<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>0122-2066</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Anuario de Historia Regional y de las Fronteras]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Anu.hist.reg.front.]]></abbrev-journal-title>
<issn>0122-2066</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Universidad Industrial de Santander]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S0122-20662013000100013</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Reseña: MARTÍNEZ GARNICA, Armando. Los avatares del monopolio legítimo de la fuerza durante el período federal. Acerca de Historia de la guardia colombiana, Bucaramanga, UIS, 2012, 288 p]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Cruz Rodríguez]]></surname>
<given-names><![CDATA[Edwin]]></given-names>
</name>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A">
<institution><![CDATA[,  ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[ ]]></addr-line>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>06</month>
<year>2013</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>06</month>
<year>2013</year>
</pub-date>
<volume>18</volume>
<numero>1</numero>
<fpage>229</fpage>
<lpage>232</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0122-20662013000100013&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S0122-20662013000100013&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S0122-20662013000100013&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri></article-meta>
</front><body><![CDATA[   <font size="2" face="Verdana">   <font size="4">       <br>    <p align="left"><b><i>Rese&ntilde;a: MART&Iacute;NEZ GARNICA, Armando.    <br> Los avatares del monopolio leg&iacute;timo de la fuerza    <br> durante el per&iacute;odo federal. Acerca de Historia    <br> de la guardia colombiana, Bucaramanga,    <br> UIS, 2012, 288 p.</i></b></p></font> 		     <p align="right"><i><b>Edwin Cruz Rodr&iacute;guez</b></i></p>   <hr>      <p align="justify">En esta obra, Armando Mart&iacute;nez Garnica, doctor en Historia de El Colegio de M&eacute;xico y profesor de la Escuela de Historia de la Universidad Industrial de Santander, estudia la Guardia Colombiana desde sus or&iacute;genes de la mano del liberalismo g&oacute;lgota, hasta el proyecto de La Regeneraci&oacute;n, que sent&oacute; las bases para la formaci&oacute;n de un ej&eacute;rcito nacional. Sus cinco cap&iacute;tulos compuestos en un estilo fluido y conciso, con un recurso permanente a fuentes primarias, est&aacute;n hilados en torno a distintos problemas de esa instituci&oacute;n tan poco estudiada en la historiograf&iacute;a nacional.</p>      <p align="justify">El libro empieza con el examen de los fundamentos ideol&oacute;gicos de la Guardia Colombiana, ligados al proyecto de los g&oacute;lgotas de reducir el ej&eacute;rcito, considerado por ellos como intr&iacute;nsecamente autoritario y peligroso para la rep&uacute;blica, adem&aacute;s de requerir demasiados recursos. En el proyecto de abolici&oacute;n del ej&eacute;rcito presentado por Murillo Toro, que constituy&oacute; una de las causas del golpe de Melo en 1854, la Guardia no formar&iacute;a un cuerpo permanente ni una instituci&oacute;n particular sino que estar&iacute;a compuesta de ciudadanos armados. Pero sus or&iacute;genes se hallan en la guerra de 1860 bajo iniciativa del General Mosquera quien, parad&oacute;jicamente, se encarg&oacute; de llevar a la pr&aacute;ctica el ideario liberal de reducci&oacute;n de la fuerza armada. La Constituci&oacute;n de Rionegro estableci&oacute; un contingente de fuerza p&uacute;blica a cargo de la Uni&oacute;n, compuesto de las milicias que organizar&iacute;an los estados soberanos de acuerdo a sus leyes y que estar&iacute;a formado por voluntarios.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Para el profesor Mart&iacute;nez, los liberales radicales subvirtieron cuatro tradiciones del ej&eacute;rcito de la Nueva Granada. Primero, su car&aacute;cter nacional, pues existi&oacute; una interpretaci&oacute;n del texto constitucional de 1863 seg&uacute;n la cual la soberan&iacute;a facultaba los estados federales para tener sus propios cuerpos armados, aut&oacute;nomos respecto del gobierno de la Uni&oacute;n, lo que cuestionaba la soberan&iacute;a de la naci&oacute;n. Segundo, su profesionalizaci&oacute;n, porque la Convenci&oacute;n de Rionegro sustituy&oacute; el ej&eacute;rcito permanente por una Guardia integrada por contingentes remitidos anualmente por los estados soberanos, siguiendo el ideario liberal que consideraba el ciudadano armado y no el soldado profesional como sost&eacute;n de la Rep&uacute;blica. Tercero, el servicio militar obligatorio masculino, ya que el art&iacute;culo 26 de la Constituci&oacute;n estableci&oacute; que la fuerza p&uacute;blica deb&iacute;a formarse de voluntarios, para terminar el reclutamiento forzado que, para los radicales, era contrario a los derechos y libertades republicanas. Cuarto, el car&aacute;cter no deliberante de los militares, dado que la Guardia sirvi&oacute; intereses partidistas y sus miembros expresaron lealtad al Partido Liberal a la par que a la patria.</p>      <p align="justify">Seguidamente, la obra se concentra en un estudio cuidadoso de la organizaci&oacute;n de la Guardia, no s&oacute;lo en sus disposiciones jur&iacute;dicas e institucionales, sino en el desarrollo de su quehacer, as&iacute; como los cambios que presenta en el per&iacute;odo, en cuanto a estructura, tama&ntilde;o y n&oacute;mina, entre otros. Su tama&ntilde;o oscil&oacute; en un promedio de 1000-1500 hombres, pero crec&iacute;a al calor de las alteraciones de orden p&uacute;blico y los enfrentamientos entre el gobierno de la Uni&oacute;n y los estados soberanos. Su organizaci&oacute;n estuvo caracterizada por una mezcla entre la concepci&oacute;n de la Guardia y el ej&eacute;rcito de operaciones del sur, que termin&oacute; la guerra de 1860 e hizo frente a la invasi&oacute;n ecuatoriana, comandado por Mosquera.</p>      <p align="justify">Posteriormente, el trabajo examina &quot;la realidad del servicio de la Guardia Colombiana&quot;: los procesos administrativos, la subsistencia, los uniformes y el equipo, el armamento, las escuelas, los hospitales militares, las bandas militares, sus funciones en la colonizaci&oacute;n de territorios nacionales, la justicia penal militar y las acciones armadas en el territorio nacional. La Guardia ten&iacute;a como funci&oacute;n impedir las agresiones entre estados de la Uni&oacute;n o de alguno de ellos por una naci&oacute;n extranjera, pero sus acciones se originaron en alteraciones del orden p&uacute;blico interno y disputas entre gobierno de la Uni&oacute;n y estados.</p>      <p align="justify">Finalmente, ofrece un an&aacute;lisis de la transici&oacute;n hacia el ej&eacute;rcito permanente bajo el proyecto de La Regeneraci&oacute;n, que tiene sus ra&iacute;ces en las continuas intervenciones de la Guardia en los trastornos de orden p&uacute;blico en el interior de los estados soberanos. Luego de la guerra de 1876-77, con el ascenso del liberalismo independiente en cabeza de N&uacute;&ntilde;ez, se dio un viraje hacia la intervenci&oacute;n en dichos asuntos, que fue finalmente autorizada por la Ley 19 de 1880. As&iacute; mismo, el C&oacute;digo Militar, Ley 35 del 20 de mayo de 1881, empez&oacute; a resolver las contradicciones de la Guardia al restaurar la tradici&oacute;n no deliberante de la fuerza p&uacute;blica, su naturaleza nacional como ej&eacute;rcito permanente y la profesionalizaci&oacute;n, entre otros aspectos que se institucionalizar&iacute;an con la Constituci&oacute;n de 1886.</p>      <p align="justify">El libro del profesor Mart&iacute;nez es un aporte sustancial a la historiograf&iacute;a colombiana, pues los trabajos dedicados a la Guardia Colombiana son escasos, aunque no se limita a ello. Por el contrario, propone hip&oacute;tesis e interpretaciones para otros problemas del per&iacute;odo, fundamentales para comprender, entre otras cosas, la construcci&oacute;n del tan mentado monopolio leg&iacute;timo de la fuerza, pilar fundamental del Estado moderno.</p>      <p align="justify">Uno de los argumentos centrales es que el proyecto de la Guardia planteado por los radicales se refract&oacute; de distintos modos en la realidad, de tal manera que la pr&aacute;ctica contrari&oacute; muchos de sus postulados. El ideario republicano de los ciudadanos armados no logr&oacute; desterrar la tradici&oacute;n del ej&eacute;rcito, sus caracter&iacute;sticas ni sus formas coloniales. Por ejemplo, la estructuraci&oacute;n de la Guardia, en cuanto al r&eacute;gimen de disciplina y servicio, bebi&oacute; de las Ordenanzas militares espa&ntilde;olas promulgadas por Carlos III en 1768, pese a su discordancia con el sistema federal, hasta el C&oacute;digo Militar de 1881. Entre otras cosas, ello permite afirmar que la Guardia en la pr&aacute;ctica conserv&oacute; un car&aacute;cter de ej&eacute;rcito permanente y profesionalizado (p. 78).</p>      <p align="justify">Esta &uacute;ltima tesis contrasta con el estudio pionero del historiador Sa&uacute;l Rodr&iacute;guez<a href="#_ftn1" name="_ftnref1"><sup>1</sup></a>, quien sostuvo que la Guardia era una &quot;fuerza pre-profesional&quot;, pues no cumpl&iacute;a los &quot;requisitos&quot; de un ej&eacute;rcito profesional: no exist&iacute;a la formaci&oacute;n en academias militares encargadas de otorgar los rangos m&aacute;s all&aacute; de los favores pol&iacute;ticos o los servicios en la guerra, tampoco el servicio militar obligatorio, ni la Guardia ten&iacute;a tareas claramente diferenciadas de las fuerzas policiales de car&aacute;cter civil. En todos estos aspectos coincide el estudio del profesor Mart&iacute;nez. En efecto, la Guardia desempe&ntilde;aba funciones de polic&iacute;a (escolta de correos, vigilancia de obras p&uacute;blicas, etc.). Si bien, bajo el gobierno de Murillo (1864) se crearon escuelas en los cuerpos de la Guardia, no eran propiamente academias militares, sino que ten&iacute;an por objeto la educaci&oacute;n c&iacute;vica de los ciudadanos que hac&iacute;an parte de ella. Adem&aacute;s, no hab&iacute;a una delimitaci&oacute;n de exclusividad del campo militar. As&iacute; por ejemplo, en el primer decenio de funcionamiento de la Guardia s&oacute;lo se nombraron dos generales para comandante general y jefe del Estado mayor, dado que la mayor parte de los opcionados estaban impedidos legalmente por ejercer puestos de representaci&oacute;n pol&iacute;tica. Sin embargo, todo ello no contradice su hip&oacute;tesis central.</p>      <p align="justify">M&aacute;s bien, implica que la profesionalizaci&oacute;n debe comprenderse en relaci&oacute;n con el proyecto de los liberales radicales, en sus propios t&eacute;rminos y su propia historicidad, antes que con un concepto abstracto de profesionalizaci&oacute;n producto de la experiencia de las fuerzas armadas en el presente. A este respecto, un aspecto clave del libro es la genealog&iacute;a de los principios ideol&oacute;gicos que justificaron la Guardia. De acuerdo con el profesor Mart&iacute;nez, los liberales radicales, antes que en la tradici&oacute;n de la milicia republicana de los <i>farmers</i> estadounidenses, se inspiraron en la tradici&oacute;n revolucionaria francesa y el constitucionalismo gaditano, donde el ej&eacute;rcito permanente deber&iacute;a sustituirse por una guardia de ciudadanos armados. Pero nuestros liberales llevaron m&aacute;s lejos tal principio, pues se trataba mayoritariamente de letrados, a quienes se les dificultaba comprender que la milicia fuese una alternativa de vida honorable. Desde esta perspectiva, la Guardia no pod&iacute;a ser profesional en el sentido en que lo ser&iacute;a un ej&eacute;rcito permanente, pues el proyecto radical buscaba todo lo contrario. Precisamente, los radicales rehuyeron a la instauraci&oacute;n de un ej&eacute;rcito profesional, entre otras cosas porque, como lo muestra la digresi&oacute;n sem&aacute;ntica y etimol&oacute;gica que el autor hace del concepto de ej&eacute;rcito, para la &eacute;poca &eacute;ste aparece ligado a la instituci&oacute;n de la monarqu&iacute;a. Por eso los liberales asumieron el concepto de guardia. Sin embargo, eso no implica que, en la pr&aacute;ctica, la Guardia no se acercara a ello, en t&eacute;rminos de la conscripci&oacute;n, la antig&uuml;edad de sus miembros, su car&aacute;cter permanente, o en el hecho de que tuviese elementos de diferenciaci&oacute;n como un cuerpo de la sociedad distinto de los cuerpos civiles que iban incluso hasta la formaci&oacute;n de un hospital militar. En suma, exist&iacute;a una profesionalizaci&oacute;n semejante a la de un ej&eacute;rcito, aunque fuese contraria al proyecto liberal radical y no coincida con la profesionalizaci&oacute;n militar tal como se entiende en la actualidad.</p>      <p align="justify">En fin, esa genealog&iacute;a del ideario liberal contribuye tambi&eacute;n a la comprensi&oacute;n de la construcci&oacute;n del monopolio de la fuerza y del Estado, pues deja entrever hasta qu&eacute; punto los liberales radicales rehuyeron a tal monopolio pensando que necesariamente llevar&iacute;a a la tiran&iacute;a y el autoritarismo. Como muestra el profesor Mart&iacute;nez, su reticencia a la construcci&oacute;n de ese monopolio, concretado en un ej&eacute;rcito permanente, gener&oacute; tantos problemas de orden p&uacute;blico que termin&oacute; por minar no s&oacute;lo su proyecto de Guardia, sino tambi&eacute;n su proyecto nacional. Luego de la guerra de 1876-77, los descontentos con el proyecto radical y su dominio en el gobierno de la Uni&oacute;n, liberales independientes o nu&ntilde;istas, empiezan a gestar un proyecto distinto que llevar&aacute; al establecimiento de un modelo estatal centralizado bajo La Regeneraci&oacute;n, uno de cuyos pilares ser&iacute;a un ej&eacute;rcito nacional, permanente y profesional.</p>  <hr>      <p align="justify"><a href="#_ftnref1" name="_ftn1"><sup>1</sup></a> Ver: RODR&Iacute;GUEZ HERN&Aacute;NDEZ, Sa&uacute;l Mauricio, &quot;&laquo;Centinela? Alerta. Qui&eacute;n vive? Colombia&raquo;. El car&aacute;cter militar de la Guardia Colombiana (1863-1885)&quot;, en <i>Memoria y sociedad</i>, Vol. 8, No. 16, 2004, pp. 71-87.</p>  <hr>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><b><i>FECHA DE RECEPCI&Oacute;N: 21/1/2013    <br> FECHA DE APROBACI&Oacute;N: 31/5/2013</i></b></p>  </font>      ]]></body>
</article>
