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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[LA CIUDAD COMO TEATRO: CONSTRUCCIONES, ACTORES Y ESCENARIOS]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[The manner in which different social groups build and make neighborhoods and cities offers important lessons for a planning and design programs, and for an urbanist political practice. This article proposes an understanding of the city from its uses, from the communities, from the feelings, and the appropriation, where there is a constant staging that reinterprets urban space from different locations. The social importance and the political implications of this suggest an agenda of research, practice and action that have to be taken into consideration, because cities are not only transformed by programs and policies, but for their inhabitants.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font face="verdana" size="2">      <p align="center"><font size="4" face="verdana"><b>LA CIUDAD COMO TEATRO: CONSTRUCCIONES,    ACTORES Y ESCENARIOS</b></font></p>     <p align="center"> <font size="3" face="verdana"><b>THE CITY LIKE THEATRE: CONSTRUCTIONS,    ACTORS AND SCENES</b></font></p>     <p> <b>Patricia Tovar Rojas*</b></p>     <p>* Ph.D. en antropolog&iacute;a del Graduate Center of the City, University    of New York, CUNY; magistra en antropolog&iacute;a urbana aplicada del City    College of New York; profesora asociada e investigadora en la Facultad de Ciencias    Pol&iacute;ticas y Relaciones Internacionales de la Pontificia Universidad Javeriana    en Bogot&aacute;, donde tambi&eacute;n es coordinadora del grupo de investigaci&oacute;n    "Pol&iacute;tica, g&eacute;nero y democracia"; Entre 2005 y 2006    fue coordinadora del &Aacute;rea de Antropolog&iacute;a Social y durante varios    a&ntilde;os fue investigadora del Instituto Colombiano de Antropolog&iacute;a    e Historia. Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:b.tovar@javeriana.edu.co">b.tovar@javeriana.edu.co</a>.</p>     <p align="center"> Recibido: 15/03/07 Aprobado evaluador interno: 10/04/07 Aprobado    evaluador externo: 23/03/07</p>     <p>&nbsp;</p> <hr size="1">     <p><b>Resumen</b></p>     <p> La manera como los diferentes grupos sociales construyen y hacen vecindarios    y ciudades ofrece lecciones importantes para programas de planeaci&oacute;n,    dise&ntilde;o y pr&aacute;ctica pol&iacute;tica urban&iacute;stica. Este art&iacute;culo    propone un entendimiento de la ciudad desde sus usos, desde las comunidades,    desde el sentimiento y desde la apropiaci&oacute;n, donde ocurre una constante    puesta en escena que reinterpreta el espacio urbano desde diversas locaciones.    La importancia social y las implicaciones pol&iacute;ticas de esto sugieren    una agenda de investigaci&oacute;n, pr&aacute;ctica y acci&oacute;n que deben    ser m&aacute;s tenidas en cuenta, pues las ciudades no solamente son transformadas    por programas y pol&iacute;ticas sino por quienes las habitan.</p>     <p> <b>Palabras clave: </b>ciudades, usos sociales, habitantes, espacio urbano.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p> <hr size="1">     <p> <b>Abstract</b></p>     <p> The manner in which different social groups build and make neighborhoods and    cities offers important lessons for a planning and design programs, and for    an urbanist political practice. This article proposes an understanding of the    city from its uses, from the communities, from the feelings, and the appropriation,    where there is a constant staging that reinterprets urban space from different    locations. The social importance and the political implications of this suggest    an agenda of research, practice and action that have to be taken into consideration,    because cities are not only transformed by programs and policies, but for their    inhabitants.</p>     <p> <b>Key words:</b> cities, social uses, inhabitants, urban space.</p>     <p>&nbsp;</p> <hr size="1">     <p> La lectura de los grupos sociales y su relaci&oacute;n con la ciudad se ha    hecho desde varias perspectivas, ya sea desde el espacio urbano hacia los grupos    que lo habitan, o desde las personas hacia la manera como &eacute;stas usan,    se apropian, semantizan y transforman la ciudad. Dos grandes corrientes te&oacute;ricas,    de las cuales se desprenden otras tantas visiones, han dominado la investigaci&oacute;n    del tema: la ecolog&iacute;a urbana y la econom&iacute;a pol&iacute;tica. En    la medida en que las ciudades se conformaban en los comienzos del siglo XX,    los estudios urbanos comenzaron a interesarse por la morfolog&iacute;a de las    ciudades y se construyeron modelos para determinar la manera como las ciudades    crec&iacute;an y cambiaban. Esta perspectiva es conocida como la "Escuela    de Chicago" y se ha interesado en las relaciones entre los diferentes    usos del territorio que se encuentran en las &aacute;reas urbanas. La corriente    de la econom&iacute;a pol&iacute;tica que por lo general incorpora un an&aacute;lisis    marxista, ofrece otro tipo de alternativas al an&aacute;lisis de los patrones    de desarrollo espacial bajo el capitalismo. De una manera amplia se ve la ciudad    como una expresi&oacute;n espacial de las fuerzas del mercado, de la acumulaci&oacute;n    de capital y como una arena donde convergen los conflictos producidos por la    lucha de clases y las necesidades que el mercado tenga de una fuerza laboral.    Tanto los ecologistas como los exponentes de la econom&iacute;a pol&iacute;tica    ven la ciudad como una arena en la que la competencia por los diferentes intereses    de supervivencia, biol&oacute;gico y econ&oacute;mico, determina los patrones    de uso del territorio. A esto se suman los an&aacute;lisis de la posmodernidad    y de las nuevas propuestas desde la geograf&iacute;a.<sup><a href="#1" name="s1">1</a></sup>    En lo que se distinguen estas corrientes es en la interpretaci&oacute;n del    significado del conflicto entre grupos sociales y sus consecuencias.</p>     <p> Los seguidores de la Escuela de Chicago se basan en el trabajo de Wirth,<sup><a href="#2" name="s2">2</a></sup>    publicado inicialmente en 1938, en donde se presenta la idea del "urbanismo    como un estilo de vida", donde la ciudad se ve&iacute;a como un &aacute;mbito    f&iacute;sico que produce un efecto en el comportamiento humano; es decir, el    tama&ntilde;o, la densidad y la heterogeneidad afectan a las poblaciones urbanas,    de tal manera, que cualquier control directo es imposible, donde una multitud    de formas sociales se superponen sobre otras sin integrarse realmente. De igual    manera esta perspectiva analiza los procesos y los patrones que permiten la    emergencia de las caracter&iacute;sticas espaciales de las ciudades y la manera    como los grupos sociales y los elementos funcionales de la ciudad se organizan    y entrecruzan sobre una superficie limitada. Robert Park, otro de los exponentes    de esta escuela, propon&iacute;a que las poblaciones urbanas tienden a fragmentar    el espacio urbano y a segregarse en "&aacute;reas naturales".<sup><a href="#3" name="s3">3</a></sup>    En su momento esta perspectiva llamaba la atenci&oacute;n por prestar elementos    de las ciencias naturales, lo que permit&iacute;a las bases de la distribuci&oacute;n    de los usos del espacio urbano. Estos modelos estaban basados en la premisa    de que la competencia econ&oacute;mica por el espacio era lo que determinaba    el uso que se le daba a un &aacute;rea. Esta teor&iacute;a no ten&iacute;a en    cuenta la facultad del gobierno de alterar los patrones urbanos a trav&eacute;s    de la planeaci&oacute;n, ni los significados simb&oacute;licos que tiene el    espacio, los cuales afectan la manera como los habitantes utilizan el espacio.</p>     <p> La d&eacute;cada de los sesenta trajo consigo el reconocimiento de la realidad    de muchas ciudades con grandes problemas, que no eran explicados adecuadamente    por las teor&iacute;as existentes. Los movimientos sociales urbanos, que ocurr&iacute;an    tanto en Europa como en las ciudades de Estados Unidos, trajeron de nuevo la    teor&iacute;a del conflicto, tanto el de clase como el &eacute;tnico, y se concentraron    en hacer preguntas sobre los procesos econ&oacute;micos que determinaban la    repartici&oacute;n y la utilizaci&oacute;n del espacio urbano. Estas teor&iacute;as    se beneficiaron con el impulso que les dio Manuel Castells,<sup><a href="#4" name="s4">4</a></sup>    en el que criticaba las teor&iacute;as de Wirth y de otros ec&oacute;logos,    argumentando que no era el ambiente urbano el que ten&iacute;a un efecto en    la cultura, ni en la fragmentaci&oacute;n de los roles, sino que m&aacute;s    bien eran el resultado de la industrializaci&oacute;n producida por el capitalismo;    es decir, que lo reconocido como "vida urbana" era una consecuencia    de las fuerzas econ&oacute;micas. El &eacute;nfasis marxista produjo una serie    de estudios en los que se enfatizaban los problemas sociales de las ciudades.    El mismo Castells m&aacute;s recientemente cambi&oacute; el rumbo de sus estudios    de conflicto de clase a movimientos sociales urbanos. Estos trabajos han sido    criticados por dar demasiado &eacute;nfasis a las estructuras sociales. Las    nuevas tecnolog&iacute;as de la inform&aacute;tica han cambiado tambi&eacute;n    el lugar donde se trabajaba y donde se compraba. Todo esto se puede hacer desde    el lugar de residencia, las distancias se han acortado y todos los rincones    del mundo est&aacute;n integrados por los sistemas globales. Todo esto est&aacute;    alterando la estructura de las ciudades, los usos del espacio y la cultura.</p>     <p> Siguiendo la l&iacute;nea que abre Castells, se encuentra el trabajo de Harvey<sup><a href="#5" name="s5">5</a></sup>    en el que se abre otra ventana en el tema de la acumulaci&oacute;n del capital,    donde se muestra el "proceso urbano" que implica la creaci&oacute;n    de una estructura f&iacute;sica material para la producci&oacute;n, el intercambio    y el consumo. El espacio urbano es constantemente construido, destruido y reconstruido    para crear una mejor circulaci&oacute;n de capital. Otros autores como Sawers,<sup><a href="#6" name="s6">6</a></sup>    expusieron las consecuencias nefastas que tienen para las ciudades el movimiento    de las f&aacute;bricas siguiendo la mano de obra barata, lo cual a su vez produce    desempleo, p&eacute;rdida de ingresos a las arcas de la ciudad y deterioro de    los precios de la vivienda. Ejemplos de esto son las ciudades de Cleveland y    Detroit que florecieron con la industria del autom&oacute;vil, pero que quedaron    semi-abandonadas una vez que las f&aacute;bricas cerraron para trasladarse a    otros pa&iacute;ses con mano de obra m&aacute;s barata, perdi&eacute;ndose as&iacute;    el capital, los empleos y la raz&oacute;n de ser de estas ciudades.</p>     <p> Ninguna de estas propuestas te&oacute;ricas hasta ahora hab&iacute;a puesto    a los actores urbanos en la discusi&oacute;n, en el sentido de que ellos tambi&eacute;n    ejercen una influencia sobre el espacio urbano de acuerdo con sus intereses    personales y de grupo. Sin embargo, se llama la atenci&oacute;n al hecho de    que muchas investigaciones se centran en las actividades de los actores sociales    y no en la raz&oacute;n de ser de las mismas. Esta perspectiva, que tiene en    cuenta la agencia humana, es importante para explicar por qu&eacute; unas ciudades    difieren de otras.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> Las teor&iacute;as anteriormente mencionadas se encuentran ubicadas principalmente    en la sociolog&iacute;a, lo que nos lleva a la pregunta sobre cu&aacute;les    han sido las propuestas desde otras ciencias sociales para interpretar la relaci&oacute;n    entre el espacio urbano y los grupos que lo habitan. Inicialmente, los temas    de la etnicidad y la pobreza<sup><a href="#7" name="s7">7</a></sup> fueron definidos    como problemas urbanos en relaci&oacute;n con la cultura, en un momento en el    que el paisaje de las ciudades de los pa&iacute;ses del norte cambiaba gracias    a la creciente presencia de inmigrantes del sur y al resquebrajamiento de las    estructuras de segregaci&oacute;n racial que operaban en muchas ciudades. Desde    entonces, la formaci&oacute;n antropol&oacute;gica ya no significaba un entrenamiento    en otras culturas sino una mirada al patio de la casa. Esto produjo, en parte,    una especie de cruzada por buscar soluciones o reformas a los graves problemas    que afectaban a las ciudades, con lo que se incentivaron los estudios sobre    los enclaves, ya fueran &eacute;tnicos o faltos de riqueza, o por lo general    las dos cosas, a la manera de "aldeas urbanas" en el sentido de    Gans.<sup><a href="#8" name="s8">8</a></sup></p>     <p> Una mirada a la ciudad y a sus habitantes, particularmente apropiada para    este ensayo, es la de Hannerz,<sup><a href="#9" name="s9">9</a></sup> elaborada    a partir del trabajo de Goffman, en donde la ciudad es vista como un teatro    en el que hay multiplicidad de escenarios y cada individuo puede representar    diferentes papeles de acuerdo con el grupo social al que pertenezca, adem&aacute;s    hay diferentes audiencias cada vez; asimismo pueden verse las diversas oportunidades,    en la estructura social, en las que un grupo puede hacerse conocido o entra    en contacto los otros. La forma como cada grupo social se apropia de este escenario    muestra las posibilidades de maniobra, entrecruce, o aislamiento, f&aacute;cilmente    observables y que a su vez dan forma a la ciudad. En este ensayo se muestran    algunas de las maneras como se realizan estas puestas en escena de los grupos    sociales, ya sea de manera conciente o inconsciente, y la riqueza de oportunidades    que existen para entenderlas. Todo esto teniendo en cuenta c&oacute;mo los grupos    sociales est&aacute;n inmersos en la econom&iacute;a de mercado local y global.</p>     <p> Goffman<sup><a href="#10" name="s10">10</a></sup> tambi&eacute;n recuerda    que las interacciones urbanas y el uso del espacio urbano est&aacute;n regidos    por reglas y c&oacute;digos de comportamiento determinados por la cultura y    de los cuales por lo general no somos concientes. La gente no camina por los    andenes sin ton ni son. Los peatones se evitan entre s&iacute;, se mira en determinada    direcci&oacute;n al cruzar la calle, se utiliza el transporte p&uacute;blico    y se hace fila de diferentes maneras. La propuesta de Goffman nos lleva m&aacute;s    all&aacute; del espacio personal, a un territorio fijo que se define geogr&aacute;ficamente    y es reivindicado y pose&iacute;do por alguien, a veces en exclusividad. Esto    se liga a los trabajos de Aug&eacute;<sup><a href="#11" name="s11">11</a></sup>    sobre el tr&aacute;nsito por los no-lugares y por los transportes subterr&aacute;neos.</p>     <p>La ciudad es, en este caso, el punto de partida para una reflexi&oacute;n sobre    la naturaleza de las relaciones de los grupos sociales en la era de la globalizaci&oacute;n,    y es a su vez una met&aacute;fora de la complejidad, donde los grupos sociales    organizados y fragmentados a trav&eacute;s de l&iacute;neas de clase social,    etnicidad, g&eacute;nero y edad, utilizan la ciudad, se articulan dentro de    ella, y encuentran puntos de contacto entre las fronteras que los separan. Muchos    son los actores sociales visibles en la escena urbana cuya presencia es creciente    y que a su vez son parte de las culturas globalizadas. Dentro de &eacute;stos    tenemos a desplazados, refugiados, inmigrantes, turistas, mano de obra trashumante    &mdash;de alto y bajo nivel&mdash; y otros grupos m&oacute;viles.</p>     <p> Antes de entrar a discutir las peculiaridades de los grupos sociales en cuanto    al uso de la ciudad, vale la pena examinar unos conceptos discutidos por Manuel    Delgado, sobre todo el referente a la noci&oacute;n de espacio p&uacute;blico    como la extensi&oacute;n o distancia entre dos puntos, ejercicio de los lugares    haciendo sociedad entre ellos, pero que no da como resultado un lugar, sino    tan s&oacute;lo, a lo sumo, un tr&aacute;nsito o una ruta. El espacio &ndash;lugar    practicado&mdash; est&aacute; opuesto al territorio &mdash;lugar ocupado&mdash;    que es "la marca social del suelo, el dispositivo que expresa la identidad    del grupo, lo que una comunidad dada cree que es lo que debe defender contra    las amenazas externas e internas, en otras palabras el territorio."<sup><a href="#12" name="s12">12</a></sup>    Esta noci&oacute;n de territorio es la que importa tener en cuenta, pues es    el punto identificatorio, relacional e hist&oacute;rico de los grupos sociales:    ya sea la calle, el barrio, o el enclave, que tiene un conjunto de normas e    interdicciones sociales y pol&iacute;ticas.</p>     <p> El an&aacute;lisis de los usos de la ciudad se hace desde el referente del    grupo social, sujeto a un territorio estable que le permite al actor social    tener varias identidades circunstanciales o contextuales como familia, barrio,    comunidad, religi&oacute;n, grupo &eacute;tnico, banda juvenil, que a su vez    tienen complejas articulaciones espacio-temporales y fronteras f&iacute;sicas    y simb&oacute;licas; es decir, nos interesa lo que se ha llamado "antropolog&iacute;a    del territorio",<sup><a href="#13" name="s13">13</a></sup> o el estudio    de la socializaci&oacute;n y culturizaci&oacute;n del espacio, o de las pr&aacute;cticas    simb&oacute;licas que lo organizan.</p>     <p> Muchos de los trabajos recientes en esta &aacute;rea corresponden a la prox&eacute;mica,    subdisciplina de la antropolog&iacute;a que significa el estudio de los aspectos    biol&oacute;gicos y culturales del uso del espacio p&uacute;blico y privado.    No se trata de ver a los grupos sociales en sus "nichos ecol&oacute;gicos",    a la manera de la Escuela de Chicago, como "peque&ntilde;as comunidades",    para emplear el t&eacute;rmino de Robert Redfield, o como parte del rompecabezas    que ser&iacute;a la ciudad, pues esto significar&iacute;a ocultar otras realidades    y din&aacute;micas que no son m&aacute;s que exclusiones que segregan y colonizan.    Los miembros de cada grupo social se mueven por territorios y espacios de la    ciudad us&aacute;ndolos &mdash;disfrut&aacute;ndolos&mdash; de manera transitoria,    ya sean estos p&uacute;blicos como la calle, los vest&iacute;bulos y los parques,    o semip&uacute;blicos como las superficies comerciales, las tabernas o las discotecas,    y se mueven y transitan por la ciudad atravesando los no-lugares, como aeropuertos,    grandes centros comerciales, fusion&aacute;ndose as&iacute; con otros grupos    y poni&eacute;ndose en escena para existir.</p>     <p> <font size="3" face="verdana"><b>Las clases sociales y la ciudad</b></font></p>     <p> La ciudad es un lugar de extremos donde se junta la excesiva riqueza con la    pobreza absoluta. El volumen de los ingresos, la ocupaci&oacute;n y el nivel    de escolaridad son los principales elementos ordenadores que determinan a qu&eacute;    estrato social pertenece una persona, y en cu&aacute;l lugar del territorio    urbano debe ubicarse. La vivienda es un reflejo del estrato, de los gustos y    de los ideales de un grupo social, y es a su vez indicador de estatus y s&iacute;mbolo    de respetabilidad. En el nivel m&aacute;s bajo de la sociedad est&aacute;n los    que no tienen vivienda, viven en la calle o se encuentran en condiciones muy    precarias e inestables y no cuentan con los servicios p&uacute;blicos m&iacute;nimos.    Son ellos quienes menos alternativas tienen para usar la ciudad. Entre ellos    mismos a veces tienen muy poco para compartir, excepto el territorio por donde    se mueven y la exclusi&oacute;n econ&oacute;mica y social del resto de la sociedad.    La familia adquiere caracter&iacute;sticas derivadas de estas condiciones sociales    como la notoria ausencia de los padres, el alto n&uacute;mero de hijos que nacen    de madres adolescentes o fuera del matrimonio. Estos grupos sufren toda clase    de problemas sociales de los que no se pueden escapar, pues excepto por el narcotr&aacute;fico    hay muy pocas posibilidades de movilidad social. El territorio est&aacute; marcado    por la violencia hacia las personas y hacia sus posesiones, el crimen, el tr&aacute;fico    y el consumo de drogas p&uacute;blico, lo que determina una serie de estrategias    de supervivencia. Lo j&oacute;venes deben adquirir ciertas destrezas para poder    sobrevivir en este medio hostil. La inseguridad, la inestabilidad, el desempleo    y las diferentes amenazas que soportan poco estimulan la interacci&oacute;n    con otras personas en el &aacute;rea. La reacci&oacute;n de los habitantes se    expresa en diferentes tipos de organizaci&oacute;n pol&iacute;tica o de protesta    social, por lo general violenta.<sup><a href="#14" name="s14">14</a></sup></p>     <p>El r&aacute;pido crecimiento de las ciudades ha hecho que se conformen asentamientos    urbanos a modo de invasiones colectivas organizadas de tierras p&uacute;blicas    o privadas, muchas veces no aptas para vivienda, localizadas en las afueras    de las ciudades. Estas barriadas, favelas, colonias populares o villasmiseria,    como se conocen, no cuentan con sitios de participaci&oacute;n comunal, no tienen    plazas, parques, andenes, ni calles pavimentadas. En zonas como Ciudad Bol&iacute;var    en Bogot&aacute;, que se conforman a diario con la llegada de personas procedentes    de zonas rurales y de desplazados de la violencia, las calles est&aacute;n cruzadas    por mangueras, extendidas por kil&oacute;metros para traer el agua a las casas.    Los conflictos entre vecinos se materializan en mangueras cortadas. Los l&iacute;mites    entre lo privado y lo p&uacute;blico no est&aacute;n claramente demarcados ya    que lo privado en espacios semi-p&uacute;blicos, apenas separados por una tela    o una tabla, adquiere un significado diferente. La construcci&oacute;n es desordenada,    sin planeaci&oacute;n, utilizando materiales reciclados, ya sea del mobiliario    urbano como tapas de alcantarillas, o con materiales sobrantes, ya que muchos    de sus habitantes trabajan en el sector de la construcci&oacute;n. Las casas    est&aacute;n en un continuo proceso de construcci&oacute;n: con materiales dispares    van creciendo poco a poco hasta adquirir mayor solidez.<sup><a href="#15" name="s15">15</a></sup>    La autogesti&oacute;n de la vivienda es parte de este proceso de conocimiento    colectivo que se sigue para la obtenci&oacute;n del espacio donde se va a construir    la casa y su dise&ntilde;o, que involucra tambi&eacute;n el concurso de redes    de familiares y amigos.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> El estudio de estas comunidades marginales ha sido un tema favorito de investigaci&oacute;n    de la sociolog&iacute;a y la antropolog&iacute;a urbana, el cual se ha abordado    desde diferentes perspectivas. Por una parte se ha enfatizado en la anomia y    toda la gama de problemas urbanos que se concentran all&iacute;. M&aacute;s    recientemente se han buscado aspectos positivos de construcci&oacute;n de comunidad    y la habilidad de adaptarse a condiciones hostiles; adem&aacute;s, se ha criticado    la noci&oacute;n de marginalidad que ve&iacute;a estos asentamientos como no    incorporados a la econom&iacute;a urbana.<sup><a href="#16" name="s16">16</a></sup>    Los llamados estudios de las mujeres, que se desarrollaron a partir de la d&eacute;cada    de los ochenta, han contribuido al an&aacute;lisis de las unidades dom&eacute;sticas    centradas en las mujeres y en el empleo informal que se articula con la econom&iacute;a    general de la ciudad. En estos estudios, realizados en muchas ciudades latinoamericanas,<sup><a href="#17" name="s17">17</a></sup>    se ha llamado la atenci&oacute;n sobre las acciones colectivas para mejorar    las condiciones de vida, como ollas, lavaderos y jardines infantiles comunales,    luchas por el agua, filas para adquirir combustible para cocinar, y en general    el esfuerzo diario para resolver las necesidades b&aacute;sicas de las familias.<sup><a href="#18" name="s18">18</a></sup></p>     <p> No todo es homog&eacute;neo dentro de la pobreza ya que hay diferentes niveles    de acceso a recursos, ni todos los pobres est&aacute;n confinados en territorios    cerrados, a veces con muy fuertes barreras invisibles. Hay grupos que se desplazan    de un lado a otro, por rutas que les permiten recoger el material descartado    por otros habitantes de la ciudad, convirti&eacute;ndose en n&oacute;madas urbanos    que arrastran su casa, que es a su vez dep&oacute;sito de los materiales recogidos    la calle. Ellos ocupan el nivel m&aacute;s bajo en el mercado mundial de los    productos del reciclaje, en constante mimesis con la piel de la ciudad. Los    cartoneros transitan por ella con sus familias, animales y posesiones a cuestas,    m&aacute;s el material recogido en el d&iacute;a. El chirrido de sus carros    de balineras nos hace verlos por un breve instante, para olvidarlos inmediatamente    como si no existieran, pues los consideramos como parte del mobiliario de deshecho    urbano.<sup><a href="#19" name="s19">19</a></sup></p>     <p> No se puede hablar de clases sociales y ciudad sin mencionar por lo menos    la cuesti&oacute;n de la econom&iacute;a informal, de la que dependen un gran    n&uacute;mero de personas. Portes y Castells<sup><a href="#20" name="s20">20</a></sup>    la definen como una actividad no regulada por las instituciones de la sociedad,    aunque en cierta manera lo es y est&aacute; estrechamente relacionada con la    econom&iacute;a formal, que no es una caracter&iacute;stica exclusiva del llamando    Tercer Mundo. El punto de partida de este sector es la unidad dom&eacute;stica    donde se toman las decisiones y se dan respuestas a las condiciones estructurales    que no ofrecen alternativas econ&oacute;micas. Entre quienes practican estas    actividades alternativas ("de rebusque") para generar ingresos se    encuentran vendedores ambulantes, traficantes de sustancias il&iacute;citas,    cuidadores de carros, limosneros, y muchas otras personas que marcan sus territorios    con sus actividades econ&oacute;micas y por esto entran en constante conflicto    con los sectores formales. Las compa&ntilde;&iacute;as multinacionales se aprovechan    de esta reserva laboral para comercializar sus productos, evitando as&iacute;    pagar los costos de arrendamiento de locales comerciales.</p>     <p> Un sector social que recientemente ha entrado a competir por el nivel m&aacute;s    bajo en la arena de la ciudad colombiana es el de los desplazados por la violencia.    &Eacute;stos se caracterizan por la ausencia de recursos econ&oacute;micos y    de otros insumos necesarios para sobrevivir adecuadamente en la ciudad, el nomadismo    y el constante conflicto con los moradores de los lugares a los que llegan.    A veces se aproximan a la ciudad en grupos familiares peque&ntilde;os o en grupos    grandes de parientes y vecinos, donde se nota siempre la presencia de menores    de edad y ancianos y la ausencia de hombres adultos.<sup><a href="#21" name="s21">21</a></sup>    Se distinguen de otros grupos por su estilo de movilizaci&oacute;n, que implica    la invasi&oacute;n de territorios p&uacute;blicos como parques, calles o zonas    verdes, o por su presencia diaria portando carteles, y contando su historia    en sectores ocupados por las clases m&aacute;s privilegiadas. Su estilo de supervivencia    est&aacute; marcado por el sistema de "extender la totuma" en los    sem&aacute;foros, su andar errante de una entidad a otra, con la ropa y el olor    del campo a cuestas y su demanda por atenci&oacute;n y derechos especiales en    su condici&oacute;n de v&iacute;ctimas de la guerra. La posibilidad de obtener    alg&uacute;n tipo de ayuda estatal los hace objeto de la envidia de otros sectores    que se encuentran en situaciones econ&oacute;micas muy parecidas, lo que refuerza    su condici&oacute;n de indeseables y de estigmatizados, de ser tratados como    el "otro". <sup><a href="#22" name="s22">22</a></sup></p>     <p> Como una respuesta a los estudios antropol&oacute;gicos sobre la pobreza en    las ciudades se ha notado un incremento en los trabajos sobre la clase media    y las &eacute;lites. Son de destacar los trabajos de McDonogh sobre "Las    buenas familias de Barcelona" en donde se describen las pr&aacute;cticas    familiares y los h&aacute;bitos de clase, a la vez que se muestra la historia    de las dinast&iacute;as industriales.<sup><a href="#23" name="s23">23</a></sup>    Por su parte Lomnitz, despu&eacute;s de estudiar "como sobreviven los    marginados" se dedica al seguimiento de siglo y medio de la historia de    una familia de la oligarqu&iacute;a mexicana.<sup><a href="#24" name="s24">24</a></sup></p>     <p>En el an&aacute;lisis de la formaci&oacute;n de comunidades de clase media    y alta y c&oacute;mo sus construcciones definen el espacio urbano es importante    tener en cuenta algunos de los puntos te&oacute;ricos de Bourdieu, en especial    lo que &eacute;l define como "capital simb&oacute;lico", es decir,    la colecci&oacute;n de bienes de lujo que demuestran el gusto y la distinci&oacute;n    de sus due&ntilde;os y que a su vez nos muestran las bases reales de las distinciones    econ&oacute;micas y sociales.<sup><a href="#25" name="s25">25</a></sup> La producci&oacute;n    de este capital simb&oacute;lico tiene adem&aacute;s funciones ideol&oacute;gicas    en la medida en que contribuye a reproducir el orden establecido y a la perpetuaci&oacute;n    de la dominaci&oacute;n. La producci&oacute;n y el consumo de este capital tambi&eacute;n    tienen implicaciones importantes para la producci&oacute;n y transformaci&oacute;n    de espacios urbanos en los cuales viven las clases altas. Lo que se ha denominado    en ingl&eacute;s como gentrification, es decir, la llegada de los grupos "nobles"    a ciertas zonas deterioradas de las ciudades y el posterior desplazamiento de    las poblaciones que se han asentado por a&ntilde;os en el &aacute;rea, en nombre    de la recuperaci&oacute;n hist&oacute;rica, real, imaginada o prevista para    la especulaci&oacute;n en los precios de la finca ra&iacute;z. De la misma manera    que se "recuperan" espacios, estos pueden pasar r&aacute;pidamente    de moda una vez que los gustos cambian. Los s&iacute;mbolos de distinci&oacute;n    social llegan en forma de c&oacute;digos est&eacute;ticos y ciertos gustos de    embellecimiento, decoraci&oacute;n y ornamentaci&oacute;n que impiden la entrada    a personas de otros grupos sociales, a menos que sea como sus empleados. La    pel&iacute;cula La estrategia del caracol de Sergio Cabrera es un ejemplo de    este fen&oacute;meno, que adem&aacute;s trae impl&iacute;cita la posibilidad    de conflicto, con diferentes grados de violencia, entre los diferentes grupos    que se encuentran. La pel&iacute;cula muestra el caso del conflicto en el centro    hist&oacute;rico de Bogot&aacute;, pero en la zona antigua de Cartagena el problema    se complica con la presencia de fuertes distinciones &eacute;tnicas.</p>     <p> La clase media ha impactado la ciudad con su preferencia por la vivienda amurallada    del conjunto cerrado, en donde sus miembros se sienten m&aacute;s a salvo del    crimen imaginario o real, y de la visi&oacute;n de lo que les pudiera ocurrir    si cayeran en estratos m&aacute;s bajos.<sup><a href="#26" name="s26">26</a></sup>    Las casas de los m&aacute;s pudientes son verdaderos fortines enrejados, con    guardias armados, alarmas y el ojo siempre vigilante de las c&aacute;maras de    televisi&oacute;n. Otro importante aspecto de la ciudad en relaci&oacute;n con    las clases sociales es la manera como se movilizan las personas dentro de la    ciudad. Algunos van a pie o en bicicleta porque no tienen otra alternativa,    otros tienen acceso al transporte p&uacute;blico, y hay quienes prefieren no    usarlo e ir siempre en taxi, conducir un auto o dejar que su conductor lo haga.    Dependiendo de la ciudad y de su profesi&oacute;n prefieren ir en extravagantes    limosinas o pertenecer a clubes de motociclistas. Por su parte hay ciudades    que no tienen sistemas de transporte p&uacute;blico, y est&aacute;n dise&ntilde;adas    exclusivamente para autom&oacute;viles, no hay andenes por donde se pueda caminar    y el peat&oacute;n se convierte en algo anormal; o, como en el caso de las antiguas    ciudades medievales europeas, los carros no son permitidos dentro de sus recintos.    Este tema del transporte urbano es fascinante y merece mayor atenci&oacute;n,    pero lamentablemente no tenemos el espacio suficiente para desarrollarlo aqu&iacute;.</p>     <p> En el caso de Bogot&aacute;, en donde el desempleo y la pobreza van en aumento,    incrementando la polarizaci&oacute;n entre las clases sociales, hay un proceso    de transformaci&oacute;n en lugares como el Parque Tercer Milenio, el Parque    Renacimiento y el Parque Sim&oacute;n Bol&iacute;var, en los cuales se ve c&oacute;mo    en el espect&aacute;culo urbano se imponen los gustos de la clase alta en la    arquitectura, en el uso de obras de arte y en eventos como "La &Oacute;pera    al parque," que transforman los espect&aacute;culos en s&iacute;mbolos    e instrumentos de control social. Estos lugares nos muestran c&oacute;mo las    masas se pueden congregar s&oacute;lo con fines culturales, en lugares seguros,    cerrados y protegidos de la violencia que estrangula al pa&iacute;s. La Plaza    de Bol&iacute;var es la &uacute;nica que contin&uacute;a con la doble funci&oacute;n    de espect&aacute;culo cultural y espacio de protesta social. Estos sitios son    a su vez presentados como espacios de "unificaci&oacute;n" de las    clases sociales que de otra manera est&aacute;n segregadas. Un trabajo interesante    sobre los cambios que ha sufrido la Plaza de Bol&iacute;var en relaci&oacute;n    con la pol&iacute;tica y la simbolog&iacute;a es el de Llano,<sup><a href="#27" name="s27">27</a></sup>    que se uno a otros autores quienes analizan la "modernizaci&oacute;n"    de la ciudad. La clase dirigente, por su parte, interviene la ciudad borrando    y escondiendo las huellas de las bombas, las batallas y la destrucci&oacute;n    que han dejado diferentes enfrentamientos del conflicto armado y las protestas    p&uacute;blicas. Un ejemplo de esto es el Palacio de Justicia, en la misma Plaza    de Bol&iacute;var, donde la comunidad art&iacute;stica reclama su presencia,    haciendo esfuerzos para que los sangrientos eventos que ha vivido la ciudad    no se olviden.</p>     <p><font size="3" face="verdana"><b>Los grupos minoritarios y los inmigrantes</b></font></p>     <p> Dentro de esta categor&iacute;a se pueden incluir varios grupos sociales,    algunos de ellos con una larga presencia en la ciudad y otros reci&eacute;n    llegados. Dentro de estos tenemos a los grupos &eacute;tnicos, los inmigrantes    y otra vez, los desplazados. En el caso de Colombia sus principales representantes,    los ind&iacute;genas y las llamadas comunidades negras o afrocolombianos son    grupos discriminados, con menores recursos econ&oacute;micos, que a menudo encuentran    problemas en ser aceptados en las comunidades a donde llegan y que tienen culturas    e historias diferentes a las del grupo mayoritario. Hace unos a&ntilde;os fueron    muy populares los estudios de campesinos e ind&iacute;genas transplantados a    las ciudades.<sup><a href="#28" name="s28">28</a></sup> M&aacute;s recientemente    se han analizado los procesos de convivencia &eacute;tnica, mirados desde el    uso del espacio p&uacute;blico,<sup><a href="#29" name="s29">29</a></sup> como    el caso de los vendedores ambulantes o el de los sitios de recreaci&oacute;n;<sup><a href="#30" name="s30">30</a></sup>    en estos trabajos se analizan los procesos de adaptaci&oacute;n y la supervivencia    de estilos de vida y cultura material tra&iacute;dos del campo.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> En muchas ciudades del mundo, no s&oacute;lo en aquellas donde la ley lo dispon&iacute;a,    los patrones de segregaci&oacute;n racial est&aacute;n ligados a grandes diferencias    socioecon&oacute;micas. Los reci&eacute;n llegados a las ciudades se ubican    en las zonas de vivienda correspondientes al estrato m&aacute;s bajo y viven    en las peores condiciones sanitarias y no siempre a los m&aacute;s bajos precios.    Muchas veces se piensa que este es un patr&oacute;n "natural" de    urbanizaci&oacute;n, pero no lo es. Se trata de un proceso calculado por pol&iacute;ticos    y por los intereses de grupos de especuladores de los precios de la tierra y    de la vivienda. El t&eacute;rmino slum lords se ha usado para designar a personas    que obtienen altos lucros en zonas deprimidas, como el caso de la zona conocida    como "El Cartucho" en Bogot&aacute;, donde se pagan altos precios    en especie diariamente por el derecho a ubicarse en ese espacio, se trafica    con drogas y con armas sofisticadas, y se vive bajo c&oacute;digos diferentes    a los del resto de la ciudad.</p>     <p> Los patrones de llegada y asentamiento de estos grupos est&aacute;n conformados    por cadenas de familiares y amigos que a veces van llegado uno a uno, hasta    que se forma un enclave &eacute;tnico. Los llamados guetos han sido el resultado    de las pol&iacute;ticas urbanas de segregaci&oacute;n racial que intentan contener    y controlar social y espacialmente a grupos considerados como inferiores o indeseables,    y "ponerlos en su puesto". La planeaci&oacute;n urbana de muchas    ciudades de Estados Unidos, como el caso de Chicago, incluido el dise&ntilde;o    del transporte p&uacute;blico y de trabajos de infraestructura como autopistas,    logr&oacute; mantener una segregaci&oacute;n claramente delimitada. En casos    donde algunos de los miembros de estos grupos logran prosperar puede haber un    movimiento en b&uacute;squeda de mejores condiciones de vivienda. Sin embargo,    en barrios como Harlem, en Nueva York, los que han ascendido a la clase media    han decidido continuar en la zona, revitalizando antiguas casas abandonadas    hace mucho tiempo por la clase alta blanca. Este lugar se ha convertido en el    s&iacute;mbolo de las luchas por los derechos civiles y en el orgullo de la    identidad de los afroamericanos. Los restaurantes de comida sure&ntilde;a, las    iglesias donde se cantan espirituales, los mercados callejeros de productos    importados de &Aacute;frica y vendidos por africanos reci&eacute;n llegados    a la ciudad, la biblioteca y el museo especializados en temas culturales y art&iacute;sticos    de la comunidad, junto con los legendarios teatros Apollo y el Cotton Club por    donde pasaron las m&aacute;s altas figuras del jazz, son ejemplos de este movimiento    que convoca oleadas de turistas y trae crecimiento econ&oacute;mico al barrio.</p>     <p> No todos los grupos &eacute;tnicos pertenecen a los grupos discriminados o    despose&iacute;dos. En Bogot&aacute; y Barranquilla coexisten comunidades de    jud&iacute;os, &aacute;rabes, alemanes y de otros or&iacute;genes, que han dejado    su huella por los lugares por donde han pasado. En la localidad de Teusaquillo    en Bogot&aacute; se encuentra a&uacute;n la antigua sinagoga, convertida ahora    en Asociaci&oacute;n Cristiana de J&oacute;venes, y algunos edificios tienen    estrellas de David o nombres hebreos. En Barranquilla, la puerta de entrada    de los inmigrantes que llegaron al pa&iacute;s huyendo de las guerras europeas    de la primera mitad del siglo XX, se siente el olor de la comida &aacute;rabe    que sale no s&oacute;lo de las casas, sino tambi&eacute;n de los establecimientos    que la preparan comercialmente.</p>     <p> La migraci&oacute;n, desde el punto de vista de los que salen, tambi&eacute;n    cambia los gustos arquitect&oacute;nicos y est&eacute;ticos. A su regreso, los    emigrados traen nuevos modelos est&eacute;ticos de vestido, vivienda, ornamentaci&oacute;n,    materiales y colores, que mandan a construir para sus padres o para ellos mismos.    La mezcla de ecl&eacute;cticos estilos arquitect&oacute;nicos de ciudades como    Pereira, Cali o Medell&iacute;n es un testimonio de este fen&oacute;meno, que    est&aacute; a su vez ligado a los excesos del narcotr&aacute;fico. En los casos    m&aacute;s desafortunados, se ven lujosas casas a medio construir, testimonios    mudos de historias en donde los protagonistas han muerto o se encuentran recluidos    en c&aacute;rceles extranjeras. Hay otros ejemplos que ilustran la manera como    los inmigrantes cambian la textura de los lugares a donde llegan. Los parques,    de ciudades europeas como Madrid y Barcelona se llenan en horas de la tarde    de mujeres de piel m&aacute;s oscura, vestidas a&uacute;n con colores y ropas    tropicales, llevando a pasear ni&ntilde;os de clase alta. En las noches, las    mismas calles se llenan de mujeres similares que est&aacute;n con vestidos aun    m&aacute;s llamativos, invitando a los hombres a que inviertan su dinero en    ellas. En cuanto a los hombres es com&uacute;n el verlos agrupados en esquinas    situadas estrat&eacute;gicamente, esperando pacientemente a que llegue alguien    en una camioneta a contratarlos para trabajar, sobre todo en la construcci&oacute;n,    ya sea por el d&iacute;a entero o al menos por algunas horas. Los residentes    locales se quejan constantemente de esta presencia ya que los grupos de hombres    aparentemente desocupados, parados en las esquinas, son se&ntilde;al de peligro,    crimen y desorden. La presencia de estos grupos sociales en las calles de las    ciudades a donde llegan se ve tambi&eacute;n de manera colectiva cuando las    comunidades celebran sus festividades nacionales de manera p&uacute;blica, en    forma de carnavales, desfiles o eventos musicales. El Carnaval de R&iacute;o    se celebra simult&aacute;neamente en R&iacute;o de Janeiro y en San Francisco.    Lins Ribeiro<sup><a href="#31" name="s31">31</a></sup> examina la emergencia    de nuevas identidades y sus manifestaciones en el espect&aacute;culo del carnaval,    del f&uacute;tbol, la gastronom&iacute;a y el baile p&uacute;blico. Este &uacute;ltimo    adquiere un nuevo significado ya que se centra en la exposici&oacute;n del cuerpo    femenino.</p>     <p> La migraci&oacute;n ha cambiado la cara de ciudades como Par&iacute;s, Londres,    Nueva York y Los &Aacute;ngeles. Algunos de estos grupos minoritarios tienen    tasas de fertilidad m&aacute;s altas que el resto de la poblaci&oacute;n, lo    que tambi&eacute;n es visto como una amenaza por la poblaci&oacute;n mayoritaria,    que adem&aacute;s no se siente a gusto cuando tienen que pagar impuestos para    mantener un sistema escolar que no est&aacute; educando a sus hijos. Por otra    parte, tambi&eacute;n se debe considerar el mestizaje f&iacute;sico y cultural,    los patrones de consumo, y como esto delimita el espacio y la hibridizaci&oacute;n    &mdash;en palabras de Garc&iacute;a Canclini&mdash;<sup><a href="#32" name="s32">32</a></sup>    que se nota de manera m&aacute;s evidente en ciudades de frontera como la existente    entre M&eacute;xico y Estados Unidos, donde hay una gran mezcla de tradiciones    y significantes unidos a discursos pol&iacute;ticos y a procesos econ&oacute;micos    que marcan una nueva divisi&oacute;n internacional del trabajo.</p>     <p> En el caso de la migraci&oacute;n es donde m&aacute;s obviamente se ven las    conexiones entre lo local y lo global. Una escena frecuente en las esquinas    de Nueva York es la venta callejera de flores producidas en Colombia y Ecuador    &mdash;tal vez los sobrantes de los grandes negocios de exportaci&oacute;n&mdash;    que se venden a precios m&aacute;s baratos para que no se pierdan, escena que    se ve tambi&eacute;n en los sem&aacute;foros de Bogot&aacute;. Por otra parte,    el comercio especializado en servicios a los inmigrantes, como los mercados    de productos importados, las oficinas de traducciones, el env&iacute;o de remesas    a los pa&iacute;ses de origen, las llamadas telef&oacute;nicas, los pasajes    a&eacute;reos, e incluso los servicios funerarios de traslado del cuerpo, son    indispensables en estas comunidades, no se anuncian en los idiomas locales y    mueven enormes cantidades de dinero.</p>     <p> <font size="3" face="verdana"><b>Hombres y mujeres en el espacio urbano</b></font></p>     <p> Una de las razones que se ofrece para explicar por qu&eacute; la investigaci&oacute;n    sobre los usos del espacio se ha concentrado en la experiencia de los hombres    es que ellos tienden a ocupar los espacios urbanos p&uacute;blicos m&aacute;s    visibles como lo son los mercados y las esquinas.<sup><a href="#33" name="s33">33</a></sup>    Esto no es del todo cierto. Hay ciudades que se caracterizan por una alta presencia    femenina en las calles, como La Paz. En muchas ciudades de los Andes son las    mujeres las que se dedican a la venta ambulante y a comercializar los productos    del campo. Tampoco podemos asumir que ha sido s&oacute;lo recientemente que    las mujeres entraron en masa al mercado laboral, pues esto implicar&iacute;a    desconocer el papel de las mujeres en la subsistencia dentro de la econom&iacute;a    informal en el siglo XIX o a comienzos del XX. Las mujeres se han desempe&ntilde;ado    hist&oacute;ricamente en una serie de labores que las ha sacado del confinamiento    de sus hogares, ya sea como botelleras, recolectoras de botellas y papel a domicilio,    lavanderas, encargadas de hacer las interminables filas para recoger agua, obtener    combustible, hacer la compra del mercado diario, llevar a sus hijos al colegio,    y muchas otras tareas no remuneradas, poco reconocidas socialmente.<sup><a href="#34" name="s34">34</a></sup></p>     <p> El tema de las experiencias de apropiaci&oacute;n del espacio de acuerdo con    el g&eacute;nero necesita mayor investigaci&oacute;n, a la vez que se deben    revisar ciertas suposiciones al respecto.<sup><a href="#35" name="s35">35</a></sup>    En tal sentido se resaltan los trabajos de Thomas<sup><a href="#36" name="s36">36</a></sup>    y L&oacute;pez,<sup><a href="#37" name="s37">37</a></sup> en cierta manera pioneros    en el an&aacute;lisis de las dificultades que encuentran las mujeres para tener    la experiencia de la ciudad ya sea en la diversi&oacute;n nocturna, la escuela    o el trabajo. La cuesti&oacute;n de la peligrosidad de las calles para las mujeres    permite profundizar bastante. Aunque no puede negarse que son las mujeres las    que sufren diversos grados de acoso sexual en las calles, el mayor peligro para    ellas se encuentra en sus casas, a trav&eacute;s de diversas manifestaciones    de maltrato y violencia dom&eacute;stica, mientras que para los hombres j&oacute;venes    el mayor riesgo de muerte se encuentra en la violencia de la calle. Es Da Matta<sup><a href="#38" name="s38">38</a></sup>    quien llama la atenci&oacute;n sobre la idea de "la calle" como    un sitio particular, y un aspecto social y simb&oacute;lico complejo, impredecible,    lleno de acciones y pasiones, opuesta a la "casa", universo controlado    donde hay armon&iacute;a y calor, y personas y cosas est&aacute;n en sus correspondientes    lugares. Esa idea de calle significa cosas diferentes para las mujeres: una    "mujer de la calle" es un t&eacute;rmino ofensivo e insultante,    que nos confronta con otra realidad de la ciudad. Las maneras de caminar, de    mirar, los gestos y otros lenguajes corporales son diferentes para hombres y    mujeres en la calle y contienen alusiones al control del cuerpo femenino y al    poder.</p>     <p> La historia social de las mujeres en las ciudades ha estado llena de paradojas    y ambig&uuml;edades m&aacute;s que de crecimiento en las oportunidades de acceso    a los recursos. Las mujeres siguen teniendo responsabilidades y demandas que    incluyen no s&oacute;lo proveer el sustento econ&oacute;mico a sus familias,    sino encargarse de otras actividades no remuneradas, fundamentales para la supervivencia    de sus familias. Hist&oacute;ricamente, las mujeres han estado atadas a los    roles adscritos y a las expectativas sobre su posici&oacute;n de subordinaci&oacute;n    de g&eacute;nero. Sin embargo, no debemos olvidar que el n&uacute;mero de familias    urbanas donde el padre est&aacute; ausente llega casi al 30% y sigue creciendo    en muchos pa&iacute;ses de Latinoam&eacute;rica, lo que ha significado un aumento    de la "feminizaci&oacute;n de la pobreza." De ah&iacute; que la    experiencia de las mujeres en las ciudades var&iacute;a seg&uacute;n la clase    social y la edad. Muchas de las ocupaciones de las mujeres han entendi&oacute;    que ver con trabajos "invisibles" como el servicio dom&eacute;stico,    las f&aacute;bricas y los cultivos de flores en cercan&iacute;as a la ciudad.    Tambi&eacute;n han estado presentes, m&aacute;s bien usadas, en el mundo del    crimen, como se&ntilde;uelos en las pandillas para cometer robos o como punto    de entrada para llevarse los objetos de las casas. La idea de control del desorden    est&aacute; tambi&eacute;n unida a las experiencias de las mujeres en relaci&oacute;n    con la protesta social y la moral predominante que representa a la ciudad como    sitio de pecado,<sup><a href="#39" name="s39">39</a></sup> adem&aacute;s de    la dicotom&iacute;a entre mujeres santas o perdidas. La sedentarizaci&oacute;n,    la industrializaci&oacute;n y los cambios en los patrones de producci&oacute;n    y consumo han tra&iacute;do importantes consecuencias para las mujeres en lo    concerniente a las tasas de fertilidad, la divisi&oacute;n del trabajo, y el    tiempo ocupado en las tareas dom&eacute;sticas. Esto a su vez ha cambiado los    l&iacute;mites entre el espacio privado de la casa y el p&uacute;blico de la    calle; adem&aacute;s, ha desplazado el lugar donde se realizaban las tareas    dom&eacute;sticas. La ropa sucia, en muchas ciudades ya no se lava en casa,    sino de nuevo en lugares p&uacute;blicos adecuados para esto; la comida y el    mercado se piden por tel&eacute;fono o por Internet.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> A pesar de los cambios, quedan ra&iacute;ces culturales como la del honor,    que ha destinado socialmente a las mujeres al espacio de la casa y a los hombres    al del mercado, y que a&uacute;n delimita las horas y los sitios por donde las    mujeres pueden transitar a solas por la calle. A la instituci&oacute;n del piropo    se a&ntilde;aden otros grados de acoso sexual que cumplen la funci&oacute;n    de recordarles que deben ocupar otros lugares socialmente, al mismo tiempo que    se mantienen otras desigualdades sociales. La ausencia de ba&ntilde;os p&uacute;blicos    accesibles para las mujeres es otra limitante del tiempo que las mujeres pueden    estar en la calle. Cualquier mujer que conduzca un autom&oacute;vil sabe que    debe enfrentar a diario diferentes tipos de agresiones que van desde el insulto,    pasando por la amenaza y el golpe, y que ve afectada su propiedad en la modalidad    del robo a su bolso al romper los vidrios de su carro. En muchas ciudades se    han hecho esfuerzos para cambiar estos patrones. Lo que en Bogot&aacute; se    ha llamado la noche de las mujeres y de los hombres es un intento de por lo    menos llamar la atenci&oacute;n a las diversas experiencias de g&eacute;nero    de la ciudad. En Ciudad de M&eacute;xico se ha adaptado el metro para que en    las horas pico, las de mayor hacinamiento, en algunos vagones s&oacute;lo viajen    mujeres. La ciudad contin&uacute;a estratificada y segregada alrededor del g&eacute;nero,    donde a los hombres se les permite mayores privilegios que refuerzan el acceso    diferencial a los recursos, el conocimiento y el poder. A pesar de los enormes    cambios en la educaci&oacute;n en muchas ciudades colombianas todav&iacute;a    existen colegios donde solo se ense&ntilde;a a ni&ntilde;as o a ni&ntilde;os    y curiosamente universidades femeninas.</p>     <p> En la discusi&oacute;n sobre el g&eacute;nero y la ciudad no debe faltar por    lo menos una alusi&oacute;n a las comunidades homosexuales. Se han realizado    estudios en el centro de Bogot&aacute;<sup><a href="#40" name="s40">40</a></sup>    donde se incorpora esta experiencia desde los espacios p&uacute;blicos de comercio    sexual masculino. La visibilidad de la comunidad gay var&iacute;a con el activismo    de los grupos y la tolerancia que se viva en las ciudades, donde tienden a unirse,    como sucede en San Francisco y Nueva York. Esta presencia p&uacute;blica en    las ciudades no ha estado exenta de violencia y est&aacute; ligada a crisis    como la del SIDA S&iacute;ndome de inmunodeficiencia adquirida.</p>     <p> <b>Las edades y la ciudad</b></p>     <p> En Colombia, el grupo etario que tal vez m&aacute;s atenci&oacute;n ha recibido    en relaci&oacute;n con su papel protag&oacute;nico en la ciudad es el de los    j&oacute;venes. La infancia fue estudiada en la d&eacute;cada de los setenta    y ochenta en relaci&oacute;n con el gaminismo,<sup><a href="#41" name="s41">41</a></sup>    o sea el abandono de los menores de edad y su entorno como habitantes de la    calle, el trabajo infantil y el juego. El miedo al robo y al acoso sexual ha    hecho que los menores hayan desaparecido de muchos espacios urbanos p&uacute;blicos,    s&oacute;lo se les ve si est&aacute;n acompa&ntilde;ados por un adulto. De los    adolescentes se ha investigado lo negativo, como las pandillas, el sicariato    y la violencia, temas que agrupan especialmente al g&eacute;nero masculino,    pero tambi&eacute;n se ha abordado lo positivo como la m&uacute;sica y otros    espacios l&uacute;dicos. Reguillo<sup><a href="#42" name="s42">42</a></sup>    habla de c&oacute;mo la ciudad se vive con m&uacute;sica de fondo. La ciudad    del reggae es hostil; la del hip hop es excluyente y se puede vivir por los    j&oacute;venes amorosa o violentamente. De Melo,<sup><a href="#43" name="s43">43</a></sup>    por su parte, propone c&oacute;mo la violencia entre los j&oacute;venes brasile&ntilde;os    se manifiesta y puede ser percibida como un proceso din&aacute;mico y dial&oacute;gico,    fundamentado en ordenaciones sociales y visuales. La violencia en este caso    es un lenguaje y una pedagog&iacute;a perform&aacute;tica que hace parte de    una construcci&oacute;n identitaria tensionada y explosiva, expresado sobre    todo en el deporte y el baile. Garc&iacute;a Canclini<sup><a href="#44" name="s44">44</a></sup>    se&ntilde;ala, sobre del uso del graffiti por los j&oacute;venes, que &eacute;ste    es parte de "una escritura territorial de la ciudad, destinada a afirmar    la presencia y hasta la posesi&oacute;n de un barrio". Esta expresi&oacute;n    se transforma de acuerdo con los c&oacute;digos sociopol&iacute;ticos que se    quieran manejar y se opone a otros tipos de escritura comercial o pol&iacute;tica    realizada bajo otros c&oacute;digos diferentes.</p>     <p> La vejez en la ciudad es tal vez el tema menos estudiado en nuestro medio.    La raz&oacute;n de esto puede ser que los ancianos tienen menos visibilidad    en los espacios p&uacute;blicos de la ciudad. Cuando se piensa en el adulto    mayor en la calle visualizamos las largas filas de los pensionados esperando    atenci&oacute;n en el pago de sus mesadas o en los servicios m&eacute;dicos.    A otros los vemos abandonados, aunque con mayor frecuencia encontramos "clubes    de la tercera edad" donde este grupo se dedica a actividades colectivas    y los vemos haciendo ejercicio en los parques. En Colombia todav&iacute;a no    ocurre lo que en otros pa&iacute;ses, sobre todo los industrializados, donde    hay ciudades que se caracterizan por sus grandes concentraciones de ancianos,    con pensiones s&oacute;lidas y el deseo de disfrutar climas agradables como    es el caso del sur de la Florida y el Mediterr&aacute;neo. En estos lugares,    en las calles se han colocado estrat&eacute;gicamente bancos para el descanso,    los vest&iacute;bulos de los edificios permiten el acceso de sillas de ruedas    y hasta el transporte p&uacute;blico ha sido adaptado para la movilidad y el    disfrute de esta poblaci&oacute;n. Algunas de estas oleadas de ancianos son    verdaderas aves migratorias en busca del calor del sur durante la estaci&oacute;n    de invierno. Se les ve en grandes grupos, disfrutando del tiempo libre que tienen    de sobra, oyendo los eventos deportivos en grupo, jugando cartas o conversando.    Los ancianos oriundos del sur de Europa, se sit&uacute;an en grupos segregados    por g&eacute;nero en la plaza p&uacute;blica o la taberna, lugares preferidos    por los hombres, mientras que las mujeres favorecen la cercan&iacute;a de sus    casas y de las iglesias.</p>     <p> <font size="3" face="verdana"><b>Conclusi&oacute;n</b></font></p>     <p> Quedan algunos temas sin profundizar y otros sin discutir ya que por razones    de espacio no es posible examinarlos en detalle en este ensayo. Por ejemplo,    no se ha hablado de los grupos religiosos y su manera de compenetrarse con la    ciudad a trav&eacute;s del ritual, de la procesi&oacute;n, del llamado a la    oraci&oacute;n, de sus pr&aacute;cticas religiosas que sacralizan y a la vez    segregan el territorio. Tampoco se ha hablado de los carnavales, los desfiles    militares, las celebraciones nacionales, ni de otras puestas en escena como    las estudiadas y ya mencionadas por Da Matta en Brasil. Aunque aqu&iacute; se    han tomado algunos ejemplos de varias partes del mundo, nos hemos concentrado    en conectar los aspectos te&oacute;ricos en relaci&oacute;n con algunos de los    elementos que identifican los usos de la ciudad en Colombia, lo que para algunos    observadores puede parecer ca&oacute;tico, pero que tiene un ritmo y unas normas    propias dentro de ese desorden aparente. Los grupos sociales mencionados, organizados    por clase social, g&eacute;nero, edad y procedencia confluyen en la ciudad,    se apropian de ella y la marcan, configurando a su vez un devenir econ&oacute;mico    e hist&oacute;rico, desde la puesta en escena de sus diferentes identidades.    Todo este conjunto de pr&aacute;cticas culturales y construcciones simb&oacute;licas    hacen que se pueda distinguir una ciudad de otra y que nos sirvan de referente    identitario. Ocurre a veces que con un solo referente se puede visualizar una    ciudad, R&iacute;o de Janeiro = carnaval o Benar&eacute;s = ritual, y as&iacute;    resumimos a ciudades como Medell&iacute;n = droga, o San Francisco = homosexuales.    La ciudad contin&uacute;a all&iacute;, imparable, pero sus habitantes llegan    y se van, se pasan la vida intentando actuar y acomodarse a este escenario de    relaciones sociales y estilos de vida que hace la ciudad.</p>     <p>&nbsp;</p> <hr size="1">     <p><sup><a href="#s1" name="#1">1</a></sup> Soja, E. (1994), "Postmodern    Geographies: Taking Los Angeles Apart" en Friedland, R. y Boden, D. (eds.),    Space, Time and Modernity, University of California Press, California.</p>     <p> <sup><a href="#s2" name="#2">2</a></sup> Wirth, L. (1988), "El urbanismo    como forma de vida", en Fern&aacute;ndez-Martorell, M. (ed.), Leer la    ciudad, Barcelona, Icaria.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><sup><a href="#s3" name="#3">3</a></sup> Park, R. (1952), Human Communities:    The City and Human Ecology, New York, Free Press.</p>     <p> <sup><a href="#s4" name="#4">4</a></sup> Castells, M. (1972), La cuesti&oacute;n    urbana, Par&iacute;s, Maspero.</p>     <p><sup><a href="#s5" name="#5">5</a></sup> Harvey. D. (1989), The urban experience,    Baltimore, The Johns Hopkins University Press.</p>     <p> <sup><a href="#s6" name="#6">6</a></sup> Sawers, L. (1984), "New perspectives    on the urban political economy" en, Tabb, W. &amp; Sawers, L. (eds.),    Marxism and the Metropolis, New York, Oxford University Press.</p>     <p> <sup><a href="#s7" name="#7">7</a></sup> Lewis, O. (1961), Antropolog&iacute;a    de la pobreza, M&eacute;xico, Fondo de Cultura Econ&oacute;mica.</p>     <p><sup><a href="#s8" name="#8">8</a></sup> Gans, H. (1962), The urban villagers,    New York, Free Press.</p>     <p> <sup><a href="#s9" name="#9">9</a></sup> Hannerz. U. (1980), Exploring the    City: Inquiries Toward an Urban Anthropology. New York, Columbia University    Press.</p>     <p> <sup><a href="#s10" name="#10">10</a></sup> Goffman, E. (1979), El ritual    de la interacci&oacute;n, Buenos Aires, Tiempo Contempor&aacute;neo.</p>     <p> <sup><a href="#s11" name="#11">11</a></sup> Aug&eacute;, M. (1992), Los "no-lugares":    espacios del anonimato, Barcelona, Gedisa, y El viajero subterr&aacute;neo,    Barcelona, Gedisa.</p>     <p><sup><a href="#s12" name="#12">12</a></sup> Delgado, M. (1999), El animal p&uacute;blico,    Barcelona, Anagrama. p. 39.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> <sup><a href="#s13" name="#13">13</a></sup> Garcia, J. L. (1977), Antropolog&iacute;a    del territorio, Madrid, Taller de Ediciones JB.</p>     <p><sup><a href="#s14" name="#14">14</a></sup>Ortiz, I. (2000), "Urbanizaci&oacute;n,    revuelta urbana y cambio social" en, Arturo, J., Pobladores urbanos, Vol.    II., "Ciudades y espacios", Bogot&aacute;, Tercer Mundo, ICANH.</p>     <p><sup><a href="#s15" name="#15">15</a></sup> Arturo, J. (1994), "Nos volvimos    ciudad: estrategias espacio ocupacionales de los obreros en Bogot&aacute;"    en Arturo, J. (comp.), Pobladores urbanos, Vol. I. "En busca de identidad",    Bogot&aacute;, Tercer Mundo, ICANH.</p>     <p> <sup><a href="#s16" name="#16">16</a></sup> Peattie, L. &amp; Aldrette. J.    (1981), "Marginal Settlements in Developing Countries" en Annual    Review of Sociology Vol. 7, pp. 157-175.</p>     <p> <sup><a href="#s17" name="#17">17</a></sup> Nash, J. &amp; Safa, H. (1985),    Women and Change in Latin America, South Hadley, Bergin and Garvey.</p>     <p><sup><a href="#s18" name="#18">18</a></sup> De Suremain, M. D. (1998), "Las    mujeres en una ciudad en movimiento: historia de una lucha, construcci&oacute;n    de una mirada" en Departamento Nacional de Planeaci&oacute;n, La investigaci&oacute;n    regional y urbana en Colombia: desarrollo y territorio 1993-1997, Vol. 2, pp.    201-215.</p>     <p> <sup><a href="#s19" name="#19">19</a></sup> Ver Salcedo, M. T. (2000), "Escritura    y territorialidad en la cultura de la calle" en Restrepo E. y Uribe, M.    V., Antropolog&iacute;as transe&uacute;ntes, Bogot&aacute;, ICANH, y Salcedo,    M. T. (1994), "Apuntes etnogr&aacute;ficos sobre los cartoneros"    en Pobladores urbanos Vol. I. "En busca de identidad", Bogot&aacute;,    Tercer Mundo, ICANH.</p>     <p> <sup><a href="#s20" name="#20">20</a></sup> Portes, A. y Castells, M. (1989),    "World Underneath: The origins, dynamics and Effects of the Informal Economy",    en Portes, A.; Castells, M. &amp; Benton, L. (eds.), The Informal Economy: Studies    in Advanced and Less Developed Countries, Baltimore, Johns Hopkins University    Press.</p>     <p><sup><a href="#s21" name="#21">21</a></sup> Meertens, D. (1998), "V&iacute;ctimas    y sobrevivientes de la guerra: tres miradas de g&eacute;nero" en Arocha,    J.; Cubiles, F. y Jimeno, M., Las violencias: inclusi&oacute;n creciente, Bogot&aacute;,    CES/UNAL.</p>     <p> <sup><a href="#s22" name="#22">22</a></sup> Castillejo, A. (2000), Po&eacute;tica    de lo otro; antropolog&iacute;a de la guerra, la soledad y el exilio en Colombia,    Bogot&aacute;, ICANH.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> <sup><a href="#s23" name="#23">23</a></sup> McDonogh, G. (1989), Las buenas    familias de Barcelona: historia social de poder en la era industrial, Barcelona,    Omega.</p>     <p> <sup><a href="#s24" name="#24">24</a></sup> Lomnitz, L. y P&eacute;rez Lizaur,    M. (1987), A Mexican Elite Family, 1820-1980. Kinship, Class, and Culture. Princeton    University Press.</p>     <p><sup><a href="#s25" name="#25">25</a></sup> Bourdieu, P. (1977), Outline of    a Theory of Practice, Cambridge University Press.</p>     <p> <sup><a href="#s26" name="#26">26</a></sup> Silva, A. (1992), Imaginarios    urbanos. Bogot&aacute; y S&atilde;o Paulo: Cultura y comunicaci&oacute;n urbana    en Am&eacute;rica Latina, Bogot&aacute;, Tercer Mundo.</p>     <p><sup><a href="#s27" name="#27">27</a></sup> Llano, M. C. (1994), "Plaza    de Bol&iacute;var: La manzana de la discordia" en Arturo, J., Pobladores    urbanos Vol. II. "Ciudades y espacios", Bogot&aacute;, Tercer Mundo,    ICANH.</p>     <p><sup><a href="#s28" name="#28">28</a></sup> Mu&ntilde;oz, J. (1994), "Ind&iacute;genas    en la ciudad: el caso de los ingas en Bogot&aacute;" en Arturo, J. (comp.),    Pobladores urbanos Vol. I. "En busca de identidad", Bogot&aacute;,    Tercer Mundo, ICANH.</p>     <p> <sup><a href="#s29" name="#29">29</a></sup> S&aacute;nchez, A. (2000), "Los    afrocolombianos en Bogot&aacute;: vendedores ambulantes y el espacio p&uacute;blico"    en Cuadernos de Estudios Urbanos, num. 9-10.</p>     <p> <sup><a href="#s30" name="#30">30</a></sup> Wade, P. (1987), "Raza y    ciudad: los chocoanos en Medell&iacute;n" En Revista Antioque&ntilde;a    de Econom&iacute;a y Desarrollo, num. 23.</p>     <p><sup><a href="#s31" name="#31">31</a></sup> Lins Ribeiro, G. (2000), "Lo    que hace al Brasil, rituales identitarios en San Francisco", en Revista    Colombiana de Antropolog&iacute;a, Vol. 36, pp. 84-111.</p>     <p> <sup><a href="#s32" name="#32">32</a></sup> Garcia Canclini, N. (1989), Culturas    h&iacute;bridas: estrategias para entrar y salir de la modernidad, M&eacute;xico,    Grijalbo.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><sup><a href="#s33" name="#33">33</a></sup> Liebow, E. (1967), Tally&acute;s    Corner. A Study of Negro Street-corner Men, Boston, Little Brown.</p>     <p> <sup><a href="#s34" name="#34">34</a></sup> De Suremain, op.cit.</p>     <p> <sup><a href="#s35" name="#35">35</a></sup> Brooks G., C. (1994), "Gender,    Public Spaces and Situational Disadvantage" en: Friedland, R. y Boden,    D. (eds.), Space, Time and Modernity, University of California Press.</p>     <p> <sup><a href="#s36" name="#36">36</a></sup> Thomas, F. (1996), "Pensar    la ciudad para que ella nos piense... Una mirada femenina sobre la ciudad"    en Giraldo, F. y Viviescas, F. (comps.), Pensar la ciudad, Bogot&aacute;, Tercer    Mundo, CENAC, Fedevivienda.</p>     <p> <sup><a href="#s37" name="#37">37</a></sup> L&oacute;pez, M. (1996), "Ciudad    y desencuentro: dos miradas de mujer" en Giraldo, F. y Viviescas, F. (comps.),    Pensar la ciudad, Bogot&aacute;, Tercer Mundo, CENAC, Fedevivienda.</p>     <p><sup><a href="#s38" name="#38">38</a></sup> Da Matta. R. (1990), "Carnival    in M&uacute;ltiple Planes" en Manning, F. &amp; Philibert, J. M. (eds.),    Customs in Conflict: The Anthropology of a Changing World, Lewinston, Broadview    Press.</p>     <p> <sup><a href="#s39" name="#39">39</a></sup> Wilson, E. (1991), The Sphinx    in the city: Urban Life, Control of Disorder, and Women, University of California    Press.</p>     <p><sup><a href="#s40" name="#40">40</a></sup> Cabrera, O, et al. (1995), "Pirobos"    trabajadores sexuales en el centro de Bogot&aacute;. Bogot&aacute;, C&aacute;mara    de Comercio; ver tambi&eacute;n Garcia, op.cit.</p>     <p><sup><a href="#s41" name="#41">41</a></sup> Guti&eacute;rrez de Pineda, V.    (1978), El gam&iacute;n: su albergue social y su familia, Bogot&aacute;, Instituto    Colombiano de Bienestar Familiar ICBF.</p>     <p> <sup><a href="#s42" name="#42">42</a></sup> Reguillo, R. (2000), "El    lugar desde las m&aacute;rgenes. M&uacute;sicas e identidades juveniles"    en N&oacute;madas, num. 13, pp. 40-53.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> <sup><a href="#s43" name="#43">43</a></sup> De Melo Rocha, L. (2000), "Jovens    e experimenta&ccedil;&otilde;es da violencia no Brasil" en N&oacute;madas,    num. 13, pp. 56-62.</p>     <p> <sup><a href="#s44" name="#44">44</a></sup> Garcia Canclini, N. (1995), Consumidores    y ciudadanos, M&eacute;xico, Grijalbo.</p> <hr size="1">     <p> <font size="3" face="verdana"><b>Referencias bibliogr&aacute;ficas</b></font></p>     <!-- ref --><p> Arturo, J. (1994), "Nos volvimos ciudad: estrategias espacio ocupacionales    de los obreros en Bogot&aacute;" en, Arturo, J. (comp.), Pobladores Urbanos    Vol. I. "En busca de identidad", Bogot&aacute;, Tercer Mundo, ICANH.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000106&pid=S0122-4409200700010000500001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Aug&eacute;, M. (1992), Los "no-lugares": espacios del anonimato,    Barcelona, Gedisa.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000107&pid=S0122-4409200700010000500002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> _______(1994), El viajero subterr&aacute;neo, Barcelona, Gedisa.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000108&pid=S0122-4409200700010000500003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Bourdieu, P. (1977), Outline of a Theory of Practice, Cambridge University    Press.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000109&pid=S0122-4409200700010000500004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Brooks G. C. (1994), "Gender, Public Spaces and Situational Disadvantage"    en Friedland, R. y Boden, D. (eds). Space, Time and Modernity, University of    California Press.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000110&pid=S0122-4409200700010000500005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Cabrera, O., et al. (1995), "Pirobos" trabajadores sexuales en    el centro de Bogot&aacute;, Bogot&aacute;, C&aacute;mara de Comercio.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000111&pid=S0122-4409200700010000500006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Castells, M. (1972), La cuesti&oacute;n urbana. Par&iacute;s, Maspero.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000112&pid=S0122-4409200700010000500007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Castillejo, A. (2000). Po&eacute;tica de lo otro; antropolog&iacute;a de la    guerra, la soledad y el exilio en Colombia, Bogot&aacute;, ICANH.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000113&pid=S0122-4409200700010000500008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Da Matta. R. (1990), "Carnival in M&uacute;ltiple Planes" en Manning,    F. &amp; Philibert, J. M. (eds.), Customs in Conflict: The Anthropology of a    Changing World, Lewinston, Broadview Press.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000114&pid=S0122-4409200700010000500009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> De Melo Rocha, L. (2000), "Jovens e experimenta&ccedil;&otilde;es da    violencia no Brasil" en N&oacute;madas, Vol. 13, pp. 56-62.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000115&pid=S0122-4409200700010000500010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> De Suremain, M. D. (1998), "Las mujeres en una ciudad en movimiento:    Historia de una lucha, construcci&oacute;n de una mirada" en Departamento    Nacional de Planeaci&oacute;n, La investigaci&oacute;n regional y urbana en    Colombia: Desarrollo y territorio 1993-1997, Vol. 2, pp. 201-215.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000116&pid=S0122-4409200700010000500011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Delgado, M. (1999), El animal p&uacute;blico, Barcelona, Anagrama.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000117&pid=S0122-4409200700010000500012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Garcia, C. (1999), "Los pirobos: N&oacute;madas en el mercado del deseo"    en N&oacute;madas, Vol. 10, pp. 216-227.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000118&pid=S0122-4409200700010000500013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Garcia, J. L. (1977), Antropolog&iacute;a del territorio, Madrid, Taller de    Ediciones JB.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000119&pid=S0122-4409200700010000500014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Garcia Canclini, N. (1989), Culturas h&iacute;bridas: estrategias para entrar    y salir de la modernidad, M&eacute;xico, Grijalbo.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000120&pid=S0122-4409200700010000500015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> _______(1995), Consumidores y ciudadanos, M&eacute;xico, Grijalbo.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000121&pid=S0122-4409200700010000500016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Gans, H. (1962), The urban villagers, New York, Free Press.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000122&pid=S0122-4409200700010000500017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Goffman, E. (1979), El ritual de la interacci&oacute;n, Buenos Aires, Tiempo    Contempor&aacute;neo.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000123&pid=S0122-4409200700010000500018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Guti&eacute;rrez de Pineda, V. (1978), El gam&iacute;n: su albergue social    y su familia, Bogot&aacute;, ICBF.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000124&pid=S0122-4409200700010000500019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Hall, Edward T. (1973), La dimensi&oacute;n oculta. Enfoque antropol&oacute;gico    del uso del espacio, Madrid, Instituto de Estudios de Administraci&oacute;n    Local.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000125&pid=S0122-4409200700010000500020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Harvey, D. (1989), The urban experience, Baltimore, The Johns Hopkins University    Press.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000126&pid=S0122-4409200700010000500021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Hannerz, U. (1980), Exploring the City: Inquiries Toward an Urban Anthropology,    New York, Columbia University Press.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000127&pid=S0122-4409200700010000500022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Lomnitz, L. y P&eacute;rez Lizaur, M. (1987), A Mexican Elite Family, 1820-1980.    Kinship, Class, and Culture, Princeton University Press.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000128&pid=S0122-4409200700010000500023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Lewis, O. (1961), Antropolog&iacute;a de la pobreza, M&eacute;xico, Fondo    de Cultura Econ&oacute;mica.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000129&pid=S0122-4409200700010000500024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Liebow, E. (1967), Tally&acute;s Corner. A Study of Negro Street-corner Men,    Boston, Little Brown.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000130&pid=S0122-4409200700010000500025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Lins Ribeiro, G. (2000), "Lo que hace al Brasil, rituales identitarios    en San Francisco" en Revista Colombiana de Antropolog&iacute;a, Vol. 36,    pp. 84-111.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000131&pid=S0122-4409200700010000500026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> L&oacute;pez, M. (1996), "Ciudad y desencuentro: dos miradas de mujer"    en Giraldo, F. y Viviescas, F. (comps.), Pensar la ciudad, Bogot&aacute;, Tercer    Mundo, CENAC, Fedevivienda.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000132&pid=S0122-4409200700010000500027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Llano, M. C. (1994), "Plaza de Bol&iacute;var: la manzana de la discordia"    en, Arturo, J., Pobladores urbanos Vol. II. "Ciudades y espacios",    Bogot&aacute;, Tercer Mundo, ICANH.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000133&pid=S0122-4409200700010000500028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> McDonogh, G. (1989), Las buenas familias de Barcelona: historia social de    poder en la era industrial, Barcelona, Omega.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000134&pid=S0122-4409200700010000500029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Meertens, D. (1998), "V&iacute;ctimas y sobrevivientes de la guerra:    tres miradas de g&eacute;nero" en Arocha, J.; Cubiles, F. y Jimeno, M.,    Las violencias: inclusi&oacute;n creciente, Bogot&aacute; CES/UNAL.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000135&pid=S0122-4409200700010000500030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Mu&ntilde;oz, J. (1994), "Ind&iacute;genas en la ciudad: El caso de    los Ingas en Bogot&aacute;" en Arturo, J. (comp.), Pobladores urbanos    Vol. I. "En busca de identidad", Bogot&aacute;, Tercer Mundo, ICANH.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000136&pid=S0122-4409200700010000500031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Nash, J. &amp; Safa, H. (1985), Women and Change in Latin America, South Hadley,    Bergin and Garvey.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000137&pid=S0122-4409200700010000500032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Ortiz, I. (2000), "Urbanizaci&oacute;n, revuelta urbana y cambio social"    en Arturo, J., Pobladores urbanos, Vol. II. "Ciudades y espacios",    Bogot&aacute;, Tercer Mundo, ICANH.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000138&pid=S0122-4409200700010000500033&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Peattie, L. &amp; Aldrette, J. (1981), "Marginal Settlements in Developing    Countries" en Annual Review of Sociology, Vol. 7, pp. 157-175.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000139&pid=S0122-4409200700010000500034&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Park, R. (1952), Human Communities: The City and Human Ecology, New York,    Free Press.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000140&pid=S0122-4409200700010000500035&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Portes, A. y Castells, M. (1989), "World Underneath: The origins, dynamics    and Effects of the Informal Economy" en Portes, A.; Castells, M. &amp;    Benton, L. (eds.), The Informal Economy: Studies in Advanced and Less Developed    Countries, Baltimore, Johns Hopkins University Press&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000141&pid=S0122-4409200700010000500036&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Reguillo, R. (2000), "El lugar desde las m&aacute;rgenes. M&uacute;sicas    e identidades juveniles" en N&oacute;madas, Vol.13, pp. 40-53.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000142&pid=S0122-4409200700010000500037&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Salcedo, M. T. (2000), "Escritura y territorialidad en la cultura de    la calle" en Restrepo, E. y Uribe, M. V, Antropolog&iacute;as transe&uacute;ntes,    Bogot&aacute;, ICANH.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000143&pid=S0122-4409200700010000500038&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> _______(1994), "Apuntes etnogr&aacute;ficos sobre los cartoneros"    en Pobladores urbanos Vol. I. "En busca de identidad", Bogot&aacute;,    Tercer Mundo, ICANH.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000144&pid=S0122-4409200700010000500039&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> S&aacute;nchez, A. (2000), "Los afrocolombianos en Bogot&aacute;: vendedores    ambulantes y el espacio p&uacute;blico", Cuadernos de Estudios Urbanos,    num. 9-10.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000145&pid=S0122-4409200700010000500040&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Sawers, L. (1984), "New perspectives on the urban political economy"    en, Tabb, W. &amp; Sawers, L. (eds.), Marxism and the Metropolis, New York,    Oxford University Press.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000146&pid=S0122-4409200700010000500041&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Silva, A. (1992), Imaginarios urbanos. Bogot&aacute; y S&atilde;o Paulo: cultura    y comunicaci&oacute;n urbana en Am&eacute;rica Latina, Bogot&aacute;, Tercer    Mundo.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000147&pid=S0122-4409200700010000500042&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Soja, E. (1994), "Postmodern Geographies: Taking Los Angeles Apart"    en Friedland, R. y Boden, D. (eds.), Space, Time and Modernity, California ,    University of California Press.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000148&pid=S0122-4409200700010000500043&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Thomas, F. (1996), "Pensar la ciudad para que ella nos piense... Una    mirada femenina sobre la ciudad" en Giraldo, F. y Viviescas, F. (comps.),    Pensar la ciudad, Bogot&aacute;, Tercer Mundo, CENAC, Fedevivienda.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000149&pid=S0122-4409200700010000500044&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Wade, P. (1987), "Raza y ciudad: los chocoanos en Medell&iacute;n"    en Revista Antioque&ntilde;a de Econom&iacute;a y Desarrollo, num. 23, pp. 24-32&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000150&pid=S0122-4409200700010000500045&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Wilson, E. (1991), The Sphinx in the city: Urban Life, Control of Disorder,    and Women, University of California Press. Berlekey, California&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000151&pid=S0122-4409200700010000500046&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> Wirth, L. (1988), "El urbanismo como forma de vida" en Fern&aacute;ndez-Martorell,    M. (ed.), Leer la ciudad, Barcelona, Icaria.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000152&pid=S0122-4409200700010000500047&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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