<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>0122-2066</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Anuario de Historia Regional y de las Fronteras]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Anu.hist.reg.front.]]></abbrev-journal-title>
<issn>0122-2066</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Universidad Industrial de Santander]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S0122-20662013000200005</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Campesinos contra campesinos: conflictos agrarios y lucha por la tierra en Comoapan, Veracruz (1925-1942)]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[PEASANTS AGAINST PEASANTS: AGRARIAN CONFLICTS AND STRUGGLE FOR LAND IN COMOAPAN, VERACRUZ (1925-1942)]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Jiménez Marce]]></surname>
<given-names><![CDATA[Rogelio]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,Universidad Iberoamericana  ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[ Puebla]]></addr-line>
<country>México</country>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>12</month>
<year>2013</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>12</month>
<year>2013</year>
</pub-date>
<volume>18</volume>
<numero>2</numero>
<fpage>355</fpage>
<lpage>382</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0122-20662013000200005&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S0122-20662013000200005&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S0122-20662013000200005&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><abstract abstract-type="short" xml:lang="es"><p><![CDATA[El objetivo del trabajo es mostrar las gestiones que los campesinos de Comoapan, Veracruz, una congregación dependiente en ese momento de San Andrés Tuxtla, hicieron ante las autoridades agrarias para tratar de que les dotara de las fértiles tierras que se dedicaban al cultivo del tabaco, situación que generó un enfrentamiento contra la familia Carrión, misma que era una de las principales productoras de la hoja en la región de los Tuxtlas. Para conservar sus tierras, los Carrión apoyaron la formación de una agrupación campesina, conformada por sus peones y campesinos que no tenían derecho a obtener tierra ejidal, y que se convirtió en antagonista de la que pedía las tierras. Se busca entender los complejos procesos que se vivieron en Comoapan y las interrelaciones que se establecieron entre ejidatarios y no ejidatarios, a fin de mostrar que el reparto agrario no constituyó un proceso carente de problemáticas.]]></p></abstract>
<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[The aim of article is show the management that peasant of Comoapan, Veracruz did with the agrarian authorities to try of endowed to fertiles lands dedicated to tobbaco cultivation, situation that generated a confrontation with the Carrión family, one principal producers of the plant in the region. To conservated your lands, the Carrión supported the formation a peasant group, agreed by their laborers and peasants without have a right to ejidal land, that converted in antagonist of the group that required lands. It seeks to understand the complex processes that were experienced in Comoapan and relationships established between ejidatarios and non-ejidatarios, to show that land distribution was not a process devoid of problems.]]></p></abstract>
<kwd-group>
<kwd lng="es"><![CDATA[Comoapan]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[reforma agraria]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[Octaviano G. Carrión]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[sindicatos campesinos]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[tabaco]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[Comoapan]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[agrarian reform]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[Octaviano G. Carrión]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[peasant syndicate]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[tobacco]]></kwd>
</kwd-group>
</article-meta>
</front><body><![CDATA[   <font size="2" face="Verdana">   <font size="4">       <br>    <p align="right"><b><i>Campesinos contra campesinos:    <br> conflictos agrarios y lucha    <br> por la tierra en Comoapan,    <br> Veracruz (1925-1942)</i></b></p></font>      <p align="right"><b><i>Rogelio Jim&eacute;nez Marce</i></b>    <br> Doctor en Antropolog&iacute;a    <br> Profesor de en la Universidad Iberoamericana    <br> Puebla, M&eacute;xico</p>   <hr>  <font size="3">     ]]></body>
<body><![CDATA[<br>    <p><b><left>Resumen</left></b></p></font>      <p align="justify">El objetivo del trabajo es mostrar las gestiones que los campesinos de Comoapan, Veracruz, una congregaci&oacute;n dependiente en ese momento de San Andr&eacute;s Tuxtla, hicieron ante las autoridades agrarias para tratar de que les dotara de las f&eacute;rtiles tierras que se dedicaban al cultivo del tabaco, situaci&oacute;n que gener&oacute; un enfrentamiento contra la familia Carri&oacute;n, misma que era una de las principales productoras de la hoja en la regi&oacute;n de los Tuxtlas. Para conservar sus tierras, los Carri&oacute;n apoyaron la formaci&oacute;n de una agrupaci&oacute;n campesina, conformada por sus peones y campesinos que no ten&iacute;an derecho a obtener tierra ejidal, y que se convirti&oacute; en antagonista de la que ped&iacute;a las tierras. Se busca entender los complejos procesos que se vivieron en Comoapan y las interrelaciones que se establecieron entre ejidatarios y no ejidatarios, a fin de mostrar que el reparto agrario no constituy&oacute; un proceso carente de problem&aacute;ticas.</p>       <p align="justify"><b>Palabras claves:</b> Comoapan, reforma agraria, Octaviano G. Carri&oacute;n, sindicatos campesinos, tabaco.</p>  <hr>  <font size="3">      <p align="justify"><b><i>PEASANTS AGAINST PEASANTS: AGRARIAN    <br> CONFLICTS AND STRUGGLE FOR LAND    <br> IN COMOAPAN, VERACRUZ (1925-1942)</i></b></p></font>  <font size="3">      <p><b><left>Abstract</left></b></p></font> 	     <p align="justify">The aim of article is show the management that peasant of Comoapan, Veracruz did with the agrarian authorities to try of endowed to fertiles lands dedicated to tobbaco cultivation, situation that generated a confrontation with the Carri&oacute;n family, one principal producers of the plant in the region. To conservated your lands, the Carri&oacute;n supported the formation a peasant group, agreed by their laborers and peasants without have a right to ejidal land, that converted in antagonist of the group that required lands. It seeks to understand the complex processes that were experienced in Comoapan and relationships established between ejidatarios and non-ejidatarios, to show that land distribution was not a process devoid of problems.</p>      <p align="justify"><b>Keywords:</b> Comoapan, agrarian reform, Octaviano G. Carri&oacute;n, peasant syndicate, tobacco.</p>  <hr>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">El Cant&oacute;n de los Tuxtlas, formado por las poblaciones de Santiago Tuxtla, San Andr&eacute;s Tuxtla y Catemaco y que se ubica en la zona central de la planicie costera del golfo de M&eacute;xico, adquirir&iacute;a relevancia durante las &uacute;ltimas tres d&eacute;cadas del siglo XIX, debido a su importante producci&oacute;n tabacalera que la convirti&oacute; en la principal exportadora de la hoja. Su cultivo se ubicaba principalmente en la regi&oacute;n comprendida entre San Andr&eacute;s Tuxtla y Catemaco, tierras que, a decir de un estudioso de la &eacute;poca, eran las mejores para realizar la siembra no s&oacute;lo en el Estado sino a nivel nacional<a href="#_ftn1" name="_ftnref1"><sup>1</sup></a>, raz&oacute;n por la que su posesi&oacute;n gener&oacute; conflictos entre los grandes productores de tabaco y los peque&ntilde;os agricultores, mismos que se acrecentaron en la d&eacute;cada de 1880 cuando se produjo el fraccionamiento de las tierras comunales a consecuencia de las reformas liberales que impuls&oacute; el gobernador Juan de la Luz Enr&iacute;quez. La poblaci&oacute;n de Comoapan, situada en el camino que conduce de San Andr&eacute;s a Catemaco, fue uno de los lugares que despert&oacute; mayores ambiciones por la fertilidad de sus tierras, las que, por diversas circunstancias, pasar&iacute;an a manos de uno de los principales productores de tabaco de la regi&oacute;n: Octaviano G. Carri&oacute;n. Al igual que la mayor&iacute;a de los pueblos y congregaciones que formaban el Cant&oacute;n de los Tuxtlas, Comoapan inici&oacute; tr&aacute;mites para que se le restituyeran sus tierras en la d&eacute;cada de 1920. El proceso no resultar&iacute;a sencillo, pues los peticionarios tuvieron que enfrentarse a un grupo de campesinos apoyados por los Carri&oacute;n que buscaban tomar el control de las tierras repartidas. Es de advertir que son escasas las investigaciones sobre la reforma agraria en la regi&oacute;n de San Andr&eacute;s Tuxtla. Aunque autores como Eric L&eacute;onard, Heather Fowler Salamini y Rogelio Jim&eacute;nez centran su atenci&oacute;n en lo que aconteci&oacute; en la cabecera municipal, es decir San Andr&eacute;s Tuxtla, no refieren lo que sucedi&oacute; con las 13 congregaciones que depend&iacute;an de ella pues la revisi&oacute;n de los expedientes de la Comisi&oacute;n Agraria Mixta muestra que en varias de ellas se vivi&oacute; una tensa situaci&oacute;n y que se generaron enfrentamientos por la posesi&oacute;n de las tierras, los cuales no s&oacute;lo involucraron a los campesinos y a los grandes propietarios, sino tambi&eacute;n a los pueblos que no siempre estaban de acuerdo con los l&iacute;mites que se les hab&iacute;an otorgado. As&iacute;, las microhistorias locales pueden servir como punto de partida para entender tanto las din&aacute;micas locales como las regionales.</p>      <p align="justify">El eje narrativo del trabajo se estructura en torno a los conflictos generados por el reparto de tierras en una microrregi&oacute;n que pose&iacute;a tierras muy f&eacute;rtiles. Se busca entender los complejos procesos que se vivieron en la poblaci&oacute;n de Comoapan y las relaciones que se establecieron entre ejidatarios y no ejidatarios, a fin de mostrar que el reparto agrario realizado en este poblado no constituy&oacute; un proceso terso sino que estuvo enmarcado por numerosas disputas que generar&iacute;an fragmentaci&oacute;n en su din&aacute;mica interior y que, a final, provocar&iacute;an que una parte del ejido fuera devuelta a la familia Carri&oacute;n. Aunque el objetivo de la reforma agraria era lograr la equidad jur&iacute;dica y social por medio de la entrega de tierras,<a href="#_ftn2" name="_ftnref2"><sup>2</sup></a> lo cierto es que los procesos no estaban exentos de factores externos e internos, tanto pol&iacute;ticos como econ&oacute;micos y sociales, que provocaron, en muchas ocasiones, modificaciones en los comportamientos de las poblaciones beneficiadas, as&iacute; como profundas divisiones pol&iacute;ticas generadas por la b&uacute;squeda del control del ejido. El trabajo se divide en tres partes: en la primera se muestra, de manera sucinta, la historia de la poblaci&oacute;n y el proceso de fraccionamiento de su tierra comunal; en la segunda se expondr&aacute;n las gestiones realizadas por los campesinos, el enfrentamiento que se produjo entre los que se denominaban &quot;organizados&quot; y &quot;no organizados&quot; y la forma en la que los Carri&oacute;n lograron recuperar una parte de las tierras que pertenec&iacute;an al ejido; y en la tercera se presentan los problemas que se suscitaron entre las poblaciones de Comoapan y El Huidero a causa de la mala planificaci&oacute;n de los l&iacute;mites ejidales, problema que no s&oacute;lo fue privativo de este lugar sino que tambi&eacute;n se padeci&oacute; en otros sitios aleda&ntilde;os y que, en buena medida, fue ocasionado por la mala medici&oacute;n de los terrenos por parte de los ingenieros destacados en la regi&oacute;n, situaci&oacute;n que se puede explicar tanto por el hecho de que estos personajes ten&iacute;an importantes cargas de trabajo que les imped&iacute;an concentrarse en una zona, como por los constantes cambios de personal que se realizaban y que ocasionaban que una misma poblaci&oacute;n hubiera sido deslindada por varios ingenieros.</p>  <font size="3">		     <br>    <p><b><left>1. El origen de una poblaci&oacute;n</left></b></p></font>      <p align="justify">En el informe entregado por el ingeniero Segundo Maldonado para fundamentar la petici&oacute;n de tierras de los campesinos de la poblaci&oacute;n de Comoapan, se mencionaba que, seg&uacute;n los ancianos del lugar, la poblaci&oacute;n fue fundada en 1870, dato que, seg&uacute;n el ingeniero, no se pod&iacute;a comprobar debido a que no se contaba con un acta de constituci&oacute;n<a href="#_ftn3" name="_ftnref3"><sup>3</sup></a>. De acuerdo con Le&oacute;n Medel, la poblaci&oacute;n se form&oacute; en 1852 cuando un grupo de pobladores de San Andr&eacute;s Tuxtla tomaron posesi&oacute;n de los terrenos de Comoapan, pues buscaban un lugar para sembrar tabaco de manera clandestina. Eric L&eacute;onard menciona que Comoapan naci&oacute; por la compra que algunos agricultores realizaron de las tierras que pertenec&iacute;an a la cofrad&iacute;a del Sant&iacute;simo Sacramento, una de las m&aacute;s ricas que exist&iacute;an en la regi&oacute;n de los Tuxtlas. Aunque no se especifica la fecha en que ocurri&oacute; este evento, es probable que esta operaci&oacute;n se haya realizado unos meses despu&eacute;s de que se promulg&oacute; la ley del 15 de junio de 1856, tal como ocurri&oacute; en el caso de la vecina poblaci&oacute;n de Santiago Tuxtla cuando uno de los pobladores del lugar, Jos&eacute; Erasmo Castellanos, denunci&oacute; las tierras que pertenec&iacute;an a la cofrad&iacute;a de la virgen del Rosario.<a href="#_ftn4" name="_ftnref4"><sup>4</sup></a> Tanto en el caso de Santiago como en el de Comoapan, las tierras ser&iacute;an administradas por una Sociedad Agr&iacute;cola, misma que, como han se&ntilde;alado diversos autores, fung&iacute;a como una &quot;mampara legal&quot; que permit&iacute;a que los pueblos aseguraran el control de sus recursos y tuvieran amplios m&aacute;rgenes de autonom&iacute;a<a href="#_ftn5" name="_ftnref5"><sup>5</sup></a>. En la d&eacute;cada de 1870 Comoapan pas&oacute; de ser un peque&ntilde;o caser&iacute;o a un poblado de medianas proporciones cuya gran actividad econ&oacute;mica, seg&uacute;n Le&oacute;n Medel, la convertir&iacute;a en la principal congregaci&oacute;n de San Andr&eacute;s<a href="#_ftn6" name="_ftnref6"><sup>6</sup></a>. Para esos a&ntilde;os se mencionaba que contaba con una poblaci&oacute;n de 3000 habitantes<a href="#_ftn7" name="_ftnref7"><sup>7</sup></a>. Como lo menciona Emilio Kour&iacute;, no se puede explicar la lucha que emprendieron los pueblos por la tierra despu&eacute;s de la revoluci&oacute;n, si no se estudia la forma en la que se les desposey&oacute;<a href="#_ftn8" name="_ftnref8"><sup>8</sup></a>.</p>      <p align="justify">En este caso, la pol&iacute;tica de fraccionamiento de los terrenos comunales impulsada por el gobernador Juan de la Luz Enr&iacute;quez, quien presidi&oacute; el Estado entre diciembre de 1884 y marzo de 1892, alcanzar&iacute;a a Comoapan en 1887, dos a&ntilde;os despu&eacute;s que San Andr&eacute;s Tuxtla y al mismo tiempo que Santiago Tuxtla<a href="#_ftn9" name="_ftnref9"><sup>9</sup></a>. Existen pocos datos de la forma en que se llev&oacute; a cabo el proceso, pero se tiene conocimiento de que se form&oacute; la &quot;Junta Divisionista de la Sociedad Agr&iacute;cola de Comoapan&quot; encabezada por el coronel Celso Ortiz, un rico propietario reconocido en la regi&oacute;n por su participaci&oacute;n en la guerra de la intervenci&oacute;n francesa, misma que determin&oacute; que las tierras se dividieran en lotes de 6-50-00 y se distribuyeron por sorteo entre los miembros de la Sociedad. El fraccionamiento concluy&oacute; en 1888, fecha que aparec&iacute;a en el plano que form&oacute; la Junta Divisionista y que logr&oacute; revisar el ingeniero Maldonado<a href="#_ftn10" name="_ftnref10"><sup>10</sup></a>, situaci&oacute;n que le permiti&oacute; observar que el proceso estuvo lleno de irregularidades, pues no se concluy&oacute; el fraccionamiento de la tierra adem&aacute;s de que no se entregaron los t&iacute;tulos de propiedad de la mayor&iacute;a de los accionistas. En 1934, &Oacute;scar Cruz Lara, quien fung&iacute;a como administrador de rentas y encargado del registro p&uacute;blico de la propiedad de San Andr&eacute;s Tuxtla, comprob&oacute; que exist&iacute;an t&iacute;tulos de propiedad que la Junta Divisionista no distribuy&oacute; por causas que no se especificaban. El funcionario afirmaba que Celso Ortiz hab&iacute;a adjudicado la mayor parte de los lotes a Octaviano G. Carri&oacute;n, quien as&iacute; se convirti&oacute; en el principal poseedor de tierras de la poblaci&oacute;n. A lo anterior se debe sumar que Carri&oacute;n adquiri&oacute;, de manera legal, una buena cantidad de tierras entre los a&ntilde;os de 1890 a 1908<a href="#_ftn11" name="_ftnref11"><sup>11</sup></a>. El n&uacute;mero de hect&aacute;reas que pose&iacute;a Octaviano G. Carri&oacute;n variaba en la documentaci&oacute;n: en un informe fechado el 27 de junio de 1923 se indicaba que pose&iacute;a 5089 hect&aacute;reas; en el que entreg&oacute; la receptor&iacute;a de rentas el 12 de agosto de 1926 se mencionaba que ten&iacute;a 5099 hect&aacute;reas y en uno fechado el 14 de diciembre de 1928 se apuntaba que eran 4483 hect&aacute;reas<a href="#_ftn12" name="_ftnref12"><sup>12</sup></a>.</p>      <p align="justify">Las tierras de Carri&oacute;n no se comparaban en extensi&oacute;n a las que pose&iacute;an los Artigas, quienes eran los mayores latifundistas de la regi&oacute;n<a href="#_ftn13" name="_ftnref13"><sup>13</sup></a>, pero ten&iacute;an la caracter&iacute;stica de encontrarse ubicadas en las zonas de mayor fertilidad. De acuerdo con la informaci&oacute;n testimonial recopilada por el ingeniero &Aacute;lvaro Fern&aacute;ndez, en marzo de 1922, algunas propiedades otorgadas a los accionistas pasaron a manos de Carri&oacute;n, y de otros personajes como Manuel Turrent, a causa de &quot;supuestas&quot; deudas de dinero. Un ejemplo de lo anterior era el caso de Martina Z&aacute;rate, quien refer&iacute;a que a su esposo se le otorg&oacute; una acci&oacute;n de tierra. La propiedad contaba con una &quot;tierra tan buena&quot; que todos se la envidiaban, debido a que produc&iacute;a un tabaco de calidad &quot;superior&quot;. Como uno de sus vecinos le deb&iacute;a 400 pesos a Antonio Turrent, quien a decir de Martina pose&iacute;a &quot;grandes tabacales&quot;, ella ofreci&oacute; como &quot;garant&iacute;a&quot; su propiedad con la condici&oacute;n de que se pagara la deuda en un plazo de dos a&ntilde;os, pero Turrent realiz&oacute; una escritura que no entendi&oacute; por ser &quot;inocente en asunto de letras&quot;, en la que se estipulaba que s&oacute;lo ten&iacute;a ocho meses para solventar la deuda. As&iacute; se produjo la &quot;usurpaci&oacute;n brutal y descarada&quot; de su tierra y aunque consigui&oacute; dinero para evitar que se le quitara, Antonio no acept&oacute; el pago y cuando recurri&oacute; al presidente municipal para denunciar el atropello, &eacute;ste la encerr&oacute; en la c&aacute;rcel por &quot;supuestos insultos&quot; a la polic&iacute;a. Su encarcelamiento buscaba obligarla a ceder sus derechos a unos &quot;hombres infames&quot;, quienes tramitaron su traslado a la c&aacute;rcel de San Andr&eacute;s. Aunque ella no autoriz&oacute; que la propiedad pasara a manos de Turrent, las autoridades locales le dieron posesi&oacute;n. Otro ejemplo es el de Eduviges S&aacute;nchez que dec&iacute;a que su suegro Manuel Mart&iacute;nez fue agraciado con una acci&oacute;n y media en Comoapan.</p>      <p align="justify">Como su suegro deb&iacute;a 5 000 pesos, su hijo Basilio Mart&iacute;nez asumi&oacute; el pago de la adeudo y por tal motivo, solicit&oacute; a Luis Carri&oacute;n que le prestara 200 pesos. Ellos sembraban tabaco en las tierras y con lo que obten&iacute;an, comenzaron a realizar abonos hasta reunir 4910 pesos. Sin embargo, Octaviano Carri&oacute;n no reconoci&oacute; el dinero que le hab&iacute;an pagado y mand&oacute; a su administrador Alejo Artigas a que recogiera el t&iacute;tulo de la propiedad. Como ella se lo entreg&oacute;, Ram&oacute;n Garc&iacute;a, quien era yerno de Carri&oacute;n, la trataba de sacar de su terreno, pero Eduviges se neg&oacute; a hacerlo porque dec&iacute;a que Octaviano no arrendaba sus tierras, motivo por el que sus hijos casados hab&iacute;an tenido que abandonar Comoapan<a href="#_ftn14" name="_ftnref14"><sup>14</sup></a>. Como se puede apreciar, la concentraci&oacute;n de la tierra sigui&oacute; v&iacute;as legales e ilegales. Tanto Carri&oacute;n como Turrent lograron agregar a su patrimonio cierto tipo de propiedades que contaban con una gran fertilidad, situaci&oacute;n explicable por el hecho de la gran influencia que ten&iacute;an en la poblaci&oacute;n y por la benevolencia de las autoridades municipales, quienes hicieron caso omiso de las denuncias que les presentaban los agraviados.</p>  <font size="3">		     <br>    <p><b><left>2. La demanda de la tierra por parte de los campesinos</left></b></p></font>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Aunque	 la primera petici&oacute;n de restituci&oacute;n de tierras de los campesinos de Comoapan databa de 1921, ser&iacute;a hasta 1923 cuando comenzaron las gestiones a partir de la creaci&oacute;n del &quot;Sindicato de Campesinos de la congregaci&oacute;n de Comoapan&quot;, encabezado por Manuel Olmos y Rafael Magall&oacute;n, el cual no realiz&oacute; ninguna acci&oacute;n significativa, pero daba cuenta de que la labor agrarista emprendida por Tejeda hab&iacute;a obtenido frutos, pues sindicatos campesinos, como &eacute;ste, comenzaron a proliferar en la regi&oacute;n de los Tuxtlas aunque con similares resultados que el de Comoapan. En noviembre de 1925, los nuevos dirigentes del Sindicato, Alejandro Anota y Gustavo Palacios, solicitaron al gobernador que se les entregaran tierras y pidieron las que pertenec&iacute;an a Octaviano G. Carri&oacute;n, Bonifacio J. Ju&aacute;rez, Alberto Turrent, Severiano Dom&iacute;nguez y Manuel Turrent. A pesar de que el gobernador Heriberto Jara les inform&oacute; que deb&iacute;an esperar la resoluci&oacute;n de la Comisi&oacute;n Local Agraria (CLA), los campesinos argumentaron que no pod&iacute;an hacerlo pues los terratenientes les &quot;negaban tierras para cultivar&quot;,<a href="#_ftn15" name="_ftnref15"><sup>15</sup></a> situaci&oacute;n que no resultaba exagerada pues los grandes propietarios, como una medida de presi&oacute;n, rehusaron el arriendo de tierras adem&aacute;s de que aumentaron el costo del alquiler. Pese a la constante insistencia de los campesinos, ser&iacute;a hasta el 12 de agosto de 1926 cuando se orden&oacute; al ingeniero Javier Lechuga que se trasladara a Comoapan, acci&oacute;n que no ser&iacute;a bien recibida por Octaviano G. Carri&oacute;n, quien remiti&oacute; una carta al Presidente de la Rep&uacute;blica en la que manifestaba que los vecinos de Comoapan hab&iacute;an invadido sus tierras. Sin embargo, el gobernador Jara le aclar&oacute; al mandatario que Carri&oacute;n hab&iacute;a desobedecido la resoluci&oacute;n presidencial del 3 de diciembre de 1925, pues no s&oacute;lo se hab&iacute;a negado a entregar las tierras con las que se dotaba a la rancher&iacute;a de Chuniapan, sino que adem&aacute;s llevaba su ganado a pastar en las tierras sembradas por los campesinos. <a href="#_ftn16" name="_ftnref16"><sup>16</sup></a></p>      <p align="justify">Jara dec&iacute;a que le hab&iacute;a ordenado al presidente municipal de San Andr&eacute;s Tuxtla que hiciera valer su autoridad para que Carri&oacute;n respetara la posesi&oacute;n ejidal. Lechuga envi&oacute; su informe y el censo agrario a la Comisi&oacute;n Nacional Agraria (CNA) el 24 de septiembre de 1926, pero por razones desconocidas la informaci&oacute;n se perdi&oacute; del archivo de la CLA, situaci&oacute;n que se hizo evidente cuando un segundo sindicato de Campesinos, denominado &quot;Andr&eacute;s Velasco&quot;, pidi&oacute; que se emitiera una resoluci&oacute;n respecto a las tierras. La CLA se limit&oacute; a responder que se mandar&iacute;a a otro ingeniero para realizar la recopilaci&oacute;n de informaci&oacute;n, respuesta que caus&oacute; extra&ntilde;eza entre los campesinos que le pidieron al procurador de pueblos que aclarara la situaci&oacute;n. La CLA reconoci&oacute; que el informe de Lechuga se hab&iacute;a perdido y comision&oacute; al ingeniero Segundo Maldonado para que elaborara un nuevo estudio<a href="#_ftn17" name="_ftnref17"><sup>17</sup></a>. Maldonado cumpli&oacute; la orden hasta el 5 de julio de 1928, hecho que se explicaba por el escaso personal de campo con el que contaba la CLA y los numerosos casos que ten&iacute;an que atender. Por ejemplo, Maldonado estaba encargado de hacer los expedientes de poblaciones como San Andr&eacute;s Tuxtla, Santiago Tuxtla y Catemaco, y de congregaciones como Texalpan, El Huidero, Tezaltan, Cebadilla, Mata de Ca&ntilde;a, Tapalapan, Sihuapan, Axochio, El Laurel, Tehuantepec y Chuniapan<a href="#_ftn18" name="_ftnref18"><sup>18</sup></a>. Como primera acci&oacute;n, Maldonado organiz&oacute; las elecciones para conformar el Comit&eacute; Particular Ejecutivo (CPE), mismo que se integr&oacute; por Alejandro Anota (presidente), Gustavo Palacios (secretario) y Fructuoso P&eacute;rez (vocal). Como se puede observar, los miembros del Comit&eacute; eran aquellos hombres que promovieron en primera instancia el proceso. Maldonado concluy&oacute; el censo agrario el 25 de julio, pero Eutiquio Pretel&iacute;n, quien era representante de los propietarios, solicit&oacute; que Gustavo Palacios fuera excluido del censo sin presentar argumentos que fundamentaran su petici&oacute;n. La intenci&oacute;n de Pretel&iacute;n era relegar a uno de los principales promotores de la dotaci&oacute;n y con ello, debilitar la fuerza de la organizaci&oacute;n. Ante tal hecho, Maldonado pidi&oacute; al agente municipal Francisco Negrete que le informara sobre la situaci&oacute;n de Palacios. El agente indic&oacute; que era nativo del lugar, se dedicaba a los trabajos del campo y en sus tiempos libres administraba un tendej&oacute;n, una peluquer&iacute;a y elaboraba ropa de manta, actividades que no pod&iacute;an considerarse como &quot;verdaderos negocios&quot;. El testimonio sirvi&oacute; para que el ingeniero rechazara la pretensi&oacute;n de Pretel&iacute;n. La solicitud evidenciaba las acciones de los propietarios que trataban de excluir a uno de los hombres m&aacute;s comprometidos con la causa agraria<a href="#_ftn19" name="_ftnref19"><sup>19</sup></a>.</p>      <p align="justify">El informe de Maldonado mostraba que la poblaci&oacute;n contaba con 1632 habitantes de los que 275 ten&iacute;an derecho a dotaci&oacute;n. Como los terrenos eran de humedal y de temporal de primera, propon&iacute;a que se asignaran cuatro hect&aacute;reas a cada campesino. Las propiedades afectables eran las de Mar&iacute;a Cinta, Manuel Turrent, Matilde Rosa Carri&oacute;n y J. Su&aacute;rez y hermanos, algunas de las cuales, seg&uacute;n el ingeniero, ya hab&iacute;an sido ocupadas por los campesinos y s&oacute;lo se requer&iacute;a su legalizaci&oacute;n. El informe de Maldonado no agrad&oacute; a los miembros del CPE que remitieron una carta al procurador de pueblos, en la que lo acusaban de realizar un &quot;mal trabajo&quot; pues elabor&oacute; el padr&oacute;n agrario a partir del censo de poblaci&oacute;n, adem&aacute;s de que se hab&iacute;a limitado a observar algunos terrenos del &quot;terrateniente&quot; Carri&oacute;n. Ellos dec&iacute;an que el ingeniero no les notific&oacute; la manera en la que elabor&oacute; su informe y pensaban que para realizar la dotaci&oacute;n no se requer&iacute;a de tantos &quot;tecnicismos&quot;, pues hab&iacute;an pasado seis a&ntilde;os desde que hicieron la solicitud y no hab&iacute;an obtenido ning&uacute;n resultado. El CPE acusaba a Maldonado de defender los intereses del &quot;terrateniente&quot; y que sustentar&iacute;a, al igual que lo hab&iacute;an hecho otros ingenieros, que la negociaci&oacute;n Carri&oacute;n era una &quot;unidad agr&iacute;cola&quot;, sin que se tomara en cuenta que &eacute;sta obligaba a un &quot;sinn&uacute;mero&quot; de campesinos a pagar fuertes sumas por el arrendamiento de la tierra. Ellos dec&iacute;an que una evidencia fehaciente de que Maldonado estaba en su contra hab&iacute;a ocurrido en la visita que el gobernador realiz&oacute; a la regi&oacute;n de los Tuxtlas, pues el ingeniero le inform&oacute; que los campesinos de la poblaci&oacute;n no enfrentaban &quot;mayores dificultades&quot;. Para finalizar, el CPE solicitaba que no se afectara la propiedad de los hermanos Su&aacute;rez por tres razones: sus terrenos se encontraban en la congregaci&oacute;n de Caler&iacute;a, estaban divididos por el R&iacute;o Grande y la congregaci&oacute;n de Caravaca los hab&iacute;an solicitado para dotaci&oacute;n<a href="#_ftn20" name="_ftnref20"><sup>20</sup></a>. Resulta relevante la petici&oacute;n de los campesinos, pues evidenciaba que no quer&iacute;an tener conflictos con las poblaciones vecinas a causa de la delimitaci&oacute;n ejidal, sobre todo cuando ten&iacute;an conocimiento de que Caravaca hab&iacute;a solicitado las mismas tierras<a href="#_ftn21" name="_ftnref21"><sup>21</sup></a>, raz&oacute;n por la que pon&iacute;an como pretexto la existencia del r&iacute;o para que no se llevara a cabo el reparto de esos terrenos.</p>      <p align="justify">La CLA le solicit&oacute; a Maldonado que aclarara las acusaciones que se le hac&iacute;an y no emiti&oacute; ning&uacute;n dictamen al respecto, quiz&aacute; con la intenci&oacute;n de evitarse problemas con un CPE que se mostraba bastante insistente y que buscaba tener una participaci&oacute;n directa en la toma de decisiones. Si bien era cierto que el ingeniero cometi&oacute; una indiscreci&oacute;n al mencionar que la resoluci&oacute;n pod&iacute;a tardar mucho tiempo en ser aprobada, no se debe descartar que su afirmaci&oacute;n haya sido producto de la presi&oacute;n del mismo Comit&eacute;, pues &eacute;ste solicit&oacute; que el procurador de pueblos les entregara una copia del censo que realiz&oacute; Maldonado para saber en d&oacute;nde se encontraban las tierras que les dar&iacute;an en dotaci&oacute;n, adem&aacute;s de que buscaban conservar una copia para evitar que se perdiera la informaci&oacute;n, tal como hab&iacute;a sucedido en el caso de Lechuga. Es de destacar la relaci&oacute;n que el CPE de Comoapan estableci&oacute; con el procurador de pueblos, figura jur&iacute;dica cuya funci&oacute;n era asesorar a los campesinos de su jurisdicci&oacute;n en asuntos agrarios y de &iacute;ndole judicial, pues en otros expedientes de la regi&oacute;n, tales como los de San Andr&eacute;s Tuxtla, Santiago Tuxtla, Catemaco, Sihuapan y Caler&iacute;a, se advierte que los CPE se dirig&iacute;an a las autoridades estatales y nacionales, pero s&oacute;lo en contadas ocasiones al procurador de pueblos. En cambio, el de Comoapan convirti&oacute; a este personaje en su principal gestor. El CPE no fue el &uacute;nico que mostr&oacute; su desacuerdo por el informe de Maldonado. En una carta fechada el 1 de septiembre de 1928, Matilde Rosa Carri&oacute;n advirti&oacute; a la CLA que su propiedad no pod&iacute;a ser afectada por dos razones: pertenec&iacute;a a la jurisdicci&oacute;n de Catemaco y era una &quot;peque&ntilde;a propiedad&quot; de 300 hect&aacute;reas que se dedicaba al cultivo del tabaco, el cual se exportaba a Inglaterra, B&eacute;lgica y Francia, lugares en los que se le premi&oacute; por su &quot;excelente calidad&quot;, y a la cr&iacute;a de ganado fino importado de Suiza<a href="#_ftn22" name="_ftnref22"><sup>22</sup></a>.</p>      <p align="justify">Pese a lo anterior, su propiedad hab&iacute;a sido invadida por vecinos de Caler&iacute;a que le quitaron 60 hect&aacute;reas destinadas a la siembra de tabaco, lo que constitu&iacute;a un perjuicio para los trabajadores que empleaba en su negociaci&oacute;n y para las finanzas estatales y federales. Para afianzar sus argumentos, incluy&oacute; 36 fotograf&iacute;as que fueron tomadas el 31 de marzo de 1926, es decir, unos meses antes de que los colonos de Caler&iacute;a tomaran posesi&oacute;n de una de sus propiedades<a href="#_ftn23" name="_ftnref23"><sup>23</sup></a>. En ellas se retrataban seis de las vegas tabacaleras (Caravaca, San Gumersindo, Comoapan, Bez, Zanja Honda y Bezmapan) que la propietaria pose&iacute;a en las cercan&iacute;as de San Andr&eacute;s Tuxtla y de Catemaco, adem&aacute;s de que hac&iacute;a &eacute;nfasis en mostrar todos los instrumentos con los que contaba y la cantidad de trabajadores que trabajaban en ellas. Resulta interesante destacar que Matilde haya buscado ubicar su propiedad en la jurisdicci&oacute;n de Catemaco, postura con la que buscaba retardar el proceso pues se tendr&iacute;an que hacer unas nuevas actas, debido a que se trataba de un municipio distinto. Bonifacio Su&aacute;rez tambi&eacute;n manifest&oacute; su inconformidad por la resoluci&oacute;n de la CLA. En una misiva fechada el 5 de septiembre de 1928 sustentaba que su propiedad no era afectable, debido a que se ubicaba en el partido de Caler&iacute;a y se encontraba dentro de las excepciones que marcaba el reglamento agrario del 1 de abril de 1922. Ped&iacute;a que se tomara en cuenta que el CPE de Comoapan hab&iacute;a rechazado sus tierras y que su negociaci&oacute;n no estaba en contra de la ocupaci&oacute;n de la tierra, tal como lo evidenciaba el que hubieran cedido dos hect&aacute;reas a Caravaca para que se construyera una escuela federal. Pese al alegato de Matilde Rosa, la CLA determin&oacute;, en marzo de 1929, que se dotar&iacute;a a Comoapan de 1368 hect&aacute;reas que se tomar&iacute;an de la testamentaria de Octaviano G. Carri&oacute;n (1350-07-50) y de Manuel Turrent (17-92-50), aunque inform&oacute; al CPE que faltaba la autorizaci&oacute;n del gobernador. <a href="#_ftn24" name="_ftnref24"><sup>24</sup></a></p>      <p align="justify">Ante tal situaci&oacute;n, el CPE le pidi&oacute; al gobernador que aprobara la resoluci&oacute;n pues los campesinos requer&iacute;an sembrar las tierras, pero, sobre todo, le recordaban que ellos lo hab&iacute;an apoyado en la &quot;pacificaci&oacute;n&quot; de la regi&oacute;n. Este argumento ser&iacute;a central, pues Tejeda aprob&oacute; la resoluci&oacute;n el 4 de mayo de 1929 y cinco d&iacute;as despu&eacute;s, se indic&oacute; que el ingeniero Alejandro Varela entregar&iacute;a la posesi&oacute;n provisional. La primera acci&oacute;n efectuada por los campesinos fue construir una escuela que denominaron &quot;Francisco I. Madero&quot;, misma de la que los campesinos remitieron una fotograf&iacute;a al gobernador. El ingeniero Varela arrib&oacute; a Comoapan el 15 de mayo, hecho que suscit&oacute; la alegr&iacute;a del secretario general de la federaci&oacute;n de campesinos Manuel Azamar, quien agradeci&oacute; al gobernador en nombre de los &quot;sufridos&quot; y &quot;heroicos&quot; campesinos. Al comenzar sus trabajos, Varela se dio cuenta de que el plano de dotaci&oacute;n ten&iacute;a varios errores, por lo que pidi&oacute; que le indicara si deb&iacute;a tomar tierra para completar la extensi&oacute;n otorgada o de qu&eacute; manera deb&iacute;a proceder para cerrar los linderos. Ante la falta de respuesta de la CLA, la presi&oacute;n de los campesinos y la posibilidad de que los herederos de Carri&oacute;n detuvieran la dotaci&oacute;n, el ingeniero tom&oacute; la determinaci&oacute;n de hacer la entrega del ejido en forma provisional el 20 de mayo. La CLA aprob&oacute; la resoluci&oacute;n de Varela, pero le pidi&oacute; un informe detallado de la manera en la que hab&iacute;a hecho la localizaci&oacute;n del ejido. &Eacute;ste indic&oacute; que no cerr&oacute; la l&iacute;nea sur de la demarcaci&oacute;n por lo que la extensi&oacute;n que entreg&oacute; no correspond&iacute;a a la que se hab&iacute;a dotado, motivo por el que pensaba que se deb&iacute;a tomar parte de la tierra de los Carri&oacute;n as&iacute; como seguir las l&iacute;neas que traz&oacute; para los ejidos de El Huidero y El Salto, trabajo que realizar&iacute;a cuando concluyera los estudios que realizaba para dotar de ejidos a San Andr&eacute;s Tuxtla<a href="#_ftn25" name="_ftnref25"><sup>25</sup></a>.</p>      <p align="justify">Para dar cuenta fehaciente de los l&iacute;mites del ejido, Varela remiti&oacute; tres fotograf&iacute;as que mostraban los lugares en los que se situaron las mojoneras. La utilizaci&oacute;n de fotograf&iacute;as por parte de los campesinos, propietarios y el ingeniero denotaba que &eacute;stas se conceb&iacute;an como una fuente de informaci&oacute;n que mostraba lo que &quot;realmente&quot; exist&iacute;a. En esa &eacute;poca, se consideraba que las im&aacute;genes producidas por medios tecnol&oacute;gicos garantizaban la objetividad. As&iacute;, las fotograf&iacute;as se convert&iacute;an en testimonios oculares que permit&iacute;an la observaci&oacute;n directa de un evento, libre de prejuicios o de manipulaciones. Tanto los campesinos como el ingeniero y la propietaria buscaban proporcionar un testimonio gr&aacute;fico que avalara lo que ellos dec&iacute;an<a href="#_ftn26" name="_ftnref26"><sup>26</sup></a>.</p>  <font size="3">		     <br>    <p><b><left>3. Dos agrupaciones en pugna: los &quot;organizados&quot; contra los no &quot;organizados&quot;</left></b></p></font>      <p align="justify">A pesar de que se entregaron las tierras, Varela inform&oacute; el 6 de julio de 1929 que el Comit&eacute; Particular Administrativo Agrario (CPAA), conformado por Rom&aacute;n Minquiz (presidente), Gustavo Palacios (secretario) y Fructuoso P&eacute;rez (tesorero), amenaz&oacute; con alquilar el ejido para subsistir pues carec&iacute;an de dinero, situaci&oacute;n que resultaba improcedente pues las tierras se otorgaban para trabajarlas y no para arrendarlas. Sin embargo, los Carri&oacute;n advirtieron que no estaban dispuestos a invertir en el ejido de Comoapan. Ante tales hechos, Varela fungi&oacute; como intermediario entre los ejidatarios y la Casa Carri&oacute;n, quien se comprometi&oacute; a sembrar, con ayuda de los ejidatarios, los terrenos ejidales que se dedicaban al tabaco y el resto de los terrenos ser&iacute;an cultivados con ma&iacute;z y frijol. Para solventar la situaci&oacute;n, los Carri&oacute;n se compromet&iacute;an a prestar dinero, arados y yuntas. El ingeniero indicaba que el Convenio ser&iacute;a s&oacute;lo por un a&ntilde;o y que se realiz&oacute; para evitar la emigraci&oacute;n de los ejidatarios<a href="#_ftn27" name="_ftnref27"><sup>27</sup></a>, situaci&oacute;n que habr&iacute;a facilitado que los Carri&oacute;n buscaran retomar las tierras y que motiv&oacute; a que el CPAA solicitara que se dictara la resoluci&oacute;n de dotaci&oacute;n definitiva, pues aduc&iacute;an que ten&iacute;an conocimiento de que los Carri&oacute;n buscaban reducir y modificar la ubicaci&oacute;n de su ejido, raz&oacute;n por la que ped&iacute;an que su intervenci&oacute;n para evitar que se llevara a cabo la maniobra<a href="#_ftn28" name="_ftnref28"><sup>28</sup></a>. La insistencia del CPAA para que se le otorgara la posesi&oacute;n definitiva era consecuencia de los problemas que se viv&iacute;an en el interior de la comunidad. As&iacute;, por ejemplo, se inform&oacute; que Antonio Anota se hab&iacute;a apropiado de una parte del ejido y otorgaba permisos para cortar maderas, preparaba alambradas para hacer soltaderos y afirmaba que repartir&iacute;a las tierras a personas ajenas al ejido.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Como Anota era empleado de la Casa Carri&oacute;n, ped&iacute;an su intervenci&oacute;n para que se pusiera fin a los desmanes. La situaci&oacute;n se agrav&oacute; cuando los ejidatarios trataron de cortar maderas para construir unas casas, pues el agente municipal de Comoapan orden&oacute; al jefe de guerrillas que prohibiera la acci&oacute;n. La decisi&oacute;n del agente municipal se explicaba por el hecho de que, junto con los Carri&oacute;n, hab&iacute;a apoyado la formaci&oacute;n de la agrupaci&oacute;n denominada &quot;Campesinos Libres Ejidatarios&quot;, misma que estaba conformada por un grupo de campesinos sin derecho a tierras ejidales y por empleados de la Casa Carri&oacute;n. El CPAA mencionaba que esa organizaci&oacute;n no s&oacute;lo intrigaba en su contra, sino que adem&aacute;s buscaba disponer de las tierras ejidales sin autorizaci&oacute;n. Ante tal situaci&oacute;n, se orden&oacute; al presidente municipal de San Andr&eacute;s que prestara su apoyo al CPAA y que consignara ante las autoridades a las personas que resultaran responsables. Sin embargo, el presidente municipal notific&oacute; que las acusaciones eran falsas y no ten&iacute;a conocimiento de los hechos referidos, pero se compromet&iacute;a a intervenir cuando se suscitaran des&oacute;rdenes en el poblado. Es de advertir que el CPAA tampoco estaba libre de culpas, pues aprovecharon que el ingeniero Varela no realiz&oacute; una correcta delimitaci&oacute;n del ejido para invadir las propiedades aleda&ntilde;as, tal como ocurri&oacute; con la se&ntilde;ora Dolores Mart&iacute;nez, quien pidi&oacute; al gobernador que ordenara el desalojo de su propiedad. Sin embargo, el CPAA contest&oacute; que la acusaci&oacute;n era fruto de las maquinaciones de la se&ntilde;ora y del presidente municipal Manuel Azamar, quienes imped&iacute;an que los ejidatarios trabajaran las tierras. Despu&eacute;s de conocer el punto de vista de Azamar y del ingeniero Luis G. Canseco, a quien se le encarg&oacute; la investigaci&oacute;n del caso, el gobernador determin&oacute; que el CPAA deb&iacute;a desalojar el predio de Dolores Mart&iacute;nez<a href="#_ftn29" name="_ftnref29"><sup>29</sup></a>.</p>      <p align="justify">El grupo de &quot;Campesinos Libres Ejidatarios&quot; aument&oacute; su presi&oacute;n sobre el CPAA, pues invitaron al ingeniero Ricardo Romero para que hablara con el Comit&eacute;, el cual se neg&oacute; a asistir a la reuni&oacute;n porque se verific&oacute; en la casa de los Carri&oacute;n. El ingeniero, que seg&uacute;n los del Comit&eacute; estaba alcoholizado, se present&oacute; al frente de un grupo de campesinos &quot;no organizados&quot; para exigir que los ejidatarios s&oacute;lo sembraran tabaco y en caso de que no lo hicieran, devolvieran las tierras a sus anteriores propietarios. Romero tambi&eacute;n sugiri&oacute; que se nombrara una nueva directiva, pero los campesinos no aceptaron la propuesta. El ingeniero inform&oacute; a la CLA que los problemas en Comoapan eran fruto de las maniobras del CPAA, raz&oacute;n por la que solicitaba que se removiera. Una petici&oacute;n similar fue realizada por Pantale&oacute;n Cruz, quien se autonombraba representante de los ejidatarios de Comoapan y delegado de la Federaci&oacute;n de Sindicatos de la regi&oacute;n de Los Tuxtlas, que mencionaba que el Comit&eacute; era sostenido por una minor&iacute;a que violaba los convenios celebrados con la Casa Carri&oacute;n, pues sembraban en las tierras que se hab&iacute;an destinado para el cultivo de tabaco. La componenda fue descubierta por la CLA que notific&oacute; que Romero no prestaba sus servicios en ese organismo, adem&aacute;s de que advirti&oacute; a Cruz que no se realizar&iacute;an remociones mientras no se efectuaran las elecciones de diputados federales. No obstante, Cruz volvi&oacute; a insistir en la necesidad de relevar al Comit&eacute;, pues de lo contrario se producir&iacute;a un enfrentamiento de &quot;fatales consecuencias&quot;, tanto para los campesinos como para la industria del tabaco. El CPAA se mostr&oacute; sorprendido de que se le quisiera disolver, pues dec&iacute;an que s&oacute;lo buscaban defender los &quot;principios sanos&quot; que favorec&iacute;an a los ejidatarios, motivo por el que tomaron la decisi&oacute;n de nombrar a Rafael P&eacute;rez Vidal como su representante ante la CLA, a fin de que resolviera las dificultades que exist&iacute;an con los otros campesinos.</p>      <p align="justify">Sin embargo, el 18 de junio de 1930 el CPAA inform&oacute; al gobernador que el ingeniero Canseco los buscaba remover, acci&oacute;n que, seg&uacute;n ellos, era &quot;ilegal&quot;, motivo por el que solicitaban que se pusiera fin a las agresiones y que se les reconociera como directiva; pero la CLA confirm&oacute; al Comit&eacute; que Canseco cumpl&iacute;a &oacute;rdenes federales. La remoci&oacute;n se efectu&oacute; el 24 de junio y al d&iacute;a siguiente tom&oacute; posesi&oacute;n la nueva directiva conformada por Antonio Rodr&iacute;guez (presidente), Antonio Osorio (secretario) y Pantale&oacute;n Cruz (tesorero). &Eacute;stos le informaron al gobernador que, de acuerdo con las instrucciones que les dej&oacute; Canseco, se preparar&iacute;an 158 hect&aacute;reas para el cultivo del tabaco, mismas que se ceder&iacute;an a la Casa Carri&oacute;n y se indemnizar&iacute;a a los ejidatarios cuyos terrenos estuvieran sembrados con ma&iacute;z. Como esta decisi&oacute;n no fue del agrado de los ejidatarios, el Comit&eacute; explicaba que su enojo era consecuencia de los &quot;malos&quot; consejos de un &quot;pol&iacute;tico&quot; que buscaba aprovecharse de la situaci&oacute;n. Se debe destacar que el Comit&eacute; no respet&oacute; las &oacute;rdenes que les hab&iacute;a dado el ingeniero, quien propuso que las tierras se dividieran en partes iguales para que cada grupo realizara los cultivos que deseara. Para evitar que se suscitaran problemas, el ingeniero Alberto Mancilla se traslad&oacute; a Comoapan para resolver tres asuntos: el monto de las indemnizaciones; asesorar a los ejidatarios que desearan sembrar tabaco, quienes pod&iacute;an formar una cooperativa, recibir ayuda de la Casa Carri&oacute;n, o de cualquier otro productor que quisiera colaborar en igualdad de circunstancias; y tambi&eacute;n deb&iacute;a evitar que se entregara el ejido completo a la Casa Carri&oacute;n. <a href="#_ftn30" name="_ftnref30"><sup>30</sup></a></p>      <p align="justify">Pese a las previsiones, el conflicto se agudiz&oacute; al extremo que uno de los grupos present&oacute; una denuncia penal, motivo por el que Arnulfo Z&aacute;rate, quien fung&iacute;a como agente del ministerio p&uacute;blico de San Andr&eacute;s, solicit&oacute; a la CLA que se le informara qui&eacute;nes integraban el CPAA, pero &eacute;sta le notific&oacute; que ignoraba los nombres. Podr&iacute;a parecer extra&ntilde;o que la CLA hiciera una afirmaci&oacute;n de este tipo, pero su confusi&oacute;n era consecuencia de que exist&iacute;an dos comit&eacute;s: uno encabezado por Rom&aacute;n Minquiz y otro por Antonio Rodr&iacute;guez. Esta situaci&oacute;n se pod&iacute;a explicar por el hecho de que las tierras se dividieron y cada grupo reconoci&oacute; a su propio Comit&eacute;. Para acabar con el problema del doble Comit&eacute;, Mancilla decidi&oacute; restituir el que depuso Canseco pues not&oacute; que el de Rodr&iacute;guez ten&iacute;a estrechos v&iacute;nculos con la Casa Carri&oacute;n, circunstancia que no estaba permitida por la legislaci&oacute;n agraria pues los comit&eacute;s deb&iacute;an ser independientes. El desconocimiento del comit&eacute; encabezado por Rodr&iacute;guez no acab&oacute; con los problemas, pues &eacute;ste no s&oacute;lo no acat&oacute; las &oacute;rdenes sino que tom&oacute; posesi&oacute;n de las tierras reservadas para la escuela, motivo por el que el CPAA ped&iacute;a que se desalojara a los &quot;falsos agraristas&quot; que buscaban adue&ntilde;arse de sus tierras. Para tratar de acabar con el conflicto, el gobernador orden&oacute; al presidente municipal de San Andr&eacute;s y a la comandancia de fuerzas rurales del Estado que desalojaran a los mozos de la Casa Carri&oacute;n que ocupaban terrenos del ejido. Azamar se limit&oacute; a entregar la orden pero la comandancia mand&oacute; al coronel Eustorgio Vidal para realizar el desalojo. La reuni&oacute;n entre el coronel y los empleados terminar&iacute;a con el acuerdo de que &eacute;stos desalojar&iacute;an el ejido el 30 de noviembre de ese a&ntilde;o. <a href="#_ftn31" name="_ftnref31"><sup>31</sup></a></p>      <p align="justify">La denuncia de Minquiz ser&iacute;a su &uacute;ltimo acto como presidente del CPAA, pues el 21 de agosto de 1930 se eligi&oacute; una nueva directiva conformada por Silverio Bencomo (presidente), Francisco Merl&iacute;n (secretario) y Gumersindo Baxin (tesorero). El nombramiento del nuevo Comit&eacute; no fue bien recibido por la presidencia municipal de San Andr&eacute;s, misma que cit&oacute; a Bencomo para informarle que Antonio Rodr&iacute;guez hab&iacute;a denunciado que pose&iacute;a tierras cercadas y que andaba por el pueblo con un grupo de campesinos armados, acciones que, seg&uacute;n el mun&iacute;cipe, no se tolerar&iacute;an y se le pod&iacute;a consignar ante el coronel Quiroz, quien fung&iacute;a como jefe de operaciones militares de la regi&oacute;n. Azamar afirmaba que s&oacute;lo reconocer&iacute;a al comit&eacute; encabezado por Rodr&iacute;guez y que el gobernador le hab&iacute;a informado que los partidarios de Bencomo eran unos &quot;tontos&quot;, pues se dejaban enga&ntilde;ar por &quot;unos cuantos pol&iacute;ticos&quot;. Ante esta situaci&oacute;n, Silverio solicit&oacute; la ayuda del gobernador, pues dec&iacute;a que la autoridad municipal no les permit&iacute;a trabajar en sus ejidos y los amenazaba con mandarles a las fuerzas federales a aprehenderlos. La denuncia del CPAA resulta interesante en el sentido de que se mostraba la vinculaci&oacute;n que exist&iacute;a entre la autoridad municipal y la Casa Carri&oacute;n, las cuales formaron un frente para hostilizar a la organizaci&oacute;n ejidal. El 27 de agosto de 1930, Bencomo notific&oacute; al gobernador que el presidente municipal hab&iacute;a armado a los campesinos &quot;no organizados&quot;, quienes penetraron por la fuerza a unas galeras en las que ten&iacute;an guardado frijol y lo hab&iacute;an tirado al campo. Como ellos se negaban a pagar los desperfectos, ped&iacute;an que se enviara un ingeniero para que evaluara los da&ntilde;os en las cosechas. Unos d&iacute;as despu&eacute;s, Bencomo volvi&oacute; a quejarse de que los campesinos &quot;no organizados&quot; preparaban una comisi&oacute;n para viajar a la ciudad de M&eacute;xico a entrevistarse con el presidente. Por tal motivo, llevaban varias fotograf&iacute;as de los semilleros de tabaco y de los campesinos que, seg&uacute;n dec&iacute;an, carec&iacute;an de tierra<a href="#_ftn32" name="_ftnref32"><sup>32</sup></a>.</p>      <p align="justify">Silverio ped&iacute;a que se pusiera fin a las intrigas de los &quot;no organizados&quot;, pues Antonio Rodr&iacute;guez los instaba a que no reconocieran al CPAA, pese a que ellos no le negaban sus derechos a ning&uacute;n campesino y lo &uacute;nico que ped&iacute;an era su adhesi&oacute;n al Comit&eacute;. Tambi&eacute;n solicit&oacute; que se castigara a Rodr&iacute;guez y a Osorio, quienes se presentaban como presidente y secretario del CPAA, acci&oacute;n que fomentaba la divisi&oacute;n entre los campesinos. El 21 de octubre de 1930, el CPAA denunci&oacute; que Eutiquio Pretel&iacute;n asumi&oacute; la representaci&oacute;n de la Liga de Campesinos y Obreros, nuevo nombre que los &quot;no organizados&quot; le dieron a su organizaci&oacute;n, situaci&oacute;n que no era legal pues &eacute;ste era un comerciante que no ten&iacute;a derecho a tierra. Si Pretel&iacute;n logr&oacute; ese puesto se deb&iacute;a a que contaba con el apoyo de Azamar, a quien se consideraba como el principal responsable de los problemas que exist&iacute;an en el poblado. Tras la denuncia, la CLA le pidi&oacute; a Azamar que informara cu&aacute;les eran las razones por las que hab&iacute;a empleados de la Casa Carri&oacute;n en el ejido. El presidente municipal se limit&oacute; a responder que s&oacute;lo los ejidatarios trabajaban en las tierras. Como Bencomo consideraba que las autoridades agrarias no tomaban acciones dr&aacute;sticas para solucionar las dificultades, decidi&oacute; presentar una denuncia penal en contra de Antonio Rodr&iacute;guez y Antonio Osorio por usurpaci&oacute;n de funciones. Ante tal hecho, Rodr&iacute;guez cit&oacute; a una asamblea general en la que expuso que era falso que se ostentara como miembro del CPAA, pero reconoci&oacute; que s&iacute; realizaba trabajos para organizar una Liga de Obreros y Campesinos, la cual no pretend&iacute;a enfrentarse con el Comit&eacute; sino que buscaba ajustarse a los preceptos legales y ser independiente. Rodr&iacute;guez tambi&eacute;n afirm&oacute; que no hab&iacute;a realizado ning&uacute;n acto de rebeld&iacute;a en contra del Comit&eacute;, pero no se someter&iacute;a de manera incondicional a los acuerdos que &eacute;ste tomaba, as&iacute; como tampoco permitir&iacute;a que sus representados vendieran sus &quot;conciencias&quot; a cambio de las tierras que les pod&iacute;a dar un Comit&eacute; de cuya legalidad exist&iacute;an dudas<a href="#_ftn33" name="_ftnref33"><sup>33</sup></a>.</p>      <p align="justify">De una manera altanera, Rodr&iacute;guez manifest&oacute; que no ten&iacute;a que notificar sus acciones a la CLA, sino que se limitar&iacute;a a atender las indicaciones del Departamento de Administraci&oacute;n Ejidal. La actitud de Rodr&iacute;guez evidenciaba tres situaciones: la estrecha relaci&oacute;n que exist&iacute;a entre Azamar y Rodr&iacute;guez; el deseo de formar una organizaci&oacute;n alterna al Comit&eacute; para la administraci&oacute;n de las tierras y la insubordinaci&oacute;n de Rodr&iacute;guez hacia las autoridades agrarias, pues no s&oacute;lo dudaba de la legalidad del CPAA sino que tambi&eacute;n se mostraba insolente con la CLA. Los problemas entre el CPAA y los no &quot;organizados&quot; se agudizaron el 18 de noviembre de 1930, d&iacute;a en el que Francisco Merl&iacute;n y Eutiquio Pretel&iacute;n, al frente de 20 personas, ocuparon una porci&oacute;n de los terrenos ejidales. El primero se ostentaba como representante del comit&eacute; agrario de la Casa Carri&oacute;n, mientras que el segundo se dec&iacute;a inspector del mismo. La presencia de Merl&iacute;n en este acto se explicaba por el hecho de que el 20 de octubre de 1930 la CNA lo hab&iacute;a removido de su cargo en el CPAA, es decir, Merl&iacute;n hab&iacute;a abandonado una bandera para defender otra, situaci&oacute;n que no deb&iacute;a extra&ntilde;ar pues las lealtades variaban de acuerdo a las circunstancias pol&iacute;ticas. El CPAA dec&iacute;a que las acciones de los &quot;no organizados&quot; pod&iacute;an causar &quot;una tragedia&quot;, raz&oacute;n por la que consideraba que la &uacute;nica soluci&oacute;n viable era el desalojo de unos campesinos que no los reconoc&iacute;an, no buscaban organizarse y no pagaban sus contribuciones. El CPAA le recordaba al gobernador que el 30 de noviembre de 1930 venc&iacute;a el plazo que hab&iacute;a propuesto el coronel Eustorgio Vidal para realizar la desocupaci&oacute;n. Como la fecha se cumpli&oacute; y no se realiz&oacute; el desalojo, Bencomo pidi&oacute; al gobernador que expulsara a las &quot;personas extra&ntilde;as&quot; a su gremio y que s&oacute;lo &quot;atropellaban&quot; los intereses colectivos. Por su parte, Merl&iacute;n env&iacute;o una carta al presidente de la rep&uacute;blica en la que acusaban al CPAA de abusar de los ejidatarios<a href="#_ftn34" name="_ftnref34"><sup>34</sup></a>.</p>      <p align="justify">Rafael P&eacute;rez Tenorio, presidente de la Junta de Administraci&oacute;n Civil de San Andr&eacute;s, inform&oacute; al gobernador que las acciones de Bencomo buscaban defender la posesi&oacute;n provisional que se les otorg&oacute; a los ejidatarios que representaba, a diferencia de Merl&iacute;n y Pretel&iacute;n que instigados por el latifundista Octaviano E. Carri&oacute;n, pretend&iacute;an arrebatar unos ejidos que se otorgaron a una agrupaci&oacute;n organizada y reconocida por la CNA. Carri&oacute;n mostraba animadversi&oacute;n contra los campesinos, debido a que se tomaron sus tierras para formar el ejido adem&aacute;s de que se le sigui&oacute; un proceso por destrucci&oacute;n de sementeras. El que el gobernador hubiera ordenado la separaci&oacute;n de Azamar de la Junta de Administraci&oacute;n, ocasion&oacute; que los &quot;campesinos no organizados&quot; amenazaran con irse &quot;al monte como rebeldes&quot;. Ellos no cumplieron su amenaza, pero se pon&iacute;a en evidenciaba su descontento por perder a uno de sus principales apoyos. Con la intenci&oacute;n de que se llegara a un acuerdo entre las partes, los &quot;campesinos no organizados&quot; nombraron a Guillermo Santos como su representante, pero este acto no modific&oacute; la tensi&oacute;n que se viv&iacute;a entre los grupos. De hecho, el CPAA denunci&oacute; que Eutiquio Pretel&iacute;n, Francisco Merl&iacute;n, Antonio Rodr&iacute;guez, Cayetano Ortiz y Antonio Osorio hab&iacute;an amenazado a varios ejidatarios. A fin de que se pusiera punto final al conflicto, el ingeniero Miguel D. Uribe se traslad&oacute; a Comoapan y convoc&oacute; a una reuni&oacute;n, el 6 de mayo de 1931, a la que asistieron el coronel Manuel Quiroz, un grupo de &quot;campesinos no organizados&quot; y los miembros del CPAA. El coronel manifest&oacute; que hab&iacute;a recibido una queja en contra del CPAA, pues se dec&iacute;a que &eacute;ste no dejaba trabajar a algunos campesinos en las tierras ejidales. El presidente del CPAA le contest&oacute; que los quejosos eran empleados de la Casa Carri&oacute;n y que eran incitados por Pretel&iacute;n para atacar a la autoridad agraria. Ellos hab&iacute;an abandonado las tierras que trabajaban debido a que no quer&iacute;an pagar contribuciones, pero el CPAA no ten&iacute;a ning&uacute;n inconveniente en que volvieran al ejido con la condici&oacute;n de que trabajaran y se sujetaran a las decisiones del comit&eacute;<a href="#_ftn35" name="_ftnref35"><sup>35</sup></a>.</p>      <p align="justify">Como el coronel manifest&oacute; que todos ten&iacute;an derecho a la tierra, el ingeniero tom&oacute; la palabra para se&ntilde;alar los lineamientos a los que se deb&iacute;a someter el ejido y mencion&oacute; que la CNA lo hab&iacute;a enviado a resolver los problemas que exist&iacute;an en el poblado, raz&oacute;n por la que revisar&iacute;a el censo agrario para determinar qui&eacute;nes ten&iacute;an derecho a la tierra. Sus declaraciones generaron exaltaci&oacute;n y uno de los &quot;no organizados&quot; afirm&oacute; que tomar&iacute;an la tierra por la fuerza. Uribe les aclar&oacute; que no hab&iacute;a necesidad de que se produjeran enfrentamientos, pues ten&iacute;a la intenci&oacute;n de arreglar el asunto de acuerdo a lo que marcaba la ley. El coronel estuvo de acuerdo en que no se produjeran confrontaciones, pero le advirti&oacute; al ingeniero que si no se les hac&iacute;a justicia a los campesinos, se trasladar&iacute;a a la ciudad de M&eacute;xico para obtener las tierras que ped&iacute;an. Pese a que el 15 de mayo de 1931 el presidente Pascual Ortiz Rubio emiti&oacute; su resoluci&oacute;n sobre Comoapan, misma que estipulaba que se le dotar&iacute;a de 1124-32-00 que se tomar&iacute;an de las tierras de Carri&oacute;n<a href="#_ftn36" name="_ftnref36"><sup>36</sup></a>, los problemas entre los grupos no acabaron sino que se agravaron. De hecho, el CPAA present&oacute; una denuncia en contra del coronel Quiroz, raz&oacute;n por la que se comision&oacute; al teniente coronel Mariano Estrada para que investigara los hechos. Para trastornar el ambiente, Estrada y Quiroz le comentaron al ingeniero que se hab&iacute;an enterado que los campesinos de Comoapan tramaban un atentado y lo acusaban de avalar el acto, por lo que le impusieron un plazo de varias horas para aclarar la situaci&oacute;n. Uribe les inform&oacute; que las versiones eran falsas, lo cual se pod&iacute;a comprobar por la tranquilidad que se viv&iacute;a en la regi&oacute;n y estaba convencido de que las intrigas eran auspiciadas por los enemigos de la causa agraria. La CLA inform&oacute; de los anteriores hechos al gobernador, quien a su vez le pidi&oacute; al general Miguel Acosta, quien era jefe de operaciones militares en Los Tuxtlas, que se le dieran garant&iacute;as al ingeniero<a href="#_ftn37" name="_ftnref37"><sup>37</sup></a>.</p>      <p align="justify">A pesar del apoyo que el gobernador extern&oacute; a Uribe, el delegado regional agrario solicit&oacute; que el procurador de pueblos tomara el asunto entre sus manos. Por su parte, Uribe notific&oacute; que los antiguos acasillados de la Casa Carri&oacute;n, quienes eran liderados por unos &quot;tinterillos&quot; que trabajaban a favor de los antiguos propietarios, hab&iacute;an solicitado el apoyo del jefe del sector militar para ocupar el ejido, situaci&oacute;n que provoc&oacute; que se exaltaran los &aacute;nimos entre los grupos. Despu&eacute;s de conocerse el informe, el gobernador orden&oacute; que la Junta de Administraci&oacute;n Civil protegiera a los ejidatarios y les devolviera las tierras invadidas. El 14 de junio de 1931, P&eacute;rez Tenorio comunic&oacute; al gobernador que los &quot;instrumentos del latifundio&quot; fueron desalojados y se les advirti&oacute; que no deb&iacute;an volver a invadir el ejido. Tambi&eacute;n se hab&iacute;a remitido a la autoridad judicial las denuncias que el CPAA realiz&oacute; en contra de los que se apoderaron de las tierras cultivadas y de los que derribaron &aacute;rboles. Aunque la presidencia municipal solicit&oacute; que el coronel Manuel C. R&iacute;os los ayudara a desalojar las tierras, la jefatura de operaciones no lo autoriz&oacute; con el argumento de que no quer&iacute;a inmiscuirse en los problemas agrarios de la regi&oacute;n. El 14 de julio de 1931, Pretel&iacute;n, en su car&aacute;cter de representante de la Liga de Obreros, Campesinos y Ejidatarios, particip&oacute; al presidente de la rep&uacute;blica que el CPAA estaba conformado por una &quot;facci&oacute;n de pol&iacute;ticos&quot; que s&oacute;lo se dedicaba a extorsionar a los &quot;honrados trabajadores&quot;. Lo peor de todo era que sus agremiados fueron obligados a desalojar sus terrenos, debido a que no se quisieron subordinar al CPAA que era una organizaci&oacute;n de &quot;car&aacute;cter pol&iacute;tico&quot;. As&iacute;, en Comoapan se hab&iacute;a generado una &quot;vergonzosa lucha&quot; en la que los campesinos se convert&iacute;an en el bot&iacute;n de los pol&iacute;ticos. Ante tal denuncia, la CNA advirti&oacute; al CPAA que no deb&iacute;a hostilizar a los ejidatarios por asuntos de orden pol&iacute;tico. La reprensi&oacute;n no carec&iacute;a de fundamento, pues en la regi&oacute;n exist&iacute;a una gran agitaci&oacute;n pol&iacute;tica derivada de la proximidad de las elecciones municipales<a href="#_ftn38" name="_ftnref38"><sup>38</sup></a>.</p>  <font size="3">		     ]]></body>
<body><![CDATA[<br>    <p><b><left>4. Problemas de l&iacute;mites y la p&eacute;rdida de una parte del ejido</left></b></p></font>      <p align="justify">La mala delimitaci&oacute;n del ejido, realizada por la premura con la que trabaj&oacute; el ingeniero Varela, provoc&oacute; un nuevo problema a Comoapan, pues en abril de 1932 los vecinos de la rancher&iacute;a de El Huidero tomaron posesi&oacute;n de 50 hect&aacute;reas que pertenec&iacute;an a su ejido. Es importante aclarar que el conflicto hab&iacute;a iniciado en noviembre de 1930 cuando los del Huidero ocuparon unos terrenos de Comoapan, con el argumento de que el gobernador se los hab&iacute;a dado en posesi&oacute;n provisional. Como los de Comoapan no estuvieron de acuerdo, y para evitar un problema, decidieron cobrarles el arrendamiento de la tierra, pero los de El Huidero se quejaron ante las autoridades agrarias, pues aduc&iacute;an que no se les pod&iacute;a cobrar despu&eacute;s de que hab&iacute;an fundado un n&uacute;cleo de poblaci&oacute;n denominado Plan de Huidero.<a href="#_ftn39" name="_ftnref39"><sup>39</sup></a> El ingeniero Uribe trat&oacute; de mediar en el conflicto, pero no logr&oacute; obtener resultados favorables ya que exist&iacute;a una resoluci&oacute;n presidencial a favor de Comoapan, por lo que el cambio de la localizaci&oacute;n del ejido de El Huidero se tornaba complicado.<a href="#_ftn40" name="_ftnref40"><sup>40</sup></a> En dos ocasiones, el CPAA, integrado por Francisco Negrete, Juan Prieto y Gumersindo Baxin, pidi&oacute; al gobernador que se desocuparan sus tierras, pero se les contest&oacute; que los de El Huidero permanecer&iacute;an en el ejido mientras se resolv&iacute;a el cambio de localizaci&oacute;n del ejido de Comoapan. Aunque las autoridades agrarias no lo mencionaban, el error se produjo desde que se dio la posesi&oacute;n provisional. Aunque la CLA pidi&oacute; a Uribe para que hiciera el estudio de dotaci&oacute;n de tierras para El Huidero y que gestionara la modificaci&oacute;n del lindero de Comoapan para corregir la irregularidad, el CPAA mostr&oacute; su desacuerdo pues no aceptar&iacute;a un cambio en la localizaci&oacute;n de su ejido y que se redujera su extensi&oacute;n, pues aduc&iacute;an que una modificaci&oacute;n ser&iacute;a perjudicial debido a que se les dar&iacute;an tierras de &quot;mala calidad&quot; y alejadas del poblado<a href="#_ftn41" name="_ftnref41"><sup>41</sup></a>.</p>      <p align="justify">Pese a que la CNA pidi&oacute; que prevaleciera la mesura, lo cierto es que se generaron fricciones entre los campesinos de las dos poblaciones. As&iacute;, el 14 de agosto de 1932 Negrete informaba a la Liga de Comunidades Agrarias (LCA)<a href="#_ftn42" name="_ftnref42"><sup>42</sup></a> que hab&iacute;an consignado las bestias de los de El Huidero, debido a que no respetaban las decisiones del CPAA y no quer&iacute;an pagar sus contribuciones, acciones que mostraban su &quot;falta de compa&ntilde;erismo&quot;. Despu&eacute;s de un per&iacute;odo de silencio, quiz&aacute; provocado por la cuesti&oacute;n territorial entre los dos poblados, se volvi&oacute; a reactivar la pugna entre el CPAA y la Liga de Obreros y Campesinos Ejidatarios. El 24 de abril de 1933, Francisco Merl&iacute;n, en su car&aacute;cter de presidente de la Liga, comunic&oacute; al gobernador Gonzalo V&aacute;zquez que en la sesi&oacute;n celebrada el 20 de abril y a la que asistieron 226 miembros, se tom&oacute; el acuerdo de pedir un cambio en el CPAA, pues &eacute;ste representaba de &quot;manera arbitraria&quot; el ejido ya que no ten&iacute;a el apoyo de la mayor&iacute;a de los ejidatarios, quienes, seg&uacute;n dec&iacute;a, estaban adscritos a su organizaci&oacute;n. Merl&iacute;n indicaba que hab&iacute;an presentado varias denuncias contra el CPAA, debido a que vejaba a los ejidatarios que no estaban de acuerdo con su pol&iacute;tica &quot;caprichosa&quot;. Merl&iacute;n se cuid&oacute; de mencionar que el 23 de abril de 1933 se hab&iacute;a entrevistado con el jefe del sector militar de los Tuxtlas, a quien le manifest&oacute; que la Liga requer&iacute;a 200 hect&aacute;reas. Con la confianza de tener su apoyo, Merl&iacute;n se dirigi&oacute; al agente municipal Agust&iacute;n Morales para ordenarle que se&ntilde;alara las tierras que se le dar&iacute;an a su organizaci&oacute;n. Lo anterior evidenciaba que Merl&iacute;n jugaba una doble partida: por un lado mostraba humildad frente al gobernador, pero por el otro exhib&iacute;a prepotencia frente a la autoridad municipal amparado con el supuesto apoyo de los militares establecidos en la regi&oacute;n. <a href="#_ftn43" name="_ftnref43"><sup>43</sup></a></p>      <p align="justify">El agente municipal cedi&oacute; ante la presi&oacute;n de Merl&iacute;n, pero el Comit&eacute; no se amedrent&oacute; y procedi&oacute; a quitarles las tierras, acci&oacute;n que provoc&oacute; que Pretel&iacute;n notificara al gobernador que el CPAA les arrebat&oacute; los terrenos que preparaban para sembrar, acto que resultaba &quot;a todas luces injusto&quot; pues el Comit&eacute; no otorgaba tierras a los &quot;verdaderos campesinos&quot; y si se las daba a los que no ten&iacute;an derecho, tal como se pod&iacute;a observar en una lista que anex&oacute; a su carta. Es importante mencionar que en la relaci&oacute;n aparec&iacute;an los nombres de los primeros peticionarios de tierras, los de miembros de anteriores Comit&eacute;s y del que se encontraba en funciones, es decir, la intenci&oacute;n de la Liga, en caso de que el gobernador aceptara su propuesta, era tomar venganza de aquellos que se hab&iacute;an mostrado contrarios a sus pretensiones y sobre todo, quitarles la categor&iacute;a de ejidatarios. Pretel&iacute;n le recordaba al mandatario que hab&iacute;an hecho gestiones para que se cambiara el CPAA y solicitaban que Segundo Maldonado fuera el encargado de hacerlo. El 15 de junio de 1933 se le inform&oacute; al CPAA que no pod&iacute;an privar de sus derechos ejidales a los quejosos, a&uacute;n cuando existieran causas justificadas para hacerlo, motivo por el que le ordenaba que devolviera las parcelas que hab&iacute;an tomado. Para terminar con los problemas, en septiembre de 1933 se env&iacute;o al ingeniero Rafael Arredondo para que pusiera en posesi&oacute;n definitiva a los ejidatarios de Comoapan, pero la carencia del censo impidi&oacute; que pudiera realizar el acto pese a que lo solicit&oacute; en dos ocasiones. <a href="#_ftn44" name="_ftnref44"><sup>44</sup></a> El 4 de octubre de 1933, Uribe inform&oacute; a la CLA que no hab&iacute;a podido hacer el estudio de la localizaci&oacute;n del nuevo ejido, debido a que los vecinos y el CPE de El Huidero le pidieron que no lo realizara hasta que no se tuviera el proyecto definitivo de Comoapan. El ingeniero les indic&oacute; que no era posible resolver la situaci&oacute;n mientras se siguiera con la intenci&oacute;n de formar un ejido en tierras del otro.</p>      <p align="justify">El escenario se torno m&aacute;s complicado debido a que los de El Huidero solicitaron unas tierras denominadas Tenexapa, mismas que hab&iacute;an sido otorgadas en dotaci&oacute;n provisional a los del poblado de Cebadilla.<a href="#_ftn45" name="_ftnref45"><sup>45</sup></a> Uribe indicaba que las cuestiones pol&iacute;ticas hab&iacute;an ocasionado que en El Huidero se formaran dos grupos: uno que apoyaba al CPE encabezado por Alejandro Pucheta y otro que buscaba obtener el control del organismo y que era liderado por Pedro Pucheta, hermano del anterior. Los dos grupos se enfrentaron y gracias a la oportuna intervenci&oacute;n de Uribe se evit&oacute; un zafarrancho. &Eacute;ste les indic&oacute; que en materia agraria no importaban las cuestiones pol&iacute;ticas y que se deb&iacute;an respetar mutuamente. Sin embargo, cada grupo mand&oacute; representantes a San Andr&eacute;s Tuxtla para tratar de obtener el apoyo de las autoridades municipales. Cuando Uribe busc&oacute; que se realizaran elecciones para renovar el CPE, el grupo de Alejandro lo acus&oacute; de apoyar al de Pedro. El ingeniero inform&oacute; que para evitar mayores confrontaciones, hab&iacute;a retrasado su salida del poblado y solicit&oacute; que no se hicieran elecciones mientras no se unificara a los grupos, lo cual, desde su perspectiva, se lograr&iacute;a cuando se hiciera el estudio ejidal, aunque admit&iacute;a que los grupos le daban mayor importancia a la cuesti&oacute;n pol&iacute;tica que a la agraria. Para evitar que las confrontaciones entre Comoapan y El Huidero se agudizaran, la CLA determin&oacute; que los vecinos de la segunda poblaci&oacute;n pagaran las contribuciones que les correspond&iacute;an. En caso de que no lo hicieran, se les solicitar&iacute;a que desocuparan las tierras que quedar&iacute;an bajo control del Comit&eacute; ejidal de la primera poblaci&oacute;n. La orden de la CLA fue tergiversada por las autoridades de Comoapan, pues el presidente del Comit&eacute; y el jefe de la zona militar ordenaron a los de El Huidero que desocuparan las tierras, pero &eacute;stos acusaron a Gustavo Palacios de &quot;crear dificultades&quot; ante la CLA<a href="#_ftn46" name="_ftnref46"><sup>46</sup></a>.</p>      <p align="justify">En febrero de 1935 se volvi&oacute; a tratar el asunto de los l&iacute;mites entre Comoapan y El Huidero. El presidente del comisariado ejidal Gustavo Palacios comunic&oacute; al gobernador que el ingeniero Boucher examinaba el lugar en el que se establecer&iacute;a el fundo legal de El Huidero, situaci&oacute;n en la que no estaban de acuerdo pues la rancher&iacute;a se ubicaba en terrenos de su ejido y aunque los trataban con &quot;esp&iacute;ritu magn&aacute;nimo&quot;, ellos no pagaban nada por las 40 hect&aacute;reas que ocupaban para cultivar y no ped&iacute;an permiso para cortar la madera y el zacate. Durante un a&ntilde;o y medio, las autoridades agrarias guardaron silencio respecto a la situaci&oacute;n de Comoapan, silencio que ser&iacute;a roto por un grupo de vecinos que el 23 de diciembre de 1936 pidi&oacute; al gobernador Miguel Alem&aacute;n que no s&oacute;lo se les diera la dotaci&oacute;n definitiva de su ejido sino que se acrecentaran con las del predio Chilapam de Luis Villa. Ante tal requerimiento, la Comisi&oacute;n Agraria Mixta (CAM) respondi&oacute; que no se pod&iacute;a abrir un nuevo proceso, pero pod&iacute;an esperar la dotaci&oacute;n definitiva para promover la ampliaci&oacute;n. La respuesta no agrad&oacute; al comisariado que pidi&oacute; a la LCA que los apoyara en su petici&oacute;n.<a href="#_ftn47" name="_ftnref47"><sup>47</sup></a> Los ejidatarios pidieron en varias ocasiones que se les enviara un ingeniero para realizar la dotaci&oacute;n definitiva, motivo por el que el Delegado del Departamento Agrario les pidi&oacute; que le mandaran un acta firmada por todos los vecinos. Sin embargo, el 6 de mayo de 1937 el presidente del comisariado Rom&aacute;n Minquiz le aclar&oacute; al delegado que no solicitaron cambio en la localizaci&oacute;n del ejido, tal como ese funcionario lo hab&iacute;a planteado al jefe del departamento agrario, sino que ped&iacute;an que se les diera la posesi&oacute;n definitiva y se se&ntilde;alaran los l&iacute;mites del ejido. Finalmente, el 6 de febrero de 1938 se les dar&iacute;a la posesi&oacute;n definitiva de las 1 124-32-00 hect&aacute;reas. La resoluci&oacute;n no agrad&oacute; a los vecinos de El Huidero que denunciaron que se les trataba de despojar de unas tierras que ocupaban desde a&ntilde;os atr&aacute;s, adem&aacute;s de que se les hab&iacute;a quitado un aguaje del que se surt&iacute;an.</p>      <p align="justify">Ante esta situaci&oacute;n, lo &uacute;nico que solicitaban era que se les respetara el aguaje y que se tomara en cuenta que los ejidatarios de Comoapan ten&iacute;an propiedades que ni siquiera cultivaban, debido a que algunos ejidatarios hab&iacute;an migrado<a href="#_ftn48" name="_ftnref48"><sup>48</sup></a>. La posesi&oacute;n definitiva no signific&oacute; la conclusi&oacute;n de los problemas de los ejidatarios de Comoapan, pues el Departamento Agrario les inform&oacute; el 3 de junio de 1939 que se hab&iacute;a tomado la determinaci&oacute;n de que se le respetar&iacute;a a la testamentaria de Octaviano G. Carri&oacute;n, representada por Carlos M. Carri&oacute;n, una peque&ntilde;a propiedad que estar&iacute;a formada por 70 hect&aacute;reas del predio San Gumersindo y 130 de los predios Zanja Honda y Zapagoya. A cambio de estos terrenos, la testamentaria daba en compensaci&oacute;n otros que no estuvieran incluidos en la resoluci&oacute;n presidencial. El Departamento Agrario comision&oacute; al ingeniero El&iacute;as Lizardi para que hiciera el cambio y si los ejidatarios se negaban a abandonar los terrenos, deb&iacute;a recurrir al auxilio de las fuerzas federales. Como era de esperarse, el Comisariado no aprob&oacute; la disposici&oacute;n y manifest&oacute; al Departamento Agrario que estaban dispuestos a defender la tierra con sus vidas para evitar un &quot;incalificable atropello&quot;<a href="#_ftn49" name="_ftnref49"><sup>49</sup></a>. La reacci&oacute;n del Comisariado era explicable por el hecho de que en las tierras de San Gumersindo exist&iacute;an sembrad&iacute;os de pl&aacute;tano, fruta que desde 1928 se hab&iacute;a introducido a la regi&oacute;n con resultados favorables. De hecho, los Carri&oacute;n ten&iacute;an plant&iacute;os de pl&aacute;tano en sus tierras de Caler&iacute;a, una congregaci&oacute;n vecina de Comoapan. Es de advertir que tanto los ejidatarios como los propietarios desplazaron el cultivo del tabaco por el del pl&aacute;tano, situaci&oacute;n que se explicaba por el hecho de que la siembra de la hoja hab&iacute;a sufrido un notable declive derivado de la situaci&oacute;n internacional, lo cual gener&oacute; una crisis en la regi&oacute;n de los Tuxtlas que comenz&oacute; en 1915 y se agudiz&oacute; en el transcurso de la d&eacute;cada de 1920.</p>      <p align="justify">En virtud de que el pl&aacute;tano hab&iacute;a logrado convertirse en uno de los principales cultivos de Chiapas y con un mercado internacional en crecimiento, los tabacaleros y los campesinos tuxtlecos buscaron probar suerte con este producto, mismo que les gener&oacute; buenos dividendos pues se dec&iacute;a que los Carri&oacute;n, por ejemplo, lograban embarcar m&aacute;s de 20 carros de ferrocarril por cosecha. Como consecuencia de la desobediencia del Comisariado, el Departamento Agrario reiter&oacute; que las &oacute;rdenes dadas a Lizardi proced&iacute;an de la presidencia de la rep&uacute;blica y que los terrenos de San Gumersindo no le pertenec&iacute;an, pues &eacute;stos se incluyeron en la dotaci&oacute;n por causa de un error. El delegado ped&iacute;a que se cumplieran las &oacute;rdenes y que recordaran que en abril se les pidi&oacute; que se abstuvieran de sembrar en las tierras de San Gumersindo, as&iacute; como de destruir las galeras que exist&iacute;an en el ejido. Los campesinos hicieron caso omiso de las advertencias del Delegado, pues en dos ocasiones, el 4 de mayo de 1940 y el 4 de octubre de 1941, se denunci&oacute; que desmantelaban las galeras. En la &uacute;ltima denuncia, Cayetano Ortiz, Francisco Merl&iacute;n y Sim&oacute;n Alegr&iacute;a informaban que los infractores eran P&aacute;nfilo Mil, Celso Anota, Juan Osorio, Francisco Negrete, Mario Cadena y Rom&aacute;n Minquiz, quienes encabezaban el Comit&eacute; y estaban afiliados a la CTM. Ortiz manifestaba que ellos se opon&iacute;an a que se llevara a cabo la resoluci&oacute;n presidencial, debido a que contaban con el apoyo del delegado de Promoci&oacute;n Ejidal, quien recib&iacute;a del Comisariado 400 pesos mensuales que eran aportados por los campesinos que no ten&iacute;an derecho a tierra, &quot;pr&aacute;ctica corrupta&quot; en la que tambi&eacute;n incurri&oacute; el anterior delegado<a href="#_ftn50" name="_ftnref50"><sup>50</sup></a>. Ellos ped&iacute;an que se hiciera el parcelamiento, pues de esa forma se podr&iacute;an librar de unos &quot;vividores&quot; que los amenazan con quitarles las tierras que el gobierno otorg&oacute;.</p>      <p align="justify">Como se puede apreciar, los denunciantes y los denunciados eran los mismos que se hab&iacute;an enfrentado en el pasado. Con motivo del desmantelamiento de las galeras, Manuel Figueroa demand&oacute; a Rom&aacute;n Minquiz y Dimas Dom&iacute;nguez pero &eacute;stos alegaron que no le reconoc&iacute;an ninguna propiedad al denunciante, pues las galeras se consideraban parte del ejido y Figueroa nunca present&oacute; documentos que ampararan su propiedad. En diciembre de 1942 se devolvieron las tierras a los Carri&oacute;n, lo que gener&oacute; airadas protestas de Teodoro V&aacute;zquez, que era representante de las organizaciones campesinas de la LCA, del diputado Jos&eacute; Fern&aacute;ndez, que era secretario general de la LCA, y de Alberto S&aacute;nchez que se desempe&ntilde;aba como jefe del departamento de gobierno, pero el delegado del Departamento Agrario C&aacute;stulo Villase&ntilde;or indic&oacute; que no se pod&iacute;a dar cauce a las solicitudes, debido a que los ejidatarios hicieron caso omiso de sus recomendaciones y persistieron en su &quot;imprudente actitud&quot;. As&iacute;, desde la perspectiva del delegado, los campesinos s&oacute;lo cosechaban lo que hab&iacute;an sembrado<a href="#_ftn51" name="_ftnref51"><sup>51</sup></a>.</p>  <font size="3">		     ]]></body>
<body><![CDATA[<br>    <p><b><left>A manera de conclusi&oacute;n</left></b></p></font>      <p align="justify">En su <i>Historia de San Andr&eacute;s Tuxtla</i>, Le&oacute;n Medel mencionaba que en Comoapan se hab&iacute;an presentado &quot;cruentas pugnas&quot; entre los campesinos que solicitaban tierras y los que defend&iacute;an las de los terratenientes.<a href="#_ftn52" name="_ftnref52"><sup>52</sup></a> Este autor no s&oacute;lo se abstuvo de mencionar cu&aacute;l hab&iacute;a sido el resultado de la pugna, as&iacute; como tampoco refiri&oacute; que los terratenientes, en este caso los Carri&oacute;n, hab&iacute;an recurrido a una estratagema para defender sus propiedades: la organizaci&oacute;n de una Liga de Campesinos y Ejidatarios que estaba conformada por sus propios trabajadores y que era dirigida por Eutiquio Pretel&iacute;n, un hombre que hab&iacute;a fungido como su representante ante las autoridades agrarias. La t&aacute;ctica de los Carri&oacute;n tuvo cierto &eacute;xito, pues la Liga logr&oacute; quitarle, durante unos meses, el control de las tierras a los ejidatarios y entregarla a los propietarios para que &eacute;stos la aprovecharan en el cultivo del tabaco. Para fortalecer su posici&oacute;n, la Liga estableci&oacute; nexos con la presidencia municipal de San Andr&eacute;s y con la jefatura de las fuerzas militares de la regi&oacute;n. Gracias al apoyo que les brindaban estas autoridades, la Liga logr&oacute; apropiarse de una parte del ejido y se dedic&oacute; a presionar a los ejidatarios para que cedieran sus tierras. Los Carri&oacute;n lograron jugar bien sus cartas, pues aunque fueron afectados en la dotaci&oacute;n lograron recuperar algunas de las tierras m&aacute;s productivas, hecho que se comprobaba por las quejas que se remitieron al Departamento Agrario por parte de diversas organizaciones campesinas. Todo parece indicar, a reserva de hacer m&aacute;s estudios particulares para la regi&oacute;n, que la Liga fue una organizaci&oacute;n &uacute;nica en su tipo en la regi&oacute;n de Los Tuxtlas, pues en poblaciones como San Andr&eacute;s Tuxtla, Santiago Tuxtla y Catemaco, o en sus respectivas congregaciones, no se registran corporaciones que contaran con el apoyo de los grandes propietarios. La liga perder&iacute;a fuerza despu&eacute;s de que se le devolvieron los predios a los Carri&oacute;n, pero su existencia revelaba la importancia que ten&iacute;a la tierra para sus due&ntilde;os.</p>      <p align="justify">No se debe considerar que la alianza entre los campesinos y los propietarios fue un hecho excepcional, pues en otras regiones del Estado tambi&eacute;n se produjeron estas vinculaciones, tal fue el caso de Monte Blanco, poblaci&oacute;n del centro de Veracruz, en la que se formaron dos comit&eacute;s agrarios y cada uno de ellos busc&oacute; formar alianzas con las familias m&aacute;s poderosas del lugar.<a href="#_ftn53" name="_ftnref53"><sup>53</sup></a> Los casos de Comoapan y Monte Blanco evidencian que no existi&oacute; homogeneidad en la demanda de los campesinos, sino que, m&aacute;s bien, es necesario entender que el impacto de la reforma agraria mostrar&iacute;a variaciones de acuerdo a la naturaleza de los territorios existentes y de las fuerzas que interactuaban en su interior<a href="#_ftn54" name="_ftnref54"><sup>54</sup></a>. El caso de Comoapan permite ilustrar la conflictiva situaci&oacute;n que se viv&iacute;a en el coraz&oacute;n de las comunidades y la diversidad de intereses que se pon&iacute;an en juego por lograr el dominio de la tierra, raz&oacute;n por la que no debe extra&ntilde;ar que en la lucha por el control del CPE se hubiera producido un enfrentamiento entre hermanos, situaci&oacute;n que no se puede considerar excepcional sino que, como lo ha mostrado Baintenmann, el proyecto de reforma agraria contribuir&iacute;a a fragmentar, en muchas ocasiones de manera violenta, a los pueblos y familias. As&iacute;, los enfrentamientos entre familias denotaban los conflictos de intereses que emanaban de las estructuras agrarias locales, mismas que se consideraban, en s&iacute; mismas, formas de gobierno que funcionaban de manera paralela a las estructuras municipales<a href="#_ftn55" name="_ftnref55"><sup>55</sup></a>. Los conflictos sociales latentes por el control de las tierras no se resolvieron con las concesiones, sino que los actores sociales se diversificaron de manera que construyeron nuevas formas de organizaci&oacute;n y participaci&oacute;n en la toma de decisiones en sus comunidades. Estudios de caso, como el de Comoapan, permiten evidenciar la manera en la que las poblaciones reaccionaron ante la reforma agraria y las consecuencias derivadas de ello. Aunque cierto tipo de historiograf&iacute;a tend&iacute;a a homogeneizar los procesos de reparto de tierras, con la intenci&oacute;n de mostrarlo como uno de los grandes logros del proceso revolucionario, lo cierto es que las nuevas investigaciones han mostrado que las din&aacute;micas locales variaron de acuerdo a las condiciones sociales, culturales, pol&iacute;ticas y econ&oacute;micas que imperaban en cada una de las poblaciones, lo cual gener&oacute; que el proceso de reparto agrario no siempre unificara a los beneficiados en un proyecto com&uacute;n<a href="#_ftn56" name="_ftnref56"><sup>56</sup></a>.</p>  <hr>      <p align="justify"><a href="#_ftnref1" name="_ftn1"><sup>1</sup></a> KRAUSE, Carlos, <i>Memoria sobre el cultivo del tabaco</i>, M&eacute;xico, Oficina Tipogr&aacute;fica de la Secretaria de Fomento, 1893, pp. 21-22.</p>      <p align="justify"><a href="#_ftnref2" name="_ftn2"><sup>2</sup></a> REY POVEDA, Alberto del, QUESNEL, Andr&eacute;, &quot;Las implicaciones intrafamiliares, intergeneracionales y migratorias de la pol&iacute;tica agraria en M&eacute;xico. El caso del sur del estado de Veracruz, M&eacute;xico&quot;, en <i>Ul&uacute;a. Revista de Historia, Sociedad y Cultura</i>, a&ntilde;o 5, n&uacute;mero 9, M&eacute;xico, Universidad Veracruzana, enero-junio de 2007, pp. 59, 61. Existen dos modalidades en el reparto agrario: la de <i>Propiedad social</i> en la que el beneficiario es la comunidad y la de <i>Colonias</i> en las que los beneficiarios eran sujetos individuales.</p>      <p align="justify"><a href="#_ftnref3" name="_ftn3"><sup>3</sup></a> Archivo General del Estado de Veracruz, Fondo Comisi&oacute;n Agraria Mixta (en adelante AGEV, CAM), Poblaci&oacute;n Comoapan, caja 240, exp. 629; Archivo General Agrario, Fondo Comisi&oacute;n Agraria (en adelante AGA, CA), Poblaci&oacute;n Comoapan, exp. 5410, legajo 1, ff. 32, 124-144. En el dictamen expedido por la Comisi&oacute;n Local Agraria existe un error en la fecha de fundaci&oacute;n del poblado, pues se afirmaba que hab&iacute;a sido en 1878.</p>      <p align="justify"><a href="#_ftnref4" name="_ftn4"><sup>4</sup></a> MEDEL, Le&oacute;n, <i>Historia de San Andr&eacute;s (1525-1912)</i>, tomo I, M&eacute;xico, Gobierno del Estado de Veracruz, 1993, pp. 234-235, 261; L&Eacute;ONARD, Eric, &quot;Avatares y descarrilamiento del proyecto agrario liberal. Disoluci&oacute;n de la propiedad comunal y modernizaci&oacute;n agr&iacute;cola en Los Tuxtlas, 1880-1910&quot;, en <i>Ul&uacute;a. Revista de Historia, Sociedad y Cultura</i>, a&ntilde;o 5, n&uacute;mero 9, M&eacute;xico, Universidad Veracruzana, enero-junio de 2007, pp. 28-29; JIM&Eacute;NEZ MARCE, Rogelio, &quot;<i>Conflictos agrarios en Santiago Tuxtla, Veracruz, 1920- 1942</i>&quot;, manuscrito in&eacute;dito, pp. 2-3.</p>      <p align="justify"><a href="#_ftnref5" name="_ftn5"><sup>5</sup></a> FALC&Oacute;N, Romana, &quot;Subterfugios y deferencias. Ind&iacute;genas, pueblos y campesinos ante el Segundo Imperio&quot;, en ESCOBAR, Antonio, FALC&Oacute;N, Romana y BUVE, Raymond (comps.), <i>Pueblos, comunidades y municipios frente a los proyectos modernizadores en Am&eacute;rica Latina, siglo XIX</i>, M&eacute;xico, El Colegio de San Luis, CEDLA, 2002, pp. 125, 128.</p>      <p align="justify"><a href="#_ftnref6" name="_ftn6"><sup>6</sup></a> Las congregaciones eran formas de gobierno a nivel local que depend&iacute;an de los municipios, mismos que designaban a los agentes municipales que se encargar&iacute;an de su administraci&oacute;n.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><a href="#_ftnref7" name="_ftn7"><sup>7</sup></a> MEDEL, Le&oacute;n, <i>Historia de San Andr&eacute;s (1913-1950)</i>, tomo II, M&eacute;xico, Gobierno del Estado de Veracruz, 1993, p. 8.</p>      <p align="justify"><a href="#_ftnref8" name="_ftn8"><sup>8</sup></a> KOUR&Iacute;, Emilio, &quot;Econom&iacute;a y comunidad en Papantla: reflexiones sobre la cuesti&oacute;n de la tierra en el siglo XIX&quot;, en ESCOBAR, Antonio y ROJAS, Teresa (coord.), <i>Estructuras y formas agrarias en M&eacute;xico. Del pasado al presente</i>, M&eacute;xico, CIESAS, Secretaria de la Reforma Agraria, CONACYT, Universidad de Quintana Roo, 2001, pp. 202-203; CANT&Uacute;N, Mauricio y PAT, Juan Manuel, &quot;La reforma agraria en Campeche, &iquest;permanencia de una cultura ind&iacute;gena?&quot;, en <i>Secuencia</i> n&uacute;mero 82, M&eacute;xico, Instituto Mora, enero-abril de 2012, p. 103. Cant&uacute;n menciona que el proceso hist&oacute;rico de la reforma agraria constituye una oportunidad para rescatar la historia no escrita de las comunidades agrarias del pa&iacute;s.</p>      <p align="justify"><a href="#_ftnref9" name="_ftn9"><sup>9</sup></a> JIM&Eacute;NEZ MARCE, Rogelio, &quot;El proceso de reparto de la propiedad comunal en dos poblaciones del Cant&oacute;n de los Tuxtlas, Veracruz durante la d&eacute;cada de 1880&quot; en <i>Memoria y Sociedad</i>, volumen 14, n&uacute;mero 29, Bogota, Universidad Javieriana, julio-diciembre de 2010, 112-121; JIM&Eacute;NEZ MARCE, Rogelio, &quot;Los conflictos por la tierra en San Andr&eacute;s Tuxtla, 1914-1926&quot; en <i>Tiempo y regi&oacute;n. Estudios hist&oacute;ricos y sociales. Independencia y Revoluci&oacute;n</i>, M&eacute;xico, Universidad Aut&oacute;noma de Quer&eacute;taro, INAH, 2009, pp. 305-316; ENR&Iacute;QUEZ, Juan, &quot;Memoria que comprende el per&iacute;odo administrativo, de 1 de julio de 1886 a 30 de junio de 1888, presentada a la H. Legislatura del Estado de Veracruz-Llave, por el gobernador constitucional del mismo, C&#8230;, el 17 de septiembre del &uacute;ltimo de los a&ntilde;os citados&quot;, en BL&Aacute;ZQUEZ, Carmen, <i>Estado de Veracruz. Informes de sus gobernadores. (1826-1986)</i>, tomo V, Jalapa, Gobierno del Estado de Veracruz, 1986, p. 2770. Sobre la divisi&oacute;n de terrenos comunales en otras poblaciones del Sotavento se pueden consultar VEL&Aacute;ZQUEZ, Emilia, &quot;Las comunidades ind&iacute;genas del Istmo veracruzano frente al proyecto liberal de finales del siglo XIX&quot;, en VEL&Aacute;ZQUEZ, Emilia, L&Eacute;ONARD, Eric, HOFFMAN, Odile y PR&Eacute;VOT-SCHAPIRA, M. F., (coords.), <i>El Istmo mexicano: una regi&oacute;n inasequible. Estado, poderes locales y din&aacute;micas espaciales (siglos XVI-XXI)</i>, M&eacute;xico, CIESAS, IRD, 2009, pp. 302, 304, 308-312, 331, 342; VELASCO, Jos&eacute;, <i>Tierra y conflicto social en los pueblos del Papaloapan veracruzano (1521-1917)</i>, M&eacute;xico, Universidad Veracruzana, 2003, pp. 289, 325-328, 340; SKERRIT, David, <i>Una historia agraria en el centro de Veracruz</i>, M&eacute;xico, Universidad Veracruzana, 1989, p. 68; CHENAUT, Victoria, &quot;Fin de siglo en la costa totonaca: rebeliones indias y violencia regional, 1891-1896&quot;, en CHENAUT, Victoria, (coord.), <i>Procesos rurales e historia regional</i>, M&eacute;xico, CIESAS, 1996, p. 81; ESCOBAR, Antonio, &quot;Los pueblos indios huastecos frente a las tendencias modernizadoras decimon&oacute;nicas&quot;, en ESCOBAR, Antonio (comp.), <i>Pueblos, comunidades y municipios frente a los proyectos modernizadores en Am&eacute;rica Latina, siglo XIX</i>, M&eacute;xico, El Colegio de San Luis, 2002, pp. 178-179, 184.</p>      <p align="justify"><a href="#_ftnref10" name="_ftn10"><sup>10</sup></a> AGEV, CAM, Poblaci&oacute;n Chuniapan, caja 116, exp. 185a, ff. 78-79; L&Eacute;ONARD, Eric, &quot;Avatares y descarrilamiento&quot;, p. 29.</p>      <p align="justify"><a href="#_ftnref11" name="_ftn11"><sup>11</sup></a> AGEV, CAM, Poblaci&oacute;n Comoapan, caja 240, exp. 629. El informe de Cruz evidenciaba que Carri&oacute;n comenz&oacute; a adquirir tierras de manera gradual. Entre 1890 y 1908 se realizaron 52 operaciones de compraventa que se repartieron de la siguiente manera: una en 1890, dos en 1894, cuatro en 1895, cinco en 1896, doce en 1897, siete en 1898, cuatro en 1899, tres en 1900, dos en 1902, tres en 1903, tres en 1904, una en 1905, dos en 1906, dos en 1907 y dos en 1908. Entre los vendedores se encontraban personajes como Mateo R&aacute;bago que le vendi&oacute; tres acciones, Manuel Azamar, los hermanos Isla y Celso Ortiz que tambi&eacute;n le vendi&oacute; tres acciones. Por esta v&iacute;a, Carri&oacute;n adquiri&oacute; 338 hect&aacute;reas.</p>      <p align="justify"><a href="#_ftnref12" name="_ftn12"><sup>12</sup></a> AGA, CA, Poblaci&oacute;n Comoapan, exp. 5410, legajo 1, ff. 116, f. 123; AGEV, CAM, Poblaci&oacute;n Comoapan, caja 240, exp. 629; AGEV, CAM, Poblaci&oacute;n Chuniapan, caja 116, exp. 185a, ff. 59-63, 102; AGEV, CAM, Poblaci&oacute;n Tehuantepec, exp. 162, caja 107, f. 22-29.</p>      <p align="justify"><a href="#_ftnref13" name="_ftn13"><sup>13</sup></a> AGEV, CAM, Poblaci&oacute;n San Andr&eacute;s Tuxtla, caja 25, exp. 25, ff. 291-292. En diversos informes sobre propiedades rurales se mencionaba que Francisco Artigas pose&iacute;a 43 911 hect&aacute;reas.</p>      <p align="justify"><a href="#_ftnref14" name="_ftn14"><sup>14</sup></a> AGEV, CAM, Poblaci&oacute;n San Andr&eacute;s Tuxtla, caja 25, exp. 25, ff. 236-270; AGEV, CAM, Poblaci&oacute;n Chuniapan, caja 116, exp. 185a, ff. 56-57. Ante los requerimientos de las autoridades agrarias para que mostrara los t&iacute;tulos de sus propiedades, Octaviano, con una actitud soberbia, declaraba que no se le pod&iacute;a considerar latifundista, aunque reconoc&iacute;a que sus propiedades se hallaban &quot;diseminadas&quot; en los partidos de Catemaco, Comoapan, Ojochapan, Maxacapan, Tehuantepec, Caler&iacute;a y San Andr&eacute;s Tuxtla. Estas propiedades ten&iacute;an diferentes extensiones, pues iban desde una hect&aacute;rea hasta 25, mismas que hab&iacute;a comprado a lo largo de 25 a&ntilde;os a distintas personas y con diferentes precios, adem&aacute;s de que, en ese momento, hab&iacute;a adquirido otros dos terrenos y ten&iacute;a propuesta de venta de otros cuatro. Dec&iacute;a que como las Juntas a las que compr&oacute; las tierras no hab&iacute;an expedido planos individuales sino colectivos, resultaba complicado localizar los terrenos a los que alud&iacute;an los solicitantes, por lo que era necesario que se hicieran estudios que permitieran verificar las l&iacute;neas divisorias entre las congregaciones. Argumentaba que cuando se conociera los l&iacute;mites y tuviera en sus manos un mapa que mand&oacute; elaborar en la ciudad de M&eacute;xico, buscar&iacute;a dar respuesta a las demandas de las autoridades agrarias.</p>      <p align="justify"><a href="#_ftnref15" name="_ftn15"><sup>15</sup></a> AGA, CA, Poblaci&oacute;n Comoapan, exp. 5410, Legajo 1, ff. 1-2, 4, 6, 11, Legajo 2, f. 1-3; AGEV, CAM, Poblaci&oacute;n Comoapan, caja 240, exp. 629; AGEV, CAM, Poblaci&oacute;n Tilapan, caja 110, exp. 173a, f. 171.</p>      <p align="justify"><a href="#_ftnref16" name="_ftn16"><sup>16</sup></a> AGEV, CAM, Poblaci&oacute;n Comoapan, caja 240, exp. 629.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><a href="#_ftnref17" name="_ftn17"><sup>17</sup></a> <i>Ib&iacute;d</i>.</p>      <p align="justify"><a href="#_ftnref18" name="_ftn18"><sup>18</sup></a> V&eacute;ase AGEV, CAM, Poblaci&oacute;n San Andr&eacute;s Tuxtla, caja 25, exp. 25; AGEV, CAM, Poblaci&oacute;n Santiago Tuxtla, caja 161, exp. 332; AGEV, CAM, Poblaci&oacute;n Catemaco, exp. 152, Legajo 101; AGEV, CAM, Poblaci&oacute;n Texalpan, exp. 328b, Legajo 159; AGEV, CAM, Poblaci&oacute;n Tezaltan, exp. 328, Legajo 159; AGEV, CAM, Poblaci&oacute;n El Huidero, exp. 735, Legajo 261; AGEV, CAM, Poblaci&oacute;n Cebadilla, exp. 772, Legajo 267; AGEV, CAM, Poblaci&oacute;n Mata de Ca&ntilde;a, exp. 739, Legajo 262; AGEV, CAM, Poblaci&oacute;n Sihuapan, caja 485, exp. 1848; AGEV, CAM, Poblaci&oacute;n Axochio, caja 131, exp. 228a; AGEV, CAM, Poblaci&oacute;n El Laurel, exp. 313, Legajo 155; AGEV, CAM, Poblaci&oacute;n Tehuantepec, caja 107, exp. 162; AGEV, CAM, Poblaci&oacute;n Chuniapan, caja 116, exp. 185.</p>      <p align="justify"><a href="#_ftnref19" name="_ftn19"><sup>19</sup></a> AGEV, CAM, Poblaci&oacute;n Comoapan, caja 240, exp. 629; AGA, CA, Poblaci&oacute;n Comoapan, exp. 5410, legajo 1, ff. 12, 14-19.</p>      <p align="justify"><a href="#_ftnref20" name="_ftn20"><sup>20</sup></a> AGA, CA, Poblaci&oacute;n Comoapan, exp. 5410, legajo 1, f. 25-27, 30-69, 71-74; AGEV, CAM, Poblaci&oacute;n Comoapan, caja 240, exp. 629.</p>      <p align="justify"><a href="#_ftnref21" name="_ftn21"><sup>21</sup></a> AGEV, CAM, Poblaci&oacute;n Caravaca, caja 254, exp. 701, s.f. La petici&oacute;n de las tierras fue realizada el 31 de diciembre de 1926 por Jos&eacute; Mar&iacute;a Valiente, &Aacute;ngel T. Valiente, Rafael P&eacute;rez y Juan Figarola que encabezaban a 36 vecinos de Caravaca.</p>      <p align="justify"><a href="#_ftnref22" name="_ftn22"><sup>22</sup></a> AGA, CA, Poblaci&oacute;n Comoapan, exp. 5410, legajo 1, f. 101.</p>      <p align="justify"><a href="#_ftnref23" name="_ftn23"><sup>23</sup></a> AGA, CA, Poblaci&oacute;n Comoapan, exp. 5410, legajo 1, f. 105-107; AGEV, CAM, Poblaci&oacute;n Comoapan, caja 240, exp. 629. La fotograf&iacute;a se pueden consultar en GUTI&Eacute;RREZ RUBALCAVA, Ignacio y ROJAS, Teresa, <i>Im&aacute;genes de la memoria agraria: cat&aacute;logo electr&oacute;nico de fotograf&iacute;as del Archivo General Agrario</i>, Volumen II, M&eacute;xico, Registro Agrario Nacional, CIESAS, 2000. Un an&aacute;lisis de otras fotograf&iacute;as enviadas por los Carri&oacute;n se encuentra en JIM&Eacute;NEZ MARCE, Rogelio, &quot;La fotograf&iacute;a como testimonio. La disputa por la tierra en Comoapan, Veracruz, en la d&eacute;cada de 1920&quot;, en LAZAR&Iacute;N, Federico, (ed.), <i>Memorias del primer Coloquio Latinoamericano de Historia y Estudios Sociales sobre la Ciencia y la Tecnolog&iacute;a</i>, M&eacute;xico, Sociedad Mexicana de Historia de la Ciencia y Tecnolog&iacute;a, 2007.</p>      <p align="justify"><a href="#_ftnref24" name="_ftn24"><sup>24</sup></a> AGA, CA, Poblaci&oacute;n Comoapan, exp. 5410, legajo 1, ff. 100; AGEV, CAM, Poblaci&oacute;n Comoapan, caja 240, exp. 629.</p>      <p align="justify"><a href="#_ftnref25" name="_ftn25"><sup>25</sup></a> AGA, CA, Poblaci&oacute;n Comoapan, exp. 5410, legajo 1, ff. 120-122, 124-149, 150-153, 157-160, 165, 167, 169-172, 176, 181-182; AGEV, CAM, Poblaci&oacute;n Comoapan, caja 240, exp. 629. La resoluci&oacute;n del gobernador Tejeda se public&oacute; en la <i>Gaceta Oficial. &Oacute;rgano del Gobierno Constitucional del Estado de Veracruz-Llave</i>, n&uacute;mero 74 del 20 de junio de 1929, pp. 3-4.</p>      <p align="justify"><a href="#_ftnref26" name="_ftn26"><sup>26</sup></a> SONTAG, Susan, <i>Sobre la fotograf&iacute;a</i>, Barcelona, ELDHASA, 1996, pp. 31-32; FONTCUBERTA, Joan, <i>El beso de Judas. Fotograf&iacute;a y verdad</i>, Barcelona, Editorial Gustavo Gili, 2002, pp. 121, 125-126; BURKE, Peter, <i>Visto y no visto. El uso de la imagen como documento hist&oacute;rico</i>, Barcelona, Cr&iacute;tica, 2001, p.17.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><a href="#_ftnref27" name="_ftn27"><sup>27</sup></a> JIM&Eacute;NEZ MARCE, Rogelio, &quot;El fracaso de la reforma agraria en San Andr&eacute;s Tuxtla&quot; en <i>Contrapunto</i>, volumen 4, n&uacute;mero 12, M&eacute;xico, Gobierno del Estado de Veracruz, septiembre-diciembre de 2009, pp. 39- 40. Tanto los Carri&oacute;n como otros grandes propietarios utilizaron diversas estrategias para obstaculizar la pol&iacute;tica agraria como suspender o incrementar el costo de los arrendamientos de tierras, tanto de manera individual como colectiva, y contratar a jornales de otras regiones.</p>      <p align="justify"><a href="#_ftnref28" name="_ftn28"><sup>28</sup></a> AGA, CA, Poblaci&oacute;n Comoapan, exp. 5410, legajo 1, f. 188; AGEV, CAM, Poblaci&oacute;n Comoapan, caja 240, exp. 629.</p>      <p align="justify"><a href="#_ftnref29" name="_ftn29"><sup>29</sup></a> AGEV, CAM, Poblaci&oacute;n Comoapan, caja 240, exp. 629; AGA, CA, Poblaci&oacute;n Comoapan, exp. 5410, legajo 1, f. 189-192.</p>      <p align="justify"><a href="#_ftnref30" name="_ftn30"><sup>30</sup></a> AGEV, CAM, Poblaci&oacute;n Comoapan, caja 240, exp. 629.</p>      <p align="justify"><a href="#_ftnref31" name="_ftn31"><sup>31</sup></a> <i>Ib&iacute;d</i>.</p>      <p align="justify"><a href="#_ftnref32" name="_ftn32"><sup>32</sup></a> <i>Ib&iacute;d</i>.</p>      <p align="justify"><a href="#_ftnref33" name="_ftn33"><sup>33</sup></a> <i>Ib&iacute;d</i>.</p>      <p align="justify"><a href="#_ftnref34" name="_ftn34"><sup>34</sup></a> <i>Ib&iacute;d</i>.</p>      <p align="justify"><a href="#_ftnref35" name="_ftn35"><sup>35</sup></a> <i>Ib&iacute;d</i>.</p>      <p align="justify"><a href="#_ftnref36" name="_ftn36"><sup>36</sup></a> <i>Ib&iacute;d</i>. La resoluci&oacute;n del expediente de Comoapan se public&oacute; en el <i>Diario Oficial. &Oacute;rgano del Gobierno Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos</i>, n&uacute;mero 46, tomo LXVI, 20 de junio de 1931, pp. 10-12.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><a href="#_ftnref37" name="_ftn37"><sup>37</sup></a> AGEV, CAM, Comoapan, caja 240, exp. 629.</p>      <p align="justify"><a href="#_ftnref38" name="_ftn38"><sup>38</sup></a> <i>Ib&iacute;d</i>.</p>      <p align="justify"><a href="#_ftnref39" name="_ftn39"><sup>39</sup></a> LE&Oacute;NARD, Eric, VEL&Aacute;ZQUEZ, Emilia, &quot;El reparto agrario y el fraccionamiento de los territorios comunitarios en el Sotavento veracruzano: construcci&oacute;n local del Estado e impugnaci&oacute;n del proyecto comunal&quot;, en VEL&Aacute;ZQUEZ, Emilia, L&Eacute;ONARD, Eric, HOFFMAN, Odile y PR&Eacute;VOT-SCHAPIRA, M. F. (coords.), <i>El Istmo mexicano: una regi&oacute;n inasequible. Estado, poderes locales y din&aacute;micas espaciales (siglos XVI-XXI)</i>, M&eacute;xico, CIESAS, IRD, 2009, p. 429. Los problemas de l&iacute;mites fueron comunes en los poblados que se convirtieron en ejidos, tal como se muestra en los casos de Soteapan y Mecayapan, ubicados en la Sierra de Santa Martha.</p>      <p align="justify"><a href="#_ftnref40" name="_ftn40"><sup>40</sup></a> AGEV, CAM, Poblaci&oacute;n El Huidero, exp. 735, Legajo 261, ff. 3, 27-28, 39.</p>      <p align="justify"><a href="#_ftnref41" name="_ftn41"><sup>41</sup></a> AGEV, CAM, Poblaci&oacute;n Comoapan, caja 240, exp. 629.</p>      <p align="justify"><a href="#_ftnref42" name="_ftn42"><sup>42</sup></a> L&Eacute;ONARD, Eric, VEL&Aacute;ZQUEZ, Emilia, &quot;El reparto agrario&quot;, p. 404. L&eacute;onard y Vel&aacute;zquez mencionan que la Liga de Comunidades Agrarias era una organizaci&oacute;n pol&iacute;tica que buscaba controlar los ayuntamientos locales para impulsar, a trav&eacute;s de ellos, el reparto agrario.</p>      <p align="justify"><a href="#_ftnref43" name="_ftn43"><sup>43</sup></a> AGEV, CAM, Poblaci&oacute;n Comoapan, caja 240, exp. 629.</p>      <p align="justify"><a href="#_ftnref44" name="_ftn44"><sup>44</sup></a> <i>Ib&iacute;d</i>.</p>      <p align="justify"><a href="#_ftnref45" name="_ftn45"><sup>45</sup></a> AGEV, CAM, Poblaci&oacute;n Cebadilla, exp. 772, Legajo 267, ff. 50-51.</p>      <p align="justify"><a href="#_ftnref46" name="_ftn46"><sup>46</sup></a> AGEV, CAM, Poblaci&oacute;n El Huidero, exp. 735, Legajo 261, ff. 51-55</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><a href="#_ftnref47" name="_ftn47"><sup>47</sup></a> AGEV, CAM, Poblaci&oacute;n Comoapan, caja 240, exp. 629; AGEV, CAM, Poblaci&oacute;n El Huidero, exp. 735, Legajo 261, f. 57.</p>      <p align="justify"><a href="#_ftnref48" name="_ftn48"><sup>48</sup></a> AGEV, CAM, Poblaci&oacute;n El Huidero, exp. 735, Legajo 261, f. 66-69, 95-97, 102-105, 126-129. El 20 de abril de 1938 se determin&oacute; que El Huidero ser&iacute;a dotado de 362 hect&aacute;reas, 347 se le expropiaron a la testamentaria de O. G. Carri&oacute;n y 15 a Manuel Turrent. El 4 de julio de 1940 se har&iacute;a oficial la resoluci&oacute;n.</p>      <p align="justify"><a href="#_ftnref49" name="_ftn49"><sup>49</sup></a> AGEV, CAM, Poblaci&oacute;n Comoapan, caja 240, exp. 629.</p>      <p align="justify"><a href="#_ftnref50" name="_ftn50"><sup>50</sup></a> <i>Ib&iacute;d</i>.</p>      <p align="justify"><a href="#_ftnref51" name="_ftn51"><sup>51</sup></a> AGEV, CAM, Poblaci&oacute;n Comoapan, caja 240, exp. 629; AGEV, CAM, Poblaci&oacute;n Caravaca, caja 254, exp. 701. Las tierras de San Gumersindo tambi&eacute;n ser&iacute;an objeto de disputa entre las congregaciones de Comoapan y Caravaca, mismo que culminar&iacute;a en 1974 cuando la &uacute;ltima decidi&oacute; respetar la propiedad de la primera.</p>      <p align="justify"><a href="#_ftnref52" name="_ftn52"><sup>52</sup></a> MEDEL, Le&oacute;n, <i>Historia de San Andr&eacute;s</i>, t. II, p. 241.</p>      <p align="justify"><a href="#_ftnref53" name="_ftn53"><sup>53</sup></a> BAINTEMANN, Helga, &quot;Reforma agraria y ciudadan&iacute;a en el M&eacute;xico del siglo XX&quot;, en G&Oacute;MEZ CARPINTEIRO, Francisco Javier (ed.), <i>Paisajes mexicanos de la reforma agraria. Homenaje a William Roseberry</i>, M&eacute;xico, El Colegio de Michoac&aacute;n, BUAP, p. 77.</p>      <p align="justify"><a href="#_ftnref54" name="_ftn54"><sup>54</sup></a> Entre los textos que postulan que en Veracruz existi&oacute; un agrarismo radical exento de grandes contradicciones se encuentran los de FALC&Oacute;N, Romana, <i>El agrarismo en Veracruz. La etapa radical (1928-1935)</i>, M&eacute;xico, El Colegio de M&eacute;xico, 1977; FOWLER Salamini, Heather, <i>Agrarian radicalism in Veracruz, 1920-1938</i>, Nebraska, University of Nebraska Press, 1971; DOM&Iacute;NGUEZ, Olivia, <i>Pol&iacute;tica y movimientos sociales en el tejedismo</i>. M&eacute;xico: Universidad Veracruzana, Centro de Investigaciones Hist&oacute;ricas, 1986. Una revisi&oacute;n cr&iacute;tica del agrarismo veracruzano se encuentra en MICHEL, Aur&eacute;lia, &quot;Los territorios de la reforma agraria: construcci&oacute;n y reconstrucci&oacute;n de una ciudadan&iacute;a rural en las comunidades del istmo oaxaque&ntilde;o, 1934- 1984&quot;, en VEL&Aacute;ZQUEZ, Emilia, L&Eacute;ONARD, Eric, HOFFMAN, Odile y PR&Eacute;VOT-SCHAPIRA, M. F. (coords.), <i>El Istmo mexicano: una regi&oacute;n inasequible. Estado, poderes locales y din&aacute;micas espaciales (siglos XVI-XXI)</i>, M&eacute;xico, CIESAS, IRD, 2009, p. 458, L&Eacute;ONARD, Eric, VEL&Aacute;ZQUEZ, Emilia, &quot;El reparto agrario&quot;, p. 424; SKERRIT, David, &quot;Un estudio de caso en el agrarismo de Veracruz. Puente Nacional&quot;, en DOM&Iacute;NGUEZ, Olivia (coord.), <i>Agraristas y agrarismo. La Liga de Comunidades Agrarias del Estado de Veracruz</i>, M&eacute;xico, Consejo T&eacute;cnico Consultivo de la Liga de Comunidades Agrarias y Sociedades Campesinas del Estado de Veracruz, Gobierno del Estado de Veracruz, 1996, pp. 211-230; BAINTEMANN, Helga, &quot;Reforma agraria&quot;, pp. 71-72, 77-78, 91. Un ejemplo de las alianzas que se establec&iacute;an entre campesinos y hacendados se puede observar en N&Uacute;&Ntilde;EZ, Mar&iacute;a Cristina, <i>Ejido, ca&ntilde;a y caf&eacute;. Pol&iacute;tica y cultura campesina en el centro de Veracruz</i>. M&eacute;xico: Universidad Veracruzana, 2005.</p>      <p align="justify"><a href="#_ftnref55" name="_ftn55"><sup>55</sup></a> BAINTEMANN, Helga, &quot;Reforma agraria&quot;, p. 71; L&Eacute;ONARD, Eric, VEL&Aacute;ZQUEZ, Emilia &quot;La producci&oacute;n local de la regulaci&oacute;n agraria: del reparto agrario al Procede. Autonom&iacute;a local y resignificaci&oacute;n del cambio legal en una microrregi&oacute;n ind&iacute;gena del Istmo veracruzano&quot;, en <i>Ul&uacute;a. Revista de Historia, Sociedad y Cultura</i>, a&ntilde;o 5, n&uacute;mero 9, M&eacute;xico, Universidad Veracruzana, enero-junio de 2007, p. 159.</p>      <p align="justify"><a href="#_ftnref56" name="_ftn56"><sup>56</sup></a> V&eacute;ase LE&Oacute;NARD, Eric, VEL&Aacute;ZQUEZ, Emilia, &quot;La producci&oacute;n local&quot;, p. 159; ROSARIO JIM&Eacute;NEZ, Sandra, &quot;Conflictos por el agua durante el reparto agrario. La barranca de Tetzahuapan, Acatzingo, Puebla&quot; y G&Oacute;MEZ, Lidia y GALLEGOS, Refugio, &quot;El reparto agrario en San Andr&eacute;s Cholula, 1915-1933&quot; en TIRADO, Gloria, M&Aacute;RQUEZ, Jes&uacute;s y GARC&Iacute;A, Emma (coords.), <i>Caleidoscopio revolucionario. Miradas y estudios en torno a la Revoluci&oacute;n Mexicana</i>, M&eacute;xico, Instituto Municipal de Arte y Cultura, BUAP, ICSH, 2012, pp. 129, 143-144, 153-154; G&Oacute;MEZ SANTANA, Laura Guillermina, &quot;Ser ind&iacute;gena en la reforma agraria. Jalisco, M&eacute;xico. 1915-1924&quot; en <i>Sociedad Hoy</i>, n&uacute;mero 17, Concepci&oacute;n, Universidad de Concepci&oacute;n, 2009, pp. 111. En Soteapan, poblaci&oacute;n ubicada en la sierra de Santa Martha, Veracruz, se generaron violentos enfrentamientos como consecuencia de la formaci&oacute;n de dos grupos: uno que apoyaba la restituci&oacute;n de tierras comunales y los que buscaban que se hicieran solicitudes separadas para cada uno de los grupos ind&iacute;genas, nahuas y popolucas, que conviv&iacute;an en el mismo territorio. Procesos similares ocurrieron en otras zonas del pa&iacute;s. Por ejemplo, en la villa de Ocotl&aacute;n, Jalisco se produjo una divisi&oacute;n entre los que se autodenominaban ind&iacute;genas y los que no lo eran. Bajo esta &oacute;ptica, s&oacute;lo los &quot;ind&iacute;genas&quot; eran los &uacute;nicos que pod&iacute;an disfrutar de la dotaci&oacute;n de las tierras. En el caso de San Andr&eacute;s Cholula, la divisi&oacute;n fue consecuencia de que una parte de los pobladores estaba de acuerdo con el reparto mientras que los otros lo consideraban un &quot;pecado&quot;; en tanto que en Acatzingo se gener&oacute; una disputa entre los beneficiaros no s&oacute;lo por la posesi&oacute;n de la tierra sino tambi&eacute;n por el uso del agua, elemento indispensable en un clima semi-seco.</p>  <hr>  <font size="3">		     ]]></body>
<body><![CDATA[<br>    <p><b><left>Fuentes</left></b></p></font>      <p align="justify"><b>Fuentes primarias</b></p>      <!-- ref --><p align="justify">Archivo General del Estado de Veracruz, Comisi&oacute;n Agraria Mixta. Expedientes de las poblaciones de Comoapan, Chuniapan, Tehuantepec, San Andr&eacute;s Tuxtla, El Huidero, Tilapan, Caravaca, Catemaco, Texalpan, Tezaltan, Cebadilla, Mata de Ca&ntilde;a, Santiago Tuxtla, Sihuapan, Axochio y El Laurel.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000126&pid=S0122-2066201300020000500001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p align="justify">Archivo General Agrario, Comisi&oacute;n Agraria. Poblaci&oacute;n de Comoapan.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000128&pid=S0122-2066201300020000500002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <p align="justify"><b>Fuentes secundarias</b></p>      <!-- ref --><p align="justify">BURKE, Peter, <i>Visto y no visto. El uso de la imagen como documento hist&oacute;rico</i>, Barcelona, Cr&iacute;tica, 2001, 285 p.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000131&pid=S0122-2066201300020000500003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify">DOM&Iacute;NGUEZ, Olivia, <i>Pol&iacute;tica y movimientos sociales en el tejedismo</i>, M&eacute;xico, Universidad Veracruzana, Centro de Investigaciones Hist&oacute;ricas, 1986, 148 p.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000133&pid=S0122-2066201300020000500004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p align="justify">ENR&Iacute;QUEZ, Juan, &quot;Memoria que comprende el per&iacute;odo administrativo, de 1 de julio de 1886 a 30 de junio de 1888, presentada a la H. Legislatura del Estado de Veracruz- Llave, por el gobernador constitucional del mismo, C&#8230;, el 17 de septiembre del &uacute;ltimo de los a&ntilde;os citados&quot;, en Bl&aacute;zquez, Carmen, <i>Estado de Veracruz. Informes de sus gobernadores. (1826-1986)</i>, tomo V, Jalapa, Gobierno del Estado de Veracruz, 1986, pp. 2713-2845.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000135&pid=S0122-2066201300020000500005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p align="justify">FALC&Oacute;N, Romana, <i>El agrarismo en Veracruz. La etapa radical (1928-1935)</i>, M&eacute;xico, El Colegio de M&eacute;xico, 1977.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000137&pid=S0122-2066201300020000500006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p align="justify">FONTCUBERTA, Joan, <i>El beso de Judas. Fotograf&iacute;a y verdad</i>, Barcelona, Editorial Gustavo Gili, 2002.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000139&pid=S0122-2066201300020000500007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p align="justify">FOWLER SALAMINI, Heather, <i>Agrarian radicalism in Veracruz, 1920-1938</i>, Nebraska, University of Nebraska Press, 1971.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000141&pid=S0122-2066201300020000500008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify">GUTI&Eacute;RREZ RUBALCAVA, Ignacio y ROJAS, Teresa, <i>Im&aacute;genes de la memoria agraria: cat&aacute;logo electr&oacute;nico de fotograf&iacute;as del Archivo General Agrario</i>, Volumen II, M&eacute;xico, Registro Agrario Nacional, CIESAS, 2000.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000143&pid=S0122-2066201300020000500009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p align="justify">JIM&Eacute;NEZ MARCE, Rogelio, &quot;<i>Conflictos agrarios en Santiago Tuxtla, Veracruz, 1920-1942</i>&quot;, manuscrito in&eacute;dito, 30 pp.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000145&pid=S0122-2066201300020000500010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p align="justify">KRAUSE, Carlos, <i>Memoria sobre el cultivo del tabaco</i>, M&eacute;xico, Tipograf&iacute;a de la Secretaria de Fomento, 1893.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000147&pid=S0122-2066201300020000500011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p align="justify">MEDEL, Le&oacute;n, <i>Historia de San Andr&eacute;s Tuxtla (1525-1912)</i>, Tomo I, M&eacute;xico, Gobierno del Estado de Veracruz, 1993.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000149&pid=S0122-2066201300020000500012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p align="justify">------, <i>Historia de San Andr&eacute;s Tuxtla (1912-1950)</i>, Tomo II M&eacute;xico, Gobierno del Estado de Veracruz, 1993.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000151&pid=S0122-2066201300020000500013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify">N&Uacute;&Ntilde;EZ, Mar&iacute;a Cristina, <i>Ejido, ca&ntilde;a y caf&eacute;. Pol&iacute;tica y cultura campesina en el centro de Veracruz</i>, M&eacute;xico, Universidad Veracruzana, 2005.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000153&pid=S0122-2066201300020000500014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p align="justify">SKERRIT, David, <i>Una historia agraria en el centro de Veracruz, 1850-1940</i>, M&eacute;xico, Universidad Veracruzana, Centro de Investigaciones Hist&oacute;ricas, 1989, Colecci&oacute;n Historias Veracruzanas n&uacute;m. 6, 287 p.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000155&pid=S0122-2066201300020000500015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p align="justify">SONTAG, Susan, <i>Sobre la fotograf&iacute;a</i>, Barcelona, ELDHASA, 1996.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000157&pid=S0122-2066201300020000500016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p align="justify">VELASCO Toro, Jos&eacute;, <i>Tierra y conflicto social en los pueblos del Papaloapan veracruzano (1521-1917)</i>, M&eacute;xico, Universidad Veracruzana, 2003, Colecci&oacute;n Biblioteca de la Universidad Veracruzana, 433 p.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000159&pid=S0122-2066201300020000500017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>       <p align="justify">Art&iacute;culos en revistas</p>      <!-- ref --><p align="justify">CANT&Uacute;N, Mauricio y PAT, Juan Manuel, &quot;La reforma agraria en Campeche, &iquest;permanencia de una cultura ind&iacute;gena?&quot;, en <i>Secuencia</i> n&uacute;mero 82, M&eacute;xico, Instituto Mora, enero-abril de 2012, pp. 101-126.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000162&pid=S0122-2066201300020000500018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p align="justify">G&Oacute;MEZ SANTANA, Laura Guillermina, &quot;Ser ind&iacute;gena en la reforma agraria. Jalisco, M&eacute;xico. 1915-1924&quot; en <i>Sociedad Hoy</i>, n&uacute;mero 17, Concepci&oacute;n, Universidad de Concepci&oacute;n, 2009, pp. 103-113.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000164&pid=S0122-2066201300020000500019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p align="justify">JIM&Eacute;NEZ MARCE, Rogelio, &quot;El fracaso de la reforma agraria en San Andr&eacute;s Tuxtla&quot; en <i>Contrapunto</i>, volumen 4, n&uacute;mero 12, M&eacute;xico, Gobierno del Estado de Veracruz, septiembre-diciembre de 2009, pp. 34-43.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000166&pid=S0122-2066201300020000500020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p align="justify">------, &quot;El proceso de reparto de la propiedad comunal en dos poblaciones del Cant&oacute;n de los Tuxtlas, Veracruz durante la d&eacute;cada de 1880&quot; en <i>Memoria y Sociedad</i>, volumen 14, n&uacute;mero 29, Bogota, Universidad Javeriana, julio-diciembre de 2010, pp. 107-124.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000168&pid=S0122-2066201300020000500021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p align="justify">L&Eacute;ONARD, Eric, &quot;Avatares y descarrilamiento del proyecto agrario liberal. Disoluci&oacute;n de la propiedad comunal y modernizaci&oacute;n agr&iacute;cola en los Tuxtlas, 1880- 1910&quot;, en <i>Ul&uacute;a. Revista de Historia, Sociedad y Cultura</i>, a&ntilde;o 5, n&uacute;mero 9, M&eacute;xico, Universidad Veracruzana, enero-junio de 2007, pp. 9-58.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000170&pid=S0122-2066201300020000500022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p align="justify">------, VEL&Aacute;ZQUEZ, Emilia,&quot;La producci&oacute;n local de la regulaci&oacute;n agraria: del reparto agrario al Procede. Autonom&iacute;a local y resignificaci&oacute;n del cambio legal en una microrregi&oacute;n ind&iacute;gena del Istmo veracruzano&quot;, en <i>Ul&uacute;a. Revista de Historia, Sociedad y Cultura</i>, a&ntilde;o 5, n&uacute;mero 9, M&eacute;xico, Universidad Veracruzana, enero-junio de 2007, pp. 155-194&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000172&pid=S0122-2066201300020000500023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify">REY POVEDA, Alberto del, QUESNEL, Andr&eacute;, &quot;Las implicaciones intrafamiliares, intergeneracionales y migratorias de la pol&iacute;tica agraria en M&eacute;xico. El caso del sur del estado de Veracruz, M&eacute;xico&quot;, en <i>Ul&uacute;a. Revista de Historia, Sociedad y Cultura</i>, a&ntilde;o 5, n&uacute;mero 9, M&eacute;xico, Universidad Veracruzana, enero-junio de 2007, pp. 59-86.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000173&pid=S0122-2066201300020000500024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <p align="justify">Cap&iacute;tulos de libro</p>      <!-- ref --><p align="justify">BAINTEMANN, Helga, &quot;Reforma agraria y ciudadan&iacute;a en el M&eacute;xico del siglo XX&quot;, en G&Oacute;MEZ CARPINTEIRO, Francisco Javier (ed.), <i>Paisajes mexicanos de la reforma agraria. Homenaje a William Roseberry</i>, M&eacute;xico, El Colegio de Michoac&aacute;n, BUAP, ICSYH, CONACYT, 2007, Colecci&oacute;n debates, pp. 71-95.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000176&pid=S0122-2066201300020000500025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p align="justify">CHENAUT, Victoria, &quot;Fin de siglo en la costa totonaca: rebeliones ind&iacute;genas y violencia regional, 1891-1896&quot;, en CHENAUT, Victoria (coord.), <i>Procesos rurales e historia regional (Sierra y costa totonacas de Veracruz)</i>, M&eacute;xico, Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropolog&iacute;a Social, 1996, pp. 81-98.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000178&pid=S0122-2066201300020000500026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p align="justify">ESCOBAR, Antonio, &quot;Los pueblos indios huastecos frente a las tendencias modernizadoras decimon&oacute;nicas&quot;, en ESCOBAR, Antonio, FALC&Oacute;N, Romana y BUVE, Raymond (comps.), <i>Pueblos, comunidades y municipios frente a los proyectos modernizadores en Am&eacute;rica Latina, siglo XIX</i>, M&eacute;xico, 2002, El Colegio de San Luis, Centro de Estudios y Documentaci&oacute;n Latinoamericanos, pp. 169-187.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000180&pid=S0122-2066201300020000500027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p align="justify">FALC&Oacute;N, Romana, &quot;Subterfugios y deferencias. Ind&iacute;genas, pueblos y campesinos ante el Segundo Imperio&quot;, en ESCOBAR, Antonio, FALC&Oacute;N, Romana y BUVE, Raymond (comps.), <i>Pueblos, comunidades y municipios frente a los proyectos modernizadores en Am&eacute;rica Latina, siglo XIX</i>, M&eacute;xico, El Colegio de San Luis, Centro de Estudios y Documentaci&oacute;n Latinoamericanos, 2002, pp. 125-143.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000182&pid=S0122-2066201300020000500028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p align="justify">G&Oacute;MEZ, Lidia y GALLEGOS, Refugio, &quot;El reparto agrario en San Andr&eacute;s Cholula, 1915-1933&quot; en TIRADO, Gloria, M&Aacute;RQUEZ, Jes&uacute;s y GARC&Iacute;A, Emma (coords.), <i>Caleidoscopio revolucionario. Miradas y estudios en torno a la Revoluci&oacute;n Mexicana</i>, M&eacute;xico, Instituto Municipal de Arte y Cultura, BUAP, ICSH, 2012, pp. 143-158.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000184&pid=S0122-2066201300020000500029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p align="justify">JIM&Eacute;NEZ MARCE, Rogelio, &quot;La fotograf&iacute;a como testimonio. La disputa por la tierra en Comoapan, Veracruz, en la d&eacute;cada de 1920&quot; en LAZAR&Iacute;N, Federico, (ed.), <i>Memorias del primer Coloquio Latinoamericano de Historia y Estudios Sociales sobre la Ciencia y la Tecnolog&iacute;a</i>, M&eacute;xico, Sociedad Mexicana de Historia de la Ciencia y Tecnolog&iacute;a, 2007.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000186&pid=S0122-2066201300020000500030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p align="justify">------, &quot;Los conflictos por la tierra en San Andr&eacute;s Tuxtla, 1914-1926&quot; en <i>Tiempo y regi&oacute;n. Estudios hist&oacute;ricos y sociales. Independencia y Revoluci&oacute;n</i>, M&eacute;xico, Universidad Aut&oacute;noma de Quer&eacute;taro, INAH, 2009, pp. 295-338.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000188&pid=S0122-2066201300020000500031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p align="justify">L&Eacute;ONARD, Eric, VEL&Aacute;ZQUEZ, Emilia, &quot;El reparto agrario y el fraccionamiento de los territorios comunitarios en el Sotavento veracruzano: construcci&oacute;n local del Estado e impugnaci&oacute;n del proyecto comunal&quot;, en VEL&Aacute;ZQUEZ, Emilia, LE&Oacute;NARD, Eric, HOFFMAN, Odile, y PR&Eacute;VOT-SCHAPIRA, M. F. (coords.), <i>El Istmo mexicano: una regi&oacute;n inasequible. Estado, poderes locales y din&aacute;micas espaciales (siglos XVI-XXI)</i>, M&eacute;xico, CIESAS, IRD, 2009, Colecci&oacute;n Publicaciones de la Casa Chata, pp. 399-453.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000190&pid=S0122-2066201300020000500032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p align="justify">MICHEL, Aur&eacute;lia, &quot;Los territorios de la reforma agraria: construcci&oacute;n y reconstrucci&oacute;n de una ciudadan&iacute;a rural en las comunidades del istmo oaxaque&ntilde;o, 1934-1984&quot;, en VEL&Aacute;ZQUEZ, Emilia, L&Eacute;ONARD, Eric, HOFFMAN, Odile y PR&Eacute;VOT-SCHAPIRA, M. F. (coords.), <i>El Istmo mexicano: una regi&oacute;n inasequible. Estado, poderes locales y din&aacute;micas espaciales (siglos XVI-XXI)</i>, M&eacute;xico, CIESAS, IRD, 2009, Colecci&oacute;n Publicaciones de la Casa Chata, pp. 455-499.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000192&pid=S0122-2066201300020000500033&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p align="justify">ROSARIO JIM&Eacute;NEZ, Sandra, &quot;Conflictos por el agua durante el reparto agrario. La barranca de Tetzahuapan, Acatzingo, Puebla&quot; en TIRADO, Gloria, M&Aacute;RQUEZ, Jes&uacute;s y GARC&Iacute;A, Emma (coords.), <i>Caleidoscopio revolucionario. Miradas y estudios en torno a la Revoluci&oacute;n Mexicana</i>, M&eacute;xico, Instituto Municipal de Arte y Cultura, BUAP, ICSH, 2012, pp. 129-141.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000194&pid=S0122-2066201300020000500034&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p align="justify">SKERRIT, David, &quot;Un estudio de caso en el agrarismo de Veracruz. Puente Nacional&quot;, en DOM&Iacute;NGUEZ, Olivia (coord.), <i>Agraristas y Agrarismo. La Liga de Comunidades Agrarias del Estado de Veracruz</i>, M&eacute;xico, Consejo T&eacute;cnico Consultivo de la Liga de Comunidades Agrarias y Sociedades Campesinas del Estado de Veracruz, Gobierno del Estado de Veracruz, pp. 211-230.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000196&pid=S0122-2066201300020000500035&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p align="justify">VEL&Aacute;ZQUEZ, Emilia, &quot;Las comunidades ind&iacute;genas del Istmo veracruzano frente al proyecto liberal de finales del siglo XIX&quot;, en VEL&Aacute;ZQUEZ, Emilia, L&Eacute;ONARD, Eric, HOFFMAN, Odile y PR&Eacute;VOT-SCHAPIRA, M. F. (coords.), <i>El Istmo mexicano: una regi&oacute;n inasequible. Estado, poderes locales y din&aacute;micas espaciales (siglos XVIXXI)</i>, M&eacute;xico, CIESAS, IRD, 2009, Colecci&oacute;n Publicaciones de la Casa Chata, pp. 291-352.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000198&pid=S0122-2066201300020000500036&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <br>      <p align="center"><b><i>FECHA DE RECEPCI&Oacute;N: 25/07/2013    <br> FECHA DE APROBACI&Oacute;N: 30 /11/2013</i></b></p>  </font>     ]]></body>
<body><![CDATA[ ]]></body><back>
<ref-list>
<ref id="B1">
<nlm-citation citation-type="">
<collab>Archivo General del Estado de Veracruz</collab>
<collab>Comisión Agraria Mixta</collab>
<source><![CDATA[Expedientes de las poblaciones de Comoapan, Chuniapan, Tehuantepec, San Andrés Tuxtla, El Huidero, Tilapan, Caravaca, Catemaco, Texalpan, Tezaltan, Cebadilla, Mata de Caña, Santiago Tuxtla, Sihuapan, Axochio y El Laurel]]></source>
<year></year>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B2">
<nlm-citation citation-type="">
<collab>Archivo General Agrario</collab>
<collab>Comisión Agraria</collab>
<source><![CDATA[Población de Comoapan]]></source>
<year></year>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B3">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[BURKE]]></surname>
<given-names><![CDATA[Peter]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Visto y no visto: El uso de la imagen como documento histórico]]></source>
<year>2001</year>
<page-range>285</page-range><publisher-loc><![CDATA[Barcelona ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Crítica]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B4">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[DOMÍNGUEZ]]></surname>
<given-names><![CDATA[Olivia]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Política y movimientos sociales en el tejedismo]]></source>
<year>1986</year>
<page-range>148</page-range><publisher-loc><![CDATA[México ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Universidad Veracruzana, Centro de Investigaciones Históricas]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B5">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[ENRÍQUEZ]]></surname>
<given-names><![CDATA[Juan]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Memoria que comprende el período administrativo, de 1 de julio de 1886 a 30 de junio de 1888, presentada a la H. Legislatura del Estado de Veracruz- Llave, por el gobernador constitucional del mismo, C&#8230;, el 17 de septiembre del último de los años citados]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Blázquez]]></surname>
<given-names><![CDATA[Carmen]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Estado de Veracruz: Informes de sus gobernadores. (1826-1986), tomo V]]></source>
<year>1986</year>
<page-range>2713-2845</page-range><publisher-loc><![CDATA[Jalapa ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Gobierno del Estado de Veracruz]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B6">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[FALCÓN]]></surname>
<given-names><![CDATA[Romana]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[El agrarismo en Veracruz: La etapa radical (1928-1935)]]></source>
<year>1977</year>
<publisher-name><![CDATA[El Colegio de México]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B7">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[FONTCUBERTA]]></surname>
<given-names><![CDATA[Joan]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[El beso de Judas: Fotografía y verdad]]></source>
<year>2002</year>
<publisher-loc><![CDATA[Barcelona ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Editorial Gustavo Gili]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B8">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[FOWLER SALAMINI]]></surname>
<given-names><![CDATA[Heather]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Agrarian radicalism in Veracruz, 1920-1938]]></source>
<year>1971</year>
<publisher-loc><![CDATA[^eNebraska Nebraska]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[University of Nebraska Press]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B9">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[GUTIÉRREZ RUBALCAVA]]></surname>
<given-names><![CDATA[Ignacio]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[ROJAS]]></surname>
<given-names><![CDATA[Teresa]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Imágenes de la memoria agraria: catálogo electrónico de fotografías del Archivo General Agrario]]></source>
<year>2000</year>
<volume>II</volume>
<publisher-name><![CDATA[Registro Agrario Nacional, CIESAS]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B10">
<nlm-citation citation-type="">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[JIMÉNEZ MARCE]]></surname>
<given-names><![CDATA[Rogelio]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Conflictos agrarios en Santiago Tuxtla, Veracruz, 1920-1942]]></source>
<year></year>
<page-range>30</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B11">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[KRAUSE]]></surname>
<given-names><![CDATA[Carlos]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Memoria sobre el cultivo del tabaco]]></source>
<year>1893</year>
<publisher-name><![CDATA[Tipografía de la Secretaria de Fomento]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B12">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[MEDEL]]></surname>
<given-names><![CDATA[León]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Historia de San Andrés Tuxtla (1525-1912), Tomo I]]></source>
<year>1993</year>
<publisher-name><![CDATA[Gobierno del Estado de Veracruz]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B13">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[MEDEL]]></surname>
<given-names><![CDATA[León]]></given-names>
</name>
</person-group>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Historia de San Andrés Tuxtla (1912-1950), Tomo II]]></source>
<year>1993</year>
<publisher-name><![CDATA[Gobierno del Estado de Veracruz]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B14">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[NÚÑEZ]]></surname>
<given-names><![CDATA[María Cristina]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Ejido, caña y café: Política y cultura campesina en el centro de Veracruz]]></source>
<year>2005</year>
<publisher-name><![CDATA[Universidad Veracruzana]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B15">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[SKERRIT]]></surname>
<given-names><![CDATA[David]]></given-names>
</name>
</person-group>
<collab>Universidad Veracruzana^dCentro de Investigaciones Históricas</collab>
<source><![CDATA[Una historia agraria en el centro de Veracruz, 1850-1940]]></source>
<year>1989</year>
<volume>6</volume>
<page-range>287</page-range><publisher-name><![CDATA[Colección Historias Veracruzanas]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B16">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[SONTAG]]></surname>
<given-names><![CDATA[Susan]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Sobre la fotografía]]></source>
<year>1996</year>
<publisher-loc><![CDATA[Barcelona ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[ELDHASA]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B17">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[VELASCO Toro]]></surname>
<given-names><![CDATA[José]]></given-names>
</name>
</person-group>
<collab>Universidad Veracruzana</collab>
<source><![CDATA[Tierra y conflicto social en los pueblos del Papaloapan veracruzano (1521-1917)]]></source>
<year>2003</year>
<page-range>433</page-range><publisher-name><![CDATA[Colección Biblioteca de la Universidad Veracruzana]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B18">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[CANTÚN]]></surname>
<given-names><![CDATA[Mauricio]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[PAT]]></surname>
<given-names><![CDATA[Juan Manuel]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La reforma agraria en Campeche, ¿permanencia de una cultura indígena?]]></article-title>
<source><![CDATA[Secuencia número 82]]></source>
<year>ener</year>
<month>o-</month>
<day>ab</day>
<page-range>101-126</page-range><publisher-name><![CDATA[Instituto Mora]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B19">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[GÓMEZ SANTANA]]></surname>
<given-names><![CDATA[Laura Guillermina]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Ser indígena en la reforma agraria: Jalisco, México. 1915-1924]]></article-title>
<source><![CDATA[Sociedad Hoy]]></source>
<year>2009</year>
<volume>17</volume>
<page-range>103-113</page-range><publisher-loc><![CDATA[Concepción ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Universidad de Concepción]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B20">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[JIMÉNEZ MARCE]]></surname>
<given-names><![CDATA[Rogelio]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[El fracaso de la reforma agraria en San Andrés Tuxtla]]></article-title>
<source><![CDATA[Contrapunto]]></source>
<year>sept</year>
<month>ie</month>
<day>mb</day>
<volume>4</volume>
<numero>12</numero>
<issue>12</issue>
<page-range>34-43</page-range><publisher-name><![CDATA[Gobierno del Estado de Veracruz]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B21">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[JIMÉNEZ MARCE]]></surname>
<given-names><![CDATA[Rogelio]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[El proceso de reparto de la propiedad comunal en dos poblaciones del Cantón de los Tuxtlas, Veracruz durante la década de 1880]]></article-title>
<source><![CDATA[Memoria y Sociedad]]></source>
<year>juli</year>
<month>o-</month>
<day>di</day>
<volume>14</volume>
<numero>29</numero>
<issue>29</issue>
<page-range>107-124</page-range><publisher-loc><![CDATA[Bogota ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Universidad Javeriana]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B22">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[LÉONARD]]></surname>
<given-names><![CDATA[Eric]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Avatares y descarrilamiento del proyecto agrario liberal: Disolución de la propiedad comunal y modernización agrícola en los Tuxtlas, 1880- 1910]]></article-title>
<source><![CDATA[Ulúa. Revista de Historia, Sociedad y Cultura]]></source>
<year>ener</year>
<month>o-</month>
<day>ju</day>
<volume>5</volume>
<numero>9</numero>
<issue>9</issue>
<page-range>9-58</page-range><publisher-name><![CDATA[Universidad Veracruzana]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B23">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[LÉONARD]]></surname>
<given-names><![CDATA[Eric]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[VELÁZQUEZ]]></surname>
<given-names><![CDATA[Emilia]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La producción local de la regulación agraria: del reparto agrario al Procede. Autonomía local y resignificación del cambio legal en una microrregión indígena del Istmo veracruzano]]></article-title>
<source><![CDATA[Ulúa. Revista de Historia, Sociedad y Cultura]]></source>
<year>ener</year>
<month>o-</month>
<day>ju</day>
<volume>5</volume>
<numero>9</numero>
<issue>9</issue>
<page-range>155-194</page-range><publisher-name><![CDATA[Universidad Veracruzana]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B24">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[REY POVEDA]]></surname>
<given-names><![CDATA[Alberto del]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[QUESNEL]]></surname>
<given-names><![CDATA[André]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Las implicaciones intrafamiliares, intergeneracionales y migratorias de la política agraria en México: El caso del sur del estado de Veracruz, México]]></article-title>
<source><![CDATA[Ulúa. Revista de Historia, Sociedad y Cultura]]></source>
<year>ener</year>
<month>o-</month>
<day>ju</day>
<volume>5</volume>
<numero>9</numero>
<issue>9</issue>
<page-range>59-86</page-range><publisher-name><![CDATA[Universidad Veracruzana]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B25">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[BAINTEMANN]]></surname>
<given-names><![CDATA[Helga]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Reforma agraria y ciudadanía en el México del siglo XX]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[GÓMEZ CARPINTEIRO]]></surname>
<given-names><![CDATA[Francisco Javier]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Paisajes mexicanos de la reforma agraria: Homenaje a William Roseberry]]></source>
<year>2007</year>
<page-range>71-95</page-range><publisher-name><![CDATA[El Colegio de Michoacán, BUAP, ICSYH, CONACYT]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B26">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[CHENAUT]]></surname>
<given-names><![CDATA[Victoria]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Fin de siglo en la costa totonaca: rebeliones indígenas y violencia regional, 1891-1896]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[CHENAUT]]></surname>
<given-names><![CDATA[Victoria]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Procesos rurales e historia regional (Sierra y costa totonacas de Veracruz)]]></source>
<year>1996</year>
<page-range>81-98</page-range><publisher-name><![CDATA[Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B27">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[ESCOBAR]]></surname>
<given-names><![CDATA[Antonio]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Los pueblos indios huastecos frente a las tendencias modernizadoras decimonónicas]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[ESCOBAR]]></surname>
<given-names><![CDATA[Antonio]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[FALCÓN]]></surname>
<given-names><![CDATA[Romana]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[BUVE]]></surname>
<given-names><![CDATA[Raymond]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Pueblos, comunidades y municipios frente a los proyectos modernizadores en América Latina, siglo XIX]]></source>
<year>2002</year>
<page-range>169-187</page-range><publisher-name><![CDATA[El Colegio de San Luis, Centro de Estudios y Documentación Latinoamericanos]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B28">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[FALCÓN]]></surname>
<given-names><![CDATA[Romana]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Subterfugios y deferencias: Indígenas, pueblos y campesinos ante el Segundo Imperio]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[ESCOBAR]]></surname>
<given-names><![CDATA[Antonio]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[FALCÓN]]></surname>
<given-names><![CDATA[Romana]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[BUVE]]></surname>
<given-names><![CDATA[Raymond]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Pueblos, comunidades y municipios frente a los proyectos modernizadores en América Latina, siglo XIX]]></source>
<year>2002</year>
<page-range>125-143</page-range><publisher-name><![CDATA[El Colegio de San Luis, Centro de Estudios y Documentación Latinoamericanos]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B29">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[GÓMEZ]]></surname>
<given-names><![CDATA[Lidia]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[GALLEGOS]]></surname>
<given-names><![CDATA[Refugio]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[El reparto agrario en San Andrés Cholula, 1915-1933]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[TIRADO]]></surname>
<given-names><![CDATA[Gloria]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[MÁRQUEZ]]></surname>
<given-names><![CDATA[Jesús]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[GARCÍA]]></surname>
<given-names><![CDATA[Emma]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Caleidoscopio revolucionario: Miradas y estudios en torno a la Revolución Mexicana]]></source>
<year>2012</year>
<page-range>143-158</page-range><publisher-name><![CDATA[Instituto Municipal de Arte y Cultura, BUAP, ICSH]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B30">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[JIMÉNEZ MARCE]]></surname>
<given-names><![CDATA[Rogelio]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La fotografía como testimonio: La disputa por la tierra en Comoapan, Veracruz, en la década de 1920]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[LAZARÍN]]></surname>
<given-names><![CDATA[Federico]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Memorias del primer Coloquio Latinoamericano de Historia y Estudios Sociales sobre la Ciencia y la Tecnología]]></source>
<year>2007</year>
<publisher-name><![CDATA[Sociedad Mexicana de Historia de la Ciencia y Tecnología]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B31">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[JIMÉNEZ MARCE]]></surname>
<given-names><![CDATA[Rogelio]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Los conflictos por la tierra en San Andrés Tuxtla, 1914-1926]]></article-title>
<source><![CDATA[Tiempo y región: Estudios históricos y sociales. Independencia y Revolución]]></source>
<year>2009</year>
<page-range>295-338</page-range><publisher-name><![CDATA[Universidad Autónoma de Querétaro, INAH]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B32">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[LÉONARD]]></surname>
<given-names><![CDATA[Eric]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[VELÁZQUEZ]]></surname>
<given-names><![CDATA[Emilia]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[El reparto agrario y el fraccionamiento de los territorios comunitarios en el Sotavento veracruzano: construcción local del Estado e impugnación del proyecto comunal]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[VELÁZQUEZ]]></surname>
<given-names><![CDATA[Emilia]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[LEÓNARD]]></surname>
<given-names><![CDATA[Eric]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[HOFFMAN]]></surname>
<given-names><![CDATA[Odile]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[PRÉVOT-SCHAPIRA]]></surname>
<given-names><![CDATA[M. F.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[El Istmo mexicano: una región inasequible. Estado, poderes locales y dinámicas espaciales (siglos XVI-XXI)]]></source>
<year>2009</year>
<page-range>399-453</page-range><publisher-name><![CDATA[CIESAS, IRDColección Publicaciones de la Casa Chata]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B33">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[MICHEL]]></surname>
<given-names><![CDATA[Aurélia]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Los territorios de la reforma agraria: construcción y reconstrucción de una ciudadanía rural en las comunidades del istmo oaxaqueño, 1934-1984]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[VELÁZQUEZ]]></surname>
<given-names><![CDATA[Emilia]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[LÉONARD]]></surname>
<given-names><![CDATA[Eric]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[HOFFMAN]]></surname>
<given-names><![CDATA[Odile]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[PRÉVOT-SCHAPIRA]]></surname>
<given-names><![CDATA[M. F.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<collab>CIESAS</collab>
<collab>IRD</collab>
<source><![CDATA[El Istmo mexicano: una región inasequible. Estado, poderes locales y dinámicas espaciales (siglos XVI-XXI)]]></source>
<year>2009</year>
<page-range>455-499</page-range><publisher-name><![CDATA[Colección Publicaciones de la Casa Chata]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B34">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[ROSARIO JIMÉNEZ]]></surname>
<given-names><![CDATA[Sandra]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Conflictos por el agua durante el reparto agrario: La barranca de Tetzahuapan, Acatzingo, Puebla]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[TIRADO]]></surname>
<given-names><![CDATA[Gloria]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[MÁRQUEZ]]></surname>
<given-names><![CDATA[Jesús]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[GARCÍA]]></surname>
<given-names><![CDATA[Emma]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Caleidoscopio revolucionario: Miradas y estudios en torno a la Revolución Mexicana]]></source>
<year>2012</year>
<page-range>129-141</page-range><publisher-name><![CDATA[Instituto Municipal de Arte y Cultura, BUAP, ICSH]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B35">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[SKERRIT]]></surname>
<given-names><![CDATA[David]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Un estudio de caso en el agrarismo de Veracruz: Puente Nacional]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[DOMÍNGUEZ]]></surname>
<given-names><![CDATA[Olivia]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Agraristas y Agrarismo: La Liga de Comunidades Agrarias del Estado de Veracruz]]></source>
<year></year>
<page-range>211-230</page-range><publisher-name><![CDATA[Consejo Técnico Consultivo de la Liga de Comunidades Agrarias y Sociedades Campesinas del Estado de Veracruz, Gobierno del Estado de Veracruz]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B36">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[VELÁZQUEZ]]></surname>
<given-names><![CDATA[Emilia]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Las comunidades indígenas del Istmo veracruzano frente al proyecto liberal de finales del siglo XIX]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[VELÁZQUEZ]]></surname>
<given-names><![CDATA[Emilia]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[LÉONARD]]></surname>
<given-names><![CDATA[Eric]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[HOFFMAN]]></surname>
<given-names><![CDATA[Odile]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[PRÉVOT-SCHAPIRA]]></surname>
<given-names><![CDATA[M. F.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<collab>CIESAS</collab>
<collab>IRD</collab>
<source><![CDATA[El Istmo mexicano: una región inasequible. Estado, poderes locales y dinámicas espaciales (siglos XVIXXI)]]></source>
<year>2009</year>
<page-range>291-352</page-range><publisher-name><![CDATA[Colección Publicaciones de la Casa Chata]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
</ref-list>
</back>
</article>
