechos humanos.</p>     <p>El Tribunal Superior de Justicia del estado, el Consejo de la Judicatura Ind&iacute;gena, el Tribunal Unitario de Asuntos Ind&iacute;genas y los jueces tradicionales son los &oacute;rganos que integran el Sistema de Justicia Ind&iacute;gena, y los facultados para llevar a cabo una correcta, pronta y expedita administraci&oacute;n de justicia a las comunidades mayas del estado. Su estructura jer&aacute;rquica la podemos apreciar en el siguiente esquema:</p>     <p align="center"><img src="img/revistas/dere/n35/n35a08i4.jpg"></p>     <p>El nombramiento de los jueces corre a cargo del Tribunal Superior de Justicia a propuesta del Consejo de la Judicatura Ind&iacute;gena. Son electos de entre los miembros de las comunidades donde tendr&aacute;n jurisdicci&oacute;n y se exige sean personas respetables, conozcan los usos y costumbres del lugar y dominen la lengua maya. Esto &uacute;ltimo es importante toda vez que las audiencias se desahogan en la lengua de los involucrados, la lengua maya. La elecci&oacute;n se realiza siempre en asamblea comunitaria, conforme a un propio sistema de elecci&oacute;n de autoridades dentro de cada comunidad.</p>     <p>Se ha criticado que la figura de juez tradicional no es propia de la organizaci&oacute;n tradicional de los mayas de Quintana Roo sino producto de la Ley de Justicia Ind&iacute;gena, sin embargo, actualmente tampoco se puede afirmar que sea para ellos una figura ajena. Coincidimos con Sierra (1997) en que &quot;las autoridades tradicionales &#91;...&#93; pueden ser revividas o reinventadas y jugar un papel&#91;...&#93; principal en las nuevas relaciones pol&iacute;ticas, si en un momento dado esto tiene sentido para el grupo. Lo importante &#91;...&#93; es la legitimidad que tengan las distintas autoridades para tomar decisiones en representaci&oacute;n del grupo, m&aacute;s all&aacute; de si son o no figuras tradicionales&quot; (p. 136).</p>     <p>El juez tradicional Gonzalo Canul May asegura que &quot;para los mayas es importante conocer al juez tradicional, que ayuda a todas las personas, en lugar de ir con el Ministerio P&uacute;blico&quot;, pues los jueces, como miembros de la comunidad, est&aacute;n siempre dispuestos y abiertos a conciliar y resolver sobre cualquier conflicto que sus vecinos presenten (Canul, 2002 en Buenrostro, 2002 p. 184). Por ello, es permisible afirmar que son una figura con legitimidad no s&oacute;lo legal sino tambi&eacute;n social, que favorece sensiblemente la funci&oacute;n conciliatoria que han venido desarrollando.</p>     <p>Cuando el Sistema de Justicia Ind&iacute;gena inici&oacute; materialmente su vigencia en enero de 1998 fueron nombrados el magistrado de asuntos ind&iacute;genas y s&oacute;lo cinco jueces tradicionales. En el estado actualmente hay diecisiete de estos juzgados, distribuidos en cuatro municipios. El incremento de su n&uacute;mero habla de la importancia que ha adquirido esta figura en las comunidades ind&iacute;genas de la entidad. En el municipio de L&aacute;zaro C&aacute;rdenas existen juzgados en las comunidades de San Francisco, San Martiniano y Agua Azul; en Solidaridad, el n&uacute;mero de jueces tradicionales asciende a ocho, ubicados en las comunidades de Tul&uacute;m, San Juan, Chan Chen I, Sahcab-Mucuy, Hondzonot, Yaxch&eacute;, San Silverio y Yalch&eacute;n; en Jos&eacute; Mar&iacute;a Morelos s&oacute;lo la comunidad de Pozo Pirata cuenta con esta figura; finalmente, en el municipio de Felipe Carrillo Puerto se cuenta con juez tradicional en Tixcacal Guardia, Se&ntilde;or, Yaxley, X-Yatil y Chump&oacute;n.<a href="#15" name="s15"><sup>15</sup></a></p>     <p>Como &oacute;rgano revisor de las resoluciones de los jueces tradicionales est&aacute; el Tribunal Unitario de Asuntos Ind&iacute;genas, el cual est&aacute; ubicado en la cabecera del municipio de Felipe Carillo Puerto y opera sobre los diecisiete juzgados tradicionales. El magistrado est&aacute; facultado para revisar las resoluciones emitidas por los jueces tradicionales en casos en los que una de las partes involucradas no est&aacute; conforme con lo resuelto. Es, pues, una segunda instancia.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Entre las obligaciones del magistrado se encuentran elaborar reportes de su actuaci&oacute;n y de los jueces tradicionales, as&iacute; como servir de intermediario entre estos &uacute;ltimos y el Tribunal Superior de Justicia; realizar visitas constantes a los juzgados y prestar apoyo t&eacute;cnico a los jueces. El magistrado ha resultado un puente de comunicaci&oacute;n y entendimiento entre las comunidades mayas y diversos &oacute;rganos estatales, y junto con cinco consejeros ind&iacute;genas (uno por cada centro ceremonial maya) integran el Consejo de la Judicatura de Justicia Ind&iacute;gena, cuyas principales facultades son vigilar la actuaci&oacute;n de los jueces y la magistratura.</p>     <p>A la cabeza del sistema est&aacute; el Tribunal Superior de Justicia, que adem&aacute;s de nombrar a los jueces tradicionales y al magistrado de asuntos ind&iacute;genas tiene como atribuciones proveer y velar por la adecuada impartici&oacute;n de justicia, y dotar a estos &oacute;rganos de los recursos materiales y financieros necesarios para su gesti&oacute;n. Se encuentra autorizado para atraer cualquier asunto que revista especial importancia social, en cuyos casos los jueces deben abstenerse de conocer y de emitir resoluciones, remitiendo el asunto al Tribunal para su desahogo.</p>     <p><b>4. ALCANCES DEL SISTEMA DE JUSTICIA IND&Iacute;GENA</b></p>     <p>Cada uno de los &oacute;rganos que integran el Sistema de Justicia Ind&iacute;gena tiene sus competencias delimitadas conforme a lo establecido en la Ley de Justicia Ind&iacute;gena. Dado que los conflictos que se suscitan entre los miembros de las comunidades son de diversa naturaleza, se faculta a los jueces para conocer de asuntos de tipo penal, civil, familiar y administrativo, atendiendo m&aacute;s a una divisi&oacute;n positivista del derecho que a una cosmovisi&oacute;n integral del mismo, como sucede para los pueblos ind&iacute;genas.</p>     <p>Desde el a&ntilde;o 2000 los jueces tradicionales han ido dejando constancias de su actuaci&oacute;n a iniciativa del magistrado de asuntos ind&iacute;genas, quien present&oacute; un proyecto de acta que fue aprobado por el Tribunal Superior, aunque ha ido cambiando seg&uacute;n las necesidades de los jueces tradicionales y el tipo de asunto de que se trate. Encontramos as&iacute;, actas de soluci&oacute;n de controversias por materia, de conciliaci&oacute;n y las propiamente administrativas en las que se registran matrimonios y bautizos.<a href="#16" name="s16"><sup>16</sup></a></p>     <p>El estudio de las competencias de los jueces tradicionales se vuelve ilustrativo y m&aacute;s enriquecedor si se recurre a esas constancias en las que se plasma un breve resumen de los hechos, de lo dicho por las partes y de la resoluci&oacute;n dada por el juez, lo que permite, en cierta medida, comparar las nociones &eacute;tico-jur&iacute;dicas de la normatividad tradicional y de la norma positiva estatal. En los siguientes apartados se especificar&aacute;n las facultades de los jueces tradicionales por materia, al tiempo que se ir&aacute;n comentando algunos casos representativos encontrados en sus constancias de actuaci&oacute;n.</p>     <p><b>4.1. Competencias en materia civil y familiar</b></p>     <p>En materia civil, los jueces tradicionales son competentes para entender de contratos, convenios y en general de cualquier tipo de negocio jur&iacute;dico hasta por un monto de cien salarios m&iacute;nimos,<a href="#17" name="s17"><sup>17</sup></a> as&iacute; como de aquellas relacionadas con actividades agr&iacute;colas, ganaderas, av&iacute;colas, de caza, pesca o forestales.</p>     <p>El procedimiento civil que se lleva a cabo ante los juzgados estatales no encuentra punto de comparaci&oacute;n entre rigor, tiempos y costos respecto de la sencillez, agilidad y econom&iacute;a de acudir con el juez tradicional, pues los juicios se desahogan en audiencia &uacute;nica, expresan las partes en ese mismo acto lo que a su derecho convenga, y con interacci&oacute;n directa entre involucrados y autoridad.<a href="#18" name="s18"><sup>18</sup></a></p>     <p>En esta materia, los juicios m&aacute;s ventilados en los juzgados tradicionales son los relacionados con la responsabilidad civil por da&ntilde;os en propiedad ajena. En las comunidades ind&iacute;genas de Quintana Roo, b&aacute;sicamente practicantes de la agricultura y la ganader&iacute;a de subsistencia, es frecuente que los animales causen da&ntilde;os en hortalizas o corrales propiedad de los vecinos. En estos casos son distinguibles diferentes tipos de peticiones y de soluci&oacute;n de los conflictos. Mientras unos solicitan, e incluso exigen, un pago de los da&ntilde;os causados por los animales de sus vecinos, otros &uacute;nicamente solicitan al juez que llame la atenci&oacute;n al propietario de las bestias a fin de que las controle para que <i>no causen m&aacute;s da&ntilde;os a otros. </i>En otras ocasiones es el mismo responsable quien ofrece voluntariamente la reparaci&oacute;n del da&ntilde;o.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Es considerable el n&uacute;mero de casos en los que los jueces tradicionales resaltan la importancia de los acuerdos tomados por &quot;el pueblo&quot; en el sentido de mantener a los animales encerrados para que no causen da&ntilde;os y resguardar las hortalizas con una cerca a fin de evitar que se introduzcan los animales de otras personas y ocasionen perjuicios. Dentro de todos estos juicios puede verse que los demandados no tratan de evadir su responsabilidad aduciendo algunas de las excepciones posibles (guardaba y vigilaba a sus animales con el cuidado necesario, que el animal fue provocado, que hubo imprudencia por parte del ofendido, o que el hecho resulta de caso fortuito o de fuerza mayor); por lo general ofrecen disculpas por los da&ntilde;os ocasionados y en la mayor&iacute;a de los casos no reh&uacute;yen el pago correspondiente, lo que habla de una arraigada conciencia de armon&iacute;a comunitaria.</p>     <p>Otro tipo de asuntos de naturaleza civil que de manera m&aacute;s o menos frecuente se ventilan en los juzgados tradicionales son las demandas por incumplimiento de contrato, en las que prevalece tambi&eacute;n la conciliaci&oacute;n entre las partes y el compromiso de cumplirlas y no causar m&aacute;s da&ntilde;os. Los demandados por lo general no niegan los cargos ni pagar lo que se les exige; incluso cuando no tienen dinero o bienes celebran acuerdos para solventar la deuda a plazos.</p>     <p>En una demanda de orden civil ante autoridades <i>no tradicionales </i>es com&uacute;n apreciar en las pretensiones de los actores o demandantes la solicitud de pago de los gastos y costas del juicio, as&iacute; como de los da&ntilde;os y perjuicios causados en virtud de la mora en que incurri&oacute; el deudor; pero en estas comunidades no prima el criterio de obtener un provecho adicional; tal vez debido a la conciencia colectiva de la precaria situaci&oacute;n econ&oacute;mica en la que se encuentra la mayor&iacute;a de los miembros de estas comunidades.</p>     <p>Por su parte, en materia familiar, los jueces tradicionales tienen competencia para conocer de asuntos relacionados con la custodia, educaci&oacute;n y cuidado de los hijos y pensiones alimenticias. Pueden intervenir por iniciativa propia en asuntos que impliquen violencia intra-familiar, ya que los derechos de las mujeres y los ni&ntilde;os ind&iacute;genas son tutelados por la legislaci&oacute;n de manera especial por la vulnerabilidad de sus titulares. Esta medida resulta del hecho de considerarse algunas pr&aacute;cticas o costumbres ind&iacute;genas opresoras, que atentan contra la dignidad e integridad de las mujeres, tales como los matrimonios concertados o por violaci&oacute;n, la exclusi&oacute;n de las mujeres en el desempe&ntilde;o de cargos p&uacute;blicos, las restricciones para ejercer el derecho de propiedad y herencia, as&iacute; como para decidir acerca de su salud reproductiva, entre otras, lo cual revela, sin duda, los casos de violencia y maltrato dom&eacute;stico y comunitario a los que en ocasiones est&aacute;n expuestas.<a href="#19" name="s19"><sup>19</sup></a></p>     <p>Sierra (1997, pp. 137-138) considera que el &aacute;mbito de la costumbre tradicional y las mujeres ind&iacute;genas es uno de los puntos que m&aacute;s amerita una perspectiva cr&iacute;tica. En este sentido, es posible apreciar que en materia familiar los casos m&aacute;s comunes que se presentan ante los jueces tradicionales tienen que ver precisamente con la violencia ejercida contra las mujeres por su c&oacute;nyuge.<a href="#20" name="s20"><sup>20</sup></a></p>     <p>Es quiz&aacute; en la materia familiar en la que se hace m&aacute;s evidente la intenci&oacute;n de los jueces tradicionales de encontrar soluciones conciliadoras a los conflictos, en las que no s&oacute;lo se decide lo que le corresponde a cada una de las partes, sino que adem&aacute;s se buscan f&oacute;rmulas para que la relaci&oacute;n familiar no se fracture y sea posible continuar la convivencia. Se puede constatar que no s&oacute;lo la pareja en s&iacute; misma se involucra en estos conflictos, sino que a las audiencias acuden tambi&eacute;n los padres de los involucrados para encontrar una soluci&oacute;n e incluso ofrecer los medios que est&eacute;n en sus manos a fin de lograr la continuidad del matrimonio.</p>     <p>En las comunidades mayas se presentan de manera recurrente casos de violencia dom&eacute;stica en los que es clara la inclinaci&oacute;n de los jueces por asegurar los derechos de las mujeres y tratar de preservarlas de las conductas violentas de sus esposos; generalmente, las agresiones se presentan estando el c&oacute;nyuge en estado de ebriedad. La conciencia que lleva a las mujeres de las comunidades a buscar apoyo y defensa en contra de las conductas violentas de sus parejas es cada vez m&aacute;s perceptible, con lo que se puede considerar que dentro de las comunidades se puede estar desarrollando una reestructuraci&oacute;n de las relaciones de g&eacute;nero.</p>     <p>Ejemplo concreto de lo anterior lo encontramos en el juicio ventilado ante el juez Juan Bautista Witzil Cim&aacute;, de la comunidad de X-Yatil, municipio de Felipe Carrillo Puerto, en junio de 2002. En este caso se muestra la forma en la que el juez ind&iacute;gena asume plenamente un papel de mediador y deja que las partes mantengan sus posiciones para lograr una soluci&oacute;n. La se&ntilde;ora demanda a su esposo por violencia intrafamiliar, que se acent&uacute;a cuando &eacute;ste se encuentra bajo los influjos del alcohol. La esposa admite un acuerdo conciliatorio, pero pone como condici&oacute;n una separaci&oacute;n temporal de dos meses para que el esposo reflexione. El marido promete &quot;dejar la bebida&quot; y tratarla mejor cuando vuelvan a vivir juntos. Este caso demuestra la capacidad de negociaci&oacute;n de algunas mujeres mayas, cada vez m&aacute;s conscientes de sus derechos y valor como personas, lo que no ocurre en otros contextos de los pueblos ind&iacute;genas de M&eacute;xico, en los cuales se llega a considerar que los maridos tienen permiso para &quot;castigar&quot; a la esposa cuando lo juzguen conveniente, y en ocasiones esa facultad se extiende incluso a los familiares del esposo.<a href="#21" name="s21"><sup>21</sup></a></p>     <p>Otros asuntos que en materia familiar se presentan con cierta frecuencia ante los jueces tradicionales son los relacionados con el reclamo del cumplimiento de la obligaci&oacute;n alimentaria. En estas actas se observa la concepci&oacute;n de familia que domina en las comunidades mayas, donde los padres tienen autoridad sobre sus hijos aun cuando &eacute;stos hayan hecho ya vida marital. A las audiencias de conciliaci&oacute;n entre esposos suelen acudir los padres de uno y otro, e involucrarse en las soluciones que se propongan para que la pareja contin&uacute;e su vida en com&uacute;n. Un ejemplo de esto lo encontramos en el juicio ventilado en el Juzgado de Tixcacal Guardia, en noviembre de 2002, ante el juez Pedro Ek Cituk. En este asunto, el se&ntilde;or demanda a su consuegro. El demandante se&ntilde;ala que su hijo contrajo matrimonio con la hija del demando pero que &eacute;ste no permite que los ahora esposos hagan vida marital. El demandado argumenta que su yerno ha tenido viviendo a su hija en casa de sus padres por varios meses y ha recibido malos tratos de los suegros, por lo que se opone a dicha situaci&oacute;n. En arreglo conciliatorio, los consuegros se comprometen a cooperar para rentar una casa donde la joven pareja pueda vivir de forma independiente; al mismo tiempo, se ponen de acuerdo para &quot;armar&quot; una casa para que posteriormente puedan mudarse. Lo m&aacute;s relevante de este juicio es la forma en que ambos padres interceden por sus hijos asumiendo un rol que en el derecho estatal no podr&iacute;an tomar, pues no se les considerar&iacute;an partes dentro de esta controversia por falta de inter&eacute;s jur&iacute;dico.</p>     <p>Sobresale el empoderamiento que las mayas est&aacute;n alcanzando dentro del n&uacute;cleo familiar, pues ahora no s&oacute;lo acuden con las autoridades a denunciar los maltratos de sus esposos, sino que tambi&eacute;n han llegado a condicionar y guiar la conciliaci&oacute;n entre ambos. Destaca su inter&eacute;s por tener un lugar de residencia propio (neolocal), tratando de evitar cada vez con mayor tenacidad el asentamiento patrilocal (en casa de los padres del esposo) e incluso el matrilocal (en casa de los padres de la esposa).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>4.2. La materia penal en el Sistema de Justicia Ind&iacute;gena de Quintana Roo</b></p>     <p>En materia penal, los jueces tradicionales tienen competencia para conocer de delitos que atenten contra el patrimonio, tales como robo, fraude, abuso de confianza y da&ntilde;os, siempre que el monto no exceda de cien salarios m&iacute;nimos. Tambi&eacute;n es competente para conocer de abigeato, pero &uacute;nicamente sobre ganado menor, y de algunos delitos perseguibles a petici&oacute;n del ofendido (querella), como lesiones (cuando no son consideradas graves), amenazas, estupro, delitos contra el honor, entre otros. Para algunos de estos il&iacute;citos la ley establece penas acumulativas, lo que implica tanto prisi&oacute;n como multa, y en algunos casos reparaci&oacute;n del da&ntilde;o. Sin embargo, dentro de las sanciones que pueden ser impuestas por estos jueces no se contempla la prisi&oacute;n o pena privativa de libertad, s&oacute;lo el arresto, que no pude exceder de treinta y seis horas.<a href="#22" name="s22"><sup>22</sup></a></p>     <p>A trav&eacute;s del an&aacute;lisis de los casos que en materia penal han sido ventilados en los diecisiete juzgados tradicionales de la entidad se logra identificar que se trata de un grupo con una cosmovisi&oacute;n compartida, as&iacute; como con principios y valores &eacute;tico-jur&iacute;dicos comunes, seg&uacute;n los criterios que parecen servirles de plataforma para emitir sus resoluciones.</p>     <p>Uno de esos criterios es el inter&eacute;s de los jueces por lograr alcanzar la conciliaci&oacute;n entre las partes, pues insisten en persuadir al acusado para que acepte su responsabilidad en los hechos que se le imputan, y al ofendido, para que, a su vez, acepte las disculpas que se le ofrecen, tratando as&iacute; de recobrar en lo posible armon&iacute;a que pudiera existir en sus relaciones.</p>     <p>Otro de los criterios comunes en la actuaci&oacute;n de los jueces es procurar la reparaci&oacute;n del da&ntilde;o siempre que sea factible, aun cuando el ofendido no la haya solicitado. Por otra parte, dado que se trata de comunidades con una marcada desventaja econ&oacute;mica, los jueces tradicionales pocas veces imponen sanciones pecuniarias, y menos aun se exceden respecto de las multas o sanciones que en concepto de reparaci&oacute;n del da&ntilde;o se imponen al inculpado. En no pocas ocasiones, los jueces imponen sanciones m&aacute;s bien de tipo simb&oacute;lico, como multas m&iacute;nimas y apercibimientos de no volver a incurrir en la conducta sancionada so pena de arresto.</p>     <p>El arresto es una medida poco utilizada por los jueces ind&iacute;genas, y en la mayor&iacute;a de los casos funciona m&aacute;s como medida de advertencia, bien para que las partes cumplan con la sanci&oacute;n impuesta, bien para que no reincidan en la conducta que gener&oacute; el conflicto. Los asuntos en los que se impone el arresto corresponden a faltas a la autoridad o a casos de individuos reincidentes, en el mayor de los casos.</p>     <p>Para los mayas de Quintana Roo, la privaci&oacute;n de la libertad es un hecho considerado reprochable, por lo que los jueces suelen tomar esa opci&oacute;n en contadas ocasiones, y hacen uso de ella s&oacute;lo en los casos que consideran de extrema necesidad. En opini&oacute;n de algunos jueces, el arresto, en el fondo, es una doble pena econ&oacute;mica, ya que los integrantes de la comunidad dependen del trabajo diario en el campo, y un d&iacute;a sin trabajar representa un d&iacute;a sin sustento para ellos y sus familias.<a href="#23" name="s23"><sup>23</sup></a></p>     <p>Con relaci&oacute;n a los delitos que se cometen en las comunidades mayas de Quintana Roo, entre los m&aacute;s frecuentes se encuentran el robo, el allanamiento de morada, las lesiones no graves, las difamaciones y las calumnias; casos que dejan ver lo que para los mayas representa el mantener una imagen de respeto y buena reputaci&oacute;n. Consideran tales cualidades como valores colectivos muy arraigados, y es destacable el n&uacute;mero de casos en que se acude con los jueces tradicionales por tales asuntos. Aunque en el estado de Quintana Roo la difamaci&oacute;n y la calumnia no dan ya lugar a juicios penales, entre los mayas se sigue considerando como una falta grave el buscar de forma recurrente e intencionada deshonrar a alg&uacute;n miembro de la comunidad, de ah&iacute; la severidad de las sanciones que los jueces tradicionales imponen a los que inciden en tales actos contra sus vecinos.</p>     <p><b>4.3. Atribuciones de car&aacute;cter administrativo</b></p>     <p>Junto a las atribuciones de car&aacute;cter penal, civil y familiar, los jueces tradicionales est&aacute;n investidos de facultades de car&aacute;cter administrativo para celebrar o dar fe en diversos actos no jurisdiccionales, principalmente con relaci&oacute;n al estado civil de las personas, tales como la celebraci&oacute;n y disoluci&oacute;n de matrimonios, y la expedici&oacute;n de constancias mediante las cuales los miembros de las comunidades pueden acreditar su calidad de ind&iacute;gena ante otras autoridades.<a href="#24" name="s24"><sup>24</sup></a> As&iacute;, los jueces tradicionales mayas funcionan tambi&eacute;n como auxiliares de la autoridad administrativa al realizar actos que en el orden jur&iacute;dico positivo corresponden al Registro Civil.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La celebraci&oacute;n de matrimonios constituye para los mayas no s&oacute;lo un acto civil sino tambi&eacute;n religioso, por lo cual convergen los jueces tradicionales y los sacerdotes/rezadores mayas, y hacen de &eacute;ste uno de los ejemplos de la coincidencia que en ocasiones se presenta entre costumbre jur&iacute;dica ind&iacute;gena y el derecho positivo, al permitir la convivencia de lo jur&iacute;dico y lo religioso. Estas actas cumplen con los requisitos establecidos por el C&oacute;digo Civil, salvo que es una autoridad judicial (el juez tradicional) y no una autoridad administrativa (como es la regla en M&eacute;xico) la que da fe del acto. Las actas cuentan en el extremo superior izquierdo con el emblema representativo del centro ceremonial donde se lleva a cabo el rito. Ese emblema est&aacute; revestido de un simbolismo religioso que alude directamente a los descendientes de los mayas <i>cruzo'ob, </i>pues corresponde a una cruz vestida con huipil, la llamada &quot;cruz parlante&quot;. En el mismo documento, al lado del nombre y firma del juez tradicional, se imprime el sello del Poder Judicial del Estado con el escudo nacional (v&eacute;ase <a href="#a3">anexo 3</a>). No encontramos la figura de testigos del acto civil sino de &quot;padrinos de los contrayentes&quot;, y aunque los jueces cuentan con un modesto juzgado para realizar sus funciones, las ceremonias se llevan a cabo en el templo religioso.</p>     <p>El apoyo que las autoridades estatales dan a ciertas actividades realizadas por los jueces tradicionales que no se encuentran dentro de sus facultades se aprecia de diversas maneras, como en el caso de la elaboraci&oacute;n de <i>boletas de bautizo; </i>aunque en estos casos la ley tampoco resulta r&iacute;gida, sino, por el contrario, asume la flexibilidad que exige la regulaci&oacute;n de la costumbre jur&iacute;dica, situaci&oacute;n que redunda en beneficio de los integrantes de la comunidad.</p>     <p>Las boletas de bautizo se&ntilde;alan como fundamento legal el art&iacute;culo 16 de la Ley de Justicia Ind&iacute;gena y el art&iacute;culo 20 de la Ley de Derechos, Cultura y Organizaci&oacute;n Ind&iacute;gena, lo cual, en una interpretaci&oacute;n estricta, resulta no v&aacute;lida, pues en ninguno de los dos numerales se hace referencia expresa a esta facultad.<a href="#25" name="s25"><sup>25</sup></a> El art&iacute;culo 16 de la Ley de Justicia Ind&iacute;gena establece las facultades de los jueces tradicionales en ocho fracciones, pero en ninguna de ellas se establece la facultad de celebrar &quot;bautizos&quot; y levantar las correspondientes <i>boletas </i>como constancia. Si bien el art&iacute;culo 20 de la Ley de Derechos, Cultura y Organizaci&oacute;n Ind&iacute;gena reconoce el derecho de los &quot;ind&iacute;genas mayas&quot; al uso y respeto de sus nombres y apellidos en los t&eacute;rminos de escritura y pronunciaci&oacute;n correspondientes al idioma,<a href="#26" name="s26"><sup>26</sup></a> ello no faculta a los jueces tradicionales para realizar el asentamiento.</p>     <p>La mezcla de elementos jur&iacute;dicos y religiosos se presenta tambi&eacute;n en el formato de estas boletas. Aparece el emblema de la cruz parlante, se especifica el centro ceremonial o iglesia maya en que se realiza la ceremonia y son firmadas por el sacerdote maya. De igual forma, se sustituye la figura de testigos, requerida por la legislaci&oacute;n civil, por la de &quot;padrinos del bautizado&quot;, de car&aacute;cter eminentemente religioso (v&eacute;ase <a href="#a4">anexo 4</a>).</p>     <p>Con todo, es de resaltar la importancia no prevista que las boletas de bautizo han ido adquiriendo, pues se ha aceptado su uso como si fueran emitidas por oficiales de Registro Civil, calidad que les ha sido reconocida por autoridades locales y federales, que las aceptan como medio de identificaci&oacute;n de los portadores, para tener acceso a diversos programas de apoyo social, para la inscripci&oacute;n de los ni&ntilde;os en las escuelas, para la tramitaci&oacute;n de la credencial de elector, as&iacute; como para algunas diligencias ante autoridades agrarias.</p>     <p>Un dato estad&iacute;stico que se debe resaltar es que de 81 boletas emitidas en 2002 en los juzgados tradicionales del municipio de Felipe Carrillo Puerto, 27 corresponden a personas nacidas entre 1935 y 1983, y una a un individuo nacido en 1901. Para los integrantes de las comunidades mayas, estas boletas est&aacute;n haciendo las veces de actas de nacimiento extempor&aacute;neas, y es posible suponer que son utilizadas no s&oacute;lo para actos entre vivos sino tambi&eacute;n para justificar situaciones jur&iacute;dicas relacionadas con personas ya fallecidas, como la sucesi&oacute;n de derechos parcelarios, por ejemplo.</p>     <p>Para los jueces tradicionales, la regulaci&oacute;n de sus competencias en la legislaci&oacute;n puede considerarse m&aacute;s enunciativa que limitativa, ya que en sus actas se aprecia un razonable n&uacute;mero de asuntos en los que intervienen sin estar facultados de manera expresa por la ley. De manera afortunada para los miembros de las comunidades, esa extralimitaci&oacute;n de facultades ha servido para mantener su estabilidad, conciliando la mayor de las veces las pretensiones de los involucrados sin llegar hasta ahora a atentarse contra sus derechos.</p>     <p><b>5. CONSIDERACIONES FINALES</b></p>     <p>El Sistema de Justicia Ind&iacute;gena del estado de Quintana Roo ha cumplido ya doce a&ntilde;os de haber sido implementado. Desde antes de su puesta en marcha las cr&iacute;ticas partidistas y acad&eacute;micas no dejaban de subrayar el fracaso que, seg&uacute;n su consideraci&oacute;n, sevislubraba, lo que se continu&oacute; sosteniendo en los primeros a&ntilde;os; pero puede decirse que las prevenciones que se tomaron para allanar el camino facilitaron sobremanera la implementaci&oacute;n del sistema.</p>     <p>Entre tales medidas destacan las pl&aacute;ticas sostenidas con los miembros de las comunidades para el nombramiento de los jueces tradicionales y dejarles presentar las ternas, adem&aacute;s de reservar el cargo para las personas m&aacute;s respetadas de los grupos, lo que al mismo tiempo asegur&oacute; el conocimiento de la costumbre jur&iacute;dica ind&iacute;gena y la lengua maya.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Todas estas precauciones fueron la pauta para iniciar una sobria y eficiente actividad por parte de los primeros cinco juzgados ind&iacute;genas; medidas que siguen siendo de importante consideraci&oacute;n y han ayudado a facilitar el posterior nombramiento de doce jueces m&aacute;s.</p>     <p>Los jueces tradicionales, como figura central del Sistema de Justicia Ind&iacute;gena, han tenido tambi&eacute;n un papel meritorio, quiz&aacute; el m&aacute;s importante, en la consolidaci&oacute;n del mismo. En sus constancias de actuaci&oacute;n puede verse lo significativo y diverso de la labor que realizan, pues no se limitan a desempe&ntilde;ar un papel de juzgador y &aacute;rbitro, sino tambi&eacute;n de conciliador y restaurador de la armon&iacute;a en las relaciones de los miembros del grupo, al tiempo que llevan a cabo funciones de car&aacute;cter propiamente administrativo.</p>     <p>Adem&aacute;s de ello, los jueces cumplen con sus funciones percibiendo una retribuci&oacute;n meramente simb&oacute;lica, por lo cual deben combinar su labor con otras actividades a fin de obtener el sustento para ellos y sus familias. El magistrado de Asuntos Ind&iacute;genas ha se&ntilde;alado que la medida persigue que la prestaci&oacute;n del servicio sea con fines sociales y no se desvirt&uacute;e buscando alg&uacute;n lucro, pero reconoce la necesidad de incrementar la retribuci&oacute;n por ahora recibida por los jueces, ya que considera que el ejercicio del cargo demanda mucho tiempo y en ocasiones los juzgadores se ven en la necesidad de desatender sus milpas para realizar las funciones de hacer justicia.</p>     <p>Los jueces han mostrado hasta ahora gran disponibilidad para recibir capacitaci&oacute;n por parte del Poder Judicial, para conocer la legislaci&oacute;n ind&iacute;gena, su aplicaci&oacute;n y los principios del orden jur&iacute;dico estatal y de los derechos humanos, lo que repercute de manera positiva en el desempe&ntilde;o de sus funciones al tener muy clara la forma de proceder dependiendo de la materia de que se trate. Es de resaltar el esfuerzo de los jueces por plasmar los hechos en las actas con su pu&ntilde;o y letra o en m&aacute;quina de escribir en un idioma que no es el suyo, lo que les representa una doble dificultad debido a sus modestos conocimientos del espa&ntilde;ol.</p>     <p>Aunque la continuidad de la costumbre jur&iacute;dica ind&iacute;gena en esta entidad es evidente, debe reconocerse que esos principios normativos no son est&aacute;ticos. Han sufrido cambios producto de la interacci&oacute;n con otros sistemas jur&iacute;dicos y de las propias transformaciones de las comunidades, que han demostrado en m&uacute;ltiples ocasiones su capacidad de autogesti&oacute;n para solucionar conflictos internos. La din&aacute;mica social y normativa de los pueblos ind&iacute;genas abre la pauta para integrar al grupo nuevas autoridades, tal como ha sucedido con los jueces tradicionales de Quintana Roo, cuya actividad, carisma y respeto por la tradici&oacute;n contribuyen a consolidar su legitimaci&oacute;n para con los dem&aacute;s integrantes de la comunidad.</p>     <p>Finalmente, debemos se&ntilde;alar que estamos frente a una problem&aacute;tica que espera por nuevas propuestas de investigaci&oacute;n y que ofrece material in&eacute;dito que bien vale la pena analizar desde diversos enfoques. Uno de esos senderos puede resultar al intentar estudios comparativos entre el Sistema de Justicia Ind&iacute;gena de Quintana Roo y sistemas similares en otras entidades federativas; los casos de los estados de Yucat&aacute;n, Campeche y Chiapas podr&iacute;an aportar conclusiones relevantes sobre la cosmovisi&oacute;n jur&iacute;dica de dos subgrupos del pueblo maya. Incluso para el caso de los mayas vecinos de Guatemala.</p>     <p>Otro tema factible es el an&aacute;lisis de la reestructuraci&oacute;n de las relaciones de g&eacute;nero entre los miembros de la entidad, que se est&aacute; generando a partir de la presencia de los jueces tradicionales, pues a pesar de que se observa un progresivo empoderamiento de las mujeres mayas, resultar&iacute;a conveniente un trabajo de campo exhaustivo que reporte de forma fidedigna el respeto o posibles violaciones a sus derechos humanos y el papel de los jueces en ese proceso.<a href="#27" name="s27"><sup>27</sup></a></p>     <p>A pesar de la aceptaci&oacute;n que las comunidades de Quintana Roo han dispensado a esta nueva figura, consideramos necesario profundizar aun m&aacute;s en los mecanismos sociales, pol&iacute;ticos y culturales que hicieron factible su legitimaci&oacute;n; tal vez una forma de acercamiento ser&iacute;a a trav&eacute;s del modelo weberiano de legitimaci&oacute;n del poder. Lo que apoyar&iacute;a la toma de decisiones pol&iacute;ticas en materia de justicia ind&iacute;gena en otras entidades, donde el tema continua fuera de las agendas oficiales por considerarse subversivo, y por lo tanto es mejor hacer caso omiso.</p> <hr>     <p><a href="#s1" name="1"><sup>1</sup></a> Tesis sostenida tambi&eacute;n por Mar&iacute;a Teresa Sierra (2002) en &quot;Derecho ind&iacute;gena: herencia, construcciones y rupturas&quot;.</p>     <p><a href="#s2" name="2"><sup>2</sup></a> Al respecto pueden consultarse los trabajos de Mar&iacute;a Teresa Sierra (2002). &quot;Derecho ind&iacute;gena: herencia, construcciones y rupturas&quot;. En Guillermo de la Pe&ntilde;a y Luis V&aacute;zquez Le&oacute;n (comp.), <i>Antropolog&iacute;a Sociocultural en el M&eacute;xico del milenio </i>(pp. 240-256), y H&eacute;ctor Ortiz Elizondo y Rosalba A&iacute;da Hern&aacute;ndez, <i>Diferentes pero iguales: los pueblos ind&iacute;genas en M&eacute;xico y el acceso a la justicia.</i></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a href="#s3" name="3"><sup>3</sup></a> A este respecto es necesario se&ntilde;alar que la ausencia de los &oacute;rganos del Estado no se presenta s&oacute;lo en relaci&oacute;n con aquellos encargados de administrar justicia, sino en todos los aspectos en los que se debe intervenir en beneficio de la poblaci&oacute;n, como servicios de salud, agua potable, vivienda digna, educaci&oacute;n y dem&aacute;s, lo cual genera el ensanchamiento de la brecha de pobreza y exclusi&oacute;n.</p>     <p><a href="#s4" name="4"><sup>4</sup></a> Datos obtenidos de la p&aacute;gina del Gobierno del estado <a href="http://www.qroo.gob.mx" target="_blank">www.qroo.gob.mx</a></p>     <p><a href="#s5" name="5"><sup>5</sup></a> Aunque, como se muestra en el cuadro 1, la presencia de poblaci&oacute;n ind&iacute;gena se reporta en los ocho municipios, lo que var&iacute;a, adem&aacute;s de la proporci&oacute;n, es el origen de la poblaci&oacute;n, pues adem&aacute;s de mayas peninsulares sobresalen otros grupos &eacute;tnicos de reciente asentamiento en Quintana Roo provenientes de entidades m&aacute;s o menos cercanas (Veracruz, Chiapas, Michoac&aacute;n) y de pa&iacute;ses vecinos (Belice y Guatemala).</p>     <p><sup>6</sup> La densidad poblacional que sobresale en los municipios de Benito Ju&aacute;rez y Solidaridad se debe a que en el primero se localiza el centro tur&iacute;stico internacional Canc&uacute;n, mientras que en el segundo est&aacute;n ubicados los de Playa del Carmen y Tul&uacute;m; por su parte, en el de Oth&oacute;n P. Blanco se encuentra la ciudad de Chetumal, capital del estado.</p>     <p><a href="#s7" name="7"><sup>7</sup></a> Que tambi&eacute;n podr&iacute;amos denominar &quot;gerontocracia&quot;, pues los cargos principales reca&iacute;an sobre los hombres mayores del grupo, lo cual contin&uacute;a vigente en la elecci&oacute;n de los jueces tradicionales.</p>     <p><a href="#s8" name="8"><sup>8</sup></a> Hoy d&iacute;a existen reconocidos cinco centros ceremoniales, ubicados en Tixcacal-Guardia, Chank&aacute;-Veracruz, Chump&oacute;n, Felipe Carrillo Puerto y Tul&uacute;m. Al frente de cada uno de estos centros est&aacute; un sacerdote maya, y son resguardados por una &quot;compa&ntilde;&iacute;a militar&quot; compuesta por sus respectivos comandantes, capitanes, tenientes, sargentos y cabos.</p>     <p><a href="#s9" name="9"><sup>9</sup></a> Tales como la introducci&oacute;n de la figura del ejido y el establecimiento de autoridades del Estado, como: comisarios ejidales, delegados y agentes municipales, entre otros.</p>     <p><a href="#s10" name="10"><sup>10</sup></a> Entre las propuestas del primer foro destacaron la elaboraci&oacute;n de programas de apoyo a la preservaci&oacute;n de la cultura ind&iacute;gena mediante la creaci&oacute;n de un fondo de cultura maya, educaci&oacute;n biling&uuml;e efectiva, respeto a su autonom&iacute;a, y una nueva relaci&oacute;n entre mayas y autoridades basada en la honestidad; peticiones &eacute;stas que fueron refrendadas en el segundo evento, en el que adem&aacute;s se exigieron garant&iacute;as en los procesos penales, como contar con peritos traductores, tomar en cuenta sus costumbres en la aplicaci&oacute;n de cualquier tipo de sentencia y la creaci&oacute;n de un departamento especial dentro de los ayuntamientos que sirviera de enlace entre &eacute;stos y las comunidades ind&iacute;genas. Un panorama m&aacute;s amplio lo presenta Paloma Escalante Gonzalo (2002) en &quot;La ley ind&iacute;gena en su proceso nacional y estatal&quot;.</p>     <p><a href="#s11" name="11"><sup>11</sup></a> Las reformas a los art&iacute;culo 7 y 99 de la Constituci&oacute;n de Quintana Roo no fueron de manera directa en materia ind&iacute;gena, pero se enlazan con ella al establecer la implementaci&oacute;n de medios alternativos (conciliaci&oacute;n y arbitraje) en la soluci&oacute;n de conflictos, sobre los cuales descansa el Sistema de Justicia Ind&iacute;gena y desempe&ntilde;an su labor los jueces tradicionales.</p>     <p><a href="#s12" name="12"><sup>12</sup></a> Al respecto puede consultarse el trabajo de Elia Domingo Barbera (2005), en J. E. Rolando Ord&oacute;&ntilde;ez Cifuentes (comp.), <i>Pluralismo jur&iacute;dico y pueblos ind&iacute;genas. xn Jornadas lascasianas internacionales </i>(pp. 54-56-65); as&iacute; como el trabajo de Francisco L&oacute;pez B&aacute;rcenas (2004, pp. 54-56-65).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a href="#s13" name="13"><sup>13</sup></a> Art&iacute;culo 8 del Convenio 169 de la oit.</p>     <p><a href="#s14" name="14"><sup>14</sup></a> viii Legislatura del Estado libre y soberano de Quintana Roo, <i>Diario de los debates, </i>tomo i, Primer periodo ordinario del segundo a&ntilde;o de ejercicio constitucional, 26 de marzo - 22 de mayo de 1997, Per&iacute;odos Extraordinarios 18 de junio-6 de agosto de 1997.</p>     <p><a href="#s15" name="15"><sup>15</sup></a> Entrevista con el magistrado de asuntos ind&iacute;genas trabajo de campo, verano de 2005.</p>     <p><a href="#s16" name="16"><sup>16</sup></a> Estas actas fueron obtenidas de manera directa del magistrado de asuntos ind&iacute;genas, aunque han sido ya puestas a disposici&oacute;n del p&uacute;blico en la Biblioteca del Tribunal Superior de Justicia de Quintana Roo.</p>     <p>La obtenci&oacute;n de datos con fines de investigaci&oacute;n a partir de los registros de actuaciones de las autoridades ind&iacute;genas ha sido utilizada de diferentes formas en otros estudios, como los de Juana Luisa R&iacute;os (2005); Georgina Rosado Rosado; Martha Medina Un (2007) y Wolfgang Gabbert, entre otros.</p>     <p><a href="#s17" name="17"><sup>17</sup></a> En el a&ntilde;o 2010, el salario m&iacute;nimo diario en M&eacute;xico es de $57.46 (cincuenta y siete pesos con cuarenta y seis centavos), aproximadamente 4.5 d&oacute;lares estadounidenses.</p>     <p><a href="#s18" name="18"><sup>18</sup></a> Conforme al derecho estatal, en la Ley de Justicia Alternativa puede encontrarse una v&iacute;a econ&oacute;mica de soluci&oacute;n de conflictos que, al igual que la Ley de Justicia Ind&iacute;gena, favorece la mediaci&oacute;n y la conciliaci&oacute;n, sin embargo, sigue sin considerarse una instancia obligatoria para las partes, por lo que solo mediante acuerdo voluntario se puede acudir a ellas.</p>     <p><a href="#s19" name="19"><sup>19</sup></a> Una interesante discusi&oacute;n sobre los derechos de los grupos &eacute;tnicos y sus l&iacute;mites puede encontrarse en el cap&iacute;tulo titulado &quot;Derechos de las minor&iacute;as y tolerancia&quot; de la obra de Rodolfo V&aacute;zquez (2001). <i>Liberalismo, Estado de derechos y minor&iacute;as, </i>en la que el autor desarrolla adem&aacute;s una revisi&oacute;n a las diversas teor&iacute;as &eacute;ticas y morales cl&aacute;sicas y contempor&aacute;neas.</p>     <p><a href="#s20" name="20"><sup>20</sup></a> De acuerdo con la Ley de asistencia y previsi&oacute;n de la violencia intrafamiliar para el estado de Quintana Roo (art&iacute;culo 2), por &quot;violencia intrafamiliar&quot; se entiende &quot;cualquier acto de poder u omisi&oacute;n, intencional y recurrente, dirigido a dominar, someter, controlar o agredir de manera f&iacute;sica, verbal, psicol&oacute;gica, moral, sexual, patrimonial o econ&oacute;mica a cualquier miembro de la familia, con la intenci&oacute;n de causar da&ntilde;o <i>(realizado por una persona) </i>que tenga una relaci&oacute;n de parentesco por consanguinidad, afinidad o civil, o mantenga (con <i>el abusado) </i>una relaci&oacute;n de hecho dentro o fuera del domicilio familiar&quot;. (Las cursivas son adiciones nuestras).</p>     <p><a href="#s21" name="21"><sup>21</sup></a> Para ampliar sobre este tema puede consultarse la obra <i>Tradiciones y costumbres jur&iacute;dicas en comunidades ind&iacute;genas de M&eacute;xico, </i>Comisi&oacute;n Nacional de Derecho Humanos, M&eacute;xico, 1997, en particular los aportes de Magalena G&oacute;mez, &quot;Derecho ind&iacute;gena y derecho nacional en una comunidad zapoteca&quot;, y H&eacute;ctor Ortiz Elizondo, &quot;La perspectiva antropol&oacute;gica en materia legal. La muerte de una ni&ntilde;a lacandona.&quot;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a href="#s22" name="22"><sup>22</sup></a> Es preciso comentar que en aquellos delitos calificados como graves por el C&oacute;digo Penal, debido al bien jur&iacute;dico que se tutela, y las implicaciones periciales que se requieren para corroborar su comisi&oacute;n y la probable responsabilidad de los sujetos involucrados, es necesario que la persecuci&oacute;n quede en manos del Ministerio P&uacute;blico y la resoluci&oacute;n, en jurisdicci&oacute;n del fuero com&uacute;n o federal, seg&uacute;n sea el caso. Entre tales delitos se encuentran el homicidio, las lesiones graves, el secuestro, la violaci&oacute;n, entre otros.</p>     <p><a href="#s23" name="23"><sup>23</sup></a> Conferencia y entrevista del magistrado de asuntos ind&iacute;genas y de los jueces tradicionales de 5 de diciembre de 2007 en el Auditorio Yuri Knorosov de la Universidad de Quintana Roo, M&eacute;xico.</p>     <p><a href="#s24" name="24"><sup>24</sup></a> En el lenguaje t&eacute;cnico del derecho, el t&eacute;rmino <i>calidad de </i>se utiliza para hacer referencia a un determinado estatus jur&iacute;dico con el que cuenta un sujeto, y que le posiciona en una situaci&oacute;n jur&iacute;dica prevista en una norma. As&iacute; tenemos que, jur&iacute;dicamente hablando, una persona nacida en territorio mexicano, independientemente de la nacionalidad de sus padres, tendr&aacute; la nacionalidad mexicana o la <i>calidad </i>de mexicano; una persona que pertenece a una sociedad civil o mercantil, tendr&aacute; la <i>calidad </i>de socio, etc.; por consiguiente, ha de entenderse por <i>calidad de ind&iacute;gena </i>la situaci&oacute;n jur&iacute;dica concreta de pertenecer a una etnia ind&iacute;gena.</p>     <p><a href="#s25" name="25"><sup>25</sup></a> Por error, el formato de las boletas de bautizo menciona los numerales al rev&eacute;s.</p>     <p><a href="#s26" name="26"><sup>26</sup></a> Literalmente, el art&iacute;culo 20 de la Ley de Derechos, Cultura y Organizaci&oacute;n Ind&iacute;gena se&ntilde;ala: &quot;Los ind&iacute;genas mayas tienen derecho al uso y respeto de sus nombres y apellidos en los t&eacute;rminos de su escritura y pronunciaci&oacute;n. De la misma manera se mantendr&aacute;, pronunciar&aacute; y escribir&aacute; la toponimia de sus asentamientos.&quot;</p>     <p><a href="#s27" name="27"><sup>27</sup></a> Un an&aacute;lisis m&aacute;s amplio de c&oacute;mo las mujeres mayas han aprovechado la intervenci&oacute;n de los jueces tradicionales para reestructurar sus relaciones de g&eacute;nero se encuentra en el trabajo de R&iacute;os Zamudio, J. L. <i>et. al., </i>&quot;Las mujeres mayas de Quintana Roo en la justicia tradicional&quot;, aceptado para su publicaci&oacute;n en la revista <i>Conciencia Pol&iacute;tica, </i>M&eacute;xico.</p> <hr>     <p><b>REFERENCIAS</b></p>     <!-- ref --><p>&Aacute;vila Ortiz, R., Gil, R. &amp; Ram&iacute;rez, E. &quot;M&eacute;xico: liberalismo o comunitarismo; estado nacional o estado multicultural; monismo o pluralismo jur&iacute;dicos: m&aacute;s debates pendientes, otras preguntas sin contestar&quot;. Documento consultable en <a href="http://www.juridicas.unam.mx" target="_parent">www.juridicas.unam.mx</a>.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000150&pid=S0121-8697201100010000800001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Brice&ntilde;o, D. (2002). Pluralismo jur&iacute;dico, impartici&oacute;n de justicia y derecho ind&iacute;gena. En M. Buenrostro (comp.), <i>&iquest;De derechos para los pueblos...o de fueros para algunos? </i>Memoria. M&eacute;xico: Universidad de Quintana Roo-Instituto Nacional Indigenista.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000151&pid=S0121-8697201100010000800002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Canul May, G. (2002). La vida cotidiana en el juzgado tradicional del San Juan de Dios. En M. Buenrostro (comp.), <i>&iquest;De derechos para los pueblos...o de fueros para algunos?</i>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000152&pid=S0121-8697201100010000800003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Correoas, &Oacute;. (2007). <i>Introducci&oacute;n a la sociolog&iacute;a jur&iacute;dica. </i>M&eacute;xico: Fontamara. VIII Legislatura del Estado libre y soberano de Quintana Roo. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000153&pid=S0121-8697201100010000800004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Correoas, &Oacute;. <i>Diario de los debates, </i>tomo I, Primer periodo ordinario del Segundo a&ntilde;o de Ejercicio constitucional, 26 de marzo- 22 de mayo de 1997, Per&iacute;odos Extraordinarios 18 de junio-06 de agosto de 1997. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000154&pid=S0121-8697201100010000800005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Correoas, &Oacute;. <i>Diario de los debates, </i>tomo I, Primer periodo ordinario del Tercer a&ntilde;o de Ejercicio constitucional, 26 de marzo- 26 de mayo de 1998, Per&iacute;odos Extraordinarios 25 de junio-19 de agosto de 1998. Domingo &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000155&pid=S0121-8697201100010000800006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Barber&aacute;, E. (2005). Ejemplos de pluralidad: la legislaci&oacute;n en materia ind&iacute;gena en Quintana Roo. En J. E. Rolando Ord&oacute;&ntilde;ez Cifuentes (comp.), <i>Pluralismo jur&iacute;dico y pueblos ind&iacute;genas. xii Jornadas lascasianas internacionales,.</i> M&eacute;xico: unam.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000156&pid=S0121-8697201100010000800007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Escalante Gonzalo, P. (2002). La ley ind&iacute;gena en su proceso nacional y estatal. En M. Buenrostro (comp.) (2002).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000157&pid=S0121-8697201100010000800008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Fucito, F. (1999). <i>Sociolog&iacute;a del derecho. </i>Buenos Aires: Editorial Universidad.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000158&pid=S0121-8697201100010000800009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Gabbert, W. Los juzgados tradicionales en el sur de M&eacute;xico. Documento electr&oacute;nico consultable en <a href="http://www.ciesas.edu.mx" target="_blank">www.ciesas.edu.mx</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000159&pid=S0121-8697201100010000800010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Garc&iacute;a M&aacute;ynez, E. (1997). <i>Positivismo jur&iacute;dico, realismo sociol&oacute;gico y iusnaturalismo. </i>M&eacute;xico: unam, Facultad de Derecho.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000160&pid=S0121-8697201100010000800011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>G&oacute;mez, M. (1997). Derecho ind&iacute;gena y derecho nacional en una comunidad zapoteca. En <i>Tradiciones y costumbres jur&iacute;dicas en comunidades ind&iacute;genas de M&eacute;xico. </i>M&eacute;xico: Comisi&oacute;n Nacional de Derecho Humanos.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000161&pid=S0121-8697201100010000800012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>L&oacute;pez B&aacute;rcenas, F. (2002). <i>Autonom&iacute;a y derechos ind&iacute;genas en M&eacute;xico. </i>M&eacute;xico: conaculta-Centro de Orientaci&oacute;n y Asesor&iacute;a a Pueblos Ind&iacute;genas.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000162&pid=S0121-8697201100010000800013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>L&oacute;pez B&aacute;rcenas, F. (2004). <i>Los movimientos ind&iacute;genas en M&eacute;xico: Rostros y caminos. </i>M&eacute;xico: MC Editores-Centro de Orientaci&oacute;n y Asesor&iacute;a a Pueblos Ind&iacute;genas.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000163&pid=S0121-8697201100010000800014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Medina Un, M. (2007). El juez de paz en el sistema normativo de un pueblo maya. <i>II Congreso Internacional de Antropolog&iacute;a desde la Frontera Sur </i>(12 al 14 de septiembre de 2007). M&eacute;xico: Universidad de Quintana Roo.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000164&pid=S0121-8697201100010000800015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Molina Rend&oacute;n, M. (2002). El derecho ind&iacute;gena en Quintana Roo: an&aacute;lisis y observaciones. En M. Buenrostro (comp.) (2002).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000165&pid=S0121-8697201100010000800016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Organizaci&oacute;n Internacional del Trabajo (2003). <i>Convenio 169 sobre pueblos ind&iacute;genas y tribales, un manual. </i>Francia: Dumas-Titoulet Imprimeurs. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000166&pid=S0121-8697201100010000800017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Ortiz Elinzondo, H. (1997). La perspectiva antropol&oacute;gica en materia legal. La muerte de una ni&ntilde;a lacandona. En <i>Tradiciones y costumbres jur&iacute;dicas en comunidades ind&iacute;genas de M&eacute;xico. </i>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000167&pid=S0121-8697201100010000800018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Ortiz Elizondo, H. &amp; Hern&aacute;ndez, R. A. Diferentes pero iguales: los pueblos ind&iacute;genas en M&eacute;xico y el acceso a la justicia. Documento consultable en <a href="http://www.repositories.cdlib.org" target="_blank">www.repositories.cdlib.org</a> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000168&pid=S0121-8697201100010000800019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Ram&iacute;rez Carrillo, L. A. (2002). Yucat&aacute;n. En M. Ruz Humberto (coord.), <i>Los mayas peninsulares. </i>M&eacute;xico: unam/Cuadernos del Centro de Estudios Mayas, n&deg; 28.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000169&pid=S0121-8697201100010000800020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>R&iacute;os Zamudio, J. L. (2005). An&aacute;lisis cuantitativo de la actividad de los jueces tradicionales en el municipio de Felipe Carrillo Puerto, Quintana Roo. <i>Memorias del VI Seminario Internacional del Caribe. </i>M&eacute;xico: Universidad de Quintana Roo.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000170&pid=S0121-8697201100010000800021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>R&iacute;os Zamudio, J. L. (2008). Pluralismo jur&iacute;dico y justicia ind&iacute;gena en M&eacute;xico. An&aacute;lisis de la actividad de los jueces tradicionales en Felipe Carillo Puerto, Quintana Roo. Tesis para obtener el grado de la Maestr&iacute;a en Ciencias Sociales por la Universidad de Quintana Roo. Disponible en la Biblioteca Santiago Pacheco Cruz de la Universidad de Quintana Roo, Campus Chetumal, M&eacute;xico.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000171&pid=S0121-8697201100010000800022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Rodr&iacute;guez Lapuente, M. (2006). <i>Sociolog&iacute;a del derecho. </i>M&eacute;xico: Porr&uacute;a.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000172&pid=S0121-8697201100010000800023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Rosado Rosado, G. <i>Mujeres mayas ante los cambios. </i>Versi&oacute;n electr&oacute;nica consultable en <a href="http://www.mayas.uady.mx" target="_blank">www.mayas.uady.mx</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000173&pid=S0121-8697201100010000800024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Rugeley, T. (2006).<i>Yucat&aacute;n's maya peasantry and the origins of the Castle War. </i>Texas: University of Texas Press.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000174&pid=S0121-8697201100010000800025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Sierra, M. T. (2008). Mujeres ind&iacute;genas, justicia y derechos: los retos de una justicia intercultural. <i>Iconos. Revista de Ciencias Sociales, </i>31, 15-26. Ecuador: Flacso.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000175&pid=S0121-8697201100010000800026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Sierra, M. T. (2002). Derecho ind&iacute;gena: herencia, construcciones y rupturas. En G. de la Pe&ntilde;a y L. V&aacute;zquez Le&oacute;n (comp.), <i>Antropolog&iacute;a sociocultural en el M&eacute;xico del milenio. </i>M&eacute;xico: FCE.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000176&pid=S0121-8697201100010000800027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Sierra, M. T. (1997). Esencialismo y autonom&iacute;a: paradojas de las reivindicaciones ind&iacute;genas. En <i>Alteridades. </i>M&eacute;xico: Universidad Metropolitana.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000177&pid=S0121-8697201100010000800028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Soriano, R. (1997). <i>Sociolog&iacute;a del Derecho. </i>Barcelona: Ariel.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000178&pid=S0121-8697201100010000800029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Tribunal Unitario de Justicia Ind&iacute;gena, Poder Judicial del Estado de Quintana Roo. <i>Compendios de actas elaboradas por los Jueces Tradicionales del Estado de Quintana Roo durante los periodos de labores correspondientes a los a&ntilde;os 2001, 2002, 2003, 2004, 2005, 2006, 2007 y 2008.</i>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000179&pid=S0121-8697201100010000800030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Villa Rojas, A. (1987). <i>Los elegidos de Dios. </i>M&eacute;xico: Instituto Nacional Indigenista.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000180&pid=S0121-8697201100010000800031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Werner, K. (1994). <i>El concepto sociol&oacute;gico del derecho y otros ensayos. </i>M&eacute;xico: Fontamara.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000181&pid=S0121-8697201100010000800032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>- Acuerdos de San Andr&eacute;s Larr&aacute;inzar&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000182&pid=S0121-8697201100010000800033&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>- Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica de los Estados Unidos Mexicanos&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000183&pid=S0121-8697201100010000800034&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>- Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica del Estado de Quintana Roo&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000184&pid=S0121-8697201100010000800035&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>- Convenio N&uacute;mero 169 sobre Pueblos Ind&iacute;genas y Tribales en Pa&iacute;ses Independientes, oit&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000185&pid=S0121-8697201100010000800036&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>- Ley de Derechos, Cultura y Organizaci&oacute;n Ind&iacute;gena del Estado de Quintana Roo&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000186&pid=S0121-8697201100010000800037&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>- Ley de Justicia Ind&iacute;gena del Estado de Quintana Roo&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000187&pid=S0121-8697201100010000800038&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>- Ley org&aacute;nica de justicia en materia de faltas de polic&iacute;a y buen gobierno del Estado de Quintana Roo&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000188&pid=S0121-8697201100010000800039&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>- Ley para el Di&aacute;logo, la Conciliaci&oacute;n y la Paz Digna en Chiapas&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000189&pid=S0121-8697201100010000800040&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="center"><a name="a1"><img src="img/revistas/dere/n35/n35a08i5.jpg"></a></p>     <p align="center"><a name="a2"><img src="img/revistas/dere/n35/n35a08i6.jpg"></a></p>     <p align="center"><img src="img/revistas/dere/n35/n35a08i7.jpg"></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><a name="a3"><img src="img/revistas/dere/n35/n35a08i8.jpg"></a></p>     <p align="center"><a name="a4"><img src="img/revistas/dere/n35/n35a08i9.jpg"></a></p> </font>      ]]></body><back>
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