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<publisher-name><![CDATA[Universidad de Córdoba - Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia.]]></publisher-name>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[ESTACIONALIDAD, CICLOS Y VOLATILIDAD EN LOS PRECIOS DEL GANADO MACHO DE LEVANTE EN MONTERÍA, COLOMBIA]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[SEASONALITY, CYCLE AND VOLATILITY OF PRICE CATTLE LEVANT MALE IN MONTERIA, COLOMBIA]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Universidad de Córdoba Facultad de Ciencias Agrícolas Departamento de Ingeniería Agronómica y Desarrollo Rural]]></institution>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Objetive. To describe the temporal behavior of prices from livestock young male of first quality in Monteria city, Colombia, marketed by cattle auctions. Materials and methods. Analysis of weekly and monthly prices during the period 1997-2006 using statistical and econometrics techniques such as multiplicative movil mean, rate growth on annual means , and conditional autoregressive heteroscesdasticity ARCH, o GARCH models were carried out. Results. Seasonality evidences and cycles in monthly prices were found. There was no evidence of volatile behaviors in weekly prices for 1, 1¼ and 1½ years of age livestocks, but there was for those of 1¾; years old. Conclusions. Despite the seasonal and cyclical variabiability around the 70% of the cattle marketed had stability prices.]]></p></abstract>
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<kwd lng="es"><![CDATA[Precios]]></kwd>
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</front><body><![CDATA[   <font face="verdana" size="2">     <p align="right">ORIGINAL</p>     <p>&nbsp;</p>     <p align="center"><b><font size="3">ESTACIONALIDAD, CICLOS Y VOLATILIDAD EN LOS    PRECIOS DEL GANADO MACHO DE LEVANTE EN MONTER&Iacute;A, COLOMBIA</font></b></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center"><font size="3"><b>SEASONALITY, CYCLE AND VOLATILITY OF PRICE    CATTLE LEVANT MALE IN MONTERIA, COLOMBIA</b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><B>Omar Castillo N, Ph.D.</B></p>     <p>Universidad de C&oacute;rdoba, Facultad de Ciencias Agr&iacute;colas, Departamento    de Ingenier&iacute;a Agron&oacute;mica y Desarrollo Rural. A.A. 354 Monter&iacute;a,    Colombia. Correspondencia: <a href="mailto:ocastillo@sinu.unicordoba.edu.co">ocastillo@sinu.unicordoba.edu.co</a></p>     <p>&nbsp;</p>  <hr size="1">      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>RESUMEN</b></p>     <p><b>Objetivo</b>. Describir el comportamiento temporal de los precios del ganado    vivo macho de levante de primera calidad en la ciudad de Monter&iacute;a, Colombia    comercializado en las subastas. <b>Materiales y m&eacute;todos</b>. Se realizaron    an&aacute;lisis de los precios semanales y mensuales durante el per&iacute;odo    1997-2006 utilizando t&eacute;cnicas estad&iacute;sticas y econometricas como    la media m&oacute;vil multiplicativa, la tasa de crecimiento sobre medias anuales,    , y modelos auto-regresivos heteroced&aacute;sticos condicionales, ARCH, o GARCH.    <b>Resultados</b>. Se encontraron evidencias de estacionalidad y ciclos en los    precios mensuales; no hubo evidencia de comportamientos vol&aacute;tiles en    precios semanales de los ganados de 1,1&frac14; y 1&frac12; a&ntilde;os de edad,    pero si para los de 1 a&ntilde;o. <b>Conclusiones</b>. A pesar de la presencia    de variaciones estacionales y c&iacute;clicas, alrededor del 70% del ganado    comercializado present&oacute; estabilidad en los precios.</p>     <p><b>Palabras clave</b>: Precios, estacionalidad, ciclos, volatilidad, media    m&oacute;vil, tasas de crecimiento, modelos econom&eacute;tricos.</p>  <hr size="1">      <p>    <br>   <b>ABSTRACT</b></p>     <p><b>Objetive</b>. To describe the temporal behavior of prices from livestock    young male of first quality in Monteria city, Colombia, marketed by cattle auctions.    <b>Materials and methods</b>. Analysis of weekly and monthly prices during the    period 1997-2006 using statistical and econometrics techniques such as multiplicative    movil mean, rate growth on annual means , and conditional autoregressive heteroscesdasticity    ARCH, o GARCH models were carried out. <b>Results</b>. Seasonality evidences    and cycles in monthly prices were found. There was no evidence of volatile behaviors    in weekly prices for 1, 1&frac14; and 1&frac12; years of age livestocks, but    there was for those of 1&frac34;; years old. <b>Conclusions</b>. Despite the    seasonal and cyclical variabiability around the 70% of the cattle marketed had    stability prices.</p>     <p><b>Key words</b>: Prices, seasonality, movil average, rate of growth, cycle,    volatility, econometric models.</p>      <hr size="1">        <p>    <br>   <b>INTRODUCCI&Oacute;N</b></p>     <p>Los precios de los productos agrarios son un componente importante en los ingresos    de los productores y en el gasto de los consumidores; sus variaciones excesivas    constituyen una fuente de incertidumbre y riesgo que afecta a productores, pues    impide la realizaci&oacute;n de planes de inversi&oacute;n a largo plazo, y    puede rehusar a los prestamistas a concederles cr&eacute;dito. Su estudio para    identificar dichas variaciones, as&iacute; como para detectar sus fuentes, es    entonces de gran importancia. El an&aacute;lisis de las variaciones de los precios    de los productos agrarios en el tiempo, incluye patrones estacionales, fluctuaciones    anuales, tendencias, ciclos y volatilidad.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La estacionalidad de los precios es un patr&oacute;n de comportamiento que    se repite regularmente complet&aacute;ndose una vez cada doce meses, seg&uacute;n    Tomek y Robinson (1). Tal comportamiento regular puede originarse por estacionalidad    de la demanda, de la oferta y del mercadeo, o de una combinaci&oacute;n de ambas.    Para el ganado y los productos ganaderos la estacionalidad de la producci&oacute;n    se origina por razones tales como las variaciones clim&aacute;ticas, estacionalidad    en la oferta de alimentos, y el car&aacute;cter biol&oacute;gico del proceso    productivo.</p>     <p>Las tendencias en los precios agrarios est&aacute;n asociadas con la inflaci&oacute;n    y la deflaci&oacute;n general de la econom&iacute;a y con factores espec&iacute;ficos    de los productos agrarios tales como gustos y preferencias de los consumidores,    crecimiento de la poblaci&oacute;n y del ingreso y el cambio t&eacute;cnico    en la producci&oacute;n (1).</p>     <p>El ciclo es un patr&oacute;n que se repite por s&iacute; mismo y/o por factores    externos, regularmente con el paso del tiempo. La periodicidad o longitud de    un ciclo se mide por el tiempo transcurrido de un ciclo al siguiente (el tiempo    que transcurre desde un pico hasta el siguiente o desde una sima hasta la pr&oacute;xima),    usualmente relacionado con el tiempo requerido para producir una nueva generaci&oacute;n    de ganados. La intensidad o amplitud es la diferencia en el valor de una variable    de referencia entre un m&aacute;ximo o pico y su sima o m&iacute;nimo consecutivo,    o, mejor entre el valor medio y su pico (1).</p>     <p>Para Weaver y Natcher (2) la volatilidad de precios indica el rango dentro    del que los precios pueden variar en el futuro. Un incremento en la volatilidad    implica mayor incertidumbre sobre los precios futuros puesto que el rango en    el que podr&iacute;an permanecer en el futuro se tornan m&aacute;s amplios.    Como resultado, productores y consumidores se ven afectados por la volatilidad    de precios puesto que aumenta el riesgo y la incertidumbre en los mercados.    Espec&iacute;ficamente, aumentos en la volatilidad de precios reducen la seguridad    de las predicciones futuras de productores y consumidores sobre los precios    de los productos.    <br>       <br>   Castro et al (3), Lorente (4), Jaramillo y Caicedo (5) y P&eacute;rez (6) han    estudiado el comportamiento estacional y c&iacute;clico del ganado vacuno cebado    en Colombia en las regiones consumidoras, pero no se ha abordado para el ganado    joven de levante en las regiones productoras. La realizaci&oacute;n de subastas    ganaderas, tal vez la innovaci&oacute;n institucional m&aacute;s importante    en materia de comercializaci&oacute;n ganadera en la regi&oacute;n en los &uacute;ltimos    a&ntilde;os, brinda la oportunidad de disponer de bases de datos de precios    que permiten el estudio de los patrones de comportamiento temporal de los precios.    El objetivo de este trabajo fue identificar las variaciones de precios durante    el per&iacute;odo comprendido entre 1997-2006 en Monter&iacute;a para vacunos    machos de primera calidad.</p>     <p>    <br> </p>     <p><b><font size="3">MATERIALES Y M&Eacute;TODOS</font></b></p>     <p>Se realiz&oacute; una prueba de igualdad de medias para examinar la existencia    de diferencias significativas de los precios entre las diferentes edades de    los animales. La prueba de igualdad de medias se aplic&oacute;, tanto para los    precios mensuales de las distintas edades en d&iacute;as diferentes de la semana,    como para contrastar esta misma hip&oacute;tesis entre las edades en un mismo    d&iacute;a. La prueba se bas&oacute; en un an&aacute;lisis de varianza, (ANOVA),    con un solo factor. La idea b&aacute;sica fue que si los subgrupos de edades    ten&iacute;an igual media, entonces la variabilidad entre las medias muestrales    (intergrupos) debi&oacute; ser la misma que la variabilidad dentro de cualquier    subgrupo (intragrupo). El estad&iacute;stico F para la igualdad de media se    calcul&oacute; as&iacute;:</p>          ]]></body>
<body><![CDATA[<p>    <center><img src="img/revistas/mvz/v12n1/v12n1a05img1"></center></p>     <p>    <br>   SSE, SSD = sumas de cuadrados entre grupos y dentro del grupo respectivamente;    N es el n&uacute;mero total de observaciones. El estad&iacute;stico F tiene    una distribuci&oacute;n F con G-1 grados de libertad en el numerador y N-G grados    de libertad en el denominador bajo la hip&oacute;tesis nula de independencia    y distribuci&oacute;n normal con igualdad de media y varianza en cada subgrupo.    Para la prueba con solo dos subgrupos se acudi&oacute; al estad&iacute;stico    t-student, que es la ra&iacute;z cuadrada del F, con un grado de libertad en    el numerador.</p>     <p>Para el an&aacute;lisis de la estacionalidad de precios se calcul&oacute;,    a partir de la informaci&oacute;n semanal un precio nominal mensual ponderado    por las cantidades semanales comercializadas. En la medici&oacute;n de la estacionalidad    se utiliz&oacute; la t&eacute;cnica de relaci&oacute;n a la media m&oacute;vil    multiplicativa, calculada seg&uacute;n el procedimiento siguiente:</p>     <p>i) Obtenci&oacute;n de la media m&oacute;vil centrada de los precios,</p>     <p>    <br>   x<sub>t</sub> = (0,5P<sub>t+6</sub>+...+P<sub>t</sub>+...+05P<sub>t-6</sub>)/12    <br>   x = media m&oacute;vil centrada    <br>   P = precios mensuales</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>ii) Se calcul&oacute; la relaci&oacute;n <img src="img/revistas/mvz/v12n1/v12n1a05img2"></p>     <p>iii) Se calcularon los &iacute;ndices estacionales, i<sub>m</sub>. Para series    de periodicidad mensual, el &iacute;ndice i<sub>m</sub>, para el mes &quot;m&quot;    es la media de <i>T</i><sub>t</sub> utilizando s&oacute;lo las observaciones    del mes &quot;m&quot;.</p>     <p>iv) Se ajust&oacute; el &iacute;ndice estacional tal que su producto sea 1.    Esto se logr&oacute; calculando los factores estacionales como la relaci&oacute;n    del &iacute;ndice estacional a la media geom&eacute;trica de los &iacute;ndices,    s, son los factores de escalamiento. La interpretaci&oacute;n es que la serie    P es sj por ciento m&aacute;s alto en el per&iacute;odo j en relaci&oacute;n    a la serie ajustada.</p>     <p>    <center><img src="img/revistas/mvz/v12n1/v12n1a05img3"></center></p>     <p>    <br>   v) La serie estacionalmente ajustada se obtuvo dividiendo P<sub>t</sub> por    los factores estacionales s<sub>j</sub>.</p>     <p>La determinaci&oacute;n del patr&oacute;n c&iacute;clico de los precios se    realiz&oacute; con los precios mensuales mediante el enfoque de tasas de crecimiento,    propuesto por Espasa y Cancel&oacute; (7), como una variable que se obtiene    filtrando la serie original, lo cual constituye la base de la utilizaci&oacute;n    de una serie de crecimiento para aproximar el componente c&iacute;clico de la    serie original. En particular, se utiliz&oacute; el crecimiento de la media    de doce meses sobre la media de los doce meses inmediatamente anteriores, conocida    como T<sup>12</sup><sub>12</sub>, tasa de crecimiento sobre las medias anuales.</p>        <p>    <center><img src="img/revistas/mvz/v12n1/v12n1a05img4"></center></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>    <br>   La volatilidad se model&oacute; como la varianza condicional de las perturbaciones    de la serie precios semanales. Desde los trabajos de Engle (8) y Bollerslev    (9) los llamados modelos autoregresivos condicionales heterocedasticos, ARCH,    o GARCH, son utilizados para capturar fen&oacute;menos donde la varianza condicional    es cambiante, y &eacute;sta se tom&oacute; como una medida de la volatilidad,    o de riesgo. El punto de partida de una modelaci&oacute;n GARCH es ajustar un    modelo de comportamiento de los datos, para lo cual fue necesario:</p>     <p>Primero, examinar la estacionariedad de las series de precios. Se aplic&oacute;    la prueba de ra&iacute;z unitaria de Dickey-Fuller (10) aumentada para detectarla.    Se realiz&oacute; la prueba con el modelo que incluy&oacute; una constante y    una tendencia lineal. P, que es la serie precios. La hip&oacute;tesis nula es    &gamma;=0, los precios no son estacionarios, o existe una ra&iacute;z unitaria.</p>      <p>    <center><img src="img/revistas/mvz/v12n1/v12n1a05img5"></center></p>      <p>Segundo, debe probarse incorrelaci&oacute;n de los errores entre si, para lo    cual se us&oacute; el estad&iacute;stico Q de Ljung y Box (11), tk, es la k-&eacute;sima    autocorrelaci&oacute;n y T el n&uacute;mero de observaciones. La contrastaci&oacute;n    de la hip&oacute;tesis nula: &quot;no existe autocorrelaci&oacute;n de los    errores hasta el orden s&quot; se realiz&oacute; con una distribuci&oacute;n    asint&oacute;tica Chi cuadrado, x<sup>2</sup>, con grados de libertad igual a k-p-q.</p>      <p>    <center><img src="img/revistas/mvz/v12n1/v12n1a05img6"></center></p>      <p>  Tercero, debe probarse la existencia de heterocedasticidad condicional auto-regresiva    en los errores para lo cual se acudi&oacute; a la prueba multiplicador de Lagrange,    ARCH LM, propuesta por Engle (8) que se describe a continuaci&oacute;n:</p>        <p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<center><img src="img/revistas/mvz/v12n1/v12n1a05img7"></center></p>      <p>La prueba de la hip&oacute;tesis nula: &quot;no hay comportamiento ARCH en    los residuos hasta el orden q&quot;, sigue una distribuci&oacute;n asint&oacute;tica,    tipo Chi cuadrado con &quot;q&quot; grados de libertad, x<sup>2</sup>(q), siendo &quot;q&quot;    el n&uacute;mero de retardos de los errores al cuadrado.</p>     <p>Finalmente, si se rechaz&oacute; la hip&oacute;tesis nula de la prueba anterior,    se estim&oacute; simult&aacute;neamente, por m&eacute;todos de m&aacute;xima    verosimilitud, la media, y la varianza condicional bajo el supuesto de distribuci&oacute;n    normal de los errores Engle, (8). La estimaci&oacute;n con no normalidad de    los errores fue abordada con m&eacute;todos seudo m&aacute;ximos veros&iacute;miles    propuestos por Bollerslev y Wooldridge (12).</p>     <p>Siguiendo lo propuesto por Bollerslev (9), se estim&oacute; un modelo GARCH    (p, q). Sea que el proceso de error, <img src="img/revistas/mvz/v12n1/v12n1a05img8"></p>     <p>v<sub>t</sub> es ruido blanco; &sigma;<sup>2</sup> <sub>v</sub>= 1 y h, es la    varianza condicional de las perturbaciones de la serie precios.</p>      <p>    <center><img src="img/revistas/mvz/v12n1/v12n1a05img9"></center></p>      <p>El modelo implica que los agentes calculan la varianza condicional actual como    la suma ponderada de varios t&eacute;rminos: una constante (la varianza incondicional,    en este caso); la volatilidad anterior (termino ARCH, o q), y la varianza del    per&iacute;odo pasado (termino GARCH, o p). Los valores estimados de &quot;h&quot;    dan una medida del riesgo. La suma de a1 + b1 denota la persistencia de la volatilidad.    Entre m&aacute;s cercana a 1, mayor ser&aacute; la persistencia de la volatilidad    de precios en el largo plazo. En este modelo si los bi = 0 el modelo GARCH (p,    q) es equivalente a un ARCH (q).</p>     <p>Los datos fueron tomados de las series hist&oacute;ricas de precios y cantidades    semanales del ganado macho de primera de levante, comercializado en una de las    subastas ganaderas realizadas en Monter&iacute;a durante el per&iacute;odo Enero    de 1997 a Junio de 2006 expresados en pesos por Kg. de ganado vivo.</p>     <p>Para la estacionalidad y los ciclos se calcul&oacute; un precio mensual nominal    ponderado por las cantidades; se utiliz&oacute; el deflactor &iacute;ndice de    precios total al consumidor de ingresos medios de Monter&iacute;a para obtener    precios reales de 1998. Para la conversi&oacute;n de los precios a d&oacute;lares    se tom&oacute; la tasa representativa del mercado (promedios mensuales); para    la conversi&oacute;n a d&oacute;lares reales se utiliz&oacute; el &iacute;ndice    de la tasa de cambio real comercio total base 1994, seg&uacute;n el Banco de    la Rep&uacute;blica. Para la volatilidad se utilizaron los precios semanales.    En estos hubo datos omitidos por la falta de sesiones de fin o de principios    de un a&ntilde;o, por Semana Santa, o por ausencia de comercializaci&oacute;n    de animales de una determinada edad en una sesi&oacute;n cualquiera. Los datos    ausentes equivalieron al 7% del total. Para la estimaci&oacute;n del modelo    GARCH se asumi&oacute; el criterio que el presente fue igual al pasado para    los datos faltantes. Los precios se expresaron en pesos por kilogramo de ganado    vivo. Se utiliz&oacute; el Software Eviews 5.1 (13) para el procesamiento de    los datos.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>    <br>   <b><font size="3">RESULTADOS</font></b></p>     <p>La estructura de las subastas ganaderas seg&uacute;n edad, sexo y clase de    los animales. Durante el per&iacute;odo 1997-2006 el grueso de los animales    machos comercializados entre edades menores de un a&ntilde;o hasta 3 a&ntilde;os    y se concentr&oacute; en los de 1 y 2 a&ntilde;os. Estos representaron el 92,0%    del total de animales. Los de mayor representaci&oacute;n relativa, fueron:    los de 1&frac14; y los de 1&frac12; a&ntilde;os de edad con el 27% cada uno; los de 1    a&ntilde;o, con el 13%; 1&frac34; a&ntilde;os de edad con el 12%; los de 2 a&ntilde;os    con el 7%, y los destetados, menores de un a&ntilde;o, con el 6%.</p>     <p>Del total de animales comercializados, seg&uacute;n sexo y clase, el 79% fueron    machos, y el restante 21% hembras. El 75% correspondieron a animales clasificados    de primera calidad y el 25% a animales de segunda calidad. Entre los machos,    se repiti&oacute; esta proporci&oacute;n; entre las hembras fue el 73% y 27%,    respectivamente. Por tanto, las subastas parecen ser bastante representativas    de la comercializaci&oacute;n de animales machos de primera calidad de ganado    joven de levante entre 1 y 1&frac34; de a&ntilde;o, que representaron niveles de    comercializaci&oacute;n por encima del 10% del total.</p>     <p>Si se comparan las medias de los precios mensuales reales entre las edades    1&frac34; y 2 a&ntilde;os (cuyos precios siguen la distribuci&oacute;n normal en    el per&iacute;odo 1997-2006), en animales subastados en un mismo d&iacute;a,    mediante la prueba de an&aacute;lisis de varianza, no se encontraron diferencias    significativas entre los precios de estas edades al nivel del 1% de significaci&oacute;n.    Se analizaron, por tanto, los precios de las edades 1, 1&frac14;, 1&frac12; y 1&frac34; de    a&ntilde;o.</p>     <p>Precios nominales y precios reales. Dadas estas consideraciones, se presentan    en las figuras 1 y 2 respectivamente, la evoluci&oacute;n de los precios mensuales,    nominales y reales, para terneros de primera calidad de las edades 1, 1&frac14; ,    1&frac12; y 1&frac34; de a&ntilde;o durante el per&iacute;odo Enero de 1997 a Junio de    2006.</p>     <p>Puede observarse la tendencia creciente de los precios nominales con dos grandes    picos de precios altos: uno que comenz&oacute; en Marzo de 1998, hasta Julio    1999, cuando descendi&oacute; (<a href="#fig1">Figura 1</a>); y otro que se    inici&oacute; desde Junio del a&ntilde;o 2000 hasta alcanzar un pico en Julio    del 2002, cuando descendi&oacute;. A partir de Marzo 2004 se inici&oacute; un    per&iacute;odo de ligeras recuperaciones y ca&iacute;das de los precios.</p>          <p>    <center><a name="fig1"></a><img src="img/revistas/mvz/v12n1/v12n1a05fig1.gif"></center></p>           <p>En precios reales del a&ntilde;o 1998, se observ&oacute; este mismo comportamiento,    pero aqu&iacute; fue evidente la p&eacute;rdida de poder adquisitivo del precio    del ganado, cuyos niveles, desde finales del a&ntilde;o 2003, estuvieron por    debajo del a&ntilde;o 1997 (<a href="#fig2">Figura 2</a>).</p>          ]]></body>
<body><![CDATA[<p>    <center><a name="fig2"></a><img src="img/revistas/mvz/v12n1/v12n1a05fig2.gif"></center></p>        <p>En la <a href="#tab1">tabla 1</a> se muestran las estad&iacute;sticas descriptivas    de los precios reales en pesos colombianos y en d&oacute;lares americanos. A    un nivel del 1% puede aceptarse la hip&oacute;tesis de normalidad de los datos    para las edades de 1&frac12; y 1&frac34; a&ntilde;o.</p>            <p>    <center><a name="tab1"></a><img src="img/revistas/mvz/v12n1/v12n1a05tab1.gif"></center></p> 	     <p>En d&oacute;lares reales el comportamiento de los precios por Kg. present&oacute;    tres momentos: desde el a&ntilde;o 1997 hasta Julio 1999 super&oacute; la barrera    del d&oacute;lar con m&aacute;ximos de 1,68 d&oacute;lares; desciendieron por    debajo de dicha barrera desde ese entonces hasta Julio de 2001 en terneros de    1 a&ntilde;o y hasta Diciembre 2001 y Enero 2002 en los de 1&frac14; y 1&frac12;    a&ntilde;o. Los de 1&frac34; continuaron en esos niveles hasta Mayo 2005. En    un ligero lapso, entre agosto de 2001, Enero y Febrero de 2002 hasta Julio /    2002, estuvieron por encima; y luego desde Marzo 2005; en Junio 2006 comenzaron    a descender por debajo de la barrera del d&oacute;lar (<a href="#fig3">Figura    3</a>).</p>            <p>    <center><a name="fig3"></a><img src="img/revistas/mvz/v12n1/v12n1a05fig3.gif"></center></p> 	     <p>Estacionalidad de los precios. En la <a href="#tab2">tabla 2</a> se muestran    los &iacute;ndices de estacionalidad mensual de los precios reales. El per&iacute;odo    de aumento en los precios comenz&oacute; entre los meses de Abril-Mayo-Junio    y finaliz&oacute; en Noviembre. Para los machos de 1 y 1&frac14; de a&ntilde;o,    los precios alcanzaron aumentos hasta del 5% y 3,5% en el mes de Agosto y disminuyeron    hasta -6,7 y -4,6 puntos porcentuales en Febrero. Para los machos de 1&frac12;    y 1&frac34; a&ntilde;os la temporada de precios altos comenz&oacute; en Abril    y Mayo con incrementos de precios hasta del 3% y 2% en el mes de Junio, respectivamente.    En la temporada de precios bajos los precios reales cayeron hasta -4% en el    mes de Febrero.</p>            <p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<center><a name="tab2"></a><img src="img/revistas/mvz/v12n1/v12n1a05tab2.gif"></center></p> 	     <p>Ciclos de los precios reales. Dos ciclos de precios reales se dieron durante    este per&iacute;odo de an&aacute;lisis (<a href="#fig4">Figura 4</a>). Como    se anot&oacute; antes, los precios reales del ganado descendieron desde el a&ntilde;o    1997 (<a href="#fig2">Figura 2</a>). La tasa de crecimiento acumulada anual    empez&oacute; a recuperarse (evolucionando a tasas negativas decrecientes) desde    Diciembre de 1996 y empez&oacute; a crecer a tasas positivas desde Septiembre    de 1997 cuando alcanz&oacute; tasas picos del 23%, 21%, 18% y 5,4% en Junio    de 1999 para las cuatro edades aqu&iacute; analizadas, respectivamente. Desde    ese momento descendieron hasta alcanzar un pico entre Mayo y Junio del a&ntilde;o    2002 con tasas positivas reales del 35%, 31%, 29% y 17% respectivamente; por    ende, este ciclo de precios reales dur&oacute; 36 meses.</p>            <p>    <center><a name="fig4"></a><img src="img/revistas/mvz/v12n1/v12n1a05fig4.gif"></center></p> 	     <p>El segundo ciclo, medido tambi&eacute;n por el tiempo transcurrido entre un    pico y otro, va desde Julio del a&ntilde;o 2002 hasta Mayo-Junio del 2006, cuando    alcanzaron tasas positivas del 3,7%, 3,2%, y 1,9% para las edades 1, 1&frac14;,    y 1&frac12; a&ntilde;os de edad. Para los de 1&frac34;, las tasas de crecimiento    reales, que alcanzaron una sima en Agosto del a&ntilde;o 2004 (tasas negativas    de crecimiento del -21% aproximadamente), no lograron crecer a tasas reales    positivas. Este ciclo de precios reales tuvo una duraci&oacute;n de 48 meses.    Desde mediados del a&ntilde;o 2006 marc&oacute; una inflexi&oacute;n hacia el    descenso de las tasas de crecimiento de los precios reales. La intensidad del    ciclo es mayor en la fase de crecimiento de las tasas: estos crecen entre 35    y 29 puntos porcentuales por encima de la tasa media, y descienden entre -18    y -25 puntos en &eacute;poca de decrecimiento con respecto a la misma; con excepci&oacute;n    de la edad 1&frac34;, cuyas tasas de descenso fueron superiores a las de ascenso    (-23% y 18%).</p>     <p>Volatilidad de precios. Como puede verse en la tabla 3, los resultados de la    prueba aumentada de Dickey Fuller, permiten rechazar la hip&oacute;tesis nula    de existencia de una ra&iacute;z unitaria al 1% de significaci&oacute;n en las    series de precios semanales en sus primeras diferencias; por tanto son integradas    de orden 1, I(1).</p>     <p>Los precios de las edades analizadas se ajustaron bien a los modelos autoregresivos    integrados univariantes de la tabla 4. Los coeficientes de tales modelos son    todos significativos a los niveles de significaci&oacute;n corrientes; sus errores    no estuvieron correlacionados entre s&iacute;. La prueba del multiplicador de    Lagrange para heterocedasticidad condicional auto-regresiva, ARCH LM, con un    grado de libertad, present&oacute; evidencias para aceptar, al 5%, la hip&oacute;tesis    nula para las edades 1, 1&frac14;, y 1&frac12;, pero se rechaz&oacute; para    la edad 1&frac34; (<a href="#tab5">Tabla 5</a>).</p>            <p>    <center><a name="tab5"></a><img src="img/revistas/mvz/v12n1/v12n1a05tab5.gif"></center></p> 	     <p>Por tanto, no hay problemas de volatilidad en los precios semanales de las    tres primeras edades de ganado de levante. La varianza es constante por lo que    los rangos de predicci&oacute;n futura de los mismos son constantes. Para los    precios de la edad 1&frac34; no se acept&oacute; la hip&oacute;tesis, por ende    fue necesario modelar simult&aacute;neamente la media y la varianza de los precios    en un modelo GARCH (p,q). Los resultados de dicha estimaci&oacute;n se muestran    en la <a href="#tab6">tabla 6</a>.</p>            ]]></body>
<body><![CDATA[<p>    <center><a name="tab6"></a><img src="img/revistas/mvz/v12n1/v12n1a05tab6.gif"></center></p> 	     <p>Los signos de los par&aacute;metros fueron correctos, sus estimaciones fueron    todas significativas; los residuos no estuvieron auto correlacionados y se corrigi&oacute;    el comportamiento heteroced&aacute;stico condicional autoregresivo (Tablas <a href="#tab5">5</a>    y <a href="#tab6">6</a>). Adem&aacute;s, los residuos estandarizados tuvieron    media cero y varianza unitaria. La ausencia de normalidad de los errores condujo    a una estimaci&oacute;n siguiendo el m&eacute;todo propuesto por Bollerslev    y Wooldridge (12).</p>     <p>El comportamiento de los precios del ganado macho de levante de primera clase    de 1&frac34; a&ntilde;o de edad sigi&oacute; un modelo GARCH (1,1). Es clara    la existencia de volatilidad en los precios como queda reflejado en la suma    de los coeficientes a1 + b1, que acompa&ntilde;an a las variables y , sumando    0,91, se&ntilde;al de persistencia en la volatilidad de los precios a largo    plazo, lo cual genera incertidumbre en la predicci&oacute;n futura de los precios.</p>     <p>    <br>   <font size="3"><b> DISCUSI&Oacute;N</b></font> </p>     <p>La estacionalidad de precios fue coincidente con la oferta y con el patr&oacute;n    clim&aacute;tico de la regi&oacute;n, caracterizado por un per&iacute;odo de    lluvias entre Mayo &#8211; Octubre y otro de seco entre Noviembre - Abril, (14).    La racionalidad del productor y los intermediarios de ganado de levante, es    ofrecer en venta mayores cantidades en la &eacute;poca de precios altos (<a href="#tab2">Tabla    2</a>), en la que es evidente que la oferta total de ganados machos de levante    de primera clase aument&oacute; a partir de Junio (19%) hasta Noviembre (16%).    La causalidad, corre en la direcci&oacute;n precios reales a cantidad (en valores    absolutos ambas variables), es decir, los precios reales causan en el sentido    de Granger a las cantidades ofrecidas (<a href="#tab7">Tabla 7</a>). En esta    prueba, la variable Xt causa a Yt, si Xt contiene informaci&oacute;n no disponible    en Yt que ayude a predecir a Yt (15).</p>            <p>    <center><a name="tab7"></a><img src="img/revistas/mvz/v12n1/v12n1a05tab7.gif"></center></p> 	     <p>Se puede rechazar, a los niveles del 1% y 2% con dos meses de retardo la hip&oacute;tesis    nula &quot;los precios reales no causan en el sentido de Granger a las cantidades&quot;.    Con las tasas de crecimiento, no existi&oacute; causalidad en ning&uacute;n    sentido, ni tampoco fue clara la relaci&oacute;n de las variaciones c&iacute;clicas    de los precios con las de las cantidades (correlaci&oacute;n negativa no superior    a -0,11), lo cual estar&iacute;a indicando que los agentes perciben los aumentos    de precios como temporales y buscan aprovechar las bonanzas de precios para    vender su producto.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El comportamiento de los precios relativos reales del ganado de levante es    inverso a la realizaci&oacute;n del ciclo de ceba (correlaci&oacute;n -0,18),    lo cual es coincidente con los hallazgos de estudios de Fedegan (16). En la    fase de retenci&oacute;n (disminuci&oacute;n de las tasas de sacrificio de hembras),    al escasear la oferta de ganado cebado, se acent&uacute;a la demanda por flacos    para cebar, lo cual presiona al incremento de precios del levante. Ello es evidente    en la figura 5 en la que se muestra la tasa de sacrificio de hembras a nivel    nacional y la relaci&oacute;n precio levante 1 a&ntilde;o/precio cebado. Cuando    el sacrificio desciende a niveles por debajo del 32%, la relaci&oacute;n precio    real del levante/precio real del cebado (ple/pce) aument&oacute; a 1, 3; en    tanto que en fases de liquidaci&oacute;n (aumento de la tasa de sacrificio de    hembras) la relaci&oacute;n descendi&oacute; hasta 0,9.</p>     <p>La ausencia de volatilidad en los precios nominales semanales del levante,    estar&iacute;a indicando que productores y comercializadores perciben el riesgo    (la varianza) como constante. Los m&aacute;rgenes dentro de los que evolucionan    los precios son estables, que una caracter&iacute;stica deseable de este mecanismo    de comercializaci&oacute;n ganadera, pues ello estimula la inversi&oacute;n    en esta actividad en el largo plazo. Lo contrario, la presencia de volatilidad    es se&ntilde;al de riesgo en la evoluci&oacute;n futura de los mismos y se constituye    en un factor desestimulante de la inversi&oacute;n ganadera.</p>     <p>Comportamientos vol&aacute;tiles en el mercado de carne de vacuno han sido    reportados por Aradhyula y Holt (17). La volatilidad de precios fue notoria    especialmente a mediados del a&ntilde;o 1998 y posteriormente entre mediados    del 2001 hasta mediados del a&ntilde;o 2004 (Figura 6), en la que se presenta    la predicci&oacute;n est&aacute;tica de la variaci&oacute;n del precio con los    rangos de predicci&oacute;n (variaci&oacute;n del precio + 0 - 2 veces la desviaci&oacute;n    est&aacute;ndar) as&iacute; como la predicci&oacute;n de la varianza. Los rangos    se ampl&iacute;an durante esos per&iacute;odos y los picos de la varianza condicional    son m&aacute;s persistentes. Este trabajo no alcanza a detectar a&uacute;n las    fuentes de este comportamiento, por lo que ha futuro ser&aacute; necesario identificarlas.</p>     <p>La estacionalidad de los precios impacto las ofertas y fue bastante estable.    Se observaron aumentos a partir del mes de Abril - Mayo hasta Noviembre y reducciones    en el resto de los meses del a&ntilde;o, lo cual coincidi&oacute; con los per&iacute;odos    seco y de lluvias en la regi&oacute;n. El car&aacute;cter c&iacute;clico de    las variaciones de los precios reales fue tambi&eacute;n evidente, pero no se    encontr&oacute; una relaci&oacute;n inversa significativa con la oferta, como    lo describe la teor&iacute;a del ciclo ganadero, por lo que es deducible que    los productores y comercializadores buscan primero aprovechar las bonanzas de    precios para realizar su producto.</p>     <p>Los ciclos tienen una duraci&oacute;n entre 36 y 48 meses. Los precios relativos    del levante mantienen una relaci&oacute;n inversa con el ciclo del cebado. Se    encontr&oacute; evidencia de comportamientos no vol&aacute;tiles de los precios    semanales en las edades que concentran la mayor proporci&oacute;n de ganados    j&oacute;venes comercializados, lo cual puede alentar la inversi&oacute;n ganadera    en el largo plazo. En la edad 1&frac34; a&ntilde;o, hubo comportamiento vol&aacute;til.    El precio se movi&oacute; dentro de un rango variable, lo cual crea riesgos    en la inversi&oacute;n ganadera. Es necesario seguir ahondando en las fuentes    de variaci&oacute;n de los precios, en la caracterizaci&oacute;n de las estructuras    de estos mercados, la relaci&oacute;n de estas con la din&aacute;mica de los    precios, y las relaciones espaciales con otras ciudades.</p>     <p>En este trabajo se identific&oacute; el patr&oacute;n de comportamiento temporal    de los precios del ganado macho de levante de primera clase en la ciudad de    Monter&iacute;a mediante t&eacute;cnicas estad&iacute;sticas y econom&eacute;tricas    y se di&oacute; evidencia emp&iacute;rica adicional del mismo. Los precios nominales    mostraron una tendencia creciente a lo largo del per&iacute;odo de estudio,    pero en precios y en d&oacute;lares reales, se observ&oacute; p&eacute;rdida    del poder adquisitivo desde finales del a&ntilde;o 2003, con respecto a los    niveles de precios de la d&eacute;cada pasada.</p>     <p><b>Agradecimientos</b></p>     <p>A la Oficina de Investigaci&oacute;n de la Universidad de C&oacute;rdoba, por    el apoyo financiero del proyecto.</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><b>BIBLIOGRAF&Iacute;A</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p> 1. Tomek W, Robinson K. Agricultural Product Prices. Cornell University Press.    Fourth edition, 2003, Ithaca and London 360 p.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000123&pid=S0122-0268200700010000500001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>2. Weaver R, Natcher W. Has market reform exposed farmers to greater price    volatility? In: Farm Economics, Cooperative Extension Service, 2000, US Department    of Agriculture. College Station, PA: Pennsylvania State University.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000124&pid=S0122-0268200700010000500002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>3. Castro Y, Londo&ntilde;o J, Escand&oacute;n J, Cepeda, M. Precios c&iacute;clicos    y estacionales: El caso del mercado de ganado y carne. En: Mercados y Formaci&oacute;n    de Precios. Ensayos en Microeconom&iacute;a Aplicada. Fedesarrollo, Bogot&aacute;    1982; p.69-100. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000125&pid=S0122-0268200700010000500003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>4. Lorente L. La Ganader&iacute;a Bovina en Colombia. En Problemas Agrarios    Colombianos, Absal&oacute;n Machado, Bogot&aacute;, 1986; p. 331-368.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000126&pid=S0122-0268200700010000500004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><br>       <!-- ref --><br>   5. Jaramillo C, Caicedo E. La din&aacute;mica del ciclo ganadero en Colombia.    Bolet&iacute;n Mensual de Estad&iacute;stica, Dane, Bogot&aacute; 1997, N 529,    p.174-190.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000128&pid=S0122-0268200700010000500005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>6. P&eacute;rez G. Los Ciclos Ganaderos en Colombia, 1950-2001.Documentos de    trabajo sobre econom&iacute;a regional. Banco de la Rep&uacute;blica de Cartagena,    2004; N 46.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000129&pid=S0122-0268200700010000500006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>7. Espasa A, Cancel&oacute; R. Tasas de crecimiento y la velocidad subyacente    en la evoluci&oacute;n de un fen&oacute;meno econ&oacute;mico. En: M&eacute;todos    Cuantitativos para el An&aacute;lisis de la Coyuntura Econ&oacute;mica: Alianza    Econom&iacute;a, Madrid 1993; p.325-399.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000130&pid=S0122-0268200700010000500007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><br>       <!-- ref --><br>   8. Engle R. Autoregressive Conditional Heterocesdasticity with Estimates of    the Variance of United Kingsdom Inflation. Econometrica 1982; 50:987-1007.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000132&pid=S0122-0268200700010000500008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>9. Bollerslev T. Generalized Autoregressive Conditional Heteroscedasticity    J Econom, 1986; 31: 307-327.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000133&pid=S0122-0268200700010000500009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>10. Dickey D, Fuller W. Likelihood Ratio Statistic for Autoregressive Time    Series with a Unit Roots. Econometrica 1981; 48: 1057-1072.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000134&pid=S0122-0268200700010000500010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>11. Ljung G, George B. On a Measure of Lack of Fit in Time Series models. Biometria    1978; 65: 297-303. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000135&pid=S0122-0268200700010000500011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>12. Bollerslev T, Wooldridge J. Quasi-Maximum Likelihood Estimation and Inference    in Dinamic Models with Time Varying Covariances. Econometrica 1992; 11: 143-172.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000136&pid=S0122-0268200700010000500012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>13. Lilien D, Hall R, Engle R, Sueyoshi G, Wilkins CH, Liang G. et al: Eviews    5.1. Quantitative Microsoftware, 2006.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000137&pid=S0122-0268200700010000500013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>14. Palencia G, Mercado T, Combatt E. Tesis de Pregrado Estudio Agro clim&aacute;tico    del Departamento de C&oacute;rdoba. Universidad de C&oacute;rdoba, Monter&iacute;a,    2006, 128 p.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000138&pid=S0122-0268200700010000500014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>15. Granger C. Investigating Causal Relations by Econometric Models and Cross    Spectral Methods. Econometrica 1969; 37: 424-438.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000139&pid=S0122-0268200700010000500015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><br>       <!-- ref --><br>   16. Fedegan: La Ganader&iacute;a Bovina en Colombia, 2001-2002, Bogot&aacute;,    2003; 340 p.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000141&pid=S0122-0268200700010000500016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>17. Aradhyula S, Holt M. Garch Time Series Models: An Application to retail    livestock prices. West J Agric Econ 1988; 13(2): 365-374.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000142&pid=S0122-0268200700010000500017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p>&nbsp;</p>  </font>      ]]></body><back>
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