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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[El non bis in idem en el ámbito administrativo sancionador]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[The study of the Punitive Administrative Law as an autonomous area of law is a recent idea, since this area of knowledge did not have a life of its own, and it was supported on penal law. The non bis in idem principle is not an exception. This is evidenced in that the legislation in charge of the punitive activity does not approach this issue derived of the principle in the strictly administrative sector. For this reason, the decisions of the Constitutional Court are valuable as well as the development of the doctrine to be able to appreciate the reach of its content.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font face="verdana" size="2">  <font size="4">     <p align="center"><b>El <i>non bis in idem </i>en el &aacute;mbito     <br>administrativo sancionador</b><a name="n*"></a><a href="#n_*"><sup>*</sup></a></p> </font> <font size="4">    <p align="center">The <i>non bis idem </i>within the frame    <br> of the punitive administrative law</p></font>     <p><b>Mar&iacute;a Lourdes Ram&iacute;rez Torrado<a name="n**"></a><a href="#n_**"><sup>**</sup></a></b>    <br>Universidad del Norte (Colombia)</p>     <p><a name="n_*"></a><a href="#n*"><sup>*</sup></a> Este art&iacute;culo, resultado de investigaci&oacute;n, se encuentra en el marco del proyecto &quot;Potestad sancionadora de la Administraci&oacute;n en Colombia&quot;, financiado por la Universidad del Norte y dirigido por la autora.</p>     <p><a name="n_**"></a><a href="#n**"><sup>**</sup></a> Doctora en Derecho Administrativo, Universidad Carlos III de Madrid (Espa&ntilde;a); magister en Derechos Humanos, Universidad Cat&oacute;lica de Lovaina (B&eacute;lgica). Abogada, Universidad del Norte (Colombia). Profesora investigadora adscrita al Grupo de Investigaci&oacute;n en Derecho y Ciencia Pol&iacute;tica (GIDECP), categor&iacute;a A1 de Colciencias, de la Universidad del Norte. <i>torradom@ uninorte.edu.co</i></p>       <p><b>Fecha de recepci&oacute;n:</b> 3 de mayo de 2013     ]]></body>
<body><![CDATA[<br><b>Fecha de aceptaci&oacute;n:</b>14 de mayo de 2013</p>  <hr>     <p><b>Resumen</b></p>     <p><i>El estudio del Derecho Administrativo sancionador como &aacute;rea aut&oacute;noma del derecho es una idea relativamente reciente, ya que esta rama del saber, hasta hace poco tiempo, no ten&iacute;a vida propia y, por el contrario, se apoyaba en el derecho penal. El principio </i>non bis in &iacute;dem, <i>no es una excepci&oacute;n, ello se evidencia en que la legislaci&oacute;n que se encarga de la actividad sancionadora no aborda la problem&aacute;tica derivada del principio en el sector estrictamente administrativo. De ah&iacute; el valor que tienen las decisiones de la Corte Constitucional, as&iacute; como el desarrollo de la doctrina para precisar el alcance de su contenido.</i></p>     <p><b>Palabras clave: </b>sanci&oacute;n administrativa, <i>non bis in &iacute;dem, </i>derecho administrativo sancionador.</p> <hr>     <p><b>Abstract</b></p>     <p><i>The study of the Punitive Administrative Law as an autonomous area of law is a recent idea, since this area of knowledge did not have a life of its own, and it was supported on penal law. The </i>non bis in idem <i>principle is not an exception. This is evidenced in that the legislation in charge of the punitive activity does not approach this issue derived of the principle in the strictly administrative sector. For this reason, the decisions of the Constitutional Court are valuable as well as the development of the doctrine to be able to appreciate the reach of its content.</i></p>     <p><b>Keywords: </b>Administrative sanction, <i>non bis in idem, </i>punitive administrative law.</p>  <hr>      <p><b>INTRODUCCI&Oacute;N</b></p>     <p>El estudio del derecho administrativo sancionador como &aacute;rea aut&oacute;noma del derecho es una idea relativamente reciente, ya que esta rama del saber hasta hace poco tiempo no ten&iacute;a vida propia y, por el contrario, se apoyaba en el derecho penal. El principio <i>non bis in idem </i>no es una excepci&oacute;n; ello se evidencia en que la legislaci&oacute;n que se encarga de la actividad sancionadora no aborda la problem&aacute;tica derivada del principio en el sector estrictamente administrativo. De ah&iacute; el valor que tienen las decisiones de la Corte Constitucional y del Consejo de Estado, as&iacute; como el desarrollo de la doctrina, para precisar el alcance de su contenido.</p>     <p><b>1. CONCEPTO DEL PRINCIPIO</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El principio <i>non bis in idem </i>tiene su origen en el derecho romano, estando los efectos del postulado restringidos a la esfera procesal del mismo. De sus remotos or&iacute;genes en el derecho romano, la prohibici&oacute;n fue adoptada por otros ordenamientos; as&iacute;, los sistemas normativos germ&aacute;nico, italiano, ingl&eacute;s y espa&ntilde;ol realizaron una interpretaci&oacute;n de este principio, pero siempre respetando su sentido genuino: la prohibici&oacute;n de que por un mismo hecho se abran dos expedientes a una misma persona (Barja de Quiroga, 2004).</p>     <p>Traslad&aacute;ndonos al escenario nacional actual, es evidente que el principio en estudio tiene plena vigencia, y para ello se ha ajustado a las circunstancias y exigencias de nuestro tiempo. As&iacute;, este principio no tiene una aplicaci&oacute;n reducida al derecho penal (Huergo Lora, 2007), sino que, por el contrario, tiene plena operatividad ah&iacute; donde se ejerza el <i>ius puniendi </i>del Estado. De esta forma, el derecho fundamental a no ser juzgado dos veces por un mismo hecho y bien jur&iacute;dico cobra plena vigencia cuando el <i>ius puniendi </i>del Estado sea desplegado efectivamente por los jueces, la Administraci&oacute;n P&uacute;blica y por los particulares, en el ejercicio de funciones p&uacute;blicas, en la medida en que conforma los postulados que presiden el debido proceso sancionador (Corte Constitucional: C-092/1997; C-870/2002; T- 1110/2005; C-11/2010; C-478/2007; T-520/1993).</p>        <p>La finalidad de este principio es la seguridad y certeza (Corte Constitucional, C-664/2007), no solo del administrado sino del sistema jur&iacute;dico en su conjunto (Corte Constitucional: T-1216/2005; T-971/2008), de que el hecho por el cual ha sido sancionado o procesado no sea revisado de nuevo por el Estado (Le&oacute;n de Villalba, 1998), en dos o incluso en m&aacute;s ocasiones, en el mismo proceso o en otro futuro (Corte Constitucional, T-652/1996) y dentro de una misma jurisdicci&oacute;n.</p>     <p>Sin embargo, nada impide que un administrado sea sancionado por un mismo hecho con sanciones diversas, que cada una de ellas tenga una finalidad distinta. Ello se aprecia en el evento en que la normativa de tr&aacute;nsito prev&eacute; la posibilidad de imponer una multa y al mismo tiempo contempla la inmovilizaci&oacute;n del automotor, porque lo que se proscribe es el doble proceso y no la doble sanci&oacute;n (Corte Constitucional, C-018/2004).</p>     <p>Otro de los objetivos de este principio es restringir &quot;el ejercicio desproporcionado e irrazonable de la potestad sancionadora del Estado&quot; (Corte Constitucional, C-554/2001), ya que de no ser as&iacute;, se colocar&iacute;a al administrado en una &quot;situaci&oacute;n intolerable e injusta de vivir en un estado continuo e indefinido de ansiedad e inseguridad&quot; (Corte Constitucional, C-870/2002); y al mismo tiempo ello implicar&iacute;a la duplicaci&oacute;n de esfuerzos de la Administraci&oacute;n (Corte Constitucional, T-575/1993; C-835/2003; T-526/2007; T-567/2005).</p>     <p>Derivado de la finalidad de este principio, se plantea la cuesti&oacute;n de a qui&eacute;n est&aacute; dirigido este: &iquest;a la autoridad administrativa, que no puede sancionar en dos ocasiones al administrado, o al legislativo, que no cree infracciones que den lugar a la quiebra del principio? A lo que respondemos que est&aacute; encaminado al operador jur&iacute;dico, pues estos &oacute;rganos son los que efectivamente imponen o no una sanci&oacute;n, o inician o no un nuevo procedimiento, ejercitando, para ello, el <i>ius puniendi </i>(elemento esencial de este principio); mientras que el legislador se limita a tipificar conductas sin hacer efectivo el poder sancionador de la Administraci&oacute;n (Ram&iacute;rez G&oacute;mez, 2000). Aun cuando esta &uacute;ltima afirmaci&oacute;n no impida que el legislador deba, en ejercicio de su libertad de configuraci&oacute;n normativa (Corte Constitucional, C-135/1999), crear un ordenamiento coherente que permita proteger el derecho fundamental del administrado a que no se le reitere el poder sancionador del Estado (Corte Constitucional, C-870/2002).</p>         <p>Esto &uacute;ltimo no obsta para anotar, como en ocasiones puntuales el int&eacute;rprete constitucional ha entendido, que este es un principio que se dirige al legislador (Corte Constitucional, C-121/2012).</p>     <p><b>2. ESTRUCTURA DEL PRINCIPIO <i>NON BIS IN IDEM</i></b></p>     <p>La finalidad de este principio de evitar la duplicidad de castigos (o procedimientos) por una misma actividad determina que tales requisitos est&eacute;n relacionados con los siguientes aspectos: 1&deg;) este principio opera en el ejercicio del <i>ius puniendi </i>estatal, lo cual significa que la medida, aunque sea desfavorable, debe ser de naturaleza punitiva. 2&deg;) Debe existir una relaci&oacute;n de identidad de sujeto, hecho y bien jur&iacute;dicos.</p>     <p>Debido a la excepcional eficacia de este principio por significar la inaplicaci&oacute;n de una norma sancionadora o del doble procedimiento, es imprescindible la concurrencia de todos y cada uno los requisitos.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>2.1 Naturaleza punitiva de la actividad de la Administraci&oacute;n</b></p>     <p>La aplicaci&oacute;n del principio <i>non bis in idem </i>presupone la concurrencia de dos o m&aacute;s actuaciones punitivas efectivas diferentes, conducentes a la imposici&oacute;n de una sanci&oacute;n. Pudiendo revestir estas &uacute;ltimas diversas modalidades, tales como: multa, decomiso, destrucci&oacute;n de la cosa, inhabilitaci&oacute;n (Corte Constitucional, C-028/2006)<a name="n1"></a><a href="#n_1"><sup>1</sup></a>, caducidad, entre otras.</p>      <p>Por lo tanto, no opera cuando alguna de las consecuencias no tiene la consideraci&oacute;n de sanci&oacute;n administrativa. Por ello, es relevante indicar cu&aacute;les medidas desfavorables derivadas de las infracciones pueden concurrir con las sanciones, al no ostentar una naturaleza punitiva.</p>     <blockquote>    <p><b><i>2.1.1 Medidas gravosas para el administrado que no tienen la naturaleza de sanci&oacute;n</i></b></p></blockquote>     <p>No toda medida desfavorable asociada con la realizaci&oacute;n de una actividad reprobada por el ordenamiento merece la calificaci&oacute;n de sanci&oacute;n (Ram&iacute;rez Torrado, 2007). El orden jur&iacute;dico, como organizaci&oacute;n dispuesta a lograr una eficacia material, prev&eacute; una serie de instrumentos destinados a facilitar su realizaci&oacute;n (Carretero P&eacute;rez, 1995). Mencionemos algunos de este tipo: medidas restitutorias de la legalidad, la responsabilidad civil, las medidas provisionales, la confesi&oacute;n presunta, la acci&oacute;n de repetici&oacute;n, la privaci&oacute;n de beneficios, los intereses morato-rios<a name="n2"></a><a href="#n_2"><sup>2</sup></a>, la constituci&oacute;n de garant&iacute;as<a name="n3"></a><a href="#n_3"><sup>3</sup></a>, la doble instancia, o la responsabilidad fiscal, entre otras.</p>     <p>As&iacute;, las <b>medidas restitutorias de la legalidad </b>conculcada imponen la eliminaci&oacute;n de los actos jur&iacute;dicos contrarios al ordenamiento como medida b&aacute;sica y fundamental del restablecimiento del propio orden jur&iacute;dico. Es evidente que la eliminaci&oacute;n del acto, o de la apariencia de acto, puede producir efectos desfavorables, pero no por ello su eliminaci&oacute;n puede considerarse como una sanci&oacute;n (Corte Constitucional, C-391/2002). En efecto, en esta medida no prevalece una finalidad de represi&oacute;n y de prevenci&oacute;n, propia de la actividad sancionadora, sino que consiste &uacute;nicamente en el restablecimiento del orden jur&iacute;dico (Bermejo Vera, 2001 &amp; Lozano Cutanda, 1990).</p>     <p>Otro instrumento es el supuesto de la <b>responsabilidad civil, </b>que tiene por finalidad el resarcimiento de los da&ntilde;os y perjuicios (Corte Constitucional, C-194/2005) ocasionados por la conducta u omisi&oacute;n t&iacute;pica. Respecto a la concurrencia de estas instituciones Betancor Rodr&iacute;guez (2001) se ha pronunciado en los siguientes t&eacute;rminos:</p>          <blockquote>    <p>Un mismo hecho puede ser merecedor de una sanci&oacute;n administrativa y desencadenar la responsabilidad civil por los da&ntilde;os producidos, pero se trata de la coincidencia de dos instituciones jur&iacute;dicas sobre un mismo hecho y las consecuencias jur&iacute;dicas que llevan aparejadas sirven a fines distintos: en el primer caso, la finalidad represiva, mientras que en el segundo es reparadora.</p></blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>De otra parte, tambi&eacute;n se encuentran las <b>medidas provisionales, </b>es decir, aquellos instrumentos que tienen como finalidad que no se contin&uacute;en afectando o poniendo en peligro los intereses de la Administraci&oacute;n. Esta situaci&oacute;n ha sido analizada, entre otras ocasiones, en la C-1002/2005, en la que se afirma que tales medidas no quiebran el postulado, en tanto concurren con las sanciones, en la medida en que no ostentan una naturaleza punitiva, &quot;ni comportan un juicio sobre la conducta de las personas a las que se les aplica, sino que corresponden simplemente a la constataci&oacute;n de hechos objetivos, que pueden llegar a afectar el buen funcionamiento de las instituciones&quot;. Muestras de esta situaci&oacute;n es cuando la normativa contempla la suspensi&oacute;n para aquellas personas que han cometido conductas calificadas como grav&iacute;simas y son suspendidas de sus actividades en tanto se adelanta el procedimiento administrativo sancionador (Corte Constitucional, C-406/1995).</p>     <p>Por otro lado, la <b>confesi&oacute;n ficta o presunta </b>no se constituye en una sanci&oacute;n, porque aquella se refiere a un &quot;juicio l&oacute;gico que efect&uacute;a el juez a partir de unas conductas omisivas del sujeto procesal, que le sirven de base para deducir otro juicio, que por lo dem&aacute;s, puede ser controvertido o desvirtuado por la parte que se perjudica con la presunci&oacute;n&quot; (Corte Constitucional, C-622/1998).</p>     <p>Otro es el caso de la <b>acci&oacute;n de repetici&oacute;n, </b>propia del derecho administrativo, pues lo que se busca es la reparaci&oacute;n de un da&ntilde;o ocasionado por el administrado y que la Administraci&oacute;n ha debido reparar y no la expresi&oacute;n del poder sancionador de esta (Corte Constitucional, C-233/2002).</p>        <p>La <b>desvinculaci&oacute;n de una persona que se encuentra en carrera administrativa </b>es otra de las medidas que tienen consecuencias gravosas para los administrados que no tienen un contenido sancionador. La carrera administrativa es una forma de vincularse con la Administraci&oacute;n que tiene por objetivo seleccionar a las mejores personas para el servicio del Estado y una vez vinculados se les debe evaluar y controlar su desempe&ntilde;o. Evento en el cual el servidor p&uacute;blico que no satisfaga las exigencias establecidas por la ley para laborar con el Estado podr&aacute; ser separarado de su cargo, sin que con ello se est&eacute; manifestando el poder punitivo del Estado, porque lo que se busca es mejorar la calidad y la eficacia del servicio (Corte Constitucional, C-088/2002).</p>     <p>Asimismo, la responsabilidad derivada de los procesos <b>fiscales </b>puede concurrir perfectamente con las sanciones administrativas, debido a su naturaleza resarcitoria (Corte Constitucional, T-936/2005). Entonces, a un funcionario se le podr&aacute; imponer una multa producto de un proceso fiscal y simult&aacute;neamente una multa resultado de un proceso disciplinario (Corte Constitucional, C-189/1998; C-661/2000); ya que, a pesar de su igual denominaci&oacute;n, estas &uacute;ltimas son resultado del incumplimiento de los deberes inherentes del servidor p&uacute;blico, mientras que las primeras derivan del ejercicio de la vigilancia fiscal (Corte Constitucional, T-525/1997).</p>     <p>Por &uacute;ltimo, se encuentra la <b>figura de la privaci&oacute;n de beneficios para</b> <b>los administrados. </b>As&iacute;, con la entrega de beneficios se otorgan ventajas a aquellas personas que colaboran o tienen un comportamiento menos trasgresor con el ordenamiento respecto a otras que se niegan a colaborar o infringen frecuentemente la legislaci&oacute;n (Corte Constitucional, C-430/1996). Ejemplo de ello es lo que ocurre en el evento en que no se otorga permisos carcelarios a aquellas personas que hayan sido sancionadas disciplinariamente dentro de un penal<a name="n4"></a><a href="#n_4"><sup>4</sup></a>.</p>      <p><b>2.2 La identidad de la actividad como presupuesto de la aplicaci&oacute;n del principio</b></p>     <p>La segunda de las condiciones para que opere la prohibici&oacute;n <i>non bis in idem </i>consiste en la necesidad de identidad, tanto en el plano subjetivo, objetivo y de bien jur&iacute;dico.</p>     <blockquote>    <p><b><i>2.2.1 Identidad subjetiva</i></b></p></blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La aplicaci&oacute;n del principio <i>non bis in idem </i>exige que el poder sanciona-dor sea ejercido en sede de una misma persona. A simple vista, la verificaci&oacute;n de este elemento no presenta mayores inconvenientes, pues &uacute;nicamente demanda que el sujeto pasivo sobre el que haya reca&iacute;do o puede recaer una doble sanci&oacute;n o un segundo proceso sancionador sea la misma persona, con independencia del t&iacute;tulo de culpabilidad que resulte de la aplicaci&oacute;n. Por consiguiente, basta con corroborar las caracter&iacute;sticas f&iacute;sicas e identidad del sujeto.</p>     <p>Sin embargo, esta simplicidad de los argumentos relacionados con la comprobaci&oacute;n de la identidad subjetiva se quiebra en supuestos en los que una misma persona interviene en ejercicio de distintos t&iacute;tulos jur&iacute;dicos. Entonces, la identidad en comento no se circunscribir&aacute; a los rasgos que hacen a un individuo &uacute;nico e irrepetible y que lo identifican y diferencian de otro, sino que la referida igualdad se podr&aacute; predicar igualmente en aquellos supuestos en que dos o m&aacute;s sujetos se encuentren vinculados mediante determinada relaci&oacute;n que obligue a la Administraci&oacute;n a considerarlos como un solo sujeto. Con esto nos referimos a la identidad subjetiva desde un plano jur&iacute;dico.</p>     <blockquote>    <p><i>&#9632; Identidad desde un plano jur&iacute;dico</i></p></blockquote>     <p>Hay varias hip&oacute;tesis respecto de la identidad subjetiva desde una &oacute;ptica jur&iacute;dica. Caso de la identidad entre los &oacute;rganos de representaci&oacute;n de las personas morales y la propia entidad, la identidad surgida por las obligaciones solidarias, o el supuesto de las diversas calidades que puede tener una individuo ante la Administraci&oacute;n (Le&oacute;n de Villalba, 1998) .</p>      <blockquote>    <p>• Caso de las personas jur&iacute;dicas</p></blockquote>     <p>En lo que respecta a la prohibici&oacute;n <i>bis in idem </i>y las personas jur&iacute;dicas, se advierte que estas, como creaci&oacute;n jur&iacute;dica que son, necesitan manifestar su voluntad a trav&eacute;s de personas f&iacute;sicas que est&aacute;n encargadas de exteriorizar sus decisiones, pues aquellas, al ser una ficci&oacute;n del derecho, pueden solamente expresarse por intermedio de los agentes que representan su sentir (Capilla Roncero, 1984). Esta situaci&oacute;n plantea el interrogante de si se constituye en violaci&oacute;n a la prohibici&oacute;n <i>bis in idem </i>la imposici&oacute;n de dos sanciones administrativas o la apertura de dos expedientes sancionadores: una a la persona jur&iacute;dica y otra a sus &oacute;rganos de representaci&oacute;n, por aquellos actos realizados en virtud de la manifestaci&oacute;n de la voluntad de dicha corporaci&oacute;n<a name="n5"></a><a href="#n_5"><sup>5</sup></a>.</p>     <p>Para despejar este interrogante debemos recordar que los &oacute;rganos de representaci&oacute;n de la persona jur&iacute;dica se constituyen en el conducto a trav&eacute;s del cual se manifiesta la entidad. De hecho, la persona moral, como ficci&oacute;n jur&iacute;dica que es, no puede por s&iacute; misma expresar su sentir, debido a una imposibilidad f&iacute;sica que obliga a que sean sus &oacute;rganos los encargados de manifestar su querer. Con lo cual los &oacute;rganos y la persona jur&iacute;dica configuran una identidad subjetiva, desde el plano jur&iacute;dico, que imposibilita escindir a las dos personas que configuran la misma voluntad.</p>     <p>Esta identidad entre los &oacute;rganos y las personas morales se puede predicar en el caso en que la legislaci&oacute;n obliga a responder a los entes por los actos de sus representantes. Ejemplo de ello son las leyes sectoriales que afirman, en t&eacute;rminos generales, que las personas morales ser&aacute;n responsables de las infracciones, los da&ntilde;os y perjuicios ocasionados por sus &oacute;rganos o sus representantes, mandatarios o empleados en el desempe&ntilde;o de sus propias funciones. Se acepta, sin lugar a ambigüedades, que estamos ante un mismo sujeto, ya que las personas jur&iacute;dicas no pueden prescindir de sus &oacute;rganos o representantes para manifestar su querer.</p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En esta ocasi&oacute;n, si la Administraci&oacute;n impusiere una sanci&oacute;n a una empresa y al mismo tiempo decidiera imponer otra al individuo que la representa, estar&iacute;amos en presencia de reiteraci&oacute;n punitiva a un mismo sujeto; claro est&aacute;, si los otros elementos del <i>non bis in idem </i>tienen lugar. Porque el individuo no actu&oacute; por su cuenta, sino en calidad de representante y ejecutor de la voluntad de la empresa (Suay Rinc&oacute;n, 1989).</p>     <p>Por otro lado, si bien las actuaciones de los representantes son plenamente imputables a la persona jur&iacute;dica que representan, no podemos sostener que aquellos sean irresponsables en todos los eventos (Rebollo Puig, 1989). En algunas ocasiones, los &oacute;rganos de representaci&oacute;n son sujetos de infracciones cuando alguna normativa imponga alg&uacute;n tipo de obligaciones, limitaciones o les conf&iacute;e el control de algunos aspectos.</p>     <p>En estas ocasiones no se les sanciona por un acto de la persona jur&iacute;dica, sino por un acto propio en raz&oacute;n de su cargo, la relaci&oacute;n que tiene con el bien jur&iacute;dico protegido, o su participaci&oacute;n en la infracci&oacute;n de la persona moral. En este evento, el debate se centra en la cuesti&oacute;n de si enfrentamos una identidad subjetiva, porque en repetidas ocasiones la empresa ser&aacute; la que asuma la doble sanci&oacute;n. En este sentido, la comunidad cient&iacute;fica (Nieto Garc&iacute;a, 2005) ha asumido que existe tal identidad, puesto que es muy frecuente que las empresas sean las llamadas a pagar las resultas de la infracci&oacute;n.</p>     <p>Sin embargo, y sin poder desconocer esta realidad, que puede ocurrir con relativa regularidad, ello no impide que la mencionada empresa no responda por los actos de sus empleados y sean estos los que deban afrontar finalmente la sanci&oacute;n. Adem&aacute;s, en los supuestos en que sea la entidad la que asuma el coste de la infracci&oacute;n, la persona moral puede repetir contra sus empleados. Con lo cual la referida sanci&oacute;n o el ejercicio del <i>ius puniendi </i>del Estado no se ejerce sobre la misma persona, sino, por el contrario, sobre dos individuos distintos, sin quebrarse con ello el principio <i>non bis in idem.</i></p>       <blockquote>    <p>•&nbsp;Supuesto de la obligaci&oacute;n solidaria</p></blockquote>     <p>En esta ocasi&oacute;n se plantea la cuesti&oacute;n de la identidad en caso de que una de las personas obligadas por la sanci&oacute;n la haya cancelado y la imposibilidad que tiene la Administraci&oacute;n de exigir el cumplimento en cuesti&oacute;n a los otros deudores solidarios de esta.</p>     <p>En este sentido, y de acuerdo con las elementales reglas del derecho, el pago por parte de unas de las partes obligadas solidariamente implica la extinci&oacute;n de la obligaci&oacute;n. As&iacute; las cosas, el hecho que una de las partes satisfaga la deuda consecuencia de la sanci&oacute;n administrativa equivaldr&iacute;a a que la Administraci&oacute;n no podr&iacute;a volver a sancionar por el mismo hecho a alguno de los sujetos que se encontraban obligados solidariamente, pues todos los individuos que estaban cobijados dentro de este tipo de relaci&oacute;n se consideran uno solo, en tanto alguno haya cumplido con la obligaci&oacute;n de la sanci&oacute;n impuesta.</p>     <blockquote>    <p>•&nbsp;Personas que ostentan diversas calidades ante la Administraci&oacute;n</p></blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En el marco de cualquier tipo de actividad que se encuentre controlada por la Administraci&oacute;n, una misma persona puede tener una relaci&oacute;n pura y simple con esta, que se inserta en aquellas relaciones denominadas como de sujeci&oacute;n general y, a su vez, podr&iacute;a estar vinculada con la Administraci&oacute;n a trav&eacute;s de una relaci&oacute;n de sujeci&oacute;n especial (S&aacute;nchez Herrera, 2005; G&oacute;mez Pavajeau &amp; Molano L&oacute;pez, 2007).</p>     <p>En esta hip&oacute;tesis, la cuesti&oacute;n por determinar es si se comprende que se reitera el poder sancionador de la Administraci&oacute;n cuando se impone una sanci&oacute;n a la persona en tanto administrado general y otra en raz&oacute;n de su vinculaci&oacute;n especial con la Administraci&oacute;n por un mismo hecho.</p>     <p>Respecto a este interrogante la soluci&oacute;n es pac&iacute;fica, ya que est&aacute; plenamente aceptado por la doctrina constitucional que una persona que est&eacute; encargada de la protecci&oacute;n de ciertos bienes jur&iacute;dicos, y asimismo deba cumplir con los mandatos generales como ciudadano com&uacute;n, puede ser sancionada doblemente como consecuencia de un mismo hecho. Lo anterior teniendo en cuenta que a pesar de tratarse de un mismo sujeto, este mantiene con la Administraci&oacute;n una relaci&oacute;n distinta a la que sostiene con aquella como ciudadano. Por tanto, no existe una identidad subjetiva jur&iacute;dica en el caso en cuesti&oacute;n.</p>      <blockquote>    <p><b>2.2.2 <i>Identidad del </i>bien jur&iacute;dico <i>tutelado</i></b></p></blockquote>     <p>La identidad en el bien jur&iacute;dico protegido en las infracciones administrativas es el segundo elemento necesario para que opere el principio <i>non bis in idem. </i>Queremos decir con ello que para que una persona sea sancionada o se le siga un doble proceso, tanto la segunda sanci&oacute;n como el segundo procedimiento deben responder a bienes jur&iacute;dicos diversos.</p>     <blockquote>    <p>&#9632;<i> Concepto de bien jur&iacute;dico. Dificultad para definirlo</i></p></blockquote>     <p>Este elemento, lejos de presentar una claridad deseada, se muestra un tanto oscuro en algunos aspectos, como son su denominaci&oacute;n y objeto de aplicaci&oacute;n. La falta de una claridad deseada se evidencia, de igual modo, en la legislaci&oacute;n sectorial, que no se ocupa de la cuesti&oacute;n.</p>     <p>Esta situaci&oacute;n que acabamos de describir no es muy diferente a la que se ha presentado en la doctrina (Gonz&aacute;lez-Salas Campos, 2001; Von Liszt, 1926; Hormanz&aacute;bal, 1991), pues desde que este concepto fue acu&ntilde;ado por Birnbaum se ha suscitado un debate poco pac&iacute;fico en la comunidad cient&iacute;fica (Pola&iacute;no Navarrete, 1974).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote>    <p>&#9632;<i> &iquest;Qu&eacute; bien jur&iacute;dico conforma el segundo requisito del non bis in idem?</i></p></blockquote>     <p>Respecto a este interrogante respondemos que no hay una respuesta contundente, en la medida en que la doctrina constitucional ha limitado exclusivamente sus esfuerzos a precisar los alcances de este requisito en el caso de los efectos del <i>non bis in idem inter especie. </i>Sin embargo, no se ha adentrado en la extensi&oacute;n del requisito en el sector netamente administrativo.</p>       <blockquote>    <p>• El bien jur&iacute;dico <i>inter especie</i></p></blockquote>     <p>Este asunto ha sido tratado de forma pac&iacute;fica por la doctrina constitucional (Corte Constitucional, C-319/1994; C-259/1995; C-870/2002; C-393/2006; T-161/2009) en la medida que ha identificado como bienes jur&iacute;dicos diversos los protegidos por las distintas jurisdicciones (Corte Constitucional, C-181/2002). Nos referimos con estas &uacute;ltimas a la penal, administrativa: correctiva o disciplinaria, que salvaguardan intereses diversos, ya que confrontan &quot;normas de categor&iacute;a, contenido y alcance distinto&quot; (Corte Constitucional, T-413/1992).</p>     <p>Esta cuesti&oacute;n se justifica, ya que de sancionar una sola vez al administrado que lesiona con su actuaci&oacute;n diversos sectores del ordenamiento, se dejar&iacute;a impune las agresiones de los bienes jur&iacute;dicos, protegidos por los distintos sectores, con la inevitable consecuencia de generar una alarma social sobre &quot;las pol&iacute;ticas y acciones de la justicia administrativa y judicial&quot; (Corte Constitucional, C-620/2001). O como lo ha expresado m&aacute;s recientemente la Corte Constitucional en relaci&oacute;n con los efectos que esto acarrear&iacute;a: &quot;Ello ser&iacute;a someter las competencias de distintos &oacute;rganos del Estado a la actuaci&oacute;n de aquel que primero inicie o produzca un resultado concreto frente al sujeto investigado&quot; (Corte Constitucional, C-899/2011).</p>     <p>Entonces, cada una de las jurisdicciones salvaguarda su propio bien jur&iacute;dico. En el caso de la Administraci&oacute;n P&uacute;blica, esta ha sido dotada de un poder sancionador para hacer efectivo sus mandatos, descritos como infracciones por los respectivos ordenamientos administrativos sectoriales (caso de los sectores cambiarios, tr&aacute;nsito, fiscal, aduanero, etc.); mientras que el caso del derecho penal salvaguarda aquellos bienes jur&iacute;dicos m&aacute;s trascendentales para la sociedad por afectar &quot;la justicia, el bienestar colectivo, y particularmente el desarrollo y el orden econ&oacute;mico y fiscal&quot; (Corte Constitucional, C-599/1992). Adem&aacute;s de ello, el derecho penal tiene un objetivo de prevenci&oacute;n general, de retribuci&oacute;n justa y de reinserci&oacute;n del condenado (Corte Constitucional, C-1122/2008).</p>       <p>A su vez, el derecho disciplinario, versi&oacute;n del derecho administrativo sancionador, busca de modo general salvaguardar a la Administraci&oacute;n de los comportamientos anti&eacute;ticos de las personas involucradas en una relaci&oacute;n de sujeci&oacute;n especial, que afectan o colocan en peligro los principios de eficiencia, eficacia y moralidad de la Administraci&oacute;n P&uacute;blica (Corte Constitucional, C-244/1996; C-196/1999; T-917/2006; C-666/2008; C-763/2009), para garantizar &quot;la correcta marcha y el buen nombre de la cosa p&uacute;blica&quot; (Corte Constitucional, C-661/2000).</p>     <p>Muestra de ello ocurre con los juicios que se les abren a los congresistas por sus actuaciones que atentan contra la &eacute;tica, pues en virtud del cargo que ocupan se les exige &quot;una conducta especialmente pulcra y delicada que, si presenta manchas, as&iacute; no sean constitutivas de delito, no es la adecuada a la dignidad del cargo ni a la disciplina que su ejercicio demanda&quot; (Corte Constitucional, C-247/1995). En este &uacute;ltimo caso, la Corte Constitucional ha sido enf&aacute;tica en diferenciar la responsabilidad disciplinaria de la pol&iacute;tica en el evento de la p&eacute;rdida de investidura<a name="n6"></a><a href="#n_6"><sup>6</sup></a>(Corte Constitucional T-147/2011) o en el caso de las sanciones que puede imponer el Consejo Nacional Electoral<a name="n7"></a><a href="#n_7"><sup>7</sup></a>.</p>         ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Otro ejemplo es el supuesto de los particulares, que en virtud de sus deberes inherentes a su profesi&oacute;n se encuentran sometidos a un poder sancionador disciplinario. Lo que se busca es proteger y controlar los riesgos sociales asociados a la actividad que ejercen (Corte Constitucional, C-597/1996).</p>     <p>En fin, como lo ha afirmado la Corte Constitucional reiteradamente, no es posible quebrar el principio <i>non bis in idem </i>en los eventos en que los procesos o las sanciones administrativas no ostenten ni la misma naturaleza jur&iacute;dica ni est&eacute;n regidas por la misma normativa y de competencia por autoridades diversas (Corte Constitucional, C-899/2011).</p>     <blockquote>    <p>• El bien jur&iacute;dico <i>intra especie</i></p></blockquote>     <p>Al no existir una respuesta por parte del legislador ni de la doctrina constitucional sobre el alcance del bien jur&iacute;dico en el derecho administrativo, se suscita la cuesti&oacute;n de determinar cu&aacute;l es el bien jur&iacute;dico relevante como elemento integrante del principio en cuesti&oacute;n: &iquest;ser&aacute; acaso el que protege las infracciones independiente consideradas o, por el contrario, aquel que se encuentra comprendido en una norma en su conjunto?</p>     <p>La primera opci&oacute;n est&aacute; orientada a analizar cada uno de los elementos normativos que constituyen la infracci&oacute;n, pues en la medida que dichos elementos queden definidos claramente en la descripci&oacute;n t&iacute;pica, el legislador asegurar&aacute; la protecci&oacute;n del bien jur&iacute;dico. En este sentido, se puede recurrir a la afirmaci&oacute;n de Jescheck (1981): &quot;El bien jur&iacute;dico es el concepto central del tipo, en torno al que giran todos los elementos obj etivos y subjetivos, y un importante instrumento de la interpretaci&oacute;n&quot;.</p>     <p>Podr&iacute;amos estar ante dos o m&aacute;s infracciones que si bien a simple vista parecieran iguales contienen elementos normativos que las diferencian y hacen posible la reiteraci&oacute;n punitiva o la dualidad de procedimientos. En este caso vale la pena traer a colaci&oacute;n el ejemplo previsto por Nieto Garc&iacute;a (2005, p. 390). Este autor sostiene que las comunidades aut&oacute;nomas espa&ntilde;olas, conscientes de la importancia de la protecci&oacute;n del medio ambiente y de la repercusi&oacute;n que pueden tener los vertidos al mar en la pureza del agua, han dictado normas que sancionan conductas muy parecidas a las previstas en normativas ambientales, pero cuid&aacute;ndose de incluir elementos que las diferencien.</p>         <p>Resultado de la elecci&oacute;n de este camino, el trabajo del operador jur&iacute;dico ser&aacute; analizar detalladamente los ingredientes normativos que el legislador haya incluido en cada una de las infracciones para determinar si estamos ante una conducta que lesiona un mismo bien jur&iacute;dico o, por el contrario, se trata de dos bienes jur&iacute;dicos diversos. Pues en la medida que estos rasgos hayan sido previstos en el mismo tipo podremos establecer si se trata del mismo bien o, por el contrario, de dos bienes que aunque muy cercanos buscan salvaguardar intereses diversos para la comunidad. Esta parece ser la postura de la Corte Constitucional, que ha exigido la identidad de los fundamentos normativos como requisito indispensable del <i>non bis in idem </i>(C-471/2006).</p>     <p>De otra parte, en el segundo caso, cuando el camino escogido es el de interpretar el contenido del concepto de bien jur&iacute;dico con base en el conjunto de la norma y no mediante los elementos normat ivos que integran la infracci&oacute;n se nos impone una lectura diversa. En este caso de lo que se trata es de dos normas que contienen una descripci&oacute;n t&iacute;pica muy semejante y que a primera vista pareciera que protegen el mismo bien jur&iacute;dico. En este sentido, se optar&iacute;a por la lectura del texto normativo en su conjunto, para a partir de ah&iacute; desentra&ntilde;ar la verdadera intenci&oacute;n del legislador, y con ello precisar el bien jur&iacute;dico que se buscaba proteger. Para lograr este objetivo debemos remitirnos a los antecedentes que motivaron la norma o los debates legislativos que se generaron durante su proceso de elaboraci&oacute;n o a su exposici&oacute;n de motivos, con el fin de indagar por el bien jur&iacute;dico que el legislador intent&oacute; preservar en la ley.</p>     <p>Sin embargo, somos de la opini&oacute;n que esta soluci&oacute;n es solo posible para los casos en que la descripci&oacute;n del tipo legal no solucione la cuesti&oacute;n, pues estamos convencidos de que lo realmente importante es que el bien jur&iacute;dico se haya plasmado en el tipo en concreto; y solo en la medida que este se encuent re comprendido en la respectiva infracci&oacute;n podr&aacute; ser protegido. No obstante, somos conscientes de que si las infracciones aludidas no generan una soluci&oacute;n a la cuesti&oacute;n, no nos servir&iacute;a de nada acudir simplemente a lo consagrado en la infracci&oacute;n, pues al ser exactamente iguales, nuestra duda no ser&iacute;a aclarada. Por lo anterior, nos vemos obligados a recurrir al cuerpo de la norma, o igualmente a la exposici&oacute;n de motivos del texto legal, para desentra&ntilde;ar el esp&iacute;ritu del legislador.</p>         ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote>    <p><b><i>2.2.3 Identidad objetiva o f&aacute;ctica</i></b></p></blockquote>     <p>Esta condici&oacute;n se erige como el tercer requisito del principio, y significa que un hecho no puede ser sancionado o procesado en dos ocasiones. Es en el elemento objetivo o f&aacute;ctico en el que se observa con mayor nitidez el origen procesal del principio <i>non bis in idem, </i>porque esta faceta ha marcado profundamente el significado de este requisito en el &aacute;mbito material, hasta el punto de que en ocasiones se lo confunde. A continuaci&oacute;n se analiza este requisito desde la perspectiva material y procesal.</p>     <p>Refiri&eacute;ndose el primero de ellos, faceta material (Corte Constitucional, C-526/2003), al evento en que al administrado no se le haya abierto ning&uacute;n proceso administrativo, pero que con su actuaci&oacute;n se le pueden abrir dos o incluso m&aacute;s expedientes por autoridades administrativas diversas. Es esta oportunidad, aun cuando no existe una quiebra del principio, ya que no se ha impuesto una sanci&oacute;n o se ha abierto un proceso, el administrado se encuentra <i>ad portas </i>de que ello ocurra. En este sentido, la Corte se ha pronunciado afirmando que &quot;prohibici&oacute;n que implica la interdicci&oacute;n para las autoridades competentes de aplicar doble sanci&oacute;n por unos mismos hechos en los casos en que adviertan identidad de sujetos, circunstancias f&aacute;cticas y fundamentos&quot; (C-554/2001).</p>     <p>Y la perspectiva procesal del principio, que corresponde a la prohibici&oacute;n de que una persona sea objeto de juicios sucesivos o simult&aacute;neos por el mismo hecho.</p>       <blockquote>    <p>&#9632;<i> Perspectiva material</i></p></blockquote>     <p>La identidad f&aacute;ctica como requisito del principio <i>non bis in idem </i>puede tener dos lecturas. La primera se refiere a la normativa y la segunda a la perspectiva hist&oacute;rica de los hechos.</p>     <p>Sin embargo, la interpretaci&oacute;n que se ha impuesto ha sido la normativa la que le interesa los hechos con relevancia normativa, es decir, aquellas situaciones que tengan determinadas caracter&iacute;sticas que se ajustan al bien jur&iacute;dico protegido en la infracci&oacute;n (Cano Campos, 2001) y no los hechos desde una perspectiva espacio-temporal o hist&oacute;rica (Le&oacute;n Villalba, 1998).</p>     <blockquote>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>• Situaciones conflictivas</p></blockquote>     <p>Al analizar el elemento f&aacute;ctico como requisito esencial del principio en estudio, nos encontramos con algunas situaciones que generan interrogantes a la hora de determinar si estamos en presencia o no de un mismo hecho. Consecuencia de ello se trata de acciones u omisiones que no est&aacute;n compuestas por una sola conducta, sino que est&aacute;n integradas por un conjunto de aquellas.</p>     <p>Merece la pena analizar estas cuestiones detenidamente con el fin de determinar si deben ser sancionadas en varias ocasiones o si, por el contrario, pueden ser reconducidas a la unidad. Nos referimos con ello a los casos de reincidencia, infracciones continuadas o las infracciones mediales.</p>     <p>- Las infracciones continuadas</p>     <p>Son aquellas acciones u omisiones que atentan contra los mismos bienes jur&iacute;dicos, entre las cuales media una estrecha conexi&oacute;n psicol&oacute;gica, temporal y de medios encaminados a un mismo fin.</p>     <p>Esta figura jur&iacute;dica es tomada del derecho penal, puesto que tanto la doctrina especializada como la jurisprudencia han extendido no solo sus principios, sino igualmente algunas de las instituciones, al &aacute;mbito administrativo. Apoy&aacute;ndonos en De Palma del Teso (2001) afirmamos que las infracciones continuadas tienen por misi&oacute;n</p>         <blockquote>    <p>&#91;...&#93; evitar que concurran varios hechos t&iacute;picos constitutivos de otras tantas infracciones cuando existe unidad objetiva (lesi&oacute;n de un mismo bien jur&iacute;dico aunque hubiera sido producida por distintas acciones) y/o subjetiva (un mismo hecho t&iacute;pico pero distintos sujetos pasivos) que permite ver a distintos actos, por s&iacute; solos il&iacute;citos, como parte de un proceso continuado unitario. (p. 564)</p></blockquote>     <p>Al detenernos en las consecuencias sancionadoras, las acciones u omisiones que integran las infracciones continuadas son reconducidas a la unidad por la conexi&oacute;n temporal, material y sicol&oacute;gica que guardan entre s&iacute;; diciendo con ello que el ordenamiento jur&iacute;dico opera con la ficci&oacute;n de haberse cometido una &uacute;nica infracci&oacute;n. De otro modo, considerar aisladamente cada una de estas acciones u omisiones, y permitir que en cabeza de un mismo individuo se acumulen dos o m&aacute;s sanciones o procesos administrativos por un hecho, constituir&iacute;a una violaci&oacute;n a la prohibici&oacute;n <i>bis in idem.</i></p>     <p>- Infracciones que sirven de medio para realizar otras</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En el evento que una infracci&oacute;n sea un medio necesario para la comisi&oacute;n de otra infracci&oacute;n, nos encontramos en presencia de la figura del <i>concurso medial. </i>En palabras de Trayter Jim&eacute;nez (1995), se considera que hay un concurso de medios cuando la comisi&oacute;n de una infracci&oacute;n conduzca inevitablemente a la comisi&oacute;n de otra u otras infracciones.</p>     <p>Esta figura jur&iacute;dica tiene como finalidad principal que un hecho no pueda ser sancionado separadamente, porque equivaldr&iacute;a a un tratamiento m&aacute;s severo del previsto por el legislador. De esta instituci&oacute;n se destaca la conectividad que las infracciones deben tener entre s&iacute; para ser reconducidas a la unidad, debiendo existir una necesaria derivaci&oacute;n de unas infracciones respecto de las dem&aacute;s y viceversa, por lo que es indispensable que las unas no puedan realizarse sin ejecutar las otras.</p>       <p>En definitiva, cuando estemos en presencia de varias conductas, pero una de ellas es indispensable para la realizaci&oacute;n de otra, o exista una relaci&oacute;n de causa-efecto, la Administraci&oacute;n no podr&aacute; sancionar separadamente cada una de ellas so pena de violar el principio <i>non bis in idem.</i></p>     <p>- La reincidencia</p>     <p>Consiste en la repetici&oacute;n de una conducta infractora por parte de una misma persona. La Corte Constitucional en la Sentencia C-077/2006 la defini&oacute; como</p>     <blockquote>    <p>una especie de las circunstancias modificativas agravantes de responsabilidad, prevista en algunos ordenamientos penales y, m&aacute;s ampliamente, en algunos ordenamientos sancionatorios, en virtud de la cual se agrava la sanci&oacute;n impuesta al infractor cuando ha sido sancionado anteriormente por la comisi&oacute;n de otras infracciones.</p></blockquote>     <p>Es por ello que la reincidencia queda por fuera del c&iacute;rculo propio del <i>non bis in idem, </i>pues no se considera que sea el mismo hecho, aunque se trata de la misma persona que vulnera la misma disposici&oacute;n jur&iacute;dica. En este caso, lejos de proteger al individuo de una doble sanci&oacute;n, se sanciona al individuo que osa violar el ordenamiento en varias ocasiones. Por ende, a pesar de que se trate del mismo sujeto e id&eacute;ntico bien jur&iacute;dico, lo correspondiente a la identidad f&aacute;ctica no concurre en esta ocasi&oacute;n<a name="n8"></a><a href="#n_8"><sup>8</sup></a>.</p>        <blockquote>    <p>&#9632;<i> Perspectiva procesal</i></p></blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Como ya se indic&oacute;, el origen del principio <i>non bis in idem </i>fue procesal. Y ello implica que no se procese a una persona dos veces por el mismo hecho, ya sea de forma simult&aacute;nea o una vez que se tenga una decisi&oacute;n sobre el particular.</p>     <p>As&iacute; pues, se ha entendido pac&iacute;ficamente en la doctrina constitucional (Sentencia T-009/2000) que en este caso la identidad de los hechos se refiere a las razones de hecho y de derecho que sustentan la petici&oacute;n formulada. Entonces, esa identidad, desde el punto de vista procesal, se ha consumado en identidad de causa, comprendiendo por esta: &quot;La raz&oacute;n por la cual se demanda; los motivos que se tienen para pedir al Estado determinada sentencia&quot;<a name="n9"></a><a href="#n_9"><sup>9</sup></a>.</p>     <p><b>3. CONSECUENCIAS DEL <i>NON BIS INIDEM </i>EN EL CAMPO ADMINISTRATIVO</b></p>     <p>De forma tal como se ha descrito hasta el momento, la legislaci&oacute;n general que se encarga de la actividad sancionadora no aborda la problem&aacute;tica derivada del principio <i>non bis in idem </i>en el sector estrictamente administrativo<a name="n10"></a><a href="#n_10"><sup>10</sup></a>. De ah&iacute; el valor de las decisiones de la Corte Constitucional y del Consejo de Estado, pues son los que han entregado respuestas ante los problemas que se ocasionan por la falta de una regulaci&oacute;n legal de este postulado.</p>         <p><b>3.1. Caso de infracciones que tipifican conductas reincidentes</b></p>     <p>Este evento ocurre cuando se ha tipificado una conducta por el hecho de la reincidencia del administrado. Esta situaci&oacute;n ha sido estudiada por el int&eacute;rprete constitucional en el evento en que la ley objeto de an&aacute;lisis contempla como infracci&oacute;n la reincidencia de una conducta.</p>     <p>A lo cual la Corte contest&oacute; que no exist&iacute;a tal violaci&oacute;n, pues &quot;la agravaci&oacute;n de la sanci&oacute;n se aplica exclusivamente a la nueva conducta, cometida por tercera vez, por considerarse que la responsabilidad del infractor por causa de la misma es mayor, como consecuencia de su actitud de mayor desprecio o rebeld&iacute;a frente a los bienes o valores jur&iacute;dicos protegidos por el legislador, y no se aplica a las conductas anteriormente cometidas, por las cuales ya se han impuesto al infractor, sin agravaci&oacute;n alguna, las sanciones previstas&quot; (C-007/2006).</p>     <p><b>3.2 Supuesto de sanciones que aumentan progresivamente por cada d&iacute;a de incumplimiento</b></p>     <p>Esta hip&oacute;tesis ha sido revisada en lo correspondiente con el art&iacute;culo del C&oacute;digo de Tr&aacute;nsito, en el que se dispone que &quot;ser&aacute; sancionado con una multa por cada mes o fracci&oacute;n de mes el propietario de un veh&iacute;culo automotor que no efect&uacute;e la revisi&oacute;n t&eacute;cnico-mec&aacute;nica en los periodos establecidos&quot;.</p>     <p>A juicio de la Corte, no existe una duplicidad de sanciones por un mismo hecho, pues el hecho generador de la respuesta punitiva es uno solo: el incumplimiento del administrado. Y es el monto de la sanci&oacute;n el que var&iacute;a teniendo en cuenta el tiempo que la persona se tome para cumplir su obligaci&oacute;n.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En opini&oacute;n de la Corte, otra soluci&oacute;n llevar&iacute;a al absurdo de que la persona no tendr&iacute;a prisa en cumplir con su obligaci&oacute;n en el caso que el monto de la sanci&oacute;n fuera el mismo. Perdiendo, de este modo, su car&aacute;cter coercitivo (C-214/1994).</p>       <p><b>3.3&nbsp;Supuesto de causal de agravaci&oacute;n por comisi&oacute;n de varias infracciones</b></p>     <p>Este supuesto implica que la normativa administrativa contempla como agravante el hecho de haber cometido m&aacute;s de una infracci&oacute;n en una misma ocasi&oacute;n (Corte Constitucional, C-214/1994). Ello se puede apreciar en el art&iacute;culo 48 del C&oacute;digo &Uacute;nico Disciplinario: &quot;Son faltas grav&iacute;simas las siguientes: un concurso de infracciones en n&uacute;mero superior a diez o haber sido sancionado disciplinariamente en tres ocasiones con anterioridad dentro de los cinco a&ntilde;os anteriores&quot;.</p>     <p>En este caso no se trata de que se juzguen en dos ocasiones un mismo hecho, sino que el comportamiento lesivo del administrado, y en virtud mismo del principio de proporcionalidad, agrava su conducta, pudi&eacute;ndose sancionar con una sanci&oacute;n mayor a la que se impondr&iacute;a si solamente se hubiera incurrido una sola conducta t&iacute;pica (Corte Constitucional, C-125/2003).</p>     <p><b>3.4&nbsp;Supuesto de infracci&oacute;n a partir de una misma disposici&oacute;n normativa</b></p>     <p>En este entendido, la Corte Constitucional ha comprendido que no se vulnera el principio <i>non bis in idem </i>cuando se abren dos procesos teniendo en cuenta un misma norma, siempre que cada proceso tenga una naturaleza diversa y sea adelantado por &oacute;rganos diferentes (SU- 399/2012).</p>     <p><b>CONCLUSIONES</b></p>     <p>Una vez estudiado el principio <i>non bis in idem </i>en el campo administrativo sancionador colombiano se concluye que:</p>     <p>El fin principal que busca el principio general <i>non bis in idem </i>es la no reiteraci&oacute;n del <i>ius puniendi </i>del Estado a una persona por un mismo hecho e id&eacute;ntico bien jur&iacute;dico.</p>      <p>Teniendo en cuenta que el objetivo principal del principio es la no duplicaci&oacute;n de la potestad sancionadora del Estado, las medidas con consecuencias negativas que no sean manifestaciones del <i>ius puniendi </i>pueden concurrir con estas sin que ello signifique conculcar el principio <i>non bis in idem.</i></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La falta de inter&eacute;s del legislador en relaci&oacute;n con las resultas del principio, en el sector administrativo exclusivamente, se evidencia en la ausencia de lineamientos para precisar los elementos que integran la estructura de este postulado, situaci&oacute;n que coloca sobre el tapete el desconocimiento de los perjuicios que acarrea tanto para los administrados como para la Administraci&oacute;n.</p> <hr>      <p><a name="n_1"></a><a href="#n1"><sup>1</sup></a> Sentencia del Consejo de Estado de 19 de julio de 2002, C. P.: Roberto Medina L&oacute;pez. Secci&oacute;n Quinta, referencia n&deg; 11001-03-28-000-2000-0047-01(2452). Reiterado en Sentencia de 17 de marzo de 2006, C. P.: Filem&oacute;n Jim&eacute;nez Ochoa, radicaci&oacute;n n&deg; 15001-23-31-000-2003-02964-02. Sentencia del Consejo de Estado de 17 de marzo de 2006, C. P.: Filem&oacute;n Jim&eacute;nez Ochoa, Secci&oacute;n Quinta, referencia n&deg; 15001-23-31-000-2003-02964-02.</p>     <p><a name="n_2"></a><a href="#n2"><sup>2</sup></a>&nbsp;Sentencia del Consejo de Estado de 17 de agosto de 2006, C. P.: Rafael Ostau de Lafont Pianeta, radicaci&oacute;n n&deg; 13001-23-31-000-2001-01876-01, Secci&oacute;n Primera.</p>     <p><a name="n_3"></a><a href="#n3"><sup>3</sup></a>&nbsp;Sentencia del Consejo de Estado de 23 de mayo de 2003, C. P.: Camilo Arciniega Andrade, radicaci&oacute;n n&deg; 25000-23-27-000-1999-00947-01(7169), Secci&oacute;n Primera.</p>     <p><a name="n_4"></a><a href="#n4"><sup>4</sup></a> Sentencia del Consejo de Estado de 22 de noviembre de 2002, C. P.: Gabriel Eduardo Mendoza Martelo, radicaci&oacute;n n&deg;11001-03-24-000-2001-0029-01(6770), Secci&oacute;n Primera.</p>     <p><a name="n_5"></a><a href="#n5"><sup>5</sup></a> Sentencia del Consejo de Estado de 26 de agosto, C. P.: Dolly Pedraza de Arenas, radicaci&oacute;n n&deg; AC-1500.</p>     <p><a name="n_6"></a><a href="#n6"><sup>6</sup></a>&nbsp;La causa y objeto de la p&eacute;rdida de investidura hace relaci&oacute;n a la determinaci&oacute;n de responsabilidad pol&iacute;tica en aras de salvaguardar la dignidad del cargo p&uacute;blico que se desempe&ntilde;a, la confianza de la sociedad que eligi&oacute; y la institucionalidad de la corporaci&oacute;n a la que se pertenece. El proceso disciplinario determina la responsabilidad disciplinaria, esencialmente subjetiva, es decir, requiere la demostraci&oacute;n de dolo o culpa en el actuar; situaci&oacute;n que no necesariamente se presenta en la p&eacute;rdida de la investidura; se protege la moralidad p&uacute;blica, la transparencia, objetividad, legalidad, honradez, lealtad, igualdad, imparcialidad, celeridad, publicidad, econom&iacute;a, neutralidad, eficacia y eficiencia en el desempe&ntilde;o de un cargo, empleo o funci&oacute;n p&uacute;blica. Ahora bien, aunque se afirma que la p&eacute;rdida de la investidura es equiparable a la destituci&oacute;n del proceso disciplinario, lo cierto es que dicha comparaci&oacute;n se realiza respecto de los efectos y la gravedad que ambas implican. En otras palabras, no son las mismas sanciones (Corte Constitucional T-147/2011).</p>     <p><a name="n_7"></a><a href="#n7"><sup>7</sup></a>&nbsp;&quot;La acci&oacute;n electoral se orienta a preservar la pureza del sufragio y al mantenimiento de la legalidad de los actos de elecci&oacute;n de los congresistas, mediante la imposici&oacute;n de unos requisitos que debe cumplir quien pretenda ser elegido en el &oacute;rgano legislativo, que act&uacute;an como causales de inelegibilidad, la acci&oacute;n de p&eacute;rdida de investidura, tiene como finalidad sancionar al elegido por la incursi&oacute;n en conductas que contrar&iacute;an su investidura, como lo son la trasgresi&oacute;n del r&eacute;gimen de inhabilidades, incompatibilidades y conflicto de intereses&quot; (Corte Constitucional T-147/2011).</p>     <p><a name="n_8"></a><a href="#n8"><sup>8</sup></a> Sentencia del Consejo de Estado de 10 de marzo de 2005, C. P.: Mar&iacute;a Claudia Rojas Lasso, radicaci&oacute;n n&deg; 25000-23-24-000-2002-00689-01, Secci&oacute;n Primera.</p>     <p>&quot;En efecto, como se infiere de los actos acusados la conducta objeto de las sanciones impuestas por &eacute;stos se realiz&oacute; con varios objetos o productos y en diferentes oportunidades, lo cual, como lo adujo el a quo, justificaba una investigaci&oacute;n para cada una de ellas; y, por ende, su correspondiente sanci&oacute;n&quot;.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a name="n_9"></a><a href="#n9"><sup>9</sup></a>&nbsp;Sentencia del Consejo de Estado de 16 de mayo de 2007, C. P.: Alier Eduardo Hern&aacute;ndez Enr&iacute;quez, radicaci&oacute;n n&deg; 19001-23-31-000-2003-00680-01(AG), Secci&oacute;n Tercera.</p>     <p><a name="n_10"></a><a href="#n10"><sup>10</sup></a>&nbsp;La mayor&iacute;a de las normas administrativas no incluye este principio, y las que s&iacute; lo prev&eacute;n no avanzan en su estudio, caso del Nuevo C&oacute;digo Contencioso Administrativo, art&iacute;culo 3.1. En este &uacute;ltimo caso tenemos el C&oacute;digo Disciplinario del Abogado (art&iacute;culo 9), siendo el R&eacute;gimen Disciplinario para las Fuerzas Militares el que realiza un mayor despliegue del principio (art&iacute;culos 91 y 92).</p> <hr>     <p><font size="3"><b>REFERENCIAS</b></font></p>     <!-- ref --><p>Bermejo Vera, J. (2001). <i>Derecho Administrativo, Parte especial. </i>Madrid: Civitas.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000166&pid=S0121-8697201300020000100001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Betancor Rodr&iacute;guez, A. (2001). <i>Instituciones de Derecho Ambiental. </i>Madrid: Ediciones La Ley.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000168&pid=S0121-8697201300020000100002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Capilla Roncero, F. (1984). <i>La persona jur&iacute;dica: funciones y disfunciones. </i>Madrid: Tecnos.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000170&pid=S0121-8697201300020000100003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Cano Campos, T. (2001). Non bis in &iacute;dem, prevalencia de la v&iacute;a penal y teor&iacute;a de los concursos en el Derecho Administrativo sancionador. <i>Revista de Administraci&oacute;n P&uacute;blica, 156, </i>245.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000172&pid=S0121-8697201300020000100004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Carretero S&aacute;nchez, A. (1995). <i>Derecho Administrativo sancionador. </i>Madrid: Editoriales de Derecho Reunidas.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000174&pid=S0121-8697201300020000100005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Garc&iacute;a de Enterr&iacute;a, E. (2004). <i>Curso de Derecho Administrativo I. </i>Madrid: Civitas.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000176&pid=S0121-8697201300020000100006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>G&oacute;mez Pavajeau, C. &amp; Molano L&oacute;pez, M. (2007). <i>La relaci&oacute;n especial de sujeci&oacute;n. </i>Bogot&aacute;: Universidad Externado de Colombia.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000178&pid=S0121-8697201300020000100007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Gonz&aacute;lez- Salas Campos, R. (2001). <i>La teor&iacute;a del bien jur&iacute;dico en el Derecho Penal. </i>M&eacute;xico: Oxford University Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000180&pid=S0121-8697201300020000100008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Hormanz&aacute;bal Malaree, H. (1991). <i>Bien jur&iacute;dico y Estado social y democr&aacute;tico de derecho. </i>Barcelona: PPU.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000182&pid=S0121-8697201300020000100009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Huergo Lora, A. (2007). <i>Las sanciones administrativas. </i>Madrid: Iustel.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000184&pid=S0121-8697201300020000100010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Le&oacute;n Villalba, F. (1998). <i>Acumulaci&oacute;n de sanciones penales y administrativas. </i>Barcelona: Bosch.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000186&pid=S0121-8697201300020000100011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Jescheck, H. H. (1981). <i>Tratado de Derecho Penal. </i>Barcelona: Bosch.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000188&pid=S0121-8697201300020000100012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Ram&iacute;rez Torrado, M. (2007). Las sanciones administrativas y su diferencia con otras medidas que imponen cargas a los administrados en el contexto espa&ntilde;ol. <i>Revista de Derecho, 27, </i>272-292.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000190&pid=S0121-8697201300020000100013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Ram&iacute;rez G&oacute;mez, S. (2000). <i>El principio non bis in idem en el &aacute;mbito tributario. </i>Madrid: Marcials Pons.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000192&pid=S0121-8697201300020000100014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Lozano Cutanda, B. (1990). <i>La extinci&oacute;n de las sanciones administrativas y tributarias. </i>Madrid: Marcials Pons.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000194&pid=S0121-8697201300020000100015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Nieto Garc&iacute;a, A. (2005). <i>Derecho Administrativo sancionador. </i>Madrid: Tecnos.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000196&pid=S0121-8697201300020000100016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>De Palma del Teso, &Aacute;. (1994). Comentario al T&iacute;tulo IX de la potestad sanciona-dora de la Ley 30/1992, de 26 de noviembre, de las administraciones p&uacute;blicas y el procedimiento administrativo com&uacute;n. En J. Tornos M&aacute;s (coord.), <i>Administraci&oacute;n P&uacute;blica y procedimiento administrativo </i>(pp. 467-505). Barcelona: Bosch.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000198&pid=S0121-8697201300020000100017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Pola&iacute;no Navarrete, M. (1974). <i>El bien jur&iacute;dico en el Derecho Penal. </i>Sevilla: Publicaciones de la Universidad de Sevilla.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000200&pid=S0121-8697201300020000100018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Rebollo Puig, M. (1989). <i>Potestad sancionadora, alimentaci&oacute;n y salud p&uacute;blica. </i>Madrid: Instituto Nacional de Administraci&oacute;n P&uacute;blica.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000202&pid=S0121-8697201300020000100019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>S&aacute;nchez Herrera, E. (2005). <i>Dogm&aacute;tica practicable del derecho disciplinario. Preguntas y respuestas. </i>Bogot&aacute;: Gustavo Ib&aacute;&ntilde;ez.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000204&pid=S0121-8697201300020000100020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Suay Rinc&oacute;n, J. (1989). <i>Sanciones administrativas. </i>Bolonia: Real Colegio de Espa&ntilde;a.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000206&pid=S0121-8697201300020000100021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Trayter Jim&eacute;nez, J. (1995). Protecci&oacute;n del medio ambiente. Sanciones administrativas y competencias locales. En J. Esteve Pardo (Ed.), <i>Derecho del medio ambiente y Administraci&oacute;n local </i>(pp. 159-200). Madrid: Civitas.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000208&pid=S0121-8697201300020000100022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Von Liszt, F. (1926). <i>Tratado de Derecho Penal. </i>Madrid: Instituto Editorial Reus.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000210&pid=S0121-8697201300020000100023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <p><b>Jurisprudencias de la Corte Constitucional de Colombia</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Sentencia T-413 de 5 de junio de 1992, M.P.: Ciro Angarita Bar&oacute;n. </p>     <p>Sentencia C-599 de 10 de diciembre de 1992, M.P.: Fabio Mor&oacute;n D&iacute;az.</p>     <p>Sentencia T-520 de 16 de septiembre de 1993, M.P.: Jos&eacute; Gregorio Hern&aacute;ndez Galindo.</p>     <p>Sentencia T-575 de 10 de diciembre de 1993, M.P.: Eduardo Cifuentes Mu&ntilde;oz.</p>     <p>Sentencia C-319 de 14 de julio de 1994, M.P.: Hernando Herrera Vergara.</p>     <p>Sentencia C-214 de 28 de abril de 1994, M.P.: Antonio Barrera Carbonell.</p>     <p>Sentencia C-247 de 1 de junio de 1995, M.P.: Jos&eacute; Gregorio Hern&aacute;ndez Galindo.</p>     <p>Sentencia C-259 de 15 de junio de 1995, M.P.: Hernando Herrera Vergara.</p>     <p>Sentencia C-406 de 11 de septiembre de 1995, M.P.: Fabio Mor&oacute;n D&iacute;az.</p>     <p>Sentencia C-244 de 30 de mayo de 1996, M. P.: Carlos Gaviria D&iacute;az.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Sentencia C-430 del 12 de septiembre de 1996, M. P.: Carlos Gaviria D&iacute;az.</p>     <p>Sentencia C-597 de 6 de noviembre de 1996, M.P.: Alejandro Mart&iacute;nez Caballero.</p>     <p>Sentencia C-092 de 26 de febrero de 1997, M. P.: Carlos Gaviria D&iacute;az. </p>     <p>Sentencia T-525 de 16 de octubre de 1997, M. P.: Hernando Herrera Vergara.</p>     <p> Sentencia C-189 de 6 de mayo de 1998, M. P.: Alejandro Mart&iacute;nez Caballero. </p>     <p>Sentencia C-622 de 4 de noviembre de 1998, M. P.: Fabio Mor&oacute;n D&iacute;az. </p>     <p>Sentencia C-135 de 3 de marzo de 1999, M. P.: Fabio Mor&oacute;n D&iacute;az. </p>     <p>Sentencia C-196 de 7 de abril de 1999, M. P.: Vladimiro Naranjo Mesa. </p>     <p>Sentencia T-009 de enero 18 de 2000, M. P.: Eduardo Cifuentes Mu&ntilde;oz. </p>     <p>Sentencia C-484 de 4 de mayo de 2000, M. P.: Alejandro Mart&iacute;nez Caballero. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Sentencia C-661 de 8 de junio de 2000, M. P.: Alvaro Tafur Galvis. </p>     <p>Sentencia C-554 de 30 de mayo de 2001, M. P.: Clara In&eacute;s Vargas Hern&aacute;ndez. </p>     <p>Sentencia C-620 de 13 de junio de 2001, M. P.: Jaime Ara&uacute;jo Renter&iacute;a.</p>     <p> Sentencia C-088 de 13 de febrero de 2002, M. P.: Eduardo Montealegre Lynett. </p>     <p>Sentencia C-181 de 12 de marzo de 2002, M. P.: Marco Gerardo Monroy Cabra.</p>     <p> Sentencia C-391 de 22 de mayo de 2002, M. P.: Jaime C&oacute;rdoba Trivi&ntilde;o. </p>     <p>Sentencia C-233 de 4 de abril de 2002, M. P.: Alvaro Tafur Galvis.</p>     <p> Sentencia C-870 de 15 de octubre de 2002, M. P.: Manuel Jos&eacute; Cepeda Espinosa.</p>     <p> Sentencia C-1076 de 5 de diciembre de 2002, M. P.: Clara In&eacute;s Vargas Hern&aacute;ndez.</p>     <p>Sentencia C-870 de 15 de octubre de 2002, M. P.: Manuel Jos&eacute; Cepeda Espinosa.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Sentencia C-125 de 18 de febrero de 2003, M. P.: Marco Gerardo Monroy Cabra.</p>     <p>Sentencia C-526 de 3 de julio de 2003, M. P.: Alfredo Beltr&aacute;n Sierra.</p>     <p>Sentencia C-018 de 20 de enero de 2004, M. P.: Manuel Jos&eacute; Cepeda Espinosa.</p>     <p>Sentencia C-194 del 2 de marzo de 2005, M. P.: Marco Gerardo Monroy Cabra.</p>     <p>Sentencia T-642 de 20 de junio de 2005, M. P.: Alfredo Beltr&aacute;n Sierra.</p>     <p>Sentencia T-936 de 8 de septiembre de 2005, M. P.: Alvaro Tafur Galvis.</p>     <p>Sentencia C-1002 de 3 de octubre de 2005, M. P.: Marco Gerardo Monroy Cabra.</p>     <p>Sentencia T-1110 de 28 de octubre de 2005, M. P.: Humberto Antonio Sierra Porto.</p>     <p>Sentencia T-1216 de 24 de noviembre de 2005, M. P.: Humberto Antonio Sierra Porto.</p>     <p>Sentencia C-835 de 23 de septiembre de 2003, M. P.: Jaime Araujo Renter&iacute;a.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Sentencia T-567 de 2005, M. P.: Clara In&eacute;s Vargas Hern&aacute;ndez.</p>     <p>Sentencia C-028 de 26 de enero de 2006, M. P.: Humberto Antonio Sierra Porto.</p>     <p>Sentencia C-077 de 8 de febrero de 2006, M. P.: Jaime Ara&uacute;jo Rentar&iacute;a.</p>     <p>Sentencia T-284 de 5 de abril, M. P.: Clara In&eacute;s Vargas Hern&aacute;ndez.</p>     <p>Sentencia C-393 de 24 de mayo de 2006, M. P.: Rodrigo Escobar Gil.</p>     <p>Sentencia C-471 de 14 de junio de 2006, M. P.: Alvaro Tafur Galvis.</p>     <p>Sentencia T-917 de 9 de noviembre de 2006, M. P.: Manuel Jos&eacute; Cepeda Espinosa.</p>     <p>Sentencia T-526 del 10 de julio de 2007, M. P.: Alvaro Tafur Galvis.</p>     <p>Sentencia C-478 de 13 de junio de 2007, M. P.: Rodrigo Escobar Gil.</p>     <p>Sentencia C-664 de 29 de agosto de 2007, M. P.: Humberto Antonio Sierra Porto.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Sentencia C-666 de 2 de julio de 2008, M. P.: Mauricio Gonz&aacute;lez Cuervo. </p>     <p>Sentencia T-971 de 9 de octubre de 2008, M. P.: Clara In&eacute;s Vargas Hern&aacute;ndez.</p>     <p> Sentencia C-1122 de 12 de noviembre de 2008, M. P.: Rodrigo Escobar Gil.</p>     <p> Sentencia T-161 de 16 de marzo de 2009, M. P.: Mauricio Gonz&aacute;lez Cuervo.</p>      <p>Sentencia C-763 de 29 de octubre de 2009, M. P.: Jorge Pretelt Chaljub.</p>     <p> Sentencia C-011 del 20 de enero de 2010, M. P.: Juan Carlos Henao P&eacute;rez. </p>     <p>T-147/2011 de 7 de marzo de 2011, M. P.: Mauricio Gonz&aacute;lez Cuervo. </p>     <p>C-899/2011 de 30 de noviembre de 2011, M. P.: Jorge Pretelt Chaljub. </p>     <p>C-121/2012, de 22 de febrero, M. P.: Luis Vargas Silva. </p>     <p>SU-399/2012, de 31 de mayo, M. P.: Humberto Sierra Porto.</p>   </font>     ]]></body>
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