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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[ESTÁNDARES BÁSICOS EN COMPETENCIAS CIUDADANAS: UNA APROXIMACIÓN AL PROBLEMA DE LA FORMACIÓN CIUDADANA EN COLOMBIA]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="es"><p><![CDATA[En el artículo se propone realizar una aproximación al concepto que, de ciudadanía y de competencias, subyace al discurso oficial en Colombia. Se pretende generar un análisis que ayude a complementar el debate contemporáneo sobre ciudadanía y competencias, igualmente, que desarrolle de manera profunda la discusión sobre un tema que ha impactado el ámbito académico colombiano.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font face="verdana" size="2">      <p align="center"><font size="4" face="verdana"><b>EST&Aacute;NDARES B&Aacute;SICOS    EN COMPETENCIAS CIUDADANAS: UNA APROXIMACI&Oacute;N AL PROBLEMA DE LA FORMACI&Oacute;N    CIUDADANA EN COLOMBIA</b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p> <b>Juan Crist&oacute;bal de J. Restrepo R.*</b></p>     <p>* Abogado de la Universidad Pontificia Bolivariana, mag&iacute;ster en Estudios    Pol&iacute;ticos de la Pontificia Universidad Javeriana. Actualmente se desempe&ntilde;a    como coordinador acad&eacute;mico de la Carrera de Ciencia Pol&iacute;tica de    la Pontificia Universidad Javeriana.</p>     <p align="center"> Recibido: 21/03/2006 Aprobado evaluador interno: 19/04/2006    Aprobado evaluador externo: 29/03/2006</p>     <p>&nbsp;</p> <hr size="1">     <p><b>Abstract</b></p>     <p> This article attempts to approach to the concept of citizenship and competences    that is beyond official discourse in Colombia. The analysis tries to complement    the contemporary debate about citizenship and competences and this provokes    profound discussions on this topic which has impacted on the Colombian academic    sphere.</p>     <p> <b>Key words:</b> Citizenship, competences, citizen standards, Colombian educative    legislation.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p> <hr size="1">     <p> <b>Resumen</b></p>     <p> En el art&iacute;culo se propone realizar una aproximaci&oacute;n al concepto    que, de ciudadan&iacute;a y de competencias, subyace al discurso oficial en    Colombia. Se pretende generar un an&aacute;lisis que ayude a complementar el    debate contempor&aacute;neo sobre ciudadan&iacute;a y competencias, igualmente,    que desarrolle de manera profunda la discusi&oacute;n sobre un tema que ha impactado    el &aacute;mbito acad&eacute;mico colombiano.</p>     <p> <b>Palabras clave:</b> ciudadan&iacute;a, competencias, est&aacute;ndares    ciudadanos, legislaci&oacute;n educativa colombiana.</p>     <p>&nbsp;</p> <hr size="1">     <p>Pero hay muchas maneras de concebir la ciudadan&iacute;a y en su discusi&oacute;n    se juegan problemas vitales. El modo en que definimos la ciudadan&iacute;a est&aacute;    &iacute;ntimamente ligado al tipo de sociedad y de comunidad pol&iacute;tica    que queremos Chantal Mouffe<sup><a href="#1" name="s1">1</a></sup></p>     <p><font size="3" face="verdana"><b>Introducci&oacute;n</b></font></p>     <p> Un debate est&aacute; cobrando vital importancia en el pa&iacute;s: la formaci&oacute;n    ciudadana. Es la respuesta a diversos asuntos. El primero, manifestado en la    necesidad de ahondar en la situaci&oacute;n de la democracia colombiana en su    acontecer hist&oacute;rico. El segundo, proyectado en la exigencia de investigar    las formas como los procesos educativos inciden en las conductas de los ciudadanos,    en los rasgos pol&iacute;ticos de la sociedad, y en sus predecibles o impredecibles    consecuencias. Son asuntos que evidencian la trascendencia de un tema que se    relaciona con el modelo de sociedad que se busca instituir o que se pretende,    por el contrario, construir.</p>     <p> Desde la promulgaci&oacute;n de la Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica de    1991 se comenzaron a gestar una serie de reformas al sistema educativo en materia    de ense&ntilde;anza c&iacute;vica. En el art&iacute;culo 41 se se&ntilde;al&oacute;    que en las instituciones de educaci&oacute;n el estudio de la constituci&oacute;n    pol&iacute;tica y de la instrucci&oacute;n c&iacute;vica, era obligatoria. Determinando    la necesidad de fomentar las pr&aacute;cticas democr&aacute;ticas para el aprendizaje    de los principios y valores de la participaci&oacute;n ciudadana. Esta disposici&oacute;n    fue desarrollada en la Ley 115 de 1994, Ley General de Educaci&oacute;n, y en    los Lineamientos Curriculares que el Ministerio de Educaci&oacute;n Nacional    expidi&oacute; en diferentes &aacute;reas curriculares. De la misma manera,    por los &#147;Est&aacute;ndares B&aacute;sicos de Competencias Ciudadanas: formar    para la ciudadan&iacute;a&#148;, promulgados en 2003.</p>     <p> Varias inquietudes rondan este debate. Si seguimos lo planteado por la soci&oacute;loga    en la cita que abre este ensayo son considerables las formas de pensar la ciudadan&iacute;a,    de constituir &#151;t&iacute;pica o arquet&iacute;picamente&#151; el ciudadano    est&aacute;ndar o modelo. Es un tema que va m&aacute;s all&aacute; de lo acad&eacute;mico    y de lo institucional ya que involucra problemas vitales. La forma en que pensamos    el ser ciudadano se vincula a una visi&oacute;n particular de lo que es la pol&iacute;tica,    del tipo de sociedad que deseamos y de la comunidad pol&iacute;tica en la cual    estamos interesados en vivir<sup><a href="#2" name="s2">2</a></sup>. La estandarizaci&oacute;n    de la ciudadan&iacute;a es el marco desde el cual se generar&aacute; una aproximaci&oacute;n    al problema de la ciudadan&iacute;a en Colombia. Efectivamente, el objetivo    del art&iacute;culo es aproximarse a lo formulado por el Estado en los Est&aacute;ndares    B&aacute;sicos de Competencias Ciudadanas. Para lograr lo anterior se desarrollar&aacute;n    tres ejes. El primero, implicar&aacute; la realizaci&oacute;n, de manera descriptiva,    de un rastreo sobre la discusi&oacute;n conceptual con respecto a la ciudadan&iacute;a;    el segundo, conllevar&aacute; la necesidad de adentrarnos en la discusi&oacute;n    acad&eacute;mica sobre el problema de las competencias; y, el tercero, como    confluencia de ambos, llevar&aacute; a las llamadas competencia ciudadanas.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> <font size="3" face="verdana"><b>La ciudadan&iacute;a: el debate contempor&aacute;neo</b></font></p>     <p> <b>El ciudadano liberal</b></p>     <p> &#147;Si existe en la modernidad un acontecimiento que la distingue y la atraviesa,    es la consolidaci&oacute;n de la noci&oacute;n de individuo como sujeto, sujeto    cognoscente y creador del conocimiento en el campo de las ciencias, aut&oacute;nomo    &eacute;ticamente, deliberante y actuante en el &aacute;mbito pol&iacute;tico.    Particularmente, en relaci&oacute;n con este &uacute;ltimo aspecto, la noci&oacute;n    de individuo como sujeto pol&iacute;tico, como ciudadano ser&aacute; la base    de las ideas demoliberales&#148;<sup><a href="#3" name="s3">3</a></sup>.</p>     <p> Esta realidad, desde la modernidad &#151;insertada en la ideolog&iacute;a    pol&iacute;tica liberal y en el Estado de derecho&#151;, posibilita la constituci&oacute;n    del sujeto desde el reconocimiento del orden pol&iacute;tico y su autorreconocimiento    como individuo. Se hace presente un sujeto deliberante que desde lo comunicativo    se confronta racionalmente con el otro, el cual reclama su sitio en la sociedad    pol&iacute;ticamente ordenada. Reconocimiento que se da desde la igualdad y    la libertad. El individuo se torna en ciudadano desde la posibilidad de participaci&oacute;n    en el pacto colectivo a trav&eacute;s de la deliberaci&oacute;n racional y desde    el pacto razonable. La ciudadan&iacute;a se torna en un estatus que permite    al individuo reclamar sus derechos y ejercer libremente &#151;sin interferencias&#151;    aquello que le es consagrado en el orden jur&iacute;dico-pol&iacute;tico. Es    como condici&oacute;n el sustento y soporte de la construcci&oacute;n institucional    moderna. El ciudadano es el soberano, el propietario &#151;desde sus facultades    morales&#151; del &aacute;mbito p&uacute;blico. Lo privado en la esfera econ&oacute;mica    ser&aacute; el &aacute;mbito de las relaciones filiales y afectivas y de la    constituci&oacute;n familiar y civil. Ambos espacios, separados indefectiblemente,    permitir&aacute;n pensar el sujeto liberal y el sujeto democr&aacute;tico.</p>     <p> En esta perspectiva el ciudadano, como sujeto pol&iacute;tico, es ante todo    un sujeto moral. Sujeto que est&aacute; soportado en las facultades morales    y en las capacidades mentales que posee, las cuales le permiten el pensamiento,    la deliberaci&oacute;n y la elecci&oacute;n. Lo pol&iacute;tico &#151;alejado    de manera fundamental de lo social&#151; est&aacute; determinado por facultades    que al sujeto, en lo cognitivo y en lo moral, le permiten elaborar racionalmente    su juicio y emitirlo con base en criterios morales que se tornan en universales.    Pensamiento, deliberaci&oacute;n y elecci&oacute;n que aparecer&aacute;n relacionados    cuando es necesario determinar el conjunto de instituciones b&aacute;sicas que    rigen la vida de los ciudadanos y que deben servir de marco general que no se    contraponga a lo que emerge como privado. Asuntos que, en relaci&oacute;n con    la autonom&iacute;a privada frente a la vida buena, la prosecuci&oacute;n de    fines y de medios que permitan alcanzar lo propuesto individualmente, se enfrentan    a los problemas pol&iacute;ticos que devienen de las decisiones p&uacute;blicas    y del funcionamiento institucional.</p>     <p> Para ello, se construye un ciudadano desvinculado, por su car&aacute;cter    de miembro de la sociedad, de su car&aacute;cter de individuo. Por un lado brota    el sujeto p&uacute;blico el cual, movido por el acuerdo societal pactado con    antelaci&oacute;n, considera a los dem&aacute;s como iguales y libres. Por eso    David Miller afirma que &#147;los individuos pueden llegar a un acuerdo sobre    los principios de justicia que luego gobernar&aacute;n las instituciones pol&iacute;ticas&#148;<sup><a href="#4" name="s4">4</a></sup>.    El sujeto privado, ligado a sus intereses y particulares creencias, se proyecta    desde diferentes visiones de lo bueno, desde circunstancias que determinan sus    planes de vida. Es el padre de familia, el empresario, el trabajador, el hermano,    el hijo. Es, en &uacute;ltima instancia, el individuo que se observa desde sus    propias y particulares pasiones. No obstante, en un esquema que resalta el valor    del acuerdo como instrumento que permite consagrar el marco general de justicia    institucional y relacional, se coloca el sujeto pol&iacute;tico como anterior    al sujeto privado. &#147;Nos concebimos &#151;se&ntilde;alar&aacute; Miller&#151;    como ciudadanos, y en cuanto tales s&oacute;lo implementamos medidas que podamos    justificar ante quienes no comparten nuestra concepci&oacute;n del bien&#148;<sup><a href="#5" name="s5">5</a></sup>.</p>     <p>El ciudadano se piensa anterior a la constituci&oacute;n social y pol&iacute;tica;    se proyecta en la perspectiva ciudadana como el eje y el epicentro de la sociedad    pol&iacute;tica; se separa de la esfera privada para encarnar su funci&oacute;n    o rol en la v&iacute;a p&uacute;blica. Constituci&oacute;n la cual se proyecta    en el acuerdo que, como en el esquema rawlsiano, busca responder a las preguntas    por la manera como se distribuyen los derechos y las libertades b&aacute;sicas    consagradas en el orden pol&iacute;tico y jur&iacute;dico y en el modo como    se responde a las demandas de igualdad democr&aacute;tica, desde la distribuci&oacute;n    de ventajas, beneficios y cargas.</p>     <p> Aparece entonces, el individuo racional y razonable, deliberativo y deliberante,    que rige su actuar conforme a lo pactado, a lo surgido como acuerdo social en    relaci&oacute;n con los derechos y las libertades. Para ello el sujeto es capaz    de orientar su conducta desde los principios contractualmente acordados y de    anteponer los resultados del contrato a sus personales y subjetivas formas de    percibir el bien, lo que es bueno, lo valioso. Es la consecuencia de su participaci&oacute;n    como ciudadano y de su car&aacute;cter racional. El individuo articular&aacute;    su plan de vida con los criterios de justicia acordados y orientar&aacute; su    &#147;acci&oacute;n pr&aacute;ctica en funci&oacute;n de una concepci&oacute;n    de bien articulada a fines y objetivos que cada persona considera como valiosos    para la vida humana&#148;<sup><a href="#6" name="s6">6</a></sup>.</p>     <p> El problema que enfrenta la concepci&oacute;n liberal se concreta en la cuesti&oacute;n    del pluralismo cultural, de la interculturalidad, del papel que tiene la comunidad    en la constituci&oacute;n del sujeto y no, como aqu&iacute; se presenta, a la    inversa. La desvinculaci&oacute;n de las personas de aquello que aparece como    consecuencia de una cultura compartida, de una historia determinada, se torna    problem&aacute;tico. Este aspecto es determinante porque, bajo una &oacute;ptica    claramente individualista, no se reconoce la cultura como manifestaci&oacute;n    hist&oacute;rica que confluye en la constituci&oacute;n de los sujetos. Es un    individuo que, antecediendo a la sociedad en su constituci&oacute;n, se percibe    como autofundante, como autorreferenciado en la elecci&oacute;n de los fines    que escoge. Sobre &eacute;l, sin consideraciones determinadas por lo compartido    en la asociaci&oacute;n, se funda el &aacute;mbito de la interacci&oacute;n    societal. Es un sujeto que se desliga de lo que pretende constituir frente a    lo social. Se crea lo que bellamente Zapata denomina &#147;situaci&oacute;n    esquizofr&eacute;nica&#148; en una territorialidad que crea dos mundos o dos    esferas: la pol&iacute;tica o p&uacute;blica y la no-pol&iacute;tica o no-p&uacute;blica<sup><a href="#7" name="s7">7</a></sup>.    Es en esas esferas que demandan determinados comportamientos desde los cuales    se constituye una bipolaridad en una misma persona.</p>     <p><b>El ciudadano comunitarista</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> &#147;A diferencia de lo que ocurre con el modelo liberal donde el sujeto    es definido como voluntad aut&oacute;noma incluso frente a sus propios fines,    en el modelo comunitarista el sujeto es definido dentro de un marco teleol&oacute;gico    espec&iacute;fico, al que se le otorga prioridad con respecto a las voluntades    individuales&#148;<sup><a href="#8" name="s8">8</a></sup>. Desde la comunidad    &#151;construida en un devenir hist&oacute;rico&#151; se constituyen las m&uacute;ltiples    subjetividades. La interacci&oacute;n mutua es relevante en tanto manifiestan    la relaci&oacute;n con lo constituido socialmente. La comunidad posee un car&aacute;cter    constitutivo de los sujetos. La referencia a las personas ser&aacute; una referencia    a la comunidad y a lo comunitario. En este sentido surgir&aacute; la cr&iacute;tica    al atomismo societal y a la abstracta entidad social que imaginan los liberales.    El atomismo supone &#151;como lo recuerda Charles Taylor&#151; un Yo Puntual    el cual se concebir&aacute; separado, segregado, aislado de la sociedad. Es    un Yo que, descontextualizado y desvinculado, no percibe las tradiciones pol&iacute;ticas    y religiosas y gobierna como autolegislador su vida o existencia. Se busca superar    la simple uni&oacute;n social desde criterios contractualmente acordados para    recuperar el sentido de los v&iacute;nculos generados por la pertenencia a tradiciones    hist&oacute;ricas, ling&uuml;&iacute;sticas y culturales que en una determinada    comunidad se han constituido, deconstruido y, nuevamente, constituido. Del Yo    Puntual Liberal o Desvinculado se pasa al Yo Situado o Vinculado Comunitario.    Es as&iacute; como se sustituye &#147;la autonom&iacute;a liberal por la integraci&oacute;n    en la comunidad como eje central de la identidad individual: &lt;mi identidad    se define por los compromisos e identificaciones que proporcionan el marco u    horizonte dentro del cual yo intento determinar, caso a caso, lo que es bueno,    lo que se debe hacer, lo que apruebo o a lo que me opongo&gt;&#148;<sup><a href="#9" name="s9">9</a></sup>.</p>     <p> La referencia a la ciudadan&iacute;a comunitaria est&aacute; cruzada por la    concepci&oacute;n que de comunidad se posee. Es la forma de comenzar a afrontar    un problema que para el liberalismo se constituye en una apor&iacute;a desde    la aceptaci&oacute;n, fundante de la democracia moderna, del pluralismo. Es    por eso que &#147;en la definici&oacute;n de comunidad, la idea metodol&oacute;gica    central que parece decisiva es que la acci&oacute;n individual debe interpretarse    desde la perspectiva de la praxis colectiva, pues es &eacute;sta la que otorga    sentido a aquella&#148;<sup><a href="#10" name="s10">10</a></sup>. Es desde    esta pertenencia que, potencial y realmente, se comparten sentidos y significados    y consecuentemente, se crean v&iacute;nculos de car&aacute;cter identitario.    De esta manera la comunidad esbozada por los comunitaristas se concreta en la    homogeneidad de sus rasgos culturales y &eacute;ticos definida b&aacute;sicamente    por lo cultural y lo hist&oacute;rico<sup><a href="#11" name="s11">11</a></sup>.    La tradici&oacute;n ser&aacute; rescatada de un ahistoricismo que se postula    desde los supuestos liberales igualitarios y libertarios. &#147;Uno de los rasgos    esenciales de toda comunidad es la idea de una tradici&oacute;n que le sirve    de sustento y le otorga permanente vitalidad&#148;<sup><a href="#12" name="s12">12</a></sup>.    Es en ese espacio, siempre en constante reconstrucci&oacute;n, en el cual lo    colectivo puede adquirir una reformulaci&oacute;n permanente en medio de aquello    que, en el tiempo, permanece con relaci&oacute;n a lo que es valorado como bienes    colectivos.</p>     <p> De este modo podemos acercarnos al ciudadano comunitarista. Una visi&oacute;n    de este tipo de ciudadan&iacute;a est&aacute; perfectamente detallada en la    descripci&oacute;n de Ovejero Lucas quien piensa, al describir el ciudadano    comunitarista, en un equipo deportivo. &#147;Cada jugador es responsable de    su labor y todos son responsables colectivamente. Los jugadores no se oponen    al equipo, sino que constituyen el equipo. Su identidad viene establecida relacionalmente,    respecto al todo del que forman parte, por su posici&oacute;n en el equipo (&#133;)    no tienen derechos frente al equipo sino responsabilidades: no tienen intereses    privados que proteger, nada hay fuera del inter&eacute;s colectivo&#148;<sup><a href="#13" name="s13">13</a></sup>.    Frente a la configuraci&oacute;n comunitarista de la ciudadan&iacute;a se observan    palabras claves: tarea y responsabilidad. La primera, puesta al servicio de    un todo que supera las partes que lo integran y, la segunda, respecto a actitudes    de quien hace parte de ese todo social. Y es en este aspecto que se recupera    la historicidad del ciudadano liberal, que se recobra la politicidad en un sentido    que, relacionalmente, marca esferas comunes y devenires colectivos. &#147;No    escapa &#151;dir&aacute; Ovejero&#151; a su historia, a su escenario&#148;<sup><a href="#14" name="s14">14</a></sup>.</p>     <p> Desde este enfoque no es posible desligar aquello que la comunidad o las comunidades    han generado como identidades colectivas. &#147;La identidad &#151;como lo expresa    Garganella&#151; se define en buena medida a partir del conocimiento de d&oacute;nde    se halla uno ubicado, cu&aacute;les son sus relaciones y compromisos: con qui&eacute;nes    y con qu&eacute; proyecto se siente identificado&#148;<sup><a href="#15" name="s15">15</a></sup>.    Los l&iacute;mites comunitarios recorrer&aacute;n la cultura y posibilitar&aacute;n,    en una sociedad democr&aacute;tica, la posibilidad de reconocer lo diferente,    lo distinto, lo plural. La identidad se finca en el reconocimiento de quienes,    como individuos o grupos, no son, en una estructura social, tenidos como iguales.    Identidad que se forja desde el &aacute;mbito de la interacci&oacute;n colectiva.    El di&aacute;logo se manifiesta como esencial a la condici&oacute;n humana y    como primordial para la constituci&oacute;n identitaria en relaci&oacute;n con    lo que se constituye como bueno o valioso. No obstante, en este punto se encuentran    cr&iacute;ticas fundamentales al modelo de ciudadan&iacute;a. Primero, en relaci&oacute;n    con un posible esencialismo que se lea desde aquello que indefectiblemente nos    constituye y, la segunda, con un universalismo que afirmando el valor de lo    plural lo niegue indefectiblemente. Todo anclado en la idea de bien compartido    y no en la de bienes diferentes y diferenciados por esferas aut&oacute;nomas    e independientes. Estas cr&iacute;ticas, b&aacute;sicas desde Walzer, tratar&aacute;n    de ser resueltas desde la idea de la igualdad compleja, la teor&iacute;a de    los bienes sociales y de la distribuci&oacute;n diferenciada &#151;por sus criterios,    normas y agentes distribuyentes&#151; de los bienes o valores sociales.</p>     <p> <b>La ciudadan&iacute;a democr&aacute;tica radical</b></p>     <p> La manera de percibir al miembro de la sociedad, su participaci&oacute;n en    los asuntos p&uacute;blicos, los supuestos desde los cuales se piensan las relaciones    interpersonales se constituyen en problemas que se convierten en disquisiciones    para abordar la caracterizaci&oacute;n del ciudadano radical en el marco de    la democracia moderna. Bajo la idea de una comunidad pol&iacute;tica conformada    sobre un consenso b&aacute;sico sobre reglas o pautas comunes se supera la idea    liberal de la ciudadan&iacute;a como estatus legal que establece los derechos    de los cuales se es titular y que se ejercen como limitaci&oacute;n. De igual    forma, se supera la perspectiva comunitaria ya que el ciudadano radical no es    aquel que s&oacute;lo puede leerse desde el bien com&uacute;n el cual, bajo    la idea de un esencialismo, proyecta la idea de una serie de valores que se    imponen sobre otros y que definen en alta proporci&oacute;n los destinos individuales    y colectivos de los miembros de un conglomerado humano. La pertenencia a una    comunidad diluye, en un ambiente de m&uacute;ltiples pertenencias, aquellas    que no se constituyen como dominantes en el discurso, las pr&aacute;cticas y    las instituciones pol&iacute;ticas, econ&oacute;micas, sociales y culturales.</p>     <p>En una ciudadan&iacute;a democr&aacute;tica radical se incluyen diferentes    movimientos que reclaman, bajo el marco de la igualdad y la libertad, espacios    para ser visualizados en sus diferencias y en sus interpretaciones. Los diferentes    movimientos sociales proyectan esta realidad. Reivindicaciones desde las diferencias    se hacen visibles. Las resistencias surgen y se muestran como leg&iacute;timas    reivindicadoras de lo distinto. Esto no se reducir&aacute; a la extensi&oacute;n    de derechos, a la pretensi&oacute;n legal de reclamaciones y al cuidado de una    esfera que pertenece al &aacute;mbito privado. Se proyecta en la aceptaci&oacute;n    e integraci&oacute;n de un nosotros que pueda albergar lo heterog&eacute;neo.    Es una complejidad constitutiva de identidades m&uacute;ltiples, de identidades    desde lo diferente, de identidades que se forjan en las divergencias conflictivas    y que las acepta como parte de un entramado societal concreto. Es la manera    de redescubrir un sujeto m&uacute;ltiple, &#147;un sujeto &#151;descentrado    y destotalizado&#151; construido en el punto de intersecci&oacute;n de una multiplicidad    de posiciones (&#133;) entre las cuales no existe una relaci&oacute;n aprior&iacute;stica    ni necesaria, y cuya articulaci&oacute;n es el resultado de las pr&aacute;cticas    hegem&oacute;nicas&#148;<sup><a href="#16" name="s16">16</a></sup>. Un sujeto    que debe articular, en la contingencia y en lo provisional, m&uacute;ltiples    posiciones. Es la manera de tomar en cuenta &#147;las diferentes relaciones    sociales y las distintas posiciones subjetivas en que son pertinentes: g&eacute;nero,    clase, raza, etnicidad, orientaci&oacute;n sexual, etc.&#148;<sup><a href="#17" name="s17">17</a></sup>.</p>     <p> Esta postura proyecta lo pol&iacute;tico desde aquello que constituye al ser    humano: su naturaleza conflictiva, su fragmentaci&oacute;n, su constituci&oacute;n    discursiva, su car&aacute;cter parad&oacute;jico. En el lenguaje y en el discurso    las posiciones que se poseen y sus m&uacute;ltiples interpretaciones se percibir&aacute;n    esta realidad fenom&eacute;nica de la praxis humana. Un individuo se enfrenta,    m&aacute;s que con los otros, en principio con sus diferentes posiciones en    el entramado societal. &#147;La posici&oacute;n del sujeto remite pues a las    m&uacute;ltiples formas que tienen los individuos de constituirse a s&iacute;    mismos en actores sociales&#148;<sup><a href="#18" name="s18">18</a></sup>.    Posiciones que por su car&aacute;cter no permanente se someten a una relectura    constante o permanente. &#147;Cada posici&oacute;n es definida como una suerte    de significante flotante, de significado flexible en el que su sentido nunca    se encuentra completamente fijado sino que tiene un car&aacute;cter abierto&#148;<sup><a href="#19" name="s19">19</a></sup>.    Es aqu&iacute; donde el individuo forja su identidad la cual es cambiante, se    transforma, no permanece definida, no es posible leer desde lo centrado como    inamovible o fijo. Contingencia y provisionalidad que en el marco de una comunidad    pol&iacute;tica adquieren relevancia por lo que implica para el encuentro, para    el juego, para la constituci&oacute;n de aquello que nos vincula contextualmente.</p>     <p> Es el contexto en el cual la identidad constituida moment&aacute;neamente    desempe&ntilde;a un papel importante pues, a trav&eacute;s de &eacute;l y en    las diferentes relaciones que se exteriorizan, se establece un sujeto movible.    He ah&iacute; la dificultad para determinar, en el marco de las pr&aacute;cticas    y de los discursos, lo que instituye a un sujeto. Aqu&iacute; es necesario determinar    los nodos que, como puntos de confluencia, permiten determinar categor&iacute;as    que definan al sujeto. Su deconstrucci&oacute;n se presenta desde lo visible,    lo que aparece. Una vez situados en esa zona clara o percibible es posible,    en la articulaci&oacute;n de los sentidos, los significados y las pr&aacute;cticas,    comprender la manera como convergen, en una unidad interpretativa, las posiciones    que el individuo toma como suyas pero que, en determinados momentos, puede abandonar.    Por eso, la visi&oacute;n esencialista se rechaza. Suponer una naturaleza que    defina lo que se es y que permita categorizar a las m&uacute;ltiples diversidades    en una unidad abstracta es rechazado desde esta perspectiva te&oacute;rica.</p>     <p> En este sentido es importante determinar el valor de la comunidad pol&iacute;tica    y del sujeto pol&iacute;tico. Se impondr&aacute; abocar un nuevo sentido y significado    de la ciudadan&iacute;a o de las ciudadan&iacute;as. La comunidad pol&iacute;tica    se constituir&aacute; en una superficie discursiva, en un &aacute;mbito donde    convergen diferentes discursos y diferentes interpretaciones y significaciones    que confluir&aacute;n en horizontes de sentido. En dicha comunidad, como entramado    interaccional y relacional, es clave el consenso sobre los principios &eacute;tico-pol&iacute;ticos    de la democracia los cuales se constituyen en v&iacute;nculos sociales. Es un    consenso que se someter&aacute; a diversas interpretaciones que configurar&aacute;n    en el &aacute;mbito social el denominado exterior constitutivo, es decir, el    l&iacute;mite o frontera que se&ntilde;ala la constituci&oacute;n del nosotros    en contraposici&oacute;n con el otro, con los otros. Es reconocer dentro de    una comunidad real y no supuesta que la inclusi&oacute;n &#151;como referente    del nosotros, de la identidad com&uacute;n de algunos&#151; aparece inevitablemente<sup><a href="#20" name="s20">20</a></sup>.    Comunidad en la cual, desde la textura discursiva que la recubre, aparecer&aacute;    el conflicto, la divergencia, la diferencia, el disenso. Lo que en el liberalismo    se traslada al &aacute;mbito privado se coloca en el espacio p&uacute;blico.    Es all&iacute; donde se visualizan interpretaciones que luchar&aacute;n para    hacerse hegem&oacute;nicas. Transformar el antagonismo en agonismo marcar&aacute;    lo que debe constituir una democracia radical. La diferencia al interior de    la democracia es leg&iacute;tima, se debe incluir y, bajo la idea pluralista,    confrontar. Esa es una nueva forma de concebir la ciudadan&iacute;a. &#147;Nos    permiten concebir a la ciudadan&iacute;a como un modo de identidad pol&iacute;tica,    constituida por la identificaci&oacute;n con los principios &eacute;tico-pol&iacute;ticos    de la democracia moderna (&#133;) la ciudadan&iacute;a consiste en la fidelidad    a reglas y pr&aacute;cticas que constituyen el modo de coexistencia propios    de la democracia pluralista. Es una identidad pol&iacute;tica com&uacute;n a    individuos que son miembros, adem&aacute;s, de m&uacute;ltiples comunidades,    que tienen concepciones diferentes de bien, pero que aceptan someterse a ciertas    reglas de conducta cuando eligen y persiguen sus propios objetivos&#148;<sup><a href="#21" name="s21">21</a></sup>.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> <font size="3" face="verdana"><b>Las competencias: el debate contempor&aacute;neo</b></font></p>     <p> La formaci&oacute;n ciudadana se ha constituido en un imperativo. Posici&oacute;n    que est&aacute; relacionada con una realidad que est&aacute; haciendo carrera    actualmente en el mundo educativo: adquirir y poner en pr&aacute;ctica, en m&uacute;ltiples    contextos, las competencias que se adquieren como consecuencia del proceso educativo.    Las expresiones ser competente, competencias acad&eacute;micas, competencias    c&iacute;vicas, profesionales capaces, capacidad ciudadana, resultados id&oacute;neos,    competencias culturales, abren la reflexi&oacute;n en relaci&oacute;n con el    concepto competencia el cual se impone desde dis&iacute;miles espacios. De esa    forma, se realizar&aacute; un acercamiento a la idea de competencias. Tres asuntos    son esenciales en este punto. El primero, determinado por el mundo productivo:    lo laboral; el segundo, defendido por las instituciones educativas: el acad&eacute;mico;    y, el tercero, el que aparece como un flujo incesante en la configuraci&oacute;n    de identidades y diferencias: el cultural.</p>     <p> <b>El mundo productivo: las competencias laborales</b></p>     <p> La definici&oacute;n de competencias desde la perspectiva laboral envuelve    la presencia de dos caracter&iacute;sticas que se relacionan mutuamente. La    primera, su nivel descriptivo y la segunda, su grado evaluativo. Esto entendiendo    que las competencias se expresan en grados de creciente complejidad los cuales    se proyectan en las exigencias demandadas, los tipos de formaci&oacute;n requeridos    y los principios que se deben tener en cuenta para determinar cu&aacute;ndo    un conocimiento, una habilidad o una actitud se debe potenciar en el proceso    formativo. La competencia se concreta, de acuerdo a lo planteado por Ronald    Barnett, desde cuatro criterios o pautas generales. Una situaci&oacute;n de    cierta complejidad; un conjunto de desempe&ntilde;os dirigidos intencional y    deliberadamente hacia la situaci&oacute;n que se presenta; una evaluaci&oacute;n    congruente con el trabajo realizado, el producto obtenido y las demandas esbozadas;    y, un juicio que proyecta la calificaci&oacute;n de las acciones cumplidas desde    est&aacute;ndares previamente formulados<sup><a href="#22" name="s22">22</a></sup>.    Las acciones del individuo se constituyen en el soporte comportamental. El centro    se ubica en las operaciones que se realizan, en los instrumentos de que se disponen    y en los procedimientos que se efect&uacute;an para la obtenci&oacute;n del    producto. Impera el saber c&oacute;mo (pragm&aacute;tico, instrumental y maquinal    o automatizado). Habilidades que se ligan de manera forzosa con las funciones    que se deben desempe&ntilde;ar para generar resultados y alcanzar las metas    establecidas en diferentes indicadores de gesti&oacute;n. Visi&oacute;n que    en el espacio de formaci&oacute;n ciudadana dejar&aacute; ver una concepci&oacute;n    de la pol&iacute;tica y del sujeto focalizada en la realizaci&oacute;n de desempe&ntilde;os    evaluables. El saber hacer dejar&aacute; ver una concepci&oacute;n de la realidad    como un todo modificable o transformable desde la acci&oacute;n del sujeto.    Prevalece el individuo sobre la realidad que se le presenta la cual, predecible    o calculable, recibe su forma u objetivaci&oacute;n. Lo contingente tiende a    desaparecer, a perder fuerza, a evaporarse. Lo importante es la primac&iacute;a    de quien realiza acciones instrumentales que se convierten en rituales que van    perdiendo, progresiva y paulatinamente, su significado y su poder simb&oacute;lico.</p>     <p> En el marco formativo, la competencia es, operacionalmente, la capacidad real    y efectiva de obtener un resultado id&oacute;neo en diferentes y variados contextos,    con base en est&aacute;ndares fijados de modo anticipado; de desarrollar, eficaz    y eficientemente, una labor determinada, medible, cuantificable. El saber-hacer    marcar&aacute; esta forma de percibir al sujeto competente y a quien se pretende    habilitado para realizar una acci&oacute;n determinada.</p>     <p> La competencia en el orden operacional se traduce en la adquisici&oacute;n    de habilidades que se deben demostrar y que aseguran, en el proceso de producci&oacute;n    econ&oacute;mica, mayor rentabilidad de los bienes de capital, maximizaci&oacute;n    de los beneficios y consolidaci&oacute;n de mano de obra. La eficiencia y la    efectividad en la producci&oacute;n, sumada a la rentabilidad obtenida en los    procesos de intercambio, se constituyen en los ejes constitutivos de la actividad    econ&oacute;mica, de la labor empresarial. Bajo este enfoque el conocimiento    se torna en un recurso que se debe utilizar, al cual hay que sacarle provecho,    rendimiento, ganancia. Esa es la importancia de una aproximaci&oacute;n que,    con car&aacute;cter pragm&aacute;tico, estrat&eacute;gico e instrumental, coloca    &eacute;nfasis en las utilidades del producto o en la llamada productividad.    El control de las variables del contexto en busca de resultados se torna en    el epicentro de la actividad.</p>     <p> El sujeto debe realizar acciones que se reviertan, de forma apta y &oacute;ptima,    en un resultado id&oacute;neo. Se transforma en una persona que se prepara para    asumir funciones frente a quienes se lo demandan. Es en el nivel profesional    la clientelizaci&oacute;n de las labores profesionales lo que, bajo los valores    del capital econ&oacute;mico y financiero, conlleva a la p&eacute;rdida progresiva    del nivel anal&iacute;tico, cr&iacute;tico y comprensivo de la educaci&oacute;n<sup><a href="#23" name="s23">23</a></sup>.    P&eacute;rdida que aunque parece no desaparecer en el nivel ciudadano se ir&aacute;    diluyendo en la formalizaci&oacute;n de las actitudes, conocimientos y acciones    de quienes se constituyen como sujetos pol&iacute;ticos al interior de un r&eacute;gimen    institucional. Al analizar la operacionalizaci&oacute;n de la vida en sus diferentes    aspectos se simplifica el problema epistemol&oacute;gico. El conocimiento se    torna en un bien o en un recurso &#147;que debe ser transferido al precio que    los clientes est&eacute;n dispuestos a pagar&#148;<sup><a href="#24" name="s24">24</a></sup>.    Como lo se&ntilde;ala Barnett al promover este tipo de competencias que mejoran    el nivel del mercado se dejan por fuera otras &#147;capacidades y virtudes humanas    generales que podr&iacute;an promover una sociedad humana distinta, como la    amistad, el altruismo, la preocupaci&oacute;n &eacute;tica, la generosidad y    otras muchas&#148;<sup><a href="#25" name="s25">25</a></sup>. Una concepci&oacute;n    utilitarista se impone y construye un modelo humano y social. La preparaci&oacute;n,    ya no para una vida feliz y plena, se concreta en la instrucci&oacute;n para    el desempe&ntilde;o funcional de operaciones en las empresas. Concepci&oacute;n    que trae delicadas implicaciones en el campo de las relaciones sociales, de    las interacciones humanas y de la ciudadan&iacute;a como el ejercicio de los    derechos consagrados.</p>     <p> <b>El mundo educativo: las competencias acad&eacute;micas</b></p>     <p> Formar para es la expresi&oacute;n que se ha proyectado en las instituciones    educativas y en la actividad acad&eacute;mica. Productos, resultados evaluables,    tareas concretas, competencias gen&eacute;ricas, habilidades espec&iacute;ficas,    cr&eacute;ditos acad&eacute;micos, habilidades transferibles, flexibilidad acad&eacute;mica,    desempe&ntilde;os id&oacute;neos, est&aacute;ndares en &aacute;reas del conocimiento    son expresiones que se emplean con reiterada frecuencia en documentos institucionales,    discursos oficiales y disposiciones legales. La incorporaci&oacute;n de lo laboral    se ha dado en una creciente tensi&oacute;n: el desplazamiento de las competencias    acad&eacute;micas. Desplazamiento que se est&aacute; dando desde el ser hacia    el hacer, desde el sujeto que hace a lo que hace el sujeto. Es el conflicto    entre un campo que ha reclamado, como el educativo, lo comprensivo, lo cr&iacute;tico    y lo anal&iacute;tico, la verdad y la libertad, el aspecto relacional y dialogal    del conocimiento, los diferentes y m&uacute;ltiples procesos como posibilidades    individuales y colectivas para enfrentar cuestiones que se involucran con la    configuraci&oacute;n social, econ&oacute;mica, cultural y pol&iacute;tica de    un conglomerado humano.</p>     <p> La comprensi&oacute;n es la primera peculiaridad de la competencia acad&eacute;mica.    Siendo, seg&uacute;n Barnett, un estado de conciencia que expresa una alta valoraci&oacute;n    para el sujeto que en t&eacute;rminos cognitivos comprende algo. Comprender    envuelve, con respecto a algo, a alguien o al propio sujeto y sus peculiares    comprensiones del mundo, interpretar y evaluar. Proyectar la propia visi&oacute;n    y, desde ese punto de vista, ligado a caracter&iacute;sticas, sucesos y circunstancias,    manifestar lo que se piensa, descubrir las propias transformaciones y las perspectivas,    es primordial.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> El segundo atributo es la cr&iacute;tica. Esta caracter&iacute;stica proyecta    la posibilidad que tiene un sujeto, al tomar distancia de algo, de manifestar    la independencia de pensamiento y la libertad de expresi&oacute;n. Implica aceptar    la posibilidad de cierto alejamiento, de un extra&ntilde;amiento que permita    la toma de posici&oacute;n. Las instituciones educativas deben orientar al estudiante    hacia la constituci&oacute;n de un pensamiento cr&iacute;tico que al situar    el objeto logre someterlo a la discusi&oacute;n, a la comprobaci&oacute;n, a    la validez del debate. En este sentido la cr&iacute;tica es subversiva, peligrosa,    emancipadora. Sus peculiaridades lo evidencian: permite reconocer los l&iacute;mites    del pensamiento; posibilita la configuraci&oacute;n personal e individual de    juicios, proposiciones o afirmaciones de verdad; se reconoce como externo al    contexto social, econ&oacute;mico o cultural en el cual se produce la actividad    educativa; conlleva la posibilidad de generar un cuestionamiento de lo que se    presenta como criterio de verdad. Este atributo se aleja de lo meramente procedimental.    En el espacio acad&eacute;mico lo fundamental no est&aacute; dado por la realizaci&oacute;n    de una tarea, por el desempe&ntilde;o ante una funci&oacute;n, por el ejercicio    de determinadas habilidades para resolver una labor. El mundo educativo, por    su naturaleza, es el &aacute;mbito que coloca al individuo en relaci&oacute;n    con instituciones, pr&aacute;cticas y discursos que de manera hegem&oacute;nica    se han configurado para cuestionarlos.</p>     <p>La tercera propiedad de la competencia acad&eacute;mica es la interdisciplinariedad.    Desde esta particularidad se resalta la importancia de trascender las disciplinas    y de establecer la relaci&oacute;n de diferentes campos, &aacute;reas o disciplinas    del conocimiento. Las maneras de abordar un problema, un tema, un suceso, una    cuesti&oacute;n es el fundamento mismo de lo interdisciplinar. Esta peculiaridad    tiene una dimensi&oacute;n integrativa. Superar visiones parciales de algo es    lo que se pretende. Una opci&oacute;n por la puesta en escena de diferentes    &aacute;reas del conocimiento conlleva para el estudiante dejar o traspasar    una tendencia a parcializar la propia concepci&oacute;n de los sucesos y de    las circunstancias.</p>     <p> Al integrar estos componentes o peculiaridades de las competencias acad&eacute;micas    se busca que el estudiante adquiera madurez personal e intelectual; que en el    nivel de desarrollo cognitivo se genere un proceso de fortalecimiento intelectual    que se proyecte en la capacidad de expresar ideas, de respaldar las ideas con    razones, de identificar las razones que las contradicen, de ceder en sus posiciones    ante contundentes argumentaciones contrarias. Es el espacio del compromiso,    la fortaleza, la humildad, la curiosidad y la apertura<sup><a href="#26" name="s26">26</a></sup>.</p>     <p> <b>El mundo cultural: superaci&oacute;n de lo operacional y lo acad&eacute;mico</b></p>     <p> Las competencias laborales y las competencias acad&eacute;micas se presentan    en rivalidad. Sin embargo, a pesar de sus diferencias esenciales, en el pa&iacute;s    se est&aacute; presentando &#151;en el marco del discurso oficial y de la normatividad    vigente&#151; un acercamiento que hace pensar en una p&eacute;rdida de los l&iacute;mites.    La reducci&oacute;n del ser humano, el papel utilitarista del conocimiento,    la separaci&oacute;n entre el saber y el hacer, el poco o nulo reconocimiento    de las relaciones de poder en las cuales se definen las tareas y los desempe&ntilde;os    que un individuo realiza, los intereses que se presentan, el &eacute;nfasis    en los resultados que se obtienen o en los logros que se alcanzan con base en    est&aacute;ndares definidos de manera previa, deliberada e intencionada, son    situaciones que se presentan en ambos casos. Lo preocupante es que dejan de    lado realidades y cotidianidades que individual y socialmente son relevantes.</p>     <p> En este &aacute;mbito se est&aacute;n constituyendo un nuevo tipo de competencias:    las culturales<sup><a href="#27" name="s27">27</a></sup> . Es la posibilidad,    frente a la existencia cotidiana, de anclar las realizaciones humanas no en    la capacidad real y efectiva de obtener un resultado id&oacute;neo en diferentes    y variados contextos, sino en la posibilidad de construir socialmente un contexto    y de generar relaciones significativas entre seres humanos contingentes, contradictorios,    emergentes. El mundo de la vida, de los seres humanos, el campo de la cultura    es el espacio en el cual el hombre y la mujer est&aacute;n y son capacitados.    Es en el &aacute;mbito de lo social en el cual el ser humano despliega su ser    (sin que ello quiera significar recurrir a un esencialismo metaf&iacute;sico    o a un pragmatismo utilitarista). No se desatienden las competencias laborales    o las acad&eacute;micas, se les ubica como construcciones ideol&oacute;gicas    que pueden no tener en cuenta las necesidades del sujeto.</p>     <p> El competente culturalmente lo es en &aacute;mbitos desde los cuales aparece    el otro con quien se confronta, se analiza, se percibe, se construye, se incluye.    La mismidad reclamar&aacute; contundentemente la otredad. Los sujetos se constituyen    rec&iacute;procamente a trav&eacute;s de la distinci&oacute;n y el reconocimiento.    Se recupera el ser humano, la existencia y lo social pensado en relaci&oacute;n    con lo cotidiano. Aqu&iacute; aparece una nueva concepci&oacute;n del sujeto    que rompe de manera dr&aacute;stica con el concepto abstracto, universal, general,    innato, tipo, ideal de ser humano. Es el hombre que se encuentra de modo contradictorio,    limitado, moment&aacute;neo en el mundo, en su cotidianidad.</p>     <p> La interacci&oacute;n ser&aacute; la categor&iacute;a anal&iacute;tica que    posibilitar&aacute; la construcci&oacute;n de un enfoque que soporte la generaci&oacute;n    de un ambiente propicio de m&uacute;ltiples posibilidades para lo habitual,    lo cotidiano, lo frecuente. Es, al lado del pensamiento y el lenguaje, una de    las realidades que constituyen este mundo de la vida o, mejor, de la existencia.</p>     <p> &#147;En el fondo de todo acto realmente interactivo lo que hallamos ciertamente    es la producci&oacute;n permanente de significaciones, el ejercicio de la comprensi&oacute;n    y la interpretaci&oacute;n que reconoce la multiplicidad de lecturas de lo real,    el encuentro con el mundo y con los otros &#151;que no es una relaci&oacute;n    desprovista de valoraci&oacute;n ni mucho menos un conjunto as&eacute;ptico    de hechos&#151;<sup><a href="#28" name="s28">28</a></sup>. Es aqu&iacute; donde    se proyecta lo que Mart&iacute;n-Barbero se&ntilde;ala en relaci&oacute;n a    las m&uacute;ltiples disposiciones que posee un sujeto para integrar sus experiencias    y su trayectoria cultural lo cual le permite generar una constante reinterpretaci&oacute;n    de las pr&aacute;cticas y discursos sociales. Es de esa forma que el sujeto    pol&iacute;tico, en medio de lo m&uacute;ltiple, lo diverso, lo fragmentario,    lo heterog&eacute;neo, se tornar&aacute; en &#147;el principio de articulaci&oacute;n    de elementos significantes, o de interrelaciones perteneciente, ya al orden    simb&oacute;lico general o bien a diversos &oacute;rdenes simb&oacute;licos    particulares&#148;<sup><a href="#29" name="s29">29</a></sup>.</p>     <p>La cotidianidad recupera su espacio como lugar privilegiado de la vida. &#147;La    realidad de la vida cotidiana es entonces algo que comparto con otro; la realidad    de lo cotidiano nunca puede escapar de la interacci&oacute;n: es m&aacute;s,    lo cotidiano se hace en las interacciones que vivimos diariamente (&#133;) es    la vida del individuo pero caracterizado como particular espec&iacute;fico,    singular en su unicidad e irrepetibilidad&#148;<sup><a href="#30" name="s30">30</a></sup>.    Es aqu&iacute; donde el ser humano se construye en un movimiento continuo en    el cual fluyen pasado, presente y futuro, en el que se vislumbran las contradicciones    y los choques, en el cual se es y no se es. Es en este espacio en el cual se    generan tejidos de interacciones, se construyen las redes de conversaciones    y se reproduce la cultura. Es all&iacute; donde construye la historia como parte    de s&iacute; mismo y de los dem&aacute;s; donde se normaliza bajo lo reproducido    por los poderes que se ejercen o que, en un momento de resistencia y rebeld&iacute;a,    se emancipa, encuentra su singularidad en medio de la comunidad, hace posible    sus deseos, forja un presente que le es suyo. Tensi&oacute;n entre lo constituido    y lo constituyente. Forcejeo entre la unidad y la diversidad, entre lo homog&eacute;neo    y lo heterog&eacute;neo, entre lo uniforme y lo diferente. La identidad se percibe    desde la inestabilidad, lo fluctuante, lo oscilante (tira y afloje desde lo    cultural &#151;lo &eacute;tnico, lo regional, lo local, lo racial, lo sexual,    lo religioso&#151; hasta lo tecnol&oacute;gico &#151;en un universo abierto,    global, cient&iacute;ficamente transformado&#151;). Aqu&iacute; un nuevo sujeto    aparece. Se constituye un sujeto pol&iacute;tico y social desde lo particular    y las particularidades. Es la reconfiguraci&oacute;n de lo ciudadano en un sistema    que como la democracia tendr&aacute; que lidiar con la tensi&oacute;n propia    de la descentraci&oacute;n, la fragmentaci&oacute;n y la multiplicidad.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> <font size="3" face="verdana"><b>La formaci&oacute;n ciudadana: competencias    ciudadanas en la legislaci&oacute;n colombiana</b></font></p>     <p> En este aparte rastrearemos los conceptos que de competencia y de ciudadan&iacute;a    soportan las pr&aacute;cticas discursivas que est&aacute;n influenciando la    vida de las instituciones educativas a trav&eacute;s de los documentos institucionales    expedidos por el Gobierno Nacional. Para alcanzar lo anterior desarrollaremos    dos puntos. En el primero, se realizar&aacute; una indagaci&oacute;n sobre el    concepto de competencias en la legislaci&oacute;n educativa colombiana. En el    segundo, se efectuar&aacute; una aproximaci&oacute;n a lo que se determina legalmente    con respecto a las competencias ciudadanas. Es abordar lo que conlleva el concepto    de competencias y lo que implica el concepto de ciudadan&iacute;a en los documentos    institucionales. Al articular competencias y ciudadan&iacute;a podremos determinar    el alcance de la actual legislaci&oacute;n.</p>     <p> <b>El concepto de competencias en la legislaci&oacute;n educativa colombiana:    calidad y evaluaci&oacute;n</b></p>     <p> En el art&iacute;culo 67 de la Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica se estableci&oacute;    el derecho a la educaci&oacute;n defini&eacute;ndolo como un servicio p&uacute;blico    que cumple una funci&oacute;n social. Como se enuncia en la disposici&oacute;n    la educaci&oacute;n debe formar al colombiano en el respeto a los derechos humanos,    a la paz y a la democracia; y en la pr&aacute;ctica del trabajo y la recreaci&oacute;n,    para el mejoramiento cultural, cient&iacute;fico, tecnol&oacute;gico y para    la protecci&oacute;n del ambiente. El Congreso desarroll&oacute; tres estatutos    esenciales: ley de educaci&oacute;n superior (Ley 30 de 1992), ley de transferencias    de competencias y de recursos (Ley 60 de 1993)<sup><a href="#31" name="s31">31</a></sup>    y ley general de educaci&oacute;n (Ley 115 de 1994).</p>     <p> La Ley 115 de 1994, se constituy&oacute;, como lo se&ntilde;alan Manuel Barreto    y Libardo Sarmiento, en un estatuto completo que tiene como objetivos mejorar    la calidad de la ense&ntilde;anza, ampliar la cobertura en los niveles de preescolar,    b&aacute;sica (primaria y secundaria) y media; y formar en los principios democr&aacute;ticos    de convivencia, pluralismo, justicia, solidaridad y equidad, as&iacute; como    en el ejercicio de la tolerancia y de la libertad. Para ello en el art&iacute;culo    80 se determin&oacute; lo relativo a la evaluaci&oacute;n de la educaci&oacute;n    colombiana. En dicha disposici&oacute;n se se&ntilde;al&oacute; la obligaci&oacute;n    para el Ministerio de Educaci&oacute;n Nacional de dise&ntilde;ar e implementar    un Sistema Nacional de Evaluaci&oacute;n. Fue la respuesta a la necesidad de    velar por la calidad, por el cumplimiento de los fines de la educaci&oacute;n    y por la mejor formaci&oacute;n moral, intelectual y f&iacute;sica de los educandos    en las instituciones educativas colombianas. En el Sistema se deb&iacute;an    dise&ntilde;ar y aplicar criterios y procedimientos para evaluar la calidad    de la ense&ntilde;anza, el desempe&ntilde;o profesional de los docentes y de    los docentes directivos, los logros de los alumnos, la eficacia de los m&eacute;todos    pedag&oacute;gicos, de los textos y materiales empleados, la organizaci&oacute;n    administrativa y f&iacute;sica de las instituciones educativas y la eficiencia    de la prestaci&oacute;n del servicio.</p>     <p> En el decreto 1860 de 1994 se estableci&oacute; lo relativo a la evaluaci&oacute;n    del rendimiento escolar. En el art&iacute;culo 47 se determin&oacute; la obligatoriedad    de incluir en el plan de estudios de las instituciones educativas el procedimiento    de evaluaci&oacute;n de los logros del alumno, el cual se deb&iacute;a expresar    en un conjunto de juicios sobre el avance en la adquisici&oacute;n de los conocimientos    y el desarrollo de las capacidades de los educandos, atribuibles al proceso    pedag&oacute;gico. La evaluaci&oacute;n se deb&iacute;a realizar fundamentalmente    al comparar el estado de desarrollo formativo y cognoscitivo de un alumno, frente    a los indicadores de logro propuestos en el curr&iacute;culo de la instituci&oacute;n.    La relaci&oacute;n establecida permiti&oacute; dise&ntilde;ar un sistema de    evaluaci&oacute;n por competencias en la educaci&oacute;n. La referencia a los    logros del alumno expresados en la adquisici&oacute;n de conocimientos y en    el desarrollo de capacidades, es decir, en el conjunto de &#147;metas a las    que debe llegar un estudiante de cualquier instituci&oacute;n del pa&iacute;s&#148;<sup><a href="#32" name="s32">32</a></sup>;    y, en el proceso de comparaci&oacute;n que se realiza desde los logros alcanzados    por el alumno y los indicadores establecidos en el curr&iacute;culo teniendo    en cuenta los niveles, ciclos, grados, &aacute;reas y asignaturas, constituy&oacute;    el punto nodal de la propuesta dise&ntilde;ada e implementada en la educaci&oacute;n    en Colombia.</p>     <p> Por ello el Ministerio de Educaci&oacute;n expidi&oacute; con base en las    facultades otorgadas por el literal d) del numeral 1 del art&iacute;culo 148    de la Ley 115 de 1994<sup><a href="#33" name="s33">33</a></sup>, la Resoluci&oacute;n    2343 de 1996<sup><a href="#34" name="s34">34</a></sup>. Se establecieron por    &aacute;reas, grados y niveles, los indicadores de logro que era necesario alcanzar    en los procesos formativos que se viv&iacute;an en la escuela y se determin&oacute;    que los lineamientos curriculares se constitu&iacute;an en las orientaciones    para que las instituciones educativas del pa&iacute;s ejerzan su autonom&iacute;a    en relaci&oacute;n con el dise&ntilde;o e implementaci&oacute;n de los procesos    curriculares en las diferentes &aacute;reas<sup><a href="#35" name="s35">35</a></sup>.    El concepto de indicador de logro se articul&oacute; con la noci&oacute;n de    competencia y de evaluaci&oacute;n por competencias. En el art&iacute;culo 8    de la resoluci&oacute;n derogada se concibieron como medios para constatar,    estimar, valorar, autorregular y controlar los resultados del proceso educativos.    De esta manera se se&ntilde;al&oacute; el ser indicios, se&ntilde;ales, rasgos    o conjuntos de rasgo, datos de informaci&oacute;n perceptibles que al ser confrontados    con lo esperado e interpretados de acuerdo con una fundamentaci&oacute;n te&oacute;rica,    puede considerarse como evidencias significativas de la evoluci&oacute;n, estado    y nivel que en un momento determinado presenta el desarrollo humano. Estas cuestiones    se constituyeron en fundamentales al abordar el tema de las competencias como    objeto de evaluaci&oacute;n y par&aacute;metro de calidad para el sistema educativo    colombiano.</p>     <p> En 1995 se comenz&oacute; un trabajo para redise&ntilde;ar y reformular los    ex&aacute;menes de Estado o, como en la propuesta general se se&ntilde;al&oacute;,    se inici&oacute; un proceso de transformaci&oacute;n general del Examen de Estado    para el ingreso a la educaci&oacute;n superior<sup><a href="#36" name="s36">36</a></sup>.    El Grupo de Reconceptualizaci&oacute;n centr&oacute; su an&aacute;lisis en las    competencias como objeto de evaluaci&oacute;n o medici&oacute;n. Se resalt&oacute;    que &#147;en lugar de discriminar, seg&uacute;n los conocimientos demostrados,    se enfatice en el reconocimiento de competencias de los examinados&#148;<sup><a href="#37" name="s37">37</a></sup>.    Desde los Ex&aacute;menes de Estado se impuls&oacute; un proyecto pedag&oacute;gico    situado en las competencias, en el ser competente y en saber hacer competente.    De acuerdo a lo se&ntilde;alado por Guillermo Bustamante &#147;las nuevas pruebas    fueron aprobadas al menos por dos razones: un s&oacute;lido respaldo estad&iacute;stico    y una teorizaci&oacute;n de los conocimientos a evaluar como dados por niveles&#148;<sup><a href="#38" name="s38">38</a></sup>.    La cuantificaci&oacute;n de la conducta del examinado y la estandarizaci&oacute;n    de acuerdo a gradaciones se tornaron en observaciones claves para entender la    conceptualizaci&oacute;n de las competencias como el conjunto de &#147;acciones    que expresan el desempe&ntilde;o del hombre en su interacci&oacute;n con contextos    socioculturales y disciplinares espec&iacute;ficos&#148;<sup><a href="#39" name="s39">39</a></sup>.</p>     <p> Fue un proceso que se concentr&oacute; en la administraci&oacute;n de los    ex&aacute;menes, en el an&aacute;lisis de los resultados obtenidos en su aplicaci&oacute;n    y en el sistema de divulgaci&oacute;n en las instituciones educativas de los    educandos. Los objetivos de la prueba fueron evaluar las competencias de los    estudiantes en las diferentes &aacute;reas, informar a los escolares de sus    competencias para contribuir en la clarificaci&oacute;n de su opci&oacute;n    profesional, servir como criterios de autoevaluaci&oacute;n institucional, constituir    un instrumento de desarrollo de investigaciones de car&aacute;cter social, cultural.    De esa forma se defini&oacute; la competencia como un saber hacer en contexto,    es decir, como</p>     <p> &#147;el conjunto de acciones que un estudiante realiza en un contexto particular    y que cumple con las exigencias espec&iacute;ficas del mismo. En el examen de    estado las competencias se circunscribieron a las acciones de tipo interpretativo,    argumentativo y propositivo que se ponen en juego en cada uno de los contextos    disciplinares que hacen referencia al conjunto m&oacute;vil de conceptos, teor&iacute;as,    historia epistemol&oacute;gica, &aacute;mbitos y ejes articuladores, reglas    de acci&oacute;n y procedimientos espec&iacute;ficos que correspondan a un &aacute;rea    determinada&#148;<sup><a href="#40" name="s40">40</a></sup>.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> Bajo esta perspectiva se determinaron las competencias a evaluar. Fue fundamental    se&ntilde;alar la importancia de las ciencias sociales como estatutos disciplinares    de la comprensi&oacute;n y de la discusi&oacute;n. El car&aacute;cter interpretativo    de las realidades sociales y de las interacciones producidas en su interior    se constituy&oacute; en eje. No obstante bajo una concepci&oacute;n operacional    de las competencias, lo propuesto se redujo a un proceso de confrontaci&oacute;n    argumentativa, a la lectura y escritura. La producci&oacute;n y construcci&oacute;n    de sentidos en las relaciones intersubjetivas se concret&oacute; en los actos    comprensivos, en el hacer argumentativo y en la actuaci&oacute;n id&oacute;nea<sup><a href="#41" name="s41">41</a></sup>.    Todo mediado por el texto de la evaluaci&oacute;n o, frente a las pr&aacute;cticas    curriculares, en consideraci&oacute;n a los lineamientos y est&aacute;ndares    formulados los cuales, reflejados en la calificaci&oacute;n de los estudiantes,    se tornaron en criterios de evaluaci&oacute;n institucional y, consecuentemente,    en pautas obligatorias para el dise&ntilde;o curricular.</p>     <p> En 1998 el Ministerio de Educaci&oacute;n Nacional expidi&oacute; en una primera    fase los lineamientos curriculares para las &aacute;reas fundamentales. Los    lineamientos se pensaron como directrices u orientaciones generales sobre el    curr&iacute;culo. De esa manera se construyeron los marcos generales desde los    cuales se comenz&oacute; a impartir la educaci&oacute;n en los diferentes niveles    de la formaci&oacute;n. En una segunda etapa, concretada en 2002, se expidieron    los est&aacute;ndares en cada una de las &aacute;reas. Fue la manera de puntualizar    los lineamientos curriculares para que las instituciones escolares pudieran    contar con una informaci&oacute;n com&uacute;n que les permitir&aacute; dise&ntilde;ar    sus planes de estudio. Se precis&oacute; lo propuesto para cada grado y dentro    del grado con respecto a un desempe&ntilde;o concreto y com&uacute;n en las    instituciones<sup><a href="#42" name="s42">42</a></sup>. Se determin&oacute;    que las evaluaciones se deb&iacute;an realizar con base en lo formulado y que    los est&aacute;ndares ser&iacute;an revisados peri&oacute;dicamente. De ese    modo se constituyeron en &#147;las expectativas de lo que se aspira los estudiantes    sepan y puedan hacer con lo que saben en cada una de esas &aacute;reas, en preescolar,    b&aacute;sica y media (&#133;) lo m&iacute;nimo que el estudiante debe saber    y ser capaz de hacer para el ejercicio de la ciudadan&iacute;a, el trabajo y    la realizaci&oacute;n personal. El est&aacute;ndar es una meta y una medida;    es una descripci&oacute;n de lo que el estudiante debe lograr en una determinada    &aacute;rea, grado o nivel; expresa lo que debe hacerse y lo bien que debe hacerse&#148;<sup><a href="#43" name="s43">43</a></sup>.    Efectivamente &eacute;stos se precisaron como formulaciones claras, precisas    y breves, expresadas en una estructura com&uacute;n a todas las disciplinas    o &aacute;reas, de manera que todos los integrantes de la comunidad educativa    los entiendan. Formulaciones que describen conocimientos y habilidades que los    estudiantes deben lograr, los cuales se deben elaborar de manera rigurosa, con    formulaciones universales y estar a la par con los mejores est&aacute;ndares    internacionales. Su car&aacute;cter observable, evaluable y medible se convirti&oacute;    en constitutivo del est&aacute;ndar para la realizaci&oacute;n de los procesos    de evaluaci&oacute;n.</p>     <p> En 2003 se expidieron los Est&aacute;ndares b&aacute;sicos de competencias    ciudadanas. Ense&ntilde;ar la ciudadan&iacute;a o formar para la ciudadan&iacute;a    se torn&oacute; en un imperativo que se impuls&oacute; desde las instancias    gubernamentales. El Programa de Competencias Ciudadanas &#147;es una apuesta    para responder a los diagn&oacute;sticos realizados anteriormente en la Prueba    de Comprensi&oacute;n, Sensibilidad, y Convivencia Ciudadanas realizada en el    Distrito Capital de Bogot&aacute; durante los &uacute;ltimos seis a&ntilde;os<sup><a href="#44" name="s44">44</a></sup>;    en el Estudio de Educaci&oacute;n C&iacute;vica en 28 Pa&iacute;ses, desarrollado    por la Asociaci&oacute;n Internacional para la Evaluaci&oacute;n de la Educaci&oacute;n    IEA, y en el Proyecto de Educaci&oacute;n para el Sector Rural (&#133;) En estos    informes se concluy&oacute; que para el pa&iacute;s estaba muy clara la necesidad    de abordar el tema de la educaci&oacute;n para la convivencia como parte integral    del proceso educativo y que, adem&aacute;s, parec&iacute;a claro que los docentes    y estudiantes no ten&iacute;an las herramientas conceptuales y metodol&oacute;gicas    necesarias para abordar estas tem&aacute;ticas&#148;<sup><a href="#45" name="s45">45</a></sup>.</p>     <p> En consonancia con los est&aacute;ndares en el mes de noviembre de 2003, 1.034.049    estudiantes, de 31.335 colegios p&uacute;blicos y privados del pa&iacute;s,    de grados 5&deg; (629.683) y 9&deg; (404.366), presentaron la prueba de competencias    ciudadanas (&#147;Pruebas Saber&#148;). Fue una experiencia que busc&oacute;    determinar los alcances que se estaban logrando en la formaci&oacute;n ciudadana    al interior de la escuela. &#147;La evaluaci&oacute;n de las competencias ciudadanas    &#151;que nunca se hab&iacute;a realizado a nivel nacional&#151; pretendi&oacute;    conocer de manera detallada el desarrollo de competencias en aspectos como:    imaginarios pol&iacute;ticos, conocimientos sobre la estructura y funcionamiento    del Estado y del sistema pol&iacute;tico nacional; habilidades cognitivas, emocionales    y comunicativas; relaciones interpersonales y pr&aacute;cticas de convivencia&#148;<sup><a href="#46" name="s46">46</a></sup>.</p>     <p> Entre los meses de marzo y julio del a&ntilde;o 2004 el Ministerio de Educaci&oacute;n    realiz&oacute; una jornada nacional de talleres con el fin de socializar el    Programa de Competencias Ciudadanas. De acuerdo con lo establecido por la ministra    de Educaci&oacute;n los promedios obtenidos en general fueron porcentualmente    bajos, ya que s&oacute;lo &#147;el promedio correspondiente a competencias cognitivas    para el grado noveno supera los 6,5 puntos en una escala de 10; el promedio    m&aacute;s bajo es el de conocimientos para grado quinto, con un puntaje de    5&#148;<sup><a href="#47" name="s47">47</a></sup>. De la misma forma manifest&oacute;    como, al considerar conjuntamente los promedios y las desviaciones est&aacute;ndar    para cada una de las dimensiones, &#147;se observa que los conocimientos de    los estudiantes (&#133;) presentan bajos promedios y altas dispersiones, lo    que quiere decir que en general no s&oacute;lo los estudiantes no dominan los    conceptos necesarios para el ejercicio de la ciudadan&iacute;a, sino que adem&aacute;s    existen grandes diferencias entre lo que saben unos y otros estudiantes&#148;<sup><a href="#48" name="s48">48</a></sup>.</p>     <p> En los anteriores procesos se reflej&oacute; un com&uacute;n denominador institucional:    calidad y evaluaci&oacute;n. Como lo se&ntilde;ala Gloria Alvarado, &#147;el    concepto de competencia registra sus primeros usos oficiales en Colombia, vinculado    con el inter&eacute;s de evaluar la calidad de los resultados de la escuela&#148;<sup><a href="#49" name="s49">49</a></sup>.    M&aacute;s all&aacute; del t&eacute;rmino que se utilice lo importante fue determinar    par&aacute;metros claros que cuantificaran lo que estaba sucediendo en la escuela.    Lo que se plantea en los desarrollos legales y reglamentarios es la reafirmaci&oacute;n    de una imperiosa obligaci&oacute;n: determinar los avances o progresos en los    procesos evaluativos. Objetivos, metas, finalidades, habilidades, destrezas,    indicadores de logro, logros, son sin&oacute;nimos que se reconocen por lo que    desde el discurso oficial se ha determinado como tarea esencial: generar los    ambientes propicios y las condiciones para que un sujeto, de manera gradual,    regido por criterios definidos, despliegue su acci&oacute;n y obtenga determinados    resultados. Ah&iacute; la calificaci&oacute;n de competente o de id&oacute;neo    aparecer&aacute;. Calificaci&oacute;n como tasaci&oacute;n de acciones que ahora    se incrusta en el dif&iacute;cil, vaporoso y emergente terreno &#151;en las    pr&aacute;cticas, instituciones, discursos y dominios&#151; de lo ciudadano.</p>     <p> <b>Est&aacute;ndares b&aacute;sicos de competencias ciudadanas: &iquest;Cu&aacute;l    concepto de competencia?</b></p>     <p> En los Est&aacute;ndares b&aacute;sicos de competencias ciudadanas se plantean    diversos acercamientos a la noci&oacute;n de competencias y al de est&aacute;ndares.    &iquest;Posee el concepto de competencia en los Est&aacute;ndares b&aacute;sicos    de competencias ciudadanas dimensiones que lo ubica en el espacio de lo operacional,    lo acad&eacute;mico o lo cultural?, &iquest;cu&aacute;les son los aspectos de    la competencia en la normatividad vigente en el pa&iacute;s?, son disquisiciones    que se relacionan con una propuesta que liga el ser competente con el saber    y con el saber hacer.</p>     <p> En primer lugar, se considera la competencia como una habilidad gen&eacute;rica    o espec&iacute;fica para, en el caso de la ciudadan&iacute;a, ejercerla. Se    coloca de manifiesto, en este primer plano, la proyecci&oacute;n de la habilidad    que, en relaci&oacute;n con algo concreto, se determina para un sujeto. La especificidad    de la acci&oacute;n del individuo determinar&aacute; su grado de idoneidad.    En segundo lugar, se concibe como un conjunto de conocimientos y habilidades.    A la habilidad espec&iacute;fica se le unen los conocimientos. Es una convergencia    que en el &aacute;mbito educativo posee un poder estrat&eacute;gico y que al    salirse de ese &aacute;mbito, no deja percibir una ciudadan&iacute;a no fincada    en lo que se conoce y en lo que se hace. La pregunta que surge se refiere a    su v&iacute;nculo o, l&oacute;gicamente, al conector pertinente o apropiado    para ambos. C&oacute;mo relacionar el saber y el hacer, es la cuesti&oacute;n    que surge en el plano de las competencias ciudadanas. La tercera posibilidad    nos permite responder esta cuesti&oacute;n. La competencia implica &#147;poder    usar el conocimiento en la realizaci&oacute;n de acciones o productos (ya sean    abstractos o concretos) (&#133;) se trata, entonces, de que las personas puedan    usar sus capacidades de manera flexible para enfrentar problemas nuevos de la    vida cotidiana&#148;<sup><a href="#50" name="s50">50</a></sup>. En este plano    la palabra uso marca la relaci&oacute;n entre conocimientos y habilidades. Lo    que se conoce cobra valor en tanto puede ser usado para resolver, en el contexto,    problemas determinados. La especificidad es el puente por el cual se proyecta    lo que se ha adquirido como parte del proceso formativo. La competencia como    &#147;un conocimiento impl&iacute;cito en un campo del actuar humano, una acci&oacute;n    situada que se define en relaci&oacute;n con determinados instrumentos mediadores&#148;,    aparecer&aacute; con fuerza en este enfoque<sup><a href="#51" name="s51">51</a></sup>.    Estamos, como lo se&ntilde;ala Luis Fernando Mar&iacute;n Ardila, en el campo    del conocimiento para algo o, mejor, &#147;del conocimiento &uacute;til&#148;<sup><a href="#52" name="s52">52</a></sup>.    Conocer, de manera concreta, es hacer, es actuar, es desempe&ntilde;ar.</p>     <p> La versi&oacute;n de competencia que ha hecho carrera en el pa&iacute;s no    est&aacute; inscrita en un afuera de la acci&oacute;n &#151;pues no pertenece    al orden de su sentido&#151;, &#147;sino en un espacio interior que es representado    como la capacidad del individuo, que requiere de un espacio exterior, f&aacute;ctico,    para convertir el contenido interno en una conducta efectiva, visible y mensurable&#148;<sup><a href="#53" name="s53">53</a></sup>.    Aqu&iacute; se retoman las dimensiones constitutivas de las competencias que    han irradiado el &aacute;mbito laboral y que se han esparcido en el campo acad&eacute;mico.    &#147;La noci&oacute;n propuesta se sintetiza en las siguientes propiedades    b&aacute;sicas de la competencia: estar centrado en el desempe&ntilde;o; incorporar    condiciones bajos las cuales ese desempe&ntilde;o es relevante; construir una    unidad y un punto de convergencia, y favorecer el desarrollo de niveles mayores    de autonom&iacute;a de los individuos&#148;<sup><a href="#54" name="s54">54</a></sup>.    Se articulan cuestiones interesantes que resaltan un discurso oficial en el    que prevalece el saber hacer. En primer lugar, el problema del desempe&ntilde;o    como eje central en la construcci&oacute;n de la noci&oacute;n. En segundo lugar,    la incorporaci&oacute;n de condiciones para que el desempe&ntilde;o tenga relevancia,    es decir, sea significativo. En tercer lugar, la construcci&oacute;n de unidad    y convergencia en la acci&oacute;n ya que es en ella y en su producto donde    el conocimiento y las habilidades operan. En cuarto lugar, el desarrollo de    la autonom&iacute;a del individuo. Como vemos se ha colocado de presente que    las competencias s&oacute;lo se hacen visibles en actuaciones, en los trabajos.    Para ello se califica el desempe&ntilde;o como &#147;la actuaci&oacute;n id&oacute;nea    que emergen en una tarea concreta, en un contexto con sentido&#148;<sup><a href="#55" name="s55">55</a></sup>    y se pone de presente la relaci&oacute;n entre el desempe&ntilde;o, las acciones    y la interacci&oacute;n en contextos espec&iacute;ficos para calificar a alguien    como sujeto competente para algo o en algo.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> La acci&oacute;n se torna en el centro y eje de esta noci&oacute;n. Acci&oacute;n    que se entiende como la sucesi&oacute;n de actos de un sujeto competente, como    el resultado del hacer y el efecto que causa un agente sobre algo al actuar.    Es un enfoque que coloca la importancia en el conjunto sucesivo de pasos para    lograr lo propuesto y en las capacidades que se deben poseer y desarrollar.    Ser&aacute;n importantes determinar las operaciones que se deben realizar, los    instrumentos que se deben disponer y los procedimientos que son necesarios para    alcanzar lo propuesto en indicadores o est&aacute;ndares. En primer lugar se    proyecta la construcci&oacute;n, artificialmente fabricada, de un conjunto de    situaciones que de acuerdo a los desarrollos morales de los ni&ntilde;os adquirir&aacute;n    cierta complejidad. En segundo lugar se generan desempe&ntilde;os dirigidos    intencional y deliberadamente hacia la situaci&oacute;n que se debe ambientar.    En tercer lugar el papel de la evaluaci&oacute;n se tornar&aacute; en un dispositivo    para determinar, de acuerdo con el trabajo realizado y lo obtenido, el actuar    del sujeto.</p>     <p> De esta manera, la formulaci&oacute;n propuesta desde los Est&aacute;ndares    b&aacute;sicos de competencias ciudadanas con respecto a la noci&oacute;n de    competencias se sit&uacute;a de forma preponderante en una dimensi&oacute;n    operacional y, de manera subsiguiente, en lo acad&eacute;mico entendido desde    el problema del desarrollo moral &#151;cognitivo y afectivo&#151;. La capacidad    de enunciar y articular las propias posiciones, de confirmar las ideas con argumentos,    de identificar los puntos de vista que las contradicen, de ceder en sus ideas    ante argumentaciones contrarias, son expresiones que inundan estos documentos    y que permiten fijarse con la l&oacute;gica acad&eacute;mica en las pr&aacute;cticas    pedag&oacute;gicas. Una perspectiva limitante (por su car&aacute;cter pragm&aacute;tico,    instrumental, reduccionista) aflorar&aacute; para poner de presente la necesidad    de cuantificar, medir, ponderar de acuerdo a finalidades aparentemente incluyentes    y en relaci&oacute;n con funciones determinadas. Visi&oacute;n que corresponde,    igualmente, a una perspectiva de la educaci&oacute;n entendida como instrumento    mediante el cual se pueden realizar determinadas transformaciones.</p>     <p> Es la presencia de competencias que pretenden la universalizaci&oacute;n de    lo que puede suceder en la escuela, la estratificaci&oacute;n de la actividad    humana y la abstracci&oacute;n de las potencialidades desde modelos o tipos.    Estandarizar es tipificar comportamientos en un &aacute;mbito que parece abrir    m&uacute;ltiples caminos pero que, si se observa cr&iacute;ticamente, los cierra.    Es la formalizaci&oacute;n de lo humano. Por eso, recurriendo a lo expresado    por el profesor de Zubir&iacute;a, aparece claramente ya no la disyuntiva esquizofr&eacute;nica    moderna sino la decisi&oacute;n oficial colombiana: innato o emp&iacute;rico,    ideal o material, sujeto cognoscente o contexto conocido, lo cognitivo o lo    cultural. Las cartas han sido jugadas: innato, ideal, cognoscente, cognitivo.    Todo en un entramado que se dise&ntilde;a en ambientes de ense&ntilde;anza-aprendizaje    y que muestra una realidad: la del individuo, el universalismo y la homogeneidad.    Avizorar&aacute;, esta posici&oacute;n una nostalgia y una tristeza que se ver&aacute;    en la concepci&oacute;n del ciudadano.</p>     <p> <b>Est&aacute;ndares b&aacute;sicos de competencias ciudadanas: &iquest;cu&aacute;l    concepto de ciudadan&iacute;a?</b></p>     <p> Al igual que lo planteado con la noci&oacute;n de competencia en los Est&aacute;ndares    b&aacute;sicos de competencias ciudadanas se esbozan diversos acercamientos    al concepto de ciudadan&iacute;a. &iquest;Se reflejan en las dimensiones propuestas    por los est&aacute;ndares la propuesta liberal o la comunitarista?, &iquest;se    rescatan elementos de la propuesta republicana?, &iquest;es posible percibir    lo plural, radical, intercultural en lo determinado?, &iquest;Cu&aacute;l es    la postura gubernamental con respecto a lo ciudadano, la ciudadan&iacute;a y    el ciudadano? Son las preguntas que se deben abordar desde la caracterizaci&oacute;n    de la ciudadan&iacute;a y desde la interpretaci&oacute;n del tipo de sujeto    ciudadano que en ella se juega.</p>     <p><b>La caracterizaci&oacute;n de las competencias ciudadanas en los est&aacute;ndares:    el ciudadano competente</b></p>     <p> La primera alusi&oacute;n est&aacute; referida al marco general desde el cual    se construye la noci&oacute;n de competencias ciudadanas.</p>     <p> &#147;Las competencias ciudadanas se enmarcan en la perspectiva de derechos    y brindan herramientas b&aacute;sicas para que cada persona pueda respetar,    defender y promover los derechos fundamentales, relacion&aacute;ndolos con las    situaciones de la vida cotidiana en las que &eacute;stos puedan ser vulnerados,    tanto por las propias acciones, como por las acciones de los otros&#148;<sup><a href="#56" name="s56">56</a></sup>.</p>     <p> Se destaca el problema de la ciudadan&iacute;a vinculada fundamentalmente    a la titularidad que un sujeto posee de determinados derechos. Ser ciudadano    es respetar los derechos de los dem&aacute;s. Detr&aacute;s de esta acepci&oacute;n    aparece la discusi&oacute;n con respecto a la ciudadan&iacute;a y la legalidad    o, en otras palabras, entre el ser, el saber y el hacer ciudadano frente a la    obediencia a la ley. El Dr. Antanas Mockus, podr&aacute; expresar, en consonancia    con este primer sentido, que el ciudadano &#147;es el que obedece la ley y se    ve protegido por ella, participa, respeta las decisiones tomadas de manera colectiva,    se autorregula y sabe que el bien p&uacute;blico prima sobre el privado&#148;<sup><a href="#57" name="s57">57</a></sup>.    De manera que no solamente se act&uacute;a desde lo que la ley expresa sino    que a la inversa, al actuar legalmente &#147;podremos alcanzar m&aacute;s y    mejores derechos&#148;<sup><a href="#58" name="s58">58</a></sup>. Es un juego    que se puede expresar de la siguiente manera: es necesario porque la ley lo    establece y la ley lo establece porque es necesario. La disposici&oacute;n jur&iacute;dica    ser&aacute; referente de construcci&oacute;n ciudadana.</p>     <p> Aqu&iacute; lo que se determina como esencial es si el comportamiento de un    sujeto &#151;en relaci&oacute;n con otro&#151; cumple una determinada conducta    conforme a una norma. &#147;Una regla remite a un universo de comportamientos    posibles, comportamientos que no se suponen plenamente determinados&#148;<sup><a href="#59" name="s59">59</a></sup>.    Bajo esta perspectiva la regulaci&oacute;n legal permitir&aacute; se&ntilde;alar    un camino esperado y le permitir&aacute; a la ciudadan&iacute;a, en el mundo    de lo posible, conseguir una indudable certeza o seguridad. No obstante, ante    la especificidad de lo legal-normativo aparecer&aacute; la relaci&oacute;n entre    este mundo regulatorio de la conducta humana, la moral y la cultura. Para ello,    ser&aacute; importante reconocer la importancia de la regla y de la regulaci&oacute;n.    &#147;Conocer o dominar una regla puede significar entonces: 1) saber enunciarla,    2) saber aplicarla a comportamientos para indicar si los comportamientos la    cumplen o no; y, 3) saber producir comportamientos conformes a ella&#148;<sup><a href="#60" name="s60">60</a></sup>.    Al que se forma para la ciudadan&iacute;a se le deben transmitir saberes necesarios    acerca de los derechos que, constitucionalmente, se les otorgan. Aqu&iacute;    se podr&aacute; identificar un tipo de ciudadano o una concepci&oacute;n de    ciudadan&iacute;a ligada a las nociones que desde el liberalismo se proyectan.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> La segunda menci&oacute;n est&aacute; referida a la ciudadan&iacute;a como    &#147;el conjunto de conocimientos, habilidades cognitivas, emocionales y comunicativas    que, articuladas entre s&iacute;, hacen posible que el ciudadano act&uacute;e    de manera constructiva en la sociedad democr&aacute;tica (&#133;) se trata de    ofrecer a los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as las herramientas necesarias para relacionarse    con otros de una manera cada vez m&aacute;s comprensiva y justa y para que sean    capaces de resolver problemas cotidianos&#148;<sup><a href="#61" name="s61">61</a></sup>.    En este punto se determinan aspectos fundamentales.</p>     <p> Las competencias ciudadanas, en primer lugar, se refieren a conocimientos    y habilidades. Un ciudadano competente lo ser&aacute; en tanto posea determinados    conocimientos y unas habilidades fijadas. &iquest;Cu&aacute;les conocimientos    y cu&aacute;les habilidades?, es la disquisici&oacute;n que ahora aparece. &iquest;Qui&eacute;n    los fija?, &iquest;Por qu&eacute; unos conocimientos y unas habilidades? Los    conocimientos se refieren a la informaci&oacute;n que el estudiante debe saber    y comprender sobre el ejercicio de la ciudadan&iacute;a. Informaci&oacute;n    que est&aacute; referida, como se se&ntilde;ala en los Lineamientos Curriculares    en Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica y Democracia cuando se trabaja lo relativo    a la formaci&oacute;n de las subjetividades para la democr&aacute;tica, la construcci&oacute;n    de una cultura democr&aacute;tica y la formaci&oacute;n en el conocimiento b&aacute;sico    de las instituciones y de las din&aacute;micas pol&iacute;ticas. Conocer c&oacute;mo    funcionan las instituciones que conforman el Estado colombiano, cu&aacute;l    es la estructura del poder p&uacute;blico, en qu&eacute; consiste la forma adoptada    en el art&iacute;culo 1&ordm; de la Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica por    el Estado colombiano como Estado Social de Derecho, en qu&eacute; se observa    el car&aacute;cter pluri&eacute;tnico y multicultural de la naci&oacute;n colombiana,    entre otros, son los aspectos b&aacute;sicos que el alumno, en el proceso educativo,    debe aprender. Ahora, al lado de los conocimientos, aparecen las habilidades    las cuales son las cognitivas &#151;capacidad para realizar procesos mentales    que permitan vincular conocimiento y acci&oacute;n&#151;; emocionales &#151;habilidades    para el manejo de las propias emociones y las de los dem&aacute;s&#151;; comunicativas    &#151;habilidades necesarias para trasmitir, con argumentos, las propias ideas    ya sea por escrito u oralmente&#151;.</p>     <p> En segundo lugar las competencias ciudadanas est&aacute;n vinculadas con la    integraci&oacute;n de lo que se sabe con lo que se hace. Las competencias integradores    articulan, en la acci&oacute;n misma, todas las dem&aacute;s. El actuar recobra    su fuerza constitutiva. &#147;Hay dos caracter&iacute;sticas que de una u otra    manera se encuentran impl&iacute;citas en cualquier definici&oacute;n de competencias:    por un lado el centrarse en el desempe&ntilde;o y, por otro, el recuperar condiciones    concretas de la situaci&oacute;n en que dicho desempe&ntilde;o es importante&#148;,    dir&aacute; la doctora Mar&iacute;a del Carmen Malpica<sup><a href="#62" name="s62">62</a></sup>.    Conocer y comprender &#151;ligados por el hacer&#151; marcar&aacute;n el espacio    normativo del actuar de los estudiantes, futuros ciudadanos con otros ciudadanos,    en el interactuar ciudadano o en la interacci&oacute;n de los ciudadanos.</p>     <p> En tercer lugar esta concepci&oacute;n se enlaza con el problema de la interacci&oacute;n    o el interactuar con otro en la vida cotidiana. Las referencias a la convivencia,    el pluralismo, el multiculturalismo cobran, as&iacute;, sentido. Como lo se&ntilde;ala    la Dra. Rosario Jaramillo, &#147;las formas de organizaci&oacute;n social dependen    de la capacidad que tengamos de respetar al otro, de entenderlo, de comprender    c&oacute;mo lo afectan nuestras acciones&#148;<sup><a href="#63" name="s63">63</a></sup>.    El otro y sus diferencias se tornan en eje de este elemento constitutivo de    las competencias ciudadanas. &#147;El n&uacute;cleo central para ser ciudadano    &#151;determina el Dr. Mockus&#151; es, entonces, pensar en el otro. Se basa    en tener claro que hay otro, y tener presente no s&oacute;lo al otro que est&aacute;    cerca y con quien sabemos que vamos a relacionarnos directamente, sino tambi&eacute;n    considerar al otro remoto, al ser humano aparentemente m&aacute;s lejano&#148;<sup><a href="#64" name="s64">64</a></sup>.    Pero, &iquest;qui&eacute;n es el otro?, &iquest;cu&aacute;l es la consideraci&oacute;n    de la otredad y de la mismidad en este discurso?, &iquest;c&oacute;mo se constituye    el s&iacute; mismo y el otro desde esta perspectiva?, &iquest;c&oacute;mo se    constituye esa frontera divisoria entre lo que soy y lo que constituye a otro    desde las m&uacute;ltiples identificaciones?</p>     <p>El problema, como lo se&ntilde;ala el fil&oacute;sofo de Zubir&iacute;a, est&aacute;    puesto en el problema del interactuar el cual se torna, bajo este esquema, en    un saber interactuar con el otro. &#147;Se supone &#147;que ya est&aacute; predeterminado    ese saber interactuar, esas reglas ya est&aacute;n plenamente establecidas.    Ser&aacute; necesario simplemente aprenderlas de una especie de manual que las    prescribe; unas reglas homog&eacute;neas, claras y precisas&#148;<sup><a href="#65" name="s65">65</a></sup>.    Ser&aacute; la forma a trav&eacute;s de lo que se establece que se fija o instaura    un modelo de ciudadan&iacute;a. Seg&uacute;n se percibe se abren preguntas poderosas    con respecto a la actuaci&oacute;n la cual, estandarizada o formalizada, volver&aacute;    calculable el comportamiento de otros en el seno de un conglomerado social.</p>     <p> La democracia, como forma de gobierno, se torna en el ambiente que debe construirse    ya sea institucionalmente o, en lo cotidiano, como manera de encontrar soluci&oacute;n    a los diferentes dilemas que se establecen en las relaciones mutuas. &#147;Las    competencias ciudadanas representan las habilidades y conocimientos necesarios    para construir convivencia, participar democr&aacute;ticamente y valorar el    pluralismo&#148;<sup><a href="#66" name="s66">66</a></sup>. En este punto tres    ejes &#151;reflejados en las dimensiones de las competencias son claves&#151;:    la convivencia, la democracia y el pluralismo. &Eacute;stos se tornan en aspectos    esenciales que se reiteran en el discurso oficial desde una adjetivaci&oacute;n    clara: construir, participar y valorar. Como lo se&ntilde;ala el profesor Sergio    de Zubir&iacute;a &#147;&iquest;qui&eacute;n, cu&aacute;ndo y c&oacute;mo se    decide que esa y no otra es una actuaci&oacute;n constructiva? &iquest;Qu&eacute;    es actuaci&oacute;n constructiva y cu&aacute;les quedan excluidas de esa condici&oacute;n?    &iquest;No lleva esta valoraci&oacute;n a excluir otras formas de acci&oacute;n    y de ciudadan&iacute;a? En un mundo donde existen tantas teor&iacute;as de la    democracia tambi&eacute;n se esquiva la remisi&oacute;n a una visi&oacute;n    concreta de la democracia; no sabemos si se trata de una democracia cl&aacute;sica,    protectora, desarrollista, directa, elitista-competitiva, pluralista, participativa,    representativa o aut&oacute;noma. O simplemente la democracia que tenemos&#148;<sup><a href="#67" name="s67">67</a></sup>.    &iquest;A qu&eacute; forma de democracia se le apuesta? Realizando un breve    rastreo, es posible &#151;recurriendo a los lineamientos curriculares en Constituci&oacute;n    Pol&iacute;tica y Democracia y por supuesto, a los est&aacute;ndares seg&uacute;n    &aacute;mbitos, niveles y grados&#151; generar una visi&oacute;n de la democracia    ligada al problema de la convivencia plural y, desde la concepci&oacute;n que    atraviesa la constituci&oacute;n del sujeto pol&iacute;tico, de la tolerancia<sup><a href="#68" name="s68">68</a></sup>.</p>     <p> <b>La caracterizaci&oacute;n del ciudadano competente en los est&aacute;ndares:    el sujeto pol&iacute;tico competente</b></p>     <p> En esta caracterizaci&oacute;n se parte de percibir, desde la definici&oacute;n    de competencias ciudadanas, un modelo economicista, tecnicista e instrumental    del sujeto pol&iacute;tico. Caracterizaci&oacute;n que obedece a la l&oacute;gica    con la cual se manejan las relaciones humanas: desde la econom&iacute;a del    mercado que, bajo el impulso de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas sectoriales    de corte neoliberal determinadas por la globalizaci&oacute;n econ&oacute;mica,    los cambios en el sector productivo, la liberalizaci&oacute;n de los aranceles,    la inversi&oacute;n creciente en el sector financiero y el desarrollo tecnol&oacute;gico<sup><a href="#69" name="s69">69</a></sup>.    Desde esta perspectiva se ha venido pensando, con criterios de eficiencia y    eficientismo, la construcci&oacute;n de las relaciones sociales y pol&iacute;ticas    y, por ende, las dimensiones constitutivas del sujeto pol&iacute;tico. La eficiencia    como la posibilidad de asumir, id&oacute;neamente, funciones determinadas. El    eficientismo, como la concreci&oacute;n de resultados tangibles, palpables,    evaluables, se ha tornado en el epicentro de un modelo que privilegia la acci&oacute;n,    el desempe&ntilde;o, el hacer. La realidad aparece como lo que se puede moldar,    cambiar, transformar. Y, en ese ejercicio, el sujeto se entroniza como el que,    bajo el autogobierno moral, puede cambiar el curso de los sucesos desde metas    fijadas, objetivos predefinidos, prop&oacute;sitos se&ntilde;alados. Lo proyectual,    como caracter&iacute;stica de las relaciones humanas, se fincar&aacute; en la    construcci&oacute;n de proyectos individuales o colectivos.</p>     <p> El sujeto pol&iacute;tico que aqu&iacute; se esboza est&aacute; marcado por    los procesos que han configurado la modernidad y que, como se percibe, reaparecen    ante posiciones que recalcan la importancia de pensar un ciudadano no ligado    a la linealidad, a la abstracci&oacute;n, al universalismo, a la homogeneidad    y a la generalidad. Todo marcado por la concepci&oacute;n cartesiana de un sujeto    que es, ante todo, pensamiento y el cual es, desde Kant y el kantianismo ortodoxo,    raz&oacute;n te&oacute;rica y pr&aacute;ctica. Pensamiento y racionalidad que    se proyectan en lo que Mar&iacute;n Ardila llama el sujeto como antropos, como    faber, socius, locus. El ser humano que confecciona, que fabrica, que busca    elaborar los bienes productivos para intercambiar en el marco de relaciones    humanas economizadas. Fabricar ser&aacute; el verbo que, desde la modernidad,    se conjuga poderosamente en el &aacute;mbito social y que har&aacute; del hombre    una m&aacute;quina especializada y funcional de producci&oacute;n. El mortal    que fabrica, el ser humano asalariado, el individuo trabajador. El ser humano    que es asociado en un conglomerado social, que convive con otros, que se lee    como parte de un entramado que busca representar desde conceptos y concepciones    fabricadas como soporte de lo colectivo. El socio que celebra con otros un contrato    societal en el cual se determinan los principios que han de regir, formalmente,    las interacciones humanas. Asociarse ser&aacute;, en este caso, el verbo que    se conjugar&aacute; para entender que no es posible descentrar al sujeto de    los otros. Bajo la perspectiva societal de car&aacute;cter liberal ser&aacute;,    en la modernidad, el individuo moral quien determine la forma de las relaciones,    la linealidad de lo social. El ser humano que se constituye dial&oacute;gicamente    a trav&eacute;s del habla individual y del discurso colectivo.</p>     <p> Es la presencia, en la modernidad europea occidental y en las contradictorias    modernidades perif&eacute;ricas de las colonias hispanoamericanas la presencia    del sujeto aut&oacute;nomo el que, conociendo, produce y el cual, produciendo,    cambia el orden establecido, hace las transformaciones, derriba lo estatuido    para instaurar, racionalmente, lo nuevo. Ese es el ser humano pensado como fundador    de orden, como instaurador de ordenaciones, como transformador de realidades.    Es el hombre ser humano que se busca configurar, o mejor configura, discursivamente    desde las concepciones liberales. Es el sujeto del liberalismo pol&iacute;tico    &#151;rescatado por las concepciones que, desde Marshall y Rawls, ahora llaman    nuevamente a las l&oacute;gicas jur&iacute;dicospol &iacute;ticas para pensar    la sociedad y que, en los modernos contractualismos&#151; expresan su necesidad    de refundar el sistema social, pol&iacute;tico y econ&oacute;mico a trav&eacute;s    del pacto social, del nuevo contrato societario. Las regularidades normativas,    fraccionadas por el devenir de &oacute;rdenes distintos y claros, se impondr&aacute;n    como l&iacute;mites propios de un ciudadano que se piensa desde la deliberaci&oacute;n    y el actuar racional y razonable. El individuo, ahora en el &aacute;mbito p&uacute;blico    como externo a lo suyo se convierte en sujeto pol&iacute;tico. El encuentro    pol&iacute;tico &#151;ligado en principio al acto electoral, al sufragio&#151;    estar&aacute; marcado por el conocimiento, por lo que se conoce y, desde ah&iacute;,    por lo que se hace. Es la actuaci&oacute;n alfabetizada o, en otras palabras,    el alfabeto actuando. De esta manera, la ciudadan&iacute;a pensada como la articulaci&oacute;n    en la acci&oacute;n de los conocimientos, habilidades cognitivas, emocionales    y comunicativas obedece a la l&oacute;gica propuesta por la modernidad. La dimensi&oacute;n    moral recobra vital importancia. Las facultades morales e intelectuales ser&aacute;n    vitales ya que, desde ellas, se posibilitar&aacute; el pensamiento, la deliberaci&oacute;n,    la elecci&oacute;n y la acci&oacute;n. Es la relaci&oacute;n con el otro la    que marcar&aacute; una interacci&oacute;n fundada en la autonom&iacute;a soportada    en la legalidad propia y en la superaci&oacute;n del castigo y la sanci&oacute;n.    La vinculaci&oacute;n social se realizar&aacute; desde el pacto y desde la abstracci&oacute;n    colectiva denominada bien com&uacute;n o voluntad general. La superaci&oacute;n    normativa ser&aacute; esencial pues, en los est&aacute;ndares, el sujeto colectivo    vence, racionalmente, el ego&iacute;sta, misterioso y pasional sujeto privado.    Es desde all&iacute; que, efectivamente, las desigualdades se suponen &#151;legalmente&#151;    adelantadas por lo formalmente igual. Desigualdad que ser&aacute; matizada con    la palabra diferencia, con lo otro en concepciones y no en realidades.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> La abstracci&oacute;n construida desde los est&aacute;ndares proyecta el discurso    liberal y, en algunos momentos, se tocan aspectos comunitaristas. Lo anterior    pensado en relaci&oacute;n con la prevalencia del sujeto a lo social. Es desde    el sujeto, constituido democr&aacute;ticamente, que se desarrolla el contexto    que se prefigura en el germen dibujado o esbozado en el ciudadano que se espera    formalmente en Colombia. Se apuesta no a transformar las estructuras sociales,    econ&oacute;micas y pol&iacute;ticas sino a cambiar los sujetos con la esperanza    remota, por los intereses que subyacen, a que &eacute;ste logre m&aacute;s justicia    en el campo societal. Por eso es necesario formar ciudadanos y ciudadanas para    la democracia. De esa manera se entiende la necesidad de pensar, m&aacute;s    all&aacute; de las realidades cotidianas, la posici&oacute;n del sujeto como    la de quien constituye la realidad. El saber hacer deja ver una concepci&oacute;n    de la realidad como un todo maleable, modificable, transformable desde la acci&oacute;n    del sujeto. Prevalece el individuo sobre la realidad que se le presenta la cual,    predecible o calculable, recibe su forma u objetivaci&oacute;n en la labor de    un individuo racionalmente capacitado para ello. Bajo la perspectiva operacional,    se olvida lo que cuestiona, radicalmente, el proyecto moderno: la interacci&oacute;n    desde el lenguaje, el poder y el cuerpo.</p>     <p> La educaci&oacute;n, en este sentido, reclama el lugar de formaci&oacute;n    individual para y no de transformaci&oacute;n colectiva de condiciones sociales    las cuales, en Colombia, se presentan con caracter&iacute;sticas precarias en    relaci&oacute;n con lo vital, con la existencia cotidiana. La democracia que    se busca instaurar desde un sujeto instaurado pedag&oacute;gicamente e instaurador    de &oacute;rdenes, es el ciudadano que trabaja, se asocia y delibera racionalmente.    No sin raz&oacute;n, olvidando las contradicciones expuestas por el discurso    que se enfrenta a la modernidad liberal, se ligan &#151;de manera perfecta&#151;    las competencias ciudadanas con el campo empresarial o laboral y, se cae, de    manera simple pero certera, en el espacio del hacer, de la fabricaci&oacute;n,    de la producci&oacute;n. Al ligar ciudadan&iacute;a con desempe&ntilde;o se    piensa en una realidad maleable y, por ende, en un sujeto maleable. Se pierde,    bajo la concepci&oacute;n expuesta, lo que se rescata desde posiciones que piensan    el sujeto pol&iacute;tico no s&oacute;lo desde la &oacute;ptica de la ciudadan&iacute;a    y se entroniza, nuevamente, el universalismo ilustrado, el racionalismo kantiano,    el contractualismo societario, el atomismo fragmentario, el consenso idealizado,    el sujeto unitario, el individualismo metaf&iacute;sico o esencialista, el absolutismo    universalista.</p>     <p> Se deja, por ende, de lado lo radicalmente plural para tratar de convertirlo,    en el as&eacute;ptico discurso tolerante de lo multicultural. Olvido que coloca,    en las condiciones de un mundo contempor&aacute;neo, en una encrucijada marcada    por la emergencia de los fundamentalismos terroristas y por los fundamentalismos    religiosos. La brecha de la democracia occidental tambalea ante la excepcionalidad    de la guerra y, ante las diferencias culturales que se abrieron &#151;como desterritorializaci&oacute;n&#151;    ante la p&eacute;rdida de las fronteras nacionales.</p>     <p> Por eso es necesario, ante el ciudadano formalmente concebido en los est&aacute;ndares,    oponerle leg&iacute;timamente una concepci&oacute;n en la cual, desde lo pol&iacute;tico    entendido como lucha, confrontaci&oacute;n y enfrentamiento, se piense un sujeto    m&uacute;ltiple o, en palabras de Chantal Mouffe, descentrado y destotalizado.    Es el rescate de la naturaleza conflictiva, de la constituci&oacute;n discursiva    y del car&aacute;cter parad&oacute;jico de los seres humanos y no de la humanidad.    Ya que, de esa manera, se podr&aacute; superar la ciudadan&iacute;a como tenencia    leg&iacute;tima de derechos legales. La ciudadan&iacute;a, as&iacute;, se enfrentar&aacute;    a la diferencia, a la desigualdad, a lo que Mar&iacute;n Ardila denomina la    desconexi&oacute;n. Desconexi&oacute;n que se presenta, como ruptura de las    continuidades etapistas o lineales, en el lenguaje, en las posiciones que los    individuos poseen y en las m&uacute;ltiples interpretaciones que se construyen    de la realidad social como espacio significado. Es en este espacio que se construyen    o constituyen las identidades y los exteriores constitutivos de las identidades.    Ser&aacute; el campo del sujeto complejo. Es, por ende, la superaci&oacute;n    de la ciudadan&iacute;a moderna, la ciudadan&iacute;a de la identidad unitaria    para pensar el problema desde una propuesta divergente compleja.</p>     <p> Aqu&iacute; el problema de la comunidad como entramado interaccional y relacional,    ser&aacute; clave. Ya que, en esa forma, la ciudadan&iacute;a se jugar&aacute;    en un espacio de complejidades cotidianas marcadas por el desacuerdo, la divisi&oacute;n,    el enfrentamiento. La ciudadan&iacute;a se tornar&aacute; en algo vital, en    parte de la existencia, en contradicci&oacute;n propia de lo que deviene, de    lo que marca el inter&eacute;s, en dimensi&oacute;n constitutiva del hombre.    Ciudadan&iacute;a que ser&aacute;, como no aparece en los est&aacute;ndares,    complejidad constitutiva de identidades m&uacute;ltiple, de identidades desde    lo diferente, de identidades que se forja en las divergencias conflictivas y    que las acepta como parte de un entramado societal concreto. Complejidad constitutiva,    siguiendo con el trabajo realizado por Jes&uacute;s Mart&iacute;n-Barbero, de    lo cultural, de competencias culturales las cuales buscan promover, en palabras    de Barnett, &#147;capacidades y virtudes humanas generales que podr&iacute;an    promover una sociedad humana distinta, como la amistad, el altruismo, la preocupaci&oacute;n    &eacute;tica, la generosidad y otras muchas&#148;<sup><a href="#70" name="s70">70</a></sup>.</p>     <p> <font size="3" face="verdana"><b>Conclusiones</b></font></p>     <p> Desde hace mucho tiempo se escucha, de manera reiterada y permanente, la expresi&oacute;n    &#147;formar ciudadanos&#148;, &#147;formar para la ciudadan&iacute;a&#148;,    &#147;formar en ciudadan&iacute;a&#148;, &#147;escuela ciudadana&#148;, &#147;ciudadanos    en formaci&oacute;n&#148;. Son breves oraciones que, por sus contenidos, nadie    rechaza, todos comparten, se hace imprescindible. Se percibe una unanimidad    cierta sobre lo que se necesita, como diagn&oacute;stico, y de lo que se quiere,    como aspiraci&oacute;n. No sospechamos lo que all&iacute; se envuelve, no nos    detenemos a mirar la carga hegem&oacute;nica que en ellas reposan. Como dudar    de un encomiable trabajo para hacer de los ni&ntilde;os ciudadanos de bien,    ciudadanos buenos, ciudadanos competentes. Como desconfiar de la educaci&oacute;n    c&iacute;vica como transformadora de realidades incivilizadas. El terreno ha    sido construido discursivamente para no dejar hendiduras posibles. No obstante,    aqu&iacute;, en este requisito de grado, la apuesta es otra. Es la apuesta que    muchos han hecho &#151;en la academia y en la vida&#151; sospechar, disentir,    ser radicalmente celosos con el discurso oficial tan diestramente recibido en    la escuela y tan hermosamente reproducido en el &aacute;mbito acad&eacute;mico.</p>     <p> Encontrarnos con las competencias ciudadanas nos abri&oacute; la posibilidad    de pensar &#151;comprensiva y cr&iacute;ticamente&#151; lo ciudadano, lo competente    y la convergencia de ambos t&eacute;rminos en la siempre cambiante legislaci&oacute;n    colombiana. No conviene repetir lo que detalladamente se desarroll&oacute; con    exagerado empe&ntilde;o. Aqu&iacute;, en este espacio, cabe interrogarnos sobre    muchas circunstancias y, sobre todo, colocar una posici&oacute;n personal para    continuar pensando el asunto o el tema que se desarroll&oacute; en este documento.    Nuestro discurso oficial, tan reiterado en las instituciones educativas, es    una posici&oacute;n que limita el infinito mundo de lo ciudadano, de lo cultural,    de lo humano, de lo vital. Saber y saber hacer, dos expresiones que suenan,    en el &aacute;mbito de las tareas, bastante acertadas pero que, en el campo    de las relaciones humanas, se contrae a desempe&ntilde;os id&oacute;neos soportados    en lo que, transmitido, he adquirido en el &aacute;mbito escolar. Las competencias    son actuaciones con otros que no se median, exclusivamente, por lo que se sabe    o se aprende. Se enlazan por lo que somos y deseamos ser, por el lenguaje y    la cultura, por la diferencia y la contradicci&oacute;n que envuelve, l&oacute;gica    y racionalmente, la unidad vital.</p>     <p> Insistir en el discurso liberal moderno implica, a su vez, desconocer lo que    sucede en el &aacute;mbito de la vida para destacar lo que se impone desde el    mundo econ&oacute;mico del dinero y de la empresa. Es insistir en un modelo    que privilegia, deliberativamente, un consenso cuya experiencia es bastante    ajena a la historia colombiana. Con estos est&aacute;ndares, se podr&aacute;    ver, no se construir&aacute; una democracia vital y existencial soportada en    una ciudadan&iacute;a compleja sino que se repetir&aacute; lo que, alejado de    la escuela, se padece en el mundo social, econ&oacute;mico y pol&iacute;tico    colombiano. El compromiso, el respeto de la diferencia, la defensa del bien    com&uacute;n, la solidaridad, colectiva, la participaci&oacute;n, el acatamiento    de las normas de sana convivencia, se tornar&aacute;n en otra asignatura que    se evaluar&aacute; pero que, poco, impactar&aacute; la vida institucional del    pa&iacute;s. Ya sabemos que se pretende, falta ver &#151;en lo medible, como    all&iacute; se enuncia&#151; que se lograr&aacute;.</p>     <p>&nbsp;</p> <hr size="1">     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><sup><a href="#s1" name="#1">1</a></sup> Mouffe, C. (1999), El retorno de lo    pol&iacute;tico. Comunidad, ciudadan&iacute;a, pluralismo, democracia radical,    Barcelona, Paid&oacute;s.</p>     <p><sup><a href="#s2" name="#2">2</a></sup> Como lo se&ntilde;ala Ricardo Zapata    Barrero, &#147;la forma en que se defina la ciudadan&iacute;a no puede escapar    al impl&iacute;cito del proceso hist&oacute;rico de su adquisici&oacute;n (&#133;)    el problema de definir la ciudadan&iacute;a no es s&oacute;lo un problema sincr&oacute;nico,    derivado de los cambios sociales que se est&aacute;n produciendo en nuestras    sociedades democr&aacute;ticas, sino hist&oacute;rico y antropol&oacute;gico&#148;.    Zapata, R. (1996, enero), &#147;Hacia una teor&iacute;a normativa de la ciudadan&iacute;a    democr&aacute;tica&#148;, en Revista Foro, No. 28, p. 41.</p>     <p> <sup><a href="#s3" name="#3">3</a></sup> Dur&aacute;n, R. (1996), &#147;El    individualismo metodol&oacute;gico&#148;, en Cort&eacute;s, F. y Monsalve A,    Liberalismo y comunitarismo: derechos humanos y democracia, p. 316.</p>     <p><sup><a href="#s4" name="#4">4</a></sup> Miller, D. (1997, octubre), &#147;Ciudadan&iacute;a    y pluralismo&#148;, en La Pol&iacute;tica: Revista de estudios sobre el Estado    y la sociedad, No. 3, p. 74.</p>     <p> <sup><a href="#s5" name="#5">5</a></sup> Ib&iacute;d., p. 75.</p>     <p><sup><a href="#s6" name="#6">6</a></sup> Cuchumb&eacute;, N. (2003), &#147;John    Rawls: la justicia como equidad&#148;, en Criterio jur&iacute;dico, No. 3, p.    230.</p>     <p> <sup><a href="#s7" name="#7">7</a></sup> Zapata, op. cit., p. 38.</p>     <p><sup><a href="#s8" name="#8">8</a></sup> Giusti, M. (1996), &#147;Paradojas    recurrentes de la argumentaci&oacute;n comunitarista&#148;, en Cort&eacute;s,    F. y Monsalve A, Liberalismo y comunitarismo: derechos humanos y democracia,    p. 109.</p>     <p> <sup><a href="#s9" name="#9">9</a></sup> P&eacute;rez, M. &#147;Ciudadanos    y ciudadan&iacute;a&#148;, en P&eacute;rez, M. Ciudadan&iacute;a y democracia,    Madrid, p. 7.</p>     <p> <sup><a href="#s10" name="#10">10</a></sup> Ib&iacute;d., p. 110.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><sup><a href="#s11" name="#11">11</a></sup> Thiebaut, C. (1997), &#147;Sujeto    Liberal y comunidad: Rawls y la uni&oacute;n social&#148;, en Enrahonar: Quaderns    de Filosof&iacute;a, No. 27, p. 22.</p>     <p> <sup><a href="#s12" name="#12">12</a></sup> Giusti, op. cit., p. 115.</p>     <p> <sup><a href="#s13" name="#13">13</a></sup> Ovejero, F. (1997, octubre), &#147;Tres    ciudadanos y el bienestar&#148;, en La pol&iacute;tica: Revista de estudios    sobre el Estado y la sociedad, No. 3, p. 100.</p>     <p> <sup><a href="#s14" name="#14">14</a></sup> &Iacute;dem.</p>     <p><sup><a href="#s15" name="#15">15</a></sup> Gargarella, R. (1999), Las teor&iacute;as    de la justicia despu&eacute;s de Rawls: un breve manual de filosof&iacute;a    pol&iacute;tica, Barcelona.</p>     <p><sup><a href="#s16" name="#16">16</a></sup> Mouffe, C (1994), &#147;La democracia    radical: &iquest;moderna o posmoderna?&#148;, en Revista Foro, No. 94, p. 16.</p>     <p> <sup><a href="#s17" name="#17">17</a></sup> Mouffe, op. cit., p. 103.</p>     <p> <sup><a href="#s18" name="#18">18</a></sup> Lois, M. &#147;Ernesto Laclau    y Chantal Mouffe: hacia una teor&iacute;a radical de la democracia&#148;, en    Teor&iacute;as pol&iacute;ticas contempor&aacute;neas, No. 9, p. 397.</p>     <p> <sup><a href="#s19" name="#19">19</a></sup> Op. cit., p. 401.</p>     <p><sup><a href="#s20" name="#20">20</a></sup> Ib&iacute;d., p. 401.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><sup><a href="#s21" name="#21">21</a></sup> Mouffe, C. (1997), Liberalismo,    pluralismo y ciudadan&iacute;a democr&aacute;tica, Colecci&oacute;n Temas de    la Democracia - Serie Ensayos, No. 2, M&eacute;xico, p. 76.</p>     <p><sup><a href="#s22" name="#22">22</a></sup> Barnett, R. (2004), Los l&iacute;mites    de la competencia: el conocimiento, la educaci&oacute;n superior y la sociedad,    Espa&ntilde;a, p. 86.</p>     <p><sup><a href="#s23" name="#23">23</a></sup> Como lo indica Barnett, &#147;la    comprensi&oacute;n es remplazada por la competencia; la perspicacia, por la    eficiencia, y el rigor de la discusi&oacute;n interactiva por las habilidades    comunicativas&#148;. Barnett, op cit., p. 64.</p>     <p> <sup><a href="#s24" name="#24">24</a></sup> &Iacute;dem.</p>     <p> <sup><a href="#s25" name="#25">25</a></sup> Ib&iacute;d., p. 63.</p>     <p><sup><a href="#s26" name="#26">26</a></sup> Ib&iacute;d., p. 188.</p>     <p> <sup><a href="#s27" name="#27">27</a></sup> Mart&iacute;n-Barbero, J. (2003,    mayo - agosto), &#147;Saberes hoy: diseminaciones, competencias y transversalidades&#148;,    en: OEI - Revista Iberoamericana de Educaci&oacute;n, No. 32, p. 172.</p>     <p><sup><a href="#s28" name="#28">28</a></sup> Rey, G. (2000), &#147;Las huellas    de lo social &#151;interacci&oacute;n, socializaci&oacute;n y vida cotidiana&#151;&#148;,    en Escudero de Santacruz, C., La realidad (es) social, Bogot&aacute; D.C., p.    118.</p>     <p> <sup><a href="#s29" name="#29">29</a></sup> De Castro Andrade, R. (1984),    &#147;Notas sobre las metodolog&iacute;as de la historia pol&iacute;tica&#148;,    en Teor&iacute;a y pol&iacute;tica de Am&eacute;rica Latina, M&eacute;xico,    p. 44.</p>     <p><sup><a href="#s30" name="#30">30</a></sup> Rey, op cit., pp. 124-127.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><sup><a href="#s31" name="#31">31</a></sup> La Ley 60 de 1993 fue derogada    expresamente por la Ley 715 de 2001 conforme a lo establecido en el art&iacute;culo    113.</p>     <p><sup><a href="#s32" name="#32">32</a></sup> Nuevo Examen de Estado para el    ingreso a la educaci&oacute;n superior: cambios para el siglo XXI, Lenguaje    (1999), Ministerio de Educaci&oacute;n Nacional, Instituto Colombiano para el    Fomento de la Educaci&oacute;n Superior, Bogot&aacute; D.C., p. 18.</p>     <p> <sup><a href="#s33" name="#33">33</a></sup> En el numeral derogado se expresaba:    &#147;d) Establecer los indicadores de logros curriculares y en la educaci&oacute;n    formal, fijarlos para cada grado de los niveles educativos&#148;.</p>     <p> <sup><a href="#s34" name="#34">34</a></sup> Esta facultad fue derogada mediante    el art&iacute;culo 113 de la Ley 715 de 2001, lo cual implica &#151;actualmente&#151;    que las instituciones educativas quedan en autonom&iacute;a para establecer    los indicadores de logros curriculares con base en los lineamientos curriculares    definidos por el Ministerio de Educaci&oacute;n Nacional.</p>     <p> <sup><a href="#s35" name="#35">35</a></sup> En el inciso segundo del art&iacute;culo    78 de la Ley 115 de 1994 se estableci&oacute; que los establecimientos educativos,    de conformidad con las disposiciones vigentes y con su Proyecto Educativo Institucional    (PEI), atendiendo los lineamientos deber&iacute;an establecer su plan de estudios    particular en el cual se deben determinar los objetivos por niveles, grados    y &aacute;reas, las metodolog&iacute;as, la distribuci&oacute;n del tiempo y    los criterios de evaluaci&oacute;n y administraci&oacute;n.</p>     <p><sup><a href="#s36" name="#36">36</a></sup> Los ex&aacute;menes de Estado se    vienen desarrollando desde 1968. No obstante, es s&oacute;lo a partir de 1980    &#151;con la reforma de la educaci&oacute;n superior llevada a cabo en el gobierno    de Julio C&eacute;sar Turbay Ayala&#151;, se convirtieron en obligatorios para    el ingreso a la educaci&oacute;n superior.</p>     <p> <sup><a href="#s37" name="#37">37</a></sup> Hern&aacute;ndez, C., Alfredo    Rocha de la Torre y Leonardo Verano (1998), Ex&aacute;menes de Estado: una propuesta    de evaluaci&oacute;n por competencias, Instituto Colombiano para el Fomento    de la Educaci&oacute;n Superior, Bogot&aacute; D.C., p. 11.</p>     <p> <sup><a href="#s38" name="#38">38</a></sup> Bustamante Zamudio, G. (2003),    El concepto de competencia III: un caso de reconceptualizaci&oacute;n. Las competencias    en la educaci&oacute;n colombiana, Sociedad Colombiana de Pedagog&iacute;a -    Alejandr&iacute;a Libros, Colombia, p. 151.</p>     <p> <sup><a href="#s39" name="#39">39</a></sup> Hern&aacute;ndez, C. y otros,    op. cit., p. 17.</p>     <p><sup><a href="#s40" name="#40">40</a></sup> Ib&iacute;d., p. 17.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> <sup><a href="#s41" name="#41">41</a></sup> Nuevo Examen de Estado para el    ingreso a la educaci&oacute;n superior: cambios para el siglo XXI, Lenguaje,    pp. 12-13.</p>     <p><sup><a href="#s42" name="#42">42</a></sup> En el 2002, despu&eacute;s de un    a&ntilde;o y medio de labores, el Ministerio de Educaci&oacute;n Nacional expidi&oacute;,    en la primera fase del proceso, los est&aacute;ndares curriculares para las    &aacute;reas de Matem&aacute;ticas, Lengua Castellana, Ciencias Naturales y    Educaci&oacute;n Ambiental. En la segunda per&iacute;odo, en el 2003, se emitieron    los lineamientos en Ciencias Sociales y en Educaci&oacute;n &Eacute;tica y Valores    Humanos, en Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica y Democracia, y en 2004 los    Est&aacute;ndares b&aacute;sicos de competencias ciudadanas.</p>     <p> <sup><a href="#s43" name="#43">43</a></sup> Altablero, Bogot&aacute; D.C.,    Ministerio de Educaci&oacute;n Nacional, (mayo, 2002); en <a href="http://www.mineducacion.gov.co"target="blank">http://www.mineducacion.gov.co/prensa/altablero/altablero.asp?id=134&amp;numero=14&amp;s=6</a></p>     <p> <sup><a href="#s44" name="#44">44</a></sup> La prueba de competencia ciudadana    aplicada por la Secretaria de Educaci&oacute;n de Bogot&aacute; D.C. (SED),    &#147;pretende establecer hasta d&oacute;nde los estudiantes han desarrollado    las habilidades para que una vez convertidos en ciudadanos puedan: respetar    y defender los derechos humanos; contribuir activamente a la convivencia pac&iacute;fica;    participar responsable y constructivamente en los procesos democr&aacute;ticos;    contribuir a la pluralidad y al respeto de las diferencias, tanto en su entorno    cercano (familia, amigos, aula, instituci&oacute;n escolar) como en su comunidad,    en el pa&iacute;s o en el &aacute;mbito internacional (&#133;) la prueba eval&uacute;a    cuatro grupos de competencias relacionados con los siguientes aspectos centrales    de ciudadan&iacute;a: 1). Respeto y defensa de los derechos humanos; 2). Convivencia    y paz; 3). Participaci&oacute;n y responsabilidad democr&aacute;tica; 4). Pluralidad    y valoraci&oacute;n de las diferencias&#148;. Desde su primera aplicaci&oacute;n,    en 1998, se han realizado seis (6) aplicaciones de car&aacute;cter exploratorio,    muestral y censal. Para ampliar lo anterior se puede visitar el sitio web <a href="http://www.redacademica.edu.co/redacad/export/REDACADEMICA/ddirectivos/viadirectivos/viacinco/gestion_academica.htm"target="blank">http://www.redacademica.edu.co/redacad/export/REDACADEMICA/ddirectivos/viadirectivos/viacinco/gestion_academica.htm</a></p>     <p> <sup><a href="#s45" name="#45">45</a></sup> Informaci&oacute;n sint&eacute;tica    sobre el programa, p. 1, s.e.</p>     <p> <sup><a href="#s46" name="#46">46</a></sup> Informaci&oacute;n sint&eacute;tica    sobre el programa, p. 3, s.e.</p>     <p> <sup><a href="#s47" name="#47">47</a></sup> Foro Nacional de Competencias    Ciudadanas: experiencias para aprender (2004). Ministerio de Educaci&oacute;n    Nacional, Bogot&aacute;. D.C., p. 12.</p>     <p><sup><a href="#s48" name="#48">48</a></sup> &Iacute;dem.</p>     <p> <sup><a href="#s49" name="#49">49</a></sup> Alvarado F.G. (enero - junio 2004),    &#147;Competencia, acci&oacute;n y pensamiento&#148;, en Nodos y nudos, vol.    2, No. 16, p. 4.</p>     <p><sup><a href="#s50" name="#50">50</a></sup> Est&aacute;ndares b&aacute;sicos    de competencias ciudadanas: Formar para la ciudadan&iacute;a&#133; &iexcl;S&iacute;    es posible! Lo que necesitamos saber y saber hacer, (2004) Serie Gu&iacute;as    No. 6. Ministerio de Educaci&oacute;n Nacional, Bogot&aacute; D.C., p. 7.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> <sup><a href="#s51" name="#51">51</a></sup> Mej&iacute;a, W. (2000), &#147;Competencias:    un desaf&iacute;o para la educaci&oacute;n en el siglo XXI &#151;compilaci&oacute;n    de art&iacute;culos para comprender mejor las competencias&#148;, Bogot&aacute;    D.C., Grupo Editorial Norma Educativa, p. 8.</p>     <p> <sup><a href="#s52" name="#52">52</a></sup> Mar&iacute;n Ardila, L. (2002),    &#147;Competencias: saber hacer, &iquest;en cu&aacute;l contexto?&#148;, en    El concepto de competencia II: una mirada interdisciplinar, Sociedad Colombiana    de Pedagog&iacute;a - Alejandr&iacute;a Libros, Colombia, p. 93.</p>     <p> <sup><a href="#s53" name="#53">53</a></sup> Alvarado F.G., op. cit., p. 6.</p>     <p><sup><a href="#s54" name="#54">54</a></sup> Mej&iacute;a B, op. cit., p. 10.</p>     <p> <sup><a href="#s55" name="#55">55</a></sup> Bogoya Maldonado, D. (2000), &#147;Una    prueba de evaluaci&oacute;n de competencias acad&eacute;micas como proyecto&#148;,    en Competencias y proyecto pedag&oacute;gico, Bogot&aacute; D.C., pp. 10-11.</p>     <p><sup><a href="#s56" name="#56">56</a></sup> Est&aacute;ndares b&aacute;sicos    de competencias ciudadanas: Formar para la ciudadan&iacute;a&#133; &iexcl;S&iacute;    es posible! Lo que necesitamos saber y saber hacer, p. 6.</p>     <p> <sup><a href="#s57" name="#57">57</a></sup> Mockus, A., (19 de septiembre    de 2004), &#147;Pedagog&iacute;a/ciudadan&iacute;a, una asignatura pendiente:    la dif&iacute;cil tarea de ser ciudadano&#148;, en El Tiempo.</p>     <p> <sup><a href="#s58" name="#58">58</a></sup> Mockus, A, &#147;Convivencia como    armonizaci&oacute;n de la ley, moral y cultura&#148;, s.f.</p>     <p> <sup><a href="#s59" name="#59">59</a></sup> Mockus, A, &#147;Conciliar ley,    moral y cultura&#148;, Participaci&oacute;n ciudadana en la planeaci&oacute;n    del desarrollo municipal, distrital y nacional, s.f., p. 18.</p>     <p><sup><a href="#s60" name="#60">60</a></sup> &Iacute;dem.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> <sup><a href="#s61" name="#61">61</a></sup> Est&aacute;ndares b&aacute;sicos    de competencias ciudadanas: Formar para la ciudadan&iacute;a&#133; &iexcl;S&iacute;    es posible! Lo que necesitamos saber y saber hacer, p. 8.</p>     <p><sup><a href="#s62" name="#62">62</a></sup> Mej&iacute;a B., op. cit., p. 8.</p>     <p> <sup><a href="#s63" name="#63">63</a></sup> Altablero, Bogot&aacute; D.C.,    Ministerio de Educaci&oacute;n Nacional, (febrero-marzo, 2004).</p>     <p> <sup><a href="#s64" name="#64">64</a></sup> Altablero, Bogot&aacute; D.C.,    Ministerio de Educaci&oacute;n Nacional, (febrero-marzo, 2004).</p>     <p><sup><a href="#s65" name="#65">65</a></sup> De Zubir&iacute;a, S. &#147;La    mala pedagog&iacute;a se hace con buenas intenciones&#148;, en El concepto de    competencia II: una mirada interdisciplinar, Sociedad Colombiana de Pedagog&iacute;a    - Alejandr&iacute;a Libros, Colombia, 2002, p. 46.</p>     <p> <sup><a href="#s66" name="#66">66</a></sup> Est&aacute;ndares b&aacute;sicos    de competencias ciudadanas: Formar para la ciudadan&iacute;a&#133; &iexcl;S&iacute;    es posible! Lo que necesitamos saber y saber hacer, p. 6.</p>     <p> <sup><a href="#s67" name="#67">67</a></sup> De Zubir&iacute;a, op. cit.</p>     <p><sup><a href="#s68" name="#68">68</a></sup> En los Lineamientos Curriculares    en Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica y Democracia la palabra democracia se    liga, de manera directa, con las declaraciones de derechos y su titularidad,    con la limitaci&oacute;n al poder arbitrario y con la constituci&oacute;n del    Estado de derecho. De igual forma, se hace referencia &#151;en el marco de la    constituci&oacute;n de las comunidades pol&iacute;ticas&#151; al autogobierno    como fundante de las relaciones humanas.</p>     <p> <sup><a href="#s69" name="#69">69</a></sup> Como lo expusimos en el cap&iacute;tulo    segundo es desde lo operacional que el mercado y sus agentes proyectan su poder.    Predominio que, desde el sistema econ&oacute;mico, se presenta en los campos    sociales y en las definiciones pol&iacute;ticas. Los procesos de producci&oacute;n,    distribuci&oacute;n, comercializaci&oacute;n y consumo de bienes y servicios    se constituyen en configuradotes de las relaciones sociales.</p>     <p><sup><a href="#s70" name="#70">70</a></sup> Barnett, op. cit., p. 64.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p> <hr size="1">     <p> <font size="3" face="verdana"><b>Referencias</b></font></p>     <!-- ref --><p> ALTABLERO, Bogot&aacute; D.C., Ministerio de Educaci&oacute;n Nacional, (febrero-marzo,    2004).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000185&pid=S0122-4409200600010000600001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> ALTABLERO, Bogot&aacute; D.C., Ministerio de Educaci&oacute;n Nacional, (mayo,    2002); en <a href="http://www.mineducacion.gov.co"target="blank">http://www.mineducacion.gov.co/prensa/altablero/altablero.asp?id=134numero=14=6</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000186&pid=S0122-4409200600010000600002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> ALVARADO, F.G. (enero - junio 2004), &#147;Competencia, acci&oacute;n y pensamiento&#148;,    en Nodos y nudos, v. 2, No. 16.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000187&pid=S0122-4409200600010000600003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> BARNETT, R. (2004), Los l&iacute;mites de la competencia: el conocimiento,    la educaci&oacute;n superior y la sociedad, Espa&ntilde;a.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000188&pid=S0122-4409200600010000600004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> BOGOYA MALDONADO, D. (2000), &#147;Una prueba de evaluaci&oacute;n de competencias    acad&eacute;micas como proyecto&#148;, en Competencias y proyecto pedag&oacute;gico,    Bogot&aacute; D.C.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000189&pid=S0122-4409200600010000600005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>BUSTAMANTE ZAMUDIO, G. (2003), El concepto de competencia III: un caso de reconceptualizaci&oacute;n.    Las competencias en la educaci&oacute;n colombiana, Sociedad Colombiana de Pedagog&iacute;a    - Alejandr&iacute;a, Bogot&aacute;.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000190&pid=S0122-4409200600010000600006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> CUCHUMB&Eacute;, N. (2003), &#147;John Rawls: la justicia como equidad&#148;,    en Criterio jur&iacute;dico, No. 3.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000191&pid=S0122-4409200600010000600007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> DE CASTRO ANDRADE, R. (1984), &#147;Notas sobre las metodolog&iacute;as de    la historia pol&iacute;tica&#148;, en Teor&iacute;a y pol&iacute;tica de Am&eacute;rica    Latina, M&eacute;xico.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000192&pid=S0122-4409200600010000600008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> DE ZUBIR&Iacute;A, S. (2002), &#147;La mala pedagog&iacute;a se hace con buenas    intenciones&#148;, en El concepto de competencia II: una mirada interdisciplinar,    Sociedad Colombiana de Pedagog&iacute;a - Alejandr&iacute;a Libros, Colombia.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000193&pid=S0122-4409200600010000600009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> DUR&Aacute;N, R. (1996), &#147;El individualismo metodol&oacute;gico&#148;,    en Cort&eacute;s, F. y Monsalve A, Liberalismo y comunitarismo: derechos humanos    y democracia.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000194&pid=S0122-4409200600010000600010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Ministerio de Educaci&oacute;n Nacional (2004), Est&aacute;ndares b&aacute;sicos    de competencias ciudadanas: Formar para la ciudadan&iacute;a&#133; &iexcl;S&iacute;    es posible! Lo que necesitamos saber y saber hacer, Serie Gu&iacute;as No. 6,    Bogot&aacute; D.C.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000195&pid=S0122-4409200600010000600011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Foro Nacional de Competencias Ciudadanas: Experiencias para aprender (2004).    Ministerio de Educaci&oacute;n Nacional, Bogot&aacute;. D.C.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000196&pid=S0122-4409200600010000600012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> GARGARELLA, R. (1999), Las teor&iacute;as de la justicia despu&eacute;s de    Rawls: un breve manual de filosof&iacute;a pol&iacute;tica, Barcelona.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000197&pid=S0122-4409200600010000600013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> GIUSTI, M. (1996), &#147;Paradojas recurrentes de la argumentaci&oacute;n    comunitarista&#148;, en Cort&eacute;s, F. y Monsalve A, Liberalismo y comunitarismo:    derechos humanos y democracia.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000198&pid=S0122-4409200600010000600014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> HERN&Aacute;NDEZ, C.; ALFREDO ROCHA DE LA TORRE Y LEONARDO VERANO (1998).    Ex&aacute;menes de Estado: una propuesta de evaluaci&oacute;n por competencias,    Instituto Colombiano para el Fomento de la Educaci&oacute;n Superior, Bogot&aacute;    D.C.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000199&pid=S0122-4409200600010000600015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> LOIS, M. &#147;Ernesto Laclau y Chantal Mouffe: hacia una teor&iacute;a radical    de la democracia&#148;, en Teor&iacute;as Pol&iacute;ticas contempor&aacute;neas,    No. 9.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000200&pid=S0122-4409200600010000600016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> MAR&Iacute;N ARDILA, L. (2002), &#147;Competencias: saber hacer, &iquest;en    cu&aacute;l contexto?&#148;, en El concepto de competencia II: una mirada interdisciplinar,    Sociedad Colombiana de Pedagog&iacute;a - Alejandr&iacute;a Libros, Colombia.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000201&pid=S0122-4409200600010000600017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> MART&Iacute;N-BARBERO, J. (2003, mayo - agosto), &#147;Saberes hoy: diseminaciones,    competencias y transversalidades&#148;, en: OEI - Revista Iberoamericana de    Educaci&oacute;n, No. 32.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000202&pid=S0122-4409200600010000600018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> MEJ&Iacute;A, W. (2000), &#147;Competencias: un desaf&iacute;o para la educaci&oacute;n    en el siglo XXI - compilaci&oacute;n de art&iacute;culos para comprender mejor    las competencias&#148;, Grupo Editorial Norma Educativa, Bogot&aacute; D.C.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000203&pid=S0122-4409200600010000600019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> MILLER, D. (1997, octubre), &#147;Ciudadan&iacute;a y pluralismo&#148;, en    La pol&iacute;tica: Revista de estudios sobre el Estado y la sociedad, No. 3.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000204&pid=S0122-4409200600010000600020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>MOCKUS, A, &#147;Conciliar ley, moral y cultura&#148;, Participaci&oacute;n    ciudadana en la planeaci&oacute;n del desarrollo municipal, distrital y nacional,    s.f.,&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000205&pid=S0122-4409200600010000600021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> MOCKUS, A, &#147;Convivencia como armonizaci&oacute;n de la ley, moral y cultura&#148;,    s.f.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000206&pid=S0122-4409200600010000600022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> MOCKUS, A., (19 de septiembre de 2004), &#147;Pedagog&iacute;a/ciudadan&iacute;a,    una asignatura pendiente: la dif&iacute;cil tarea de ser ciudadano&#148;, en:    El Tiempo. Bogot&aacute; D.C.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000207&pid=S0122-4409200600010000600023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> MOUFFE, C. (1994), &#147;La democracia radical: &iquest;moderna o posmoderna?&#148;,    en Revista Foro, No. 94, 16.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000208&pid=S0122-4409200600010000600024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> MOUFFE, C. (1997), Liberalismo, pluralismo y ciudadan&iacute;a democr&aacute;tica,    Colecci&oacute;n Temas de la Democracia - Serie Ensayos, No. 2, M&eacute;xico.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000209&pid=S0122-4409200600010000600025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> MOUFFE, C. (1999), El retorno de lo pol&iacute;tico. Comunidad, ciudadan&iacute;a,    pluralismo, democracia radical, Barcelona, Paid&oacute;s.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000210&pid=S0122-4409200600010000600026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Nuevo Examen de Estado para el ingreso a la Educaci&oacute;n Superior: cambios    para el siglo XXI, Lenguaje.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000211&pid=S0122-4409200600010000600027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> OVEJERO, F. (1997, octubre), &#147;Tres ciudadanos y el bienestar&#148;, en    La pol&iacute;tica: Revista de estudios sobre el Estado y la sociedad, No. 3.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000212&pid=S0122-4409200600010000600028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> P&Eacute;REZ, M. &#147;Ciudadanos y ciudadan&iacute;a&#148;, en P&eacute;rez,    M., Ciudadan&iacute;a y democracia, Madrid.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000213&pid=S0122-4409200600010000600029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> REY, G. &#147;Las huellas de lo social &#151;interacci&oacute;n, socializaci&oacute;n    y vida cotidiana&#151;&#148;, en Escudero de Santacruz, C., La realidad (es)    social, Bogot&aacute; D.C., 2000,&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000214&pid=S0122-4409200600010000600030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> THIEBAUT, C. (1997), &#147;Sujeto liberal y comunidad: Rawls y la uni&oacute;n    social&#148;, en Enrahonar: Quaderns de Filosof&iacute;a, No. 27.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000215&pid=S0122-4409200600010000600031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> ZAPATA, R. (1996, enero), &#147;Hacia una teor&iacute;a normativa de la ciudadan&iacute;a    democr&aacute;tica&#148;, en Revista Foro, No. 28, Bogot&aacute;.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000216&pid=S0122-4409200600010000600032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Ley 115 de 1994.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000217&pid=S0122-4409200600010000600033&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Ley 60 de 1993.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000218&pid=S0122-4409200600010000600034&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Ley 715 de 2001.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000219&pid=S0122-4409200600010000600035&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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<ref id="B1">
<nlm-citation citation-type="">
<collab>ALTABLERO</collab>
<source><![CDATA[Ministerio de Educación Nacional]]></source>
<year>febr</year>
<month>er</month>
<day>o-</day>
<publisher-loc><![CDATA[Bogotá D.C ]]></publisher-loc>
</nlm-citation>
</ref>
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