<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>0121-8697</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Revista de Derecho]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Rev. Derecho]]></abbrev-journal-title>
<issn>0121-8697</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Fundación Universidad del Norte]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S0121-86972014000200001</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[El rol del programa de derecho y ciencia política en la construcción de una democracia colombiana]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Sarmiento E]]></surname>
<given-names><![CDATA[Juan Pablo]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,Universidad del Norte y de Caribe Visible  ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[Barranquilla ]]></addr-line>
<country>Colombia</country>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>12</month>
<year>2014</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>12</month>
<year>2014</year>
</pub-date>
<numero>42</numero>
<fpage>7</fpage>
<lpage>9</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0121-86972014000200001&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S0121-86972014000200001&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S0121-86972014000200001&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri></article-meta>
</front><body><![CDATA[  <font face="verdana" size="2">     <p align="center"><font size="4"><b>EDITORIAL</b></font></p>     <p align="center"><font size="3"><b>El rol del programa de derecho y ciencia pol&iacute;tica en la construcci&oacute;n de una democracia colombiana</b></font></p>     <p><b>Juan Pablo Sarmiento E.<a name="n1"></a><a href="#n_1"><sup>1</sup></a></b></p>     <p><i>Editor</i></p> <a name="n_1"></a><a href="#n1"><sup>1</sup></a>  Abogado de la Pontificia Universidad Javeriana, Mag&iacute;ster y Doctorado en Derecho de la Universidad de los Andes. Profesor investigador y editor de la Revista de Derecho de la Universidad del Norte. Director del Grupo de Litigio de Inter&eacute;s P&uacute;blico de la Universidad del Norte y de Caribe Visible. Barranquilla-Colombia. <a href="mailto:jpsarmiento@uninorte.edu.co">jpsarmiento@uninorte.edu.co</a>, <a href="mailto:jua-sarm@uniandes.edu.co">jua-sarm@uniandes.edu.co</a></p> <hr>     <p>La experiencia pol&iacute;tica colombiana est&aacute; marcada por profundas desigualdades, exclusi&oacute;n pol&iacute;tica y violencia rural y urbana, lo que, sin duda alguna, han impedido que emerja una sociedad civil y una comunidad pol&iacute;tica madura. Esto se refleja en los resultados electorales para el Congreso y la Presidencia de la Rep&uacute;blica, que da cuenta del proceso de captura del Estado por parte de los actores armados, en un proceso descrito por Mauricio Garc&iacute;a Villegas como "colonizaci&oacute;n invertida", en el que la ilegalidad le gana terreno al Estado de Derecho, y los actores armados o ilegales capturan y "colonizan" al Estado y, a trav&eacute;s de &eacute;l, legalizan y controlan el territorio objeto de ocupaci&oacute;n.</p>     <p>El Atl&aacute;ntico ha sido uno de los departamentos donde m&aacute;s investigaciones est&aacute;n adelantando el Consejo Nacional Electoral y la Fiscal&iacute;a General de la Naci&oacute;n por delitos electorales, seguidos de Magdalena, Cesar, La Guajira y Bol&iacute;var. Por supuesto, no se trata de un fen&oacute;meno reciente, pero nos lleva a reflexionar sobre el aporte que deben hacer los programas de derecho, ciencia pol&iacute;tica y, en general, las ciencias sociales, para construir una democracia m&aacute;s funcional, a partir de una comunidad pol&iacute;tica suficientemente madura, que sea capaz de darle una significaci&oacute;n a la "ciudadan&iacute;a" colombiana.</p>       <p>Ciertamente, el concepto de democracia ha sido siempre nebuloso; ha cambiado de significado con frecuencia y la tradici&oacute;n liberal le ha dado una carga emotiva importante. No obstante, la pr&aacute;ctica colombiana s&oacute;lo ha reflejado la existencia de una democracia "procedimental", esto es, un proceso empobrecido, aparentemente participativo, en el cual se garantiza, constitucional e institucionalmente, la periodicidad de las elecciones de los &oacute;rganos constituidos, la libertad de elegir y ser elegido y la fiscalizaci&oacute;n de instituciones independientes para el control del proceso electoral.</p>     <p>Como se se&ntilde;al&oacute;, se trata de un proceso empobrecido, que funciona de esta manera por varias razones que caracterizan a nuestro pa&iacute;s, y que han sido descritas por el profesor Robert Dahl. Entre otras, nuestra democracia es procedimental en la medida en que la distribuci&oacute;n de los medios de producci&oacute;n, la estructura social y la existencia de &eacute;lites y centros de poder vs. periferia, distorsionan la participaci&oacute;n y la composici&oacute;n de las instituciones; en segundo lugar, los ciudadanos no pueden expresar sus ideas y preferencias en igualdad de condiciones, e incluso, con m&iacute;nimos de seguridad; tercero, no existe una comprensi&oacute;n ilustrada, esto es, construcci&oacute;n informada de cada juicio emitido por el ciudadano; cuarto, el control final sobre el programa del gobernante elegido, definiendo qu&eacute; &oacute;rgano puede intervenir y definir los contenidos de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas; quinto, la inclusi&oacute;n, entendida como la participaci&oacute;n inclusiva de todos los individuos.</p>     <p>Claramente, nos encontramos ante un elevado y quiz&aacute; inalcanzable "umbral" de democracia, pero que podr&iacute;a llevarnos, cuando menos, a realizar un control de las decisiones de los gobernantes por medio de elecciones peri&oacute;dicas, con funciones establecidas en el mismo ordenamiento jur&iacute;dico, con muy pocas restricciones participativas, en condiciones igualitarias, con el derecho constitucional a participar y ser elegido, con una irrestricta libertad de expresi&oacute;n y acceso a la informaci&oacute;n. Formalmente, la Carta Fundamental contiene las instituciones necesarias para garantizar la operatividad de la democracia, pero dichos avances jur&iacute;dicos se encuentran en medio del abismo que hay entre el ordenamiento jur&iacute;dico y la realidad.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Es evidente que las competencias ciudadanas, el ejercicio informado del derecho a elegir y ser elegido, y de los medios de control y veedur&iacute;a se derivan de la formaci&oacute;n de nuestros profesionales. Empero, parecer&iacute;a que buena parte de las disciplinas distintas a derecho, ciencia pol&iacute;tica, relaciones internacionales y otras ciencias sociales, obvian de sus planes de estudio cualquier consideraci&oacute;n a la formaci&oacute;n de profesionales que tambi&eacute;n puedan denominarse <i>ciudadanos.</i></p>     <p>Buena parte de los programas de pregrado han diluido las humanidades en la formaci&oacute;n de profesionales expertos en su ciencia y t&eacute;cnica, pero completamente desprovistos de criterio para emitir o construir opiniones en asuntos pol&iacute;ticos o jur&iacute;dicos, e incluso &eacute;ticos. Lo anterior se refleja en la composici&oacute;n y la administraci&oacute;n de lo p&uacute;blico, donde la prevalencia de funcionarios nombrados por factores relacionales, que priman sobre los m&eacute;ritos, convierte al quehacer p&uacute;blico en un centro de reproducci&oacute;n de decisiones pol&iacute;ticas excluyentes y que favorecen intereses privados por encima del inter&eacute;s general.</p>     <p>Las competencias ciudadanas no pueden ser exclusivas de quienes son formados en ciencias que tienen alg&uacute;n contenido jur&iacute;dico-pol&iacute;tico. En realidad, se trata de un conocimiento que debe ser trasversal a cualquier disciplina, y que, sin lugar a dudas, se precisa con urgencia en una democracia que parece distanciarse cada vez m&aacute;s de cualquier est&aacute;ndar de trasparencia, gobernabilidad y seguridad.</p> <hr>   </font>      ]]></body>
</article>
